Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

Introducción

En los últimos años, particularmente en la última década en nuestro país, el diseño[1] ha alcanzado un desarrollo significativo en la escena pública, volviéndose protagonista de la cultura visual y material contemporánea, debido a su creciente participación en la oferta de bienes y servicios que integran el mercado, alcanzando, al mismo tiempo, una creciente intervención en la vida cotidiana.

De este modo, analizar la práctica del diseño sugiere pensarla en relación a su constitución como disciplina moderna nacida a la luz de la construcción de discursos diversos en torno a su propia especificidad. Al mismo tiempo, la figura del diseñador ha ido construyendo su perfil en relación a esta constitución de la disciplina como campo de saberes, en función del cual este se inserta como profesional.

Así, el propósito de este estudio fue orientado a analizar la figura del diseñador industrial, su perfil como profesional inserto en un mercado para el cual, todavía, la presencia del diseñador debe ser justificada. De esta manera, este trabajo buscó comprender no sólo la formación profesional de los diseñadores industriales, a partir de un análisis histórico de la conformación de esta actividad –devenida en disciplina ante la necesidad de formación profesional específica vinculada a la “producción de la forma” de los objetos en un contexto de industrialización–, sino que también se orientó a analizar la vinculación de esta formación con el “mundo laboral”.

De este modo, la pregunta problema que orientó esta investigación apunta a comprender cómo se configura la inserción laboral de los diseñadores industriales a partir de indagar en sus propias experiencias profesionales, esto es, su participación en el escenario productivo, de modo de poder interpretar cómo se constituyen sus diferentes perfiles e identidades profesionales, buscando articular así la instancia disciplinaria de formación con una participación específica en los procesos productivos.

En función de esa instancia es que busqué responder ciertos interrogantes: ¿cómo se insertan laboralmente los diseñadores industriales? ¿Cómo construyen sus recorridos profesionales? ¿Cómo configuran sus perfiles e identidades profesionales a la luz de esa inserción? Para dar cuenta de una cuestión ciertamente significativa: ¿en qué medida podemos plantear una articulación entre la formación y el desarrollo de los perfiles profesionales que construyen los diseñadores industriales en relación a su inserción laboral? La posibilidad de dar cuenta de ellos se enmarcó en la instancia de poder comprender cómo se constituye la figura del diseñador industrial, a la luz de una formación disciplinar definida y redefinida en contextos divergentes, que amplía su diversidad de acción en función de las demandas de un mercado cambiante.

Esta investigación se propuso, de este modo, ampliar los análisis del campo del Diseño Industrial en Argentina, llevando adelante no sólo un mayor desarrollo teórico en relación a él, sino también buscando dar cuenta de la perspectiva subjetiva de los protagonistas de la producción de diseño industrial, a fin de comprender la configuración de sus perfiles e identidades profesionales, vinculados a la dinámica de su inserción laboral.

Cabe destacar que el poder interiorizarme en una problemática escasamente abordada, por no decir ciertamente desconocida, para las Ciencias Sociales en general[2], y la Sociología en particular, permitió dar luz a una cuestión que en sí misma encierra cierta contradicción: al suponer que nos encontramos ante un fenómeno social cada vez más reconocido como es el diseño, pero ante el cual sus profesionales aún deben dar cuenta de sus propias competencias. Cuestión que plantea una cierta indefinición del objeto, una suposición de reconocimientos que parecen no ser tales, o mejor dicho, de construcciones identitarias que buscan ser mayormente reconocidas en su propia definición y delimitación.

Es importante mencionar que esta investigación fue concebida a partir del desarrollo de mi tesis de Maestría sobre el estudio del diseño independiente en la Ciudad de Buenos Aires, la cual me permitió explorar un tema ciertamente actual[3] y mayormente desconocido para el área de las Ciencias Sociales. En ese marco comencé a analizar la figura del diseñador independiente de objetos como un nuevo trabajador cultural, a partir de una configuración subjetiva atravesada por instancias laborales, productivas, económicas, sociales y culturales. Es decir, si bien el estudio que llevé a cabo para la tesis de Maestría fue abordado desde una dimensión cultural, pude ver, a partir de esta investigación, que el análisis de la figura del diseñador independiente requería de un enfoque multidimensional; no podía ser contemplado únicamente desde lo cultural, sino que debía abarcar nuevas áreas de estudio, como la laboral y la propiamente diseñística para dar cuenta de su constitución. Así, ese trabajo me permitió acercarme inicialmente a los estudios del Diseño, a partir de lo cual me interesé por indagar la propia constitución de una disciplina específica: el Diseño Industrial.

