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Conclusiones

Cooperación y comunicación de la ciencia
en la universidad

Gabriela Michelini y Fernando Luján Acosta

La comunicación de la ciencia y la cooperación internacional universitaria

El carácter exploratorio de la investigación que relata este libro presenta una imagen de la cooperación en el sistema universitario argentino en relación con la cooperación universitaria iberoamericana, dentro de un contexto partircular de circulación del conocimiento y comunicación de la ciencia. La generalización de los resultados obtenidos tiene, por lo tanto, esa limitación. No obstante, en los próximos párrafos se ofrece una síntesis crítica de las observaciones relevadas, con el objetivo de abrir nuevas preguntas para futuras investigaciones.

Hasta aquí, se han caracterizado dos fenómenos distintos pero convergentes, que se integran en el plano de las prácticas de vinculación universitaria. Se trata de la comunicación de la ciencia y la cooperación internacional universitaria. En la integración de ambos fenómenos, es posible identificar las relaciones de poder que se instituyen en los contextos actuales de circulación del conocimiento.

Los capítulos previos discuten la comunicación de la ciencia y sus implicancias en el ámbito institucional universitario. En este sentido, se ha observado que la comunicación de la ciencia recupera y visibiliza la producción de conocimiento de las universidades, prestando apoyo a una de las funciones centrales de la universidad, que es la transferencia, el contacto con la comunidad que la rodea.

En el capítulo 3 se dio cuenta de la existencia de múltiples abordajes del proceso de comunicación de la ciencia. Todos ellos coinciden en que se trata de un proceso que emerge de la relación entre la construcción de conocimiento y la sociedad en la que tales saberes han sido producidos. Los resultados obtenidos en el proyecto de investigación apuntan a que la función de la comunicación de la ciencia no está limitada únicamente al tratamiento de resultados de investigaciones, sino que también se orienta a la visibilización de las funciones de la universidad en la producción y transmisión del conocimiento. De este modo, la comunicación de la ciencia asiste al establecimiento de vínculos interinstitucionales sobre la base de los cuales se puede producir la cooperación internacional.

En tanto, la cooperación es una de las múltiples actividades que las universidades realizan en la ejecución de su misión y funciones. Su objetivo es trabajar en conjunto para mejorar sus capacidades individuales y proyectarse internacionalmente.

La vinculación y la transferencia, como funciones universitarias, tienen como elementos constitutivos las acciones de comunicación y las de cooperación. Pero, de acuerdo con lo relevado en el proyecto de investigación del que da cuenta este libro, esas acciones se engloban en las políticas de Estado, que facilitan y hacen posible el desarrollo de las mismas en las instituciones universitarias. Tanto en la cooperación como en la comunicación requieren, entonces, de un rol activo del Estado en la definición de objetivos, marcos, instrumentos y políticas de financiamiento en ese ámbito.

Tal como se presentó en el capítulo 4, las representaciones sobre la comunicación de la ciencia relacionan la disciplina con el vínculo que se establece entre los núcleos de producción del conocimiento y la comunidad, sus canales, sus formas, sus condicionamientos políticos, sus funciones, entre otros aspectos. Aunque con menor relevancia, observan también el vínculo que se establece entre los investigadores, de lo cual el movimiento de acceso abierto constituye un ejemplo. En todo caso, se trata de un fenómeno complejo, en el que la participación y la co-construcción del conocimiento son dispositivos inherentes a la circulación de saberes.

Si se observa este fenómeno desde la circulación global del conocimiento, es posible considerar a la universidad como actor relevante en el contexto internacional. La comunicación de la ciencia en este caso podría ser abordada como una forma de la cooperación institucionalizada por las universidades en la producción y promoción de los conocimientos que ellas mismas generan y transmiten.

Por otra parte, en el capítulo 5 se ha coincidido con la literatura existente en que la internacionalización de la educación superior se refiere a un proceso que supone una dimensión internacional, intercultural y global en la función, actividad y provisión de la la universidad. Su principal mecanismo en la región es la movilidad de investigadores, profesores, administrativos y estudiantes, así como también la conformación de redes y programas, y la incorporación de contenidos orientados a sumar una dimensión internacional al currículo, como por ejemplo la enseñanza de otras lenguas.

La internacionalización es un proceso que afecta a la institución como un todo: no se trata solo de la dimensión internacional de la actividad de formación, docencia e investigación, sino también del carácter de los fondos que la financian, muchas veces provenientes de organismos y empresas internacionales o trasnacionales, de la evaluación de calidad, y de los actores involucrados en su desarrollo.

