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Conclusiones generales

El principal aporte de esta tesis doctoral ha sido rearticular la teoría social de Judith Butler poniendo en evidencia su pertinencia para pensar el problema de la relación entre la estructura y la acción. Y esto porque entendemos que si bien la propuesta de esta autora ha tenido amplia repercusión a nivel mundial, dando lugar a múltiples lecturas, recuperaciones y críticas, su contribución en este campo de debates aún no había sido lo suficientemente explorada.

En este sentido, hemos abordado el constructo teórico de Judith Butler en clara continuidad con los desarrollos de Anthony Giddens, Pierre Bourdieu, Jürgen Habermas y Margaret Archer, quienes se han dedicado a analizar explícitamente la estructura y la acción en términos de una relación dual (Ritzer, 1997). A lo largo de nuestra exposición incluso hemos recuperado las referencias explícitas que Butler elabora respecto de los principales postulados de la teoría de Bourdieu como un claro antecedente que permite releer sus textos en esta nueva clave interpretativa. A partir de ello, en esta tesis sostenemos que Giddens, Bourdieu, Habermas, Acher y Butler comparten un horizonte problemático común y un mismo enfoque relacional. Dicho todavía en otros términos, para todos estos autores y autoras, la estructura y la acción se encuentran implicadas en una relación en la que ambas son mutuamente dependientes. De manera tal que si bien las estructuras condicionan la acción, no la determinan por completo; y si bien la acción produce a las estructuras, siempre lo hace en un contexto de condicionamiento parcial.

En este marco, nos hemos dedicado a construir una cartografía de los textos de Judith Butler mediante la identificación y sistematización de sus supuestos básicos, sus conceptos fundamentales y las relaciones lógicas que se establecen entre los mismos, con miras a producir una rearticulación explícita de la teoría butleriana de la acción performativa y de las estructuras simbólicas, así como de su relación. Para ello, empleamos el método de análisis de contenido sinóptico de Martin Jay (1990, 2003) que consiste en realizar una sinopsis crítica de la teoría butleriana en torno a las nociones de estructura y acción; identificar y analizar las principales constelaciones o fuerzas articuladas al interior de dicho constructo teórico; y exponer las reformulaciones que la propia autora elabora a lo largo de su obra.

La hipótesis general que ha ordenado nuestra lectura supone que existe en la teoría butleriana una conceptualización sobre las nociones de estructura y acción que es el resultado de una particular tensión entre dos campos de fuerza, a saber: la tesis foucaultiana sobre el carácter productivo e inmanente del poder y la tesis lacaniana sobre el carácter constitutivo de la falta. Por un lado, como ya vimos, la tesis foucaultiana arroja luz sobre la potencialidad productiva del poder y sus consecuencias para concebir la resistencia como un pliegue del poder sobre sí mismo. Desde esta perspectiva, no existe nada que se encuentre afuera o más allá del poder, por lo que la resistencia será entendida como un efecto del poder, un modo en que el poder se opone al poder produciendo resultados inesperados. Por otro lado, la tesis lacaniana basada en la búsqueda imposible de la completud animada por una falta estructural, tanto al nivel del orden simbólico como de sus sujetos, permite pensar la existencia de un exterior cuya insistencia tendrá efectos desarticuladores en el orden simbólico. Se trata de una falta inerradicable, una negación imposible de desalojar, que constituye al orden simbólico y a sus sujetos al tiempo que los desestabiliza.

A partir de ello, nuestra investigación se ha orientado a comprender de qué modo ambas tesis se articulan, se conjugan o simplemente se tensionan en la teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas, y sus consecuencias para concebir los procesos de reproducción y transformación social. Como hemos visto a lo largo de la exposición, Butler produce una particular interpretación de la teoría foucaultiana que le permite distinguir una doble valencia del poder. Por un lado, recuperando la perspectiva microfísica desarrollada por Foucault, Butler señala el carácter netamente productivo del poder; por otra parte, es a través de aquello que Foucault presenta como una concepción jurídico-discursiva y negativa del poder, que la autora destaca además su carácter excluyente. Más concretamente, sostenemos que al redefinir la hipótesis represiva como una modalidad del poder, Butler elabora una lectura de los textos de Foucault que, a expensas del propio autor, le permite incorporar de manera implícita la premisa lacaniana sobre el carácter constitutivo de la falta. O más bien, es mediante esta estrategia expositiva, que la autora recupera la tesis lacaniana y la reformula en los términos de la teoría foucaultiana, evitando así lo que considera es su sesgo ahistórico y universalista.

