Otras publicaciones:

9789877230260-frontcover

9789877230307-frontcover

Otras publicaciones:

12-4388t

4 Internacionalización, cooperación
y gobernanza universitaria

Gabriela Michelini

Introducción

Partir del estudio de la cooperación internacional universitaria en Argentina establece un marco muy específico de análisis que no puede trazar una clara separación entre el objeto de estudio y el sujeto, por lo que fue tomada la decisión metodológica de revisar la huella normativa vigente y las representaciones cognitivas de los actores involucrados para poder contar con evidencia empírica para construir las categorías de análisis. Sin embargo, esta construcción solo puede ser resultado del encuentro dialógico entre teoría y práctica.

Es por ello que en este capítulo se contextualizan los conceptos, con el objetivo de generar un debate más profundo que permita el diálogo interdisciplinario con la comunicación de la ciencia y el derecho internacional, abordajes constitutivos del objeto de estudio del proyecto “Características de la comunicación de la ciencia en la cooperación universitaria”.

El presente capítulo presenta una problematización teórica de la cooperación internacional universitaria en el marco del proceso de internacionalización. En los primeros apartados examina el concepto de internacionalización y su relación con la cooperación internacional y la cooperación Sur-Sur. A partir de esa presentación, el capítulo revisa la problemática de la gobernanza universitaria en un contexto de internacionalización y la relación de estos aspectos con los abordajes sobre la cooperación.

El objetivo principal de este trabajo es dar un marco para el debate de los constructos conceptuales que delinean el marco interpretativo de la información relevada. El foco de interés está puesto en la cooperación como una acción específica dentro de la internacionalización de la educación superior. Por este motivo se ha dejado de lado el abordaje de aspectos relevantes para debatir el alcance y dinámica de los procesos de internacionalización universitaria, tales como los rankings mundiales de universidades, la movilidad académica y estudiantil, y la educación virtual.

La internacionalización de la educación superior

La noción de internacionalización se refiere a un proceso que supone una dimensión internacional, intercultural y global en la función, actividad y provisión de la universidad (Knight, 2011). En la internacionalización, la universidad se constituye como actor global, al mismo tiempo que incorpora la dimensión internacional a los ámbitos de la docencia, la investigación o la extensión (Beneitone, 2014).

Existen seis elementos que estimularon la internacionalización de la educación superior: la difusión del modelo de universidad; la creación de un mercado académico global basado en la economía del conocimiento; la consolidación del inglés como lingua franca en la circulación del conocimiento; el uso de Internet para la docencia y la investigación; las redes y asociaciones de universidades, las universidades internacionales y las franquicias de títulos y programas educativos; la armonización de los mecanismos de evaluación institucional y de la acreditación de carreras, títulos, cursos (Perrotta, 2016a).

En América Latina, el ingreso de la universidad como actor en el escenario del conocimiento global se produce de la mano de la inserción de los Estados en la economía global, acelerada en los 90 con la intervención de organismos multilaterales de crédito y programas para el desarrollo competitivo. Se produce en ese período la aplicación de políticas de promoción de la internacionalización tanto a nivel institucional como gubernamental (Didou Aupetit, 2014), a partir de procesos complejos como la armonización de normas, la estandarización y la imposición de criterios y políticas (Rama, 2015: 63). Las acciones aplicadas en ese momento para la internacionalización se basaron en criterios de cooperación forjados en la literatura norteamericana sobre el tema y la experiencia europea de integración en el proceso de Bolonia (Oregioni, 2015). Desde entonces la retórica de las políticas de educación superior mutó de una noción asistencialista de la dimensión internacional, para la mejora de las capacidades de los países con menor desarrollo relativo, a la asimilación de la dimensión internacional como elemento constitutivo de las políticas de educación superior (De Wit, 2010).

El proceso de internacionalización se fortaleció por un contexto regional de creciente integración económica, con la firma de acuerdos que fomentan la libre circulación de recursos humanos altamente calificados y estudiantes de grado y posgrado, al mismo tiempo que promueven en cada Estado la diversificación de la oferta en formación, la reestructuración de las currículas, la constitución de redes desterritorializadas, el acceso a las nuevas tecnologías y procuración de fondos. En América Latina en general, la mayor parte de la actividad de investigación se concentra en las universidades y en los organismos nacionales de ciencia y tecnología, con financiamiento mayoritario del Estado.

