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4. Dos fórmulas: incesto y amenaza de castración/splitting bueno/malo

Incesto y amenaza de castración son la unidad dialéctica para acercarse al decurso de la experiencia humana. El nudo de la mente se encuentra ahí. Esencialmente. Esa síntesis magistral de Freud, en su lucha teórica solitaria, orientó el rumbo del psicoanálisis. La tendencia al incesto, a lo mismo, al útero, al suicidio, ese masoquismo original y originario de lo humano presionarán al yo, quien creará defensas para contenerlo, ¡o no!, se entregará a la caída angustiada e inevitable quietud ante el fin. Como Edipo, el asesinato inevitable, el incesto imparable, así como su ceguera y exilio. Freud siempre lo supo, lo fue desplegando en su obra hasta encontrar esta síntesis, esta fórmula-síntesis: incesto y amenaza de castración.

¡Qué importantes son las fórmulas! Bion lo mostró en la fila H de su tabla. Lo más importante son las fórmulas o el poema. No importa. Solo quedarán las fórmulas, los poemas, el mito. Las fórmulas permiten orientarse en el espacio de la sesión, ser un apoyo casi invisible, una cuerda sostenida en el infinito sin sostén en ninguno de sus bordes. Fórmulas-brújulas en medio de la experiencia incesante. Sin querer detener el flujo de la vida, tratando de no molestarlo, solo fórmulas orientadoras para diseñar visiones, descripciones.

De un lado el incesto, la tendencia a él. El otro polo de la fórmula, la amenaza de castración, ejerce la tensión exacta. Si la amenaza no aparece, se produce el incesto o, mejor dicho, no se frena la tendencia inevitable. Laplanche insistió en el hecho de que Hans necesitó crear al caballo para frenar el incesto, para que se hiciera operativa la amenaza de castración. El miedo a vivir, ese retorno a lo mismo, es detenido, y a pesar del sujeto, por el padre mítico. Hay que irse, hay que salir del lugar. La amenaza oral y primitiva nos traga, nos devora en el infinito informe, nos permite rescatarnos de la tendencia a lo informe. Lo paradójico es que la compulsión repetitiva se expresa en una forma enloquecedoramente repetitiva de la forma. El terror a lo informe se expresa e intenta organizarse en una forma. Pensemos en el delirio o en las identidades. Las identidades son una defensa tanto contra la inercia incestuosa como contra la amenaza de castración. Bion, en su discusión sobre la relación continente/contenido y el místico y el grupo, en Atención e interpretación, hace una elaboración de este problema. El grupo continente puede volverse delirante y parasitario frente a la idea nueva que presenta el místico. Su función esencial de contener y desarrollar la idea se puede volver parasitaria y desvitalizante, e intentar poner tope al místico. Por otra parte, la idea del místico precisa la continencia del concepto para no expandirse tanto que no permita hallar un pattern.

El peso de la identidad frente a la amenaza, tanto del incesto como de la salida al exterior exogámico, señala un impasse permanente en el desarrollo. Constantemente el incesto. Constantemente la amenaza.

En la patología, los diversos casos en donde la amenaza de castración no surte efecto y se establece la búsqueda tanática del yo, el incesto y todas las producciones negativas generan la pregunta de por qué sucede esto, por qué la amenaza no es efectiva. En algunos artículos de este libro, estudio fenómenos de fetichismo y psicosomática sobre ese interrogante. Allí la tesis de la pulsión tanática cobra un absoluto sentido. No se trata de placer, se trata de la búsqueda del fin. La búsqueda del fin, lo inanimado anima y gobierna el impulso trágico de la eliminación. Matar al padre y copular con la madre es básicamente buscar la desaparición, volver al fondo primigenio e indiviso: ¿por qué pasaría eso?; ¿por qué algunos aceptan la amenaza y otros no? Son preguntas que me hice a partir de la observación y reflexión clínica. ¿Por qué el mal insiste tanto que no permite el desarrollo? ¿Alcanza la idea sola del más allá del principio del placer? El azar vuelve a ser el iniciador de nuevas formas siempre. La relación entre dos objetos va generando una salida insistente. Una tendencia lleva a morir, otra, bajo amenaza, a salir, por la amenaza y por el horror al incesto. La amenaza oída inaugura el doble frente. Antes de ella la eliminación es segura.

