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2 Axiología dikelógica

1. El creador del trialismo plantea la pantonomía de la justicia, señalando que en el juicio final justos e injustos serán recompensados y castigados respectivamente. En el fin de los tiempos, será posible abarcar todo, conocer todo y poder todo, por la instancia divina que posee dichas facultades. Solo allí se haría verdadera justicia, es decir, pantónoma (pan: ‘todos’; nomos: ‘ley que gobierna’). En efecto,

[…] si resolvemos castigar a una persona por alguna conducta y premiar a otra por otra conducta, comprendemos en el acto que antes debiéramos investigar exhaustivamente las causas y los efectos de ambas conductas, así como las conductas similares de los demás y los castigos y los premios que por ellas recibieron para lograr la proporción justa de sus respectivos tratamientos; […] este examen no se debe hacer sólo con miras al pasado, sino también con respecto al porvenir[1].

Esto no significa que la justicia humana sea falsa, sino que es fraccionada, es decir, la posible. En efecto, “tampoco pueden realizarse investigaciones de infinitos acontecimientos. Por consiguiente, […] se escoge un número determinado de sucesos y se limita así el círculo del trabajo. Este procedimiento se llama ‘método del fraccionamiento’[2]”. El jurista germano-español ve la pantonomía y la necesidad del fraccionamiento también del lado del justiciable, es decir, de aquel que reclama justicia. En otras palabras, el justiciable merece un juzgador perfecto, por ejemplo, que no ha cometido delitos o de moralidad intachable, pero, en el ámbito de las relaciones humanas, la búsqueda de semejante juzgador paralizaría la marcha de la justicia en un gran número de casos. También señala que el descubrimiento de un delito perpetrado por el juez pondría en tela de juicio todas las sentencias que hubiera dictado, y, en este sentido, el afán de perfeccionamiento de la justicia acarrearía retraso e inestabilidad. En suma, el remedio sería peor que la enfermedad[3]. Morin desarrolla un ejemplo de antagonismo ético que llama al fraccionamiento, es decir, al reparto posible:

[…] dans les années 1936-1937, il fallait lutter à la fois contre le nazisme et le communisme stalinien qui, l’un comme l’autre, avaient révélé, à ceux qui voulaient/pouvaient voir, leur véritable visage. Mais sous l’Occupation, la lutte simultanée sur le deux fronts risquait d’aboutir à l’abandon de toute lutte. Il fallait établir une priorité ou une sélection, et cela entraînent inévitablement l’affaiblissement de la lutte contre l’une des menaces[4].

2. A pesar de las alusiones de Goldschmidt al juicio final, podemos inferir una concepción “metodológica” compleja de la justicia. Aunque él hace reposar la perfección de la justicia en Dios[5], en mi caso puedo hacerla reposar en lo que el hombre debe ser, en el valor mismo, tal vez visto como utopía. Cabe tener en cuenta que el valor no surgió desde la teología. Es posible que humanamente nos figuremos un mundo en paz. Si compleja debe ser la teoría, la justicia no podía ser de otra forma, es decir, incluyendo su vocación de totalidad, lo que la hace armónica[6]. Por otra parte, la aspiración sistemática se relaciona también con la necesidad que reclama Morin de tener en cuenta el todo, a fin de no caer en un análisis fragmentario[7], simple e injusto. En efecto, el jurista germano-español concibe a la justicia como pantónoma, abarcadora de la totalidad pasada, presente y futura de las adjudicaciones, a fin de ser, precisamente, justa. Pero Goldschmidt conoce de límites, y, así como se dan en los repartos, los tiene también la justicia. Y ellos son dos: la ignorancia y la impotencia. Como la categoría de límites se da en las dimensiones sociológica y dikelógica, también ocurre en la normológica, en cuanto la lógica es en sí un límite. Un elemento se ve en todas las partes del sistema, hologramáticamente. Así,

la realización de la justicia es de carácter sistemático. Con ello se afirma que dicha realización se perfecciona esencialmente en una totalidad. He aquí la función pantónoma de la justicia. El sistema es […] siempre una totalidad; lo asistemático es lo fragmentario. […]. Tropezamos con la incognoscibilidad e irrealizabilidad de la justicia, al menos en parte. A la justicia siempre se la conoce y se la realiza de modo fraccionado[8].

3. Esta ignorancia y esta impotencia son las que generarán como consecuencia que unos fraccionen y otros desfraccionen. “La justicia humana restringe o amplía, fracciona o desfracciona el número de elementos que somete al examen de la justicia[9]”. He aquí una paradoja: algo que pretende ser absoluto tiene dos limitantes que lo hacen relativo. Se trata de la contradicción al interior de todo ser, como lo señala el pensador francés. Lo que, por otra parte, hace fluida la teoría, compatible con la dialógica moriniana, y el movimiento que describe e integra la realidad. Dice Morin con respecto al conocimiento, que bien puede aplicarse al conocimiento de la justicia:

Ignorance, inconnu, ombre, voilà ce que nous trouvons dans l’idée de connaissance. Notre connaissance, pourtant si intime et familière en nous-mêmes, nous devient étrangère et étrange dès qu’on veut la connaître. Nous voilà placés, dès le départ, devant ce paradoxe d’une connaissance qui, non seulement éclate en miettes à la première interrogation, mais qui aussi découvre l’inconnu en elle-même […][10].

4. Un ejemplo claro de esta imperfección de la justicia humana ha recaído en el caso de la pena de muerte. En nuestro país, a raíz de la “inseguridad”, voces de actores y conductores de televisión reclaman dicha pena capital con la frase talional “El que mata debe morir”. Frase contradictoria, no por el catolicismo que muchos de los declamantes dicen profesar, sino también porque contradice la historia de la humanidad, basada en la posibilidad de regeneración del ser humano, que tiene como ínsita característica la posibilidad de errar. Por motivos tal vez económicos, en el estado de Nuevo México, en ee. uu., el gobernador promulgó –no vetó– la abolición de la pena de muerte, precisamente por considerar que su ejecución reclama una perfección que el Estado no tiene, es decir, no hay confianza en el sistema judicial actual[11]. También hace referencia a la realidad[12], que señala dicha imperfección. Asimismo, se dice que cuesta diez veces más que la prisión perpetua, lo cual se señala en plena crisis económica[13]. El proceso es más complicado y largo, debido a los recursos que duran años, y los defensores son generalmente pagados por el Estado.

5. La categoría de la pantonomía de la justicia, con sus correlatos de ignorancia e impotencia, que obstan a la realización de aquella, es una consciencia de los límites humanos, pero a la vez un llamado a la no desesperanza. En efecto, señala Goldschmidt:

Quien no pueda apartar su vista de la miseria que se descubre en tierras lejanas quedando paralizado por el dolor, permite que un deber actual impersonal impida el funcionamiento del deber personal de actuar que consiste en ayudar a quienes nos rodeen. Quien no puede llegar a ser brillante benefactor de la humanidad, ¡no por ello deje de ser un modesto lazarillo![14]

Complementariamente, expone Morin la ayuda de las circunstancias: “Nombre de résistances, irréalistes à leurs débuts, devinrent, grâce au développement de circonstances favorables auxquelles elles contribuèrent, plus réalistes que tous les réalismes[15]”. Un ejemplo de la aplicación de estos pensamientos fueron los acontecimientos del Mayo francés y del movimiento universitario reformista argentino de 1918. El gran desafío que se plantea es no esperar todos los cambios de una revolución con “mayúsculas”, como la francesa, en la que rodaron cabezas guillotinadas, la rusa, en la que se intentó instaurar la idea del marxismo, la de Mayo argentina, en la que comenzamos a liberarnos de la dominación española, o la protestante, que significó una de los más grandes cismas a nivel religioso por la lucha a favor de la libertad del fiel y contra los privilegios. Puede entonces desdramatizarse la revolución clásica e integrársela a la vida, para que las reformas, sean grandes o pequeñas, comiencen en algún momento. Muchos cambios empezaron por ser insignificantes o minúsculos[16].

5.1. En el Derecho hay situaciones en las que se da paso de un régimen a otro. Por ejemplo, de la esclavitud, del sometimiento de la mujer, de la explotación económica de los obreros, a sus contrarios[17]. Goldschmidt señala que, si bien la transformación de un régimen a otro puede ser al principio escandalosa o utópica, constituye en realidad el acercamiento a un régimen de justicia verdadero, por realización de un conocimiento progresivo[18]. Y así coincide con Morin.

5.2. En referencia a la mejora de la especie humana, el filósofo francés comienza señalando que son inherentes a ella los egocentrismos y etnocentrismos que suscitan enemistades. Pero luego dice que debemos superar la repulsión al extraño que no se conforma a nuestras normas, y sobre el que proyectamos nuestros temores a lo desconocido y lo extraño. Ahí es cuando señala que ello requiere un esfuerzo, también del extraño, pero que aun así este proceso debe comenzar[19]. Tenemos la tendencia de poner culpas y errores en los demás, y puede ser cierto que las tengan, como nosotros. Pero lo que más está a nuestro alcance es nuestra posibilidad de cambiar, y por ahí debemos empezar.

5.3. Martin Luther King dejaba con su accionar el germen de una lucha que no parece culminar con Barak Obama, el primer presidente negro elegido en ee. uu., en el año 2008. Recibió el premio Nobel de la Paz en 2009, tal vez más por las esperanzas puestas en él o el contraste con su predecesor, que por lo que efectivamente hizo a favor de la paz. Nadie sabía que la vida de ambos protagonistas se encadenaría tras un ideal común. Aparentemente, Obama tiene un discurso contrario al liberalismo extremo[20], y plantea un gobierno distinto al de su antecesor George Bush, centrado en la guerra, la industria armamentista, y la permisión del accionar incontrolado del mercado, que tal vez haya llevado a la crisis financiera evidenciada en las hipotecas incobrables y la especulación financiera. El contraste también es notable con su sucesor, Donald Trump.

En algún momento, o una mujer o un grupo de mujeres decidió iniciar un movimiento para luchar por sus derechos, que culminó en distintos reconocimientos, como su capacidad civil y su derecho a voto, lo cual continúa con las reivindicaciones laborales y de género[21]. El punto cúlmine de la liberación femenina se dio con la lucha por la despenalización del aborto en Argentina. De allí que sea tan difícil trazar una línea demarcatoria entre evolución y revolución jurídica, y plantee entonces la r-evolución[22]. Como señala Morin, los antagonistas pueden unirse en un sistema común que los englobe.

5.4. Otro caso es el del expansionismo alemán anterior a la Segunda Guerra Mundial. Su realidad parecía ineluctable. Pero no contaba con la lucha de De Gaulle, ni con el ataque a Pearl Harbor por los japoneses, que determinó la intervención de ee. uu.[23]. “Bajo la corteza de la realidad visible hay una realidad subterránea, oculta, que más tarde emergerá, pero es totalmente invisible al realista[24]”. Tampoco era realista pensar que en 1992 se desintegraría la urss[25]. ¡La dikelogía ayuda a desvelar dicha realidad oculta!

5.5. Debe tenerse en cuenta que, si la biología, la fisiología y la vida han podido cambiar, con mayor razón las sociedades y el Derecho también podrían. El filósofo francés da cuenta de lo imposible que parecía el surgimiento de la vida por las restricciones de organización físico-químicas. Asimismo, parecía imposible el surgimiento del lenguaje hasta la revolución anatómica/genética/sociológica/cultural que permitió que el cráneo se elevara y se formara una cavidad supralaríngea que se conjugó con la mayor blandura de las cuerdas vocales y la evolución del paladar, por lo cual se volvieron articulados los sonidos. Lo propio ocurrió con las ciudades y la agricultura, que prosiguieron a la caza y la recolección a partir de la organización de las ciudades[26].