Es entonces como resultado de la tensión entre la tesis foucaultiana y la lacaniana que hemos rearticulado la teoría butleriana de la acción performativa entendida como una práctica reiterativa de poder que produce lo que nombra, al tiempo que engendra su exterior constitutivo (capítulo II). En este punto, incluso argumentamos que es vía la teoría derrideana de la iterabilidad y su crítica a la conceptualización austiniana sobre los actos de habla, que Butler logra conjugar ambas tesis para pensar la categoría de acción. Asimismo, hemos rearticulado la teoría butleriana de las estructuras simbólicas como formaciones de poder históricamente contingentes que, resultado de la acción performativa, producen a su vez actos, sujetos y abyectos mediante la repetición y la exclusión (capítulo III).

Una vez presentada la teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas, hemos expuesto el modo en que ambas se relacionan en torno a la categoría de sujeto (capítulo IV). Por un lado, sostenemos que es a través de una particular lectura sobre la interpelación althusseriana y la melancolía freudiana que Butler propone concebir la producción de los sujetos a través de su subordinación a lo simbólico sin recurrir a la teoría lacaniana, pero recuperando sin embargo su lógica fundamental. Por otra parte, es vía la tesis foucaultiana sobre el carácter inmanente del poder, que Butler comprende la potencia del sujeto como un pliegue del poder sobre sí mismo, una recitación textual que puede producir efectos desbaratadores. De manera tal que si el sujeto es resultado de las estructuras, es también el lugar de actualización de dichas estructuras y, por lo tanto, condición para su transformación.

Según lo dicho hasta aquí, afirmamos entonces que es a partir de la articulación entre la tesis foucaultiana y la lacaniana que resulta posible pensar la transformación social como un pliegue del poder sobre sí mismo, un efecto de una repetición ritual que logra incorporar aquello que fue excluido por el orden simbólico vigente, abriendo paso a reconfiguraciones múltiples (capítulo V). Se trata entonces de un efecto potencial del proceso de producción y reproducción de las estructuras sociales, de un modo en que el poder resiste al poder, incluso cuando éste se encuentra atravesado por una falta que le es constitutiva.

Siguiendo la estructura concreta de nuestra exposición, en el Capítulo I nos hemos dispuesto a construir el marco problemático que nos permite producir una lectura innovadora de los textos de Judith Butler. Para ello, siguiendo a Bourdieu y Giddens, presentamos tres formas diferentes en las que se ha abordado el problema de la relación entre la estructura y la acción en la teoría social contemporánea: a) la perspectiva objetivista, que se caracteriza por asignarle el carácter determinante a las estructuras por sobre la capacidad de acción; b) la perspectiva subjetivista, que le otorga primacía a la acción por sobre los condicionamientos estructurales; y c) el abordaje relacional que propone repensar las nociones de estructura y acción a través de la mutua determinación entre ambos términos. A partir de ello, hemos propuesto insertar la teoría de Judith Butler en los debates tradicionales de la sociología, formando parte del enfoque relacional junto a autores y autoras como Anthony Giddens, Pierre Bourdieu, Jürgen Habermas y Margaret Archer.

En el Capítulo II nos hemos abocado a reconstruir la teoría butleriana de la acción performativa. Para ello, en primer lugar, hemos expuesto el modo en que Butler concibe la performatividad retomando lo que consideramos son sus principales antecedentes teóricos en este punto, a saber: Austin, Derrida, Foucault y Lacan. Aún más, la hipótesis específica que presentamos en este capítulo consiste en sostener que es a partir de la crítica derrideana a la concepción austiniana de los actos de habla que resulta posible componer la teoría butleriana de la acción performativa de manera tal que incorpore tanto la tesis foucaultiana sobre el carácter productivo e inmanente del poder-saber, como la tesis lacaniana sobre el carácter constitutivo de la falta de significado. En este sentido, argumentamos que si es a través de la teoría foucaultiana del poder que Butler entiende al acto performativo como un acto de poder que puede producir pliegues de resistencia; y es a través de la concepción lacaniana sobre la falta que incorpora el carácter constitutivo del exterior cuyo retorno dará lugar a la posibilidad de una repetición subversiva; es vía Derrida que logra articular ambas propuestas en su teoría de la acción performativa.

