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3 La Oficina de Empleo

Los emprendedores morales de la cultura del trabajo

La activaci贸n de la sociedad: de la asistencia a la promoci贸n

En el contexto de la post-convertibilidad, atravesada la crisis y el per铆odo de transici贸n que se prolong贸 desde 2001 a 2003 en el pa铆s, la cuesti贸n de los 鈥減lanes sociales鈥 se ubic贸 en el centro de la opini贸n p煤blica. Las pol铆ticas de transferencia o sostenimiento de ingresos fueron insistentemente cuestionadas como 鈥渃ausantes鈥 de un desincentivo de la mano de obra para la b煤squeda de empleo: un quiebre hist贸rico contra la mentada 鈥渃ultura del trabajo鈥 en Argentina[1]. De estas pol铆ticas, la m谩s importante, por su masividad y visibilidad, fue el Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados (PJJHD)[2], dependiente de la Gerencia de Empleo y Capacitaci贸n Laboral (GECAL), orientada a garantizar la subsistencia b谩sica de las familias m谩s empobrecidas y afectadas por el contexto de crisis.

Una vez avanzada la post-convertibilidad y recuperada la din谩mica del mercado laboral en el pa铆s, el discurso y la estrategia de legitimaci贸n pol铆tica le otorgaron un lugar central al trabajo, en el marco de una tradici贸n pol铆tica como el peronismo, de interpelaci贸n a los ciudadanos en su car谩cter de trabajadores. Tal como lo plantean Cort茅s y Kessler,

Una variable pol铆tica y otra ideol贸gica sustentan la estrategia social del per铆odo. La primera, la alianza con los sindicatos que da un papel central a las pol铆ticas para asalariados formales. Las negociaciones colectivas, el incremento del salario real y la derogaci贸n de leyes de flexibilidad laboral de los 90 mejoraron sensiblemente la situaci贸n de estos trabajadores. La segunda, marcando un corte radical con el pasado, el gobierno confiaba volver a la 芦cultura del trabajo禄 con un 芦giro productivo禄 que absorbiera la poblaci贸n asistida; ambici贸n que distintas coyunturas obligar铆an a atenuar (Cort茅s y Kessler, 2013: 252-253).

Un viraje discursivo acompa帽a las transformaciones estructurales en el mercado de trabajo de la post-convertibilidad en la construcci贸n de problemas p煤blicos para la pol铆tica de empleo: ya no fueron los desempleados estructurales en situaci贸n de riesgo aquellos sujetos en el centro de la escena, sino los in-empleables, poblaciones 鈥渧ulnerables鈥 que no hab铆an podido incorporarse a los beneficios del mundo del trabajo en un per铆odo de crecimiento[3].

En este contexto, las pol铆ticas de empleo en Argentina pasaron desde una perspectiva de intervenci贸n indemnizatoria a dise帽os de movilizaci贸n de la oferta de trabajo y la creaci贸n de empleo (Jacinto, 2010). Aunque el universo de este nuevo paradigma de dispositivos e instituciones dista mucho de ser homog茅neo, se pueden se帽alar ciertas caracter铆sticas fundamentales de las pol铆ticas activas de empleo para j贸venes, tomando en cuenta su principal manifestaci贸n en el pa铆s: el Programa J贸venes con M谩s y Mejor Trabajo (PJMYMT)[4].

Por un lado, la aplicaci贸n de este paradigma habr铆a surgido en el contexto de emergencia de toda una nueva institucionalidad de mediaci贸n (Jacinto y Millenaar, 2009; Brand谩n Zehnder, 2014), propia de los contextos de heterogeneizaci贸n, desafiliaci贸n, desestabilizaci贸n e incertidumbre de los procesos de transici贸n de los j贸venes hacia la 鈥揳dulta鈥 vida laboral y de una redefinici贸n global de la relaci贸n entre los individuos y el colectivo social (Serrano Pascual, Fern谩ndez Rodr铆guez y Artiaga Leiras, 2012). Los programas orientados por la activaci贸n habr铆an surgido con el objetivo de apuntalar un momento de la trayectoria juvenil que, en un pasado ideal, se habr铆a dado de manera 鈥渙rdenada e inclusiva鈥 (para todos los j贸venes 鈥減or igual鈥).

Por otra parte, como muchas de las investigaciones se帽alan, las pol铆ticas activas implican una perspectiva centrada en la regulaci贸n y formaci贸n de aspectos subjetivos (P茅rez y Brown, 2014), tales como la formaci贸n actitudinal, de mejoramiento del autoestima, de incentivo y motivaci贸n para el empleo (P茅rez, 2013), de habilidades comunicacionales e interaccionales para el mundo del trabajo, a partir de intervenciones personalizadas y de procesos de acompa帽amiento permanente (Darmon et al., 2006; Jacinto y Millenaar, 2009; Mart铆nez L贸pez, 2009).

Esta estrategia de subjetivaci贸n sienta sus bases en un diagn贸stico orientado por la noci贸n de empleabilidad: proponiendo una particular articulaci贸n entre los elementos estructurales y subjetivos del mercado de trabajo, se entiende que el problema de empleo juvenil debe explicarse, por un lado, por el desarreglo de expectativas de los j贸venes inempleables y las demandas reales del mercado de trabajo (Salvia, 2008) y, por el otro, por un d茅ficit de competencias (capital humano) y educaci贸n (Salvia, 2013), seg煤n lo entienden las conceptualizaciones de los principales organismos internacionales en la cuesti贸n.

En este sentido, la perspectiva de intervenci贸n habilitada por este diagn贸stico es la de la formaci贸n (subjetiva, de valores y de actitudes). Sin embargo, mientras que en la d茅cada de 1990 茅sta se focalizaba fundamentalmente en acciones de capacitaci贸n, el cambio de siglo 鈥搚 de condiciones estructurales鈥 produjo un fuerte viraje hacia la perspectiva de orientaci贸n e inducci贸n al mundo del trabajo (P茅rez, 2013; Jacinto, 2008; Jacinto, 2010). En esta construcci贸n del problema, la pol铆tica activa ya no identificar铆a una falta de 鈥渃ompetencias t茅cnicas鈥 espec铆ficas en los j贸venes vulnerables para ocupar puestos de trabajo calificados, sino m谩s bien un d茅ficit de 鈥渃ompetencias b谩sicas y transversales鈥 para la b煤squeda, consecuci贸n y mantenimiento de empleos: aquellas competencias que se adquieren en la vida familiar y escolar 鈥渘ormal鈥, y que son, justamente, m谩s complejas de generar, pues son aprehendidas como 鈥渘aturales鈥. Esta intervenci贸n, mucho m谩s adaptada a un mercado laboral flexibilizado, promueve 鈥揺n consecuencia鈥 la formaci贸n de competencias 鈥渇lexibles鈥 (ya sin la figura del saber espec铆fico en t茅rminos de oficio) para desempe帽arse en un mundo del trabajo signado por la incertidumbre (Jacinto y Millenaar, 2009: 71).

As铆, la intervenci贸n en t茅rminos de 鈥渇ormaci贸n para el trabajo鈥 en dispositivos pol铆ticos para la poblaci贸n juvenil se basa en una serie de supuestos acerca de los j贸venes de determinados sectores sociales, una generaci贸n 鈥減erdida鈥 y, en gran medida, sin valores, in-competente e in-empleable. En este marco pol铆tico-discursivo y de transformaciones institucionales y de gesti贸n de la cuesti贸n del empleo juvenil, surge y comienza a funcionar el PJMYMT.

Breve descripci贸n operativa del Programa J贸venes con M谩s y Mejor Trabajo

En el contexto del Plan Integral para la Promoci贸n del Empleo 鈥淢谩s y Mejor Trabajo鈥, a cargo del MTESS, el PJMYMT (Res. 297/2008) tiene su comienzo en el a帽o 2008, aunque en C贸rdoba reci茅n empieza a aplicarse en 2010, con un gobierno municipal que se define af铆n a la orientaci贸n pol铆tica del Gobierno Nacional. Su gesti贸n se apoya en las capacidades institucionales en el nivel local 鈥損articularmente de los municipios鈥 por medio de los servicios de empleo[5].

Los beneficiarios-destinatarios del programa son j贸venes entre 18 y 24 a帽os de edad, sin su escolaridad formal finalizada, que se encuentren desempleados o sin un empleo registrado legalmente. El objetivo del programa estriba en la mejora de las condiciones de empleabilidad de sus beneficiarios y la generaci贸n de oportunidades de inclusi贸n social y laboral[6].

El PJMYMT cuenta con cinco l铆neas de acci贸n b谩sica (orientaci贸n laboral, certificaci贸n de estudios formales, formaci贸n profesional, autoempleo y entrenamientos laborales). La primera (condici贸n con la que los beneficiarios tienen que cumplir para el acceso al resto de las prestaciones) es el Proceso de Orientaci贸n e Inducci贸n al Mundo del Trabajo (POI), una suerte de curso-taller introductorio, dictado por distintas instituciones (Universidades p煤blicas y privadas, fundaciones, ONGs, movimientos pol铆ticos, etc.)[7], con una duraci贸n de cuatro meses, que consta de distintos m贸dulos. Su objetivo es, a la vez, la introducci贸n de los j贸venes en la vida laboral, sus normas, pr谩cticas, derechos y obligaciones, la alfabetizaci贸n inform谩tica b谩sica y la construcci贸n de 鈥減royectos formativo-ocupacionales鈥 a partir de los cuales se desarrollan acciones planificadas en el marco del programa[8].

[鈥 se le brindar谩 al joven elementos para la identificaci贸n de: i) sus intereses, necesidades y prioridades y su vinculaci贸n con un proyecto formativo y ocupacional; ii) las particularidades de su entorno social y productivo para elegir estrategias de formaci贸n y trabajo; iii) los saberes y habilidades para el trabajo que haya adquirido en distintos espacios de aprendizaje y experiencia; y iv) estrategias adecuadas para planificar y desarrollar su itinerario de formaci贸n, b煤squeda y acceso al empleo (Res. MTESS 497-2008. Las cursivas son m铆as).

Una segunda l铆nea es la Certificaci贸n de Estudios Formales (CEF), que consiste en asistencia econ贸mica para la terminaci贸n de la escolaridad en Centros de Educaci贸n para Adultos[9]. La tercera l铆nea es la Formaci贸n Profesional (FP)[10], en la que se brindan distintos tipos de capacitaciones laborales a partir de convenios con Instituciones, Municipios y Sindicatos. La cuarta es un apoyo econ贸mico y t茅cnico a la formaci贸n de micro-emprendimientos de autoempleo[11]. Por 煤ltimo, los denominados Entrenamientos Laborales[12], que consisten en pasant铆as en empresas u organizaciones con una duraci贸n entre 3 y 6 meses[13].

El funcionamiento del programa incluye una asignaci贸n econ贸mica por beneficiario por un plazo que var铆a entre los 2 y los 18 meses, condicionada al cumplimiento de compromisos espec铆ficos vinculados a la participaci贸n en actividades del programa. A diferencia de otras pol铆ticas (tal como se esfuerzan en aclarar los agentes estatales del programa), los beneficiarios s贸lo consiguen ser titulares de una prestaci贸n monetaria (variable, de acuerdo a la actividad[14]) siendo asignados a servicios del programa (es decir, realizando alguna 鈥渁ctividad鈥). Esto implica un seguimiento constante que es realizado por los agentes del equipo t茅cnico a trav茅s del soporte de la plataforma inform谩tica del Ministerio. Esta caracter铆stica aparece de forma recurrente en los discursos de los entrevistados, pues pone en funcionamiento efectivo una de las definiciones fundamentales de las llamadas 鈥減ol铆ticas activas de empleo鈥: las contraprestaciones laborales (Neffa, 2012; Grassi, 2018).

El acceso al resto de las prestaciones est谩 mediado por la primera instancia del programa (orientaci贸n). Esto constituye un elemento que define la particularidad de este dispositivo en relaci贸n a otro tipo de intervenciones estatales orientadas a la inclusi贸n laboral juvenil[15]: el joven accede a las diferentes prestaciones de acuerdo al proyecto formativo ocupacional decidido y definido 鈥減or 茅l mismo鈥.

El Proyecto Formativo Ocupacional (el m贸dulo m谩s relevante de la instancia introductoria), es un constructo en base a la historia personal de cada uno de los beneficiarios. 脡ste da cuenta de sus trayectorias educativas y formativas, as铆 como tambi茅n de sus experiencias laborales previas. El proyecto es individual y resume las herramientas con las cuales el joven cuenta para acceder al mercado de trabajo y aquellas de las que carece y debe obtener en el marco del programa. Si bien las prestaciones son generales y se presentan como acciones integradas, los recorridos que cada uno de los j贸venes emprende son muy singulares, generando, en lenguaje de la pol铆tica activa, diferentes 鈥渃ircuitos operativos鈥 (Res. 461/2008).

La oficina de empleo

Llegu茅 a la OE por intermediaci贸n de Eva, una amiga que conoc铆 trabajando en la municipalidad. El lugar donde se ubica la OE se encuentra rodeado de oficinas estatales, municipales y provinciales, gran parte de ellas de servicios p煤blicos y recaudaci贸n. La oficina se ubica de frente a la entrada del edificio y tiene una pared completamente vidriada, por lo que, cuanto sucede en su interior, resulta visible desde afuera. El decorado verde impacta la vista, combinando carteler铆a casera de cursos de capacitaci贸n, idioma y cocina, con publicidad de campa帽as estatales contra la violencia y la discriminaci贸n de g茅nero.

Al ingresar el jueves a la ma帽ana a la OE me encontr茅 con que nadie me hab铆a 鈥渁nunciado鈥. Los operadores que me recibieron tuvieron que hablar por tel茅fono a la oficina central para confirmar mi permiso para permanecer all铆 con ellos y, eventualmente, entrevistarlos. La primera en recibirme fue Graciela, una mujer de alrededor de cuarenta y cinco a帽os. Lenta para caminar, muy en茅rgica para hablar. Le expliqu茅 que estaba haciendo un estudio y que pretend铆a observar la din谩mica de la OE. Acept贸, en apariencia, la explicaci贸n de mi presencia en el lugar. Sin embargo, a pesar de mis aclaraciones, durante mucho tiempo me present贸 como alguien que iba a 鈥渕onitorearlos鈥.

Junto a ella, de frente a la puerta, se encontraba Sergio sentado detr谩s de una computadora. Si bien su funci贸n oficial era la carga de datos y la sistematizaci贸n de la informaci贸n, las listas y los perfiles, terminaba cumpliendo, por necesidad cotidiana o por indicaciones de la coordinaci贸n general, funciones de atenci贸n a los beneficiarios. Quien m谩s esperaba encontrar en la OE (Julieta), fue finalmente la persona que estuvo ausente la mayor parte de mi estad铆a. En un a帽o con lanzamientos permanentes de POI, era m谩s el tiempo que pasaba asistiendo a los cursos que en la misma oficina. Eso tambi茅n restring铆a su capacidad para gestionar el resto de las prestaciones ofrecidas por el PJMYMT.

鈥淰engo por la beca鈥

Un mostrador cortaba el paso de la gente que llegaba a la puerta de la oficina. Desde all铆 expon铆an su necesidad y eran invitados a entrar, esperar, o a ir a otra dependencia, dependiendo de lo que dijeran. Al ser uno de los primeros espacios del edificio era muy com煤n que la gente llegara a preguntar por tr谩mites que correspond铆an a otras agencias estatales. Una gran mayor铆a de los j贸venes que, efectivamente, se dirig铆a a la OE, ten铆a dos f贸rmulas b谩sicas de presentaci贸n: 鈥淰engo por la beca鈥 o 鈥淰engo a buscar trabajo鈥. La f贸rmula disparaba casi autom谩ticamente respuestas estandarizadas alternativas de parte del agente que los atendiera.