En relación a esta disciplina es importante mencionar que ya para mi tesis de Maestría realicé entrevistas a ‘diseñadores’ y ‘no diseñadores’ que autogestionaban emprendimientos de objetos de diseño[4]. Para el caso de los entrevistados ‘diseñadores’ realicé entrevistas a diseñadores industriales, y en función de esto, comencé a delinear el objeto de estudio de la investigación que daría lugar a mi tesis doctoral, basada específicamente en esta profesión, que, comenzaba a pensar, aún no contaba con un reconocimiento social acorde a la imbricación altamente significativa que percibía que mantenía con la cultura y la sociedad.

Es así que al decidir delimitar la unidad de análisis para este trabajo, me orienté por esa figura que presentaba un interés particular: siendo un profesional cuya formación en Diseño Industrial lo habilita, tal como su nombre lo indicaba, para participar en procesos industriales, se insertaba en emprendimientos autogestionados. Esto daba lugar, entonces, a una incipiente hipótesis, a partir de la cual sostenía que la escasez de demanda de diseñadores industriales por parte de la industria nacional generaba una proliferación de ese tipo de emprendimientos independientes. En función de ello, me propuse abordar la investigación desde una perspectiva laboral, cultural, y también desde los estudios del diseño, a fin de dar cuenta desde una mirada integral de esos campos diversos, la propia constitución del diseñador industrial como profesional y sus posibilidades de inserción en el mercado.

De este modo, busqué indagar específicamente a los diseñadores industriales egresados de la Universidad de Buenos Aires, a fin de analizar su inserción laboral en el período que abarca desde 1990 a 2010.

En cuanto a la unidad de análisis, se decidió hacer este recorte de casos a estudiar, fundamentalmente, debido a las limitaciones que podría generar un abordaje que incluyera una muestra conformada por diseñadores de todas las universidades nacionales, tanto en términos geográficos, temporales o económicos, que podrían poner en riesgo la propia factibilidad de la investigación. Además, el profesional formado en Diseño Industrial de esta Universidad es ciertamente reconocido dentro de este campo[5], lo cual generó interés por abordarlo.

En cuanto a la delimitación temporal, el período abordado comprende desde 1990 hasta 2010, debido a que es en 1990 cuando comienzan a insertarse los primeros graduados en Diseño Industrial de la UBA –carrera creada en 1984–, y el año 2010 se marcó como recorte de tiempo que remite a la actualidad. A su vez, en ese año concluyó una década ciertamente significativa para la actividad del diseño, como fueron los años 2000, momento de gran desarrollo y proliferación de numerosos emprendimientos vinculados a esa actividad, que la instalaron en un plano de mayor visibilidad pública y reconocimiento social.

Ahora bien, para poder dar cuenta de los objetivos planteados, este trabajo se basó, metodológicamente, en un abordaje cualitativo, con el propósito de captar las experiencias subjetivas vinculadas a la inserción laboral y construcción de perfiles e identidades profesionales, a partir de los propios relatos de sus protagonistas, los diseñadores industriales. De este modo, se trabajó en base a entrevistas en profundidad realizadas a estos egresados, con el objetivo de interpretar sus experiencias laborales así como las propias trayectorias recorridas en términos de desempeño profesional. Esto permitió comprender, desde una mirada integradora, la constitución disciplinaria inherente a su formación, así como su vínculo con el posterior desarrollo de la práctica activa en su desempeño profesional.

En relación al trabajo de campo mencionado, se realizaron 25 entrevistas en profundidad a diseñadores industriales egresados de la UBA durante el período señalado. Cabe aclarar que la mayoría de los entrevistados estuvo constituida por profesionales independientes, mientras que una minoría trabajaba para empresas en relación de dependencia. En relación a estos últimos, es preciso mencionar que tanto la dificultad de contactarlos o mismo de encontrarlos, es decir, de encontrar diseñadores industriales que trabajen en la industria –lo cual remite al planteo mismo de la hipótesis de trabajo–, dio lugar a esta distribución de casos[6].

