En el marco de la (re)emergencia indígena (Bengoa, 2016) que se ha venido gestando en América Latina desde fines del siglo pasado, las comunidades y pueblos indígenas han atravesado importantes procesos de reorganización comunitaria, los cuales han implicado, asimismo, procesos de reafirmación étnica (Toledo Llancaqueo, 2005; Segato, 2007) y r-existencia territorial (Porto Gonçalves, 2002). Esta reconstrucción identitaria se ha ido configurando a través de luchas de resistencia territorial para hacer frente al avance de modelos de desarrollo extractivistas inducidos por la globalización capitalista (Svampa y Viale, 2014).
En Argentina –al igual que en gran parte de los países latinoamericanos– como resultado de la histórica lucha de los movimientos indígenas, a partir de la década del noventa se comienzan a incorporar en el marco normativo nacional tratados internacionales vinculados al reconocimiento cultural y territorial de los pueblos indígenas, al mismo tiempo que se introducen directamente en la Constitución Nacional artículos que reconocen explícitamente estos derechos (Briones, 2020; Gordillo y Hirsch, 2010). Si bien dichos logros en términos normativos e institucionales han significado un importante paso para los pueblos y comunidades indígenas, la falta de implementación y el incumplimiento efectivo de gran parte de sus derechos empuja a las organizaciones indígenas a continuar luchando en defensa del reconocimiento de sus prácticas culturales y sus territorios, mientras deben hacer frente al avance de modelos de desarrollo que les excluyen, reprimen y acorralan, y que dan continuidad a los mismos patrones coloniales de siglos atrás (Quijano, 2000; Walsh, 2012; Lander, 2000; Escobar, 2014).
Tomando en cuenta esto, la presente tesis aborda el caso del pueblo diaguita en la provincia de Catamarca, en particular en el departamento de Santa María. En los territorios ancestrales diaguitas fue a partir de la década del sesenta del siglo pasado que comenzó la lucha por la recuperación territorial, la reorganización de las comunidades y el reconocimiento de los derechos como pueblo (Sabio Collado, 2013; Lanusse, 2013; Tolosa, 2020). Desde las comunidades diaguitas señalan que fueron largas décadas de opresión que trajeron como consecuencia la pérdida de elementos de su identidad, de su organización comunitaria y su espiritualidad, así como su conciencia sobre la propiedad del territorio (CIQ, 2008), y “después del silencio, de tantos años de silencio, las comunidades han comenzado a resurgir” (cacique de la Comunidad originaria Cerro Pintao, Conferencia de prensa UPND en la ciudad de Catamarca, 1/11/2021). En la provincia de Catamarca son más de veinte las comunidades diaguitas que se han reorganizado desde el año 2000 hasta la actualidad (ocho en el departamento Santa María), la mayoría de las cuales, a su vez, se encuentran nucleadas en la Unión de Pueblos de la Unión Diaguita (UPND) de Catamarca como instancia organizativa intercomunitaria provincial (García Guerreiro, 2021).
Estos procesos reorganizativos han implicado, a su vez, una (re)territorialización comunitaria, para la cual ha asumido importancia la revalorización de ciertas prácticas y saberes tradicionales, que implican, en la mayoría de los casos, revertir imaginarios estigmatizantes y coloniales, y defender un modo de vida arraigada en la comunalidad (Martínez Luna, 2016; Esteva, 2016) y la pertenencia al territorio. Cabe enmarcar dichos procesos en el escenario de avance neoextractivista (Svampa, 2015, 2019; Gudynas, 2011; Leff, 2005; Acosta, 2011; Svampa y Viale, 2014) que caracteriza la región durante las últimas décadas, lo cual afecta el modo de comprender y significar los territorios, generándose nuevas formas de territorialidad que redefinen la funcionalidad de las territorialidades heredadas (Porto Gonçalves, 2001).
De esta manera, nos preguntamos sobre los procesos de reorganización de las comunidades diaguitas desde una perspectiva multidimensional de la territorialidad indígena comunitaria, explorando las tensiones existentes con las lógicas propias de la colonialidad/modernidad capitalista dominante (Bartra, 2014; Walsh, 2008; Lander, 2000; Gutiérrez Aguilar, 2017; Quijano, 2000; Rivera Cusicanqui, 2010), así como sobre los efectos que dicha reorganización (inter)comunitaria habilita en los territorios. Particularmente, nos parece relevante observar el modo en que se vinculan los procesos de reorganización (inter)comunitaria con la defensa territorial y la construcción de autonomías. En ese marco, comprendemos los procesos de reorganización comunitaria como la construcción de subjetividades políticas comunitarias a partir del ejercicio de hecho de la libre determinación, por la vía de la reafirmación de sus propias estructuras territoriales, lo cual incluye aspectos simbólico-culturales; de propiedad y uso de recursos y tierras; dimensiones de jurisdicción, control, autonomía y autogobierno (Toledo Llancaqueo, 2005).
