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Conclusiones generales

Es conveniente considerar, en esta p谩gina final, tanto una revisi贸n sin贸ptica de las conclusiones alcanzadas en cada uno de los cap铆tulos como las posibles proyecciones futuras de la tarea aqu铆 emprendida, lo que me permitir谩 referirme de manera ordenada a las diferentes secciones de este trabajo.

En el 搂1, la distinci贸n entre 鈥渙bjeto transcendental鈥, 鈥渃osa en s铆鈥 y 鈥渘o煤meno鈥 se tornaba necesaria, por un lado, si quer铆amos evitar la habitual equiparaci贸n de estos tres conceptos sobre los que al menos deb铆amos preguntarnos si no cumpl铆an diferentes papeles en el contexto de la CRP, y, por otro, si pretend铆amos que el concepto de 鈥渘o煤meno鈥 era la clave para explicar el tr谩nsito de la Anal铆tica Transcendental a la Dial茅ctica Transcendental (concepto que, por lo dem谩s, a diferencia de los conceptos de 鈥渃osa en s铆鈥 y 鈥渙bjeto transcendental鈥 ten铆a su primera ocurrencia s贸lo hacia el final de la Anal铆tica Transcendental). Dicha distinci贸n otorgaba al concepto de 鈥渘o煤meno鈥 una mayor extensi贸n que a los conceptos de 鈥渙bjeto transcendental鈥 y 鈥渃osa en s铆鈥, sin reducir por ello la significaci贸n de los 煤ltimos a la del primero: al discriminar, en la segunda edici贸n de la CRP, entre un sentido negativo y uno positivo del 鈥渘o煤meno鈥, el sentido negativo se pod铆a distinguir del concepto de 鈥渙bjeto transcendental鈥 (al ser ambos objetos indeterminados) tan s贸lo porque 茅ste hab铆a sido caracterizado como un objeto determinable por la forma de nuestra intuici贸n, mientras que aqu茅l hab铆a sido caracterizado como un objeto no determinable. Otro tanto ocurr铆a al distinguir el sentido positivo del 鈥渘o煤meno鈥 del concepto de 鈥渃osa en s铆鈥: el car谩cter de concepto de un objeto posible, determinable por una intuici贸n no sensible (aunque no por ello menos desconocido) es no contradictorio, pero al no contar los hombres con otra intuici贸n que la sensible, su posibilidad s贸lo puede ser postulada problem谩ticamente (lo que es distinto a considerar que se puede conocer por meros conceptos una cosa en s铆, esto es, un objeto determinado por una forma de intuici贸n diferente de la sensible). Esta primera distinci贸n resultaba todav铆a insuficiente, pues no aportaba elementos decisivos que nos permitieran afirmar de manera taxativa que el 鈥渘o煤meno鈥 no era simplemente un concepto gen茅rico que abarcara las definiciones m谩s espec铆ficas de 鈥渙bjeto transcendental鈥 y 鈥渃osa en s铆鈥. Ello no obstante, nos proporcion贸 las definiciones nominales necesarias para encarar la investigaci贸n subsiguiente.

La misma distinci贸n explicaba de una manera satisfactoria, en el 搂2, el tr谩nsito de la Anal铆tica Transcendental a la Dial茅ctica Transcendental, justificando la necesidad de la Dial茅ctica en el contexto de la CRP (necesidad puesta en duda por diversos comentaristas, como he tenido oportunidad de indicar). La caracterizaci贸n kantiana del no煤meno en los t茅rminos de un concepto problem谩tico (CRP A54-5/B310) nos mostr贸 que esta 煤ltima noci贸n inclu铆a la de concepto l铆mite, y que un conocimiento acabado de los l铆mites de nuestra raz贸n, en este sentido, coincid铆a con el reconocimiento de una funci贸n peculiar de los noumena como Grenzlinie que separa la experiencia posible de la ilusi贸n transcendental. El no煤meno as铆 descrito coincid铆a con la identificaci贸n kantiana de los noumena con entia rationis, aunque todav铆a era necesaria una distinci贸n ulterior: la distinci贸n entre entia rationis ratiocinantis (Gedankendinge) y entia rationis ratiocinatae (Vernunftwesen), identificando a los primeros con objetos pensados caprichosamente, y a los segundos con las ideas transcendentales, por lo que s贸lo estos 煤ltimos pod铆an ser puestos como fundamento problem谩tico de la conexi贸n de las cosas en el mundo sensible (cf. CRP A681/B709).

