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5 Gustos y preferencias literarias

Cuando los universitarios reconocen en la práctica de la lectura una alternativa para los momentos de ocio, ¿qué disfrutan leer? ¿Existe un gusto generacional que pueda reconstruirse a partir de sus lecturas predilectas? Para estudiar el modo en que los jóvenes se relacionan con la cultura escrita, además de considerar las capacidades de lectura y competencias intelectuales de esta población, y conocer los hábitos y las costumbres vinculados con el consumo de libros, debiera organizarse modelos de lectura, manifiestos en un gusto de época, que correspondan a una comunidad de interpretación enmarcada socioculturalmente. Este capítulo procura reconstruir las pautas en las que los actos singulares de lectura se ubican y encuentran su sentido: no se trata de reconstruir la lectura sino de describir las condiciones compartidas que la definen, y a partir de las cuales el lector produce sentido en cada lectura (Chartier 1999b:40). Entonces, el eje de este apartado son los contenidos de lectura: qué tipo de lecturas los convocan, cuáles títulos han leído recientemente, qué les atrajo de esos argumentos, qué autores prefieren y qué valoran de sus obras. Presuponiendo que existen intereses comunes generacionales, ¿qué particularidades tienen los libros que consumen en su tiempo libre? Aquella distinción temprana entre la literatura que corresponde a la ‘alta cultura’ y la ‘subliteratura’ (Prieto 1956) ¿estará presente? ¿Continuará ejerciendo influencia? En efecto, los jóvenes responden según aquello que intuitivamente saben que es legítimo: al revelar sus lecturas puede apreciarse cierto efecto de legitimidad (Bourdieu 2003). Sin embargo, a este escenario conocido se agrega un fenómeno contemporáneo: la mundialización de la cultura. Ortiz (1994) analiza dicho proceso a partir de la conquista de nuevos conceptos, como el de juventud, que permite asumir la existencia de segmentos juveniles desterritorializados aunque congregados en tanto unidad teórica. En este sentido, cabe anticipar que en las apuestas literarias de los jóvenes, se vislumbran los efectos de la internacionalización de la actividad editorial y su correspondencia con la globalización de la experiencia cultural. Precisamente, la pérdida de autonomía y especificidad de lo literario tiene su origen en la fusión de lo económico y lo cultural en la industria del entretenimiento desde los años noventa, fenómeno que Ludmer (2009a) llama «pos-autonomía».

Por otro lado, y como se estuvo comentando, además de mantener su rol como lectores, Internet posibilita a los usuarios convertirse en productores de contenidos, a través del diseño de blogs, fotoblogs o perfiles en redes sociales. Allí los sujetos pueden hablar de sí mismos y compartir experiencias con sus ‘audiencias’. Sin embargo, la Red también permite que los lectores intervengan en las producciones de otros. Por ejemplo, el seguidor de una obra puede participar activamente en la elección de personales, guiar a los autores en las escenas favoritas, sugerir títulos y otras actividades de divulgación, como presentar autores y recomendar libros dentro de una comunidad virtual. En este sentido, la identidad ha dejado de ser inmutable para convertirse en un conjunto de prácticas en permanente redefinición de sujetos diversos que se mueven en espacios heterogéneos. Lo que se ha modificado no es el deseo de pertenecer, sino el sentido y las formas de pertenencia (Winocur 2006, 2010). De este modo, surgen nuevas comunidades de interpretación nucleadas en espacios virtuales donde los lectores pueden expresarse on line acerca de tramas, personajes y autores. Cabe recordar que las capacidades y las situaciones de lectura son históricamente variables. Como se señaló, la práctica de la lectura no siempre fue un acto privado, íntimo, secreto, consignado a la individualidad. Por ejemplo, entre los siglos XVI y XVIII, en zonas urbanas, la relación con los textos remitía a una lectura colectiva en la que unos lectores manejaban los contenidos y los descifran para otros, de tal forma que lo que se ponía en juego era algo que sobrepasaba la capacidad individual de lectura. Entonces, estas formas modernas de lectura e interacción podrían ser pensadas como un regreso a los modos antiguos de experiencia literaria basados en la oralidad. Incluso, que los escritores incorporen en los blogs y blognovelas los comentarios de sus lectores podría ser la versión moderna de lo que fue la participación de los lectores en la novela del siglo XVIII mediante el envío de cartas a los autores. Incluso, la supervivencia de la figura del escritor y de la obra de arte como unidad orgánica ya estuvo cuestionada en el pasado. Precisamente, este ‘empoderamiento’ del lector y los nuevos modos de participación juvenil es sobrevolado en este apartado. Si en los capítulos anteriores se analizan las prácticas culturales mediante hábitos y pautas de consumo y exploran las apreciaciones de los jóvenes sobre los nuevos modos de leer, en este punto se focaliza en la naturaleza de los contenidos que los universitarios prefieren leer.

MATERIALES Y MÉTODOS. Este capítulo aborda los objetivos a) conocer el tipo de lectura que prefieren leer; y b) indagar cuáles son los autores preferidos y qué valoran de su obra. El material que se analiza surge de las respuestas de los universitarios encuestados a las preguntas 15.10 a 15.12 del cuestionario. Se trabajó con una subpoblación conformada sólo por lectores: los jóvenes que comentaron haber leído al menos un libro en el último año –utilizando el mismo criterio de segmentación sugerido por el CERLALC–. Mientras la base total estuvo conformada por 360 casos, ésta reduce a 223 casos. Al momento de caracterizar las preferencias literarias, se tomaron las menciones más reiteradas a modo de corpus de títulos y autores para analizar. Como dichas menciones se presentaron heterogéneas y muy dispersas, al procesar los datos no fue posible asignar frecuencias relativas. Por ello, se las consideró una masa crítica de libros, lo que supuso un trabajo artesanal de reconstrucción de preguntas abiertas que implicó un razonamiento de tipo inductivo.

Tipo de lectura preferida

Este apartado continúa estudiando a los jóvenes que se asumen lectores regulares. Se les preguntó qué tipo de lectura prefieren para sus momentos de ocio y elaboró un sistema de categorías propio en función de los intereses que se presuponía tuvieran, considerando el utilizado en las encuestas nacionales y la clasificación comercial de la CAL.[1]

De acuerdo con los resultados obtenidos, el 74% de los jóvenes disfruta de la ficción y literatura. Es importante destacar que en esta categoría se considera a la literatura en sus variantes narrativa, sea cuento o novela, poesía y teatro o guiones. Esta proporción es particularmente notoria entre las mujeres menores (83%), más aún si se compara este grupo con los varones mayores (60%). Esta contundente adhesión de los jóvenes a la ficción y literatura resulta absolutamente congruente con los registros de la industria editorial al exponer que las mayores tiradas de ejemplares corresponde al rubro Literatura (27%) seguido del libro Infantil y Juvenil (24%) (CAL 2013).[2] Asimismo, indirectamente se confirma la predisposición de los lectores hacia la literatura mediante la variable tenencia de libros en el hogar. Según la ENHL 2011, de cada cien libros en la biblioteca de un argentino, ochenta pertenecen al rubro Literatura.[3]

Por su parte, parece que la novela gráfica no es una opción de lectura para los jóvenes, pero si se detiene en las mujeres mayores, se observa que fueron las únicas en elegirla (4%). Con respecto los géneros de no ficción, el 2,5% de los jóvenes lectores elige el ensayo como lectura de tiempo libre; los principales lectores de este género son los varones mayores (5%) quienes estadísticamente impulsan la categoría –los varones menores no la mencionan, y las mujeres, en una proporción muy baja–. En tanto, el 3% de los universitarios elige la biografía como lectura de tiempo libre. Los varones (6%) superan en cinco puntos a las mujeres, sobre todo los menores (8%); cabe decir que los varones mayores eligen el ensayo y la biografía en proporciones semejantes. En tanto, la divulgación científica o los textos técnico-profesionales particularmente son aceptados entre los varones (12,5%) que cuadruplican la proporción femenina. Cabe decir que mientras en los varones no hay diferencias por edad, en las mujeres se evidencia una distancia importante –las mayores duplican la incidencia de las menores de 25 años–. Por otro lado, el 7,5% de los lectores dice leer autoayuda, espiritualidad y superación; justamente, leer autoayuda se destaca entre la población femenina (9%) respecto de la masculina (5%). Aunque específicamente es muy baja la cantidad de jóvenes que dice leer religiosidad y esoterismo, debiera mencionarse al 5% de los varones mayores. Luego, el 3,5% de los jóvenes lectores opta por la investigación periodística; en esta categoría sobresalen notablemente los varones (6%) que triplican la proporción de mujeres que lee este género, tendencia que se acentúa en los mayores alcanzando el 8%. Este dato es coherente con el hecho que sean los varones los interesados en programas televisivos con contenido político y periodístico en mayor medida respecto de las mujeres como se evidenció. En este sentido, podría concluirse que si bien más de la mitad de los varones elige ficción y literatura, en ellos se advierten otras preferencias literarias. Por ejemplo, disfrutan de la no ficción: ensayo, biografía, divulgación científica e investigación periodística en una proporción considerable (28%) con respecto a las mujeres (9%), ya que ellas están concentradas en la ficción. Nuevamente, este dato guarda coherencia cuando se analizan las respuestas sobre contenido televisivo: las mujeres miran programas vinculados con la ficción mientras los varones consideran otras alternativas.