Así, algunas preguntas que motivaron esta tesis han sido: ¿Cómo se han dado los procesos de reorganización comunitaria y política de las comunidades diaguitas de la región andina catamarqueña, en particular en el departamento Santa María? ¿Qué procesos sociohistóricos ha implicado la construcción de territorialidades comunitarias indígenas? ¿Qué prácticas de afirmación, negociación y/o conflicto territorial han comportado? ¿Qué actores han sido parte de los mismos? ¿Cómo es comprendido el territorio y la territorialidad comunitaria? ¿Qué prácticas y saberes han sido revalorizados, recuperados, resignificados a partir de dichos procesos de reorganización comunitaria? ¿Qué tensiones se manifiestan entre dichas prácticas y saberes y las lógicas propias de la colonialidad, la modernidad y el capitalismo? En términos generales, nos preguntamos por las características que vienen asumiendo durante las últimas décadas los procesos organizativos indígenas (inter)comunitarios en el marco de territorialidades en disputa, así como por las estrategias que se construyen en las luchas por la defensa de los territorios comunitarios y los derechos colectivos indígenas frente al avance de modelos de desarrollo modernos/coloniales/capitalistas extractivos hegemónicos.
En ese sentido, entre los objetivos específicos de la investigación se encuentran: I) Historizar los procesos de reorganización de comunidades diaguitas del departamento de Santa María (Catamarca), haciendo hincapié en los procesos de (re)territorialización que los mismos han implicado; II) Caracterizar la particular configuración social y espacial, así como la construcción de alteridad a nivel nacional y provincial en el que se inscriben los procesos bajo estudio; III) Identificar los diferentes actores (estatales, empresariales, etcétera) involucrados, así como el tipo de vínculo construido entre éstos y las comunidades; IV) Analizar la construcción de la territorialidad comunitaria desde su multidimensionalidad, relevando prácticas y saberes que han sido revalorizados y/o resignificados y dando cuenta del modo de comprender el territorio comunitario por parte de las comunidades diaguitas; y V) Registrar las tensiones y conflictos que se manifiestan entre la territorialidad indígena comunitaria, que incluyen prácticas y saberes ancestrales/tradicionales, y las territorialidades propias de la colonialidad/modernidad capitalista hegemónica.
Estrategia de abordaje
Cabe mencionar que lo que hoy se presenta como tesis es parte de un largo recorrido que nace hace más de veinte años, momento en que personalmente comencé a vincularme más concretamente con las tareas de investigación social. Durante los últimos años como estudiante de la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires tuve la oportunidad de integrar diferentes espacios de investigación en torno a temáticas que en ese momento –principios de 2000– resultaban ciertamente cautivantes: por un lado, la emergencia de modos colectivos autogestivos de trabajo y prácticas económicas alternativas, y, por otro, los nuevos movimientos sociales. De la mano de la profesora Norma Giarracca y del Grupo de Estudios Rurales (GER) del Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) tuve la oportunidad de cruzar ambos temas con el análisis de las “ruralidades en transformación”. De ese modo, fui tomando contacto e involucrándome con los procesos vinculados a la emergencia de movimientos sociales rurales en el marco de las transformaciones estructurales neoliberales que atravesaron la Argentina desde las últimas décadas del siglo XX. Así, cuando cursé la Maestría en Investigación en Ciencias Sociales y el Doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) lo hice problematizando las acciones colectivas de la ruralidad misionera, en particular el caso del Movimiento Agrario de Misiones (MAM) y la experiencia de las ferias francas en la provincia de Misiones.
Por cuestiones personales esa trayectoria de alguna manera se interrumpió cuando decidí alejarme de la ciudad de Buenos Aires y radicarme en el interior del país, primero en Santiago del Estero –donde continué trabajando en vínculo con movimientos campesinos– y luego en los Valles Calchaquíes, en Salta, donde actualmente vivo. Si bien dicho cambio me llevó a tomar cierta distancia del ámbito académico, nunca dejé de estar involucrada en las tareas de investigación[1]. Por el contrario, continué trabajando en diferentes investigaciones y participé activamente en la conformación de un nuevo Grupo de Trabajo del CLACSO en torno a la temática de pueblos indígenas y la construcción de autonomías, el cual actualmente cuenta con más de diez años de trayectoria y constituye un espacio de intercambio y retroalimentación fundamental con colegas de toda América Latina. Asimismo, el compromiso con los procesos de lucha y resistencia territorial me llevaron a retomar la tarea de investigación.
Es así como luego de algunos años ciertos factores alentaron la decisión de retomar y finalizar mis estudios de doctorado trabajando en torno a lo que actualmente me envuelve y compromete que es la lucha territorial del pueblo diaguita. Por un lado, fue fundamental el hecho de vivir atravesada por la territorialidad indígena y estar involucrada personalmente en el acompañamiento de los procesos de reorganización (inter)comunitaria y en las diversas dimensiones de la lucha territorial que llevan adelante comunidades indígenas de la región, en particular en los Valles Calchaquíes de Salta y Catamarca. Ese ha sido el gran motor. Por otro, el haber mantenido contacto con diferentes colegas de América Latina y con espacios de investigación social comprometida con las realidades que se pretenden analizar, lo cual nutre el entusiasmo en tanto encuentro en ellos la posibilidad de retroalimentación y aprendizaje, tan necesario para los territorios en (re)existencia. Por último, ser parte del Grupo de Estudios Rurales y el Grupo de Estudios de los Movimientos Sociales de América Latina (GER-GEMSAL) del Instituto de Investigaciones Gino Germani (Facultad de Ciencias Sociales – UBA) me permitió contar con un espacio de trabajo colectivo que siento propio y que también constituye una contención fundamental para lograr este objetivo.