La reflexión en la región sobre la internacionalización comenzó a consolidarse entrado ya el siglo XXI y ha dado lugar a diferentes iniciativas para conocer y dimensionar la internacionalización en la región.[1] Sin embargo, estas iniciativas se encuentran atomizadas y dan cuenta de la gran heterogeneidad de los sistemas universitarios latinoamericanos, sus características y sus relaciones con la política y la sociedad.

La investigación sobre la internacionalización permitió observar que la situación de la región se caracteriza por rasgos comunes, aunque aún el abordaje del fenómeno presenta una marcada perspectiva nacional (Didou-Aupetit, 2014). No obstante, la participación en los procesos de integración regional es un ámbito relevante para la observación de los procesos relativos a la dimensión internacional de la educación superior (Fernández Lamarra y Albornoz, 2014).

Como señala Perrotta (2016b), a partir de la difusión del modelo hegemónico de Bolonia, distintos mecanismos de integración regional en América Latina han incorporado la internacionalización de la educación superior como ámbito de convergencia independientemente de la orientación del proyecto político regional que se trate (podemos citar los casos del Mercado Común del Sur, Mercosur; la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR; la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, ALBA-TCP; o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, por ejemplo). En este sentido, el regionalismo constituye una herramienta política de los Estados para realizar reformas (Perrotta, 2016a) en sus sistemas de educación superior.

No obstante, la situación de América Latina es sustancialmente diferente al modelo europeo hegemónico, en cuanto los motivos subyacen en los desafíos regionales del desarrollo social y la relevancia de afrontarlos desde la región, en diálogo también con otras regiones y continentes (Haug, 2012: 16). Se observa un aumento en las políticas de promoción de la internacionalización tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. Estas iniciativas se ven favorecidas con las acciones de organismos internacionales como la OCDE o la UNESCO, en el caso de las universidades (RICYT, 2007: 22). En este sentido, es posible abordar esta transformación de la universidad de la mano del avance del capitalismo: “(…) en la actualidad su rol ‒a lo menos en el caso de las denominadas emerging global universities (EGU)‒ sería esencial para expandir un capitalismo cuyo dinamismo productivo se alimenta del uso intensivo de la información y el conocimiento avanzado” (Brunner, 2014: 105).

A nivel latinoamericano, la consolidación de políticas de internacionalización de la educación superior se encuentra vinculada al concepto político de integración, según el cual la producción de conocimiento aparece como un aporte al desarrollo (Vessuri, 2008). En estos procesos se observa la constitución de identidades regionales en torno a la cooperación e instrumentos de vinculación que dan cuenta de estructuras para la internacionalización de carácter endógeno, no mediadas por las relaciones de poder Norte-Sur (Oregioni, 2015).

Se observa, por lo tanto, la especificidad del proceso de internacionalización de la educación superior en América Latina, enmarcada en políticas que consolidan su rol social a nivel nacional al mismo tiempo que se orientan a la producción de conocimiento para el desarrollo y la superación de las inequidades basadas en el conocimiento (Arocena y Sutz, 2015).

Cabe señalar también que la transformación de la universidad latinoamericana en un contexto de globalización se ha visto fomentado por exigencias externas:

(…) el papel de las fundaciones internacionales y las instituciones financieras en la política de la educación superior es también un elemento muy importante para entender la dirección que están siguiendo los sistemas universitarios, particularmente en los países en desarrollo. Tales organismos tienen un gran poder de coerción sobre las naciones que requieren de financiamiento, y dicho poder se ejerce no solo mediante condicionamientos en el acceso al crédito (políticas de ajuste estructural basadas en recortes presupuestales y reformas favorables al mercado), sino también a través del establecimiento de agendas de investigación, recolección, interpretación de datos, talleres y conferencias, recomendaciones y consultorías, etcétera (Alcántara, 2006: 15).

Se han postulado dos modelos de internacionalización: el modelo solidario y el competitivo o fenicio. El primero se encuentra orientado al entendimiento y al relacionamiento horizontal, mientras que el segundo se orienta a la búsqueda de la ganancia y al mercado (Perrotta, 2016a). En este sentido, Azevedo (2015) apunta que el modelo solidario se encuentra directamente relacionado con la internacionalización de la educación superior, ya que este proceso adopta un carácter intercultural, de diálogo y cooperación. En tanto, el modelo competitivo se encuentra más relacionado con la “trasnacionalización”, que conllevan los procesos de mercantilización de la educación superior.

