La síntesis inigualable de Freud marcó el rumbo de la psicopatología. Hay dos tipos de tendencias, a enfermar o a curar. A elaborar o a caer.
La dualidad que puso en tensión en un sentido específico, el del duelo y la depresión, marcó el rumbo de las tensiones narcisistas que no permiten duelar y las objetales que permiten hacerlo y así atravesar los inevitables pesares de la vida. Freud observó que estos podían ser reales o fantaseados, con lo que vislumbró y orientó la búsqueda de sus seguidores, especialmente uno, Abraham, quien reconsideró las etapas pregenitales de la libido en el desarrollo y extrajo nuevas y potentes conclusiones de la dualidad.
La irrealidad de las fantasías en los periodos pregenitales llevó a Abraham a pensar que el superyó y las relaciones edípicas estaban dominadas por tendencias agresivas en los pacientes que no podían realizar duelos, es decir, los pacientes inestables. Aún no había logrado afianzar en su cuerpo teórico el peso de la dualidad instintos de vida y muerte cuando escribió el decisivo “Breve estudio del desarrollo de la libido a la luz de los trastornos mentales”. Sin embargo, describió que, cuando no se atraviesa la zona anal uno del desarrollo, la tendencia desintegrativa arrasa rápidamente lo construido y es una garantía de la imposibilidad de duelar. Lo central es que estableció en ese pasaje, de la zona anal uno a la anal dos, el eje entre la estabilidad e inestabilidad mental, dando un respiro y una base a la psicopatología psicoanalítica renovada.
Su analizada, Melanie Klein, tomó la posta tras la muerte temprana de Abraham y por las calles de aquella interesante década de Weimar transformó la dualidad freudiana/abrahamiana en la teoría de las posiciones. Sumó el aporte que su maestro no pudo elaborar y centró en el instinto de muerte y la elaboración de un superyó temprano el pasaje de la posición inestable a la estable. Como Freud en Duelo y melancolía y Abraham en el paso de la zona anal uno a la dos, ella establecía una posición inestable en la que incluyó todos los logros del psicoanálisis, la sexualidad infantil, la dualidad pulsional Eros/Tánatos, el pasaje de la inestabilidad a la estabilidad, el complejo de Edipo y el superyó; incluyó todo en la posición esquizoparanoide y su pasaje a la posición depresiva.
No tardó en llegar la idea de que las posiciones son dos bloques estables-inestables pero que pueden convivir en la misma persona. Así Bion instituyó la PPP (parte psicótica de la personalidad) y la PNP (parte no psicótica). Conceptos ulteriores como la oscilación de las posiciones como modo dinámico permanente del pensar y momentos estables e inestables profundizaron la idea de que el duelo es una función permanente en el descubrimiento de la verdad. Otros autores, como Meltzer, centraron este mismo problema en el estudio de la negación de las ansiedades depresivas en la manía, realizando un estudio sin igual de psicopatología sexual en su aún vigente Estados sexuales de la mente.