La primera f贸rmula proven铆a de quienes hab铆an accedido a la informaci贸n del programa por v铆a de la escuela para j贸venes y adultos del barrio, por alg煤n compa帽ero o por los facilitadores en estas instituciones. A ellos se les explicaba que el PJMYMT depend铆a del ministerio de 鈥渢rabajo鈥, con lo que el objetivo no era otorgar 鈥渂ecas鈥, sino mejorar la 鈥渆mpleabilidad鈥. Se explicitaban las condiciones de accesibilidad al programa, los compromisos que se asum铆an con la firma del convenio y las instancias que deber铆an atravesar en su itinerario.

La segunda f贸rmula generaba una explicaci贸n que part铆a de diferenciar la 鈥渕ejora de la empleabilidad鈥 de la 鈥渋nserci贸n en una relaci贸n de dependencia鈥, aunque de alg煤n modo el discurso era hom贸logo. Se explicitaban todas las instancias de 鈥渇ormaci贸n鈥 que mediaban entre el ingreso al programa y la posibilidad de realizar un 鈥渆ntrenamiento laboral鈥. Se aclaraba el car谩cter acotado de los entrenamientos, su duraci贸n de meses y el reducido n煤mero de proyectos que estaban funcionando en el momento de la consulta.

Los relacionadores[16] entrevistados del equipo t茅cnico del PJMYMT aclaraban obsesivamente la diferencia entre una 鈥減asant铆a鈥 y un empleo propiamente dicho[17]: mientras que el segundo implica una relaci贸n de dependencia formal, con una serie de obligaciones y derechos entre las partes, el programa no 鈥渋nserta laboralmente鈥 a los j贸venes, sino que les abre la posibilidad de tener 鈥渆xperiencias laborales certificadas鈥, o, tal como indica su denominaci贸n t茅cnica, 鈥渆ntrenamientos laborales鈥. En base a esta noci贸n centrada en el 鈥渁prendizaje鈥, los integrantes del equipo t茅cnico defienden determinadas condiciones y reglas que van desde el tiempo de trabajo v谩lido para los beneficiarios (que no puede superar la media jornada), hasta el tipo de tareas que pueden realizar. Los j贸venes, en cambio, casi siempre consideran las pasant铆as como una oportunidad de 鈥渜uedar fijo鈥 en un puesto de trabajo, a partir de lo cual aceptan muchas de las horas extras o el sobre-trabajo propuestos por los encargados o los empleadores, con el objetivo de 鈥渉acer buena letra鈥 y tener m谩s chances de ser contratado formalmente por la empresa[18].

S铆. Yo lo que noto es que cuando uno les cuenta bien el programa lo que m谩s les interesa es el entrenamiento laboral, es lo primero que preguntan: si es un entrenamiento y si despu茅s pueden quedar fijos. [鈥 Entonces es lo primero que te preguntan, apenas se inscriben es lo que m谩s les interesa y tienen todas las expectativas puestas en eso. Siempre pasa un tiempo que es relativamente un mes o dos meses hasta que realizan el POI [鈥 Y resulta extra帽o porque se acercan mucho a la oficina, llaman por tel茅fono: 鈥淣o, que yo tengo que hacer el curso, todav铆a no me llamaron鈥, son muchas las expectativas ah铆. Cuando uno los convoca, uno se encuentra con que: 鈥淣o, no, que no puedo. No, que el colegio. No, que los d铆as. No, que esto鈥. [Mercedes – Agente del equipo t茅cnico]

Hay un gran esfuerzo puesto en diferenciar esta pol铆tica de empleo, 鈥渁ctiva鈥, de los 鈥減lanes sociales鈥 que, de acuerdo a las descripciones de los agentes estatales, hab铆an hecho mella en la cultura de las familias y los beneficiarios del programa: en el PJMYMT s贸lo existen asignaciones monetarias por 鈥渃ontraprestaci贸n鈥[19]. 鈥淐omo en un trabajo鈥, la 煤nica posibilidad de 鈥渃obrar鈥 (a mes 鈥渧encido鈥) es 鈥渉aciendo鈥 una actividad: asistiendo a la escuela (鈥渢erminalidad鈥), realizando un curso (鈥淔P鈥), insert谩ndose en un 鈥渆ntrenamiento鈥. La presentaci贸n del programa y la explicaci贸n de su din谩mica pone a los operadores estatales en situaci贸n de negociar y adaptar las expectativas de los j贸venes asistentes a una l贸gica con itinerarios, procesos y temporalidades institucionales que no responden a la inmediatez de las trayectorias de los beneficiarios ni a lo acuciante de su necesidad material (Zunigo, 2008).

Entrevista: diagn贸stico e intervenci贸n

Durante los primeros encuentros, permanec铆 con los operadores de la oficina 鈥揻undamentalmente con Graciela鈥 mientras realizaban entrevistas de admisi贸n. La interacci贸n comenzaba con un chequeo de todos los 鈥減apeles鈥 necesarios para la inscripci贸n en el programa. Si no contaban con alguno, los dirig铆an a la asistente social del edificio para que los tramitara: 芦Uno tiene que ser de acero 鈥搈e dice Graciela鈥. Si no te traen los papeles, no los anotas鈥. Defend铆a as铆 una suerte de proceder impersonalizado: no pensar en la particularidad de cada caso, no involucrarse por m谩s que haya un tratamiento cara a cara, conservar los protocolos y los requisitos formales: 鈥渢rabajar a reglamento鈥 (Perelmiter, 2015). En otras situaciones, no obstante, sostendr铆a criterios diametralmente opuestos.

El momento de la entrevista funcionaba como un dispositivo central en el esquema del PJMYMT, por varias razones. Seg煤n me explicaban, constitu铆a primero una suerte de 鈥渄iagn贸stico propio鈥 a partir del cual se conforman 鈥減erfiles鈥 laborales individuales para cada beneficiario: su historia, su experiencia y sus intereses. El perfil luego 鈥渟e completa鈥 con la informaci贸n recabada en el POI, un proceso que aparec铆a como mucho m谩s largo y reflexivo[20].

Algunos de los agentes justificaban la necesidad del dispositivo como una suerte de 鈥渟imulacro鈥 de las 鈥渧erdaderas鈥 entrevistas: las de selecci贸n de personal, en una b煤squeda laboral (Beaud, 1996). En este sentido, la pr谩ctica formativa comienza desde el primer momento de interacci贸n, en una suerte de cuestionario que empuja a los j贸venes, en el marco de una relaci贸n que se construye como distendida y de 鈥渃onfianza鈥[21], a adquirir h谩bitos de lenguaje, presentaci贸n y expresi贸n que comiencen a desandar el camino de sus carencias. La entrevista, en este sentido, forma parte de la amplia producci贸n de competencias transversales.

Uno de los coordinadores me explicaba:

O sea, muchas veces pasa por generar condiciones de empleabilidad, [鈥 que los chicos puedan hacer un buen curriculum, porque muchas veces es que no sabe presentarse, entonces, en una empresa no sabe c贸mo dirigirse a un empresario, qu茅 tiene que decir, qu茅 no, c贸mo tiene que ir vestido, son cuestiones que vos dec铆s, de sentido com煤n, 驴no? Con la poblaci贸n que nos manejamos, son j贸venes que no saben qu茅 decir, a veces saben un mont贸n de cosas y no las saben expresar, entonces, a veces, vos dec铆s: 鈥淏ueno, s铆, son objetivos muy peque帽os鈥, pero s铆. Porque esa es la idea, generar empleabilidad, no es directamente鈥 si hay inserci贸n laboral, bienvenida sea, de hecho hay casos鈥 pero es dif铆cil por una cuesti贸n de contexto macroecon贸mico. [Aprender a] mostrarse, venderse. No saben vender, no saben mostrarse, mucha, como verg眉enza. Hay otros casos 驴no? Pero yo te digo, como la generalidad [鈥 El joven tiene estas caracter铆sticas de ser poco expresivo, en vez de mirar a la persona a los ojos mira para abajo, en vez de expresar lo, murmura, por decirte, o sea, lo m铆nimo para ingresar a una entrevista: 鈥淐omo le va, buenos d铆as, mi nombre es tanto鈥 [Benicio – Agente del equipo t茅cnico]

Vi茅ndome parado, sin saber para d贸nde avanzar, Graciela me invit贸 a sentarme a su lado. Quedaba casi escondido detr谩s del CPU de su computadora para los que se sentaban a hacer la admisi贸n. Lleg贸 de golpe a inscribirse un grupo de mujeres que ella hab铆a conocido el d铆a anterior. Hab铆a ido a dar una charla sobre el programa a pedido de una m茅dica del dispensario de un barrio cercano. Hac铆a toda la descripci贸n del largo itinerario y de los pozos en los caminos de tierra en voz alta, de modo que Sergio escuchara. Las 鈥渃hicanas鈥 respecto de las pol铆ticas y los pol铆ticos del Estado nacional y municipal eran moneda corriente. Seg煤n me adelant贸, muchas de las convocadas eran mujeres en 鈥渟ituaci贸n de violencia de g茅nero鈥 o 鈥渆n ejercicio de la prostituci贸n鈥.

Entr贸 y se sent贸 la primera de ellas. Graciela me mir贸 y le aclar贸: 鈥渕e est谩n monitoreando鈥. Luego se dirigi贸 a ella: 鈥-驴Con qui茅n viv铆s? / -Con una amiga / -驴Es tu pareja? / -No, no, amiga. Me vine de Monte Ma铆z porque quiero progresar / -驴No hay soja all谩? [pregunta Graciela en tono ir贸nico] / -S铆, pero hay que ser familiar o pol铆tico para que te sirva. A m铆 me gusta la inform谩tica / -Ac谩 hay una tecnicatura en el barrio, a partir de las cinco de la tarde 驴Ten茅s alg煤n curso hecho? / -Yo hice un curso en Autocad, en Corel鈥 no es una carrera terciaria pero era de 2 a帽os. Cuando vuelva al pueblo traigo los certificados. Idioma, manejo italiano, m谩s, e ingl茅s, menos. Cuando estaba en Monte Ma铆z daba clases particulares鈥︹. Graciela anotaba los intereses en el sistema. Mientras esperaba la actualizaci贸n de internet hac铆a percusi贸n con los dedos en el teclado. 鈥淭茅cnica en computaci贸n鈥, 鈥渁tenci贸n al cliente鈥, 鈥渁tenci贸n de mostrador鈥濃 鈥-驴Qu茅 te gustar铆a aprender? Java y Oracle es lo que hubo el a帽o pasado / -No, eso ya lo tengo鈥. Graciela seleccion贸 la opci贸n de 鈥渁dministraci贸n de empresas鈥. Le recomend贸 consultar la p谩gina de Facebook de manera asidua por si le interesaba alg煤n curso, aunque no todos eran abiertos al p煤blico. 鈥淓ntr谩, sac谩 todo lo que es propaganda pol铆tica y mir谩 las ofertas de formaci贸n鈥. La entrevista termin贸 como empez贸: explic谩ndole la diferencia entre la intermediaci贸n en la OE y en una consultora privada: 鈥淎c谩 no te cobramos comisi贸n ni nada鈥.

Antes de que entrara la siguiente entrevistada, Graciela me sigui贸 contando del grupo de mujeres que hab铆a convocado. Todas tienen hijos y la mayor铆a son 鈥減eruanas鈥 (la menci贸n, en general, refer铆a m谩s al origen migratorio de las familias que a la condici贸n legal de nacionalidad). 鈥淓l problema es que hay muchas cosas que estas mujeres saben hacer y no lo piensan como posible empleo. Saben hacer tortas, por ejemplo, pero les falta germen emprendedor. Saben cocinar, pero no lo ven como un negocio. Bueno, muchas no manejan computaci贸n鈥 casi todas tienen experiencia en cocina y limpieza y les interesa la costura, por ejemplo, como 谩mbito laboral. Yo s茅, igual, que no va a ser f谩cil que consigan algo en relaci贸n de dependencia鈥︹.

Pas贸 Celeste y se sent贸. 鈥-驴Para qu茅 ven铆s? (pregunt贸 Graciela, queriendo saber si estaba inscripta ya en un plan) / -Para buscar trabajo / -No (sin explicar, chequea en el sistema con su n煤mero de documento). Efectivamente, vos ya est谩s en el j贸venes. Mir谩, puede que te llamen en una semana o pueden pasar 3 a帽os sin que pase nada 驴entend茅s? [deja pasar un momento mientras tipea] 驴Soltera? / -Conviviendo / -Decile que se casen. Ac谩 hay un registro civil. Que venga y saque turno / Pero 茅l no quiere (contest贸 Celeste medio tentada) / Entonces d茅jalo鈥 (dijo sonriendo, con los anteojos a media asta, sin desviar la vista del monitor).

Celeste cursaba en un IPEM con orientaci贸n en Ciencias Naturales: 鈥減orque no me gustaba lo social. No hay algo que me guste鈥 farmac茅utica capaz鈥︹. Cont贸 su experiencia laboral: fue telefonista en un consultorio odontol贸gico, atendi贸 el negocio de carnicer铆a de sus padres mucho tiempo y tambi茅n trabaj贸 en una estaci贸n de servicio, en el bar. Dej贸 ese 煤ltimo trabajo porque eran muchas horas y las hac铆an hacer de todo (tanto que 鈥渟e les quemaba la comida鈥): moza, caf茅, ayudante de cocina. Tambi茅n le interesaban las 谩reas de computaci贸n y administraci贸n. 鈥-驴De qu茅 te gustar铆a trabajar? / -De cualquier cosa /-驴C贸mo cualquier cosa? 驴Cortando fierros del ocho te gustar铆a? 驴Limpiar ba帽os ten茅s ganas? /-Bueno, no. No s茅鈥︹.

Le sigui贸 Cintia. Era la hermana melliza de Celeste. 鈥淐ontame tu experiencia laboral /-No, no tengo /-驴Nunca trabajaste? 驴De nada? 驴Cu谩ntos a帽os ten茅s? / Veintitr茅s /-Y nunca trabajaste鈥 / -S铆, pero nunca en blanco / -Ah鈥 vamos de nuevo. Contame todos los trabajos que tuviste鈥. Trabaj贸 repartiendo folletos y dice que es muy 鈥渙rdenada鈥. Cuenta que uno de sus profesores tiene una biblioteca y ella le ordena los libros. 鈥淓ntonces servir铆as para secretaria o administrativa tambi茅n鈥, le contesta Graciela mientras selecciona esas opciones en el sistema. Dej贸 el colegio con orientaci贸n en t茅cnico mec谩nico. Graciela, en tono de reclamo, le plantea: 鈥-驴Por qu茅 lo dejaste? / -Porque qued茅 embarazada / -Bueno, pero eso no te impide / -Pero me qued茅 sola y empec茅 a trabajar cama adentro鈥. Graciela se queda un momento callada, sin dejar de mirarla. 鈥溌縏e anim谩s a hacer algo de refrigeraci贸n? Porque tiene poca injerencia la mujer [en esa rama], pero la gente prefiere que a la casa vengan mujeres en vez de varones鈥. Las personas se segu铆an amontonando en fila afuera y cada entrevista duraba promedio cuarenta minutos. La cantidad de gente esperando me pon铆a un poco inc贸modo. Se repiten las recomendaciones: 鈥-Mir谩 Facebook y cerr谩 los ojos a la propaganda pol铆tica, para enterarte de los cursos / -No uso Facebook. No me llama mucho la atenci贸n / -Bueno, te tiene que llamar la atenci贸n, porque hoy por hoy todo se maneja as铆鈥, le contest贸 Graciela, de nuevo en tono de reprimenda.

