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3 Fuentes del complejo axiológico

No es casual que Werner Goldschmidt haga tanto hincapié en la “persona” a la hora de definir el supremo principio de justicia, que le reconoce a ella un ámbito espacial para que se desarrolle según su cosmovisión. En efecto, Emmanuel Mounier fue el fundador del personalismo en 1932, y allí la persona es concebida como el fundamento de la civilización moderna, a partir de la última forma de la filosofía cristiana[1]. Es de destacar, como lo señalaré en otro lugar, que el personalismo está opuesto al individualismo, lo que refuerza mi idea de quitar la preferencia de justicia al reparto autónomo[2].

1. Teorizar sobre este tópico no es baladí, en cuanto la divinización de la justicia entraña diversos inconvenientes[3]. Goldschmidt señaló: “De la función pantónoma de la justicia se desprende, pues, que en rigor no existe sino la justicia divina. La justicia humana es siempre imperfecta en su realidad, y sólo una idea regulativa como ideal[4]”. El mayor inconveniente es precisamente la divinización, dado que lo que es divino, al provenir de un ser omnisciente, omnipotente y omnipresente, no puede discutirse. Esto entorpece el diálogo, los intercambios de opiniones, los cambios de opiniones, en suma, la convivencia. La divinización de una proposición la petrifica, impide la apertura a otra visión sobre el tema, y lo más nefasto es que suele negar entidad al interlocutor o adversario. Recuérdese, si no, el conflicto entre el obispo Baseotto y el exministro de Salud González García.

1.1. La imperfección de la justicia humana, por el carácter imperfecto del hombre, no implica necesariamente adjudicar perfección a otro ente religioso. Sí pienso que es posible adjudicar perfección a una proyección humana como lo es el valor, que, en cuanto ente ideal, implica caracteres de perfección, en función de los cuales pueden controlarse las conductas humanas como acertadas o no. En tal sentido, sí el valor justicia es una idea regulativa.

1.2. Cuando Goldschmidt analiza la enseñanza de la “Introducción al Derecho”, la llama “filosófica”, pero luego dice que el estudiante del primer año debe ser adoctrinado como lo es el párvulo en el catecismo[5]. No hay aquí ni enseñanza basada en problemas, ni diversidad de doctrinas para que el estudiante elija la que considere adecuada a su esquema de vida. Véase el caso que señala Morin en referencia al conflicto palestino-israelí luego del asesinato de Rabín, que marcó un quiebre en las relaciones de paz, y la asunción del intransigente Netanyahu. Es que “[…] ¿acaso el representante francés del Likud no había dicho que las únicas fronteras que debía reconocer Israel eran las fijadas por Dios y no por la onu?[6]”. Recuérdese la frase de George Bush en referencia al eje del mal. El escándalo es mayor al provenir esa frase de un dirigente político jefe del Estado que más se ha jactado de proteger las libertades. ¿Acaso alguien discutiría destruir al mal? Sin embargo, la Historia ha mostrado cuanto mal ha encarnado su administración con la crisis económica y la invasión de Estados soberanos[7]. Coincidentemente, señala Morin que el mal no existe en sí, sino que, como lo señala San Agustín, es una disminución del Ser, o una ignorancia, a la manera socrática.

Le mal existe et il n’existe pas. Il n’existe pas lorsqu’on peut le ramener aux manques (inconscience, ignorance, etc.) et aux excès (hybris, délire) […]. Il existe irréductiblement comme émergence, et il prend alors une terrible réalité, mais ce n’est pas une réalité première. Le mal existe mais il n’y a pas de principe du Mal[8].

Esto lleva a concluir en la inexistencia del eje del mal o de cualquier otro calificativo que maniqueamente divida a un grupo de humanos en buenos y malos. “Il [le mal] ne peut être inscrit dans un manichéisme qui pose en absolus disjonction et antagonisme, Bien et Mal, empire du Bien contre empire du Mal[9]”.

2. Un artículo publicado en una revista periódica de marcado contenido católico como El Derecho sostenía que no puede relacionarse la justicia con Dios, en cuanto esta no abarca el infinito amor que significa la relación entre Dios y el hombre[10]. Esto implica, en los hechos, una subordinación completa a los designios de Dios, a la sazón, interpretados por sus vicarios, es decir, los sacerdotes. El Derecho se subordina a la religión, y desaparece el valor justicia, reemplazado por el valor santidad. El fin del Derecho no es hacer justicia, o lograr de manera más amplia la convivencia, sino salvar las almas para un reino cuya existencia no podemos comprobar. Como señala Cossio con respecto a la doctrina feudal-católica del Derecho natural,

[…] atrás de esta fachada discursiva, está el interés de la Iglesia por imponer, en la última instancia de la conducción política, su supremacía frente al poder laico. Este es el hecho que ideológicamente la promueve, el cual es perceptible, aunque queda extramuros[11].

3. Por ello, si bien es loable la intención de señalar que un progreso en el conocimiento de la justicia está constituido por “el advenimiento del cristianismo[12]”, puedo señalar que en realidad puede percibirse como un mejoramiento del estado de justicia perceptible en ciertos elementos del cristianismo, como el amor al prójimo, y la opción por los débiles. Pero no puedo incluir en el cristianismo todo lo que la Iglesia ha realizado para mantenerse y acumular poder en la Tierra. Puedo citar como ejemplos las cruzadas, la Inquisición, la decisión del Vaticano contra el uso del preservativo como método de prevención del contagio de enfermedades venéreas –especialmente el sida–, la lucha contra la educación sexual libre, contra el control de la natalidad, el coartamiento de la libertad de casamiento al prohibir el divorcio, la vulneración de las libertades sexuales de las mujeres al prohibir el aborto voluntario y osar estar en contra del aborto terapéutico o sentimental, la vulneración de la libertad sexual de decidir el cambio o adecuación del sexo, la lucha contra lo que llaman “ideología de género”, la vulneración de los derechos –de familia– de personas no heterosexuales al prohibir el matrimonio igualitario, la expoliación de recursos del Estado tendientes a mantener económicamente una religión, siendo que el resto se autoabastece, etc.[13].

4. También hay que tener en cuenta que fundar el valor en la teología puede implicar una tendencia a creer que la justicia se realizará en el cielo, y no en la Tierra. A pesar de su catolicismo confeso, puede leerse en Goldschmidt que, por su filosofía compleja, es también ambiguo. “La libertad religiosa como resistencia del alma contra calamidades a causa de su fe en Dios, no reclama la existencia de derechos humanos[14]”. Otra de las consecuencias más directas, derivadas de fundar el valor en la religión, consiste en subordinar la filosofía a la religión, que no es verdadera filosofía[15]. Unos de los caracteres de esta última son precisamente la ausencia de supuestos, la constante pregunta, y su consiguiente vocación de universalidad y profundidad, incompatibles con el dogma, la jerarquización de la respuesta y la falta de cuestionamientos que tiene la religión. Hay que tener en cuenta que en este problema Goldschmidt ha tenido una postura más que ambigua, en cuanto, si bien propugnó un criticismo jusnaturalista, con los caracteres filosóficos que él implica, por otro lado propugnó contenidos de justicia marcadamente católicos. De manera que, si bien su tridimensionalismo puede conducir hacia el ámbito religioso, como el de Luis Legaz y Lacambra[16], me he esforzado especialmente por metodologizar –formalizar– su pensamiento, abstrayéndolo de contenidos axiosóficos religiosos católicos[17].

5. Morin hace referencia a que una de las principales causas del mal es creerse en posesión del bien. Lo que ha ocurrido en innumerables ocasiones por parte de la Iglesia católica. Afortunadamente, ya no se quema a los herejes. Pero se generan muertes de otro tipo. Al negar el aborto, por ejemplo, sus creencias han permitido fanatizar a sus fieles y lograr que una mujer embarazada, a la cual le es negada la quimioterapia por esta razón, terminara muriendo, sin poder salvar tampoco al bebé[18]. La penalización del aborto en Argentina significaba su clandestinización para aquellas que no podían pagarlo en una clínica privada por falta de recursos, lo que generaba multiplicación de las muertes. La puesta en tabú de la sexualidad, porque de “eso no se habla”, significa oscuridad en los métodos de anticoncepción, que no haya educación sexual, y traer hijos al mundo que no son deseados, lo que introduce un factor de perturbación en la familia y en la vida de pareja. Es, en cierto modo, una violencia. Mortificar una vida por no querer prolongarse en condiciones de sufrimiento y agonía es también violencia al asumir lo que a los demás les hace bien sin consultarles[19]. También se cree que se salva o se hace bien a la vida de un anencéfalo, pero se ignora todo lo que sufren la madre de aquel y su entorno familiar. Esto es insoportable y cruel, y mucho más viniendo de quienes pregonan el amor al prójimo. Por ello Morin señala de manera brillantemente clarificadora:

[…] une des plus grandes causes du mal est dans la conviction de posséder le bien ou d’être possédé par le bien, ce qui a produit les innombrables massacres, persécutions et guerres religieuses, nationales et civiles. C’est la croyance de faire le bien qui est une cause puissante du mal, alors qu’elle résulte non d’une volonté mauvaise, mais d’une carence de rationalité et/ou d’un excès de foi qui est fanatisme[20].