Desde esa motivación y ese recorrido previo se fue configurando el lugar de fala o locus de enunciación de la investigación que se presenta en esta tesis, que desde un lenguaje académico se ha nutrido de sentipensamientos –como diría Eduardo Galeano–, esa capacidad de sentir pensando y pensar sintiendo. En términos epistemológicos se partió de una perspectiva constructivista, buscando problematizar las acciones colectivas y fenómenos sociales poniendo en cuestión aquello asumido como “dado”, en un esfuerzo por desnaturalizar y comprender los procesos y las relaciones sociales e históricas que se encuentran implicadas en su formación. En ese sentido, mostrar el carácter contingente y no natural de las identidades –tanto individuales como colectivas– implica politizarlas y pensarlas como construcciones sociales. Como menciona Ian Hacking (2001), la idea de que cierto hecho social es una construcción social permite pensar que el mismo no es fijo o inevitable, sino que es producto de acontecimientos históricos, fuerzas sociales y relaciones de poder.
En este punto recuperamos la teoría de la estructuración de Anthony Giddens, en tanto intento de reconciliación entre las perspectivas que centran la mirada en el actor y aquellas que lo hacen en la estructura. Desde este enfoque, la noción de “agencia” –con sus componentes de poder y conocimiento– ilumina las situaciones de encuentro entre quien investiga y los sujetos sociales, poniendo un valor decisivo en la interpretación de los procesos de cambio social. Como afirma este autor, los actores tienen capacidad para producir y transformar sus propias circunstancias con cierta libertad dentro de los límites que le imponen las estructuras preexistentes (Giddens, 1993).
Esto significa que las condiciones para el cambio social no se encuentran sólo al nivel de la estructura, sino más bien en el nivel mismo de la vida social, en el modo en que las prácticas y discursos son producidos, significados y resignificados por los actores sociales en su esfuerzo por lograr la construcción de sus mundos de vida (Giarracca, 1994). Así, la vida social es construida a partir de prácticas sociales entendidas como estrategias, aprendizajes, conocimiento mutuo, métodos y técnicas calificadas, en las que se pone en juego la capacidad de los actores de apropiarse de ciertos recursos materiales y simbólicos.
De este modo, la acción colectiva y la conformación de sujetos sociales ocupan un lugar destacado en mi trabajo de investigación. El análisis de los procesos de reorganización (inter)comunitaria del pueblo diaguita catamarqueño exige ahondar en los procesos de construcción de un actor colectivo capaz de asumir una lucha política, es decir, en términos de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, “un tipo de acción cuyo objetivo es la transformación de una relación social que construye a un sujeto en relación de subordinación” (1985: 195). Como distingue Alberto Melucci (1994a), los movimientos sociales se caracterizan por ser una forma de “activación” de la sociedad por la cual los individuos, reunidos en un proceso de identificación, promueven la transformación del orden social, reapropiándose del sentido atribuido a la acción individual y colectiva. En este sentido, resulta necesario pensar la “construcción social de lo colectivo”, donde la acción colectiva no constituye un dato empírico unitario, sino que “es, de hecho, producto de procesos sociales diferenciados, de orientaciones de acción, de elementos de estructura y motivación que pueden ser combinados de maneras distintas” (Melucci, 1994a: 155).
A su vez, para el análisis de los procesos de reorganización (inter)comunitaria diaguita se adoptó un enfoque territorial, poniendo énfasis en el modo en que los territorios y territorialidades son construidos considerando que dicha dimensión resulta central para los procesos que se pretende analizar. Cabe mencionar que durante la presente tesis se comprenderá el territorio como un espacio geográfico atravesado por relaciones sociales, políticas, culturales y económicas que es resignificado constantemente por los actores que lo habitan y hacen uso de él, configurando un escenario territorial en conflicto por la apropiación y (re)territorialización del espacio y los bienes naturales, propiciando la formación de identidades (territorialidades) (Porto Gonçalves, 2001).
Con Valdo do Carmo Cruz (2020) podemos afirmar que asumir una perspectiva territorial se convierte en un enfoque teórico-metodológico, en tanto se trata de una lectura de la “geograficidad de lo social” en la cual el territorio resulta un elemento clave que atraviesa la problematización. Dicho enfoque –menciona el autor– aporta preguntas orientadoras vinculadas a las prácticas de gubernamentalidad del espacio, a partir de las cuales quien investiga busca comprender la historia de las tramas de relaciones que producen un territorio en un determinado contexto:
Esta es una perspectiva que es especialmente sensible a los sujetos, sus acciones, sus prácticas espaciales desde la óptica del poder, en sus múltiples escalas y configuraciones sociales e institucionales. Al privilegiar los temas, las acciones y las prácticas espaciales de poder, este enfoque tiene una fuerte sensibilidad para una lectura que privilegia las inestabilidades, los antagonismos, las conflictividades. Esta visión, centrada en las conflictividades, coloca las desigualdades sociales, las diferencias, las jerarquías, las exclusiones, las diferentes formas de explotación, dominación y opresión en el centro del enfoque territorial, pero también las luchas, las prácticas de resistencia, las emancipaciones y autonomías (Cruz, 2020: 556).
