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Introducción general

Marcelo González y Luciano Maddonni ­

El problema de la «Filosofía de la liberación» es bastante complejo. Diría que tuvo su cuna en buena medida en Mendoza, una provincia del interior argentino bastante tradicional y hasta reaccionaria; y subrayo «en buena medida» porque también salió de otras partes, por ejemplo, de Córdoba, de Buenos Aires, de Santa Fe, etc. Mostró desde un comienzo una gran fuerza expansiva y una activísima intercomunicación entre filósofos que no nos conocíamos. En realidad, se trató casi de una «explosión filosófica», fenómeno digno de ser estudiado y, tal vez, en parte equivalente a la «explosión estudiantil» de 1918. Claro que eran otros tiempos.

Arturo A. ROIG[1]

Esta caracterización sintética y densa del surgimiento de la Filosofía de la Liberación propuesta por Arturo Roig –uno de sus protagonistas– bien puede operar como primera aproximación a la motivación que nos ha impulsado a dedicarnos a su estudio y a los caminos que hemos elegido para hacerlo.

Ante todo, acordamos plenamente en que se trata de un tema “digno de ser estudiado”.[2] Por eso, en 2017 pusimos en marcha un proyecto de investigación bajo el nombre “La Filosofía de la Liberación en su «polo argentino». Aportes para una interpretación histórica y filosófica del período 1969-1975”, radicado en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CEL) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).[3] Una vez embarcados en su ejecución, sin embargo, nos fuimos afianzando en la convicción de que las otras notas de la descripción del maestro mendocino no siempre eran suficientemente honradas por los estudios existentes.

Su complejidad tendía a aplanarse ante la necesidad de dar cuenta de su desarrollo unitario o frente a la priorización excluyente de alguno de sus actores, cuando no a limitarse indagar disputas o a focalizarse en un obsesivo afán por una tipificación de corrientes. Su explosividad aparecía tematizada desde un abordaje esquemático continuidad/ruptura, o era limitada a las reivindicaciones programáticas de sus cultores, sin prestar atención suficiente a sus trabajos efectivos y a su sinuosa forja. Su carácter de movimiento filosófico era con frecuencia investigado ya exclusivamente desde coordenadas, temas y jergas de la disciplina, ya como un emergentes sin peculiaridades dentro del movimiento liberacionista latinoamericanos del momento. Su neto arraigo y horizonte latinoamericanos y el protagonismo evidente de actores y colectivos argentinos en su nacimiento, se articulaban con dificultad.

La exigencia de articular la complejidad y explosividad con el carácter de intervención filosófica en un horizonte latinoamericano nos llevó a sondear otras posibilidades de abordar la cuestión de los inicios de la Filosofía Latinoamericana de la Liberación (en adelante FLL). Las exponemos a continuación, bajo la forma de un tríptico de orientaciones.

La primera orientación consiste en considerar que el indudable protagonismo de los actores argentinos en el inicio y los primeros desarrollos de la FLL, así como en la nominación del movimiento como “filosofía de la liberación”, no implican que hayan tenido el monopolio de la modulación en sede filosófica de los procesos de dependencia y liberación de la región. Consideramos que no es adecuado presentar a la FLL como un fenómeno argentino que solo posteriormente se habría latinoamericanizado. Sin quitar nada a la condición de eje articulador del movimiento argentino, argumentamos que existieron otros ámbitos de producción y circulación de propuestas filosófica en clave liberadora a los que no puede considerarse simplemente como derivados del argentino, ni cronológica ni temáticamente. En efecto, articulaciones diversas entre dependencia, liberación y filosofía fueron encaradas, entre otros, por Leopoldo Zea en México, Augusto Salazar Bondy en Perú, Ignacio Ellacuría en El Salvador, Franz Hinkenlammert en Chile y Costa Rica y el “Grupo de Bogotá” en Colombia. Proponemos recurrir a la noción de “polo argentino” para acomunar la producción de los actores nacionales, otorgando el mismo estatuto a las otras vertientes. Pensamos que esta denominación permite, al mismo tiempo, dar cuenta de la peculiaridad y de las limitaciones del caso argentino respecto de otras modulaciones, al tiempo que posibilita una aglutinación hacia dentro del “polo” lo suficientemente laxa como para no reducir a sus diversos actores a posiciones únicas. Dicho esto, sostenemos que el análisis del “polo argentino” no ha alcanzado ni la amplitud ni la diversificación que merece; por ello, sigue siendo necesario investigarlo.