Más allá de las diferencias conceptuales, estos dos modelos de incorporación de la dimensión internacional en la función, misión y provisión de la educación superior dan cuenta de dos proyectos políticos conflictivos que responden a ideologías y clases diferentes (Muhr, 2016). En este trabajo, nos referiremos a la cooperación, entendida como una de las dimensiones en las que se desarrolla la internacionalización.

Cooperación internacional

Se debe diferenciar entre internacionalización y cooperación internacional. Aunque ambos procesos tienen una fuerte relación, la primera es más amplia que la segunda. Es decir, la internacionalización, al tratarse de un proceso de incorporación de una dimensión internacional a la educación, puede desarrollarse a través de una multiplicidad de acciones de cooperación más o menos formales con una pluralidad de actores vinculados. En este sentido, se entiende la cooperación como “el conjunto de actividades realizadas mediante la asociación y colaboración de dos o más actores para la consecución de objetivos comunes y beneficios mutuos en el ámbito del desarrollo científico, tecnológico y de la innovación” (Sebastián, 2004: 3), a lo que podemos sumar otros objetivos en el caso de la educación superior.

Actualmente, se registran transformaciones en los modelos de cooperación internacional. De modelos de cooperación espontáneos y con escaso valor añadido y efecto multiplicador, se está pasando a modelos de cooperación de carácter instrumental que forman parte de las políticas institucionales, empresariales o nacionales, para la consecución de objetivos estables y sustentables (RICYT, 2007: 22). De este modo, se favorece la proliferación del proceso de internacionalización.

En este mismo sentido, la diversificación de los mecanismos de generación y transferencia del conocimiento y la tecnología es otra tendencia favorecedora de los procesos de internacionalización (RICYT, 2007: 23). La cogeneración de tecnología se realiza a través de proyectos conjuntos, alianzas, consorcios y redes internacionales, algunos de los elementos que influyen en esta diversificación y resultan relevantes para desarrollar tecnología en países en desarrollo. Esto se ve favorecido también por los cambios en los sistemas financieros de la mano de la globalización que permiten la explotación de los resultados de las tecnologías generadas y no se basan tanto en la compra de patentes.

La capacidad de cooperación internacional se enmarca en la estrecha relación entre globalización y la capacidad de acción de los gobiernos estatales. Queda implícito en este razonamiento que el proceso de globalización erosionó parte de la capacidad de decisión y actuación de los gobiernos nacionales a favor de la intervención de los mercados financieros, las instancias multilaterales o agentes locales subnacionales (Paramio, 2003). No obstante, es posible contraponer a esta reflexión que tanto los procesos de internacionalización como de cooperación internacional en el ámbito de la educación superior involucran fundamentalmente acciones en las que el Estado se constituye como el principal actor, a través de mecanismos directos y el apoyo y promoción de las acciones de cooperación.

Si se observa lo que ha sucedido desde comienzos de los 90 con la formación de profesionales, aparece una multiplicidad de organizaciones y empresas que comenzaron a financiar programas de movilidad para la formación de recursos humanos altamente especializados, de modo tal que la cooperación basada en la solidaridad comenzó a mutar hacia una cooperación basada en el lucro. Estas transformaciones se pueden asociar a los dos modelos mencionados de internacionalización de la educación superior. La mercantilización tuvo su correlato en el ámbito de la educación superior con el incremento en la movilidad de estudiantes, docentes e investigadores, la instalación de instituciones internacionales, el desarrollo de modelos de enseñanza a distancia y las crecientes acciones cooperativas entre instituciones nacionales y regionales para fomentar y potenciar las capacidades de las universidades.

En este contexto, las instituciones establecen distintas estrategias de vinculación y visibilización. En el marco de la autonomía amplia que establece la Ley de Educación Superior, todas las universidades del sistema universitario argentino se encuentran capacitadas para establecer acuerdos de cooperación de distinto tipo, que van desde la suscripción de convenios hasta la conformación de redes y otro tipo de vinculaciones incluso menos formalizadas. Entre estas últimas se puede contar la conformación de comités internacionales para eventos académicos y científicos, así como también los ámbitos de evaluación de los trabajos científicos que producen las universidades. La gestión de esta producción supone establecer una estrategia de visibilización del conocimiento producido, que permite a las instituciones ingresar en el mapa internacional de la educación superior. En este contexto, es posible observar que el proceso amplio de internacionalización supone entonces una serie de cristalizaciones entre las que se cuenta la cooperación internacional a nivel universitario.

