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Salud pública y universidad.
Aportes y tensiones en la formación del psicólogo

Dr. Ps. Ignacio Sáenz[1]

La presente investigación se radicó en las tres áreas que conforman las Prácticas Profesionales Supervisadas (PPS): clínica, educativa y comunitaria. La propuesta fue investigar los distintos modos de inserción y de desarrollo de las tres áreas (entrevistas, trabajo en comunidad, talleres, entre otros). Simultáneamente se analizó el perfil del psicólogo que plantea el plan de estudio, y las incumbencias y los estándares académicos del Ministerio de Educación en la formación de la carrera de Psicología de la UAI.

Una de las referencias teóricas son las corrientes psi vigentes y las articulaciones en el campo de la clínica y la salud colectiva, que llevado al campo de la salud pública implica trabajar en efectores públicos que desarrollan la estrategia de atención primaria.

En este sentido la formación del psicólogo no está libre de tensiones: el intersticio de la formación clínica y su práctica fue uno de los objetos de estudio. Los soportes epistemológicos en la construcción del objeto de estudio se sostienen en el diseño de estrategias de producción de conocimiento, como una manera de intentar reducir ese obstáculo o de romper esa práctica perversa donde la teoría es un conocimiento hecho (el deber ser) para ser enseñado y no para ser utilizado como instrumento de producción de saber.

En función de ello, se plantea el siguiente problema: ¿está capacitado el egresado psicólogo para actuar en el campo de la salud pública? Son muchos los déficits que se han marcado en una historia muy cercana, por ejemplo el problema de la falta de formación de los psicólogos (sean del sector público como privado) en relación con el ejercicio de prácticas profesionales en el campo de la salud pública. Los organismos internacionales, de la declaración de Alma Ata hasta el presente, sostienen la necesidad de un cambio de paradigma en el campo de la salud.

En este sentido, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2001) como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) vienen planteando pasar de un sistema hospitalo-céntrico a otro de tipo comunitario. Entre los puntos que se destacan como más urgentes se ubican: (a) la falta de profesionales con las capacidades necesarias para enfrentar las necesidades actuales y para desempeñarse en la atención primaria de la salud (APS); (b) la carencia a nivel nacional de programas de formación de recursos humanos; y (c) la falta de “sensibilización”, aptitudes y formación de los trabajadores de la salud mental en el marco de la APS. En relación con ello, la Ley Nacional de Salud Mental 26.6573 plantea una modalidad de abordaje:

Art. 8º.- Debe promoverse que la atención en salud mental esté a cargo de un equipo interdisciplinario integrado por profesionales, técnicos y otros trabajadores capacitados con la debida acreditación de la autoridad competente. Se incluyen las áreas de psicología, psiquiatría, trabajo social, enfermería, terapia ocupacional y otras disciplinas o campos pertinentes.

Art. 9 º.- El proceso de atención debe realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial, basado en los principios de la atención primaria de la salud. Se orientará al reforzamiento, restitución o promoción de los lazos sociales.

Esta ley en sus recomendaciones plantea sistemas integrativos, intersectoriales e interdisciplinarios en el campo de la salud mental. Consecuentemente, en el campo universitario de las carreras de Psicología surge el interrogante acerca de si los alumnos/practicantes están capacitados para desarrollar sus PPS en las instituciones y efectores de salud pública. En reuniones del claustro docente y en particular con los docentes de las PPS surgieron varios cuestionamientos sobre la temática, lo que dio origen a la presente investigación. Sin embargo, la respuesta es compleja y presenta diversos matices según los criterios de formación y de evaluación que se apliquen.

Teniendo esto en cuenta, el objetivo del presente estudio era investigar la formación clínica centrada en el diagnóstico y tratamiento, y en las concepciones de prevención y asistencia en la formación de grado. Para ello, se evaluó el perfil teórico-profesional en el que se posiciona el alumno/practicante y su capacidad de articulación teórico-práctica en las PPS, para luego poder analizar y problematizar las estrategias de intervención en la práctica clínica (con los alumnos/practicantes), utilizando los articuladores y categorías que brindan las diferentes clínicas y los desarrollos en salud colectiva. Además, la hipótesis del trabajo sostenía que la formación clínica centrada en el diagnóstico y tratamiento y, a su vez, las concepciones de prevención y asistencia en la formación de grado permiten a los egresados insertarse en la salud pública. La finalidad fue aportar nuevos datos en la formación de los psicólogos y en su integración en equipos de salud, articulando la formación académica con las demandas sociales y los modos de enfermarse.

En relación con los estudios que preceden a esta propuesta, puede hacerse referencia al menos a cuatro investigaciones. Un antecedente inmediato fue el “Programa global de investigación en cátedra”. Éste tomó los ejes temáticos del programa de la cátedra Residencias Clínicas de Pregrado de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) para desarrollar investigaciones en terreno, y los docentes y los alumnos participaron en investigaciones de sus propias prácticas institucionales y clínicas. Su finalidad fue avanzar en hipótesis generadoras de nuevos interrogantes que produzcan respuestas o aproximaciones a ese déficit de teoría que es el entrecruzamiento de la salud colectiva y la clínica.

Otra referencia fue la tesis de maestría: “La construcción del conocimiento profesional en psicología: demandas sociales y formación universitaria. Currículum y cognición: perspectivas en la formación del psicólogo de cara a los nuevos requerimientos académicos, profesionales y socioculturales” (Garau, 2010). El propósito de dicho trabajo se focalizó en describir y analizar algunas particularidades que presenta la actuación del psicólogo en los campos clínico, educacional, organizacional y jurídico en nuestro país, a través del relevamiento de demandas sociales actuales. Para profundizar en los requerimientos formativos que connota este saber profesional, se indagó de qué manera se ven representadas estas demandas sobre el perfil de formación del psicólogo en una muestra de planes de estudio universitarios vigentes.

Además, la investigación “La formación académica y profesional del psicólogo en Argentina” (Courel y Talak, 2001) es otro antecedente de esta investigación. Plantea que existe una tensión en los planes de estudio entre las exigencias de la formación científica y las de la formación profesional. En Argentina, especialmente, a esa tensión se agrega otra que tiene que ver con las diferentes orientaciones psicológicas más relevantes en el mundo y la psicoanalítica. En este país, la profesión del psicólogo se ha extendido en la sociedad como psicología clínica con modalidades de ejercicio profesional fuertemente influidas por el psicoanálisis. En las carreras de grado particularmente, ha ocupado una posición hegemónica la enseñanza de las teorías psicoanalíticas y con un escaso desarrollo de la investigación científica como fuente de las prácticas profesionales. Sin embargo, tampoco los ejercicios profesionales de los psicólogos de orientación psicoanalítica cuentan con un respaldo psicoanalítico suficientemente consistente. Allí también, entonces, se verifica una discordancia entre la formación académica ofrecida y la capacitación profesional requerida.