La segunda orientación es trabajar en torno a la importancia del año 1971 como una suerte de tiempo/eje para el “polo argentino” de la FLL. Ofrecemos dos razones para sostenerlo. Ante todo, fue durante este año que se produjeron y/o publicaron los primeros textos con una tematización filosófica explícita de la dupla dependencia-liberación. Emergencia que se vuelve aún más relevante cuando se observa que en las producciones anteriores de los protagonistas no se registran elaboraciones que alcancen esta nitidez. La segunda razón es que en 1971 se sucede una cadena de acontecimientos claves para la conformación de la red liberacionista: en enero se realiza la primera reunión del “Grupo Calamuchita”, entre el 6 y el 11 de junio tiene lugar el Segundo Congreso Nacional de Filosofía en Córdoba y del 14 al 17 de agosto se celebra la Segunda Jornada Académica de San Miguel bajo el título La liberación latinoamericana.[4]

La tercera orientación consiste en ahondar en la complejidad-conflictividad del “polo argentino” pero desplazándose desde las tipologías hacia las trayectorias de sus protagonistas. Argumentamos que las tipificaciones de corrientes ensayadas hasta ahora han agotado su capacidad interpretativa, dado que, una vez estudiadas las trayectorias y la producción textual de los distintos actores, se muestran incapaces de dar cuenta del conjunto y de sus variantes. Por eso, nuestra propuesta sostiene que la portada de novedad, ruptura y explosividad del nacimiento de la FLL en su “polo argentino” no puede ponderarse si no se estudian detalladamente las trayectorias anteriores de los protagonistas.

Es en el seno de estas búsquedas y en el sendero de estas orientaciones que surge el texto que ahora presentamos. Se trata de una investigación que, siguiendo las dinámicas y opciones antes indicadas, se focaliza en un período acotado de dos trayectorias: las de Enrique Dussel (1964-1972) y Juan Carlos Scannone (1967-1972). Explicitamos a continuación el estatuto que acordamos al texto y las decisiones asumidas en la delimitación del objeto de estudio.

La concentración en dos itinerarios tiene varios propósitos. Antes que nada, mostrar la plausibilidad de las orientaciones antedichas para una interpretación de los inicios del «polo argentino» de la FLL por medio de estudios analíticos detallados que concedan máxima importancia a la producción textual en el marco de las trayectorias bio-bibliográficas de los autores. Además, poner de relieve tanto la representatividad (ofrecen pistas capaces de dar cuenta de la dinámica de conjunto) como la parcialidad (no todos los protagonistas siguieron caminos análogos) de los itinerarios elegidos para la comprensión del proceso general. Por fin, hacer de la focalización un camino para acceder a las dinámicas más generales en las que las producciones textuales se inscriben. Para ello hemos prestado especial atención a las interlocuciones, a los marcos sociales e intelectuales, a las constelaciones categoriales y a las redes en las que Dussel y Scannone se movieron y construyeron. Este inter-juego entre focalización y macroscopía, pensamos, puede hacer que la lectura del presente libro sea útil a distintos “públicos”. Además del interés que pueda tener para los cultores de la filosofía de la liberación o para quienes investigan a los dos autores tratados, podrían agregarse: los abocados al estudio del pensamiento latinoamericano de las décadas del 60 y 70 en general y del liberacionismo en particular; los interesados en las alternativas de las redes intelectuales cristianas gestadas durante la celebración y recepción del Concilio Vaticano II en América Latina y aquellos que analizan las redes latinoamericanas forjadas en Europa; quienes se aboquen al análisis de las vicisitudes del trabajo de los intelectuales en encrucijadas en las que se inician movimientos o corrientes.

La elección de los autores responde, antes que nada, a que la investigación sobre ambos es la vertiente del mencionado proyecto englobante en la que más se ha avanzado, en buena medida porque quienes escribimos este libro venimos dedicándonos a su estudio desde hace mucho tiempo. Una segunda razón consiste en que, como intentaremos mostrar a lo largo del texto, Dussel y Scannone fueron, en los inicios y primeros despliegues del “polo argentino”, un binomio decisivo. El vínculo entre ellos, iniciado azarosamente en 1969, devino proteico y duradero. Las Jornadas Académicas de San Miguel, la relectura de Emanuel Levinas, el Grupo Calamuchita, el trabajo en torno la constelación categorial dialéctica, analogía, exterioridad, pueblo, la común pertenencia a las redes del catolicismo posconciliar latinoamericano y el emprendimiento de proyectos editoriales son algunos de sus “efectos”. La tercera razón es que, en el seno de estas convergencias, el talante intelectual y los desarrollos filosóficos de ambos autores, están lejos de ser igualables. El liderazgo magnético, el estilo omnívoro, la pasión por la gran escala, el tono inaugural/rupturista de Dussel es bien distinto de la tendencia a la armonía y la mesura, de la atención insistente en la articulación de posiciones, temporalidades y vertientes de Scannone. Dicho en otras palabras, el estudio de la diversidad interna del “polo argentino” de la FLL puede ser encarado aun para el caso de dos pensadores que son insistentemente agrupados por los analistas.