De ese modo, la mirada centrada en los territorios y en la construcción territorial como espacio para la organización de la vida y la identidad colectiva permite adoptar un abordaje integral sobre los procesos sociales, en particular de las luchas y resistencias sociales protagonizadas por comunidades indígenas. En ese marco, el territorio es comprendido como construcción histórica y relacional desde su complejidad y densidad, desde las múltiples dimensiones que lo comportan –materiales, simbólicas, políticas, sociales, culturales, etc. Asimismo, la riqueza de esta mirada sobre lo social radica en que se complementa con las demandas, reclamos, necesidades de las comunidades en resistencia territorial, que justamente parten de la defensa de sus territorios como espacios de vida. Las comunidades con las que trabajamos se encuentran en procesos de resistencia territorial, es decir, defendiendo su territorio y territorialidad y, por tanto, sus mundos de vida e identidad comunitaria, frente a reiterados intentos de desalojo o usurpación territorial por parte de privados, o de ingreso a sus territorios con proyectos extractivistas para la exploración y explotación minera, por ejemplo. En ese marco, la defensa de su modo de vida incluye la lucha por la autodeterminación territorial, ya sea en la definición de sus formas de gobierno, la salud, la educación, y demás dimensiones de la vida social comunitaria. Esto implica muchas veces conflictos no sólo con actores privados, sino con el mismo Estado, con el que mantienen permanentemente negociaciones y reclamos por el respeto de sus derechos.
Aspectos metodológicos
Teniendo en cuenta lo anterior, el abordaje de la investigación ha partido de un diseño metodológico predominantemente cualitativo, aunque se apeló a un “uso combinado” (Valles, 2002) de metodologías cualitativas y cuantitativas para una comprensión multidimensional del problema de investigación. En tal sentido, se llevó a cabo una suerte de artesanía intelectual –en términos de Wrigth Mills (1961)–, para lo cual se combinaron múltiples métodos, materiales empíricos y perspectivas, fortalecidos siempre por el acercamiento íntimo que como investigadora mantuve con el tema de estudio.
Para el análisis macrosocial se trabajó a partir de datos secundarios (fuentes estadísticas, documentales, periodísticas). Para caracterizar el contexto nacional y provincial se analizaron los datos provenientes de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Vivienda (2001, 2010, 2022); de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, del Censo Nacional Indígena de 1966-67 y del Censo Nacional Agropecuario (CNA) (1988, 2002, 2008, 2018). Asimismo, se procesaron los datos del “Listado de comunidades indígenas” del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) que es periódicamente actualizado. Para la caracterización del escenario provincial se trabajó con datos del Producto Bruto Geográfico (PBG) provincial, de la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos, así como con información de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) (2018) y de la Subsecretaría de programación microeconómica (2019) del Ministerio de Hacienda de la Nación.
Por otro lado, se trabajó con diversas fuentes periodísticas de diferente alcance (nacionales, provinciales y locales), pero principalmente se procesaron artículos de dos de los diarios principales de Catamarca: El Esquiú y El Ancasti. En ambos casos se rastrearon en las ediciones digitales todas las notas periodísticas históricas que refirieran a los términos “indígenas” y a “diaguita”, lo cual permitió dimensionar la construcción y el tratamiento mediático sobre la cuestión a nivel provincial. Asimismo, se trabajó con fuentes documentales, desde informes de la Minera Alumbrera hasta documentos y actas de asambleas de las comunidades bajo estudio.
Para un nivel microsocial se prestó especial atención a las dimensiones simbólicas de la acción social y la perspectiva de los sujetos sociales. Esto último, comúnmente denominado “perspectiva del actor” (o perspectiva émica), implica orientar la mirada hacia las maneras en que los diferentes sujetos (individuales o colectivos) conceptualizan, manejan y se convierten en agentes de la creación y reproducción de los vínculos de mercado, lazos comunitarios y relaciones gubernamentales teniendo en cuenta, a su vez, los repertorios culturales y los recursos sociales organizativos particulares, considerando la definición que ellos mismos generan acerca de los hechos relevantes para el estudio (Long, 2007; Long y Long, 1992; Guber, 1991). Aquello que las personas cuentan acerca de sus vidas, el lenguaje que utilizan y las relaciones que establecen revelan el mundo que perciben y en el que actúan. Los sentidos sedimentados constituyen aquellos saberes que los actores rutinariamente organizan a través del pensamiento y la acción. Se buscó así comprender las tramas de sentido que se tejen en la acción social (Guerrero Arias, 2010) y que emergen mediante la interacción y el diálogo con y entre los actores involucrados, en el marco de una estructura social determinada que los constriñe, pero no los sobredetermina (Giddens, 1993).
Como ya mencionamos, los métodos cualitativos y etnográficos –que son parte principal de la estrategia metodológica elegida– adhieren a los presupuestos del paradigma interpretativo y a la idea de que es necesaria la comprensión del sentido de la acción social en el contexto del mundo de la vida y desde la perspectiva de los participantes (Vasilachis de Gialdino, 1992). Para ello se recurrió como principales herramientas metodológicas a:
- Entrevistas en profundidad: cuyo objetivo ha sido dar cuenta del problema de estudio desde la definición y los sentidos otorgados por los propios actores intervinientes. Consideramos que la entrevista en profundidad permite contar con información sobre cómo es interpretada la realidad y las experiencias por quienes son entrevistados/as en sus propios términos, mediante la verbalización de la apropiación individual de la vida colectiva (Marradi et al, 2007). Las entrevistas fueron llevadas a cabo con guías no estructuradas que orientaron las conversaciones con las/os entrevistadas/os a partir de nudos problemáticos comunes (identidad, territorio, autodeterminación, autonomía, trayectorias personales/colectivas, organización política comunitaria, salud, educación, prácticas económicas, conflictos territoriales, relación con Estado y otros actores en territorio, han sido algunas de las dimensiones trabajadas), así como también a otras dimensiones emergentes del propio trabajo de campo vinculadas en muchos casos a coyunturas particulares (realización de actividades comunitarias, conflictos emergentes, nuevos actores en territorio, etc.). Se efectuaron entrevistas a: miembros y autoridades comunitarias de diferentes comunidades indígenas del pueblo diaguita, técnicos de organizaciones e instituciones públicas que trabajan con las comunidades indígenas, y otros actores que cumplieron la función de informantes clave a los fines de la investigación. Cabe mencionar que también se realizaron relevamientos vinculados a la atención de la salud y a aspectos socioproductivos de las familias comuneras mediante la implementación entrevistas estructuradas y encuestas en el marco de proyectos que, si bien han sido independientes a la presente tesis, han contribuido a la construcción de datos y a la comprensión del problema que se aborda.