Entr贸 una chica, con ropa muy vieja. La acompa帽aban su hija, de aproximadamente cinco a帽os, y una perra mediana. La reconocieron inmediatamente y Graciela se quej贸: 鈥渟iempre con la perra鈥︹. Sergio la espant贸 haciendo ruido con pisotones. 鈥-驴C贸mo va en la escuela? / -Bien, bien (respond铆a t铆mida) / -驴En la escuela? (pregunt贸 la nena, sorprendida) /-S铆, tu mam谩 va a terminar la escuela (le contest贸 Graciela, como ret谩ndola)鈥. La madre parec铆a inc贸moda. Quer铆a saber si ya hab铆a fecha de cobro para ella, pero le pidieron que se acercara la semana siguiente porque no hab铆a novedades. Le dieron el tel茅fono de la oficina anotado en un cartoncito, rezongando porque ya lo hab铆a perdido dos veces.

Familia y dependencia

Tienen que aprender a ser independientes, de los padres tambi茅n. A la se帽ora de reci茅n le expliqu茅. El chico no hablaba, se ahogaba, no pod铆a hacer nada, y este es un programa que se trata de que, aunque sea discapacitado, pueda trabajar por s铆 mismo [refiere al PROMOVER, un programa de inserci贸n de personas con discapacidad]. A ella tambi茅n le dije. Se le pasaron las cuotas del Seguro de Desempleo sin hacer nada porque nadie le avis贸. Perdi贸 la posibilidad de un [financiamiento por] micro-emprendimiento. Pero ella trabaj贸 en los comedores de la [Universidad] Cat贸lica y la Reina Fabiola. Entonces tiene experiencia haciendo comida sana y le recomend茅 que empiece a hacer. Tanta gente con diabetes que hay… que se haga una red, y despu茅s se consigue, ya no por [Ministerio de] Trabajo, pero algo para micro-emprendimiento en econom铆a social o en el Ministerio de Desarrollo Social puede haber. [Graciela. Agente del equipo t茅cnico]

Demandas como esta eran recurrentes en la vida cotidiana del programa. Estando en la oficina, observo que llega una pareja hasta la puerta del lugar. Eran dos personas de aproximadamente cincuenta a帽os de edad. La mujer ten铆a alg煤n tipo de discapacidad motriz y tend铆a a mover su cuerpo compulsivamente: 芦Mi hija est谩 anotada ac谩 驴a qui茅n le tengo que preguntar por los cursos?禄, preguntaba. Sergio, con mejor predisposici贸n que la habitual, procedi贸 a explicarle que la atenci贸n le correspond铆a a un empleado que no se encontraba ese d铆a, pero termin贸 accediendo a fijarse en el sistema, para lo cual les solicit贸 el n煤mero de documento de su hija. La pareja empez贸 a buscar sin 茅xito en la cartera de la se帽ora. Sergio les aclar贸 que s贸lo necesitaba el n煤mero y ellos le explicaron que era eso justamente lo que buscaban. Una vez encontrado y dictado el DNI, Sergio les confirm贸 que se encontraba registrada solamente en la bolsa de trabajo. Los 煤nicos cursos que hab铆a 鈥搇es informaba鈥 eran de soldador y tornero, 鈥減ara mujer, nada鈥. El hombre que acompa帽aba a la mujer parec铆a no entender y preguntaba una y otra vez por cursos destinados a personas que tuvieran entre 15 y 35 a帽os. Sergio le explicaba, con tono poco cordial, que no hab铆a nada para personas entre 15 y 18 a帽os y que los cursos que hab铆a para mayores de 18 a帽os eran los que ya les hab铆a detallado. La repregunta y la explicaci贸n se repitieron al menos cuatro veces. La interacci贸n termin贸 por la insistencia de Sergio en que era la joven la que ten铆a que ir a consultar. 芦Tiene que venir su hija禄, fue una advertencia que repiti贸 a otros padres que consultaban lo mismo.

Alex, uno de los j贸venes que conoc铆 durante mi trabajo de campo en la escuela del barrio, me relat贸 una situaci贸n similar: 鈥淟legu茅 y鈥 primero que nada la retaron a mi mam谩鈥. yo con mi mam谩 no me hablo mucho 驴viste? Y entr茅 con mi mam谩 y bueno, mi mam谩 como que estaba muy del lado m铆o y la retaron鈥 le dijeron que la entrevista no era con ella, era conmigo. La sacaron鈥 / -驴y a vos qu茅 te pareci贸 eso? / – Me re铆a (contento). Porque estaba mi mam谩 ac谩 y鈥 el tipo le dijo se帽ora, v谩yase鈥 la entrevista es con 茅l y ya es grande. Y se par贸 y se fue y yo me re铆a (risas). Y bueno, me dijeron que ten铆a que ir al colegio, me dieron un n煤mero de Carlos鈥 un asistente de un centro de educaci贸n ah铆 en la Alvear. Y mi mam谩 llam贸, todo y despu茅s hablaron y me dijeron que s铆, que me pod铆a anotar y al tiempito empec茅鈥.

La preocupaci贸n por la independencia de los j贸venes (por su constituci贸n en tanto individuos plenos, emancipados de sus familias) era hom贸loga y complementaria a la preocupaci贸n por la independencia de las mujeres. Graciela, particularmente involucrada con la cuesti贸n, me explicaba, describiendo su propia tarea en la OE: 鈥淭rabajo mucho con mujeres, porque hay que ver… que muchas de ellas padecen violencia de g茅nero, y las hacen pasar por el psic贸logo del dispensario, despu茅s la denuncia, despu茅s otro psic贸logo de la OE del centro, entonces al final la termin谩s victimizando m谩s, varias veces. Por eso para m铆 lo m谩s importante ac谩 es articular y tender redes. Tambi茅n porque la idea es que no dependan tanto de la oficina de empleo. Pero bueno, ac谩 tambi茅n hacemos lo que podemos. Viste lo que es. Pateamos penales la mayor parte del tiempo鈥[22].

Los operadores caracterizaban las familias de beneficiarios por la presencia de padres y madres j贸venes, que 鈥渘o han trabajado鈥. Los beneficiarios del programa, desde esta perspectiva, les aparecen a muchos de los agentes estatales (aquellos que sostienen discursos m谩s duros e 鈥渋ndignados鈥 respecto a la din谩mica del mundo del trabajo de los 煤ltimos a帽os) como la 鈥渢ercera generaci贸n de desempleados鈥: potencialmente una 鈥済eneraci贸n perdida鈥 (siguiendo, seg煤n sus propias referencias, las preocupaciones e indicaciones de la OIT).

Entonces la 煤nica cultura, o el mundo del trabajo, como no son valores aprendidos, entonces hay j贸venes que no han visto ni laburar a sus viejos, entonces (鈥) si vos o ves un ritmo de vida que de lunes a viernes tu viejo se va en el auto o en el colectivo a laburar, o en la bici (鈥), pero si no lo ten茅s, es l贸gico cuando digas, si vos ten茅s que ir a laburar: 鈥溌縫or qu茅?; 驴qu茅 es eso?鈥, capaz que no, no comprendes el verbo trabajar鈥 [Benicio. Agente del equipo t茅cnico]

En distintas dimensiones, el dis-valor de la dependencia pone en juego 鈥搚 cuestiona鈥 el estatuto moral de persona de estos j贸venes y de los integrantes de sus familias: j贸venes que no logran volverse adultos sin emanciparse de sus padres, beneficiarios que corren el riesgo de 鈥渁sistencializarse鈥 por depender demasiado del Estado y sus programas (Sennett, 2003).

Los chicos est谩n muy acostumbrados a que uno los convoque, que los llame, como que tengan casi todo servido tambi茅n, y eso yo lo noto, por ejemplo, con chicos que hace mucho tiempo que est谩n ac谩 en el programa, que ya han realizado un curso de capacitaci贸n, que han realizado un entrenamiento y vienen: 鈥淏ueno, 驴Qu茅 m谩s hago?鈥, y uno, bueno, como que tiene que despegar, ya tienen que buscar, tratamos de hacerle como una intermediaci贸n laboral, de decir(le): 鈥淏ueno, si te gusta alguna empresa o sabes de alguna empresa que est谩n buscando algunos puestos, buscamos el n煤mero de tel茅fono y nosotros te hacemos la intermediaci贸n laboral鈥, pero ya no como entrenamiento y ya no como parte del programa. La idea es que ingresen en blanco, digamos, no de la mano del programa. Y eso cuesta鈥 cuesta. Es dif铆cil establecer un l铆mite de decir hasta qu茅 punto uno los acompa帽a a los j贸venes y hace bien en ese acompa帽amiento y hasta qu茅 punto uno les tiene que soltar la mano y que ya vayan solos y busquen solos las cosas (鈥) es dif铆cil eso. [Pamela. Agente del equipo t茅cnico]

Escuchar y describir

Como sostiene Stephane Beaud (1996), el dispositivo de la entrevista en las pol铆ticas de inserci贸n funciona como un teatro en el que se escenifica, a la vez, la producci贸n de un v铆nculo, la realizaci贸n de un diagn贸stico y la imposici贸n de categor铆as y necesidades respecto del devenir del beneficiario en el trayecto operativo del programa.

La relaci贸n de cercan铆a vincular y emocional requerida por las pol铆ticas activas entre orientadores y beneficiarios de estos espacios 鈥揹emasiado parecida, por momentos, al mandato etnogr谩fico del 鈥渆star ah铆鈥 para justificar decisiones e interpretaciones (Perelmiter, 2015)鈥, comienza su construcci贸n desde el momento mismo de la entrevista. Esta b煤squeda implica un ejercicio de equilibrio permanente, verdadera alquimia pedag贸gica que pivotea entre una relaci贸n de proxemia subjetiva y de distancia social y administrativa[23] (Zunigo, 2008), de indagaci贸n sobre datos, gustos, intereses y preferencias personales, pero tambi茅n de exigencia de destrezas expresivas y de informaci贸n sobre los compromisos institucionales: 鈥渆sto no es un subsidio, s贸lo cobr谩s el incentivo si hac茅s alguna actividad鈥 como si fuera un trabajo鈥[24].

La complejidad de esta b煤squeda consiste en la pretensi贸n de algunos de los operadores estatales del PJMYMT de producir un rapport moral (Zunigo, 2008) sin por ello ver socavada su propia figura de autoridad en materia de empleabilidad. El trabajo de vinculaci贸n, con miras a la orientaci贸n y el acompa帽amiento, se realiza en simult谩neo con un trabajo de involucramiento y escrutinio de los beneficiarios: los orientadores no receptan simplemente demandas, sino que intentan 鈥渉acer surgir鈥 nuevos proyectos, 鈥渆nganchar鈥 con propuestas y b煤squedas laborales, 鈥渋nteresar鈥 a los j贸venes en determinadas actividades (Zunigo, 2008). Sobre este verdadero trabajo de re-conversi贸n y adaptaci贸n de las expectativas (Beaud, 1996) volver茅 a partir de la descripci贸n de la instancia formativa del POI.

Por su parte, este dispositivo brinda acceso a una suerte de diagn贸stico nativo, actualizado, en terreno (Perelmiter, 2015; Cort茅s y Kessler, 2013), sobre el problema de la empleabilidad. Las entrevistas encarnan las categor铆as de inactividad, de inestabilidad, de inempleabilidad; llenan de historia las condiciones de 鈥渧ulnerabilidad鈥 y las 鈥渢rayectorias familiares desfavorables鈥 y contribuyen a la construcci贸n de modelos propios de juventud con 鈥減roblemas de empleabilidad鈥: j贸venes que 鈥渘o saben hablar鈥, que 鈥渘o se pueden expresar鈥, que 鈥渘o te miran a los ojos鈥, que 鈥渓es faltan los dientes鈥, que 鈥渘o saben llegar puntuales a una cita鈥.

En estos relatos, los j贸venes provendr铆an de familias que no han trabajado 鈥減or generaciones鈥, corrompidas por la pol铆tica social 鈥渁sistencialista鈥, de los subsidios sin contraprestaci贸n. Falta de planificaci贸n, falta de h谩bitos, falta de constancia. J贸venes que no deciden ni logran 鈥渧alerse鈥 por s铆 mismos; adultos problem谩ticos que reproducen la infantilizaci贸n de sus hijos, a quienes 鈥渉abr铆a que comenzar a tratar como adultos鈥. Usos y rutinas que se trasladan a la vida misma del programa: falta de autonom铆a y de responsabilidad. Tendencia a la dependencia y la pasividad respecto de tutores y orientadores, quienes pretenden funcionar como nuevas figuras de autoridad.

El problema de la empleabilidad se reactualiza como problema de competencias: hablar, comunicar, mirar a los ojos, presentarse, venderse, ser puntual. Se constituye de esta manera una explicaci贸n nativa de la problem谩tica: la empleabilidad como 鈥渢ema cultural鈥, como problema de 鈥渆ducaci贸n鈥, de crianza, socializaci贸n, en valores, h谩bitos y buenas costumbres en el mundo del trabajo. Las formas de interacci贸n en la OE, a partir de un diagn贸stico de la cuesti贸n laboral de los j贸venes en t茅rminos subjetivos y actitudinales, disponen a percepciones que anclan en el 鈥渋nstinto鈥 de los agentes estatales (Mart铆nez L贸pez, 2009) 鈥損ero tambi茅n de otros agentes hom贸logos鈥 y a intervenciones de tipo formativas (Mart铆n Criado, 1999; 2005).

Orientaci贸n e inducci贸n al mundo del trabajo

Llego de ma帽ana a la oficina. Graciela estaba en un barrio, haciendo difusi贸n y Julieta en un POI en el centro. Sergio, que cargaba datos a contrarreloj, me invita a que entre al POI que se desarrollaba en el mismo edificio y que hab铆a empezado hac铆a dos semanas. No estaba en mis planes, pero no quise contradecirlo y me dirig铆 hacia el 鈥渁ula鈥. Estaban todos en el anfiteatro, en el escenario. Hac铆a bastante fr铆o y la luz era muy tenue. Me present茅 ante docentes y alumnos del curso y cont茅 sobre mi investigaci贸n. Luego de hacer algunos chistes sobre el uso de la informaci贸n que generar铆a, me invitaron a sentarme con ellos.

La tallerista abri贸 la jornada pidiendo una tarea que hab铆a encargado la semana anterior (buscar una nota de diario con una tem谩tica espec铆fica). Por segunda vez consecutiva los j贸venes no hab铆an cumplido con la consigna. Esto amerit贸 una charla, en tono de serm贸n, sobre lo que implicaba su 鈥渞esponsabilidad鈥 en el marco del curso, la necesidad de que asumieran una 鈥渁ctitud activa鈥 en ese contexto y de que se 鈥渃omprometieran鈥 con la actividad como lo har铆an con un 鈥渢rabajo鈥 de verdad. Nicol谩s, el beneficiario del programa sentado a mi lado, participaba y comentaba todo el tiempo sobre lo que dec铆a la docente. Dijo que no estaba de acuerdo, que cre铆a que pod铆an hacer la actividad ah铆 mismo, que no hab铆a necesidad de 鈥渜uedarse discutiendo鈥 al respecto y que, 鈥渆n realidad鈥, en un trabajo la 鈥渞esponsabilidad鈥 era distinta, porque se cobraba un 鈥渟ueldo鈥 y que, 鈥渆ntonces鈥, no era la misma situaci贸n. La docente, no conforme con la respuesta, pero sin encontrar forma r谩pida de rebatirla, qued贸 un momento en silencio y cerr贸 la situaci贸n con la afirmaci贸n: 鈥渃ada uno sabr谩鈥.