Otro dato interesante que se desprende de los resultados es que la categoría autoayuda, espiritualidad y superación si bien se aleja bastante de la mayor frecuencia, es el segundo tipo de lectura que eligen los jóvenes (esto será corroborado en breve cuando se vea cuáles títulos han leído recientemente). Para pensar estos datos en contexto, recuérdese que en Antecedentes se señaló que la literatura de ficción es la favorita del público lector, y dentro de las generalidades, los libros de autoayuda –leídos especialmente por mujeres y sujetos de nivel socioeconómico medio y alto–. Además, se dijo que las ciencias sociales adquieren relevancia en buena medida por la lectura relacionada con la actividad académica, y que los libros religiosos son frecuentemente leídos en República Dominicana y Brasil. En suma, el tipo de lectura que eligen los jóvenes está dentro de las regularidades empíricas de la región (CERLALC 2008, 2010, 2012a, 2013b). También se corrobora esta tendencia al revisar la ENHL 2011: sin duda, los géneros literarios más leídos por los argentinos son la novela y el cuento.[4]

Para una mejor representación gráfica se agruparon las categorías con mayor nivel de ocurrencia: ficción –ficción y literatura junto con novela gráfica–, no ficción –ensayo, biografía, divulgación científica e investigación periodística– y autoayuda con religiosidad (que no son lo mismo pero aún así se juntaron dada su carga ‘espiritual’, y en ocasiones porque su contenido difuso no permite catalogación).[5] Si se toman las respuestas totales agrupándolas en dichas categorías, podría resumirse que el 74% de los jóvenes lee ficción, el 16,5% lee no ficción y el 9,5% lee autoayuda y/o religión. Por último, la prueba de independencia indica que el tipo de lectura se relaciona con el sexo de los jóvenes lectores; en este sentido, el siguiente gráfico permite comparar preferencias literarias de mujeres y varones:

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Por otra parte, se indagó en el género literario preferido. Para ello se conformó una subpoblación a partir de quienes eligieron “ficción y literatura” en la variable anterior, y se les preguntó qué genero prefieren leer. Se entiende que los géneros literarios clasifican las obras literarias según su contenido, y que tradicionalmente se los divide en tres grandes grupos: narrativa –cuento, novela, fábula–, lírica y drama. El sistema de categorías utilizado contempla géneros de ficción por temáticas: policial, terror, romance, aventuras, etcétera.

Los géneros policial y detectivesco y fantasía presentan mayor frecuencia entre los jóvenes (22%). Para el género policial, los varones son los principales lectores (37%) duplicando la proporción de mujeres; al interior de los grupos etarios se observa que los jóvenes-adultos de ambos sexos tienden a preferir los policiales más que el resto. Con respecto al género aventura, fantasía y viajes, tanto mujeres como varones refieren escogerlo en igual proporción. No obstante, por grupos etarios aparecen algunas singularidades: casi el 33% de las mujeres menores gusta del género, quienes impulsan esta categoría, y luego el 26% los varones mayores.

Descendiendo considerablemente, aparecen los otros géneros. Así, el romance es una elección característica del sexo femenino: el 24% de las mujeres lo prefiere y apenas un 2% de los varones. Entre las mujeres, la tendencia indica mayor incidencia en las menores de 25 años (26%). Luego, el 16% de los jóvenes prefiere el terror, suspenso e intriga; mientras el 20% de las mujeres lee este género, lo hace sólo el 9% de los varones. Se destacan bastante las mujeres mayores (29%) y los varones mayores (13%) respecto de los más jóvenes. Podría inferirse que también la edad define la preferencia de este género. Luego, la ficción histórica es elegida por el 13% de los jóvenes; en el grupo de mujeres la diferencia en las respuestas es poco notable: las menores (12%) superan en dos puntos porcentuales a la mayores. En tanto entre los varones la brecha entre los grupos etarios es más notoria: se destacan los varones menores con el 22% frente a los mayores (13%). Como regularidad podría decirse que los jóvenes-plenos tienden a preferir la llamada “novela histórica” en mayor proporción que los mayores. Considerando el total de lectores se advierte que para el género de la ciencia ficción las preferencias bajan significativamente respecto de las categorías recién mencionadas: apenas el 6,5% opta por este tipo de lecturas. Si bien los varones (9%) superan en cinco puntos porcentuales a las mujeres, esta preferencia literaria se hace aún más marcada en los varones menores de 25 años (13%). Por último, el género humor sólo es elegido por los varones (4%); no obstante, en la variable anterior se observó que era mínima la cantidad de universitarios que optaron por la novela gráfica o los comics, que si bien no son necesariamente humorísticos, hay una tendencia a considerarlos dentro del género.

Una conclusión es que en tipo de lectura los jóvenes están muy concentrados en un par de categorías, mientras que en género se distribuyen de forma más pareja. Podría inferirse que mientras sea ficción los géneros tienden a variar.[6] Cabe señalar que la prueba de independencia indica asociación entre género literario y el sexo de los jóvenes. Precisamente se elaboró un gráfico tomando los géneros más elegidos para comparar las preferencias en mujeres y varones: 

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Título del último libro leído por placer

Después de haber indicado qué tipo de lectura y género prefieren para su tiempo libre, se les solicitó que indicaran el título del último libro leído por placer. Cabe señalar que este interrogante no se considera en las Encuestas Nacionales de Lectura. Sin embargo, se encontraron los estudios del SNCC 2004 y 2006[7], y un relevamiento periódico del Gobierno de la Ciudad que indagan estas cuestiones –éste mantiene una perspectiva de mercado desde el lado de la oferta y no del consumidor–.

Al procesar las preguntas abiertas –porque los jóvenes debían escribir el título del libro– se halló que el 66% elige un título de ficción. En esa proporción se corrobora la mayor predisposición de las mujeres hacia la ficción respecto de los varones, cuyas elecciones son más parejas. En cuanto a los libros leídos, del mismo modo que en los relevamientos mencionados, se observa una importante y heterogénea dispersión de títulos. No obstante, la incidencia de las menciones es absolutamente coherente con el apartado anterior donde se evidencian las preferencias literarias: en primer lugar la ficción, luego la no ficción y en tercer lugar el autoayuda. También se pudo corroborar los gustos literarios en cuanto a los géneros por temáticas: quienes leen ficción prefieren el policial y la fantasía.

A continuación, se presentan los libros mencionados. El orden en el que aparece cada título indica la incidencia de la respuesta. Sin embargo, no fue posible otorgarles una frecuencia relativa debido a la gran cantidad de casos polarizados, aunque sí puede decirse que las principales reiteraciones están concentradas en un cuarto de la muestra.

Dentro de las menciones más reiteradas encabeza el listado El psicoanalista (2003) de John Katzenbach. Resulta ser el último título leído por los universitarios en la mayoría de los casos, y el más vendido del autor. La novela se estructura en capítulos más bien cortos, en los que un personaje principal pone a prueba su capacidad para evitar su propio suicidio frente a la presión de un desconocido. Del mismo autor, aunque en una proporción bastante menor, los jóvenes han comentado leer El profesor (2012), otra novela policial con importantes elementos de suspenso. Katzenbach es conocido por sus novelas de intriga psicológica y grandes dosis de acción que obtienen un enorme éxito comercial internacional. Varios de sus textos han sido llevados al cine, y en ocasiones, ha sido él mismo el encargado de elaborar el guión. Cabe resaltar que en ambos textos se incluye el suicidio como alternativa ante un conflicto que sus protagonistas deben resolver. Hasta la fecha, ambos libros se comercializan en tiendas de consumo masivo y ocupan los anaqueles de la cadena Farmacity. En segundo lugar, los jóvenes han leído la primera y –hasta el momento– única novela del conocido licenciado en Psicología Gabriel Rolón, Los padecientes (2010). Ésta cuenta la historia de una psicoanalista que se ve envuelto en un enredo policial de intriga y suspenso tras acompañar a una de sus pacientes en el descubrimiento del asesino de su padre.

Véase que estas primeras menciones pertenecen al subgénero thriller psicológico. Éste suele presentar un enfrentamiento no físico entre los personajes, en el que la inteligencia, el aspecto intelectual y los juegos mentales tienen un rol central. Los personajes suelen ser médicos/psiquiatras/psicólogos, policías/detectives, abogados y amantes. La intriga y el suspenso, así como elementos del género policial, se encuadran en un ámbito psicoterapéutico. Aunque con un nivel de incidencia bastante menor que los anteriores, los jóvenes han leído Un año con Schopenhauer (2008) de Irvin Yalom. Se trata de una novela cuyo protagonista, un psicoterapeuta de 65 años, descubre que tiene una enfermedad terminal. Decide rastrear a un antiguo paciente, su único fracaso como terapeuta, para ofrecerle una segunda oportunidad, quien lo introduce al pensamiento de Schopenhauer. La trama es el recorrido vital de un hombre sensible a quien la inminencia de la muerte lo lleva a hacer un balance de su vida. Si bien no pertenece al género policial, también aquí el relato se enmarca en un consultorio psicoterapéutico, con un marcado vocabulario psicoanalítico, y como personajes, nuevamente: el analista y su paciente.

