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5 La cooperación universitaria
en Iberoamérica

Mónica Vivian Ettlin

Introducción

La cooperación, como modo de obrar junto a otro u otros para un mismo fin, comporta de algún modo compartir una tarea, hacer algo con otros en forma coordinada, de acuerdo con un plan de trabajo, voluntario, fundamentado en el interés o beneficio mutuo y que se establece tanto entre iguales como entre desiguales (Chavez, 2005: 4). La cooperación adquiere en el campo universitario y a nivel internacional modalidades y variantes de gran amplitud y plasticidad según los agentes que la conforman. Observar en detalle estos usos y prácticas desde una óptica jurídica permite la percepción de las modalidades más o menos institucionalizadas, al mismo tiempo que da cuenta de algunas otras posibilidades de vinculaciones sin ser formas asociativas, y reflexionar respecto de la mentada cooperación universidad-empresa.

La “cooperación internacional” se desarrolla en diversos ámbitos, que pueden ser social, económico, educativo, político, cultural, técnico y científico, humanitario, sanitario, entre otros. Es central en este sentido la Carta de Naciones Unidas aprobada por 51 países en 1945, que dio origen a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y se orientó desde su creación a facilitar la cooperación entre los países asociados a fin de mantener la paz y la seguridad internacional; fomentar relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de igualdad de derechos y al de libre determinación de los pueblos; realizar la cooperación internacional en la solución de los problemas internacionales de carácter económico, social, cultural, humanitarios, y en el desarrollo y respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.

Hoy más que nunca la globalización plantea nuevos desafíos a las naciones en su conjunto y establece agendas globales que requieren de la cooperación internacional, del acuerdo internacional, de la gestión común internacional. Un nuevo orden está emergiendo con nuevos actores y nuevas formas de interacción. En este marco, los actores de la cooperación ya no son únicamente los Estados nacionales, sino también los gobiernos subestatales (municipios, provincias, departamentos, etc.), las organizaciones de la sociedad civil, las universidades, los centros de investigación y el sector privado.

Ámbito subjetivo: sujetos de la cooperación internacional

Las Organizaciones Internacionales Gubernamentales (OIG) y la Cooperación Internacional: la Cooperación Internacional Centralizada

Una organización internacional hace referencia como mínimo a dos caracteres: por una parte al origen de sus miembros, diferentes Estados nacionales, y por otro al carácter permanente de su constitución. Tradicionalmente se reserva la denominación de Organización Internacional (OI) a la conformada principalmente y casi en exclusividad por los Estados soberanos, quienes a través de ellas se plantean hacer frente en forma permanente a cuestiones de coexistencia, colaboración y cooperación internacional.

Podemos definir así en sentido estricto a una organización internacional como una asociación de sujetos de derecho internacional que se constituye por medio de actos internacionales, generalmente un tratado, carta o estatuto, y cuyas relaciones entre miembros se sujetan al derecho internacional. Suelen disponer en dicho acto de creación sus objetivos, órganos permanentes, derechos y obligaciones de las partes. Estas organizaciones internacionales pueden ser mundiales, regionales, bilaterales, con fines generales o especializados, etc.

Las Organizaciones Internacionales (Diez de Velazco, 2010: 43) se caracterizan por cuatro elementos que las diferencian de otras entidades afines: composición esencialmente interestatal, base jurídica generalmente convencional, estructura orgánica permanente e independiente y autonomía jurídica.

Las organizaciones internacionales tienen una personalidad jurídica independiente de los Estados que la componen. Asumen así la capacidad de ejercer derechos y contraer obligaciones, de acuerdo con las competencias específicas de su creación ‒principio de especialidad‒, reconociéndoseles en el orden jurídico interno de los Estados capacidad para contratar con terceros, las prestaciones necesarias para su funcionamiento cotidiano. En el orden internacional la doctrina, jurisprudencia y la práctica han reconocido la personalidad internacional de las organizaciones internacionales, cuyo contenido estará determinado en concreto en su estatuto de creación, teniendo sin embargo un contenido mínimo “aunque la intensidad de su ejercicio difiere considerablemente de unas a otras” (Diez de Velasco, 2010: 71).

Ello es así por cuanto las organizaciones internacionales son

una realidad plural, variada y heterogénea, existen numerosas categorías de OI con fines, composición y competencias diferentes, lo que hace necesario descender al orden jurídico propio de cada una para poder determinar de manera precisa cómo se forma en cada caso concreto y en el seno de su estructura institucional su voluntad jurídica, qué órganos intervienen en los diversos supuestos, qué procedimientos de adopción existen y, finalmente, en qué actos jurídicos dicha voluntad se plasma (Diez de Velazco, 2010: 129).

Para llevar adelante sus cometidos las Organizaciones Internacionales están dotadas de la posibilidad de adoptar actos jurídicos, cuentan con recursos humanos a través de los cuales actúan ‒funcionarios y agentes internacionales‒ y disponen de los medios financieros para hacer frente a sus gastos de funcionamiento, cuyos fondos son provistos generalmente por los Estados miembros que las integran ‒contribuciones de carácter obligatorio o voluntarias‒.

Las competencias de las Organizaciones Internacionales pueden ser organizativas, administrativas, jurisdiccionales y normativas, conforme tengan atribuidas tales cometidos en el tratado o acto que las crea, señalando Diez de Velazco que su ejercicio estará inspirado por tres principios: el de especialidad, el de subsidiariedad y el de atribución (2010: 133).

Por su parte el término cooperación internacional ha sido entendido de diversas formas a través de la historia pero puede decirse que es la modalidad de relación entre países que persiguen un beneficio mutuo para alcanzar un desarrollo óptimo de sus ciudadanos, y a través de ella se busca superar las dificultades que individualmente tiene cada nación para obtener estos beneficios. Este término, que en sus comienzos tuvo un carácter asistencial, sufrió transformaciones en las últimas décadas, y hoy se propone más como un acto de corresponsabilidad o de “asociados” (Miranda, 2003: 7; Siufi, G, 2009: 124).

Conforme la escuela realista de las relaciones internacionales, la cooperación internacional se desarrolla entre Estados soberanos principalmente, y en segundo lugar a través de las diferentes organizaciones internacionales creadas por estos. Algunos autores denominan cooperación internacional centralizada a este tipo de cooperación tradicional, realizada entre Estados, y entre estos y diversas organizaciones internacionales creadas por los mismos (Socas y Hourcade, 2009: 19-50).

Teniendo como objetivos promover la paz, el desarrollo de los pueblos, el asistencialismo, el desarrollo de la cultura, la educación, fines económico-financieros, científico-tecnológicos, etc., esta cooperación puede adoptar diferentes modalidades:

  1. Modalidad bilateral, entre dos Estados: Cooperación NORTE-SUR: Si se da entre un país desarrollado y un país receptor de la ayuda no desarrollado; Cooperación SUR-SUR: si se da entre dos países no desarrollados.
  2. Modalidad trilateral, entre tres Estados: generalmente se conforma entre un país desarrollado con otros dos no desarrollados.
  3. Modalidad multilateral: varios Estados desarrollados y no desarrollados; incluimos aquí la cooperación brindada por organismos internacionales gubernamentales multilaterales y el país o países que requieren la cooperación internacional.

El sistema de Naciones Unidas

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es la principal organización internacional formada por 193 países independientes, fundada en 1945. Tiene como principal propósito trabajar en favor del mantenimiento y la consolidación de la paz, la prevención de conflictos y la asistencia humanitaria. El sistema de las Naciones Unidas está formado por la propia Organización y numerosas organizaciones afiliadas conocidas como programas, fondos y agencias especializadas. Cada uno de ellos cuenta con su propia membresía, liderazgo y presupuesto. Así, por ejemplo, los programas y fondos se financian a través de contribuciones voluntarias, mientras que las agencias especializadas, que son organizaciones internacionales independientes, lo hacen con cuotas obligatorias y aportaciones voluntarias. En su conjunto trabajan sobre una amplia gama de temas fundamentales, como el desarrollo sostenible, el medio ambiente y la protección de los refugiados, socorro en casos de desastre, la lucha contra el terrorismo, el desarme y la no proliferación, hasta la promoción de la democracia, los derechos humanos, la igualdad entre los géneros, la gobernanza, el desarrollo económico y social y la salud internacional y la expansión de la producción de alimentos, entre otros. En los años siguientes a la creación de la ONU surgieron las primeras agencias especializadas, como el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional (FMI (1945); la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO -1946), etc.

En materia de cooperación internacional dentro de la ONU se destacan algunos aspectos de estos organismos, programas y agencias teniendo en cuenta el ámbito de su cooperación: carácter económico-comercial; vinculadas al desarrollo; carácter social, humanitario y cultural; orientadas a cuestiones técnicas.

Cuadro Nº 2. Organismos, programas y agencias de la ONU de acuerdo
con su carácter económico-comercial

BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento) en inglés BIRD – International Bank for Reconstruction and Development

Fundado en 1944 para ayudar a la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Es una de las cinco instituciones que conforman el Banco Mundial. Ofrece una combinación de recursos financieros, conocimientos y servicios técnicos, además de asesoría estratégica a las naciones en desarrollo.

OMC (Organización Mundial del Comercio)

La OMC fue creada en enero de 1995 y se ocupa de las normas que rigen el comercio entre países. El objetivo es ayudar a los productores de bienes y servicios, los exportadores y los importadores a llevar adelante sus actividades. Entre los 12 servicios comerciales incluidos en sus acuerdos, se incluye la enseñanza superior. La aceptación de la propuesta de la OMC es contradictoria con la Declaración de París (AGCS/GATS) ya que impone el cumplimiento del principio de “nación más favorecida (nmf)”: los países no pueden normalmente establecer discriminaciones entre sus diversos interlocutores comerciales. Si se concede a un país una ventaja especial (por ejemplo, la reducción del tipo arancelario aplicable a uno de sus productos), se tiene que hacer lo mismo con todos los demás miembros de la OMC. Debe darse igual trato para nacionales y extranjeros. Si no lo cumplen, los países deberán pagar sanciones.

Fuente: elaboración propia sobre la base de las consultas a los sitios web institucionales del Banco Mundial (https://goo.gl/aWFBbm) y OMC (www.wto.org/spanish).

Cuadro Nº 3. Organismos, programas y agencias de la ONU
vinculados al desarrollo

ONU-PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO (PNUD)

Tiene como objetivo contribuir al desarrollo humano y a la erradicación de la pobreza en un contexto institucional democrático, tal como se inscribe en la declaración de la Carta de las Naciones Unidas. El marco legal para la cooperación del PNUD en Argentina es el Acuerdo Básico aprobado por Ley N° 23.396 el 10/10/1986, con carácter de Tratado Internacional.

Argentina adaptó y amplió las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y publicó el primer Informe de País en 2003.

El PNUD Argentina brindó asistencia para el seguimiento de los avances, colaborando con los Informes de País desde el año 2005 hasta hoy y apoyó la realización de distintos informes intermedios: en 2009, ODM en Provincias; en 2010 ODM en Municipios y en 2011, ODM y Universidades. Una serie de documentos temáticos y programáticos completan los instrumentos que formalizan la actividad de Cooperación del PNUD en Argentina, así como su evolución.

Fuente: elaboración propia sobre la base de las consultas a los sitios web institucionales del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo www.undp.org.

Cuadro Nº 4. Organismos, programas y agencias de la ONU de carácter social, humanitario y cultural que tienen relación con
la cooperación universitaria

UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura)

Se orienta a contribuir a la consolidación de la paz, la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y el diálogo intercultural mediante la educación, las ciencias, la cultura, la comunicación y la información. La

A nivel regional América Latina y el Caribe cuenta con programas que impactan en la cooperación universitaria:

IESALC/UNESCO. El Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) es un organismo de la UNESCO dedicado a la promoción de la educación superior.

UNESCO/IIPE. Es el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO (IIPE) radicado en Buenos Aires, Argentina, ayuda a la planificación y a la gestión de los sistemas educativos nacionales.

UNESCO/CONAPLU. Son las Comisiones Nacionales de Cooperación con la UNESCO. La Comisión Nacional de Argentina (CONAPLU) fue creada en 1958, es de carácter gubernamental.

Programa Unitwin y de Cátedras UNESCO. El Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO fue puesto en marcha en 1992, y comprende actividades de formación, investigación e información en todos los campos principales del conocimiento de competencia de la UNESCO.

Fuente: elaboración propia sobre la base de las consultas realizadas en http://www.unesco.org/new/es/

La Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE)

Sin perjuicio de las actividades desarrolladas por la Naciones Unidas, los países industrializados crearon su propia organización y política para cooperar internacionalmente con el desarrollo de los países “pobres”. Así nace en 1961, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) agrupando a 34 países miembros. Se focaliza en ayudar a los gobiernos a generar un crecimiento económico sostenible, empleos y niveles de vida elevados en los países miembros, manteniendo estabilidad financiera y favoreciendo, así, el desarrollo de la economía mundial. La Convención que la fundó también insta a la OCDE a promover una sana expansión económica en los países miembros y en otros países en el proceso de desarrollo económico, y a contribuir al crecimiento del comercio mundial sobre una base multilateral, no discriminatoria. Sus miembros producen casi el 60 por ciento de los bienes y servicios del mundo. Los países no miembros están invitados a suscribirse a los convenios y tratados de la OCDE, que comparte sus conocimientos y puntos de vista sobre temas de interés común con más de 100 naciones.

En lo que respecta a la cooperación universitaria, se debe señalar lo referente a la ciencia y la tecnología. La ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) son factores decisivos para lograr un desarrollo social y económico sostenible. La OCDE hace recomendaciones de política basadas en evidencia acerca de la aportación de la CTI a las metas de crecimiento, empleo, sustentabilidad y bienestar de las naciones.

La organización convocó en 1963 a una serie de expertos en estadísticas de investigación y desarrollo y luego publicaron un manual. Con posterioridad fueron dictadas normas complementarias conocidas como “Familia Frascati”.

El Manual de Frascati (OCDE, 2002) esboza los principios de metodología para la medición de la I+D. Las prácticas que en él se sugieren se han aplicado durante más de 50 años y están ya bien acreditadas. Sin embargo, muchos países en vías de desarrollo siguen enfrentando retos tanto a nivel de la realización de la encuesta de I+D como a nivel de la aplicación de las normas del Manual de Frascati a su situación particular.

Para remediar esta situación, en 2010 el Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS, por sus siglas en inglés), creó, con base en el trabajo realizado entre 2006 y 2009, el documento técnico que lleva por título Medición de la investigación y el desarrollo (I+D): Desafíos enfrentados por los países en desarrollo (UIS, 2010), el cual proporcionó orientación para superar varios de los retos que se presentan en los países en desarrollo. En 2012, este documento técnico sirvió como base del anexo al Manual de Frascati – Propuesta de norma práctica para encuestas de investigación y desarrollo experimental (sexta edición; OCDE, 2012).[1]
La Unión Europea

Al revisarse la cooperación universitaria a nivel iberoamericano, resulta necesario analizar también a la Unión Europea (UE) como organismo internacional. Se trata de una asociación económica y política única en su género, con 28 países miembro. La UE se basa en el Estado de derecho: todas sus actividades están fundadas en los tratados, acordados voluntaria y democráticamente por todos los países miembros. Estos acuerdos vinculantes establecen los objetivos de la UE en sus numerosos ámbitos de actividad. Sus agencias son entidades jurídicas independientes creadas para llevar a cabo tareas específicas bajo la normativa de la UE.

La cooperación entre la República Argentina y la Unión Europea quedó formalizada con la firma del Acuerdo Marco de Cooperación Comercial y Económica en 1990, que estableció una cooperación de carácter plurianual centrada en áreas clave en la lucha contra la pobreza, tales como la seguridad alimentaria, educación, salud, derechos humanos, fortalecimiento institucional, promoción de las exportaciones y desarrollo forestal e industrial.

La cooperación bilateral de la UE con la Argentina se encuadra en la política de desarrollo decidida por el país beneficiario y refuerza las prioridades definidas por este. En consecuencia, las acciones se seleccionan de común acuerdo con el gobierno argentino. En el documento denominado Country Strategy Paper (CSP) se recoge esta estrategia plurianual de cooperación. En el momento de elaboración de este capítulo se encuentran en ejecución proyectos del CSP 2000-2006 y del CSP 2007-2013. Desde 1991 hasta la fecha se han financiado 38 proyectos por un monto total de € 106,77 millones.