Conocer(se) y proyectar(se)

A partir de contactos en com煤n pude entrevistar a personas que hab铆an sido docentes de POI en ediciones anteriores, pero que ya no se encontraban m谩s vinculadas a estos espacios. Entre las cr铆ticas que formulaban a la metodolog铆a y el contenido del programa fue muy recurrente el desacuerdo respecto del tipo de intervenciones de corte 鈥減sicologista鈥. Desde su perspectiva, muchos de los problemas con los que los j贸venes deb铆an lidiar cotidianamente se trataban desde una mirada de 鈥渁utoayuda鈥, que pon铆a el acento en tomar las 鈥渄ecisiones correctas鈥, en saber 鈥渧enderse鈥, en mantener el 鈥渂uen camino鈥, en llegar a 鈥渃onocer鈥 sus propios intereses, deseos: 鈥渄escubrir鈥 aquello que 鈥渜uieren hacer鈥[25].

Este tipo de enfoques aparec铆a tambi茅n en otros momentos del programa y estaban en el seno de su dise帽o original. La conformaci贸n de un perfil laboral individual estructuraba el armado de todo el proceso de orientaci贸n en torno a la noci贸n de 鈥減royecto鈥: el conocimiento de los gustos, deseos e intereses, implicaba, en grados diversos, procesos complementarios. Primero, el de producir esos intereses como tales, involucrar a los j贸venes con las instancias del programa, interesarlos en la formulaci贸n y el desarrollo de los servicios y en la mejora de su empleabilidad: no aceptar la indefinici贸n y resignaci贸n de 鈥渃ualquier cosa鈥 ante un pedido de comunicaci贸n de 鈥渋ntereses鈥. En segundo lugar, la evaluaci贸n 鈥渞ealista鈥 de las condiciones, recursos y posibilidades de cumplir con dichos anhelos laborales. Por 煤ltimo, la planificaci贸n a largo plazo, como formulaci贸n de un proyecto formativo-ocupacional, para cumplir con dichos objetivos.

Son dos meses de capacidad[26] para conseguir un buen trabajo, c贸mo se puede hacer para conseguir un buen trabajo鈥. Muchas cosas nos explicaron as铆 y que esos dos meses se aprenden muchas cosas, que son dos meses que nos van a tener as铆 haciendo capacidad, capacidad de c贸mo buscar y conseguir [Jennifer. Beneficiaria del PJMYMT]

La tallerista del POI coordinaba una actividad que muchos hab铆an llevado hecha desde sus hogares. La consigna era contar qu茅 pensaban hacer en los pr贸ximos a帽os. 鈥-No s茅鈥 tengo una hija. Pienso en trabajar para darle cosas a ella. Ahora trabajo de promotora. Me gusta porque son tres d铆as nom谩s y eso me deja mucho tiempo con ella鈥. Otro de los j贸venes, que hab铆a contado que era m煤sico, le pregunt贸 鈥-驴y cuando seas vieja?鈥. Todos rieron. Dijo que le gustar铆a encontrar algo fijo, m谩s seguro, como una tienda de ropa. Otra chica dijo que quer铆a ponerse su propia peluquer铆a cuando se recibiese del curso de est茅tica que estaba realizando. Otro beneficiario dijo que quer铆a tener una veterinaria, que le gustaban mucho los animales, 鈥測 si no, abogac铆a鈥. Ante la ambig眉edad de la respuesta, la docente le propuso 鈥渆legir鈥 y, en base a eso, 鈥減lanificar鈥. Le dijo que tratara de imaginarse un d铆a com煤n de trabajo para poder figurarse 鈥渜u茅 descartar鈥. Nicol谩s cont贸 que le gustar铆a trabajar en empresas de autos, o tener un taller, ser polic铆a, bombero o piloto de avi贸n. Discutieron sobre las dificultades y lo costoso que eran algunas de esas opciones, adem谩s de cu谩les eran las posibilidades de conseguir medios para esos proyectos. El siguiente, uno de los j贸venes que hab铆a llegado a mitad de la clase (con 鈥減ermiso鈥, por venir de un entrenamiento), dijo que quer铆a ser polic铆a, militar o gendarme. 鈥淢e gusta鈥, dijo, a lo que otro agreg贸, completando: 鈥溾 ser cobani鈥. 鈥淐贸mo est谩n vestidos鈥, aclar贸 el primero y una de las chicas replic贸: 鈥淩opa prestada鈥[27].

Mientras la docente intentaba dar pautas para 鈥渁finar鈥 en la definici贸n de objetivos ideales y de modos de b煤squeda, Nicol谩s continuaba hablando con su compa帽ero. El ruido provoc贸 que la tallerista lo hiciera correr de lugar para separarlo de su interlocutor. El joven accedi贸 de muy mala gana, dici茅ndole 鈥渉artante鈥 y 鈥渕olesta鈥, no directamente, pero lo suficientemente alto como para que le escuchara. Un poco descolocada, la docente reaccion贸 con la frase 鈥渘os tranquilizamos鈥︹, dirigi茅ndose al grupo en general. Cuando el m贸dulo terminaba y la tallerista se cruz贸 con el docente del siguiente m贸dulo, escuch茅 que le advert铆a 鈥渉oy est谩n un poco retobados鈥, aunque reconociendo una parte de la responsabilidad, por 鈥渘o haber sabido manejarlos鈥[28].

Muchas de las entrevistas a agentes estatales evocaban im谩genes similares: 鈥減ibes que quieren ser futbolistas, pero no est谩n inscriptos ni en un club; pibas que quieren ser modelos鈥. En el marco de las imputaciones de presentismo y de falta de realismo, los proyectos 鈥渇antasiosos鈥 que estos agentes pretend铆an de-construir respond铆an a ideales 鈥渟in esfuerzo鈥, de 鈥渄inero f谩cil鈥, con un d茅ficit en el conocimiento y reconocimiento adecuado del mercado laboral, de los h谩bitos de trabajo y del lugar de las carreras en el estudio y el empleo, seg煤n lo indicaba la 鈥渘orma social鈥 (tal como era imaginada a partir de las disposiciones sociales propias del discurso leg铆timo encarnado en los operadores del programa).

Como vengo sosteniendo, el proceso de disciplinamiento y el trabajo simb贸lico de reconversi贸n de las expectativas, en tanto producci贸n de disposiciones adaptadas (Mauger, 2001) y sentidos de los l铆mites apropiados a su posici贸n 鈥撯ubicar a los j贸venes鈥濃 (Beaud, 1996) implica un trabajo en dos dimensiones. Por un lado, el denominado 鈥渃ontrol emocional鈥: un proceso formativo no s贸lo sobre la dimensi贸n de lo expresivo y comunicativo, sino tambi茅n sobre lo 鈥渞eactivo鈥. En distintas instancias, desde las jornadas de POI, pasando por las entrevistas, hasta los entrenamientos, las reacciones identificadas como 鈥渧iolentas鈥, 鈥渕alas respuestas鈥 y la cuesti贸n de los 鈥渕odos y modales鈥 en general son objeto de regulaci贸n en tanto que expresan un conflicto: el de las normas de 鈥渆tiqueta鈥 (Goffman, 2004) de los contextos laborales 鈥渇ormales鈥 (imaginados por los operadores como las inserciones laborales ideales para los beneficiarios), en contraposici贸n a los c贸digos de interacci贸n en los cuales muchos de estos j贸venes han formado o consolidado su habitus de clase, en el marco de contextos laborales con reglas vinculares informales o personalizadas 鈥揷omo es el caso del sector de la construcci贸n y del trabajo dom茅stico鈥[29].

En segundo lugar, la evaluaci贸n de las expectativas o proyectos de los j贸venes como 鈥渋rreales鈥 鈥搚a sea por dispersos (ser 鈥渁bogado鈥 o 鈥渧eterinario鈥 como parte del mismo proyecto) como por improbables鈥 deriva en intervenciones que llaman a la elecci贸n, a la resignaci贸n o a tomar estrategias de empeque帽ecimiento (Bourdieu, 2006; 2011b): si una carrera como 鈥淐ontador p煤blico鈥 aparece como inalcanzable (porque el beneficiario a煤n no ha terminado la escuela secundaria o tiene obligaciones dom茅sticas y una situaci贸n econ贸mica al l铆mite), se proponen 鈥渟alidas鈥 alternativas, como 鈥渟ecretariado administrativo鈥 o formaci贸n profesional en 鈥渁tenci贸n al cliente鈥.

Otros agentes estatales no clausuran las opciones 鈥渄e m谩xima鈥 y a largo plazo, aunque orientan sus intervenciones a alejar temporalmente el objetivo y plantear los 鈥減asos鈥 a seguir: ingresar en el programa, realizar el curso introductorio, anotarse en un CENMA y finalizar la escolaridad obligatoria. En una ocasi贸n, Graciela me mostraba el CV de uno de los formularios que ten铆a atrasados para cargar en el sistema. Me dec铆a que le daba 鈥渇iaca鈥 y me describ铆a la situaci贸n: 鈥渆sta chica tiene primaria incompleta, es del campo y quiere ser secretaria de un estudio鈥︹. Sergio la interrumpi贸 y acot贸 en tono burl贸n: 鈥渁divino鈥 era tridente, o bi-dente鈥 (refiri茅ndose al estado de su dentadura). Graciela dej贸 de mirarlo, moviendo la cabeza en se帽al de desaprobaci贸n. Sergio continuaba 鈥測 vos la ves, y vos sab茅s鈥︹. Como si Sergio nunca hubiese interrumpido, Graciela continu贸 su explicaci贸n, mir谩ndome: 鈥渆ntonces, la agarr谩s por el lado de鈥 bueno, no terminaste la escuela鈥 ten茅s que esforzarte, terminar por lo menos鈥. Sergio, insistiendo en no abandonar la conversaci贸n, reforzaba: 鈥淪铆, Graciela, pero vos la ves y sab茅s鈥︹.

Inasistencias y justificaciones

Como primer espacio institucionalizado de formaci贸n en el marco del programa, y uno de los m谩s estables, asiduos y constantes en el tiempo, el POI serv铆a para fundar disposiciones y 鈥渉谩bitos鈥 duraderos, para luego ser reforzados por la participaci贸n en otros servicios de empleo, como los cursos o los entrenamientos. Una de estas disposiciones era la 鈥渞elaci贸n con la autoridad鈥, preocupaci贸n fundamental para los agentes estatales, ante trayectorias de j贸venes que caracterizaban como 鈥渄es-institucionalizados鈥[30].

En segundo lugar, y profundamente vinculado a la intenci贸n de formar h谩bitos y rutinas propias de la 鈥渋nstituci贸n鈥, encontr茅 una serie de pr谩cticas en torno al control de la asistencia, el cumplimiento de horarios y la justificaci贸n de inasistencias. La continuidad del dictado de comisiones de POI depend铆a de la asistencia sostenida de un n煤mero m铆nimo de beneficiarios, que potencialmente pod铆a ser 鈥渋nspeccionada鈥 por personal del Ministerio. Por esta raz贸n, la posibilidad de mantener en el tiempo este compromiso era una tem谩tica central en la presentaci贸n de la propuesta de los operadores a los j贸venes convocados para realizar el trayecto introductorio al programa, como as铆 tambi茅n era objeto del c谩lculo, las prioridades y jerarqu铆as que los agentes estatales establec铆an al momento de seleccionar j贸venes para uno u otro servicio. Aun as铆, las inasistencias eran tan recurrentes como 鈥減reocupantes鈥 para los agentes estatales y talleristas.

Fue habitual ver intervenciones de los tutores, a pedido de los talleristas, en el espacio mismo del POI, para refrescar las implicancias y los compromisos de una pol铆tica activa de empleo: s贸lo cobrar铆an el 鈥渋ncentivo鈥 quienes 鈥渃umpliesen鈥 con su obligaci贸n, que era la asistencia. En caso de estar impedidos por razones 鈥渓eg铆timas鈥, los j贸venes deber铆an 鈥渄emostrar鈥 estos inconvenientes, presentando alg煤n tipo de 鈥渃ertificado鈥. La exigencia de certificaci贸n m茅dica como 煤nica justificaci贸n autorizada para las inasistencias forma parte del proceso de 鈥渙rientaci贸n鈥 e 鈥渋nducci贸n鈥 a las reglas universalmente v谩lidas en el mundo del trabajo (formal).

En la pr谩ctica, termin茅 observando que los 鈥渁rreglos鈥 eran mucho m谩s laxos que lo que se sosten铆a p煤blicamente en dichas charlas. El acceso a certificaci贸n era bastante escaso entre los j贸venes. Por otra parte, las razones de 鈥渟alud鈥 constitu铆an una franca minor铆a entre los motivos de inasistencia. En contraposici贸n, el compromiso y la contribuci贸n a tareas en el espacio dom茅stico, fundamentalmente en el caso de las mujeres, para reemplazar a sus madres en trabajo de limpieza, cocina y, fundamentalmente, de cuidado de menores, llevaba a muchas beneficiarias a faltar, o bien, a retirarse temprano y llegar tarde al curso. En el caso de los varones, su v铆nculo con trabajos inestables, changas y, fundamentalmente, la inserci贸n laboral de sus familias en el sector de la construcci贸n, hac铆a que muchas veces respondieran a los ritmos de demandas espor谩dicas de mano de obra del denominado 鈥渟ector informal de la econom铆a鈥. Cubrir a un pariente en el kiosco, como ayudante de pe贸n o 鈥渢omar鈥 un trabajo 鈥渋ntensivo鈥 de una semana eran razones comunes por las cuales los j贸venes se ausentaban una o varias clases del POI.

El compromiso que de manera t谩cita se constru铆a, consist铆a en informar las faltas, preferentemente con tiempo de anticipaci贸n, haciendo una suerte de arreglo precario con el tutor u orientador. A la validaci贸n de esta justificaci贸n se sumaban, adem谩s, criterios de legitimaci贸n (o de impugnaci贸n) complementarios: el seguimiento personalizado de los 鈥渢utoreados鈥 les permit铆a, a los agentes estatales, establecer, con conocimiento de causa, la credibilidad de los argumentos y el grado de 鈥渘ecesidad鈥 y 鈥減recariedad鈥 de la situaci贸n de cada joven, sobre quienes los 鈥減ermisos鈥 adquir铆an una flexibilidad diferencial. Estos pedidos, adem谩s, quedar铆an en una suerte de registro mental de los tutores, que contribu铆a a la clasificaci贸n de cada beneficiario como candidato 鈥渧iable鈥 o 鈥渘o viable鈥 para los servicios m谩s pretendidos en el PJMYMT.