Los autores revisados han identificado dos modelos de internacionalización de la educación superior, uno ligado a la conducta solidaria entre actores para obtener mejores resultados en la gestión, provisión y función de las universidades involucradas; y otro competitivo, basado en las lógicas de mercado, que se orienta a la obtención de rédito económico. La cooperación internacional universitaria, definida como el conjunto de actividades de colaboración y asociación entre instituciones universitarias, se puede identificar en el modelo solidario de internacionalización.

Asimismo, la internacionalización como proceso involucra no solo las acciones emprendidas por el Estado sino aquellas generadas por actores tales como los docentes, investigadores y gestores de la universidad, la comunidad, las empresas y otras organizaciones. De este modo, tanto la comunicación de la ciencia como la cooperación internacional universitaria son fenómenos inseparables de la forma de producción de conocimiento en el contexto contemporáneo.

Cooperación y autonomía universitaria

La cooperación internacional centralizada se refiere a la asociación entre países que persiguen un beneficio o resultado común. Sus actores son los Estados y las instituciones por ellos creadas. Sus modalidades pueden ser de carácter bilateral o multiltateral. La cooperación internacional descentralizada se refiere a las acciones emprendidas por instituciones subestatales, como pueden ser las universidades.

Como se ha señalado en los capítulos 5 y 6, los temas que pueden llevar a la cooperación universitaria internacional son tan variados como la política y gestión institucional; la formación, la investigación, la extensión y la vinculación para el mutuo fortalecimiento y la proyección institucional; la mejora de la calidad de la docencia; la transferencia del conocimiento científico-tecnológico. Otro ámbito posible de trabajo es la cooperación para el desarrollo. Esta consiste en el trabajo coordinado de instituciones de educación superior orientado a proveer soluciones posibles para problemas de carácter social y relativo al desarrollo de las sociedades.

En el capítulo 6 se ha señalado que las instituciones universitarias en Argentina pueden adoptar distintas formas para realizar la cooperación internacional, de acuerdo con las atribuciones jurídicas que les da la Ley. La condición básica para el desarrollo de esas acciones es la autonomía universitaria. Este concepto amplio implica que las universidades están dotadas de capacidad para dictar su propio estatuto, designar sus propias autoridades y gestionar su propio presupuesto. Como organismo descentralizado del Estado, se encuentran sujetas a las normas de control financiero y a las leyes nacionales.

En este caso, la autonomía universitaria es funcional, es decir, no tiene que ver con el territorio sino con la gestión de la misión y función de formar, investigar y articular con la sociedad. Así, en el ejercicio de su autonomía, la universidad tiene la capacidad de desarrollar acciones de cooperación internacional. Entre estas acciones, como se ha mencionado, se cuenta la firma de convenios de asistencia técnica y capacitación y convenios de cooperación académica; convenios orientados a las actividades de investigación científico-tecnológicas; y la conformación de organizaciones, asociaciones, instituciones, redes o intercambios no institucionalizados.

Cabe señalar, no obstante, que la autonomía universitaria no es equivalente a una libertad de acción plena. A través de mecanismos como la evaluación y la acreditación universitaria, las instituciones rinden cuentas de su actividad al Estado y de esta forma, a las sociedades que integran. En este sentido, se debe entender la autonomía como parte de esta articulación social,[1] que otorga especificidad al tipo de conocimientos que se producen en la universidad respecto de otro tipo de conocimientos producidos en otras esferas culturales.

Pero problematizar la cooperación internacional universitaria en relación con la autonomía implica poner el foco en la posición relativa de los conocimientos producidos en la academia latinoamericana respecto de la circulación internacional de conocimientos. Dependencia académica, desigualdad, colonialismo del conocimiento constituyen fenómenos con los que una larga tradición de pensamiento en la región ha conceptualizado las relaciones de poder globales con respecto a la producción y circulación del conocimiento.[2] Los países de mayor desarrollo relativo tienen mayor capacidad de financiamiento, conservan la capacidad de establecer agendas científicas y promueven criterios de medición de la productividad científico-tecnológica que no se condicen con las condiciones de producción del conocimiento en los países de menor poder relativo, como en el caso de los rankings universitarios que se han mencionado en los capítulos anteriores. Estas cuestiones generan condiciones asimétricas en la participación de los Estados en la circulación global del conocimiento e impactan en las capacidades de cooperación. Es por ello que la cooperación universitaria a nivel regional puede considerarse como un elemento para afrontar estas asimetrías. No obstante, América Latina es una región cuyos sistemas de educación superior son heterogéneos y por lo tanto deben evaluarse también las asimetrías en este sentido.