Cooperación como ámbito de las relaciones internacionales

Los actores que se encuentran en continua interacción en un sistema internacional pueden optar por el conflicto o por la cooperación como vías de acción. Cooperar supone el establecimiento de instituciones de acuerdo con su propio interés, en un entorno interdependiente. Las instituciones pueden definirse como “todas las modalidades de cooperación internacional formales e informales” (Salomón González, 2001: 15). Sin embargo, cooperación no quiere decir necesariamente armonía. La cooperación sucede porque la búsqueda del propio interés facilita que otros obtengan sus objetivos cuando los intereses de los países convergen.

La cooperación ocurre cuando los actores ajustan su comportamiento a las preferencias de otro, a través de una coordinación de políticas. Es decir, en el proceso intervienen no solo las características propias de las unidades intervinientes, sino también el conjunto de creencias y comportamientos en los que la cooperación está contenida. De este modo, toda cooperación debe interpretarse en un marco de acciones relacionadas, y de las expectativas y creencias con respecto a las mismas, esto es, dentro de un cierto régimen internacional. Los regímenes internacionales son definidos como conjuntos explícitos de normas, reglas y procesos de toma de decisión en los cuales los actores convergen (Keohane, 1988).

Sin embargo, en este contexto, se debe considerar que “las relaciones de poder y dependencia en la política mundial serán importantes determinantes de las características de los regímenes internacionales”, ya que los actores siempre se verán limitados por “las preferencias de los actores más poderosos”, de modo tal que el contexto estructural siempre impactará en las decisiones de los actores (Keohane, 1988).

Cooperación Sur- Sur

Una de las formas tradicionales que asume la cooperación internacional universitaria en el contexto latinoamericano es la que fue agrupada como procesos de cooperación Sur-Sur, que comenzaron a gestarse en los 70 como resultado de las modificaciones en la agenda internacional provocada por la crisis económica.

La idea de cooperación Sur-Sur remite a la posibilidad de “resolver cuestiones relacionadas con el comercio, el desarrollo y el nuevo orden económico internacional” (Lechini, 2007: 271), a través del intercambio de recursos, tecnología y conocimiento con el objetivo de defender sus intereses frente al “Norte” imperialista. Es decir, tiene que ver con cómo los Estados se perciben a sí mismos y con cómo perciben al otro (Russel y Tokatlián, 2003). Asimismo, se puede ubicar en este espacio también lo referente a los paradigmas de política exterior de cada uno de los Estados involucrados en el proceso.

A partir de la idea de “Sur”, se generan identidades que permiten comprender la relación entre los Estados en el sistema internacional. Este proceso que da lugar al patrón identitario Sur-Sur puede ser interpretado como fuente de explicación, en cuanto revela el devenir de una idea de Sur que culmina por determinar la relación entre las unidades, la forma en que se conciben entre ellas y en que construyen el sistema.

Es posible identificar los principios, normas y reglas que operarían en torno a la cooperación Sur-Sur. Entre los principios, podemos concentrar todo lo referido a la idea de Sur como principio identitario común que guía la acción. En cambio, en las normas se deben ubicar los acuerdos internacionales, los convenios y estándares que están ya establecidos para este tipo de interacciones (y que son desarrollados en el capítulo relativo al derecho internacional del presente informe). Entre las reglas, que remiten a proscripciones de tipo operativas, podemos encontrar las de la diplomacia.

Se debe señalar que las políticas neoliberales de apertura dominantes en los 90 en Argentina y otros países latinoamericanos disminuyeron la idea de “Sur”. Este período coincide con el de promoción y desarrollo de la internacionalización de la educación superior en estos países. No obstante, es posible afirmar que los cambios en las políticas internas y en los paradigmas de política exterior siguientes (como el de la participación responsable) retoman construcciones identitarias dando lugar a la idea de Sur como definitorias de lo propio.

Es decir, no se trata de limitar el estudio únicamente a producciones textuales o a la historicidad de los procesos significantes, sino de comprender que en el marco de una “sociedad anárquica”, los Estados construyen reglas y normas que regulan su comportamiento para alcanzar ciertos fines. De este modo, en la articulación de reglas, los Estados materializan su interés en acciones.

En el contexto de la cooperación universitaria, los procedimientos para la toma de decisiones involucran además vías no oficiales de acción, con la participación de otros tipos de actores además de los gubernamentales: universidades e institutos de investigación, pero también empresarios, referentes de organizaciones sociales. Se debe contar también la observación de las relaciones entre los distintos actores que intervienen, en un marco de cooperación donde el Estado tiene el rol de facilitador pero no de ejecutor de los intercambios. Asimismo, resulta relevante la articulación entre economía y política y lo que las empresas influyentes buscan obtener a partir de la cooperación.