Yo he tenido acuerdos con profes del PFO, de pibes que han faltado mucho, pero porque la situaci贸n hac铆a que no lo pudieran sostener, y qu茅 se yo鈥: 鈥淐he, este chico falta mucho, lo ten茅s que dar de baja鈥, y no, y lleg谩s a un acuerdo (鈥) 驴me entend茅s? Por eso que me es vital a m铆 el v铆nculo con el profe del PFO, es vital. Yo con 茅l establezco un mutuo acuerdo: 鈥淐he, prestale atenci贸n a este pibe porque viene con una carga de este tipo鈥 [Facundo. Agente del equipo t茅cnico]

Equivalente a las ausencias en los lugares de trabajo, las 鈥渇altas鈥 eran tomadas por los agentes estatales como 鈥渆videncias鈥 del diagn贸stico realizado acerca del problema de empleabilidad de los j贸venes. Incluso en contextos favorables de 鈥渁yuda鈥, 鈥渃ontenci贸n鈥 y 鈥渆mulaci贸n鈥 de las reglas en el mercado de trabajo, los beneficiarios mostraban serios problemas para sostenerse en el tiempo como participantes de distintos espacios.

Lo que pasa es que nosotros al tener una primera instancia de capacitaci贸n, los cursos introductorios al programa, donde los chicos tienen que cumplir horarios, tienen que asistir, todo, es como que vuelven a estar dentro de un margen institucional que tienen que cumplir horarios, cumplir asistencias. Pero cuando uno ya los deriva a la pr谩ctica, y faltan鈥 a veces no avisan, sobre todo en las pr谩cticas. Est谩n como reglamentados, que tienen que avisar, que tienen que respetar a la persona que tienen en la empresa, que no tienen que faltar鈥 [Pamela. Agente del equipo t茅cnico]

Como volver茅 a analizar en pr贸ximo cap铆tulo, muchas veces la credibilidad de las justificaciones es reforzada a partir de la asistencia de las madres 鈥搚 en menor medida, de padres鈥 a la OE para garantizar que la falta de sus hijos o hijas hab铆a sucedido por pedido y autorizaci贸n suya. El insistente se帽alamiento de este problema por parte de los agentes estatales implicaba cierto intento de purificar los principios de justificaci贸n adecuados (certificaciones institucionales), formando competencias necesarias para el reconocimiento de situaciones sociales diferentes (Boltanski y Th茅venot, 2006 [1991]: 216-217). Por otra parte, esta disrupci贸n colocaba a los beneficiarios en una posici贸n negativamente asociada a su condici贸n de juventud: la de la 鈥渋nmadurez鈥, encadenada, a su vez, a una situaci贸n de dependencia.

Problemas con el pago: inter茅s y vocaci贸n

La docente dictaba una actividad en el marco del PFO (repetidas veces, porque los chicos no alcanzaban a escribir al ritmo en que ella hablaba): 鈥淓scribir detalladamente la actividad que me gustar铆a como trabajo鈥. En medio del dictado, lleg贸 Julieta junto a la coordinadora de la OE, Mercedes, a qui茅n hab铆a conocido en la oficina central. Contaron que hab铆a habido un problema con el pago del 鈥渆stipendio鈥 por el POI. Aclararon que el problema era de tipo 鈥渁dministrativo鈥, que proven铆a de un error del 鈥淢inisterio鈥 y que ellas (del equipo t茅cnico) 鈥渘o ten铆an nada que ver鈥. As铆, el cobro del estipendio se atrasar铆a un mes.

Cost贸 mucho quitarles a los j贸venes la impresi贸n de que los estaban 鈥渆stafando鈥 y que les hab铆an 鈥渞obado鈥 un mes de cobro, aun cuando las operadoras repitieron varias veces que iban a cobrar m谩s tarde, pero que garantizaban la totalidad de las cuotas, porque 鈥渢odo lo que se hace en el programa, se cobra鈥, porque es un 鈥渋ncentivo鈥, una 鈥渃ompensaci贸n鈥 por su actividad. Los chicos se quedaron murmurando. Cada tanto, hab铆a silencio y uno quedaba hablando solo, diciendo que era 鈥渦n chamullo鈥.

Los problemas con el cobro eran muy comunes, y las explicaciones burocr谩ticas de fechas de acreditaci贸n, cargas en el sistema, fechas de cierre, problemas ministeriales, etc., nunca satisfac铆an demasiado a los j贸venes que, respondiendo a la interpelaci贸n de 鈥渢omarse el curso como un trabajo鈥, esperaban cobrar 鈥渆n tiempo y forma鈥. El compromiso y el contrato moral de las condiciones y las actitudes exigidas en el marco del programa, en este sentido, no se establec铆an en una sola direcci贸n, sino que generaban relaciones de intercambio y obligaciones mutuas, en base a las cuales pod铆an formularse una serie de reclamos, denuncias y juicios valorativos.

Por su parte, la cuesti贸n del cobro era objeto de preocupaci贸n entre los operadores. El dinero era tematizado casi siempre como un 鈥渋ncentivo鈥 y negado en su car谩cter de 鈥渟ubsidio鈥. La asociaci贸n entre una tipolog铆a de pol铆tica social 鈥渁sistencialista鈥 de la que la gran mayor铆a de los agentes estatales sent铆a la necesidad de des-marcarse, un v铆nculo de tipo 鈥渄ependiente鈥 con los beneficiarios y una relaci贸n 鈥渋nteresada鈥 con el Estado y sus agentes, eran elementos recurrentes en la manera de describir y argumentar de los operadores sobre el PJMYMT.

Muchos de los agentes estatales negaban las formas m谩s 鈥渆spurias鈥 de inter茅s como motivaci贸n en el programa: 鈥渓es interesa progresar, terminar la escuela, aprender a trabajar鈥. Esto no implicaba construir a los j贸venes en t茅rminos 鈥渄es-interesados鈥. Antes bien, las discusiones sobre el 鈥渃obro鈥 y el lugar del 鈥渋ncentivo鈥 en el programa pretenden construir y distinguir 鈥揺n asociaci贸n con ciertos elementos del discurso oficial de las pol铆ticas activas鈥 al inter茅s de tipo 鈥渧ocacional鈥 como criterio v谩lido de selecci贸n y prioridad en la distribuci贸n de los recursos del programa. A la vez, las intervenciones de los operadores buscan circunscribir a la 鈥渘ecesidad material鈥 como elemento de legitimaci贸n, justificaci贸n o valor exclusivo de la pol铆tica asistencialista[31].

Esta suerte de arreglo de negaci贸n y disimulo de alguna manera se sosten铆a vigente en tanto y en cuanto el pago del 鈥渋ncentivo鈥 fuese regular o la expectativa de que as铆 sucediese quedara vigente. Cuando aparec铆an conflictos por las demoras y los problemas administrativos, se abr铆an frentes de disputa en los cuales el v铆nculo 鈥減ersonalizado鈥 entre operadores y beneficiarios tensionaba con las obligaciones 鈥減uramente econ贸micas鈥 del programa con los j贸venes.

Conocer, clasificar, orientar

Habiendo establecido descripciones locales de la 鈥渧ulnerabilidad鈥 y diagn贸sticos actualizados de la problem谩tica de la empleabilidad juvenil, los agentes distinguen, a grandes rasgos, entre j贸venes (expresiva y comunicativamente) 鈥渄espiertos鈥, 鈥渞esponsables鈥 y 鈥渞ealistas鈥, valorados positivamente en los procesos de selecci贸n, por ejemplo, para los entrenamientos laborales, o los escasos proyectos de financiamiento para el 鈥渁uto-empleo鈥 que surgen en el marco del programa. En su etnograf铆a, Zunigo concluye tambi茅n que los j贸venes m谩s valorados por los agentes de las misiones de inserci贸n son aquellos que, provenientes de las fracciones mejor posicionadas de las clases populares, son identificados como 鈥渁ut贸nomos y responsables鈥 (Zunigo, 2012).

En contraposici贸n, el reconocimiento de j贸venes 鈥渋nfantiles鈥, de 鈥渂aja autoestima鈥, 鈥渄ependientes鈥 (de sus familias, de los mismos agentes estatales, del Estado, etc.) se constituye en una forma de categorizaci贸n negativa. Esta clasificaci贸n dispone a orientarlos hacia servicios menos valorados y con menores posibilidades de 鈥減royecci贸n鈥 en el programa: por ejemplo, los cursos de FP en los que suele sobrar 鈥渃upo鈥 (inform谩tica b谩sica, atenci贸n de estaciones de servicio, etc.). Como ya plante茅, el dis-valor de la dependencia en el discurso de gran parte de los operadores del PJMYMT se redobla en la medida en que, por asociaci贸n al 鈥渋nter茅s material鈥 tal y como es construido en el mundo de la 鈥渁sistencia social鈥, se opone al esfuerzo y el trabajo como valores en s铆 mismos (Darmon et al., 2006), acciones no-instrumentales, leg铆timos otorgadores de dignidad personal y, por lo tanto, de valor social, en un sistema clasificatorio basado en la imaginer铆a del trabajo.

Como ya mencion茅, gran parte de los diagn贸sticos situacionales de empleabilidad en las interacciones entre los operadores y los beneficiarios del programa se anclan en la 鈥減resentaci贸n de s铆鈥 y en la dimensi贸n de lo 鈥渘o dicho鈥 en los cuestionarios: un escrutinio detallado sobre vacilaciones, longitud de respuestas, pronunciaci贸n, direcci贸n de la mirada, etc. (Beaud, 1996). Y tambi茅n, de una serie de reglas est茅ticas 鈥渋nconfesables鈥 acerca de determinados segmentos del mercado de trabajo, pero que funcionan como 鈥渟ecretos a voces鈥 en los c谩lculos y pron贸sticos de los operadores: en distintas circunstancias fui testigo de narraciones sobre conflictos con empresarios y j贸venes, a ra铆z del desplazamiento, la marginaci贸n o la exclusi贸n de personas por el estado de su dentadura, por el corte de pelo, por su olor, etc., fundamentalmente en puestos de 鈥渁tenci贸n al cliente鈥.

La evaluaci贸n que los operadores del programa practican sobre las vidas laborales de los j贸venes, sobre posibilidades de logros, factibilidad de proyectos y validez de cursos de acci贸n elegidos, incluye c谩lculos que integran de manera compleja mucha de esta informaci贸n no-sistematizada, desde el aspecto, la presentaci贸n y las caracter铆sticas fenot铆picas, hasta el 鈥渃ar谩cter鈥, el temperamento y la autoestima; c谩lculos que adquieren, en este contexto, gran capacidad predictiva, as铆 como poder performativo. Todo un conjunto de 鈥渋mpresiones鈥 que, a la vez, se apoyan en el diagn贸stico 鈥渁ctitudinal鈥 sobre el problema de la empleabilidad y co-producen las condiciones de personalizaci贸n para la intervenci贸n en la cuesti贸n.

As铆, la intervenci贸n formativa en t茅rminos de activaci贸n se comprende bastante bien a partir de expresiones como 鈥渟embrar el germen emprendedor鈥 o 鈥渆nse帽ar a venderse鈥. Como mostr茅, la definici贸n problem谩tica en t茅rminos actitudinales y el 茅nfasis puesto en la 鈥減resentaci贸n de s铆鈥, sumado a las condiciones efectivas del programa, la disponibilidad real de servicios y las exigencias cotidianas de la OE, orientan la intervenci贸n de los operadores del PJMYMT fundamentalmente como un ejercicio de puesta en valor de competencias existentes: el giro que a nivel global ha sido nominado 鈥渄e la capacitaci贸n a la orientaci贸n鈥 se expresa aqu铆 en un esfuerzo de los agentes estatales por volver 鈥渆con贸micos鈥 saberes y pr谩cticas no valoradas por los beneficiarios en sus estrategias de inserci贸n en el mercado de trabajo (cocina y cuidado de personas, en el caso de las mujeres, changas y trabajo familiar, en el caso de los varones).

La producci贸n de una nueva recursividad y, por lo tanto, la ruptura con la carencia en materia de empleabilidad de estos j贸venes se da, en gran parte, en t茅rminos de un trabajo de reconversi贸n simb贸lica (Zunigo, 2008; Mart铆nez L贸pez, 2009). En un sentido germinal, esta reconversi贸n se define como acto de reconocimiento social del acervo de saberes y pr谩cticas con los que algunos de los j贸venes ya cuentan y, por lo tanto, como un proceso de disputa y renegociaci贸n de las categor铆as de percepci贸n y apreciaci贸n de los recursos valorados y valorizados en el mercado del trabajo.

Visitar, acompa帽ar, sensibilizar

Nos encontramos con Eva en la central de polic铆a a las ocho de la ma帽ana para tomar el colectivo y hacer una 鈥渧isita鈥 a una empresa de log铆stica en la que hab铆a al menos tres entrenamientos. Ella llevaba unos papeles para terminar de cargar los proyectos en el sistema. Seg煤n me contaba, estaban teniendo muchos problemas para la 鈥渄erivaci贸n鈥 de perfiles (la selecci贸n de beneficiarios por parte de los tutores, a pedido de los relacionadores). Hab铆a cambiado la forma de 鈥渃argar los proyectos鈥, es decir, de darles entidad en el sistema inform谩tico del Ministerio para que se pudieran 鈥渧incular鈥 beneficiarios y efectuar los pagos de estipendios. Me cont贸 los problemas que surgieron por centralizar esta tarea en un 谩rea de la Municipalidad: la persona a cargo decid铆a cu谩les proyectos cargar y cu谩les no en base a su relaci贸n y sus problemas personales con los operadores de cada OE, por lo que muchas veces generaba falsas expectativas y dejaba 鈥渃aer鈥 proyectos de j贸venes que ya hab铆an empezado a ir a las empresas. 鈥淐omo es de la gesti贸n, y tiene cu帽a, no se la puede tocar鈥 solamente la movieron y ahora cargamos nosotros mismos鈥.

Como la empresa quedaba bastante alejada, hablamos mucho en el recorrido. Fueron varias las historias que me cont贸 sobre nuevos integrantes de los equipos t茅cnicos que contaban con 鈥渃ontactos鈥 pol铆ticos, que eran 鈥渁comodados鈥 en nuevos puestos y dependencias del Estado Municipal por no cumplir con sus obligaciones en el programa. Los relacionadores de esta 鈥渘ueva camada鈥 no informaban bien a los empresarios y con el tiempo surg铆an conflictos cuando ten铆an que encargarse de algunos costos econ贸micos (seguro, cobertura m茅dica, etc.). 鈥淚maginate, el nuevo director de empleo ni sab铆a que trabaj谩bamos con desempleados鈥, me dec铆a tentada de risa. Tambi茅n criticaba que, en la 煤ltima gesti贸n, hubiesen utilizado muchos entrenamientos laborales para cubrir tareas de la misma OE, siendo que ninguno de los pasantes tendr铆a luego oportunidad para 鈥渜uedar efectivo鈥 como empleado municipal.

Ya en la empresa (una compa帽铆a de log铆stica y distribuci贸n con varias sucursales), y luego de esperar unos minutos en recepci贸n, nos atendi贸 Lorena, la encargada de RRHH. Ten铆a alrededor de treinta a帽os. Ella no recordaba el motivo de la entrevista con Eva y no pod铆a firmar los papeles ya que era la contadora la que ten铆a ese poder. Revisaron juntas los formularios, la cantidad de copias, los nombres de cada una, la 鈥減repaga鈥, etc. Lorena se mostr贸 muy agradecida y contenta con el desempe帽o de Eva, que resolv铆a todo en poco tiempo. 鈥-Es mejor estar protegidos, nosotros y los chicos, tener todo bien hecho鈥 yo te agradezco mucho / -No, no鈥 [respond铆a Eva] no hay que agradecer, es un servicio p煤blico que se brinda鈥. Sin decirlo, hac铆an referencia comparativa al desempe帽o del relacionador anterior, uno de los 鈥渁comodados鈥 por la gesti贸n municipal. 鈥淪on tres copias y me devolv茅s s贸lo una鈥 municipalidad, contrato legal鈥 listo鈥. Lorena le volvi贸 a pedir disculpas por no tenerle la firma de la contadora preparada.

