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1 Coincidencias y complementariedades según la dimensión dikelógica

Apreciación general

1. En rasgos generales, el tratamiento que Morin hace de la ética en el volumen 6 de su Método coincide con la dimensión que Goldschmidt bautizó como “dikelógica” y que hace referencia al valor. La ética trata la conciencia de la solidaridad, es decir, la consideración del problema del prójimo y de su ayuda. Si anima al Derecho la búsqueda de su unidad elemental, y lo que lo distingue es la ley, un papel que puede decir una cosa u otra, icono de la arbitrariedad, en cuanto el blanco permite el trazo de cualquier línea de cualquier color, poco puede considerarse a la justicia como parte de la ciencia, y de la ciencia jurídica. El filósofo francés hace mención de que la conciencia moral fracasa con la realidad parcelada del capitalismo, la burocracia y el Estado[1]. Es el cuatrimotor de la primera mundialización, que debería cambiar por la conciencia de una sociedad-mundo solidaria[2]. Por otra parte, la idea de un ser autónomo, autoorganizador, no es compatible con quien puede aceptar sin cuestionar[3]. Y el papel del cuestionamiento lo lleva a cabo la dikelogía.

El filósofo francés insiste sobre la conciencia al hablar de la humanidad de la humanidad, colocándola como la característica típica de la humana condición. En primer lugar, porque implica la autorreflexión del sujeto, que emerge como tal. En segundo lugar, porque retroactúa sobre ideas y comportamientos, y sobre el ser mismo. Y en tercer lugar, porque implica la conciencia autocrítica de la persona[4].

2. El trialismo coincide con Morin al desarrollar lo que un pensamiento complejo reclama. Así, “[…] [la connaissance scientifique] a besoin de points de vue épistémologiques qui révèlent les postulats métaphysiques cachés à l’intérieur de l’activité scientifique […]. Elle a besoin de se poser les problèmes éthiques soulevés par le développement scientifique incontrôlé[5]”. En efecto, la teoría trialista incluye revelar la metafísica inherente a toda postura normativa y más allá de ella, y plantea los problemas éticos intra y extranormativos. Así, “[…] chaque style de raisonnement a son débat ontologique propre: il introduit un nouveau type d’objet, distingué grâce aux ressources du style lui-même, et qui n’était pas précédemment perceptible parmi les choses existantes[6]”. En efecto, como lo señalo tantas veces, la introducción de la dimensión dikelógica plantea un ámbito de análisis paralelo al oficial, lo que permite criticarlo. Coincidentemente, se señala que los estilos de pensamiento, asemejables a lo que Kuhn llama “paradigmas”, “[…] introduisent de nouvelles manières d’être susceptible d’être vrai ou faux. […] ils introduisent de nouvelles sortes de ‘positivité’, des manières d’avoir une valeur de vérité positive, d’être tenu pour vrai ou faux[7]”. De hecho, la carencia dikelógica tilda de alguna manera como “falso” al conocimiento jurídico derivado de una norma positiva injusta.

3. Por otro lado, el tratamiento de categorías de justicia implica superar los recortes y sesgos de las normas, de manera que la mente del profesional del Derecho y del ciudadano es iluminada y la visión, ampliada. Se asemeja esta sensación al hecho de estar abrumado por los problemas y, por un instante, hacer una pausa y elevarse por sobre los acontecimientos y poder juzgarlos con más perspectiva. Esto tiene mucha relación con la concepción pantónoma de la justicia.

El método del fraccionamiento opera con igual energía sobre el continuo personal que plasma en la humanidad. La pluralidad de ordenamientos jurídicos: diferentes ordenamientos jurídicos estatales, Derecho internacional público y Derecho interno, así como la jerarquización de las normas dentro de cada ordenamiento jurídico: Constitución, ley, decreto, órdenes de diferente grado de autoridad, no son sino cortes dentro del continuo personal. El hecho de que en muchos casos se utiliza la terminología normológica no obsta a que, desde el punto de vista de la justicia, se trate de delimitaciones de grupos de personas. Estas delimitaciones pueden hacerse de muchas maneras; por ejemplo, en atención a su residencia, su domicilio, su nacionalidad, su cargo, etc[8].

4. La gran coincidencia entre las teorías a nivel axiológico es la sensibilidad. “La complexité nous rend sensibles à des évidences endormies […][9]”. Quien no es sensible a las injusticias poco puede tratarlas científicamente. Señala Morin en su obra clave:

Cette régénération [de la boucle de reliance individu-espèce-societé] peut partir du réveil intérieur de la conscience morale, du surgissement d’une foi ou d’une espérance, d’une crise, d’une souffrance, d’un amour, et aussi, aujourd’hui, de l’appel qui vient du vide éthique, du besoin qui vient du dépérissement éthique[10].

5. Todos estos sentimientos son posibles de captar en la medida de la apertura del ser humano a ellos, para lo cual es necesario un entrenamiento en la comprensión humana. “Para administrar justicia el primer paso es comprender a los seres juzgados[11]”. Esta comprensión debe ser objetiva, en cuanto no podemos comprender algo que no toma cuerpo a través de datos e informaciones concernientes a una persona o situación. A esto debemos agregar la comprensión subjetiva, que es la que permite la proyección-identificación con la persona o situación a comprender. Así se entiende lo que la persona vive desde las fibras más interiores del ser; nos sentimos tocados, tal vez identificados, en las motivaciones, sufrimientos, desgracias del prójimo[12]. Nos recuerda dicha comprensión “quand nous sommes au cinéma, la situation semi-hypnotique qui nous aliène relativement en nous projetant psychiquement sur les personnages du film est en même temps une situation qui nous éveille à la compréhension d’autri[13]”. De ahí el valor didáctico del cine en toda enseñanza. El desafío es lograr trasladar las identificaciones a la vida real y trasladar la experiencia identificatoria que hayamos tenido, en una situación o grupo particular, a otras situaciones. No de otra manera podremos comprender la necesidad de no torturar al catalogado delincuente con más cárcel, o al piquetero que reclama por una justa necesidad, o a la mujer que asesina harta de la violencia de su marido[14], o a la mujer de poca educación, pobre, que mata a su hijo[15]. Todos estos casos se entenderían más si fueran vistos en el contexto de sus existencias, con la descripción de sus sentimientos[16], influencias, etc.

6. Goldschmidt realiza esta doble caracterización de la comprensión en objetiva y subjetiva a la hora de hablar de la justicia, coincidiendo con Morin. El jurista germano-español habla del elemento intelectual de la justicia, en donde tomamos conciencia de cómo se deben realizar las adjudicaciones, y del elemento emocional, que nos empuja a proceder del modo intuido[17]. Se encuentran entonces en la justicia el elemento racional[18] y el irracional, configurando un ente complejo. Con respecto a la parte racional de este sentimiento de justicia, cabe la relación inmediata con el método de las variaciones, en cuanto la alegación de razones[19] implica la emergencia de contestaciones, y así se varía el caso real, se observan las reacciones y se obtienen al final las circunstancias decisivas para nuestro sentimiento. Hay, entonces, apasionamiento y racionalización[20]. Y ambos se ayudan recíprocamente, en cuanto el afecto puede ser útil para agudizar la virtud intelectual de la justicia.

7. Lo que Morin señala para la “Sociología”, ciencia social, bien puede aplicarse al Derecho. Reconoce el papel de la comprensión: “La explicación es todo aquello que permite a un sujeto conocer un objeto, en tanto que objeto; la comprensión es lo que, por proyección/identificación, permite conocer a un sujeto en tanto que sujeto[21]”. En el caso de la justicia, más que la explicación, generalmente asociada al conocimiento de objetos empíricos, serán necesarias la comprensión y sus herramientas metodológicas. Así como Goldschmidt señala que la justicia es un sentimiento[22], debemos contar con métodos y teorías adecuados para captarlo.

[La] […] compréhension est une connaissance empathique/sympathique […] des attitudes, sentiments, intentions, finalités d’autrui; elle est apportée par une mimésis psychologique qui permet de reconnaître, voire de ressentir en soi-même, ce que ressent un autre que soi. C’est dire que la compréhension comporte une projection (de soi sur autrui) et une identification (d’autrui à soi) […] celui qui sait ce qu’est l’humiliation comprend instantanément la souffrance, même cachée par honte ou pudeur, de celui qui a reçu l’insulte. Amour, haine, colère sont ainsi compris, et cette compréhension, souvent, tient lieu d’explication[23].

Solo puede comprender el dolor de la pobreza, de la humillación por los tratos arbitrariamente discriminatorios de cualquier clase –políticos, religiosos, sexuales, económicos, etc.– quien tiene esa capacidad de abandonar sus pensamientos y acercarse a los demás, sin exigirse el pensar como ellos. De ahí que la aceptación científica de la justicia en el Derecho no es una mera cuestión académica.

8. Al observar cómo Goldschmidt muestra que la justicia puede estar alimentada por diversos afectos conexos[24], entiendo la necesidad de “cientifizar” sus características, problemas y enunciados, a fin de no llegar a lo que critico como la arbitrariedad en la que incurre el normativismo, en cuanto se vale de la discrecionalidad que importa la clandestinidad.

9. Esta sensibilidad está inexorablemente asociada a la complejidad, en cuanto la profundidad en el análisis de un tema lleva a su mirada biológica, en donde el jurista puede tomar consciencia de la intrínseca afectividad que acompaña al ser del humano. Este es el primer paso para incluir en el Derecho una dimensión afectiva, sensitiva, que conmueva. No otra cosa se necesita como primer paso para comprender una injusticia.

Tout être vivant, y compris l’unicellulaire, dispose d’un minimum de sensibilité. C’est toutefois le développement neurocérébral, dans le règne animal, qui permet l’émergence d’une affectivité, c’est-à-dire de sensations, émotions, sentiments qui ne sauraient être réduits au code binaire plaisir/douleur […].
Les inter-relations entre mammifères sont profondément affectives. […] D’où la naissance de sentiments très chauds, qui vont durer toute l’enfance, puis chez les chimpanzés et surtout les humains toute la vie, et qui peuvent se transférer hors mère, dans l’attachement au compagnon, à la compagne, au frère, à la sœur, au groupe-qui-tient-chaud. En même temps, les convoitises concurrentes, les appétits de sexe ou de domination dressent les mammifères les uns contre les autres, en querelles, agressions, conflits, mais qui peuvent très rapidement faire place à l’apaisement […] ou à la refraternisation (contre l’ennemi extérieur). […].
Nous portons en nous une capacité inouïe de pâtir et de jouir, une capacité de brutalité illimitée et de tendresse infinie, et nous pouvons passer quasi à l’instant de l’un à l’autre[25].

Nótese entonces el profundo anclaje biológico de la sensibilidad, primer paso para el surgimiento del sentimiento de justicia. Es la biología de la justicia.

10. Así como en la filosofía se ha resistido el concepto de “alma”, lo propio ocurre en el Derecho con la justicia. Y a poco que se lean las frases de Morin, cuando se refiere a la identidad humana y al alma que la identifica, la asociación con el valor en el Derecho es incontestable.

L’âme est non perceptible par le regard fonctionnaliste ou pragmatique, puisque apparemment elle n’a pas de fonction ni d’utilité. Elle se manifeste par le regard, par l’émotion du visage, et surtout à travers pleurs et sourire. Elle peut s’exprimer dans des paroles, mais son langage propre est au-delà du langage de prose, c’est celui de la poésie et c’est celui de la musique.
[…] L’âme peut faire de nous des sujets sensibles, vulnérables, généreux, compatissants, ouverts au monde et à autrui[26].

11. Esto se encuentra muy asociado a la falta de conformismo que plantean tanto el trialismo, a partir de la introducción de una dimensión crítica, la dikelógica, como el pensamiento complejo, al criticar el imprinting: “[…] peut-on voir, dans les hautes sphères intellectuelles et universitaires, des exemples superbes de conformisme, qui n’y sont reconnus tels qu’après quelques générations[27]”. Goldschmidt califica al valor como crítico de la realidad[28].

12. La dimensión dikelógica es una propuesta de tratamiento terapéutico de las consecuencias del imprinting, en cuanto se añade al criterio del repartidor, el criterio del crítico, tenga o no poder de enfrentarse al reparto.

La première condition d’une dialogique culturelle est la pluralité/diversité des points de vue. […] Ce sont justement ces diversités de points de vue qu’inhibe l’imprinting et que réprime la normalisation. […] Ces conditions apparaissent dans les sociétés qui permettent la rencontre, la communication et le débat d’idées[29].

13. En una coincidencia clarísima, Morin expone la raíz profundamente romántica de la dimensión dikelógica, es decir, su fundamentación como “sentimiento”, a la vez que apoya la división ontológica kantiana, que es base de la existencia de la dimensión dikelógica, en cuanto valor como ente ideal exigente. Así,

[…] si la educación trabaja para afianzar la autonomía del hombre, en función de ello, el pensar no debería concentrar sus esfuerzos solamente en lo que existe, sino en aquello que podría y debería existir, es decir, en aquello que necesita de nosotros. […] podría confirmarse aquella función sobre el poder del pensamiento que Roberto Juarroz expuso así: Pensar en un hombre se parece a salvarlo[30].

Cuando el filósofo francés hace referencia al realismo imposible, precisamente señala que muchos acontecimientos nacieron prejuzgados como imposibles. En este sentido, la dimensión dikelógica significa una herramienta capaz de abrir los imposibles[31], vistos desde las otras dimensiones, y sobre todo desde la normológica.

14. Por otra parte, al hablar del conocimiento, Morin señala como característica de la humanidad a la conciencia, que “[…] fait émerger un ordre nouveau de réflexivité où le sujet se voit et se conçoit lui-même par l’esprit, où il peut considérer ses propres sentiments, ses propres pensées, ses propres discours[32]”. De manera que los reflejos teóricos del hombre no son únicamente acción, es decir, materialidad y normatividad construida, sino también aptitud para conmoverse en un primer momento y reflexionar luego sobre sus actos. Es por ello por lo que la justicia no solo es un sentimiento, sino que es un sentimiento racional, es decir, responde a razones. Así, “[…] toda manifestación de la vida necesita por lo menos en parte de la amplitud de miras que caracteriza al filósofo […][33]”. La efectivización de la justicia requiere el conocimiento de otros valores y sus despliegues y una amplia consciencia filosófica[34]. Concordantemente dirá Morin: “[…] surgit une connaissance qui non seulement peut s’affranchir de l’action, mais aussi mettre l’action au service de son rêve, de son mythe, de son idée[35]”. En este sentido, coinciden Morin y el trialismo, ya que el último tiene como horizonte de la jurística dikelógica a la filosofía de la justicia, y el primero tiende puentes entre la filosofía y la ciencia: “[…] el método contiene la reflexividad, que abre la frontera con la filosofía: la reflexión no es ni filosófica ni no filosófica, es la aptitud más rica del pensamiento, el momento en que este es capaz de auto-considerarse, de meta-sistemizarse[36]”. Parece que Morin habla del deber ser, que no es el ser, y que se pone al servicio del Derecho con “la capa y la espada” de las categorías que brinda la dimensión dikelógica. Es una característica típicamente humana esta reflexividad.

14.1. El lenguaje permite la reflexividad, en cuanto plasma en textos, en palabras, que a su vez son el objeto de la reflexión, del valor que utiliza el lenguaje. Así, “[…] la nature du langage offre la possibilité réflexive qui permet à toutes les opérations de l’esprit de devenir objets de conscience. Ainsi, se constitue un niveau de réflexivité où la conscience peut prendre son essor […][37]”. Nótese cómo el hombre reflexiona a través del lenguaje oral y escrito, y esto será a lo que apuntará una ciencia de la justicia que quiera introducir categorías reflexivas en su disciplina. Dice Goldschmidt:

[…] el mundo jurídico en el que todos nos movemos, se compone de un orden de repartos valorado por la justicia y descrito e integrado por las normas; que las últimas son los caminos gracias a los cuales avanzamos, que si no miramos al suelo tropezamos o caemos, y que si no levantamos la vista al cielo descarriamos y nos perdemos[38].

Si la referencia de Goldschmidt al cielo es teológica, puede reemplazarse por la razón o la conciencia. Morin señala que la mente tiene libertad cuando es mantenida y fortificada por la conciencia moral[39].

14.2. La reflexividad es la única herramienta que puede salvar al individuo del totalitarismo. De ahí la importancia de la dimensión dikelógica en el Derecho. Morin explica un futuro posible y una propuesta de solución: “[…] un nouveau pouvoir totalitaire pourrait asservir les individus, via manipulations neuro-cérébrales, incluant l’interprétation des données sensorielles, la provocation ou l’inhibition des émotions, l’élaboration des projets pour le futur. […] Le surgissement d’un nouveau totalitarisme[40]”. Por ello propone: “[…] une pensée complexe, qui […] [puisse] renforcer et développer l’autonomie pensante et la réflexion consciente des individus, qui seule permet à chacun d’édifier en lui-même les miradors des méta-points de vue […][41]”. Querer incorporar a una teoría la reflexión va de la mano del desarrollo del valor, que en el Derecho logra el trialismo con la dimensión dikelógica.

Il se constitue […] une méta-sphère, celle de l’esprit, un méta-niveau, celui de la conscience, une méta-connaissance par rapport à la connaissance cérébrale, à la fois de plus en plus abstraite (portant sur des notions, des idées, des concepts) et de plus en plus riche (capable de construire une fantastique sphère noologique)[42].

14.3. La reflexividad se relaciona con el metapunto de vista o la metalógica que analizo al hablar del integrativismo trialista y sus interrelaciones. En este sentido, la dimensión dikelógica se convierte en reflexión crítica sobre los conceptos de las dimensiones normativa y social. A su vez, la filosofía de la justicia se convertiría en reflexión de tercer orden, en cuanto observaría a la dimensión dikelógica.

Le méta-point de vue complexe […] point de vue critique, il décape, nettoie, purifie la théorie, la ramène à ses constituants fondamentaux, en révèle l’organisation interne. Point de vue englobant et constructif, il intègre et dépasse la théorie par la réflexivité qui élabore des concepts de second ordre (concepts qui s’appliquent à des concepts) et des connaissances de second ordre (qui s’appliquent à la connaissance)[43].

