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4 Lectura y consumo de libros

Este cap铆tulo propone explorar las condiciones que definen el ejercicio de la lectura por placer a trav茅s de la medici贸n de h谩bitos, prop贸sitos, motivadores y percepciones en torno a la lectura; y conocer c贸mo los universitarios se autoperciben en tanto lectores. 驴C贸mo se vinculan los j贸venes con la cultura escrita? 驴Con qu茅 prop贸sito leen y de qu茅 modo lo hacen? 驴Consideran a la lectura una opci贸n para las instancias de ocio? 驴Qu茅 tipo de relaci贸n se establece entre ciertas actividades de tiempo libre y ocio tecnol贸gico con la lectura por placer?, 驴se complementan o se anulan mutuamente? 驴Qu茅 sitio en el imaginario de los j贸venes ocupa la lectura como pr谩ctica cultural y qu茅 funci贸n le asignan? 驴C贸mo conciben al libro en tanto soporte?

Considerando que en el an谩lisis de la cultura escrita se manifiesta la triple intersecci贸n entre el texto, el objeto 鈥搈anuscrito, impreso o digital鈥 y los modos de apropiaci贸n, este cap铆tulo presta atenci贸n a las pr谩cticas culturales, a las intenciones de lectura y el uso que los universitarios hacen de los libros. Si en el Puntos primero se revisa el consumo cultural en el marco del tiempo libre, y en el Punto segundo se presta especial atenci贸n a los soportes de lectura, este punto focaliza en el consumo del libro y los h谩bitos de lectura de los universitarios. Se presta especial atenci贸n al objeto, como bien simb贸lico y soporte del texto 鈥揳unque se reconozca que la cultura escrita abarca desde el manuscrito, el libro impreso y la prensa gr谩fica hasta la m谩s cotidiana de las producciones escritas鈥.

Adem谩s de cuestionarse el modo en que los j贸venes administran su tiempo libre y mirar con desaire el profuso uso que hacen de las redes digitales y el consumo medi谩tico, el sentido com煤n insin煤a que las generaciones juveniles progresivamente han disminuido el h谩bito de leer, el cual estar铆a socavado por otras actividades e intereses. Lo cierto es que no hay estad铆sticas que evidencien una disminuci贸n en los niveles de lectura, por lo menos no se dispone de estudios longitudinales que permitan comparar d茅cadas y oleadas generacionales y aseverar tales conjeturas. No obstante, respecto del nivel de lectura poblacional, se advierte un aumento en las categor铆as positivas al confrontar las Encuestas Nacionales de Lectura 2001 y 2011. Por otro lado, existen indicadores de rendimiento acad茅mico que evidencian una involuci贸n en el desempe帽o escolar de los adolescentes (PISA 2013; Proyecto Educar 2013; UNESCO 1998), y si bien se carece de mediciones oficiales en el Sistema de Educaci贸n Superior, es pertinente considerar las importantes 鈥搚 ya ‘cl谩sicas’鈥 tasas de desaprobados en los ex谩menes anuales de ingreso universitario y a煤n la propia experiencia docente que indica el deficiente rendimiento de los estudiantes 鈥揾echo que efectivamente ha ido degrad谩ndose con el tiempo鈥. Si se acepta que la lectura est谩 directamente vinculada con el rendimiento intelectual del colectivo estudiantil, aunque no haya datos que indiquen una disminuci贸n en la intensidad de lectura, cabe considerar que hay una deficiencia en aquello que es le铆do. Esta tesis sostiene que no se trata de intensidad, sino de nuevos modos de leer que alteran los h谩bitos tradicionales e impactan en la apropiaci贸n de los contenidos.

Se sabe que los niveles educativo y socioecon贸mico son determinantes b谩sicos de las pr谩cticas culturales, que la intensidad de lectura de libros se correlaciona con el sexo y la edad, y tambi茅n con la actividad y la zona geogr谩fica de la poblaci贸n de estudio (CERLALC 2012a, 2013a; SInCA 2012) y que el ejercicio de leer impacta positivamente en el rendimiento escolar (Gobierno de Espa帽a 2002). Pero 驴est谩s asociaciones se mantienen si la lectura es considerada una actividad pasatiempista, y si la poblaci贸n en cuesti贸n son universitarios que trabajan? Asimismo, se sabe que tanto el placer y la actualizaci贸n de conocimientos son las principales razones que manifiestan los lectores, si bien la lectura por exigencia acad茅mica tambi茅n tiene un peso relativo alto en las poblaciones estudiantiles; y que al momento de excusarse por la falta de lectura, la falta de tiempo es el denominador com煤n (CERLALC 2012a, 2013a). Pensando estrictamente en la poblaci贸n estudiantil, se sabe que el grueso de los j贸venes lee porque es condici贸n para eximirse en el centro educativo, es decir, la lectura es b谩sicamente escolar (Gobierno de Espa帽a 2001; Gilardoni 2006; y otros). Se evidencia cierta p茅rdida de inter茅s en la literatura pasada la infancia (Pindado 2003; 2004) que lleva a que los estudiantes no la asocien con instancias de ocio, sino m谩s bien a “algo impuesto” por los docentes (Marchesi 2005). Entonces, a partir de lo dicho, la intenci贸n de este apartado es comprobar estas regularidades emp铆ricas y supuestos te贸ricos en la poblaci贸n de universitarios. Se prev茅n diferencias asociadas a las particularidades intr铆nsecas de este colectivo, pero considerando que se carece de estudios microsociol贸gicos que aborden el v铆nculo entre los alumnos de nivel superior y la cultura escrita, y reconociendo las limitaciones estad铆sticas de la muestra, s贸lo se plantean semejanzas, diferencias y trazan tendencias.

MATERIALES Y M脡TODOS. Este cap铆tulo aborda los objetivos a) identificar los motivos de lectura de libros en general y las razones de no lectura de libros por placer en particular; b) explorar las im谩genes mentales de los j贸venes vinculadas con el libro y su condici贸n de lector; y c) caracterizar a los j贸venes que leen regularmente por placer mediante sus h谩bitos y motivadores de lectura. Para cumplirlos, se miden los prop贸sitos de la lectura de libros, cuyo material de an谩lisis surge de las respuestas de los universitarios a las preguntas 13 y 14 del cuestionario; y las percepciones acerca del libro y su autopercepci贸n como lectores, cuyo material de an谩lisis surge de las respuestas a las preguntas 16 a 18 del cuestionario. En ambas dimensiones se trabaja con la base total de j贸venes. Por otro lado, se miden los h谩bitos y motivadores de lectura, cuyo material de an谩lisis surge de las respuestas de los universitarios a las preguntas 15.1 a 15.9 del cuestionario. Precisamente para medir los comportamientos de lectura y las pautas de consumo de libros, se tom贸 una subpoblaci贸n conformada s贸lo por lectores: los j贸venes que comentaron haber le铆do al menos un libro en el 煤ltimo a帽o 鈥搖tilizando el mismo criterio de segmentaci贸n sugerido por el CERLALC鈥. Mientras la base total estuvo conformada por 360 casos, 茅sta se redujo a 223 casos. Finalmente, se abordan las pr谩cticas vinculadas con el consumo de libros que responde a los objetivos a) dar cuenta de la incidencia de pr谩cticas espec铆ficas como la compra de libros y la asistencia a la Feria del Libro; y b) conocer los prop贸sitos con los que justifican dichas pr谩cticas. Aqu铆 se considera a la poblaci贸n total de universitarios, porque se estima que pueden desarrollar h谩bitos vinculados con el consumo de libros a煤n sin ser lectores. El material que aqu铆 se analiza surge de las respuestas de los universitarios a las preguntas 19 a la 21 del cuestionario.

Para todas las variables, se dividi贸 la muestra seg煤n las hip贸tesis de trabajo que prev茅n diferencias por sexo y grupo de edad; y para aquellas variables que plantean posibles diferencias en las percepciones y en el comportamiento y patrones de consumo seg煤n los universitarios se asuman o no lectores, se filtraron los casos segment谩ndose la muestra total en ‘lectores’ y ‘no lectores’. Adem谩s, se establecieron cruces con las variables medidas en el Punto 3; en este sentido, la intenci贸n fue comprobar si existe asociaci贸n estad铆stica entre las actividades de ocio y las pr谩cticas de lectura. Si bien la prueba de Chi-cuadrado no determina el grado de asociaci贸n y menos explica c贸mo se comportan las variables, ofrece una aproximaci贸n v谩lida con la que puede refutarse o aceptarse esa conjetura instalada socialmente respecto de que el ocio tecnol贸gico, por ejemplo, jaquea los h谩bitos de lectura en los j贸venes.

Prop贸sitos de la lectura de libros

En primer lugar se pregunt贸 a los j贸venes cu谩l es el principal motivo de lectura de los libros que lee y dieron tres opciones: leo por deber, leo por placer y por ambos motivos en igual proporci贸n. Dos de las categor铆as son fundamentales: la primera, lectura por deber que involucra al material que se lee por cuestiones laborales o demandadas por la actividad estudiantil. (Vale decir que en las encuestas nacionales ambos motivos est谩n disociados 鈥揺studio y trabajo鈥 y no son categor铆as excluyentes.) En este caso, como se trata de j贸venes que estudian y trabajan, se prefiri贸 unirlas en una misma categor铆a que involucrara un ‘deber hacer’ bien separado del ‘placer’ 鈥搎uerer hacer algo鈥. La segunda opci贸n, leo por placer, remite a la lectura de entretenimiento, aquella que satisface la intenci贸n de leer por el placer mismo que la actividad provoca. Quienes hayan elegido esta opci贸n forman parte de la subpoblaci贸n lectores que se analiza detenidamente en lo que sigue del trabajo. (Originalmente esta pregunta era dicot贸mica, pero despu茅s de la prueba piloto se not贸 la necesidad de incluir la tercera opci贸n.) En suma, el sistema de categor铆as elaborado intentaba polarizar las respuestas al ofrecer pocos valores mutuamente excluyentes. La intenci贸n era evitar cualquier tipo de ambig眉edad y definir subpoblaciones.

Seg煤n los resultados obtenidos, el 56% de los universitarios manifiesta que lee principalmente por deber 鈥搇o que se denomina ‘lectura obligatoria’, material vinculado con los estudios y/o con la actividad laboral鈥; el 27% comenta que lee principalmente por placer; mientras el resto refiere leer por ambos motivos. Si se observa cada categor铆a por sexo, se nota que los varones (58,5%) leen por deber m谩s que las mujeres (54%); y al interior de los grupos etarios, las mujeres menores (57%) y los varones mayores (60%) leen obligadamente m谩s que el resto de los grupos. Por el contrario, en la categor铆a leo por placer las proporciones pareciera invertirse con respecto a la anterior: las mujeres mayores (27%) y los varones menores (33%) leen m谩s por placer que el resto de los grupos. Y en la tercera opci贸n, el 17% que manifiesta leer tanto por deber como por placer; el grupo 26-40 a帽os en ambos sexos toma relevancia. Cabe se帽alar que un ejercicio de lectura posible es sumar o distribuir la categor铆a tercera, lo que aumentar铆a las proporciones de las dos opciones anteriores. De todos modos, se observa la mayor predisposici贸n hacia la lectura no funcional en las mujeres mayores (27%) y los varones menores (33%).

Como s铆ntesis, y en cierta forma previsiblemente, la lectura por placer no es el principal motivo que lleva a los j贸venes a consumir un libro. Este dato dista notablemente de los resultados observados en los relevamientos nacionales e internacionales, en los cuales la lectura por placer es siempre la que mayor incidencia presenta entre los motivos posibles.[1] Por otra parte, se mencion贸 en Antecedentes que en Argentina, al observar la evoluci贸n de la lectura durante una d茅cada, la lectura por placer y trabajo ha ido aumentado considerablemente, sobre todo aquella vinculada con el estudio.[2] Como regularidades emp铆ricas esta investigaci贸n comprueba la mayor incidencia femenina en la lectura de libros y que la intensidad de la pr谩ctica aumenta a medida que aumenta la edad de la poblaci贸n.[3]

Por otro lado, para indagar en la lectura por placer se les pregunt贸 de forma bien directa si leen por entretenimiento con cierta regularidad. Se considera a esta variable fundamental para la investigaci贸n porque traza de forma tajante la l铆nea que divide a los j贸venes que asocian lectura con placer y la incluyen como actividad de tiempo libre, de aquellos j贸venes que s贸lo la asocian con el deber. La pregunta anterior indaga en el motivo principal de lectura, mientras que 茅sta es dicot贸mica, consulta directamente si leen para entretenerse. Entonces, con este filtro se gener贸 una subpoblaci贸n: j贸venes que leen con cierta regularidad en su tiempo libre.

De los resultados obtenidos se desprende que el 63% de los j贸venes lee por placer con cierta regularidad. Se desconoce la intensidad y m谩s a煤n, qu茅 entienden por ‘regularidad’. En principio, se trata de una lectura m谩s bien de tipo espor谩dica u ocasional, pero que dif铆cilmente pueda asumirse como un h谩bito. En dicha proporci贸n se nota que son las mujeres (67%), y sobre todo las mayores quienes presentan una incidencia superior (70%). Los varones se encuentran unos once puntos por debajo 鈥揳unque tambi茅n los mayores asuman leer por placer m谩s que los menores (58%)鈥. En s铆ntesis, el grupo de j贸venes-adultos lee para entretenerse en mayor proporci贸n que los m谩s j贸venes 鈥搇os mayores los superan en aproximadamente cinco puntos porcentuales鈥. Este dato se aproxima a los resultados de la reciente encuesta nacional que asegura que la lectura por placer tiene m谩s incidencia en las mujeres y aumenta con la edad de los individuos. No obstante, esta regularidad presenta una larga trayectoria: ya en la ETLPCC de 2005, se mencionaba que seis de cada diez mujeres relacionan lectura con tiempo libre, una diferencia importante respecto de los varones.