La acción performativa refiere entonces a una práctica reiterativa de poder que produce lo que nombra, al tiempo que engendra su exterior constitutivo, exterior cuyo retorno logrará abrir paso a la posibilidad de la transformación social. Dicho todavía en otros términos, se trata de una repetición ritual de normas y prácticas encarnadas que producen, reproducen, naturalizan y transforman las estructuras sociales. Así, por un lado, al definir la acción como un proceso de repetición ritual de prácticas y normas, se entiende que ésta produce y reproduce a las estructuras sociales. Aún más, dado que toda acción se encuentra atravesada por entramados de relaciones de poder, resulta posible destacar el efecto de naturalización como efecto del mismo proceso de repetición ritual. Pero dado que, como ya vimos, para Butler la repetición supone en sí misma la diferencia, es precisamente a través del proceso de repetición ritual que puede tener lugar asimismo la producción de una repetición tal que abra paso a la transformación social.

En la segunda parte del capítulo nos hemos dedicado a exponer la teoría butleriana de la acción performativa en relación con algunos postulados de la teoría de Pierre Bourdieu. En este sentido, hemos presentado tres puntos de coincidencia entre las propuestas de ambos autores a partir de los cuales establecer un campo de diálogo común. En primer lugar, sostenemos que tanto Bourdieu como Butler destacan el carácter ritual y reiterativo de la acción social para comprender los procesos de producción y reproducción de las estructuras sociales, así como de aquello que constituye su exterior. Respecto de la potencialidad de los actos performativos al nivel del cuerpo, argumentamos que existe una estrecha relación entre la noción de habitus elaborada por Bourdieu y la teoría butleriana sobre la performatividad. Por último, ambos autores proponen concebir las estructuras sociales y sus sujetos como efectos de la sedimentación de prácticas rituales que, en tanto se encuentran atravesadas por relaciones de poder, se presentan como naturales cuando no son sino construcciones históricas variables.

Sin embargo, las diferencias aparecen en torno a sus respectivas conceptualizaciones sobre la fuerza de los actos performativos y sus consecuencias para pensar la acción social. En este sentido, concluimos que si es como resultado del poder social, esto es, de la legitimidad asignada a quien está autorizado a hablar, que según señala Bourdieu, los actos performativos producen lo que nombran; para Butler, en cambio, la fuerza del performativo radica precisamente en su lógica interna, en la iterabilidad propia de todo signo lingüístico. En el primer caso, el fracaso de un performativo se explica entonces por la falta de respaldo del poder social; mientras que en el segundo caso, es posible entender el incumplimiento de las circunstancias apropiadas como base para la transformación.

Según lo dicho hasta aquí, Butler sostiene que la teoría desarrollada por Bourdieu no permite pensar las apropiaciones ilegítimas del discurso más que como instancias fallidas, y afirma en cambio, que es perfectamente posible hablar con autoridad sin estar autorizado a hablar. Para esta autora, existe la posibilidad de que aquellos cuerpos y seres abyectos a los que no se les ha dado la prerrogativa de ser un sujeto puedan actuar apropiándose de la palabra legítima incluso aunque no estén autorizados a hablar. Así, al desligar la capacidad de acción del poder social que la legitima, Butler dice trascender lo que considera es la visión conservadora del acto de habla expuesta por Bourdieu. En este contexto, la autora desarrolla una teoría de la acción performativa que permite concebir los procesos de producción, reproducción y naturalización de las estructuras simbólicas como efecto de la repetición ritual de prácticas y normas; al tiempo que incorpora la posibilidad de que se produzca una apropiación ilegítima de la norma que abra paso a la transformación. En el capítulo V, volvemos sobre este punto para analizar la concepción butleriana de la transformación social.

En el Capítulo III argumentamos que es a través de la recuperación explícita de la tesis foucaultiana sobre el poder, y de la incorporación implícita, lectura crítica y traducción de algunos de los principales postulados del psicoanálisis lacaniano, que resulta posible rearticular una teoría butleriana de las estructuras simbólicas que considere tanto su constitución imaginaria, como su carácter simultáneamente productivo y prohibitivo, y la falta que las atraviesa. En este sentido, primero hemos expuesto la crítica que Butler desarrolla respecto de lo que considera es la ahistoricidad y universalidad de la concepción lacaniana sobre la prohibición paterna y el falo en tanto significante privilegiado, con miras a repensar dichas estructuras como construcciones históricamente constituidas y, por lo tanto, contingentes. A continuación, presentamos ciertos acuerdos implícitos y disputas de sentido entre las propuestas elaboradas por Butler y Lacan en torno a tres ejes fundamentales.

El primer apartado se encuentra orientado a analizar el problema de la constitución simbólica o imaginaria de las estructuras. En este sentido, concluimos que si bien Butler coincide con Lacan al entender a las estructuras como formaciones que ordenan el campo social y subjetivo, otorgándole sentido; el desacuerdo aparece en torno al “origen” de dichas estructuras. Y esto porque, para Butler, las estructuras simbólicas son el resultado de un proceso de sedimentación de efectos imaginarios que han llegado a ser naturalizados mediante la acción performativa.