6. Morin coincide perfectamente con el trialismo: aquel, al hablar de la complejidad de la pareja utopía/realidad, y este, al hablar del nacimiento del deber de actuar en aquellos que conocen y pueden. El conocimiento y el poder son nociones muy abiertas, en cuanto la voluntad juega un papel importante en su eficacia, que luego podrá hacer nacer los deberes dikelógicos. Coadyuvando a la determinación de las categorías trialistas, Morin señala:

La relation entre le possible et l’impossible est variable selon les conditions historiques. […] L’impossible peut devenir possible: la bipédie aurait semblé impossible au quadrumane dont pourtant une partie de la progéniture est devenue bipède. L’aile aurait semblé impossible au reptile dont pourtant une partie de la progéniture est devenue oiseau. Toute métamorphose paraît impossible avant qu’elle survienne.
[…] être réaliste/utopiste au sens complexe: comprendre l’incertitude du réel, savoir qu’il y a du possible encore invisible dans le réel[27].

Hacer lo imposible posible dependerá entonces de cuánta voluntad pongamos en que los límites que señala Goldschmidt a la pantonomía de la justicia –ignorancia e impotencia– sean reducidos hasta tal vez desaparecer. En otra oportunidad señala, coincidiendo con la justicia posible que plantea el trialismo, que la finalidad principal no es querer el mejor de los mundos, sino querer un mundo mejor[28].

A tal punto puede llegar el ejercicio de pantonomía que nos plantea Goldschmidt, que permite la convivencia de dos soluciones contrarias, según fraccionemos o desfraccionemos dicho análisis pantónomo de la justicia. Esto es lo que Morin llamaría recursividad, espiral, diversidad, los antagónicos al interior de todo ser.

7. Tanto Goldschmidt como Morin ven la complejidad en otro aspecto: el tiempo. El jurista germano-español habla del complejo temporal que es necesario para dar cuenta acabadamente de la justicia, para lo cual incluye el problema del fraccionamiento. Morin también tiene conciencia del complejo temporal constituido por el pasado, el presente y el futuro:

Tout être humain, toute collectivité doit irriguer sa vie par une circulation incessante entre son passé où il ressource son identité en se rattachant à ses ascendants, son présent où il affirme ses besoins et un futur où il projette ses aspirations et ses efforts[29].

El tiempo puede diversificarse señalando los defectos que los excesos de cada aspecto temporal pueden acarrear:

La falta de ecuanimidad puede derivarse de indebidos fraccionamientos del pasado, el presente y el futuro: la desconsideración hacia el pasado y el presente produce la desviación “futurista”, el corte del pasado y el futuro origina el “coyunturalismo” y el fraccionamiento del presente y el futuro puede denominarse “revanchismo”[30].

Es interesante aplicar estas categorías al problema de los juicios a quienes violaron los derechos humanos durante el último gobierno de facto argentino.

El filósofo francés parece fincar el complejo temporal en el presente. “La circulación dialógica pasado/presente/futuro restaura la intensidad concreta del vivir que es el eje del presente. Como decía San Agustín: ‘Hay tres tiempos: el presente del pasado, el presente del presente y el presente del futuro[31]”. Esto me sugiere la idea de que, tal como ocurre con el bucle trinitario individuo/sociedad/especie, en donde los tres identifican a la humanidad al servicio del individuo, debiendo respetarse los tres para respetar a la humanidad, lo propio ocurriría con el bucle temporal pasado/presente/futuro, en donde el punto de partida debe ser el presente, ante un eventual conflicto. Sin descuidar tampoco, tal como lo señalo en el caso de la dialógica igualdad/libertad, que la preferencia variará de sociedad en sociedad en función de sus circunstancias. En sociedades que por mucho tiempo descuidaron la justicia a situaciones pasadas, como la argentina, la chilena, la española, por citar algunos casos, deberá el pasado hacerse presente. Mejor dicho, hacer justicia en el presente por hechos pasados.

8. Goldschmidt desarrolla la justicia complejamente, en cuanto tiene conciencia de la necesidad del fraccionamiento, entre otros aspectos, de los antecedentes de un acto. “No se averiguan sus causas remotas. No se abre el examen con respecto a la infinidad de circunstancias pasadas, del ambiente, de la herencia y del carácter que dieron lugar al delito”[32]. Coincidentemente, se explica respecto del desfraccionamiento/fraccionamiento:

La construcción de los casos no sólo es significativa por lo que se incluye (es decir, se despliega o desfracciona) sino por lo que se excluye (o sea, fracciona). “Recortar” (excluir, fraccionar) es favorecer la atención a lo no recortado y asegurarlo. Incluir (desplegar, desfraccionar) es modificar la atención a los otros despliegues que se incluyen debilitando la seguridad al respecto y acentuar la desatención hacia lo que no se incluye. Atender a unos despliegues es desatender a otros […][33].

Esto significa que, para el juzgamiento de una conducta, debe realizarse un corte con respecto a las causas que la originaron, lo que favorece la conservación de las bases de un régimen, sobre todo en lo relativo a la economía. De admitirse bases más sociales, por ejemplo, para la propiedad privada, las conductas que ataquen al bien jurídico propiedad tendrían menos presión desde el Derecho Penal, por ejemplo, admitiendo sin tapujos al hambre como causal de justificación, y las regulaciones de los derechos reales serían más flexibles, por ejemplo, en lo relativo a las condiciones de adquisición de la propiedad, como ha ocurrido en Brasil[34], sobre todo en lo relativo a los terrenos sin uso. Sin embargo, no toda profundización en las causas puede ser atendible. En el caso del imputado de un delito, no puede terminar por acusarse a sus progenitores, es decir, hay que fraccionar, cortar.

Morin, con la misma conciencia de la complejidad de la justicia, señala: “Alors que dans la vie ordinaire nous nous hâtons d’enfermer dans la notion de criminel celui qui a commis un crime, réduisant tous les autres aspects de sa vie et de sa personne à ce seule trait […][35]”. Creo que el método que plantea el Derecho concilia la necesidad de la captación del complejo de causas, aunque fraccionando en una serie razonada de ellas. El análisis del papel e influencia que cumple la sociedad en el condicionamiento de personas proclives al delito corresponde a la Criminología, y es entonces tarea de la jurística-sociológica, que es la parte del Derecho que despliega el conjunto de informaciones que el profesional del Derecho debe tener a fin de efectuar un adecuado análisis. Además, la sociedad asume sus diversos grados de influencia en la conducta delincuente a través del concepto de “resocialización”, proyectándose al futuro del condenado. El encerramiento es una instancia de revisión de la propia conducta y de preparación para la futura convivencia. Es el rol que la sociedad debe cumplir en compensación y como productora no tan remota de ese individuo delincuente. Hacer tanto hincapié en la reincidencia vuelca el complejo temporal hacia el pasado.

9. El desfraccionamiento, en general, es un signo de complejidad, en cuanto abre los cauces disciplinarios a fin de averiguar la verdadera base de toda cientificidad. “En cuanto a la marcha objetiva del saber, el idealismo tiende a producir fraccionamientos, en tanto que el realismo a desfraccionarlos[36]”. Tal vez el realismo no alcance la verdad, pecando de ingenuo, como algunos lo sostienen, pero implica un compromiso y acción tendiente a dicha averiguación. Toda la teoría trialista es un intento de desfraccionar el concepto de Derecho, a fin de incluir en él no solo las prescripciones, sino sus bases y sus horizontes. No obstante, las categorías para estudiar las bases del Derecho se fraccionan teóricamente en las categorías científicas de la dimensión sociológica, que analiza los perjuicios y beneficios, los grados de audiencia de los protagonistas, etc., y las categorías para estudiar las herramientas críticas del Derecho se fraccionan en los despliegues de la dimensión dikelógica, que critica lo “dado”.

Goldschmidt llega a una profundidad tal en el análisis de la pantonomía de la justicia que, con claridad, expone la diferencia entre el fraccionamiento y el desfraccionamiento:

El examen de un caso real […] desde el punto de vista de la justicia, es en rigor imposible, a causa de la función pantónoma de la misma. […]. Lo que pasa es que resultamos incapaces de comprender todo. […]. En realidad, […] practicamos […] justicia fraccionada. […] con frecuencia ocurre que una persona que tenemos en alta estima hace algo que condenamos. En esta hipótesis nos encontramos con tres posibilidades: o nos equivocamos en la estimación de la persona; o fallamos en la condena del género de conducta; o, […] el enjuiciamiento de la persona resulta independiente de la condena de la conducta. Los hombres escogemos casi siempre la primera posibilidad y cambiamos en nuestro parecer acerca de la persona. En esta actitud hay algo de acierto: la condena de un género de conducta […]. Pero con ello […] se condena […] una conducta concreta de una persona en su abstracción, […] pero de ningún modo a la persona como tal. Sin embargo, la situación descripta debiera dar lugar con frecuencia a una reconsideración de la condena del género de conducta, sobre todo desde el punto de vista de un desfraccionamiento[37].

Tómese por ejemplo el caso del fotocopiado de los libros de texto universitarios y cómo se juzga a veces a un alumno y cómo se juzga al profesor de la universidad que también suele hacerlo. Tal vez, por la alta estima que merece este último, y por justificarlo a fin de salvarlo de la acusación, se reexamine la condena a la reproducción sin autorización y se analice incluso el precio de los libros, la falta de acceso a ellos, su carácter cultural, el derecho humano a la educación, etc. ¿Por qué nos parece atendible el género de conducta si lo hace el profesor, incluso hasta hacernos aceptarla? Dicho ejemplo me recuerda el examen de las posibilidades de los jueces a la hora de dictar una medida para mejor proveer. Aquí se ve la arbitrariedad en que puede incurrir el juzgador. En el caso, estas son adoptadas cuando hay dudas y no se ha probado. En referencia al proceso penal:

¿Qué alternativas hay cuando hay duda? En el ámbito penal si hay duda tiene que absolver. Pero si el juez insiste en tomar la medida para mejor proveer, se dan cuatro alternativas: 1) dicta la medida y ésta no se realiza: debe absolver, sigue en la misma situación; 2) dicta la medida y no aclara: debe absolver, sigue en la misma situación; 3) dicta la medida y sale favorable al reo: sale de la duda a favor del reo, y debe absolver; 4) dicta la medida y sale en contra del reo, y condena. ¿Para qué lo hizo? Los jueces no pueden decir que no saben a quién beneficiar. Pero sí saben a quién quieren beneficiar. Y entonces solo se hizo para condenar[38].

En definitiva, si en tres de los cuatro casos se absuelve y solo en uno se condena, cuando se la pide, se sabe que existe la posibilidad de la condena, y se la pide igual. Lo peligroso es que el juez puede cambiar por uno u otro criterio sin exponer razones, ya que todas entran en el marco amplio que le brinda la ley. Por ello argumentamos por no mezclar pautas de valor en la interpretación, a fin de saber cuándo se acude al valor “justicia”, y si se aplica con unos y no con otros, dejando que la ley diga lo que tenga que decir. Si la ley, interpretada, es injusta, luego ello se declarará así con la ayuda de la dimensión dikelógica. Porque al valor justicia acudimos siempre, incluso cuando consideramos justa la norma en cuestión.

10. Es imprescindible para la ciencia del Derecho contar con categorías “jurídicas” que permitan ahondar en el problema, que es lo que al fin interesa solucionar, ya que la normatividad puede errar en los diferentes aspectos que fracciona de aquel. Así, “si de los resultados del fraccionamiento, es decir del análisis, surgen consecuencias inaceptables, hay que acudir al método sintético[39] ‘legislativo’, moviendo las fronteras[40] de la justicia, para presentar el problema de manera desfraccionada (quizás pueda decirse ‘refraccionada’)[41]”. El problema permite entonces que los conflictos jurídicos no solo sean tratados desde la normatividad, sino ampliamente desde la realidad social y la justicia. Las categorías sociológicas y valorativas del trialismo evidencian que tras las normas hay un “problema”, que puede abordarse y solucionarse de distintas maneras. Así lo señala Morin:

[…] les progrès de la biologie moléculaire, de la génétique, de la médecine ont fait surgir les problèmes de bioéthique. […]
Faut-il respecter la volonté du malade qui demande l’euthanasie pour échapper à ses tortures ou le laisser souffrir au nom du respect de la vie humaine ? À quel moment l’action thérapeutique intensive devient-elle acharnement thérapeutique, qui cesse de respecter la souffrance pour ne respecter que la vie brute ?[42]

10.1. Antiguas certezas son hoy temas problemáticos:

[…] la personne naissait quand l’enfant sortait du ventre de sa mère; elle mourait quand son cœur s’arrêtait. Aujourd’hui, les frontières de la personne humaine sont devenues floues. […]. Il y a disjonction désormais entre l’idée de vivre humainement et celle de survivre biologiquement[43].