La ayuda de la UE abarca varios niveles de cooperación, desde el bilateral (UE-Argentina), el subregional (p. ej. Mercosur) y el regional (América Latina) y también desarrollan líneas temáticas. A su vez puede otorgar asistencia técnica, o desarrollar proyectos o programas.[2] La UE viene ampliando desde la década del noventa los actores que pueden tener acceso a sus fondos.

En materia de educación superior el Programa Erasmus otorga becas para realizar maestrías y doctorados de alta calidad, que permiten a estudiantes y profesores del mundo entero cursar estudios de posgrado en centros de educación superior europeos y favorecen la movilidad de los estudiantes y académicos europeos hacia terceros países.

Por su parte, el Programa ALFA de Cooperación Regional de la Unión Europea se estableció entre instituciones de educación superior de la Unión Europea y América Latina. Está dividido en dos secciones: Subprograma A: dirigido a proyectos conjuntos de gestión institucional; Subprograma B: ayuda a proyectos de cooperación para la formación científica y técnica, con actividades que incluyen la movilidad de estudiantes universitarios y posgraduados entre instituciones de los Estados miembros y Latinoamérica, así como entre instituciones latinoamericanas entre sí.

Sus objetivos son: a) desarrollo de proyectos conjuntos entre universidades; b) creación o fortalecimiento de vínculos entre ambas comunidades académicas; c) creación de mecanismos sistemáticos y sostenibles de cooperación para favorecer sistemas de movilidad de estudiantes.

Los participantes habrán de constituirse en redes de al menos seis centros, tres europeos y tres latinoamericanos, de países distintos, de los cuales uno será el coordinador. Existe la posibilidad, dada la inestable situación económica de algunos países, de tener dos coordinadores, uno que se encargaría de los aspectos técnicos y el otro, de gestionar el presupuesto.

Los proyectos que forman parte del Subprograma A tendrán una duración máxima de dos años y se orientarán a planes de estudio y enseñanza, investigación, evaluación y certificación, iniciativas de cooperación entre universidades y empresas, cuestiones administrativas, personal académico y administrativo, servicios a la comunidad universitaria, actividades de extensión universitaria. Las actividades comprenden: diseño y preparación de herramientas de gestión institucional, producción y publicación de estudios realizados en el marco de proyectos comunes aprobados, encuentros y congresos, visitas de estudio de corta duración. La financiación estará destinada a la obtención de resultados concretos.

Se espera que el programa dé lugar a la elaboración y publicación de estudios y resultados de las actividades realizadas en el marco de los proyectos; propuestas innovadoras, académicas y administrativas, en cuanto a gestión; preparación de páginas de Internet para la difusión de debates y documentos relevantes para la gestión académica e institucional; gastos de gestión y administración; folletos explicativos.

En tanto, el Subprograma B comprende proyectos de tres años de duración máxima, orientados a la formación científica y técnica, que incluye la movilidad de posgraduados y estudiantes universitarios entre Europa y América Latina. Participan: centros de enseñanza universitaria de los Estados miembros de la UE y 18 países latinoamericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, El Salvador, Uruguay y Venezuela; y centros de enseñanza superior no oficiales de los mismos países (aunque no contabilizarán en cuanto a número mínimo de participantes en la creación de redes y no podrán ser mayoritarios en una de ellas).

Organizaciones internacionales regionales
de América Latina

A continuación, se describen distintitas organizaciones internacionales relevantes para la región latinoamericana, en función de aquellas que tienen injerencia en aspectos relativos a la cooperación universitaria en Argentina.

Organización de los Estados Americanos (OEA)

La Organización de los Estados Americanos es el organismo regional más antiguo del mundo, cuyo origen se remonta a la Primera Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington, D.C., de octubre de 1889 a abril de 1890. En esta reunión, se acordó crear la Unión Internacional de Repúblicas Americanas y se empezó a tejer una red de disposiciones e instituciones que llegaría a conocerse como “sistema interamericano”, el más antiguo sistema institucional internacional.

La Organización de los Estados Americanos (OEA), tal como la conocemos hoy, es una entidad creada en 1948, cuando se suscribe en Bogotá (Colombia) la Carta de la OEA, con vigencia desde 1951. Posteriormente, la Carta fue enmendada por el Protocolo de Buenos Aires, suscrito en 1967, que entró en vigencia en febrero de 1970; por el Protocolo de Cartagena de Indias, suscrito en 1985, que entró en vigencia en noviembre de 1988; por el Protocolo de Managua, suscrito en 1993, que entró en vigencia en enero de 1996, y por el Protocolo de Washington, suscrito en 1992, que entró en vigor en septiembre de 1997.

La Organización fue fundada con el objetivo de lograr en sus Estados miembros, como lo estipula el artículo 1 de la Carta, “un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia”. Hoy en día, la OEA reúne a los 35 Estados independientes de las Américas y constituye el principal foro gubernamental político, jurídico y social del hemisferio. Además, ha otorgado el estatus de Observador Permanente a 69 Estados, así como a la Unión Europea (UE). Es el principal foro de la región para el diálogo multilateral y la acción concertada, para fortalecer la cooperación mutua y defender los intereses comunes.

Los instrumentos para cumplir los objetivos en relación con la cooperación en educación superior son:

  • Cumbre de las Américas: reúne a los jefes de Estado y de Gobierno del hemisferio para discutir sobre consensos comunes, búsqueda de soluciones y desarrollo de una visión compartida para el futuro de la región, en las áreas económicas, sociales y políticas.
  • Reuniones Ministeriales: con anterioridad a la realización de las Cumbres de las Américas se convocan las reuniones sectoriales, entre ellas, la Reunión de Ministros de Educación. Uno de los resultados es la redacción de una declaración que, a su vez, es puesta a consideración de los presidentes y jefes de Estado en el transcurso de las Cumbres. Habitualmente se organizan reuniones preparatorias de esos encuentros de ministros de Educación para consensuar la agenda del encuentro y borrador de la declaración.
  • Proyectos y programas de cooperación: con las metas centrales de desarrollo económico y social de los países miembros, la OEA se ha dedicado a la planificación y administración de proyectos y programas de cooperación basados en el concepto de solidaridad y acción cooperativa entre los Estados.
  • Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI): es el principal foro de diálogo interamericano dentro de la OEA en los temas de desarrollo social, cultural y económico. Asimismo, genera mecanismos para fortalecer la cooperación solidaria para el desarrollo y actúa como catalizador en la movilización de recursos humanos, técnicos y financieros y como coordinador en la implementación de los mandatos emanados del proceso de Cumbres de las Américas en las áreas de su competencia.

Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)

Nació en 1949 bajo la denominación de Oficina de Educación Iberoamericana y con el carácter de agencia internacional como consecuencia del I Congreso Iberoamericano de Educación celebrado en Madrid. En 1954 se decidió transformar la OEI en organismo intergubernamental.

Los Estados miembros de pleno derecho y observadores son todos los países iberoamericanos que conforman la comunidad de naciones integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Uruguay y Venezuela.

La financiación de la OEI y de sus programas está cubierta mediante las cuotas obligatorias y las aportaciones voluntarias que efectúan los Gobiernos de los Estados miembros y por las contribuciones que para determinados proyectos puedan aportar instituciones, fundaciones y otros organismos interesados en el mejoramiento de la calidad educativa y en el desarrollo científico-tecnológico y cultural.

Sus principales herramientas para la cooperación son:

  • Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno: es el principal foro de consulta y concertación política con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos del entorno internacional, así como impulsar la cooperación, coordinación y solidaridad regionales. La agenda es propuesta por el país sede de la Cumbre y como resultado se adopta una Declaración.[3] Dentro del marco de la Cumbre Iberoamericana, la cooperación argentina se enfoca en lo regional, a través de la participación en las reuniones periódicas de responsables de cooperación; del apoyo al Programa de Cooperación Sur-Sur y del activo aporte al Informe Anual de Cooperación Sur-Sur que elabora la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).
  • Conferencias Sectoriales: cada Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno es precedida por múltiples reuniones sectoriales de ministros, cuyos resultados se elevan, posteriormente, a consideración de los mandatarios. La Secretaría Pro-Témpore de la Conferencia Iberoamericana, que recae en el país anfitrión de cada Cumbre, se encarga de organizar la celebración de las reuniones ministeriales.
  • Acciones específicas de cooperación: la OEI viene colaborando con los Ministerios de Educación de la región en el abordaje de temáticas que relacionen educación, sociedad, desarrollo y valores, y que procedan sobre actores y prácticas altamente sensibles de los sistemas educativos iberoamericanos. Esto se logra a través de apoyo técnico, jurídico, administrativo, capacitación, formación, asesoría, visibilidad, coordinación, seguimiento o auditoria, a iniciativas cuya finalidad sea la ejecución de políticas públicas de promoción o desarrollo en general.

Mercado Común del Sur (MERCOSUR)

El Mercado Común del Sur (MERCOSUR) es un proceso de integración regional instituido inicialmente por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay al cual en fases posteriores se han incorporado Venezuela y Bolivia, esta última en proceso de adhesión.

Fue creado por el Tratado de Asunción (1991) y Protocolo de Ouro Preto (1994). El MERCOSUR toma sus decisiones a través de tres órganos: el Consejo del Mercado Común (CMC), órgano superior del MERCOSUR, el cual conduce políticamente el proceso de integración; el Grupo Mercado Común (GMC), que vela por el funcionamiento cotidiano del bloque, y la Comisión de Comercio (CCM), encargada de la administración de los instrumentos comunes de política comercial.

La cooperación internacional en el MERCOSUR ha sido concebida, desde los inicios del bloque, como una herramienta que permite fortalecer las capacidades de cada uno de los Estados partes y contribuye a la profundización del proceso de integración regional. Bajo esta premisa se han ejecutado múltiples proyectos de cooperación con el apoyo de distintos organismos internacionales y países cooperantes. Para el desarrollo de programas y proyectos de cooperación los Estados partes identifican y actualizan distintas áreas temáticas consideradas como prioritarias: salud, educación, medio ambiente, género, comercio intrarregional, integración productiva, entre otros.

Los Estados partes coincidieron en la importancia de desarrollar distintas acciones vinculadas a la cooperación Sur-Sur, de forma tal de revalorizar este tipo de cooperación en el bloque regional. En el año 2014 los Estados partes aprobaron la Política de Cooperación Internacional del MERCOSUR, por medio de la Decisión CMC N° 23/14. La nueva Política de Cooperación Internacional establece los principios, objetivos y modalidades que deben orientar la cooperación técnica en el MERCOSUR.

El Grupo de Cooperación Internacional (GCI) es un órgano auxiliar del GMC, y está integrado por un coordinador titular y un alterno designado por cada Estado parte. Es el único órgano del bloque con competencia para entender en materia de cooperación internacional tanto intra como extra bloque. El GCI debe velar por el cumplimiento de las directrices de la Política de Cooperación Internacional, asegurando que los programas y proyectos de cooperación sean elaborados y ejecutados de conformidad con los principios y objetivos de esta Política.

En la Dirección General de Cooperación Internacional (DGCIN) del MREyC se ejerce la Coordinación de la Sección Nacional del Comité de Cooperación Técnica (CCT) del Grupo Mercado Común del MERCOSUR.

El CCT tiene como atribuciones básicas realizar la identificación, selección, negociación, aprobación técnica, seguimiento y evaluación de las acciones horizontales de cooperación técnica del MERCOSUR y con países extrazona, asociaciones regionales y organismos internacionales.

Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC)

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es un mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política. Su membresía incluye a los treinta y tres (33) países de América Latina y el Caribe.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) fue creada en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, en el marco de la III Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC) (2010) y de la XXII Cumbre del Grupo de Río, reunidas los días 2 y 3 de diciembre de 2011. El acto de creación se llevó a cabo mediante la firma de la Declaración de Caracas, por parte de las jefas y los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe, en la cual se define a la CELAC como un mecanismo representativo de concertación política, cooperación e integración de los Estados latinoamericanos y caribeños y como un espacio común que garantice la unidad e integración de nuestra región.

Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR)

El 8 de diciembre de 2004, en la Reunión de Presidentes de América del Sur, que se realizó en Cuzco, Perú, se creó la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN), que posteriormente daría paso a la conformación de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR. En abril de 2007, durante la Cumbre Energética Suramericana, que se llevó a cabo en la Isla Margarita, Venezuela, los jefes de Estado cambiaron el nombre de Comunidad Suramericana de Naciones a Unión de Naciones Suramericanas: UNASUR.

Fue el 23 de mayo de 2008, cuando se aprobó el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, en el cual se designó como sede permanente de la Secretaría General a Quito, capital del Ecuador, y del Parlamento a Cochabamba, Bolivia. El Tratado Constitutivo entró en vigencia el 11 de marzo de 2011.

Los acuerdos de cooperación gubernamental bilateral: Norte-Sur, Sur-Sur. La cooperación trilateral

Las agencias y ministerios de cooperación internacional al desarrollo

A principios de los años sesenta se constituyeron también las primeras agencias y ministerios de cooperación internacional al desarrollo, en diferentes países desarrollados. Entre ellos podemos mencionar: la Oficina de Ayuda Externa de Canadá (1960), el Ministerio de Cooperación de Francia (1961), el Ministerio para la Cooperación Económica de Alemania (1961), la Agencia de Cooperación Técnica Extranjera de Japón – JICA (1961), la United States Agency for International Development [USAID] (1961), también es importante destacar a la Agencia de Cooperación Española (1988).

Estas agencias de cooperación de los países industrializados ofrecen asistencia técnica y capacitación, con el objetivo de contribuir al desarrollo en el marco de una cooperación bilateral, que además de afianzar los lazos de amistad entre países, apoyan a los países en desarrollo, combinando recursos técnicos, humanos y financieros.

La Cooperación Internacional Bilateral se desarrolla en el marco de convenios celebrados entre países, en dichos instrumentos se establece, en cada caso particular los alcances y modalidades de la cooperación entre las partes. Frente a la tradicional forma de cooperación Norte-Sur, es creciente en el ámbito internacional el desarrollo de modalidades de cooperación Sur-Sur. Es a partir de los años 70 que cambia el enfoque tradicional de la cooperación internacional hacia la cooperación Sur-Sur, siendo la política prevaleciente en materia de cooperación internacional en Argentina.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Como ya señaláramos previamente, el PNUD, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, tiene por misión contribuir al desarrollo humano y a la erradicación de la pobreza en un contexto institucional democrático, tal como se inscribe en la declaración de la Carta de las Naciones Unidas.

En Argentina, coordina sus actividades con agencias y organismos especializados del Sistema de la ONU, proporcionando asistencia relacionada con prioridades nacionales para alcanzar las metas establecidas en la Cumbre del Milenio.

PNUD crea en 1974 una unidad especial, la UECSS, para la cooperación Sur-Sur; y es en Buenos Aires que en 1978 se consolida este paradigma en la Conferencia sobre la Cooperación Técnica entre Países en Desarrollo (CTPD). Los países en desarrollo tienen la responsabilidad primordial de promover y realizar la cooperación Sur-Sur, que no reemplaza la cooperación Norte-Sur sino que la complementa; en este contexto, con el fin de señalar la importancia que tiene la cooperación Sur-Sur, la Asamblea General de la ONU conmemora el 12 de septiembre de cada año, el día en que el Plan de Acción de Buenos Aires fue institucionalizado para promover y realizar la cooperación técnica entre los países en desarrollo en 1978. Los países prefieren encauzar la cooperación bilateral a través del PNUD pues les permite relacionarse con una agencia internacional que en forma más imparcial canaliza la asistencia a través de múltiples instrumentos.

El Plan de Acción para el Programa del País, suscripto entre Argentina y el PNUD, para el período de cooperación 2010-2014, en el marco del Acuerdo Básico de Asistencia suscripto el 26 de febrero de 1985, ratificado por Ley 23.396 (1986), apoya las prioridades en cooperación definidas en el MANUD (Marco de Asistencia de Naciones Unidas al Desarrollo) en materia de equidad y desarrollo. En su elaboración se realizaron consultas e intercambios con actores e instituciones asociadas en pos de una mayor estrategia de participación y apropiación. El programa pone énfasis en las siguientes áreas: reducción de la pobreza y contribución a los Objetivos de Desarrollo del Milenio; promoción de la gobernabilidad democrática; manejo de la energía y del ambiente para el desarrollo sostenible; igualdad de género; cooperación Sur-Sur.