La caracterizaci贸n de los entia rationis ratiocinatae, ofrecida en el 搂2, nos permiti贸 explicar de una manera satisfactoria, en el 搂3, la funci贸n peculiar del analogon de un esquema transcendental como un 鈥渙bjeto en la idea鈥. Las ideas transcendentales eran entia rationis ratiocinatae porque tales conceptos de la raz贸n pura sobrepasaban los l铆mites de toda experiencia necesariamente, por la naturaleza de la raz贸n misma, y no por un capricho arbitrario (CRP B384, supra). Ello explicaba que si bien la expresi贸n 鈥渙bjeto en la idea鈥 deb铆a ser entendida en el sentido restrictivo del analogon de un esquema transcendental (i.e., en el sentido de una representaci贸n a la que no se le otorga objeto alguno y que s贸lo sirve para representarnos objetos de la experiencia posible en su unidad sistem谩tica; CRP A670/B698), tal restricci贸n no obstaba para que la necesidad subjetiva por la que nuestra raz贸n se ve inevitablemente impelida a suponer un 鈥渙bjeto en la idea鈥 tuviera una funci贸n leg铆tima, aunque meramente regulativa. Esta funci贸n debi贸 ser distinguida, adem谩s, de lo que Kant entiende por 鈥渃onocimiento por analog铆a鈥, para no ser completamente equiparada a un mero error de subrepci贸n metaf铆sica (i.e., la confusi贸n de lo que es sensible con aquello que pertenece al entendimiento).

En el 搂4, la ejemplificaci贸n de la funci贸n del analogon en el contexto de los paralogismos de la raz贸n pura advierte sobre un t贸pico no debidamente considerado en los estudios sobre psicolog铆a kantiana: ninguno de los valiosos trabajos que he podido cotejar[1] considera necesario el explicar la funci贸n positiva que el analogon de la idea de alma viene a cumplir al posibilitar la unidad completa del entendimiento en lo que hace a la sistematizaci贸n del conocimiento de los fen贸menos del sentido interno (lo que constituye, por s铆 mismo un posible programa de trabajo). El cap铆tulo en cuesti贸n es s贸lo una aproximaci贸n a la explicaci贸n de dicha funci贸n, en la que se muestra, primeramente, que el sujeto transcendental producto de la aplicaci贸n de las funciones l贸gicas de las categor铆as a la idea de alma (analogon) no debe ser confundido con el objeto transcendental, correlato l贸gico de la unidad transcendental de la apercepci贸n. Al mismo tiempo, y en segundo lugar, se destaca que la suposici贸n inevitable de este 鈥渟ujeto transcendental鈥 es enteramente leg铆tima en tanto nos permita deducir los fen贸menos internos del alma unos de otros en conformidad con la idea de alma (en lugar de derivarlos deductivamente de dicha idea), puesto que de ese modo no se incurre en la hip贸stasis del sujeto transcendental como un efectivo objeto cognoscible mediante las funciones l贸gicas de las categor铆as (es decir, una cosa en s铆 cognoscible por meros conceptos), de las que se derivar铆an sof铆sticamente todos los elementos de la doctrina pura del alma.

Al considerar el recorrido transitado se constata que el an谩lisis conceptual emprendido consisti贸 en una sostenida caracterizaci贸n y an谩lisis de las notas del concepto de 鈥渘o煤meno鈥, y que su diferenciaci贸n de los conceptos de 鈥渙bjeto transcendental鈥 y 鈥渃osa en s铆鈥 fue tan s贸lo el paso previo necesario para alcanzar la distinci贸n de dicho concepto, mediante el cual se pod铆a explicar el tr谩nsito de la Anal铆tica Transcendental a la Dial茅ctica Transcendental, as铆 como la naturaleza y funci贸n del analogon de un esquema transcendental, el objeto supuesto necesariamente (aunque dicha necesidad s贸lo fuera subjetiva) en una idea transcendental, un tipo de ens rationis peculiar 鈥揹istinguible de las meras criaturas del pensamiento- que cae bajo la caracterizaci贸n de un tipo espec铆fico de noumena, y que a su vez debe distinguirse de otros entia rationis ratiocinatae, las ideas pr谩cticas. El an谩lisis conceptual, as铆 como la procura de definiciones nominales, se revela de este modo como una elecci贸n metodol贸gica adecuada que nos permiti贸 caracterizar no s贸lo la naturaleza y funci贸n del analogon de un esquema transcendental, sino su interconexi贸n con otros conceptos fundamentales del acervo cr铆tico.