Puedo agregar la violencia que sufre la mujer, en sus desigualdades con el hombre, al no poder administrar la misa, ni ejercer cargos jerárquicos en la Iglesia. Este menosprecio se traslada a la vida social de la mujer, por ejemplo, respecto de su cosificación en el aborto, ya que debe ser un receptáculo para el feto, que sí importa[21]. Tampoco debería haber jerarquías en institución alguna, lo que ya es violento. Recuerdo en este sentido la versión de El código Da Vinci, que sostiene que los herederos de Cristo culminan en una mujer, y el voto de confianza que dejó a María Magdalena, la entonces verdadera “piedra” de la Iglesia.

Por ello resultan tan inapropiadas también la censura en el ámbito artístico y la criminalización de opiniones como la revisión del Holocausto, la reivindicación de la droga, etc. Si hay un bien, este debe encauzarse por los carriles de la discusión y el intercambio de argumentos, de manera libre. Al “error” debe responderse no con el error de adoctrinar, catequizar o censurar, porque ello es tal vez un peor error. “On ne saurait non plus rêver en un univers purgé de tout mal, la vidange risquant d’emporter l’univers lui-même[22]”. De allí que la Corte Suprema en diversos fallos haya manifestado su incondicional preferencia por la libertad de expresión. Puede verse en este sentido a “Campilay”, “Servini de Cubría”, y la recepción de la doctrina de “New York Times. vs. Sullivan”[23]. De manera coincidente, Feyerabend sostiene refiriéndose a Mill:

Si la opinión es correcta se les priva de la oportunidad de cambiar el error por la verdad; si errónea, pierden lo que es casi un beneficio igual de grande: una percepción más clara y una impresión más viva de la verdad producidas por su colisión con el error[24].

6. De ahí la necesidad de la existencia de Estados laicos. Si la religión tiene una finalidad espiritual en aquellos que la encuentran, solo al ámbito individual y privado debe limitarse, para evitar la petrificación de las ideas y de la consiguiente realidad. Dice Morin en referencia a la modestia de la ética compleja, que puede traducirse en una justicia compleja: “Elle n’a pas l’arrogance d’une morale au fondement assuré, dictée par Dieu, l’Église ou le Parti. Elle s’auto-produit à partir de la conscience individuelle. Elle n’a pas de souveranité, elle n’a que des sources, et celles-ci peuvent se tarir[25]”. Y aquí coincide con la versión agnóstica o constructivista de los contenidos valorativos del trialismo. Nótese también que algo que resalta Morin es la fraternidad internacionalista, que considera la heredera laica y socialista del cristianismo[26].

7. Tanto Morin como Ciuro Caldani son agnósticos[27] y, cada uno a su manera, critica el papel de la Iglesia a lo largo del tiempo. Nótese que en su origen, la teoría del valor fue agnóstica, y que fue Goldschmidt quien trató de hacer compatible el valor con el jusnaturalismo católico[28].

8. Desde el origen del trialismo, Goldschmidt “estaba profundamente convencido y lo estuvo hasta el final de sus días, de la bondad y de la solidez del catolicismo[29]”. En una ocasión expresó que el trialismo “defiende la dignidad humana cuyo fundamento teológico se encuentra en la creación del hombre por Dios según su imagen y semejanza[30]”. Más bien el hombre hizo a Dios a su imagen y deseos. Contrariamente, sostiene el jurista germano-español:

La raíz común de la causalidad y de la justicia que permite su empleo como vías conducentes a Dios, reside en su carácter pantónomo, que capta el mundo como unidad, sea como un solo mundo real de causas y efectos, sea como un solo mundo moral de adjudicaciones y privaciones, unidad que implica como presupuesto necesario del pensamiento al Creador y Regente[31].

8.1. Lo propio sostiene cuando habla de la fórmula de la integración de la tridimensionalidad trialista. “Nosotros, por supuesto, adoptamos la fórmula realista teocéntrica monoteísta de la integración. Dios creó al hombre y al orden moral[32]”. Cuando se refiere a la actitud del hombre frente a las distribuciones, señala: “En realidad hay que calificar las calamidades como un desafío divino que tiene por fin empujarnos a utilizar la perseverancia e inteligencia que El [Dios] nos dio para vencer poco a poco una calamidad tras otra[33]”. Siempre me he preguntado el porqué del mal en el mundo ante la bondad de un Dios todopoderoso.

8.2. Al hablar del cambio de régimen sostiene: “Un cambio de régimen internacional dikelógico de signo positivo y en forma de guerra merece el nombre de una cruzada o de una guerra santa […][34]”. Vuelve sobre el gobierno de Dios en otra ocasión: “[…] el poder en su forma más omnímoda corresponde a Dios, quien lo ejerce con bondad y justicia[35]”. También señala:

[…] el punto de partida individual no es el hombre moral y falible, sino Dios eterno o infinitamente justo, la idea regulativa de la justicia en la ciencia humana social coincide plenamente con la realidad de la justicia en la naturaleza divina. La regencia del mundo por Dios y el Juicio Final suponen, […] la función pantónoma de la justicia[36].

8.3. En su Introducción…, Goldschmidt incorpora sutilmente los contenidos religiosos del catolicismo a la hora de juzgar el objeto justo a repartir, condenando la eutanasia y el suicidio asistido[37], sugiriendo el nacimiento de la prole y el placer sexual en el marco del matrimonio[38], condenando el concubinato[39], y tal vez prohibiendo el casamiento y la adopción homosexual[40], los métodos de anticoncepción y la educación sexual con participación preponderante del Estado. También señala que la educación les incumbe a los padres[41]. Y cita el Código de Derecho Canónico, que condena la reproducción artificial: “[…] el hijo concebido artificialmente resulta ilegítimo (can. 1014); además se produce el semen del marido, por regla general, por actos ‘contra naturam’[42]”, aunque señala que “la inseminación artificial no ofrece blanco a la crítica si se practica con asentimiento de todos los interesados y con semen del marido[43]”. Para él, el matrimonio es indisoluble[44], y condena a la prostitución, dado que genera promiscuidad, indiferencia emocional, doble moral y desorganización personal[45]. Veo muy difícil entonces que pueda admitir una muestra como la de León Ferrari. De hecho, en su Dikelogía señala: “El dueño de un cinema puede negarse a dar una película inmoral, una empleada farmacéutica a vender un medio anticoncepcionista, […] sin que tal negación acarree responsabilidad[46]”. También dice: “Lo que del marxismo era políticamente válido, se halla en la Doctrina Social de la Iglesia[47]”.

8.4. No obstante, puede leerse cuando habla de la pantonomía de la justicia:

[…] nuestra referencia a conceptos teológicos como a la noción de ‘la justicia divina en el día del Juicio Final’ no significa una toma de posición dentro del círculo problemático de la teología, sino que contiene funciones metodológicas. […] La comparación con Kant es tanto más fundada en cuanto Kant desea demostrar, al comparar la capacidad cognitiva divina y humana, los límites de la última en analogía a como nosotros, al poner en parangón la justicia divina y humana, deseamos poner de realce las restricciones de la justicia humana[48].

De ahí la ambigüedad que señalé. En otra oportunidad expresa: “Aunque la Iglesia se basa en la fe, no deja de ser interesante que, inclusive en una organización de este tipo, que, por lo demás, predica la igualdad de todos los hombres, existan, no obstante, repartidores aristocráticos[49]”. Puede verse entonces el espíritu crítico, muchas veces incompatible con el dogma religioso. Si la jerarquía puede ser cuestionable, lo es también que la mujer esté completamente relegada de los puestos eclesiásticos superiores.

8.5. Sus palabras escritas son al menos ambiguas: “[…] no se intenta probar en este lugar la existencia de Dios, sino la necesidad de pensarla[50]”. Por otra parte, relaciona a Dios con el comienzo del mundo, pero no con el final: “El nombre ‘humanidad’ se refiere a un individuo colectivo, que nos imaginamos como una familia, con una historia que empieza con Adán y Eva y que desde el logro de la conquista del espacio no posee un fin previsible (inmortalidad del género humano)[51]”. En estos tiempos de grandes conquistas de la genética, esta frase resultaría más que sugerente: “Justicia y verdad, al colocar al servicio del hombre la sociedad y la naturaleza, cumplen con la promesa bíblica de convertir al hombre en el dueño de la creación[52]”.