En este último aspecto, la cooperación Sur-Sur, el Plan de Acción destaca la rica experiencia ya acumulada por Argentina a través del Programa FOAR (Fondo Argentino de Cooperación Horizontal), por lo cual el programa PNUD apunta a apoyarla en núcleos prioritarios, como en la formulación de políticas sociales y de políticas productivas con enfoque de género; cooperación en Derechos Humanos y fomento de intercambios de cooperación entre zonas carenciadas argentinas y similares de países vecinos.

Propone en su apartado V, estrategias y alianzas en materia de cooperación, siendo el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, a través de la Secretaría de Coordinación y Cooperación Internacional el que define y coordina con el PNUD las acciones de cooperación, pudiendo contemplar: a) los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial); b) así como organizaciones de la sociedad civil (fundaciones, asociaciones locales barriales, comunales, entidades gremiales de trabajadores, asociaciones de pequeños productores); c) sector privado (contempla principalmente asociaciones gremiales empresarias, centros de desarrollo empresarial ‒muchas veces de origen público/privado‒, empresas y entidades de la Economía Social).

Organismos nacionales que participan en la cooperación internacional

Para comprender mejor las líneas de cooperación bilateral y multilateral se desarrolla a continuación el campo institucional argentino para la cooperación internacional, que impacta en la cooperación internacional universitaria. Abarca tres organismos: el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
de la Nación

El área relevante de este ministerio es la Secretaría de Coordinación y de Cooperación Internacional. El Decreto 878/2008 establece que su responsabilidad primaria es entender en la política y cursos de acción a seguir en materia de cooperación internacional y realizar el control de la instrumentación de las acciones de cooperación internacional propuestas y las alternativas de financiación.

En tanto, la Dirección General de Cooperación Internacional tiene como objetivo entender en el establecimiento de los instrumentos de programación, ejecución y control de gestión de planes, programas y proyectos de cooperación técnica bilateral y/o multilateral, descentralizada y en lo relativo al Fondo Argentino de Cooperación Horizontal. Asimismo, es su función entender en la definición de políticas y estrategias nacionales de cooperación argentina al desarrollo, así como en la programación, asignación de recursos, establecimiento y ejecución de metodologías de control de gestión y la evaluación de todas las actividades inherentes, coordinando y compatibilizando los intereses sectoriales. Tiene el rol de punto focal nacional en la coordinación, en el control de gestión y evaluación de las acciones de cooperación internacional realizadas en el campo bilateral, multilateral y descentralizadas a nivel nacional, provincial y municipal, o ejecutadas por personas físicas o jurídicas u organizaciones no gubernamentales. Debe intervenir en la definición del marco de la asistencia de los organismos internacionales para el desarrollo del país, el programa resultante, así como su plan de acción y los distintos proyectos que en consecuencia se acuerden.

En lo que respecta a la política de cooperación internacional, se debe señalar que la Argentina ha adoptado la cooperación Sur-Sur como la matriz filosófica de su política de cooperación internacional. Esta tradición argentina reconoce sus orígenes en el proceso de descolonización desarrollado en la década del 60 y en el surgimiento del Movimiento de Países No Alineados y sus postulados sobre un Nuevo Orden Económico Internacional, en los años 70. Fue en ese contexto que empezó a tomar forma la idea de la cooperación Sur-Sur como concepto, con entidad propia, diferenciado del conflicto Este-Oeste imperante durante los años de guerra fría, y alternativo respecto de las relaciones Norte-Sur. Esta posición se ha adoptado tanto en las relaciones bilaterales como en los espacios multilaterales como el MERCOSUR, la CELAC.

La Cooperación Sur-Sur, tanto bilateral como triangular, se está consolidando como un pilar del accionar internacional del mundo en desarrollo.

Fondo Argentino de Cooperación Sur-Sur y Triangular (FO-AR)

Este Fondo, que posee una trayectoria de más de veinte años, posibilita el desarrollo e implementación de proyectos de cooperación técnica internacional bilaterales y triangulares, a través de los cuales expertos gubernamentales de nuestro país y de nuestros socios trabajan conjuntamente en el intercambio, adaptación e implementación de políticas públicas para el desarrollo inclusivo, la gobernabilidad democrática, el avance científico-técnico y el respeto de los Derechos Humanos.

Ministerio de Educación de la Nación

El decreto N° 115/2010, Anexo II, establece que la Dirección Nacional de Cooperación Internacional de esta cartera tiene como responsabilidad primaria atender los asuntos de naturaleza internacional que se relacionen con la educación, y en especial los vinculados con acciones bilaterales y multilaterales con Estados extranjeros, organismos internacionales y demás instituciones de cooperación técnica y de apoyo al desarrollo de los países en coordinación con los organismos competentes en la materia, a fin de lograr los objetivos fijados.

Sus acciones son:

  • Asistir al Ministro de Educación en su carácter de presidente de la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la UNESCO, y ejercer la secretaría permanente de ese organismo.
  • Intervenir en la celebración de convenios bilaterales con Estados extranjeros referidos a las competencias de la Jurisdicción, en el registro de los que se encuentran en vigor y los programas emergentes de su aplicación y en gestión de las comisiones mixtas de aplicación de esos convenios.
  • Atender los temas de competencia de la Jurisdicción, en el proceso de integración de los países del MERCOSUR.
  • Atender la tramitación y difusión de becas ofrecidas desde el sector externo y supervisar el funcionamiento de las residencias para graduados, dependientes del Ministerio y radicadas en el exterior.
  • Entender en las relaciones con los organismos de cooperación técnica y de apoyo al desarrollo de países, en los temas de su competencia.

La política de la cooperación internacional asume que la cooperación educativa internacional constituye un espacio de diálogo, intercambio de experiencias, concertación de políticas e integración para promover acciones frente a los retos de la sociedad internacional.

Entre sus programas se cuentan:

  • Cooperación con Organismos Internacionales: OEA, OEI, ONU, UE.
  • Relaciones bilaterales: CELU, FO-AR, Comités de Integración. Listado de convenios bilaterales vigentes.
  • Desarrollos del sector educativo en el ámbito del MERCOSUR.
  • Comisión Nacional UNESCO.

Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación

El Ministerio asiste al Poder Ejecutivo Nacional en todo lo inherente a la ciencia, la tecnología y la innovación productiva. Su función principal es contribuir, a partir de estos tres elementos, al desarrollo económico, social y cultural de la Nación, de acuerdo con la Ley 26338 (BO 7/12/2007), art. 23 quáter.

Según el Decreto 21/2007, la Secretaría de Coordinación Administrativa de esta cartera se ocupa de intervenir en la realización de convenios bilaterales y multilaterales de cooperación, coordinando las actividades previas y la ejecución de los programas de trabajo que de la firma de los mismos se deriven. En tanto, la Dirección Nacional de Relaciones Internacionales se ocupa de aquellos asuntos inherentes a la cooperación con países extranjeros, organismos y demás instituciones de índole internacional, vinculados al campo de la ciencia, la tecnología y la innovación. Orienta sus acciones a fortalecer, complementar e integrar las capacidades de investigación y desarrollo locales con el exterior. En ese sentido, impulsa la realización de proyectos de investigación conjuntos y capacitaciones, el intercambio de expertos, y la transferencia de resultados al sector productivo nacional. Asimismo, promueve el fortalecimiento de la cooperación internacional ‒con un país extranjero o multilateral‒ como herramienta estratégica en el diseño de políticas y en el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación productiva a nivel nacional.

La cooperación científico-tecnológica, cuya autoridad de ejecución es el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a través de sus organismos dependientes o de otras instituciones especializadas que conforman la Red Nacional de Ciencia y Tecnología, tiene como objetivo promover el acercamiento de las comunidades científicas de los países, a fin de favorecer el adelanto científico-tecnológico, a través del intercambio de información y de programas de investigación conjuntos apoyados por los Gobiernos.

En tanto, la Dirección Nacional de Relaciones Internacionales desarrolla actividades de cooperación bilateral a partir de la suscripción de acuerdos internacionales para fomentar la vinculación de la comunidad científica nacional. Dicha colaboración puede abarcar la realización de proyectos conjuntos de investigación, la organización de distintos tipos de eventos, la creación de centros binacionales y el otorgamiento de becas para capacitación.

La cooperación multilateral se realiza en el marco de los acuerdos internacionales o interinstitucionales que constituyen el marco jurídico de las relaciones multilaterales y fijan el grado de cooperación y compromiso generado en cada caso; la cooperación en el ámbito multilateral impulsa la participación de instituciones, grupos de investigación y empresas argentinas en programas e iniciativas vinculadas a la ciencia, tecnología e innovación promovidas por organizaciones regionales e internacionales. Las acciones se dividen en América, Unión Europea y Programas y Organismos Internacionales.

Por último contempla la cooperación internacional con empresas de diferentes países. Los proyectos de cooperación internacional reciben financiamiento a través de los Aportes No Reembolsables Internacionales (ANR Internacional del FONTAR y ANR Ventanilla Internacional FONSOFT) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Además, las iniciativas pueden aplicar para tomar los créditos para proyectos de modernización de la Agencia.

En el cuadro Nº 5 se presenta un resumen de los principales puntos para comprender la cooperación internacional centralizada, esto es, la que se desarrolla entre Estados-nación y organizaciones gubernamentales.

Cuadro Nº 5. Síntesis descriptiva de los abordajes sobre la cooperación internacional centralizada
Paradigma Ámbito subjetivo Ámbito temático Modalidades
Escuela realista ESTADOS – NACIÓN y en menor medida organizaciones gubernamentales creadas por estos Paz, desarrollo, asistencialismo, educación, cultura, ciencia y tecnología, entre otros

1. Bilateral: entre dos Estados.

a) País donante desarrollado – país receptor de la ayuda: cooperación: NORTE-SUR

b) País en desarrollo a otro país en desarrollo: cooperación: SUR-SUR horizontal

Hoy se habla más de PAÍSES COOPERANTES porque siempre hay beneficios para ambos

2. Trilateral: un país desarrollado con otros en vía de desarrollo

3. Multilateral: entre varios países desarrollados y/o en vías de desarrollo

Fuente: elaboración propia con datos secundarios.

Las organizaciones gubernamentales subestatales, las organizaciones no gubernamentales y la cooperación internacional: la cooperación internacional descentralizada

En las últimas décadas, nuevos actores han comenzado a cobrar un mayor rol en el ámbito de las relaciones internacionales, fruto de la globalización se han multiplicado las instancias de acercamiento entre localidades y diversos agentes subestatales. Responden a un cambio desde el paradigma clásico “asistencialista”, donde el protagonista casi exclusivo de la cooperación eran los Estados nacionales, de tipo verticalista, interestatal. El nuevo modelo descentralizado se funda sobre los principios de la igualdad y reciprocidad, la convergencia de intereses mutuos, las relaciones de tipo simétricas y horizontales, la complementariedad y la participación activa de todos los implicados.

Para algunos autores (Socas y Hourcade, 2009: 19-55) la cooperación descentralizada solo considera las acciones de cooperación llevadas a cabo por los entes subestatales de carácter público (provincias, municipios, departamentos, regiones, estados federados, comunidades, distritos, mancomunidades, cantones, etc.) de diferentes países. Aquí cabría considerar también a las entidades autárquicas, y a las universidades nacionales, como organismos públicos autónomos y autárquicos.

Así la cooperación descentralizada en un sentido estricto, o directa, consiste en la cooperación realizada entre las administraciones subestatales, que cuentan con capacidad de llevar adelante vínculos basados en relaciones horizontales para el logro de beneficios mutuos. A través de la misma, se promueve la cooperación teniendo en cuenta las ventajas recíprocas de los participantes.

La cooperación descentralizada en sentido más amplio aun, o indirecta, incluiría además de los recientemente mencionados, otros actores representantes de la sociedad civil, aun cuando no sean oficiales y aun cuando en la iniciativa no participe ningún actor local público –como ser ONG y otras organizaciones de la sociedad civil, como fundaciones, sindicatos, etc.‒. La cooperación descentralizada es un nuevo enfoque de la cooperación, que incorpora nuevos actores de la sociedad civil. Las empresas participan cada vez, con base en la responsabilidad social empresaria, tanto como donantes como receptores de fondos aplicados a la cooperación internacional.

En este tipo de cooperación internacional, no solo los gobiernos estatales o las organizaciones internacionales gubernamentales por ellos creadas toman cartas en el asunto. Tanto los gobiernos locales, municipales, etc., como diferentes actores de la sociedad civil asumen su compromiso como oportunidad de encarar acciones de solidaridad más libres de compromisos políticos.

Así, como agentes de la cooperación descentralizada, tenemos todas las instancias administrativas distintas a las del gobierno estatal (provincias, municipios, ciudades autónomas, comunidades, otros) y también las organizaciones de la sociedad civil como ONG, universidades, sindicatos, fundaciones, diferentes organizaciones internacionales no gubernamentales, organizaciones empresariales, etc.

Las entidades subestatales

Los Estados soberanos, de acuerdo con su constitución jurídica, se encuentra integrados por otras estructuras de carácter político-administrativo, que se denominan entidades subestatales. Cuentan con autonomía y autarquía dentro del régimen político constitucional al que pertenecen. Así como entidades subestatales tenemos provincias, municipios, regiones, alcaldías, ciudades autónomas, comunas. Estas formas de administración territoriales han adquirido una creciente participación en la cooperación internacional.

Por otro lado también existen otros entes estatales ya sea autónomos o autárquicos, que constituyen la administración descentralizada, que también utilizan en forma creciente mecanismos de cooperación internacional.

En Argentina existe el Programa Federal de Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, que impulsa desde 2003 la cooperación internacional descentralizada, apoyando a los gobiernos provinciales y municipales, las universidades nacionales y las ONG de Argentina en la materia.

Esta cooperación internacional descentralizada, se basa en una nueva arquitectura de la cooperación internacional, donde los actores, en base a la igualdad, la mutua afinidad, o convergencia de intereses, establecen acuerdos de cooperación para mutuo beneficio.

A través de la Dirección General de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, difunde esta modalidad de cooperación descentralizada, realiza acciones de poyo y fortalecimiento, y contempla diferentes mecanismos para generar y potenciar las posibilidades de desarrollo local.

Como parte de esta cooperación internacional descentralizada es creciente la cantidad de actividades desarrolladas por las universidades y otros centros de investigación, donde la internacionalización aparece como central para la formación superior y el desarrollo de la investigación aplicada.

Organizaciones internacionales no gubernamentales

Por otra parte, también nos encontramos, cada vez más, con el desarrollo de las denominadas organizaciones internacionales no gubernamentales, que surgen del acuerdo privado entre diferentes asociaciones, fundaciones, instituciones privadas o públicas, de diferentes nacionalidades, que a través de ello “plasman diferentes modalidades de acción colectiva” con una estructura caracterizada “por una rara plasticidad institucional, funcional y territorial” (Diez de Velasco, 2010: 45).

También son internacionales, en la conformación de sus miembros integrantes, y son creadas con el fin de perdurar en el tiempo, diferenciándose de reuniones esporádicas o circunstanciales, como conferencias, foros, redes informales, etc.

Todas las organizaciones internacionales no gubernamentales surgen de un acuerdo de voluntades, establecen sus objetivos y fines, sus derechos y obligaciones. Se afirma que mientras las organizaciones internacionales gubernamentales tienen una “relevancia internacional directa” las organizaciones internacionales no gubernamentales tienen “una relevancia internacional indirecta, hallándose sujetas de modo inmediato o directo al derecho nacional, imperante en cada uno de los Estados en los que se encuentran implantados sus diversos miembros” (Calduch, 1991: 8). Nos movemos en este caso en el ámbito del derecho internacional privado. Conforme señala Balestra (2006: 10), cuando se dan conjuntamente

diversidad de soberanías legislativas e intercambio humano, a través de territorios sometidos, precisamente, a soberanías legislativas diversas, nos hallamos frente al caso iusprivatista con elementos extranjeros y, consecuentemente, en presencia de una relación jurídica de derecho internacional privado.

Es creciente la colaboración organizada, como dice Calduch citando a Peréz Gonzalez, “entre individuos y entidades pertenecientes a distintos países”, lo cual va de la mano

con la nueva visión de un Derecho no exclusivamente internacional, de un Derecho “transnacional” (Jessup) que, en buena parte, se va desarrollando a partir de relaciones jurídicas transnacionales entre grupos, sobre todo privados y semipúblicos, que tratan directamente entre sí (Friedman), desplegando de consuno actividades que abarcan múltiples aspectos de la conducta humana (culturales, científicos, económicos, político-sociales, etc.) (Calduch, 1991:11).