La elección del intervalo temporal es el fruto de la convergencia entre el foco en las trayectorias y la concentración en la cuestión de los inicios de la FLL. Así, en lo que tiene que ver con el terminus a quo, nos hemos decidido por el momento en que la producción textual de Dussel y Scannone adquiere suficiente densidad en sus itinerarios como para perfilarse como autores en condiciones de publicar escritos con el respaldo de sus nombres. De allí la lección del año 1964 para el mendocino y del 1967 para el jesuita. Más detalles al respecto serán dados en las introducciones dedicadas a cada uno de los autores. La determinación del terminus ad quem (1972) ha sido más compleja. El mayor peso en la decisión lo ha tenido el propósito de resaltar la importancia del año/evento 1971 en el inicio del polo argentino, y la voluntad de estudiar en su originalidad las producciones de los dos primeros años del movimiento. En efecto, argumentamos que los desarrollos de 1973 hicieron que los textos del bienio anterior quedaran en buena medida desplazados; particularmente en la lectura de los analistas posteriores. En efecto, hay muchos indicadores del carácter cenital de dicho año para el polo argentino de la FLL: maduración colectiva, múltiple expresión pública, creciente reconocimiento recibido, incremento de las voces opositoras al mismo, inicio de la conflictividad interna abierta. A la luz de esto, lo decisivo no es tanto el año calendario 1972 sino el intervalo cualitativo al que alude. Como para el caso anterior, las introducciones a cada una de las partes precisarán su peculiar valencia para las trayectorias de Dussel y Scannone.

Este abanico de opciones, sin embargo, no pretende abonar en ningún caso la imagen –no infrecuente– de una FLL uniforme, siempre igual a sí misma y centrada en una o dos figuras. Por el contrario, todo lo que nuestro análisis sostiene exige ser confrontado con las trayectorias de muchos otros autores y autoras que protagonizaron los inicios del “polo argentino”, en no pocos casos con abordajes muy diferentes y divergentes a los de la dupla Dussel-Scannone. Esta es la línea que, en otras vertientes de nuestro proyecto de investigación, estamos siguiendo.

El conjunto de elecciones apenas explicitado, esperamos, echa luz sobre las particularidades que el libro ha buscado cultivar como complemento de otras investigaciones de la FLL en general y de los autores en cuestión en particular. Ante todo, el abordaje de las trayectorias y de los textos desde una combinación de la focalización con el entramado en dinámicas más amplias, puede habilitar una lectura más densa de cada hito de las producciones, así como de los movimientos de los itinerarios. Pero es en nuestra particular atención a las trayectorias y a las constelaciones categoriales donde quisiéramos insistir.[5] Cuatro son las ganancias que, argumentamos, se obtienen con ello. Ante todo, este tipo de enfoque permite ponderar mejor la peculiar entidad de la novedad, irrupción y ruptura de la explosión liberacionista explicitado a partir de 1971; desmarcándose de lecturas que hacen eje exclusivo en el dispositivo continuidad/ruptura. Además, con este abordaje pensamos hacer más justicia al “trabajo filosófico efectivo” que los autores desplegaron, a la forja dificultosa del pensar latinoamericano y liberador y que la deriva finalística de muchos análisis disponibles no siempre permite sopesar. Por otro lado, el análisis de las trayectorias permite vincular más estrechamente las preocupaciones por los aspectos histórico-contextuales y los filosóficos. Nuestra búsqueda apunta, precisamente, a prestarles atención simultánea, intentando desentrañar las tramas bio-bibliográficas de ambos itinerarios. Por fin, el seguimiento minucioso de los itinerarios puede permitir que textos poco o nada transitados de la producción de Dussel y Scannone puedan salir a la luz; y que ciertos períodos de sus trayectos pueden ganar una autonomía relativa, toda vez que en los análisis habituales están elididos o incorporados sin peso propio en las derivas posteriores.

