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Apéndice metodológico

Instrumento de recolección

CUESTIONARIO SEMIESTRUCTURADO APLICADO A JÓVENES ESTUDIANTES, MAYORES DE 18 AÑOS, EN LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES, 2012-2013.

Solicitamos unos minutos de su tiempo para responder el siguiente cuestionario de carácter voluntario y anónimo.

Marque sólo una opción, aquella que más se ajuste a su realidad. Cuando responda “otros”, especifique su respuesta. Gracias

Sexo 

Femenino

Masculino

Edad

Máximo nivel de estudios alcanzado

Zona de residencia

Condición de actividad:

¿Qué estudios cursa?

¿En qué institución educativa?

¿Trabaja?

No

¿A qué se dedica?

¿Cuál es su categoría ocupacional?

Patrón

Cuentapropista

Empleado

#1. ¿Cuál de estos objetos valora en mayor medida?

CD

DVD

Libro

Radio

Celular

Videoconsola

Computadora

Reader/tablet/IPOD

Cámara de fotos

Teléfono de línea

Otro (especificar)

#2. ¿Cuál actividad prefiere realizar en su tiempo libre?

Leer

Pasear

Estudiar

Mirar TV, videos o películas

Escuchar radio o música

Jugar videojuegos

Practicar un deporte

Realizar tareas domésticas

Navegar en Internet

Otra (especificar)

Si respondió “Navegar en Internet”, ¿cuál es su principal actividad on-line?

Utilizar redes sociales

Visitar sitios de interés

Leer diarios y revistas

Descargar música, audio y videos

Otra (especificar)

#3. ¿A cuál de estos espacios culturales prefiere asistir en su tiempo libre?

Cine

Teatro

Ferias artesanales

Exposiciones varias

Museos y galerías de arte

Recitales y conciertos de música

No asisto a eventos culturales

Otro (especificar)

#4. ¿Cuál es el principal uso que otorga a Internet en su tiempo libre?

Leer blogs y afines

Jugar video-juegos

Buscar información específica 

Utilizar redes sociales

Visitar sitios de interés

Acceder a bases de datos

Leer diarios y revistas

Escuchar radio y ver videos

Descargar música, audio y videos

Otra (especificar)

#5. ¿Cuántas horas diarias navega en Internet en su tiempo libre?

Hasta 2 hs diarias

De 2 a 4 hs diarias

Más de 4 hs diarias

No navego en Internet en mi tiempo libre

#6. ¿Cuántas horas diarias pasa frente a la TV en su tiempo libre?

Hasta 2 hs diarias

De 2 a 4 hs diarias

Más de 4 hs diarias

No miro la TV en mi tiempo libre

#7. ¿Cuál es el principal contenido que mira en TV en su tiempo libre?

Series

Películas

Noticieros

Telenovelas

Documentales

Entretenimientos

Políticos

Deportivos

#8. ¿Con qué frecuencia lee el/los diario/s?

Todos los días

Algunos días entre semana

Los fines de semana

No leo los diarios (CONTINÚE EN LA P.9)

Si lee los diarios regularmente,

8.1) ¿Cuál es la principal edición leída?

Edición digital

Edición impresa

Leo en ambas ediciones en igual proporción

8.2) ¿Cuál es el principal diario que lee?

#9. ¿Lee en pantalla o soporte digital fuera del ámbito de estudio y/o trabajo?

Siempre

Frecuentemente

Ocasionalmente

Nunca (CONTINÚE EN LA P.12)

Si lee en pantallas regularmente,

9.1) ¿Cuál es la de uso más frecuente?

Tablet / Smartphone

e-Reader

Monitor de PC / Deskbook / Nootbook / Netbook

9.2) ¿Cuál es el principal contenido que lee en esa pantalla?

Blogs / Sitios web de interés

Libros de Texto / Literatura

Diarios / Revistas

Textos técnico-profesionales / Artículos de divulgación científica

Otros (especificar)

#10. Si dispone de un dispositivo para leer contenidos digitales (e-reader/tablet/smartphone), ¿podría mencionar sus principales atributos?