9. Por su parte, Ciuro Caldani profesa un agnosticismo. Puede leerse cuando habla del origen de las normas: “[…] si las normas poseen origen divino todo cuestionamiento respecto a su contenido corresponde no sólo a una posible rebeldía humana sino a un pecado, con todo lo que esto tiene de consecuencia[53]”. Alimenta su agnosticismo su duda respecto de las bondades de la divinización de la justicia.

Decir que el juzgador es la “boca de la ley”, o de la sociedad o del derecho natural petrificado (pretendidamente divino o humano) es cerrar la comprensión del mundo en los límites de la visión del legislador de turno y preparar y apuntalar las dictaduras[54].

En otra oportunidad, el jurista rosarino señala concordantemente:

[…] mostrar a las fuentes y al Derecho como un producto divino […] es una confusión […] de lo religioso con lo jurídico, que tiende a sacralizar el poder. El Derecho, que no había sido puesto por el hombre, sino al fin por el dios o los dioses, no podía ser discutido […][55].

Sostendrá explícitamente su agnosticismo: “A diferencia de Goldschmidt, compartimos el propósito de evitar proyecciones de la justicia hacia exigencias teológicas que nos parecen no sólo indemostrables sino innecesarias […][56]”. En otra oportunidad señaló: “Creemos acertado que si Dios existe –lo que en este curso no afirmamos ni negamos– […][57]”. Cuando habla de la eutanasia, reafirma que no necesariamente existe un “más allá”: “El hombre es un ser que se ‘asoma’ como ningún otro de este mundo a un universo maravilloso que lo entusiasma, pero por lo menos en su estado mortal actual está condenado a salir de ese espectáculo[58]”.

10. En un laicismo cercano al ateísmo, Morin declara en su autobiografía que jamás pudo encerrarse en una fe, que su fe guardó siempre la duda, y que jamás pudo creer como la mayoría cree[59]. Agrega también que es incapaz de creer en una religión revelada[60]. Descree de todos los caracteres de la religión que son rígidos, cerrados. Critica que el judaísmo se haya encerrado en la secta de los formalistas fariseos, habiendo tantas otras, como también la creencia en ser el pueblo elegido y que se prohíban las simbiosis con los gentiles[61]. Por si fuera poco, diferencia entre el judío como “sustantivo” y el judío como “adjetivo”, en donde el primero “es” judío y el segundo, entre otras, tiene la cualidad de judío[62]. Finalmente, señala que prefiere fundar su filosofía sobre el mensaje de la democracia y de los filósofos de Atenas, y no sobre las Tablas de la Ley[63].

10.1. El filósofo francés hace también patente su pensamiento al señalar que el origen del universo dependió de un accidente, del azar[64]. Hace referencia a Pearson, que no habla de un primer creador, sino del proceso mismo de la organización, momento en que también recuerda su muchas veces aludido Spinoza, quien plantea que la creatividad se encuentra en la naturaleza[65]. Se puede percibir su agnosticismo cuando señala: “[…] l’univers physique doit être conçue comme le lieu même de la création et de l’organisation[66]”.

10.2. Cuando habla del destino humano, dice: “[…] je n’arrive pas à croire que l’aventure cosmique soit animée par quelque dessein providentiel qui la guiderait vers un salut final[67]”. Coherentemente, en otra de sus obras señala: “Nada escapará a la muerte. No hay salvación en el sentido de las religiones de salvación que prometen la inmortalidad personal[68]”. En su obra Tierra Patria, al hablar del destino, se puede observar su profundo compromiso existencialista, el cual es muy afín al ateísmo. Sartre decía que el hombre es una chispa entre dos nadas al ser lanzados a la existencia[69]. Morin dice que todos los vivos son lanzados a la vida sin haberlo pedido, que vivimos entre nada y nada[70].

10.3. Luego señaló: “Le cosmos nous a fait à son image[71]”. Y, en este sentido, “[…] toda Cosmología es al mismo tiempo una Cosmogonía. Todo modelo de Universo exige también la explicación de su origen[72]”. En una oportunidad expresó Morin, coincidentemente con la postura de Hawking sobre el origen del universo:

Copérnico le sacó al hombre el privilegio de ser el centro del Universo. Darwin lo convirtió en un descendiente de antropoide, con lo que dejó de ser una criatura a imagen de su Creador. Freud desacralizó la mente humana y Hubble nos exilió a los suburbios más alejados del cosmos.[73]

Por su parte, el físico expresó:

Uno puede imaginarse que Dios creó el universo en […] cualquier instante de tiempo. Por el contrario, si el universo se está expandiendo, pueden existir poderosas razones físicas para que tenga que haber un principio. Uno aún se podría imaginar que Dios creó el universo en el instante del big bang, pero no tendría sentido suponer que el universo hubiese sido creado antes del big bang. ¡Un universo en expansión no excluye la existencia de un creador, pero sí establece límites sobre cuándo éste pudo haber llevado a cabo su misión[74]!

Lo cual demuestra la incompatibilidad entre un Dios, que es todopoderoso, y los límites a su actuación. Si hay algún infinito, este puede atravesarnos, y podemos percibirlo en la poesía y la música[75], en el arte, o en la filosofía.

10.4. En lugar de señalar a Dios como destino, dice: “[…] la mort n’est que le retour de nos atomes et molécules à leur existence physique normale[76]”. Partiendo de una posición del universo eterno, expresa que “[…] la mort […] tue l’univers égocentrique du sujet vivant et en restitue les composant à l’univers physique, dont ils n’avaient jamais cessé de faire partie, tout en ayant acquis double appartenance[77]”. Muerto el hombre, sus partículas vuelven al lugar que lo vio nacer. Así, “[…] l’individu vivant surgit au monde (naissance) et y disparaît à jamais (mort)[78]”. Olsen Ghirardi dirá de estas ideas que encuadran en la concepción del universo increado:

[…] el origen de la materia no deja opciones: supone la eternidad de la materia y esto entraña […] que el Universo no depende ontológicamente de otro y que es causa de sí mismo. […]. El Universo, así, es autosuficiente, eterno, increado. […]. El Universo es el Ser mismo. […]. Por el contrario, el pensamiento cristiano postuló un Universo creado […]. El Universo no es divino, no es lo Absoluto en sí mismo, y depende de un Ser divino[79].

Estas ideas le permiten inferir a Ghirardi que, debido a la existencia de Dios, que es trascendente, y de aceptarse que haya creado el universo, las criaturas terrenales, al finalizar su paso por la Tierra, pueden aguardar la comunión con el creador. Es así como la muerte es un paso a otra vida. De lo contrario, el ser humano volvería a la partícula de la que vino.

En la concepción de un Universo increado y eterno, ontológicamente autosuficiente, la muerte sólo es el fin de la vida, de la agregación de las partes materiales del ser humano. […]. Es la finalización de la unión temporaria de elementos, que vuelven a su Ser madre, que es el Universo. Cada partícula que se disgrega vuelve al Universo […] así concebido el hombre […] es tan sólo un individuo, conglomerado de partículas, sin otra trascendencia que una relativa perduración en el tiempo. […]. La muerte marca un fin definitivo para todos los seres[80].

10.5. Señala Morin:

Il n’y a pas de paradis passé à retrouver, pas de paradis futur à édifier, pas de fin de l’histoire, pas de Terre promise, pas de Messie à venir, pas de vérité non bio-dégradable […], mais recherche permanente vers les au-delà, dépassements eux-mêmes à dépasser, nouvelle aventure de l’évolution et, s’il y a chance, nouvelle naissance de l’homme…[81].

La opinión contraria rescata la esencia de la religión, la comunicación con Dios y la trascendencia del hombre: “[…] en la concepción del Universo creado, la persona aspira a la trascendencia, es decir, supone una esperanza, supone un más allá de este universo; tiene sed de comunicación con la Causa creadora[82]”. El filósofo francés explicita más lo que une al hombre con el hombre, en lugar de religar al hombre con Dios.

Debemos basar en el planeta nuestra religión, una religión que retoma la herencia de todas las religiones universales: somos hermanos; pero la religión terrestre nos dice (a diferencia de las religiones celestes) debemos ser hermanos, no porque en eso vaya a consistir nuestra salvación, sino porque estamos perdidos: perdidos en este pequeño planeta de un sol de extrarradio en una galaxia que ha experimentado la diáspora de alojarse en un universo sin centro, perdidos porque estamos abocados a la muerte individual y al aniquilamiento final de la vida, de la Tierra, del Sol. También debemos sentir una infinita compasión hacia todo lo que es humano y todo lo que está vivo, hacia cada hijo de la Tierra[83].

Profundizando en el destino final humano, y para lograr una ética de religación humanista, señala:

“Soyons frères parce que nous sommes perdus’ remplace le ‘soyons frères POUR QUE nous soyons sauvés”. Il nous dit de chercher la consolidation non dans la croyance qu’il y a un au-delà pour nous après la mort, non dans l’espoir que l’univers échappera à la mort, mais dans les êtres aimants bons et doux capables de nous comprendre avec nos faiblesses et infirmités[84].

