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Introducción

1. Coordenadas de lectura

Hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX, en un contexto en el cual el desarrollo de la sociedad industrial, el surgimiento de las grandes urbes y la masividad de los medios de comunicación coinciden con una crisis de las formas de sociabilidad, desde la sociología se plantea la pregunta por el lazo social. Se trata de un interrogante a partir del cual se pretende reflexionar sobre el ser en conjunto, el ser con otros, pero también sobre lo asocial o antisocial, la atomización, el crimen y la guerra. Un tema que si bien ya había sido formulado por el Iluminismo, que postulaba bajo formas variadas la idea de un contrato voluntario, es retomado y repensado en el horizonte de una nueva sociedad capitalista. En este sentido, ante el deficiente funcionamiento de un régimen ya formado y consolidado, ante la falta de nuevas formas orgánicas de lazo que se adecúen a los cambios producidos por el desarrollo industrial, Émile Durkheim propone pensar la sociedad como un sistema de relaciones solidarias que es necesario reinventar. Mientras tanto, en una Alemania que aún no había atravesado la industrialización, Max Weber se pregunta por la forma de llevar adelante este proceso evitando sus contratiempos, por lo que considera fundamental teorizar sobre el concepto de acción o, más específicamente, el de acción social racional.

De este modo, se destaca una doble tendencia entre el punto de vista del sistema o la estructura y el punto de vista de la acción que atraviesa a la sociología desde sus comienzos y continúa operando en el desarrollo de la teoría social en la actualidad. Se trata, en palabras de Emilio de Ípola, de un doble y simultáneo origen de la sociología, “(…) tendencialmente ‘sistémico’ en Durkheim y decididamente ‘accionalista’ en Weber (…)” (De Ípola, 2004:15). En este mismo sentido, incluso resulta posible considerar la apuesta de Karl Marx como una forma de pensar la posibilidad de acción colectiva en el marco de una sociedad estructurada en relación a las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, completando así la tríada de los llamados padres fundadores de la sociología.

A partir de ello, Anthony Giddens ([1984] 1995) y Jeffrey Alexander (1997) sostienen que las tradiciones teóricas del pensamiento social se encuentran constituidas por una serie de presuposiciones o supuestos generales que implícita o explícitamente giran en torno al problema de la acción y al problema del orden. “Toda investigación en ciencias sociales o en historia se ha preocupado por la relación entre la acción y la estructura (…)” (Giddens, [1984] 1995: 219), de manera tal que toda teoría social supone una concepción sobre el tipo de acción (sea ésta individual o colectiva, racional o irracional, consciente o inconsciente, voluntaria o involuntaria, independiente o dependiente, etc.) y sobre las estructuras (sean históricas o naturales, resultado de la acción o previas a ella, internas o externas a los sujetos, etc.), lo que permite identificar determinados presupuestos sobre el modo en que el orden se produce, se reproduce o se transforma.[1] Asi, se destaca la irreductibilidad de la conceptualización sobre la acción y la estructura en el campo de la teoría social. De allí la necesidad de profundizar el análisis de este problema en los desarrollos teóricos contemporáneos.

En este marco, la apuesta de esta tesis doctoral consiste en recuperar los desarrollos de Judith Butler poniendo en evidencia la pertinencia que éstos ostentan para repensar algunos problemas clásicos de la teoría social. [2]

Y esto porque entendemos que si bien Butler ha sido reconocida fundamentalmente en el campo de los estudios de género y de las sexualidades, aún no se ha abordado el carácter específicamente innovador de su perspectiva para pensar la mutua determinación entre la estructura y la acción. Perspectiva que, informada por la teoría feminista, pero también por la teoría del discurso, el psicoanálisis y la microfísica del poder, entre otros, abre nuevos interrogantes teóricos y horizontes políticos.

En lo que sigue presentaremos lo que consideramos es la teoría butleriana sobre la acción y la estructura a partir de una cartografía crítica de sus supuestos básicos, sus conceptos fundamentales y las redes de relaciones lógicas que se establecen entre los mismos, con miras a exponer el potencial que dichos desarrollos tienen para el pensamiento contemporáneo. En este sentido, no pretendemos realizar una introducción general al pensamiento de Judith Butler. Numerosos textos ya han encarado esta tarea, entre los que podemos mencionar: Sobre sujeto y género: lecturas feministas de Beauvoir a Butler (Femenías, 2000); Judith Butler: una introducción a su lectura (Femenías, 2003); Judith Butler: Live Theory (Kirby, 2006); Judith Butler (Lloyd, 2007); Del texto al sexo. Judith Butler y la performatividad (Pérez Navarro, 2008); Judith Butler (Salih, 2002). [3]Antes bien, se trata de una cartografía crítica que tiene como principal horizonte un nudo problemático.

Más concretamente, nos proponemos releer los textos de Butler en continuidad con los desarrollos de Anthony Giddens, Pierre Bourdieu, Jürgen Habermas y Margaret Archer, quienes han logrado repensar el problema de la estructura y la acción en términos de una relación dual (Ritzer, 1997).[4] Para estos autores, la estructura y la acción se encuentran mutuamente implicadas, por lo que ninguno de los términos puede ser comprendido sin el otro. De manera tal que si bien la estructura condiciona parcialmente la acción, no la determina por completo; y si bien la acción produce a las estructuras, no por ello se deben desconocer los condicionamientos estructurales en base a los que opera. Compartiendo este horizonte, los mencionados autores han desplegado proyectos teóricos que son hasta hoy objeto de indagación.[5]

En esta tesis nos oponemos entonces a aquellas lecturas que entienden la teoría butleriana como un caso de determinismo por parte de las estructuras (Benhabib, 1995; Mc Nay, 2000; Nussbaum, 1999; Boucher, 2006) o, a la inversa, como un claro ejemplo del voluntarismo de la acción (Bourdieu, [1998] 2000; Copjec, 2006b; Amorós, 2005; Boucher, 2006). Dichas interpretaciones reinstalan el tipo de binarismos que el trabajo de Butler pretende desarticular, desconociendo además las propias aclaraciones y reformulaciones que la autora ha elaborado a lo largo de su obra. Aquí proponemos, en cambio, seguir a Sabsay (2011, 2012), Salamon (2010, 2014), Femenías (2000, 2003), Lloyd (2007), Vasterling (1999), Burgos Díaz (2012), Pérez Navarro (2008), entre otros, al entender la teoría butleriana como parte de un enfoque relacional.

Ahora bien, en todos los casos, sea que se enfatice su carácter determinista, voluntarista o relacional, dichos autores y autoras se encuentran discutiendo en torno al mismo problema que aquí nos hemos propuesto abordar: la relación entre el condicionamiento estructural y la posibilidad de la acción en la teoría butleriana. También existen trabajos que se han dedicado a analizar el nexo entre la performatividad y la agencia en la obra de Butler (Mc Nay, 2000; Sabsay, 2008, 2011, 2012; Salamon, 2010, 2014, Femenías, 2000, 2003; Pérez Navarro, 2008; Lloyd, 2007; Salih, 2002; Speer & Potter, 2002; Vasterling, 1999, entre otros). Esta bibliografía constituye un estado de la cuestión que es fundamental para nuestro análisis. Sin embargo, en esta tesis argumentamos que el aporte de Judith Butler al problema de la relación entre la acción y la estructura no ha sido lo suficientemente explorado, y esto porque aún no se ha producido una rearticulación explícita de la teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas, así como sobre su posible relación. Asimismo, consideramos resulta necesario insertar los desarrollos de Butler en el campo de discusiones sobre este problema de la teoría social, con miras a determinar cuáles son los aspectos innovadores de su propuesta y en qué sentido específico permiten seguir debatiendo y repensando críticamente la relación entre la acción y la estructura. Tal es el objetivo de esta tesis.

Para ello, partimos de la hipótesis general de que resulta posible rearticular una conceptualización butleriana sobre las nociones de estructura y acción que es el resultado de una particular tensión entre dos campos de fuerza. Por un lado, la tesis foucaultiana a partir de la cual se entiende que el poder es netamente productivo e inmanente al campo social, de manera tal que los focos de resistencia son el resultado de pliegues internos del propio poder. Por otro lado, la tesis lacaniana basada en la búsqueda imposible de la completud animada por una falta estructural, que implica la existencia de un exterior constitutivo cuya insistencia tendrá efectos en el orden simbólico.

A continuación presentamos distintos planos de lectura que, a nuestro criterio, atraviesan nuestra exposición y que se corresponden con las inquietudes intelectuales de quien escribe. En primer lugar, la tesis pretende introducir la producción de Judith Butler en el marco de un problema de la teoría social: la relación entre la estructura y la acción. En este sentido, se trata de poner en cuestión el usual confinamiento de la teoría feminista a los estudios del género y las sexualidades destacando el potencial crítico que tiene la teoría y la política feminista para repensar las principales categorías del análisis social. Consideramos esta tesis como una apuesta político- intelectual por reubicar a la teoría feminista en el centro de la escena teórica; y, al mismo tiempo, por producir lecturas innovadoras sobre el orden y el cambio.

Asimismo, como ya dijimos, nos proponemos elaborar una interpretación innovadora de la teoría social de Judith Butler a la luz de la hipótesis que indica que ésta es el resultado de la tensión entre distintos campos de fuerza, a saber: la tesis foucaultiana sobre el carácter inmanente y productivo del poder y la tesis lacaniana sobre el carácter constitutivo de la falta. Esta investigación busca ser entonces un aporte específico al campo de estudios sobre la obra de esta autora al presentar una reconstrucción sistemática de sus supuestos y categorías como el producto del anudamiento entre distintas posiciones teóricas.