Cabe destacar, finalmente, que el trabajo realizado abre tanto la posibilidad de reconsiderar discusiones exeg茅ticas de larga data entre los estudiosos del proyecto cr铆tico como nuevas l铆neas de investigaci贸n. En efecto, una discusi贸n fundamental en la tradici贸n de los estudios kantianos, a la que s贸lo pude referirme tangencialmente (pues no era estrictamente pertinente a la naturaleza de este trabajo), depende directamente de la distinci贸n o equiparaci贸n de los conceptos discriminados en el 搂1: me refiero al llamado 鈥減roblema de la afecci贸n鈥. El an谩lisis emprendido determin贸 diferentes definiciones nominales para cada uno de los conceptos analizados, que, de ser consideradas correctas, nos autorizan a circunscribir el 鈥減roblema de la afecci贸n鈥 al concepto de 鈥渃osa en s铆鈥, a la vez que permite delimitar los diversos sentidos que la noci贸n de Grund adquiere en la CRP. Al mismo tiempo, la distinci贸n del concepto de 鈥渘o煤meno鈥 y su jerarquizaci贸n con respecto a los concepto de 鈥渙bjeto transcendental鈥 y 鈥渃osa en s铆鈥, de ser aceptada en los t茅rminos establecidos en el 搂2, nos permitir铆a reconsiderar las invectivas contra el concepto de 鈥渃osa en s铆鈥 habituales en la recepci贸n del kantismo (recu茅rdense, por ej., los casos ya mencionados de Lange, 1903: 79 y Natorp, 1912: 199), mostrando que los principales argumentos para prescindir de dicho concepto no implicar铆an, de todos modos, el abandono de la noci贸n de 鈥渃oncepto l铆mite鈥 (que en dicho cap铆tulo caracteric茅 como una nota exclusiva del no煤meno). Por otro lado, ciertas discusiones que s贸lo recientemente han adquirido un particular inter茅s (como, por ejemplo, la posibilidad de un 鈥渆squematismo de la raz贸n鈥), hallan en la caracterizaci贸n del analogon de un esquema transcendental, as铆 como la discriminaci贸n de este concepto del concepto de 鈥渁nalog铆a鈥 emprendidas en el 搂3, una argumentaci贸n que puede tener incidencia en la revisi贸n de las reconstrucciones de un pretendido 鈥渆squematismo de la raz贸n鈥. Finalmente, el estudio de la funci贸n de los analoga de esquemas transcendentales en el contexto de los raciocinios dial茅cticos ilustrada en el 搂4 constituye un 谩rea de trabajo pr谩cticamente vacante. As铆 como se puede reconstruir la funci贸n espec铆fica que cumplir铆a el analogon de un esquema transcendental en el contexto de los paralogismos de la raz贸n pura, del mismo modo el resto de los raciocinios dial茅cticos estudiados por Kant en la Dial茅ctica Transcendental admiten una similar v铆a de indagaci贸n: establecer, por un lado, qu茅 deba entenderse por analoga de las ideas transcendentales de dios y mundo, y c贸mo funcionar铆an dichos analoga en relaci贸n a la inevitable subrepci贸n transcendental a la que es arrastrada la raz贸n al considerar la totalidad incondicionada de las condiciones para un condicionado dado. Espero que mi tarea redunde, al menos, en el fomento de estas interesantes l铆neas de investigaci贸n.


  1. Cf. Ameriks (2000); Klemme (1996); Grier (1993: 257-282); Horstmann (1993: 408-425); Brook (1994); Melnick (2009); Kitcher (1990); Marshall (2010); Powell (1988: 389-414); Proops (2010: 449-495)


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