Según el orden de reiteración, los jóvenes lectores han comentado leer La reina en el palacio de las corrientes de aire (2007) de Stieg Larsson. Ésta es la tercera entrega de la sueca trilogía “Millennium” cuyos títulos anteriores son Los hombres que no amaban a las mujeres (2005) –que también indican en una proporción semejante– y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2006). Si los títulos mencionados son el inicio y el desenlace de una historia que forma parte de una trilogía, cabe suponer que los jóvenes han leído o leerán el segundo de los libros. Los textos recrean el clásico ambiente de suspenso, misterio e intriga: un policial típico de novela negra –estilo Agatha Christie–. Los personajes principales son un joven periodista y una hacker de 24 años, estereotipada y algo conflictuada, que con la colaboración de los investigadores de la revista Millennium deben resolver un crimen; en la última entrega, la protagonista planea su venganza. Tal ha sido el fenómeno mediático de la trilogía, que después de ser llevada al cine sueco, se realizó una remake norteamericana en 2011.

En una proporción similar, los jóvenes lectores mencionaron a la saga de vampiros “Crepúsculo” de Stephenie Meyer. Específicamente nombraron Luna nueva (2006) –la segunda entrega– y Amanecer (2008) –el último de los títulos–. La saga incluye otros dos títulos Crepúsculo (2005) y Eclipse (2007). Cada uno de ellos vende millones de ejemplares atrayendo a lectores adolescentes y adultos en varias regiones. La novela describe el conflicto interno sufrido por el protagonista masculino cuando reflexiona el riesgo que supone convivir con el mundo vampírico para su amada humana. En el mercado del libro se anuncia a Meyer, escritora que apunta hacia el segmento juvenil, la posible sucesora de la novelista J.K. Rowling, creadora de “Harry Potter”. Aunque en una proporción menor, los jóvenes también han comentado leer las aventuras del joven mago. Vale mencionar que tanto “Crepúsculo” como “Harry Potter” han sido pensados inicialmente como literatura juvenil, aunque el público lector se ha prolongado más allá de los límites etarios.[8] Precisamente, un estudio de Publishers Weekly (2012) revela que poco más de la mitad de los lectores de literatura juvenil está fuera del rango de edad al que supuestamente pertenecen estos libros –el principal segmento yace entre los 30 y 44 años, quienes representan un 28% de las ventas–. En ese relevamiento, cuando se les preguntó para quienes compran estos libros, el 78% de los encuestados dijo que lo hace para la propia lectura.[9]

En los últimos años la literatura infanto-juvenil ha tenido un importante crecimiento en publicaciones. A este tipo de lecturas se las denomina con la sigla YA –Young Adult–, acuñada por los medios y los mismos lectores.[10] Parte de su éxito coincide con el surgimiento de espacios en la Red donde jóvenes de todo el mundo escriben y elaboran videos opinando sobre títulos recientes. Por ejemplo, en la plataforma Youtube, los llamados booktubers se encargan de presentar y reseñar libros juveniles así como de mostrar sus bibliotecas personales y recomendar cómo debe iniciarse en la práctica un futuro booktuber.[11] Otras prácticas que ganan adeptos entre el colectivo juvenil, compatibles con dicha plataforma, son el booktalk –conversaciones sobre libros que involucran a varios lectores–, y el bookhaul –presentación de las novedades editoriales y de las últimas adquisiciones de los mismos booktubers–. Lo cierto es que los grandes sellos aprovechan esta difusión casi gratuita aliándose con estos jóvenes lectores al enviarles ejemplares de prensa para reseñar e invitarlos a eventos literarios específicos como presentaciones de libros y firmas de autores.

Considerando estas prácticas aparece un tipo de comunidad interpretativa virtual que guarda un reducido espacio para la tradicional lectura individual y silenciosa, girando más bien en torno de la lectura participativa y colaborativa. En este sentido, además debiera mencionarse el fenómeno insipiente fanfiction. Por ejemplo, fanáticos de “Crepúsculo” han escrito un blog que origina el libro Cincuenta sombras de Grey de E.L.James –que los jóvenes del propio relevamiento también comentaron leer, aunque en una proporción baja–.[12] Otra acción que da cuenta de la alianza entre lectores y productores es la reciente iniciativa de los productores de esta misma saga que estimula el envío de narraciones para continuarla.[13] ¿No podría considerarse estas modalidades, la versión moderna de lo que fue la participación de los lectores en la novela del siglo XVIII mediante el envío de cartas a los autores? Incluso el fenómeno de las blognovelas, que ya tiene varios años en el circuito literario virtual, se caracteriza por la participación activa –y en ocasiones, colaborativa– de sus lectores, y por la inmediatez entre la escritura y la recepción al constituirse por entregas. Precisamente, la ficción por entregas y el folletín fueron un paso en el camino de la profesionalización de los escritores en la literatura (Sarlo 2004). En este sentido, puede considerarse que si hasta el siglo XX los diarios fueron una primera etapa para la publicación de las novelas en formato libro, a partir del siglo XXI las publicaciones en Internet podrían estar cumpliendo ese mismo cargo.[14] En suma, la participación de los lectores en el proceso de creación y la entrega periódica de literatura parecen tener orígenes antiguos. Si bien los jóvenes encuestados no revelaron participar de estas comunidades –recuérdese que cuando se les preguntó por quiénes son sus recomendadores, sólo el 2% hizo referencia a las comunidades virtuales–, los títulos que han citado circulan por estos espacios. No obstante, podría sugerirse que se trata de un nicho de mercado compuesto por un público ávido de novedades, leal y socialmente activo.[15]

De acuerdo con las reiteraciones de los universitarios, debe señalarse a la novela de la reconocida escritora chilena Isabel Allende, El cuaderno de Maya (2011). La historia cuenta las peripecias de una joven, abandonada por sus padres, y que perdida en el mundo del alcohol y las drogas, paulatinamente se abre paso hacia una nueva vida. Este libro es muy distinto a lo que Allende había estado escribiendo, puesto que agrega rasgos de suspense dejando el romanticismo y algo de realismo mágico que caracterizan a sus historias. Por otra parte, las jóvenes lectoras también han comentado leer La casa de los espíritus (1982), De amor y de sombra (1984), Paula (1994), Retrato en sepia (2000) e Inés del alma mía (2006) de la misma autora. Si se considera la reiteración de El cuaderno de Maya y se agregan estos otros títulos, Allende se constituye como la principal autora leída por las jóvenes.

Siguiendo el orden de menciones, cabe nombrar Lo que dicen tus ojos (2011) de Florencia Bonelli. Ésta es la primera novela y una de las más populares de la autora. El argumento cuenta la historia de una joven periodista que sufre un desengaño amoroso, y que para recuperarse acepta un puesto en la embajada de su país en Ginebra. Es una novela romántica e histórica que, ambientada en los desiertos y palacios árabes, cuenta la historia de la familia Al Saud que tiene su continuación en la trilogía Caballo de Fuego (2011 y 2012) –que incluye París, Congo y Gaza– que las jóvenes también mencionan, así como la bilogía Indias Blancas I y II (2005).[16] Ciertamente, Allende y Bonelli apuntan al segmento femenino, escriben ficción típicamente para mujeres jóvenes-adultas. Como rasgo común, en sus relatos suele aparecer una historia romántica con enredos familiares a través de sucesivas generaciones, y el contexto histórico que la enmarca. Las lectoras encuentran en estos libros una cuota de romanticismo que evade y una de contenido socio-histórico que enseña.

Si bien los anteriores son los libros con mayor incidencia de respuesta dentro de la población de mujeres, vale señalar otra historia típicamente femenina, Orgullo y prejuicio (1895) de Jane Austen, publicada por primera vez en 1813 como obra anónima. Esta clásica historia de amor y malentendidos que tiene lugar en la clasista Inglaterra de finales del siglo XVIII ha sido adaptada a programas de televisión y películas en varias ocasiones. Recientemente, en 2005, tuvo una amplia difusión a nivel mundial por su última adaptación al cine. En esta narración podrían encontrarse el romanticismo y el contexto histórico que caracterizan a las novelas de Bonelli, así como una galería de personajes que conforman un sutil retrato de época: los vaivenes sentimentales y el análisis de las relaciones humanas sometidas a un rígido código de costumbres.[17] Estas narraciones son, para las mujeres de hoy día, como las novelas sentimentales lo fueron para las muchachas de principios de siglo XX: “textos serviciales: dóciles a la lectura, aproblemáticos, centrados sobre el democrático mundo de la emoción” (Sarlo 2004:29). ¿Acaso Madame Bovary no leía novelas románticas para evadirse, entre otras cosas, del tedio que le producía la vida cotidiana? Como tantas mujeres, ella imaginaba a través de los libros historias de amor que se anudaban a sus propias fantasías. 