Por último, se abre la posibilidad hacia una lectura que nos permita reflexionar sobre el orden y las posibilidades de la subversión y el cambio en las sociedades contemporáneas. En este sentido, y recuperando las principales premisas del llamado “giro lingüístico” (Rorty, [1967] 1990), en esta tesis proponemos comprender la teoría ya no como un medio más o menos transparente de representación sino como un modo de producir y apropiarse de los sentidos que constituyen el mundo social. Dicho en otros términos, la teoría no es un conjunto de herramientas que nos permiten aprehender o representar distintas aristas de la realidad o arrojar luz sobre un objeto determinado, ya que no habría un objeto o realidad previa a la construcción teórica o significante del mundo social. Antes bien, es a partir de la adopción de un punto de vista teórico que los objetos adquieren sentido según la posición que ocupen en un sistema de conceptos. De allí que, según señala Pierre Bourdieu,

(si bien) los científicos sociales tienden a asumir con demasiada facilidad que la importancia sociopolítica de un objeto es suficiente en sí misma para garantizar la importancia del discurso que emiten (…) Lo que cuenta, en realidad, es el rigor en la construcción del objeto. El poder de un modo de pensar nunca se manifiesta más claramente que en su capacidad de transmutar objetos socialmente insignificantes en objetos científicos o, lo que equivale a lo mismo, de aproximarse a un objeto socialmente significante fundamental desde un ángulo inesperado (…) (Bourdieu, [1992] 2005: 308-309)

Entendemos entonces que la teoría constituye un punto de partida central para la proliferación y el desarrollo de la investigación en ciencias sociales, ya que no es sino a partir de ella que los objetos adquieren realidad y significación. Pero dado que la teoría no sólo produce objetos de estudio sino que constituye del mismo modo la realidad social como orden de sentido, incluso postulamos que es a través de la producción teórica (aunque no sólo) que resulta posible disputar políticamente los sentidos comunes que imponen las teorías hegemónicas.[6] De lo que se trata es pues de producir enfoques que logren poner en cuestión las formas canónicas de interpretar el mundo social y así evidenciar los entramados de poder que las presentan como naturales.

Como veremos a lo largo de la tesis, el modo específico en que Butler propone concebir la relación entre la estructura y la acción se encuentra signado por una pregunta que no es sólo teórica sino también, y ante todo, política: la pregunta por la transformación social.

En este sentido, la tesis puede entenderse como un modo de repensar nuevas formas de resistir, exponer, parodiar y transformar aquellas prácticas y sentidos que constituyen el orden social dominante, siempre contingente y excluyente, abriendo paso a nuevos mundos posibles. Se trata de conceptualizar aquellos aspectos creativos y productivos de la agencia con miras a explicar de qué modo se cataliza el cambio social.

En suma, la principal contribución de esta tesis doctoral consiste en producir una rearticulación explícita de la teoría butleriana de la acción performativa y las estructuras simbólicas con miras a insertar los desarrollos de Judith Butler en el campo de debates de la teoría social. Más específicamente, se trata de leer los textos de Butler en torno a un problema de las ciencias sociales, el de la acción y la estructura; y, al mismo tiempo, interpelar y cuestionar, desde la teoría butleriana, las propuestas de aquellos autores y autoras que ya han pensado tales nociones en términos relacionales. Asimismo, procuramos producir una interpretación novedosa de los escritos de Butler a la luz de la hipótesis general que indica que en ellos existe una reformulación de dicho problema que es el resultado de la tensión entre dos campos de fuerza: el foucaultiano y el lacaniano. Por último, veremos que es a partir de la puesta en relación entre la acción performativa y las estructuras simbólicas que resulta posible identificar y sistematizar distintos modelos de transformación social; de allí que esta tesis constituye un aporte del mayor interés para pensar las formas que puede adoptar la subversión y el cambio en las sociedades contemporáneas.

2. De textos y paráfrasis: cuestiones de método

En el presente apartado nos dedicamos a introducir las premisas teórico- metodológicas que guían la realización de esta tesis doctoral destinada a producir una rearticulación explícita del aporte de Judith Butler al problema de la relación entre la estructura y la acción. En este sentido, en un primer momento nos preguntamos por las nociones de autor, obra y texto, para luego explicitar los presupuestos que atraviesan la construcción y el análisis del corpus textual.

En ¿Qué es un autor? ([1969] 2010), Michel Foucault sostiene que el nombre propio de un autor no es un nombre ordinario ni puede tomarse como el equivalente de una descripción definida. No es tampoco propietario ni responsable de sus textos, no es su productor ni su inventor. De este modo, Foucault se opone a concebir al autor como fundamento originario de una escritura, de una obra. El autor es, en cambio, el resultado de una operación de atribución de aquello que se ha dicho o escrito; es entonces una función- autor. “El autor es, sin duda, aquel al que podemos atribuir lo que ha sido dicho o escrito. Pero la atribución – incluso cuando se trata de un autor conocido – es el resultado de operaciones críticas complejas y raramente justificadas” (Foucault, [1969] 2010:292)

Ahora bien, si el autor no es quien posee y responde por sus textos, si no es una unidad coherente o articulada propietaria y responsable de los mismos, si no es aquel a partir del cual resulta posible identificar una serie de textos como partes integrantes de una totalidad más abarcadora, aún debemos preguntarnos por el sentido de la obra.[7] Foucault dirá entonces que atravesamos un primer momento de incertidumbre una vez que la idea de autor se pone en cuestión: la obra no es una suma de textos que pueden ser denotados por el signo del nombre propio. Pero incluso si se prescinde de los problemas de la atribución, la obra no es una función homogénea sino que supone más bien toda una serie de elecciones o decisiones que son difíciles de justificar. La obra “(…) no puede considerarse ni como unidad inmediata, ni como una unidad cierta, ni como una unidad homogénea” (Foucault, [1969] 2008a:37). Semejante unidad es pues el resultado de una operación interpretativa a partir de la cual se determina qué textos son atribuidos al autor, qué textos cuentan como textos y cuáles serán considerados además parte de la obra.

Queda claro entonces que el autor no es el propietario de sus textos y que los textos no constituyen necesariamente una obra como unidad homogénea. De manera tal que el texto no se define en función de la apropiación ni en relación a una unidad más amplia que lo abarca. Antes bien, retomando nuevamente a Foucault, entendemos que un texto se encuentra “(…) envuelto en un sistema de citas de otros libros, de otros textos, de otras frases, como un nudo en una red” (Foucault, [1969] 2008a:36) Es un punto de intersección entre distintas voces que nunca alcanzan a constituirse como una unidad coherente, el resultado de la puesta en diálogo de una multiplicidad de discursos que no alcanzan la síntesis.

De manera similar, Martin Jay (2003) sostiene que los textos no deben ser entendidos como un todo integral o unificado sino como sitios de disputa interna en constante relación con sus contextos intertextuales. El texto es entonces un campo de fuerzas entre las distintas lecturas que lo componen, las lecturas que se han hecho posteriormente sobre él y las lecturas que atraviesan al propio lector. Así, desde esta perspectiva se renuncia por completo a establecer una prioridad causal entre el texto y el contexto. En lugar de tratar de aislar al texto del mundo o de explicar el texto en virtud del mundo, se disuelve la frontera entre ambos y se transforma lo que antes había sido construido como extra-textual en algo que de algún modo es textual.

A partir de lo dicho hasta aquí, en esta tesis doctoral nos proponemos examinar los enunciados que encontramos en los textos de Judith Butler señalando que subyace a tal análisis una operación de atribución que no corresponde a su entera propiedad o incluso a su responsabilidad. No se trata entonces de recuperar a Butler como autora, esto es, como una unidad coherente a la que podrían ligarse una serie de textos y proposiciones. Tampoco nos abocamos a la reconstrucción de su obra como unidad homogénea. De allí que el corpus ya no debe ser entendido como un punto de partida del análisis o como un compendio naturalizado de textos; sino que, antes bien, se trata de una parte constitutiva de la investigación y resultado de un proceso de construcción (Aguilar; Glozman; Grondona & Haidar, 2014). En este sentido, lejos de realizar una recuperación exhaustiva de todos los textos que han sido atribuidos a Butler, el recorte aquí propuesto es más bien problemático e interpretativo. Como veremos, la selección del corpus se corresponde con aquellos textos que nos permitan rearticular la concepción butleriana sobre la estructura y la acción como resultado de la tensión productiva entre lo que entendemos es la tesis foucaultiana sobre el poder y la tesis lacaniana sobre la falta constitutiva.

2.1. El corpus textual

Al momento de trabajar con los textos que han sido atribuidos a Judith Butler, debemos considerar que se trata de una intelectual y militante muy prolífica que participa en múltiples espacios de difusión y debate y que publica periódicamente sus intervenciones en distintos formatos, por lo que cuenta con una extensa producción que incluye libros, tesis y artículos académicos, reflexiones sobre la coyuntura escritas al calor de los acontecimientos, colaboraciones en publicaciones o compilaciones, libros en co-autoría, etc. Sus textos están además dedicados a abordar tanto problemas teóricos como discusiones éticas y políticas, por lo que abarca una gran variedad de temáticas que van desde la recepción de G. W. Friedrich Hegel en Francia hasta el actual conflicto palestino- israelí, pasando por la teoría feminista y el debate sobre el matrimonio igualitario, por mencionar sólo algunos ejemplos. Por último, debemos señalar que se trata de una obra viva que continúa en proceso de escritura, siempre abierta al diálogo y la reformulación y atenta a las discusiones del momento y las críticas elaboradas en torno a ella.