Cabe destacar que se observa una leve incoherencia al regresar al punto anterior puesto que cuando se mide principal motivo de lectura, los varones menores presentan mayor incidencia en la lectura por placer 鈥搈ientras que ac谩 son quienes menos leen por placer regularmente鈥. Posiblemente, la interpretaci贸n adecuada de resultados sea que 茅stos leen poco por deber, que la lectura dirigida no constituye la principal raz贸n de la pr谩ctica, en vez de sugerir que sean los que m谩s leen por placer. (Una lectura por la negativa, tal vez explique esta paradoja). Por otra parte, la prueba de independencia evidencia que la lectura por placer y el sexo son variables que se relacionan.聽El siguiente gr谩fico expone con claridad las proporciones de mujeres y varones:

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Con respecto a las razones que justifican la no lectura, m谩s tarde se indag贸 en los motivos que alejan a los j贸venes de la lectura en los espacios de ocio. A partir del estado del conocimiento se elabor贸 un sistema de categor铆as propio, al que se agregaron otros motivos como carecer del h谩bito de la lectura, considerar que los libros son caros y el hecho de preferir realizar otras actividades durante el tiempo libre. Asimismo se quit贸 “problemas en la vista” porque se asumi贸 que no ser铆a un argumento v谩lido para la poblaci贸n de estudio (茅ste es un argumento utilizado en las encuestas nacionales).

Revisando los resultados obtenidos, no disponer de tiempo es la principal excusa que manifiestan los universitarios para no leer (51%); en las mujeres esta opci贸n es m谩s contundente (60%), sobre todo en las mayores que lideran la categor铆a con el 73%. Aunque con una diferencia no tan marcada, tambi茅n los varones mayores (42,5%) parecen tener menos tiempo para leer que los menores (31%). En cualquier caso, quienes hayan elegido esta categor铆a no indicar铆an que “no quieren” sino que “no pueden” leer.

El segundo motivo de no lectura con mayor frecuencia es carecer de la costumbre. En este sentido, un cuarto de los j贸venes estudiantes se帽ala no tener el h谩bito de leer. Los varones (30%) superan en ocho puntos la incidencia de las mujeres. En ambos sexos, el grupo 18-25 a帽os presenta mayor suceso: los varones con el 38% y las mujeres con el 31%. Si se miran s贸lo las respuestas de ellas, se nota algo curioso puesto que la distancia entre los grupos etarios es enorme: las menores dicen no tener el h谩bito en el 31% de los casos mientras que las mayores s贸lo en el 11%. Se considera que este dato sugiere rescatar que quienes hayan elegido esta opci贸n, sean mujeres o varones e independientemente de la edad, de alguna forma asocian la pr谩ctica de lectura con una costumbre, con algo que se adquiere por repetici贸n.

La tercera raz贸n resulta “no me interesa la lectura”. 脡sta es una categor铆a sumamente contundente e interesante para analizar. Principalmente, porque admite el desinter茅s en una pr谩ctica con un tradicional prestigio social. En este sentido, ninguna de las mujeres considera el desinter茅s como motivo de no lectura, y s铆 el 6% de los varones 鈥揷on una diferencia de dos puntos por encima los menores de 25 a帽os鈥.

Por otra parte, el 18% de los j贸venes se帽ala que prefiere otras actividades: el 22,5% de los varones 鈥搒obre todo, los mayores (25%)鈥 y el 15% de las mujeres 鈥搒obre todo las menores (17%)鈥. En esta categor铆a est谩n concentrados los j贸venes que genuinamente prefieren otros consumos culturales en su tiempo libre. Una interpretaci贸n posible indica que “no me interesa la lectura” y “prefiero otras actividades” son, en cierto sentido, similares s贸lo que una de las alternativas deja m谩s expuesto al joven. De hecho, si se las suma, ser铆a la tercera respuesta con mayor incidencia. Como conclusi贸n, seg煤n lo refieren, los j贸venes no leen m谩s porque no tienen tiempo suficiente y en segundo lugar porque no tienen el h谩bito de la lectura. Por 煤ltimo, “los libros son caros”, en t茅rminos generales, no es una opci贸n considerada: s贸lo el 3% de los j贸venes la menciona. No obstante, podr铆a destacarse a las mujeres menores (4%) quienes doblan la incidencia de las mayores de 25 a帽os.聽El gr谩fico que sigue simplifica la exposici贸n de datos al presentar s贸lo los motivos de no lectura m谩s frecuentes por sexo, teniendo en cuenta que el sistema identifica que dichos motivos y el sexo de los j贸venes est谩n relacionados.

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Seg煤n el estado del conocimiento, generalmente, la falta de tiempo y el desinter茅s por la lectura son las razones m谩s frecuentes que justifican el comportamiento no lector.[4] Sin embargo, los universitarios encuestados no asumen desinter茅s en la lectura expl铆citamente. Seguramente, no destinar tiempo para leer o preferir otras actividades indica de alg煤n modo apat铆a respecto de la pr谩ctica. Con el ‘tiempo’ siempre se justifica abiertamente porque si no se dispone de tiempo libre es porque probablemente se est茅 ocupado en algo m谩s importante o urgente. Pero el ‘desinter茅s’ remite a algo negativo, entonces 驴c贸mo manifestar desgano respecto de la lectura? Podr铆a deducirse que se ponen en juego cuestiones culturalmente arraigadas vinculadas con el prestigio que dentro de los consumos culturales goza hist贸ricamente la lectura. Finalmente, al observar los resultados de la ENHL 2011, aparecen algunas semejanzas con el propio estudio: manifestar desinter茅s es un rasgo masculino y la falta de tiempo una respuesta t铆pica de las mujeres que superan los 25 a帽os. Sin embargo, entre los j贸venes argentinos la falta de tiempo para leer no aparece como argumento.[5]

Percepciones acerca del libro y el lector

Con la intenci贸n de medir las valoraciones acerca del libro como objeto, se ofreci贸 una serie de frases que lo describen seg煤n sea un objeto mediador del conocimiento o del entretenimiento, un dador de prestigio, un soporte de lectura o un objeto obsoleto. Cada opci贸n comenzaba con la frase “un libro es鈥” para que completasen con las definiciones sugeridas. Se trabaja con la poblaci贸n total segmentada seg煤n sean lectores regulares por placer o no. Cabe se帽alar que las valoraciones que los lectores o no lectores hacen del libro en s铆 mismo, no son exploradas en ninguno de los estudios vistos.

Seg煤n los propios resultados, el 72% de los j贸venes lectores y el 80% de los no lectores vinculan al libro con un medio de conocimiento 鈥揺n los varones esta imagen se acent煤a bastante m谩s, sobre todo en los mayores de 25 a帽os鈥. En segundo lugar, aunque con una distancia enorme respecto de la categor铆a anterior, cerca del 17% de los lectores y del 12% de los no lectores cree que el libro es un medio de entretenimiento; esto es previsible considerando que son precisamente los lectores quienes leen por placer 鈥揹e all铆 que lo vinculen con el entretenimiento鈥. Asimismo, para las mujeres el libro es un medio de entretenimiento en mayor proporci贸n (18%) que para los varones (12%), destac谩ndose las menores de 25 a帽os (23%). (Coherente con lo se帽alando hasta el momento: se reitera la evidencia sobre la mayor predisposici贸n de las mujeres hacia la lectura por placer.) En tanto, un libro es un soporte del texto a penas para el 1% de los lectores y el 3% de los no lectores 鈥搇as mujeres m谩s j贸venes y los varones mayores son los 煤nicos grupos que eligieron esta frase en la misma proporci贸n (3%)鈥. Por otra parte, el 10% de los lectores y el 4% de los no lectores asume que un libro es un bien que confiere prestigio. Mientras que las proporciones son parejas por sexo, parece que a los varones mayores esta frase no los convence 鈥搖nos dos puntos porcentuales por debajo del resto鈥. Y por 煤ltimo, un libro es un objeto obsoleto s贸lo para el 1% de los no lectores, siendo los varones menores los 煤nicos en elegir esta frase. Probablemente lo hayan vinculado con el aspecto tecnol贸gico, y en este sentido, el libro en papel resultar铆a para este grupo de j贸venes ‘antiguo’.

En s铆ntesis, aproximadamente tres cuartas partes de la muestra asocia al libro con el conocimiento. Cuando se establece el mundo acad茅mico, la lectura deja de tener s贸lo una funci贸n de conservaci贸n o repositorio y deviene una pr谩ctica intelectual: el texto escrito es el objeto mismo del trabajo intelectual (Chartier 1999:51). Evidentemente, esta idea est谩 tan arraigada que no permite otorg谩rsele otra funci贸n al libro m谩s que la de vehiculizar el conocimiento. Aunque con una distancia enorme entre 茅sta y la siguiente categor铆a con mayor incidencia, para los j贸venes el libro es un veh铆culo del entretenimiento. Ya se ha visto que las mujeres se entretienen m谩s con un libro que los varones, quienes lo asocian casi exclusivamente con el saber.聽A prop贸sito, el siguiente gr谩fico permite apreciar con nitidez el modo en que los j贸venes, seg煤n su condici贸n de lectores, valoran al libro en tanto mediador:聽

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Con el prop贸sito de obtener la percepci贸n que los j贸venes tienen de s铆 mismos en tanto lectores, se les pidi贸 que indicaran cu谩l de las frases lo describ铆a mejor. Cada una de las alternativas estuvo encabezada por “soy un lector鈥” y denotaba una valoraci贸n personal positiva o negativa. Adem谩s, se estudi贸 si la forma en que se autoperciben como lectores y el hecho de que lean o no por placer son variables asociadas. En este sentido, se aplic贸 la prueba de independencia y constat贸 que efectivamente ambas se asocian; es decir, la imagen que los j贸venes tienen de s铆 mismos en tanto lectores presenta relaci贸n con la incidencia de la pr谩ctica.

Seg煤n los resultados obtenidos, el 51% de los lectores se percibe como un lector curioso, una diferencia importante los separa de lo no lectores (19%); no se observan diferencias significativas en los distintos grupos de la poblaci贸n total. Se considera un lector inconstante el 24% de los lectores y el casi 39% de los no lectores; los varones parecen percibirse m谩s inconstantes que las mujeres, sobre todo el grupo de j贸venes-adultos. Como era previsible, s贸lo un 2% de los lectores se percibe como un lector que debe leer por trabajo/estudio, y un salto enorme se advierte en los no lectores con el casi 34%. Continuando con la tendencia que indica que son las mujeres las principales lectoras por placer, aqu铆 se evidencia que los varones se consideran lectores por deber en una proporci贸n mayor, sobre todo los menores de 25 a帽os (18%). Por el contrario, el 13% de los j贸venes lectores se asume un lector constante, el doble que los no lectores; las mujeres, sobre todo las mayores, se perciben poco m谩s constantes que los varones. Tambi茅n previsiblemente, el 6% de los lectores se autopercibe como un lector 谩vido, en tanto los no lectores apenas un 1%. Si se mira por sexo, se nota que las mujeres superan en tres puntos porcentuales a los varones, y por edad se advierte una diferencia importante en el grupo de mujeres mayores de 25 a帽os (8%). Finalmente, en la categor铆a lector formado no se observan diferencias significativas: el 3% de los lectores y el 2% de los no lectores; s贸lo podr铆a destacarse el 5% de las mujeres menores que sobresale del resto de las proporciones semejantes.

En s铆ntesis, si se considera s贸lo a la subpoblaci贸n que admite leer regularmente por placer, se advierte que tienden a considerarse m谩s curiosos, 谩vidos y constantes respecto del total 鈥揺videntemente lideran las cualidades positivas vinculadas con la lectura鈥; mientras que no lectores utilizan las frases que connotan valoraciones m谩s bien negativas. Por otra parte, se destaca la constancia y avidez como cualidades femeninas, y la inconstancia y curiosidad, masculinas. Precisamente, con esta variable que remite al tipo de lectura por deber o placer, se confirma la inclinaci贸n de las mujeres hacia la lectura por placer. Entonces, la ‘curiosidad’ y la ‘inconstancia’ son las cualidades a modo de autovaloraci贸n m谩s frecuentes en el total de j贸venes, verlas graficadas permite comparar proporciones, seg煤n sean lectores o no lectores:

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Por 煤ltimo, se procur贸 medir aquello que miran primero en un libro. Pensando en el primer encuentro entre los universitarios y un libro, se les pregunt贸 qu茅 les atrae de 茅ste, y elabor贸 un sistema de categor铆as que contempla todos los elementos que est谩n expuestos en el objeto: el t铆tulo y el nombre del autor en la tapa, la sinopsis en la contratapa o la cantidad de t铆tulos vendidos o premios ganados en una sinalefa. En este sentido, se apel贸 a las estrategias de comunicaci贸n de los sellos editoriales, seg煤n c贸mo est茅n posicionados los escritores en el mercado del libro.

Aunque con reservas por insuficiencia de casos en algunas categor铆as, la prueba de independencia evidencia diferencias significativas por sexo y edad.

Estudiando los datos obtenidos, se nota que al 10% de los lectores les atrae el arte de tapa, y poco menos a los no lectores; dentro de esta categor铆a, los varones doblan la proporci贸n femenina 鈥搒obre todo se destacan los mayores (16%)鈥. Precisamente, en los m煤ltiples lanzamientos de t铆tulos, progresivamente ha cobrado relevancia el dise帽o de tapa, considerando que los libros son objetos reflexivos, bienes pensados para atraer con su aspecto est茅tico porque contribuyen con una econom铆a de signos (Lash y Urry 1998). Por otro lado, a la mitad de los no lectores parece importar el t铆tulo de la obra, mientras que a los lectores casi un 38%; en esta categor铆a, con el 45%, las mujeres est谩n diez puntos por encima de los varones y sobre salen las m谩s j贸venes (56%). Indudablemente, 茅sta es la categor铆a con mayor incidencia: el t铆tulo es lo primero que les atrae a los j贸venes del libro.