14.4. Morin exige que la teoría exponga las condiciones de su producción y de reflexión sobre ella misma. En cuanto el trialismo habla de la dimensión social, que brinda las condiciones en que la racionalidad jurídica, mediante la norma, se construye, y en cuanto habla de la dimensión valorativa, que critica a las dos anteriores, cumple la pauta moriniana: “[…] la rationalité complexe comporte l’examen de ses propres conditions d’émergence et d’exercice, y compris logiques, c’est-à-dire comporte nécessairement un méta-point de vue sur elle-même[44]”. En otras palabras, la coincidencia entre las dos teorías en examen se vuelve a evidenciar: “[…] le méta-point de vue de l’épistémologie complexe requiert non seulement l’examen des conditions logiques et noologiques de la connaissance, mais aussi l’examen, […] de ses conditions historico-socio-culturelles[45]”.

14.5. Continuando con la reflexividad, Morin ensaya ideas con respecto a la Sociología que Goldschmidt realiza con respecto al Derecho. En primer lugar, el filósofo francés señala que “[…] de puissances administratives publiques ou privées exige[nt] de la sociologie qu’elle ne soit qu’une technique d’appoint pour connaître le ‘facteur humain’ des problèmes économiques, ou qu’une technique d’information pour décisions des sommets […][46]”. Similar crítica efectúa Goldschmidt al positivismo, cuando caracteriza al Derecho:

No se pueden comparar los juristas a los militares, que, según la opinión de muchos, sólo se encargan de la organización técnica de la guerra, mientras que la decisión sobre la guerra y la paz es exclusivamente asunto de los políticos. Los juristas, de todos modos, no son sólo técnicos, ingenieros sociales; son más bien arquitectos con cosmovisión[47].

Complementando el parecer de Goldschmidt, Morin critica que sean los jefes de Estado quienes tengan el poder de detonar las bombas nucleares[48].

En segundo lugar, Morin trata de incorporar la reflexión en la ciencia sociológica, así como el trialismo hace lo propio en el Derecho.

Une société de plus en plus technicienne tend […] à intégrer dans ses ramifications l’aptitude à l’enquête de la sociologie, et […] à refouler son droit à la réflexion dans des îlots universitaires. Elle permet de moins en moins, […]que soient mis en interrogation ses postulats et ses fins, ses rationalisations et sa politique (une telle problématique relevant à ses yeux soit des discussions politiques, soit de la méditation philosophique)[49].

Por su parte, Goldschmidt señala:

La justicia del establecimiento y del funcionamiento de la norma queda como objeto acientífico fuera del ámbito de cualquier ciencia, no sólo del de la ciencia jurídica. Es la política la que se ocupa de traducir en hechos las emociones de justicia que pudiera albergar.
Los hechos sociales a su vez se presentan al jurista sólo enmarcados en normas. Su investigación libre es una tarea científica, pero corresponde a la Sociología[50].

Lo que reclama Morin para la Sociología bien puede aplicarse al Derecho: “La sociologie doit reconnaître et faire reconnaître son droit à penser la société qui l’emploie[51]”.

El metapunto de vista que reclama Morin es en el Derecho el integrativismo trialista: la noología es la idealidad, y las condiciones histórico-socioculturales constituyen la materialidad.

14.6. Esta conciencia, reflexividad, se relaciona con la consideración del ser y el deber ser. “La conscience, […] subit une séparation là où elle établit une communication. Ainsi, la communication avec soi suppose l’instauration d’une dualité […][52]”. Dice Goldschmidt vinculando el deber ser dikelógico con el ser social y normativo:

La justicia valora la adjudicación razonada (y siempre aislada de algún modo con miras a lo por venir, al pasado y a la actualidad) como justa o como injusta. En ambos supuestos se suma ahora al deber ser ideal puro [producto de la valencia] un deber ser ideal aplicado (o actual) [producto de la valoración][53].

En otra ocasión señala:

La ciencia jurídica es una ciencia crítica que no sólo indaga lo que es, sino que sobre todo lo valora como justo o injusto. Si la valoración dikelógica fuese negativa, es también objeto de la ciencia jurídica indicar los medios para remover la injusticia y sustituirla por una realidad dikelógicamente satisfactoria[54].

Es misión del jurista trialista repartir con justicia, por lo cual debe rechazar y sustituir las normas injustas[55].

Morin ve esta comunicación y separación a la vez. “La conscience est donc nouvelle communication, tout en étant nouvelle séparation et nouvelle distanctiation de soi à soi, de soi à autrui, de soi au monde[56]”. El pensador francés llega al nudo de la complejidad trialista al coincidir ambas teorías, señalando lo que el trialismo no dudaría en llamar la descripción de la crítica dikelógica en interrelación con las otras dimensiones: “[…] cette nouvelle communication/distanciation […] va permettre l’examen, l’analyse, le contrôle des divers composants de l’unité complexe qu’est l’acte humain de connaissance[…][57]”. En efecto, cuando habla de la crisisología, señala:

La valeur ‘révélatrice’ des crises émerge dans les conceptions selon lesquelles il y a dualité entre le latent et le manifeste, l’inconscient et le conscient, le virtuel et l’actuel, et pour lesquelles […] la connaissance ne saurait s’arrêter seulement à l’actuel, au conscient, au manifeste[58].

Cuando habla de la política, uno de sus cimientos consiste en “[…] constituir ambientes para un tipo de vida distinto, tejidos embrionarios por los que escapar, aunque sólo sea de modo parcial, a la vida burguesa, a las normas oficiales, al dinero y a las ambiciones[59]”. En efecto, la dimensión dikelógica tiene un carácter crítico del Derecho positivo[60]. “No creemos legítimo adjudicar a quienes ‘ponen’ el Derecho positivo la exclusividad de la construcción del objeto de la ciencia jurídica[61]”. Dicho objeto debe incluir entonces lo que se encuentra más allá de las normas.

15. La importancia del tratamiento científico de los valores, especialmente el de la justicia, implica, en primer lugar, su estudio público, o, mejor dicho, científico, es decir que no quede reservado al esoterismo, o al ocultismo. Hacer ciencia de la justicia no es curanderismo, clarividencia, ni magia, sino embarcarse en un tratamiento sistemático, aunque diverso, de un tema[62]. No todo objeto de estudio se abarcará de la misma manera y con los mismos métodos. Por lo que la diversidad ontológica relativa al objeto del Derecho derivará en la diversidad metodológica respectiva[63]. Es importante, dice Morin coincidiendo con Goldschmidt, “[…] une dialogique entre la connaissance scientifique, la connaissance philosophique, les valeurs […][64]”. Ya Morin reconoce el sustrato filosófico del valor y el antagonismo que significa, al confrontarse con la norma: “Des antagonismes se manifestent entre les éthiques des groupes englobés et celle de l’ensemble social englobant. Ils se manifestent entre l’impératif d’amour pour le frère et celui d’obéissance à la cité (Antigone et Créon)[65]”. Esta tragedia da existencia al valor en el Derecho[66]. Los desastres producidos por algunos desarrollos científicos, como el lanzamiento de armas nucleares, la degradación de la biosfera, y los peligros que encierra la genética, determinan la necesidad de introducir el juicio valorativo en la ciencia. Así, “[…] l’époque où les jugements de valeur n’avaient pas à interférer avec l’activité scientifique est close[67]”. Justamente, en referencia al origen del valor, puede verse cómo caracteriza Morin el positivismo y su primo hermano, el pragmatismo: “L’éthique de la connaissance, au lieu de venir d’on ne sait quelle grâce, comme c’est le cas dans l’univers nihilisé du positivisme et du pragmatisme scientifique, vient alors de l’exigence intérieure profonde du sujet chercheur[68]”.

15.1. Goldschmidt y Morin aceptan la existencia del valor; el primero por considerar al Derecho una disciplina valorativa y, más precisamente, por incluir la dimensión dikelógica en la ciencia jurídica, y el segundo, por incluir en la ciencia la dimensión valorativa[69]. También se funda la autonomía del mundo jurídico sobre la base de la justicia. Cuando el filósofo francés habla de la ética y señala la necesidad de la resistencia, expresa que hay que a la vez aceptar el mundo y rechazarlo[70]. Esto es lo que hace el trialismo al considerar la normatividad, pero rechazándola cuando corresponde.

15.2. Morin aceptaría el hecho de que no todo en el Derecho es racional, como pretenden los unidimensionalistas normológicos. La norma jurídica y sus conceptos afines plantean un mundo en donde parecería que, si alguien quiere conocer el Derecho, debería pasear por el cielo de los conceptos, como decía Von Ihering, o por los carriles de la lógica, con sus postulados absolutistas de negro/blanco, falso/verdadero. Tal como lo han señalado Gödel y Tarski, los sistemas lógicos y matemáticos tienen sus límites, sus indecibilidades[71].

La logique ne saurait s’autosuffire. Système formel, elle ne peut être conçue que dans un contexte non formel. […] Implacable, anonyme, la logique occulte l’existence du sujet, tout en faisant de celui-ci un omniscient abstrait dès lors qu’il sait utiliser la logique[72].

Además, “il résulte de Popper qu’une proposition empiriquement prouvée ne peut être que provisoirement ou localement vraie[73]”. Incluso los mismos juristas analíticos reconocen dicha carencia. Así,

[…] la lógica no contiene normas coactivas, sino esquemas válidos de razonamiento. Pero para poner en acción tales esquemas es preciso acordar que ellos han de servirnos […] y este acuerdo no puede establecerse sino desde fuera de las mismas leyes que forman nuestro objeto de conocimiento: es decir, desde una suerte de meta-lógica […][74].

En realidad, “[…] la razón se define por el tipo de diálogo que mantiene con un mundo exterior que le opone resistencia; […] la verdadera racionalidad reconoce a la irracionalidad y dialoga con lo irracionable[75]”. Basta ver también lo que ha ocurrido con varios fallos que se han dado en el Derecho: el relativo a la condena a un supermercado al otorgamiento de una vivienda[76]. También pueden verse los casos que menciono en oportunidad de hablar de la costumbre[77]. No se trata de hacer lo que cada uno quiere, sino de tener conciencia de los excesos de la razón, los excesos del normativismo cuyos delirios atan, bloquean, mutilan el pensamiento.

Por otra parte, en nuestro propio país, existen grupos afines al pensamiento criollo, más hispánico-tradicional, y sectores más afrancesados[78], que podemos identificar, al menos como tendencias, con los partidos tradicionales peronista y radical, el primero más romántico, y el último más racional. El problema de la desunión de la Argentina es que cada sector no acepta al otro.

16. Jerarquizando la interioridad/profundidad, Goldschmidt acepta la introspección como método para el descubrimiento de la justicia, ya que

los sentidos se limitan al acceso a la realidad material. Y la introspección contempla sólo la sique propia; indirectamente la introspección es imprescindible también para el conocimiento de la sique ajena […]. La introspección puede multiplicar sus facultades mediante prácticas ascéticas, métodos de aislamiento del mundo exterior, etc.[79].

Se utiliza la intuición como método para la búsqueda de lo ideal[80]. Así,

[…] [los valores] no se abren al conocimiento sino a un sentimiento primigenio estimativo. De modo secundario aparecen luego a un conocimiento intuitivo, a la intuición de valores, por medio de la cual los captamos objetivamente. Primariamente, […] su aparición es emocional[81].

En efecto, aquí cabe tener en consideración la necesidad que señala Goldschmidt –y de la cual doy cuenta al hablar de paradigmas y razones axiomáticas[82]– de estar predispuesto a tratar valores. “Los valores no impregnan el sentimiento estimativo siempre, sino sólo si posee cierta madurez y disposición[83]”. De nada sirve la teoría si el único valor que nos complace es el de la obediencia y la utilidad. Al contrario, el sentimiento estimativo implica que “[…] si […] han ocurrido determinadas acciones que reclaman su toma de posición […] este sentimiento hace oír su voz. Habla en nuestro sentimiento aprobatorio o desaprobatorio[84]”. Y hay, de esta forma, una nueva coincidencia con el pensamiento complejo. En efecto, cuando Morin habla de la ética, la llama una “exigencia subjetiva”, pero a la vez la objetiva: “[…] le devoir émane d’un ordre de réalité supérieur à la réalité objective, et semble relever d’une injonction sacrée[85]”. Cossio también dice que se utiliza la intuición intelectual cuando el objeto de conocimiento es un objeto ideal, de manera que no son los ojos los que ven el objeto, sino la inteligencia[86]. Morin habla de la “introspección y el auto-análisis[87]” como necesarios para la utilización de la conciencia. Se trata también de asimilar el cogito cartesiano al juego del valor en el Derecho. Así como “el pienso” funda la existencia del sujeto, al mismo tiempo justifica su reflexión, es decir, volver sobre sus actos para analizarlos. Así, “[…] le ‘je pense’ réfléchi s’objective en un ‘moi pensant’, lequel se réidentifie au ‘je’ du ‘je pense’ réflexif[88]”. La exaltación de la utilidad ha sobrevaluado el cálculo, lo medible, que en el Derecho se expresa en el kelsenianismo y su perfeccionamiento, que es el Análisis Económico del Derecho.

Les développements de la science sont des développements de la pensée, mais ce qui a été atrophié dans ces développements, c’est la réflexivité de cette pensée sur elle-même. La nature manipulatrice de la computation a été sur-développée. Il n’y a sans doute excès de computation que parce qu’il y a insuffisance de pensée[89].

Morin señala los efectos y las ventajas de este modus vivendi: “[…] développement des stratégies de l’intelligence, […] la recherche, […] la problématisation, et, en dépit des déterminations puissantes de la culture (imprinting, dogmes, habitus) c’est la désautomatisation de l’intelligence qui est désormais, sur tous terrains, possible…[90]” Como el normativismo no trata esto, lo que hace es mantener el statu quo; en tanto que desarrollarán la inteligencia los que por intuición la tienen, es decir, los que ya la traigan consigo antes de ingresar al sistema educativo formal. De manera que triunfará el inteligente de por sí, porque trae una tradición y un respaldo económico que lo predispone para “pensar”.

16.1. Una aplicación práctica de la intuición que capta la injusticia la resalta el juez Petracchi en la causa “Camps”, citando un fallo de un tribunal de Jerusalén de 1961:

[…] no interesa la ilegalidad formal, oculta o semioculta, ni la ilegalidad que sólo es discernible a los ojos de un experto legal, sino una violación flagrante o manifiesta del derecho […] una ilegalidad que salte a la vista y que repugne el corazón […] (consid. 8).

16.2. Otro ejemplo de este principio puede verse en el caso “Piñol c. Genovesi[91]”, en cuanto el trabajador pudo pensar que una gratificación que consuetudinariamente era otorgada por su patrón formaba parte de su sueldo, y no era una mera liberalidad que podía interrumpirse en cualquier momento. Se cuestionaba si las gratificaciones que otorgaba un empleador formaban parte de la remuneración del trabajador, ya que dichas sumas no estaban previstas en el contrato originario como salario, y algunas de ellas se repetían durante algunos períodos. El problema importaba en cuanto la determinación del salario influye a los fines de fijar las indemnizaciones o de calcular la remuneración debida en situaciones especiales: enfermedad, accidentes, vacaciones, etc. Se trataba de una confrontación entre la concepción que considera a estas una liberalidad, sobre todo en épocas de crisis o cuando, a juicio del empleador, las ganancias no lo han satisfecho, y la otra que incluye en el contrato originario a las modificaciones que de hecho en él se introducen. Se alegó también que el empleado cuenta con dichas gratificaciones como parte de su salario. En contra se dijo que no se sabía con certeza la cantidad de años necesaria para configurar la habitualidad, y la falta de intención de obligarse por el empleador. A favor se alegó que la aparente liberalidad en el fondo trata de retribuir esfuerzos de los trabajadores. El pleno estableció como doctrina que

las gratificaciones otorgadas en forma habitual dan derecho, en principio, a reclamar su pago en períodos sucesivos y, por consiguiente autorizan a recurrir a la vía judicial para exigirlas compulsivamente; salvo que se acredite, por quien lo afirma, que reconocieron como causa servicios extraordinarios o que no se han cumplido las condiciones sobre cuya base se liquidaron en otras oportunidades[92].

Considero que la costumbre hace que, al ser considerada, introduzca un elemento de cambio en el contrato originario, y, de esa forma, se modifiquen las obligaciones de las partes. Esto significa que no solo será contrato lo escrito, la ley, sino también aquello que pueda integrarse como consecuencia de la conducta de las partes, posterior a la celebración. La validez de la costumbre surge en este caso de la consideración de la vida, en cuanto el empleado cuenta con esa suma de dinero a fin de planificar sus gastos. Él internaliza ese derecho, este existe para él; más allá de la norma, pero existe. Planteo entonces la consideración de lo que realmente ocurre[93]. La costumbre mira más la conducta interior, y la ley, la conducta exterior.

17. También la lógica o la razón es un método para captar la justicia, es decir, para caer en la cuenta de su existencia. Dice Goldschmidt:

Del hecho de que el órgano valorativo es la razón, se deduce la igualdad como uno de los criterios de la justicia, ya que igualdad en este orden de ideas no significa otra cosa sino la falta de una razón a favor de un caso especial. Si fuere lícito llevar a cabo un reparto sin razón, la desigualdad sería justa […]. Pero como lo que hace falta son razones, los repartos en casos iguales, o sea, en supuestos en los que ninguna razón milita a favor de un reparto especial, deben llevarse a cabo de igual modo[94].

Por ello son tan necesarias las razones para enjuiciar la justicia de un reparto.

Los hombres que dan cima a repartos, sea legislativos, judiciales o administrativos, deben buscar sus razones. Sólo así les será posible enjuiciar su justicia. La explicación está en que la justicia se capta mediante la intuición y en que la intuición es un sentimiento intelectual, lo que quiere decir que se trata de un sentimiento que no reacciona sino a repartos razonados. […]. Un reparto es justo si las razones en las cuales se basa son justas, cualesquiera que hayan sido los motivos que a él dieron lugar[95].