Esperando el colectivo de vuelta, Eva dijo que primero me iba a llevar a los entrenamientos que hablaran 鈥渂ien鈥 de ella, largando una carcajada. 鈥淎hora estoy saliendo bastante [de la oficina] porque ando medio loca… medio Gasalla [se r铆e fuerte], as铆 que mejor voy a tomar aire. Ayer con todas las cosas que me hicieron鈥 un pibe que estaba ah铆 en la oficina con el PJMYMT y me hinch贸 para que le consiguiera una pr谩ctica. Le di a elegir entre todas las pr谩cticas que hab铆a y fue un solo d铆a a la empresa y llam贸 a la OE para decir que no iba a ir m谩s porque no le gustaba el laburo en la f谩brica de pastas鈥 me dej贸 dicho que yo sab铆a que no le gustaba y que si no le consegu铆amos un trabajo como el que 茅l pretend铆a, pensaba hablar con el director de empleo鈥 隆pendejo de mierda! [imitaba su propio grito en la oficina]. As铆 que mejor ando en la calle鈥 la oficina me cansa鈥.

En sus interacciones con j贸venes y empleadores, Eva era cuidadosa de no arrogarse m茅ritos por acciones que, como siempre aclaraba, son 鈥渟ervicios p煤blicos鈥 o 鈥渄erechos鈥, ni 鈥渂uena voluntad鈥, ni 鈥渇avores鈥 a particulares. Sin embargo, el conjunto de din谩micas y condiciones de personalizaci贸n de los procesos en el contexto de la OE, como ya sostuve, defin铆an expectativas morales que disparaban situaciones de 鈥渋ndignaci贸n鈥 de cualquiera de las partes, ante lo que fuese interpretado, ya sea como 鈥渆stafa鈥 (el atraso en el cobro), ya sea como desaire (el rechazo de un puesto 鈥減or cuestiones de gusto鈥). Estas situaciones de ruptura (Zigon, 2007), tan significativas en cuanto muestran los principios subyacentes a partir de los cuales se construyen juicios de valor sobre objetos y personas, dejan entrever cierta pervivencia de oposiciones y expectativas en torno al ideal de 鈥渂uen鈥 pobre (Darmon et al., 2006; Sarav铆, 2015): el pobre meritorio, laborioso y resignado (Fassin, 2003).

Llegamos a una nueva empresa: una f谩brica de muebles de dise帽o. 脡sta no ten铆a m谩s de diez integrantes en total, contando a su due帽o. Javier ten铆a alrededor de cuarenta a帽os, vest铆a ropa informal, c贸moda. Sonre铆a mucho. Era conversador y amable. Se mostraba muy conocedor de las historias individuales de los j贸venes en su empresa y recordaba permanentemente la 鈥渃omplejidad鈥 de sus vidas. Como a Eva le falt贸 un formulario le pidi贸 prestada la computadora a Javier, revis贸 datos de algunos chicos y mand贸 a imprimir lo que faltaba. Todos nos re铆mos de lo olvidadiza que era.

Javier se jactaba de haber adquirido gran experiencia en la evaluaci贸n de los j贸venes que llegaban para entrenarse en su empresa: 鈥淎 esta altura, los veo entrar por la puerta y ya s茅 todo de ellos: su historia, su familia, de d贸nde viene, todo鈥. En este sentido, algunas de las t茅cnicas que hab铆a observado en el marco de las entrevistas e interacciones en general en la OE se repet铆an en los espacios laborales en los que los beneficiarios se insertaban: una sobre-interpretaci贸n general de marcas, actitudes y rasgos, que permit铆a sintetizar, en poco tiempo, una enorme cantidad de informaci贸n para valorar y juzgar simb贸licamente a los pasantes, es decir, para determinar y producir su valor social (Wilkis, 2014).

Eva le comentaba de las reestructuraciones del programa, y del problema del ingreso de operadores que no ten铆a el mismo perfil 鈥渟ocial鈥 (se refer铆a a las ciencias sociales) que hab铆an tenido hist贸ricamente los integrantes del equipo t茅cnico. 脡l acordaba: 鈥淐laro鈥 una cuesti贸n de educaci贸n鈥. Eva aclar贸 que eran todos estudiantes avanzados de abogac铆a y 茅l la corrigi贸, 鈥淣o, educaci贸n es mucho m谩s, es lo que te ense帽an en la familia. Al final, todo se reduce a eso. El otro d铆a, una mujer, en un auto, abri贸 la ventanilla y tir贸 basura y una botella para afuera. Y no es cuesti贸n de clase social, porque ten铆a un auto m谩s caro que el m铆o. Eso es educaci贸n y lo ten铆a al hijo sentado al lado. Ah铆 驴Qu茅 ejemplo le estaba dando? Yo si la veo a mi hija que hace eso, la bajo del auto y la hago que lo recoja鈥. La problematizaci贸n a partir del concepto de 鈥渆mpleabilidad鈥 contiene, en germen, la definici贸n de la situaci贸n problem谩tica en t茅rminos de 鈥渃ulturales鈥 (educativos, en un sentido amplio) y, por lo tanto, prioriza intervenciones 鈥減edag贸gicas鈥: de formaci贸n, orientaci贸n e inducci贸n (Darmon et al., 2006; Mart铆nez L贸pez, 2009).

La 煤ltima empresa que fuimos a visitar era una f谩brica de s谩ndwichs. Un negocio familiar. Adelina, la mujer de alrededor de cincuenta a帽os que atend铆a, nos abri贸 la reja desde adentro con un bot贸n en el mostrador y nos acerc贸 banquetas. Estaba colorada de calor. Hab铆a juntado muchos papeles en un bibliorato para Eva, pero s贸lo algunos serv铆an. Cont贸 en detalle la historia de su negocio anterior y del cambio de titularidad. Sus hijos la acompa帽aban: el var贸n preparando un s谩ndwich y la mujer en la computadora. 脡sta 煤ltima hab铆a sido la que se contact贸 con Eva por e-mail.

Adelina pidi贸 que los pasantes fuesen varones, porque el que les 鈥渆nse帽aba鈥 era su marido y ya varias veces hab铆an probado con mujeres, pero 鈥渓os hombres resultan m谩s eficientes鈥. Eva, disimuladamente, le discuti贸: 鈥渟eguramente鈥 era una cuesti贸n de 鈥渁finidad鈥 m谩s que de 鈥渃apacidades鈥. Ante esto, la mujer corrigi贸 su expresi贸n: 鈥渓o que es m谩s importante son las ganas, la actitud鈥︹, dijo haciendo un adem谩n en茅rgico con las manos hacia adelante. Adelina aclar贸 que las 煤nicas tareas que no realizar铆an los pasantes ser铆a el corte de jam贸n y de queso, aunque igualmente les ense帽ar铆an a manejar la m谩quina: 鈥渆n eso (en el ahorro en el corte) se ve la diferencia econ贸mica en el negocio鈥, explicaba.

鈥淣o va a haber problema alguno鈥 van a andar bien los chicos鈥 mi marido sabe trabajar y ense帽ar. 脡l trabaja desde chiquito, porque es del campo y all谩 cocinaba pan y pastelitos con su mam谩鈥. Ante sus preguntas, Eva le explic贸 que los beneficiarios del PJMYMT ten铆an ciertas experiencias laborales, pero siempre en condiciones de informalidad, sobre todo en el sector de la construcci贸n. 鈥淎h, s铆, mi marido trabaj贸 tambi茅n en la construcci贸n. Es muy pesado ese trabajo. Igual, esto (la f谩brica de s谩ndwich) tambi茅n es sacrificado, no como en la construcci贸n, pero tampoco como atenci贸n al cliente. Esto es una f谩brica y si no produc铆s, no ten茅s qu茅 vender鈥. Cuando los papeles estuvieron completos, Eva les explic贸 que iba a tener que cargar esa misma jornada los formularios, porque al d铆a siguiente era la fecha de cierre de proyectos de ese mes: 鈥淣o importa igual, vamos a estar bien, porque yo trabajo鈥, dijo, sonriendo y remarcando las 煤ltimas dos palabras.

La negociaci贸n de las categor铆as leg铆timas de evaluaci贸n

Adem谩s de la b煤squeda de empresas y la construcci贸n de proyectos de entrenamiento, gran parte del esfuerzo de los relacionadores est谩 orientado a un proceso, doble y simult谩neo, de control y 鈥渟ensibilizaci贸n鈥. El escrutinio sobre las pr谩cticas, las relaciones y el entendimiento en el mundo del trabajo no recae exclusivamente sobre los beneficiarios del programa, sino tambi茅n sobre los empleadores, en empresas de diversas escalas. Las empresas m谩s grandes, en general, eran percibidas como m谩s provistas de protocolos, controles de asistencia, cumplimiento de normas acordadas por convenio, con pol铆tica clara de recursos humanos, etc. Las PyMEs o emprendimientos familiares, de manera mucho m谩s habitual, tend铆an a generar arreglos alternativos, a proponer tiempo de trabajo 鈥渆n negro鈥, horas extra 鈥渇uera de convenio鈥, a no comunicar a la OE las ausencias de los pasantes en el lugar de trabajo, etc. Por otra parte, aun cuando la capacitaci贸n t茅cnica no se ubique en el centro de la comprensi贸n nativa del programa, existe una fuerte preocupaci贸n de parte de los relacionadores por garantizar (en el contexto de los entrenamientos) que los proyectos pensados para la calificaci贸n laboral de los j贸venes no funcionen como una precarizaci贸n encubierta de mano de obra por parte de las empresas: 鈥淗ay que controlar que el puesto de operario no termine limpiando, que el mozo no termine siendo lavacopas鈥︹[32].

La mayor preocupaci贸n pasa, igualmente, por intervenir sobre los criterios de selecci贸n, y contener las tendencias de los empleadores a operar en base a prejuicios y categor铆as de discriminaci贸n est茅tica, cultural y social. Las narraciones de los funcionarios del ministerio refieren a una diversidad de experiencias de discriminaci贸n hacia los j贸venes, que requieren de su intermediaci贸n con docentes y autoridades de instituciones en los que se realizan actividades del programa, los 鈥減rimeros en excluir a los beneficiarios del sistema educativo鈥.

Por otra parte, la presencia de j贸venes de familias 鈥渧ulnerables鈥 en instituciones p煤blicas, muchos de ellos provenientes de distintas villas y asentamientos de la ciudad, produjo, en el marco del PJMYMT, distintas situaciones de reacci贸n de las fuerzas policiales, deteniendo y evitando la circulaci贸n de los beneficiarios del programa en diferentes espacios institucionales 鈥減oco habituados a su presencia鈥.

Los relatos de los operadores incluyen historias de comprensi贸n y progresiva transformaci贸n por parte de empleadores que, en un principio, restring铆an la visibilidad y el acceso de los beneficiarios a muchas de las actividades y puestos de mayor calificaci贸n por motivos (supuestamente) ileg铆timos en el sistema clasificatorio de la cultura del trabajo: portaci贸n de rostro, est茅tica (dentadura, rastas, tatuajes, etc.), nivel econ贸mico de las familias de origen, etc. En estas narraciones, los mismos empresarios manifestaban su sorpresa ante el rendimiento y el avance de los j贸venes en los entrenamientos, convirti茅ndose en promotores de las 鈥渂ondades鈥 del programa entre sus pares.

El proceso de inserci贸n de los j贸venes en los respectivos espacios laborales implica, entonces, lo que los agentes estatales definen como un 鈥渢rabajo de sensibilizaci贸n鈥, solidario con la definici贸n de las acciones en el problema de la empleabilidad juvenil como un 鈥減roblema cultural鈥, que demanda de intervenciones para la 鈥渢ransformaci贸n de las mentalidades鈥. Este trabajo comienza por la 贸ptima explicaci贸n del tipo de relaci贸n establecida entre la empresa y el beneficiario, situaci贸n signada por un paradigma de 鈥渇ormaci贸n鈥 en contraposici贸n a la tradicional relaci贸n de dependencia laboral. En la representaci贸n de los relacionadores, por esta raz贸n, sensibilizar a todos y cada uno de los actores (desde los responsables de recursos humanos hasta los 鈥渆ncargados鈥 que tendr谩n a su cargo los j贸venes en la vida cotidiana del PJMYMT), resulta vital para el 茅xito de los proyectos: 鈥渦no explica y arregla los t茅rminos del programa con el de recursos humanos, y despu茅s el que est谩 con el joven es el jefe de producci贸n, que no tiene idea del programa, no conoce los j贸venes, no est谩 sensibilizado鈥.

La intervenci贸n de los agentes estatales en estos 谩mbitos negocia de manera permanente la legitimidad de las categor铆as de valoraci贸n y valorizaci贸n de los j贸venes en los espacios laborales. Se esfuerzan por comunicar una definici贸n de la situaci贸n en t茅rminos no exclusivamente econ贸micos (como 鈥渢rabajo鈥), sino 鈥渆ducativos鈥, de 鈥渟ocializaci贸n鈥 laboral y, fundamentalmente, de 鈥渋nclusi贸n鈥 social. En este contexto, los operadores del programa tienden a desalentar valoraciones basadas en aspectos est茅ticos o en prejuicios relativos al sexo (鈥渓as mujeres son menos eficientes鈥). Al mismo tiempo, siempre priorizando los procesos de formaci贸n y calificaci贸n laboral de los j贸venes, admiten como leg铆timas apreciaciones y valoraciones del desempe帽o en t茅rminos solidarios al sistema de categor铆as producido, validado y puesto en juego en el paradigma de la pol铆tica activa: las evaluaciones del valor social de los j贸venes en torno a actitudes (responsabilidad, proactividad, puntualidad, reconocimiento de la autoridad, laboriosidad, etc.), 鈥渋mpresiones鈥 o 鈥渟ensaciones鈥 por parte de los empleadores.

De esta manera, el 鈥減roceso de sensibilizaci贸n鈥 de los empleadores y la definici贸n del objetivo en t茅rminos de 鈥渃ambio de mentalidades鈥 puede leerse en gran medida como un trabajo simb贸lico de producci贸n de categor铆as de percepci贸n leg铆timas (y, complementariamente, de las disposiciones a percibir en base a estas categor铆as) de las pr谩cticas laborales de los j贸venes 鈥渧ulnerables鈥; es decir, un proceso de producci贸n simb贸lica del sistema de clasificaci贸n de la cultura del trabajo, que interviene en los esquemas mismos de la posici贸n de empleadores del sistema relacional que investigo.

Un trabajo artesanal

Llegando a la OE me encuentro con Graciela fumando en la puerta. Me quedo con ella, que me cuenta su itinerario de difusi贸n del d铆a anterior por barrios de la zona. Cuando entramos, me muestra la pila de formularios tomados 鈥渁 mano鈥 que luego deber铆a cargar en el sistema. 鈥淎s铆 fueron todos los primeros meses, porque no ten铆amos internet. Impresora tuvimos hace dos meses apenas, as铆 que carg谩bamos pero despu茅s ten铆amos que hacerlos volver para que firmaran鈥. Como las b煤squedas de perfiles para entrenamientos y cursos no admit铆an filtros por lugar de residencia, todas las personas que eran inscriptas en esa OE se identificaban por un asterisco que Graciela 鈥損or motu propio鈥 inclu铆a al final, para poder encontrarlos a simple vista en las listas de la plataforma inform谩tica.