El libro se articula en dos grandes partes. La primera, a cargo de Marcelo González, analiza la trayectoria de Enrique Dussel (1964-1972). El primer capítulo se concentra en la “eclosión reflexiva” de 1964. El segundo estudia la producción del autor en la Universidad Nacional del Nordeste (Resistencia, Chaco) en 1966. El tercero sigue dos grandes filones del pensamiento de Dussel en el período 1967-1970. El cuarto se focaliza en las tramas bio-bibliográficas del año/evento 1971 como inicio público del giro liberacionista y analiza sus primeras ondas expansivas a lo largo de 1972. La segunda parte, a cargo de Luciano Maddonni, investiga la trayectoria de Juan Carlos Scannone (1967-1972). En primer lugar, se reconstruye el largo y determinante itinerario formativo a través del cual irá forjando su personal y especial talante filosófico. El segundo capítulo se dedica a analizar su breve, pero densa, producción textual y los registros de su actividad académica a partir de su llegada a Argentina en 1967 hasta 1970, dedicada a la preparación y primeros esbozos de una nueva filosofía de la religión. El tercero se concentra en estudiar la exposición latinoamericanista y liberacionista en el pensamiento scannoneano durante el año/evento 1971 y sus vertiginosas exploraciones. Finalmente, se aborda específicamente la denominada analéctica, señalando sus motivos, fuentes y alcances.

Para finalizar, una dedicatoria y un agradecimiento. Quisiéramos dedicar este libro a la memoria de Juan Carlos Scannone SJ, fallecido el 27 de noviembre de 2019, como reconocimiento a su persona, a sus aportes a la filosofía latinoamericana y a su constante aliento para el trabajo de investigación. El agradecimiento está dirigido a Andrés Kozel, director de la colección, por la acogida que brindó desde el inicio a nuestro proyecto de investigación y a las distintas instancias de este libro.


  1. Arturo A. ROIG, “Posiciones dentro de un filosofar. Diálogo con Raúl Fornet-Betancourt”, en: Arturo A. ROIG, Rostro y filosofía de nuestra América. Edición corregida y aumentada, Buenos Aires, Una Ventana, 2011, 283-301, 287. El entrecomillado es del original; las cursivas son nuestras.
  2. Para un primer abordaje de conjunto pueden verse: Carlos BEORLEGUI, Historia del pensamiento filosófico latinoamericano. Una búsqueda incesante de la identidad, Bilbao, Universidad de Deusto, 2004, 695-700; Juan Carlos SCANNONE, “La filosofía de la liberación: historia, características y vigencia actual”, Teología y Vida L (2009) 59-73; Noemí SOLÍS BELLO ARTÍZ (y otros), “La filosofía de la liberación”, en: Enrique DUSSEL; Eduardo MENDIETA y Carmen BOHÓRQUEZ (eds.). El pensamiento latinoamericano, del Caribe y “latino” [1300-2000]. Historia, corrientes, temas, filósofos, México, Siglo XXI, 2011, 399-413; Héctor SAMOUR, “Las filosofías de la liberación”, en: Carlos BEORLEGUI y Raúl FORNET-BETANCOURT, Guía Comares de Filosofía Latinoamericana, Granada, Editorial Comares, 2014, 213-245.
  3. El proyecto se desarrolla en el marco del Programa “Pensamiento Latinoamericano” coordinado por Andrés Kozel. Para una primera aproximación se puede ver: Marcelo GONZÁLEZ y Luciano MADDONNI, “La Filosofía de la Liberación en su «polo argentino». Aportes para una interpretación histórica y filosófica del período 1969-1975. Coordenadas de un proyecto de investigación”, Cuadernos del CEL vol. III nº 5 (2018) 63-71.
  4. Hemos estudiado con detenimiento estos acontecimientos en: Marcelo GONZÁLEZ y Luciano MADDONNI, “El Segundo Congreso Nacional de Filosofía (1971) como espacio de encuentro y despunte del «polo argentino» de la filosofía de la liberación. Estudio preliminar”, Cuadernos del CEL vol. III nº 5 (2018) 72-109; Luciano MADDONNI y Marcelo GONZÁLEZ, Las «Segundas Jornadas Académicas» de San Miguel (1971) como espacio de debate y conformación del «polo argentino» de la filosofía de la liberación. Ensayo de contextualización y reconstrucción”, Cuadernos del CEL vol. III nº 5 (2018) 110-142; Luciano MADDONNI y Marcelo GONZÁLEZ, “El primer encuentro del «Grupo Calamuchita» (1971) como cauce de las búsquedas de una red con inquietud filosófica latinoamericana”, Cuadernos del CEL vol. III nº 5 (2018) 143-162.
  5. Queremos dejar constancia de la importancia que, para el cultivo de esta perspectiva, han tenido los intercambios con Andrés Kozel y la lectura de sus estudios. En particular: La Argentina como desilusión. Contribución a la historia de la idea del fracaso argentino (1900-1955), México, Nostromo Ediciones, 2008; “El estudio del pensamiento latinoamericano en nuestros días. Notas para una caracterización”, Prismas n° 19 (2015) 163-172; La idea de América en el historicismo mexicano. José Gaos, Edmundo O’Gorman, Leopoldo Zea, Buenos Aires, TeseoPress, 2017 [1a ed., El Colegio de México, 2012].


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