En segundo lugar, el debate surge en relación al carácter productivo y prohibitivo de las forclusiones. En este punto, sostenemos que si bien tanto Lacan como Butler señalan el carácter simultáneamente productivo y excluyente de las estructuras; es a partir de una articulación implícita entre la teoría lacaniana, su interpretación sobre la teoría foucaultiana del poder y la perspectiva sobre la performatividad, que Butler propone concebir los mecanismos de forclusión como formaciones de poder históricamente contingentes que producen y excluyen performativamente sentidos y sujetos.

En tercer lugar, afirmamos que ambos autores acuerdan al postular la falta como característica constitutiva de las estructuras simbólicas así como de los sujetos que son su producto. Esto es, tanto para Lacan como para Butler, las estructuras se encuentran atravesadas por exclusiones que son condición de posibilidad para la simbolización. Sin embargo, Butler se opone a comprender lo excluido a partir de la noción lacaniana de lo real. Antes bien, para esta autora, lo abyecto refiere a aquello que ha sido excluido de un determinado orden de sentido y que puede reaparecer y ser traducido culturalmente produciendo efectos inesperados.

Dicho esto, argumentamos que, en todos los casos, la estrategia argumentativa de Butler consiste en recuperar las principales nociones de la teoría lacaniana, pero redefiniendo sus principales términos a partir de la teoría foucaultiana del poder y de su propia perspectiva sobre la performatividad. De manera tal que resulta posible concebir butlerianamente las estructuras simbólicas como entramados de poder históricamente variables que, resultado de la acción performativa, producen a su vez sentidos, actos, sujetos y abyectos, o dicho todavía en otros términos, producen y excluyen sentidos y sujetos a través de la instauración de forclusiones performativas. De allí que la estructura es, al mismo tiempo, resultado y condición de la acción social.

Ahora bien, en Dar cuenta de sí mismo ([2005] 2009) Butler parece abandonar las referencias a la teoría lacaniana y en su lugar recupera la teoría del significante enigmático de Jean Laplanche a partir de la cual introduce tres desplazamientos: a) en primer lugar, reemplaza la noción lacaniana de forclusión por la de represión; b) evita la concepción lacaniana de lo real que es su producto; y, de este modo, c) logra incorporar trayectorias psíquicas que se desvían de la función normalizadora de la ley paterna y sus polaridades edípicas. En esta tesis, sostenemos que lejos de incorporar un cambio fundamental respecto de sus anteriores formulaciones, este viraje no es más que un intento de Butler por sustentar su crítica a la teoría lacaniana mediante referencias teóricas que, desde el psicoanálisis, ya hayan pensado los mismos problemas. Sea entonces a partir de la recuperación de la teoría de Laplanche o mediante la reformulación implícita de algunos de los postulados de la teoría lacaniana, Butler se encuentra disputando lo que entiende es el carácter universal y ahistórico de las estructuras psicoanalíticas con miras a pensar de qué modo aquello que ha sido excluido por un determinado orden simbólico puede reaparecer amenazando desde adentro su propia estabilidad.

Habiendo llegado hasta aquí, en el Capítulo IV nos hemos dedicado a exponer la puesta en relación entre la acción performativa y las estructuras simbólicas, mediante la reconstrucción de los conceptos y relaciones lógicas subyacentes a la paradoja de la sujeción y el dilema de la potencia. Como ya dijimos, en este punto, nuestra lectura no difiere de las interpretaciones canónicas sobre los textos de Butler; sin embargo, consideramos que nuestro aporte ha sido precisamente insertar dichas formulaciones en un marco de debate más amplio sobre el problema de la relación entre la estructura y la acción y destacar las inflexiones innovadoras que produce la autora en este mismo sentido.

A partir de ello, concluimos que si las estructuras sociales producen y subordinan a los sujetos, condicionándolos o determinándolos parcialmente; es precisamente en los sujetos donde tiene lugar la constante reactualización y potencial transformación de las condiciones estructurales que hacen posible su accionar. De manera tal que las estructuras simbólicas son, al mismo tiempo, condición y resultado de la acción performativa. En este sentido, la propuesta de Butler coincide con los desarrollos de autores y autoras como Giddens, Bourdieu, Habermas y Archer al postular la mutua determinación entre estructura y acción. Pero aún debemos agregar que es través de los desarrollos específicos en torno a la sujeción y la potencia, que resulta posible destacar algunos de los principales aportes de la teoría butleriana para pensar la estructura y la acción en nuevos términos.