Ahora bien, como ya dijimos, esta tesis doctoral se encuentra orientada a componer y explicitar lo que consideramos es la teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas como resultado de la tensión entre la tesis foucaultiana del poder y la tesis lacaniana de la falta. Lejos de producir una introducción general al pensamiento de Butler o desarrollar una exégesis detallada de su obra, aquí nos proponemos elaborar una particular rearticulación de la teoría butleriana a través de una hipótesis de lectura. La construcción de nuestro corpus textual será entonces el resultado de un recorte problemático e interpretativo que supone la selección de aquellos textos que han sido atribuidos a la autora y que presentan las bases fundamentales para abordar el modo en que el campo de fuerza foucaultiano y el lacaniano se tensionan en torno al problema de la estructura y la acción.

Los textos que componen el corpus que analizamos en esta tesis son: Subjects of Desire. Hegelian Reflections in Twentieth- Century France [1987] [trad. esp.: (2012) Sujetos del deseo. Reflexiones hegelianas en la Francia del siglo XX (Elena Luján Odriozola trad.) Buenos Aires: Amorrortu editores]; Gender Trouble. Feminism and the Subversion of Identity [1990] [trad. esp.: (2011) El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad (María Antonia Muñoz trad.) Buenos Aires: Paidós]; Bodies that Matter. On the discursive limits of “sex” [1993] [trad. esp.: (2010) Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del “sexo” (Alcira Bixio trad.) Buenos Aires: Paidós]; Excitable Speech: a politics of the Performative [1997ª] [trad. esp.: (1997) Lenguaje, poder e identidad (Javier Sáez & Beatriz Preciado trad.) Madrid: Editorial Síntesis]; The Psychic Life of Power. Theories in Subjection [1997b] [trad. esp.: (2001) Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción (Jacqueline Cruz trad.) Madrid, Ediciones Cátedra]; Antigone’s Claim. Kinship between life and death [2000] [trad. esp.: (2001) El grito de Antígona (Esther Oliver trad.) Barcelona: El Roure Editorial]; Undoing Gender [2004a] [trad. esp.: (2005) Deshacer el género (Patricia Soley-Beltrán trad.) España: Editorial Paidós]; Precarious Life. The powers of mourning and violence [2004b] [trad. esp.: (2009) Vida precaria. El poder del duelo y la violencia (Fermín Rodríguez trad.) Buenos Aires: Editorial Paidós]; Giving an Account of Oneself [2005] [trad. esp.: (2009) Dar cuenta de sí mismo (Horacio Pons trad.) Buenos Aires: Amorrortu editores]; Frames of War. When is life grievable? [2009] [trad. esp.: (2010) Marcos de guerra. Las vidas lloradas (Bernardo Moreno Carrillo trad.) Buenos Aires: Editorial Paidós]; Senses of the Subject [2015a] [trad. esp.: (2016) Los sentidos del sujeto (Paula Kuffer trad.) Nueva York: Editorial Herder]; Notes Toward a Performative Theory of Assembly [2015b] [trad. esp.: (2017) Cuerpos aliados y lucha política. Hacia una teoría performativa de la asamblea (María José Viejo Pérez trad.) Buenos Aires: Editorial Paidós][8].

Asimismo, tendremos en cuenta aquellas participaciones de la autora en revistas, libros y simposios publicados, que nos permitan seguir pensando el problema de esta tesis, ya que consideramos que es allí donde se hace más evidente la construcción de su teoría, así como las tensiones que la atraviesan. En este sentido, hemos trabajado con: “Sex and Gender in Simone de Beauvoir’s Second Sex” (1986a) en Yale French Studies, Simone de Beauvoir: Witness to a Century; “Variations on Sex and Gender: Beauvoir, Wittig, Foucault” (1986b) en Praxis Internacional; “Performative acts and gender constitution: an essay in phenomenology and feminist theory” (1988) en Theatre Journal; “Sexual ideology and phenomenological description. A feminist critique of Merleau Ponty’s phenomenology of perception” en The thinking muse: feminism and modern French philosophy (Jeffner; Young, eds., 1989); “Merely cultural” (1998a) publicado en New Left Review; “Performativity’s Social Magic” (1998b) publicado en A Critical Reader; “Problemas de los géneros, teoría feminista y discurso psicoanalítico” en Feminismo/posmodernismo (Nicholson, comp., 1992); “Violencia de Estado, guerra, resistencia. Por una nueva política de la izquierda” (2011), la entrevista realizada por Daniel Gamper Sachse.

También recuperaremos las intervenciones de Butler en intercambios y debates con otros autores y autoras, ya que es allí donde su posición se reafirma y se torna más explícita. Haremos referencia a su participación en Contingencia, Hegemonía y Universalidad. Diálogos contemporáneos en la izquierda ([2000] 2011), donde la autora debate con Ernesto Laclau y Slavoj Zizek; ¿Quién le canta al Estado-nación? ([2007] 2009), donde dialoga con Gayatri Chakravorty Spivak; Dispossession: the performative in the political ([2013] 2015), donde Butler mantiene una conversación con Athena Athanasiou; y Feminist Contentions (1995), que presenta un intercambio productivo entre Judith Butler, Seyla Benhabib, Nancy Fraser y Drucilla Cornell.

Consideramos que si bien la ampliación sin fin del corpus textual constituye por momentos una tentación para el especialista, la producción y explicitación de algún tipo de recorte es necesaria e incluso productiva para llevar adelante nuestro objetivo.

Por último, dado que el corpus textual que hemos elaborado se encuentra integrado en su mayoría por textos originalmente en inglés, resulta imprescindible hacer algunas aclaraciones generales sobre el trabajo con estos documentos. En los casos en que éstos se encuentran traducidos al castellano, hemos analizado simultáneamente las versiones de los textos en idioma original y las traducciones publicadas de los mismos. Para las citas hemos utilizado las versiones en castellano, realizando las aclaraciones correspondientes en caso de ser necesario.

En relación a la canónica traducción de Bodies that Matter [1993] a cargo de Alciro Bixio (Paidós, 2010), resulta llamativo que en el texto no se reconoce el artículo femenino “la” para referir a travestis. Tal y como lo señal De Mauro Rucovsky (2016) entendemos que dicha omisión resulta aún más destacable al tratarse de un texto en el que se aborda críticamente la tradición feminista transfóbica que caracteriza a las identidades y corporalidades trans como una apropiación misógina y denigrante de cierta feminidad presuntamente original.

Como veremos, una de las principales apuestas de esta tesis consiste en enfatizar el carácter constitutivo de la diversidad (no sólo sexo-genérica sino también étnica y racial) para repensar la constitución del orden y el cambio y, de este modo, ubicar los aportes de la teoría feminista en el centro de la teoría social. En este sentido, si bien no utilizamos las terminaciones -as/os o -es, ni escribimos con arroba, x, ni asterisco, intentamos evitar aquellos rastros del lenguaje que remiten a un universal masculino, e incluso cuando éste se haga presente en el discurso lo hará en un contexto en el cual tanto lo masculino como lo universal son puestos en cuestión.

Por otra parte, si bien The Psychic Life of Power. Theories in Subjection [1997b] ha sido traducido al castellano y publicado como Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción (2001), en esta tesis postulamos que lejos de referir a mecanismos psíquicos del poder el título en idioma original alude antes bien a la vida psíquica del poder, destacando el carácter vital y fundamentalmente productivo de las operaciones de poder. Habiendo hecho esta aclaración, referimos al título tal y como ha sido publicado en castellano ya que dicha traducción, aunque a nuestro parecer un tanto inexacta, ha tenido amplio alcance y ha logrado instalarse entre los lectores hispano-parlantes.

En este mismo texto, como veremos, Butler (y su traductora) refieren a las nociones de sujeción, sometimiento y subjetivación como sinónimos, mientras que el concepto de subordinación sólo refiere a una parte del proceso de sujeción. El término subjection que utiliza Butler en idioma original es traducido en la versión en castellano por Jacqueline Cruz (Ediciones Cátedra, 2001) indistintamente como sujeción y como sometimiento. Sin embargo, aquí hemos optado por utilizar el término sujeción como traducción de subjection, excepto en los casos en que introducimos citas de la obra en que adoptaremos la opción de la traducción al castellano. Y esto porque consideramos que el juego entre los términos subject (sujeto) y subjection (sujeción), en tanto subjection contiene en sí misma a subject, se torna más evidente en castellano traduciendo subjection como sujeción. Por otra parte, el término francés assujetissement utilizado por Foucault (1980), que puede ser traducido como subjetivación, es retomado por Butler [1997b] como subjection.