#11. ¿Cuáles considera son las ventajas y/o desventajas que proporciona la lectura digital en contraposición con la analógica?

#12. ¿Compra ediciones coleccionables en formato de fascículo o libro?

No (CONTINÚE EN LA P.13)

Si ha comprado fascículos coleccionables en el último año,

12.1) ¿Cuál es el último adquirido? (MÁS DE UNA OPCIÓN ES POSIBLE)

Arte / Diseño

Ficción y Literatura

Ciencia y tecnología

Labores y manualidades

Filosofía / Historia

Infantiles

Otro (especificar)

12.2) ¿Con qué propósito lo hizo? (MÁS DE UNA OPCIÓN ES POSIBLE)

Para formar una biblioteca propia

Para abaratar costos

Por una cuestión estética y decorativa

Por interés personal

Por motivos laborales

Por motivos de estudio

Otro (especificar)

#13. ¿Cuál es el principal motivo de lectura de la mayor parte de los libros que consume?

Principalmente leo por placer (entretenimiento)

Principalmente leo por deber (estudio y/o trabajo)

Leo por ambos motivos en igual proporción

#14. ¿Lee por placer con cierta regularidad?

No

Si NO lee por placer, ¿cuál es la  principal razón?

No tengo el hábito

Los libros son caros

No dispongo de tiempo

No me interesa la lectura

Prefiero otras actividades

Otra (especificar)

(Continúe respondiendo sólo si leyó al menos un libro por placer durante el último año. De lo contrario, salte a la P.16).

#15. Si lee por placer regularmente,

15.1) ¿Cuántos libros lee aproximadamente al año?

De 1 a 5 libros anuales

De 6 a 10 libros anuales

Más de 10 libros anuales

15.2) ¿Qué tiempo destina a la lectura?

Todos los días

Uno o dos días a la semana

Alguna vez al mes

Alguna vez al año

15.3) ¿Qué momento del día prefiere para leer?

Temprano en la mañana

Durante la tarde

Antes de dormir

En cualquier momento del día

15.4) ¿Cuál es el principal soporte que utiliza para leer?

Un dispositivo digital

El libro convencional en papel

Ambos soportes en igual proporción

15.5) ¿Cuál es la procedencia de la mayoría de los libros que lee?

Compras

Obsequios

Préstamos

Descargas virtuales

15.6) ¿Dónde adquiere la mayor cantidad de los libros que compra?

Librerías

Supermercados

Grandes librerías

Tiendas virtuales

Espacios públicos / Ferias

15.7) Si compra libros digitales en tiendas virtuales con cierta regularidad, ¿qué ventajas considera tiene esa modalidad?

15.8) Cuando lee por recomendación, ¿quiénes son sus principales referentes?

Colegas

Publicidad

Crítica cultural

Círculo de lectores

Comunidad virtual

Amigos y/o familiares

Asesoramiento en la librería

No compro libros por recomendación

15.9) Cuando lee por iniciativa propia, ¿cuál es el principal motivo de impulso?

Leer los Clásicos

Leer un best-seller

Buscar curiosidades

Adquirir conocimiento

Seguir al autor de moda

Leer el guión visto en cine o TV

Leer el libro recomendado del mes

No compro libros por iniciativa propia

15.10) ¿Qué tipo de lectura prefiere para su tiempo libre?

Ensayo

Biografía

Ficción y Literatura

Divulgación científica / Técnica y profesional

Comics / Novela gráfica

Religiosidad y esoterismo

Autoayuda, espiritualidad y superación

Investigación periodística

Si eligió “Ficción y Literatura”, ¿cuál género literario prefiere leer?

Policial y detectivesco

Terror, suspenso e intriga

Romance

Fantástico

Humor

Ciencias ficción

Histórica

Aventura, fantasía y viajes

15.11) ¿Podría mencionar el título del último libro leído y brindar su valoración?

15.12) ¿Podría mencionar su autor preferido y comentar qué valora de su obra?