En t茅rminos generales, en el nombre del autor los j贸venes se detienen menos que en el arte y el t铆tulo, aunque hay una diferencia considerable entre segmentos: a los j贸venes que leen regularmente el autor los detiene el doble (20%) que a quienes no leen. Si bien mujeres y varones mantienen la misma proporci贸n, cabe destacar a los varones menores de 25 a帽os (27%). Por otro lado, “una indicaci贸n sobre premios obtenidos” importa al 7% de los no lectores y s贸lo al 2% de los lectores; cabe se帽alar que por sexo se mantiene la misma proporci贸n: varones 7% 鈥搒obre todo los menores鈥 y mujeres 2%. Por su parte, a los lectores una indicaci贸n sobre ejemplares vendidos importa tanto como los premios que el libro haya obtenido, pero a los no lectores les afecta bastante menos la cantidad de galardones (3%); en esta categor铆a los varones tambi茅n doblan el inter茅s de las mujeres (2%), aunque curiosamente s贸lo eligieron esta opci贸n los mayores de 25 a帽os. Luego, la contratapa y sinopsis abre una brecha importante entre segmentos: el 28% de los lectores lee la contratapa y 19,5% de los no lectores. Ac谩 las mujeres prestan m谩s atenci贸n (27%) que los varones (23%) y se destacan notablemente las mayores que alcanzan el 33%. Cabe se帽alar que leer un resumen del texto implica detenerse unos minutos en el punto de venta, mientras que leer la tapa es ciertamente m谩s veloz.

Ciertamente sentirse atra铆do por el autor supone conocerlo, saber qui茅n es 鈥損or referencia de otros, por popularidad o por lecturas previas鈥. Sin embargo, ser convocado por un t铆tulo es m谩s posible en t茅rminos de estrategia de mercado: un t铆tulo impactante genera ventas aunque se trate de un autor ignoto. Tambi茅n es cierto que personajes medi谩ticos lanzan un libro por primera vez, y precisamente, el hecho de ser populares asegura al sello editorial el volumen de ventas estimado. Podr铆a inferirse entonces, que el joven lector es menos permeable a los t铆tulos y m谩s convocado por la figura del autor, mientras que en los no lectores ocurre lo contrario. (En esta variable, aquello en lo que se detienen los lectores, se asemeja a los intereses femeninos, sean o no lectoras.) Si se toman las tres principales categor铆as y se las considera en t茅rminos de impacto y detenci贸n en el punto de venta, en el encuentro entre el libro y el joven, se nota que para los lectores reconocer al autor y dedicar unos minutos a leer el argumento del libro en la contratapa es m谩s frecuente que en los no lectores, quienes son m谩s influenciados por el t铆tulo del libro.聽El siguiente gr谩fico sirve para simplificar a煤n m谩s la exposici贸n de los datos y se帽alar que, seg煤n la prueba de independencia, existe asociaci贸n entre las valoraciones y la condici贸n de lector.

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Por 煤ltimo, cabe preguntarse s贸lo en la Poblaci贸n Lectores, si se relacionan las im谩genes vinculadas al libro y la lectura con la pr谩ctica en s铆, y con el tipo de lectura que prefieren para el tiempo libre. En este sentido, se aplic贸 la prueba de independencia y encontr贸 relaci贸n entre las variables “aquello que mira primero de un libro” y el “tipo de lectura que lee”, as铆 como tambi茅n se hall贸 relaci贸n con el hecho de que lean por placer.

La relaci贸n entre la lectura de libros y otras pr谩cticas culturales

Este apartado establece relaciones entre las variables del Punto Usos del tiempo y libre y la incidencia de la lectura por placer. Para el procesamiento de datos se formaron subpoblaciones 鈥揺l sistema opera con la funci贸n “selecci贸n de casos”鈥 y a partir de ellas se asociaron las variables de an谩lisis. Seg煤n uno de los objetivos de investigaci贸n, “establecer relaciones entre consumos culturales en general y las pr谩cticas de lectura”, a continuaci贸n se presentan las asociaciones estad铆sticas que surgen despu茅s de los cruces entre variables. En rigor, la intenci贸n es conocer si los consumos culturales compiten o potencian la lectura.

En primer lugar, se asociaron los bienes preciados y la lectura por placer, para lo cual se tomaron los tres principales bienes que los j贸venes comentaron preferir. Recu茅rdese que el 15% de los j贸venes valora el libro, el 26% destaca el celular y 44% menciona que la computadora es su objeto m谩s preciado. Con estos datos presentes, se observa una obviedad: quienes prefieren el libro entre el resto de los objetos presentan mayor predisposici贸n hacia la lectura por placer.

En segundo lugar se observ贸 la relaci贸n entre las actividades de tiempo libre y la lectura por placer: cu谩ntos de los j贸venes que eligen otras actividades distintas de la lectura, como mirar la televisi贸n o navegar en Internet, leen con cierta regularidad y qu茅 razones dan para la no lectura. En este sentido, se hall贸 que las proporciones son similares para varias actividades. No obstante, a la hora de ver c贸mo justifican la no lectura se encontraron algunas curiosidades. Por ejemplo, todos los j贸venes que eligen navegar en Internet en su tiempo libre manifiestan “no dispongo de tiempo” para leer. Para quienes eligen mirar TV, las razones se distribuyen; y entre quienes comentaron leer, el 96% dio la misma respuesta.

Asimismo se cuestion贸 la relaci贸n entre estas actividades de tiempo libre y los motivos que dieron los j贸venes cuando se les pregunt贸 por qu茅 no leen. Para quienes indican que leer es su actividad favorita, los motivos de no lectura se distribuyen en dos cuartos y una mitad. Es decir, un 25% comenta que no tiene el h谩bito de leer as铆 como otro 25% indica que los libros son caros, en tanto un 50% refiere que no cuenta con tiempo suficiente para leer. Se advierte cierta incoherencia en las respuestas, sobre todo en “no tengo el h谩bito”. Tal vez se deba m谩s a una expresi贸n de deseo que al desarrollo real de la pr谩ctica. Por su parte, aquellos que eligen pasear en su tiempo libre indican que no tienen el h谩bito de leer (24%), que no tienen tiempo (57%) y que prefieren otras actividades (19%). Entre quienes mencionan pr谩cticas vinculadas con la televisi贸n y el cine en el hogar, los motivos est谩n m谩s repartidos: el 29% no tienen el h谩bito de leer, para el 14% los libros son caros, el 43% no dispone de tiempo y el 14% prefiere otras actividades. En tanto, quienes destacan escuchar m煤sica y radio presentan proporciones similares en la mayor铆a de las opciones a la subpoblaci贸n anterior, aunque notamos un cruce entre los valores “los libros son caros” y “no me interesa la lectura”. Por otra parte, el 60% de los j贸venes que se identifican como jugadores de videojuegos indican que no disponen de tiempo para leer, y el resto se distribuye en partes iguales entre “no me interesa la lectura” y “prefiero otras actividades”. La mitad de los j贸venes aficionados al deporte indica no tener tiempo para la lectura, siguiendo la tendencia de la media aritm茅tica del total de la muestra. Luego, el 21% indica no tener el h谩bito y preferir otras actividades en vez de leer; para el 4% los libros son caros y el 2% restante dice no interesarle la lectura. Notablemente, los que pasean, los jugadores de videojuegos y los “deportistas” constituyen una masa importante de j贸venes que se manifiesta contundentemente ajenos a la lectura y lo expresa sin reparos. Finalmente, quienes realizan tareas dom茅sticas en su tiempo libre, est谩n divididos en mitades en torno a los valores “no tengo el h谩bito” y “no dispongo de tiempo”. Y todos los j贸venes que mencionan estudiar y navegar en Internet como actividades favoritas indican que carecen de tiempo para leer.

En tercer lugar se analiz贸 la relaci贸n entre las salidas a espacios culturales y la lectura por placer. Cuando se evidenciaron las salidas de los j贸venes, se vio y cotej贸 con datos oficiales que el cine es el principal espacio cultural al que asisten en su tiempo libre. Recu茅rdese que el 43% de los j贸venes concurre, y que se aproximaba a la mitad de la muestra en los j贸venes adultos. Ahora, cabe preguntarse si 茅sta y todas las salidas ofrecidas se relacionan con la lectura de libros por placer. Si bien la prueba de independencia indica que no existe tal relaci贸n, puede concluirse que superan el valor modal quienes eligen cine, teatro, recitales de m煤sica 鈥搚 todos los que se帽alaron el museo y las galer铆as de arte鈥. Es decir, la esfera audiovisual y artes pl谩sticas de las industrias culturales.

Del mismo modo que con las variables anteriores, se estudi贸 la relaci贸n entre las salidas y esparcimiento de tiempo libre y los motivos que dieron los j贸venes cuando se les pregunt贸 por qu茅 no leen. De acuerdo con aquel cuadro de resultados, el 29% de los j贸venes que concurre al cine indica que no tiene el h谩bito de la lectura, el 9% hace referencia al costo de los libros, el 40% 鈥揹ebajo de la media aritm茅tica鈥 dice no tener tiempo para leer y el 23% indica preferir otras actividades para desarrollar en el tiempo libre. Por otro lado, el 85% de los j贸venes que prefieren el teatro como salida cultural mencionan no tener tiempo para la lectura. En tanto, para quienes eligen recorrer ferias artesanales, esa proporci贸n baja al 67% 鈥揳unque igual est茅 bastante por encima de la media鈥, el resto se distribuye en partes iguales entre “los libros son caros” y “prefiero otras actividades”. La mitad de los j贸venes que optan por visitar exposiciones dice no tener el h谩bito de leer, en tanto el resto de este grupo se reparte en proporciones iguales entre no tener tiempo, no interesarle la lectura y preferir otras actividades. En tanto, la totalidad de los j贸venes que eligen visitar museos en su tiempo libre se manifiesta carente del h谩bito de la lectura. En tanto, el grupo que disfruta de los recitales y conciertos de m煤sica indica que no tiene el h谩bito de leer (20%), que no dispone de tiempo (60%), que no le interesa la lectura (7%) y que prefiere realizar otras pr谩cticas (13%). Finalmente, entre quienes los eventos culturales no son una alternativa de esparcimiento, aparece el 40% que dice no tener el h谩bito, el 20% no tiene tiempo y un llamativo 40% indica preferir otras actividades.

En cuarto lugar se analiz贸 la relaci贸n entre la lectura de diarios y la lectura por placer. Se sugiere una asociaci贸n positiva entre ambos consumos culturales puesto que a mayor lectura de diarios, mayor predisposici贸n a leer libros por placer durante el tiempo libre. En este sentido, ambas lecturas no competir铆an sino m谩s bien se combinar铆an. De hecho, quienes leen todos los d铆as prensa escrita (70%) superan el valor modal del total de j贸venes lectores de libros (63%). No obstante, la prueba de independencia no evidencia asociaci贸n entre la frecuencia de lectura de diarios y la lectura de libros por placer.

Independientemente de la frecuencia con la que se lea el diario, todas las respuestas est谩n pr贸ximas a la media aritm茅tica en la categor铆a “no dispongo de tiempo” 鈥揳unque sube levemente en los no lectores de diarios鈥. Para quienes leen el diario todos los d铆as 鈥搃ndependientemente del soporte o formato que utilicen鈥 las respuestas est谩n pr贸ximas a las de la muestra total de j贸venes. Mientras que quienes leen el diario algunos d铆as durante la semana, manifiestan no tener el h谩bito en un 29% de los casos, que los libros son caros en un 6,5%, preferir otras actividades en un 14,5%, y la mitad restante dice no disponer de tiempo. Los lectores de diarios de fin de semana, comentan que no tienen el h谩bito (19%), no disponen de tiempo (49%), no les interesa la lectura (5%) y prefieren otras actividades (28%). Por 煤ltimo, para los no lectores de diarios las respuestas se hallan por encima de la media muestral excepto para la 煤ltima categor铆a (11%) y en “los libros son caros” que no presenta elecci贸n alguna.

En quinto lugar se analiz贸 la relaci贸n entre el hecho de comprar material de colecci贸n y la lectura por placer. Del mismo modo que con la lectura de diarios, es evidente que comprar y leer material de colecci贸n potencian la lectura de libros por placer. Incluso, m谩s a煤n que con la prensa gr谩fica, porque el 72% de los j贸venes que colecciona lee por placer con cierta regularidad. El 25% de los j贸venes que compra material de lectura y lo colecciona no tienen el h谩bito de leer 鈥損osiblemente hayan asociado mentalmente la lectura con alg煤n material espec铆fico, acaso el libro鈥 en tanto la proporci贸n sube un punto porcentual para quienes no compran fasc铆culos coleccionables. En ambos casos, est谩n pr贸ximos a la media aritm茅tica del total de j贸venes. Luego, “los libros son caros” no es una opci贸n para los no compradores y s铆 para los compradores (6%) quienes posiblemente encuentran en las ediciones de libros comercializadas en kioscos de diarios una alternativa menos onerosa. En tanto, apenas el 1% de los compradores y el 4% de los no compradores eligen el motivo “no me interesa la lectura”. Por 煤ltimo, el 13,5% de los compradores y un importante 25% de los no compradores indican preferir otras actividades.

H谩bitos de lectura

En lo que sigue se considera la subpoblaci贸n conformada por los j贸venes que manifestaron leer por placer con cierta regularidad 鈥搒egmento lectores鈥 para medir indicadores de h谩bitos de lectura en quienes realmente los mantienen. (Recu茅rdese que en el cuestionario se pidi贸 que respondieran quienes hubieran le铆do al menos un libro por placer el 煤ltimo a帽o. Entonces, este indicador converge con los universitarios que respondieron afirmativamente en la Pregunta 14). Con los primeros dos indicadores 鈥揷antidad de libros le铆dos al a帽o y frecuencia de lectura鈥 se midi贸 “intensidad de lectura”. En las encuestas nacionales suele incluirse el nivel de inter茅s como otro indicador de intensidad, pero aqu铆 se midi贸 inter茅s de modo impl铆cito al preguntar en varias ocasiones qu茅 lugar ocupa la lectura en el tiempo libre.[6]

El primero de los indicadores de esta variable es la cantidad de libros le铆dos al a帽o. En este sentido, se pregunt贸 a quienes leen por placer cu谩ntos libros consumen a lo largo de un a帽o aproximadamente y sugiri贸 tres opciones en intervalos cuya amplitud estuvo dada por cinco libros.