Me gustaría señalar además que si bien Notes Toward a Performative Theory of Assembly [2015b] ha sido traducido al castellano por María José Viejo Pérez como Cuerpos aliados y lucha política. Hacia una teoría performativa de la asamblea (Editorial Paidós, 2017), aquí optamos por traducir assembly como manifestación y no como asamblea. Según la Real Academia Española, la asamblea remite a una reunión en la cual los miembros de una colectividad o de un grupo constituido discuten determinadas cuestiones de interés común y adoptan decisiones; mientras que la manifestación permite designar aquellas congregaciones públicas, generalmente al aire libre y en marcha, que buscan exponer ciertos reclamos y expresar su protesta por algo. En otras palabras, el término manifestación es más amplio ya que incluye a la forma asamblearia pero también permite referir a otros modos de congregación, más allá de que se enuncien discursivamente ciertas consignas o se produzcan debates asamblearios en su interior. Asimismo, cabe destacar que en el contexto socio-histórico particular en el que se escribe esta tesis, la noción de asamblea remite a las asambleas populares y barriales que tuvieron lugar en Argentina ante la crisis económica y social que estalló en el 2001. De allí que consideramos que la traducción de assembly por asamblea sesga involuntariamente la interpretación y, en cambio, la noción de manifestación se ajusta mejor a la propuesta de la autora.

2.2 Análisis de contenido sinóptico

En clara continuidad con las premisas teórico- metodológicas hasta aquí expuestas, en esta tesis procuramos desarrollar una lectura atenta a las recuperaciones conceptuales, a las traducciones, reelaboraciones y torsiones de sentido, con miras a exponer tanto la heterogeneidad de los textos en relación consigo mismos, como la intertextualidad de cualquier texto aparentemente aislado. En este sentido, a continuación presentamos el método de análisis sinóptico de contenido elaborado por Martin Jay (1990, 2003).

En términos generales, la propuesta de este autor consiste en brindar una breve síntesis o sinopsis de los textos que resume y reduce una masa complicada y heterogénea a una forma abstracta y homogénea (Jay, 1990). De allí que una crítica que se suele plantear al enfoque sinóptico es que éste es, de hecho, documental, totalizador, sintetizador y, hasta si se quiere, homogeneizante. En parte, estamos dispuestos a concederlo. Una tarea importante de este abordaje es producir una paráfrasis o síntesis coherente de los textos que tiene cierto potencial homogeneizador al dejar de lado aquello que tensiona la propia sinopsis. Esto puede ser entendido como una debilidad, incluso aunque toda interpretación suponga una selección y, por ende, algún tipo de exclusión. Sin embargo, Jay (1990) distingue su propuesta de un enfoque sinóptico ingenuo a partir del cual se pretende elaborar una sinopsis única y totalizadora que congela lo que ve en un cuadro sincrónico y estático, una paráfrasis que reduce las tensiones de un texto o una obra por medio de una sinopsis de su significado supuestamente unificado. Antes bien, dirá el autor, lo más valioso de la paráfrasis crítica es el movimiento de retorno que se produce al comparar la paráfrasis con lo que ésta pretende reproducir, logrando así exponer la heterogeneidad propia del texto.

En este sentido, y en relación a su estudio sobre Theodor W. Adorno, Jay propone proceder documentalmente realizando una paráfrasis metodológica o formal y contrarrestando las tendencias totalizantes de su procedimiento mediante la aplicación de (…) la idea central de Adorno de un campo de fuerza o constelación a su propia carrera intelectual(1990:77), de manera tal que sea posible evitar reducir las energías no totalizadas y en conflicto que operan en un texto. Hay algo que puede hacerse entonces para equilibrar el carácter homogeneizador y totalizador de la síntesis, de lo que se trata es de identificar en el texto las principales vías de entrada en su campo de fuerzas, iluminar sus tensiones logrando ir más allá de la autocomprensión del autor, del carácter explícito del texto.

En este tesis incluso sostenemos que una vez elaborada la síntesis de los principales supuestos y definiciones generales y específicas que constituyen un determinado constructo teórico, e identificados los campos de fuerza que lo atraviesan, resulta posible reordenar dichos elementos y componer un nuevo sistema conceptual que si bien es resultado de la lectura de los textos presuntamente originales, difiere de ellos. De lo que se trata es pues de extremar la propuesta de Martin Jay con miras a producir un sistema de conceptos que, con base en la síntesis crítica, permita arrojar luz sobre distintos problemas que no hayan sido abordados anteriormente o acaso sólo sean referidos implícita o tangencialmente en los textos de origen. Como veremos a lo largo de la tesis, denominamos rearticulación a esta tarea de reconfiguración o composición conceptual.

La estrategia teórico-metodológica que hemos elaborado consiste entonces en producir un análisis de contenido sinóptico que incluya la paráfrasis crítica de los textos de Judith Butler y su inserción en un nuevo horizonte problemático: la relación entre la estructura y la acción. Por un lado, siguiendo a Jay, utilizamos los textos de un modo documental, como evidencia de las ideas o conceptos que expresan, incluso a sabiendas de la no identidad entre la síntesis y lo que se pretende representar. En este sentido, a partir de una amplia variedad de textos, producimos una sinopsis concreta del enfoque de Butler al extraer una pauta coherente de los conceptos fundamentales y sus relaciones lógicas en torno al problema de la estructura y la acción. Para ello, especificando la propuesta de Jay incluso más allá del propio autor, intentamos reconstruir en cada uno de sus textos: sus supuestos básicos, las definiciones de sus nociones de discurso, acción, estructura social, sujeto, transformación social, y las relaciones lógicas que se establecen entre ellas.[9]

Asimismo, procuramos identificar las principales constelaciones o fuerzas que, explícita o implícitamente, resuenan en la propuesta elaborada por la autora, con miras a evidenciar tanto el modo en que ésta es construida, como las disputas interpretativas que la componen. En este sentido, cabe destacar que una de las principales características de la teoría butleriana consiste precisamente en articular distintos conceptos y supuestos que son a simple vista incompatibles. De allí que en numerosas ocasiones la autora haya recibido críticas sobre el carácter sesgado y poco sistemático de sus lecturas e interpretaciones de otras teorías. En esta tesis sostenemos, en cambio, que no existe una sustancia que sea inherente a los conceptos o una realidad última (o primera) que sea necesario representar. Los conceptos que constituyen una teoría no tienen un significado natural o preexistente. Antes bien, tomando como punto de partida la generalización del modelo lingüístico en las ciencias sociales (Barthes, 1895; Lévi-Strauss, [1958] 1995; Culler, 1976), argumentamos que cada concepto adquiere sentido una vez que forma parte de un sistema, que cada concepto adquiere sentido una vez que forma parte de un sistema es decir, una vez que es puesto en relación con otros conceptos. Dicho en otros términos, la definición de una noción sólo puede ser explicitada reconstruyendo el espacio que ésta ocupa en el sistema teórico del cual forma parte.

Para rearticular la teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas resulta entonces necesario recuperar aquellas nociones que la autora incorpora de otros constructos teóricos e insertarlas en un nuevo sistema de definiciones específicamente butleriano. Es al interior de dicho sistema que será posible elaborar un tipo específico de enunciados y, con ello, objetos de estudio. Objetos que, cabe destacar, tampoco tienen una identidad esencial sino que son el resultado de un determinado entramado teórico. En este sentido, si bien excede los límites de esta tesis, consideramos que la tarea de reconstrucción de los principales postulados que conforman la teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas será de central interés para pensar butlerianamente otros temas, problemas u objetos que no hayan sido abordados por la autora.

Ahora bien, más adelante, en Campos de fuerza. Entre la historia intelectual y la crítica cultural (2003), Martin Jay utiliza la idea de campos de fuerza para reconocer el impacto de las ideas del pasado en el presente y de las ideas del presente en el pasado. De lo que se trata es entonces de producir una sinopsis o paráfrasis de un texto que, lejos de ser una simple reproducción evidente de sus conceptos, permita poner en relación las ideas del pasado que se encuentran presentes en el texto y las ideas del presente a partir de las cuales se lee el pasado. Esto es, intervenir el pasado con el presente y el presente con el pasado, haciendo del texto un campo de fuerzas en tensión. Otra forma de decir esto es que toda paráfrasis o síntesis de un texto, por más fiel que se reconozca, supone necesariamente una distancia respecto de aquello que pretende parafrasear, distancia que es el resultado de todo un conjunto de lecturas, apropiaciones y desarrollos recientes que dominan la época que le toca vivir al lector y que atraviesan inevitablemente su intento por recrear el pasado. “Tal negociación exige que estemos dispuestos a intervenir, tanto destructiva como constructivamente, para hacer saltar en mil pedazos el saber recibido y para reconfigurar de maneras novedosas y llamativas los escombros resultantes” (Jay, 2003:14)

Concebir el texto como un campo de fuerzas supone entonces atender tanto a aquellas lecturas e interpretaciones a partir de las cuales la propia autora elabora su propuesta, como aquellas que el texto ha suscitado a partir de su difusión, y las lecturas actuales de quien lo lee activamente. El análisis sinóptico de contenido se encargará de identificar y exponer dichas tensiones, de diagramar el campo de fuerzas del texto, evitando presentarlo como un significado unificado y exponiéndolo, en cambio, como un conjunto de constelaciones, “(…) una yuxtaposición no totalizadora de elementos cambiantes, un interjuego dinámico de atracciones y aversiones, que no tienen un principio generador primario, ni un denominador común, ni una esencia inherente” (Jay, 2003:14).

Dado que la apuesta de esta tesis consiste en rearticular aquello que presentamos como la teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas, y dada la propia formación de quien escribe, la interpretación que proponemos aquí reconoce algunas lecturas sobre los problemas clásicos de las ciencias sociales. De allí que haremos referencia a textos de Pierre Bourdieu, Anthony Giddens, Jürgen Habermas y Margaret Archer. Asimismo, hemos identificado las tensiones y reformulaciones que atraviesan los propios textos de la autora, así como las distintas lecturas que éstos han suscitado. Consideramos que es precisamente a partir de esta red de textos y de su inserción en un nuevo marco problemático, tal como lo es la relación entre la estructura y la acción, que resulta posible poner en diálogo el pasado del texto y sus interpretaciones presentes y, de este modo, elaborar una lectura que ya no sea una repetición ingenua sino una construcción innovadora.