En primer lugar, hemos presentado la paradoja de la sujeción a partir de la cual comprender el modo en que las estructuras simbólicas subordinan y producen a los sujetos a través de la interpelación y la melancolía. Para ello, hemos tenido en cuenta tanto la producción de cierta posición del sujeto mediante la interpelación, como la investidura afectiva que lleva a identificarse con determinada posición. La hipótesis específica que elaboramos en este punto supone que es vía los desarrollos de Louis Althusser y Sigmund Freud que Judith Butler propone comprender el modo en que el sujeto se constituye como un sujeto de la falta en su subordinación respecto de las estructuras simbólicas, sin referir explícitamente a la teoría lacaniana, y evitando así lo que, según la autora, constituyen sus puntos críticos.

Por un lado, Butler recupera la noción althusseriana de la interpelación y propone redefinirla como un acto performativo. Así pues, si Louis Althusser concibe la interpelación como el mecanismo a partir del cual la ideología convoca al interpelado y éste, al darse vuelta, se constituye como sujeto desconociendo la operación ideológica que le otorga reconocimiento; Butler dirá que la interpelación opera a través de la reiteración ritualizada de normas y prácticas que convocan, producen y subordinan al sujeto, al tiempo que naturalizan y ocultan la variabilidad histórica y las relaciones de poder que atraviesan su propia constitución. De este modo, es precisamente en la distancia abierta entre la norma y su reiteración que la autora incorpora la posibilidad de que se produzca una apropiación tal que lejos de reproducir el orden vigente, logre subvertirlo.

Por otro lado, Butler se pregunta por la disposición del sujeto a reconocerse en la interpelación. En este sentido, la autora recupera algunos desarrollos de Sigmund Freud a partir de los cuales propone concebir la constitución psíquica del sujeto como el resultado de la internalización melancólica de un objeto de amor perdido. Aún más, Butler incluso sostiene que al incorporar dicho objeto a la conciencia, no sólo se instituye la topografía psíquica yo- superyó, sino que además se internaliza una determinada configuración del mundo social que supone la activación del vínculo fantasmático con ideales que son a la vez sociales y psíquicos. La encarnación pasa a ser entendida entonces como un modo, no siempre consciente, de interpretación; allí donde las normas se sostienen en las idealizaciones de la fantasía, y es precisamente a través de la fantasía que se abre paso a una temporalidad iterable que puede producir múltiples identificaciones. Como ya vimos, en este punto, Butler dice complejizar el planteo de Bourdieu al repensar la encarnación de la norma en su relación con la fantasía: tal es uno de los principales aportes de la autora para seguir pensando el problema de la estructura y la acción en nuevos términos.

Ahora bien, si hasta acá se entiende que es mediante la interpelación y la melancolía que las estructuras subordinan y producen a los sujetos, aún queda preguntarnos por la capacidad del sujeto de resistir al propio poder que lo determina. En este sentido, hemos visto que Butler recupera la tesis foucaultiana sobre el poder a partir de la cual propone concebir la resistencia como un pliegue del poder sobre sí mismo, una recitación textual cuya distancia respecto de la norma que actualiza puede abrir paso a la posibilidad de la subversión. Se trata de comprender que el poder y la resistencia son coextensos, de manera tal que no puede haber un entramado de poder que no produzca simultáneamente múltiples puntos de resistencia. Butler distingue entonces dos formas del poder en relación al sujeto. Por un lado, como ya vimos, el poder convoca, produce y subordina al sujeto pero, sin embargo, no lo determina. Por otro lado, el sujeto es el que asume y pone en práctica el poder, sin por ello manipularlo a voluntad. De manera tal que el sujeto que es efecto del poder, es también condición de posibilidad de una fuente de potencia. La autora denomina dilema de la potencia a esta ambivalencia.

Hacia el final del capítulo, nos hemos dedicado a analizar el modo en que la acción performativa y las estructuras sociales se vinculan en torno a la categoría de sujeto. En este marco, destacamos el carácter constitutivo de los procesos de sexuación/generización en la formación de los sujetos, así como la posibilidad que éstos tienen de deconstituirlos. Siguiendo a Butler entendemos entonces que es a través de la interpelación sexo-genérica y de las identificaciones melancólicas con base en el repudio de los vínculos no heterosexuales, que tiene lugar la producción de los sujetos como siempre ya sexuados/generizados. Pero es asimismo en el sujeto donde las normas sexo-genéricas se actualizan y reproducen de continuo, abriendo paso a la posibilidad de su subversión. Siguiendo el contrapunto con la propuesta de Pierre Bourdieu ([1998] 2000), afirmamos que si bien este autor analiza el proceso de constitución sexo-genérica de los sujetos, ofrece una concepción monolítica que no permite pensar elementos desestabilizadores en relación a la dominación masculina, de allí que la incorporación de una perspectiva sexuada/generizada que considere tanto el carácter constrictivo y productivo de la norma como la posibilidad de su subversión, es uno de los principales aportes de Judith Butler en este punto.