Cabe destacar, en relación a esto, que se trabajó en función de un muestreo teórico, partiendo de casos iniciales seleccionados por criterios determinados (modo intencional de selección) y finalizando el trabajo de campo alcanzada la instancia de saturación teórica. En cuanto al período de relevamiento, las entrevistas fueron realizadas entre noviembre de 2010 y julio de 2011, y las entrevistas a informantes especiales y observaciones fueron realizadas en el año 2012.

En función de la construcción de este objeto, esta investigación buscó analizar esa figura profesional a la luz de una disciplina cuya constitución se enmarca en una historia de múltiples discursos, que convergen –y divergen– en su propio devenir. Hago hincapié en la profesión porque no es una cuestión menor, dado que su constitución histórica, desde su concepción como servicio en relación a la industria y a la sociedad, tiene lugar hacia mediados del siglo XX en adelante. Esta consolidación y mayor posicionamiento de la profesión en el mercado y en la sociedad, evidenciada principalmente en Europa y EE. UU. hacia los años cuarenta, posteriormente tiene lugar en Argentina, dada la incorporación tardía de la industrialización en nuestro país, así como de la inclusión de la enseñanza de esta disciplina en las universidades nacionales. Esta cuestión dará lugar a una postergada incorporación del diseñador en la industria, en los procesos productivos y en la sociedad, que alcanza una inserción más visible y relevante socialmente hacia el nuevo milenio, pero aún con un dilema por resolver: cómo lograr un mayor reconocimiento de los diseñadores industriales por parte de la industria argentina y, en función de esto, una efectiva incorporación a ella. Sin dudas, aún se debate la escasez de conocimiento acerca de la formación de estos profesionales, así como la ‘utilidad’ del diseño industrial en el sistema productivo, específicamente con respecto a las empresas nacionales.

De este modo, y a fin de analizar las modalidades de inserción laboral de los diseñadores industriales, me propuse indagar sus perfiles profesionales, en torno a los cuales se configuraba su participación en el mercado. Perfiles ciertamente complejizados y diversificados a la luz de las transformaciones de la sociedad en las últimas décadas, que volverían complejo el campo de inserción profesional del Diseño Industrial.

Finalmente, considero que a partir de la realización de esta investigación me propuse contribuir con aportes teóricos y empíricos al conocimiento sobre la actividad de los diseñadores industriales, su efectiva inserción en el mercado de bienes y servicios, así como su incidencia y participación en los diferentes sectores productivos de la sociedad.

El primer capítulo de este trabajo analiza el estado de la cuestión vinculado al tema específico de la producción de diseño industrial, partiendo desde los autores que delinearon los principios de esta disciplina hasta las múltiples contribuciones teóricas en materia de diseño que dieron lugar a los procesos de construcción de la propia disciplina. En relación a esto, analizo las contribuciones provenientes de los estudios culturales, que si bien dan cuenta de la relevancia del diseño en la sociedad y la cultura, parten de un enfoque más centralizado en su análisis como industria cultural, cuestión que planteo como ciertamente fragmentaria, dado que no contempla la visión integral del diseño, como sí lo efectúan los estudios propiamente diseñísticos.

También analizo, en ese capítulo, los enfoques propios del campo de la Sociología de las profesiones y los estudios socio-laborales, en función de los cuales me remito a los autores que han abordado temáticas vinculadas al desempeño profesional, los perfiles profesionales o incluso la inserción laboral, a la luz de una formación educativa específica. También son contemplados aquellos trabajos que analizan los procesos de construcción de las identidades y subjetividades, en relación a la participación de los individuos en el mercado laboral, o en función de la integración o pertenencia a un grupo social y profesional. La cuestión del reconocimiento es analizada por estos autores de manera articulada a la construcción identitaria, centrada principalmente en la identidad profesional.