En la actualidad, conforme señalara Calduch, en el mundo de las organizaciones internacionales imperan cada vez más dos aspectos, “a saber: el de su continuidad e interdependencia”, que se puede observar por ejemplo “en relación con su proceso constitucional, con la composición de sus miembros, con su regulación jurídica o con las funciones desempeñadas por las distintas organizaciones internacionales” (Calduch, 1991: 12). Así, continúa,

existen OIG que, admitiendo como miembros exclusivos a los Estados soberanos, atribuyen –sin embargo– representación ante la Organización a organizaciones nacionales, públicas o privadas, además de la representación gubernamental. El caso paradigmático, pero no exclusivo, de este tipo de Organizaciones lo constituye la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en cuya Conferencia General y Consejo de Administración los Estados participan a través de delegaciones tripartitas integradas por representantes gubernamentales, empresariales y sindicales.

Señala el autor por último que lo mismo puede verificarse en ONG, ya que en muchas de ellas

junto a los individuos y grupos privados como miembros de pleno derecho, figuran también en calidad de miembros asociados entidades públicas y órganos de las administraciones estatales o, incluso, otras organizaciones internacionales, como ocurre con el Instituto Internacional de Ciencias Administrativas que incluye junto a las secciones nacionales e internacionales a miembros colectivos, miembros individuales y a más de 45 gobiernos de otros tantos Estados. Otro ejemplo destacable es el de la Asociación Internacional Permanente de los Congresos de la Carretera, en la que participan cinco organizaciones internacionales, 275 entidades públicas, 374 miembros colectivos, 565 miembros individuales y los gobiernos de 45 Estados.

Desde la década de los noventa, es creciente la participación de nuevos actores que se van sumando a la cooperación internacional descentralizada, así la participación privada en base a la responsabilidad social empresaria, las universidades y centros de investigación privados, fundaciones y ONG de diversos cometidos.

Unión Europea y cooperación internacional descentralizada

Este apartado se refiere a los mecanismos mediante los cuales la Unión Europea da apoyo a la cooperación internacional descentralizada (entidades subestatales, ONG, empresas, otros). La Unión Europea lidera desde los noventa hacia América Latina diferentes propuestas de cooperación internacional ya sea bilaterales, regionales, subregionales, y acepta una amplia gama de actores beneficiarios, entre ellos ONG, administraciones subestatales, universidades públicas y privadas, centros de investigación, empresas. Además del Programa ALFA, ya descripto, existen programas específicamente orientados a algunos de estos actores:

  • AL-INVEST: es un Programa de cooperación económica de la UE (Unión Europea) que funciona desde 1994 orientado a las pequeñas y medianas empresas de América Latina. Apoya la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas (PYME) de América Latina, en colaboración con sus socios europeos, con el fin de contribuir a la cohesión social de la región. Mediante la implementación de proyectos por organizaciones que promocionan el desarrollo del sector privado (por ejemplo cámaras de comercio, asociaciones de industria, agencias de promoción de exportaciones, etc.), el programa Al-Invest facilita el proceso de internacionalización de las PYMES procedentes de la UE y AL. Comenzó en forma piloto en 1994. Luego se aprobaron diferentes etapas: 1) Al-Invest Fase I – 1995-1999; 2) Al-Invest Fase II – 1999-2004; 3) Al-Invest Fase III – 2004-2007; 4) Al-Invest Fase IV – 2009-2013; 5) Al-Invest Fase V, cuyo lanzamiento se estima para 2016. Originariamente, se financiaban rondas de negocios, incorporando luego otras actividades como apoyo institucional, formación, asistencia técnica, otros.
  • URB-AL: es un programa de la UE (Unión Europea) para apoyo de los gobiernos locales de América Latina que funciona desde 1995. Su objetivo es promover la creación de redes de cooperación descentralizada entre colectividades locales y otros actores europeos y latinoamericanos, tanto a nivel municipal como regional, sobre temas y problemas concretos de desarrollo territorial. En este marco, se le da especial énfasis a la identificación y a la promoción de experiencias piloto orientadas al fortalecimiento de políticas públicas basadas en el buen gobierno, la cohesión social y la participación democrática.

Las Naciones Unidas y la cooperación internacional descentralizada

Además de las acciones de cooperación centralizadas, existen ámbitos de cooperación dentro de las Naciones Unidas que se orientan a promover la asociatividad entre organismos subnacionales.

Programas marco de Articulación de Redes Territoriales para el Desarrollo Humano (ART-PNUD)

Son definidos como programas-marco porque crean un contexto institucional organizado de modo que los diversos actores nacionales e internacionales puedan contribuir al desarrollo humano del país en forma coordinada y complementaria. Junto a los países donantes y las agencias de las Naciones Unidas, participan los gobiernos regionales, ciudades y gobiernos locales, asociaciones, universidades, organizaciones del sector privado y ONG, y en general un amplio y variado número de sujetos de la cooperación descentralizada. Cada uno de estos actores, al utilizar los programas marco, dispone de un instrumento para incrementar la sostenibilidad y el impacto de sus propias iniciativas, sin sacrificar su identidad y visibilidad. Es en el marco de estos programas que la iniciativa ART promueve los acuerdos de cooperación descentralizada entre las comunidades locales del Sur y del Norte.

Global Compact UN o Pacto Mundial de las Naciones Unidas

El Pacto Mundial se inició en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York el 26 de julio de 2000. El secretario general invitó a los dirigentes empresariales a sumarse a una iniciativa internacional ‒el Pacto Mundial‒, en cuyo marco las empresas colaborarían con los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones laborales y la sociedad civil para promover principios sociales y ambientales de carácter universal.

El Pacto Mundial propone aprovechar la fuerza de la acción colectiva para fomentar la responsabilidad cívica de las empresas de modo que estas puedan contribuir a la solución de los retos que plantea la globalización.

Su fin es promover el diálogo social para la creación de una ciudadanía corporativa global, que permita conciliar los intereses de las empresas con los valores y demandas de la sociedad civil, los proyectos de la ONU, sindicatos y ONG.

La Oficina del Pacto Global está conformada por seis agencias: la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH), el PNUD, la OIT, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).

En lo que respecta al establecimiento de redes, el Pacto Mundial ha establecido varias docenas de redes nacionales y regionales en todo el mundo. Su objeto es contribuir a la aplicación del Pacto Mundial en un contexto local mediante el diálogo, las actividades de aprendizaje y los proyectos, y prestar apoyo al establecimiento de garantías de calidad. Se alienta a las empresas y a otros integrantes del Pacto Mundial a participar activamente en las redes nacionales pertinentes.

La Red Pacto Mundial Argentina es el punto focal de la red en el país y como tal se encarga de organizar actividades, brindar asistencia técnica y favorecer el vínculo con el Sistema de Naciones Unidas en la Argentina.

Se trata de la iniciativa de responsabilidad social corporativa más grande del país, con presencia en 20 provincias y abierta a todas las organizaciones que cumplan con los requisitos del proceso de inscripción. El Pacto Global Argentina fue lanzado en 2004. En 2005 se conformó una Mesa Directiva de 20 miembros, que se renueva cada dos años a través de una asamblea y que elige una Secretaría Ejecutiva, hoy integrada por Carrefour Argentina, TGN, Banco Galicia, AG Sustentable y Sancor Seguros.

La OCDE y la cooperación internacional descentralizada

La OCDE reconoce los cambios operados en la Cooperación Internacional al Desarrollo, operada en los últimos 60 años, desde la clásica cooperación Norte-Sur, a las actuales modalidades que amplían los actores de la cooperación (organizaciones de la sociedad civil, sector privado) y la crecientes conformación de actores públicos-privados y la cooperación Sur-Sur.

El Working Party on Aid Effectiveness (WP-EFF), o Grupo de trabajo sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo, surge de la Declaración de París del 2 de marzo de 2005. Este acuerdo fue un logro al poner en el centro la valoración de la eficacia de la ayuda brindada a los países beneficiarios, ponderando sus efectos concretos en la reducción de la pobreza y la desigualdad, aumentar el crecimiento, crear capacidad y acelerar la consecución de los ODM. Se sustenta en cinco principios: alineación, armonización, apropiación, resultados y mutua rendición de cuentas. Estuvo vigente durante el período 2005-2010. En 2008 en el Tercer Foro de la Eficacia de la Ayuda, desarrollado en Ghana, se implementa el Programa ACCRA, donde se profundizan sus conceptos considerando más acertado hablar de “eficacia al desarrollo”, aspecto en el cual las organizaciones de la sociedad civil comienzan a tomar un rol más preponderante, como actores del desarrollo.

Desde 2009 el WP-EFF se abrió a la participación de organizaciones de la sociedad civil (OSC), fundaciones y gobiernos locales. La representación de las OSC está garantizada por el Grupo de Coordinación de la Plataforma Better Aid, conformada por unas mil organizaciones afiliadas.

Las organizaciones de la sociedad civil y la cooperación internacional descentralizada

Se puede mencionar como agente de este tipo de cooperación a la Red Argentina para la Cooperación Internacional (RACI), que es una organización conformada por Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) de la Argentina que trabajan en diversas áreas relativas a trece temáticas diferentes (ciencia y tecnología, cultura, derechos humanos, economía, educación, fortalecimiento de la sociedad civil, justicia y seguridad, medio ambiente, reducción de la pobreza e inclusión, reforma del sector público y gobernabilidad, responsabilidad social empresaria, salud, transparencia y lucha contra la corrupción), y que tienen un alcance geográfico en todo país.

Con el objetivo de fomentar el espacio de las organizaciones miembros como actores relevantes que hacen a la construcción de la red y optimizar los servicios brindados a las organizaciones, RACI incluye para su funcionamiento una serie de compromisos y beneficios que permiten incrementar la comunicación entre RACI y las OSC, generar capacidad instalada en materia de procesos y herramientas respecto de cómo acceder a la Cooperación Internacional y aumentar la participación de los socios en actividades para estimular el intercambio de buenas prácticas y los vínculos.

En el cuadro Nº 6 se presentan los principales lineamientos para comprender y abordar la cooperación internacional descentralizada.

Cuadro Nº 6. Síntesis para el abordaje de la cooperación internacional descentralizada
Nuevo paradigma gobernanza multi-level Entes públicos subnacionales
ONG (públicas y privadas) sector privado
Desarrollo, asistencialismo, educación, cultura, ciencia y tecnología, entre otros

Restringida o DIRECTA:
entes subestatales, sobre la base de la autonomía de dichos agentes (provincias, municipios, regiones, ciudades autónomas, entidades autárquicas, UUNN)

 

 

Amplia o INDIRECTA:
ONG (universidades privadas, empresas, sindicatos, centros de investigación privados, fundaciones, asociaciones, sector privado, etc.)

Fuente: elaboración propia sobre la base de fuentes secundarias.

A modo de síntesis parcial de esta parte del capítulo, se presenta el cuadro Nº 7, en el que se da cuenta de los aspectos generales de la cooperación internacional de acuerdo con el recorrido realizado en los párrafos anteriores.

Cuadro Nº 7. Síntesis descriptiva de la cooperación internacional
Estatal Centralizada
Estados nacionales y OIG – agencias de cooperación internacional
Descentra­lizada directa
Estados provinciales, regiones, municipios, universidades nacionales, Centros de investigación públicos
Redes formales e informales Foros, congresos, simposios
No Estatal Descentra­lizada indirecta
ONG: asociaciones, fundaciones, universidades privadas, sindicatos, organizaciones sociales, centros de investigación
Sector privado: empresas entidades público-privado
Redes formales e informales Foros, congresos, simposios

Fuente: elaboración propia con datos secundarios.

La cooperación internacional (CI) y la cooperación internacional universitaria (CIU)

Conforme Siufi (2009), el término “cooperación internacional” es la modalidad de relación entre países que buscan un beneficio mutuo, en especial para alcanzar un desarrollo óptimo de sus ciudadanos, que no podrían lograr de forma aislada. No obstante, el concepto sufrió transformaciones en las últimas décadas, hasta asumir una definición que se refiere a un acto de corresponsabilidad o de “asociados” antes que un proceso asistencial (Siufi, 2009: 124).

Por su parte, la cooperación internacional universitaria se refiere al conjunto de actividades realizadas por instituciones universitarias. Las universidades establecen a través de modalidades diversas, asociación y colaboración en los ámbitos de la política y gestión institucional; así como también la formación, la investigación, la extensión y la vinculación para el mutuo fortalecimiento y la proyección institucional; la mejora de la calidad de la docencia; el aumento y la transferencia del conocimiento científico tecnológico; y la contribución a la cooperación para el desarrollo (Siufi, 2009).

La cooperación internacional se volvió especialmente relevante en lo que respecta a la generación de conocimiento, lo cual da mayores capacidades para la investigación científico-tecnológica y su inserción internacional.

Las universidades en la cooperación internacional

En la actualidad las universidades públicas y privadas suelen adoptar diferentes formas jurídicas para gestionar la educación superior. Las universidades públicas autónomas son creadas generalmente por ley, con su propio presupuesto, capacidad para dictar su propio estatuto y designar sus propias autoridades, y como organismo descentralizado del Estado, están sujetas a las normas de control financiero, sin estar sujetas a la Administración Pública, aunque sí a las leyes nacionales, pues su autonomía no es territorial, sino funcional, en el marco de la gestión de los cometidos educativos y científicos asignados. Generalmente la autonomía universitaria se encuentra plasmada en el texto constitucional, como en el caso de Argentina (CN, art. 75, inciso 19)[4] o México (CN, art. 3, párrafo VII).

En la Argentina el contenido de la “autonomía y autarquía universitaria” es desarrollado por la Ley 24521; su artículo 29 señala: “Las instituciones universitarias tendrán autonomía académica e institucional”, detallando en los incisos a) a ñ) su contenido. Destacamos a los fines del presente trabajo el inciso m) “Mantener relaciones de carácter educativo, científico-cultural con instituciones del país y del extranjero”; y el artículo 59: “Las instituciones universitarias nacionales tienen autarquía económico-financiera que ejercerán dentro del régimen de la Ley 24.156 de Administración Financiera y Sistemas de Control del Sector Público Nacional”, precisándose sus facultades en los inciso a) a f). Destacamos a los fines del presente texto el inciso e) “Constituir personas jurídicas de derecho público o privado, o participar en ellas”.

Molina (2013) precisa que a partir de la modificación de la Constitución Nacional de la República Argentina, se inició un proceso de constitucionalización de la autonomía universitaria en los países de América Latina. El autor cita como ejemplo los artículos 69 de Colombia, 79 de la Constitución de Paraguay, 207 de la Constitución de Brasil, 92 de la Constitución de Bolivia, 18 de la Constitución de Perú, artículo 355 de Ecuador, artículo 109 de Venezuela.

En tal carácter las universidades públicas autónomas tienen una personalidad jurídica pública, cuentan con un patrimonio propio, y tienen capacidad jurídica para contratar, y específicamente constituir asociaciones o redes universitarias en procura de sus fines educativos y científicos.

Es creciente la cooperación internacional entre universidades, que pueden efectuar diferentes modalidades de convenios de colaboración, asistencia técnica, así como ser parte o acceder a los numerosos mecanismos de cooperación internacional referidos en los apartados precedentes. Incluso avanzan proyectos aun más novedosos que apuntan a la cooperación universidad-empresa (UE), como el espacio creado a fines de 2013 por 31 universidades de once países de la Unión Europea y América Latina y el Caribe (Red UE-ALCUE), dedicado a promover dicha relación –universidad y empresa– como elemento clave para el desarrollo de la competitividad, la innovación y el conocimiento (Noguera y otros 2015).

En Argentina, las universidades públicas o privadas, nacionales y extranjeras pueden realizar diversos tipos de acuerdos de cooperación que comporten crear o no una nueva persona jurídica, de carácter público o privado.

Según el Código Civil y Comercial de la Nación Argentina (CCyCN), las universidades como personas jurídicas públicas se rigen en cuanto a su reconocimiento, comienzo, capacidad, funcionamiento, organización y fin de su existencia por las leyes y ordenamientos de su constitución (conf. art. 147 CCyCN), si son extranjeras conforme el inciso b) del art. 146 CCyCN in fine. Tal carácter debe surgir del derecho aplicable a la misma, es decir, su propio derecho nacional es el que le reconoce carácter público, y determina sus capacidades. Las universidades constituidas como persona jurídica privada generalmente adoptan la forma de asociaciones civiles o fundaciones. Las constituidas en el extranjero “se rigen por lo dispuesto en la ley general de sociedades” (conf. art. 150 in fine CCyCN).