Se trata de la ética abierta de la comunidad que nos inscribe en una fraternidad terrícola que constituye nuestra religión terrestre[85]. Esto tiene una fuerte relación con la concepción que Epicuro tenía de la ética. Frente a las desaveniencias de su época, por las disputas de poder, recomendaba aislarse de la vida pública, social, y refugiarse en los amigos. Esto implica una ligazón eminentemente humana, sin el vínculo de fe hacia un dios, que se encuentra en un estrato superior, diferente del humano. Epicuro también renegó de los dioses[86]. En otra obra señala la necesidad de superar las religiones del primer tipo, que consagran a un dios toda la veneración y que ponen en él la causa de la salvación, y las religiones del segundo tipo, que no tienen dioses, pero que ponen en aspectos o cosas materiales lo que antes se consagraba al dios. Son ejemplos de este segundo tipo pensamientos como el de Robespierre, que quería la religión de la razón, el de Comte, que creía en la religión de la humanidad, y el de Marx, que creó una religión de salvación terrestre[87] poniendo como mesías al proletariado y como su vicario al partido. Secularizando la religación, Morin propone extraer de las religiones su fuerza de comunicación y de comunión[88], que nos ayudarán a afrontar y apostar ante la perdición del arca terrestre. Nótese que el trialismo re-liga los elementos dispersos y fanatizados en unidimensionalismos por otras doctrinas.

10.6. Así como no promueve un dios externo, tampoco adjudica a un dios lo bueno, y a un demonio lo malo, sino que ambas características están en el hombre. “Dieu et Satan ne sont pas hors de nous, ils ne sont pas au-déssus de nous, ils sont en nous. La pire cruauté du monde et le meilleur de la bonté du monde sont en l’être humain[89]”.

10.7. Las faltas de coincidencia con la religión son claras. Un creyente difícilmente esté perdido, difícilmente crea en su aniquilación final, y tiene en su horizonte algo que, si bien es humano, por la trinidad, es también divino. Dios es más que “algo vivo”, y Él es el Padre, no la Tierra[90]. Respecto de aquello que guía a la humanidad, muy claramente Morin se aparta de la religión y sostiene, en referencia implícita al catolicismo, que no fundará su espíritu en el dolor, representado por las bienaventuranzas, sino en el gozo, la participación y el amor. Nótese la confrontación, en cuanto la Iglesia es jerárquica y reclama sumisión.

Je ne nie pas par masochisme ou dolorisme l’idée de salut; c’est un minimum psychique de rationalité qui m’empêche d’y croire. Mais le renoncement au Salut, à la Promesse, me fait d’autant plus adhérer à la poésie de la vie. Là où il y a désespérance, la poésie de la vie, participation, communion, amour, apporte joie et plénitude[91].

Lo que revela que la ética compleja es laica.

10.8. Cuando habla de las ideas, mitos y creencias, y específicamente de la religión y los dioses, señala: “Produits par des mortels, ils deviennent immortels et régissent le destin des mortels, capables même de leur offrir l’immortalité en échange d’obéissance et d’amour. […] Si les humains mouraient, les dieux mourraient. Lorsque l’humanité mourra, tous les dieux mourront[92]”. En relación con la identidad humana, expresa cómo el amor sustituye al dios de la religión.

La complexification et la laïcisation de la civilisation permettent les épanouissements de l’amour. L’adoration et le culte voués aux divinités se répandent sur la vie privée, et s’incarnent dans la personne aimée. Ainsi, se généralise et se multiplie l’amour entre personnes, amour qui comporte sa part de mythologie et de religion, et qui poétise les existences individuelles[93].

A propósito de la adoración, el filósofo francés expresa que el arte de vivir debe desarrollarse de la mano de ver lo sagrado no en el culto a un dios, sino en el amor a la belleza efímera[94].

10.9. No obstante, Morin rescata la religión como parte de una vida compleja:

En el siglo xviii, en la época de la Ilustración, la racionalidad es eminentemente crítica y se dirige en primer lugar contra las religiones, consideradas como tejidos de fábulas y de supersticiones. Esta crítica es reduccionista. No llega a ver lo que Marx hará valer más tarde, el hecho de que la religión es como el suspiro de la criatura desdichada, el sesgado medio por el que se expresan las aspiraciones humanas más profundas[95].

10.10. En otra oportunidad señala las ventajas de la religión, sin perder la complejidad de dicho fenómeno, es decir, sus desventajas:

Religion, mythologie et magie […] ont plus que souvent étouffé les possibilités d’une pensée autonome. Mais, […] elles ont apporté de grandes Assurances et de grandes Consolations, qui ont amoindri la très forte angoisse existentielle de l’être humain et tempéré ses tragédies[96].

Como pensamiento complejo, en cuanto metasistema, engloba a los contrarios, y en la religación se admitirán las religiones tradicionales y las religaciones basadas en la fraternidad humana. En efecto, “[…] sería una religión que podría comprender a las otras religiones y ayudarlas a encontrar su fuente. El evangelio de la antisalvación puede cooperar con el evangelio de la salvación justamente en la fraternidad que les es común[97]”. Tal como lo señala Goldschmidt al hablar del clima de tolerancia que admite verdades de fe y de razón[98]. Por ello Morin acepta la religión en el marco de la tolerancia:

El imperio romano se caracterizaba, antes del cristianismo, por la tolerancia religiosa. Los cultos más diversos, y aun las religiones salvíficas, como el culto de Osiris, […] de Mitra, el orfismo, eran […] aceptables. El monoteísmo judío, y después el cristiano, al mismo tiempo que su universalismo potencial, aportaron una intolerancia propia, […] una barbarie propia, fundada sobre el monopolio de la verdad de su revelación[99].

Aunque, tal vez, la crítica de Morin sea más marcada:

Mientras que el judaísmo tenía la posibilidad de permanecer en el interior de sí mismo en la alianza privilegiada que creía tener con Dios, el cristianismo finalmente buscó destruir a los otros dioses y […] religiones. […] desde […] que fue reconocido como la única religión de Estado, hizo cerrar la escuela de Atenas, y puso fin así a toda filosofía autónoma.
Una de las armas de la barbarie cristiana ha sido la utilización de Satán. […] Aquel que no está de acuerdo y que no quiere renunciar a su diferencia ha de estar por fuerza poseído por Satán[100].

10.11. Señala: “También nosotros, laicos (en el sentido renacentista), debemos apostar a nuestras creencias en la fraternidad y la libertad[101]”. Dice en otra oportunidad:

[…] puedo sin ser […] cristiano preferir el mensaje del judío Jesús, que implica misericordia […]. Puedo y quiero fundar mi filosofía en el mensaje de la democracia y de los filósofos de Atenas y no en el de las Tablas de la Ley[102].

Refuerza su sentido de laicismo más adelante: “Soy de los que permanecen en el universo sincrético y laico en el que se formaron, de los que se casaron con gentiles […][103]”.

10.12. En una oportunidad recuerda el desgraciado hecho ocurrido en el año 529, cuando Constantino decidió cerrar la escuela de Atenas. Así,

[…] c’est avec l’instauration à Athènes d’une sphère dialogique pour les idées qu’apparaissent à la fois l’institution philosophique et la tradition critique. […] l’école d’Athènes fut fermée en 529 sous l’effet du triomphe absolu, dans l’Empire romain, d’une religion imposant sa Vérité incontestable; la tradition critique fut suspendue pour quelques siècles, et la dialogique des idées dut se recroqueviller à l’intérieur de la Foi[104].

En plena edad de la fe, “il a fallu une révolution culturelle radicale (le triomphe du christianisme) pour qu’un pouvoir théologico-politique de type nouveau supprime l’institution philosophique […][105]”. También hace referencia a la “intolerancia religiosa española”[106]. La institución cristiana fue afecta a las persecuciones. Así, “[…] dès Paul, la dénoncera [à la philosophie] comme ‘tromperie’ au service du paganisme. L’officialisation du christianisme comme religion d’Empire sera fatale à l’autonomie philosophique […]. La philosophie ne meurt pas, mais elle sera désormais intégrée/asservie […][107]”. En otra oportunidad, Morin criticará lo que ha llegado a hacerse en nombre de la salvación o el amor. En efecto, “[…] l’amour et la fraternité, expressions suprêmes de la morale, sont faciles à tromper. Nulle religion n’a été plus sanglante et cruelle que la religion d’Amour[108]”.

10.13. Por ello, propone que el nuevo clima religioso esté compuesto por “una religión que [asuma] el pensamiento laico, problematizante y autocrítico originado por el Renacimiento europeo[109]”. Se trataría de una religión sin dioses, sin revelación, con amor y conmiseración, en la que hay profundidades como la comunidad de sufrimiento y muerte, sin verdad primera ni final, sin providencia o futuro brillante de salvación, pero que nos uniría solidariamente unos a otros precisamente en la aventura desconocida que implica la humanidad[110]. Y, a diferencia de otras religiones, no condenaría la duda, sino que trabajaría con ella y con la incertidumbre. Se trataría de evitar lo peor, de encontrar lo mejor posible en el amor y la fraternidad[111].