En el segundo capítulo analizo, a partir de un recorrido histórico, partiendo del período de inicio del proceso de industrialización en Occidente, específicamente con la Revolución Industrial, los orígenes mismos de la actividad del diseño. Por entonces emerge la figura del diseñador como aquel sujeto idóneo capaz de dar forma (entendida como lo bello, la forma bella) a los objetos producidos por la máquina, incapaz de dar forma a los objetos tal como lo hacía el artesano. Así, la figura del diseñador comenzaría a oponerse a la del artesano, y sus prácticas devendrían instancias ciertamente divergentes, en tanto que una remitía a la producción manual y la otra, a la meramente industrial. Esta cuestión, que podríamos decir que continúa al día de hoy, supone los lineamientos iniciales de la práctica del diseño, la cual en su propio origen, como planteo en ese capítulo, es conformada en relación al arte, a la artesanía y las denominadas artes aplicadas. Será el proceso de construcción que seguirá de ahí en más del diseño como práctica inherente a la producción de objetos industriales, lo que irá forjando y surcando el camino hasta alcanzar su desarrollo disciplinar. En función de este recorrido se analizan las acciones de los movimientos surgidos al calor de las discusiones por el tema de la forma del objeto, instancia que, como menciono, dio lugar a la conformación de la propia práctica en términos mayormente específicos.

Así, en el tercer capítulo se aborda la cuestión de la inicial formación vinculada al Diseño, en relación a dos escuelas pioneras en la enseñanza de esta actividad. Por un lado, se analiza el caso de la Bauhaus, centro fundante en materia de construcción de los principios de la disciplina. Sus etapas, sus acciones, sus principios e ideas son analizados en función de comprender los orígenes mismos de esa formación. Los propios vaivenes de la Bauhaus en cuanto a la orientación impartida delimitarán también su mayor o menor imbricación con la producción industrial, cuestión que es discutida al día de hoy. Posteriormente, se trabaja el caso de la Hochschule für Gestaltung de Ulm, otro centro pionero que, bajo el ala teórica de Tomás Maldonado, concibe los lineamientos fundamentales que posicionan el estudio del diseño en íntima articulación con la industria, y no ya con la praxis artística, como planteara la Bauhaus en sus comienzos. La cuestión de pensar el Diseño en sus términos específicos, autónomos tanto del Arte como de la Arquitectura, será fundamental para pensar los principios de su disciplina como un campo propio de saberes, más allá de las intervenciones o imbricaciones que pueda suponer la convergencia de las disciplinas proyectuales.

En el cuarto capítulo planteo, ya en la escena local, los inicios de la actividad del diseño en Argentina, altamente emparentados con la creación del Movimiento de Arte Concreto Invención y la figura de Tomás Maldonado, entre otros artistas. Pero destaco el carácter pionero de este artista-intelectual en el sentido de captar en los años cuarenta –en concordancia con las vanguardias europeas de arte concreto, o vinculadas al constructivismo ruso y neoplasticismo holandés– la relevancia del diseño como práctica inserta en la cultura y al servicio de lo social en el entorno de la vida cotidiana. A su vez, se analizan los inicios de esta actividad de la mano de otros diseñadores pioneros que marcaron ‘hitos’ de la disciplina en la producción nacional, como los que produjeron el BKF[7] y el Magiclick. En este contexto, se plantea la inicial actividad del diseño industrial en el país hacia los años cuarenta, la cual dio lugar a una activa participación de numerosos diseñadores en la proyección de diversos productos de uso cotidiano, tanto en el marco de trabajos para empresas como bajo la forma de la autoproducción o participando en estudios de diseño. Se analizan, en relación a este contexto, casos de diseño en empresas nacionales, como el de la firma SIAM, pionera en integrar servicios de diseño en la industria en Argentina. A partir de ello, se buscó comprender la relevancia de la actividad en el desarrollo productivo industrial para dar cuenta de los condicionantes de la participación de los diseñadores en ese sector. Esta intensa actividad del diseño tuvo su período de apogeo en los años sesenta, momento de un significativo desarrollo productivo, tecnológico, industrial, artístico y cultural en nuestro país. Si bien continuó en los años setenta, este impulso dado al diseño en la industria se vio altamente afectado a causa de la dictadura iniciada en 1976, que provocó una disminución notable de esta actividad.