Se advierte que el 73% de los j贸venes lectores consume en promedio unos tres libros al a帽o, el 19% consume en promedio ocho libros y el resto m谩s de diez libros anualmente. As铆 pues, casi las tres cuartas partes de la muestra de lectores se concentra en la categor铆a de uno a cinco libros al a帽o. Desde luego se trata de un sistema de categor铆as inversamente proporcional a las respuestas, porque a medida que aumenta la cantidad de libros, disminuye la cantidad de lectores. No obstante, la brecha entre el primer intervalo y el siguiente es enorme, de unos 54 puntos porcentuales y no es tan amplia entre el segundo y el tercer intervalo.[7]

Si se mira c贸mo se comporta la variable por sexo, se halla que el 76% de las mujeres est谩 concentrada en el intervalo “de uno a cinco”, llegando al 77% las mayores. De seis a diez libros lee el 19% de las mujeres mayores y el 16% de las menores; y en “m谩s de diez libros”, las menores (9%) superan bastante la incidencia de las j贸venes-adultas (4%). Mientras la ca铆da del primer intervalo al siguiente es muy abrupta en las mujeres, en los varones se modera 鈥揹el 65% pasan al 22%鈥. Por edad, el 59% de los menores de 25 a帽os se concentra en “de uno a cinco” y el 70% de los mayores. Ocurre lo mismo en el 煤ltimo intervalo, el 12,5% de los varones supera los diez libros al a帽o, en tanto las mujeres la mitad de esa proporci贸n. Algo bien curioso sobresale en el grupo de varones menores de 25 a帽os para la 煤ltima de las opciones: el 21% supera los diez libros anuales 鈥揷onstituyen el principal grupo en cantidad de libros le铆dos al a帽o鈥.

Como conclusi贸n podr铆a decirse en primer lugar, que los varones que leen consumen m谩s libros que las mujeres al cabo de un a帽o; y en segundo lugar, que para ambos sexos la cantidad de libros aumenta con la edad hasta los diez libros, porque despu茅s los menores superan la incidencia del grupo de j贸venes-adultos.

El segundo de los indicadores de esta variable es la frecuencia de lectura que indica la periodicidad con la que se lee. Con 茅ste puede determinarse si la poblaci贸n lectora es frecuente u ocasional en funci贸n de los d铆as que destine a la semana, al mes o al a帽o para leer.[8] Para medirlo se pregunt贸 a los lectores qu茅 tiempo destinan a la lectura y sugirieron cuatro categor铆as. En un extremo de asiduidad “todos los d铆as” y en el otro “alguna vez al a帽o” (茅sta permit铆a considerar a los m谩s rezagados pero que a煤n as铆, pudiesen responder y quedar dentro de quienes han le铆do al menos un libro en el 煤ltimo a帽o).

Seg煤n los resultados obtenidos, el 26% de los j贸venes lee todos los d铆as. Podr铆a suponerse que en esta proporci贸n est谩n quienes destinan un momento de cada uno de los d铆as a leer algo por placer. En las mujeres la incidencia es mayor (28%) y m谩s a煤n en las menores que concentran el 35% del segmento 鈥搇os varones de la misma edad est谩n bastante por debajo con el 14%鈥. Con una frecuencia ya no diaria, el 51% de los j贸venes indica leer entre uno y dos d铆as a la semana. Tambi茅n en esta categor铆a se destacan las mujeres con el 54%, aunque ahora sean las mayores con el 62% (en t茅rminos estad铆sticos es esperable porque compensan la categor铆a anterior). En los varones la frecuencia es de unos diez puntos menos (44%) respecto de las mujeres. Sin embargo, la diferencia es notable por edad: la mitad de los j贸venes-adultos lee entre uno o dos d铆as a la semana mientras mantienen esta misma frecuencia el 29% de los menores.

Si se considera el indicador anterior 鈥揷antidad de libros le铆dos al a帽o鈥 y 茅ste, se est谩 en condiciones de afirmar que las mujeres leen con mayor frecuencia pero menos libros al a帽o que los varones. De hecho, el 82,5% de ellas se concentra en las primeras categor铆as, las de mayor frecuencia 鈥揹estac谩ndose las mujeres mayores en uno o dos d铆as (62%) y las menores en todos los d铆as (35%)鈥. Luego, a medida que disminuye la frecuencia de lectura, se reduce la cantidad de lectoras.

Las 煤ltimas dos categor铆as remiten a lectores ocasionales. El 16% de los lectores mantiene la pr谩ctica alguna vez al mes. Coherente con lo se帽alando hasta el momento, las proporciones se invierten: los varones (24%) doblan la incidencia femenina, sobre todo los menores de 25 a帽os cuyo porcentaje llega al 29%. Finalmente, el 7% de los j贸venes lee alguna vez al a帽o. Como era de suponer, si se trata de lectores que consumen libros regularmente es previsible que esta categor铆a, la de menor frecuencia, tuviese la menor incidencia. Si la lectura es realmente considerada una pr谩ctica cultural que los entretiene debieran desarrollarla con asiduidad. Mientras las mujeres representan el 5% en esta categor铆a, los varones el 12%. Entre los lectores, el grupo de varones menores es el que se comporta de modo particular, puesto que despu茅s de “todos los d铆as” se reparte en proporciones semejantes en las siguientes categor铆as. Por 煤ltimo cabe se帽alar que seg煤n la prueba de independencia, la frecuencia de lectura y la incidencia de leer por placer son variables que est谩n relacionadas: se infiere que conforme aumenta la frecuencia de lectura, la incidencia de la pr谩ctica es mayor.

El tercero de los indicadores de esta variable es el momento del d铆a preferido para leer libros. Entonces, adem谩s de la cantidad y la frecuencia de lectura, se pregunt贸 a los j贸venes qu茅 momento del d铆a prefieren para leer. Este interrogante no est谩 contemplado en la encuesta nacional y tampoco es una pregunta que aparezca en los estudios que miden consumo cultural. Motivados por indagar en un indicador sin par谩metros previos, se pens贸 en un sistema de categor铆as que tomara tres momentos bien definidos del d铆a 鈥搈a帽ana, tarde, noche鈥 y “en cualquier momento del d铆a” que aglutinara a quienes no pudiesen precisar cu谩ndo prefieren leer.

El 56% de los j贸venes prefiere leer antes de dormir. Si se observa por sexo, los varones (67%) superan la incidencia de las mujeres (51%) destac谩ndose los menores (71%). Tambi茅n en las mujeres son las m谩s j贸venes las que leen por la noche (56,5%). En suma, los j贸venes cuando lee por placer prefieren hacerlo antes de dormir. Luego, el 30% de los j贸venes lee en cualquier momento del d铆a. Esta categor铆a remite a quienes leen cuando disponen de tiempo libre o quienes no tienen preferencias al respecto. Se destacan las mujeres mayores con el 44%. Este dato parece coherente con lo dicho al medir “motivos de no lectura”, pues indicaban carecer de tiempo. Si bien hasta el momento se dispone de indicios sobre cierta asociaci贸n entre la falta de tiempo y las mujeres mayores, en los varones aparece una tendencia similar: la proporci贸n de j贸venes-adultos es mayor (29%) respecto de los menores (14%). Es decir, la “falta de tiempo” parece acompa帽ar a los mayores de 25 a帽os. Por otra parte, son las mujeres (10,5%) quienes consideran 煤nicamente leer temprano en la ma帽ana, destac谩ndose las menores con el 17%; en tanto, para los varones 茅sta no es una alternativa siquiera v谩lida. Finalmente, la categor铆a “durante la tarde” resulta pareja si se observan las respuestas de mujeres (7%) y varones (8%), aunque la diferencia notoria es nuevamente por grupo etario: el grupo 18-25 a帽os lee en este momento del d铆a en mayor proporci贸n que los j贸venes-adultos 鈥揺n ambos sexos superan el 13% de los casos鈥.

Una conclusi贸n es que mientras los m谩s j贸venes leen en per铆odos definidos del d铆a, los mayores lo hacen en cualquier momento o antes de dormir. Tanto la ma帽ana como la tarde no son opciones: quiz谩s no son espacios libres y posiblemente esto se relacione con las ocupaciones y deberes diarios. Adem谩s “en cualquier momento del d铆a” podr铆a entenderse como “cuando tengo tiempo”, entonces es previsible que sean las mujeres mayores quienes principalmente eligen esta opci贸n. Justamente, la prueba de independencia confirma que la variable momento del d铆a preferido de lectura se relaciona con el grupo etario en la poblaci贸n de lectores. El pr贸ximo gr谩fico compara las respuestas por edad:

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El cuarto de los indicadores de esta variable es el soporte utilizado para leer libros. Se les pregunt贸 acerca del principal soporte de lectura de libros. Si bien se conoc铆a a priori que la lectura digital es una modalidad que lentamente gana espacio, y contaba con algunas cifras que apoyaban este dato, la intenci贸n ha sido constatar con los j贸venes. (En un principio, este indicador tambi茅n fue pensado dicot贸mico: soporte digital o anal贸gico, pero despu茅s de la prueba piloto se not贸 la necesidad de incluir la tercera opci贸n. Asimismo, se advirti贸 la necesidad de reemplazar el t茅rmino ‘anal贸gico’ por ‘papel’ y se especific贸 entonces ‘libro en papel’.) Antes de la lectura de resultados, cabe se帽alar que la cantidad de t铆tulos publicados en formato digital ha ido aumentando considerablemente, aunque a煤n constituya una proporci贸n 铆nfima de las publicaciones totales del mercado del libro nacional.[9] Por otra parte, la creciente oferta de t铆tulos digitalizados se corresponde con una mayor demanda: es decir, m谩s e-books para m谩s lectores digitales. Sin embargo, si se compara la realidad local con el mercado espa帽ol las diferencias son notables trat谩ndose de un mercado bastante m谩s maduro.[10]

Seg煤n los resultados obtenidos, el 84% de los j贸venes indica que el principal soporte de lectura es el libro convencional. Si se observan las diferencias por sexo, las mujeres son las principales lectoras de libros en papel (86,5%) sobre todo las menores (91%) quienes parecieran estar poco influenciadas por las nuevas tecnolog铆as. En los varones, las proporciones en cada grupo de edad bajan a raz贸n de unos diez puntos porcentuales. Precisamente, ellos utilizan en mayor medida los dispositivos digitales (13%). La distancia entre los mayores (17%) y los menores (7%) de 25 a帽os es notable. En la tercera categor铆a, las proporciones son bastante parejas, excepto para el grupo de j贸venes varones que presentan la m谩s baja incidencia (3%). Esta opci贸n es residual, pensada para quienes no pueden identificar un soporte de lectura como el principal. Resta mencionar que la prueba de independencia se帽ala asociaci贸n entre el soporte utilizado para leer libros y la edad de los j贸venes en la poblaci贸n de lectores regulares.

El quinto de los indicadores de esta variable es la procedencia de los libros le铆dos. Para medirlo se les pregunt贸 cu谩l es el origen de la mayor铆a de los libros que leen en el tiempo libre y se ofrecieron cuatro categor铆as de 煤nica opci贸n. Se elabor贸 el sistema de categor铆as seg煤n compren ellos mismos los libros que leen, los reciban como regalos, los retiren de bibliotecas, circulen en una comunidad de lectores o descarguen de Internet 鈥搒in precisar si la descarga es gratuita o paga鈥. (Si bien se entiende que el pr茅stamo puede ser online, y en ese caso dos opciones se solapar铆an, se prefiri贸 colocarlas como alternativas distintas para concentrar y distinguir los casos.) Existen dos regularidades emp铆ricas para todos los pa铆ses de la regi贸n en torno a la procedencia de los libros le铆dos: el acceso al libro se da mediante la compra y est谩 determinado por el nivel adquisitivo de la poblaci贸n.[11]

De acuerdo con los resultados obtenidos, el 76% de los j贸venes refiere comprar los libros que lee 鈥揹estac谩ndose el grupo de mujeres mayores, principales compradoras (90%)鈥. En los varones si bien la incidencia es alta, la proporci贸n cae al 66% observ谩ndose que los menores (69%) superan en siete puntos porcentuales a los mayores de 25 a帽os. Por su parte, los obsequios aparecen como una opci贸n de procedencia muy poco frecuente (7%), aunque podr铆an rescatarse a las mujeres (11%) y los varones (8%) menores de 25 a帽os. En tanto, la lectura mediante el pr茅stamo de libros es notablemente recurrente en los varones (21%) 鈥搒obre todo los mayores (22%)鈥 respecto de la incidencia femenina, puesto que lee mediante un pr茅stamo el 11% de las menores y el 5,5% de las mayores de 25 a帽os. Finalmente, la menor frecuencia se observa en las descargas virtuales, aunque son los varones mayores quienes impulsan esta categor铆a: casi el 10% de ellos se帽ala la descarga virtual como la procedencia de los libros que lee. Esto es coherente con la inclinaci贸n masculina hacia la actividad online: evidenciada a lo largo del trabajo, pero particularmente con el indicador “soporte de lectura” donde se constata que los varones mayores leen digitalmente en mayor proporci贸n que el resto de los grupos. Por su parte, en las mujeres la ocurrencia es realmente baja (3%) aunque cabe mencionar a las menores de 26 a帽os que impulsan este dato (5%). Si se compara este dato primario sobre la incidencia de la descarga virtual de libros con la ENHL 2011, los resultados son bastante parejos; aunque si se toma al mercado espa帽ol como referente, la diferencia es enorme 鈥損recisamente debido al gran desarrollo de este modo de leer鈥.[12]

Por otro lado, se observa una brecha importante en las categor铆as “pr茅stamo” y “compras” seg煤n el sexo de los j贸venes. Comprar libros es un h谩bito t铆pico de las mujeres, en tanto los varones tienden a leer los libros que toman prestados en mayor proporci贸n que ellas. Precisamente, considerando que la prueba de independencia indica asociaci贸n entre la procedencia de los libros y el sexo, el pr贸ximo gr谩fico compara las respuestas:

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Por 煤ltimo, de acuerdo con la prueba de independencia, la procedencia de libros le铆dos y la incidencia de lectura por placer son variables relacionadas. Podr铆a inferirse que la pr谩ctica est谩 directamente asociada con la compra de los libros: en la medida que el gusto por la lectura en instancias de ocio aumenta, lo hace la adquisici贸n de libros.聽

Como 煤ltimo indicador de los h谩bitos que mantienen los j贸venes que leen con cierta regularidad, se indag贸 en el lugar de compra de libros. Se pregunt贸 sobre el sitio donde adquieren los ejemplares que leen. En alg煤n sentido, se recuper贸 de la variable anterior la categor铆a compra y elabor贸 un sistema excluyente que considera como puntos de venta posibles a las librer铆as, los grandes supermercados como nuevos espacios de comercializaci贸n de libros, las cadenas de librer铆as 鈥揳quellas cuya marca pregnante constituyen emblemas del rubro como Yenny y las tiendas virtuales que recientemente se incorporaron al circuito de comercializaci贸n de libros鈥[13] y los tradicionales espacios p煤blicos como paseos de compra a cielo abierto, plazas y ferias.