La estructura política en sí no explica el comportamiento de los Estados. Es necesario hacer foco en las identidades para comprender la conducta. Un Estado se mueve a través de las creencias de las elites, identidades y normas sociales (Mingst, 2008: 72), y a partir de este análisis es posible encontrar las fuentes de poder en las ideas que rigen los intercambios entre Estados. Son estas ideas las que dan forma y generan los cambios en las identidades que constituyen intereses a partir de los cuales se da la cooperación.

Considerar el involucramiento de relaciones transnacionales en los mecanismos de cooperación permite exceder la explicación intrínseca de los fenómenos de cooperación como actividades de Estados racionales si se entienden en el marco de la gobernanza global. La gobernanza se define como:

La suma de las múltiples formas en las que los individuos e instituciones, públicos y privados, manejan sus asuntos en común. Es un proceso continuo a través del cual intereses diversos o en conflicto pueden acomodarse e iniciar la acción cooperativa. Incluye acuerdos formales e informales que la gente y las instituciones acordaron percibir como de su interés (Commission on Global Governance 1995: 2, citado por Mingst y Karns, 2004: 4).[2]

Mingst y Karns citan a Rosenau para explicar la relación entre gobernanza y gobierno. La relación entre estos términos es clara: el segundo tiene un carácter de autoridad formal, mientras que el primero es, justamente, una sumatoria de diversas actividades relacionadas con el gobierno, formales e informales que se dan en una serie de niveles que las autoras llaman pieces of global governance (Mingst y Karns, 2004: 4).

Aunque dentro de estas piezas de la gobernanza global se cuentan los regímenes internacionales, al referirse a elementos que superan al Estado se incluyen también:

  • La ley internacional: acuerdos multilaterales, como los referentes al clima a o a los Derechos Humanos (Mingst y Karns, 2004). La ampliación de estos aspectos se encuentra desarrollada en el capítulo sobre derecho internacional en la cooperación universitaria.
  • La “soft law”, que para las autoras remite a convenios internacionales que no atan o limitan a los Estados a cumplir ciertas obligaciones, como por ejemplo algunos Derechos Humanos y laborales, las leyes referidas al medio ambiente o al cambio climático (Mingst y Karns, 2004).
  • Estructuras, formales e informales. Estos aspectos también se encuentran desarrollados en el capítulo siguiente sobre derecho internacional, y supone las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, las cortes internacionales, la ayuda para el desarrollo, las conferencias globales, etc.

Gobernanza y educación superior

Aunque las universidades tienen en su origen cierto componente internacional, las instituciones de educación superior tal como las conocemos ahora han tenido un rol relevante en la construcción del Estado-nación (Wittrock, 1993). Sus funciones y actividades se desenvuelven en el marco de sistemas o ámbitos nacionales de educación superior, de modo tal que son tanto sujetos como objetos del proceso de internacionalización (Enders, 2004). Esto implica, por lo tanto, que en el momento de abordar el proceso de internacionalización el análisis debe considerar los distintos niveles.

En su clásico trabajo sobre la organización de la educación superior, Clark (1983) había señalado que en las complejas estructuras de las universidades existen distintos niveles de autoridad y distintos niveles de tomas de decisión por parte de actores heterogéneos. De este modo, el concepto de gobernanza de la educación superior es interpretado en tres niveles: por un lado, remite al funcionamiento de los departamentos y al funcionamiento de la institución universidad (niveles micro y meso); por el otro, se refiere también a los mecanismos mediante los cuales el Estado intenta que su sistema de educación superior llegue a los objetivos propuestos (nivel macro) (Austin y Jones, 2016). Esos tres niveles actúan de forma simultánea y en interacción constante. Existen así tres tipos ideales de gobernanza de la universidad (Dobbins y Knill, 2017).

El primer tipo es el sistema de educación superior centrado en el Estado, que se caracteriza por la capacidad intervencionista en la autonomía y la autogestión de la universidad. La gestión es altamente dependiente de las burocracias y los lineamientos ministeriales.

El segundo tipo es el autogobierno académico, en el que los profesores e investigadores retienen la gestión. La relación con el Estado se da mediante el acuerdo colectivo y el corporativismo. El Estado puede limitar el autogobierno a través de leyes financieras y de planeamiento.

