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Introducción

Es para nosotros motivo de orgullo haber compilado este libro, cuya génesis emana de la cotidianidad de las aulas, la reflexión, el pensamiento crítico y la apuesta de nuestra casa de altos estudios por formar recursos humanos al servicio de la investigación científica. En este sentido, hay que destacar la oportunidad que la universidad les brinda a sus alumnos y jóvenes graduados de publicar sus primeros trabajos de investigación. Por eso, con errores y aciertos, estos trabajos compilados tienen un valor singular: se trata de los primeros pasos en la investigación científica de un grupo de jóvenes, los cuales alentamos a tomar fuerza en los años por venir.

En la obra se compilan los trabajos de alumnos, algunos de ellos ya graduados y devenidos en colegas, que buscan abordar la construcción de un saber situado en la región latinoamericana, y a fin de acercarse a las problemáticas regionales que se presentan con el augurio del nuevo siglo. En un mundo donde las fuerzas de la globalización conviven también con las de la regionalización, América Latina continúa buscando el sueño de sus históricos patriotas San Martín y Bolívar. El despertar del siglo XXI posiciona a la región ante una nueva encrucijada llena de importantes interrogantes. Entre tantos otros, ¿debemos fortalecer la integración regional? ¿Cómo negociar bilateralmente con las grandes potencias? ¿Qué papel tendremos en la puja entre Estados Unidos y China por ejercer influencia en la región? ¿Cuál será el futuro de la Unión Sudamericana de Naciones? ¿Qué margen de acción tiene la región frente a lo que ha dado en llamarse el paso del Consenso de Washington al Consenso de Beijing?

Este libro se divide en cuatro partes. La primera se desarrolla en el capítulo I donde Lucía Bravo presenta una síntesis de su tesis de grado. Se trata de un trabajo de investigación que analiza el desarrollo del pensamiento crítico latinoamericano, tomando específicamente la opción “decolonial”. La génesis de esta corriente de pensamiento es la trilogía modernidad/colonialidad/decolonialidad, cuyo principal referente es Aníbal Quijano. Esta trilogía es abordada principalmente por el grupo de estudios Modernidad/Colonialidad, donde se ha postulado como eje central superar el eurocentrismo y la visión totalizadora de la modernidad tanto en las ciencias sociales como en otros aspectos económicos, políticos, sociales, entre otros. En este sentido, uno de los principales desafíos que enfrenta el pensamiento crítico latinoamericano radicaría en plantear la necesidad de romper con los viejos esquemas con los que pensamos el mundo, reconfigurando un saber situado latinoamericano que conlleve la crítica de los discursos legitimadores del orden colonial y la visión de un otro inferior. Esta sección del libro tiene por objetivo analizar las principales nociones y aportes del grupo, con la intención de abrir el debate acerca de la necesidad de que las Ciencias Sociales en nuestra región desarrollen teorías alternativas a las eurocéntricas. El punto de partida, presentado por la autora, es el siguiente interrogante: ¿Les es posible a los Estados latinoamericanos lograr mayores márgenes de independencia y autonomía desde el pensamiento crítico latinoamericano? Por supuesto, ese interrogante Lucía Bravo lo va a trabajar desde una hipótesis que formula en los siguientes términos:

Las diferentes formas de conocimiento eurocéntrico construyeron ‒y aún hoy lo hacen‒ un concepto de modernidad excluyente. Desde la llegada a América, Europa se erige como modelo único de toda la civilización, entonces se torna necesario poder vislumbrar qué se desprende del eurocentrismo y, a partir de allí, cómo sería posible controlar la economía, la autoridad, el género y la sexualidad, y en definitiva, la subjetividad.