Otro antecedente central, por la repercusión y la influencia en el sistema universitario de gestión pública y privada, fueron los estudios realizados por la Asociación de Unidades Académicas de Psicología (AUAPSI), de universidades de gestión estatal y la Unidad de Vinculación Académica de Psicología de Universidades de Gestión Privada (UVAPSI), dependiente del Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP). Este agrupamiento de unidades académicas ha formulado diversos trabajos en el campo investigativo. En el año 2009 presentó al Ministerio de Educación un documento para la acreditación de la carrera de Psicología, el cual se tomó como base para la construcción de la resolución Nº 343/2009. En su ANEXO V presenta las “actividades profesionales reservadas a los títulos de licenciado en Psicología y psicólogo”, que plantearon la reformulación de las incumbencias del título del psicólogo expuestas en la resolución Nº 2447/85.

Por su parte, el posicionamiento metodológico del estudio fue de carácter descriptivo, transversal y prospectivo. Se trabajó con una estrategia metodológica de triangulación teórica donde el objeto de estudio fue desarrollado desde una perspectiva cualitativa. La triangulación permitió el cruzamiento de distintas teorías y disciplinas de distintos paradigmas aparentemente contrapuestos, que generó la posibilidad de testearlos y así identificar sus fortalezas y sus debilidades para generar un análisis de complementariedad. Trabajar con triangulación implica operar con distintas fuentes teóricas, datos y metodologías. Esto se trabajó en los efectores y en las instituciones donde las PPS desarrollan sus prácticas formativas y en un análisis extracurricular de los conceptos y articuladores de la formación. El área de estudio se centró en la carrera de Psicología (UAI) en la sede de Rosario. Los lugares de captación de la información: (a) alumnos/practicantes que cursan 5º año de la carrera de Psicología; (b) asignatura Practica Profesional Supervisada PPS (áreas clínica, educativa y comunitaria).

El diseño de la investigación se sostuvo en función de dos tipos de fuentes. Por un lado, se trabajó con fuentes documentales, como planes de estudios, resoluciones, programa de asignaturas, etc. Y, por otro lado, se confeccionó un cuestionario estructurado aplicado a informantes clave. Éste se administró a docentes y a alumnos/practicantes que cursan las PPS. Se realizó un análisis en función de lo que se ha dado en denominar currículum documento, manifiesto, explicado o formal. “Un currículum es una tentativa para comunicar los principios y los rasgos esenciales de un propósito educativo, de forma tal que permanezca abierto a discusión crítica y pueda ser trasladado efectivamente a la práctica” (Stenhouse, 1987: 29).

La conformación del marco teórico que dio sentido a esta investigación se construyó desde los ejes temáticos de las áreas de formación del plan de estudio vigente P113 (las corrientes psi vigentes y la salud comunitaria). La interrogación principal era si la formación que recibían los alumnos/practicantes tendría incidencia en su inserción en el mercado laboral. Un elemento interesante es que las herramientas utilizadas son parte de la formación de los alumnos/practicantes, por lo cual tuvieron un doble carácter: por un lado eran un instrumento de formación, de intervención, y por el otro de análisis de su propia práctica que forma parte del objeto de esta investigación.

Vale aclarar que esta investigación no tenía entre sus objetivos el evaluar el diseño de la currícula, ni las estructuras formales del plan de estudio, ni el rendimiento académico, pero sí se plantea investigar la incidencia de la formación en el ejercicio de la profesión en particular en el campo de la salud pública. En ese sentido el currículum documento nos presenta de manera explícita la relación existente entre los alcances del título y los contenidos y las actividades que conforman las exigencias académicas del plan. Ruiz Larraguivel (1988) sostiene que:

sirve como información diagnóstica acerca del éxito o fracaso del proceso educativo (…) el análisis de la congruencia interna y externa que presenta el plan de estudios, buscando, en el caso de la congruencia interna, conocer el grado en que se relacionan el conjunto de contenidos y los objetivos educativos formulados, y en el de la congruencia externa, caracterizar el mercado profesional y sus requerimientos en materia de formación profesional (67).

Ante el análisis de la congruencia interna del currículum, surge la pregunta: ¿cuál es el grado de cumplimiento de lo estipulado por el diseño?; y ante la congruencia externa del currículum, surge otra: ¿cuál es el grado de adecuación de la propuesta a las condiciones del mercado profesional y a sus requerimientos en materia formativa?

En este caso la respuesta de la primera pregunta condiciona a la segunda. Tomando como referencia los estándares académicos en lo que es específico o referencial para esta investigación, el área curricular Formación Profesional, podemos inferir que los contenidos curriculares básicos o mínimos de las asignaturas enunciados en el plan de estudio cumplen con lo estipulado en el cuadro de análisis de congruencia interna de la carrera. El plan contempla las tres áreas curriculares previstas en la resolución ministerial:

  1. Formación básica
  2. Formación general complementaria
  3. Formación profesional

El psicólogo generalista que marca el perfil del egresado está significado y expresado en el proceso de enseñanza/aprendizaje mediante una formación gradual y en grado de complejidad creciente de las distintas competencias previstas en el plan. El plan de estudio está atravesado por la formación y la práctica de diversas teorías, métodos y técnicas de intervención y de exploración psicológicas (individual, grupal, comunitaria) en el campo de la educación para la salud, prevención, asistencia y rehabilitación. Las grandes corrientes del campo psi (psicoanálisis, cognitiva, comunitaria, etc.) son desarrolladas en la currícula.

En la formación básica se abordan los distintos enfoques teóricos; la formación complementaria aporta perspectivas de disciplinas afines y herramientas teóricas y prácticas que colaboran en la interpretación de los procesos psicológicos individuales, sociales y comunitarios; y en la formación profesional, los alumnos consolidan aprendizajes en todos los campos de incumbencias del psicólogo y sus diferentes intervenciones.

En cuanto al trayecto de formación profesional, los distintos núcleos temáticos se articulan de manera progresiva para facilitar la gradual adquisición de conocimientos, técnicas y procedimientos psicológicos vinculados a los diversos dominios de actuación profesional, incluyendo su puesta en práctica en contextos significativos. Las metodologías de enseñanza son inductivas: se promueve el relevamiento de evidencias y casuística para su análisis y argumentación científica desde diferentes posturas o propuestas de trabajo, a la luz de los marcos teóricos apropiados. Las prácticas suponen observaciones con grillas diseñadas a tal fin, prácticas simuladas en el aula con criterios de trabajo preestablecidos, actividades prácticas en terreno bajo la supervisión del profesor y de profesionales de los servicios en que se incorpore cada estudiante, y prácticas en un efector de salud.