En diversas partes de su Introducción filosófica al Derecho, Goldschmidt asociará la justicia con el rendir cuentas y la fundamentación.

El jurista germano-español dirá que el valor utiliza en lo referente a la fuente de su saber –o comprobación– lo que usa la geometría u otras ciencias ideales. Por ejemplo, el axioma euclidiano de las paralelas es evidente a sí mismo[96]. La razón puede entenderse como un método para captar la justicia, porque las ideas habitan en productos intelectuales, los cuales son entendidos y auscultados a través del cerebro/espíritu. “Les êtres d’esprit se multiplient à travers les mille réseaux de communication humaine, via le discours, l’éducation, l’endoctrinement, la parole, l’écrit, l’image[97]”.

18. No solo la lógica clásica permite la captación del valor. Morin, al hablar de las críticas a la lógica tradicional, menciona la lógica intuicionista. Así,

[…] [elles] ont en perspective la pensée au travail, elles veulent en considérer sa progression, introduisant le temps et le devenir de façon intrinsèque; […] elles introduisent explicitement la contradiction et tentent de représenter les démarches d’une pensée qui se débat avec les contradictions et tente de les surmonter […][98].

Lógica que es clave en una teoría compleja como el trialismo. Al contrario, el normativismo ve la axiología como un elemento perturbador, competidor, del fenómeno jurídico, producto de su visión simplista y de una manera de concebir la identidad, a partir de la lógica clásica, con la ayuda del tercero excluido. En efecto, “[…] tout ce qui suscite déviances et antagonismes est du ‘bruit’ que le système doit éliminer […][99]”. Al contrario, Morin e implícitamente el trialismo nos señalan que es posible captar “lo antagónico” en el seno de aquello que se considere un “objeto” científico. Así, “[…] l’antagonisme, tapi ou œuvrant au cœur de l’Un, joue un rôle non seulement destructeur, mais constructeur[100]”. Por otra parte,

le principe du tiers exclu et le principe d’identité concernent des systèmes ‘clos’, que l’on définit non seulement sans référence à leur environnement, mais aussi sans tenir compte du second principe de la thermodynamique, qui constitue un principe de transformation interne aux systèmes clos[101].

Como acertadamente dice Morin: “[…] nulle part dans les sciences, l’idée parfois empiriquement reconnue d’antagonisme n’a pu prendre racine[102]”. Y el Derecho no ha sido menos, al marginar dos centros importantes productores de juridicidad:

  1. la autonomía a nivel particular, productora de la convención, el contrato, el arbitraje, y
  2. la autonomía a nivel global, productora de la costumbre, tanto nacional como internacional.

Todo lo cual ha venido resurgiendo a partir de la toma de conciencia internacional por la lex mercatoria y los derechos humanos básicos.

Si bien Morin señala a la microfísica como un dominio que reconoce pioneramente el antagonismo[103], hay que reconocer que el trialismo es una teoría comprensiva de antagónicos: la conducta, la norma y el valor, todos al interior de un mismo fenómeno. Aunque dicho antagonismo no es radical como el marxista, que cuestiona al sistema en sus bases económicas. Pero sabemos que puede degenerar en una exaltación exagerada de la igualdad y el verticalismo. Coincidentemente señala Morin: “[…] nos encaminamos hacia una superación integradora de lo mejor de Marx en una concepción más compleja[104]”. En otra ocasión señala:

La ridícula pretensión del “marxismo-leninismo” althusseriano de monopolizar la ciencia y de rechazar como ideología aquello que queda fuera de la doctrina no se puede comparar más que con la pretensión del gran director de sondeos que rechaza como ideología todo aquello que introduce la duda y la crítica en la sociología oficial[105].

19. Cuando Goldschmidt menciona los métodos para captar la justicia, hace referencia a la intuición estigmática, que define como “percepción de esencia”, que corresponde a “la esfera del ser ideal”, así como “la percepción sensorial [corresponde a] […] la esfera del ser real[106]”. Aclarando el concepto, señala el jurista germano-español que, si bien

la intuición brinda experiencias puramente interiores […] con intuición [no] se alude a algo psicológico, sino al sentido concreto transubjetivo, al que tiende el conocimiento que se dirige hacia los objetos. Se puede comprender la unión de intuición estigmática y del correspondiente análisis bajo el término “comprensión”. […]. La intuición […] es una actividad de la razón. “Razón […] es […] el viejo […] nombre de la exigencia general de la fundamentación […] de la inordinación y subordinación del juicio singular […] en un sistema que pretende ser pantónomo y en cuyo contexto descansa”[107].

Goldschmidt relaciona la intuición estigmática con el método de las variaciones.

La intuición estigmática infiere del caso rasgos y leyes esenciales, así como relaciones entre esencias que transgreden el caso intuido real o irreal por su generalidad. La segregación de peculiaridades “casuales” del caso se realiza por ponerlas expresamente entre paréntesis […]. Lo que se destaca aparece así delante del paréntesis. “Este procedimiento […] comprende todos los casos reales posibles del mismo género, los conocidos y los desconocidos […]. La intuición de esencia no capta el ser ideal que […] resulta invisible en lo real, sino que aprehende su manera de ser neutral, gracias a la cual lo ideal es inherente a lo real[108].

De esta forma, puede captarse cómo diversos métodos, el lógico, el intuitivo, confluyen en el análisis de la justicia, lo que confiere mayor complejidad al trialismo.

20. El centro neurálgico de esta teoría, que, a la vez que separa, une las dimensiones, es la relación entre la materialidad y la idealidad, y, dentro de esta última, la idealidad enunciativa y la exigente, que constituyen respectivamente la normatividad y el valor. “La justicia es el valor básico del mundo jurídico. Vale y por ello contiene un deber ser ideal independiente de su material valorativo[109]”. Esta independencia es lo que permite la crítica, es decir, una momentánea separación del valor de aquello que hay que evaluar, que al mismo tiempo forma parte de aquello que constituye el Derecho: el conjunto de las dimensiones. El alumno no queda fuera del proceso educativo porque es evaluado por el docente, de la misma forma que la conducta y la norma no quedan fuera del Derecho porque son evaluadas por la justicia. Tanto una como las otras forman parte del objeto jurídico.

Esta diversidad ontológica entre los componentes del trialismo tiene su correlato en cada dimensión. Lo cual se demuestra en la dimensión dikelógica. Si bien es acertado señalar que “es […] la justicia vacía de todo contenido, y se limita a reclamar de modo puramente formal que se trate lo igual de manera igual y lo desigual de suerte desigual […][110]”, también Goldschmidt sostiene que

la justicia protege la libertad del desarrollo de la personalidad. Esta caracterización de la justicia no es formal en cuanto indica que ampara algo determinado: la libertad personal; por otro lado, es formal en cuanto no indica en qué dirección debe cada cual desarrollar su personalidad […] el desarrollo de la personalidad ya no es función de la justicia[111].

En estos pasajes puede verse cómo la contradicción se encuentra al interior de cada concepto complejo. En este caso la justicia, que es al mismo tiempo valencia, forma y, por otro lado, orientación, contenido. También se dará la contradicción entre la igualdad y la libertad. Y en su mismo concepto puede verse la complejidad. Goldschmidt la llama complejamente un sentimiento racional, y, cuando cita a Renard, puede entenderse dicha mixtura:

Préalablement à toute démarche de la raison le juste […] se présente à l’esprit dans un halo où il est saisi par une première connaissance, toute intuitive, souvent plus efficiente pour l’action que la connaissance rationnelle: celle-ci vaut davantage pour le contrôle; mais celle-là a des antennes qui, chez la plupart des hommes, dispensent de toute discussion, et, chez le juriste ou le juge même, la plupart du temps, devancent […][112].

21. Siguiendo a Renard, se señala el puesto que ocupa esta dimensión del espíritu en el Derecho: “[…] il y a quelque chose de mystérieux dans cette intuition, et il arrive même qu’à prétendre se l’assujettir et la réduire à sa mesure, la science rationnelle du droit s’égare[113]’”. Aquí podemos ver una coincidencia más entre los autores en análisis, ya que Morin, en gran cantidad de veces, señala cómo la razón no puede encerrarse en sus límites, a fin de no devenir racionalización, y cómo una ciencia no puede reducirse a la razón, a fin de llegar a buen puerto. Se trata de lo irracional, la dimensión subjetiva, el mito, el espíritu, la pasión, etc. Así, “[…] toutes les activités rationnelles de l’esprit sont accompagnées d’affectivité. L’affectivité, qui peut certes immobiliser la raison, est seule capable de la mobiliser[114]”. Nótese cómo la investigación científica también generalmente comienza con intuiciones, que luego se confirman. Efectivamente, Morin señala la necesidad de integrar[115] la afectividad, como Goldschmidt lo hace al hablar de un sentimiento racional que es la justicia. Expresa que la razón brinda argumentos al sentimiento, iluminándolo.

La valoración de una adjudicación como justa o injusta produce en nosotros un sentimiento de evidencia que lleva el nombre especial de “sentimiento de justicia”. Dicho sentimiento es un sentimiento racional, lo que quiere decir que es un sentimiento que reacciona a razones[116].

Mientras que el filósofo francés dice que la pasión ilumina a la razón, y que esta recíprocamente ilumina a la pasión[117]. En un primer momento intuitivo, la pasión llama a la razón, y luego esta ilumina con razones el sentimiento inicial. Morin señala aquí otro caso más de funcionamiento dialógico, es decir, “la passion est nécessaire à l’humanisation de la raison, qui l’empêche de sombrer elle-même dans une abstraction devenant délirante[118]”. La razón en el Derecho sería el juicio lógico que implica toda norma, y la pasión integra la justicia definida en parte como sentimiento. No olvidemos que la norma no es todo lógica, ya que describe un reparto, que es voluntad de conducción. Como el Derecho no es únicamente justicia, luego expresa el filósofo francés, coincidiendo con el trialismo: “Raison et passion peuvent et doivent se corriger l’une l’autre. Nous pouvons à la fois raisonner nos passions et passionner notre raison[119]”. Razonamos la pasión cuando surge en nosotros el sentimiento de evidencia de una injusticia, que luego explicamos por razones. Y apasionamos a la razón cuando el reparto impulsado por la justicia comienza la actividad elaboradora de normas.

22. Los comités de ética hospitalarios son la prueba de la necesidad de suplir el normativismo judicial y el biologismo médico[120]. El valor clama su entrada a la vez que la ampliación del objeto de estudio de la Medicina. La necesidad de captar los problemas de salud como complejos parasitó la vida física creando el comité. “Ils [le mythe, le dieu, l’idée] disposent surtout d’un support biologique constitué par ces mêmes cerveaux et c’est ce qui va leur insuffler une vie propre[121]”. Basarab Nicolescu llama a estos emergentes “desvíos”. Así como el cristianismo apareció como un ruido en el mundo antiguo, y como sucedió también con la revolución de la relatividad y la mecánica cuántica en el campo físico, lo propio ocurre en el mundo del Derecho con la introducción del valor. Lo que antes parecía un error por la generalidad de la norma, que devenía una injusticia, por ejemplo, hoy introduce la dimensión dikelógica en el Derecho. “A pesar de esfuerzos teóricos considerables esas anomalías no pudieron ser eliminadas. Ellas engendraron así una ampliación sin precedente del campo de la verdad científica […][122]”. Como lo sostendría Kuhn, tantas anomalías obligan a replantear el paradigma y preparan el camino para la lenta revolución. Desde las posturas analíticas, se dice que introducir la justicia en el Derecho sería mezclar la ciencia con la metafísica, en cuanto la justicia no tiene comprobación científica, por responder a emociones variables de sujeto a sujeto. Esta investigación tiende a demostrar lo contrario. El pensamiento de Morin señala la posibilidad de valernos de la pasión, controlándola. En primer lugar, cuando el amor al prójimo, caído en la trampa del egocentrismo, deviene posesión. Que en el Derecho se transforma en una excesiva preponderancia de repartos autoritarios. En segundo lugar, la pasión se desvía cuando el amor a la humanidad deviene sojuzgamiento. Allí el Derecho trialista dirá que estamos frente a un intolerable humanismo intervencionista.

23. Tomando como referencia a los dos niveles ontológicos del trialismo, puedo agregar con Nicolescu, a propósito de la introducción de la dikelogía de Goldschmidt, que

un desvío que triunfa está en conformidad con aquello que hay de más central en esas leyes, que no es otra que el centro del movimiento mismo. Él actúa por una visión que se abre hacia un nivel de Realidad diferente de aquél donde se sitúa el sistema considerado[123].

Tantas injusticias sufridas por la humanidad prepararon el terreno para la introducción de los juicios de valor en el Derecho, así como las consecuencias desgraciadas de determinados proyectos científicos introdujeron los juicios de valor en la ciencia, de forma que se superó la reducción de esta al contexto de justificación[124].

24. Volviendo sobre la metodología inherente al valor, es necesario tener presente que cada uno de los tres aspectos que como dimensiones trata el trialismo contribuye a la construcción de un único objeto jurídico, respetándose la particular ontología de cada uno al utilizar el método respectivo para su captación. Así,

[…] il doit disposer d’une méthode qui lui permette de concevoir la multiplicité des points de vue, puis de passer d’un point de vue à l’autre; il doit disposer de concepts théoriques qui, au lieu de fermer et d’isoler les entités (physique, biologie, sociologie), lui permette de circuler productivement[125].

Se requerirá el método de las ciencias empíricas para la dimensión sociológica, y el método lógico para la dimensión normológica. Los diversos criterios valorativos, que hacen a la orientación, requieren técnicas para su captación empírica, a fin de delimitar los contenidos. Esto no excluye técnicas para la ordenación lógica del valor, por ejemplo, a través de las clases de justicia, las relaciones entre valores, las variaciones, etc. También serán necesarias técnicas teóricas a fin de comparar dichos estudios. Las técnicas de la metodología cualitativa servirán para la captación empírica del valor, como descripciones, explicaciones, estudios de casos basados en entrevistas, observaciones, narrativa y análisis de discursos, método comparativo, y triangulación[126].

25. Al hablar Morin de la necesidad de ampliar los límites disciplinarios de la Sociología, plantea incluir en ella la novela. En el arte se han encontrado manifestaciones valorativas excepcionales. Su valor reside en el hecho de quebrar dogmas, en cuanto el relato, singular, nos comunica con la viva experiencia de vida que rompe la regla.

La novela […] nos proporciona un conocimiento de la vida social inencontrable en las encuestas y en los trabajos sociológicos. […] un universo sociohistórico concreto que comporta individuos-sujetos concretos. La novela es un mundo de conocimiento que, en lugar de disolver lo concreto y lo singular, permite ver el conjunto y lo general a partir de lo singular concreto. […].
[…] el conocimiento sociológico no es solamente un conocimiento científico stricto sensu; el conocimiento integra en su seno otros modos cognoscitivos, y se propone el pleno empleo y el ensamblaje de múltiples modos cognoscitivos[127].

26. Otra técnica compatible con la cualidad es el análisis del discurso, y más precisamente del discurso histórico, que puede llevar a relativizar algunas pautas discriminadoras, violatorias de la igualdad, por ejemplo, a la hora de tratar la homosexualidad.

Las referencias históricas dejan en claro que la homosexualidad ha estado vinculada, a veces, a creencias y ceremoniales religiosos; otras veces ha sido un valor sobresaliente en una cultura (como el “amor griego”) y otras se ha relacionado con una variedad de actitudes y prácticas lujuriosas (como en la Roma antigua)[128].

Incluso la transexualidad, al igual que la homosexualidad, ha sido tratada no muy lejos en el tiempo como enfermedad, cuando en realidad es una identidad de género, es decir, un modo de vida, frente a otros también valederos. Lo cual marca el carácter histórico de la enfermedad. Tal vez esto sea más aceptado en cuanto “hoy nuestra civilización capitalista tiene como referencia última de normalidad a la utilidad[129]”. A veces, esta “normalidad” mata, como en el caso del alcoholismo y el tabaquismo, que son considerados “puentes” de ingreso a la aceptación, por falta de estimulación y respeto de las individualidades. “En ese sentido se está a un paso de la mediocridad y la vulgaridad[130]”. Quizás la adicción a la droga sea un intento por escapar al problema del sentido a la vida y al constante embate de ideales para muchos inalcanzables que plantea el consumismo obsceno del capitalismo[131]. “El rechazo a la anormalidad puede significar una expresión del temor del hombre a lo desconocido […][132]”. No es casual que precisamente lo que se excluye en el Derecho, la justicia, sea vista como un elemento extraño, ajeno. Cuando en realidad es el elemento más importante, porque es el que impulsa nuestras conductas desde lo más profundo de nuestro ser.

26.1. La normalidad suele ser cruel con lo extraño. “Los locos son depositados en los manicomios, los enfermos en los hospitales y los delincuentes en las prisiones[133]”. Pero cabe preguntarse qué criterios de salud mental se utilizan, quiénes solicitan la internación, qué los diferencia del resto, por cuánto tiempo es el encierro, qué tratamientos de socialización se utilizan, qué causas llevaron a la “locura”. “La normalidad y la anormalidad poseen gran variación temporal y espacial y para comprender plenamente el fenómeno humano hay que reconocerlas en todas sus manifestaciones[134]”. Esto nos lleva a contextualizar los criterios de normalidad.

En la Edad Media el criterio predominante de normalidad se establecía con referencia a la santidad, al punto que se consideraban demoníacos e incluso sujetos a eliminación a ciertos anormales. La famosa “quema de brujas” fue la eliminación de pobres mujeres histéricas. No es por azar que la Edad Moderna, la “edad de la razón”, puso tanto énfasis en la locura como anormalidad[135].