Los problemas bioéticos demuestran cómo la ciencia jurídica debe hacer un espacio al estudio de los fraccionamientos y desfraccionamientos, en función de los conocimientos disponibles en la Medicina, la Antropología, la Ética. Morin expone ejemplos del complejo temporal y material/personal en materia de casos biojurídicos:

Faut-il prolonger indéfiniment un coma où le survivant, réduit à une vie végétative, n’a plus rien mentalement d’humain ? Faut-il prélever des organes sur ce mort en sursis pour sauver des vies humaines (avec une incertitude non éliminable sur le diagnostic de mort) ? Qui, dans ce dernier cas, doit décider le prélèvement d’organes pour sauver un blessé ? Le malade ? La famille ? Le médecin ?[44]

El filósofo francés profundiza sobre los aspectos que hacen problemática la materia: “Ne garde-t-on pas une conscience souterraine au sein du coma ? Les comas réputés irréversibles le sont-ils vraiment ?[45]”. Fue conocido el caso de una persona que despertó del coma luego de 19 años de inconsciencia[46]. ¿Dónde, entonces, fraccionar?

10.2. El pensador francés señala otros ejemplos:

[…] l’antagonisme entre la liberté de choix du sexe, des traits morphologiques et des aptitudes de l’enfant, et le risque de normalisation biologique de l’être humain. Faudra-t-il éliminer les anormaux potentiels alors que nos savons que l’invention et la créativité viennent d’individus hors normes?[47]

Desfraccionando la personalidad, expresa que “l’enfantement par mère porteuse introduit une scission dans la notion de mère[48]”. Cuando habla de las contradicciones éticas, señala el caso de un beduino que asesinó a un hombre, cuyos hermanos lo persiguen, y que pide asilo a la viuda de la víctima. Ella decide darle asilo respetando la ley de la hospitalidad, y luego al día siguiente se une a la caza por la vendetta con sus cuñados[49]. Ya señalé otro ejemplo a la hora de hablar de los franceses y sus dilemas durante la ocupación nazi[50]. También señalé el ejemplo de Antígona y Creonte[51]. Todos estos problemas evidencian el desgarramiento que implica cada fraccionamiento.

10.3. En el ámbito más escabroso de la ciencia, se exhibe un dilema vital colectivo.

Oppenheimer, Niels Bohr et d’autres grands physiciens ont voulu, par moralité, éviter que les États-Unis détiennent seuls le monopole de l’arme atomique et, ignorant la véritable nature de l’urss, ils ont fourni des informations pour que l’Union soviétique puisse fabriquer la bombe[52].

No menos paradójico es el problema de la ética de la manipulación de la naturaleza humana para mejorarla, pero tal vez superándola[53].

10.4. La relación de la ética con la ciencia conlleva la relación de la ética con la política. En este sentido, el filósofo francés señala algunos interrogantes: el enfrentamiento de dos imperativos antagonistas, como lo que ocurrió con los franceses durante la ocupación nazi; la necesidad de sacrificar lo esencial por lo urgente; la combinación de la audacia y la precaución[54]; la pregunta por el límite de tolerar aquello que puede hacer correr el riesgo de destruir la tolerancia; el enfrentamiento entre el bien colectivo y el individual; el perdón contra la represión; la lucha política; y la pregunta por si es necesario demonizar al oponente en una actitud maniquea del que lucha contra las fuerzas del mal[55]. En este último caso, nótese hasta qué punto llega la descalificación que el expresidente Menem no participó en la segunda vuelta electoral de 2003 por la elección a presidente, y que en el 2007 las dos principales candidatas a presidente, mujeres, Elisa Carrió y Cristina Fernández –luego electa–, no debatieron públicamente. A lo que hay que sumar que Cristina Fernández no entregó en 2015 los atributos presidenciales a su sucesor Mauricio Macri. Creo que ellos son representantes de una clase política que no presta atención a las críticas a la moralina, porque una condena a un supuesto error del adversario es suficiente para descalificarlo, lo que pone un obstáculo a la comprensión del otro[56]. Y la descalificación moral que han hecho ambas entre sí, diciéndose “mística”, “apocalíptica”, o acusándose de corrupción y deshonestidad, impide el análisis y el pensamiento[57] sobre lo esencial del debate político. Afortunadamente, sí existió un debate en 2015 entre Macri y Scioli, y luego también entre Macri y Fernández, que finalmente sería electo presidente en 2019.

11. La pantonomía de la justicia se da también cuando enfrenta los obstáculos a su realización derivados del presente. “Tanto para descubrir el reparto justo como para determinar el reparto justificado se deben eliminar obstáculos del porvenir, del presente y del pasado[58]”. Goldschmidt soluciona la imposibilidad de abarcar el infinito con el fraccionamiento. Por ello, que no se pueda hacer justicia a todos no nos da licencia para no hacer actos de justicia parciales, fraccionados. Así,

ningún acto de justicia es completamente justo, mientras que en cualquier rincón del mundo persiste una injusticia, puesto que es injusto hacer justicia si no se hace justicia con todos. El hecho de no poder perpetrar actos perfectos de justicia no nos debe […] inducir a dejar de dar cima a actos relativos de justicia, puesto que la mayor afrenta que cometer se puede, en vista a la justicia, sería esta omisión[59].

El obstáculo consiste entonces en la discrepancia entre el carácter infinito del mundo y el carácter finito de la justicia[60]. Morin toma conciencia de la imposibilidad de conocer el porvenir y señala: “[…] nul humain n’est omniscient et la morale nous demande de sauver le nourrisson Staline et le bébé Hitler qui se noient[61]”. Esto nos invita a revisar la detención por averiguación de antecedentes, el régimen penal (adulto) para niños y, en algunos casos, su ausencia. Stalin y Hitler pudieron no haber sido.

¿Puede concebirse acaso algo tan antagónico como el pasado, que da cuentas de lo que ya ocurrió, el presente, que es existencia actual, continua y viva, y el futuro, que no existe? No obstante esto, muchos recuerdos permanecen vivos en nosotros, y el futuro tal vez nos haga vivir un presente orientado hacia él. ¿Cómo establecer las fronteras que nos exige la tradición científica? Solo un pensamiento complejo puede ayudarnos a comprender esta contradicción y a salir airosos. Las vidas pasadas hablan por nuestras bocas, ya que somos en función de los que han sido y nos han ayudado a ser y a estar. Esto no solo fundamenta la responsabilidad por los daños que puedan sufrir las generaciones futuras si, por ejemplo, no cuidamos el planeta Tierra, sino también nuestra responsabilidad hacia las generaciones pasadas por no haberles hecho la justicia debida.

11.1. Un ejemplo se dio ante la no renovación de la licencia a “Radio Caracas Televisión” de Venezuela. Al demandársele al canciller venezolano el porqué de dicha denegación, contestó que la misma importancia no se les daba a las injusticias cometidas en las cárceles de Guantánamo, prisión que aún mantiene ee. uu. en la isla de Cuba[62], y de la cual da poca o nula información el gobierno estadounidense respecto de las condiciones de detención de ciertos “sospechosos”. Así, “[…] ningún acto de justicia es completamente justo, mientras que en cualquier rincón del mundo persiste una injusticia, puesto que es injusto hacer justicia si no se hace justicia con todos[63]”. La idea sería que el fraccionamiento –condenar la censura, de haberla habido– no impida el desfraccionamiento –denunciar la clandestinidad–. Si bien es legítimo el desfraccionamiento, “el hecho de no poder perpetrar actos perfectos de justicia, no nos debe […] inducir a dejar de dar cima a actos relativos de justicia, puesto que la mayor afrenta que cometer se puede, en vista a la justicia, sería esta omisión[64]”.

11.2. Otro caso sobre obstáculo derivado del presente se da en oportunidad de los juicios a los militares del llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, que siguen vivos y alrededor de los cuales hay un entorno que los contiene y alienta. Siempre se ha alegado que es preferible orientar el accionar del Poder Judicial hacia reclamos presentes, antes que reavivar lo “sepultado”. Otros sostienen que realizar justicia a las víctimas parte de la vivencia de la situación de injusticia. “Para que una injusticia cualquiera debilite el valor de un acto cualquiera de justicia es menester que la injusticia persista[65]”. Nótese también el caso de los reclamos por ajustes salariales en épocas de inflación, donde se privilegia a unos y se olvida a otros sectores. “Los maestros de escuela alegan, […] una postergación injusta con respecto a otros grupos de educadores […][66]”. Cabe citar también a los investigadores científicos e investigadores en formación frente a otros trabajadores que cuentan con sindicatos con mucho poder. Ni que hablar de los jubilados, eternos marginados y postergados, y variable de ajuste de las crisis y “emergencias”. “La petición de un grupo social de que se mejore su situación parte casi siempre de la situación más favorable de otro que se acepta como justa, a fin de mostrar, en vista de ésta, la injusticia de aquélla[67]”.

11.3. Morin también exhibe el caso en donde la comunidad internacional se manifestó por los crímenes cometidos en la ex-Yugoslavia, pero no ante los crímenes cometidos en territorio israelí. Así,

[…] Cisjordania, convertida en neogueto, la ocupación de la franja sur del Líbano, los bombardeos indiscriminados, las incursiones en los territorios evacuados por el territorio israelí, el reinicio de la colonización en tierras palestinas, las nuevas cuadrículas ruteras reservadas solo a los israelíes, la asfixia de la Jerusalén palestina dinamitando edificios y casas, el asesinato de manifestantes desarmados, el ametrallamiento desde helicópteros de los lanzadores de piedras, la apertura del túnel que revela el desprecio total de lo que para el musulmán es sagrado […]. Todo esto revela un comportamiento que se habría calificado de criminal de tratarse de Karadzic. Es curioso que la intelligentsia europea, que se había movilizado por la Bosnia víctima, permaneciese extrañamente muda frente a las medidas y actos de Netanyahu[68].

La denuncia de la falta de justicia en un caso expone crudamente el fraccionamiento indebido, esto es, la focalización en ciertos crímenes y el olvido de otros.

12. La complementariedad entre la pantonomía de la justicia y las efectivas posibilidades del hombre debería ser su constante esfuerzo, es decir, poder más e ignorar menos. De esta forma, habría más “deber ser aplicados personales”, en cuanto habría más conocimiento y más potencia para llevar a cabo actos de justicia, lo cual nos lleva al terreno de la dimensión social. Así se genera el círculo recursivo del que tanto habla Morin y que ayuda al trialismo, mostrándolo como una teoría integrativista, sistémicamente compleja.

13. El principio de oportunidad en materia penal puede ser también el punto intermedio entre dos pantonomías: la de la persecución penal según el principio oficioso, en donde se deberían perseguir todos los hechos habidos y por haber con apariencia delictiva, y el abolicionismo persecutorio, donde nada se persigue. Según el primer principio, es ilusorio llegar a una persecución absoluta, y según el segundo principio, no habría sociedad posible. Por otra parte, el sistema se sincera, y de esta forma se justifica ante la sociedad cada persecución; se da la razón que reclama la justicia. De lo contrario, si bien tanto el robo de una gallina, como la importación de grandes cantidades de droga valen lo mismo normativamente, formalmente, a los fines procesales penales, en la realidad social no es así. Incluso, de elegirse popularmente a las autoridades policiales, la sociedad podría optar qué prefiere perseguir o reprimir.

Estos problemas dan cuenta de la complejidad del pensamiento jurídico, y de cómo es necesaria una teoría que la aborde. Morin ha dicho que la moral que sobrevive es aquella que incorpora a sí misma el conflicto y la incompatibilidad de sus exigencias, es decir, una moral en construcción, inacabada, imperfecta como el hombre, es decir, una moral con problemas, en lucha y en movimiento[69].

14. En relación con la pantonomía, Goldschmidt declara una advertencia a la hora de juzgar una conducta o normatividad como injusta. En efecto, como la justicia es un valor “absoluto”, puede pretenderse hacer justicia a cualquier precio. Por ello expone la doctrina del mal menor, en cuanto se prefiere sufrir una injusticia si su mantenimiento implica no sufrir una injusticia mayor por dicha lucha.