También con varias menciones y sin distinguir mayor predisposición entre varones y mujeres, se encontró un clásico de la literatura nacional: la célebre Rayuela (1963) de Julio Cortázar. Como es sabido, se trata de una narración introspectiva mediante el monólogo interior de su protagonista. El estilo narrativo juega con la subjetividad del lector y tiene múltiples finales. Es considerada una de las primeras obras surrealistas de la literatura argentina cuya aparición revolucionó la novelística castellana: por primera vez, un escritor transgredía el orden tradicional de una historia y el lenguaje para contarla –de allí que suele llamársela ‘antinovela’ aunque el mismo Cortázar prefería denominarla ‘contranovela’–. Se destaca del resto de los títulos mencionados por el año de publicación, además de convivir con narraciones muy diferentes desde el punto de vista estético y argumentativo. Actualmente es una de las novelas más vendidas, y lo más importante: el principal público es joven, fenómeno que sorprendió al mismo Cortázar en su momento.[18]

Tanto el texto de Allende como el de Cortázar, podrían pensarse como novelas autorreferenciales –sin duda, muy diferentes desde lo estético y estilístico– en las cuales el lector encuentra una voz narrativa verosímil.  En este sentido, conviene señalar que en pocos casos han mencionado La insoportable levedad del ser (1984) de Milan Kundera, reeditada hasta la actualidad cada año: un auténtico long seller. Ambientada en Praga durante 1968, trata de un hombre y sus dudas existenciales en torno a la vida en pareja. La novela relata escenas de la vida cotidiana trazadas con un profundo sentido trascendental: la inutilidad de la existencia y la necesidad del eterno retorno de Nietzsche. El texto fue llevado al cine un año después de su publicación.

Entre los títulos que aportan los varones en sus menciones, aparece Juego de tronos, novela de fantasía escrita por el estadounidense George R.R. Martin en 1996 y ganadora del premio Locus al año siguiente. La saga, de la que este título forma parte, es conocida por tener personajes complejos, giros violentos y repentinos e intrigas políticas bien desarrolladas. La novela transcurre en un mundo con reminiscencias de la Europa medieval donde la magia y las criaturas míticas del pasado enmarcan las luchas de poder, guerras civiles y una posible amenaza externa. Este volumen inicia la adaptación en cómic con Juego de tronos, la primera parte de la saga best seller mundial que ocupa los primeros cuatro volúmenes de esta serie de novelas gráficas. Asimismo, los varones mencionan a Los juegos del hambre (2008) de Suzanne Collins. Se trata de una novela de fantasía que incorpora elementos de la ciencia ficción, y que está inspirada en el mito de Teseo con el Minotauro, los juegos de gladiadores romanos y los reallity shows contemporáneos. Pertenece a la saga “Los juegos del hambre” que incluye otros dos títulos: En llamas (2009) y Sinsajo (2010). La historia se desarrolla en Panem, una civilización postapocalíptica ubicada en la antigua América del Norte, que engloba El Capitolio y trece estados/distritos bajo su control. El Distrito 13 un siglo atrás inició una rebelión ante El Capitolio; y como castigo y para evitar futuros levantamientos, este último creó un evento anual en el cual los doce distritos restantes deben enviar dos tributos, un varón y una mujer de entre 12 y 18 para que luchen en la arena/bosque hasta que sobreviva uno mientras los habitantes del Panem los mira por televisión. Los temas centrales son la pobreza extrema, el hambre, la opresión y la guerra.

Estos últimos dos títulos que los jóvenes varones comentan ofrecen mundos fantásticos con personajes mitológicos, tramas épicas y sociedades distópicas, pueden englobarse en el subgénero fantasía heroica, donde abundan los componentes mágicos y de aventura, una clara ambientación antigua o medieval y sociedades tecnológicamente atrasadas. En ocasiones estos libros son compatibles con la historieta y los videojuegos. A propósito, si bien una minoría (4%) eligió jugar video-games como actividad de tiempo libre (Punto 3.2) cabe mencionar el modo en que estos juegos evolucionaron al punto de convertirse en piezas de ficción. En Escenas de la vida posmoderna (1994) Sarlo analiza los videojuegos clásicos, aquellos primeros games surgidos en los años ochenta y consumidos a lo largo de los noventa, como el Pacman o Tetris, los cuales ponían de manifiesto la “lógica de variación y repetición que como ley del juego” y que el secreto estaba en un límite nítido entre ciclos de peripecias y vacio de sentido narrativo. “En cada unidad se gana o se pierde sin que se altere ningún relato… No hay historia sino unidades discretas. El videogame clásico rechaza la narración: el suspenso depende de los cálculos que realice la consola terminado el juego” (1994:52-53). Sarlo ya vislumbraba que el futuro del juego sería abordado por el cruce entre films y games; y en efecto, hoy muchos son diseñados como prolongaciones de las sagas llevadas al cine. En rigor, libros, películas y games se retroalimentan y complementan. Mientras en aquellos primeros juegos se ofrecía un tema, un título y una batería de personajes y la promesa de una historia sin ficción, actualmente hay relatos que continúan la ficción del libro que les sirve de soporte. ¿Sería oportuno sugerir que los jóvenes canalizan su necesidad de ficción también en el consumo de este tipo de video juegos?

Lo cierto es que la industria del entretenimiento ha sabido incorporar los textos originales: en el caso de Los juegos del hambre, Collins trabajó en el guión original y la canadiense Lionsgate Entertainment adquirió los derechos para la distribución mundial de la película; en tanto los textos de Martin de Juego de tronos fueron adaptados para la serie que la cadena HBO desarrolló y distribuyó en cuatro temporadas. Si bien la industria del cine lleva adaptando libros e historias conocidas desde sus orígenes, la tendencia más marcada aparece hacia 2001 con la adaptación a la gran pantalla de “Harry Potter”. Podría decirse que la sucesora de la saga del niño mago fue la saga de corte paranormal “Crepúsculo” en 2008, y la saga que le siguió es “Los juegos del hambre” en 2012. Resulta que estos textos YA son compatibles con un fenómeno reciente de la industria: 4-quadrant movie. Como los libros, las películas apuntan a públicos amplios repartidos en cuatro cuadrantes: mujeres y varones, mayores y menores de 25 años.[19] Asimismo, la publicación de cada título se convierte en un acontecimiento por sí mismo. Sólo así se explica, por ejemplo, el gran show global que se organiza en cada nuevo lanzamiento, y que sólo en 24 horas se vendan millones de ejemplares en el mundo. ¿Es sólo curiosidad por saber qué le irá a pasar al personaje de la saga? Indudablemente, este fenómeno se explica por el deseo de pertenencia: formar parte de una comunidad de interpretación y experimentar un encuentro con pares.

En términos literarios, como rasgo característico, podría decirse que las lecturas de estas narraciones son realizadas desde disposiciones estéticas y hábitos culturales con un nivel reducido de incertidumbre; precisamente, así funcionan las narraciones en serie. Para el mercado significa asegurar la rentabilidad, pero para los jóvenes, ¿no es también reducir riesgos de lectura? y/o ¿podría tratarse de un fenómeno de fanatismo juvenil e identificación con las historias de los personajes?

Los señalados hasta el momento son libros de ficción. Como se dijo, los jóvenes han sido coherentes en indicar los títulos recientemente leídos en función de sus gustos. Por ello, con un nivel de incidencia menor aparecen luego los libros de no ficción. Como ejemplo, el más reiterado es la biografía del reconocido creador de Apple, Steve Jobs (2011). El autor entrevistó en más de cuarenta ocasiones a Jobs durante dos años, así como a las personas de su entorno: familiares, amigos, adversarios y colegas de Apple. Publicó la biografía de uno de los íconos indiscutibles de este tiempo, quien si bien colaboró con el libro, no pidió ningún control sobre el contenido, ni siquiera el derecho a leerlo antes de la publicación. El sello editorial puso énfasis en la promoción de la obra haciendo coincidir el lanzamiento del libro con la fecha del fallecimiento de Jobs. Por otro lado, la no ficción de tipo ensayístico: los universitarios mencionaron haber leído Patas arriba. La escuela del mundo al revés (2010) y Las venas abiertas de Latinoamérica (1971) de Eduardo Galeano.[20] En tanto, de divulgación y revisionismo histórico, los universitarios comentaron haber leído Mujeres tenían que ser (2011) y Mitos de la historia argentina (2004-2013) de Felipe Pigna. Precisamente, durante los últimos meses de 2011 encabezó la lista de los más vendidos el historiador Felipe Pigna que publicó Mujeres tenían que ser (Planeta), que toma como eje la figura femenina desde los días de la Conquista hasta 1930, un período ilustrativo de las vicisitudes vividas en pos de su emancipación. Otras menciones menores han sido Economía 3D (2010) de Martín Lousteau, que lideró las ventas en la Feria del Libro de 2011, y Freakonomics (2006), una colección de artículos de economía, de Levitt y Dubner. En ambos casos, los autores son jóvenes economistas mediáticos que hacen divulgación científica en un lenguaje llano, estableciendo una relación cercana con su público lector y/o televidente. Precisamente, tomando como referencia las ventas de 2012, los libros de no ficción vinculados a la política y a la historia reciente del país fueron los más vendidos durante ese año, marcado por las elecciones nacionales y los últimos coletazos de los festejos del Bicentenario. Según el ranking que presentó oportunamente la Revista Fortuna, a partir del relevamiento de ILHSA en sus puntos de venta El Ateneo y Yenny, de los diez primeros puestos, cuatro pertenecen a los argentinos Luis Majul, Sandra Ruso, Martín Lousteau y Gabriel Rolón –los dos últimos, leídos por los jóvenes universitarios–.