- Observaciones: mediante las cuales se buscó registrar aquellas prácticas que sin ser discursivas suponen una trama de significaciones que sirven para una comprensión más acabada de los fenómenos a abordar y una complementación con los datos recogidos por otras vías. La participación en diferentes instancias de la organización (inter)comunitaria durante prácticamente una década, como ser actividades y eventos comunitarios, asambleas, situaciones compartidas con referentes en diversos contextos, acciones colectivas de lucha y defensa territorial, entre otros espacios, ha habilitado la posibilidad de dichos registros (se adjunta detalle de entrevistas y fuentes primarias de datos a continuación de Bibliografía).
Para el objetivo “Historizar los procesos de reorganización de comunidades diaguitas” se utilizó principalmente la técnica de entrevista, dado que son escasos los materiales documentales y/o bibliográficos sobre dichos procesos. Dicha información se complementó con el análisis de datos provenientes de fuentes periodísticas para reconstruir algunos hechos históricos puntuales.
Para el (segundo) objetivo que busca “Caracterizar la particular configuración social y espacial, así como la construcción de alteridad a nivel nacional y provincial” se recurrió principalmente a datos secundarios, ya sean estadísticos, fuentes periodísticas, documentos oficiales, como también bibliografía especializada en la temática. Así mismo, las entrevistas aportaron información significativa para este objetivo.
Para los objetivos (tercero, cuarto y quinto) vinculados a la identificación de los diferentes actores involucrados; la construcción de territorialidad y el relevamiento de prácticas y saberes; y las tensiones y conflictos con las lógicas de la colonialidad/ modernidad/ capitalismo dominante, se trabajó fundamentalmente a partir de observaciones y entrevistas en profundidad, así como de documentos y fuentes periodísticas.
Cabe destacar que prácticamente no existen investigaciones que hayan analizado previamente la cuestión de las (re)emergencias indígenas en la provincia de Catamarca, y menos aún en el departamento de Santa María. Solo algunos trabajos mencionan el tema, pero no centran la atención en dichos procesos específicamente (Pizarro, 2004; Rodríguez, 2004, 2014; Rodríguez y Lorandi, 2005; Martinez, 2014; Delfino et al, 2019; Delfino, 2020; Avalo, 2021). Tampoco se encuentran demasiados estudios que analicen las recientes transformaciones en la ruralidad santamariana. Partiendo de esta situación se debieron redoblar los esfuerzos de sistematización de datos y reconstrucción histórica de los procesos que hacen a la construcción de identidades y a la conformación de las comunidades a partir de la historia oral, de los diferentes testimonios recogidos en las entrevistas y de algunos documentos.
Los resultados que se comparten en esta tesis refieren a un trabajo de investigación y acompañamiento con las comunidades que se inició hace cerca de diez años, y que se articuló de manera más sistemática en el marco del programa de posgrado a partir del momento en el que retomé el Doctorado en Ciencias Sociales. Cabe destacar que el último período coincidió prácticamente con los años de pandemia por COVID 19, lo cual afectó significativamente las posibilidades de realización de trabajos de campo y la presencia en los territorios en los años recientes.
Vale decir al respecto que quienes hacemos investigación social estudiamos un mundo que es significativo para aquéllos que lo producen y reproducen a través de sus actividades y prácticas cotidianas y, para ello, establecemos relaciones dialógicas con los actores sociales que participan de los procesos que procuramos analizar. La construcción de esos vínculos, así como las acciones que llevamos a cabo para la comprensión de los mundos de vida, contienen claramente efectos e influencias sobre las situaciones y los sujetos involucrados, lo cual debe ser considerado desde un punto de vista ético, epistemológico, pero fundamentalmente político.
Del mismo modo, es importante explicitar el hecho de que –como sostiene Walter Mignolo (2007)– todo conocimiento siempre contiene una ubicación histórica y geopolítica. Como bien señalan las perspectivas decoloniales y subalternistas, el conocimiento y el saber se encuentran siempre situados epistémica y geopolíticamente en espacios de poder. Los modos eurocéntricos y coloniales de producción de conocimiento se han esforzado por esconder, disfrazar o borrar del análisis al sujeto que habla (Grosfoguel, 2006). De allí la importancia de hacer visible el lugar desde el cual habla quien habla, es decir, que quien investiga deje de ser ese “ego no situado” (Grosfoguel, 2006) o “punto cero” (Castro Gómez, 2005) que pretende observar el mundo desde un locus neutral, objetivo y absoluto para producir un conocimiento universal. Todo un desafío que consiste –como afirma Lander– en un trabajo de deconstrucción, “un cuestionamiento de las pretensiones de objetividad y neutralidad de los principales instrumentos de naturalización y legitimación de este orden social: el conjunto de saberes que conocemos globalmente como ciencias sociales” (2000: 12).