Conocemos ya la contestación que la doctrina católica da a esta pregunta distinguiendo entre injusticia que afecta el bien divino y el bien terrenal, imponiendo incondicionalmente el deber de abolir la primera y sólo condicionalmente el deber de destruir la segunda, o sea, bajo la condición de que su abolición no produzca mayor daño que su padecimiento. Por lo demás, hay que traer a colación dos adagios latinos opuestos. […] el derecho más riguroso se torna el mayor entuerto), lo que puede aplicarse en nuestro supuesto en el sentido de que la justicia no es un valor totalmente absoluto y que hay que atemperarlo por la prudencia, la caridad, etc. […].
[…] la justicia tiene una función pantónoma […] hacer justicia supone llevar a cabo fraccionamientos y desfraccionamientos[70].

El jurista germano-español señala un ejemplo concreto en donde aplica este principio al hablar de las situaciones que justificarían excepcionar el principio del debido proceso aplicando una detención o el embargo: “[…] sólo permitida si la justicia del reparto que se desea asegurar mediante las medidas preventivas es evidente y si el perjuicio que producen dichas medidas es muy inferior al que pudiere provocar el fracaso del reparto[71]”. Al referirse a la aplicación de la fuerza dice:

La fuerza puede revestir la forma de una guerra, de una punición, de una ejecución forzosa, de medidas cautelares, de una revolución, de la resistencia pasiva, de despidos, etc. La fuerza es justa sólo dentro de los límites de lo necesario y del mal menor.
La guerra no constituye la decisión de un litigio; no es […] un juicio de Dios, sino que es la ejecución forzosa de un fallo previamente dictado, al que debe preceder un proceso. Además es necesario que se amenace previamente con la guerra, de suerte tal que el régimen amenazado esté en condiciones de evitarla[72].

15. Mucho debería aprenderse de este principio a la hora de juzgar un reclamo piquetero. Este principio es considerado desde el punto de vista biológico por Morin:

[…] l’élimination d’une espèce (rongeur, insecte, parasite) jugée nuisible à une culture donnée entraîne la prolifération dévastatrice d’une autre espèce nuisible, qui constituait la nourriture de l’espèce anéantie. Parfois même la liquidation d’espèces ‘nuisibles’ brise des régulations en chaîne, et aboutit à des nuisances plus grandes que celles qu’on visait à supprimer[73].

16. A fin de completar los métodos a través de los cuales se conoce la justicia, Goldschmidt señala el de las variaciones, que ya mencioné en otras oportunidades, pero que halla su sitio privilegiado en este lugar por la necesidad de hacer referencia a la valoración del valor justicia, que será correcta si es lo más pantónoma posible. Así,

[…] a fin de hallar la solución justa de los casos, experimentamos con ellos. Con ayuda de la fantasía, fingimos casos que por ello resultan irreales, y medimos diversas soluciones mediante el sentimiento de justicia. Se puede hablar del método de las variaciones en vista de que estamos variando casos reales al efecto indicado[74].

La importancia de este método radica no ya en la exactitud de la solución buscada en la justicia, sino en la aproximación a ella[75], dadas la variación y comparación efectuadas.

También hay coincidencias entre el pensamiento de Morin y el trialismo cuando se plantea un cambio sutilmente profundo en la dikelogía al resaltar su estudio metodológico[76]. Tal parece ser también el camino que se propone recorrer Morin, cuando en su volumen 6 de El Método señala: “[…] l’éthique complexe comme un méta-point de vue comportant une réflexion sur les fondements et principes de la morale[77]”.

17. Goldschmidt también expresa como obstáculos para realizar la justicia a los derivados del pasado, es decir, porque los hechos ya ocurrieron y, debido al paso del tiempo, ya no puede hacerse justicia, por ejemplo, en caso de que el perjudicado haya muerto. Al respecto señala entonces como medios de rectificación a la recompensa vicaria y a la historiografía dikelógica[78]. El daño al pasado implica un daño al presente, porque algunos deudos y protagonistas conexos al hecho injusto se encuentran vivos, y un daño futuro, porque las generaciones venideras basarán su vida en una injusticia que revivirá como fantasma que saldrá a la luz como argumento de excusa, que Goldschmidt llama un obstáculo a la realización pantónoma de la justicia derivado del pasado. Este problema puede ser visto también como un obstáculo a la función pantónoma de la justicia derivado del presente. En efecto, “[…] ningún acto de justicia es completamente justo mientras que en cualquier rincón del mundo persiste una injusticia, puesto que es injusto hacer justicia si no se hace justicia con todos[79]”. Por ejemplo, respecto de los militares que delinquieron en el llamado Proceso de Reorganización Nacional, es posible hacer justicia. Ellos no han salido del campo de acción[80] del Estado juzgador. He aquí un gran problema si se suman los argumentos que justifican su acción en el hecho de haber existido una guerra civil. Morin señala una contradicción que en el caso argentino se manifestaría al hacer justicia por casos pasados y dejar de hacer justicia por casos presentes.

En tanto se pide la condena de crímenes y de locuras cometidos bajo y por Vichy hace cincuenta años, se permanece indiferente a los crímenes cometidos por enloquecidos como Goldstein, el asesino de Hebron, las torturas legales de la policía israelí, los militares o políticos responsables de la masacre de doscientos civiles en Canaa, en el Sur del Líbano[81].

Goldschmidt diría que, por el hecho de no poder dar cima a actos perfectos de justicia, algunos de los cuales se han desarrollado en el pasado, no por ello hay que evitar realizar justicia con lo que se conoce y se puede[82]. Un problema similar, y a propósito del juez pecaminoso, se plantea con relación al legislador pecaminoso, en el caso de la Segunda Guerra Mundial, con motivo del proceso de Nuremberg. En ese caso, las potencias aliadas habían cometido muchos de los crímenes que también acusaban. En este sentido, es frecuente la referencia de Morin a Stalin y el Gulag. No obstante esto, el jurista germano-español señala que la injusticia del acto de legislar no implica la injusticia de la ley, a semejanza del juez pecaminoso que juzga[83], ya que la justicia de la ley dimana de la razón y por tanto queda incólume[84].

18. Si bien este es un problema de “Teoría General del Derecho”, no debe olvidarse la necesidad de pensarlo globalmente, como lo pediría Edgar Morin, o a través del prisma del “Derecho Universal”:

[…] cuánto influyó en el frecuente quebrantamiento de las estructuras constitucionales latinoamericanas la necesidad en que se creyeron los Estados Unidos de América de ‘compensar’ con gobiernos fuertes, a menudo dictatoriales, la presencia soviética centrada en la parte opuesta del Planeta? ¿Es acertado ignorar que hoy se está produciendo una nueva ‘compensación’ democratizadora?[85]

Como decía, no se trata de un obstáculo a la realización de la justicia derivado del pasado, en cuanto los “verdugos” no han salido del campo de acción, ya que están vivos muchos de los acusados. Goldschmidt lo vería también como un obstáculo a la realización pantónoma de la justicia derivado del porvenir. “Lo por venir altera el sentido del pasado”[86]. Si recorremos la historia del problema, veremos que se cerró la posibilidad de juzgar a los militares, es decir, se frenó legislativamente la obligación de averiguar hechos con apariencia delictiva, violándose el principio de igualdad. El obstáculo se presentó por el poder que la cúpula castrense ostentaba en aquel momento, lo que derivó en el impulso por el expresidente Alfonsín de la sanción de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. En aquella oportunidad, ante la presión de los militares, se utilizó el método del fraccionamiento, es decir, “[…] un momento determinado del continuo temporal [para frenar los procesos penales] descuidando las condiciones particulares de cada caso [que reclamaba justicia][87]”. Esa vez la ciencia del Derecho se valió del adagio que sostiene que la mayor justicia hubiera supuesto el mayor entuerto, que es lo que también fundamenta la no extradición de los delitos políticos, o la amnistía o indulto de estos. Goldschmidt se pregunta: “¿Es admisible que una injusticia de un régimen sea materialmente alterable, pero que su abolición produzca tal desorden que más vale soportar la injusticia que destruirla?[88]” Frente a este problema, el jurista germano-español ensaya la respuesta de la doctrina católica relativa al mal menor. Es decir, distingue entre el bien divino y el bien terrenal, imponiendo el deber incondicional de hacer respetar el primero y, con respecto al segundo, de respetarlo si su cumplimento no acarrea mayor perjuicio que su incumplimiento[89]. También Goldschmidt alude a los clásicos adagios latinos que sintetizan dicha idea de la pantonomía y sus obstáculos, “summun jus, summa injuria”, que significa que el derecho más riguroso se torna el mayor entuerto, y el otro, “fiat justitia, pereat mundus”, que alude a que se haga justicia aunque por ello se hunda el mundo[90]. Por tener una visión compleja de la ética, Morin, coincidiendo con el trialismo, señala que hay incertidumbre con respecto a elementos claves. “Où est la vérité éthique supérieure? Loi? Châtiment? Miséricorde? Pardon?”[91], y, a pie de cita, señala: “Le comble du droit peut être le comble de l’injustice, comme l’indique l’adage latin: Summun jus, summa injuria[92]”.

18.1. Partiendo de Goldschmidt, aquello que fue justo en su momento, habiéndose fraccionado, hoy no lo es. Por lo que se permitiría a la parte perjudicada por los acontecimientos, aquel que reclama justicia, pedir una modificación de la situación[93]. La actual situación de hecho de los militares argentinos no es la misma que luego de terminado el régimen de facto. Ergo, lo que antes impidió llevar a cabo actos de justicia, injustamente, hoy –2003/2020– permite dar cima a esos actos de justicia. Dice Goldschmidt: “[…] triunfa con posterioridad a la conclusión una nueva tabla de valores que infesta igualmente el reparto de injusto desde el mismísimo momento de su realización. Ello da lugar a leyes retroactivas[94]”. En nuestro caso, se trataría de sentencias retroactivas, que cobran validez por la gravedad de los hechos.

18.2. En el caso “Simón[95]”, el problema concreto que se planteó fue la privación de libertad, secuestro y cambio de identidad de una menor, hija de un detenido por fuerzas del gobierno de facto, y cuyos datos y familia fueron cambiados. En esa oportunidad el matrimonio Poblete fue torturado con picana eléctrica, golpeado con elementos contundentes como palos y gomas, y sustraído de la autoridad judicial, si es que debía ser “averiguado”, ya que pertenecía al grupo “Cristianos para la Liberación”. Luego de lo cual la pareja fue asesinada.

El dilema que motiva el juicio se presenta ante la prescripción de la acción penal, ya que el hecho se produjo en Guernica, Prov. de Bs. As., en 1978. En este sentido, “[…] la seguridad jurídica forma parte integrante de la justicia, y […] es […] el resultado del fraccionamiento de esta última[96]”. Pero, por otra parte, la pantonomía de la justicia dará argumentos al desfraccionamiento, para hacer justicia a dichas víctimas, quebrando el cerrojo que constituyeron dichas leyes.

Ninguna adjudicación es justa mientras que alguna otra sea injusta, puesto que es injusto hacer justicia si no se hace justicia con respecto a todos. […] resulta injusto enjuiciar algún acontecimiento aisladamente, desconectándolo de sus relaciones en espacio y tiempo. No es posible, por ejemplo, abarcar todo el daño material y moral que produce un hecho ilícito. En tercer lugar, es injusto enjuiciar a una conducta separándola de su motivación consciente e inconsciente y de cuantas circunstancias puedan haber repercutido sobre el carácter y alma del individuo[97].

En el caso de la Ley 23.521, conocida como “de Obediencia Debida”, estableció que determinados oficiales de las Fuerzas Armadas obraron bajo aquella casual de justificación, es decir, se determinó que se encontraba permitida su acción (art. 34, Cód. Penal). La Ley 23.049 estableció la facultad de los tribunales militares de juzgar los hechos acaecidos desde el 24 de marzo de 1976 al 26 de septiembre de 1983, sustrayendo el juzgamiento de los “jueces naturales” que establece la Constitución. Y la Ley 23.492 de Punto Final estableció la limitación de perseguir a los militares a partir de 60 días corridos contados desde su publicación (29/12/86). Se ha sostenido que la amnistía no es susceptible de ser revisada en su valoración por el Poder Judicial, y la no aplicación retroactiva de leyes penales. Además, en su momento se valoró saludable lograr la paz social resignando la persecución de los delitos penales cometidos por las ff. aa.