Finalmente, el género de autoayuda. Sin duda, las mayores reiteraciones corresponden a otros dos libros del licenciado Gabriel Rolón, pero en esta oportunidad no se trata de ficción, sino de un compendio con relatos de sus propios pacientes de la clínica psicoanalítica. El psicólogo y autor escribió y publicó Historias de diván (2008) y Encuentros. El lado B del amor (2012), ambos compilan una serie de casos de pacientes reales atendidos en su propio consultorio. Asimismo, se nota la presencia de varios best sellers de autoayuda devenidos en auténticos long sellers. Considerados clásicos de la espiritualidad como La novena revelación (1993), Tus zonas erróneas (1976) y Mujeres que aman demasiado (1990) –reeditados recientemente–, y aunque más próximo en el tiempo, El secreto (2008). Estos libros asumen que toda la ‘ayuda’ que los lectores precisan para sus problemas está en ellos, sin necesidad de consultar a un profesional. En este género aparece la idea de repensar los problemas como solucionables o incluso como eventos positivos, y la creencia de que el lector puede solucionar su propia molestia es en sí misma una forma de aliviar el malestar. Asimismo, muchos libros utilizan un imperativo en el título que incita e incluso obliga a la acción. Otro título bastante reiterado es El Alquimista (1988) de Paulo Cohelo. Este libro, considerado una paráfrasis de Las mil y una noches, cuenta las aventuras de un héroe que busca su tesoro lejos de su hogar, para regresar a él y hallarlo allí mismo, sufriendo durante todo el viaje una transformación sobre su visión del mundo.[21] Considerando el tipo de relato y que originalmente fue publicado por una editorial brasileña dedicada a libros de magia negra y artes ocultas, cabe pensar que este libro está entre el autoayuda y la ficción. Del mismo autor, los jóvenes también mencionan Verónica decide morir (1998). Estos libros, así como las novelas romántico-históricas, fueron mencionados por las mujeres con excepción de El Secreto y El Alquimista, también leídos por los varones.

Cabe decir que cada reencarnación de un libro apunta a un nuevo público. Los clásicos de la literatura así como las reediciones de best seller de literatura y aún de autoayuda que han leído los jóvenes son ejemplo de esto. No obstante, un movimiento como el del boom de la literatura latinoamericana, en los sesenta y setenta, “hoy atraviesa una fase casi residual, donde sólo los consagrados de esos años conservan ese público masivo que se construyó entonces” (Sarlo 1994:136).

Por último, cuando se pidió a los jóvenes que valoraran los títulos leídos, en la mayoría de los casos calificaron positivamente el libro con pocas palabras: “excelente” y “muy bueno”, “atrapante” o “me gustó mucho”. En varias ocasiones los puntuaron: les asignaron números a modo de calificación. Esto no es un dato menor porque demuestra cierta incapacidad de los jóvenes para relatar una experiencia de lectura propia. Da cuenta además, de su premura por responder e intención por economizar las palabras. ¿Esto no evidencia, en cierta forma, su imposibilidad de expresión escrita y es congruente, al mismo tiempo, con el bajo rendimiento académico –que se observa tempranamente en la prueba PISA así como en las exposiciones orales en las aulas–? Al analizar las respuestas de los jóvenes, cabe citar la apreciación de Sarlo en su estudio de la novela sentimental, aunque cabría extendérsela hacia todas los géneros:

[…] el nuevo público medio y popular estaba poco entrenado para realizar operaciones de distanciamiento crítico respecto del material que consumía. Sin embargo, también es difícil atribuirle una actitud por completo cínica, que lo hubiera impulsado a confesar: estoy leyendo pésima literatura comercial, destinada sólo a alimentar mis ensoñaciones y reparar, en lo simbólico, mis frustraciones y carencias (2004:48).

Características literarias y comerciales de los libros preferidos

Como particularidad literaria común en este tipo de libro domina el lenguaje claro, puesto que la exuberancia y la densidad de prosa son enemigos de la gran difusión. Generalmente predomina el contenido sobre la forma, y posiblemente por ello son tan codiciados para la adaptación cinematográfica. En el best seller resulta fácil encontrar estrategias que ofrecezcan una lectura amena marcada por la dosificación de la intriga. En estas obras, con una clara vocación de entretenimiento, predomina la acción sobre la reflexión. En términos estrictamente comerciales, los títulos que los universitarios mencionan en este género y los anteriores están ubicados en el tope de los registros de ventas y pertenecen a los autores considerados más ‘exitosos’ del mercado del libro.[22] Un relevamiento llevado a cabo en Colombia (2014) en las Universidades de Los Andes y La Javeriana permite corroborar los intereses de los estudiantes en materia literaria. En dicho trabajo, si bien se congratulan respecto de algunas lecturas de calidad ajustadas al canon literario, pero inesperadas en los jóvenes, admiten que las respuestas de los universitarios pendulan entre la propuesta del mercado y los clásicos.[23]

Con respecto a las estrategias de promoción, los libros han sido presentados en importantes eventos organizados por las editoriales. Otras apuestas del marketing incluyen acciones en las Ferias de Libro –con banners, merchandising, firma de autores, etcétera–, el uso intensivo de las redes sociales para la difusión viral, la edición de minivídeos promocionales y de booktrailers subidos a YouTube o Vimeo –imágenes y textos publicados en el ciberespacio que relatan en minutos una trama–, y la tradicional publicación en diarios y revistas con las críticas literarias usuales. En ocasiones, también estimulan la creación de foros de discusión donde se comparten experiencias de lectura y las nuevas formas de difusión como las giras de autores –físicas y virtuales–. Este potente impulso inicial a un mismo bien cultural desde distintos canales de difusión se denomina «promoción cruzada» (Schiffrin 2005). Generalmente, los distintos medios pertenecen a un mismo conglomerado, con lo cual la estrategia comercial resulta obvia. Los libros que reciben este estímulo pronto se convierten en best sellers. En algunos casos constituyen un componente de venta significativo que fortalece a las editoriales que poseen gran catálogo de fondo y necesitan estos libros para sobrevivir. Ya lo decía Diderot (1764) en Carta sobre el comercio de libros: el negocio editorial se mantiene porque de diez libros publicados, con cinco se pierde, con cuatro se recupera la inversión y con uno se gana.[24]

Si bien un best seller es prácticamente impredecible, suele acontecer cuando los libros admiten una pluralidad de lecturas susceptible de interesar a públicos diversos y cuyos gustos se encuentran habitualmente segmentados. En general, son novelas aunque es posible encontrar ensayos entre los más vendidos, por ejemplo, Historias de diván del licenciado Rolón. Asimismo, últimamente el género de autoayuda se cruza con la fábula o la divulgación económica originando textos en la línea de ¿Quién se ha llevado mi queso? de Spencer Johnson (1998) y más recientemente, productos como El secreto, de Rhonda Byrne, que sostiene que “aquello que se desea es lo que se tiene” y lo documenta con una serie de entrevistas a gurúes de dudosa procedencia. En este sentido, lo narrativo, la voluntad de presentar los hechos como relato, se da incluso en los best sellers de no ficción. Los testimonios personales que han gozado de gran acogida son generalmente los que ofrecen una presentación novelada. Incluso los grandes libros de autoayuda y superación personal aparecen llenos de historias, anécdotas y microrelatos referidos a la temática que abordan. Comparten un tono positivo; y sus autores y tramas explicitan el principio de que el ser humano puede enfrentarse a su destino y modificarlo, aunque el mundo sea remediable.

Por su parte, las editoriales intentan producir éxitos instantáneos, básicamente, a través de dos modalidades. Una alternativa es encargando textos fundados en fórmulas estereotipadas o miméticas, como los innumerables clones sobre templarios, logias y enigma surgidos al calor de El código Da Vinci o la sucesión de novelas sobre vampiros y criaturas sobrenaturales después de “Crepúsculo”, que sin duda, están vinculados al horizonte de expectativas atribuidas a un determinado público en un momento dado. Otra alternativa sucede a partir de la presencia mediática de ciertos personajes que por-ser-famosos ponen en letra impresa aquello que los ha hecho populares en la televisión. Convertidos de la noche a la mañana en escritores a cambio de un anticipo, sus libros –llamados en la jerga ‘de usar y tirar’– suelen ser auténticas burbujas que estallan sin dejar más huella que la de su propia futilidad.[25] En suma, estos libros son objetos reflexivos (Lash y Urry 1998), producto de operaciones estéticas de marketing y de cálculo económico-financiero, que se convierten en propiedad intelectual después de una operación jurídica que los hace circular. En la mayoría de los casos, estos objetos reciben una marca, otra operación estética producida por agencias de publicidad o por personajes mediáticos. Por tanto, los productos de la industria editorial-entretenimiento son triplemente reflexivos: como propiedad intelectual, objetos mercantilizados y bienes publicitados.