10.14. Cuando Morin comienza a hablar del lado espiritual del ser viviente, no lo hace depender del más allá. “L’esprit-de-vie ne vient pas du ciel sur la terre, mais dans et par le computo (c’est-à-dire aussi dans et par l’auto (géno-phéno)-organisation) il émerge de l’être-appareil et devient l’une des dimensions de la qualité de sujet[112]”. Complejamente, la materia anima el espíritu, que anima la materia. Así, “[…] l’esprit qui anime l’action est animé par l’action de tout l’être[113]”. En oportunidad de fundar el valor de la vida, dice: “[…] doit renaître, non plus d’en haut, du ciel, mais d’en bas, de notre nature bio-culturelle […][114]”.

10.15. Cuando habla de la finalidad de la vida, dice: “[…] la finalité de ses finalités est incertaine[115]”.

10.16. Si alguna duda quedaba, o si alguna frase daba lugar a ambigüedades, puede leerse en Morin:

Pascal disait: ‘S’il y a un Dieu, il ne faut aimer que lui et non les créatures passagères’. Ne devons-nous pas au contraire voir que seules les créatures passagères sont source d’amour et seules méritent infinie pitié et piété? Ne faut-il pas plutôt cesser d’aimer Dieux, Idoles, Idées? Ne devons­-nous pas cesser de croire au non-bio-dègradable: l’Abstrait, l’Éternel? N’aimer que le mortel: le vivant[116]?

Hay aquí una gran relación con mi idea de llevar a cabo la justicia en el Poder Judicial y no en el reino de los cielos. En otra oportunidad señala el filósofo francés: “[…] nous faut-il ‘dégeler l’énorme quantité d’amour pétrifié en religions et abstractions, le vouer non plus à l’immortel mais au mortel[117]”.

10.17. La religión no deja de ser, junto con el poder militar y la burocracia estatal, un aparato que, como tal, tiene entre una de sus características el sojuzgamiento:

L’État est l’Appareil des appareils, qui concentre en lui l’appareil […] administratif [qui] impose à toute la société l’organisation ‘machinale’ dans le sens où ce terme signifie règle uniformisée, inflexible ‘mécanique’; la religion et l’armée imposent chacune leur machinalité propre, faite dans le deux cas de rituel (prépondérant dans la religion) et de discipline (prépondérant dans l’armée)[118].

10.18. Estas clarificadoras pautas nos dan una idea de los peligros del llamado “humanismo religioso”, como, por ejemplo, el de Romano Guardini, que en verdad es una religión con matices humanos. En otra oportunidad Morin señala que el cristianismo se apartó de sus orígenes al sustituir el amor por la salvación individual[119].

10.19. Aplicando pautas propias de un delirio persecutorio que pretende ocultar encubrimientos, quien fuera cardenal primado de Argentina, Jorge Bergoglio[120], sostenía que la Iglesia argentina estaba siendo perseguida, cuando en realidad estaba siendo investigada respecto de los casos del sacerdote Julio César Grassi[121], del obispo Edgardo Gabriel Storni[122], y del sacerdote Christian Federico von Wernich, entre otros[123].

El ex capellán de la Policía Bonaerense Christian Von Wernich fue condenado esta tarde a reclusión perpetua, tal como lo habían pedido la fiscalía y las querellas, por siete homicidios, 42 privaciones ilegítimas de libertad y 32 casos de torturas en el marco del ‘genocidio’ ocurrido durante la última dictadura militar, entre 1976 y 1983. […].
Von Wernich es el primer sacerdote de la Iglesia católica en ser juzgado oral y públicamente por delitos de lesa humanidad. Se espera ahora algún tipo de reacción de la Iglesia, probablemente en forma de comunicado del Episcopado[124].

Siguiendo con el marco de los crímenes del último gobierno militar, no cabe olvidar las declaraciones de Baseotto, que lo hicieron perder su cargo en el obispado castrense y que echan más leña al fuego confesional.

Y no solo en nuestro país los sacerdotes han sido condenados. Al respecto, puede verse cómo la arquidiócesis de Los Ángeles, California, pagó la suma de usd 660 millones para indemnizar a más de 500 víctimas de curas pedófilos. El acuerdo se aceptó para evitar la vergüenza del proceso judicial. En un informe que se publicó, se reveló la actuación de las autoridades eclesiásticas que supuestamente encubrieron evidencias de los abusos y trasladaron a los curas acusados. Los casos raras veces llegan a los tribunales, ya que, por el sistema norteamericano, se arreglan antes a través de acuerdos financieros. Con esta suma de dinero, las víctimas no recuperarán la inocencia y la infancia perdidas[125], pero con ella al menos podrán costear tratamientos y todo lo necesario para la recuperación. Estos actos desagradables, dañinos e inmorales obligan a replantear el celibato impuesto por la Iglesia católica y pensar si la represión de la sexualidad no estalla en delitos contra la integridad sexual de indefensos como seminaristas o niños. No obstante, se señala que los curas no reprimen, sino que subliman[126]. Es ilustrativa y esclarecedora la película Spotlight, protagonizada por Michael Keaton y ganadora del premio Oscar a mejor película en 2016.

También hay intolerancia al interior de la Iglesia a través de la condena a la teología de la liberación[127].

En este sentido, entonces, Morin coincidiría en el agnosticismo con Ciuro Caldani, aunque no con Goldschmidt, de filiación católica, quien seguramente marcaría la trascendencia de la vida humana, y a través de la ayuda de Dios. No calificaría al hombre desde ideas que rozan el existencialismo, como en el caso de Morin: “L’individu est un quantum d’existence, éphémère, discontinu, ponctuel, un ‘être-jeté-dans-le-monde’ entre ex nihilo (naissance) et in nihilo (mort), et c’est en même temps un sujet qui s’auto-transcende au-dessus du monde[128]”.

10.20. El valor, desde un pensamiento complejo, se fundaría no ya en Dios, sino en una autoridad exterior construida por el bucle trinitario individuo/sociedad/especie. Ciuro Caldani llama a esto “consenso”. Pero con Morin podríamos llamarlo “autoética”, que puede sustraerse a los contenidos costumbristas o pactistas de aquellos que tienen circunstancialmente el poder. Señala el filósofo francés:

L’auto-éthique, bien que privée d’un fondement extérieur, est nourrie par des sources vives (psycho-affectives, anthropologiques, sociologiques, culturelles). Le sujet éprouve en lui la vitalité du principe altruiste d’inclusion, il ressent les appels à la solidarité pour les siens, à la solidarité pour sa communauté, à divers formes de devoir[129].

Como no podría ser de otra manera, los contenidos éticos son complejos, es decir, deberán incluir la consideración de la igualdad, de la libertad, del individuo, de la sociedad y de la especie, todo lo cual oscilará en función de las carencias. Morin señala la necesidad de superar la teleología religiosa en donde la providencia marcaba el fin de la humanidad, y luego la teleología del progreso, en donde la ciencia debía dominar la naturaleza[130]. El problema de las fuentes del complejo axiológico no es un tema menor en cuanto influye intensamente en los contenidos del complejo axiológico. Los que a su vez influyen, por ejemplo, en la Bioética o en el Derecho de la Salud[131].

10.21. La justicia no puede basarse en la religión, porque esta tiene la pesada carga del dogma, y la ética y la justicia complejas no pueden abrazar el dogma, tampoco el abstraccionismo, ni mucho menos la jerarquía y la uniformidad[132].

Si con estas líneas se cree que Morin es contrario a la religión, los invito a leer la obra de Friedrich Nietzsche[133], que nada bueno rescata del combustible religioso del espíritu, idea que Morin toma de la religión, es decir, algo que permite al menos encontrar un sentido a la existencia.