Por último, habiendo ya expuesto la teoría butleriana de la acción performativa y de las estructuras simbólicas, así como el modo en que éstas se articulan en torno a la categoría de sujeto, en el Capítulo V nos hemos dedicado a repensar las consecuencias teóricas de dichas formulaciones para concebir la transformación social. Aún más, aquí sostenemos que es a través de la articulación entre la reformulación que Butler elabora respecto de la tesis lacaniana sobre el carácter constitutivo de la falta, y su lectura sobre la tesis foucaultiana del poder, que resulta posible comprender la transformación social como un efecto potencial de la acción performativa de poder cuando ésta logra reintroducir aquello que fue excluido por las estructuras simbólicas, produciendo efectos inesperados.

Si es como resultado de un conjunto sucesivo de repeticiones rituales que logran actualizar las normas vigentes, así como sus exclusiones, que tiene lugar la producción, reproducción y naturalización de las estructuras simbólicas; es precisamente en la distancia abierta entre dichas normas y su actualización que se puede producir una reintroducción perturbadora de lo excluido que dé lugar a un proceso de transformación social. Dicho en otros términos, si es a través de la repetición performativa que tiene lugar la producción, solidificación y reproducción de las estructuras sociales, sus normas, sus prácticas y sus sujetos; la acción transformadora será el resultado potencial de una repetición tal que permita reintroducir aquello que fue excluido por el sistema simbólico.

En este punto, queda claro que la concepción butleriana de la transformación social se diferencia de la propuesta por Pierre Bourdieu. Y esto porque, si como vimos en el capítulo II, para este autor, la eficacia de la performatividad depende del poder social, para que tenga lugar un proceso de cambio debe producirse una lucha por el poder simbólico en la que un discurso herético intente romper con el orden establecido de la doxa e imponerse como instancia legítima. Mientras que, para Butler, la magia de la performatividad es resultado de la iterabilidad de la palabra, de manera tal que la transformación es pues el efecto potencial de un proceso de repetición ritual cuya distancia respecto de la norma abrirá paso a la posibilidad de subvertir el orden vigente mediante la reincorporación de lo excluido. Dicho todavía en otros términos, la propuesta de Butler se diferencia de aquella desarrollada por Bourdieu, ya que la autora incorpora la posibilidad de producir apropiaciones ilegítimas de la norma que, sin estar respaldadas por el poder social, tengan efectos desarticuladores en el orden simbólico.

En esta tesis argumentamos entonces que tanto en el debate en torno a la fuerza de la performatividad del discurso y sus consecuencias para la acción social; como en la apuesta por comprender la encarnación de la norma a partir de las idealizaciones de la fantasía; así como en la perspectiva sexuada/generizada que elabora Butler; en todos los casos, de lo que se trata es de incorporar una temporalidad iterable que admita la posibilidad de producir apropiaciones de la norma que logren disputar el poder social. Entendemos que es con este horizonte teórico y político que Judith Butler discute los postulados de Pierre Bourdieu y elabora su principal aporte para seguir pensando el problema de la estructura y la acción.

Ahora bien, según lo dicho hasta aquí, concluimos que la acción será reproductora de los sentidos vigentes cuando repita más o menos fielmente las normas sociales que constituyen un determinado orden, perpetuando así las exclusiones que son su producto. Mientras que es como resultado de una repetición que introduce una distancia crítica respecto de dichas normas, abriendo paso al retorno de lo excluido, que tendrá lugar la acción transformadora. Pero aún debemos agregar que, para Butler, no toda transformación es políticamente deseable. Antes bien, serán deseables aquellas que logren incorporar lo excluido de manera pacífica con miras a alcanzar el mutuo reconocimiento de la vulnerabilidad común. Mientras que serán consideradas reaccionarias aquellas que, basadas en la violencia y el desconocimiento del otro, conduzcan a un orden social más opresivo y excluyente. Desde esta perspectiva, la acción puede ser entonces reproductora o transformadora de las estructuras sociales, conservadora o de izquierda, según la relación que mantenga con la norma y con lo excluido.