Klein en El psicoanálisis de niños señala que el abandono de la fase sádica es central en el establecimiento de una zona de mayor estabilidad. Fue heredera del Duelo y melancolía freudiano y el pasaje de la primera zona anal de Abraham a la segunda. Por qué alguien duela y por qué otro se melancoliza era la pregunta freudiana. ¿Por qué alguien se detiene en el umbral de la posición depresiva kleiniana? Los teóricos postkleinianos han hecho gala de sus mejores horas teóricas con esta pregunta, realmente han establecido magníficos desarrollos. Pero este no es el lugar de profundizar esto. Vayamos a la segunda fórmula.

Splitting e idealización primaria son la segunda fórmula. Para que el pasaje se realice, la operación ya establecida por Freud en el duelo debe realizarse. El objeto debe ser incorporado en el yo y abandonado en el exterior. Klein, tomando los conceptos de “duelo” y “agresión primaria” centrada en los postulados freudianos de los años veinte en adelante, señala que el duelo es el pasaje de la posición primaria agresiva a otra más estable con el reconocimiento de la agresión del yo hacia el objeto. Toda la psicopatología es un duelo desde su obra. Todo el análisis lo es. Una clave para entender el pulso de la orientación del paciente. El objeto y el yo deben quedar divididos en dos para comenzar la batalla que se comienza perdiendo, la de intentar hallar la tensión justa de la estabilidad mental. El objeto brillante, ideal, debe erigirse como la anunciación del Espíritu Santo en el umbral primitivo. El pecho ideal es la esperanza contra las imagos temibles del superyó, tenebrosamente primitivo. La batalla paranoica contra la sobrevivencia halla su primera calma, su zona donde lo simbólico de la vida es posible. El anuncio cristiano del espíritu podría decir: “En este mundo donde la vida es poco probable, hay una zona de esperanza y fe”. Una religión primitiva se organiza en el self, una orientación-código para vivir. ¡Qué bien lo describió Klein! ¡Qué fresco en las paredes para aferrarse mientras el bombardeo del universo se cierne sobre nosotros! ¡Qué ilusión de amistad, de familia, de sentido de lo verdadero! ¡Qué íntimo! ¿No, Donald? ¡Qué alfa! Desde allí conectaremos con O, lo intuiremos. ¿Qué sensorialidad podría abandonarse sin el ideal? La llama viva del objeto brillante que se sobrepone, un empuje, una linterna, un sueño que poetiza lo que haya. Quien lo tiene lo sabe. Quien no lo tiene lo mirará de afuera, sabrá lo que no tendrá. Lo tratará de encender con lo que encuentre. O se hará lo que es, malo. Exhibirá su mal, su crueldad, su sequía, sin poder entrar en la vida.

El splitting primario  e idealización, como el incesto y la amenaza de castración, indican dos fórmulas que orientan al psicoanálisis en su función esencial: direcciones en las que se ubica espontáneamente cualquier tratamiento si el analista no está confuso. Establecer el análisis como señal de amenaza, de corte, de “hay que salir”, “este no es un espacio de incesto” es la orientación. Solo en el mundo para vivir solo. Siempre será fuera del útero. Dentro, será la muerte. Pero salir es salir con un pecho-ideal adentro. La salida inaugura la división, lo malo-el incesto, la pregenitalidad, y el buen mundo-el del objeto único, irreemplazable, pasible de ser perdido-importante. Las imagos se proyectarán en un futuro de apertura, aun la muerte será bella. No quedará otra posibilidad dada la finitud clara y la parcialidad de nuestra vida. La claridad de la división hará ver con compasión las situaciones adversas, incluso las que provienen de nuestra propia pregenitalidad y nuestras tendencias, inevitablemente regresivas. La lucha por mantener el objeto ideal será, aun a pesar de nosotros mismos, la única dirección. No es fácil perder al pecho ideal. Paradójicamente empuja y nos observa, aunque estemos perdidos. El mal es inevitable, pero el bien es invencible, dicta el ideal. El mal prevalecerá, pero sobre la mirada de la mayor destrucción, el pecho ideal volverá si la división primitiva está lograda.

Dos fórmulas psicoanalíticas: incesto/amenaza de castración; splitting primario e idealización.



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