A su vez, en el quinto capítulo, y en relación a esos inicios del desarrollo del campo profesional del Diseño Industrial en el país, se plantea la temprana enseñanza de la disciplina en universidades nacionales. Destaco, en este punto, el carácter pionero de centros de enseñanza del Diseño Industrial como la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, y la Universidad Nacional de La Plata, en Buenos Aires, con la creación de los primeros Departamentos de Diseño, en 1958 y 1962, respectivamente. También analizo el caso de la Universidad Nacional de Rosario, en el marco de la cual fue creado el primer Instituto de Diseño Industrial, hecho comprendido como instancia también fundante, además de las ya mencionadas, de la disciplina en el país.

Así, el recorrido que parte desde 1948 –momento clave para el inicio del Diseño en Argentina– hasta la creación de las carreras de Diseño Gráfico y Diseño Industrial en 1984, en la Universidad de Buenos Aires, permite comprender los antecedentes históricos de esta formación. Planteo, a su vez, en relación a esta conformación disciplinar dada por los primeros Departamentos de Diseño en universidades nacionales, la institucionalización de la actividad, esto es, su inscripción en centros o asociaciones para su promoción y desarrollo, como el Centro de Investigación del Diseño Industrial (CIDI) –en el marco del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)–, la Asociación de Diseñadores Industriales de Argentina (ADIA) y el Centro de Arte y Comunicación (CAyC).

En este marco contextual, se analiza la creación de la carrera de Diseño Industrial en la Universidad de Buenos Aires, sus condiciones de emergencia, sus planteos, sus objetivos en relación a la formación de sus alumnos, a fin de construir un perfil profesional –o mejor dicho, perfiles profesionales– acorde a las necesidades específicas de la industria, así como de los diferentes sectores productivos, de la vida cotidiana y la sociedad en su conjunto.

En relación a esta conformación disciplinar en el entorno de esta Universidad, se analizan las percepciones y visiones de sus egresados con respecto a la formación y a las posibilidades de inserción laboral que ofrece. Con respecto a esto, se pone en evidencia la definición misma de la concepción disciplinar concebida a la luz del proceso de industrialización, en torno a la cual la visión fundante de la disciplina fue orientada a la producción industrial, y que, dada la divergencia entre el contexto productivo nacional –con preeminencia de un perfil agroexportador– y el europeo –de consolidada industrialización–, es puesta en revisión. Esto constituye en sí una clave para comprender los procesos que dieron lugar a la redefinición de la disciplina, en función de la cual se generó una diversidad de perfiles profesionales que atañen al diseñador industrial, cuestión que se afianza en la última década (años 2000).

En el sexto capítulo se analiza específicamente la inserción laboral de los diseñadores industriales egresados de la UBA en el período referente a los años noventa. Se buscó comprender, a la luz de su formación profesional, las posibilidades de acceso al mercado laboral que se presentaban a los egresados, las cuales, en esos años, reflejaban cierta limitación. Esto a causa del deterioro industrial que predominaba en el país por la implementación de políticas neoliberales y también debido a la novedad de la carrera, que implicaba un desconocimiento de la figura y potencial del diseñador para la industria, conduciendo a los egresados a iniciar un camino de ‘autogestión’ en el sentido de la construcción de sus trayectorias profesionales iniciales. Esto, de alguna manera, incidió en el desarrollo y la puesta en escena de perfiles profesionales diversos, excediendo el mero campo de producción industrial como área de inserción, para el cual inicialmente –e históricamente– el diseñador industrial fue formado, como se plantea en el capítulo cinco. En ese contexto, se analiza la inicial redefinición de la disciplina, específicamente en la Universidad de Buenos Aires, lo cual acentuó el proceso de diversificación de los perfiles profesionales, generado al calor de la escasez de inserción de diseñadores en la industria y del modelo de reestructuración laboral que tiene lugar en los años noventa. Se analiza el esquema de desarrollo del campo del Diseño Industrial, en el cual juegan los diversos actores que lo conforman.