  1. Descamps, Marc-Alain, Alfille, Lucien, y Nicolescu, Qu’est-ce que le transpersonnel?, París, Trismegiste, 1987, p. 16.
  2. Íd.
  3. En un momento, Ciuro Caldani señaló que la teoría de los valores es perfectamente compatible con la doctrina cristiana. “‘Introducción…”, cit., p. 1024. No lo creo así.
  4. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 414.
  5. Íd., p. 7.
  6. Morin, El mundo…, cit., p. 177.
  7. V. el cap. 8 del tomo 1: Galati, Otra introducción…, cit.
  8. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 244. “El mal existe y no existe. No existe cuando se le puede reducir a las carencias (inconsciencia, ignorancia, etc.) y a los excesos (hybris, delirio) […]. Existe irreductiblemente como emergencia, y entonces adquiere una terrible realidad, pero no es una realidad primera. El mal existe, pero no hay principio del Mal”. Morin, El Método 6…, cit., p. 214.
  9. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 245. “No puede ser inscrito [el mal] en un maniqueísmo que plantea como absolutos disyunción y antagonismo, Bien y Mal, imperio del Bien contra impero del Mal”. Morin, El Método 6…, cit., p. 215.
  10. Rossi, Abelardo, “Justicia y justificación”, en El Derecho, t. 118, p. 846. “[…] no hay igualdad ni forma alguna de proporción entre Dios y las creaturas. Lo jurídico sólo se da entre hombres. Dios no reconoció a éstos un ius del que en alguna manera fueran titulares cumpliendo un acto de justicia con ellos. […]. No nos hizo justicia, nos dio su Justicia. El hombre no puede compensar con prestaciones; sólo responde, en la ‘noche oscura’ de la fe, al diálogo que Dios le ofrece. Es el Si de María ‘hágase en mí según tu palabra’ – en entrega total”.
  11. Cossio, “La teoría egológica del Derecho. (Su problema y sus problemas)”, en La Ley, t. 110, p. 1024.
  12. Tale, op. cit., p. 119.
  13. Sobre el tema p. v. Galati, “Laicismo y autonomía política: por una provincia de Rosario laica”, en Microjuris, 20/04/2018, en bit.ly/372LrVw (14/05/2018).
  14. Goldschmidt, “Derechos humanos, libertades y Derecho Natural”, en aa. vv., Los derechos humanos, comp. por Carlos Massini, Mendoza, Idearium, 1985, p. 75.
  15. Ciuro Caldani, “El Trialismo y la consciencia…”, cit., p. 115.
  16. Íd.
  17. El comienzo de esta tarea p. v. en Galati, “Una interpretación…”, cit.
  18. V. “Falleció la joven santafesina a quien le negaron un aborto terapéutico”, en La Capital, del 19/05/2007, en bit.ly/2Veychx (22/05/2007); “ La negativa a un aborto terapéutico se instaló en la Legislatura santafesina”, en La Capital, del 22/05/2007, en bit.ly/3iGS9ak (25/05/2007); “El Inadi pidió la renuncia de las autoridades del hospital Iturraspe”, en La Capital, del 22/05/2007, en bit.ly/3iPMiOy (22/05/2007); “Símbolo del derecho al propio cuerpo”, en Página 12, del 18/05/2008, en bit.ly/2V5tBON (18/05/2008). Sobre el tema p. v. Galati, “Consideraciones jurídico-sociales del aborto no punible. La autonomía del paciente frente al poder del profesional de la salud”, en RedBioética/UNESCO, año 3, vol. 2.º 6, pp. 47-62, Uruguay, Unesco, 2012, en bit.ly/3rzxxmZ (2/05/2013).
  19. Sobre el tema p. v. Galati, “La eutanasia y la medicalización de la muerte desde una perspectiva jurídica compleja”, en Revista Latinoamericana de Bioética, vol. 18, n.º 34-31, pp. 68-86, Bogotá, Universidad Militar de Nueva Granada, 2018, en bit.ly/3BybotU (8/05/2018).
  20. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 242. “[…] una de las mayores causas del mal está en la convicción de poseer el bien o de ser poseído por el bien, lo que ha producido innumerables masacres, persecuciones y guerras religiosas, nacionales y civiles. Es la creencia en hacer el bien lo que es una causa poderosa del mal, siendo que no resulta de una voluntad malvada, sino de una carencia de racionalidad y/o de un exceso de fe que es fanatismo”. Morin, El Método 6…, cit., p. 213.
  21. Sobre el aborto voluntario, p. v. Galati, “El aborto voluntario desde la filosofía y el interdimensionalismo jurídico”, en Cartapacio de Derecho, vol. 36, Azul, Fac. de Derecho, unicen, 2019, pp. 1-50, en bit.ly/3zF5vtj (19/10/2019).
  22. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 245. “Tampoco podríamos soñar en un universo purgado de todo mal, pues el vaciado amenazaría con llevarse al mismo universo”. Morin, El Método 6…, cit., p. 215.
  23. Sobre la libertad de expresión artística, p. v. Galati, “Notas jurístico-dikelógicas…”, cit.
  24. Feyerabend, Contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento, trad. de Francisco Hernán, Barcelona, Folio, 2002, p. 29.
  25. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 250. “No tiene la arrogancia de una moral con el fundamento asegurado, dictada por Dios, la Iglesia o el Partido. Se autoproduce a partir de la consciencia individual. No tiene soberanía, no tiene sino fuentes, y éstas pueden secarse”. Morin, El Método 6…, cit., p. 220.
  26. Morin, El año i de la era ecológica, trad. de Pablo Hermida, Barcelona, Paidós, 2008, p. 50.
  27. En el caso del jurista rosarino, ha llegado al agnosticismo luego de su filiación católica. Esta última p. v. en Ciuro Caldani, Derecho y Política…, cit., palabras preliminares, pp. 12, 33, 73, 116, 117, 126; “Integración trialista de la aristocracia y la democracia”, en El Derecho, t. 147, p. 904. “El hombre al que se refiere el Trialismo está profundamente integrado (no aislado ni disuelto) en su referencia a los demás hombres y a la naturaleza y respeta la existencia de Dios”. “Los derechos humanos en el Trialismo”, en El Derecho, t. 129. p. 955. V. tb. Ciuro Caldani, “El Derecho y el amor”, en Estudios de Filosofía…, cit., t. 1, p. 51. “[…] Dios es amor”. Íd., p. 53. En contra dice: “[…] el Trialismo rechaza la ubicación del Derecho Natural en lo trascendental”. Ciuro Caldani, “Teoría tridimensional y teoría trialista”, en La Ley, t. 148, p. 1215.
  28. Perugini, Alicia, “Werner Goldschmidt (1910-1987)”, en Dos filosofías…, cit., p. 69. También se le ha criticado a Goldschmidt que desarrolla un iusnaturalismo no cristiano. V. Tale, op. cit.
  29. Perugini, Alicia, “Homenaje a Werner Goldschmidt”, en aa. vv., La Filosofía del Derecho en el Mercosur, coord. por Miguel Ángel Ciuro Caldani, Bs. As., Ciudad Argentina, 1997, p. 164. “[…] la justicia nos lleva forzosamente a la existencia de un Ser Supremo que distribuye justicieramente los males y los bienes entre los seres”. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., pp. 57-58.
  30. Goldschmidt, “La ciencia jurídica en Argentina”, en Revista de la Facultad de Derecho, n.° 2/3, Rosario, Fac. de Derecho de la unr, 1982, p. 118.
  31. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 58.
  32. Goldschmidt, “La teoría egológica y la tridimensionalidad”, en Jurisprudencia Argentina, t. 1965-V, p. 77. Aquí resulta una diferencia con Morin. Justamente, Goldschmidt utiliza la palabra homo faber, para dar cuenta de la preponderancia humana y del idealismo que él no adopta. Por su parte, Morin emplea con frecuencia dicha palabra, aunque en sentido complejo. De allí que proponga en el campo del valor a un homo faber, desde la perspectiva del neoobjetivismo.
  33. Goldschmidt, “Trialismo…”, cit., p. 787.
  34. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 318.
  35. Íd., p. 341.
  36. Íd., p. 83.
  37. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 433. Aunque no hace referencia explícita a la eutanasia, cabe entenderse que la rechaza al condenar la pena capital y el suicidio.
  38. V. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., pp. 395-396. “Todo acto que busca el placer sexual como fin en sí es injusto. […] el cuerpo se disocia de la personalidad y actúa por su propia cuenta en lugar de figurar como expresión suya. Buscar el placer sexual como tal constituye prostitución, en sentido amplio, a la que también pertenece el onanismo”. Íd., p. 395. V. tb. Introducción…, cit., p. 433.
  39. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 371.
  40. Íd., p. 228.
  41. Íd., p. 220. Lo cual no se compadece con ciertos padres que no poseen la educación necesaria como para prevenir embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual, como el sida.
  42. Íd., p. 371.
  43. Íd. No hay razón para negar incorporar espermatozoides ajenos. No cabe descartar tampoco la ingeniería genética.
  44. “Una sociedad que admite el divorcio absoluto está en peligro de perder su cohesión (Derecho natural) […]”. Íd., p. 397.
  45. Íd.
  46. Íd., p. 201.
  47. Introducción…, cit., p. 131. Ciuro Caldani también ha dicho que el intento más exitoso de integrar la justicia y el amor ha sido la Doctrina Social de la Iglesia. “El Derecho y el amor”, cit., p. 52. Una crítica al catolicismo aplicado a la vida o a la Bioética p. v. en Galati, “Laicismo…”, cit.