A modo de ejemplo, en la asignatura PPS los alumnos realizan descripciones y análisis institucionales, en especial de un servicio de psicología que corresponde a un hospital general de la ciudad de Rosario. Allí, los estudiantes conocen las prácticas y las intervenciones del psicólogo en una institución de este tipo. Para ello, se conforman diferentes grupos que rotan en unidad coronaria, maternidad, talleres de profilaxis de parto, y realizan entrevistas a pacientes y a personal del hospital. Se trabaja en grupo lo recabado en las entrevistas. Se promueven así habilidades de argumentación oral y metacognitivas y se evalúa conjuntamente el impacto de estos dispositivos en la formación profesional a través de la supervisión docente. Se integran con el toxicólogo como observadores, no como participantes en entrevistas. Con cardiología, se incluyen como observadores participantes en los talleres donde se trabaja la problemática del paciente en el tiempo posquirúrgico y se abordan los emergentes psicológicos.

Las distintas orientaciones previstas en el plan de estudios contemplan el desarrollo de competencias de desempeño conforme a las demandas sociales del contexto laboral. Se forma a los alumnos para adquirir un conjunto de conocimientos, actitudes y habilidades necesarias para desempeñarse en las áreas: clínica, educacional/orientación vocacional, laboral/organizacional, jurídico/forense y comunitaria, en total ajuste con las incumbencias del título.

El Ministerio de Cultura y Educación de la Nación ha definido y establecido claramente en su decreto N° 256/94 que por “perfil profesional” debe entenderse el conjunto de los conocimientos y de las capacidades que cada título acredita y por “alcances del título”, aquellas actividades para las que resulta competente un profesional en función del título respectivo; el término “incumbencias” queda reservado exclusivamente para aquellas actividades profesionales cuyo ejercicio pudiera comprometer al interés público.

Allí aclara también que el efecto propio de la determinación del perfil profesional y el alcance del título es el de acreditar oficialmente la formación académica recibida por el egresado de acuerdo con el contenido y los créditos horarios de los estudios realizados, conforme con el respectivo plan de estudios; el de las incumbencias, por el interés público comprometido, es el de limitar el ejercicio de las actividades comprendidas en aquellas a quienes acreditan la obtención del título respectivo, como garantía para la sociedad. La determinación de las incumbencias constituye un deber indelegable del Estado. La determinación del perfil y el alcance de los títulos deben surgir de las propias universidades. Por lo recabado e investigado en el análisis de congruencia de la carrera (alcance del título, perfil del egresado, asignaturas) se desprende la concepción generalista en la formación de los futuros psicólogos y el currículum documento, en su enunciación, en su delimitación de contenidos, en sus contenidos básicos, es coherente con lo transcripto en su plan de estudios.

Además, se realizó un estudio de las actividades de aprendizajes previstas y no previstas documentalmente. Las prácticas que realizan los alumnos/practicantes son: a) reconocer el lugar del psicólogo en una institución médica; entrevistas a profesionales de los servicios; participar en los dispositivos de la institución; b) Entrevistas, preliminares, diagnostica, de admisión, etc. con supervisión del equipo docente; trabajo en equipo interdisciplinario; información y orientación en la sala de espera activa; interconsultas; pasaje de sala (salas de internación); c) Intervenciones en Atención Primaria de la Salud; campañas de prevención; educación para la salud; talleres y dispositivos de la institución abiertos a la comunidad; actividades y prácticas comunitarias; consultorías o asesorías; laboratorios; d) Investigación y análisis de casos; supervisión grupal e individual de los talleres y de las prácticas; ateneos clínicos; trabajo en el campo; observaciones participantes; planificación, y coordinación de talleres; aplicación de técnicas proyectivas; propiciar el trabajo interdisciplinario en los distintos equipos de salud.

Por otra parte, se analizó el plan de estudio de la carrera, el cual ha sido modificado y adecuado a los estándares académicos del Ministerio de Educación. Se organiza a través de un diseño curricular innovador estructurado alrededor de situaciones problemáticas del campo profesional y su intersección con los ejes epistémicos que hacen al campo disciplinar específico. Esta intersección de los ejes socioprofesionales y epistémicos permite la interconexión de los distintos campos disciplinares que como red curricular genera distintos espacios curriculares que va conformando a ese psicólogo generalistas que plantea el plan de estudio

Para el abordaje de las problemáticas socioprofesionales se requiere, de parte del alumno, la adquisición de estrategias cognitivas que le permitan identificar e interpretar tanto las problemáticas actualmente presentes en el campo social como aquellas otras de emergencia posible que pueden tener incidencia en las dimensiones individual y social de las personas. Para ello, el alumno necesitará la puesta en juego de competencias que impliquen el dominio de conocimientos, destrezas y habilidades y una definida posición en lo actitudinal y lo valorativo.

El modelo curricular propuesto se construye sobre la matriz generada por el cruce de dos grandes ejes estructurantes: a) ejes socioprofesionales: refieren a grandes problemáticas específicas del campo psicológico; b) ejes epistémicos: constituyen recortes o áreas del conocimiento científico. Los ejes epistémicos les aportan a los ejes socioprofesionales los fundamentos científicos propios de cada campo de conocimiento y las herramientas conceptuales, metodológicas y técnicas para la resolución de las problemáticas socioprofesionales representadas en el eje. De modo que los puntos de intersección o entrecruzamiento entre ambos ejes delinean espacios curriculares cuyos conocimientos son asignados a los especialistas de cada campo, y así se convierte el contenido distribuido en las asignaturas del plan de estudios.

Un elemento innovador son los Seminarios-Talleres de Integración I, II y III, constituidos como espacios de integración curricular. Éstos, de manera transversal, atraviesan toda la currícula y generan espacios de discusión, de integración y de formación entre las distintas asignaturas. En grado creciente de complejidad, integran teorías y conceptos desde los primeros años hasta la cursada de la Práctica Profesional Supervisada que es una de la instancia previa al trabajo integrador final que es el Taller de Tesis y la defensa a posteriori de su tesis.

Los Seminarios-Talleres Integradores tienen por objetivo la integración conceptual de los contenidos desarrollados en cada espacio curricular. Se analizan problemas que permitan recuperar los conocimientos conceptuales transmitidos y desarrollados en las diferentes asignaturas. Cada Seminario-Taller demanda la actualización, integración y aplicación de los conocimientos teórico-prácticos construidos durante el ciclo lectivo. En el contexto de los Seminarios-Talleres se formulan e implementan trabajos de campo abordados como proyectos de investigación o extensión. En este sentido, se constituyen en un espacio de formación práctica que puede efectivizarse en forma parcial en el contexto áulico o fuera de los espacios áulicos. Los talleres están divididos en tres niveles, avanzando desde prácticas básicas hasta prácticas profesionales y desde propuestas de indagación conceptual al ejercicio de investigaciones, en forma grupal, integrando la formación metodológica con las áreas y contenidos abordados por las diferentes asignaturas. En el Seminario-Taller Integración III, además, se comienza a formular un proyecto de investigación individual que debe estar en relación con el área, la temática y los problemas a indagar por el alumno en su futura tesis de licenciatura.

