En la misma colecci贸n

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Reflexiones finales

La digitalizaci贸n de la palabra est谩 resignificando las pr谩cticas que tradicionalmente fueron comprendidas como cultura escrita. Los cambios tecnol贸gicos no s贸lo conciernen a los sujetos y su entorno social, sino que adem谩s impactan en los patrones y perfiles de consumo cultural, y modifican el v铆nculo hist贸rico con las instituciones. El modo de leer que se impone 鈥揾ipervinculado, fragmentado y salteada鈥 y la saturada disponibilidad de contenidos digitales listos para recortar, mezclar y pegar, transforman el entorno de legibilidad de aquello que se consum铆a como literatura, informaci贸n y conocimiento. No obstante, de las dos grandes funciones de la lectura, recreativa y utilitaria, la m谩s alterada ha sido esta 煤ltima. Por ejemplo, la lectura de contenidos de actualidad tiende a interrumpirse, en rigor, hubo cierto desplazamiento del h谩bito de la pantalla de TV hacia la del dispositivo digital junto con la ampliaci贸n de este acto. Pero adem谩s, la lectura tiende a ser colaborativa e interactiva 鈥損orque el usuario interviene con comentarios y complementa con datos鈥 y a darse en simult谩neo con otras tareas. De hecho, el ocio tecnol贸gico est谩 incorporado a las actividades productivas; y a diferencia de lo que indica el sentido com煤n, las salidas y el deporte contin煤an siendo las actividades de tiempo libre predilectas para los j贸venes. En efecto, esta tesis sugiere que en la era digital se evidencian cambios profundos respecto del v铆nculo que los universitarios tienen con la cultura escrita 鈥揺n t茅rminos de consumo y apropiaci贸n de contenidos鈥, porque despu茅s de siglos cambia el soporte de lectura; sin embargo, las variaciones surgen de la profundizaci贸n de antiguos procesos sociales. Indudablemente, la evoluci贸n de la t茅cnica impacta en el modo de leer: del rollo al c贸dice, del c贸dice al libro impreso y del libro impreso al texto electr贸nico. A pesar de ello, m谩s que “crisis del libro” 鈥揹escartando cualquier tipo de presunci贸n apocal铆ptica鈥, se est谩 en un per铆odo de crisis de la experiencia del acto de leer. Los j贸venes est谩n principalmente involucrados en este proceso a partir de la irrupci贸n de una cultura digital sobre la cual nacieron o se est谩n desarrollando. Por otro lado, pese a la reiterada inquietud de informaci贸n y su estrecho v铆nculo con los dispositivos digitales con acceso a Internet, en un perpetuo estado ‘conectado’, esta tesis evidencia la necesidad de una cuota ocasional de ficci贸n en los universitarios. No s贸lo de literatura le铆da, se observ贸 dicha necesidad de ficci贸n en el contenido televisivo, la frecuente visita al cine, el tipo de material de colecci贸n comprado en los kioscos de diarios y hasta en el consumo de videojuegos. Sin embargo, esta necesidad tampoco es nueva, porque aparece reiteradamente a lo largo de la historia cultural moderna: por ejemplo, en el proceso de consolidaci贸n del mercado del libro y la literatura de masas. Se advierte, en s铆ntesis, una contundente deseo de ficci贸n que los j贸venes canalizan por medio de consumos culturales distintos de la lectura sostenida de literatura.

Adem谩s de producir microrelatos y posteos, de ensayar perfiles propios y de intervenir en las publicaciones de otros, una tendencia de los 煤ltimos a帽os es la participaci贸n activa y online de los lectores en los guiones de ficci贸n. De este modo, la lectura con funci贸n recreativa o est茅tica tiende a ser colaborativa, comunitaria y seriada. En este sentido, se profundiza el proceso de participaci贸n de los lectores en el texto de la 茅poca moderna, la transformaci贸n de la lectura en escritura que tuvo sus or铆genes en las cartas de lectores en el siglo XVIII, hoy se advierte en las intervenciones de los cibernautas en los textos. Asimismo, lo seriado de las blognovelas y las historias en sagas podr铆a asemejarse a la literatura por entregas y folletines. La lectura de literatura juvenil, paulatinamente deja de ser una pr谩ctica solitaria, aislada y silenciosa, y deviene una actividad colaborativa. Incluso, fen贸menos como los bookhaul, booktalk, booktubers acaso sean un regreso a las formas antiguas de lectura basadas en la oralidad. Por otro lado, se observa que persisten antiguas aprensiones: como en la 茅poca del paso del texto manuscrito al impreso, la p茅rdida, el exceso y la corrupci贸n de los contenidos contin煤an siendo las preocupaciones contempor谩neas de los j贸venes. Pero no s贸lo los temores acerca de los textos digitales, sino tambi茅n los ideales respecto de la cultura escrita se mantienen vigentes: indudablemente, en su imaginario, la lectura es el principal consumo cultural en t茅rminos de prestigio y legitimidad; y la intenci贸n de los j贸venes de preservar y formar una biblioteca propia da cuenta que, como en el Medioevo, la conservaci贸n y organizaci贸n del acopio cultural escrito contin煤a girando en torno de los anaqueles. Sin embargo, en sus pr谩cticas cotidianas, la imagen y el sonido prevalecen por encima de lo escrito.

Independientemente de los distintos criterios de demarcaci贸n que se utilicen, el tiempo libre supone aquel momento en el que el sujeto se encuentra en libertad para la ejecuci贸n de una o m谩s acciones. Se observa que las actividades de ocio electr贸nico 鈥搖so de las redes sociales y lectura expr茅s de contenidos digitales, por ejemplo鈥 se superponen al desempe帽o de actividades laborales y estudiantiles, y aquellos h谩bitos tradicionalmente destinados al tiempo libre 鈥揷oncretamente, el consumo audiovisual y mass-medi谩tico鈥 de igual forma tiende a incorporarse al ajetreo cotidiano. Es decir, se vislumbra cierta readecuaci贸n del modo en que los j贸venes administran el tiempo libre a partir del acceso a Internet desde sus smartphones. Por su parte, los universitarios valoran fuertemente la capacidad de desarrollar m谩s de una tarea al mismo tiempo y la posibilidad de albergar varias acciones en un mismo soporte digital. No obstante, reconocen los perjuicios que esto implica: si bien manifiestan experimentar falta de concentraci贸n, es probable que desconozcan que efectivamente el multitasking disminuye el rendimiento cognitivo (Cole 2006; Stanford University 2011) y altera el foco de atenci贸n perjudicando el proceso de aprendizaje (Bachrach 2012). Ser谩 un reto para los cient铆ficos y cientistas sociales averiguar c贸mo las nuevas generaciones procesar谩n la informaci贸n y el conocimiento, que en algunos casos contribuyen a producir, y el impacto que ello supone en el rendimiento intelectual. Finalmente, un desaf铆o para el 谩mbito educativo consolidar h谩bitos lectores y readecuar un sistema de educaci贸n basado en t茅cnicas pedag贸gicas que hoy resultan obsoletas. Por lo pronto, este grupo generacional est谩 en una fase de transici贸n: pivotea entre la fascinaci贸n y el uso ilimitado y constante de Internet, y la angustia y desconfianza que le genera el ciberespacio.



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