#16. ¿Cuál de las siguientes frases describe mejor un libro? Un libro es…”

un objeto obsoleto.

un soporte del texto.

un medio de conocimiento.

un medio de entretenimiento.

un bien que confiere prestigio.

Otra (especificar)

#17. ¿Cuál de las siguientes frases lo describe mejor en tanto lector? Soy…”

un lector ávido.

un lector constante.

un lector inconstante.

un lector formado.

un lector curioso.

un lector que debe leer por trabajo/estudio.

Otra (especificar)

#18. ¿Qué mira primero en un libro?

El arte de tapa

El título de la obra

El nombre del autor

Una indicación sobre premios obtenidos

Una indicación sobre ejemplares vendidos

La contratapa y/o synopsis

#19. ¿Compra libros para regalar?

Siempre

Frecuentemente

Ocasionalmente

Nunca (CONTINÚE EN LA P.20)

Si compra libros para regalar regularmente, ¿cuál es el motivo?

#20. ¿Compra libros infantiles?

Siempre

Frecuentemente

Ocasionalmente

Nunca (CONTINÚE EN LA P.21)

Si compra libros infantiles regularmente, ¿cuál es el motivo?

#21. Respecto de la Feria del Libro, ¿con qué frecuencia asiste?

Cada año

Algún año

No asisto a la Feria del Libro (FIN DEL CUESTIONARIO)

Si concurre regularmente, ¿con qué propósito asiste? (MÁS DE UNA OPCIÓN ES POSIBLE)

Por simple curiosidad

Por cuestiones laborales vinculadas con el evento

Para apreciar la variedad de libros concentrados en un solo lugar

Para actualizarme respecto de novedades

Para aprovechar ofertas y promociones

Para participar del evento como paseo

Para formar parte de un evento cultural

Para presenciar debates, conferencias o presentaciones de libros

Para acompañar a alguien

Otro (especificar)    

 

Gracias por su colaboración.

 

 

Con respecto a la estructura interna del instrumento, se trata de un cuestionario semiestructurado ya que indaga a partir de preguntas cerradas –de opción única y múltiple– y preguntas abiertas. Para las preguntas cerradas o precodificadas se pensaron opciones de respuestas teniendo presente los criterios de exhaustividad y exclusividad[1]. Sin embargo, se sabe que varias categorías en apariencia no son mutuamente excluyentes o bien la elección de una alternativa resulta dificultosa. Aún así se sostuvieron los sistemas de categorías y se pidió que eligieran sólo una opción para ceñir los resultados lo más posible. Como se previeron distintas respuestas posibles a las dadas, se colocó “otros” a modo de última opción con espacio suficiente para que especifiquen. Respecto de la opción “no sabe, no contesta”, no fue incluida porque la experiencia indica que éstas constituyen opciones de respuesta recurrentes cuando el encuestado no quiere o no puede manifestar una respuesta concreta.[2] Además de captar la incidencia de las prácticas de interés, la intención era rescatar los significados que los jóvenes dan a su conducta y sus perspectivas en relación con diversos temas que hacen al comportamiento del consumidor de libros. Para ello se incluyeron preguntas abiertas que brindaran la posibilidad de libre expresión para luego elaborar sistemas de categorías en la etapa de poscampo. Antes de aplicar el cuestionario definitivo se realizó una prueba piloto entre jóvenes conocidos. Originalmente, algunas preguntas eran dicotómicas pero siendo varios los cuestionarios que llegaban con ambas opciones marcadas, se decidió incluir una tercera opción después del cuestionario pretest. Asimismo, en el definitivo se disminuyeron la cantidad de preguntas abiertas después de codificarlas y precisaron algunos términos ambiguos –refinaron los indicadores–.