Como en los seminarios-talleres anteriores, el contenido de este espacio es de máxima integración de los conocimientos aprehendidos en el marco de un proyecto de campo o de investigación. Las problemáticas que pueden ser objeto de trabajo en este Seminario-Taller podrán ser ampliadas, modificadas, reajustadas conforme a la dominancia que presenten en los contextos socioculturales, económicos y comunitarios imperantes.

Estos seminarios-talleres de integración constituyen los niveles de prácticas con una carga horaria de 64 h los seminarios I y II, y de 128 h el seminario III, puesto que los objetivos de este tercer seminario-taller de integración es por un lado la continuación de la investigación grupal, realizada en el Seminario-Taller de Integración II, y el diseño, en forma individual, del proyecto de tesis de licenciatura.

En la estructura formativa de la carrera de Psicología de la UAI insertarse en los dispositivo de atención del sistema sanitario implica un posicionamiento que va más allá de la adquisición de conceptos o de posicionamiento teóricos. Desde el ingreso a la carrera se introduce al estudiante en un sistema de valores éticos en los que sostiene la formación a través del sistema educativo VANEDUC.

Paralelamente, se analizaron las incumbencias de psicólogo ya que investigar sobre la formación profesional y el ejercicio de la profesión implica posicionarse en valores que la deontología marca en lo que se denomina “El Código de Ética de los profesionales del Arte de Curar y sus ramas auxiliares”, y su vinculación con las incumbencias del psicólogo. En este sentido, la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA, 1999), en su código de ética, plantea que las disposiciones deontológicas establecen reglas de conducta profesional, las cuales expresan deberes que afectan a todos los profesionales psicólogos, y considera que descuidar estos deberes atenta contra los derechos de los receptores de los servicios profesionales. Se trata de operar desde una ética, con un dispositivo. La relación psicólogo-paciente está atravesada por la ética del vínculo, donde la concepción de salud-enfermedad-atención se manifestará en todo el proceso clínico.

El modelo hegemónico planteado para la medicina por Eduardo Menéndez (2010) a través de la historia también se expresa en el campo psi, en el que el mercantilismo, el individualismo y la ahistoricidad (para solo señalar algunas de las modalidades) marcarán las concepciones de salud.

Es importante plantear que en la adecuación de la currícula a la res. 343/2009 una de las asignaturas implementadas en 5to año fue Ética y Deontología Profesional que desarrollaba la dimensión ética-axiológica-deontológica en relación con el proceso de conocimiento y el ejercicio de la profesión.

Esta asignatura trabaja los diversos conceptos generales de Ética, dignidad de la persona humana, derechos humanos, aspectos éticos en la relación terapeuta-paciente, en la clínica y la investigación; compromiso profesional en problemáticas sociales: violencia familiar, maltrato infantil, pobreza; enfermedad y estigmatización social: sida, adicciones; violación de derechos humanos; teorías de la justicia en los sistemas sanitarios entre otros conceptos. Es en definitiva la actitud profesional del psicólogo ante el sufrimiento humano. Es el conocimiento, el encuadramiento legal y asesoramiento del alcance de las leyes vigentes y las normativas deontológicas específicas de la práctica profesional.

Retomando la pregunta inicial de esta investigación: ¿está capacitado el egresado psicólogo para actuar en el campo de la salud pública? y en una cadencia formativa lógica, la carrera va formando al estudiante en las diversas concepciones teóricas vigentes en el medio académico y profesional. Posicionándose en una formación generalista donde no hay discursos hegemónicos producto del perfil que enuncia el plan de estudios, expresión de esto es la diversidad de la formación teórica de su claustro docente. Para significarlo en un concepto, las concepciones y las teorías sociales, comunitarias, cognitivas y psicoanalíticas, para dar algunos ejemplos, están representadas en la estructura curricular presente.

Las PPS, particularmente, completa el ciclo de formación constituyendo un espacio de prácticas en distintas áreas de intervención en psicología. Los alumnos deben realizar 256 horas de prácticas profesionales en instituciones u organizaciones, en distintos campos de ejercicio profesional del psicólogo. Las prácticas son supervisadas por tutores o asistentes de prácticas en las instituciones y por los docentes a cargo de la asignatura. El desarrollo de las prácticas se realiza ajustándose al reglamento de prácticas establecido por la unidad académica.

Las prácticas se efectúan abarcando al menos tres áreas, para lo cual cada alumno realiza tres rotaciones.

  • Clínica (en hospitales y clínicas con las que existen convenios);
  • Educacional y de orientación vocacional (las realizan mayormente en la propia UAI: los alumnos de 5to año realizarán tutorías y seguimiento del rendimiento académico y de la adaptación de los alumnos de 1ro; también se podrán realizar prácticas en instituciones con convenio);
  • La tercera rotación se realiza en alguna de las siguientes áreas, en base a convenios con distintas instituciones:
    • Psicología laboral y organizacional
    • Jurídico-forense
    • Social comunitaria.

Las dos primeras rotaciones (clínica y educacional/orientación vocacional) son fijas y la tercera implica una opción en base a distintas posibilidades de prácticas en otras áreas de intervención en psicología. En relación con esta última, las vacantes se van distribuyendo en primer lugar en base al interés del alumno y, como segundo criterio, en base a las plazas disponibles. El staff docente de las PPS está constituido por tres profesores (dos adjuntos y un asociado) de acreditada trayectoria en instituciones universitarias y en salud pública y por seis asistentes hospitalarios (dos por cada rotación de las PPS).

En este sentido, se busca transferir los desarrollos académicos, científicos y de investigación al ámbito comunitario a fin de enriquecer al medio social y sus instituciones con aportes vinculados al campo de la salud pública y salud mental.

Durante los años 2014 y 2015 se llevaron a cabo dos proyectos de extensión que presentan la fortaleza de incluir tanto a alumnos como a graduados de la carrera y realizar acciones comunitarias en áreas de interés social, como son el problema de la obesidad y la orientación vocacional, respectivamente. Estos proyectos de extensión son una expresión dentro del proceso formativo de integración de la teoría con la práctica en terreno. El equipo que coordina y trabaja en el proyecto “La orientación vocacional: un compromiso psicoeducativo” a partir del 2015 se integra al sistema de tutorías. Si bien ya se ha trabajado en el marco del mencionado proyecto durante los períodos 2012-2015, en el presente año se ampliará y profundizarán las acciones de orientación vocacional en programa de tutorías en integración con la cátedra de PPS Educacional. Esto tiene como objetivo generar espacios de reflexión sobre problemáticas vocacionales.

La cátedra Orientación Vocacional tiene la responsabilidad de la conducción académica del proyecto de extensión. En él trabajan graduados de la carrea, alumnos voluntarios y en instancias definidas se insertan los alumnos de la PPS Educacional. Los destinatarios son adolescentes de cuarto y quinto año de nueve escuelas de la ciudad, y otros eventos como la Expo Carreras y actividades de difusión en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia.