El 73% de los j贸venes compra la mayor铆a de sus libros en las librer铆as. Dentro de esta categor铆a se imponen las mujeres (76%), y entre ellas, las mayores de 25 a帽os (78%): quienes parecen ser convencionales a la hora de adquirir libros. Vale mencionar que mientras las mujeres mayores impulsan este tipo de compra, los varones del mismo grupo etario son quienes menos compran en ese canal (63%). Continuando con la lectura del Cuadro 35, apenas el 1% de los lectores compra libros en supermercados; aqu铆 se destacan 煤nicamente los varones mayores (2%), en tanto para las mujeres menores siquiera es una opci贸n de compra. En las grandes librer铆as compran principalmente los varones mayores (29%) que se despegan bastante de los menores (14%), aunque menos de las mujeres, para quienes la proporci贸n es semejante en ambos grupos (17,5%). Como la compra en supermercados, la compra en tiendas virtuales es muy baja: cerca del 2% considera este canal. Es importante ratificar esta tendencia constante respecto de la asociaci贸n entre los varones mayores y la tecnolog铆a: el 5% de este grupo adquiere sus libros online. Por otro lado, el 5% de los universitarios elige los espacios p煤blicos constituy茅ndose el tercer canal de compra 鈥揳unque se encuentre muy por debajo de las librer铆as tradicionales y grandes鈥. Por su parte, los varones menores se destacan por comprar en espacios p煤blicos (10%) seguidos por las mujeres m谩s j贸venes (8%). Podr铆a concluirse que son los m谩s j贸venes quienes impulsan esta categor铆a y comprar铆an libros usados. En rigor, la tradici贸n librera que tiene Buenos Aires se aprecia en toda la ciudad. Los lectores o coleccionistas 谩vidos de ejemplares 煤nicos pueden hurgar en los puestos de Parque Rivadavia y Parque Centenario, en Plaza Italia y en las librer铆as ‘de viejo’ diseminadas en la calle Corrientes y sus alrededores. Pueden conseguir libros usados y antiguos, ejemplares 煤nicos, ediciones discontinuadas y todo tipo de rarezas; en largas mesas de saldos es posible comprar colecciones a precios ins贸litos.[14]

Si bien la compra en supermercados resulta proporcionalmente insignificante, los j贸venes-adultos de ambos sexos sugieren comprar libros all铆. Podr铆a suponerse que van al supermercado por las compras cotidianas y adquieren t铆tulos que llaman su atenci贸n al pasar por los exhibidores: este tipo de compra no es planificada sino impulsiva. En s铆ntesis, el 92% de los lectores vincula la librer铆a con la compra de libros desestimando canales de compra alternativos; este resultado se comprueba otra de las regularidades emp铆ricas: la librer铆a es el sitio donde los lectores compran libros.[15]

Por 煤ltimo, con el prop贸sito de conocer las ventajas de la compra en tiendas virtuales, a quienes compran con cierta regularidad en este canal se les pidi贸 que comentaran cu谩les ventajas consideran que tienen la modalidad. (Cabe se帽alar que no se distingui贸 el tipo de compra online, puede tratarse de una compra para descargar contenido y leer con un procesador espec铆fico o bien un encargo virtual para recibir el libro en papel en el domicilio.) Durante el procesamiento de datos se obtuvieron cuatro palabras claves que remiten a cada categor铆a de an谩lisis: costo, comodidad, rapidez y contenidos.

El 30% de quienes compran online se帽ala que el precio de venta de los libros en ese canal de comercializaci贸n es menor, es decir, destaca que el medio abarata los costos de consumo. El 45% comenta sobre la comodidad de comprar virtualmente porque evita el desplazamiento, trasladarse hacia alg煤n punto de venta f铆sico en busca del t铆tulo deseado. Otro 45% alude a la rapidez destacando que este tipo de adquisici贸n disminuye el tiempo que implicar铆a una compra usual (indirectamente ac谩 tambi茅n se se帽ala la comodidad pero no en t茅rminos de distancia sino de duraci贸n). Y por 煤ltimo, el 25% menciona algo vinculado con los contenidos, a cierta especificidad y/o la variedad de t铆tulos a los que se tiene acceso. Considerando que son los varones mayores de 25 a帽os los que manifiestan comprar bajo esta modalidad, podr铆a suponerse que estas son respuestas representativas de la poblaci贸n masculina.

Motivadores de lectura

Este punto est谩 conformado por dos variables: por un lado, los referentes de los j贸venes lectores 鈥搑ecomendadores, quienes les sugieren lecturas espec铆ficas鈥 y por otro lado, se pens贸 en un impulsor propio para el desarrollo de la pr谩ctica.[16] Con ambas preguntas se procur贸 conocer cu谩les son los motivos reales que acercan a los universitarios a la lectura, en qu茅 circunstancias y si est谩 mediado por alg煤n referente en particular.

En primer lugar, para indagar en los referentes de lectura se pregunt贸 a los j贸venes lectores qui茅nes son sus principales referentes cuando leen por recomendaci贸n. Con la introducci贸n “cuando lee por recomendaci贸n” se los quiso ubicar en una situaci贸n hipot茅tica en la que la iniciativa para leer est茅 mediada por la recomendaci贸n de otros. Se ofrecieron varias categor铆as que van desde los c铆rculos m谩s 铆ntimos como amigos, colegas y familiares 鈥損ersonas de trato frecuente y fluido鈥 hasta otros de trato espor谩dico como una comunidad virtual 鈥搉o se precis贸 si vinculada con la lectura鈥, asesores de librer铆a y el mismo mercado mediante avisos publicitarios. Si bien no se coloc贸 a personajes medi谩ticos, podr铆an haber formado parte del sistema considerando que su opini贸n influye en el 茅xito de un libro, al legitimar lecturas por la autoridad que les confiere el mundo del espect谩culo. (Aunque observando las respuestas tan concentradas de los j贸venes, es posible que aquella opci贸n no fuera significativa).

El entorno 铆ntimo ejerce una influencia notoria en los j贸venes. Ello se aprecia, por ejemplo, en el hecho de que el mayor porcentaje de los libros que leen sea por recomendaci贸n de amigos y familiares (66%). Seg煤n el cuadro anterior, es entre las mujeres m谩s j贸venes donde el grupo de pares y la familia m谩s protagonismo adquiere (77%), similar en los varones m谩s j贸venes (58%) 鈥揺s decir, en esta categor铆a el grupo de j贸venes-plenos adquiere mayor relevancia鈥. Un contraste claro se observa en “colegas”: mientras el 19% de los varones atiende a sus sugerencias 鈥揹estac谩ndose los mayores (22%)鈥, s贸lo lo hace el 6% de las mujeres. En el caso de la publicidad, no se observan diferencias significativas entre los grupos, de hecho podr铆a sugerirse que, seg煤n lo han manifestado, los universitarios son poco permeables a los avisos del mercado del libro. Sin embargo, deber铆a mencionarse que ninguno de los varones menores eligi贸 esta opci贸n en tanto los mayores de ambos sexos casi alcanzan el 3% 鈥損odr铆a sugerirse una semejanza por edad鈥. Por otro lado, el 3% de los j贸venes presta atenci贸n a la recomendaci贸n de la cr铆tica cultural y del c铆rculo de lectores. Si bien se notan peque帽as diferencias al interior de los grupos, puede advertirse la mayor inclinaci贸n de las mujeres mayores hacia la cr铆tica (4%) y la importante consideraci贸n de los varones menores hacia el c铆rculo de lectores (11,5%) al que posiblemente pertenezcan. Curiosamente, en la comunidad virtual no se reconocen recomendadores de libros, puesto que un 2% de los lectores la elige como alternativa. Solamente podr铆a se帽alarse que los j贸venes-adultos de ambos sexos la marca como opci贸n (3%). Del mismo modo, el asesoramiento en la librer铆a no es un modo de llegar al libro, aunque podr铆a destacarse que los varones menores la consideran una alternativa (4%). Por 煤ltimo, no compran libros por recomendaci贸n el 12% de los j贸venes lectores. Los varones son los menos permeables a ello, sobre todo los mayores (22%).

La prueba de independencia indica asociaci贸n entre recomendadores de lectura y el sexo de los j贸venes lectores. El pr贸ximo gr谩fico compara las respuestas de mujeres y varones, s贸lo para las categor铆as con mayor frecuencia:

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En segundo lugar se indag贸 en los incentivos propios de lectura. Se sabe que la motivaci贸n resulta indispensable para el buen desempe帽o de cualquier actividad. En este sentido, se quiso conocer cu谩l es la principal fuente de motivaci贸n que tienen los j贸venes a la hora de leer en el tiempo libre, en t茅rminos de iniciativa, dejando de lado el consejo de otros. El sistema de categor铆as construido recupera alguna alternativa de la encuesta nacional y agrega otras: por ejemplo, leer los cl谩sicos 鈥搒ugiriendo una asignatura cultural pendiente o incluso, recuperar residuos de la literatura dirigida del secundario鈥 y leer un best seller. Ambas categor铆as podr铆an no ser excluyentes, aunque el imaginario las ubique en alg煤n punto opuestas, pero se decidi贸 darles categor铆as mutuamente excluyentes porque se considera que no perjudicaba la elecci贸n permitiendo discriminar con precisi贸n los j贸venes que leen Cl谩sicos de aquellos que leen novedades convertidas en best sellers 鈥揳pelando, precisamente a esa idea que los posiciona como los t铆tulos de moda o ‘m谩s le铆dos’.鈥 En este sentido, el concepto de聽best seller 鈥搊 “libro o disco de gran 茅xito y mucha venta”, seg煤n el DRAE鈥[17] remite a una categor铆a neutra que, sin embargo, termin贸 designando realidades heterog茅neas. En sus or铆genes, se refer铆a simplemente a lo que la expresi贸n denota: los libros m谩s vendidos, pero pronto apareci贸 la confusi贸n porque los t铆tulos que se vend铆an mejor coincid铆an con los m谩s populares que no siempre se adecuaban a los est谩ndares est茅ticos de la ‘alta’ cultura. Entonces, el adjetivo-sustantivo pas贸 a calificar asimismo a libros que, precisamente por venderse bien, eran sospechosos de insuficiencias literarias. Por otra parte, tambi茅n es cierto que grandes cl谩sicos de la literatura universal como El Quijote, incluso de la historia como La Biblia, han vendido miles de ejemplares en el mundo y podr铆an considerarse best sellers en sentido estrictamente comercial. Igualmente, existen libros聽como聽Cien a帽os de soledad o Rayuela 鈥搃nclusive, la obra completa del boom latinoamericano鈥 que tuvieron su momento y supieron prolongarlo resurgiendo despu茅s de “purgatorios cr铆ticos” y olvidos generacionales.[18] Este tipo de libros resultan long sellers, que la p谩tina del tiempo ha dotado de un estatuto m谩s prestigioso. Tambi茅n hay t铆tulos de 茅xito fulminante que no consiguen superar la prueba de su primer cuarto de siglo porque su popularidad evidencia el inmediato y ef铆mero聽clima de 茅poca聽en que aparecieron: fast sellers,聽meteoros que irrumpen con estr茅pito porque de alg煤n modo son esperados y se hacen c贸mplices de la sensibilidad o de ciertas ansiedades del momento. Claro que la historia de la literatura demuestra que hubo聽fast sellers聽que supieron convertirse en聽long sellers, como C谩ndido聽de Voltaire o Tristram Shandy聽de Sterne (1759) o Lolita de Nabokov (1955).

Seg煤n los resultados propios, el 18,5% de los j贸venes lee Cl谩sicos: las mujeres se destacan porque son las que impulsan esta categor铆a (22%) doblando la frecuencia masculina. Si se mira por edad, las mujeres menores optan particularmente por esta alternativa (26%) as铆 como los varones del mismo grupo etario se despegan del resto (16%). Entonces, si bien son las mujeres las principales lectoras de Cl谩sicos, tambi茅n los j贸venes-plenos de ambos sexos los eligen en mayor medida que los mayores. En tanto los best sellers como motivador de lectura (14%) aparecen en proporciones m谩s o menos similares en todos los grupos, aunque cabe destacar a las mujeres menores de 25 a帽os (16%).

Por su parte, el 28% de los j贸venes lectores indica que el hecho de buscar curiosidades es un incentivo propio para leer; esta categor铆a se acent煤a en las mujeres (33%) que doblan la proporci贸n masculina y sobre todo en las mayores de 25 a帽os (38%). En otro sentido, el 30% de los j贸venes comenta que adquirir conocimiento es el principal motivador de lectura, constituy茅ndose como la categor铆a de mayor frecuencia. As铆 como el disparador de lectura en las mujeres son las curiosidades, en los varones es el conocimiento (44%) 鈥揳c谩 las proporciones se invierten notablemente respecto de la categor铆a anterior, seg煤n el sexo de los j贸venes鈥 destac谩ndose los mayores (47%). Podr铆a afirmarse que casi la mitad de los j贸venes mayores de 25 a帽os cuando lee lo hace motivado por la adquisici贸n de conocimiento.