El tercer tipo es el de las universidades orientadas al mercado, en el que las principales decisiones quedan en manos de los gestores y de los inversores externos, separados de los equipos académicos y docentes. Su sistema de gestión es estratégico, ya que estas instituciones compiten en un mercado regional o global. No obstante, el Estado define las políticas generales de educación superior al mismo tiempo que promueve la competencia y la transparencia para los consumidores.

La autonomía es un dispositivo central en los modelos de gobernanza. Incluye la autonomía académica y la financiera. La forma en la que se establece la relación entre Estado, universidad y sociedad terminará siendo definida en el marco de los modelos de autonomía que imperen en los sistemas universitarios.

El abordaje de la internacionalización como proceso que incorpora una dimensión internacional en la función, actividad y provisión de la educación superior desde la perspectiva de la gobernanza puede ofrecer herramientas metodológicas más abarcadoras para comprender los alcances de este fenómeno.

La mayor parte de los trabajos de investigación en este campo se centran en los alcances del sistema nacional de educación superior, lo que hemos denominado nivel macro de la gobernanza, de modo tal que no permiten ver claramente cómo operan actores no estatales en los mecanismos del proceso de internacionalización. Dale (2005) apunta en este sentido que los enfoques estatistas no se condicen con los fenómenos que afectan hoy a la educación superior, donde operan agentes también no estatales. Una mirada alternativa que permite superar el enfoque estatista es la gobernanza, en la cual las actividades de gobierno de la educación superior pueden separarse y analizarse como tareas realizadas por agentes distintos que el Estado. Estas actividades son: financiamiento, provisión, propiedad y regulación, que pueden ser desarrolladas por el mercado, la comunidad y el Estado (Dale, 2005: 129).

Pasar del nivel del sistema nacional a las lógicas de la gobernanza resalta fenómenos como la creación de universidades extranjeras e internacionales, la prestación de servicios de educación a distancia, el impacto de las lógicas de mercado, el rol jugado por agentes subnacionales, supranacionales y transnacionales en los procesos de internacionalización.

Asimismo, un aspecto que debe considerarse en el momento de analizar la gobernanza universitaria es la forma en que los gobiernos adoptan las políticas que promueven la internacionalización. Para ello existen modelos de difusión de políticas por aprendizaje social. En estos modelos, la adopción de políticas se funda en las experiencias positivas de otros Estados o instituciones. No obstante, en la adopción de estas políticas influyen también legados y estructuras de la trayectoria nacional, así como también otros actores relevantes que tienen injerencia, por ejemplo, el mercado. De este modo, se pueden observar trayectorias nacionales diversas antes que convergencia en los procesos de internacionalización (Dobbins y Knill, 2017).

La perspectiva de la gobernanza puede facilitar la comprensión de la cooperación internacional universitaria, ya que facilita la observación del rol jugado por los actores individuales (los investigadores, docentes y alumnos), el rol de las instituciones de educación superior y el rol del Estado en la dinámica del proceso de internacionalización.

Conclusión

El recorrido del presente trabajo nos permite observar una serie de cuestiones relevantes para la construcción de las categorías de análisis del proyecto en diálogo interdisciplinario. De este modo, se ha observado que el concepto de internacionalización se refiere a un proceso que supone una dimensión internacional, intercultural y global en la función, actividad y provisión de la universidad que al mismo tiempo la convierte en actor global.

Existen dos mecanismos centrales por los cuales se desarrolla la internacionalización: uno ligado a la conducta solidaria entre actores para obtener mejores resultados en el ámbito de la educación superior, y otra competitiva, basada en las lógicas de mercado, que se orienta a la obtención de rédito económico.

La cooperación es el conjunto de actividades realizadas mediante la asociación y colaboración de dos o más actores para la consecución de objetivos comunes y beneficios mutuos en el ámbito del desarrollo científico, tecnológico y de la innovación. La cooperación ocurre cuando los actores ajustan su comportamiento a las preferencias de otro, a través de una coordinación de políticas: en el proceso intervienen no solo las características propias de las unidades intervinientes, sino también el conjunto de creencias y comportamientos en los que la cooperación está contenida, esto es, un régimen internacional.

A partir de la idea de “Sur”, se generan identidades que permiten comprender la cooperación solidaria en el ámbito internacional. Es posible establecer que estas identidades permitan procesos de integración regional en torno a la internacionalización de la educación superior.