Incluso se debe considerar que los sistemas de educación superior están integrados por instituciones de carácter desigual, entre las cuales también se establecen condiciones de asimetría. Esto es en particular observable en Argentina, donde no es necesario ir más allá de la misma Ley de Educación Superior, que describe la composición de este sistema con una doble diferenciación: existen universidades e institutos universitarios, que pueden ser de gestión pública y privada. Esta diferenciación da lugar a capacidades desiguales en las instituciones del sistema de educación superior para establecer vínculos internacionales o visibilizar acciones emprendidas, lo cual se acrecienta en relación con los condicionamientos histórico-políticos y geográficos del mismo país.

Visibilidad de la producción científica y vinculación

Al indagar sobre representaciones sociales de la internacionalización de la educación superior, la investigación arrojó dos mecanismos posibles en los que la cooperación universitaria y la comunicación de la ciencia permiten consolidar capacidades en el contexto regional. Las respuestas apuntaron al apoyo de los países a la consolidación del movimiento de acceso abierto y del fortalecimiento de redes formales e informales.

En este sentido, han destacado la apertura que generan las revistas y repositorios nucleados bajo esta iniciativa en cuanto a la posibilidad de conocer y dar a conocer los artículos académicos producidos, que además articulan con las funciones de docencia e investigación y proveen materiales para la divulgación.

La vinculación internacional es, desde el punto de vista de los entrevistados, el punto de partida de las acciones de cooperación. Las fuentes de la vinculación radican en iniciativas individuales, antes que en intereses institucionales o políticos. Pero las políticas públicas e institucionales dan el apoyo y promoción que estos vínculos requieren para que las acciones de cooperación se mantengan a lo largo del tiempo.

El motivo que mueve a docentes, investigadores y miembros de la gestión a generar vínculos internacionales se basa, de acuerdo con los datos relevados, en las necesidades que los interesados tienen en su carrera académica y en sus intereses personales. Por ejemplo, la vinculación se puede producir por el interés de estudiantes o docentes en investigaciones de otros países, o por autoridades universitarias y científicos que necesitan utilizar equipos tecnológicos sofisticados o incluso materiales bibliográficos que se encuentran en otras latitudes.

Otro aspecto que impacta en la búsqueda de vinculación de acuerdo con los entrevistados consiste en las oportunidades que otorga la investigación colaborativa y el aporte que la misma les confiere a los investigadores, a partir del peso que tienen los criterios de evaluación de calidad del propio sistema científico-académico.[3] También apuntan a la evaluación positiva de la publicación conjunta y que da el sistema científico a estas publicaciones para los grupos de investigación participantes. Sin embargo, no es posible separar estos factores de las condiciones de desigualdad previamente mencionadas en la conformación de las agendas científicas y las relaciones asimétricas de poder.

En el caso de la movilidad estudiantil, esta se ve propiciada por políticas públicas dirigidas a este fin, como pueden ser los programas de becas para la realización de estudios en el exterior. En este sentido, la doble titulación fue señalada por los entrevistados como uno de los factores relevantes para los estudiantes.

En este contexto, tal como se expone en el capítulo 7, el acceso abierto como iniciativa de comunicación de la ciencia, al visibilizar la producción de conocimiento de las universidades facilita la vinculación internacional. Pero este movimiento no es garantía de que esos vínculos efectivamente se constituyan o se mantengan en el tiempo. Las relaciones de poder asimétricas a nivel global y dentro del sistema universitario intervienen en la circulación del conocimiento e impactan sobre las capacidades en los modelos de cooperación internacional universitaria.

Cooperación internacional universitaria y comunicación de la ciencia en la economía del conocimiento

Tanto la cooperación universitaria como la comunicación de la ciencia en contextos internacionales forman parte de las condiciones actuales de generación del conocimiento. La integración global y el valor central del conocimiento científico-tecnológico en la producción de bienes en una economía interconectada han dado lugar a la adopción del concepto de economía del conocimiento.

Este concepto supone que como la producción de bienes se ha descentralizado y un mismo objeto es elaborado por partes desarrolladas en distintos puntos del mundo, la forma en que los países productores han logrado mantener su dominio sobre esa producción es a través de la valorización del conocimiento aplicado en el diseño y cada una de las etapas del desarrollo de ese producto. No se trata de tener los medios de producción o la tecnología, sino la capacidad de pensar el producto, de diseñar la tecnología a aplicar. Este sistema ha dado lugar al incremento en el registro de patentes y derechos, que constituyen esos estándares de medición de las capacidades científicas que se ha mencionado previamente.