¿Qué habría ocurrido con Nietzsche, de habérselo encerrado en un manicomio, frente a sus escritos considerados tan fuera de la “normalidad”, lo regular, lo ordinario? Lo mismo puede decirse con respecto a Van Gogh[136]. A Jesús se lo encarceló y mató por predicar el amor al enemigo y dar la otra mejilla. Galileo Galilei fue encarcelado y obligado a abjurar por sostener doctrinas anormales, es decir, contrarias a lo sostenido por las Escrituras y la santa Iglesia católica apostólica y romana[137]. Al contrario, como señala Morin:

[…] la relative ou partielle désacralisation des vérités établies, le relatif ou partiel adoucissement dans la répression des déviances ou transgressions permettent les désintimidations et désinhibitions subjectives. Dès lors, les individus dont le développement personnel a subi faiblement l’imprinting peuvent laisser leur pensée se conduire et les conduire logiquement aux conséquences schismatiques […][138].

Esto es lo que permite el quiebre, la brecha, la grieta por la cual introducir aquella idea que no fue integrada. Por ello, “la respuesta a la anormalidad suele ser la autoridad o la indiferencia, pero para que el régimen sea humanista respecto de los irregulares ha de ser especialmente tolerante, admitiendo la pluralidad de perspectivas de la verdad y de títulos para alcanzarla[139]”. En este sentido, el trialismo da cabida a la “anormalidad” en cuanto no se limita a lo dado, lo positivo. El anormal puede verse perjudicado, y puede sufrir injusticias.

27. El discurso histórico cobra especial importancia en el campo jurídico a través de la Historia del Derecho. En el caso “Camps” sobre la constitucionalidad de las leyes de obediencia debida y punto final, el juez Enrique Petracchi demostró con la ayuda de la Historia cómo la atrocidad del hecho es un indicador de la ilegitimidad de la orden, a fin de no justificar sin más la “obediencia debida”. Lo mismo se da en el caso del juez Bacqué, en la misma causa (pp. 1334 y ss.). En su voto muestra la importancia de incluir la historia en el Derecho, ya que acerca un precedente de 1875 que confirma la existencia del derecho natural en la forma que lo entienden los pueblos. Así,

[…] otros actos en que arrogándose poder para ejercer actos de justicia o venganza; o so color de autoridad legal, se dispone de la vida de los hombres de esa manera, están incluidos en los crímenes que el derecho y la ley de las naciones declaran crímenes contra la humanidad y la sociedad entera, y por tanto, fuera de las leyes de la guerra o las garantías civiles (consid. 40).

Contra la crueldad e inhumanidad que puede permitir el positivismo jurídico, puedo señalar también un comentario del senador Rawson, con motivo de un proyecto de ley por el debate de la Ley 714 del año 1875, acercado por el juez Bacqué:

Las irregularidades entre nosotros, en ejecución de órdenes, son crímenes o delitos graves, y los delitos o crímenes no pueden ser remitidos por ninguna ley humana. ¿Por qué? Porque son violaciones al derecho, que ninguna legislación del mundo tiene derecho perfecto para hacer olvidar o poner fuera del alcance judicial […] (consid. 40).

Lo propio ocurrió con la Ley 14.436: “[…] la Corte Suprema interpretó la ley de amnistía n.° 14436 (Fallos: 254:315) en el sentido de que ella no alcanzaba a los delitos atroces, cometidos de manera inhumana […]” (consid. 41). El voto del juez Bacqué, al referirse a la atrocidad y gravedad de ciertos delitos, que no justifican su impunidad, señala que

las acciones enrostradas al acusado revisten esa índole por ser lesivas de sentimientos de humanidad elementales, dada la magnitud de los hechos de que se trata, la condición de enfermos indefensos que revestían las víctimas y el procedimiento empleado para eliminarlas (consid. 41).

Bacqué hacía referencia al caso de “la extradición del médico alemán Gerhard Bohne, acusado de ser jefe de la organización encargada de eliminar enfermos mentales en forma masiva y metódica, mediante el uso de cámaras de gas, camufladas como cuartos de duchas” (consid. 41). No cabe duda de que casos como este afectan, conmueven, sacuden en sus sentimientos a buena parte, gran parte de la humanidad.

El magistrado menciona que los delitos aberrantes no son susceptibles de perdón alguno:

[…] quedaban excluidos de los beneficios de la amnistía los delitos de características atroces o aberrantes. Cabe agregar que ningún fin político puede justificarlos. Por otra parte, la clara formulación del art. 18 de la Constitución Nacional que en su parte pertinente establece: “[…] quedan abolidos para siempre […] toda especie de tormento y los azotes […]”, también constituye un valle infranqueable para la validez de la ley bajo examen (consid. 13).

La idea que informa a dichas reglas es la de que “la inhumanidad de un hecho penal impide desincriminarlo” (consid. 39).

Petracchi aclara las consecuencias del normativismo extremo: la total mutilación, no en sentido figurado, sino en la más real, cruel y dolorosa de las vivencias, que a su vez provoca horror ante la impunidad. Así, “sobre la vieja ideología del orden autoritario se ha instalado [la] […] razón instrumental, desinteresada del valor de los fines, productora de ‘hombres-máquina’[140] que sólo saben de la ciega aplicación de una técnica, y en esto encuentran su justificación” (consid. 4). “No era necesario un asesoramiento jurídico para determinar la ilegalidad de tales órdenes. Bajo cualquier patrón de las naciones civilizadas eran contrarias a las costumbres de la guerra y a los patrones aceptados de humanidad” (consid. 8). Petracchi hace referencia al juzgamiento de los oficiales alemanes por los hechos cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.

27.1. Goldschmidt señala en referencia a la historia y la igualdad que “en el curso de la Historia se ha aprendido a repudiar ciertas desigualdades como injustas, como, por ejemplo, la diferencia entre libres y esclavos, de blancos y gente de color, de hombres y mujeres, etc.[141]”. Al hablar de la ética, Morin señala que la conciencia moral emerge en la Historia como una forma de ligar al individuo con sus semejantes. En efecto, expresa:

[…] la conscience morale individuelle est une émergence historique […]. Elle contribue à relier individu/société/espèce en dépit des oppositions et antagonismes entre ces trois termes et surmonte jusqu’à un certain point ces antagonismes. Elle réinscrit l’esprit individuel, à un niveau supérieur, dans la boucle trinitaire[142].

27.2. La Historia también puede ayudar a captar las injusticias valiéndose de la denuncia de la expresión artística. En este sentido, su crítica ha caracterizado al arte contemporáneo. Dice el fallo “Asociación Civil Cristo Sacerdote c. Gobierno de la Ciudad de Bs. As.[143]”:

[…] la existencia de un interés público en mantener abierta la exposición de León Ferrari, en la medida que es un interés esencial del Estado local mantener viva la memoria sobre las injusticias del pasado, memoria que resulta indispensable para evitar su futura repetición (consid. 21, del voto del juez Corti).

28. Guardan relación con este tema una observación de Goldschmidt y otra de Morin. Este último señala la necesidad de reservar un espacio filosófico para cada ciencia, que el trialismo cumple con la jurística-dikelógica y su horizonte de filosofía de justicia. Es por ello por lo que hay que tener la predisposición a reflexionar sobre la postura ajena.

Análoga limitación se aplica a la intuición de valores: existe una obcecación por las propias fuerzas anímicas (pasión) y también se da una “ceguera de valores” de la conciencia subdesarrollada, que desconoce las situaciones pertinentes y la seriedad de los conflictos[144].

Morin comparte el hecho de la ceguera, que él refiere al conocimiento en general, y que puedo trasladar a la justicia. Así, “[…] l’aveuglement sur tout ce qui n’est pas ambitions, intérêts et vanités nous éclaire seulement sur les motivations et les comportements des aveugleurs[145]”. La ceguera hacia la justicia es, en alguna medida, la ceguera hacia el prójimo. Se dirá que la norma tiene en cuenta a todos, lo cual no es cierto, porque hay vacíos normativos y vacíos dikelógicos.

29. Tanto Goldschmidt como Morin introducen la temática del valor en sus discursos. El primero, considerando al valor como una exigencia. En efecto, dice: “[…] se hallan los entes ideales que constituyen valores, entes ideales exigentes. Por ello, los valores pueden definirse como vocablos con un sentido de exigencia”[146]. Y toda exigencia tiene un exigente y un exigido, además de lo que se exige. La delimitación de estos conceptos nos permite introducir el otro de la responsabilidad. Si entendemos que el ser es irreflexivamente obediente, acríticamente sumiso a los designios de otros que no seamos nosotros, solo debemos analizar la superficie de los acontecimientos, sin hurgar más allá de lo visible. También depende de cómo consideremos al ser: si es algo que no cambia y es estático, o si es algo dinámico, en devenir, y que puede mejorar. Esta última discusión tiene larga data.

La justicia es en su poema un principio estático: asegura la inmutabilidad del ser. La inmutabilidad se desprende con necesidad lógica del concepto de ser. Nunca el ser podrá surgir del no-ser, porque Diké no tolerará que nazca cosa alguna, ni que cosa alguna se disuelva, librándose de sus garras, que todo lo sujetan. Este es el pensamiento de Parménides[147].

30. Morin no se pronunciaría por marginaciones al interior de una ciencia, a fin de que haya en ella partes no estudiadas, ocultas. Si no se trata la justicia en el mundo del Derecho, se corre el riesgo del pensamiento mágico sobre la justicia, que en el mundo científico significa su derivación a la Política, como lo sostenía Kelsen. Esto es lo que actualmente ocurre: la politización de la justicia. De manera que estos temas son tratados por cualquier profesional, menos por los abogados. Esto fue denunciado por Goldschmidt[148]. La consideración política de la justicia es igual al reino de la arbitrariedad o conveniencia. Esto es la consecuencia de “les élucidations de la science réductionniste [qui] ont été payées par de l’obscurantisme[149]”. Es imprescindible entonces tratar las relaciones entre el Derecho y la Política[150].

31. Morin y Goldschmidt coinciden cuando definen a la justicia en sus dos aspectos: como valor y como sentimiento, pulsión cívica o moral. En el primer sentido, el jurista germano-español califica al valor como un ente ideal exigente[151], y Morin señala con respecto a la ética: “L’éthique se manifeste à nous, de façon impérative, comme exigence morale[152]”. También expresa: “[…] qu’elle puisse demeurer présente chez l’individu comme aspiration au bien, répugnance au mal. Elle n’a d’autre fondement qu’elle-même, c’est-à-dire son exigence, son sens du devoir[153]”. También hay relación con lo que Goldschmidt llama la consecuencia del valor, que es la valoración, que engendra un deber ser, sobre todo cuando entra en contacto con la realidad. Sostiene Morin: “Son impératif naît d’une source intérieure à l’individu, qui ressent en son esprit l’injonction d’un devoir[154]”. En el segundo sentido, Goldschmidt y Morin tienen un concepto afín de ética. Goldschmidt habla de las distintas éticas al relacionarlas con la justicia y dice que un acto es justo aunque quien lo realice no sepa que está realizando un acto de justicia. En este caso no se posee la virtud intelectual de la justicia. O el acto puede ser justo, aunque no se quiera hacer justicia, porque se da a cada cual lo que merece, pero no se tiene la virtud ética de la justicia. Para la justicia, basta entonces la conformidad exterior del acto con dicho valor[155]. En efecto,

[…] la justicia es normalmente una virtud intelectual y raras veces una virtud ética […]. Ello significa que la virtud de la justicia se asemeja a un jinete que sólo puede avanzar contando con un corcel que le lleva, y que podría ser el amor, el odio, el resentimiento, la ambición, la avidez, el interés, el egoísmo, etc. Muchas veces lo es la envidia que exige igualdad […][156].

32. También Morin distingue entre valor y ética, adjudicando al primero un carácter exterior, como lo hace Goldschmidt al definir el deber ser aplicado, que exige, y que no es un comportamiento interior, introspectivo, como la ética. “Le terme de ‘valeur’ […] indique que l’éthique cesse d’être une exigence intérieure vécue inconditionnellement […][157]”. En otra oportunidad, Morin da un valor tan subjetivo como vital a la ética, señalando que es la que hace funcionar a la democracia, ya que esta depende del espíritu cívico, de la aceptación de las reglas de juego democráticas[158]. A su vez, la democracia alimenta, alimentándose, la autonomía individual, fomentando la diversidad de opiniones y de expresión[159]. Esto requiere considerar a la democracia como problema planetario e inscribirla entre las finalidades profundas de la hominización[160]. En suma, se relaciona con la reforma del pensamiento[161].

Morin habla de la ética de la comprensión y la conceptualiza como “un art de vivre qui nous demande […] de comprendre de façon désintéressée[162]”. En suma, Morin pide aplicar la virtud ética de la justicia, que sería la que permitiría la fluidez en las relaciones humanas.

33. Hay coincidencias entre el pensamiento complejo y el trialismo a nivel del valor como crítica, y a nivel del valor como crítica de lo dado, desarrollando una posición no apriorista. Con respecto a la primera idea, rescata Morin el criticismo del valor, que da autonomía al individuo, en el caso del Derecho, frente a la normatividad. “L’autonomisation de l’esprit permet au philosophe, tout en la respectant, de dépasser l’éthique communautaire; ce dépassement est potentiel dans les sagesses antiques orientales et occidentales[163]”.

33.1. A nivel metodológico también hay coincidencias entre el trialismo y el pensamiento complejo. Para realizar el análisis de justicia, Goldschmidt propuso el criticismo jusnaturalista. Esta opción metodológica, como no podía ser de otro modo, cargada de opción ontológica, privilegia el ser individual, particular, en cuanto no estatuye pautas o reglas generales de valor, como leyes naturales, sino que, para criticar la justicia de “algo”, en el Derecho se parte de ese algo. Se trata de una jerarquización de lo singular[164]. Goldschmidt lo explica:

La igualdad axiosófica descarta la desigualdad fáctica. Su condena no excluye que si la desigualdad de hecho es de importancia, será justo tenerla en consideración. Para un servicio de exploración durante la guerra en un terreno cubierto de nieve, un blanco será más idóneo que un negro. Como mozo de carga, un hombre posee mayor idoneidad que una mujer, mientras que la edad matrimonial de la mujer puede ser más baja que la del hombre. Para un cargo eclesiástico hace falta pertenecer a la comunidad religiosa que concede el cargo. Pero aun en estos supuestos puede ser injusto hacer generalizaciones, como, por ejemplo, en el caso del mozo de carga, y ellas sólo justificarse a base de la igualdad injusta. A estos efectos se habla de la igualdad como prohibición de arbitrariedad[165].

Por su parte, Morin señala:

[…] nous avons vu que le paradigme ‘il n’est de science que du général’, qui excluait toute individualité et toute singularité, doit être radicalement dépassé: l’objet premier de toute science, le monde, est singulier dans son origine, dans sa globalité, dans ses développements, et c’est cela qui fonde la généralité des Lois de la Nature, lois universelles de notre Univers singulier […][166].

33.2. Goldschmidt dice que la incorporación de la justicia en el mundo del Derecho no implica que el valor dé al profesional del Derecho la solución justa. Esto implicaría un jusnaturalismo incompatible con nuestra posición epistemológica, que parte de la importancia y jerarquización del caso concreto. Es decir, primero debe comenzarse por la solución dada, y luego continuar con su crítica. Goldschmidt es contrario a los jusnaturalismos aprioristas. Morin, ha dicho también que “la domination, l’oppression, la barbarie humaines demeurent et s’aggravent sur la planète. Il s’agit d’un problème anthropo-historique fondamental, auquel il n’ya pas de solution a priori[167]”. Luego dice: “Nous n’avons pas les clefs qui ouvriraient les portes d’un avenir meilleur. Nous ne connaissons pas de chemin tracés. ‘El camino se hace al andar’ (Antonio Machado)[168]”. Al hablar de las ideas, la coincidencia es mayor en cuanto el valor trialista es visto como ente ideal exigente, y Morin señala un “criticismo noológico”:

[…] le marxisme goldmanien, considérant les œuvres de pensée comme les produits idéologiques d’une classe sociale, trivialise les Pensées de Pascal, qui deviennent l’expression de la noblesse de robe laminée entre monarchie absolue et bourgeoisie ascendante. Cet exemple nous montre qu’on ne peut trivialiser la pensée originale qu’en y introduisant (a posteriori) un a priori doctrinaire (traduire toute idée en idéologie de classe). Si l’évolution de la connaissance pouvait être déduite, prédite, produite à partir des conditions sociales-culturelles-historiques, qu’attendent les trivialiseurs pour déduire, prédire, produire la connaissance de l’avenir ![169]

33.3. A pesar de haber realizado el trialismo una gran sistematización de la justicia “formal”, se reconoce margen a lo imprevisto, más allá de comulgar también con el criticismo jusnaturalista:

Múltiples perspectivas muestran relaciones de diversa intensidad entre los senderos de las clases de justicia y las vinculaciones entre los valores y los contenidos de justicia en cuanto a los repartos y el régimen. El reconocimiento de la trama metodológica y de los contenidos del complejo dikelógico permite mejorar la comprensión, el diálogo y el hacer al respecto.
Si bien en la Dikelogía, como tal vez en toda ciencia, a veces puede decirse con el poeta que ‘no hay camino, / se hace camino al andar’, creemos que reconocer los significados de los caminos y su relación con el destino es de gran importancia […][170].

Morin también cita a Machado[171].

34. Cuando Morin compara el pensamiento empírico con el mitológico señala las orientaciones de este último, muchas de las cuales coinciden con el valor: la concretud, la singularidad, la individualidad, las relaciones sociales comunitarias, etc[172].

35. Hay una coincidencia categorial entre Goldschmidt y Morin tomando como base los conceptos trialistas de “valor” y “valoración”. Si bien el valor es un ente separado del individuo que valora, según Goldschmidt, con las limitaciones que he propuesto[173], la valoración es el punto de contacto del valor con el sujeto. Esto parece verlo también, sin tomar plena conciencia dikelógica de ello, Morin. Así, dice : “[…] les règles de l’esprit (linguistique, logique) et les choses de l’esprit (mythes, idées) transcendent les individus-sujets. […] Si […] nous voulons focaliser sur l’aspect individuel-subjectif de l’activité de l’esprit, nous trouvons la notion de psychisme[174]”. El psiquismo del que habla Morin sería la valoración, que se da cuando el valor anida en el individuo y se pone en funcionamiento.