Las universidades han tenido un rol relevante en la construcción del Estado-nación y sus funciones y actividades se desenvuelven en el marco de sistemas o ámbitos nacionales de educación superior. Es por ello que el análisis de la internacionalización como proceso se realiza a nivel del Estado. Este enfoque permite observar la cooperación como una acción realizada por Estados en función de sus intereses.

Sin embargo, la internacionalización como proceso involucra no solo las acciones emprendidas por el Estado sino aquellas generadas por actores como los miembros de la universidad, la comunidad, empresas y demás organizaciones relevantes. Por ello, el enfoque de la gobernanza permite mayor flexibilidad explicativa al análisis de procesos vinculados a la internacionalización de la educación superior, como es la cooperación internacional universitaria.

Bibliografía

Alcántara, A. (2006). “Tendencias mundiales en la educación superior: el papel de los organismos multilaterales”. Inter-Ação: Rev. Fac. Educ. UFG , 1 (31), 11-33.

Arocena, R.; Sutz, J. (2015). “La Universidad en las políticas de conocimiento para el desarrollo inclusivo”. Cuestiones de Sociología, nº 12. Disponible en: https://goo.gl/YkP5YF(consulta: 26/07/2017).

Austin, I.; Jones, G.A. (2016). Governance of Higher Education: Global Perspectives, Theories, and Practices. New York: Routledge.

Azevedo, M.L.N. (2015). “Internacionalização ou transnacionalização da educação superior: entre a formação de um campo social global e um mercado de ensino mundializado”, Crítica Educativa (Sorocaba/SP), Vol. 1, n° 1, pp. 56-79. Disponible en: https://goo.gl/daP4M3 (consulta: 17/05/2017).

Beneitone, P. (2014). “De la Cooperación Internacional Universitaria a la Internacionalización de la Educación Superior: ¿cambio de paradigma o maquillaje conceptual?”, en Tangelson, G. (comp.). Desde el sur: miradas sobre la internacionalización (pp. 29-38). Remedios de Escalada: Ediciones de la UNLa – Universidad Nacional de Lanús.

Brunner, J.J. (2014). “América Latina en la geopolítica internacional del conocimiento”, Revista CTS, nº 27, vol. 9, 103-112.

Buzan, Barry y Little, Richard (2000). International Systems in World History. Remaking the study of International Relations, Oxford University Press.

Clark, B. (1983). The higher education system. Berkeley: University of California Press.

Dale, R. (2005). “Globalisation, knowledge economy and comparative education”. Comparative Education, 41: 2, 117-149.

De Wit, H. (2010). Internationalisation of Higher Education in Europe and its assessment, trends and issues. The Hague: NVAO.

Didou Aupetit, S. (2014). “La internacionalización de la Educación Superior y la ciencia en América Latina: un balance necesario”, en Didou Aupetit, S. y Jaramillo de Escobar, V. (coord.), Internacionalización de la Educación Superior y la Ciencia en América Latina y el Caribe: Un Estado del Arte. (pp. 9-15) Caracas: UNESCO-IESALC.

Dobbins, M. y Knill, C. (2017). “Higher education governance in France, Germany, and Italy: Change and variation in the impact of transnational soft governance”. Policy and Society, 36: 1, 67-88. Disponible en: https://goo.gl/qUuG4D (consulta: 17/05/2017).

Enders, J. (2004). “Higher education, internationalisation, and the nation-state: Recent developments and challenges to governance theory”. Higher Education. Abril, Vol. 47, N° 3, pp. 361-382.

Fernández Lamarra, N.; Albornoz, M. (2014). “La Internacionalización de la Educación Superior y la Ciencia en Argentina”, en Didou Aupetit, S. y Jaramillo de Escobar, V. (coord.). Internacionalización de la Educación Superior y la Ciencia en América Latina y el Caribe: Un Estado del Arte (pp. 17-48). Caracas: UNESCO-IESALC. Disponible en: https://goo.gl/h9k96r (consulta: 26/05/2017).

Haug, G. (2012). “La internacionalización de la educación superior: una prioridad para América Latina”. En La internacionalización de la educación superior en América Latina y Europa: retos y compromisos (pp-12-17). Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.

Jöns, H. y Hoyler, M. (2013). “Global geographies of higher education: The perspective of world university rankings”. Geoforum, Vol. 46, pp. 45-59.

Karns, M. P.; Mingst, K. A. (2004). International Organizations: The Politics and Processes of Global Governance. Boulder: Lynne Rienner Publishers.