En los talleres se logró la participación activa de los adolescentes y los docentes que asistían. Se recabó información para ampliar la base de datos de la universidad a los fines de ofrecer información y la implementación de talleres de orientación vocacional. Tanto la información de carreras, introducción de nociones vinculantes a la vida universitaria, como las reflexiones de los asistentes sobre los intereses y los proyectos personales, fueron efectos que se lograron a partir de estos encuentros. En la actualidad se plantea la continuidad del proyecto con el objetivo de profundizar el vínculo entre universidad-comunidad, promoviendo espacios de reflexión sobre elecciones vocacionales.

Módulo I: Capacitación a voluntarios (primer cuatrimestre 2016).

Módulo II: Coordinación de talleres en escuelas medias de la ciudad.

Impacto esperado: Aumentar el número de extensionistas y el número de escuelas; aportar herramientas para los alumnos (de las escuelas objeto de trabajo) que están en proceso de elección-decisión vocacional.

Para el próximo año (2016) se ampliará y replicará la metodología de trabajo en terreno y la formación. Se realizará la convocatoria a voluntarios (estudiantes y egresados) y durante los primeros meses se realizará un relevamiento en las escuelas de la ciudad con las que se trabajó para revisar demandas y hacer diagnostico situacional, para otorgarle así una continuidad al proceso que se viene realizando. Simultáneamente se analizan las evaluaciones del período 2015. A partir de ellas se confeccionará un análisis de los emergentes vocacionales. En julio/agosto se realizarán las capacitaciones y salidas al campo. Durante diciembre se concluirán los talleres y se dará paso al período de análisis y evaluación de las acciones realizadas.

También durante el mismo período (2014-2015) se ha desarrollado el Proyecto de extensión “Yo puedo” que es un taller de belleza para la inclusión sociolaboral de jóvenes (varones y mujeres) con capacidades diferentes. En él se capacita a: extensionistas en formación, alumnos/practicantes de la PPS Área Comunitaria, estudiantes de las cátedras afines con la temática de la carrera de Psicología (UAI) y con Jóvenes de la Asociación de Padres por la Igualdad Rosario (APPLIR).

La problemática que aborda esta práctica es que la persona con discapacidad tiene los mismos derechos que sus conciudadanos de la misma edad. Sin embargo en orden al ejercicio de sus derechos, puede encontrarse en una situación de desventaja que requiere la adopción de medidas específicas destinadas a equiparar oportunidades. Es por ello que el presente proyecto trabaja en el campo de la equiparación de oportunidades, para incorporar a la comunidad a las personas con discapacidad, facilitar el ejercicio de los derechos y modificar actitudes y conductas sociales. Sus objetivos son: ofrecer a los jóvenes con capacidades diferentes de APPLIR, mediante la capacitación en Peluquería, Manicuría y Maquillaje, las herramientas necesarias para su futura inclusión social y laboral, con la participación de alumnos/practicantes de las PPS Área Comunitaria; capacitar a los alumnos/practicantes de las PPS Área Comunitaria y demás alumnos interesados como voluntarios de la carrera para incorporarse a la práctica propuesta con jóvenes con capacidades diferentes; coordinar, normativizar, asesorar, promover y difundir todas aquellas acciones que contribuyan directa o indirectamente a la integración de las personas con discapacidad, sin distinción de edad, sexo, raza, religión o nivel socio-económico, asegurando una equitativa distribución y acceso a los beneficios que se instituyan.

Las actividades están planificadas de la siguiente manera: en un primer momento se capacitó a los alumnos/practicantes participantes de las PPS Área Comunitaria respecto de conocimientos básicos de las actividades que se iban a desarrollar en el taller antes de que éste comenzara, para que pudieran adquirir herramientas para un abordaje en materia de capacidades diferentes, a cargo de los graduados intervinientes.

En un segundo momento los estudiantes ya capacitados se incorporan a los talleres junto a los graduados coordinadores; se ofreció el andamiaje adecuado de manera que en la interacción en el vínculo intersubjetivo que se logre entre los estudiantes y los integrantes del taller se pueda construir un conocimiento intersubjetivo que le sirva al joven en la incorporación de herramientas como propias. El espacio de trabajo está dividido en tres sectores: peluquería, maquillaje y manicura. Todas estas actividades de extensión y de participación de las PPS se presentan en jornadas de integración curricular.

Continuando con el análisis de la estructura formativa, tiene como acto final el Taller de tesis y la defensa de la tesis. El Taller de tesis es un trabajo integrador final puesto que subsume en una asignatura la aplicación, a través de metodologías y técnicas científicas, de los conceptos, las teorías y las prácticas aprendidos durante el desarrollo de la carrera. Están planteados alrededor de la pregunta inicial o tema/problema, lo que da lugar al desarrollo de una situación problematizada plasmada en objetivos e hipótesis a demostrar.

La tesis de grado junto con la PPS constituyen las instancias de cierre del proceso de formación del estudiante de Psicología. La tesis, en tanto ejercicio de construcción de conocimientos, permite al estudiante la aplicación y la sistematización de conocimientos metodológicos aplicados a una temática particular y la integración de diferentes conocimientos disciplinares. A su vez, este ejercicio aporta al futuro psicólogo un conjunto de competencias para la investigación, aplicables al abordaje de las diferentes problemáticas de la psicología.

Como se desprende de lo investigado se realizó un recorte y se analizó el plan de estudios de la carrera en relación con el objeto de investigación, en torno a si la formación académica les permitirá a los alumnos y egresados insertarse en el mercado laboral. Esta investigación pretende aportar a la discusión dentro del sistema universitario y profesional acerca de la formación. Como se ha planteado, se posiciona en la formación de los psicólogos: qué tipo de profesional egresa y cuál es el mercado de trabajo o no en el que se inserta. La proyección académica de esta investigación tiene la intención de coligarse con otras investigaciones en curso en la especificidad disciplinar, como así también con otras disciplinas convergentes en el área académica: “Hoy el campo psi está marcado por una profunda complejidad de saberes, en la cual ninguna disciplina o teoría puede arrogarse el lugar de la verdad como totalidad. La formación de un profesional psicólogo está atravesada por una creciente complejización” (Sáenz, 2003: 22).

Del análisis del cuestionario aplicado se desprende que en relación con el diagnóstico, la gran mayoría de los alumnos/practicantes refirió haber realizado un diagnóstico de tipo clínico, mientras que uno de ellos llevó adelante un diagnóstico institucional. El “tratamiento estuvo de acuerdo con el abordaje”, sostuvo uno de ellos, ya que el psicoanálisis fue la concepción teórica que primó entre las respuestas de los alumnos/practicantes. Por otra parte, en el apartado que hacía referencia a la prevención, casi la totalidad de los estudiantes indicó haber realizado talleres. Y la asistencia fue en casi todos los casos individual o grupal.