La primera variable, consumos culturales, comienza indagando por el bien tecnológico-cultural más valorado, por la actividad preferida –que profundiza en las actividades online a quienes respondieron “navegar en Internet”– y por los espacios culturales a los que prefieren asistir. Asimismo, pensando estrictamente en medios de comunicación, se preguntó acerca del principal uso que otorgan a Internet y la cantidad de horas diarias de navegación, así como la cantidad de horas diarias frente a la TV y el principal contenido que miran en TV. Además se indagó en la lectura de diarios a partir de la frecuencia –si lee los diarios regularmente, preguntamos cuál es el principal medio utilizado y diario que lee– (Preguntas 1 a 8). Este primer eje de análisis cierra con la compra de ediciones coleccionables en formato de fascículo o libro –si ha comprado ediciones coleccionables en el último año, se preguntó cuál es la última adquirida y con qué propósito lo hizo– (Pregunta 12). Luego se realizaron un par de interrogantes claves, considerados de especial relevancia para la investigación, ubicados en el centro del cuestionario. (En general, estas preguntas suelen situarse, de forma estratégica, en el tercio medio del instrumento.) Se preguntó por el principal motivo de lectura de la mayor parte de los libros que consumen, y si leen por placer con cierta regularidad –si la respuesta era negativa, se les preguntó cuál es la principal razón–. (Preguntas 13 y 14). Además estas preguntas actuaron a modo de filtro porque a partir de aquí la población encuestada quedó dividida entre quienes leen por placer con cierta regularidad y quienes no encuentran en la lectura una actividad de esparcimiento. A los “no lectores” se les solicitó que continuaran respondiendo a partir de la P.16; mientras que al resto se le pidió que continuara respondiendo sólo si habría leído al menos un libro por placer durante el último año. (El mismo criterio emplea el CERLALC para determinar “lectores de libros”).

Entonces para la segunda variable, lectura por placer, se distribuyeron secuencialmente preguntas que forman una batería, en tanto conjunto de interrogantes sobre un mismo eje de análisis, que se complementan al enfocar distintos aspectos (Preguntas 15.1 a 15.12). En primer lugar, “prácticas de lectura”, abierta en dos variables intermedias. Por un lado, “hábitos de lectura” cuyos indicadores son la cantidad de libros leídos al año, la frecuencia con la que lee, el momento del día preferido para leer, el soporte que utiliza, la procedencia de la mayoría de los libros que lee y el lugar de compra. Si compra libros digitales en tiendas virtuales, se preguntó qué ventajas considera tiene esa modalidad. Y por otro lado, “motivadores de lectura” cuyos indicadores son los referentes cuando lee por recomendación –intermediarios culturales o facilitadores de lectura– y el motivo de impulso cuando lee por iniciativa propia. En tercer lugar, “preferencias literarias”. En esta instancia se indagó acerca de la lectura preferida a través de un listado de temáticas –si eligen “ficción y literatura”, se preguntó cuál género literario que prefieren leer–. Luego se solicitó que indiquen el título del último libro leído y brinden su valoración al respecto. Y por último, se les pidió que mencionen a su autor favorito y den una apreciación respecto de la obra de ese escritor. 

La tercera variable, consumos vinculados con los libros, contempla dos dimensiones que involucran a todos los jóvenes. Aquí se preguntó acerca de la compra libros para regalar y la compra de libros infantiles –si lo hacen con cierta regularidad pedimos el motivo–. La última pregunta del cuestionario indaga en la frecuencia con la que asisten a la Feria del Libro –si concurren regularmente con qué propósito asisten–. Vale mencionar que se llega a un sistema de categorías a partir de las reiteraciones de la primera toma, y que se replica en la segunda. (Preguntas 19 a 21).

Finalmente, la cuarta variable, imágenes mentales vinculadas con el libro y la lectura. La primera dimensión, “percepciones sobre el libro y el lector”. En primer lugar, se pidió a través de un listado de frases que eligieran la que mejor caracteriza al libro y luego se ofrecieron otras frases para que se describan a sí mismos en tanto lectores. En tercer lugar, pensando en términos de mercado, se preguntó por aquello que miran primeramente cuando tienen un libro –el autor, la tapa, la sinopsis, etc. – (Preguntas 16 a 18). La segunda dimensión, “los nuevos modos de leer”, indaga en cómo leen y cómo perciben la lectura digital. En este sentido, se preguntó acerca de la lectura en pantalla o soporte digital fuera del ámbito de estudio y/o trabajo –si leen en pantallas regularmente, se preguntó cuál es la de uso más frecuente y cuál es el principal contenido que leen en esa pantalla–. Si disponen de un dispositivo para leer contenidos digitales, se pidió que mencionen sus principales atributos; y las ventajas y/o desventajas que proporciona la lectura digital en contraposición con la analógica. Ambas preguntas son abiertas, de modo que se pudo, a partir de las respuestas espontáneas, elaborar categorías de análisis. (Preguntas 9 a 11).