No nos dedicaremos pues a presentar un análisis respecto de las intenciones que guiaron a la autora en su producción, ni respecto de los acontecimientos que signaron su biografía.[10] Tampoco pretendemos abordar exclusivamente la relación de los textos con el contexto histórico de su producción o recepción, ni la relación de los textos con la comunidad de discurso en la que fueron producidos.[11] Por otra parte, si bien incluiremos referencias sobre las continuidades y desplazamientos a lo largo de su obra, así como distintas lecturas que se han producido sobre los textos de la autora a lo largo del tiempo, no es el objetivo principal de la tesis elaborar una exégesis detallada del corpus textual, ni desplegar un análisis abocado a producir una periodización de su pensamiento.[12]

En esta tesis nos proponemos, en cambio, elaborar una paráfrasis crítica de los principales supuestos y definiciones de un determinado corpus textual, esto es, producir una síntesis de los postulados fundamentales de una teoría identificando y examinando las fuerzas que se encuentran en tensión en tales formulaciones; con miras a rearticular una teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas. Si bien, como ya dijimos, este abordaje corre el riesgo de la modelización, de la homogeneización y de la totalización, entendemos que es posible contrarrestar tales limitaciones: por un lado, exponiendo las disputas de sentido que atraviesan el propio texto; y, por otro, poniendo en diálogo sus premisas e hipótesis con otras interpretaciones o textos que configuran la perspectiva del lector. Es entonces a partir de estos dos corrimientos que será posible romper la univocidad del texto y producir una síntesis crítica.

2.3 Dos campos de fuerza en tensión

La hipótesis general que guía nuestra investigación consiste en sostener que resulta posible rearticular una teoría butleriana sobre la acción performativa y las estructuras simbólicas a partir de la tensión productiva entre dos campos de fuerza, a saber, la tesis foucaultiana sobre el carácter inmanente del poder y la tesis lacaniana sobre el carácter constitutivo de la falta. En este apartado nos dedicaremos entonces a exponer ambas tesis y el modo en que, según entendemos, éstas se conjugan y se tensionan en la teoría butleriana.

En Historia de la sexualidad I. La voluntad del saber ([1976] 2009), Michel Foucault argumenta que el poder lejos de prohibir o negar una serie de discursos, lejos de esgrimir una negativa que abra paso a un más allá respecto del poder, produce positivamente aquello que dice negar. El sexo no es entonces lo que se encuentra fuera del poder, o lo que es reprimido por éste; sino que es el resultado de una particular configuración del poder que lo produce positivamente. A partir de ello, Gilles Deleuze (1987) señala que el problema de esta tesis foucaultiana radica en que, por un lado, se le adjudica al poder una fuerza omnipotente y, por otro lado, el poder pierde sentido si no hay nada que no sea poder, si nada se le opone. De este modo, dirá Deleuze, Foucault se ha encerrado en las relaciones de poder, haciendo imposible “(…) concebir un ‘poder de la verdad’ que ya no fuera la ‘verdad del poder’, una verdad que liberara líneas transversales de resistencia y no líneas integrales de poder” (Deleuze, 1987:125)

Ahora bien, según la interpretación deleuziana, Foucault supera este impasse en Historia de la sexualidad II. El uso de los placeres ([1984] 2011) al repensar la sexualidad no sólo como un efecto del poder sino como una interiorización del afuera del poder, como una forma en la que el poder aparece replegado sobre sí mismo. Así, si bien no hay un afuera del otro lado del poder, hay un afuera al interior del poder. Se trata, dirá Deleuze, de concebir el adentro como un pliegue del afuera. Tal y como lo expone Foucault en relación a la sexualidad, se entiende que la práctica griega de la austeridad sexual no se encontraba motivada por el sacrificio y la renunciación sino que constituía un acto de autoenseñanza y autodominio que apuntaba a liberarse de las propias pasiones y así transformar el ser. Se trata de plegar la fuerza, relacionarla consigo misma, abriendo paso a una dimensión de la subjetividad que deriva del poder y del saber pero que no depende de ellos. De este modo, el sujeto, aún incapaz de liberarse del poder, puede no obstante ser pensado como capaz de subjetivación y no pasivamente sujeto a él. En este sentido, si siguiendo a Foucault entendemos que todo es poder, que no hay nada que se encuentre afuera o más allá de él, aún debemos agregar que incluso la capacidad de resistir y contrarrestar el poder le esinherente. Se trata entonces de concebir el poder como una multiplicidad de relaciones de fuerza que, a partir de constantes pliegues, luchas y enfrentamientos, pueden ser transformadas, reforzadas o invertidas.[13]

Por su parte, Jacques Lacan ([1966] 2008a, [1981] 1984) introduce la categoría de lo real para referir a una negación imposible de desalojar que se encuentra en el corazón mismo de lo simbólico.[14] De este modo, se entiende que la simbolización nunca puede captar la totalidad, sino que siempre supone una falta que hace imposible el acceso a la completud. Para Lacan, esta falta es, ante todo, una falta de jouissance, falta de goce, que atraviesa tanto al orden simbólico como a sus sujetos. Aún más, desde esta perspectiva, es precisamente en busca del acceso a la totalidad imposible que se abre paso a la perpetua e incesante producción del sentido. O dicho todavía en otros términos, es porque la simbolización nunca es total, completa o plena, que se encuentra en constante actualización. En la teoría lacaniana, lo real funciona entonces como un límite interno que, por un lado, posibilita la formación de lo simbólico, y al mismo tiempo tiene una función destotalizadora ya que es aquello que siempre se sustrae a él. Se trata de un modelo de objetividad según el cual lo simbólico tiene un límite que lo constituye al tiempo que lo desestabiliza y que impide la constitución plena de sus diferenciaciones internas (Copjec, 2006b; Laclau & Mouffe, 2004; Stavrakakis, 2007)[15]

Tanto Foucault como Lacan plantean entonces el rechazo a concebir una dimensión que se encuentre más allá del poder/ lo simbólico. En el primer caso, el poder es entendido como una potencia positiva y productiva sin afuera (Deleuze, 1987); en el segundo caso, lo real es aquello que niega la posibilidad de cualquier metadimensión, de cualquier metalenguaje (Copjec, 2006b). Para ambos autores, las relaciones de poder/significación son constitutivas de lo social, por lo que la idea de una sociedad reconciliada totalmente consigo misma no es posible. Asimismo cabe destacar cierta confluencia entre la concepción del poder de Foucault y la función paterna en Lacan en lo que respecta a su carácter productivo. Si como ya vimos, para Foucault, el poder es ante todo productivo; para Lacan, es la misma ley que prohíbe la que funda la dinámica del deseo y, con éste, al orden simbólico y sus sujetos.[16] Sin embargo, la diferencia entre ambas perspectivas aparece en torno a lo que Lacan considera es la falta constitutiva de lo simbólico. Esto es, mientras que la salida foucaultiana supone entender el poder como una fuerza puramente positiva que logra replegarse sobre sí misma produciendo efectos inesperados; para Lacan, de lo que se trata es de incorporar un centro de negatividad, lo real como límite interno de lo simbólico.

En este marco, nuestra propuesta consiste en releer los textos de Judith Butler identificando fundamentalmente dos campos de fuerza en tensión. Por un lado, entendemos que Butler incorpora la falta estructural como límite lógico del sentido, límite negativo que impide que cualquier positividad se instituya plenamente y, en este punto, podemos decir que la apuesta teórica de esta autora es profundamente lacaniana. Pero, para Butler, esta falta siempre se encuentra constituida por entramados de relaciones de poder socio- históricamente situados, es el efecto contingente de relaciones de poder que se pliegan sobre sí mismas y, en este sentido, la propuesta de la autora es claramente foucaultiana. Así, al recuperar la tesis lacaniana y leerla críticamente con y a través de la tesis foucaultiana sobre el poder, Butler pone en tensión dos constructos teóricos diferentes y transforma ambas propuestas produciendo un nuevo enfoque. A partir de ello, concluimos que Butler sigue a Foucault al destacar la posibilidad de resistencia como un efecto inmanente al poder, e incorpora a Lacan para pensar la potencialidad disruptiva de lo excluido. A lo largo de los capítulos siguientes, veremos de qué modo se tensionan ambas tesis y qué consecuencias tiene dicha articulación para pensar las nociones de acción y estructura, así como la transformación social.