En su “Crítica a la razón indolente”, Boaventura de Sousa Santos (2003) cuestiona el pensamiento científico occidental y alienta la necesidad de construir teorías críticas a partir de lo que el autor denomina “conocimiento-emancipación” basado en el reconocimiento de lo que hasta el momento ha sido desperdiciado y desacreditado por la razón occidental moderna. Siguiendo a Santos (2003), dicha búsqueda debe estar orientada a hacer visibles aquellas experiencias que han sido invisibilizadas, o incluso descartadas, por las posturas hegemónicas como precarias, utópicas, inviables, ineficaces, carentes de interés; llevando a cabo una “hermenéutica de las emergencias”.
Esto también implica asumir un posicionamiento que –sin dejar de ser riguroso– sea comprometido, no neutral, respecto de los procesos que se propone analizar. En el caso de esta tesis, como ya se mencionó, se construye en el marco de vínculos que trascienden la investigación en sí, a partir de compromisos y acompañamientos que han sido, a su vez, fundamentales para la realización de los trabajos de campo.
Como ya hemos dicho, la presente tesis aborda el caso de las comunidades diaguitas de la provincia de Catamarca, en particular del departamento de Santa María. Como sostiene Robert Stake (1998), el estudio de casos es el estudio de la especificidad y de la complejidad de un caso singular, para llegar a comprender su actividad en circunstancias particulares. En tal sentido, el análisis del problema a partir del estudio de casos no tiene como objetivo lograr la representatividad de la muestra, ni la producción de generalizaciones, sino la comprensión densa de la particularidad de la unidad que se pretende conocer en profundidad, la cual puede cumplir la función de “caso ejemplificador” (Marradi et al, 2007). Según Stake,
el estudio de casos es una oportunidad de ver lo que otros no han visto aún, de reflejar la unicidad de nuestras propias vidas, de dedicar nuestras mejores capacidades interpretativas, y de hacer una defensa, aunque sólo sea por su integridad, de aquellas cosas que apreciamos (1998: 116).
Para esta investigación el universo de análisis han sido las comunidades diaguitas situadas en el departamento de Santa María (Catamarca). Actualmente se trata de nueve comunidades (ver Cuadro 1), la mayoría de las cuales, a su vez, se encuentran nucleadas en la Unión de Pueblos de la Unión Diaguita de Catamarca (ver Figura 1), como espacio organizativo intercomunitario que congrega a diferentes comunidades indígenas de la provincia.
Cuadro 1. Comunidades diaguitas en el departamento de Santa María (Catamarca) según año de reorganización, pertenencia a UPND y personería jurídica
Comunidad | Departamento | Familias | Año de reorganización | UPND | Personería Jurídica |
Comunidad Originaria Cerro Pintao – Las Mojarras | Santa María | 40 | 2005 | Si | Res. INAI 384/2010 2010-08-11 |
Comunidad Originaria Ingamana | Santa María | s/d | 2005 | No | Res. INAI 385/2010 2010-08-11 |
Comunidad indígena Paloma Yaco | Santa María | s/d | s/d | No | No tiene |
Comunidad Indígena Loro Huasi | Santa María | s/d | s/d | No | No tiene |
Comunidad Indígena La Hoyada | Santa María | 40 | 2010 | Si | No tiene |
Comunidad Indígena Toro Yaco | Santa María | 18 | 2011 | Si | No tiene |
Comunidad Indígena Alto Valle El Cajón | Santa María | 79 | 2011 | Si | No tiene |
Comunidad Indígena Famabalasto | Santa María | 30 | 2011 | Si | No tiene |
Comunidad Indígena La Quebrada | Santa María | 12 | 2015 | Si | No tiene |
Fuente: Elaboración propia
El recorte geográfico tiene su fundamento en razones de factibilidad, dado lo extenso de los territorios, y el recorte temporal (2000-2022) se basa en el hecho de que ha sido durante ese período que se han manifestado los procesos de emergencia y reorganización de las comunidades bajo estudio en la provincia de Catamarca. Cabe destacar respecto del recorte geográfico que dicha delimitación no tiene la intención de compartimentar los territorios; por el contrario, tal como se expresará a lo largo de la tesis, los límites territoriales estatales u oficiales –como es el caso de los distritos municipales, departamentales, provinciales– no corresponden con la comprensión territorial que tienen las comunidades bajo estudio. En suma, el hecho de circunscribir la investigación al departamento Santa María respondió a la necesidad de definir una unidad empírica con fines principalmente analíticos bajo un criterio de factibilidad. Asimismo, cabe destacar que en el departamento Santa María encontramos comunidades diaguitas emblemáticas de los procesos de (re)organización indígena de la provincia, así como un número importante de comunidades que hacen parte de la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita de Catamarca. En efecto, el caso asume mayor relevancia si tenemos en cuenta las características que en las últimas dos décadas ha asumido la estructura productiva de la provincia de Catamarca, cada vez más orientada al desarrollo megaminero transnacional, y que el departamento de Santa María se encuentra dentro del Área Primaria de Influencia (API) de la minera Bajo de la Alumbrera, emblema de la megaminería a cielo abierto a nivel provincial, nacional y continental.