Por último, realizando el ejercicio metodológico de tomar los títulos más nombrados por los jóvenes como un corpus de libros para analizar, se establecieron algunas conclusiones comunes:

  • Los subgéneros más leídos son el thriller psicológico y la aventura-fantasía épica.
  • Dentro del género fantástico, se evidencia un gran predominio de la literatura juvenil con elementos que captan la atención de los adultos.
  • Son novelas particularmente largas cuya extensión promedia las 550 páginas, especialmente cada entrega de las series y sagas de fantasía.
  • Una particularidad es que –descontado los clásicos y long sellers– todos los libros que mencionan haber leído recientemente son títulos nuevos –publicados en los últimos años– que ocuparon los principales puestos en ventas.
  • Los personajes de los relatos son jóvenes. Se presume cierta identificación con protagonistas estereotipados, atribulados y confundidos.
  • Estos relatos reciben un doble estímulo de divulgación: las conocidas estrategias de marketing y la acción ‘espontánea y/o estimulada’ de sus lectores en la Red; esto es el fenómeno de comunidades de interpretación virtual o de lectura compartida.
  • Se vislumbra cierta lectura participativa que diluye los límites de autoría, que demarcaban la intervención en el texto de escritores y lectores.
  • Los títulos de ficción mencionados han tenido adaptaciones cinematográficas. En el caso de las series de fantasía son pensadas para ambos sexos, mayores y menores de 25 años; esto es el fenómeno de 4-quadrant movie.
  • Se observa cómo la industria del entretenimiento yuxtapone imágenes y sonidos a partir de un mismo contenido: series, videojuegos, películas y libros sobre la producción de las películas; esto es el fenómeno de retroalimentación y sinergia entre los bienes culturales.
  • Se evidencia un predominio de las sagas y series sobre la novela auto-conclusiva. Estas historias sugieren una continuidad de lectura, cierta correlatividad.
  • Si bien algunas de las temáticas son densas y oscuras, la lectura es ágil: no requiere esfuerzo intelectual. Algunos la llamarían ‘literatura light’ [se prefiere decir ágil] que la Academia dejaría afuera del cúmulo de lecturas canónicas.
  • Abunda la literatura extranjera proveniente de la lengua anglosajona: textos norteamericanos, suecos e ingleses.

Y si se toman todos los títulos, incluidos la no ficción y el autoayuda, se encuentra que:

  • Estos libros constituyen verdaderos récords de ventas. Los jóvenes han leído novedades, clásicos o re-ediciones, pero en todos los casos son best y long sellers, en los mercados internacionales así como en el nacional.
  • Se trata de publicaciones de sellos editoriales nucleados en grandes grupos editoriales, lo que señala la concentración de la actividad editorial en unas pocas empresas internacionales como Grupo Planeta, Random House y Bertelsmann. Esto evidencia el proceso de internacionalización de la actividad editorial.
  • El precio promedio de cada ejemplar en papel es cientochenta pesos y sus ediciones económicas ‘de bolsillo’ rondan los cien pesos aproximadamente. No son libros módicos, difícilmente pueda encontrárselos en mesas de saldo.
  • Estos libros reciben una vasta difusión de sus editoriales durante el lanzamiento que constituyen grandes apuestas de marketing: acciones que incluyen las clásicas firmas de autores y presentación de libros, booktrailers, entrevistas filmadas y subidas a los sitios de los sellos, uso intensivo de las redes sociales.
  • Se advierte que este corpus de libros –aunque heterogéneo en cierta medida– podría pensarse como literatura globalizada; fenómeno que se cristaliza en libros ganadores de premios internacionales, distribución mundial de películas y series que son taquilleras en todas las salas, reconocimiento internacional de sus autores.
  • Los libros pertenecen a autores-personajes: profesionales reconocidos –periodistas, economistas, historiadores, psicólogos– que ganaron popularidad a partir de sus intervenciones mediáticas o se popularizaron después del éxito editorial. Respecto de la nacionalidad, se observa una preponderancia de escritores extranjeros sobre autores argentinos.

Autor preferido y valoraciones sobre su obra

Más tarde se pidió a los jóvenes lectores que mencionen su autor preferido y valoren su obra. En todos los casos, sin excepción, se notó que no valoran obra sino la capacidad literaria del autor o qué les provocó leer alguno de sus libros. Mientras ‘obra’ remite necesariamente al cúmulo de textos de un escritor a lo largo de su trayectoria profesional, los jóvenes implícitamente hicieron alusión a un solo libro –posiblemente, el único libro que leyeron de ese autor–. Por otra parte, cabe preguntarse si el autor que indican preferir coincide con el autor del último libro que mencionan haber leído recientemente. En este sentido, se halló que en el 70% de los casos los jóvenes mencionan autores distintos a los leídos, aunque en las mujeres tiende a coincidir más escritor con título leído recientemente. El próximo esquema señala los autores más renombrados:

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De acuerdo con las menciones de los jóvenes, Gabriel García Márquez es su autor predilecto. Luego, indican a Paulo Cohelo, y en tercer lugar, la misma proporción de jóvenes que destaca a Julio Cortázar menciona a John Katzenbach. Con respecto al modo en que valoran a sus autores predilectos, para los jóvenes lectores cómo se cuenta la historia es fundamental. En general no se advierte que destaquen la originalidad de la historia o la idea misma. Las valoraciones subrayan, en la mayoría de los casos, cierta aptitud de los escritores para “crear climas” o “describir personajes y situaciones”: es decir, los jóvenes valoran el cómo se cuenta en mayor medida que el qué se relata. 

Cabe señalar que varios universitarios indican un autor pero no ofrecen una apreciación al respecto. Cuando valoran a su escritor favorito destacan cierta “capacidad para”. Por ejemplo, en García Márquez y Cortázar subrayan la habilidad de redacción, descripción de personajes y caracterización de lugares; en Cohelo señalan cierta competencia para transmitir contenido de tipo espiritual; y en Katzenbach, la aptitud de generar intriga y suspenso en las historias que narra.

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Con respecto a los autores elegidos en segunda instancia, y con una distancia de cuatro puntos respecto de los anteriores, aparecen Poe, Rowling, Galeano, Sheldon y Borges. Cuatro de cada diez jóvenes elige uno de estos autores en proporciones semejantes. Según el próximo cuadro, también cuando aprecian a los autores preferidos destacan su capacidad literaria. En Sidney Sheldon y J.K.Rowling aparece algo nuevo porque cuando valoran lo hacen a partir de ‘aquello que les provocó leerlos’: “hizo que me gustara leer, me hizo querer la lectura, que me sienta parte de la historia”.

Imagen25

 

Curiosamente varios jóvenes –sobre todo varones– mencionan a Borges pero sólo pudo rescatarse una única valoración sobre el escritor. Esto no hace más que poner en duda la calidad de las respuestas. O tal vez, considerar la postura de Bourdieu (2003) cuando habla sobre el efecto de legitimidad que explica por qué algunas respuestas vinculadas con los consumos culturales no son ciertas pero sí correctas.

En ocasiones se cuestiona la calidad y los aspectos estilísticos de determinados autores, cuya literatura es acusada de simplista y poco profunda. Katzenbach, Sheldon y Cohelo, por ejemplo, seguramente quedasen afuera del canon literario o del panteón de grandes escritores. Sin embargo, según algunos comentarios, ellos han acercado a los jóvenes a la lectura. ¿No debiera reconocérseles ese gesto? Acaso para empezar a leer no tienen que comenzar necesariamente por Proust. No obstante, ¿puede esta literatura frágil estilísticamente que consumen conducirlos a contenidos más sólidos? Por su parte, los autores de best sellers –o más bien, los regidos por la lógica del mercado– responden a climas de época, y sus nombres quedan asociados a períodos específicos porque revelan estrategias de la industria del entretenimiento que se homologan con los intereses y sensibilidades de un público en un momento histórico determinado.[26]

Ciertamente, a la hora de elegir autores, tanto mujeres como varones destacan autores de ficción. Si se segmentan las preferencias literarias por sexo, de acuerdo con los autores que mencionaron, se nota la gran predisposición de los varones a elegir a los ‘consagrados’ de la historia universal de la literatura: Borges, Poe, Sábato, Christie, Cortázar. Sin embargo, en el momento de valorar su calidad artística han dejado los espacios en blanco –esto de alguna manera no hace más que poner en duda sus propias elecciones–. No obstante, coherentes con sus preferencias literarias, los varones mencionan a Poe y Christie, autores paradigmáticos del género policial y detectivesco. De alguna manera, hay una correspondencia entre la variable que mide tipo de lectura y género literario con los autores que mencionaron, porque son autores de ficción y se relacionan con sus gustos según lo indicaron. Por ejemplo, aparecen Katzenbach y Brown como exponentes contemporáneos del terror, suspenso e intriga; es decir, se advierte una coherencia entre el tipo de lectura y los autores, pero al mismo tiempo cierta incapacidad de articular una frase con sentido y falta de solidez que respalde dichas elecciones.