En este sentido, nos oponemos a la lectura que elaboran Joan Copjec (2006b) y Ernesto Laclau (2011) en torno a la teoría butleriana, a partir de la cual sugieren que Butler introduce una pluralidad de contextos de un modo puramente descriptivo o enumerativo, sin considerar la lógica de la transformación contextual dada por lo real lacaniano. Aquí sostenemos, en cambio, junto con Stavrakakis (2007) y Sabsay (2012), que Butler recupera la tesis lacaniana a partir de la cual resulta posible destacar el carácter constitutivo de la falta que atraviesa tanto al sujeto como al orden simbólico. Aún más, entendemos que lejos de ignorar la tesis lacaniana sobre la falta, lejos de refutar su carácter constitutivo o su estatus ontológico, lo que Butler intenta disputar es la operación a partir de la cual se toma un contenido óntico particular y se lo postula como condición universal y ahistórica. Lejos de confundir la diferencia entre lo ontológico y lo óntico o lo simbólico y lo social, es incorporando la tesis foucaultiana sobre el poder en tensión productiva con la tesis lacaniana que Butler logra repensar críticamente la relación entre las leyes psicoanalíticas y el contenido que regulan y, a partir de ello, exponer el mecanismo mediante el cual un contenido particular es elevado a condición universal.[17]

En este punto, sostenemos que si bien las recuperaciones y torsiones que Butler elabora en torno a la propuesta foucaultiana son referenciadas en sus textos de manera explícita, dando lugar a toda una serie de interpretaciones ya consolidadas; aquellas reflexiones críticas e incorporaciones implícitas que la autora desarrolla respecto del psicoanálisis lacaniano han tenido menor impacto. Así, mientras algunos autores simplemente ignoran las referencias a Lacan en sus textos, otros deciden recuperarlos únicamente como un ejemplo de su posición más general respecto de la crítica a la heteronormatividad.

En esta tesis, en cambio, destacamos aquellos trabajos que enfatizan la importancia del psicoanálisis (Baraitser & Frosh, 2008; Frosh, 2014, 2016; Lloyd, 2007; Salamon, 2014) y, más específicamente, de la teoría lacaniana (Stavrakakis, 2007; Hall, 1988, 2003; Sabsay, 2012; Burgos Díaz, 2012; Martínez, 2015) en los textos de Judith Butler. Asimismo, constituye una referencia fundamental para nuestro análisis la bibliografía que señala la puesta en diálogo entre Foucault y el psicoanálisis en la teoría butleriana (Hall, 2003; Mc Nay, 2000; Baraitser, 2015; Pérez Navarro, 2008; Martínez, 2015). A partir de ello, argumentamos que la recuperación que Butler hace respecto de las tesis foucaultiana y lacaniana no se resuelve en la simple complementación o subsunción de una por otra. La particularidad de la teoría butleriana no radica solamente en repensar el psicoanálisis más allá de su función disciplinaria; ni se trata de entender, tal y como propone Joan Copjec (2006a), la tesis lacaniana como un complemento necesario de la propuesta foucaultiana.[18] Antes bien, aquí sostenemos que la teoría butleriana se destaca por mantener una tensión productiva entre dos campos de fuerza a simple vista irreconciliables. Tensión cuya potencialidad permitirá redefinir sus categorías fundamentales y repensar el problema de la reproducción y la transformación de las estructuras sociales en nuevos términos.

Es entonces tomando como punto de partida esta hipótesis general de lectura que buscamos rearticular la teoría butleriana de la acción performativa, entendida como una práctica reiterativa de poder que produce lo que nombra al tiempo que engendra su exterior constitutivo (Capítulo II), y su teoría de las estructuras simbólicas, en tanto formaciones poder socio-históricamente situadas que, resultado de la acción performativa, operan produciendo y excluyendo determinadas prácticas y sujetos (Capítulo III). Una vez articulada la teoría butleriana de la acción performativa y las estructuras simbólicas, nos proponemos analizar su puesta en relación en torno a la categoría de sujeto. Para ello, expondremos la paradoja de la sujeción y el dilema de la potencia en relación con la concepción lacaniana sobre la producción de los sujetos en su subordinación a lo simbólico y la concepción foucaultiana de la resistencia entendida como un pliegue del poder sobre sí mismo, ambas sujetas a reformulaciones (Capítulo IV). Por último, según lo dicho hasta aquí, argumentamos que resulta posible comprender la transformación social como un pliegue del poder sobre sí mismo, una recitación textual que logra reincorporar aquello que fue excluido por el orden simbólico vigente, abriendo paso a múltiples reordenamientos (Capítulo V).

En correspondencia con la hipótesis general y el enfoque metodológico que hasta aquí hemos presentado, aún debemos agregar que el itinerario de lecturas y de indagaciones que hemos expuesto en estas páginas incluye además textos de Michel Foucault y Jacques Lacan y algunos desarrollos de otros autores y autoras a partir de los cuales, según entendemos, Butler logra mediar, complejizar o incluso diluir dicha tensión. En algunos casos, nos dedicaremos a trabajar explícitamente estas referencias; en otros, probablemente los lectoras y lectoras encontrarán sólo algunas de sus huellas al tiempo que escucharán resonancias de otros textos que podrían ser incorporados a la reflexión aquí iniciada.

En el capítulo II, recuperamos la teoría de los actos de habla de Austin y la crítica desarrollada por Derrida, con miras a reconstruir la perspectiva butleriana sobre la performatividad. Y esto porque entendemos que es a partir de la incorporación de dichos referentes de la teoría lingüística que Butler logra concebir la performatividad como una acción social abierta a la posibilidad de la subversión. Incluso sostenemos que, en este punto, la teoría derrideana opera como mediador en la articulación butleriana entre la productividad del poder-saber y la falta de significado.

En el capítulo III, argumentamos que Butler logra repensar el carácter simbólico y excluyente de las estructuras sociales a la luz de los desarrollos de Jacques Lacan en tensión productiva con la tesis foucaultiana. En este punto, debemos señalar que la recuperación crítica que Butler elabora respecto al psicoanálisis no se encuentra limitada al trabajo de Jacques Lacan, sino que incluye además autores y autoras como Sigmund Freud, Julia Kristeva, Jean Laplanche y Melanie Klein. A lo largo de la tesis haremos referencia a estas distintas perspectivas con miras a rearticular la teoría butleriana de las estructuras simbólicas y la acción performativa; sin embargo, dada nuestra hipótesis general de lectura, daremos mayor importancia a la incidencia del trabajo de Lacan en su pensamiento. Más específicamente, sostenemos que Butler logra redefinir la noción lacaniana de la forclusión mediante su propia perspectiva sobre la performatividad y, aunque más tardíamente en su obra, incorporando la propuesta de Laplanche. Asimismo, veremos que la autora desarrolla una relectura sobre la categoría de lo abyecto elaborada por Kristeva, como alternativa para concebir aquello que debe ser excluido por las estructuras para que el orden y el sentido tengan lugar, sin apelar a la noción lacaniana de lo real.

En el capítulo IV, presentamos la lectura que Butler elabora respecto de algunos textos de Althusser y Freud, con miras a articular una teoría sobre la sujeción que permita destacar el carácter constitutivo de la subordinación en la producción del sujeto, teniendo en cuenta tanto el proceso de interpelación de las normas como de la fantasía, sin tener que recurrir por ello a la teoría lacaniana. Asimismo, seguimos a Butler en su interpretación sobre la concepción foucaultiana de la resistencia para comprender la potencialidad del sujeto de subvertir las mismas estructuras de poder que lo sujetan. En este punto, debemos señalar que es a partir de la recuperación y el diálogo crítico que Butler mantiene con la tradición feminista que resulta posible destacar el carácter constitutivo del proceso de generización/sexuación de los sujetos, incorporando así la perspectiva de género/sexualidades para pensar los problemas de la teoría social.

Por último, en el capítulo V, argumentamos que es como resultado de la tensión entre la tesis foucaultiana y la lacaniana que la teoría butleriana permite concebir la transformación social como un proceso inmanente a las estructuras de poder que supone además la reintroducción subversiva de lo excluido. A partir de ello, Butler incluso elabora un horizonte común para la política de izquierda que le permite distinguir entre aquellos procesos transformadores que considera deseables de aquellos indeseables o de derecha.

Según lo dicho hasta aquí queda claro que los textos de Jacques Derrida, John Langshaw Austin, Jean Laplanche, Julia Kristeva, Louis Althusser y Sigmund Freud que incorporamos a lo largo de la tesis responden a nuestra hipótesis general de lectura. Se trata, en todos los casos, de referencias que de una u otra forma participan de lo que hemos identificado como los dos campos de fuerza en tensión que atraviesan la teoría butleriana de la acción y la estructura.

Asimismo, cabe destacar que si bien a lo largo de la exposición haremos breve alusión a algunos desarrollos de Gayle Rubin, G. W. Friedrich Hegel, Emmanuel Lévinas, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, Melanie Klein, entre otros, no nos dedicaremos a presentar sus principales nociones ni a profundizar en la particular apropiación que Butler elabora respecto a ellos, y esto porque consideramos que tal incorporación no se ajusta a la propuesta y la hipótesis de lectura de esta tesis. Otros autores y autoras que aparecen y tiñen los textos de Butler son: Víctor Turner, Maurice Merleau- Ponty, Luce Irigaray, Monique Wittig, Simone de Beauvoir, Hannah Arendt, Frantz Fanon, Giorgio Agamben, Paul Beatriz Preciado, Sófocles, entre tantos otros. Queda entonces en evidencia la amplia gama de lecturas e interpretaciones posibles a las que se encuentra abierta la producción de Judith Butler.[19]

3. Estructura de la tesis

En lo que concierne a la estructura concreta de la exposición, ésta se encuentra dividida en cinco capítulos. Para decirlo brevemente, en el capítulo I nos dedicamos a construir el enfoque problemático que atraviesa la tesis. En este sentido, en primer lugar, seguimos a Anthony Giddens y Pierre Bourdieu, quienes han sistematizado distintas formas de comprender el problema de la estructura y la acción en la teoría social: el subjetivismo, el objetivismo y el enfoque relacional. Luego presentamos algunas de las principales lecturas que se han hecho sobre la obra de Judith Butler, destacando los puntos de acuerdo y desacuerdo con la interpretación elaborada en esta tesis. A partir de ello, la apuesta general que guía nuestra investigación consiste en insertar la teoría de Butler en consonancia con los desarrollos de autores y autoras como Anthony Giddens, Pierre Bourdieu, Jürgen Habermas y Margaret Archer, quienes se han dedicado a analizar explícitamente la mutua determinación entre la estructura y la acción, con miras a exponer lo que consideramos es el aporte innovador de la teoría butleriana para seguir pensando este problema.