Figura 1. Ubicación de las comunidades diaguitas que integran la UPND Catamarca en el departamento Santa María

Fuente: Elaboración propia
Las comunidades diaguitas que son de interés de esta tesis se encuentran ubicadas mayormente en lo que se denomina la “zona serrana” de Santa María, es decir, los cerros y zonas altas del Valle de Yocavil y el Alto Valle del Cajón, en cercanías de los ríos que corren por los mencionados valles. Cabe destacar que las familias comuneras mantienen un vínculo constante y frecuente con la zona más baja, que se encuentra más urbanizada y donde se concentra una buena parte de las actividades político-administrativas, comerciales, establecimientos educativos y centros de salud del departamento.
El análisis de los datos se ha realizado en forma simultánea con el trabajo de campo, permitiendo reordenar el mismo en función de la información que se iba recolectando, hasta llegar a un nivel de saturación (Glaser y Strauss, 1967; Bertaux, 1989), donde los nuevos relatos ya no aportaban nuevos datos y/o categorías analíticas relevantes para la investigación. Así, el proceso de análisis no fue considerado como una etapa diferente de la investigación, sino una actividad reflexiva presente en todo momento. Para el análisis de las observaciones y entrevistas se ha llevado a cabo lo que Bertaux (1981, citado en Kornblit, 2004) denomina “análisis comprensivo”, con el fin de captar las complejidades de los mundos sociales que nos propusimos comprender (Coffey y Atkinson, 2003). De ese modo, el sentido de lo narrado fue interpretado mediante la identificación de “núcleos temáticos” surgidos tanto de categorías previamente definidas como de las mismas entrevistas siguiendo un recorrido emergente.
Cabe remarcar que los resultados de investigación que se expresan en esta tesis se han desarrollado en base a vínculos construidos previamente con las comunidades, ya sea en trabajos de investigación anteriores como en acciones que exceden los objetivos de la investigación, lo cual es fundamental para lograr la entrada a las comunidades y el permiso de las diferentes autoridades (caciques) y referentes comunitarios para el desarrollo del plan de trabajo. Esto permitió alimentar, desde una perspectiva etnográfica, el juego intersubjetivo con los diferentes actores involucrados, generando, en palabras de Melucci (1992), “pactos cognitivos o fiduciarios” entre quien investiga y los sujetos que son parte de la investigación.
Presentación de los contenidos
El primer capítulo titulado “Emergencia indígena, reorganización comunitaria y (re)existencia territorial” está dedicado a abordar la problematización teórica que atraviesa a la investigación. En tal sentido, se desarrollan algunos conceptos y debates teóricos en torno a la idea de reorganización comunitaria y reafirmación étnica de los pueblos indígenas. Por un lado, se despliega la noción de (re)emergencias indígenas desarrollada por Bengoa (2016), Stavenhagen (1997; 2010), Toledo Llancaqueo (2005), Dávalos (2005), Martí i Puig (2004), entre otros, para comprender el escenario de mayor visibilización de las demandas étnicas y los procesos de afirmación de identidades colectivas indígenas que se manifiestan desde fines de siglo XX en América Latina. En ese marco, se introduce la cuestión de la identidad colectiva indígena desde las teorías de los movimientos sociales (Melucci, 1994; Touraine, 1987; Revilla Blanco, 1994, 2005).
Por otro lado, se recurre a diferentes aportes de las teorías críticas, dentro de las cuales se destacan las perspectivas decoloniales que desarrollan la idea de patrón de poder colonial o colonialidad del saber/poder/ser para analizar cierta organización del mundo en base a un sistema de clasificación social basado en una jerarquización racial y sexual, y en la formación y distribución de identidades sociales de superior a inferior (Quijano, 2000; Lander, 2000; Mignolo, 2000; Walsh, 2008; entre otros). Asimismo, se recuperan planteos que desarrollan la noción de “crítica al desarrollo” (Arturo Escobar, 2000; Gustavo Esteva, 2000; entre otros) y perspectivas teóricas que refieren a la idea de “crisis civilizatoria” (Lander, 2010; Santos, 2000, 2003; entre otros), entendiendo que las mismas confluyen con algunos posicionamientos que emergen en el contexto de la emergencia indígena.
Seguidamente, se aborda el concepto de territorio y territorialidad, para lo cual se recuperan aportes de diferentes autores (Porto Gonçalves, 2001; Lopes de Souza, 2013; Haesbaert, 2011, 2021; Mançano Fernandes, 2005; Wahren, 2011 y 2021; Cruz, 2020; entre otros). Asimismo, se busca caracterizar la perspectiva territorial como herramienta para la comprensión y análisis de la territorialidad indígena comunitaria. En ese marco, se teoriza en torno a las prácticas de resistencia, control y autodefensa territorial, especialmente en relación con procesos de autodeterminación y construcción de autonomías indígenas.
Con relación a los procesos de reorganización comunitaria se recurre a la noción de comunalidad (Martinez Luna, 2016; Gutiérrez Aguilar, 2018; Esteva, 2016) que asume una importancia central, así como la cuestión de las autonomías indígenas y algunos de los debates planteados al respecto (González et al, 2010, 2021; Burguete Cal y Mayor, 2010, 2018; García Guerreiro y López Flores, 2016; Esteva, 2016).