El Código Civil y Comercial de la Nación Argentina (CCyCN), aprobado por la Ley 26.994, con vigencia a partir del 1 de agosto de 2015, en el Título IV, Capítulo 16 regula diferentes “contratos asociativos”, que tienen por objeto la colaboración, la organización o participación. Así contempla: negocios en participación; agrupaciones de colaboración; uniones transitorias; consorcios de cooperación, donde posibilita en estos supuestos de “comunidad de fin” encontrar una forma jurídica de actuación, sin crear una sociedad al respecto (conf. art. 1442 CCyCN). A estos contratos no se les aplican las normas sobre sociedades, no se constituyen personas jurídicas, sociedades ni sujetos de derecho. Estos contratos tienen libertad de forma (conf. art. 1444 CCyCN), libertad de contenidos (conf. art. 1446 CCyCN) y pueden estar o no inscriptos (conf. art. 1447 CCyCN).

Si se adopta una forma que apunte a crear una persona jurídica, pueden adoptar la forma de “asociaciones civiles” o “simples asociaciones” o “fundaciones” (Título II. Capítulo 2, art. 168 y ss. CCyCN).

En los supuestos de formas asociativas que busquen una posibilidad de desarrollos científico-tecnológicos en unión con empresas cabría buscar una forma jurídica más apropiada, como alguna de las sociedades previstas en la Ley General de Sociedades 19550, ya que las mismas “se obligan a realizar aportes para aplicarlos a la producción e intercambio de bienes o servicios, participando de los beneficios y soportando las pérdidas (Argentina, Ley 19550 con las modificaciones de la Ley 26994, art. 1). También es posible realizarlo por la forma de consorcios de cooperación (artículo 1470 del CCyCN), que tienen fin de lucro y desarrollan actividad externa con resultados a repartir.

Conforme el artículo 149 CCyCN, la participación del Estado en personas jurídicas privadas no modifica el carácter de estas, sin embargo la ley o estatuto puede prever derechos y obligaciones diferenciados, considerando el interés público comprometido en dicha participación.

Ámbitos objetivos de la cooperación universitaria internacional

En el campo de la cooperación universitaria, esta puede transitar por dos ámbitos: a) la cooperación internacional para el desarrollo, y b) la cooperación internacional en educación superior, siendo su ámbito específico la cooperación internacional universitaria, aspectos que no siempre pueden o suelen diferenciarse con claridad.

Cooperación internacional al desarrollo

Se trata de “un instrumento que pretende establecer relaciones más justas entre los pueblos y situar a las personas en el centro de todos los esfuerzos, para que cada ser humano pueda desplegar todas sus potencialidades” Siufi (2009: 125). Entre los alcances de la actividad se encuentran cuestiones como mayor participación y acceso a la educación, entre otras, en las que las universidades han comenzado a participar en relación con otros organismos orientados a esta cooperación solidaria, como con gobiernos locales, ONG e instituciones de la sociedad civil.

Para Chávez (2005) la cooperación internacional para el desarrollo comprende la movilización de recursos financieros, técnicos y humanos para resolver problemas específicos del desarrollo, fomentar el bienestar y fortalecer las capacidades nacionales. Sus principios, objetivos y modalidades se encuentran sustentados en las recomendaciones de diversos foros internacionales y son puestos en práctica por agencias, organismos e instituciones que se dedican a la promoción del desarrollo económico, social y cultural. A partir de los años 60, esta forma de cooperación ha evolucionado del enfoque tradicional (Norte-Sur) a formas más amplias de cooperación (Sur-Sur) en un esquema de participación muy activa entre países, que promueve no solo el desarrollo económico sino la realización de intercambios comerciales y proyectos de carácter técnico y cultural. Esta forma de cooperación abarca tres modalidades fundamentales: la cooperación científico-técnica, la cooperación económico-financiera y la cooperación educativo-cultural.

Conforme lo indica Chávez (2005), la cooperación universitaria al desarrollo importa la colaboración de las universidades en los procesos de desarrollo socioeconómico. Esta cooperación se considera en dos sentidos: la cooperación bilateral o multilateral exclusivamente entre instituciones universitarias para compartir experiencias y recursos que se trasladen a los procesos de desarrollo en que cada una se encuentre comprometida, y la cooperación bilateral o multilateral entre universidades y otros agentes públicos y privados para inducir, fomentar y apoyar estrategias de desarrollo.

La cooperación al desarrollo universitario viene consolidándose como una nueva área de actividad en la medida en que se amplían las áreas específicas relacionadas con la docencia, la investigación, la transferencia de conocimiento, propias de sus cometidos. No se la consideraba una función tradicional de las universidades, pero viene abriéndose camino de la mano de propuestas relacionadas con una visión de universidades de desarrollo, o para el desarrollo, donde se fomentan proyectos de investigación y desarrollo tecnológico-social. Se propicia que el conocimiento generado por las universidades sea “aplicado”, o que apunte a una “transferencia aplicada”, o que tenga una proyección social. Se empiezan a considerar como ámbitos de la cooperación universitaria al desarrollo propiciar una investigación para el desarrollo, una investigación aplicada, una transferencia de tecnología adaptada a las condiciones locales. Así la universidad, en conjunto con ONG y/o el sector privado, pueden aunar sus competencias para afrontar proyectos o programas con mayor impacto en el desarrollo social, para lo cual cabría analizar o propiciar un marco regulatorio o fórmulas legales que permitan tal colaboración y/o asociación.

La cooperación internacional universitaria o cooperación internacional en educación superior

La cooperación universitaria internacional propicia la complementación de capacidades, el fortalecimiento institucional y la internacionalización de las universidades. Así, las universidades cooperan entre sí y con otras instituciones con el objetivo de lograr una mejor organización de la gestión, así como también para mejorar “la especialización de sus profesores e investigadores, los contenidos y métodos docentes, la oferta de grado y de posgrado, la participación de profesores de otros países, la movilidad de estudiantes, las actividades de I+D y las actividades de vinculación” (Sebastián, 2013: 47).

El proceso de internacionalización de la educación superior se observa a partir de las siguientes tendencias: 1) la movilidad de estudiantes, académicos y profesionales y 2) la expansión de la oferta educativa transnacional (Dávila, 2008: 4).

Para Beneitone (citado por Miranda, 2003: 8) la internacionalización de la educación en la región tiene como mecanismo principal la movilidad de investigadores, profesores, administrativos y estudiantes. Asimismo, comprende la conformación de redes y programas interpersonales, interdepartamentales, interfacultades, institucionales, ya sean bilaterales o multilaterales. Se suma además la internacionalización del currículo. Este es uno de los mayores desafíos institucionales de la internacionalización. Por lo tanto, la internacionalización es un proceso integrador, que requiere de políticas claras para su desarrollo.

En tanto Miranda (2003) señala que

(…) la internacionalización de la educación es una realidad ante la cual las universidades han buscado diferentes estrategias y que ahora afrontan los retos derivados de los Tratados de Libre Comercio en el marco de los Acuerdos suscritos en la OMC, que regula los intercambios comerciales entre las naciones, el comercio de bienes industriales, agrícolas, los derechos de propiedad intelectual. En las negociaciones del Acuerdo General sobre Comercio de Servicios, la educación quedó incluida en los 12 servicios negociables, lo que implica considerar la educación como bien de mercado, en tanto se le considera un gran negocio millonario, visión que se contrapone a la concepción de la educación como bien público y que sigue presente en el ideario de la mayoría de los actores relevantes. Esta concepción, “además de la tensión entre las concepciones de la educación como “mercancía” o como “bien público”, trae consigo el nuevo dilema de “negociación” o “cooperación” en las relaciones entre las instituciones educativas y entre los países (Miranda, 2003: 3).

Como ya señaláramos, la cooperación internacional universitaria como ámbito específico de la cooperación internacional se refiere al conjunto de actividades realizadas entre instituciones universitarias que, a través de múltiples modalidades de colaboración y asociación, abarca temas relacionados con los ámbitos de la política y gestión institucional; la formación, la investigación, la extensión y la vinculación para el mutuo fortalecimiento y la proyección institucional; la mejora de la calidad de la docencia; el aumento y la transferencia del conocimiento científico-tecnológico; y la contribución a la cooperación para el desarrollo.

A través de la cooperación internacional universitaria, las instituciones y sus comunidades académicas fortalecen sus capacidades individuales y se proyectan internacionalmente; de este modo la cooperación internacional universitaria y la generación de conocimiento se han convertido en una relación de alto impacto (Siufi, 2009).

Hemos delineado al comienzo del presente trabajo el conjunto de organismos internacionales gubernamentales de alcance global, sectorizado o regionales que conforman el escenario donde se desarrolla la cooperación universitaria internacional, así como las modalidades de cooperación bilateral posible entre Estados, y los organismos nacionales con competencia en la materia.

Políticas de la cooperación universitaria

La Subsecretaría de Gestión y Coordinación de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación llevó adelante el Programa de Internacionalización de la Educación Superior y Cooperación Internacional con el objetivo general de maximizar el aprovechamiento de las oportunidades en el mundo de la cooperación educativa y académica, en el ámbito nacional, regional e internacional.

En el ámbito nacional el Programa fue promovido a través del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), en particular a través de la Red de Cooperación Internacional de Universidades Nacionales (REDCIUN). Las acciones de cooperación bilateral tienen como eje estratégico la cooperación con los países de América Latina y del MERCOSUR en particular. En cuanto a la cooperación multilateral, el eje estratégico se encuentra identificado en el MERCOSUR y la UNASUR.

El Programa representa a la Argentina en las reuniones de la Comisión Regional Coordinadora de Educación Superior del Sector Educativo del MERCOSUR, y en las reuniones del Consejo Suramericano de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación de UNASUR (COSECCTI) a través del Subgrupo de Educación Superior. También toma participación en el Espacio Iberoamericano del Conocimiento.

Como ejes estratégicos se propicia la acreditación internacional para las carreras de grado (en el ámbito del MERCOSUR – Sistema ARCUSUR); la cooperación académica e institucional a través de la movilidad de estudiantes de grado y posgrado, docentes-investigadores y gestores; y las asociaciones académicas a nivel de posgrados.

Respecto de las acciones que encaran las propias universidades, como entidades autónomas y autárquicas, en un marco creciente de oportunidades e instrumentos para la cooperación internacional, debemos señalar que cada institución construye sus propias políticas de vinculación institucional, nacionales e internacionales. Muchas veces basadas en la mayor afinidad o facilidad de acceso a alguno o varios de sus recursos. Es por ello que cabría analizar o verificar si existe una planificación clara y definida en materia de cooperación internacional, un seguimiento de los beneficios de las opciones efectuadas, y en qué medida se conocen o se están aprovechando las mejores opciones disponibles.

En igual sentido Sebastián señala que si la cooperación responde a un modelo estratégico es posible la búsqueda de las mejores oportunidades para la cooperación, “en especial en cuanto al aprovechamiento de los programas existentes de financiación de la cooperación, los objetivos perseguidos y las contrapartes deseables o posibles”; en cambio cuando esta surge “de modo espontáneo” sustentada en “las condicionalidades impuestas por los programas de ofertas de financiación” así como “por las lógicas y capital relacional de los docentes e investigadores universitarios”, los mapas de cooperación que se tejen se basan en la “multipolaridad y la geometría variable” frente a un diseño que responde a una clara “estrategia” institucional. El autor pone el foco en la importancia de conocer esos mapas de cooperación (Sebastián, 2013: 47).

Modalidades de la cooperación universitaria internacional

Convenios de asistencia técnica y/o capacitación, y convenios de cooperación académica

Las universidades suelen contener normativas internas que establecen las disposiciones sobre la base de las cuales desarrollar actividades de asistencia técnica y/o capacitación, cooperación académica y acuerdos tecnológicos, tanto con entidades públicas o privadas, nacionales o extranjeras.

Deben verificarse en la normativa correspondiente a cada universidad, los alcances y posibilidad de la cooperación universitaria.

Así, por ejemplo la Resolución 1133/2010 del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires posibilita la cooperación académica con otros organismos y/o instituciones de educación; la ejecución de trabajos de asistencia técnica de alta especialización, desarrollos, tareas de transferencias de conocimientos tecnológicos y prestación de servicios a terceros, con financiamiento total o parcial de estos, siempre que dichos trabajos tengan un nivel técnico y científico acorde con el prestigio y propósitos de esa alta casa de estudios.

Para ello se comienza suscribiendo un Convenio Marco con la o las entidad/es seleccionada/s, conforme modelos predeterminados, definiéndose generalmente dos tipos de acuerdos marco: 1) de asistencia técnica y/o capacitación; 2) de cooperación académica.

El primero se orienta a brindar asistencia técnica a un tercero, lo que consiste en la aplicación de los conocimientos calificados para la solución de un problema, asesorar sobre un tema de interés o alcanzar resultados deseados en forma conjunta o individual.

El acuerdo de cooperación académica propicia la colaboración de dos o más entidades, organismos y/o instituciones de educación, investigación y extensión, con el fin de llevar a cabo actividades académicas tales como cursos de posgrado, intercambios docentes y/o de investigadores, capacitación conjunta, publicaciones y toda actividad conjunta de relevancia académica.

Con posterioridad se avanza en un convenio específico, que se formaliza dentro del Convenio Marco, el cual puede importar o no algún tipo de erogación total o parcial por la universidad, y disposiciones respecto de la exclusividad o no de la propiedad intelectual de los resultados, en cuyo caso la suscripción de los mismos da lugar o no a la intervención del Consejo Superior de la Universidad.

La Universidad Católica de Córdoba, como ejemplo de universidad privada, tiene su propio manual de procedimientos para la suscripción de convenios y acuerdos de cooperación académica, científica y cultural. [5]

En algunos supuestos la celebración de convenios de cooperación técnica internacional puede estar en el marco de un acuerdo con un organismo internacional, cuyo acuerdo o tratado estará aprobado por una ley. Tal es el caso de los acuerdos dentro del PNUD, por ejemplo, que tiene su propio Acuerdo Básico suscripto el 26 de febrero de 1985 y aprobado por Ley 23.396. En el particular se sigue un Acuerdo Básico de Asistencia, los reglamentos financieros, y los convenios de ejecución o implementación, en el marco de un programa que contiene el Plan de Acción del país, para un determinado período y en forma anual. El MANUD (Marco de Asistencia de Naciones Unidas al Desarrollo) firmado en 2009 determina las cuatro áreas prioritarias para el desarrollo del país. El PNUD puede acompañar al país en la obtención de una cooperación internacional bilateral, en cuyo caso su apoyo se basa en la asistencia técnica y de respaldo a la implementación del mismo; o en caso de programas auspiciados o financiados en forma multilateral, puede actuar como agencia de implementación del mismo. También apoya en caso de requerirse la asistencia del PNUD para la ejecución de proyecto financiado por el Banco Mundial, el BID, etc.

Convenios de cooperación científico-tecnológica y convenios de investigación y desarrollo (I+D)

Por fuera de las modalidades señaladas también es posible la suscripción de diferentes tipos de acuerdos de cooperación técnica, asesoramiento y asistencia técnica, que apuntan a fortalecer la investigación científica en la universidad, procurando una investigación orientada a la producción de conocimiento tecnológico, que fomenta vínculos con sectores que demandan tal conocimiento científico, a la vez que mejoran los ingresos del personal docente investigador.

Esta transferencia aplicada se realiza a requerimiento de entidades externas. De este modo el conocimiento generado en las universidades llega al entorno socioeconómico. Tal es el caso de la Resolución 1655/1985 del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires, que aprueba la reglamentación para trabajos de alta especialización técnica, tareas de transferencias de conocimientos tecnológicos y prestación de servicios a terceros, con financiamiento total o parcial de estos. Estas actividades I+D pueden adoptar la modalidad de “servicios a terceros” (realización de mediciones, análisis, evaluaciones, etc.); “convenios específicos” (estudios, investigaciones, desarrollos, tareas de transferencia de conocimientos tecnológicos con un objeto concreto), y “convenios generales” (que permiten la suscripción de convenios específicos). Se especifican en la normativa los porcentajes de participación entre los docentes investigadores involucrados en dicho acuerdo; también puede ser una investigación colaborativa realizada entre la universidad y la empresa, con porcentajes a repartir entre ambas.