Como categor铆as m谩s esnob, seguir al autor de moda (1%) y leer el gui贸n de cine o teatro (2%), que se pierden en t茅rminos relativos en el sistema de valores. 脷nicamente podr铆a destacarse al grupo de varones mayores que impulsa la categor铆a leer guiones (6%). Precisamente, sobre el v铆nculo entre literatura y cine, cabe mencionar ciertos 茅xitos de la pantalla grande que posteriormente se convirtieron en best sellers editoriales. Casos paradigm谩ticos son los primeros libros de Harry Potter, y los ya c谩sicos, la hepatolog铆a Las cr贸nicas de Narnia 鈥揺scritas por Lewis entre 1950 y 1954鈥 y El hobbit y su secuela El se帽or de los anillos 鈥揺scritas por Tolkien a durante las primeras d茅cadas del siglo XX鈥. Se trata de una tendencia de filmar sagas literarias que incrementan notablemente las ventas de sus libros bastante despu茅s de cuando fueron publicadas originalmente.

Admitiendo la influencia de los recomendadores, alrededor del 3% de los universitarios indica que no compra libros por iniciativa propia; sobresalen marcadamente los varones (7%) y m谩s a煤n los menores (12%). Recu茅rdese que ya en la variable anterior los varones menores se separaban de los mayores quienes manifestaban no leer por recomendaci贸n. Se ratifica la tendencia: los varones j贸venes est谩n m谩s atentos a la influencia de otros, mientras los mayores tienden a leer por propia iniciativa.

Por otro lado, la iniciativa de leer el libro recomendado del mes refiere a los recientes lanzamientos del mercado que podr铆an transformarse en best seller a nivel nacional 鈥搈uchos t铆tulos ingresan al mercado local siendo los m谩s vendidos en otras regiones鈥. Una proporci贸n peque帽a elige esta alternativa. En la variable anterior se observaba que la recomendaci贸n publicitaria o de las comunidades virtuales es muy poco frecuente, y justamente los lanzamientos se difunden de ese modo. A partir de lo expresado por los j贸venes, se corrobora lo poco permeables que resultan a los mensajes publicitarios del mercado del libro. Sin embargo, m谩s adelante se ver谩 que los t铆tulos que dicen haber le铆do en el 煤ltimo a帽o son claros ejemplos de libros estimulados por la industria del entretenimiento. No obstante, los varones 鈥搒obre todo los mayores鈥 parecen leer lanzamientos en mayor proporci贸n que el resto.

Finalmente, la prueba de independencia indica asociaci贸n entre la motivaci贸n de lectura y el sexo de los j贸venes. Precisamente, se elabor贸 un gr谩fico tomando los incentivos de lectura con mayor incidencia para comparar respuestas:

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Por 煤ltimo, resulta importante mencionar que de acuerdo con la prueba de independencia, las variables incentivos de lectura e incidencia de leer por placer est谩n relacionadas. Es decir, el gusto por la lectura se vincula con aquello que los motiva o con lo que buscan en un libro. Adem谩s, se encuentra relaci贸n entre el incentivo de lectura y el tipo de lectura que lee; lo que significa que las tem谩ticas y los g茅neros que leen est谩n directamente asociados con su gusto por la pr谩ctica.

Otras pr谩cticas vinculadas con el consumo de libros

En este punto se muestran los resultados de la medici贸n de tres variables vinculadas con el consumo de libros 鈥損ero no con el ejercicio de leer鈥 en la poblaci贸n total de j贸venes: lectores y no lectores; y luego, se las relaciona con la incidencia de lectura.

En primer lugar, se les pregunt贸 si compran libros para regalar con alguna frecuencia y ofreci贸 la misma escala ordinal seg煤n la asiduidad de la pr谩ctica. Se entiende a priori la diferencia entre consumidor 鈥搇ector鈥 y comprador de libros.[19]

Si se observa la categor铆a siempre, se nota que los varones (1,5%) superan en un punto porcentual a las mujeres, y que para ambos grupos, los m谩s j贸venes presentan mayor incidencia. Para los segmentos de lector y no lector, se advierte casi una obviedad: poco m谩s del 1% de los lectores siempre regala libros mientras los no lectores no califican en esta categor铆a. Luego, aproximadamente el 19% del total regala libros frecuentemente: el 22,5% de los lectores y el 12% de los no lectores. En esta categor铆a toman protagonismo las mujeres, m谩s a煤n las mayores de 25 a帽os (27%). Vale mencionar que mientras en las mujeres la brecha por grupo etario es muy marcada 鈥搖nos ocho puntos鈥, en los varones la distancia baja a la mitad 鈥搖nos cuatro puntos鈥. Luego, la mitad de los j贸venes regala libros ocasionalmente: el 54% de los lectores y el 45% de los no lectores. Al mirar c贸mo se comportan de acuerdo con el sexo, notamos que la proporci贸n de varones es mayor 鈥搈谩s de la mitad鈥 (pero al bajar la frecuencia, aumenta la cantidad de varones). Finalmente, el 30% de los j贸venes nunca regala libros: como era de esperar, en esta categor铆a, la proporci贸n de no lectores supera a los lectores ampliamente, as铆 como los varones a las mujeres. Esta inversi贸n respecto de las primeras categor铆as resulta estad铆sticamente previsible. Por otro lado, los lectores tienden a regalar libros asiduamente: casi el 80% est谩 concentrado en las primeras tres categor铆as. Se llega a la conclusi贸n que tener el h谩bito de leer predispone a regalar libros y que las mujeres compran libros para regalar en mayor proporci贸n que los varones (72%). En este sentido, y acerca de la posible relaci贸n entre la compra de libros para regalar y la lectura por placer, se observa que a medida aumenta la frecuencia de compra de libros para regalar, la incidencia de lectura es mayor. Asimismo, la prueba de independencia corrobora la asociaci贸n entre ambas variables.聽

Con respecto a los prop贸sitos de la compra de libros para regalar, a quienes regalan libros se les pregunt贸 por qu茅 lo hacen, y dej贸 un espacio libre en el cuestionario para que respondieran espont谩neamente. La intenci贸n era armar categor铆as de an谩lisis despu茅s de procesar las respuestas. Sin embargo, durante el trabajo de poscampo, no se advirtieron diferencias significativas en el tipo de respuesta obtenida (la 煤nica diferencia es que las mujeres mayores completaron esta pregunta en mayor medida que el resto). Las respuestas se reiteran bastante, aunque vale transcribir algunas de las menciones m谩s recurrentes: “La persona a la que obsequio tienen el h谩bito de la lectura”; “A mi entorno le gusta leer”. En todos los casos, las respuestas espont谩neas involucraban al ‘otro’ y su gusto por la lectura. S贸lo un par de j贸venes hizo menci贸n al libro como objeto en s铆 鈥損or su originalidad o rasgo interesante鈥: “Es un regalo original”. Cuando se pens贸 esta pregunta se esperaba contestaciones m谩s sustanciosas, que permitieran hacer un an谩lisis m谩s extenso del significado que le otorgan a su acci贸n. No obstante, se encontraron respuestas cortas 鈥損ocas palabras desarticuladas鈥 livianas, reiteradas y con poco sentido. Las respuestas de los universitarios indican cierta incapacidad para articular frases que expresen las intenciones verdaderas que subyacen a la elecci贸n del libro como obsequio.

En segundo lugar, se pregunt贸 a los j贸venes si ten铆an por costumbre regalar libros infantiles. A priori se supuso que se tratar铆a de chicos en la familia 鈥揾ijos, hermanos o sobrinos鈥, y que la pr谩ctica podr铆a esconder la intenci贸n de fomentar la lectura en los ni帽os pr贸ximos. Se utiliz贸 la misma escala ordinal para medir la asiduidad de la pr谩ctica. Por otra parte, la prueba de independencia evidencia diferencias significativas por sexo y edad en la poblaci贸n total, por sexo en la poblaci贸n de lectores y por edad en la poblaci贸n de no lectores. Es decir, el g茅nero y el ciclo vital se relacionan de alg煤n modo con la pr谩ctica de comprar libros infantiles.

Repasando los resultados obtenidos a lo largo del sistema de categor铆as, se observa que a medida disminuye la frecuencia de la pr谩ctica, aumenta el porcentaje de respuestas. Es decir, a mayor asiduidad, menor incidencia. En primer lugar, apenas el 2% del total de j贸venes regala libros infantiles siempre: se destacan las mujeres mayores de 25 a帽os con casi el 3% y notablemente los no lectores (2,5%). Pareciera que en los mayores de 25 a帽os la pr谩ctica presenta mayor asiduidad. A partir de la siguiente categor铆a, se advierte un incremento en el total y en todos los grupos. Por ejemplo, el 9% de los j贸venes compra libros infantiles frecuentemente; tambi茅n se destacan las mujeres mayores de 26 a帽os (15%) y los no lectores (12%). Por otra parte, el 21% de los j贸venes regala libros infantiles ocasionalmente. Si se observan los segmentos, se nota que los lectores (22%) regalan en mayor proporci贸n que los no lectores. Seg煤n la variable sexo, las mujeres (25%) superan ampliamente la incidencia masculina (13,5%). Y por edad, se nota que los mayores de 25 a帽os regalan m谩s libros infantiles que los menores. Por 煤ltimo, el 68% de los j贸venes nunca compra libros infantiles. En esta categor铆a las respuestas de lectores y no lectores tienen a aproximarse. No obstante la brecha que separa a varones de mujeres se mantiene, haci茅ndose evidente que son ellos quienes menos obsequian libros 鈥搒obre todo lo menores de 25 a帽os (87,5%)鈥.

Mientras el 38% de las mujeres, principalmente las mayores, compra libros infantiles con cierta asiduidad, lo hace el 21% de los varones. (Esta tendencia concuerda cuando al inicio se expuso que son ellas quienes compran material de colecci贸n para los chicos en los kioscos de diarios). En suma, la edad y el sexo est谩n directamente asociados con la pr谩ctica: ser mujer y tener m谩s de 25 a帽os son aspectos constantes que explicar铆an el comportamiento de la variable.[20] En este sentido, la prueba de independencia indica asociaci贸n entre el h谩bito de comprar libros infantiles para regalar con el sexo y la edad de los j贸venes en la poblaci贸n total. Con los lectores y no lectores ocurre algo curioso, porque si bien las proporciones cambian levemente en las primeras categor铆as, no hay una diferencia sustancial en “nunca”, lo que permitir铆a inferir que no compran m谩s o menos libros para chicos. Es decir, la pr谩ctica de ning煤n modo parece estar vinculada con su condici贸n de lector. Sin embargo, ser lector predispone a regalar libros, como se observ贸 en la variable anterior. Una interpretaci贸n posible es que los universitarios propician la lectura en los m谩s chicos de la familia sean o no lectores.

Con respecto a la posible relaci贸n entre la compra de libros infantiles y la lectura por placer, se comprueba que a medida aumenta la frecuencia de compra de libros para regalar, la incidencia de lectura es mayor. No obstante, la prueba de independencia indica que no hay asociaci贸n entre ambas variables. De hecho, quienes m谩s libros infantiles compran parecen ser quienes menos leen.

Acerca de los p rop贸sitos de la compra de libros infantiles, como en la variable “compra de libros para regalar”, adem谩s de ser las principales compradoras de libros infantiles, son las mujeres mayores las que dan los motivos de su acci贸n en mayor proporci贸n que el resto. Adem谩s, en ellas se advierte claramente el tipo de respuestas: “fomentar la lectura”, “para leerle a mi鈥”, “estimular a mi鈥”, “fomentar el h谩bito desde ni帽o”, “inculcar la lectura en los ni帽os”. En el resto, las respuestas no mencionan la importancia del h谩bito, sino que simplemente justifican la compra con palabras sueltas y sin demasiado sentido: “cumplea帽os”, “tengo un hijo” o “para regalar a mis sobrinos”. Una vez m谩s se aprecia la escasez de palabras, la incapacidad de formular una frase s贸lida que justifique la pr谩ctica. Del mismo modo que en la variable anterior, se preve铆an respuestas m谩s sustanciosas que permitiesen elaborar categor铆as de an谩lisis. No obstante, leerlas con detenimiento sirve para ratificar la conclusi贸n a la que se lleg贸: ser lector no condiciona la compra de literatura infantil en los j贸venes encuestados, y el prop贸sito en las mujeres descansa en el reconocimiento del beneficio que leer implica y en cierta virtud que encierra la lectura en s铆 misma.

En tercer lugar, se indag贸 en la asistencia a la Feria del libro. Seg煤n los registros de la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, el p煤blico se ha incrementado considerablemente. De hecho, desde hace a帽os se agrega espacio f铆sico a la exposici贸n e incrementa la cantidad de visitantes, que supera el mill贸n. Como particularidad, es una de las ferias m谩s prolongadas del mundo ya que dura casi veinte d铆as. En ocasiones, aumentan los visitantes pero disminuye el nivel de facturaci贸n. (Por ejemplo, en 2011 hubo unos 25 mil visitantes m谩s que en 2010 aunque las ventas hayan descendido.)[21]

Seg煤n el relevamiento del Gobierno de la Ciudad y la Fundaci贸n El Libro (2014), se sabe que prevalece el p煤blico joven con estudios universitarios. Precisamente, predomina el rango etario 18-29 a帽os, que representa el 32% del total de visitas. En tanto, el grupo 30-44 a帽os representa el 26%; el grupo 45-64 a帽os, el 30% de las visitas; y el de m谩s de 65 a帽os, el 13%.聽En lo que respecta al m谩ximo nivel de estudios alcanzado, los resultados de aquella encuesta confirman que el perfil del visitante frecuente es el del profesional universitario o con t铆tulo terciario, que representan el 46% de los concurrentes. Entre los universitarios, el 26% posee tiene t铆tulo de grado, el 5% de posgrado y el 15% cuenta con una titulaci贸n terciaria, segmento compuesto principalmente por docentes.[22]

En s铆ntesis, la edad y el capital escolar se correlacionan con la asistencia; mientras el sexo no tiene incidencia puesto que las mujeres presentan una predisposici贸n levemente mayor a visitar la Feria (53%). (DGEYC-GCBA y Fundaci贸n El Libro 2014). Los datos que marcan el alto nivel educativo de los asistentes a la Feria del Libro conviene leerlos junto con los que arrojan las encuestas de h谩bitos de lectura en la regi贸n, que indican una correlaci贸n positiva entre el nivel socioecon贸mico y cultural y los h谩bitos lectores. En cuanto a la fidelizaci贸n de los asistentes, seg煤n la cantidad de visitas realizadas en ediciones pasadas, una amplia mayor铆a de los encuestados declar贸 haber concurrido por lo menos una vez en a帽os anteriores (83%), destac谩ndose que casi el 42% de los concurrentes la visitaron al menos 6 veces. Lo anterior confirma que, para una amplia mayor铆a de sus seguidores, la Feria es un evento cultural ineludible. La cantidad de visitas previas a la Feria del Libro tiene una relaci贸n positiva con el ingreso per c谩pita del hogar: a mayor ingreso, superior cantidad de visitas previas (DGEYC-GCBA y Fundaci贸n El Libro 2014).