En términos metodológicos se considera que el instrumento aplicado cumple con validez interna, es decir, el grado de confianza en la eficacia de los resultados. Aunque la validez externa –que se relaciona con la posibilidad de generalizar los resultados a otras situaciones o poblaciones– presentaría limitaciones debido al tipo de muestra.

Algunas características sobre la muestra y recolección de datos. Se procuró obtener una muestra representativa mediante la inclusión de grupos típicos a partir de los aspectos constantes de la población. Además se intentó que reprodujera la composición de la población: considerando la proporción de mujeres y varones que siguen estudios superiores, se intentó cierto equilibrio en el número de casos según edad. (Con ello, no podría decirse que la muestra sea por cuotas, porque la cantidad de casos en cada grupo es desigual). En suma, esta investigación toma una muestra no probabilística de tipo intencional o por conveniencia –es decir, los casos resultaron accesibles–. Para administrar el cuestionario se contó con la colaboración de las profesoras de la asignatura Metodología de la Investigación Social de la Cátedra de la Mgter. María Gabriela Iglesias.[3] Se destinó parte de la clase utilizando como excusa el contenido temático de aquel día “instrumentos de recolección”. Estratégicamente se pensó que responder el cuestionario permitiría a los alumnos aprender cómo se lo diseña en un caso real. Si bien el cuestionario fue entregado para que cada alumno lo respondiera por sí mismo, la presencia de los docentes permitió explicar el objetivo del mismo –en el marco del problema de investigación– y responder las dudas que surgían a estudiantes-encuestados. Además, se les aseguró que sus respuestas tendrían un fin exclusivamente académico, y que no debían colocar su nombre en el cuestionario por su carácter anónimo. Entonces se llevó a cabo la recolección de datos durante 2012 y 2013. En función del calendario académico se realizaron dos tomas. Vale mencionar que el instrumento utilizado en la primera de ellas tuvo más preguntas abiertas que el utilizado posteriormente, puesto que para ese momento ya se habían categorizado algunas de esas preguntas a partir de las respuestas reiteradas. Respecto de la extensión, responder el cuestionario tuvo una duración promedio de veinte minutos. Se evitó fatigar al joven encuestado para que no merme la calidad de sus respuestas. De allí que se eliminaron preguntas consideradas repetitivas o no relevantes a los fines de la investigación y recordando que “no es el número de preguntas lo que determina la amplitud máxima de un cuestionario, sino la duración media de la entrevista. Suele aconsejarse que éste no sobrepase la hora, mejor aún si dura entre treinta y cuarenta y cinco minutos” (Cea D´Ancona 2001:280). Precisamente por el perfil del encuestado y para no perjudicar el clima áulico –teniendo en cuenta el contexto en que se administró el cuestionario– se decidió acortar aún más el tiempo recomendado.

Acerca del procesamiento y análisis de datos, una vez que se contó con la totalidad de cuestionarios completos se realizaron las tareas correspondientes al trabajo de poscampo en gabinete: revisión, edición, codificación y consistencia de los mismos. Para el procesamiento de datos se utilizó el programa estadístico SPSS 11.5 para Windows, con el que cual se diseñó una estructura de base para incorporar cada uno de los campos de información previstos. La carga de cuestionarios tuvo lugar en los meses posteriores a las tomas. Antes fue necesario recuperar y salvar información en aquellos casos donde se presentaba algún tipo de inconsistencia lógica.