En otras convocatorias públicas se establece la posibilidad de que empresas y universidades sean socias en la realización de un proyecto conjunto, en el que ambas aportan conocimientos y recursos propios, y comparten objetivos, riesgos, beneficios y la titularidad de los resultados.

En el ámbito internacional se orienta además a otros tipos de transferencia de conocimiento en las universidades, como: las licencias de tecnología y know how; la creación de empresas de base tecnológica; y las patentes u otros tipos de protección del conocimiento generado en las universidades mediante la investigación.

Tal es el caso de la actual Ley Orgánica de Universidades Española 6/2001, que establece en su artículo 83 y 84:

Artículo 83. Colaboración con otras entidades o personas físicas:

1. Los grupos de investigación reconocidos por la Universidad, los Departamentos y los Institutos Universitarios de Investigación, y su profesorado a través de los mismos o de los órganos, centros, fundaciones o estructuras organizativas similares de la Universidad dedicados a la canalización de las iniciativas investigadoras del profesorado y a la transferencia de los resultados de la investigación, podrán celebrar contratos con personas, Universidades o entidades públicas y privadas para la realización de trabajos de carácter científico, técnico o artístico, así como para el desarrollo de enseñanzas de especialización o actividades específicas de formación.

2. Los Estatutos, en el marco de las normas básicas que dicte el Gobierno, establecerán los procedimientos de autorización de los trabajos y de celebración de los contratos previstos en el apartado anterior, así como los criterios para fijar el destino de los bienes y recursos que con ellos se obtengan.

3. Siempre que una empresa de base tecnológica sea creada o desarrollada a partir de patentes o de resultados generados por proyectos de investigación financiados total o parcialmente con fondos públicos y realizados en universidades, el profesorado funcionario de los cuerpos docentes universitarios y el contratado con vinculación permanente a la universidad que fundamente su participación en los mencionados proyectos podrán solicitar la autorización para incorporarse a dicha empresa, mediante una excedencia temporal.

El Gobierno, previo informe de la Conferencia General de Política Universitaria, regulará las condiciones y el procedimiento para la concesión de dicha excedencia que, en todo caso, solo podrá concederse por un límite máximo de cinco años. Durante este período, los excedentes tendrán derecho a la reserva del puesto de trabajo y a su cómputo a efectos de antigüedad. Si con anterioridad a la finalización del período por el que se hubiera concedido la excedencia el profesor no solicitara el reingreso al servicio activo, será declarado de oficio en situación de excedencia voluntaria por interés particular.

Artículo 84. “Creación de fundaciones y otras personas jurídicas”:

Para la promoción y desarrollo de sus fines, las Universidades, por sí solas o en colaboración con otras entidades públicas o privadas, y con la aprobación del Consejo Social, podrán crear empresas, fundaciones u otras personas jurídicas de acuerdo con la legislación general aplicable. Será de aplicación lo dispuesto en la Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible, así como en la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.

La dotación fundacional o la aportación al capital social y cualesquiera otras aportaciones a las entidades que prevé el párrafo anterior, que se realicen con cargo a los presupuestos de la Universidad, quedarán sometidas a la normativa vigente en esta materia.

Las entidades en cuyo capital o fondo patrimonial equivalente tengan participación mayoritaria las Universidades quedan sometidas a la obligación de rendir cuentas en los mismos plazos y procedimiento que las propias Universidades.[6]

Conformación de organizaciones, instituciones y asociaciones internacionales. Configuración de redes o intercambios no institucionalizados

La cooperación universitaria internacional ha ido, más allá de los convenios bilaterales de cooperación señalados, constituyendo un riquísimo entramado institucional, abordado a través de diferentes formas de vinculación entre organizaciones, instituciones y asociaciones, internacionales o multinacionales, que relacionan a las universidades en forma cooperativa, para el logro de objetivos comunes, persiguiendo variados propósitos y con un amplio abanico de áreas y ámbitos de actuación.

Estas formas de cooperación universitaria han sido definidas en forma amplia por IESALC/UNESCO como “redes universitarias”. Así señala Ramos (2007: 4) que en este contexto las redes universitarias constituyen formas efectivas de cooperación entre universidades cuyo desarrollo se ha visto favorecido por su entorno social, económico y cultural, afectadas por la mundialización y los procesos de integración socioeconómica”.

Estas “redes universitarias”, para el IESALC/UNESCO, tomando en consideración la diversidad de las formas que adopta, “han sido identificadas como organizaciones, instituciones o asociaciones, internacionales o multinacionales que conforman un conjunto integrado por diversas instituciones relacionadas entre sí de manera horizontal y autónoma (no de dependencia ni piramidal) que persiguen propósitos específicos y comunes” y conforman, en este sentido “un entramado de mecanismos de comunicación entre instituciones interrelacionadas de manera permanente y multidireccional” (Ramos, 2007: 4).

Aquí debemos señalar que preferimos reservar la noción de “red” para aquellas vinculaciones no institucionalizadas, que en forma complementaria e informal, se dan en el entorno de la cooperación universitaria. Pero por razones de orden expositivo, seguimos en principio la caracterización que efectúa la IESALC/UNESCO, para elaborar luego nuestras consideraciones al respecto.

Estas redes universitarias suelen asumir diversas formas, y es tal su proliferación que en algunas se observan actividades coincidentes y similares, señalando que son necesarios mecanismos articuladores que disminuyan la dispersión de esfuerzos y recursos en las acciones que se emprenden y por ello, “en el trabajo con las redes desde la perspectiva del IESALC se proponen acciones aglutinadoras que potencian dichos esfuerzos para contribuir a la proyección de una mayor efectividad, en este sentido” (Ramos, 2007: 7). Asimismo, estas redes dan cuenta de la existencia de la voluntad de cooperación entre universidades cuyos niveles de docencia e investigación son similares, o de vínculos solidaros entre universidades con distinto desarrollo económico.

Ramos adopta una clasificación tripartita dividiéndolas en “redes institucionales”, “asociaciones académicas” y “consorcios académicos”:

  • Redes institucionales: están constituidas por un grupo de instituciones académicas que aunque de origen y entornos distintos, se integran o se unen para acometer diversos propósitos y realizar proyectos de cooperación e intercambios puntuales. Su conformación es un impulso al intercambio académico y al establecimiento de proyectos conjuntos, a partir de mecanismos de cooperación académica en áreas vitales para el desarrollo educativo, tales como: la investigación; los proyectos de formación de recursos humanos; la educación continua y a distancia; el intercambio de académicos; la promoción del conocimiento, información, metodología, ideas y planteamientos innovadores; la movilidad de estudiantes y profesores en marcos más amplios de colaboración; la transferencia de información; el reconocimiento académico de títulos, grados y diplomas, y las innovaciones académicas entre otros aspectos relevantes. En la mayoría de los casos cuentan con una dirección y tienen un carácter indefinido. En ocasiones, involucran también a empresas y administraciones públicas.
  • Asociaciones académicas: están formadas por académicos y sus respectivas unidades organizativas, con un objetivo común de desarrollo profesional. Pueden asentarse sobre sus miembros individuales, con unos fines sencillos, o pueden ser asociaciones institucionales, con propósitos más complejos y guiadas por una dirección específicamente orientada a este fin. En este tipo de redes se pueden identificar redes especializadas o generales. En las primeras sus integrantes comparten resultados de investigaciones e información altamente especializada sobre una temática específica; mientras que en la segunda, buscan apoyar el desarrollo de programas interinstitucionales que facilitan otros intercambios.
  • Consorcios académicos: son agrupaciones de unidades académicas vinculadas por el propósito de ejecutar un contrato basado en un número concreto de áreas de conocimiento especializado. Pueden asentarse en el propio profesorado o en una dirección especializada, aunque esta ha de contar siempre con el apoyo activo de dicho profesorado. Estas colaboraciones suelen concretarse en torno a programas financiados externamente, por lo que tienden a finalizar su ciclo de vida cuando ese apoyo financiero desaparece. Algunos ejemplos de consorcios son sub-programas institucionales orientados hacia la docencia o hacia la investigación o a los servicios (2007: 4-5).

En el IESALC, su clasificación es más compleja y rica que lo señalado por la autora citada precedentemente. Intentaremos precisarlo con mayor detalle.

Comencemos detallando qué entiende el IESALC[7] por redes de educación superior.

Para este organismo, las redes son organizaciones, instituciones o asociaciones internacionales o multinacionales que se constituyen como conjuntos de instituciones interrelacionadas entre sí de manera permanente, multidireccional, horizontal y autónoma (no de dependencia ni piramidal). Buscan propósitos específicos y comunes y conforman casos de autoorganización, de carácter espontáneo y descentralizado.

En tanto para IESALC, las redes de educación superior son organizaciones formales o grupos de universidades y/o de instituciones de educación superior que se agrupan para lograr objetivos vinculados al tema de la educación superior. Pueden participar de ellas actores individuales con intereses afines. La cooperación permite obtener mejores resultados en cualquiera de las acciones que se emprendan.

En la Declaración de la Conferencia Regional de Educación Superior (CRES) de 2008se considera a las redes de educación superior como interlocutores estratégicos y protagonistas en las propuestas de solución a problemas prioritarios de la región. Se les adjudica un papel relevante dada su vocación hacia la integración y la cooperación.

La Declaración destaca el poder que las redes de instituciones de educación superior tienen en la región para potenciar su quehacer científico y cultural, para analizar y resolver problemas estratégicos, que se encuentran más allá de las fronteras territoriales y que requieren de los esfuerzos conjuntos de las instituciones y el Estado.

La clasificación sobre la base de la cual trabaja el IESALC[8] las agrupa según si se trata de redes regionales, redes nacionales, redes temáticas o agencias y organismos internacionales.

Redes regionales[9]

Pueden ser redes universitarias o redes institucionales internacionales cuyo marco de acción llega a dos o más países de América Latina y el Caribe. Ellas pueden ser asociaciones no gubernamentales o cuasi gubernamentales.

Se divide dicha categoría en tres subcategorías:

Intercontinentales

Son las redes y agencias gubernamentales y no gubernamentales cuya área de acción abarca más de una región o continente. Son siete: Asociación Internacional de Universidades (AIU); Organización Universitaria Interamericana (OUI-IOHE); Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB); COLUMBUS, integrada por la Asociación Europea de Universidades (EUA) y por la Asociación de Universidades Latinoamericanas (AULA); Global University Network for Innovation (GUNI); Asociación Internacional de Presidentes de Universidades (IAUP); VIRTUAL EDUCA.

Intrarregionales

Son las redes conformadas por universidades y/u organizaciones de educación superior que trabajan en más de una subregión de América Latina y el Caribe.

Son siete: RAICES (Red Iberoamericana para la Acreditación de la Calidad de la Educación Superior); AUSJAL (Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina); ODUCAL (Organización de Universidades Católicas de América Latina); Red de Macrouniversidades Públicas de América Latina y el Caribe; UREL (Red de Universidades Regionales Latinoamericanas); UDUAL (Unión de Universidades de América Latina y el Caribe); AUALCPI (Asociación de Universidades de América Latina y el Caribe para la Integración).

Subregionales

Son redes conformadas por universidades y/o instituciones de educación superior que trabajan en solo una subregión de América Latina y el Caribe. Se identifican nueve redes subregionales: Association of Caribbean Tertiary Institutions (ACTI); Agènce Universitaire de la Francophonie (AUF); Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM); Asociación de Universidades Privadas de Centroamérica y Panamá (AUPRICA); Consejo de Rectores para la Integración de la Subregión Centro Oeste de Sudamérica (CRISCOS); Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA); Asociación de Universidades Amazónica (UNAMAZ); Asociación de Universidades e Institutos de Investigación del Caribe (UNICA); Conference Regionale des Recteurs, Presidents, et Directeurs D´Institutions dans La Caraibe (CORPUCA).

Redes nacionales

Son organizaciones institucionales cuyo marco de acción es nacional, pero su actuación las involucra en el contexto internacional.

Esta categoría es dividida en dos subcategorías:

Consejos de rectores y asociaciones de instituciones de educación superior

Son organizaciones que agrupan representantes de universidades e instituciones de educación superior de un país.[10] Son 35: Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH); Consejo Nacional de Universidades, de Nicaragua (CNU); Asociación Colombiana de Universidades, que agrupa universidades públicas y privadas de Colombia (ASCUN); Consejo Nacional de Rectores, de universidades estatales de Costa Rica (CONARE); Consejo de la Enseñanza Privada Superior de Guatemala (CEPS); Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior de México (ANUIES); Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES); Asociación de Universidades Privadas de Panamá (AUPPA); Asociación Nacional de Rectores de Perú (ANR); Consejo de Educación Superior de Puerto Rico (CESPR); Asociación Dominicana de Rectores de Universidades (ADRU); Unidad de Rectores de Universidades Privadas de Costa Rica (UNIRE); Consejo Interuniversitario Nacional de Argentina (CIN); Consejo de Rectores de Universidades Privadas de Argentina (CRUP); Consejo de Educación Superior de Honduras (CES); Consejo de Rectores de Panamá (CRP); Asociación Paraguaya de Universidades Privadas (APUP); Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (AVERU); Asociación de Rectores Bolivarianos (ARBOL); Asociación Nacional de Universidades Privadas de Bolivia (ANUP); Asociación de Universidades y Escuelas Politécnicas Públicas de Ecuador (ASUEPPE); Corporación Ecuatoriana de Universidades Particulares (CEUPA); Asociación de Universidades Privadas de El Salvador (AUPRIDES); Asociación Nacional de Universidades Privadas de Honduras (ANUPRIH); Asociación Dominicana de Universidades (ADOU); Consejo de Rectores de Universidades Privadas Uruguayas (CRUPU); Associaciao Brasileira dos Reitores das Universidades Públicas (ABRUEM); Associaciao Nacional das Dirigentes das Instituciones Federais de Ensino Superior (ANDIFES); Consejos de Rectores de Universidades Brasileras (CRUB); Asociación Brasileira das Universidades Comunitarias (ABRUC); Grupo Coimbra de Universidades Brasileiras (GRUPO COIMBRA); Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB); Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior con Educación Tecnológica (ACIET); Asociación Colombiana de Instituciones Universitarias Privadas (ACIUP).

Organizaciones de apoyo y cooperación

Son organizaciones cuya área de acción puede ser considerada de cooperación, apoyo y fomento a la educación superior. Aunque son nacionales, actúan a nivel internacional:[11] Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (ICFES); Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (CAPES); Fundación Carolina (FC); Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID); Canadian International Development Agency (CIDA); Deutscher Akademischer Austausch Dienst (DAAD); Korea International Cooperation Agency (KOIKA); National Institute of Higher Education, Research, Science and Technology (NIHERTS); Netherlands Organization for International Cooperation in Higher Education (NUFFIC); Swedish International Development Cooperation Agency (SICA); Japan International Cooperation Agency (JICA).

Redes temáticas

Son organizaciones que desarrollan temas específicos dentro del campo de la educación superior, sea en investigación o como miembros de la comunidad académica (estudiantes, investigadores, docentes). Esta categoría es dividida en dos subcategorías:

Asociaciones de la comunidad académica

Red Colombiana de la Internacionalización de la Educación Superior (RCI); Red de Relaciones Internacionales e Institucionales de Universidades del Paraguay (RIUP); Red Latinoamericana de Redes de Relaciones Internacionales de Instituciones de Educación Superior (ReLARIES); Association of Caribbean Higher Education Administrators (ACHEA); Confederación de trabajadores y trabajadoras de las Universidades de las Américas (CONTUA); Federación de Docentes de las Universidades de Argentina (FEDUN); Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE).

Organizaciones de investigación en educación superior

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO); Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO); Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Autónoma de México (IISUE-UNAM); Red de Investigadores Sobre la Educación Superior (RISEU); Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado (AUIP); Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (CEPES); Red Internacional para la Convergencia de la Educación Superior (RICES); Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica (CEXECI); Instituto Internacional de Integración (IIIEI- CAB); RED KIPUS (Red Docente de América Latina y el Caribe; Red Iberoamericana de Universidades por la Responsabilidad Social Empresarial (RED UNIRSE); Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología, Iberoamericana e Interamericana (RICYT); Red de Innovación Universitaria; RLCU (Red Latinoamericana de Cooperación Universitaria (RIU); Centro de Estudios en Universidad y Educación Superior (CEUES); Red EDUC@l; Red Interuniversitaria Latinoamericana y del Caribe sobre Discapacidad y Derechos Humanos; Alianza de Redes de Universidades por la Sustentabilidad y el Ambiente (ARIUSA); Consorcio Red de Educación a distancia (CREAD); Red de Educación Continua de Latinoamérica y Europa (RECLA).