La segunda parte del libro se desarrolla en los capítulos II y III. El primero de ellos presenta el estudio realizado por Pablo Díaz Guerra al respecto de la integración sudamericana en el marco del proceso de transformaciones que se dieron en América Latina desde el fin de la Guerra Fría hasta la segunda década del nuevo siglo. En este trabajo se aborda la conformación de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) pero también se polemiza sobre la existencia de dos modelos de integración regional, concentrados en la Alianza para el Pacífico y el MERCOSUR. En este sentido, se va poniendo al descubierto que mientras que uno de esos modelos apuesta por el libre comercio y la prolongación en el tiempo de la región como proveedor de materias primas para los países centrales, el otro apuesta por el fomento de la industria y el intercambio de tipo intraindustrial. Este último, encarnado en la figura del MERCOSUR, tiende a favorecer la generación de valor agregado, a estimular el nivel de empleo y a contribuir al desarrollo industrial. Díaz Guerra analiza el concepto de “integración” y luego recorre los procesos desarrollados en la región hasta posicionarse sobre la UNASUR y los otros dos modelos que conviven en su interior.

Por su parte, en el capítulo III, Joaquín Polleri y Lucía Guiñazu problematizan en clave político-militar el rol del Consejo de Defensa sudamericano de la UNASUR, tomando como variable crítica de análisis las inversiones en el área de defensa de los países de la región. Los autores presentan un interrogante clave que estructura el análisis: ¿cuál es la importancia que tiene la inversión individual de cada país en la creación y desarrollo de un Consejo de Defensa? Esta segunda parte del libro enfatiza un momento particular por el que atraviesa la región latinoamericana y, puntualmente, la sudamericana en materia de integración regional. Matizando los gobiernos de los primeros quince años del siglo XXI, nunca antes la integración local había avanzado a ese ritmo y, sin embargo, la debilidad institucional y el juego democrático ponen a América Latina ante una nueva encrucijada: ¿las nuevas gestiones presidenciales continuarán apostando a esa integración o en todo caso habrá una desaceleración y hasta una posible desarticulación de los actuales procesos de integración?

La tercera parte del libro se concentra en un estudio desarrollado por Romina Tejeda y Ana Washington, el capítulo IV analiza el giro en materia de política exterior que supone el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, que inicia un proceso de articulación del último resabio de Guerra Fría en la región. Se hace particular hincapié en el impacto que tendrá la apertura económica sobre el régimen político y la sociedad cubana, y la consecuente revalorización del proceso revolucionario que marcó, sin lugar a dudas, un hito en la región latinoamericana.

En la cuarta y última parte del libro, Micaela Serra y Julia Sorrentino han articulado el capítulo V en torno a uno de los factores que ‒a juicio propio‒ más impacto tendrán en las relaciones de la región con las potencias mundiales en lo que ya se denomina la era del Pacífico y, puntualmente, la emergencia de China como un actor clave en la configuración de poder mundial. Que si bien aún no ha desplazado la hegemonía norteamericana, claramente la ha reducido en consecuencia con su mayor influencia económica, política, diplomática y hasta cultural en diferentes partes del mundo, pero, particularmente, en América Latina. En esa dirección, las autoras critican el uso de la lógica discursiva de la cooperación Sur-Sur porque encubre un patrón de vinculación que en la realidad verifica, a todas luces, un esquema Norte-Sur o Centro-Periferia y, por tanto, relaciones de poder asimétricas a favor de la potencia asiática.

América Latina, una vez más, enfrenta una encrucijada respecto no solo de la transformación de sus estructuras productivas sino también de su inserción internacional. Pero esta vez cuenta con sistemas democráticos consolidados y con procesos de integración sólidos que son herramientas claves para no repetir errores del pasado y, finalmente, poder impulsar un desarrollo económico con inclusión social. Y en ese escenario el rol de la sociedad civil sobre la conformación de una clase política, con verdadera conciencia de tal, será tal vez aun el mayor de los desafíos. En la mirada académica de nuestros alumnos y jóvenes profesionales en Ciencia Política y Relaciones Internacionales se plasman estas discusiones. Esperamos que para estos jóvenes sea tan solo el inicio de una larga trayectoria en la investigación científica que contribuya al debate presente, pero también para desarrollar las perspectivas del futuro regional.



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