La Corte sostuvo, en el caso “Simón” del año 2007, que las leyes de Obediencia Debida y Punto Final[98] se establecieron para regular hechos pasados, cuando la actividad legislativa es eminentemente hacia el futuro. Además, la justificación de la obediencia no puede alcanzar actos aberrantes como los cometidos, por los que se solicitaba la impunidad, según lo expresaba la propia Ley 23.049. Por lo cual cabe preguntarse para qué se solicitaban entonces las leyes de impunidad. La Corte Interamericana de Derechos Humanos recomendó al Estado argentino que esclareciera los hechos ocurridos con motivo de las violaciones a los derechos humanos durante el último gobierno militar, en el caso “Consuelo Herrera c. Argentina”, del 2/10/1992. “Barrios Altos” significó un caso similar al argentino, pero que tuvo lugar en Perú. Allí se ordenó la persecución penal de las graves violaciones al Derecho Internacional de los Derechos Humanos, se condenaron las amnistías y se garantizó el acceso y protección de los medios judiciales.

La Ley argentina 25.779 declara insanablemente nulas las leyes en cuestión. Y, si bien no es potestad del Poder Legislativo anular actos estatales, sí puede tomarse como una declaración del Congreso sobre el particular. No parece poco que el “pueblo” se pronuncie en este sentido, si algún valor cabe acordar al Congreso tantas veces dejado de lado. El Parlamento, como parte de un poder del Estado argentino, trató de cumplir la directiva de la Corte Interamericana en el sentido de remover obstáculos tendientes a la investigación de los delitos en cuestión. No puede descuidarse tampoco el impacto de la medida en la opinión pública y la consecuente instalación del tema. Asimismo, se otorgó jerarquía constitucional a la “Convención sobre imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad”, que trata el genocidio, las ejecuciones extrajudiciales, las torturas y la desaparición forzada. Tales crímenes afectan a la humanidad entera. La jueza Carmen Argibay aclara que son aquellos cometidos por un agente estatal en cumplimiento de un plan gubernamental (consid. n.° 10). En este sentido, Simón era miembro de la Policía Federal e integrante de un grupo de tareas que dependía del Primer Cuerpo del Ejército. Estos delitos no son susceptibles de tolerar amnistías (consid. n.° 14). Dice Goldschmidt al hablar de la responsabilidad de los repartidores:

Como los conductores normalmente consiguen que su legislación penal nacional no castigue sus fechorías, declara el artículo 11, párrafo 2, proposición I de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, que es suficiente que un comportamiento sea punible con arreglo al Derecho Internacional, aunque no lo fuere en virtud del Derecho Penal nacional, para que el principio del ‘nullum crimen sine lege’ no sea obstáculo de la punición[99].

El juez Antonio Boggiano sostenía la supremacía del Derecho Internacional, que se pronuncia por la imprescriptibilidad. El art. 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados establece que un Estado signatario no puede alegar su derecho interno como justificación para el incumplimiento de un tratado. Incluso antes de la reforma constitucional, que jerarquiza constitucionalmente los tratados sobre derechos humanos, la Constitución establecía en su art. 118 la vigencia del derecho de gentes, que condenaba dichos crímenes. Nótese que la materia del delito habilitaría incluso la jurisdicción universal para que fuera juzgado fuera del país en que fue cometido. Además, la propia Ley 23.521 establece que ella misma no se aplicará en determinados supuestos[100], que guardan coherencia con los referidos a los crímenes contra la humanidad.

Los hechos del caso encuadran en la “Convención sobre Desaparición Forzada de Personas”, sancionada por Ley 24.556, y con jerarquía constitucional por Ley 24.820, en la “Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes” (art. 75, 22°), y en la “Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad”, aprobada por Ley 24.584, y con jerarquía constitucional por Ley 25.778. Por su parte, es claro también el art. 15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

1. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueran delictivos según el derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito. Si con posterioridad a la comisión del delito la ley dispone la imposición de una pena más leve, el delincuente se beneficiará de ello.
2. Nada de lo dispuesto en este artículo se opondrá al juicio ni a la condena de una persona por actos u omisiones que, en el momento de cometerse, fueran delictivos según los principios generales del derecho reconocidos por la comunidad internacional.

La consecuencia más importante derivada de la aplicación del Derecho Internacional es que dichos crímenes contra la humanidad no prescriben, es decir, como dispone la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, tales serán considerados permanentes o continuados mientras no se establezca el paradero de la víctima, por lo que la prescripción debe comenzar a contarse a partir de que cesa el delito, lo que significa que no corre el plazo mientras hay incertidumbre (consid. 41 del voto de Boggiano). Goldschmidt dirá:

[…] las personas autorizadas a repartir bienes y males, declaran las situaciones, en determinadas circunstancias, conclusas. No obstante, la exigencia radical de justicia de que en un principio todas las situaciones debieran considerarse hasta el final como pendientes, se impone a veces aun con respecto a dichas situaciones conclusas y engendra reformas jurídicas de las mismas[101].

Si bien los crímenes contra la humanidad no violaron la ley penal en sentido formal, sí violaron el derecho consuetudinario, luego codificado. Por otro lado, se trata de normas de justicia tan evidentes que no pudieron oscurecer la conciencia de la humanidad. He aquí una prueba más de que el Derecho, incluso en el ámbito penal, no se reduce a la ley. No es necesario contar con una ley para darse cuenta de que torturar, robar bebés, arrojar gente al mar o fusilarla ejecutivamente constituyen crímenes aberrantes, por el crimen en sí y por el hecho de que los cometen los encargados precisamente de bregar porque los crímenes no se cometan. “Hoy en día se reconoce derecho y deber de resistencia contra una orden injusta[102]”. Frente a lo cual Goldschmidt cita el Estatuto de Londres de 1945. “El preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas, del 10 de diciembre de 1948, garantiza igualmente el derecho de resistencia[103]”. A fin de evaluar en el caso concreto semejante deber, dice el jurista germano-español: “Todo depende de si el destinatario de la orden podía humanamente resistirla. […]. Hay que tener en cuenta el temor de que la resistencia produzca represalias contra familiares[104]”.

La única disidencia del caso “Simón” la constituyó el juez Fayt, quien señaló que el marco que brindaron esas leyes de impunidad permitió el juzgamiento de los militares de rango, que fueron los que, desde las cúpulas de gobierno y de decisión, impartieron el plan sistemático de terror. De manera que el resto de la plana militar actuó bajo la necesidad de cumplir órdenes bajo pena de severas sanciones. Por otra parte, el delito de “desaparición forzada de personas” no está determinado en una ley posterior al hecho, y esta no es precisa en la determinación de los hechos y las penas a aplicar (consid. n.° 36). Fayt señala también el art. 7 de la Convención sobre Desaparición Forzada de Personas, que limita la imprescriptibilidad en el supuesto de existir una norma fundamental. El juez agrega que el art. 18 de nuestra Constitución Nacional es dicha norma fundamental (consid. n.° 38). Por otro lado, señala que, al momento de ratificar el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, se estableció una reserva con respecto a la parte dos de su art. 15 (art. 4, Ley 23.313) (consid. n.° 43). También sostuvo que el principio de legalidad es uno de los principios de Derecho Público a los cuales el art. 27 de la Convención de Viena somete la validez de los tratados que celebra la República (consid. n.° 49). Fayt rechaza el “monismo internacionalista”, que hace primar el Derecho Internacional y equipara las normas internacionales a las internas, haciendo jugar el principio de que la posterior deroga a la anterior (consid. n.° 51). Por otra parte, el art. 15.2. del Pacto no puede ir contra la primera parte de la Constitución, ya que, además, el juicio de compatibilidad no lo realiza el legislador constituyente, sino el Poder Judicial (consid. n.° 61 y cc.). La propia Ley 24.309, que declaró la necesidad de la reforma constitucional en 1994, prohibió a la convención modificar los arts. 1 a 35 de la Constitución, entre los que se encuentra el art. 18. Se critica a la costumbre como Derecho, en cuanto no es cierta, estricta y escrita, y las fuentes difusas son incompatibles con el principio de legalidad (consid. n.° 64). Hace referencia a que el acusado en este caso no tenía la capacidad decisoria requerida por las leyes de impunidad para ser castigado (consid. n.° 83).

19. Morin también tiene consciencia de lo que Goldschmidt llama el obstáculo a la realización pantónoma de la justicia derivado del porvenir. El sentido goldschmidtiano alude a que el futuro puede autorizar, en determinadas circunstancias, la revisión de situaciones que creíamos justas, como el rebus sic stantibus, que habilita a no respetar el pacta sunt servanda. “Lo porvenir altera el sentido del pasado”[105]. He aquí el caso “Colalillo[106]” (Fallos: 238, p. 550) como un buen ejemplo. El jurista germano-español señala que las sentencias de primera y segunda instancia petrificaron el estado a analizar en lo ocurrido con anterioridad a la sentencia de primera instancia, es decir, fraccionaron y, haciendo abuso de la formalidad excediendo en el ritual, descuidaron la justicia, que es lo que en definitiva pretende cuidar la pantonomía. “La Corte, al contrario, amplía el panorama acudiendo mediante el desfraccionamiento a un medio de prueba presentado con posterioridad a este momento[107]”. Ya Cicerón decía que “no hay que cumplir las promesas que resulten nocivas a quien se han prometido, o si producen más perjuicio a quien las hizo que provecho a quienes fueron hechas. […] ‘la extrema justicia es injusticia extrema[108]’”.

20. Los fraccionamientos son infinitos, y uno de ellos se opera en el complejo real[109], apuntando a la sanción por el delito cometido, y no por su autor. De lo contrario, y volviendo a los crímenes cometidos en el último gobierno de facto argentino, cabría averiguar cuánto agravaría no solo secuestrar, sino mentir a una persona respecto de su identidad, ya que no solo se quita la identidad, sino hasta la autenticidad de la vida misma: se hace vivir “otra vida”. Es interesante ver el recorrido del complejo del Derecho Internacional de los Derechos Humanos que incluye la imprescriptibilidad, que comenzó en 1946, con la Carta de Londres, que sirvió de base a los juicios de Nuremberg, y en 1968, la Asamblea de las Naciones Unidas estatuyó la citada convención, que Argentina luego ratificó en 1995 (consid. n.° 16 del voto de la jueza Argibay en el fallo “Simón”). ¿Dónde establecer el principio de legalidad en semejante continuo temporal? Lo que muestran los tribunales es que lo “evidente”, el castigo de la tortura y la muerte ejecutiva no necesitan “tipicidad”. Y una teoría jurídica que quiera llamarse “compleja” no puede agotarse en la normatividad.

Dice textualmente la Corte en el caso en análisis:

[…] desde ese momento hasta el presente [se refiere a la sanción de las leyes de impunidad hasta el 2005], el derecho argentino ha sufrido modificaciones fundamentales [“derecho” es más que las normas, es también las circunstancias sociales en que estas funcionan] que imponen la revisión de lo resuelto en esa ocasión (consid. n.º 14).

He aquí el fundamento del desfraccionamiento.

La justicia humana es siempre imperfecta, y esto se demuestra por su lentitud y suspensión en este caso concreto. Pero, en tanto sea posible cambiar un estado de situación, la retroactividad jurídica resulta hacedera; es decir, si el Derecho puede contribuir a modificar un hecho de la vida real. De los obstáculos que menciona Goldschmidt, todos hacen referencia, como idea común, a imposibilidades materiales, por ignorancia o impotencia, de realizar justicia, lo cual no se da en el caso, frente a la sociedad actual, aparentemente posesa de ideas jerarquizadoras acerca de la democracia y los derechos fundamentales. Además, lo que fundamentaría la prescripción en un sentido frente a delitos comunes, no puede sostenerse frente a delitos extraordinarios, precisamente porque fueron cometidos por aquellos que debían la mismísima protección. Hay entonces una razón que fundamenta el trato desigual. Fueron cometidos por aquellos en quienes la población confió el “monopolio de la fuerza”. Nótese que tampoco los militares del “Proceso de Reorganización Nacional” fueron elegidos por el voto popular. Se violó la esencia misma del contrato social: no se los eligió, y violaron lo que deberían haber hecho de haber sido elegidos.