Si se analizan las elecciones de autor por sexo, se advierte que ambos segmentos sólo mencionan autores de ficción. En el caso de las mujeres, se nota una mezcla importante de estilos porque en sus respuestas conviven García Márquez, Cohelo, Katzenbach, Rowling y Cortázar. En tanto, en los varones se observa que principalmente refieren a los consagrados de la literatura nacional y anglosajona –Borges, Poe, Sábato, Christie, Cortázar, Tolkien– aunque también mencionan a Katzenbach y Dan Brown. Cabe preguntarse si realmente han leído a estos autores y en qué medida: qué leyeron, hace cuánto, cómo los conocieron y por qué los eligen.


  1. En la ENHL 2011 para analizar el tipo de lectura, se mide género literario –cuento, novela, escolar/de texto, biografía, poesía, historieta/comics, científicos/técnicos, ensayos, guiones– y temáticas leídas –historia, literatura, ciencias sociales, religión, ciencias naturales, política, psicología, deportes, ciencia ficción, policial, informática, misterio y terror, autoayuda, arte, hobbies, decoración, economía, marketing, sexualidad y ocultismo– como variables separadas. En lo que sigue, se compara teniendo en cuenta que los sistemas de categorías no coinciden con el propio estudio –por ejemplo, mientras literatura o autoayuda responden a la variable tipo de lectura, en la encuesta son opciones para la variable temática.
  2. Según la CAL (2013), las principales publicaciones corresponden al rubro Literatura (27%); de éstas, aproximadamente, la mitad pertenece a la categoría Literatura Argentina. Luego, el libro Infantil y Juvenil le sigue a la producción de Literatura con el 18%.
  3. Los argentinos tienen un promedio de 62 libros en sus hogares, aunque la mediana son 20 libros (se advierte una curva bimodal: quienes tienen muchos libros y quienes tienen muy pocos). El promedio de libros en el hogar aumenta notablemente con el nivel socioeconómico: 125 libros (alto), 65 (medio) y 35 (bajo). Lo que confirma el dato surge cuando se pregunta por el tipo de lecturas que predominan en la biblioteca: el 81% son libros de literatura, el 74% textos escolares y el 60% libros para niños. (SInCA 2012).
  4. No obstante, el tema preferido es la historia (88%) y luego la literatura (79%). Le siguen las humanidades y ciencias sociales (71%). Dentro de las generalidades, los libros de autoayuda son los más leídos (34%), especialmente por las mujeres y los lectores de nivel socioeconómico medio y alto. (SInCA 2012). Es importante reiterar que el sistema de categorías del relevamiento nacional no es excluyente, por eso algunos datos resultan altos en términos proporcionales.
  5. Hace algunos años la noción de “libro de autoayuda” estaba más clara porque no era tanta la proliferación y divergencia de títulos. Hoy abundan contenidos bastante disímiles que conviven bajo la misma temática. En este sentido, qué tienen en común El libro de la sabiduría de Osho con Economía 3D de Martín Lousteau, o bien, ¿los libros de Pilar Sordo o Gabriel Rolón son de autoayuda o divulgación científica? Si bien algunas librerías amplían el género “autoayuda, espiritualidad y superación”, no obstante, conviven títulos cuya temática es diferente en las secciones de Psicología, Medicina, Empresa y Divulgación Científica –de hecho, que un mismo libro puede estar en varias de ellas–. Respecto del modo en que las tiendas deciden si un libro se ubica en Autoayuda, depende si el título pertenece a alguna de las editoriales especializadas en el género, y en ese caso va directamente a esas estanterías –por ejemplo, Ediciones Urano y Gaia Ediciones–. En otros casos, las editoriales cuentan con sellos específicos o colecciones dedicadas exclusivamente al género, aunque puede ocurrir que un mismo sello tenga varias colecciones, consideradas de autoayuda o de otro género según el criterio del responsable de la tienda. Por ejemplo, el Grupo Santillana cuenta con el sello Alamah que publica “temas de sobrenatural, autoayuda, religiones, espiritualidad, desarrollo humano, esoterismo, superación personal, medicina alternativa, relajación, feng shui, yoga y culturas orientales” (Penguin y Random House. http://goo.gl/YNNz1j). Y RBA que publica con el sello Integral sobre meditaciones terapéuticas, alimentación ecológica y pseudociencias como la iridología (RBA Libros. http://goo.gl/NKYzIe).
  6. Si bien se dificulta comparar con los resultados de la ENHL 2011 porque los sistemas de categorías son diferentes, se cotejó con las elecciones de los jóvenes en la variable temáticas leídas, frecuente o esporádicamente en los lectores actuales. Así resulta que el 44% lee policial y el 37% lee misterio y terror. En estas dos temáticas la diferencia entre mujeres y varones no es tan marcada como en el propio relevamiento, pero sí entre los grupos etarios: los menores leen menos policial y más terror que los mayores –en uno y otro caso, la distancia es de aproximadamente diez puntos porcentuales–. Y lo que se denomina romance, aventura y novela histórica –dentro de literatura– en el mencionado 79% de los casos. (SinCA 2012). Es importante reiterar que el sistema de categorías empleado en el relevamiento nacional no es excluyente, por eso algunos datos resultan enormes y difíciles de equiparar.
  7. Según dichos relevamientos –en base a 1684 casos, encuestados que leyeron un libro el último año–, los títulos que se reiteran son La Biblia, El Código Da Vinci de Dan Brown, El Alquimista de Paulo Cohelo, Harry Potter de Rowling, Martín Fierro de José Hernández, Crónica de una muerte anunciada y Relato de un náufrago de García Márquez, El túnel de Ernesto Sábato, El señor de los anillos de Tolkien, El fantasma de Canterville de Oscar Wilde, El camino de las lágrimas de Jorge Bucay, Mi planta de naranja lima de Vasconcelos, Argentinos de Jorge Lanata, y El extraño caso del Dr.Jekyll y Mr.Hyde de Stevenson. Los porcentajes son pequeños y dispersos, por ejemplo dice haber leído La Biblia el 5%, a Harry Potter y El Alquimista el 3,5%, El Código Da Vinci el 2,5%, y el listado continúa de forma heterogénea y dispersa (SNCC 2004; 2006). [Considerando estos títulos de mediados de siglo, los jóvenes del propio relevamiento han mencionado varios de éstos.]
  8. Desde la aparición en 1997 de Harry Potter y la piedra filosofal –editada dos años después en castellano por Emecé–, Rowling comenzó a ser premida, generalmente, en la categoría Libro Infantil. Incluso fue galardonada por Harry Potter y el misterio del Príncipe en 2006 con el British Book Award –tal vez, el premio más importante que otorga la academia inglesa–. (National Book Awards. Author of the Year. http://goo.gl/CHPnVo. Cf. “Premios a los libros de Harry Potter”. Hogwarts. http://goo.gl/KAb748).
  9. Ello significa que si bien estas narraciones han sido escritas para lectores de 12 a 17 años, poco más de la mitad de los lectores son mayores de 18 años. Por otra parte, el 30% de los encuestados comentó que estaba leyendo Los juegos del hambre y el 70% restante reportó una gran variedad de títulos –más de 220–, sólo dos de los cuales superaron el 5% de las ventas totales: Amanecer y Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. (Aunque esta encuesta reporta datos del mercado norteamericano, valen como referencia, sobre todo al cotejar que los universitarios del propio estudio siguen las mismas pautas de consumo que el resto de los jóvenes.) (Publishers Weekly. “New study: 55% of YA Books Bought by Adults”. 13-09-2012. http://goo.gl/1Asbtf).
  10. Se discute acerca de cómo debe rotulársela considerando que su público es muy abarcativo. The Slate Book Review polemizó al respecto con el artículo “Against YA: Adults should be embarrased to read children’s books” (Graham, Ruth. “Against YA”. 05-06-2014. The Slate Book Review. http://goo.gl/wwz1hc).
  11. Las booktubers constituyen una comunidad formada por amantes de los libros, que graban videos hablando de literatura y de las acciones cincundantes al libro: desde el deseo y la espera de una nueva entrega, las formas de adquisición, hasta el coleccionismo y el almacenamiento. Se quejan de la falta de dinero, tiempo y espacio, de las malas ediciones y el exceso de novedades. Son carismáticos, ocurrentes e histriónicos; varios leen en el idioma original los libros que recomiendan. Constituyen verdaderos facilitadores de lectura. Como ejemplo de booktubers reconocidos, podría mencionarse a Christine de PolandBananasBOOKS, con más de 100 mil seguidores, y JesseTheReader que superó los 50 mil suscriptos. En el siguiente enlace, un blogero recomienda a booktubers argentinos: http://goo.gl/aeOcNG