Agencias y organismos internacionales

En la categorización del IESALC, se refiere a las organizaciones institucionales cuyo marco de acción es internacional, especializadas en distintos campos de acción y en diversas áreas que pueden ser consideradas de cooperación, apoyo y fomento a la educación superior. Esta categoría es dividida en dos subcategorías:

Organizaciones internacionales de apoyo y cooperación con la educación superior

Asociación Panamericana de Instituciones de Crédito Educativo (APICE); Centro Interuniversitario de Desarrollo (CINDA); UNIVERSIA; Comisión Económica para América Latina (CEPAL); Convenio Andrés Bello (CAB); Asociación Hispana de Universidades (HACU); Consorcio para la Colaboración en la Educación Superior en América del Norte (CONAHEC).

Organismos internacionales

Organización de los Estados Americanos (OEA); Parlamento Latinoamericano (PARLATINO); Unión Europea (UE); Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA); Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); Organisation for Economic Cooperation and Development (OCDE); Mercado Común del Sur (MERCOSUR); Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI); Comunidad del Caribe (CARICOM); Corporación Andina de Fomento (CAF); Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Banco Mundial (BM); Erasmus Mundus (EM).

Diferenciación entre organizaciones, entidades o instituciones formalizadas y “redes”

En realidad entendemos que debería efectuarse otro tipo de clasificación, separando por un lado las asociaciones, instituciones u organizaciones formalizadas, y reservando el término “red” para designar aquellas vinculaciones de intercambios no institucionalizados. Es decir, aquellas acciones e interacciones de actores y grupos de individuos basados más en lo espontáneo y dinámico de las interacciones, que pueden aparecer en un momento dado y en un cierto contexto definido por la presencia de ciertas prácticas más o menos formalizadas.

Es posible que con el correr del tiempo y sobre la base de la profundización del vínculo, sus actores decidan pasar a una mayor complejidad, colocándose un nombre, generando un sitio web, pero en realidad la extrema movilidad de sus integrantes puede hacer que en algún momento deje de ser central para ellos esta forma de conexión.

La consolidación de una red requiere de tiempo, a veces prolongado, y puede pasar a lo institucional o no. En realidad la red busca operar como sistema abierto y en construcción permanente, tiende a evitar dicha organización y/o lo institucional, como una forma de superar las rigideces fijas que esta establece. Podemos pensar en que no compite con ella, sino que la complementa y/o supera, generando tomas de conciencia o agendas que de otro modo quedarían limitadas por los tiempos y formalidades institucionales.

Así las redes pueden ser vinculares, como estrategia de vínculos entre individuos por múltiples puntos de interés, o pueden ser institucionales, o tejer relaciones entre departamentos de diferentes instituciones. Son flexibles, abiertas, fluidas, espontáneas, mutables.

Las redes como espacios abiertos, multicéntricos y heterogéneos son dinámicas, como lo son todas las redes sociales no instituidas, no tienen origen ni finalidad, sino que se hacen “camino al andar”. Las redes dinámicas, como el rizoma, atraviesan fronteras, crean nuevos dominios de experiencia, perforan los estratos, proveen múltiples itinerarios (Najmanovich, 2005). Las redes se van tejiendo por sus propios actores.

El impacto de la utilización de la noción de red y el concepto de “redes sociales”, señala Najmanovich, “tuvo un crecimiento exponencial” y no es ajeno a ello

la convergencia de dos procesos de alto impacto en los modos de vida: por un lado la expansión acelerada de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información; y por otro, la gran transformación del lazo social a múltiples niveles desde los estilos vinculares más íntimos a las relaciones sociales más amplias.

En realidad para la autora no existe una dicotomía “organización versus red”, sino una dinámica no lineal en la cual las redes conforman la organización y la organización es la forma configurada por la red.

Se han definido también las redes sociales como una interacción entre iguales, por oposición a las relaciones que se dan en sistemas de organización jerárquico-piramidales, que pueden darse tanto fuera como dentro de esos sistemas, afirmando incluso que las redes informales cumplen un papel fundamental de mediación socio-organizacional y recreación del tejido social, en los procesos de mutación histórico-social (Motta, 1995).

Otros autores, como Rivoir, precisan que el concepto de redes se ajusta a las necesidades descriptivas o explicativas de distintos tipos de fenómenos, por lo cual diferencia dos conceptos: las redes y las redes sociales. Así, el concepto de redes es más amplio, involucra los conjuntos formados por organizaciones, académicos, empresas, informática, etc.; de este modo, resulta sustancialmente distinto de las redes sociales. No obstante, apunta, esta distinción es artificial, ya que se trata de fenómenos entrelazados.

Más allá de la pendiente profundización de este tema, cabría analizar este aspecto en otro estudio que permita realizar una nueva clasificación de las formas de cooperación internacional universitaria, a fin de separar lo institucional de lo dinámico. Esta compleja descripción de entidades vinculadas a la cooperación universitaria requiere de mayor estudio para comprender las diferentes modalidades propuestas en el sitio de la IESALC/UNESCO, lo cual excede en parte el proyecto en curso. Otros autores distinguen entre las redes constituidas por académicos, profesores; las efectuadas por grupos de investigación, y las conformadas por instituciones, centros de I+D, empresas y otros organizaciones.

A veces esas modalidades de cooperación de acuerdo con quienes las conforman son “redes de información y comunicación” apoyadas en la tecnología por las cuales sus integrantes intercambian información, conocimientos, resultados científicos con mayor o casi ninguna institucionalización; o pueden ser “redes académicas” centradas en la movilidad e intercambio de estudiantes y docentes, estudios de posgrado, etc. Pueden estar conformadas por las universidades, alguno de sus departamentos, o por docentes e investigadores universitarios. También existen las “redes temáticas”, las “redes de investigación”, las “redes de innovación”.

En cuanto al ámbito geográfico pueden ser regionales, globales, siendo formales o informales de acuerdo con su institucionalización o no.

Lo cierto es que estas formas de cooperación “están generando un nuevo modo de multilateralidad basada en la funcionalidad y la flexibilidad”, asimismo frente

a la visión tradicional de la multilateralidad en el ámbito de la cooperación internacional, cristalizada fundamentalmente a través de Organismos Intergubernamentales, con el peso de sus burocracias y la complejidad en la toma de decisiones, las redes de cooperación suponen una alternativa que se caracteriza por la simplicidad organizativa y la diversificación en los objetivos y procedimientos” (Sebastián, 2000: 10).

Analizando a modo de ejemplo algunas formas tradicionales de cooperación internacional universitaria institucionalizada podemos citar:

Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE)

Es una asociación civil sin fines de lucro y de ámbito nacional creada en 1994 que nuclea 76 universidades españolas: 50 públicas y 26 privadas.[12] La CRUE es la voz de las universidades, tanto a nivel nacional como internacional, y tiene como misión (conf. el art. 2 de su Estatuto) configurarse como un organismo de representación institucional y plural de las universidades españolas cuyo objetivo es contribuir a la potenciación y mejora de la educación superior, a través de la cooperación interuniversitaria y del diálogo entre las universidades y los agentes sociales.

Dentro de sus misiones encontramos que 1) coordina acciones de interés común en temas de política universitaria; 2) traslada la voz de las universidades al gobierno, a los agentes sociales y económicos y a la sociedad en su conjunto; 3) lidera proyectos en pro del sistema universitario español: publicaciones, convenios con otras instituciones, estudios e informes, entre otros; 4) promueve actividades para dar a conocer las universidades españolas en el ámbito internacional; 5) defiende el posicionamiento y los intereses del sistema universitario español en la sociedad.

Sus asociados son universidades nacionales españolas, y tiene facultades para suscribir acuerdos o convenios con otras entidades y organizaciones tanto nacionales como internacionales, así como acordar la integración en asociaciones, federaciones, confederaciones y uniones o entidades nacionales o internacionales. (conf. art. 9, inciso c y d respectivamente de su estatuto).

La CRUE participa activamente en la European University Association (EUA), y en el ámbito iberoamericano, en el Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB). También forma parte de la organización internacional universitaria auspiciada por la UNESCO, la IAU.

La Asociación de Universidades Europeas (en inglés European University Association, EUA)

Representa y apoya a más de 850 instituciones de educación superior en 47 países, y les ofrece un foro de cooperación e intercambio de información sobre educación y políticas de investigación. Los miembros son universidades europeas involucradas en educación e investigación, asociaciones nacionales de rectores y otras organizaciones activas en ese ámbito. La organización surgió de la fusión entre la asociación de universidades y la Confederación de Uniones Europeas de Rectores (CRE, por sus siglas en inglés). La fusión tuvo lugar en Salamanca el 31 de marzo del 2001.

También conformada como una asociación[13] constituida por universidades europeas (como miembros individuales) y por conferencias de rectores nacionales europeas (como miembros colectivos), pudiendo integrar solo una institución colectiva por Estado.

Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB)

El Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB) se constituyó en Cartagena de Indias (Colombia), el 21 de noviembre de 2002. Es una organización no gubernamental que se configura como una red de redes de las universidades iberoamericanas. Está integrado por las organizaciones nacionales representativas de las universidades y otras instituciones de educación superior de los países que integran la comunidad iberoamericana de naciones: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Su Protocolo de Constitución no adopta una forma jurídica con capacidad para actuar con personalidad jurídica propia. Es un acuerdo entre sus diferentes miembros para conformar una organización no gubernamental, pero no se haya instrumentada como asociación civil o federación a la fecha.[14] Funciona como acuerdo multilateral de colaboración entre diferentes organizaciones de naciones representativas de las universidades.

Persigue, entre otros, los siguientes objetivos:[15] a) promover la creación y consolidación de un Espacio Iberoamericano de la Educación Superior y la Investigación; b) impulsar la cooperación entre las universidades iberoamericanas y con universidades de otras regiones; c) defender los principios fundamentales de la institución universitaria y en particular su autonomía; d) constituir un foro para el debate, información e intercambio de experiencias que facilite la coordinación y la organización de iniciativas conjuntas; e) potenciar la participación activa de la universidad en los procesos de integración regional; f) fomentar la movilidad de profesores y estudiantes y la realización de programas de doctorado compartidos que impulsen la creación y fortalecimiento de redes de investigación.

Su organización comprende: el Pleno, que es la reunión plenaria de los representantes de todos sus miembros y que se reúnen una vez por año; el Comité de Dirección, conformado por un presidente, dos vicepresidentes –uno entrante y otro saliente–, y por una Secretaría General.

La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) tiene actualmente la Presidencia, la Vicepresidencia entrante, está a cargo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la Vicepresidencia saliente, de la Associação Nacional dos Dirigentes das Instituições Federais de Ensino Superior (ANDIFES).

La Secretaría General es de carácter permanente y su titular es elegido por el Pleno por periodos de tres años.

Son miembros del CUIB: Consejo Interuniversitario Nacional (Argentina); Consejo de Rectores de las Universidades Privadas (Argentina); Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (Bolivia); Associação Nacional dos Dirigentes das Instituições Federais de Ensino Superior (Brasil); Conselho de Reitores das Universidades Brasileiras (Brasil); Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Chile); Asociación Colombiana de Universidades (Colombia); Consejo Nacional de Rectores (Costa Rica); Sistema Universitario Cubano (Cuba); Consejo Nacional de Educación Superior (Ecuador); Universidad de El Salvador (El Salvador); Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (España); Universidad de San Carlos de Guatemala (Guatemala); Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Honduras); Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (México); Consejo Nacional de Universidades (Nicaragua); Consejo de Rectores de Panamá (Panamá); Universidad Nacional de Asunción (Paraguay); Asamblea Nacional de Rectores (Perú); Conselho de Reitores das Universidades Portuguesas (Portugal); Asociación Dominicana de Rectores de Universidades (República Dominicana); Universidad de la República (Uruguay); Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (Venezuela).

Son miembros asociados: Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM); Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA); Unión de Universidades de América Latina (UDUAL); Asociación de Universidades e Institutos de Investigación del Caribe (UNICA).

El CUIB ha suscripto convenios marco de colaboración con la OEI (organización gubernamental) y con la EUA (organización no gubernamental).

Convenio Marco de Colaboración entre la OEI y el CUIB

El 24 de septiembre de 2004, el Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) suscribieron un Convenio Marco de Colaboración. Ambas partes coinciden en los objetivos de promover la creación y consolidación del espacio iberoamericano de educación superior y de la investigación, en la extensión de la educación, la ciencia y la cultura en Iberoamérica, así como en la valoración del interés estratégico que tales objetivos presentan para los procesos de integración regional.

Convenio Marco de Colaboración entre EUA (European University Association)

El 27 de mayo de 2004, el Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB) y la European University Association (EUA), en representación de las instituciones de educación superior de sus respectivas regiones, suscribieron un Convenio Marco de Colaboración. El objetivo central de este Convenio es aunar esfuerzos para contribuir a la construcción de un espacio común de la educación superior y la investigación.

Organización Universitaria Interamericana (OUI-IOHE)

Otro ejemplo paradigmático es la Organización Universitaria Interamericana, creada en 1980, y que desde entonces, constituida como asociación civil sin fines de lucro, nuclea a 325 organizaciones universitarias de américa.

Conforme su estatuto (artículo 4)[16] tiene por fin:

  • Promover y desarrollar los lazos de solidaridad entre las universidades y sus miembros de las Américas;
  • Procurar un mejor conocimiento académico entre las Américas, para identificar sus necesidades comunes, los recursos disponibles y las posibilidades de apoyo institucional;
  • Agrupar las universidades de las Américas mediante el desarrollo de programas de interés común en el campo de la enseñanza, la investigación y de la formación permanente en el nivel superior;
  • Facilitar, mediante la creación de una estructura permanente y el desarrollo de redes de formación y/o de investigación, intercambios de profesores, estudiantes, investigadores y administradores de las instituciones de educación superior;
  • Contribuir al desarrollo sostenible de las Américas por medio de la formación de recursos humanos altamente capacitados;
  • Organizar reuniones en las que participen autoridades gubernamentales y universitarias de diferentes niveles, representantes de federaciones y asociaciones y otros funcionarios ligados al mundo de la educación de las Américas;
  • Estimular el conocimiento recíproco de las diversas culturas de las Américas a través de las instituciones de enseñanza superior;
  • Establecer vínculos con otros organismos que persiguen fines similares o compatibles con los de esta organización.

La cooperación universitaria en Iberoamérica

La cooperación universitaria institucionalizada en Iberoamérica es la que se desarrolla en el espacio iberoamericano, que existe en el marco de la Organización de Estados Iberoamericano, para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Es posible denominar a esta actividad como “cooperación universitaria iberoamericana en sentido estricto” (Sebastián, 2013: 49).

Existen diferentes entornos de cooperación:

Programa de Intercambio y Movilidad Académica (PIMA)

Es una iniciativa de movilidad de estudiantes de grado promovido por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y desde el año 2005 cuenta con el apoyo de la Secretaría General de Universidades, Investigación y Tecnología de la Junta de Andalucía. El PIMA está estructurado en redes temáticas conformadas por instituciones de educación superior (IES) de al menos tres países participantes en el programa, con garantía de reconocimiento, por parte de la universidad de origen, de los estudios realizados por los estudiantes en otra universidad de la red.

El PIMA se articula con los objetivos de la cooperación iberoamericana de vertebración del espacio iberoamericano de educación superior, por su organización en redes temáticas multilaterales; representa una participación efectiva y activa de las universidades contribuyendo a la articulación de vínculos institucionales, y genera efectos positivos de ampliación de la cooperación entre las mismas; a través de sus sucesivas ediciones representa una experiencia exitosa de movilidad de estudiantes con reconocimiento de los estudios.

Aunar estos esfuerzos, a partir de la experiencia acumulada, armonizar las diferentes iniciativas y el compromiso institucional de las partes ‒las Universidades, la OEI, y la Secretaría General de Universidades, Investigación y Tecnología de la Junta de Andalucía‒ permite optimizar recursos y asegurar la sostenibilidad de la movilidad de estudiantes en Iberoamérica.