En el análisis estadístico se emplearon tablas de contingencia para el registro y análisis de las variables, y se presentaron los resultados en cuadros multivariados. En los cuadros de resultados cada celda está expresada en frecuencias relativas sobre el total de respuestas obtenidas –como los gráficos, salvo que mencionen lo contrario–. Además el epígrafe menciona si la pregunta es de respuesta múltiple, sobre todo porque en esos casos la suma de las frecuencias es distinta de 100. Cuando una cifra supera la longitud, el programa estadístico aproxima hacia arriba los decimales si el valor del último de ellos es igual o mayor que cinco, de lo contrario aproxima hacia abajo. Para la exposición de los datos, se dejó un decimal tal cual el sistema de cálculo, aunque en el relato se redondee la cifra. Como parte del procesamiento, se aplicaron las medidas de tendencia central. Sólo para las variables escalares o de intervalo se utilizó la media aritmética, y como medida de dispersión, el desvío. En tanto para las variables categóricas, nominales y ordinales, además del valor modal se aplicó la prueba no paramétrica Chi-cuadrado de Pearson (X2). Esta prueba permite determinar si existe relación entre dos variables de esa naturaleza; es necesario resaltar que indica si existe o no una asociación, pero no indica el grado o el tipo de relación. Es decir, no revela el porcentaje de influencia de una variable sobre la otra o la variable que causa la influencia. Siempre se trabajó con el valor de alfa 0,05 y el nivel de confianza 95%. Durante el procesamiento, cuando la matriz presentó una considerable cantidad de celdas vacías, la prueba de X2 no pudo realizarse por insuficiencia de frecuencias (observadas y esperadas). El sistema indicó que más del 20% de las casillas de cada tabla tienen frecuencias esperadas menores a 5, por ello, los resultados podrían ser inválidos. Estas notas advierten que existen irregularidades que afectan la muestra, ya sea un sesgo muestral, la fidelidad de los datos o el tamaño de la muestra. Cada vez que esto ocurrió, se salvó esta situación pidiendo la prueba sólo para las principales categorías.

Caracterización de los jóvenes encuestados

En lo que sigue se describe a los jóvenes a partir de las preguntas de clasificación ubicadas al inicio del cuestionario. Como se adelantó, los denominados “aspectos sociodemográficos” permiten trazar el perfil de la unidad de observación pero no constituyen variables de análisis en sí mismas, no sólo porque se las considera aspectos constantes, sino porque la cantidad de casos al interior de cada una es baja y el sesgo en el procesamiento de datos sería importante. Como se mencionó anteriormente, al hacer referencia a la unidad de análisis, sí importa el sexo y la edad porque son aspectos significativos –teórica y metodológicamente– y han sido cruzados con las variables de comportamiento y percepción. En primer lugar, se tomó una muestra compuesta en un 62% por mujeres y un 38% por varones. La edad promedio es 27 años.

El grupo etario 18-25 años –es decir, los jóvenes-plenos– representa poco más de la mitad con el 55% de la muestra, mientras el grupo 26-40 años –los jóvenes-adultos– el restante 45%.

Respecto del entorno, los jóvenes viven y estudian en zonas urbanas. Si bien todas las unidades de la muestra cursan estudios superiores en instituciones educativas ubicadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 66% reside en la Ciudad y el resto en el Gran Buenos Aires. Se deduce que el restante 34% se traslada hacia la Ciudad para estudiar cada día, y posiblemente también trabaje en esa misma zona.

Todas las unidades de la muestra están dentro del sistema de educación formal: cursan estudios superiores no universitarios –profesorados– (9%) y universitarios (91%).

A excepción del profesorado, el 87% asiste a una institución educativa privada.

Respecto de la condición de actividad y su posición en el mercado de trabajo remunerado, los jóvenes pertenecen a la población económicamente activa. El 84% trabaja. Dentro de esta proporción, los varones, y sobre todo el grupo 26-40 años, está casi en totalidad ocupado.

Entre los jóvenes que trabajan, el 91% está empleado en relación de dependencia mientras el resto es cuentapropista o microemprendedor. El grupo 18-25 años trabaja de forma independiente en mayor proporción que el resto; entre ellos, se destacan los varones (12,5%) –podría tratase de las primeras inserciones laborales, muchas de las cuales son ocupaciones informales–.