En el séptimo capítulo se analiza la inserción laboral de estos profesionales en un contexto de mayor difusión y visibilidad del diseño en la escena pública, específicamente a partir de 2001 en el país. En relación a esta mayor actividad del diseño se plantean los perfiles profesionales diferenciados que se desarrollan a la luz de la redefinición de la disciplina. Se analizan, así, los diferentes perfiles que conforman el repertorio de acción del diseñador: orientado a la industria, independiente (en estudio, free lance, autoproductor y diseño ‘de autor’) y docente-investigador, vinculado a un área académico-institucional. Si bien los primeros cuatro perfiles están presentes desde los propios inicios de la actividad en el país –años cuarenta y cincuenta–, mientras que los dos últimos se vuelven más visibles a partir del año 2000, todos son analizados de manera conjunta, excediendo un período de acción específico. Es por esto que son desarrollados en el mismo capítulo, dando cuenta de las diferentes experiencias de los entrevistados en función de estos ámbitos diversos de inserción.

Particularmente, en relación a la inserción en la industria, se busca comprender las posibilidades de acceso del diseñador en este sector, así como las dificultades que se presentan. Esta cuestión es relevante si se tiene en cuenta la propia intervención del diseño industrial, desde su concepción moderna, fundante y legitimada que sostiene la necesidad de vincular esta disciplina, y con ella, a los propios diseñadores, con la industria y los procesos de producción industrial. A su vez, interesa indagar, en relación a los otros perfiles, aquellos vinculados al trabajo ‘independiente’, la mayor elección de estos profesionales por modalidades de tipo ‘autogestionadas’, que generan una ruptura con el espacio tradicional de inserción profesional, que es la industria. La hipótesis de este trabajo tuvo su correlato en esta instancia: una mayor elección por trabajos autogestionados devino, sin dudas, de una escasez de participación en la industria, pero, y esto fue ciertamente importante al momento del análisis de la inserción laboral, no como única causa.

En este contexto de mayor desarrollo y difusión del diseño en la década del 2000, se analiza la reconfiguración del campo del Diseño Industrial, las posiciones de los diferentes actores en juego, y sus luchas en función de obtener el objeto –reconocimiento simbólico y económico, así como legitimidad–. La mayor intervención de los diferentes actores generó mayor dinamismo en el campo, así como principalmente la habilitación de una práctica ‘vieja’, ahora repuesta en un contexto de crisis económica y posterior reactivación de la producción nacional: la autoproducción. Esta práctica, junto con la puesta en escena de numerosos estudios de diseño independiente, pasaron a configurar los perfiles mayormente elegibles por estos profesionales, lo cual afirma esta nueva concepción disciplinar: la diversidad de acción del diseñador industrial. Esto incide en el devenir de su propia construcción identitaria, cuestión que es analizada en el octavo y último capítulo.

Finalmente, en el octavo capítulo se analizan las instancias constitutivas de la figura del diseñador industrial como profesional, como son el reconocimiento y la identidad. Estas son analizadas en torno a diversas cuestiones que atañen a la construcción de esa figura: la vinculación que se plantea con respecto a las disciplinas de las Artes, la Arquitectura o la Ingeniería; la diversidad de acción que atraviesa al diseñador y lo constituye como un actor con un perfil ‘múltiple’; la individualización que, en un punto, atraviesa a este grupo profesional; la instancia de valoración que supone la labor del diseñador industrial en el mercado y la constitución de espacios de legitimación de saberes y competencias, así como de ‘prestigio’ social y profesional de estos egresados, a partir de la conformación de los concursos.

Si bien se plantea un mayor reconocimiento de esta figura hacia los años 2000, de mayor intervención del diseño en la escena pública, aquel no es ciertamente pleno, en el sentido de que esta figura alcanza reconocimiento en su dimensión ‘independiente’, la más difundida en la sociedad, pero en función de lo cual no se alcanza a percibir el potencial ‘real’ del diseñador como profesional, al servicio de la industria, del mercado, de los diferentes sectores productivos, de la cultura y la sociedad. Figura imprecisa –aún sostenida por discursos performativos diversos, antagónicos–, busca ser mayormente reconocida en este entramado complejo.