En lo que respecta a la propia investigaci贸n, la 煤ltima de las preguntas del cuestionario apunta a medir la incidencia y los motivos de la asistencia a la Feria. La intenci贸n era conocer si los j贸venes frecuentan el evento y con qu茅 continuidad. Para ello se ide贸 un sistema ordinal conformado por tres categor铆as: la primera remite a la visita anual, la segunda a una visita espor谩dica y la tercera a la no visita.[23]

De acuerdo con los resultados obtenidos, el 12% de los lectores y el 5% de los no lectores asiste a la Feria del Libro cada a帽o. Se manifiesta una obviedad: quienes leen por placer visitan la feria con mayor intensidad: mientras que el 36% de los lectores indica no asistir, la cifra sube al 62% en los no lectores. En el total de j贸venes se destacan las mujeres con el 10% 鈥搒obre todo las mayores quienes parecen ser las principales asistentes鈥. Esto guarda coherencia cuando al inicio se vio que en salidas de tipo culturales, eligen ferias y exposiciones como alternativa 鈥搚 tambi茅n es coherente con el relevamiento reci茅n mencionado鈥. En tanto, el 51% de los lectores y el 33% de los no lectores visita la feria alg煤n a帽o 鈥搕ambi茅n ac谩 se nota la mayor incidencia femenina鈥. Finalmente, en la categor铆a extremo se observa que el 36% de los lectores y el 62% de los no lectores no considera a la Feria. Siguiendo con la lectura del cuadro, en esta categor铆a las proporciones se invierten: menos mujeres y lectores visitantes. Como s铆ntesis, cabe decir que la mitad de los j贸venes que leen por placer visitan ocasionalmente la Feria; pero quiz谩 lo m谩s curioso sea que cuatro de cada diez no lectores asiste a煤n no practicando la lectura como alternativa de ocio 鈥損uede tratarse de acompa帽antes o visitantes que conciben a la Feria como un paseo en s铆 mismo鈥. Precisamente, respecto de una posible relaci贸n entre la asistencia a la Feria del Libro y la predisposici贸n hacia leer por placer, de acuerdo con la prueba de independencia, existe asociaci贸n entre ambas variables. De hecho, acerca de si los visitantes son realmente lectores, un estudio revela que la mayor铆a de quienes asisten a la Feria tienen el h谩bito de leer.[24] Adem谩s, se advierte una asociaci贸n positiva entre la regularidad con la que los j贸venes asisten al evento y la predisposici贸n hacia la lectura de libros por placer. A medida que aumenta la proporci贸n de j贸venes que asisten a la Feria con mayor frecuencia, aumenta la proporci贸n de los aficionados a la lectura. Por ejemplo, el 81% de quienes asisten a la Feria todos los a帽os, leen por placer en su tiempo libre. Por su parte, el 73% de los lectores asiste alg煤n a帽o y el 51% de los lectores no asiste.

Por otra parte, se indag贸 en los prop贸sitos de la visita a la Feria del Libro. A quienes respondieron que asisten cada a帽o o alg煤n a帽o a la Feria se les pidi贸 que contaran el motivo por el cual la visitan. A partir de las respuestas reiteradas de la primera toma se confeccion贸 un sistema de categor铆as en la que m谩s de una opci贸n fuese posible elegir. Primeramente, surgieron palabras clave como curiosidad, actualizaci贸n, ofertas, compa帽铆a, paseo, entre otras; y luego con ellas se elaboraron prop贸sitos.

Seg煤n los resultados obtenidos, el 12% de los lectores y el 11% de los no lectores asisten a la Feria “por simple curiosidad”; aqu铆 la proporci贸n de mujeres es mayor, sobre todo entre las m谩s j贸venes (14%). En la categor铆a que menciona cuestiones laborales se destacan curiosamente los no lectores (3%) y los varones menores (5%). En tanto, el 7% de los lectores y el 3% de los no lectores asisten a la Feria para “apreciar gran variedad de libros concentrados en un solo lugar”. Si se mira por sexo, se nota que las mujeres est谩n m谩s motivadas en ir con este prop贸sito (6%) que los varones (4%), sobresaliendo las mayores de 25 a帽os (7%). Por otra parte, el 11% de los lectores encuentra que la Feria es un sitio donde puede actualizarse a partir de las novedades all铆 expuestas 鈥搖na distancia importante respecto de los no lectores, 4%鈥. Unos tres puntos por encima separan a las mujeres de los varones, sobre todo las menores (12%). Luego, asistir “para aprovechar ofertas y promociones” es un prop贸sito que guarda proporciones similares en los segmentos de lectores as铆 como en los grupos de an谩lisis por sexo y edad. Para el 7% de los lectores el evento es un paseo en s铆 mismo, s贸lo un punto por encima de los no lectores. S铆 se advierte una diferencia significativa por sexo: mientras que el 9% de los varones asiste a la Feria para pasear, s贸lo el 5% de las mujeres marc贸 esta opci贸n. Continuando con la lectura del cuadro, parece que quienes no leen por placer est谩n m谩s interesados en “formar parte de un evento cultural” (5%), aunque poco m谩s de un punto los separa de los lectores, destac谩ndose los varones menores de 25 a帽os con casi el 10%. En tanto, los lectores se muestran interesados en participar de la agenda de la Feria en materia de debates, conferencias, presentaci贸n de libros, etc茅tera (3%), puesto que doblan la proporci贸n de no lectores. En este mismo prop贸sito sobresalen las mujeres mayores de 25 a帽os. Finalmente, el 3% de lectores y no lectores asiste para acompa帽ar a alguien. Si se mira el cuadro, se advierte que son las mujeres menores de 25 a帽os quienes se destacan con casi el 5%. De hecho, el 69% de los asistentes a la Feria en 2013 fue acompa帽ado, lo que habla de una experiencia cultural que es vivida en compa帽铆a (DGEYC-GCBA y Fundaci贸n El Libro 2014).

En cuanto a los motivos de la visita a la Feria 鈥搉o excluyentes entre s铆鈥, el m谩s se帽alado por los visitantes (83%) fue el de paseo o recreaci贸n. En segundo lugar se ubic贸 la compra de libros (72%), seguido por la b煤squeda de novedades u ofertas (58%). Otras motivaciones se帽aladas fueron la b煤squeda de libros dif铆ciles de conseguir (36,5%), la asistencia a alg煤n suceso o charla programada (28%), razones de trabajo o profesionales (27%) y, finalmente, conseguir la firma de libros (11%). Con respecto a la compra, el grupo que m谩s compra tiene entre 30 y 44 a帽os: el 81% de esa poblaci贸n adquiere al menos un libro. Entre ellos,聽el grupo m谩s numeroso es el que gasta entre 51 y 100 pesos,聽aunque, en total, m谩s de la mitad gast贸 entre 101 y 400 pesos en libros. Otro dato interesante: un 23,5% de los visitantes lee desde la computadora y un 14% cont贸 que evaluaba la compra de un e-book, aunque el papel persiste:聽el 28% de los visitantes adultos compr贸 uno o dos libros, y el 26% se llev贸 cinco o m谩s ejemplares. (DGEYC-GCBA y Fundaci贸n El Libro 2014)

Por otro lado, se segment贸 la poblaci贸n total en dos subpoblaciones seg煤n sean asistentes frecuentes u ocasionales para advertir diferencias en el tipo de respuestas. Para quienes asisten a la Feria cada a帽o, la raz贸n asisto “para actualizarme respecto de novedades”, y luego “para apreciar la variedad de libros concentrados en un solo lugar”. Y para quienes asisten a la Feria alg煤n a帽o, las razones m谩s recurrentes son “por simple curiosidad”, y luego “para actualizarme respecto de novedades” y “participar del evento como paseo”.

Puede apreciarse que las categor铆as que mencionan a los “libros” 鈥揺n tanto novedad literaria como variedad de t铆tulos鈥 es elegida en mayor medida por los asistentes frecuentes, dejando al paseo o la visita por curiosidad en un segundo plano. En tanto, para los asistentes ocasionales la visita por curiosidad se impone. Podr铆a sugerirse que el merodeo por la Feria de ning煤n modo tiene que ver con intenciones genuinas vinculadas con los libros en exposici贸n. La curiosidad est谩 asociada a la visita ocasional 鈥揳unque tambi茅n al lector y a las mujeres como se indica m谩s arriba鈥.聽El pr贸ximo gr谩fico toma los prop贸sitos m谩s recurrentes y, a modo de s铆ntesis, los compara, seg煤n la asiduidad con la que los j贸venes visitan la Feria:

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  1. Esta generalizaci贸n se cumple en Argentina y toda la regi贸n de Iberoam茅rica 鈥揺xcepto Brasil que en su 煤ltima publicaci贸n menciona un aumento de la lectura vinculada con la actualizaci贸n cultural superando a la lectura por placer鈥. (Instituto Pr贸-Livro 2011; CERLALC 2012b).
    Seg煤n el BHLyCL 2012, el 41% de los espa帽oles lee s贸lo en su tiempo libre, el 4% 煤nicamente por deber, el 18% lee por estudio, trabajo y placer, y el 37% no lee libros. Si tenemos en cuenta a la poblaci贸n mayor de 14 a帽os que lee durante el tiempo libre, observamos un crecimiento de 1,2 puntos porcentuales respecto de la medici贸n anterior. El incremento de lectores en tiempo libre se produce en casi todos los tramos de edad, excepto entre 35 y 44 a帽os que se mantiene igual. Los espa帽oles entre 14 y 24 a帽os siguen siendo el grupo con mayor inidencia lectora 鈥揷onforme aumenta la edad se observa un descenso en todos los tramos, aunque conviene destacar la tendencia ascendente en los 煤ltimos a帽os en los grupos de mayor edad鈥. Por sexo, las mujeres (64%) leen m谩s en su tiempo libre que los hombres, con una diferencia de diez puntos 鈥搎ue se acent煤a entre los 25 y los 54 a帽os鈥.A partir de los 55 a帽os, la distancia entre los lectores de distinto sexo se reduce. (FGEE 2012).
  2. De acuerdo con la ENHL 2011, el 78% de los lectores lee por placer, el 68% para aprender cosas nuevas, el 45% por estudio, el 42% por costumbre y el 17% por trabajo. (Cabe se帽alar que en t茅rminos comparativos, en 2001, le铆a por placer el 69% de la poblaci贸n). Previsiblemente, la lectura por estudio disminuye con la edad (45%), en tanto aumenta la lectura por costumbre (42%). Los individuos de entre 26 y 60 a帽os son quienes leen por trabajo (26%). En el relevamiento reciente se agrega la categor铆a “para aprender cosas nuevas” (68%). Como el sistema de categor铆as no es mutuamente excluyente, no es posible precisar cu谩ntos individuos leen s贸lo por placer. Por otra parte, el nivel socioecon贸mico medio es el que m谩s baja incidencia presenta. (Sin embargo, se advierte que en el mismo relevamiento este mismo segmento se destaca al considerar a la lectura como actividad de tiempo libre). Por regi贸n geogr谩fica, los principales lectores se encuentran en Gran Buenos Aires y el Noreste (83%). (SInCA 2012).
  3. En la ENHL 2011 al medir la variable inter茅s en la lectura, las mujeres presentan m谩s al sumar las categor铆as “mucho” y “bastante” (62%) en tanto los varones (51%). Asimismo, los datos revelan que el inter茅s en la lectura aumenta con la edad hasta los 60 a帽os cuando empieza a decrecer considerablemente. (SInCA 2001;2012).
  4. Se destaca Colombia porque presenta la mayor tasa de la regi贸n respecto del desinter茅s por la lectura (64%). Otros motivos son la falta de tiempo (37%) y la preferencia de lectura de diarios y revistas (18%). Por su parte, en Chile, el 32% de la poblaci贸n lectora comenta desinter茅s en la lectura y s贸lo el 5% de los mexicanos expresaron la falta de inter茅s. (CERLALC 2012).
    Seg煤n el BHLyC 2012, la falta de tiempo sigue siendo la principal raz贸n de los no lectores espa帽oles para explicar su falta de h谩bito (49%), especialmente entre la poblaci贸n con edades comprendidos entre 25 y 54 a帽os. El 30% argumenta que no lee porque no le gusta o no le interesa, raz贸n para no leer para el 47% de los j贸venes no lectores con edades entre 14 y 24 a帽os. Entre los mayores de 65 a帽os, los motivos de salud o los problemas de vista es la principal raz贸n para no leer en el 29% de los casos. Hay que se帽alar, adem谩s, que un 21% de la poblaci贸n no lectora apunt贸 que prefiere dedicar su tiempo a otro tipo de entretenimiento. (FGEE 2012).
  5. La ENHL 2011 indaga los motivos por los cuales los lectores han disminuido la lectura. El 58% asume falta de tiempo 鈥搇as mujeres presentan una incidencia de tres puntos m谩s que los varones鈥, el 33% indica cuestiones econ贸micas y el 26% problemas en la vista 鈥揺n esta categor铆a se acent煤a la incidencia de los mayores de 61 a帽os y de las mujeres鈥, el 20% dice que perdi贸 inter茅s 鈥搇os varones se destacan en esta respuesta鈥 y el 19% que ya no estudia. (SInCA 2012).
  6. Conviene comentar los resultados de la ENHL 2011 respecto de esta variable. En t茅rminos generales, en intensidad de lectura 鈥搈edida con los indicadores inter茅s, frecuencia y cantidad de libros鈥 los niveles socioecon贸micos alto y medio no se diferencian, en las categor铆as m谩ximas. El 27% de la poblaci贸n argentina manifiesta mucho inter茅s en la lectura, el 30% bastante, y el resto se distribuye entre poco y nada. El inter茅s por la lectura de libros es mayor en las mujeres (30%) que en los varones (24%) y en los mayores de 25 a帽os 鈥揾asta los 61 donde cae鈥. (SInCA 2012).
  7. Respecto de la cantidad de libros que lee la poblaci贸n, seg煤n la ENHL 2011, cuatro de diez argentinos lee un libro o m谩s al mes; el 22% un libro o m谩s al a帽o; y el 26% no lee desde hace dos a帽os. Sin embargo, cuando se pregunta por el 煤ltimo a帽o, baja la proporci贸n de lectores: el 5% ley贸 m谩s de diez libros, el 16% entre cinco y diez libros, el 18% entre tres y cuatro libros, el 23% entre uno y dos, y el 38% ninguno 鈥揺s decir el porcentaje aumenta a medida que disminuye la cantidad de libros鈥. (SInCA 2012). (Si bien se toman estos datos, es importante considerar que remiten a la poblaci贸n de lectores en general; no se distingue a los lectores por placer 鈥揺s decir, miden la cantidad de libros y la frecuencia de lectura por cualquier motivo no s贸lo por entretenimiento鈥.) No obstante, al cotejar datos se advierte que la tendencia decreciente en el sistema de categor铆as es similar, pero las proporciones son bastante superiores en los j贸venes encuestados al considerar s贸lo a lectores por placer.
  8. Acerca de la frecuencia de lectura, el 14% de la poblaci贸n lee todos o casi todos los d铆as 鈥揺l 17% de las mujeres y el 10% de los varones鈥. Un dato relevante: el grupo 26-40 a帽os es el de lectores m谩s frecuentes y que m谩s inter茅s en la lectura manifiesta. (SInCA 2012). (Si bien se toman estos datos, es importante considerar que remiten a la poblaci贸n de lectores en general; no se distingue a los lectores por placer 鈥揺s decir, miden la cantidad de libros y la frecuencia de lectura por cualquier motivo no s贸lo por entretenimiento鈥).
  9. Seg煤n el registro de la CAL (2013), hasta 2010 se publicaba en soporte digital el 4% de los t铆tulos; pero esta tendencia ha ido aumentando: en 2011 esa cifra llegaba al 13% y al 17% en 2012. Desde 2013, los valores para soporte de producci贸n se mantienen estables 鈥搇ibro papel, libro dogital y fasc铆culo鈥 mostrando un crecimiento lento del formato electr贸nico. Progresivamente el mercado de los e-books gana participaci贸n encontrando un nicho de mercado, principalmente, en los sectores jur铆dico y t茅cnico.
  10. Seg煤n el BHLyCLE 2012, el n煤mero de lectores en soporte digital supera la mitad de la poblaci贸n mayor de 14 a帽os (58%). Este porcentaje se ha incrementado en 5,3 puntos con respecto a 2011. (Cabe aclarar que el Gremio de Editores define al lector en soporte digital como aquel que lee con una frecuencia trimestral en un ordenador, tel茅fono m贸vil, agenda electr贸nica o e-reader). Si se consideran los lectores de libros en este formato, desde 2010, el porcentaje ha aumentado en 6,4 puntos llegando al 12% de la poblaci贸n. Los espa帽oles continuan empleando principalmente los dispositivos digitales para consultar sitios, foros y blogs (47%) y la lectura de peri贸dicos (38%). El ordenador sigue siendo el soporte m谩s utilizado para la lectura digital (56%). No obstante, la lectura en el e-reader se ha multiplicado por cinco desde 2010, 6,6% frente al 1,3%. Debe destacarse que el porcentaje de entrevistados que poseen un e-reader llega al 10% 鈥4% en 2011鈥. Respecto del dispositivo que utilizan, si bien se ha incrementado en todos ellos, el aumento ha sido mayor en aquellos soportes que no est谩n 煤nicamente pensados para la lectura 鈥搕ablets y smartphones鈥 mientras los e-readers, excepto el Kindle, disminuyen su participaci贸n. (FGEE 2012).
  11. Por su parte, la ENHL 2011, en vez del t茅rmino procedencia utiliza acceso y ofrece un sistema de categor铆as m谩s amplio y de opci贸n m煤ltiple. Los resultados indican que el 71% de los argentinos compra los libros que lee. Por otra parte, en el nivel socioecon贸mico bajo la poblaci贸n de no compradores ronda el 70%. Sin embargo, el inter茅s por la lectura incentiva a los lectores a establecer mecanismos de acceso al libro alternativos: el pr茅stamo entre conocidos es la segunda forma m谩s frecuente de acceso (49%); luego, los regalos (24%) y el pr茅stamo bibliotecario (13%).
  12. Seg煤n la ENHL 2011, “los baja de internet”, el 6% de la poblaci贸n: el 4% de las mujeres y el 8% de los varones. Este dato confirma el v铆nculo de los varones, e incluso, los m谩s j贸venes con la tecnolog铆a 鈥揺l grupo 18-25 es el que sostiene esta pr谩ctica en gran medida (14%)鈥. (SInCA 2012). (Si bien se toman estos datos a modo referencial, es importante considerar que remiten a la poblaci贸n de compradores de libros 鈥揻recuentes o eventuales鈥 y no a lectores. Recu茅rdese que en este relevamiento se toman lectores que dedican tiempo libre a la lectura.)
    En Espa帽a, entre los lectores de libros electr贸nicos las formas de acceso son diversas. El 64% de los lectores entrevistados descarga libros de Internet gratuitamente. Un 38% afirma que consigue ebooks a trav茅s de familiares o amigos. S贸lo un 32% se descarga libros de Internet pagando. Este porcentaje se ha reducido en 5 puntos con respecto a 2011. Los lectores entrevistados que adquirieron libros digitales se帽alaron que s贸lo pagan 4,5 libros de cada 10 que leen, el resto lo consiguen gratuitamente. (FGEE 2012).
  13. Como modelo de tiendas virtuales puede destacarse a una de las pioneras: amazon.com. En 1995, Amazon comienza a vender libros a trav茅s de Internet, y en 2007 lanza su propio dispositivo port谩til “Amazon Kindle” que permite comprar, almacenar y leer libros digitalizados mediante su tienda virtual. Otros casos reconocidos bajalibros.com, casadellibro.com y tem谩tika.com de Yenny.
  14. El escritor y semi贸logo italiano, Umberto Eco, comenta sobre esta tradici贸n de la Ciudad en el prefacio de El nombre de la rosa [1980]:
    Si nada nuevo hubiese sucedido, todav铆a seguir铆a pregunt谩ndome por el origen de la historia de Adso de Melk; pero en 1970 en Buenos Aires, curioseando en las mesas de una peque帽a librer铆a de viejo de Corrientes, cerca del famoso Patio del Tango de esa gran arteria, tropec茅 con la versi贸n castellana de un librito de Milo Temesvar (Eco 2006:11).
  15. Si se observan los resultados de la ENHL 2011, se advierte que el orden de preferencia en que aparecen los lugares de compra es similar, pero las proporciones son significativamente distintas. No obstante, cabe se帽alar que la comparaci贸n es dificultosa porque el sistema de categor铆as que se emplea en el relevamiento nacional es diferente. (Podr铆a suponerse que cuando se refiere a ‘shoppings’ son las grandes librer铆as y que la ‘compra de libros usados’ y ‘ferias’ son ‘los espacios abiertos’.) Haciendo el ejercicio de asociar categor铆as en uno y otro relevamiento, se rescata que el 61% de la poblaci贸n total compra en librer铆as de nuevos a la calle 鈥揺l 65% de los j贸venes-plenos y el 70% de los j贸venes-adultos鈥. Por otro lado, el 25% compra libros usados, el 7% compra por Internet, el 15% en ferias, el 13% en shoppings y el 5% en supermercados. Por otra parte, la encuesta indaga la 煤ltima visita a la librer铆a. Al observar los resultados, se encontr贸 que la mitad de la poblaci贸n ha ido a una librer铆a durante los 煤ltimos dos a帽os. Respecto del costo de los libros, el 45% de la poblaci贸n manifiesta que “los libros son caros”. (SInCA 2012).
  16. Cabe se帽alar que en la ENHL 2011 aparecen estos indicadores en un mismo interrogante: aquel que indaga en las formas de elecci贸n de los libros 鈥損or iniciativa propia, recomendaci贸n de amigos y familiares, recomendaci贸n de profesores, recomendaci贸n de colegas o porque me gusta el autor, entre otras alternativas.鈥 Seg煤n los resultados, entre quienes son considerados “lectores actuales”, el 45% elige los libros por iniciativa propia, el 41% por recomendaci贸n de otros 鈥揹e profesores el 33%鈥 y el 21% elige el libro que lee porque le gusta el autor. (SInCA 2012).
  17. Real Academia Espa帽ola. Diccionario de la lengua espa帽ola聽(DRAE). 23陋 edici贸n. 2014. “Best seller”. http://goo.gl/IwCzID
  18. Sobre el boom latinoamericano y a prop贸sito de Julio Cort谩zar, se recomienda una entrevista donde el autor comenta respecto de citado fen贸meno literario. http://goo.gl/lnBDMO
  19. De hecho, en la ENHL 2011 se pregunta a la poblaci贸n si ha comprado libros durante el 煤ltimo a帽o sin mencionar si es para la propia lectura. (En acceso al libro la compra aparece como una de las opciones posibles, pero tambi茅n se mide compra como variable en s铆 misma). En este sentido, el 46% de los argentinos ha comprado libros, en un promedio de 2,3 鈥揺l 50% de las mujeres y el 41% de los varones鈥. El grupo 26-40 a帽os es el que m谩s compra con un promedio de 3,3 libros anuales. Otra pregunta tambi茅n vinculada con la compra de libros mide comparativamente si se compra m谩s, igual o menos respecto de a帽os anteriores. Al respecto el 14% de los argentinos dice comprar m谩s libros que antes, igual el 48% y menos el 36%. (SInCA 2012).
  20. En la ENHL 2011 se pregunta en los hogares con ni帽os de 6 a帽os y m谩s si se les lee a los chicos con alguna frecuencia. El 78% respondi贸 afirmativamente. Luego se les pregunt贸 qui茅n suele leerles, en este sentido, las madres en el 86% de los casos, los padres en el 31% y los hermanos en el 15% de los casos. (SInCA 2012). De cierta forma, estos indicadores coinciden con la proximidad fenemina respecto de la compra de libros infantiles.
  21. Al respecto se recomienda consultar “Historia de la Feria” en http://goo.gl/bw7btI.
  22. Dentro del subconjunto que a煤n asiste a establecimientos de educaci贸n formal 鈥59% del total de concurrentes a la Feria鈥, m谩s del 91% realiza estudios superiores: el 54% asiste a la universidad, el 26,5% a institutos terciarios y el 11% a posgrados. En el otro grupo, el de quienes actualmente no estudian 鈥損orque completaron el 煤ltimo nivel al que asistieron o por abandono鈥, el 72% posee t铆tulos superiores: 40% de grado, 8% de posgrado y 24,5% terciarios. Otro 14% alcanz贸 como nivel m谩ximo la escuela media. Otros datos sobre el perfil de los asistentes: el 46% vive en la ciudad de Buenos Aires, mientras que s贸lo el 3% viene de otros pa铆ses. En el medio, el 34% llega desde el conurbano bonaerense y el 16,5%, del interior del pa铆s. Tambi茅n se sabe que cerca del 62% accedi贸 gratis 鈥損or alguna promoci贸n o con entradas de cortes铆a鈥, es decir, cuatro de cada diez compr贸 su ticket. Y que del total los visitantes, el 9% fueron estudiantes de los niveles primario y secundario. (DGEYC-GCBA y Fundaci贸n El Libro 2014)
  23. En la ENHL 2011 se mide concurrencia y reconocimiento de la Feria con una misma pregunta “驴Concurri贸 o escuch贸 hablar de Ferias del Libro?”. En este sentido, el 32% de los encuestados concurri贸 a la Feria, el 42% escuch贸 hablar de ella, el 19% no escuch贸 ni concurri贸 y el 7% ns/nc. (Se trata de la celebrada ese mismo a帽o considerando que el trabajo de campo tuvo lugar en octubre y el evento en mayo). Las mujeres concurren y escuchan hablar de la Feria poco m谩s que los varones. En t茅rminos de edad, el grupo 26-40 a帽os son los principales asistentes (38%). Respecto de la regi贸n geogr谩fica, en el Gran Buenos Aires se registra la mayor proporci贸n de concurrencia (80%) y reconocimiento (39%). Los niveles alto (51%) y medio (39%) concurren en mayor proporci贸n que los sectores populares (20%). Sin embargo, el nivel de reconocimiento en los sectores alto y medio es similar, superior al 80% 鈥搚 en el nivel bajo 66%鈥. Si se comparan las encuestas, se advierte que en 2001 se escuch贸 bastante m谩s sobre la Feria que en 2011, aunque la visita haya sido pareja en ambos eventos. (SInCA 2012).
  24. El Ente Turismo de la Ciudad desarroll贸 a trav茅s de su Observatorio Tur铆stico una encuesta cuyos resultados evidenciaron una gran asistencia de turistas nacionales con un importante h谩bito de consumo y compra de libros en la tradicional feria. El sondeo, realizado con la colaboraci贸n de la fundaci贸n El Libro y tomando casos coincidentales, revela que del total de encuestados, el 89% son turistas nacionales y el 11% extranjeros. Los encuestados resultaron ser consumidores habituales de libros, en un 81% los nacionales y en un 94% los extranjeros. Al consultarles por la adquisici贸n de libros en la Feria del Libro, el 52% de los turistas nacionales y el 19% de los extranjeros afirman ser compradores de libros. La mayor铆a de los turistas, tanto nacionales (33%) como extranjeros (44%) son j贸venes entre 21 y 30 a帽os de edad. Las fuentes m谩s importantes para visitar la Feria son para los turistas nacionales las recomendaciones de familiares y amigos (32,5%) y para los turistas extranjeros Internet (50%). (Ministerio de Turismo y Cultura 2012).


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