36. La valoración ha influido en el valor. Existe una idea fuerza, la igualdad, que es el límite/unión de las ideas de valor y valoración, de forma y materia. Es así como la historia de la humanidad, que es la historia de la lucha entre la igualdad y la libertad, demuestra cómo el contenido histórico del valor, la igualdad, se vuelve categoría, formalidad, con los caracteres de universalidad espacial y temporal. “Le psychisme […] rétroagit sur ce dont il émerge[175]”. La gran labor de cada tiempo consistirá en definir qué es lo igual.

37. Antes de hablar sobre el contenido del valor, cabe presentar su naturaleza. Goldschmidt creyó al valor objetivo, es decir, independiente del sujeto que únicamente lo capta. En este sentido, no coincide con Morin, que realza el papel del sujeto en la ciencia. Ciuro Caldani considera al valor construido acercando su postura al idealismo y colocándose en las antípodas del fundador de la teoría trialista. El contenido del valor no estará determinado por lo que se consensue, ni por un contenido objetivo, sino por los antagónicos igualdad y libertad. Esto acerca más el valor a su naturaleza crítica, y lo aleja más de la razonabilidad social, como la concebía Goldschmidt. La ayuda que brindaría Morin permitiría mediar entre ambos extremos y hablar de un valor “modelado” por la dialógica según aquello que en una realidad hic et nunc falte: sea igualdad o libertad, manteniendo como axioma la libertad para todos, y abandonando la frase vulgar de que un derecho empieza donde termina el del otro, para adoptar aquella otra de que mi derecho es en función de los derechos de los otros. Veamos ahora los fundamentos de dichas ideas.

37.1. Morin señala que la ética es inseparable de su regeneración, en cuanto todo lo que no se regenera degenera[176]. Como ética compleja, y como he sostenido, no termina en un relativismo moral que se adapta al compás de los hechos, ni tampoco descuida esos hechos transformándose en un utopismo moral, que ignora la realidad. Así, “[…] elle rejette le réalisme trivial qui s’adapte à l’immédiat, comme l’utopisme trivial qui ignore les contraintes de la réalité. Elle sait qu’il y a du possible encore invisible dans le réel[177]”. La teoría elaborada por Goldschmidt permitió los cauces para que las herramientas se independizaran de los contenidos que le insuflara su autor. En este marco, planteo un neoobjetivismo. “Le retour de l’ancien n’est autre que le surgissement du renouveau. RE signifie non seulement retour de l’ancien, mais renouvellement[178]”. De manera que la complejidad es clave a la hora de volver a hablar de una objetividad del valor. “Il [RE] doit être conçu, non seulement en termes de répétition et de copie, mais en termes de complexité réorganisatrice, régénératrice, reproductrice[179]”.

Aquí podemos hablar de complementariedad de las teorías. Se trataría de un neoobjetivismo. Tanto Morin como el pensamiento en general reclaman para el Derecho cierta externalidad, objetivación. De lo contrario, sería imposible juzgar una conducta como ilícita[180]. La complementariedad, en este sentido, puede estar dada por captar la objetividad del valor en el sentido como Goldschmidt ve al realismo, es decir, multidimensional. La relatividad estaría dada por el hecho de sustituir el contenido del valor, a fin de que no se confunda con las ideologías que puedan abrazar eventuales mayorías. Recuérdese que Goldschmidt adopta el catolicismo en la axiosofía[181]. De manera que lo variable, lo no objetivo sería el contenido del valor.

37.2. La objetividad encuentra un nuevo aliciente en la distancia que reclama. Morin habla de ella al referirse al pensamiento ecologizado. Allí concluye que el hombre se distingue de la naturaleza, pero a la vez depende de ella. “El hombre […] [no] debe considerarse como el pastor de la vida, sino como el copiloto de la naturaleza[182]”. Esto trae como consecuencia, en el problema de la objetividad del valor, que no podríamos hablar de un constructivismo en el que el hombre aparece como un emperador de la vida y del valor. Otra instancia en donde es posible comprobar esta dualidad sujeto-objeto es en la investigación. Cuando Morin expone cómo investigar mejor, señala que es necesario tomar distancia y objetivación respecto del objeto de la encuesta, pero también participar y tener simpatía con aquel. Así, “nous sommes amenés à être double[183]”.

37.3. Si bien Goldschmidt caracteriza al ente –y, por ende, al Derecho como fenómeno– como real, esta caracterización fuerte se flexibiliza al desplegar los aspectos, dimensiones de esa realidad que es el Derecho. Además, en cada dimensión pueden observarse problemas. Ya hemos visto cómo el trialismo es una teoría compuesta de problemas[184]. Obsérvese lo que dice Morin:

Il s’agit alors de se demander non pas s’il est des situations qui produisent des ‘idées vraies’, mais s’il est des situations où peuvent se poser ouvertement et se débattre des problèmes ‘vraies’, c’est-à-dire les problèmes fondamentaux de la nature de l’homme, de la société, du monde, de Dieu, de la justice, et le problème de la vérité elle-même…[185]

La captación por el problema sería la clave de la comprensión de la objetividad nueva. Así, “les problèmes de radicalité ne se posent ouvertement en tant que problèmes que dans les conditions dialogiques/pluralistes qui permettent, et la rencontre d’injonctions contradictoires dans un même esprit, et l’expression de déviances par rapport aux normes cognitives[186]”. Por ello, la ética de Morin, que es el valor del trialismo, debe oscilar entre la realidad que valora y la realidad que influye en el valor. “Non moins naïf est le vœu d’adapter l’éthique au siècle, au lieu de concevoir la double adaptation en boucle: adapter le siècle à l’éthique, adapter l’éthique au siècle[187]”. En suma, el valor debe ser concebido complejamente. Así, “ bien que nous ne puissions le concevoir indépendamment de nous, nous pouvons lui reconnaître indépendance et consistance[188]”.

37.4. Ni la muerte de la “objetividad”, a manos de la posmodernidad, ni los tiempos de incertidumbre impiden la existencia de la heterovaloración, concepto central en el Derecho. La clave de esta resurrección se encuentra en la complejidad. “El fin de las certidumbres, afirma Prigogine, señala el advenimiento de la complejidad[189]”. Dice en su obra sobre el tema:

Asistimos al surgimiento de una ciencia que ya no se limita a situaciones simplificadas, idealizadas, mas nos instala frente a la complejidad del mundo real, una ciencia que permite que la creatividad humana se vivencie como la expresión singular de un rasgo fundamental común en todos los niveles de la naturaleza[190].

37.5. Morin contempla la complejidad a la hora de hablar de las fuentes del deber ético, que son diversas:

Son impératif naît d’une source intérieure à l’individu, qui ressent en son esprit l’injonction d’un devoir. Il provient aussi d’une source extérieure: la culture, les croyances, les normes d’une communauté. Il y a aussi sans doute une source antérieure, issue de l’organisation vivante, transmise génétiquement. Ces trois sources sont corrélées, comme s’il y avait une nappe souterraine commune[191].

37.6. Por otra parte, es innegable que el sujeto tiene condicionantes: “L’individu-sujet […] échappe au solipsisme, puisqu’il relève d’un patrimoine génétique antérieur et d’une écologie extérieure. Sa définition comporte l’inclusion dans un espace, une espèce, un passé, un futur, voire une communauté[192]”. Existen “las cosas” en el mundo, superando el idealismo genético de Berkeley. Cuando Goldschmidt esboza el lugar del tridimensionalismo, comienza criticando el idealismo genético de Fichte, oponiendo el pensamiento kantiano:

[…] es cierto que la razón no se limita a descubrirlas [a las cosas] (conocimiento meramente receptivo) sino que al descubrirlas las modifica (conocimiento modificador); pero no lo es menos que el hombre no las produce. Así llega Kant a una nítida confrontación de las esferas del ser y del deber ser[193].

Si el constructivismo fuera válido, sería posible el viaje al pasado, ya que la realidad no existiría. Esto, al menos hasta ahora, no es posible.

Y así como existe lo “físico”, “la vida”, “el conocimiento”, las “ideas”, existe también la cultura. Morin expresa que es la emergencia que caracteriza a la humanidad[194]. Y esto le permite decir:

Chaque culture, par son empreinte précoce, ses interdits, ses impératifs, son système d’éducation, son régime alimentaire, ses modèles de comportement, refoule, inhibe, favorise, stimule, surdétermine l’expression des aptitudes individuelles, exerce ses effets sur le fonctionnement cérébral et sur la formation de l’esprit, et de la sorte intervient pour co-organiser, contrôler et civiliser l’ensemble de la personnalité. Ainsi, la culture assujettit et autonomise à la fois l’individu[195].

37.7. Lo que significa que la construcción, entendida como creación idealista, es una ilusión. El filósofo francés menciona varias veces a la autonomía dependiente, que es una prueba más de la ambigüedad de todo fenómeno. Así, “[…] l’autonomie dépendante […] reconnaît les déterminations mais exclut le déterminisme absolu. Elle reconnaît les libertés mais exclut le libre arbitre absolu[196]”. En nuestro tema, significa que no hay realismo u objetividad absolutos, ni idealismo o construcción absolutos.

El valor importa un quiebre, una ruptura del consenso que pueda generarse. El constructivismo afirma que “el conocimiento sólo tiene que ser viable, adecuarse a nuestros propósitos. […] tiene que encajar en el mundo tal como lo vemos, y no en el mundo tal como debería ser[197]”. Si el valor es construido, se adapta a lo que las personas, las que consensuan, consideran que debe ser el valor. Precisamente, el valor plantea un deber ser alternativo a lo que es, al consenso[198]. Pensemos si la mayoría de la población se pone de acuerdo en la superioridad de una raza, un credo, un género, un partido, y decide eliminar o discriminar al resto[199]. ¿Es esto un valor? A esta pregunta Von Glasersfeld contesta con el argumento básico de la Escuela Analítica:

[…] desde mi punto de vista jamás ninguna de las teorías filosóficas racionales […] ha sido capaz de formular una base para la ética. […] son magníficas teorías si uno previamente acuerda con los valores básicos que ellas propugnan, pero no hay manera de justificar esos valores racionalmente[200].

De manera que esto implica consagrar la ética que existe, el statu quo. Si el consenso basa la justicia, ese mismo consenso un día puede consensuar en que la justicia no es necesaria[201]. De manera que solo la idealidad del valor le da su relativa independencia.

37.8. Otra crítica que puede hacérsele al constructivismo valorativo es semejante a la que se le plantea a la conceptualización de la norma. Ella vive en el mundo de la lógica, aislada de la experiencia, en su cómodo pedestal de la coherencia, en cuanto sus proposiciones tienen la mera obligación de ser compatibles en ese mundo de conceptos. El constructivismo valorativo se asemeja a ese mundo dado que consagra el valor que existe y él es coherente consigo mismo. El valor complejo incluye a los contrarios dentro de sí, en función de las valoraciones que ha hecho la humanidad, y pone al hombre en situación de optar por la libertad o la igualdad en relación con la justicia.

37.8.1. La objetividad puede ser releída entonces en el sentido de plantear al objeto como diverso, multidimensional y abierto al sujeto para que lo capte, de todas las maneras y aspectos posibles. “La imaginación, la iluminación, la creación, sin las cuales el progreso de la ciencia no hubiera sido posible, no entraban en las ciencias más que ocasionalmente: eran, lógicamente, no dignas de atención y, epistemológicamente, siempre condenables[202]”. O tal vez manipulables solo por algunos.

Es necesario, a la vez, luchar contra el subjetivismo, pero incorporar al sujeto a la ciencia:

[…] je ne condamne nullement, au contraire, j’adhère pleinement, au rejet scientifique nécessaire du subjectivisme, c’est-à-dire de l’idiosyncrasie affective, de l’égocentrisme, de l’ethnocentrisme, de l’opinion arbitraire. Mais […] cette […] lutte élucidante contre le subjectivisme a rendu la science aveugle au sujet. Ici, je veux montrer que le développement de la lutte contre le subjectivisme exige la reconnaissance du sujet et l’intégration critique de la subjectivité dans la recherche de l’objectivité[203].

37.9. Puede descubrirse un equilibrio entre la objetividad y la subjetividad, en tanto el sujeto se plantee un esfuerzo por encontrar los distintos aspectos de ese objeto, externo a él; tarea que en gran parte dependerá de sus estructuras cognitivas. Coincidentemente, dice Morin: “[…] l’objectivité […] comporte […] la passion du vraie, l’auto-réflexion, l’auto-critique, elle nécessite l’effort subjectif pour se dépasser soi-même[204]”. De manera coincidente, señala Nicolescu: “The transdisciplinary values are neither objective nor subjective[205]”.

37.10. Lo que se predica para la sociología del conocimiento puede predicarse para la justicia. “Il y a donc possibilité non pas d’une sociologie de la vérité, mais d’une sociologie des conditions de recherche de la vérité et des conditions d’émergence des vrais problèmes. Mais nous ne pouvons déterminer l’émergence des éventuelles ‘vraies’réponses[206]”.

37.11. La complejidad en el fenómeno jurídico está constituida por los diversos aspectos que lo componen y que, si bien distintos, lo hacen uno. Dice Morin:

[…] importe-t-il de ne pas être réaliste au sens trivial (s’adapter à l’immédiat) ni irréaliste au sens trivial (se soustraire aux contraintes de la réalité), il importe d’être réaliste au sens complexe: comprendre l’incertitude du réel, savoir qu’il y a du possible encore invisible dans le réel[207].

De manera que la esencia del valor será entonces mantener la universalidad de su existencia, es decir, que exista en todo tiempo y espacio como tarea inherente al hombre, y que su contenido pueda respetar la diversidad de los lugares en donde se manifiesta. Si no hubiera valencia, solo existiría valoración, y lo justo se confundiría con las opiniones de mayorías numéricas o minorías iluminadas, ambas potencialmente dignas de reproche. Véase cómo se cumple la exigencia de Morin de mantener lo diverso en lo uniforme. He aquí lo que hace Goldschmidt al diferenciar en la dimensión valorativa la parte formal de la material, aunque, creo, con el desacierto de caracterizar ciertos contenidos como “objetivos”[208], producto de su realismo ingenuo.

Il est encore plus difficile de penser ensemble l’un et le divers: qui privilégie l’Un (comme principe fondamental) dévalue le divers (comme apparence phénoménale); qui privilégie le divers (comme réalité concrète), dévalue l’un (comme principe abstrait). La science classique s’est fondée sur l’Un réductionniste et impérialiste, qui rejette le divers comme […] scorie[209].

37.12. Por ello, la independencia que propugnaba Goldschmidt del valor respecto del hombre debe ser reformulada, y, más que independencia, debe haber una comodelización sobre un material que ya existe. Así,

el espíritu, que no es sino poder de síntesis con libertad y autoconsciencia, va instituyendo formas de vida, puliendo y elaborando actitudes, edificando instituciones y modelando obras, teniendo siempre a la naturaleza como la base inconmovible ‘originaria’ de su actividad creadora[210].

37.12.1. Sobre el particular, señala pertinente y concordantemente Morin: “[…] soy un co-constructivista, es decir que pienso que construimos la percepción del mundo pero con una considerable ayuda de su parte. Lo que no significa que se pueda eludir el status del conocimiento como ‘traducción’ y ‘reconstrucción’[211]”. El principio de realidad, del cual habla Freud[212], impide adoptar un constructivismo. Expresa Morin sobre el tema:

[…] quand la réalité objective en vient à contrarier l’aspiration subjective, notamment lorsque survient la mort, l’égocentrisme tend à enduire cette réalité de ses sécrétions subjectives. Ainsi, l’être humain est soumis à une confrontation ininterrompue entre le principe du désir et le principe de réalité, entre son besoin de respecter la réalité et sa tendance à la nier[213].

Por ello, se deberá modelar valorando en función de lo que se carezca: libertad o igualdad. Esto excluye cualquier construcción nihilista, y mantiene la naturaleza crítica del valor y su idealidad en los términos de la valencia goldschmidtiana. Asimismo, la dialógica cumple un papel clave.

Antes de la (ley de) identidad de género, si tomábamos como ejemplo el problema de la adecuación sexual, difícilmente un juez autorizaba una operación femeneizante –por ejemplo– si previamente no se demostraba que se trataba de una mujer encerrada en un cuerpo de hombre. En el caso “C. A., M.”[214], se hizo referencia a la historia de vida de la peticionante, en la que se contó lo que sufrió en la escuela primaria y secundaria, las prendas neutras que usaba, su solicitud de llamarse por su apellido, los problemas que tuvo para lograr más intimidad con sus novios al temer un contacto genital, el sentimiento de inadecuación que sufrió a lo largo de su vida. Todo lo cual implicó un trastorno de personalidad y un malestar, demostrado por un perito psicólogo y otro psiquiatra. Mayor peligro que construir de la nada se puede dar en el reverso de destruir de la nada. En efecto, el constructivismo acarrea el peligro del idealismo, que, cerrando los ojos, elimina al otro. Expresa Morin: “Pour connaître autrui, il faut certes le percevoir objectivement, l’étudier si possible objectivement, mais il faut aussi le comprendre subjectivement. Le déploiement d’une connaissance objective du monde doit aller de pair avec une connaissance intersubjective d’autri[215]”. Es interesante señalar que la Ley argentina 26.743 de Identidad de Género no somete las intervenciones quirúrgicas ni a trámites administrativos ni a judiciales (art. 11), sino que se requiere solo la voluntad de la persona y el consentimiento informado (arts. 2 y 11). Puestas las posturas gnoseológicas en ambos fieles de la balanza, en la temática sexual y de género, los tiempos se inclinan por el idealismo/constructivismo.