Otro de los ejes de interés versó sobre la concepción teórica del cuerpo docente, la cual, según refieren los alumnos/practicantes encuestados, adopta una postura psicoanalítica que en algunos casos pareciera rígida. Tal como aclara uno de ellos “en el área clínica, la concepción dominante es la corriente psicoanalítica y no se acepta ninguna otra”, o en los dichos de otro de los estudiantes: “en clínica, psicoanálisis, se hace difícil realizar el trabajo ya que hay instituciones que trabajan otras corrientes y se pide el trabajo final exclusivamente psicoanalítico”.

En cuanto al perfil teórico-profesional en el que se posiciona como alumno/practicante y su capacidad de articulación teórico-práctica en las PPS, la gran mayoría sostuvo que su postura fue psicoanalítica, como ejemplifica uno de ellos al decir “mayoritariamente psicoanalítica. La capacidad de articulación es medianamente buena”. Paralelamente, uno de los alumnos/practicantes refirió haber desarrollado una postura “desde la psicología comunitaria y desde los vínculos”.

Por otra parte, la modalidad de trabajo y concepción teórica del equipo de salud varía en función de los efectores en los cuales los alumnos/practicantes se encuentran insertos. Así refirieron que “la modalidad de trabajo es desde la teoría de Freud en el hospital Provincial”; cognitiva en Casa de Familia; institucional en APPLIR y en la escuela maternal; y desde la psicología comunitaria en los espacios de práctica comunitaria.

Finalmente, en función de los elementos teóricos prácticos para insertarse en el campo de la salud que brinda la facultad hubo diversas respuestas. Por un lado, las respuestas positivas que sostenían que “sí, porque las distintas problemáticas fueron abordadas desde la teoría que la universidad me brindó a lo largo de los cinco años” además de ayudar “a la hora de articular lo teórico con lo práctico en el trabajo final, se puede tener una noción más clara del trabajo en el campo de la salud”. Sin embargo, también existen algunas respuestas negativas que sostienen que la facultad brinda “algunos, no todos los elementos teóricos. Por ejemplo, al momento de realizar escrituras de trabajos no hay muchos elementos previamente implementados, como tampoco otras corrientes dadas en profundidad como el psicoanálisis”. O lo que refiere otro de los estudiantes al decir que “no, considero que en los trabajos de finalización de las PPS se exige demasiado teniendo en cuenta lo que se realiza en las prácticas y los temas que se dieron durante los cinco años de la carrera. Uno llega a quinto año sin saber cómo hacer los trabajos ni cómo poder articular la teoría dada durante toda la carrera con lo que se hace en las prácticas”.

En relación con el cuestionario para docentes UAI-PPS, uno de los principales aspectos a tener en cuenta en relación con la formación de los alumnos de la Licenciatura en Psicología de la UAI, sede Rosario, se centra en el tipo de orientación clínica que reciben. Particularmente, los docentes de las PPS señalan que principalmente se trabaja poniendo énfasis en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención. Tal como refiere uno de los docentes “la formación clínica representa para el alumno la articulación de los conceptos teóricos con la aproximación a la práctica, promoviéndose en esta formación la posibilidad reflexiva en cuanto a pensar sobre los posibles diagnósticos, abordar diferentes modalidades terapéuticas en cada situación específica” (como trabajar las situaciones de urgencias subjetivas, crisis , articulación de acuerdo a los recursos simbólicos, etc.) o al sostener que “La formación se encuentra más relacionada con el abordaje de la problemática y con las diversas técnicas de intervención” (se explicitan los diversos tratamientos, se muestran técnicas de intervención y se fomenta que éstas se contrasten con la lectura del material bibliográfico). Paralelamente, un punto en el que todos los docentes acuerdan es en relación con que todas las prácticas incluyen las posibilidades preventivas, ya sea desde el área educativa, comunitaria o clínica. Sin embargo, a la hora de realizar dicho diagnóstico no se vislumbra el mismo consenso ya que los alumnos tienen la posibilidad de trabajar con diferentes lógicas de pensamiento, en función del efector en el que se encuentran. Ya que, mientras uno de los docentes declara una lógica ligada al diagnóstico en función de los trastornos mentales: “en cuanto al diagnóstico, se abordan los criterios DSM y se busca que los alumnos identifiquen las características clínicas en los pacientes”, otro indica criterios diagnóstico de estructura al sostener que “el recorrido que realizamos atraviesa diferentes problemáticas, al producir el encuentro con las diversas estructuraciones de las mismas”.

Los modos de establecer un diagnóstico están íntimamente ligados a la concepción teórico/clínica dominante en los docentes de las PPS. Específicamente, en uno de los espacios los alumnos/practicantes asisten a una práctica que conlleva una concepción mayormente cognitivo-comportamental. Mientras que los otros efectores sostienen una orientación psicoanalítica desde diferentes miradas: ya sea “la psicología comunitaria con orientación psicoanalítica”, la concepción del “sujeto del aprendizaje” abordada por los aportes del psicoanálisis o desde una mirada clínica psicoanalítica.

Consecuentemente, las modalidades de trabajo varían en función de las concepciones teóricas y de las características de las instituciones. Por un lado, existen modalidades de trabajo bien definidas que tienen en cuenta tratamientos basados en la evidencia, donde predomina “el análisis de la conducta aplicada (ABA), el sistema TEACCH, modelo DIR (Floortime), tratamientos centrados en la comunicación aumentativa y alternativa y Entrenamiento en Respuestas Pivotales (PRT), entre otros”. Por otro lado se plantean posiciones diferentes; “la formación en dicho espacio (APPLIR) en el marco de la psicología comunitaria ha estado ligado a la prevención/promoción (…) y las acciones en la misma tienden a la inclusión de los participantes a los talleres a través de cursos y talleres de formación que tienen como objetivo promover la inclusión laboral de los jóvenes que asisten”. Otros docentes no identificaron modalidades de trabajo específicas, sino que hicieron referencia a la concepción teórica que fundamenta su práctica.

Por otra parte, en función del perfil teórico-profesional en el que se posiciona el alumno/practicante, también hay diferentes miradas en base a las percepciones de los docentes. Por un lado se evidencian actitudes pasivas iniciales tal como refiere uno de los docentes: “los estudiantes toman una postura bastante pasiva al comienzo y se fomenta la intervención planificada, se brinda material de lectura para comprender el abordaje y se solicita la justificación teórica de las intervenciones que realizan”; alumnos implicados y reflexivos, ya que desde la práctica “se promueve que el alumno se implique en el grupo/taller a lo largo del año, y que pueda reflexionar en su transcurso, sobre lo que allí acontece”. Sin embargo, una de las principales concurrencias entre los docentes tiene que ver con los desarrollos desiguales, en tanto que hay alumnos que integran teoría y práctica y otros presenta una incapacidad de articular la teoría y la práctica, por parte de los alumnos/practicantes. En estos espacios se refiere que “los alumnos/practicantes demuestran en general una escasa capacidad de articulación teórico-práctica, tanto en la elaboración del trabajo final de la PPS, como en la fundamentación de la realización de los talleres a modo de intervención en las escuelas donde realizan su práctica”, y además, “no existen en los alumnos posiciones teóricas definidas, por lo tanto se hace muy difícil la articulación No se produce un trabajo de construcción teórico-clínica en dispositivos que permitan una transmisión que luego sea volcada a las prácticas”.