Programa Pablo Neruda

Es un programa de movilidad académica de postgrado, de ámbito regional y de carácter multilateral. Está estructurado en redes temáticas conformadas por instituciones de educación superior (IES) de al menos tres países iberoamericanos participantes en el programa. Cada país define las áreas científicas prioritarias y hace público el listado de programas de postgrado que podrán participar. La condición para la participación de dichos programas es que cuenten con la acreditación de la calidad de sus respectivas agencias nacionales. El Programa Pablo Neruda, aprobado como Iniciativa Iberoamericana por la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Chile en noviembre de 2007 y como Programa en la siguiente edición celebrada en San Salvador, El Salvador, en el año 2008, se enmarca y es la primera acción concreta dentro del Espacio Iberoamericano del Conocimiento (EIC).

Red Iberoamericana para la Acreditación de la Calidad de la Educación Superior (RIACES)

Se constituye como instancia para promover entre los países iberoamericanos la cooperación y el intercambio en materia de evaluación y acreditación de la calidad de la educación superior, y contribuir así a la garantía de la calidad de la educación superior de estos países.

Espacio Iberoamericano del conocimiento

En la XV Cumbre Iberoamericana, celebrada en Salamanca en el año 2005, los jefes de Estado y Gobierno establecieron el mandato de crear el Espacio Iberoamericano del Conocimiento (EIC) con el propósito último de incrementar los niveles de desarrollo de la región, disminuir la brecha entre los países, garantizando un incremento de la productividad, brindando mejor calidad y accesibilidad a los bienes y servicios por parte de la población e incrementando la competitividad internacional de la región. La construcción de este Espacio abarca dos dimensiones centrales: el ámbito de la ciencia y la innovación, y el de la educación superior. En lo relativo a la educación superior se plantea la creación de un espacio universitario común, integrado, de cooperación universitaria y de convergencia. Los criterios que lo guían son la cooperación solidaria para la atención de las asimetrías, el respeto de la diversidad, la mejora continua y el aseguramiento de la calidad y pertinencia de la educación superior, la investigación y la innovación como fundamento para el desarrollo sostenible y la conservación de la biodiversidad en la región, la complementariedad y la concertación entre los diversos actores involucrados. En su hoja de ruta se establecen tres grandes líneas de acción: a) el fortalecimiento de los sistemas nacionales y regionales de acreditación y evaluación de la calidad de la educación superior; b) la movilidad académica de estudiantes, profesores e investigadores; c) el desarrollo de acciones en materia de investigación, desarrollo y transferencia del conocimiento.

Consejo Universitario Iberoamericano (CUIB)

Desarrollado en los párrafos previos, el mismo se constituyó en Cartagena de Indias (Colombia), el 21 de noviembre de 2002. Es una organización no gubernamental que se configura como una red de redes de las universidades iberoamericanas. Está integrado por las organizaciones nacionales representativas de las universidades y otras instituciones de educación superior de los países que integran la comunidad iberoamericana de naciones: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad (OICTS)

El Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad fue creado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en 2008, con la misión de desarrollar un programa de estudios estratégicos en Ciencia, Tecnología y Sociedad que indague en las fronteras de la ciencia y de las demandas sociales de los pueblos de Iberoamérica.

Desde 2009, el Observatorio está asociado con la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), de carácter iberoamericano e interamericano. La trayectoria de 15 años de la RICYT en la producción de información cuantitativa se combina con la mirada cualitativa de las capacidades regionales que lleva adelante el Observatorio CTS. Esta sinergia resulta un instrumento de gran potencia para el diagnóstico de ciencia, la tecnología y la innovación en los países de Iberoamérica. Por ello, el Observatorio CTS y la RICYT se unen para consolidar la programación científica que el Espacio Iberoamericano del Conocimiento (EIC) pondrá en práctica, siguiendo el mandato de la Cumbre de Lisboa, y para facilitar el logro de las Metas 2021. Entre 2009 y 2012, el Observatorio CTS contó además con el patrocinio de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT)

La Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología ‒Iberoamericana e Interamericana‒ (RICYT), de la que participan todos los países de América, junto con España y Portugal, nació a partir de una propuesta surgida del Primer Taller Iberoamericano sobre Indicadores de Ciencia y Tecnología, realizado en Argentina en 1994. La RICYT fue adoptada por el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED) como red iberoamericana y por la Organización de los Estados Americanos (OEA) como red interamericana. Su puesta en marcha se hizo efectiva a fines de abril de 1995. Actualmente la RICYT tiene como principal sostén a la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), a través del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad.

El objetivo general de la RICYT es promover el desarrollo y el uso de instrumentos para la medición y el análisis de la ciencia y la tecnología en Iberoamérica, en un marco de cooperación internacional, con el propósito de profundizar en su conocimiento y su utilización como instrumento político para la toma de decisiones.

Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED)

El Programa CYTED es una plataforma que promueve y da soporte a la cooperación multilateral en ciencia y tecnología, orientada a la transferencia de conocimientos, experiencias, información, resultados y tecnologías entre los países de la región iberoamericana. CYTED constituye un instrumento común de los sistemas de ciencia y tecnología nacionales para fomentar la cooperación en investigación e innovación, y promover acciones de transferencia de tecnología al sector empresarial y la creación de incubadoras de empresas en la región iberoamericana.

CYTED fue creado en 1984 mediante un Acuerdo Marco Interinstitucional firmado por 21 países de lengua hispano-portuguesa (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela). Desde 1995, el Programa CYTED se encuentra formalmente incluido entre los Programas de Cooperación de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno.

Desde su creación CYTED ha financiado 504 redes temáticas y 700 proyectos de innovación, con la participación de más de 8.500 grupos de investigación, y la implicación de más de 28.700 científicos y tecnólogos iberoamericanos.

Son objetivos específicos del Programa CYTED:

  • Fomentar la integración de la Comunidad Científica y Tecnológica Iberoamericana, promoviendo una agenda de prioridades compartidas para la región.
  • Fortalecer la capacidad de desarrollo tecnológico de Iberoamérica mediante la promoción de la investigación científica conjunta, la transferencia de conocimientos y técnicas, y el intercambio de científicos y tecnólogos entre grupos de I+D+I de los países miembros.
  • Promover la participación de sectores empresariales de los países miembros interesados en los procesos de innovación, en concordancia con las investigaciones y desarrollos tecnológicos de la comunidad científica y tecnológica iberoamericana.
  • Promover la participación de los investigadores de la región en otros programas multilaterales de investigación a través de acuerdos.

Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado (AUIP)

La Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado (AUIP) es un organismo internacional no gubernamental dedicado a la cooperación académica interuniversitaria, en el marco de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, constituida al amparo de la Ley 191/1964, de 24 de diciembre, normas complementarias del Decreto 1440/1965, de 20 de mayo, y adaptada a la Ley orgánica 1/2002, de 22 de marzo, y normas complementarias, con personalidad jurídica y plena capacidad de obrar, careciendo de ánimo de lucro.

Tiene como fines el fomento y el desarrollo de los estudios de postgrado y doctorado contribuyendo a la formación de profesores universitarios, científicos y profesionales, en función de las necesidades de desarrollo de cada país y de la comunidad iberoamericana de naciones.

Cuenta con 197 entidades asociadas. La Universidad Nacional de La Matanza es una de las 15 instituciones de Argentina.[17]

Conclusiones

Conforme los objetivos planteados por el proyecto, este informe se ha centrado en el análisis de la cooperación universitaria internacional, en la búsqueda de nuevos datos sobre la relación entre universidades en el contexto internacional; verificando previamente cuál es el contexto de la cooperación internacional, enfocado en los aspectos jurídico-normativos, institucionales, doctrinarios; los modos en que se teje esta vinculación entre universidades, caracterizando el contexto en que se realiza la cooperación universitaria, con mayores precisiones en el ámbito iberoamericano.

Dicho contexto, como señala el proyecto de investigación, se ha definido como sociedad de la información, sociedad del conocimiento y sociedad red, donde más allá de las diferencias entre los conceptos mencionados, la cuestión del conocimiento es una problemática que organiza los discursos sobre la estructura global, en la que el valor agregado se conforma a partir de redes productivas mundiales. Estas redes productivas aportan a la elaboración de bienes y servicios. Se trata de un mundo múltiple y descentrado. Como señala Castells (2009), no se trata de que todas las personas estén incluidas en estas redes, que operan a distinto nivel, sino que todas las vidas están afectadas por el funcionamiento de estas redes.

Si bien en el análisis de las redes se parte de la caracterización que de las mismas realiza el IESALC-UNESCO, se propicia otra forma de abordaje, de clasificación y comprensión, que surge de la tarea realizada precedentemente.

En este contexto complejo de cooperación internacional, se han dejado para un segundo lugar los aportes para abordar la comprensión de la actividad científica internacionalizada, centralizada en la variable de la coautoría de artículos científicos, con el objetivo de reconstruir dinámicas de la cooperación que no surgen de otras dimensiones, como convenios o movilidad de investigadores.

La realización de este trabajo ha sido de gran dificultad, por cuanto el orden internacional es complejo en su constitución y multiplicidad de actores, con superposición de competencias y cometidos, con gran proliferación tanto a nivel nacional, regional como internacional de ámbitos de actuación que operan sobre el mismo objeto de estudio, o sobre aspectos parciales del mismo, pero enfocados desde otra óptica, que a veces impacta o apunta o fines diferentes, o a los mismos con duplicidad de esfuerzos.

Tampoco queda claro a la fecha si han podido ser relevados o al menos delineados todos los actores involucrados y todas las vinculaciones posibles entre los mismos.

Si ello es así en el campo de las instituciones u organizaciones nacionales, regionales e internacionales “formales”, que actúan en la materia, se expande al infinito en las denominadas “redes”, caracterizadas por la adaptabilidad, la flexibilidad, la apertura, la horizontalidad, la fluidez y la espontaneidad de las relaciones.

Contextualizado este aspecto, se focaliza el análisis en las universidades como sujetos centrales en la cooperación internacional de la educación superior, sus facultades y posibilidades en el campo de la cooperación internacional.

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ORGANIZACIÓN UNIVERSITARIA INTERAMERICANA (OUI-IOHE). http://www.oui-iohe.org/es/

ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DE AVIACIÓN CIVIL. https://goo.gl/XF9APO

ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO. https://goo.gl/DaSnu1

ORGANIZACIÓN MARÍTIMA INTERNACIONAL. https://goo.gl/8btOuF

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERIO. www.wto.org/spanish

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. http://www.who.int/about/es/

ORGANIZACIÓN DE NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA – UNESCO. http://www.unesco.org/new/es/

ORGANIZACIÓN PARA EL DESARROLLO Y LA COOPERACIÓN ECONOMÓMICA – OCDE. www.oecd.org/centrodemexico

ORGANIZACIÓN PARA EL DESARROLLO Y LA COOPERACIÓN ECONÓMICA – OCDE. Working Party on Aid Effectiveness (WP-EFF). https://goo.gl/oAtx2X

PROGRAMA CYTED. https://goo.gl/Y9g9lx

PROGRAMA DE NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO – PNUD. www.undp.org

PNUD – ART. https://goo.gl/ax077g

PIMA – PROGRAMA DE INTERCAMBIO Y MOVILIDAD ACADÉMICA. http://www.oei.es/pima/

PROGRAMA PABLO NERUDA. https://goo.gl/T3zYyX

RED IBEROAMERICANA PARA LA ACREDITACIÓN DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR (RIACES). http://www.riaces.net

RED ARGENTINA DE COOPERACION INTERNACIONAL (RACI). https://goo.gl/VwKnvI

RED DE INDICADORES DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA (RICYT) http://www.ricyt.org/

UNIÓN EUROPEA. https://goo.gl/5YBiMY

UNIÓN EUROPEA. Argentina y la UE. https://goo.gl/OZj8As

UNIÓN EUROPEA. Proyecto ALFA (América Latina Formación Académica).

https://goo.gl/eTOvjO o https://goo.gl/JbyLaQ

UNIÓN EUROPEA. AL-INVEST. https://goo.gl/VGOCR5

UNIÓN EUROPEA. URB-AL. https://goo.gl/IH8GD6

UNIÓN INTERNACIONAL DE TELECOMUNICACIONES. https://goo.gl/nRee8j

UNIÓN DE NACIONES SURAMERICANAS (UNASUR). https://goo.gl/G246pk

UNIÓN POSTAL UNIVERSAL. https://goo.gl/s7nceG

b) Nacionales

DIRECCIÓN NACIONAL DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL. MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE LA NACIÓN ARGENTINA. https://goo.gl/A9Ucdn

SECRETARÍA DE COORDINACIÓN Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL. MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y CULTOS DE LA NACIÓN ARGENTINA. www.mrecic.gov.ar

MINISTERIO DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN PRODUCTIVA DE LA NACIÓN ARGENTINA. http://www.mincyt.gob.ar/

CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) http://www.cin.edu.ar/

Consejo Suramericano de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación de UNASUR (COSECCTI). https://goo.gl/vsyk6D

REDCIUN (Red de Cooperación internacional de Universidades Nacionales) http://www.redciun.edu.ar/

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CÓRDOBA. https://goo.gl/65o2Na

Textos legales nacionales consultados

Disponibles en: http://www.infoleg.gov.ar/

CONSTITUCIÓN DE LA NACIÓN ARGENTINA (1994).

Ley 23.396 (BO 18/02/87).

Ley 24.521 (BO 10/08/1995).

Ley 26.338 (BO 7/12/2007).

Ley 26.994 (BO 8/10/2014). Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación Argentina (CCyCN).

Decreto 21/2007.

Decreto 878/2008.

Decreto Nro. 115/2010, Anexo II.

Resolución 1655/1985 del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires.

Resolución 1133/2010 del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires.

Textos legales internacionales consultados

Constitución de los Estados Unidos de México. https://goo.gl/ZeJHDX

PNUD – MANUD. Marco de Asistencia de Naciones Unidas para el Desarrollo. Argentina. https://goo.gl/J9hLqF y https://goo.gl/rOOAZM

Ley Orgánica de Universidades Española 6/2001. https://goo.gl/ca4qjM

UNESCO – IESALC. Conferencia Regional de Educación Superior (CRES) (2008).

https://goo.gl/SN77Lp


  1. El documento mencionado está disponible en:: https://goo.gl/0yfEIQ.
  2. Puede consultarse en amplitud en: https://goo.gl/5MXYc9.
  3. Para acceder a todas las Declaraciones de las Cumbres, véase: http://segib.org/cumbres/
  4. Constitución de la Nación Argentina (1994): art. 75, inciso 19 (parte específica) “ (…) Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales; que aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la autonomía y autarquía de las universidades nacionales”.
  5. Se puede consultar en: https://goo.gl/MkTqLq.
  6. Fuente: https://goo.gl/G2heZw (consulta: 5 de octubre de 2015).
  7. Disponible en: https://goo.gl/EvhZTR.
  8. Se puede consultar en el sitio de IESALC/UNESCO: https://goo.gl/7jSNV2.
  9. Se trata de asociaciones internacionales de universidades, que cuentan con su estatuto o convenio de creación, sus autoridades, etc. En algunos casos se trata de organizaciones no gubernamentales que conforman una red de redes universitarias como en el caso del CUIB.
  10. Asumen generalmente la forma asociativa de carácter privado –asociación sin fines de lucro, con un estatuto que lo regula– o son personas jurídicas de derecho público –creadas por ley o decreto según los Estados–. En algunas instituciones no se advierte cuál es su constitución.
  11. Se trata de diferentes agencias nacionales, entidades autárquicas con cometidos específicos en materia de cooperación al desarrollo, fomento de la educación superior y la investigación.
  12. Se pueden consultar sus estatutos en: https://goo.gl/jERJxD.
  13. Pueden consultarse sus estatutos en inglés en el sitio: https://goo.gl/FHyS5h.
  14. CUIB: ee puede consultar su Protocolo de Constitución en el sitio: https://goo.gl/87Gh9h.
  15. Conforme la información que surge de su sitio: https://goo.gl/5KGB8V, así como del Protocolo de Constitución disponible en: https://goo.gl/teC636.
  16. OUI-IOHE: se pueden consultar sus principios y estatutos en https://goo.gl/VW2hCQ (consulta: 5 de mayo de 2015).
  17. Es posible descargar los estatutos en: https://goo.gl/8gJEbD.


1 comentario

  1. Gaudys Catari 15/01/2018 3:13 am

    Quisiera realizar mi trabajo de grado de la maestría en RRII de Universidad Central de Venezuela. Modelo de Cooperación con universidades que impartan la carrera en Artes Escénicas, enfocados hacia los teatros universitarios, para fortalecer su proyección.

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