A continuación, nos abocamos a rearticular la teoría butleriana de la acción performativa y las estructuras simbólicas. En este sentido, el capítulo II se encuentra orientado a componer la teoría butleriana de la acción social tomando como punto de partida su conceptualización sobre la performatividad del discurso. Para ello, retomamos fundamentalmente El género en disputa ([1990] 2011), Cuerpos que importan ([1993] 2010), Lenguaje, Poder e Identidad ([1997a] 1997) y Deshacer el género ([2004a] 2005), junto a otros artículos y textos breves de la autora y su participación en Feminist Contentions (Butler, Benhabib, Fraser & Cornell, 1995).

En primer lugar, buscamos reconstruir la noción de performatividad del discurso elaborada por Butler recuperando lo que consideramos son sus principales antecedentes teóricos en este punto. La hipótesis específica que atraviesa este capítulo consiste en sostener que es precisamente a partir de la crítica derrideana a la teoría de los actos de habla que Butler logra articular implícitamente la tesis foucaultiana sobre el carácter productivo e inmanente del poder-saber y la tesis lacaniana sobre el carácter constitutivo de la falta de significado en torno a su propia teoría de la acción. Luego, nos dedicamos a exponer la teoría butleriana de la acción performativa en diálogo con algunos elementos de la teoría de Pierre Bourdieu. A partir de ello, concluimos que es posible desarrollar un abordaje netamente butleriano sobre la constitución significante de las estructuras sociales, así como sobre la posibilidad de subvertir dichas construcciones, de manera tal que la transformación sea concebida como potencia intrínseca del proceso de reproducción social.

En el capítulo III, nos proponemos presentar la lectura que Butler desarrolla respecto de algunos de los principales postulados del psicoanálisis lacaniano, señalando no sólo los puntos críticos sino también sus acuerdos implícitos y sus reformulaciones vía la teoría foucaultiana, con miras a rearticular la teoría butleriana sobre las estructuras simbólicas. En este caso, abordamos El género en disputa ([1990] 2011), Cuerpos que importan ([1993] 2010), Mecanismos psíquicos del poder ([1997b] 2001), El grito de Antígona ([2000] 2001), Deshacer el género ([2004a] 2005), Dar cuenta de sí mismo ([2005] 2009) y su participación en Contingencia, Hegemonía y Universalidad (Butler; Laclau & Zizek; [2000] 2011).

La hipótesis que presentamos aquí supone que existe una recuperación implícita de las premisas lacanianas en la teoría social de Butler, que es fundamental para su concepción sobre las estructuras sociales. Más específicamente, entendemos que es a partir de una particular articulación entre la tesis foucaultiana del poder y la teoría psicoanalítica que resulta posible componer una teoría butleriana de las estructuras simbólicas que considere tanto su constitución imaginaria, como su carácter simultáneamente productivo y prohibitivo, y la falta que las atraviesa.

Por su parte, el capítulo IV está destinado a exponer la puesta en relación entre la acción performativa y las estructuras simbólicas a partir de la reconstrucción de los principales conceptos y relaciones lógicas subyacentes a la paradoja de la sujeción y el dilema de la potencia. En este sentido, consideramos son fundamentales los siguientes textos de la autora: Sujetos del deseo ([1987] 2012), El género en disputa ([1990] 2011), Cuerpos que importan ([1993] 2010), Mecanismos psíquicos del poder ([1997b] 2001), Dar cuenta de sí mismo ([2005] 2009), Vida precaria ([2004b] 2009), Marcos de guerra. Las vidas lloradas ([2009] 2010) y su participación en Contingencia, Hegemonía y Universalidad (Butler et al., [2000] 2011) y Dispossession: the performative in the political (Athanasiou & Butler, [2013] 2015).

Primero se presenta la paradoja de la sujeción a partir de la cual se entiende que las estructuras simultáneamente subordinan y producen a los sujetos. Para ello, tendremos en cuenta tanto la productividad de la norma a partir de la que se construye cierta posición del sujeto mediante la interpelación, como la investidura que lleva (o no) a identificarse con ella. La hipótesis que exponemos en este punto admite que si bien Butler acuerda con Lacan al sostener que el sujeto se constituye en su subordinación respecto de las estructuras simbólicas; la autora procura evitar lo que considera son sus puntos críticos recuperando la noción althusseriana de la interpelación y la concepción freudiana de la melancolía y redefiniéndolas en los términos de su propia perspectiva sobre la performatividad, foucaultianamente informada. Es entonces a través de la interpelación y la melancolía que Butler entiende el proceso de sujeción como la simultánea producción y subordinación de los sujetos a través de las estructuras sociales.

Pero si hasta aquí parece ser que la teoría butleriana conduce a la completa determinación y subordinación del sujeto por parte de las estructuras, incluso desde su propia formación psíquica, aún queda preguntarnos por la posibilidad estructural de la acción social. Para Butler, el hecho mismo de que las estructuras deban ser incesantemente reiteradas supone que éstas no están determinadas de una vez y para siempre sino que se encuentran en constante actualización. Las condiciones del poder deben ser reiteradas para que puedan persistir y es precisamente el sujeto el lugar donde ocurre dicha reiteración. De manera tal que si bien el sujeto se encuentra determinado por las estructuras sociales, es también el lugar de la reactualización de dichas estructuras y, por lo tanto, condición para su deconstitución. Como veremos, en este punto, Butler incorpora la tesis foucaultiana a partir de la cual se destaca la posibilidad del poder de resistir al poder en sus propios términos, y denomina dilema de la potencia a esta ambivalencia.

En este marco, habiendo presentado lo que consideramos es la teoría butleriana sobre la relación entre la acción performativa y las estructuras simbólicas como el resultado de una particular tensión entre la tesis foucaultiana y la lacaniana, la hipótesis específica que presentamos en el capítulo V consiste en afirmar que Butler propone concebir la transformación social como un efecto potencial del poder cuando éste logra reintroducir aquello que fue excluido por las estructuras simbólicas, produciendo efectos inesperados. En este sentido, argumentamos que si es a partir de la teoría foucaultiana que Butler entiende la posibilidad del poder de resistir al poder; es a través de la recuperación implícita de la teoría lacaniana y su posterior reformulación, que logra repensar el modo en que lo excluido puede ser reincorporado al orden simbólico produciendo corrimientos potencialmente transformadores, incluso aunque ello suponga la constante producción de nuevas exclusiones.

Asimismo, sostenemos que, a lo largo de su obra, Butler elabora distintos modelos de transformación social que confluyen en un mismo horizonte político: reformular los marcos de reconocimiento para multiplicar las vidas vivibles, producir nuevos marcos normativos más democráticos e inclusivos. En este sentido, nos dedicaremos a identificar, reconstruir y analizar críticamente la concepción butleriana de la parodia, tal y como es elaborada en El género en disputa ([1990] 2011), Cuerpos que importan ([1993] 2010) y Lenguaje, Poder e Identidad ([1997a] 1997); la política de coalición y la traducción cultural presentada también en sus primeras publicaciones y en Contingencia, Hegemonía y Universalidad (Butler et al, [2000] 2011); el duelo público tal como es expuesto en Mecanismos psíquicos del poder ([1997b] 2001), Vida precaria ([2004b] 2009) y Marcos de guerra. Las vidas lloradas ([2009] 2010); y el modelo de la manifestación pública analizado fundamentalmente en Cuerpos aliados y lucha política. Hacia una teoría performativa de la asamblea ([2015b] 2017).