En definitiva, en cuanto la posterior posibilidad del egresado de actuar en el campo de la salud, los docentes coinciden en sostener que dependerá de “adquisiciones y lecturas que el alumno debería cumplir durante su formación de grado”. En función de ello, se sostiene la necesidad de formación posterior al decir que “a pesar de que el título los habilita, de no mediar una formación posterior, los conocimientos de los psicólogos suelen ser escasos para poder desempeñarse de modo eficaz (…) la especialización constituye una herramienta clave luego de alcanzar el título. En el abordaje del autismo específicamente, la formación de posgrado resulta de vital importancia”. Lo mismo se evidencia cuando sostienen que: “Hoy se necesita de formaciones de posgrado específicas en relación con cualquier campo laboral” o al decir que el egresado está capacitado para actuar en el campo de la salud, aunque presenta algunos déficits en el aprendizaje del psicoanálisis.

Todos los docentes plantean la profundización de sus concepciones teóricas (psicoanálisis, cognitivo-comportamental, etc.), lo cual es una mirada parcial en relación con la formación generalista que plantea el plan de estudios. Los alumnos/practicantes rotan en su formación en terreno por distintas concepciones teóricas y modalidades de abordaje. En este sentido son claro los estándares académicos de la carrera de Psicología (res. 343/09). “El plan de estudio debe contemplar una formación generalista con pluralismo teórico y perspectiva multidisciplinaria, que posibilite la posterior especialización del egresado. La profesionalización se realizará a través del proceso de afianzamiento y complejización progresiva de los conocimientos teóricos y prácticos, reservándose la especialización como actividad de postgrado” (Ministerio de Educación, 2009: 4).

La estrategia investigativa desde un punto de vista cualitativo implicó una aproximación a la percepción subjetiva que los actores involucrados tienen de la situación problemática en estudio. Se propuso recuperar el saber de los actores a través de las propias palabras, pronunciadas o escritas, y de las actividades observables; esto significa recuperar un espacio de subjetividad donde se articula el saber técnico presente en la investigación y la propia proyección social e histórica de los actores involucrados. Cuando el docente habla sobre la formación y la práctica, está hablando desde su propia historia como actor social.

En las áreas de las PPS (clínica, educativa y comunitaria) concurren, se desarrollan, se interpelan, se construyen diversos espacios de teorías y prácticas clínicas institucionales, por ejemplo psicoanálisis, cognitiva, psicología ´social, comunitaria, etc. Las instituciones en el campo de la salud son el ámbito de trabajo de las PPS, donde la realidad social atraviesa y compromete nuestro discurso, donde la función del psicólogo y la ética se hallan totalmente implicadas. La producción de conocimiento y la interpelación de nuestra práctica clínica e institucional genera lineamientos teóricos que inciden en un doble sentido: en relación con la formación de recursos humanos (en tanto que los alumnos/practicantes participan del trabajo en las PPS) y en relación con la posibilidad de pensar una intervención más eficaz por parte del psicólogo en los ámbitos institucionales de asistencia y de prevención.

La problemática de la formación de los psicólogos nos remite a qué tipo de profesional egresa de las universidades y a cuál es el mercado de trabajo en el que puede insertarse o no. Este proyecto de investigación se funda en el reconocimiento de ese entramado epistemológico que significa “formación-proceso-salud-enfermedad-atención-ejercicio de la profesión”, y aporta a la universidad otra mirada sobre la formación de recursos humanos (RRHH).

Otro elemento que aporta a la formación de RRHH es la participación de auxiliares alumnos en las investigaciones de diversas cátedras o de alumnos/practicantes de 5º año de las PPS. En la investigación de marra y en una etapa inicial participaron los alumnos que cursan Metodología Diseño Cualitativo.

La universidad estimula la formación y la participación de alumnos en las investigaciones de la unidad académica. En ese sentido desde los grupos de investigación de la universidad se planteó la creación de la categoría “auxiliar de investigación”. Esta propuesta permite que, dentro de la enseñanza de pregrado, los alumnos investigadores comiencen con una capacitación específica donde podrán poner en práctica todo aquel caudal teórico recibido en el recorrido de su currícula.

Los problemas sociales presentan a los nuevos profesionales desafíos que interpelan su formación teórica y su capacidad creativa para intervenir creando nuevos dispositivos para realizar su intervención en el marco de la clínica. En la actualidad existen situaciones complejas en relación con la clínica, en tanto que los cambios sociales van produciendo un espectro amplio de conflictos, tensiones y contradicciones que marcan y van preformando las tendencias en salud mental.

Si bien resulta muy complejo descubrir nuevos fenómenos o conceptualizar aquellos que recién hoy están comenzando a enunciarse, nos es posible visualizar una serie de situaciones en el campo de la subjetividad y lo social.

La propuesta fue investigar sobre las prácticas en esta área y la forma de intervención de los alumnos/practicantes con dispositivos de la clínica que posibiliten su aplicación en el campo de la atención primaria en salud.

Hoy la problemática económico-social se expresa de maneras diversas y atraviesa toda la sociedad. El tema de la pobreza, a pesar de la bonanza económica que tuvo la región y en particular la Argentina, con el incremento de los valores de los commodities, sigue siendo un tema central. Si bien no se tiene datos socioepidemiológicos o estadísticas oficiales se puede aseverar que hay:

Situación socioeconómica

  • Aumento de hogares con necesidades básicas insatisfechas (NBI)
  • Incremento del sector informal (subempleo, desempleo)
  • Deterioro de las condiciones de trabajo
  • Incremento de asentamiento de casas tomadas, desalojos e índice de hacinamiento
  • Consolidación de un sistema económico-financiero perverso (corrupción, crisis de valores, especulación)
  • Degradación de los lazos de solidaridad social (falta de participación; alienación ideológica, escepticismo; individualismo, aumento de mecanismos patológicos de evasión, por ejemplo el juego).