37.13. Si bien el abandono de la Edad Media implicó liberarnos del yugo religioso, hay tareas pendientes. Tal vez mañana nos liberemos del yugo del mercado. Pero lo importante es liberarse de ataduras, y en esto consiste la objetividad del valor. Así como no se podía construir sexo de la nada, no se puede construir amor de la nada, tampoco se puede construir valor de la nada. Este es crítica de lo existente, y es lucha por la igualdad y libertad, según de lo que se carezca, aspirando al equilibrio de la libertad para todos. Sería temerario privar al ser humano de la posibilidad de crítica. Así,

el mundo no rueda sobre una vía ya trazada, no es una locomotora que va sobre rieles; el futuro es absolutamente incierto, hay que pensar con y dentro de la incertidumbre, pero no la incertidumbre absoluta, porque nosotros navegamos en un océano de incertidumbre a través de archipiélagos de certidumbres locales[216].

  1. Morin, Edgar, La Méthode 6. Éthique, París, Seuil, 2004, p. 24. (Morin, El Método 6. Ética, trad. de Ana Sánchez, Madrid, Cátedra, 2006, p. 28).
  2. V. el cap. 3 del tomo 4.
  3. V. Motta, Raúl, Filosofía, Complejidad y Educación en la Era Planetaria: ensayos, San Nicolás de los Garza, uanl, 2008, p. 92.
  4. Morin, La Méthode 5. L’humanité de l’humanité. L’identité humaine, París, Seuil, 2001, p. 125. (Morin, El Método 5. La humanidad de la humanidad. La identidad humana, trad. de Ana Sánchez, 2.ª ed., Madrid, Cátedra, 2006, p. 124).
  5. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 91. “[…] [el conocimiento científico] precisa puntos de vista epistemológicos que revelen los postulados metafísicos ocultos en el interior de la actividad científica […]. Precisa plantearse los problemas éticos suscitados por el desarrollo científico incontrolado”. Morin, El Método 6…, cit., p. 83.
  6. Hacking, Ian, “Style pour historiens et philosophes”, en aa. vv., L’histoire des sciences. Méthodes, styles et controverses, coord. por Jean-François Braunstein, trad. por Vincent Guillin, París, Vrin, 2008, p. 304.
  7. Íd., p. 305.
  8. Goldschmidt, La ciencia de la justicia (Dikelogía), 2.ª ed., Madrid, Aguilar, 1958, p. 76.
  9. Morin, La Méthode 1. La nature de la nature, París, Seuil, 1977, p. 383. “La complejidad nos hace sensibles a evidencias adormecidas […]”. Morin, El Método 1. La naturaleza de la naturaleza, trad. de Ana Sánchez en colab. con Dora Sánchez García, 3.ª ed., Madrid, Cátedra, 1993, p. 431. En su autobiografía señala que su experiencia judía lo vuelve más sensible a todo lo que es humillación y rechazo. Morin, Mes démons, París, Stock, 1994, p. 182.
  10. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 30. “Esta regeneración [del bucle de religación individuo-especie-sociedad] puede partir del despertar interior de la conciencia moral, del surgimiento de una fe o de una esperanza, de una crisis, de un sufrimiento, de un amor, y también, hoy día, de la llamada que procede del vacío ético, de la necesidad que procede de la debilitación ética”. Morin, El Método 6…, cit., pp. 32-33.
  11. Ciuro Caldani, Miguel Ángel, “El Trialismo y la consciencia filosófica en el hombre de Derecho”, en Revista del Colegio de Abogados de Rosario, n.º 4, Rosario, 1970, p. 116.
  12. V. Morin, La Méthode 6…, cit., pp. 139-140. (Morin, El Método 6…, cit., p. 124).
  13. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 141. “Cuando estamos en el cine, la situación semihipnótica que nos aliena relativamente al proyectarnos psíquicamente en los personajes de la película es al mismo tiempo una situación que nos despierta a la comprensión del prójimo”. Morin, El Método 6…, cit., p. 125.
  14. V. el fallo del 18/02/2009 de la sala i del Tribunal de Casación Penal de la Prov. de Bs. As. recaído en la causa “D., A. I”. “Otro fallo absolvió a mujer que asesinó a su marido”, en diariopolitica.com de octubre de 2008, en bit.ly/2Ugvjgi (14/11/2009). “La Cámara de Casación bonaerense revocó una condena a más de 10 años de prisión y absolvió a una mujer que mató a su marido porque la golpeaba ferozmente, al considerar que actuó en legítima defensa. El fallo criticó duramente al tribunal que la había condenado porque no había tomado en cuenta las golpizas constantes a la que la acusada era sometida”. V. tb. “Durmiendo con el enemigo”, del 27/02/2009, en bit.ly/3scvaXx (14/11/2009). El fallo hace referencia a la violencia de género. La sentencia dejada sin efecto consideraba “normales” los golpes a la mujer. La justificante no exige el peligro inminente, sino la agresión ilegítima y la falta de provocación. Tampoco se le podía exigir a la mujer que huyera bajando una escalera con una agresión en curso, resignándose a que la agresión no se incrementara. La mujer ya se había caído de la escalera por la historia recurrente de palizas, de la que resultó una internación por rotura de una vena.
  15. Hago referencia al caso de Romina Tejerina. La sala ii de la Cámara Penal de Jujuy condenó a la joven a 14 años de prisión por homicidio calificado al matar a su hija recién nacida. Dijo que, si bien era consciente del hecho, consideró como atenuantes una infancia plagada de violencia física y moral, que no tenía apoyo familiar, que el padre de la menor no tenía ningún vínculo con ellas, que era una chica sin horizontes, sin objetivos, y sin la educación mínima indispensable. Al nacer, la criatura cayó al inodoro, ya que la propia Romina dio a luz al bebé. Agréguese también que fue un embarazo no querido, por lo cual seguramente lo habría evitado por otros medios si los hubiera conocido. El tribunal señala que intentó abortar. No se pudo comprobar la violación. ¿Hasta qué punto estos son atenuantes y no exculpantes? ¿Si se pretenden las atenuantes no reflejará eso una “culpa” por condenar que debería traducirse en absolución? “Tenía que matar lo que tenía vida, condicionada por el contexto mortífero en el que se desenvolvió. El estado de gestación no debía ser conocido, salir a luz, ya que todos los mensajes y respuestas que obtuvo tenían el sentido de la supresión de la vida, en este caso antes del suceso se sitúan las maniobras abortivas. El bebé es experimentado como un cuerpo extraño, siendo incapaz la joven de establecer una relación materno filial. No lo puede reconocer como un hijo”. Es asombroso leer que el tribunal considera “justo y equitativo” imponer la pena atenuada. Si el PE hubiera podido indultar o conmutar, lo propio podría haber hecho el Poder Judicial ya que la justicia es de su resorte, y no solo del poder político-partidario. A su turno, la csjn desestimó el recurso porque consideró que no es su tarea analizar “cuestiones de hecho”, aplicando el desafortunado art. 280 del cpccn. V. “Tejerina no saldrá en libertad”, del 8/04/2008 en bit.ly/3xGz2S2 (14/11/2009). Tal vez esa sea la forma de expresar el “recurso de lavatoria”.
  16. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 141. (Morin, El Método 6…, cit., p. 126).
  17. Goldschmidt, “La justicia y sus afectos conexos”, en Justicia y Verdad, Bs. As., La Ley, 1978, p. 58. Lo que parece que el maestro basa a su vez en Leibniz, que considera a la justicia como el resultado de la combinación de la sabiduría, elemento intelectual, con la bondad, a la sazón, elemento voluntarista. V. íd., p. 59. Cuando habla de la envidia, la define como la tristeza por el bien ajeno (elemento intelectual) y la conducta observada para disminuirla (elemento emocional). Íd., p. 71.
  18. Íd., p. 59.
  19. Camilo Tale señala, haciendo referencia a Goldschmidt, que los gustos personales, como las preferencias culinarias u otros gustos, se diferencian de las proposiciones sobre la justicia en que esta suscita razones sobre lo justo e injusto, y por ello se discuten tales cuestiones. Tale, Camilo, “El pensamiento filosófico-jurídico de Werner Goldschmidt (Exposición y comentario crítico)”, en Prudentia Iuris, n.º 38, Bs. As., 1995, p. 95.
  20. Goldschmidt, “La justicia…”, cit, pp. 59-60.
  21. Morin, Sociología, trad. de Jaime Tortella, Madrid, Tecnos, 1995, p. 17.
  22. Cossio también dirá que al valor lo capta directamente nuestro sentimiento. Cossio, Carlos, La teoría egológica del Derecho y el concepto jurídico de libertad, 2.ª ed., Bs. As., Abeledo-Perrot, 1964, p. 65.
  23. Morin, La Méthode 3. La connaissance de la connaissance, París, Seuil, 1986, pp. 144-145. “[La] […] comprensión es un conocimiento empático/simpático […] de las actitudes, sentimientos, intenciones, finalidades de los demás; es aportada por una mímesis psicológica que permite reconocer, sentir incluso en uno mismo lo que siente alguien diferente de uno mismo. […] la comprensión siempre comporta una proyección (de uno hacia los demás) y una identificación (de los demás con uno) […] quien sabe lo que es la humillación comprende instantáneamente el sufrimiento, incluso oculto por vergüenza o pudor, de quien ha sido insultado. Amor, odio, cólera son comprendidos de este modo y, en ocasiones, esta comprensión ocupa el lugar de la explicación”. Morin, El Método 3. El conocimiento del conocimiento (1988), trad. de Ana Sánchez, 5.ª ed., Madrid, Cátedra, 2006, pp. 157-158.
  24. V. cap. 3 del tomo 2: Galati, Elvio, El pensamiento complejo y el trialismo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Teseo-Universidad Abierta Interamericana, 2019, https://bit.ly/3zu5wQi (2.2.2020).
  25. Morin, La Méthode 2. La vie de la vie, París, Seuil, 1980, pp. 234-235. “Todo ser viviente, incluido el unicelular, dispone de un mínimo de sensibilidad. Es no obstante el desarrollo neurocerebral en el reino animal lo que permite la emergencia de una afectividad, es decir, de sensaciones, emociones, sentimientos que no podrían ser reducidos al código binario placer/dolor […]. Las interrelaciones entre mamíferos son profundamente afectivas. […] De ahí el nacimiento de sentimientos muy cálidos, que van a durar toda la infancia, y en los chimpancés y sobre todo en los humanos toda la vida, y que pueden transferirse fuera de la madre, en el apego al compañero, a la compañera, al hermano, a la hermana, al grupo-que-se-mantiene-caliente. Al mismo tiempo, las codicias concurrentes, los apetitos de sexo o de dominación dirigen a los mamíferos unos contra otros, en querellas, agresiones, conflictos, que pueden dejar lugar muy rápidamente al apaciguamiento […] o a la refraternización (contra el enemigo exterior). […]. Llevamos en nosotros una capacidad inaudita de sufrir y de gozar, una capacidad de brutalidad ilimitada y de ternura infinita, y podemos pasar casi instantáneamente de una a otra”. Morin, El Método 2. La vida de la vida, trad. de Ana Sánchez, 7.ª ed., Madrid, Cátedra, 2006, pp. 274-275.
  26. Morin, La Méthode 2…, cit., pp. 123-124. “El alma no es perceptible para la mirada funcionalista o pragmática, ya que aparentemente no tiene función ni utilidad. Se manifiesta por la mirada, por la emoción del rostro, y sobre todo a través del llanto y la sonrisa. Puede expresarse con palabras, pero su lenguaje propio está más allá del lenguaje en prosa, es el de la poesía y el de la música… […]. El alma puede hacer de nosotros sujetos sensibles, vulnerables, generosos, compasivos, abiertos al mundo y al otro”. Morin, El Método 5…, cit., p. 122.
  27. Morin, La Méthode 4. Les idées. Leur habitat, leur vie, leurs mœurs, leur organisation, París, Seuil, 1991, p. 26. “[…] podemos ver, en las altas esferas intelectuales y universitarias, soberbios ejemplos de conformismo, que sólo serán reconocidos como tales pasadas algunas generaciones”. Morin, El Método 4. Las ideas. Su hábitat, su vida, sus costumbres, su organización, trad. de Ana Sánchez, 4.ª ed., Madrid, Cátedra, 2006, p. 28.
  28. Goldschmidt, “La doctrina del mundo jurídico (Programa de la ciencia jurídica como ciencia socio-dikenormológica)”, en Ciencia jurídica (Aspectos de su problemática jusfilosófica y científico-positiva, actual), La Plata, Instituto de Filosofía del Derecho y Sociología, Fac. de Cs. Jcas. y Sociales, Univ. Nac. de La Plata, 1970, p. 205.
  29. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 29. “La primera condición de una dialógica cultural es la pluralidad/diversidad de los puntos de vista. […] y son justamente estas diversidades de puntos de vista lo que inhibe el imprinting y lo que reprime la normalización. […]. Estas condiciones aparecen en las sociedades que permiten el encuentro, la comunicación, el debate de ideas”. Morin, El Método 4…, cit., p. 31.
  30. Morin, Ciurana, Roger, y Motta, Educar en la era planetaria. El pensamiento complejo como método de aprendizaje en el error y la incertidumbre humana, Valladolid, Unesco – Univ. de Valladolid, 2002, p. 52.
  31. V. Morin, y Kern, Anne Brigitte, Tierra-Patria, trad. de Ricardo Figueira, Bs. As., Nueva Visión, 2006, p. 146.
  32. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 66. “[…] hace emerger un orden nuevo de reflexividad en el que el sujeto se ve y se concibe a sí mismo por el espíritu, en el que puede considerar sus propios sentimientos, sus propios pensamientos, sus propios discursos”. Morin, El Método 3…, cit., p. 76.
  33. Ciuro Caldani, Derecho y Política. El continente político del Derecho. Elementos básicos de una filosofía política trialista, Rosario, Depalma, 1976, p. 24.
  34. Ciuro Caldani, “El Trialismo y la consciencia…”, cit., p. 117.
  35. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 67. “[…] surge una consciencia que no sólo puede liberarse de la acción, sino también poner la acción al servicio de su sueño, de su mito, de su idea”. Morin, El Método 3…, cit., p. 77.
  36. Morin, Ciurana, y Motta, op. cit., p. 28.
  37. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 121. “[…] la naturaleza del lenguaje ofrece la posibilidad reflexiva que permite que todas las operaciones del espíritu se conviertan en objetos de consciencia. Se constituye así un nivel de reflexividad en el que la consciencia puede levantar el vuelo […]”. Morin, El Método 3…, cit., p. 134.
  38. Goldschmidt, Introducción filosófica al Derecho, 6.ª ed., Bs. As., Depalma, 1987, p. xv.
  39. Morin, La Méthode 5…, cit., pp. 325-326. (Morin, El Método 5…, cit., p. 313).
  40. Morin, La Méthode 4…, cit., pp. 98-99. “[…] un nuevo poder totalitario podría sojuzgar a los individuos, vía manipulaciones neurocerebrales, que incluyeran la interpretación de los datos sensoriales, la provocación o inhibición de las emociones, la elaboración de proyectos para el futuro. […] El surgimiento de un nuevo totalitarismo […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 103.
  41. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 99. “[…] un Pensamiento Complejo, que […] pued[a] reforzar y desarrollar la autonomía pensante y la reflexión consciente de los individuos, que es el único que permite que cada uno edifique en sí mismo los miradores de los metapuntos de vista […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 104.
  42. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 124. “Se constituye […] una meta-esfera, la del espíritu, un meta-nivel, el de la consciencia, un meta-conocimiento en relación con el conocimiento cerebral, a la vez cada vez más abstracto (referido a las nociones, las ideas, los conceptos) y cada vez más rico (capaz de construir una fantástica esfera noológica)”. Morin, El Método 3…, cit., p. 137.
  43. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 202. “El metapunto de vista complejo […] en tanto que punto de vista crítico, decapa, limpia, purifica la teoría, la reduce a sus constituyentes fundamentales, revela su organización interna. En tanto que punto de vista englobante y constructivo, integra y supera a la teoría mediante la reflexividad que elabora conceptos de segundo orden (conceptos que se aplican a conceptos) y conocimientos de segundo orden (que se aplican al conocimiento)”. Morin, El Método 4…, cit., pp. 207-208.
  44. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 203. “[…] la racionalidad compleja comporta el examen de sus propias condiciones de emergencia y ejercicio, incluidas las lógicas, es decir comporta necesariamente un metapunto de vista sobre sí misma”. Morin, El Método 4…, cit., p. 209.
  45. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 203. “[…] el metapunto de vista de la epistemología compleja requiere no sólo el examen de las condiciones lógicas y noológicas del conocimiento, sino también, el examen, […] de sus condiciones histórico-socio-culturales”. Morin, El Método 4…, cit., p. 209.
  46. Morin, Sociologie, cit., p. 51. “[…] los poderes administrativos públicos o privados exige[n] de la sociología que no sea más que una técnica de complemento para conocer el ‘factor humano’ de los problemas económicos, o que no sea más que una técnica de información para las decisiones de las cumbres […]”. Morin, Sociología, cit., p. 58.
  47. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 12.
  48. “[…] la ciencia es una cosa que se ha vuelto demasiado peligrosa como para ser dejada en manos de los hombres de Estado”. Morin, El Método 6…, cit., p. 87.
  49. Morin, Sociologie, cit., p. 52. “Una sociedad cada vez más técnica tiende […] a integrar en sus ramificaciones la aptitud de la sociología para la encuesta y, […] a constreñir su derecho a la reflexión dentro de los islotes universitarios. Esta sociedad permite cada vez menos […] que sean puestos en cuestión sus postulados y sus fines, sus racionalizaciones y su política (ya que tal problemática suscita, a su entender, bien la discusión política o bien la meditación filosófica)”. Morin, Sociología, cit., p. 59.
  50. Goldschmidt, “El positivismo jurídico como nihilismo”, en El Derecho, t. 45, p. 957. V. el cap. 7 del tomo 1: Galati, Otra introducción al pensamiento complejo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Teseo-Universidad Abierta Interamericana, 2018, en https://bit.ly/3ExBTBn (17.12.2018).
  51. Morin, Sociologie, cit., p. 53. “La sociología debe reconocer y hacer reconocer su derecho a pensar acerca de la sociedad que la utiliza”. Morin, Sociología, cit., p. 59.
  52. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 121. “La consciencia […] experimenta una separación allá donde establece una comunicación. De este modo, la comunicación consigo supone la instauración de una dualidad […]”. Morin, El Método 3…, cit., p. 134. Se trata de un “neodualismo” o “neoobjetivismo”.
  53. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 393.
  54. Goldschmidt, “La enseñanza en las Facultades de Derecho”, en El Derecho, t. 36, p. 863.
