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Agradecimientos

A mi directora de tesis, Dra. Mariana Chaves. Sin su acompañamiento, compromiso, rigurosidad y generosidad académica esta tesis no hubiera sido posible. Pero tampoco hubiera sido posible sin su confianza, desde el inicio de este largo camino, en que yo podía hacerlo.

A la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires que me permitió, como egresada de esa casa de estudios, cursar de manera gratuita el posgrado. No hubiera podido, en el momento en que inicié mi formación de posgrado, acceder a la maestría de otro modo.

A los directivos, docentes, estudiantes y ex alumnos de la escuela secundaria en que realicé el trabajo de campo. Sin sus puertas abiertas y su disposición a contar y compartir sus experiencias esta tesis no hubiera cobrado forma.

A mis compañerxs del equipo de investigación de la UNTREF dirigido por Mariana Chaves: Sebastián Fuentes, Graciela Tabak, Florencia Brandoni, Mariel Alasia que han leído los borradores de algunos capítulos con mucho detenimiento y han hecho aportes fundamentales para la reescritura de los mismos.

A mis compañerxs del Núcleo de Estudios sobre la Escuela y los Vínculos Intergeneracionales del Programa de Políticas, Lenguajes y Subjetividades en Educación, del Área de Educación de Flacso-Argentina. Los debates, lecturas y análisis compartidos han sido insumos indispensables que me han ayudado a pensar “la escuela secundaria actual y el mandato de la inclusión”.

A mi padre y mi madre por el esfuerzo puesto y su incentivo para que yo pudiera sostener y concluir mis estudios universitarios allá lejos y hace tiempo. Su acompañamiento me permitió recibirme de socióloga y hoy haber llegado hasta aquí. A mi padre doblemente agradecida por la lectura rigurosa y atenta del último borrador de esta tesis.

A mis amigas, amigos, amigxs por compartir múltiples dimensiones de mi vida, por alentarme a continuar y concluir la tesis, por bancar mis angustias de no terminar nunca, confiar en que lo haría y cebarme un mate o mandarme a escribir para que esta etapa concluyera.

A Maxi mi compañero de la vida desde hace tantos años y a Malena, nuestra hija, porque su amor tiene el latido que me permite volar.



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