El complejo real es fraccionado también en el caso de los herederos forzosos:

Las desigualdades fundadas en la justicia, o sea, las reglamentaciones diversificadas por razón de desigualdades axiosóficamente existentes, son suprimidas a causa de su excesiva complejidad o de la falta de un juez imparcial: desesperado, se acude al tratamiento igualitario. Recordamos, verbigracia, el derecho sucesorio legal de los descendientes que asigna a cada uno la misma cuota, aunque indudablemente sería más justo repartir el patrimonio relicto en atención a las necesidades y los méritos. La libertad de testar tiene por objeto permitir al causante un reparto diversificado[110].

Interesa a los fines de este trabajo cómo el fraccionamiento y desfraccionamiento trabajan sobre la extrema complejidad de la realidad, y el premio que merece el trialismo es por dar cuentas de dicha complejidad. Quedará luego al individuo el trabajo del “corte”, pero con la conciencia de este y la necesidad de justificarlo.

Nuevamente, es fraccionado el complejo real en el juicio ejecutivo, limitado en las defensas a oponer por el demandado, que luego desfracciona un eventual juicio plenario, si hablamos del involucramiento de un título ejecutivo. Así, “[…] el ejecutivo fracciona al limitar la defensa del demandado, mientras que el plenario desfracciona al conceder al demandado del juicio ejecutivo la plenitud de las defensas[111]”.

21. No comparto con Goldschmidt que la seguridad jurídica sea la contracara de la justicia[112]. Justifica sus afirmaciones con los siguientes casos:

[…] se trata en la identidad igualitaria de la exigencia de tratar lo mismo, lo idéntico, siempre de igual manera. […] Nadie debe, en detrimento de terceros, ponerse en contradicción consigo mismo. No se debe tratar la misma conducta al principio de una manera y luego de otra: es preciso enfocarla siempre de igual modo. También la institución de la cosa juzgada material descansa en esta idea en cuanto significa la invariabilidad del contenido de la sentencia[113].

22. Más bien pienso que, “en el caso del derecho, la justicia es el valor primario y fundamental del cual derivan secundariamente el bien común y la seguridad jurídica[114]”. A su turno, Spota dijo al jerarquizar la costumbre: “So pretexto de mantener la seguridad jurídica no se puede negar la realidad jurídica: el uso forense, el derecho consuetudinario judicial, la costumbre contraria al precepto legal[115]”. Se fracciona para hacer justicia, pero no debemos olvidar que, al fin, hay que hacer justicia. Las interacciones propias de los sistemas complejos se acompañan de la incompletitud que debilita la previsibilidad y la seguridad jurídica[116]. La seguridad jurídica es un instrumento, no el fin del Derecho, que es la justicia[117]. En este sentido, hay varias seguridades jurídicas.

Inclusive la institución de la cosa juzgada es excepcionalmente permeable a sucesos sobrevinientes. La sentencia concediendo o negando la defensa por pobre, por ejemplo, no es dotada técnicamente del efecto de cosa juzgada, de modo tal que resulta revocable si el interesado ha llegado a mejor fortuna o si ha venido, al contrario, con posterioridad al estado de pobreza[118].

22.1. También menciona Goldschmidt los casos de revocación de la donación por ingratitud del donatario, por la existencia de hijos sobrevinientes, la cláusula rebus sic stantibus, las revisiones de la sentencia penal firme, y la futura conducta del reo, que puede determinar la libertad condicional[119].

La cosa juzgada es crudamente desmentida en algunos casos de heridas penetrantes del tórax, que, aparentemente curadas, produce en realidad, a veces después de años, la muerte a causa de la estrangulación de una hernia diafragmática: la condena por lesiones es injusta, por tratarse de un homicidio[120].

En otra oportunidad señala el jurista germano-español, al hablar del complejo del Derecho Procesal Penal y el examen amplio de la justicia: “Si en el posterior proceso contra el cómplice el tribunal llegare a otro resultado, puede haber, en su caso, una causa de revisión de la sentencia anterior[121]”.

22.2. En efecto, “[…] la seguridad jurídica es el resultado de que se realizan actos de justicia[122]”, por lo que lo importante es realizar justicia, para lo cual es necesario el desfraccionamiento: “[…] sólo gracias a él los actos de justicia se efectúan[123]”. Parece entonces que la contracara de la justicia es la constante vigilancia, es decir, el desfraccionamiento.

22.3. Es interesante destacar cómo las leyes de impunidad representan hasta qué punto puede llegar el normativismo a contradecirse por no conjugar en sí otras dimensiones. Cuando se presenta una situación en donde la ley penal debe aplicarse, los operadores se rinden al poder y la ley no se aplica. Por ello, la Corte dice en “Simón” que fueron leyes ad hoc (consid. n.º 24). Es decir, se creó la ley, pero se la inaplicó cuando la fuerza fue más que aquella. Cuando precisamente se habla de la ley y de sus bondades, se sostiene que su virtud radica en que tiene la capacidad de no mirar a los hombres, es decir, que se aplica a todos por igual, lo cual no ocurrió en el caso.

Parecería entonces que la ley, en última instancia, no es cualquier ley, sino aquella que respeta la dignidad del ser humano[124]. Las violaciones perseguidas no son solo contra derechos humanos, sino contra derechos humanos fundamentales. He aquí, en última instancia, a través de un análisis más profundo, el reconocimiento de la existencia del valor, de la justicia.

Tanto el caso “Simón” como “Arancibia Clavel” revelan crudamente la complejidad de toda decisión judicial[125].

Cuando en “Arancibia Clavel[126]” la Corte fundamenta el apartamiento del principio de legalidad penal, que comprende el atenerse estrictamente a las regulaciones relativas a la prescripción de la acción, evidencia un tratamiento complejo; es decir, no analiza en función de la norma, sino en función del problema. Realiza un análisis profundo, estudiando el concepto de prescripción, y llega a la conclusión de que, por el carácter relevante de estos delitos, por su gravedad, siguen vivos en la conciencia de sus víctimas o herederos, y en la sociedad toda. No hay aquí aplicación automática, ciega de normas. Por lo que no se da el olvido, la falta de vivencia del conflicto, que el paso del tiempo genera. Va más allá de la norma. Y en el caso en cuestión, las normas injustas son las que impiden el juzgamiento de las acciones supuestamente delictivas declaradas impunes:

[…] el fundamento común del instituto de la prescripción, […] es la inutilidad de la pena en el caso concreto, en los que el transcurso del tiempo entre el hecho y el juicio, o entre la condena y su ejecución, hace que la persona imputada no sea la misma, como así también que el hecho sometido a la jurisdicción pierda vigencia vivencial conflictiva, para pasar a ser un mero hecho histórico, anecdótico. En definitiva escapa a la vivencia de sus protagonistas y afectados (consid. 20).

No cumple el fallo con la doctrina positivista jurídica que “aplica a cualquier costo la ley”: dura lex sed lex. La prescripción se aplica a un género de casos, por lo que, para aplicar una norma, debe antes estudiarse si el caso es el adecuado. Así,

[…] la excepción a esta regla, está configurada para aquellos actos que constituyen crímenes contra la humanidad, ya que se tratan de supuestos que no han dejado de ser vivenciados por la sociedad entera dada la magnitud y la significación que los atañe. Ello hace que no sólo permanezcan vigentes para las sociedades nacionales sino también para la comunidad internacional misma (consid. 21).

La Corte alude al instituto límite entre el valor y el hecho: la valoración. Ya que la costumbre internacional cree que determinados hechos no pueden sujetarse, en cuanto a su juzgamiento, a los avatares del paso del tiempo, haciendo prevalecer normas extintivas cuya aplicación depende de los mismos que cometieron los delitos o de presionados por aquellos que tienen que ser juzgados. En suma, se trata de ir más allá de la norma escrita, del derecho positivo, de la normatividad formal. En efecto,

[…] no se trata propiamente de la vigencia retroactiva de la norma internacional convencional, toda vez que su carácter de norma consuetudinaria de Derecho Internacional anterior a la ratificación de la convención de 1968 era ius cogens, cuya función primordial “es proteger a los Estados de acuerdos concluidos en contra de algunos valores e intereses generales de la comunidad internacional de Estados en su conjunto, para asegurar el respeto de aquellas reglas generales de derecho cuya inobservancia puede afectar la esencia misma del sistema legal” (consid. 29)[127].

23. En efecto, “como la justicia es un valor natural y absoluto, el fraccionamiento siempre es revisable[128]”. El propio Goldschmidt, tal vez por su carácter de víctima de una de las mayores injusticias humanas, el Holocausto, luego juzgado por los aliados en Nuremberg, supo de los límites al principio de legalidad penal, estableciendo que, “si los hacedores de las leyes, los supremos repartidores, realizan conductas consideradas delictuosas, según Derecho consuetudinario universal, no pueden invocar su propia legislación para militar a favor de su impunidad[129]”. Como enseñanza del caso, podemos extraer la que señala el jurista germano-español, consistente en la posibilidad de enjuiciar las leyes. Así,

[…] el Estado de Derecho o, mejor dicho, el régimen de justicia, requiere, pues, por cierto, el estricto cumplimiento del principio del nullum crimen, nulla poena sine lege; pero también reclama el régimen de justicia que se enjuicie a las mismas leyes desde el punto de vista de su carácter criminal, con miras al Derecho consuetudinario universal y a la justicia y que se castigue a legisladores y secuaces (aunque los últimos pueden resultar excusados) por la perpetración de delitos consistentes en legislar criminalmente[130].

Goldschmidt expresa que el propio derecho positivo reconoce la posibilidad de que el legislador elabore normas injustas, contemplando el delito de traición a la patria en el art. 29[131] de la Constitución Nacional[132].

24. Cabe incluir en este tratamiento los obstáculos derivados del presente que hacen referencia a la necesidad de fraccionamiento del complejo personal. “El método del fraccionamiento opera con igual energía sobre el continuo personal que plasma en la humanidad. […]. Si en un complejo de hechos intervienen diferentes personas, muchas veces no se considera responsables sino a algunas[133]”. En los casos referidos al último gobierno de facto argentino de 1976-1983, se alegaron las leyes de Obediencia Debida, cuando, en realidad, muchas de las conductas imputadas eran verdaderamente inmorales, como los vuelos de la muerte, las torturas, los asesinatos, los secuestros de bebés, etc., frente a lo cual no puede alegarse el cumplimiento de una orden. En efecto, “[…] la impunidad de los responsables secundarios supone: o que el responsable principal sea un tirano, pero no en ejercicio, o, siendo lo último, que los actos ordenados no sean evidentemente inmorales[134]”. Señala el plan para el enjuiciamiento de los jerarcas del Eje del 5/08/1945 que

el hecho de que el acusado haya actuado en cumplimiento de una orden de su Gobierno o de un superior, no le liberará de la responsabilidad, sino que podrá ser considerado como una mitigación del castigo, si el Tribunal determina que así lo requiere la justicia[135].

Por su parte, el n.° 4 de los “Principios de Derecho Internacional reconocidos por el Estatuto y por las sentencias del Tribunal de Nuremberg” señala que “el hecho de que una persona haya actuado en cumplimiento de una orden de su Gobierno o de un superior jerárquico no la exime de responsabilidad conforme al Derecho Internacional, si efectivamente ha tenido la posibilidad moral de opción”. En relación con dicho tema, las leyes 24.411[136] y 25.914[137], referidas a las indemnizaciones, señalan que, si bien todo el pueblo fue la víctima de ese gobierno militar, sin duda, “[…] los muertos, los detenidos-desaparecidos y los que pasaron por las prisiones en los años pasados fueron los más injustamente castigados”. He aquí un nuevo fraccionamiento.