Problemas específicos en salud mental

  • Esta situación social llevada al campo de la salud mental nos muestra una invasión cada vez más activa del narcotráfico
  • Drogadicción: aumento del número de casos, incremento de la oferta en el mercado, expansión de grupos sociales afectados
  • Alcoholismo: cambios en la modalidad de consumo, en los grupos etarios (se comienza a consumir a menor edad), paulatina incorporación de la mujer al consumo de alcohol)
  • Violencia: familiar (mujeres y niños maltratados); femicidio; accidentes; patoterismo; violaciones; agresión, intolerancia; autoritarismo; suicidios; homicidios
  • Efectos psicosociales de las enfermedades de transmisión sexual: SIDA, Hepatitis B
  • Trastornos alimentarios: obesidad, bulimia y anorexia nerviosa

Estructura sanitaria

  • Incremento de la iatrogenia en los servicios de salud: expulsión de los servicios, maltrato; internación innecesaria; mala práctica; efectos de los recursos humanos mal preparados y mal distribuidos; tarea centrada en el profesional y no en la necesidad de la comunidad; medicalización excesiva

Cambios en la estructura demográfica

  • Envejecimiento de la población: incremento de la tercera edad y sus problemas relacionados (demencia senil, arteriosclerosis, soledad, depresión, carga y marginación social). En el problema de la mortalidad infantil se ha producido una desaceleración de la tendencia a la disminución de la mortalidad infantil. El tema de las migraciones internas y externas

En palabras de Aldo Neri, la Argentina es un país atípico porque está montado a horcajadas sobre los perfiles epidemiológicos; el de la etapa preindustrial y el de la etapa posindustrial; la primera se caracteriza como la etapa de las enfermedades parasitarias, infecciosas, nutricionales, etc., y la segunda, como la etapa de las enfermedades como el cáncer, el estrés, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, etc. (Neri, 1983).

Uno de los objetivos de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 es que la atención de la salud mental se encuentre a cargo de un equipo interdisciplinario. En el plan de estudio uno de los elementos conceptuales centrales es garantizar la formación interdisciplinaria. El psicólogo ejerce estas actividades de manera autónoma, en forma individual, grupal o integrando equipos interdisciplinarios, en ámbitos o instituciones privados y públicos que requieran estos servicios. También puede hacerlo a solicitud de diversos especialistas, personas o instituciones que soliciten su asistencia profesional.

Los espacios curriculares de formación, a través de los ejes socioprofesionales, se desarrollan en un campo de interpelación que fluctúa con distintos grados de participación docentes. En el currículum documento se plantea que se procurará la actualización de los conocimientos científicos del campo disciplinar y su integración en forma interdisciplinaria, conforme sea la naturaleza de la problemática social que es objeto de abordaje.

Si bien en la formación de grado se desarrollan abordajes interdisciplinarios es de vital importancia profundizarlos en los Seminarios Taller de Integración, las PPS y el Trabajo Final de Tesis.

La Ley de Salud Mental plantea en el Capítulo IX, artículo 33:

La Autoridad de Aplicación debe desarrollar recomendaciones dirigidas a las universidades públicas y privadas, para que la formación de los profesionales en las disciplinas involucradas sea acorde con los principios, políticas y dispositivos que se establezcan en cumplimiento de la presente ley, haciendo especial hincapié en el conocimiento de las normas y tratados internacionales en derechos humanos y salud mental. Asimismo, debe promover espacios de capacitación y actualización para profesionales, en particular para los que se desempeñen en servicios públicos de salud mental en todo el país (33).

La carrera de Psicología y enfermería de la UAI participó en los tres encuentros convocado por la Comisión Nacional Interministerial en Políticas de Salud Mental y Adicciones para participar del Proyecto “Lineamientos para adecuar la formación de profesionales a la Ley Nacional N° 26.657/10 de Salud Mental”. La convocatoria fue interdisciplinaria (enfermeros, médicos, abogados, trabajadores sociales y psicólogos), participaron más de cuarenta universidades. La finalidad era redactar un documento que sería enviado a todo el sistema universitario argentino “recomendando” la incorporación en los planes de estudios tanto de grado como de posgrado de las actividades planteadas por la ley. La UAI formó grupos interdisciplinario donde se discutió y se propuso distintas modalidades y actividades para la adecuación de las currículas de Psicología, Terapia Ocupacional, Musicoterapia, Abogacía, Medicina, Enfermería para la formación de profesionales acerca de la Ley de Salud Mental.

Por una propuesta del representante de Psicología de la UAI, se propuso generar grupos interdisciplinario transversal a todas las carreras convocadas por la Comisión Interministerial para trabajar en las currículas las recomendaciones planteadas en la Ley de Salud Mental. Esta propuesta se discutió en la UAI sede Rosario con los directores de las carreras de Psicología, Terapia Ocupacional, Musicoterapia, Medicina, Enfermería, Abogacía, y se resolvió proponer una asignatura optativa para todas las carreras de carácter interdisciplinario.

Para concluir con este informe la implementación de las PPS en la formación de los estudiantes de Psicología de la UAI es la concreción final y puesta en acto de la práctica de la Psicología. En este sentido, el ejercicio de la profesión y la inserción laboral, en este caso la salud pública, está atravesada por diversos posicionamientos que hacen a la actitud del psicólogo ante el sufrimiento humano y su inserción en el proceso de salud/enfermedad/atención. La currícula de la carrera con su formación generalista ofrece los dispositivos y conceptos formativos para una formación pluralista. De todas maneras no hay que soslayar la gran influencia que tiene en Argentina y en particular en el mundo psi de la ciudad de Rosario el psicoanálisis. En lo personal creo que es una de las teorías de mayor importancia para el aprendizaje y el ejercicio de la clínica pero no la única. Las PPS son el espacio académico donde no solo el psicoanálisis sea la teoría formativa de la práctica sino que las diversas corrientes de la psicología que se estudian en la carrera tienen que tener su espacio de formación y práctica.

En este aprendizaje y formación permanente que es la vida académica universitaria es que se debe ajustar aún más las estructuras de supervisión, a través de los ejes socioprofesionales, la coordinación horizontal y vertical de las asignaturas y en particular en las PPS. Si bien la coordinación administrativa en las PPS ha generado un mayor nivel de supervisión en los aspectos administrativo-académico, es necesario diversificar aún más la formación para no perder de vista el ideario de un psicólogo generalista. Como elemento importante de análisis es la consolidación desde un punto de vista académico el ejercicio de transmisión y formación de las prácticas extramuros por parte del staff de docentes y asistentes hospitalarios de las PPS en los efectores públicos y privado. La formación en el campo de la salud mental no se reduce a la práctica disciplinar, sino que la interdisciplina y las políticas sectoriales deben ser parte constitutiva de las currículas.

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  1. Profesor Titular de Metodología: Diseños Cualitativos. Facultad de Psicología y Relaciones Humanas. Universidad abierta interamericana. Correo electrónico: ignacio.saenz@uai.edu.ar Profesor Titular de Prácticas Profesionales Supervisadas. Catedra “A”. Facultad de Psicología. Universidad Nacional de Rosario. Correo electrónico: ignaciofsaenz@gmail.com


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