Como calificación laboral –el nivel del trabajador de acuerdo con la jerarquía de la organización en la que esté inserto–, previsiblemente, los jóvenes debido a su reciente trayectoria académica y laboral no estarían en condiciones de ocupar el nivel directivo –empleos a los cuales corresponden las funciones de dirección, formulación y adopción de políticas, planes, programas y proyectos para su ejecución–. No obstante, casi el 2% indica desempeñarse como “jefe” o “socio” –este nivel se acentúa en los varones, y podría tratarse de microemprendedores con algún trabajador a cargo–. En tanto, el 33% de los jóvenes encuestados ocupa cargos técnicos. Se desconoce si han egresado de carreras con una duración que varía entre los 2 y 3 años, que confieren la capacidad y conocimientos necesarios para desempeñarse en una especialidad de apoyo al nivel profesional. De acuerdo con las respuestas obtenidas al preguntarles a qué se dedica, se trata de analistas contables, de finanzas y de recursos humanos. (Vale mencionar que poco más de la mitad de los jóvenes apunta su ocupación). Por su parte, el 54% ocupa cargos operativos, es decir, desempeña tareas administrativas, comerciales y contables. Dentro de esta categoría se encuentran ejecutivos de cuentas, secretarias, empleados bancarios, entre otras ocupaciones. Poco más del 3% indica ser profesional: posiblemente se trate de jóvenes que al momento de administrar la encuesta se encontraban cursando su segunda carrera. En general, se deduce que los casos observados al finalizar sus estudios ocuparán la categoría profesional, porque se trata de carreras que tienen una duración de cuatro años y conducen a un título profesional: licenciatura. El resto de la muestra se distribuye en empleos no calificados (8%) como babysitter, cajero de supermercado, ayudante de cocina o mozo –autónomos especializados y no especializados–. En términos generales, podría sugerirse que las proporciones tienden a ser parejas entre los niveles ocupacionales al interior de los distintos grupos, por sexo y edad. Las diferencias se encuentran en pocos casos cuando se lee qué han apuntado los jóvenes, y que se registran como “no calificada”. Por ejemplo, babysitter o pedicura como empleos femeninos o repartidor –delivery– y cadete como empleos masculinos.

Pensando en el origen socioeconómico, los jóvenes pertenecen a los sectores medios –medio típico y medio alto–. Si bien en el cuestionario no se incluyó ningún indicador que permitiese calcular el nivel socioeconómico (NES), la deducción es casi una obviedad. En términos generales, trabajan en relación de dependencia –lo que les asegura cobertura médica y tarjeta de débito–, cursan estudios superiores arancelados, poseen computadora –como mínimo– y se conectan a Internet asiduamente. Por último, si bien se desconoce el nivel de ingresos, podría suponérselo según las ocupaciones indicadas, y sugiriendo el gasto mensual en los aranceles educativos.


  1. Mientras la exhaustividad precisa que el sistema de categorías de una variable debe considerar toda la gama de variaciones para garantizar que ningún elemento quede excluido, el criterio de exclusividad señala que las categorías de la variable deben ser mutuamente excluyentes, garantizando que una misma unidad analizada no pueda ubicarse en dos categorías a la vez.
  2. Este problema se evidencia más en cuestionarios autoadministrados, cuyo cumplimiento se deja al arbitrio del encuestado. Bourque y Clark (1994:19) matizan que la exclusión de las categorías de respuesta “no sabe, no contesta”, adquiere mayor relieve en indagaciones conductuales o de hecho (Cea D´Ancona 2001:255).
  3. Los casos recolectados se distribuyen en las siguientes carreras e instituciones: Contador, Economía, Administración de Empresas, Recursos Humanos, Comunicación Social, Sociología, Turismo y Diseño gráfico de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES); Diseño gráfico y Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Belgrano (UB); Trabajo Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA); y Profesorado de Ciencias de la Educación y Profesorado de Psicología (Instituto Joaquín V. González).


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