Los uniformados argentinos integrantes de la Junta Militar obtenían conocimientos sobre combate de subversivos en la llamada “Escuela de las Américas”, que se encontraba en ee. uu.[138]. También recibieron información del gobierno francés, debido a su experiencia en la guerra contra Argelia e Indochina[139]. Estas apreciaciones amplían el círculo de los responsables, lo que también acarreó como problema el del fraccionamiento del complejo personal. “En justicia cada acto debe ser investigado en sentido personal y real hacia sus orígenes personales o sus consecuencias reales[140]”. Nótese cómo el “Plan Cóndor” enmarca globalmente la intención de reprimir los brotes comunistas en naciones de América Latina, al calor de la “Guerra Fría”.

25. Asimismo, hay cortes en otras clases de continuos: numéricos y vitales[141].

26. La diferencia entre el fraccionamiento y el desfraccionamiento de la justicia evidencia un tema muy profundo que, llevándose aún más lejos, puede incluir el cuestionamiento mismo del sistema. Un marxista desfracciona el Código Penal y cuestiona ciertos robos, pero fracciona la posibilidad de libertad por la excesiva igualdad. El propio Goldschmidt se rinde ante la pantonomía de la justicia y solo hace un análisis de superficie que da por descontado el rechazo al pensamiento marxista: “[…] podamos las ramas y nos contentamos con observar algunas de las raíces más visibles […][142]”.