En la segunda parte de este capítulo, hemos identificado y sistematizado distintos modelos de transformación social en la obra de Judith Butler. Modelos que, deben estar además orientados a reformular los marcos de reconocimiento para multiplicar las vidas vivibles, producir nuevos marcos normativos más democráticos e inclusivos, para formar parte de lo que autora considera es una política de izquierda.

En primer lugar, hemos presentado el modelo de la parodia como un tipo particular de acción performativa que permite exponer el carácter históricamente construido y, por ende, maleable de las estructuras, al ridiculizar las normas que las conforman. En este punto, recuperamos algunas críticas que se han desarrollado en torno a la propuesta butleriana, haciendo principal hincapié en aquella elaborada por Pierre Bourdieu. En segundo lugar, se destaca el modelo de la coalición que refiere a la producción performativa de identidades colectivas, siempre provisionales, contingentes y abiertas a reconocer las propias exclusiones que son su producto. En tercer lugar, el modelo del duelo público se encuentra orientado a extender los marcos de reconocimiento no sólo a aquellas vidas que parecen invivibles o ininteligibles, sino también a aquellas muertes que no son consideradas dignas de ser lloradas. En cuarto lugar, analizamos el modelo de la manifestación como un modo performativo, plural, encarnado y público que consiste en exponer las exclusiones de un determinado ordenamiento social y la violencia a la que se somete a cierta parte de la población, mediante su aparición en un espacio en el que no están destinados a aparecer.

Por último, nos parece significativo señalar que el modo en que Butler propone pensar la transformación difiere tanto del arquetipo de la reforma como del de la emancipación. Y esto porque, para esta autora, no se trata simplemente de incorporar a las minorías excluidas al orden social existente mediante una lógica colonizadora; ni de producir una sociedad reconciliada consigo misma que logre trascender las relaciones de subordinación y exclusión. En el primer caso, lejos de transformar el orden social existente, se fortalecen sus estructuras y sus exclusiones, eliminando la disidencia. En el segundo caso, se omite el carácter constitutivamente excluyente y, por ende, vulnerable, abierto y fallido de toda estructura social. Antes bien, desde esta perspectiva, de lo que se trata es de comprender la transformación al modo de la subversión. Como ya vimos, las estructuras deben ser repetidas para persistir, y es precisamente como resultado de dicha proceso que se puede producir un corrimiento crítico que admita la reintroducción de lo excluido y logre exponer y reconfigurar el orden social vigente, incluso aunque ello suponga la producción de nuevas exclusiones.

Asimismo, consideramos que la concepción butleriana de la transformación social se distancia del arquetipo de la crítica como instancia meramente negativa o de oposición. No se trata entonces, como parece sugerir Mc Nay, de una apuesta basada únicamente en el momento de la desidentificación o la oposición respecto de las normas vigentes, limitando la posibilidad del cambio a una lógica dicotómica entre la dominación y la resistencia. En esta tesis argumentamos, en cambio, que se trata más bien de un proceso que implica tanto la instancia crítica a partir de la cual se deslegitiman las significaciones que se presentan como naturales en un determinado ordenamiento social, como la producción de nuevas alternativas que logren radicalizar los horizontes de la democracia mediante el reconocimiento de la vulnerabilidad humana común. En este sentido, lejos de confinar la posibilidad de acción al desplazamiento automático de la norma, la propuesta butleriana tal y como aquí la hemos presentado supone un esfuerzo activo por parte del sujeto (individual o colectivo) que, sujetado por las estructuras, es a su vez capaz de innovación.

El recorrido que hemos propuesto en estas páginas nos ha permitido insertar los desarrollos de Judith Butler en el campo de debates de la teoría social en torno al problema de la estructura y la acción. Más específicamente, nos hemos abocado a rearticular sus supuestos, definiciones y relaciones lógicas, en diálogo con algunos de los principales referentes de la teoría social en este punto, a saber Anthony Giddens, Pierre Bourdieu, Jürgen Habermas y Margaret Archer, con miras a concebir butlerianamente problemas que no habían sido abordados de manera explícita o acabada por la autora.

En suma, esta tesis constituye un aporte específico al campo de estudios sobre la obra de Judith Butler en al menos tres sentidos. En primer lugar, al presentar una rearticulación explícita de la teoría butleriana de la acción performativa y las estructuras simbólicas, así como sobre su relación, hemos cubierto un área de vacancia fundamental que no permite seguir pensando los desarrollos de esta autora. En segundo lugar, nos hemos abocado a trabajar el diálogo crítico y la influencia implícita del psicoanálisis lacaniano en la teoría butleriana, profundizando así una línea de lecturas existente que, sin embargo, dista de ser hegemónica. Por último, hemos producido una interpretación innovadora de los textos de Butler a través de la identificación y sistematización de los distintos modelos de transformación social que la autora elabora a lo largo de su obra.