El desarrollo científico motivado por la Guerra Fría, la necesidad de contar con tecnología aplicada para no quedar fuera de la carrera armamentística y espacial, y el desarrollo de mecanismos de evaluación con su consecuente estandarización, motivaron un cambio en la percepción de la ciencia hasta constituirse en un recurso de crecimiento económico e industrial.[4]

Ahora bien, la economía del conocimiento se ha consolidado no solo como un concepto descriptivo de un fenómeno específico del modo de producción capitalista actual, sino que también se ha consolidado como campo disciplinar. En ese rol, la economía del conocimiento estudia las asimetrías de información entre los agentes económicos y el acceso a esa información. La desigualdad respecto de la producción y control del conocimiento genera que se conformen economías basadas en el conocimiento que no consideran las dimensiones éticas de la actividad científica.

En este contexto, se produjeron una serie de cambios en el ámbito de la educación superior. Forman parte de estos cambios la masificación de la educación superior; la consolidación de la universidad como ámbito de excelencia para la formación, desarrollo y transmisión del conocimiento, y por lo tanto motor del crecimiento y agente de cambio social.

En este contexto, una cantidad cada vez mayor de personas deben contar con una formación académica que sea funcional a su inclusión en la economía del conocimiento. Implica, por lo tanto, que los currículos sean más flexibles y que se incremente la movilidad de estudiantes para obtener las calificaciones que les darán un mejor lugar en el mercado de un mundo económicamente integrado. La instalación de universidades internacionales y la proliferación de la educación a distancia son otros dos fenómenos que profundizan estas transformaciones.

Discusión

El recorrido presentado por este proyecto de investigación describe un estado de cosas que abre la posibilidad de continuar indagando sobre el fenómeno en estudio, su carácter histórico y sus implicancias económicas y políticas. El enfoque desde el caso argentino plantea, asimismo, la necesidad de ampliar la exploración hacia su contextualización regional y su anclaje global.

A partir de lo expuesto, la cooperación internacional universitaria y la comunicación de la ciencia son dos fenómenos que deben ser problematizados desde un contexto más amplio de internacionalización dentro de los modos de producción y circulación del conocimiento del capitalismo actual. Para ello, es pertinente observar las políticas públicas que promueven la internacionalización así como también los roles que juegan los actores y sectores involucrados en la toma de decisiones y en el desarrollo de las acciones de cooperación.

La revisión del concepto de autonomía universitaria en relación con la conformación de la universidad como actor global, y las desigualdades internas de los sistemas de educación superior así como las existentes en la circulación internacional del conocimiento demandan la revisión del Estado-nación como límite para el análisis de la internacionalización de la educación superior.

Se propone, entonces, continuar con la indagación en este ámbito, incorporando estos núcleos problemáticos al abordaje de la internacionalización.


  1. Una problematización del tema respecto de la producción del conocimiento y la articulación se puede encontrar en Laura Martínez Porta, Ariel Rodrigo Toscano y Cristina Cambiaggio “La experiencia de la evaluación de la función I+D+i de las universidades a través del Programa de Evaluación Institucional (PEI)”, publicado en la Revista CTS, número 27, vol. 9, de septiembre de 2014 (pp. 165-181). En este trabajo los autores recuperan a Neave (1998) y la distinción entre la libertad académica, que es la libertad de elección de los estudios que se realizarán en la institución y la autonomía universitaria, que se refiere al cogobierno. Los autores realizan ese abordaje considerando el rol activo que deben asumir las universidades promoviendo el desarrollo social de las comunidades donde están inmersas.
  2. Entre una extensa lista de autores, podemos citar a Fernando Enrique Cardoso y Enzo Faletto, Walter Mignolo, Raúl Prebisch, entre otros.
  3. En “Dependientes e integrados”, Pablo Kreimer señala que la globalización, el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación fortalecieron la intensidad de la colaboración entre investigadores, independientemente del lugar donde se encuentran localizados. No obstante, el efecto más grande en el incremento de la internacionalización está de la mano de nuevas formas de definición de políticas y del financiamiento de las actividades científicas (trabajo publicado en Revista Nómadas, Nº 24, abril de 2006, pp. 199-212).
  4. La ciencia “llegó a ser vista cada vez más como un recurso de crecimiento económico e industrial y menos como una actividad cultural universal e intrínsecamente valiosa”, señala Hebe Vessuri en el artículo “De la pertinencia social a la sociedad del conocimiento”, incluido en el libro de Tünnermann Bernheim, C. (ed.). La educación superior en América Latina y el Caribe: diez años después de la conferencia mundial de 1998. Pontificia Universidad Javeriana, Santiago de Cali. 2008 (pp. 459-477).


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