  12. La idea nace entre 2009 y 2011 como un escrito de fanfiction realizado por seguidores de “Crepúsculo”, entre las que se encontraba E.L. James. El acceso a estos textos era gratuito y podía hacerse a través de fanfiction.net. La escritora británica, basándose en la historia de amor de los protagonistas de la novela de Meyer, compartía los capítulos que escribía, los cuales terminaron conformando la trilogía “50 sombras de Grey”. Al principio, el compendio de capítulos se llamó Master of the Universe, hasta que la editorial adquirió los derechos de la publicación y los relatos fueron retirados de la Red. Finalmente, la autora y los editores decidieron readaptar los escritos originales y eliminaron las referencias a la saga Crepúsculo. (“Cincuenta sombras de Grey: 5 cosas que deberías saber”. 14-04-2013. Melty.es http://goo.gl/7ZXG1r).
  13. Stephenie Meyer, la autora de “Crepúsculo” y Lionsgate Entertainment , la productora de su adaptación cinematográfica, acordaron con Facebook para que durante 2015 se estrenen en la red social cinco cortometrajes. A través del concurso “The Storytellers: New Creative Voices of The Twilight Saga” se elegirá a cinco directoras que escribirán las nuevas historias. Las elegidas serán seleccionadas por los votos del público pero también por un jurado de expertas compuesto íntegramente también por mujeres, entre las que se encuentra la propia escritora, las actrices Kate Winslet, Julie Bowen y Octavia Spencer, la protagonista y la asociación Women In Film Cathy Schulman. (Bishop, Brian. “New ‘Twilight’ Short Films Are Coming to Facebook”. 30-09-2014. The Hollywood Reporter. http://goo.gl/80nKL0).
  14. Por otra parte, la blognovela tiene un formato en el que los posts reemplazan lo que antes estaba organizado en capítulos. Tanto el lector de los folletines como el de la blognovela pueden llegar a la obra en una entrega cualquiera y por tanto, “agarrar la novela empezada”, razón por la cual en cada una se actualiza dónde se encuentra la narración, cuáles son los personajes que están actuando en ese momento o qué pasó en el pasado inmediato. La diferencia entre el folletín y la blognovela radica en la forma de actualización. Mientras que en el folletín se halla una síntesis de los hechos y descripciones de los personajes, las blognovelas resuelven la entrada de esta información con hipervínculos en los nombres de los personajes. (Ravettino Destefanis 2011).
  15. Ciertamente, estos lectores de libros YA son un grupo demográfico codiciado en el mercado del libro. Según un estudio de Bowler (2012), estos lectores son “los primeros en adoptar” –por ejemplo, la lectura de libros electrónicos–; “comprometidos” –puesto que si el título que buscan no está en formato electrónico, lo compran en papel–; “leales” –porque tienden a leer los libros anteriores del autor–; y son “socialmente activos” –aunque más de la mitad de los encuestados reportó no participar en un grupo de lectura, son activos en las redes sociales y a menudo reciben las recomendaciones de amigos–. (Bowker Market Research. “Young Adult Books Attract Growing Numbers of Adult Fans”. 13-09-2012. http://goo.gl/Jxr1ME).
  16. Entre los autores de ficción preferidos en el país, durante 2011 estuvo en el tope de las listas de ventas la cordobesa Bonelli, cuya saga romántica “Caballo de Fuego” se mantuvo ese año entre los diez libros más pedidos. (“Autores argentinos que más libros vendieron en 2011”. 10-01-2012. Fortunaweb.com http://goo.gl/FlpNaz).
  17. La BBC llevó a cabo la encuesta The Big Read en el Reino Unido en 2003, para conocer la novela más querida de todos los tiempos por los ingleses. En base a más de 750 mil votos del público, Orgullo y prejuicio quedó en segundo lugar, después de El Señor de los Anillos (1954). En quinto lugar aparecía Harry Potter y el cáliz de fuego (2000), el cuarto libro de la saga. (The Big Read. Top 100″. http://goo.gl/qPjYXi). Los jóvenes del propio relevamiento han leído las novelas predilectas de los ingleses. ¿Gustos globalizados o intereses comunes generacionales?
  18. Al respecto merece transcribirse una relexión: “Cuando yo escribí Rayuela jamás pensé que estaba escribiendo un libro cuyos lectores de elección serían sobre todo los jóvenes. Yo escribí un libro para la gente de mi edad. Cuando apareció el libro, la gente de mi edad no lo entendíó. Las primeras críticas que naturalmente estaban a cargo de ellos, porque eran los que firmaban en los periódicos fueron muy negativas, atacaban duramente el libro, y en ese momento comenzó a ser leído por los jóvenes, y ahí el libro encontró quizás su destino último, que se mantiene así a lo largo de dos décadas [1983]. De modo que para mí es una admirable recompensa. ¿Sigue siendo el libro que te llevarías a la isla Proverbial? Creo que sí. ¿Por qué, a pesar de todoas las otras cosas que has escrito? El otro día me hicieron una pregunta equivalente, y dudé un momento porque como llevo escritos tal vez más de ochenta cuentos, una cantidad realmente enorme, ahora me doy cuenta cuando veo todos los libros juntos. Es evidente que yo quiero mucho mis cuentos, estoy muy cerca de ellos, y no los puedo considerar por separado sino que los veo en su conjunto, a lo mejor me llevaría los cuentos a la isla, pero estaría también todo el tiempo pensando en Rayuela.” (Julio Cortázar. Entrevista 1983. Librería El Juglar en México, un año antes de su muerte. http://goo.gl/469b1D).
  19. Al respecto se recomienda leer “What makes a four-quadrant film? 10 essential elements” en ScreenCraft en http://goo.gl/KF7H1e
  20. Recientemente se comprobó un fenómeno similar al de Steve Jobs: la obra de Galeano, de ocupar el puesto N° 65 mil de la editorial Aguilar, subió al décimo lugar tras su fallecimiento. En rigor, este es un fenómeno predecible, ocurrió el mismo boom de ventas con la muerte de García Márquez (2014) o de Benedetti (2009). (“La muerte de Eduardo Galeano dispara las ventas de sus obras.” 18-04-2015. RPP Noticias. http://goo.gl/d0kHqp).
  21. El alquimista fue traducido a 67 idiomas, lo que convirtió a Coelho en el escritor vivo más traducido, según el Libro Guinness de los Récords de 2009. Además ha vendido unos 65 millones de ejemplares en el mundo, encontrándose entre los 50 libros más vendidos de la historia. (Cowles, Gregory. “Inside the List”. 08-10-2009. New York Times. http://goo.gl/VjRVTU).
  22. Considerando el relevamiento en librerías de la Ciudad de Buenos Aires, Encuentros. El lado B del amor encabeza la lista de los libros de no ficción más vendidos, y El cuaderno de Maya y la saga “Caballo de fuego” de ficción. El relevamiento de 2012 indica que los libros que permanecieron dentro de los diez más vendidos desde su publicación son El cuaderno de Maya, El secreto de Rhonda Byrne, Diez mujeres de Marcela Serrano, Viva la diferencia de Pilar Sordo, Steve Jobs de Isaacson y Cómo, ¿esto también es matemática? de Adrián Paenza. (CEDEM; DGEC, Ministerio de Hacienda GCBA 2011; 2012).
    Según el BHLyCLE 2012, el mercado español presenta semejanzas respecto del nacional. En la lista avalada por la FGEE, sólo 1 de los 25 libros más leídos en 2008, El secreto de Rhonda Byrne, responde a la no ficción, en general los más consumidos son novelas. En este sentido, y más próximos en el tiempo, la saga “Millenium” de Stieg Larson encabezó el ranking de libros más leídos, mientras que la saga “Cincuenta Sombras” lo hizo en la lista de novelas más compradas. En literatura infantil y juvenil, la saga “Crespúsculo” aparece entre los más leídos. (FGEE 2012). En suma, las elecciones de los jóvenes están dentro de los libros más vendidos, según los registros nacionales; pero también son congruentes al cotejar con los rankings mundiales. (Cf. “Top-selling 100 books of all time”. 01-01-2011. The Guardian. Data Blog. http://goo.gl/9rlTho).
  23. Morales, Nicolás. “¿Qué se lee en los Andes y la Javeriana?”. 27-03-2015. Arcadia. http://goo.gl/VokWSC
  24. Publicado en el blog de Fernando Estevez, Manual de supervivencia para autores y editores del siglo XX, “La nueva cadena de valor del libro”. 08-09-2014. http://goo.gl/kbZXlg
  25. Rodríguez Rivero, Manuel.  “Cómo se fabrica un best seller.” 26-04-2009. elpaís.com http://goo.gl/mlK4iJ
  26. Por ejemplo, son representantes de la literatura comercial de los noventa Ken Follet, Stephen King, Danielle Steel, Tom Clancy, Anne Rice, John Grisham, Mary Higgins Clark, Michael Crichton y Patricia Cornwell. También existen autores de gran prestigio cultural asociados al best seller que se convierten en long sellers. Es el caso de las de Hemingway o Hesse, o los llamados best sellers de calidad de los ochenta. A las obras de Umberto Eco y Patrick Suskind, podrían sumarse las de Milan Kundera, Marguerite Duras o Marguerite Yourcenar que fueron éxitos en aquella época.


1 comentario

  1. libsil 28/07/2020 11:56 pm

    me interesan las biografias. La dificultad esta en que es dificil conseguir biografias bien documentadas, alguns parecen telenovelas. Son excelentes para los jovenes, se les hace manejar el tiempo, la psicologia, lo cultural, la moral, entre otros

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