  1. Goldschmidt, “La doctrina…”, cit., p. 210.
  2. Íd. V. tb. el cap. 3 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit.
  3. Goldschmidt, “Problemas de justicia en ‘Medida por medida’ de Shakespeare”, en Justicia…, cit., p. 136.
  4. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 58. “[…] en los años 1936-1937, era preciso luchar a la vez contra el nazismo y contra el comunismo estaliniano que, tanto el uno como el otro, habían revelado, a quienes querían/podían ver, su verdadero rostro. Pero, bajo la Ocupación, la lucha simultánea en los dos frentes corría el riesgo de conducir al abandono de toda lucha. Era preciso establecer una prioridad o una selección, y ello entrañaba inevitablemente el debilitamiento de la lucha contra una de las amenazas”. Morin, El Método 6…, cit., p. 56.
  5. “Si consultamos la imagen de la realización más perfecta de justicia, la de la justicia divina en el Juicio Final, nos hallamos, en efecto, ante un juez omnisciente que sopesa todos los actos y todas las omisiones de cada cual, comparativamente con los de todos los demás, a fin de adjudicar a cada cual lo que se merece, comprendiendo su mirada todo el tiempo trascurrido y ya concluso como actualidad”. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 392. Luego de los estudios, por ejemplo, de León Ferrari, la validez del juicio final es cada vez más cuestionada. V. Galati, “Notas jurístico-dikelógicas…”, cit.
  6. Ciuro Caldani, El Derecho Universal…, cit., p. 94.
  7. V. el cap. 3 del tomo 4.
  8. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p.51.
  9. Goldschmidt, “Trialismo – Su semblanza”, en Enciclopedia Jurídica Omeba, apéndice, t. V, Bs. As., Driskill, 1986, p. 788.
  10. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 11. “Ignorancia, desconocido, sombra, esto es lo que encontramos en la idea de conocimiento. Nuestro conocimiento, tan íntimo y familiar para nosotros mismos, nos resulta extraño y extranjero cuando se le quiere conocer. Y aquí estamos, desde el comienzo, ante la paradoja de un conocimiento que no sólo se desmigaja a la primera interrogación, sino que descubre también lo desconocido en él mismo […]”. Morin, El Método 3…, p. 19.
  11. “Le Nouveau-Mexique abolit la peine de mort”, en Libération, del 19/03/2009, en bit.ly/2WhyWmN (19/03/2009).
  12. A la que constantemente hace alusión el trialismo, coronándola con una dimensión en la ciencia jurídica. V. íd.
  13. Ibidem.
  14. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 394.
  15. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 102. “Numerosas resistencias, irrealistas en sus inicios, devinieron, gracias al desarrollo de circunstancias favorables a las que contribuyeron, más realistas que todos los realismos”. Morin, El Método 6…, cit., p. 93.
  16. Galati, “El Mayo francés y sus relaciones con la Reforma Universitaria de 1918, la Complejidad y el Trialismo”, en Complejidad, n.º 33, Bs. As., Raúl Motta, 2017, pp. 30-62.
  17. Goldschmidt, “Conocimiento y confesión”, en Justicia…, cit., p. 45.
  18. Íd.
  19. Morin y Kern, op. cit., p. 199.
  20. A tal punto su predecesor alababa el liberalismo, que los actuales detractores, en su gran mayoría republicanos, ante una reforma en el sistema de salud que apuntaba a ayudar a los débiles y quienes no podían costear sus gastos de salud, tildaron al presidente de socialista. “Steele calls Obama health plan ‘socialism’”, del 20.7.2009, en cbsn.ws/3hZVxg3 (15/11/2009). V. tb. “Obama recuerda al Congreso la responsabilidad histórica de aprobar la reforma sanitaria”, del 7/11/2009, en bit.ly/2UD7wra (15/11/2009).
  21. V. por ejemplo, el xxiv Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en la Prov. de Tucumán en octubre de 2009. V. bit.ly/3ADJ8ot (15/11/2009).
  22. Sobre el Mayo francés y la idea de r-evolución, v. Galati, “El Mayo francés…”, cit.
  23. Morin y Kern, op. cit., p. 144.
  24. Íd., pp. 144-145. V. lo que digo respecto de la dualidad ontológica del trialismo en el cap. 2 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit.
  25. Íd., p. 145.
  26. Íd., p. 149.
  27. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 103. “La relación entre lo posible y lo imposible es variable según las condiciones históricas. […] Lo imposible puede devenir posible: el bipedismo habría parecido imposible al cuadrumano siendo que una parte de su progenitura, sin embargo, devino bípeda. El ala le habría parecido imposible al reptil, siendo que una parte de su progenitura devino pájaro. Toda metamorfosis parece imposible antes de que sobrevenga. […] ser realista/utopista en el sentido complejo: comprender la incertidumbre de lo real, saber que en lo real hay algo de posible todavía invisible”. Morin, El Método 6…, cit., p. 94.
  28. Morin y Kern, op. cit., p. 130.
  29. Morin, Les sept…, cit., p. 41. “Todo ser humano, toda colectividad debe dirigir su vida en una circulación interminable entre su pasado donde encuentra su identidad apegándose a sus ascendentes y su presente donde afirma sus necesidades y un futuro hacia donde proyecta sus aspiraciones y sus esfuerzos”. Morin, Los siete…, cit., p. 37.
  30. Ciuro Caldani, “La sabiduría y la justicia”, en Estudios de Filosofía Jurídica y Filosofía Política, t. 1, Rosario, fij, 1982, p. 11.
  31. Morin y Kern, op. cit., p. 128.
  32. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 407.
  33. Ciuro Caldani, Metodología dikelógica…, cit., p. 86.
  34. V. Ciuro Caldani, “Directrices iusfilosóficas del nuevo Código Civil brasileño”, en bit.ly/3CJE5Vd (20/04/2006).
  35. Morin, Les sept…, cit., p. 56. “Mientras que en la vida ordinaria nos apresuramos a encerrar en la noción de criminal a aquel que ha cometido un crimen, reduciendo los demás aspectos de su vida y de su persona a ese único rasgo […]”. Morin, Los siete…, cit., p. 51.
  36. Ciuro Caldani, Derecho y Política…, cit., p. 11.
  37. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 41.
  38. Palabras de clausura al “Curso de profundización en Derecho Procesal. Activismo procesal – Garantismo procesal”, organizado por la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, Instituto de Ciencias Jurídicas y Sociales de Santa Fe, los días 1, 8, 15 y 22 de agosto de 2007. Sobre el tema p. v. aa. vv., Activismo y garantismo procesal, Córdoba, Academia Nacional de Derecho y Cs. Sociales de Córdoba, 2009. “Para mis amigos, la justicia; para mis enemigos, la ley”. Gordillo, Agustín, “La administración paralela. El parasistema jurídico-administrativo”, Madrid, Civitas, 1982, en bit.ly/3jKnubk (27/01/2003), p. 98.
  39. “El método analítico es el mayor sendero de fraccionamiento de la justicia; la globalidad y la síntesis son caminos de desfraccionamientos”. Ciuro Caldani, Metodología dikelógica…, cit., p. 85.
  40. “La satisfacción de tales despliegues pantónomos nos es imposible, porque no somos omniscientes ni omnipotentes, de modo que nos vemos obligados a fraccionarlos con recortes que en la justicia generan seguridad jurídica y en las otras categorías, básicas de la realidad social, originan certeza. Según las características de las líneas de corte se producen ‘fronteras’ más o menos permeables o impermeables”. Íd., pp. 79-80.
  41. Íd., p. 88.
  42. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 60. “[…] los progresos de la biología molecular, de la genética, de la medicina han hecho surgir los problemas de bioética […] ¿Hay que respetar la voluntad del enfermo que pide la eutanasia para escapar a sus torturas o dejarle sufrir en nombre del respeto a la vida humana? ¿En qué momento se convierte la acción terapéutica intensiva en encarnizamiento terapéutico, que deja de respetar el sufrimiento para no respetar sino la vida bruta?”. Morin, El Método 6…, cit., p. 57.
  43. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 60. “[…] la persona nacía cuando el niño salía del vientre de su madre; moría cuando su corazón se paraba. Hoy, las fronteras de la persona humana se han vuelto vagas. […]. En adelante, hay una disjunción entre la idea de vivir humanamente y la de sobrevivir biológicamente”. Morin, El Método 6…, cit., pp. 57-58.
  44. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 61. “¿Hay que prolongar indefinidamente un coma en el que el superviviente, reducido a una vida vegetativa, no tiene nada de mentalmente humano? ¿Hay que extraer órganos de ese muerto con la sentencia en suspenso para salvar vidas humanas (con una incertidumbre no eliminable sobre el diagnóstico de muerte)? En este último caso, ¿quién debe decidir la extracción de órganos para salvar a un herido? ¿El enfermo? ¿La familia? ¿El médico?”. Morin, El Método 6…, cit., p. 58.
  45. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 61. “¿No se conserva una consciencia subterránea en el mismo coma? ¿Los comas considerados irreversibles, lo son verdaderamente?”. Morin, El Método 6…, cit., p. 58.
  46. Se trata de Terry Wallis, oriundo de Arkansas, quien quedó cuadripléjico luego de un accidente de tránsito, y en estado vegetativo crónico, lo que implicó ausencia de comunicación con el mundo exterior. Luego de 19 años, recuperó la conciencia y el habla. Se señala que la clave de su recuperación fue el interés y el trato cotidiano de los familiares con el enfermo. V. Ríos, Sebastián, “Se despertó después de estar en coma 19 años”, en La Nación, del 10/07/2003, sec. “Ciencia/Salud”, p. 11.
  47. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 62. “[…] antagonismo entre la libertad de elección de sexo, de rasgos morfológicos y aptitudes del hijo, y el riesgo de normalización biológica del ser humano. ¿Habrá que eliminar los anormales potenciales cuando sabemos que la invención y la creatividad proceden de individuos fuera de norma?”. Morin, El Método 6…, cit., p. 59.
  48. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 62. “[…] el parto con madre de alquiler introduce una escisión en la noción de madre”. Morin, El Método 6…, cit., p. 59.
  49. Morin, La Méthode 6…, cit., pp. 53-54. (Morin, El Método 6…, cit., pp. 52-53). V. tb. Mes démons, cit., p. 129.
  50. V. el cap. 3 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit.
  51. Sobre el tema p. v. Antígona, de Sófocles; Ciuro Caldani, “Notas para la comprensión jusfilosófica de Antígona de Sófocles’”, en Boletín del Centro de Investigaciones de Filosofía Jurídica y Filosofía Social, n.º 12, Rosario, fij, 1984, pp. 29-49; “Tragedia griega y Derecho”, en Boletín del Centro…, n.º 18, Rosario, fij, 1994, pp. 61-71.
  52. Morin, La Méthode 6…, cit., pp. 89-90. “Oppenheimer, Niels Bohr y otros grandes físicos quisieron, por moralidad, evitar que los Estados Unidos detentaran solos el monopolio del arma atómica e, ignorando la verdadera naturaleza de la urss, proporcionaron información para que la Unión Soviética pudiera fabricar la bomba”. Morin, El Método 6…, cit., p. 82.
  53. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 223. (Morin, El Método 6…, cit., p. 195).
  54. V. el cap. 3 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit. Morin, “Complejidad restringida y complejidad generalizada o las complejidades de la complejidad”, en Utopía y Praxis Latinoamericana: Revista Internacional de Filosofía Iberoamericana y Teoría Social, n.° 38, Maracaibo, 2007, p. 118. Para no ser miedosos ni temerarios, ambos extremos.
  55. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 99. (Morin, El Método 6…, cit., p. 91).
  56. Morin, La Méthode 6…, cit., pp. 120-121. (Morin, El Método 6…, cit., p. 107).
  57. V. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 121. (Morin, El Método 6…, cit., p. 108).
  58. Ciuro Caldani, “Visión de la teoría trialista y de su concepción del abogado”, en Juris, t. 36, p. 306.
  59. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 405.
  60. Goldschmidt, “La doctrina…”, cit., p. 210.
  61. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 47. “[…] ningún humano es omnisciente y la moral nos pide salvar al niño de pecho Stalin y al bebe Hitler si se ahogan”. Morin, El Método 6…, cit., p. 48.
  62. A partir del gobierno de Obama, este se autoimpuso un plazo de un año para su cierre. V. “Obama firma la orden para cerrar Guantánamo en el plazo de un año”, del 22.1.2009, en bit.ly/3eSAMAY (15/11/2009). La orden ejecutiva p. v. en bit.ly/3rxksdW (15/11/2009). La ocupación norteamericana en Guantánamo aún sigue. V. “Obama logra el mayor traslado de presos de Guantánamo pero sigue lejos de conseguir su cierre”, en La Nación, del 16/08/2016, en bit.ly/36YjrlN (22/01/2019).
  63. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 405; y Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 64.
  64. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 405.
  65. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 64.
  66. Íd., p. 66.
  67. Íd.
  68. Morin, El mundo moderno y la cuestión judía, trad. de Ricardo Figueira, Bs. As., Nueva Visión, 2007, p. 178.
  69. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 70. (Morin, El Método 6…, cit., p. 65).
  70. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 381.
  71. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 414.
  72. Íd., p. 419.
  73. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 72. “[…] la eliminación de una especie (roedor, insecto, parásito) juzgada dañina en una cultura dada acarrea la proliferación devastadora de otra especie dañina, que constituía la alimentación de la especie aniquilada. En ocasiones, incluso la liquidación de especies ‘dañinas’ rompe regulaciones en cadena y conduce a molestias mayores que aquellas que se intentaba suprimir”. Morin, El Método 2…, cit., p. 95.
  74. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 37.
  75. Goldschmidt, “Fundamentos ontológicos y lógicos del Derecho”, en Justicia…, p. 278.
  76. Ciuro Caldani, Metodología dikelógica, p. 13.
  77. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 12. “[…] la ética compleja como un meta punto de vista que comporta una reflexión sobre los fundamentos y principios de la moral”. Morin, El Método 6…, cit., p. 17.
  78. V. Goldschmidt, Introducción…, cit., pp. 411-413.
  79. Íd., p. 405.
  80. Íd., p. 411.
  81. Morin, El mundo…, cit., p. 183.
  82. V. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 405.
  83. Goldschmidt señaló que no se puede probar que un delincuente sea peor juez que un hombre recto; que es equivocado pensar que el juez-delincuente se equiparará con el acusado y extenderá a él su propio deseo de no sufrir castigo por sus fechorías; que la ideología del juez pecaminoso para justificar sus irregularidades difícilmente se aplicará al acusado. Por el contrario, puede ser mejor juez quien ha sufrido la perpetración de un delito en cuanto comprenderá al acusado y su sentencia será más justa, al ser más humana que la de un juez que nunca pasó por esa experiencia. “Problemas…”, cit., p. 135.
  84. Íd., p. 138.
  85. Ciuro Caldani, El Derecho Universal…, cit., p. 12.
  86. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 402.
  87. Íd., p. 408.
  88. Íd., p. 381.
  89. Íd.
  90. Ibidem.
  91. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 68. “¿Dónde está la verdad ética superior’ ¿Ley? ¿Castigo? ¿Misericordia? ¿Perdón?”. Morin, El Método 6…, cit., p. 64.
  92. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 68. “El colmo del derecho puede ser el colmo de la injusticia, como indica el adagio latino: Summun jus, summa injuria”. Morin, El Método 6…, cit., p. 64.
  93. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 403.
  94. Íd., p. 405.
  95. “Simón, Julio Héctor y otros s. privación ilegítima de la libertad, etc.”, fallado por la csjn el 14/06/2005.
  96. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 415.
  97. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 57.
  98. En adelante, “las leyes de impunidad”.
  99. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 331.
  100. “La presunción establecida en el artículo anterior no será aplicable respecto de los delitos de violación, sustracción y ocultación de menores o sustitución de su estado civil y apropiación extorsiva de inmuebles” (art. 2).
  101. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 60.
  102. Íd., p. 346.
  103. Íd.
  104. Íd., p. 347.
  105. Goldschmidt, “Trialismo…”, cit., p. 789.
  106. V. íd.
  107. Ibidem.
  108. Cicerón, Sobre los deberes, trad. de José Guillén Cabañero, Barcelona, Altaya, 1994, p. 19.
  109. “[…] no se abre el examen con respecto a la infinidad de circunstancias […]”. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 407.
  110. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 245.
  111. Goldschmidt, “Trialismo…”, cit., p. 789.
  112. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 415.
  113. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 245.
  114. Flores Mendoza, Imer Benjamín, “Las concepciones del Derecho en las corrientes de la Filosofía Jurídica”, en Boletín Mexicano de Derecho Comparado, n.º 90, pp. 1007-1008.
  115. Spota, Alberto, Tratado de Derecho Civil, t. 1, Parte General, Bs. As., Depalma, 1967, p. 395.
  116. Delmas-Marty, Mireille, “La tragédie des trois C”, prefacio a aa. vv., Droit et Complexité: Pour une nouvelle intelligence du droit vivant, editado por Mathieu Doat, Jacques Le Goff y Philippe Pédrot, Rennes, Presses Universitaires de Rennes, 2007, p. 12. “[…] les interactions propres aux systèmes complexes s’accompagnent d’une incomplétude qui affaiblit la prévisibilité donc la sécurité juridique”. “[…] las interacciones propias de los sistemas complejos van acompañadas de una incompletitud que debilita la previsiblidad y entonces la seguridad jurídica” (trad. del autor).
  117. “Este fue el objetivo de la llamada escuela de la exégesis, que, con el optimismo de la burguesía francesa victoriosa, había levantado los códigos como pilares de su dominación, creía poder circunscribir la esfera de acción de los jueces e intérpretes dentro de márgenes estrechos y consolidar la seguridad jurídica –‘su’ seguridad– en que estaba interesada por sobre todas las cosas”. Aftalión, Enrique, Vilanova, José, y Raffo, Julio, Introducción al Derecho, 4.º ed., Bs. As., LexisNexis Abeledo-Perrot, 2004, p. 751.
  118. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., pp. 61-62.
  119. Íd.
  120. Íd., pp. 62-63.
  121. Íd., pp. 72-73.
  122. Íd., p. 85.
  123. Íd.
  124. “[…] esas disposiciones de olvido y perdón no pueden poner a cubierto las más severas violaciones a los derechos humanos, que significan un grave menosprecio de la dignidad del ser humano y repugnan a la conciencia de la humanidad’” (consid. 27, extraído del voto del juez García Ramírez, en el caso “Barrios Altos”).
  125. Sobre el tema p. v. Galati, “Comprensión del pensamiento jurídico complejo a través de un caso. La riqueza de la complejidad frente a la abstracción de la simplicidad”, en Cartapacio de Derecho, vol. 23, Azul, Fac. de Derecho, unicen, 2012, en bit.ly/3iM4cBR (24/06/2013).
  126. “Arancibia Clavel, Enrique Lautaro s. homicidio calificado, y asociación ilícita y otros”, fallado por la csjn el 24/08/2004. Enrique Lautaro Arancibia Clavel fue acusado y condenado por el Tribunal Oral Federal n.° 6 como partícipe necesario del homicidio del matrimonio Prats Cuthbert y por pertenecer a una asociación ilícita, que tenía “una organización de tipo militar e integrada por oficiales o suboficiales de las fuerzas armadas; que disponía de armas de guerra y explosivos y recibía apoyo, ayuda o dirección de funcionarios públicos” (consid. 2 de la exposición del Procurador General Nicolás Becerra). Dicha organización era la dina (Dirección Nacional de Inteligencia Nacional) exterior, perteneciente al gobierno chileno del gobernante de facto Augusto Pinochet, y el condenado formó parte de ella de marzo del 74 a noviembre del 78. Su objetivo consistía en la persecución de opositores políticos al régimen de Pinochet exiliados en Argentina (consid. 3, del fallo de la csjn). No obstante, la Cámara Nacional de Casación Penal declaró la prescripción de la acción en orden al último de estos delitos. La defensa interpuso recurso extraordinario ante la Corte, que falló declarando la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad, sosteniendo por mayoría que los hechos por los que se condenó a Arancibia Clavel ya eran imprescriptibles para el Derecho Internacional al momento de cometerse. La resolución contó con los votos de Zaffaroni, Highton De Nolasco, en tanto que Petracchi, Boggiano y Maqueda lo hicieron según su voto. Belluscio, Fayt y Vázquez lo hicieron en disidencia.
  127. La cursiva me pertenece.
  128. Menicocci, Alejandro, “La teoría trialista de Werner Goldschmidt”, en aa. vv., Dos filosofías…, cit., p. 66. Hay límites al carácter objetivo de la justicia.
  129. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 571. Cabe incluirse aquí la injusticia de la Ley de Autoamnistía de 1984, n.º 22.924.
  130. Íd., p. 572.
  131. “El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria”.
  132. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 572.
  133. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 76.
  134. Íd., p. 78.
  135. Íd.
  136. BO del 3/01/1995. “Beneficios que tendrán derecho a percibir por medio de sus causahabientes personas que se encuentren en situación de desaparición forzada. Recaudos para su obtención. Alcances”.
  137. BO del 30.8.2004. “Establécense beneficios para las personas que hubieren nacido durante la privación de la libertad de sus madres, o que siendo menores hubiesen permanecido detenidos en relación a sus padres, siempre que cualquiera de estos hubiese estado detenido y/o desaparecido por razones políticas, ya sea a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y/o tribunales militares. Alcances a víctimas de sustitución de identidad. Requisitos que se deberán acreditar para acogerse a los beneficios de la ley. Procedimiento para el cálculo de la indemnización”.
  138. V. por ej. Gill, Lesly, Escuela de las Américas. Entrenamiento militar, violencia política e impunidad en las Américas, Santiago, lom, 2005.
  139. V. “La periodista francesa Marie Robin publicó detalles intrigantes sobre su investigación”, en bit.ly/2VMIiH1 (20/11/2009).
  140. Goldschmidt, “La doctrina…”, cit., p. 211.
  141. Íd., p. 212.
  142. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 84. En el mismo sentido, p. v. Nicolau, Noemí, “Significación de la metodología trialista aplicada a la construcción de las nociones jurídicas (Un ejemplo: el derecho a la calidad de vida)”, en aa. vv., Dos filosofías…, cit., p. 156. “[…] no siempre es posible dar a todos, todo lo que necesitan para poder percibir que mejoran la calidad de su vida; porque los recursos son escasos y las demandas múltiples y, además, porque los grupos humanos tienen diferente percepción y deben satisfacer distintas necesidades. […] como dice Goldschmidt, la justicia humana es fraccionada, de modo que podrá predicarse que el sistema es justo en la medida que haya realizado lo posible para favorecer el ser, según las circunstancias de un tiempo determinado y en un lugar determinado”. Sobre el tema p. v. el cap. 6 del tomo 4.


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