  55. Ciuro Caldani, “La nueva versión de la teoría trialista del mundo jurídico”, en El Derecho, t. 54, pp. 647-648.
  56. Morin, La Méthode 3…, cit., pp. 121-122. “La consciencia es por tanto nueva comunicación, al mismo tiempo que nueva separación y nueva distanciación de sí a sí, de sí a los demás, de sí al mundo”. Morin, El Método 3…, cit., p. 134.
  57. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 122. “[…] esta nueva comunicación/distanciación va a permitir […] el examen, el análisis, el control de los diversos componentes de la unidad compleja que es el acto humano de conocimiento […]”. Morin, El Método 3…, cit., p. 134.
  58. Morin, Sociologie, cit., p. 139. “El valor ‘revelador’ de las crisis surge en las concepciones según las cuales existe una dualidad entre lo latente y lo manifiesto, lo inconsciente y lo consciente, lo virtual y lo real, y para los cuales […] el conocimiento no se detendría solamente en lo real, en lo consciente o en lo manifiesto”. Morin, Sociología, cit., p. 159.
  59. Morin, Introducción a una política del hombre, trad. de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar, Barcelona, Gedisa, 2002, p. 129. La cursiva es mía.
  60. Ciuro Caldani, El Derecho Universal (Perspectiva para la ciencia jurídica de una nueva era), Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas (fij), 2001, p. 63.
  61. Íd.
  62. Cfr. Ciuro Caldani, Derecho y Política…, cit., p. 25.
  63. Sobre el tema p. v. Galati, “Metodología jurídica compleja”, en Frónesis. Revista de Filosofía Jurídica, Social y Política, vol. 21, n.° 2, Venezuela, Instituto de Filosofía del Derecho – Univ. del Zulia, 2014, pp. 305-340; tb. en bit.ly/3xeToS0 (7/12/2014).
  64. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 248. “[…] una dialógica entre el conocimiento científico, el conocimiento filosófico, los valores […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 254.
  65. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 22. “Se manifiestan antagonismos entre las éticas de los grupos englobados y la del conjunto social que engloba. Se manifiestan entre el imperativo de amor hacia el hermano y el de la obediencia a la ciudad (Antígona y Creonte)”. Morin, El Método 6…, cit., p. 26.
  66. V. el cap. 3 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit.
  67. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 85. “[…] la época en que los juicios de valor no tenían que interferir con la actividad científica está cerrada”. Morin, El Método 6…, cit., p. 79.
  68. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 299. “La ética del conocimiento, en lugar de proceder de no se sabe qué gracia, como ocurre en el universo nihilizado del positivismo y del pragmatismo científico, procede ahora de la exigencia interior profunda del sujeto investigador”. Morin, El Método 2…, cit., p. 348.
  69. V. Morin, Ciencia con consciencia, trad. de Ana Sánchez, Barcelona, Anthropos, 1984.
  70. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 257. (Morin, El Método 6…, cit., p. 225).
  71. V. el cap. 3 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit. Por lo que no son los sistemas lógicos los únicos habilitados para declarar indecibilidades. Guibourg le otorga este carácter “indecible” a la justicia. “Todos estamos de acuerdo en cuál es el texto […] publicado en el Boletín Oficial o contenido en un documento público […] porque, más allá de que nos guste o no nos guste lo que vemos […] compartimos ampliamente ciertos criterios de aceptabilidad de las proposiciones descriptivas acerca de hechos empíricos. Pero si dos personas están en desacuerdo acerca de la calificación moral de una conducta o de una ley o de una sentencia, no disponen de un medio dotado de consenso para dirimir su controversia. De modo que una ciencia del derecho fundada en la moral sería, además de complicada, indecidible”. Guibourg, Ricardo, Provocaciones: en torno del Derecho, Bs. As., Eudeba, 2002, pp. 38-39. Recuérdese lo dicho por Comte: “[…] toda proposición que no puede reducirse estrictamente al mero enunciado de un hecho, particular o general, no puede ofrecer ningún sentido real e inteligible”. Comte, Auguste, Discurso sobre el espíritu positivo, trad. de Julián Marías, Barcelona, Altaya, 1995, p. 28. La coincidencia es clara.
  72. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 189. “La lógica no puede bastarse a sí misma. Es un sistema formal y sólo puede ser concebida en un contexto no formal. […] Implacable, anónima, la lógica oculta la existencia del sujeto, al mismo tiempo que hace de él un omnisciente abstracto desde el momento que sabe utilizar la lógica”. Morin, El Método 4…, cit., p. 194.
  73. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 208. “De Popper se deriva que una proposición empíricamente probada no puede ser verdadera sino provisional o localmente”. Morin, El Método 4…, cit., p. 213.
  74. Echave, Delia Teresa, Urquijo, Ma. Eugenia y Guibourg, Lógica, proposición y norma, Bs. As., Astrea, 1980, p. 106.
  75. Morin, Introducción al pensamiento complejo, trad. de Marcelo Pakman, Barcelona, Gedisa, 2005, p. 162.
  76. V. “Amparo por una vivienda digna”, en Diario Judicial, del 16/06/2004, en bit.ly/3iFeu7W (23/05/2006).
  77. V. Galati, La costumbre en el Derecho Argentino. Análisis jusfilosófico y trialista de la razón del pueblo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Teseo-Universidad Abierta Interamericana, 2015, en bit.ly/3zo4m9e (12/04/2018).
  78. P. v. en este sentido Ciuro Caldani, “El bicentenario del Código Civil francés (Una comparación entre la historia jurídica francesa y la historia jurídica argentina)”, en Jurisprudencia Argentina, t. 2004-I, pp. 948 y ss.; “Las fuentes de las normas en el tiempo actual”, en Jurisprudencia Argentina, 80.° aniv., Bs. As, 1998, p. 141 y ss.; “Bases culturales del Derecho argentino” en Revista del Centro de Investigaciones de Filosofía Jurídica y Filosofía Social, n.º 27, Rosario, fij, 2003, pp. 113-127; “Nuevamente sobre los efectos de la recepción en la cultura jurídica argentina”, en Revista del Centro…, n.º 29, Rosario, fij, 2006, pp. 49-61; Metodología jurídica. La conjetura del funcionamiento de las normas jurídicas (Hacia una semiología del funcionamiento normativo), Rosario, fij, 2000, pp. 52, 53, 74; “Líneas problemáticas del Derecho Civil de nuestro tiempo”, en Investigación y Docencia, n.º 42, Rosario, fij, 2009, pp. 9-28; entre otras obras.
  79. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 362. La introspección es “la observación interior de los propios actos o estados de ánimo o de consciencia”. V. Diccionario de la Real Academia Española (15/11/2009).
  80. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 359.
  81. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., pp. 39-40.
  82. V. el cap. 7 del tomo 1: Galati, Otra introducción…, cit.
  83. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 40.
  84. Íd.
  85. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 17. “[…] el deber emana de un orden de realidad superior a la realidad objetiva, y parece depender de una conminación sagrada”. Morin, El Método 6…, cit., p. 23.
  86. Cossio, La teoría egológica del Derecho y el concepto…, cit., p. 58.
  87. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 122. (Morin, El Método 3…, cit., p. 134.).
  88. Morin, La Méthode 3…, cit., pp. 122-123. “[…] el ‘pienso’ reflexionado se objetiva en un ‘yo pensante’, que se vuelve a identificar con el ‘yo’ del ‘pienso’ reflexivo”. Morin, El Método 3…, cit., p. 135.
  89. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 124. “Los desarrollos de la ciencia son desarrollos del pensamiento, pero lo que ha sido atrofiado con estos desarrollos es la reflexividad de este pensamiento sobre sí mismo. La naturaleza manipuladora de la computación ha sido hiperdesarrollada. Y no hay sin duda exceso de computación sino porque hay insuficiencia de pensamiento”. Morin, El Método 3…, cit., p. 137. Por ello considero una pena que la Facultad de Derecho de la Universidad más importante de la Argentina no tenga como materia obligatoria la Filosofía del Derecho. V. bit.ly/3wTyszX (7/03/2008). No forma parte del ciclo profesional común, es decir, de aquellas materias que los estudiantes de Derecho no pueden obviar. Asombrosamente, sí existe el Departamento de Filosofía del Derecho, y cursos como el de Interpretación de la Ley, como si esta temática no formara parte de Teoría General del Derecho, y otro sobre “Elaboración de Normas Jurídicas”. También sorprende que sí haya, pero a nivel de posgrado, una maestría en Filosofía del Derecho. La reflexión y el contacto del Derecho con el resto de las disciplinas no deberían estar reservadas solo a los estudiantes de posgrado.
  90. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 125. “[…] desarrollo de las estrategias de la inteligencia, […] la búsqueda, […] la problematización y, a pesar de las determinaciones potentes de la cultura (imprinting, dogmas, hábitos) lo que en adelante resulta posible en todos los terrenos es la desautomatización de la inteligencia…”. Morin, El Método 3…, cit., p. 138.
  91. Fallado el 13/09/1956 por la Cám. Nac. del Trab.
  92. V. al respecto el art. 104: “Formas de determinar la remuneración. El salario puede fijarse por tiempo o por rendimiento del trabajo, y en este último caso por unidad de obra, comisión individual o colectiva, habilitación, gratificación o participación en las utilidades e integrarse con premios en cualquiera de sus formas o modalidades”. El resaltado es mío.
  93. Galati, La costumbre…, cit., pp. 391-392.
  94. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 258.
  95. Íd., p. 416.
  96. “[…] hay una sola línea recta entre dos puntos. La intuición, en este ámbito, nos da la certeza absoluta. Es posible imaginar una línea recta que una dos puntos, pero toda otra línea que se conciba pasando por ellos debe ser curva, no recta. Por lo tanto, argüía Kant, tenemos derecho a abrigar completa confianza en el conocimiento de todos los axiomas de la geometría. Puesto que los teoremas derivan todos lógicamente de los axiomas, también estamos autorizados a tener completa confianza en la verdad de los teoremas. La geometría, pues, es absolutamente cierta, de una manera que no requiere justificación por la experiencia. No es necesario hacer puntos sobre una hoja de papel y trazar varias líneas para establecer el enunciado de que sólo habrá una línea recta que una dos puntos cualquiera. Se lo justifica por la intuición […]”. Carnap, Rudolf, Fundamentación lógica de la física (1966), Madrid, Orbis Hyspamérica, 1985, cap. xviii: “La síntesis ‘a priori’ de Kant”, pp. 155-156; compendio de Eugenio Tait, en bit.ly/3sfKfb8 (15/11/2009).
  97. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 126. “Los seres espíritus se multiplican a través de mil redes de comunicación humana, a través del discurso, la educación, el adoctrinamiento, la palabra, el escrito, la imagen”. Morin, El Método 4…, cit., p. 129.
  98. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 194. “[…] tienen en perspectiva el pensamiento en funcionamiento, quieren considerar su progresión, introduciendo el tiempo y el devenir de forma intrínseca; […] introducen explícitamente la contradicción e intentan representar la andadura de un pensamiento que se debate con las contradicciones e intenta superarlas […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 199.
  99. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 147. “[…] todo lo que suscita desviaciones y antagonismos es ‘ruido’ que el sistema debe eliminar […]”. Morin, El Método 1…, cit., p. 175.
  100. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 147. “[…] el antagonismo, agazapado u obrando en el corazón de lo Uno, juega un papel no solamente destructor, sino constructor”. Morin, El Método 1…, cit., p. 174.
  101. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 385. “El principio del tercio excluso y el principio de identidad conciernen a sistemas ‘cerrados’, que se definen no sólo sin referencia a su entorno, sino sin tener en cuenta tampoco el segundo principio de la termodinámica, que constituye un principio de transformación interna de los sistemas cerrados”. Morin, El Método 2…, cit., p. 444.
  102. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 147. “[…] en ninguna parte de las ciencias ha podido echar raíces la idea a veces empíricamente reconocida de antagonismo”. Morin, El Método 1…, cit., p. 175.
  103. “L’idée d’antagonisme, dévaluée par ses origines philosophiques […] n’a pas obtenu droit d’entrée dans la pensée scientifique. Toutefois la micro-physique a désormais installé dans l’ombre de chaque particule son anti-particule […] et elle en est venue à concevoir une anti-matière”. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 147. “La idea de antagonismo, devaluada por sus orígenes filosóficos […] no ha obtenido el derecho de entrada en el pensamiento científico. Sin embargo la microfísica ha instalado recientemente a la sombra de cada partícula su antipartícula, […] llegando a concebir una antimateria”. Morin, El Método 1…, cit., p. 174.
  104. “Castoriadis, un titán del espíritu”, en bit.ly/3lUD9re (18/07/2007).
  105. Morin, Sociología, cit., p. 75.
  106. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 33.
  107. Íd.
  108. Íd., p. 39.
  109. Ciuro Caldani, “Bases categoriales de la dinámica y la estática jurídico sociales (Elementos para la sociología jurídica)”, Rosario, Instituto Jurídico-Filosófico, Fac. de Derecho, UNR, 1967, reimpreso en Revista del Centro de Investigaciones de Filosofía Jurídica y Filosofía Social, n.º 28, Rosario, fij, 2004/2005, p. 111.
  110. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 246.
  111. Íd., pp. 246-247.
  112. Íd., p. 33. “Previo a todo enfoque de la razón, lo justo se hace presente al espíritu a través de un halo donde él es captado por un primer conocimiento, intuitivo, a menudo más eficiente para la acción que el conocimiento racional: este último vale más para el control, pero aquel tiene las antenas que, en la mayor parte de los hombres, le ahorran de toda discusión, y en el jurista o el juez mismo, en la mayor parte del tiempo, anticipan” (trad. del autor).
  113. Íd., p. 34. “[…] hay algo de misterioso en esta intuición, y suele suceder que, al tratar de someterla y reducirla a su medida [a la razón], la ciencia racional del Derecho se extravía” (trad. del autor).
  114. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 170. “[…] todas las actividades racionales de la mente van acompañadas de afectividad. La afectividad, que ciertamente puede inmovilizar la razón, es la única capaz de movilizarla”. Morin, El Método 6…, cit., p. 150.
  115. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 170. (Morin, El Método 6…, cit., p. 150).
  116. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 396.
  117. V. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 171. (Morin, El Método 6…, cit., p. 150).
  118. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 172. “La pasión es necesaria para la humanización de la razón, que le impide hundirse en una abstracción que se vuelve delirante”. Morin, El Método 6…, cit., p. 151.
  119. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 172. “Razón y pasión pueden y deben corregirse la una a la otra. Podemos a la vez razonar nuestras pasiones y apasionar a nuestra razón”. Morin, El Método 6…, cit., p. 151.
  120. Sobre el tema p. v. Galati, Los comités hospitalarios de bioética. Una comprensión trialista y transdisciplinaria desde el Derecho de la Salud, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Teseo-Universidad Abierta Interamericana, 2015, en bit.ly/3ztOlyx (12/04/2018).
  121. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 115. “Disponen [las ideas] […] de un soporte biológico constituido por estos mismos cerebros, y es esto lo que les va a insuflar vida propia”. Morin, El Método 4…, cit., p. 118.
  122. Nicolescu, Basarab, “La transdisciplinariedad. Desvíos y extravíos”, en bit.ly/36VGaij.
  123. Íd.
  124. Sobre el tema p. v. Galati, “Notas sobre los comités de ética de la investigación científica”, en Zeus OnLine, en bit.ly/3ztPJRL (26/07/2018).
  125. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 179. “[…] debe disponer de un método que le permita concebir la multiplicidad de los puntos de vista, y después pasar de un punto de vista al otro; debe disponer de conceptos teóricos que, en lugar de cerrar y aislar las entidades (física, biología, sociología), le permita circular productivamente”. Morin, El Método 1…, cit., p. 209.
  126. Sobre el tema p. v. Galati, Metodología…, cit.
  127. Morin, Sociología, cit., p. 17.
  128. Fisman, Noemí, “Homosexualidad”, en aa. vv., Semiología clínica, coord. por A. Muniagurria y J. Libman, t. 1, Bs. As., El Ateneo, 1988, p. 329.
  129. Ciuro Caldani, “Acerca de la normalidad, la anormalidad y el Derecho”, en Investigación…, n.° 19, Rosario, fij, 1992, p. 6.
  130. Íd. V. el cap. 5 del tomo 1: Galati, Otra introducción…, cit.
  131. V. Freud, El malestar en la cultura y otros ensayos, trad. de Ramón Rey Ardid y Luis López Ballesteros y de Torres, Madrid, Alianza, 1970.
  132. Ciuro Caldani, “Acerca de la normalidad…”, cit., p. 6.
  133. Íd., p. 7.
  134. Íd., p. 8.
  135. Íd., p. 6. V. tb. Ciuro Caldani, “Filosofía jurídica de la marginalidad, condición de penumbra de la Postmodernidad”, en Investigación…, n.° 25, Rosario, fij, 1995, pp. 25-49.
  136. Ciuro Caldani, “Acerca de la normalidad…”, cit., p. 7.
  137. La sentencia del Tribunal de la Suprema Inquisición dada por los santos magistrados puede verse en bit.ly/3iGfx7A (10/03/2008), y la abjuración, en bit.ly/36T0Bwq (10/03/2008).
  138. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 49. “[…] la relativa o parcial desacralización de las verdades establecidas, el relativo o parcial endulzamiento de la represión de las desviaciones o transgresiones permiten las desintimidaciones y desinhibiciones subjetivas. A partir de ahí, los individuos cuyo desarrollo personal haya experimentado débilmente el imprinting pueden dejar que su pensamiento se conduzca y les conduzca lógicamente a las consecuencias cismáticas […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 53.
  139. Ciuro Caldani, “Acerca de la normalidad…”, cit., p. 12.
  140. V. el cap. 8 del tomo 1: Galati, Otra introducción…, cit.
  141. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 244.