  48. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 53.
  49. Íd., p. 287.
  50. Íd., p. 59.
  51. Íd., p. 191.
  52. Goldschmidt, Justicia…, cit., p. 55.
  53. “Las fuentes de las normas en el tiempo actual”, cit.
  54. Ciuro Caldani, “El Trialismo y la consciencia…”, cit., p. 117.
  55. Ciuro Caldani, “Lecciones de Teoría General del Derecho”, en Investigación…, n.º 32, Rosario, fij, 1999, p. 48.
  56. Ciuro Caldani, Metodología jurídica, cit., p. 55.
  57. Ciuro Caldani, Lecciones de Historia de la Filosofía del Derecho (Historia Jusfilosófica de la Jusfilosofía), Rosario, fij, t. II, 1993, p. 58.
  58. Ciuro Caldani, “Eutanasia”, en Investigación y Docencia, n.º 22, Rosario, fij, 1994, p. 27.
  59. Morin, Mes démons, cit., p. 85.
  60. Íd., p. 173.
  61. Íd.
  62. Íd., pp. 172, 176-177, 183.
  63. Íd., p. 173.
  64. Morin, Les sept…, cit., p. 45. (Morin, Los siete…, cit., p. 41).
  65. Morin, “Complejidad restringida…”, cit., p. 115.
  66. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 27. “[…] el universo físico debe ser concebido como el lugar mismo de la creación y de la organización”. Morin, El Método 1…, cit., p. 43. V. tb. Morin, La Méthode 2…, cit., pp. 279-280. (Morin, El Método 2…, cit., pp. 326-327).
  67. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 25. “[…] no alcanzo a creer que la aventura cósmica esté animada por algún designio providencial que la guiara hacia la salvación final”. Morin, El Método 5…, cit., p. 31.
  68. Morin y Kern, op. cit., p. 194. Coincidentemente, puede verse en Russell cómo reniega también de la “salvación final”, al sostener que, si se aceptan las leyes más comunes de la ciencia, hay que suponer que la vida humana desaparecerá a su debido tiempo. Contestando así al falso plan con que los cristianos creen en el mundo guiado; de manera que si tal existiera debería haber producido mejores cosas que las acontecidas. Russell, Bertrand, Por qué no soy cristiano y otros ensayos, trad. de Josefina Martínez Alinari, Barcelona, Edhasa, 1999, p. 26.
  69. V. Sartre, Jean-Paul, El ser y la nada, trad. de Juan Valmar, Barcelona, Altaya, 1993, p. 42.
  70. Morin y Kern, op. cit., p. 193.
  71. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 39. “El cosmos nos ha hecho a su imagen”. Morin, El Método 6…, cit., p. 40. V. tb. Morin, El Método 5…, cit., p. 30. (Morin, La Méthode 5…, cit., p. 25).
  72. Ghirardi, Olsen, “El sentido filosófico de la muerte. El sufrimiento y el dolor”, en aa. vv., Muerte digna, Córdoba, Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, Academia de Ciencias Médicas, 2000, p. 14.
  73. Morin, La cabeza bien puesta. Repensar la reforma. Reformar el pensamiento, 1.ª ed., trad. de Paula Mahler, Bs. As., Nueva Visión, 2002, p. 102.
  74. Hawking, Stephen W., Historia del tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros, Buenos Aires, Planeta-De Agostini, 1992, p. 27.
  75. Morin y Kern, op. cit., p. 195.
  76. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 11. “[…] la muerte no es más que la vuelta de nuestros átomos y moléculas a su existencia física normal”. Morin, El Método 2…, cit., p. 28.
  77. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 397. “[…] la muerte […] mata el universo egocéntrico del sujeto viviente y restituye sus componentes al universo físico, del que nunca habían dejado de formar parte, aun habiendo adquirido la doble pertenencia”. Morin, El Método 2…, cit., p. 458.
  78. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 147. “[…] el individuo viviente surge al mundo (nacimiento) y desaparece de él para siempre (muerte)”. Morin, El Método 2…, cit., p. 176.
  79. Ghirardi, op. cit., pp. 17-18.
  80. Íd., pp. 19-20.
  81. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 451. “No hay paraíso pasado que encontrar, ni paraíso futuro que edificar, ni fin de la historia, ni Tierra prometida, ni Mesías por venir, ni verdad no biodegradable […] sino búsqueda permanente hacia el más allá, superaciones a ser superadas a su vez, nueva aventura de la evolución, y si hay suerte, nuevo nacimiento del hombre…”. Morin, El Método 2…, cit., p. 519.
  82. Ghirardi, op. cit., p. 20.
  83. Morin, Introducción a una política…, cit., p. 181.
  84. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 254. “‘Seamos hermanos porque estamos perdidos’ reemplaza al ‘seamos hermanos para que seamos salvados’. Nos habla de buscar el consuelo no en la creencia que hay en un más allá para nosotros después de la muerte, no en la esperanza de que el universo escape a la muerte, sino en los seres amantes buenos y dulces capaces de comprendernos con nuestras debilidades e imperfecciones”. Morin, El Método 6…, cit., p. 222.
  85. Morin, Mes démons, cit., p. 126.
  86. V. Jufresa, Montserrat, “Estudio preliminar”, y trad. de Epicuro, Obras, Barcelona, Altaya, 1994. Epicuro, “Carta a Herodoto”, en Obras, cit., pp. 32. “[…] impío no es quien reniega de los dioses de la multitud, sino quien aplica las opiniones de la multitud a los dioses, ya que no son intuiciones, sino presunciones vanas, las razones de la gente al referirse a los dioses, según las cuales los mayores males y los mayores bienes nos llegan gracias a ellos, porque éstos, entregados continuamente a sus propias virtudes, acogen a sus semejantes, pero consideran extraño a todo lo que les es diferente”. Epicuro, “Carta a Meneceo”, en Obras, cit., pp. 58-59.
  87. Morin y Kern, op. cit., p. 204.
  88. Íd., p. 205.
  89. Morin, La Méthode 6…, cit., pp. 245-246. “Dios y Satán no están fuera de nosotros, no están por encima de nosotros, están en nosotros. La peor crueldad del mundo y la mejor bondad del mundo están en el ser humano”. Morin, El Método 6…, cit., p. 215.
  90. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 207. (Morin, El Método 6…, cit., p. 182).
  91. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 254. “No niego la idea de salvación por masoquismo o dolorismo; es un mínimo psíquico de racionalidad lo que me impide creer en ella. Pero la renuncia a la Salvación, a la Promesa, me hace adherirme tanto más a la poesía de la vida. Allí donde hay desesperanza, la poesía de la vida, participación, comunión, amor, aporta gozo y plenitud”. Morin, El Método 6…, cit., pp. 222-223.
  92. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 119. “Producidos por los mortales, devienen inmortales y rigen el destino de los mortales, e incluso son capaces de ofrecerles la inmortalidad a cambio de obediencia y amor. […]. Si murieran los humanos, morirían los dioses. Cuando muera la humanidad, morirán todos los dioses”. Morin, El Método 4…, cit., p. 122.
  93. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 161. “La complejización y la laixización de la civilización permiten los desarrollos del amor. La adoración y el culto dedicados a las divinidades se expanden sobre la vida privada, y se encarnan en la persona amada. Así se generaliza y se multiplica el amor entre personas, amor que comporta su parte de mitología y de religión, y que poetiza las existencias individuales”. Morin, El Método 5…, cit., p. 156.
  94. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 175. (Morin, El Método 6…, cit., p. 153).
  95. Morin, Breve historia de la barbarie en Occidente, trad. de Alfredo Grieco y Bavio, Bs. As., Paidós, 2006, p. 57.
  96. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 168. “Religión, mitología y magia […] han asfixiado las posibilidades de un pensamiento autónomo. Pero, […] han aportado grandes Seguridades y grandes Consolaciones, que han aminorado la fortísima angustia existencial del ser humano y han atemperado sus tragedias”. Morin, El Método 5…, cit., p. 164.
  97. Morin y Kern, op. cit., p. 205.
  98. V. Goldschmidt, Introducción…, cit., pp. 444-445.
  99. Morin, Breve…, cit., p. 22.
  100. Íd., pp. 22-23.
  101. Morin, Articular…, cit., p. 79.
  102. Morin, El mundo…, cit., p. 166.
  103. Íd., pp. 167-168.
  104. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 31. “[…] la institución filosófica y la tradición crítica aparecen a la vez en Atenas con la instauración de una esfera dialógica para las ideas. […] la escuela de Atenas fue cerrada en el 529 como consecuencia del triunfo absoluto, en el Imperio romano, de una religión que imponía su Verdad incontestable; la tradición crítica fue suspendida durante algunos siglos, y la dialógica de las ideas tuvo que acurrucarse en el interior de la Fe”. Morin, El Método 4…, cit., p. 34.