Una vez establecido un terreno de discusiones comunes entre Butler y los principales referentes de la perspectiva relacional, nos hemos dedicado a interpelar a la teoría social desde la teoría butleriana, poniendo en evidencia sus aspectos críticos o puntos ciegos para pensar el problema de la relación entre la acción y la estructura. En este sentido, hemos destacado el aporte de la teoría butleriana para repensar el problema clásico de la estructura y la acción, en relación a cuatro ejes fundamentales.

En primer lugar, argumentamos que es tomando como punto de partida su perspectiva sobre la performatividad que Butler articula una teoría sobre la acción social que permite dar cuenta tanto de los procesos de producción, reproducción y naturalización de las estructuras simbólicas, como de la posibilidad de producir una apropiación ilegítima de la norma que abra paso a la transformación social. De este modo, Butler se opone a la propuesta desarrollada por Bourdieu al desligar la capacidad de acción del poder social que la legitima y abre paso para pensar la acción social en nuevos términos.

En segundo lugar, sostenemos que Butler logra exponer el modo en que las estructuras simultáneamente producen y subordinan al sujeto tanto psíquica como socialmente, allí donde lo psíquico y lo social son entendidos como dos momentos de un mismo movimiento, de manera tal que los contenidos psíquicos se encuentran formados socialmente y los discursos sociales interpelan a los sujetos operando a través del investimento psíquico. Lo psíquico no refiere entonces a la internalización mimética de las normas sociales; sino a la fantasía y el vínculo fantasmático que el sujeto mantiene con ideales normativos. De este modo, Butler dice complejizar el planteo de Bourdieu al comprender la encarnación de la norma ya no como una simple incorporación sino como un modo de interpretación que se sostiene por las idealizaciones de la fantasía, abriendo paso a múltiples posibilidades de identificación. A partir de ello, en esta tesis afirmamos que uno de los aportes fundamentales de la teoría butleriana al problema de la estructura y la acción consiste en repensar el proceso de constitución psíquica y social de los sujetos a partir de la relación entre la norma y la fantasía.

En tercer lugar, es asimismo en oposición a la propuesta desarrollada por Bourdieu que, según entendemos, ofrece una concepción monolítica que no permite considerar elementos desestabilizadores en relación a la dominación masculina; que se destaca el aporte de la teoría butleriana para comprender la centralidad de las normas sexo-genéricas en la constitución de los sujetos, así como la posibilidad que éstos tienen de desobedecerlas. De este modo, Butler incopora la perspectiva feminista a la teoría social, con miras a repensar los procesos de sujeción y desujeción de los sujetos como siempre ya generizados/sexuados.

En este punto, cabe destacar que si bien la interpretación propuesta en esta tesis respecto de la concepción butleriana sobre la vida psíquica del poder y la constitución generizada/sexuada de los sujetos, se apoya y continúa una línea de lecturas ya consolidadas hace tiempo, se trata de dos ejes fundamentales para seguir pensando el problema de la estructura y la acción en relación a los referentes del campo que aquí hemos referenciado, y es en este sentido que destacamos su relevancia.

Por último, sostenemos que Butler elabora una teoría de la acción performativa y las estructuras simbólicas que permite pensar la transformación social en nuevos términos, allí donde la posibilidad de subvertir las estructuras sociales vigentes no sea el resultado de una lucha por la legitimidad de la palabra, sino un efecto potencial de su apropiación ilegítima. En este sentido, Butler se opone a lo que considera es la concepción conservadora del acto de habla elaborada por Bourdieu y, en consecuencia, a su forma de entender el cambio; e incorpora la posibilidad de hacer un uso impropio del performativo, producir apropiaciones subversivas de la norma que, sin estar respaldadas por el poder social, tengan efectos desarticuladores en el orden simbólico. Aún más, la hipótesis específica que presentamos en este sentido consiste en afirmar que resulta posible identificar en la obra de Butler distintos modelos de transformación de las estructuras sociales que confluyen en un mismo horizonte político: expandir los marcos de inteligibilidad y reconocimiento con base en la vulnerabilidad común para multiplicar las vidas vivibles. Tal es, según entendemos, una de las principales contribuciones de Butler a la teoría social.



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