  142. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 21. “[…] la conciencia moral es una emergencia histórica […]. Contribuye a religar individuo/sociedad/especie a pesar de las oposiciones y antagonismos entre estos tres términos y supera hasta cierto punto estos antagonismos. Reinscribe la mente individual, en un nivel superior, en el bucle trinitario”. Morin, El Método 6…, cit., p. 26.
  143. Fallado por la Sala 1 de la Cámara Administrativa y Tributaria de la Ciudad de Buenos Aires el 27/12/2004. La decisión del tribunal de segunda instancia implicó revocar la medida cautelar por la cual el a quo resolvió la suspensión de la muestra de Ferrari. Sobre el tema p. v. Galati, “Notas jurístico-dikelógicas del Derecho del Arte. Hacia una armonía entre Arte, Religión y Filosofía”, en Investigación y Docencia, n.º 43, Rosario, fij, 2010, pp. 107-126, en bit.ly/3hYcveL (10/10/2010).
  144. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 40.
  145. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 75. “[…] la ceguera ante todo lo que no sea ambiciones, intereses y vanidades sólo nos aclara las motivaciones y los comportamientos de los que ciegan”. Morin, El Método 4…, cit., p. 81.
  146. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 370.
  147. Truyol y Serra, Antonio, Historia de la Filosofía del Derecho y del Estado, 2.ª ed., Madrid, Alianza, 1982, vol. 1, p. 104.
  148. Como lo señalo en el cap. 3 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit.
  149. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 124. “[…] las elucidaciones de la ciencia reduccionista [que] han sido pagadas con el oscurantismo”. Morin, El Método 1…, cit., p. 149.
  150. Sobre el tema p. v. Galati, “La ciencia de la transdisciplinariedad o la política compleja. (Las fronteras entre el derecho y la política)”, en Desafíos, vol. 27, n.° 2, Bogotá, Universidad del Rosario, 2015, pp. 83-120, en bit.ly/3eRTSXP (21/03/2015).
  151. Goldschmidt, Introducción…, cit., pp. 369-370.
  152. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 15. “La ética se nos manifiesta, de forma imperativa, como exigencia moral”. Morin, El Método 6…, cit., p. 21.
  153. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 29. “[…] pueda seguir presente en el individuo como aspiración al bien, repugnancia del mal. No tiene más fundamento que ella misma, es decir, su exigencia, su sentido del deber”. Morin, El Método 6…, cit., p. 32.
  154. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 15. “Su imperativo nace de una fuente interior al individuo, que siente en su ánimo la conminación de un deber”. Morin, El Método 6…, cit., p. 21.
  155. Goldschmidt, Introducción…, cit., pp. 388 y 390.
  156. Íd., p. 389.
  157. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 29. “El término ‘valores’ […] indica que la ética deja de ser una exigencia interior vivida incondicionalmente […]”. Morin, El Método 6…, cit., p. 32.
  158. Morin y Kern, op. cit., p. 132.
  159. Íd.
  160. Íd., p. 135.
  161. Íd., p. 133.
  162. Morin, Les sept savoirs nécessaires à l’éducation du futur, París, Seuil, Unesco, 1999, en bit.ly/2W6r0Vc (19/01/2009), p. 55. “[…] un arte de vivir que nos pide […] comprender de manera desinteresada”. Morin, Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, trad. de Mercedes Vallejo-Gómez, París, Unesco, 1999, en bit.ly/3lqw1mm (18/09/2008), p. 50.
  163. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 22. “La autonomización de la mente le permite al filósofo, aun respetándola, superar la ética comunitaria; esta superación es potencial en las sabidurías antiguas orientales y occidentales”. Morin, El Método 6…, cit., p. 26.
  164. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 383.
  165. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 244.
  166. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 380. “[…] hemos visto que el paradigma ‘no hay ciencia más que de lo general’, que excluía toda individualidad y toda singularidad, debe ser radicalmente superado: el objeto primero de toda ciencia, el mundo, es singular en su origen, en su globalidad, en sus desarrollos, y esto es lo que fundamenta la generalidad de las Leyes de la Naturaleza, leyes universales de nuestro Universo singular […]”. Morin, El Método 1…, cit., p. 428.
  167. Morin, Les sept…, cit., p. 64. “[…] la dominación, la opresión, las barbaries humanas permanecen en el planeta y se agravan. Es un problema antropo-histórico fundamental para el cual no hay solución a priori […]”. Morin, Los siete…, cit., p. 59.
  168. Morin, Les sept…, cit., pp. 64-65. “No tenemos las llaves que abran las puertas de un futuro mejor. No conocemos un camino trazado. ‘el camino se hace al andar’ (Antonio Machado)”. Morin, Los siete…, cit., p. 59.
  169. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 74. “[…] el marxismo goldmaniano, al considerar las obras de pensamiento como productos ideológicos de una clase social, trivializa los Pensamientos de Pascal, que se convierten en la expresión de la nobleza de toga laminada entre la monarquía absoluta y la burguesía ascendente. Este ejemplo nos muestra que el pensamiento original sólo se puede trivializar introduciendo (a posteriori) un a priori doctrinario (traducir toda idea en ideología de clase). Si la evolución del conocimiento puede ser deducida, predicha, producida a partir de las condiciones sociales-culturales-históricas, ¡a qué esperan los trivializadores para deducir, predecir, producir el conocimiento del futuro!”. Morin, El Método 4…, cit., pp. 80-81.
  170. Ciuro Caldani, Metodología dikelógica. Métodos constitutivos de la justicia. Las fronteras de la justicia, Rosario, fij, 2007, p. 75.
  171. Morin, Les sept…, cit., pp. 64-65. Morin, Los siete…, cit., p. 59.
  172. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 174. (Morin, El Método 3…, p. 189).
  173. V. Galati, “Una interpretación goldschmidtiana del objetivismo valorativo de Werner Goldschmidt”, en aa. vv., Dos Filosofías del Derecho argentinas anticipatorias: homenaje a Werner Goldschmidt y Carlos Cossio, coord. por Miguel Ángel Ciuro Caldani, Rosario, fij, 2007, pp. 101-106.
  174. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 82. “[…] las reglas del espíritu (lingüística, lógica) y las cosas del espíritu (mitos, ideas) trascienden a los individuos-sujetos. […] Si […] queremos focalizar el aspecto individual-subjetivo de la actividad del espíritu, encontramos la noción de psiquismo”. Morin, El Método 3…, cit., p. 92.
  175. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 82. “El psiquismo […] retroactúa sobre aquello de donde emerge”. Morin, El Método 3…, cit., p. 92.
  176. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 251. (Morin, El Método 6…, cit., p. 220).
  177. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 253. “[…] rechaza el realismo trivial que se adapta a lo inmediato, así como el utopismo trivial que ignora los constreñimientos de la realidad. Sabe que en lo real hay posible todavía invisible”. Morin, El Método 6…, cit., p. 222.
  178. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 340. “La vuelta de lo antiguo no es otra cosa que el surgimiento del renuevo. RE no sólo significa vuelta de lo antiguo, sino renovación”. Morin, El Método 2…, cit., p. 395.
  179. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 346. “No sólo debe ser concebido [RE] en términos de repetición y de copia, sino en términos de complejidad reorganizadora, regeneradora, reproductora”. Morin, El Método 2…, cit., p. 401. No obstante, en otra oportunidad, señala Morin: “Pienso que los términos ‘pos’ y ‘neo’ traducen la imposibilidad de conceptualizar verdaderamente, por ahora, la nueva cara que todavía no está formada”. Morin, “Epistemología…”, cit., p. 446. Allí se refería a la posmodernidad, en donde no se sabe muy bien en qué consiste lo que prosigue a lo moderno/contemporáneo. En el caso de la temática del valor, creo que la explico como para plantear un objetivismo renovado, o una comodelización.
  180. Señala Cossio que “las valoraciones, siendo individuales, no tienen otra garantía contra lo arbitrario y personal, que regirse por valores objetivos”. “La bi-valencia de la verdad y el error como fuerza de convicción y como arbitrariedad”, en La Ley, t. 70, p. 755.
  181. No obstante esta idea, pueden verse en el maestro germano-español ideas implícitas respecto de su flexibilidad valorativa. V. Galati, “Una interpretación…”, cit.
  182. Morin, Introducción a una política del hombre, trad. de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar, Barcelona, Gedisa, 2002, p. 141.
  183. Morin, Sociologie, cit., p. 172. “[…] nos vemos obligados a ser dobles”. Morin, Sociología, cit., p. 199.
  184. V. el cap. 3 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit.
  185. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 83. “[…] no situar el concepto de verdad en la teoría, doctrina, la idea, sino en la problemática. Se trata por tanto de preguntarse, no si existen situaciones que produzcan ‘ideas verdaderas’, sino si existen situaciones donde puedan plantearse abiertamente y debatirse problemas ‘verdaderos’, es decir los problemas fundamentales de la naturaleza del hombre, de la sociedad, del mundo, de Dios, de la justicia, y el problema de la verdad misma…”. Morin, El Método 4…, cit., p. 90.
  186. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 85. “Los problemas de radicalidad sólo se plantean abiertamente en tanto que problemas en las condiciones dialógicas/pluralistas que permiten el encuentro de conminaciones contradictorias en un mismo espíritu, y la expresión de desviaciones respecto de las normas cognitivas”. Morin, El Método 4…, cit., pp. 91-92.
  187. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 29. “No menos ingenuo es el deseo de adaptar la ética al siglo, en lugar de concebir la doble adaptación en bucle: adaptar el siglo a la ética, adaptar la ética al siglo”. Morin, El Método 6…, cit., p. 32.
  188. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 215. “[…] aunque no pudiéramos concebirlo independientemente de nosotros, podemos reconocerle independencia y consistencia”. Morin, El Método 3…, cit., p. 232.
  189. Gómez Marín, Raúl, “Arquitectura teórica de la complejidad paradigmática. Trayectoria e incursiones”, en aa. vv., Manual de iniciación pedagógica al Pensamiento Complejo, comp. por Marco Antonio Velilla, Instituto Colombiano de Fomento de la Educación Superior, Unesco, Corporación para el Desarrollo Complexus, 2002, en bit.ly/3iEKtnL (27/10/2006).
  190. Prigogine, El fin de las certidumbres, 6.ª ed., trad. de Pierre Jacomet, Bs. As., Andrés Bello, 1998, p. 15. El resaltado me pertenece.
  191. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 15. “Su imperativo nace de una fuente interior al individuo, que siente en su ánimo la conminación de un deber. Proviene también de una fuente exterior: la cultura, las creencias, las normas de una comunidad. También hay, sin duda, una fuente anterior, surgida de la organización viviente, transmitida genéticamente. Estas tres fuentes están correlacionadas, como si hubiera una capa subterránea común”. Morin, El Método 6…, cit., p. 21.
  192. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 176. “El individuo-sujeto […] escapa al solipsismo, puesto que depende de un patrimonio genético anterior y de una ecología exterior. Su definición comporta la inclusión en un espacio, una especie, un pasado, un futuro, una comunidad incluso”. Morin, El Método 2…, cit., p. 210.
  193. Goldschmidt, “Lugar del Trialismo en la historia del pensamiento iusfilosófico y su operatividad en la práctica”, en El Derecho, t. 49, p. 900.
  194. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 188. (Morin, El Método 5…, cit., p. 183).
  195. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 189. “Cada cultura, mediante su impronta precoz, sus prohibiciones, sus imperativos, su sistema de educación, su régimen alimentario, sus modelos de comportamiento, reprime, inhibe, favorece, estimula, sobredetermina la expresión de las aptitudes individuales, ejerce sus efectos sobre el funcionamiento cerebral y sobre la formación de la mente, y de esta suerte interviene para coorganizar, controlar y civilizar el conjunto de la personalidad. De este modo, la cultura sujeta y autonomiza a la vez al individuo”. Morin, El Método 5…, cit., pp. 184-185.
  196. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 326. “[…] la autonomía dependiente […] reconoce las determinaciones, pero excluye el determinismo absoluto. Reconoce las libertades pero excluye el libre albedrío absoluto”. Morin, El Método 5…, cit., p. 313.
  197. Von Glaserfeld, “La construcción del conocimiento”, trad. de Leandro Wolfson, en aa. vv., Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad, ed. al cuidado de Dora Schnitman, Bs. As., Paidós, p. 128.
  198. Cossio avala el consenso por su posición relativa a la objetividad social del valor: “[…] la posibilidad de la objetividad radica […] en que la vivencia cognoscente se constituya, no sobre un yo como sujeto, sino sobre un nosotros como sujeto. […] En este sentido, los valores objetivos de la valoración jurídica son fundamentalmente históricos”. V. Cossio, “La bi-valencia…”, cit., p. 755.
  199. “Objetividad, en éstos términos, significa un acuerdo más o menos generalizado acerca del valor de tal o cual conducta, aunque no se agote en el consenso. Podemos diferir al consenso cuestiones como la propiedad privada o la sexualidad; escapan al consenso las valoraciones relativas a la propia dignidad humana como el incesto, el homicidio, la igualdad de razas”. Menicocci, Alejandro, “Panorama histórico de los grandes paradigmas para la construcción del conocimiento jurídico”, en aa. vv., Introducción al Derecho, coord. por Juan José Bentolila, Bs. As., La Ley, 2009, pp. 14-15.
  200. Von Glaserfeld, op. cit., p. 131.
  201. “[…] uno está en condiciones de mostrar que, dentro de un sistema, no puede producir justificaciones que llamaríamos éticas. Sin embargo, es posible formar justificaciones que uno podría llamar no contradictorias. Pero ir de ahí a la ética, no lo veo”. Íd., p. 137. El autor no apuesta, no se juega, pero existe lo malo o bueno desde el comienzo de los tiempos, según la historia de la ética.
  202. Morin, Introducción al pensamiento complejo, trad. de Marcelo Pakman, Barcelona, Gedisa, 2005, p. 83.
  203. Morin, La Méthode 2…, cit., pp. 281-282. “[…] de ningún modo condeno, antes al contrario me adhiero plenamente, al necesario rechazo científico del subjetivismo, es decir, de la idiosincrasia afectiva, del egocentrismo, del etnocentrismo, de la opinión arbitraria. Pero […] [por] haberse realizado […] la lucha elucidante contra el subjetivismo ha hecho a la ciencia ciega para con el sujeto. […] el desarrollo de la lucha contra el subjetivismo exige el reconocimiento del sujeto y la integración crítica de la subjetividad en la búsqueda de la objetividad”. Morin, El Método 2, cit., p. 328.
  204. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 298. “[…] la objetividad […] comporta […] la pasión por lo verdadero, la auto-reflexión, la auto-crítica, necesita el esfuerzo subjetivo para superarse a sí misma”. Morin, El Método 2…, cit., p. 347.
  205. Nicolescu, “Transdisciplinarity – Past, present and future”, en bit.ly/3rwGxJI. “Los valores transdisciplinarios no son objetivos ni subjetivos” (trad. del autor).
  206. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 87. “Existe pues la posibilidad, no de una sociología de la verdad, sino de una sociología de las condiciones de búsqueda de la verdad y las condiciones de emergencia de los verdaderos problemas. Pero no podemos determinar la emergencia de las ‘verdaderas’ respuestas eventuales”. Morin, El Método 4…, cit., p. 94.
  207. Morin, Les sept, cit., p. 47. “[…] importa no ser realista en sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad), lo que importa es ser realista en el sentido complejo: comprender la incertidumbre de lo real, saber que hay un posible aun invisible en lo real”. Morin, Los siete…, cit., p. 42. Pienso que la clave de la polémica debe entenderse en estos nuevos términos.
  208. Por ello da soluciones, por ejemplo, al hablar del objeto justo. V. Goldschmidt, Introducción…, cit., pp. 432-436.
  209. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 145. “Todavía es más difícil pensar conjuntamente lo uno y lo diverso: quien privilegia lo Uno (como principio fundamental) devalúa lo diverso (como apariencia fenoménica); quien privilegia lo diverso (como realidad concreta) devalúa lo uno (como principio abstracto). La ciencia clásica se funda en lo Uno reduccionista e imperialista, que rechaza lo diverso como […] escoria”. Morin, El Método 1…, cit., p. 173.
  210. Reale, Miguel, “Naturaleza y objeto de la ciencia del Derecho”, en aa. vv., Ciencia jurídica (Aspectos de su problemática jusfilosófica y científico-positiva actual), t. 1, La Plata, Instituto de Filosofía del Derecho y Sociología, 1970, pp. 182-183. El resaltado es mío.
  211. Morin, “Epistemología de la complejidad”, trad. de Leonor Spilzinger, en aa. vv., “Nuevos paradigmas…”, cit., p. 431.
  212. V. Freud, “El yo y el ello”, en Los textos fundamentales del psicoanálisis, trad. de Luis López Ballesteros y otros, Barcelona, Altaya, 1993.
  213. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 142. “[…] cuando la realidad objetiva viene a contrariar la aspiración subjetiva, en particular cuando sobreviene la muerte, el egocentrismo tiende a recubrir esta realidad con sus secreciones subjetivas. De este modo, el ser humano está sometido a una confrontación ininterrumpida entre el principio de deseo y el principio de realidad, entre su necesidad de respetar la realidad y su tendencia a negarla”. Morin, El Método 5…, cit., p. 139.
  214. V. el cap. 5 del tomo 1: Galati, Otra introducción…, cit.
  215. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 85. “Para conocer al otro, sin duda es preciso percibirlo objetivamente, estudiarlo objetivamente a ser posible, pero también hay que comprenderlo subjetivamente. El desarrollo de un conocimiento objetivo del mundo debe ir a la par de un conocimiento intersubjetivo del otro”. Morin, El Método 5…, cit., p. 88.
  216. Morin, Articular los saberes. ¿Qué saberes enseñar en las escuelas?, 2.ª ed., trad. de Geneviève de Mahieu, con la colab. de Maura Ooms, Bs. As., Ediciones Universidad del Salvador, 2007, p. 96.


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