  1. Cabe destacar, siguiendo a George Ritzer (1997), que el análisis de la acción y la estructura no coincide necesariamente con la cuestión micro-macro. Esto es, si bien la relación entre el nivel micro y la acción supone concebir un agente humano individual (micro); Ritzer señala que la acción también puede hacer referencia a la actuación de colectividades (macro). Asimismo, si bien las estructuras sociales suelen pensarse a gran escala (macro), también resulta posible concebir estructuras micro implicadas en la interacción humana. De manera tal que, según señala Ritzer, la capacidad de acción y la estructura pueden hacer referencia tanto a fenómenos del nivel micro como del nivel macro.
  2. Siguiendo a Anthony Giddens ([1984] 1995), entendemos por teoría social un cuerpo de teoría compartida en común por las distintas disciplinas que abarcan las ciencias sociales en general. De allí que la filosofía puede aportar a la teoría social, incluso cuando ésta se diferencia de la empresa filosófica y, por ello, no debe resolver de manera concluyente las discusiones de las que se nutre. Como veremos, abordar la obra de Judith Butler supone insertarse en un diálogo con textos que van desde la filosofía y la lingüística hasta el psicoanálisis y la teoría feminista, pasando por múltiples escuelas de pensamiento y tradiciones teóricas.
  3. La repercusión que ha tenido la obra de Judith Butler tanto a nivel global como local queda en evidencia con la gran cantidad de textos que se dedican a presentar y analizar sus principales ejes conceptuales. Por ello, este listado lejos de tener la pretensión de ser exhaustivo, debe ser considerado sólo a modo de orientación.
  4. El problema de la estructura y la acción constituye uno de los ejes centrales que atraviesa la producción del conocimiento en las ciencias sociales, de manera tal que, según entendemos, sería posible considerar distintos autores y corrientes de pensamiento que implícita o explícitamente hayan tematizado alguna de estas nociones. En este sentido, hemos decidido seguir la selección de Ritzer (1997), quien destaca el aporte de Giddens, Bourdieu, Habermas y Archer, ya que consideramos que dichos autores son quienes se han dedicado a conceptualizar explícitamente estas categorías y han logrado producir una articulación específica entre ellas desde un enfoque relacional. Si bien Ritzer incluye además la teoría del sistema de normas sociales de Burns, el análisis de Lukes del poder y la estructura, la estructuración histórica de Abrams, la cuestión de la autoproducción de la sociedad de Touraine, y la teoría de juegos de Crozier y Friedeberg, no les otorga a estos autores la misma importancia en el desarrollo de su argumentación.
  5. Sobre el corpus teórico de Anthony Giddens, ver por ejemplo: La fundamentación del núcleo conceptual de la teoría de la estructuración de Anthony Giddens (Andrade Carreño, 1999); El dilema: acción y estructura. Una visión desde Jeffrey Alexander y Anthony Giddens (Beltrán, 2005); entre otros. Sobre la propuesta elaborada por Pierre Bourdieu: Poder, habitus y representaciones: recorrido por el concepto de violencia simbólica en Pierre Bourdieu (Gutiérrez, 2004); La teoría del habitus y la crítica realista al conflacionismo central (Aguilar, 2008). Para un análisis sobre las perspectivas de Anthony Giddens y Pierre Bourdieu: Bourdieu y Giddens. La superación de los dualismos y la ontología relacional de las prácticas sociales (Jaramillo Marín, 2011) y Beyond the antinomies of structure (Lizandro, 2010). Sobre el aporte de Jürgen Habermas: La teoría crítica: de Frankfurt a Habermas. Una traducción de la teoría de la acción comunicativa a la sociología (Noguera, 1996) y Social and System Integration: Lockwwood, Habermas, Giddens (Mouzelis, 2010). Por último, sobre los desarrollos de Margaret Archer: Relational Thinking: a critique of co-deterministic theories of structure and agency (Dépelteau, 2008); Acción, estructura y emergencia en la teoría sociológica (Mascareño, 2008).
  6. Si bien la teoría puede ser en sí misma transformadora, no es suficiente para la transformación social y política. En palabras de Butler, “debe darse algo junto a la teoría, por ejemplo, intervenciones a niveles políticos y sociales que impliquen ciertas acciones, un trabajo continuado y una práctica institucional, que no es exactamente lo mismo que el ejercicio de la teoría. Sin embargo, añadiría que en todas esas prácticas se presupone la teoría” ([2004a] 2005:278).
  7. “¿Qué es una obra? ¿Qué es, pues, esa curiosa unidad que se designa con el nombre de obra?, ¿de qué elementos está compuesta? Una obra ¿no es aquello que escribió aquél que es un autor? Se ven surgir las dificultades. Si un individuo no fuera un autor, ¿podría decirse que lo que escribió, o dijo, lo que dejó en sus papeles, lo que se pudo restituir de sus palabras, podría ser llamado una “obra”? Mas supongamos que tuviéramos que ver con un autor: ¿todo lo que escribió o dijo, todo lo que dejó tras él forma parte de su obra? Problema a la vez teórico y técnico. Cuando se emprende la publicación de las obras de Nietzsche, por ejemplo, ¿en dónde hay que detenerse? Hay qué publicar todo, ciertamente, pero ¿qué quiere decir este “todo”? Todo lo que el propio Nietzsche publicó, de acuerdo. ¿Los borradores de sus obras? Ciertamente. ¿Los proyectos de aforismos? Sí. ¿También los tachones, las notas al pie de los cuadernos? Sí. Pero cuando en el interior de un cuaderno lleno de aforismos se encuentra una referencia, la indicación de una cita o de una dirección, una cuenta de la lavandería: ¿obra o no obra? ¿Y por qué no? Y esto indefinidamente.” (Foucault, [1969] 2010:295-296).
  8. Cabe destacar que Deshacer el género ([2004a] 2005), Vida precaria ([2004b] 2009) y Los sentidos del sujeto ([2015a] 2016) están compuestos por artículos de coyuntura escritos en distintos momentos y destinados también a distintos espacios y públicos, posteriormente editados y publicados como libros.
  9. Distintos autores han desarrollado abordajes metodológicos para el estudio de las teorías que consideran la identificación de los supuestos (Ritzer, 1992, 1997), los supuestos temáticos básicos (Smelser & Warner, 1982) o los supuestos básicos subyacentes y sus postulados (Gouldner, 1970), así como de sus presuposiciones generales, conceptos y definiciones fundamentales (etc.) (Alexander, 1990). Sin embargo, entendemos que dichos enfoques no resultan compatibles con el aquí propuesto ya que suponen una relación entre la teoría y la empiria, entre los postulados metafísicos y los hechos observables, que dista de aquella que, influenciada por la filosofía del lenguaje y el giro lingüístico, propone concebir a las teorías como el modo en que se construye la realidad discursivamente.
  10. En el primer caso, se supone que el texto deduce su significado de las intenciones del autor, de manera tal que de lo que se trata es de analizar aquello que éste pretende decir en un texto y contexto determinados. En esta tesis, en cambio, sostenemos que al presentar el texto como una intencionalidad realizada o encarnada, esta perspectiva impide formular como problema explícito la cuestión de la relación entre las intenciones y aquello que el texto hace o revela, relación que puede implicar múltiples formas de tensión, incluida la autoimpugnación. Por otra parte, aquel enfoque que recibe su inspiración de la creencia de que puede haber entre la vida y el texto relaciones que van más allá de las intenciones del autor, busca la motivación del autor, motivación que éste tal vez sólo conozca parcialmente y que pueda ser inconsciente. Discutimos el supuesto de la simple unidad o identidad entre la vida y los textos. Antes bien, entendemos que esta relación también puede tener lugar mediante procesos que ponen en tela de juicio la identidad (La Capra, 1998).
  11. La relación entre la tradición, la época específica y el texto no puede determinarse mediante una noción de continuidad o discontinuidad simples. Esto es, cualquier texto llega a nosotros cargado y hasta abrumado de interpretaciones con las cuales estamos consciente o inconscientemente en deuda. Como intérpretes estamos situados en una capa sedimentada de lecturas que debemos poner en relación con la propia para abordar las series complejas de interpretaciones y usos que sobrellevan los textos a lo largo del tiempo (La Capra, 1998). Como ya dijimos, en esta tesis nos proponemos entender la concepción butleriana de la estructura y la acción como el resultado de una particular tensión entre distintas posiciones teóricas. Sin embargo, no es nuestra intención reducir la originalidad de la obra mediante el recurso a las fuentes. Antes bien, la relación entre la teoría de Butler y su comunidad de discurso es el escenario para abordar lo que entendemos es el aporte de esta autora al problema de la estructura y la acción.
  12. A menudo, según señala La Capra (1998), el corpus se analiza como una continuidad entre textos (desarrollo lineal), una discontinuidad entre etapas o periodos (cambio y hasta ruptura epistemológica) o como síntesis dialéctica (la última etapa eleva la primera a un nivel más elevado de captación). A lo largo de esta tesis procuramos dialogar con distintas interpretaciones de la teoría butleriana e incluso incorporamos algunos señalamientos que permiten situar el pensamiento de la autora en relación a su obra; sin embargo aquí no procuramos construir una génesis de un modo de pensar, a la manera de la historiografía.
  13. Para ver un análisis de la teoría foucaultiana del poder afín a la lectura butleriana, Halperin (2007).
  14. Cabe destacar que la categoría de lo real corresponde en la obra de Jacques Lacan a unos de los tres registros fundamentales a partir de los cuales el autor propone concebir la constitución subjetiva: lo Imaginario, lo Simbólico y lo Real. En este punto, sólo nos interesa destacar que la tesis lacaniana sobre la falta se encuentra relacionada al registro de lo Real. Más adelante recuperaremos esta tesis y el modo en que es reformulada por Butler para pensar la acción y la estructura.
  15. Sobre Lacan, su impacto, sus aportes y potencialidades para las ciencias sociales ver: Elliot (1995). Para un abordaje de la obra de Lacan insertando estas categorías en el campo de la teoría social y política, ver Laclau y Mouffe (2006), (2009), Stravakakis (2007), Rossi (2010).
  16. Recuperaremos este aspecto en los siguientes capítulos.
  17. Dedicaremos el capítulo III específicamente a este debate.
  18. Joan Copjec (2006a) sostiene que si, como insiste Foucault, no existe ningún lugar más allá del poder, si el poder puede replegarse sobre sí mismo y, en este sentido, el poder puede resistir al poder, debe haber algo que niegue la posibilidad de escapar del poder. Para Copjec, es precisamente lo real aquello que niega esta posibilidad y es, al mismo tiempo, innegable. “¿Qué permite que esta fuerza, de pronto, se pueda replegar? ¿Que pueda autolimitarse? Podríamos aducir que es la intrusión de lo real” (2006a:136)
  19. Sobre los múltiples ecos en la escritura de Judith Butler, ver Sabsay (2009a).


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