Sergio me llama al asiento a su lado. Da vuelta el monitor y me muestra: un archivo de Excel para los inscriptos, con colores especiales para los activos. Uno para los beneficiarios que hacen cursos, uno para los que hacen entrenamientos. Un 煤ltimo archivo para los intereses de cada uno. Todos con sus respectivos filtros. Adem谩s, todas las carpetas con perfiles individuales, resultado del POI y elaborados por los docentes de PFO. Como ya mencion茅, las 鈥渂煤squedas de perfiles鈥 para entrenamientos laborales eran bastante complejas. Implicaban, en un ritmo cotidiano casi siempre ajustado, cotejar varias fuentes de datos y dar cuenta de un conocimiento todo lo pormenorizado que se pudiera de los casos individuales, de las potencialidades actitudinales de los j贸venes para desenvolverse en puestos (no registradas en las 鈥減lanillas鈥), por momentos m谩s determinantes que sus intereses 鈥渆xpl铆citamente definidos鈥 en los perfiles.

Al explicar sus funciones y su trabajo, los agentes estatales que entrevist茅 sacaban a relucir la caracter铆stica de un trabajo con 鈥渧铆nculos personales鈥 y 鈥渃onocimientos instintivos鈥 (Mart铆nez L贸pez, 2009): 鈥淭enemos una cantidad enorme de beneficiarios por tutor, entonces se desdibuja un poco esto de la tutor铆a real, como debe ser, que es m谩s trabajo de artesano. GECAL siempre nos dice: ustedes trabajan como artesanos. Bueno, pero esta es la gracia y eso es lo que hacen los perfiles de los profesionales de las 谩reas de ciencias sociales鈥 nos interesa hacer contacto con la gente y no que sea una planilla de Excel, un numero filtrado en un llamado, que ahora ni siquiera lo hacemos nosotros y ah铆 queda todo鈥.

Esta definici贸n no quedaba exenta de problemas y tensiones: Sergio y Graciela se quejaban constantemente de que Julieta se negara a usar Excel porque 鈥減refiere el papel鈥: 鈥渆ntrega las listas as铆 (a mano), sin chequear鈥 del POI, de los entrenamientos, de todo鈥 yo la respeto, pero no estoy de acuerdo鈥 adem谩s, cuando hay que consultarle, nunca atiende el tel茅fono, nada鈥︹.

La adscripci贸n al sentido artesanal del trabajo de orientaci贸n era sumamente significativa y condensaba asociaciones y oposiciones, respectivamente, centrales para el paradigma de la pol铆tica activa. Graciela me explicaba as铆 su llegada a la OE: 芦Lo que pasa es que necesitaban a alguien con empat铆a, con manejo de la gente, porque gran parte de la entrevista es eso. Lo formal te lleva ocho minutos, no m谩s. Digamos, necesitaban alguien con trato con la gente y que tambi茅n les pudiera poner l铆mite. Hay gente que quiere ser empleada administrativa pero no termin贸 el primario, entonces le explico, no, primero tiene que terminar la escuela. Les cuento de los CEMPA, todo eso. El ministerio deber铆a darnos el t铆tulo de recursista laboral, porque en realidad es eso lo que hacemos. Y como yo hice la capacitaci贸n antes de entrar ac谩…禄.

Previamente trabaj贸 en el 谩rea de desarrollo social. Siempre aportaba datos a los beneficiarios acerca de tr谩mites de la municipalidad o la provincia en esa secretar铆a. En poco tiempo rendir铆a concurso en la municipalidad para 鈥減asar a planta鈥. Era de los pocos integrantes del equipo t茅cnico que contaba con un contrato laboral en relaci贸n de dependencia. La gran mayor铆a ten铆a situaciones sumamente precarias, contratados como monotributistas, con sueldos bajos y pagos atrasados de hasta un a帽o. 芦Necesitaban a alguien ac谩 y nadie quer铆a venir, como que hay una mala concepci贸n de la periferia [comillas con los dedos]. Nadie quiere venir ac谩 y la pol铆tica es seguir reforzando la oficina central… entonces…禄. Tal como sostiene Zunigo (2008), el trabajo de inserci贸n laboral de j贸venes vulnerables implica una serie de disposiciones pol铆tico-morales espec铆ficas y entre ellas, la propensi贸n a la solidaridad con las clases populares.

Sin embargo, esto se cumpl铆a a rajatabla s贸lo en un grupo espec铆fico de agentes estatales (que, con variaciones a lo largo de los tres a帽os de trabajo de campo, fue el grupo mayoritario). Varios de los operadores narraba haber ingresado por convocatorias abiertas y haber sido seleccionado por su idoneidad t茅cnica para el puesto: profesionales o pre-profesionales de las ciencias sociales, trayectorias de militancia o trabajo comunitario, funcionaban todas ellas como certificaciones del mentado 鈥渃ompromiso鈥, que era sacado a relucir tanto por ellos mismos, para legitimarse[33], como por las autoridades, en tiempos de conflicto por la falta de pago de haberes de los operadores. En el avance del Estado municipal en su disputa por la selecci贸n de personal con la dependencia del MTESS de la Naci贸n, los nuevos ingresos al equipo t茅cnico ir铆an perdiendo progresivamente ese perfil (de ciencia) 鈥渟ocial鈥 que Eva siempre mencionaba. Esto gener贸 un endurecimiento del discurso de distinci贸n, que identificaba a los 鈥渞eci茅n llegados鈥 con todo esos valores de los que los agentes 鈥渢茅cnicos鈥 buscaban distanciarse: el 鈥渁comodo鈥 pol铆tico, la l贸gica burocr谩tica, la falta de 鈥渃oraz贸n鈥 para ese particular trabajo[34].

La tarea de los operadores, entonces, se define como un trabajo artesanal, profesional, t茅cnico y a-pol铆tico. El tipo de criterios de validez y el car谩cter de su intervenci贸n se asocian a un compromiso moral, en oposici贸n a m贸viles instrumentales de la burocracia (鈥渟on personas, no n煤meros鈥), la estandarizaci贸n y la 鈥渞utina mecanizada鈥 del empleo p煤blico. Estas significaciones se asientan, nuevamente, en la comprensi贸n local del paradigma de las pol铆ticas activas: la composici贸n y definici贸n del equipo t茅cnico del PJMYMT es le铆da en un marco de tensi贸n y diferenciaci贸n de lo que se entiende como la pol铆tica pasiva y asistencialista, de l贸gica 鈥渘eoliberal鈥, llevada adelante por equipos de bur贸cratas que interven铆an, en un contexto de crisis, fundamentalmente a nivel de resoluci贸n de necesidades materiales, pero que por esto mismo, se ve铆an limitados para producir cambios 鈥渃ulturales鈥 y de 鈥渕entalidades鈥.

Este discurso de los agentes estatales produce una frontera simb贸lica entre el PJMYMT y otros formatos de pol铆tica p煤blica: la pol铆tica social de tipo asistencialista de la d茅cada de 1990 en el pa铆s, como as铆 tambi茅n programas vigentes como el Programa Primer Paso (PPP)[35] de la provincia, en donde, de acuerdo a estos operadores, no existen instancias de acompa帽amiento, orientaci贸n ni control, mientras que lo que prima es un modelo 鈥渄el individuo frente al mercado鈥.

Los n煤meros, el trato y los l铆mites de la personalizaci贸n

Desde esta postura, eran recurrentes las quejas de los operadores cuando la coordinaci贸n solicitaba abocar todas las funciones al desarrollo del POI, a entrevistar m谩s gente, a cumplir con los objetivos cuantitativos fijados por el Ministerio, etc. Las referencias a la falta de recursos, por otro lado, era tan asidua como f谩cilmente comprobable: muchas veces sin internet, no pod铆an cargar directamente los formularios en el sistema, con lo cual luego de tomar las entrevistas 鈥渁 mano鈥 deb铆an dedicar tiempo de trabajo a 鈥渃argarlas en la plataforma inform谩tica鈥, resintiendo la atenci贸n de nuevos beneficiarios.

Sergio sosten铆a que si lo obligaban a tomar entrevistas no pod铆a finalizar la actualizaci贸n de la base de datos 鈥渆n Excel鈥 y se pon铆a muy molesto cuando alg煤n coordinador le solicitaba que igualmente lo hiciera. Por otra parte, en general su trato con los j贸venes era ir贸nico: los callaba, no aceptaba que repreguntaran y en general consideraba que sus dudas y consultas no eran v谩lidas ni importantes.

Por otra parte, los miembros del equipo t茅cnico eran tambi茅n objeto de cr铆ticas que pon铆an en juego criterios de validez que reforzaban la definici贸n local del paradigma de la orientaci贸n. En mi permanencia en la oficina presenci茅 varias quejas de j贸venes que se dirig铆an a Sergio plante谩ndole que les hab铆a solicitado uno o dos d铆as antes que regresaran en esa fecha y luego, al verlos, no lograba reconocer sus rostros. Inmediatamente record茅 c贸mo algunos de los operadores con m谩s antig眉edad en el programa (los que autoadscrib铆an a un perfil de 鈥減rofesional en ciencias sociales鈥) criticaban indignados a los 鈥渘uevos鈥 agentes estatales por su incapacidad para 鈥渞etener siquiera un nombre鈥.

Muchos de los beneficiarios que entrevist茅 acusaban situaciones similares: que los 鈥渧uelteaban鈥, que los tutores 鈥渘unca recordaban lo que te hab铆an dicho la vez anterior鈥, que no ten铆an en cuenta que por esos errores 鈥渄ejaban de cobrar鈥 o cobraban los estipendios con atraso. Algunos tambi茅n criticaban el sistema de tutoreo personalizado: 鈥淰engo a consultar por cursos o pr谩cticas y me dicen que no, que mi tutora es otra y que la que est谩 no me puede atender. Pero al final, nunca que yo voy ella est谩, entonces nunca nadie me puede decir nada鈥.

La cultura del trabajo y la distinci贸n entre los agentes estatales

Es necesario comprender que el conjunto de personas que hasta aqu铆 denomin茅 de manera amplia como 鈥渁gentes estatales鈥 est谩 constituido por un mundo sumamente heterog茅neo y desigual, con trayectorias diversas. De acuerdo a lo que se帽al茅 anteriormente, una fuerte escisi贸n se produce entre quienes reivindican su ingreso al equipo del PJMYMT por m茅ritos t茅cnicos y profesionales (en general, con m谩s antig眉edad en el programa) y quienes son acusados por estos primeros de un ingreso por 鈥渃u帽a pol铆tica鈥 (en general, vinculados a la gesti贸n de la Uni贸n C铆vica Radical en el Estado municipal). Si bien esta divisi贸n es resultado de una permanente de explicitaci贸n de la l铆nea moral que los divide, el trabajo de divisi贸n que la produce como tal separa, a su vez, m谩s o menos homog茅neamente, disposiciones pol铆tico-morales observables en el trato con los j贸venes y en la comprensi贸n de la propia tarea. Sin lugar a dudas, las condiciones de extrema precariedad y maltrato de gran parte del personal del programa funcionan como una condici贸n social de posibilidad para que las clasificaciones morales se vuelvan tan relevantes para revertir simb贸licamente una situaci贸n de subalternidad objetiva evidente en el mundo de la burocracia estatal.

M谩s all谩 de los procesos de distinci贸n, he establecido que entre agentes con distintas trayectorias hacia el interior de la formaci贸n estatal que constituye esta pol铆tica de empleo existen puntos de acuerdo importantes en torno al sistema de clasificaciones de la cultura del trabajo (personalizaci贸n de la atenci贸n, esquemas de percepci贸n actitudinal y subjetiva, activaci贸n como horizonte, trabajo como elemento fundamental de la dignidad social y personal, etc.). Estos elementos parecen pesar mucho m谩s que las divisiones ideol贸gicas expl铆citas en torno al 鈥減rogresismo鈥 o al 鈥渃onservadurismo鈥 pol铆tico: la cultura del trabajo como configuraci贸n hist贸rica de la econom铆a de los bienes simb贸licos en este sistema relacional se constituye en un esquema de referencia com煤n[36].

Por su parte, el discurso de la personalizaci贸n de la atenci贸n y de la tarea de orientaci贸n parece funcionar m谩s bien como la instalaci贸n de categor铆as leg铆timas de legibilidad de las pr谩cticas (Truillot, 2001), antes que como una din谩mica pr谩ctica efectiva del programa (dadas las condiciones, recursos, ritmos y posibilidades objetivas de la OE que describ铆). La intervenci贸n individual, personalizada y tendiente a la autonom铆a aparece como recurso de justificaci贸n y positivizaci贸n para la lectura de los resultados del programa y de la oficina (muchos de los relatos de evaluaci贸n de la pol铆tica se organizan en torno a casos ejemplares de reconversi贸n, transformaci贸n y ascenso, dada la escasez de datos 鈥渆stad铆sticos鈥 para exponer), pero tambi茅n como elemento de juicio cr铆tico (Boltanski y Th茅venot, 2006) por parte de los beneficiarios y de algunos agentes estatales para cuestionar el desempe帽o de los operadores del programa (鈥渘o recuerda los nombres鈥, 鈥渘o est谩n nunca鈥, 鈥渘o son prolijos鈥, etc.).

Digresi贸n metodol贸gica sobre la presencia del investigador en la oficina de empleo

Algunas de las veces que la OE se llenaba de gente, Graciela y Sergio sol铆an mandarme a sentar en el escritorio de Julieta, que quedaba directamente ubicado frente a la puerta de entrada y que estaba casi siempre vac铆o por la ausencia de la tutora. Muchas veces, con Graciela ocupada en una entrevista y con Sergio escribiendo sin desviar la mirada del monitor de la PC, suced铆a que las personas amontonadas en fila detr谩s del mostrador empezaban a dirigir sus preguntas hacia m铆. Cuando pod铆a, los ayudaba, pero si exig铆an informaci贸n precisa o actualizada, deb铆a solicitarles que esperaran a que alguno de los dos agentes pudiese atenderlos. El car谩cter ef铆mero y breve de la interacci贸n hac铆a imposible explicitar con cada uno de ellos la verdadera raz贸n de mi presencia all铆 (no dejaba de ser complejo tampoco en mis relaciones prolongadas en el tiempo en mi trabajo de campo). En general, la gente no terminaba de entender mi negativa a responder las preguntas y quedaba un poco descolocada. Esta situaci贸n me generaba bastante incomodidad.

La recurrencia con la que encontr茅 registrada mi 鈥渋ncomodidad鈥 en las notas de campo de mi estad铆a en la OE me llevaron a analizar la forma en la que estos momentos estaban asociados a situaciones de interacci贸n en las que yo mismo me ve铆a expuesto a ser juzgado por el dis-valor del no-trabajo y a la imagen com煤n de bur贸crata estatal respecto de la cual muchos operadores invert铆an tanto esfuerzo en diferenciarse. A煤n con diversos intereses e involucramientos en el campo de la pol铆tica activa de empleo para j贸venes vulnerables, la presencia en la OE de alguna manera envolv铆a a todos los agentes (en mayor o menor medida, con consecuencias m谩s o menos determinantes) en la econom铆a de los bienes simb贸licos de la cultura del trabajo[37].