Así, la vinculación con las disciplinas de Arquitectura e Ingeniería, genera un efecto en el propio reconocimiento de los diseñadores industriales, tanto positivo como negativo, que evidencia una mayor complejidad en la propia construcción de la identidad profesional de estos egresados. A su vez, la presencia de los diferentes perfiles profesionales en el repertorio de acción del diseñador da cuenta de la ausencia de especialización o especificidad de la propia disciplina, cuestión que incide también en la dimensión identitaria del profesional.

De este modo, se busca comprender y analizar los procesos que dieron lugar a la configuración en términos identitarios de identificación y reconocimiento en relación al perfil profesional, así como al campo de acción en referencia a “otros”: clientes, empresarios, instituciones, sociedad, otros profesionales, así como a sus proyecciones y deseos.

En función de los propios discursos y relatos de los actores, se analiza este campo complejo y múltiple de acción, el cual es comprendido a la luz de luchas y prácticas diversas, en términos de poder construir caminos más consolidados para el desempeño e inserción de estos profesionales en el mercado.


  1. Quisiera aclarar que a lo largo de este trabajo me referiré al diseño en dos sentidos: el Diseño (con mayúscula) referido al campo disciplinar fundante, que integra a las diversas disciplinas que lo componen, como ser el Diseño Industrial, el Diseño Gráfico, el Diseño de Indumentaria y Textil, entre otros, también constituidos en sí mismos como campos propios de saberes, devenidos una profesión; y a su vez, el diseño (con minúsculas) que remite a la práctica o actividad específica de proyectación, relacionada con la propia disciplina, pero referida a la acción misma de diseñar. Es decir que por Diseño Industrial considero la disciplina, la profesión emanada del campo del Diseño, mientras que por diseño industrial comprendo la práctica de proyectación de bienes y objetos de uso cotidiano. En relación a esto, es preciso mencionar que este trabajo comprende el análisis de la configuración laboral de los diseñadores industriales, a la luz de una profesión especifica, el Diseño Industrial, con lo cual no son contempladas las demás disciplinas que integran el campo del Diseño, como ser Diseño Gráfico o Diseño de Indumentaria, si bien imbricadas o atravesadas por la práctica de la proyectación, difieren en sus objetivos u objetos de estudio.
  2. Si bien hay una serie de estudios provenientes del campo de las Ciencias Sociales referidos al diseño de bienes, ellos se basan en su mayoría en estudios sobre Diseño/diseñadores de indumentaria (Joly, 2009; Miguel, 2008, 2010; Guerschman, 2009, 2010; entre otros autores), o sobre la constitución de la disciplina del Diseño Gráfico (Devalle, 2009), con lo cual se evidencia una escasez de investigaciones vinculadas al diseño de objetos, específicamente de Diseño Industrial, instancia que buscó ser ampliada a partir de la investigación que dio lugar al presente trabajo.
  3. Si bien el diseño independiente como práctica visible en la Ciudad de Buenos Aires, y específicamente en el barrio de Palermo, tuvo sus inicios hacia principios de 2000, en el momento en que inicié este trabajo, hacia 2006, se presentaba como un fenómeno en crecimiento, cuyo interés remitía a una nueva configuración estética que se instalaba en el espacio público urbano, a partir de prácticas productivas, como las ferias de diseño independiente, cuya visibilidad social comenzó a tener lugar a partir de la crisis de 2001 y la posterior reactivación económica de 2003 en adelante.
  4. Realicé entrevistas a seis diseñadores industriales formados en la Universidad de Buenos Aires, y a 12 emprendedores, provenientes de diversas formaciones y oficios (artes, arquitectura, orfebrería, técnico industrial, manualidades, costura, entre otros), todos productores de objetos de diseño enmarcados en emprendimientos autogestionados, creados a partir de 2001.
  5. Información obtenida a partir de entrevistas a informantes especiales de diversas instituciones vinculadas al Diseño Industrial.
  6. En relación al abordaje metodológico, y específicamente al proceso de selección de casos, este será desarrollado en mayor profundidad en el primer capítulo de este trabajo.
  7. El sillón “BKF”, como veremos más adelante, específicamente en el capítulo 4, constituye un hito en el campo del Diseño en Argentina por ser considerado el primer producto –o mejor dicho, mobiliario– de diseño en el país.


Deja un comentario