  105. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 41. “Fue necesaria una revolución cultural radical (el triunfo del cristianismo) para que un poder teológico-político de nuevo tipo suprimiera la institución filosófica […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 44.
  106. V. el cap. 3 del tomo 4.
  107. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 53. “[…] desde Pablo, el cristianismo la denunciará [a la filosofía] como ‘engaño’ al servicio del paganismo. La oficialización del cristianismo como religión del Imperio será fatal para la autonomía filosófica […]. La filosofía no muere, pero a partir de ese momento será integrada/sojuzgada […]”. Morin, El Método 4…, cit., pp. 57-58.
  108. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 64. “[…] el amor y la fraternidad, expresiones supremas de la moral, son fáciles de engañar. Ninguna religión ha sido más sangrante y cruel que la religión de Amor”. Morin, El Método 6…, cit., p. 60.
  109. Morin y Kern, op. cit., p. 206.
  110. Íd.
  111. Íd., p. 207.
  112. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 290. “El espíritu-de-vida no viene del cielo a la tierra, sino que en y por el computo (es decir, también en y por la auto-(geno-feno)-organización) emerge del ser-aparato convirtiéndose en una de las dimensiones de la cualidad de sujeto”. Morin, El Método 2…, cit., p. 338. A pesar de algunas tendencias que unen la espiritualidad con la religiosidad: “[…] en la concepción del Universo creado, la persona aspira a la trascendencia, es decir, supone una esperanza, supone un más allá de este Universo; tiene sed de comunicación con la Causa creadora. Y esto es así porque la concepción implica que la persona humana no es solamente materia. Es un compuesto de espíritu y materia en una unidad sustancial”. Ghirardi, op. cit., p. 20.
  113. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 290. “[…] el espíritu que anima la acción es animado por la acción de todo el ser”. Morin, El Método 2…, cit., p. 338.
  114. Morin, La Méthode 2…, cit., pp. 431-432. “[…] debe renacer, no ya de lo alto, del cielo, sino de abajo, de nuestra naturaleza bio-cultural […]”. Morin, El Método 2…, cit., p. 498.
  115. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 349. “[…] la finalidad de sus finalidades es incierta”. Morin, El Método 2…, cit., p. 405.
  116. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 445. “Pascal decía: ‘Si hay un Dios, hay que amarle a él, y no a las criaturas pasajeras’. ¿No debemos ver nosotros por el contrario que sólo las criaturas pasajeras son fuente de amor y son las únicas que merecen infinita lástima y piedad? ¿No hay más bien que dejar de amar a Dioses, Ídolos, Ideas? ¿No debemos dejar de creer en lo no bio-degradable: lo Abstracto, lo Eterno? ¿No amar más que lo mortal: lo viviente?”. Morin, El Método 2…, cit., p. 513.
  117. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 40. “[…] tenemos que ‘desbloquear la enorme cantidad de amor petrificada en religiones y abstracciones, no consagrarlo más a lo inmortal sino a lo mortal”. Morin, El Método 6…, cit., pp. 41-42. “Tant d’amour voué à l’impossible éternel”. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 41. “Tanto amor consagrado al imposible eterno”. Morin, El Método 6…, cit., p. 42
  118. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 247. “El Estado es el Aparato de los aparatos, que concentra en sí el […] aparato administrativo [que] impone a toda la sociedad la organización ‘maquinal’ en el sentido en que este término significa regla uniformizada, inflexible ‘mecánica’; la religión y el ejército imponen cada uno su maquinalidad propia, hecha en ambos casos de ritual (preponderante en la religión) y de disciplina (preponderante en el ejército)”. Morin, El Método 1…, cit., p. 282.
  119. Morin, Introducción a una política…, cit., p. 42.
  120. Uranga, Washington, “Bergoglio habló de ‘persecución’, y Kirchner, de ‘dar la otra mejilla’”, en Página 12, del 24/04/2007, en bit.ly/3zCMsj9 (30.7.2007).
  121. Respecto del cual hubo una sentencia del Tribunal n.º 1 de Morón por unanimidad, aunque no firme, que lo consideró culpable de una serie de delitos contra la integridad sexual de menores que debía cuidar. Fue condenado a 15 años de prisión por dos hechos de abuso sexual y corrupción agravada de menores. V. “Condenan a Julio César Grassi a 15 años de prisión”, en Centro de Información Judicial, del 10/06/2009, en bit.ly/3BKvqBx (20/11/2009). P. v. la sentencia en bit.ly/2WdpC39 (20/11/2009) y la parte dispositiva en https://bit.ly/3704Ar9 (20/11/2009). Tanto se ha fundamentado la prisión preventiva sobre la base de la peligrosidad, el entorpecimiento de la labor del tribunal, etc., pero, cuando hay una sentencia, que implica certeza, no se hace efectivo el cumplimiento de la prisión.
  122. Procesado por abuso sexual. V. “Procesaron a monseñor Storni por un presunto abuso sexual”, en Clarín del 28/02/2003, en bit.ly/2VfmNhL (20/11/2009). Goza de una jubilación de privilegio mientras reposa en “La Falda”. V. “La causa contra monseñor Storni entraría en etapa de definiciones”, en La Capital, del 14/08/2009, en bit.ly/370cIrs (20/11/2009).
  123. Puede v. también a Verbitsky, Doble juego. La Argentina católica y militar, Bs. As., Sudamericana, 2006.
  124. “Reclusión perpetua para Von Wernich”, en Clarín, del 9/10/2007, en bit.ly/3rDf0Gz (18/03/2008).
  125. “La Iglesia pagará US$ 660 millones para indemnizar a las víctimas de los curas pedófilos de California”, en Clarín del 15/07/2007, en bit.ly/3BNykpo (16/07/2007).
  126. “Benedicto xvi convocó a una cumbre para estudiar el celibato de los sacerdotes católicos”, del 16/11/2006, en bit.ly/3AzEyHV (18/03/2008); “El Papa insiste en el celibato”, del 16/11/2006, en bbc.in/3ydJe5C (18/03/2008).
  127. V. el cap. 3 del tomo 2: Galati, El pensamiento complejo…, cit. Sobre las críticas actuales a la Iglesia católica, p. v. del autor anónimo Contra Ratzinger, trad. de María Pons Irazazábal, Bs. As., Debate, 2007.
  128. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 194. “El individuo es un cuántum de existencia, efímero, discontinuo, puntual, un ‘ser-arrojado-en-el-mundo’ entre ex nihilo (nacimiento) e in nihilo (muerte), y es al mismo tiempo un sujeto que se auto-trasciende por encima del mundo”. Morin, El Método 2…, cit., p. 229.
  129. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 111. “La autoética, aunque privada de un fundamento exterior, es alimentada por fuentes vivas (psicoafectivas, antropológicas, sociológicas, culturales). El sujeto experimenta en sí la vitalidad del principio altruista de inclusión, siente las llamadas a la solidaridad para con los suyos, a la solidaridad para con su comunidad, a diversas formas de deber”. Morin, El Método 6…, cit., p. 100.
  130. V. Morin, La Méthode 6…, cit., p. 110. (Morin, El Método 6…, cit., p. 100).
  131. Sobre el tema p. v. Galati, “Los principios del Derecho de la Salud”, en Jurisprudencia Argentina, xx, núm. especial de Bioética, pp. 66-81, del 18/07/2018.
  132. Como nota introspectiva, puedo señalar que la muerte de un ser querido me ha colocado ante una situación límite en mi vida. La pérdida de algo que formaba parte de mí me planteó el problema de la eternidad. Pero no creo encontrarla en Dios, como reza la cita bíblica, “En verdad les digo: El que cree tiene vida eterna” (Juan, 6-47), sino en la fuerza de la bondad de los seres humanos, de su espíritu, que no pueden limitarse a lo físico. No me parece lógico que una unión, la necesidad de comunicación, el amor en suma, puedan limitarse al “polvo” del que venimos, pero al que me resisto a ir. Como agnóstico, si esto no es así, me disculpo, pero no por mi falta de fe, sino por mi ignorancia; muchas veces aumentada por aquellos que más tendrían que haber vigorizado mi fe.
  133. “El cristianismo fue desde un principio, esencial y fundamentalmente, asco y cansancio por la vida, que sólo se disfrazaba, se ocultaba, se ataviaba bajo la máscara de la fe en ‘otra’ vida distinta o ‘mejor’. El odio al ‘mundo’, la maldición de los afectos, el temor a la belleza y la sensualidad, un más allá inventado para calumniar mejor el más acá, en el fondo una aspiración a la nada, al fin, al descanso, final […]; todo ello, al igual que la incondicional voluntad del cristianismo de admitir sólo valores morales, me pareció siempre la más peligrosa e inquietante de todas las formas de ‘voluntad de perecer’, al menos un signo de la más profunda enfermedad, fatiga, desaliento, agotamiento, empobrecimiento de la vida […]”. Nietzsche, “Ensayo de autocrítica”, en El nacimiento de la tragedia, trad. de Eduardo Knörr y Fermín Navascués, Madrid, Edaf, 1998, pp. 50-51.


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