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Agradecimientos

Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo de gente muy valiosa que me ha acompañado en mi formación académica. En primer lugar, debo mucho a la Asociación de Estudios Hobbesianos, de la cual orgullosamente formo parte. Allí, con rigor y amabilidad he discutido muchas de las ideas que aquí presento, y que espero hayan recibido las sugerencias de sus miembros. De esta forma, estoy en deuda con Maja Lukac de Stier, Andrés Jiménez Colodrero, Damián Rosanovich y Diego De Zavalía Dujovne. Todos ellos han contribuido en los aciertos que existan en este trabajo. También, no puedo dejar pasar esta oportunidad para agradecer el apoyo permanente de Esteban Mizrahi y Martín D’ascenzo, quienes si bien fueron miembros activos de la Asociación, hoy comparto con ellos un espacio académico en la UNLaM, desde donde no he dejado de beneficiarme. Por otro lado, el haberme acercado en este último tiempo a Francisco Bertelloni y a Antonio Tursi ha enriquecido mi mirada sobre la compleja vinculación entre el poder temporal y el poder espiritual en el Medioevo. Su atención y paciencia a mis preguntas y requerimientos es imposible de soslayar. De Jorge Dotti, director de esta tesis doctoral y a partir de quien conocí esta aproximación teológico-política, no podré sino estar eternamente agradecido, pues aprendí un camino para pensar con densidad filosófica, pero sin abandonar a Dios. La benevolencia de mis dos hermanos no sólo se consumó con la compra y envió de libros desde Estados Unidos, muchas veces inaccesibles para un investigador en Latinoamérica, sino desde su permanente aliento. Ahora bien, todos estos felices agradecimientos por el resultado de este trabajo no hubieran sido posibles, si mis padres, quienes cultivando mi fe en una pequeña esfera protestante en una región eminentemente católica, no me hubieran hecho conocer a Dios a través de Cristo. Last but not least, a Laura, sostén de mis debilidades, y no sólo durante todo este largo proceso.



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