En el segundo capítulo denominado “Pueblos indígenas, Estado y luchas por el territorio en Argentina” se analiza el escenario general en el cual se inscribe el problema de estudio. En ese sentido, se caracteriza el contexto nacional para el período 2000-2022, prestando especial atención a las legislaciones y políticas públicas implementadas en torno a la problemática indígena (Gordillo y Hirsch, 2010; Carrasco y Briones, 1996; Escolar y Rodríguez, 2019; Trinchero, 2010). Entre otras cosas, se analizan las construcciones de alteridad hegemónicas (Briones, 2005; Ramos, 2018; Ramírez, 2016; Trinchero, 2009) a nivel nacional a lo largo del siglo XX hasta el presente. Así, se abordan los avances en términos de reconocimiento institucional, al tiempo que se problematiza el protagonismo del neoextractivismo y los procesos de despojo territorial como modelo de desarrollo hegemónico de las últimas décadas (Briones, 2015; Svampa y Viale, 2014, 2020; Svampa y Antonelli, 2009; Voces de Alerta, 2011; Giarracca y Teubal, 2013), en el marco de escenarios signados por lo que se denomina el “consenso de los commodities” y la emergencia de un “giro ecoterritorial” de las luchas (Svampa, 2012).
En el tercer capítulo sobre el “Escenario provincial catamarqueño, transformaciones y emergencias” se aborda el escenario concreto en el que se despliega el caso, identificando la conformación histórica y las características sociodemográficas, económicas, políticas del departamento Santa María, así como los impactos territoriales del modelo de desarrollo hegemónico y los procesos de globalización en la región bajo análisis (Cruz y Morandi, 2017; Herrán; 1979; Mastrangelo, 2004; Osatinsky, 2012, 2020; Machado Aráoz, 2009, 2011; Machado Aráoz y Rossi, 2017). Asimismo, se analiza la formación provincial de alteridad (Briones, 1998, 2005; Pizarro, 2004) y diferentes abordajes históricos sobre la presencia indígena en los Valles Calchaquíes (Lorandi y Boixados, 1988; Lorandi, 2000; Lanusse, 2013; Rodríguez, 2004; Giudicelli, 2018; Rodríguez y Lorandi, 2005).
Posteriormente, en el cuarto capítulo titulado “Procesos de reorganización intercomunitaria del pueblo diaguita en el departamento Santa María (Catamarca) y su territorialización comunitaria” nos adentramos en el caso de estudio mediante la reconstrucción de los procesos de reorganización del pueblo diaguita en Catamarca a partir de los datos recolectados en los trabajos de campo vía entrevistas, observaciones y sistematización de documentos y notas de prensa. Para ello se historizan e identifican etapas de dicha construcción colectiva, atendiendo a los elementos posibilitadores y las características que fue asumiendo la (re)territorialización comunitaria y la afirmación identitaria como pueblo diaguita. Para ello se aborda el proceso organizativo que han atravesado las diferentes comunidades bajo estudio, así como la articulación intercomunitaria en el marco de la Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita (UPND) de Catamarca.
En el quinto capítulo se analiza el modo en que las comunidades diaguitas del departamento de Santa María (Catamarca) construyen su territorialización indígena comunitaria, desde una mirada atenta a las múltiples dimensiones que dicha territorialidad condensa. Si bien en la práctica no se presentan en forma diferenciada, a los fines analíticos se problematizan diferentes dimensiones de la territorialidad: política, económica, educativa y sanitaria. Es decir, el modo en que se manifiesta/materializa la territorialización de las comunidades diaguitas en cada una de ellas, identificando prácticas y saberes revalorizados y resignificados, así como tensiones y disputas territoriales que enfrentan en su afirmación identitaria, el ejercicio de comunalidad y defensa y control territorial. Para ello se analizan los datos recolectados mediante entrevistas en profundidad y observaciones, a la luz de algunos conceptos vinculados a la noción de territorio, territorialidad, territorialización, desde una perspectiva que hace hincapié en las relaciones de poder y la tensión entre autonomía/heteronomía (Porto Gonçalves, 2002; Cruz, 2017, 2020; Haesbaert, 2004, 2021; Gutiérrez Aguilar, 2001).
Finalmente, se presentan las principales conclusiones derivadas del trabajo de investigación, así como reflexiones y nuevos interrogantes que se abren hacia adelante. A lo largo de la tesis, en suma, se da cuenta de la importancia de los procesos de reorganización comunitaria del pueblo diaguita en la construcción/defensa de sus territorialidades y comprender la emergencia de estos procesos en el contexto catamarqueño de las últimas décadas. En ese marco, se sostiene que la defensa de territorialidades diaguitas confluye con procesos de (re)existencia comunitaria, los cuales no están exentos de conflictos y disputas con actores y lógicas económicas y políticas hegemónicas (modernas, coloniales, capitalistas, patriarcales), frente a los cuales, en la mayoría de los casos, las identidades y territorialidades indígenas se han reafirmado aún más a partir de la idea de autonomía/autodeterminación.
- Continué formando parte de proyectos de investigación (FONCYT PICT), coordiné proyectos de investigación (PIR FONIETP 2019, Salud Investiga 2019-2021) y fui becaria del Ministerio de Salud de la Nación (Salud Investiga 2017, Salud Investiga 2021).↵