De esta manera he le铆do el conjunto de documentos, discursos, pr谩cticas, interacciones, juicios y valoraciones en el marco del PJMYMT como un proceso de trabajo pedag贸gico-simb贸lico, menos dedicado a la formaci贸n disciplinante de disposiciones t茅cnicas para la producci贸n econ贸mica (dadas las condiciones reales de trabajo y recursos en el programa); y mucho m谩s abocado a aquello que Bourdieu denomina violencia simb贸lica (Bourdieu, 2003 [1982]): a la producci贸n, imposici贸n y legitimaci贸n de esquemas de percepci贸n, apreciaci贸n y valoraci贸n de la vida de los j贸venes de clases populares (鈥渧ulnerables鈥, 鈥渉umildes鈥) en torno a la cultura del trabajo en su versi贸n actualizada en categor铆as del paradigma de la activaci贸n: responsabilidad, autonom铆a, compromiso, capacidad comunicativa, puntualidad, buenos h谩bitos, etc.

Este trabajo simb贸lico da cuenta del inter茅s objetivo (Bourdieu, 2003; Mart铆n Criado, 1999; Mart铆nez L贸pez, 2009) 鈥揺xpresado muchas veces en la negaci贸n expl铆cita del inter茅s material o instrumental鈥 de los agentes estatales, expuestos tambi茅n a formar y negociar el propio valor social en su inserci贸n laboral a partir del sistema de clasificaci贸n de la cultura del trabajo, en torno al cual organizan y procesan sus propias disputas hacia el interior del campo burocr谩tico.


  1. 鈥淓sta nueva cuesti贸n social 鈥損resente en los pa铆ses centrales, pero con mayor crudeza en Am茅rica Latina鈥 se patentiza como exclusi贸n interna. En Argentina, a la situaci贸n anterior se suma el peso de la p茅rdida de vigencia de una fuerte tradici贸n en la que el Estado apareci贸 como garante de la cohesi贸n social. En efecto, la integraci贸n social se estructur贸 hist贸ricamente a partir de dos ejes: el Estado y la Naci贸n, sostenidos alrededor de la cultura del trabajo. Es as铆 que la inserci贸n social a partir de los frutos del trabajo no s贸lo nutri贸 el imaginario de los inmigrantes europeos en el inicio de nuestra nacionalidad, sino que acompa帽贸 el proceso de integraci贸n de los migrantes internos y de pa铆ses lim铆trofes desde la d茅cada del 鈥30鈥 (Garc铆a Raggio, 1998: 16-17).
  2. Para el a帽o 2003, esta pol铆tica social supera el mill贸n de beneficiarios. Con los a帽os, su modalidad fue progresivamente reemplazada (y por lo tanto, su n煤mero de beneficiarios decreciendo) por otro formato de pol铆ticas, de tipo universalistas y centrada en un discurso de construcci贸n de ciudadan铆a y derechos, antes que en el del desarrollo humano de los pobres. M谩s all谩 de su progresiva desaparici贸n y su reemplazo, el PJJHD qued贸 en el imaginario y en la opini贸n p煤blica como objeto de impugnaci贸n y preocupaci贸n moral hasta la actualidad. Para un an谩lisis cr铆tico del PJJHD ver los trabajos compilados en Andrenacci (2006).
  3. Esto no implica que los diagn贸sticos pol铆ticos abandonen la identificaci贸n de procesos como el alto desempleo, la precariedad y la alta rotaci贸n laboral en la poblaci贸n joven (N煤帽ez, V谩zquez y Vommaro, 2015). Sin embargo, el acento argumentativo del diagn贸stico estar铆a puesto en otro tipo de definici贸n en cuanto a la poblaci贸n objeto de las intervenciones pol铆ticas.
  4. Para una caracterizaci贸n global del programa y sus dispositivos desde la perspectiva de la gubernamentalidad, ver Brand谩n Zehnder (2014).
  5. Con este objetivo se forma en el pa铆s la Red de Oficinas de Empleo, la cual sostiene diversidad de servicios: apoyo a la b煤squeda de empleo y a la inserci贸n laboral, intermediaci贸n laboral y orientaci贸n a toda la poblaci贸n y a todos aquellos programas y planes sociales dependientes de la GECAL (Seguro de Empleo y Capacitaci贸n, Programa de Empleo Comunitario, etc.). Para un an谩lisis pormenorizado de las implicancias de esta red institucional, ver Brand谩n Zehnder (2014).
  6. Tal como lo menciona una de las resoluciones que componen su cuerpo normativo, el objeto principal del Programa es 鈥淕enerar oportunidades de inclusi贸n social y laboral de las y los j贸venes a trav茅s de acciones integradas que les permitan identificar el perfil profesional en el cual deseen desempe帽arse, finalizar su escolaridad obligatoria, realizar experiencias de formaci贸n y/o de pr谩cticas calificantes en ambientes de trabajo, iniciar una actividad productiva de manera independiente o insertarse en un empleo.鈥 (Art. 1, Res. 497/2008)
  7. A partir del a帽o 2014 el mismo pas贸 a denominarse Curso de Inducci贸n al Trabajo (CIT).
  8. Los cursos se organizan con clases de 30 beneficiarios inscriptos, cuya asistencia es un objeto de control y negociaci贸n permanente entre las partes (tutores, docentes y beneficiarios). Las clases tienen lugar tanto en espacios c茅ntricos de la ciudad (centros de capacitaci贸n, sedes de universidades, etc.) como en los distintos puntos territoriales en los que el programa funciona y tienen una periodicidad de tres veces por semana. Aquellos que cumplen con los criterios aceptables de asistencia (criterios definidos antes en la instancia pr谩ctica de negociaci贸n que en la formal de la 鈥渓etra鈥 del programa) cobran un beneficio econ贸mico de $450 (en valores de 2012) durante dos meses.
  9. Seg煤n los datos de una encuesta realizada por el Ministerio entre los a帽os 2012 y 2013 a m谩s de 1500 beneficiarios del PJMYMT, figura que el 77% de los beneficiarios particip贸 en el servicio de finalizaci贸n de estudios.
  10. Seg煤n datos de la misma encuesta, un 22% particip贸 de este servicio.
  11. Un 5% de los beneficiarios habr铆an participado de este servicio.
  12. Considerando las pr谩cticas en instituciones p煤blicas y las derivaciones a empleos, un 12% de los beneficiarios habr铆a participado en estos servicios.
  13. El objetivo que el equipo t茅cnico le atribuye a esta prestaci贸n es la de la futura incorporaci贸n del joven en el puesto de trabajo en el que se desempe帽a la 鈥減r谩ctica鈥. Formalmente, una misma empresa no puede incorporar a los j贸venes en entrenamientos por m谩s de un per铆odo, sino que debe emplearlos a trav茅s de un Programa de Inserci贸n Laboral, que implica ya una relaci贸n de dependencia con los derechos y obligaciones establecidas por ley. Esta intenci贸n, sin embargo, pocas veces se logra.
  14. Para los servicios de POI, CEF y FP y el curso de autoempleo, el monto que los j贸venes reciben es de $450 por mes de acuerdo al monto de las prestaciones para el a帽o 2012. Para los entrenamientos es de $1000, de acuerdo al monto de las prestaciones para el mismo a帽o.
  15. Como bien rese帽a Rodr铆guez (2010), las respuestas estatales ante la problem谩tica juvenil con el trabajo en la regi贸n latinoamericana han ido variando a lo largo del tiempo, en relaci贸n a los diagn贸sticos que se presentaban. As铆, desde mediados de la d茅cada de 1990 surgen una serie de pol铆ticas orientadas a lograr la inclusi贸n laboral de este sector poblacional, que se desplazan en un arco que va desde programas destinados a fortalecer las competencias educativas (formales y profesionales), garantizar el primer empleo, fomentar el emprendedorismo, orientar e informar a los j贸venes en la b煤squeda de trabajo, etc.
  16. La figura del relacionador en el equipo t茅cnico del PJMYMT cumple con la funci贸n del v铆nculo con empresas y organizaciones para la realizaci贸n de 鈥渆ntrenamientos laborales鈥 y su supervisi贸n
  17. En las reformas legales de la d茅cada de 1990, la inclusi贸n de diversas modalidades de contrataci贸n flexibles sirvi贸 para legitimar, fundamentalmente para los j贸venes 鈥渟in experiencia鈥, formas de contrataci贸n inestables y precarias que profundizaban las estructuras de desigualdad (P茅rez, 2013).
  18. Volver茅 particularmente sobre esta cuesti贸n en el 煤ltimo cap铆tulo.
  19. Para un an谩lisis de la figura de la 鈥渃ontraprestaci贸n鈥 en las disputas morales en torno a las pol铆ticas sociales, ver Grassi (2018).
  20. Sin embargo, la puesta en relaci贸n de los datos producidos en una y otra instancia ser铆a objeto de una complejidad que emerg铆a c铆clicamente. Constitu铆a una de esas tareas 鈥渋mportantes鈥 鈥損ero no 鈥渦rgentes鈥濃 para las cuales 鈥渘unca hay tiempo鈥.
  21. Una beneficiaria me explicaba que el programa le 鈥済ustaba鈥, particularmente por el trato de los tutores: 鈥渕e tratan como persona鈥. Una de las operadoras, lo expresaba de esta manera: 鈥淓ntramos en c贸digo y yo les explico siempre todo y trato de que ellos puedan ir construyendo esta confianza necesaria, porque es, cuando vos llegas a una oficina, a m铆 me ha pasado de hacer, de estar sin trabajo y he pasado de tener que hacer entrevistas que te preguntan hasta el color de la bombacha 驴viste? Y es fuerte. Entonces yo como que trato de construir ese v铆nculo de confianza y de calidez para, para que no sea tan as铆 驴no? Para que no se sientan invadidos 驴viste que vos te sent铆s?, le cont茅 mi vida a alguien que no conozco, o sea. Entonces bueno, como que voy trabajando mucho eso y trato de que ellos se sientan c贸modos y que vengan a la oficina, y cuando vienen, bueno, tomate un mate, hablamos鈥 [Martina. Agente del equipo t茅cnico]
  22. Seg煤n entiendo, quiere decir que atajan penales, es decir, resuelven como pueden las problem谩ticas que se les van presentando.
  23. Los operadores ejemplifican esta b煤squeda de 鈥渄istancia鈥 para sostener autoridad a partir de peque帽os gestos. No dar el n煤mero de celular personal a los beneficiarios, no aceptar agradecimientos por los servicios, remarcando siempre que se trata de 鈥渄erechos鈥, etc.
  24. La explicaci贸n de uno de los tutores, continuaba as铆: 鈥渦na actividad, digo, en sentido amplio, hacer una actividad implica la incorporaci贸n de valores, la incorporaci贸n de reglas, la incorporaci贸n de h谩bito de ir a trabajar, del h谩bito de estudiar, o sea, la posibilidad de generar relaciones, en ese sentido lo digo鈥 [脕lvaro. Agente del equipo t茅cnico].
  25. Estas mismas talleristas reconoc铆an que, si bien los j贸venes no mostraban 鈥渞esistencia鈥 a 鈥渏ugar el juego del PFO鈥, no cre铆an en la veracidad de la ret贸rica de 鈥渁utoayuda鈥. Seg煤n ellas, 鈥渆n el fondo鈥, los j贸venes conoc铆an las restricciones estructurales en su propia experiencia y estaban lejos de aceptar que 鈥済ran parte鈥 se tratara de 鈥渄ecidir qu茅 quer铆an鈥 para planificarlo y realizarlo. En muchas de las entrevistas que realic茅 con beneficiarios, el aprendizaje m谩s valorado del programa en general, y del POI en particular, era la incorporaci贸n de derechos laborales, m茅todos de reclamo e instancias de control.
  26. Capacitaci贸n.
  27. Expresiones populares de uso despectivo o descalificante respecto de las fuerzas policiales.
  28. Fueron muy recurrentes las narraciones de conflictos de este tipo en el marco de los cursos. Casi siempre, los j贸venes me lo contaban como problemas provocados por los mismos docentes, 鈥渕andados鈥, que propon铆an actividades que invitaban al conflicto, o ten铆an un trato que generaba ese tipo de respuestas, o correg铆an insistentemente alg煤n elemento hasta generar malestar en alg煤n participante.
  29. Xavier Zunigo analiza, en el marco de una etnograf铆a en una misi贸n local de inserci贸n laboral para j贸venes en Francia, el uso de la violencia como recurso de subversi贸n del orden institucional de la oficina de empleo entre j贸venes que han formado sus habitus en el contexto de la 鈥渃ultura de la calle鈥 y orientadores construidos como 鈥渙tros-de-clase鈥 (Zunigo, 2012). Bourgois (2010) muestra conflictos hom贸logos en las inserciones formales de los vendedores de crack en su etnograf铆a. En el 煤ltimo cap铆tulo retomar茅 esta l铆nea de an谩lisis.
  30. La relaci贸n entre esta preocupaci贸n y la reescolarizaci贸n de los j贸venes fue explorada en Assusa (2018).
  31. Darmon et al. (2006) analizan la manera en la que muchos beneficiarios de pol铆ticas de inserci贸n niegan el m贸vil 鈥渆con贸mico鈥 como motivo para la inscripci贸n en los programas como una estrategia de diferenciaci贸n hacia el interior de campo de beneficiarios: la negaci贸n de la necesidad y la auto-adscripci贸n a la elecci贸n 鈥渓ibre鈥 de caminos vocacionales funcionan como estrategias de valorizaci贸n simb贸lica de las condiciones de vida de los j贸venes.
  32. En el pr贸ximo cap铆tulo vuelvo en detalle sobre un conflicto en torno a la asignaci贸n de tareas 鈥渄escalificadas鈥.
  33. Tal como sostiene Shore, 鈥淐omo los mitos, las pol铆ticas p煤blicas ofrecen narrativas ret贸ricas que sirven para justificar 鈥搊 condenar鈥 el presente, y algo m谩s usual, para legitimar a quienes est谩n en posiciones de autoridad establecidas鈥 (Shore, 2010: 32).
  34. En su etnograf铆a sobre las pr谩cticas de evaluaci贸n moral de la pol铆tica en un municipio del Gran Buenos Aires, Sabina Frederic establece la fuerte asociaci贸n entre el 鈥渋nter茅s鈥 鈥搃nstrumental, particular, individual, material鈥 y la noci贸n de 鈥減ol铆tica鈥 como categor铆a de acusaci贸n y juicio moral (Frederic, 2004: 161). En el contexto del PJMYMT y en referencia a los operadores del programa, esta distinci贸n ha servido recurrentemente para legitimar e impugnar posiciones entre agentes estatales.
  35. El PPP es una pol铆tica de empleo provincial que ha tenido varias ediciones desde 1999. Si bien se enmarca en la misma l铆nea de pol铆ticas activas de empleo, cuenta solamente con el servicio de entrenamientos laborales, y sin un equipo t茅cnico de las caracter铆sticas del PJMYMT.
  36. Y por lo tanto, al mismo tiempo, un objeto de disputa por su definici贸n leg铆tima, por su elasticidad y por los elementos articulados en 茅l.
  37. Como mencion茅 en el cap铆tulo 鈥淎lgunas cuestiones metodol贸gicas鈥 la negociaci贸n permanente de mi identidad y mis v铆nculos en el campo debi贸 ser objeto de vigilancia y reflexividad permanente. Mi involucramiento en la din谩mica de la oficina de empleo (m谩s fortuito que planificado) me permiti贸 dimensionar el peso de los procesos de distinci贸n que all铆 tomaban lugar, en parte por la actitud metodol贸gica que Favret-Saada (2013) denomina 鈥渟er afectado鈥.


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