Keohane, R. (1988a). Después de la hegemonía. Cooperación y discordia en la política económica mundial. Buenos Aires: GEL.

Knight, J. (2011). “Is internationalisation having an identity crisis?”. En Maldonado-Maldonado, A.; Malee Bassett, R. (eds.), The Forefront of international higher education (pp. 75-87). New York: Springer.

Lechini, G. (2007). “IBSA: una opción de cooperación Sur-Sur”. En publicación: Del Sur hacia el Norte: Economía política del orden económico internacional emergente. Giron, Alicia; Correa, Eugenia. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. Octubre. Disponible en: https://goo.gl/egiH1W.

Mingst, K. A. (2008). Essentials of International Relations. New York: Norton & Company, 4ta. ed. [1ed. 1999].

Muhr, T. (2016). “Equity of access to higher education in the context of South-South cooperation in Latin America: a pluri-scalar analysis”. Higher Education. Vol. 72, N° 4, pp. 557–571.

Oregioni, M. S. (2015). “Aspectos sociales de la internacionalización de la investigación. Una propuesta de abordaje”. Revista CTS, V. 10, Nº 30. Disponible en: https://goo.gl/JRDuj8(consulta: 26/07/2017).

Paramio, L. (2003). “La globalización y el malestar en la democracia”. Documento de Trabajo 02-23. Madrid: Unidad de Políticas Comparadas (CSIC). Disponible en: https://goo.gl/NhuUi8 (consulta: 26/07/2017).

Perrotta, D. (2016a). La internacionalización de la universidad. Debates globales, acciones regionales. Buenos Aires: Ediciones UNGS-Universidad Nacional de General Sarmiento.

Perrotta, D. (2016b). “Regionalism and higher education in South América: a comparative analysis for understanding internationalization”. Journal of Supranational Policies of Education, n° 4, pp. 54-81. Disponible en: https://goo.gl/qNN3eP (consulta: 17/05/2017).

Rama, C. (2015). La universidad sin fronteras. La internacionalización de la educación superior en América Latina. Lima: Editorial Universitaria de la Universidad Ricardo Palma.

RICYT (2007). Manual de indicadores de Internacionalización de la Ciencia y la Tecnología. Santiago de Chile: OEI. Disponible en: https://goo.gl/8CdLSj (consulta 26/07/2017).

Russell, R.; Tokatlián, J. G. (2003). El lugar de Brasil en la política exterior argentina. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Salomón González, Mónica (2001). “La teoría de las Relaciones Internacionales en los albores del siglo XXI: diálogo, disidencia, aproximaciones”, Revista CIDOB d’Afers Internacionals, n° 56, pp. 7-52.

Sebastián, J. (2004). Cooperación e Internacionalización de las Universidades, Buenos Aires: Editorial Biblos.

Vessuri, H. (2008). “De la pertinencia social a la sociedad del conocimiento”, en Tünnermann Bernheim, C. (ed.), La educación superior en América Latina y el Caribe: diez años después de la conferencia mundial de 1998 (pp. 459-477), Santiago de Cali, Colombia: Pontificia Universidad Javeriana.

Wittrock, B. (1993). “The modern university: The three transformations”. En Rothblatt, S. y Wittrock, B. (eds.), The European and American University since 1800 (pp. 298-314). Cambridge: Cambridge University Press.


  1. Iniciativas de carácter internacional: Observatorio Regional sobre Internacionalización y Redes en Educación Terciaria (OBIRET), coordinado por UNESCO-IESALC; la revisión de bases de datos de universidades vinculado al Foro de Cooperación América Latina-Asia del Este –FOCALAE– (FEALAC, por sus siglas en ingles) y redes como la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado (AUIP). Iniciativas de carácter regional: redes orientadas a actividades específicas (investigación en un campo, movilidad entre países o instituciones); redes generales, como la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), entre otras; reconocimiento internacional de títulos y sistemas internacionales de acreditación, como el Sector Educativo del Mercosur (SEM). Iniciativas a nivel nacional: desarrollo de encuestas a nivel del Estado, como los casos de Argentina, Colombia y México, entre otros.
  2. En el original: “The sum of the many ways individuals and institutions, public and private, manage their common affairs. It is a continuing process through which conflicting or diverse interests may be accommodated and cooperative action may be taken. It includes formal… as well as informal arrangements that people and institutions have agreed to or perceive to be in their interest”.


Deja un comentario