Nosotros, hijos del futuro, sonámbulos del día, los que aún vivimos, aún pensamos, aún tenemos que vivir, tenemos que pensar, tenemos que vivir y vivir peligrosamente con voluntad de eternizar, tomando por asalto el cielo, bajo la sombra, tras el sol.
(Nietzsche, como se citó en Mora (s.f)
en “Así hablaba Nietzsche”)
2.1. Introducción
En este capítulo se presenta la propuesta metodológica de acuerdo con los distintos procedimientos aplicados. De este modo, se describen las características del enfoque, la combinación de métodos, las técnicas, el universo, la muestra, el procesamiento de la información, los procedimientos de codificación y de análisis, y los criterios necesarios para evaluar la calidad de la investigación. Además, se caracteriza el trabajo de campo prestando atención a la reflexividad y a algunos debates específicos sobre investigaciones cualitativas que han trabajado con personas travestis/trans. Estas fases, lejos de tratarse de instancias escindidas constituyen una unidad porque durante el trabajo de campo se despliegan los métodos y técnicas empleados y se establecen criterios para seleccionar los casos. De todas maneras, los apartados describen cada uno de los procedimientos con el fin de abordarlos de manera exhaustiva.
Mediante la descripción de estas instancias se destaca que uno de los propósitos de la tesis consiste en realizar un aporte a la metodología cualitativa a partir del tratamiento de los ejes mencionados. Tal propósito pretende mostrar una manera de aplicación de la teoría fundamentada y de combinación de métodos cualitativos. Algunos de los procedimientos aplicados pueden constituir una referencia, puesto que algunas de las investigaciones cualitativas que se aproximan a la aplicación del método de la teoría fundamentada lo hacen considerando algunos de sus procedimientos de manera escindida del resto, cuando, en verdad, cada uno de ellos conforma una unidad que debe abordarse en su conjunto y con el principal objetivo de construir una teoría sustantiva del fenómeno investigado.
Si bien los interrogantes aquí planteados no representan preguntas de investigación, han permitido orientar la construcción del marco metodológico; por eso, intenta responder de qué manera fue elaborada la investigación.
2.2. Enfoque
La investigación cualitativa ha atravesado distintas fases a lo largo de la historia. Según Denzin y Lincoln (2015), pueden diferenciarse un conjunto de etapas en las que se observan diversas transformaciones. En primer lugar, la indagación cualitativa se encontró atravesada por una impronta positivista asociada al método etnográfico propuesto por Malinowsky y Brown a principios del siglo XX. Luego, se observa una etapa denominada tradicional en el contexto de posguerra, que se extiende hasta la década de 1970 y en el que se registra una gran cantidad de investigaciones enmarcadas en las principales perspectivas cualitativas, entre ellas, la teoría fundamentada. En líneas generales, sus principales características se orientan a construir investigaciones rigurosas tomando como referencia los aportes de la Escuela de Chicago y el interaccionismo simbólico de principios del siglo XX.
A partir de la década del ochenta, comienzan a elaborarse algunos cuestionamientos que dan lugar a la fase denominada “fusión de géneros”, dado que afloran distintas perspectivas que desdibujan las típicas metas de la ciencia, al igual que el papel del investigador que realiza interpretaciones en un mundo que se considera ya interpretado. Denzin y Lincoln (2015) sostienen que en esta fase priman las investigaciones del antropólogo Clifford Geertz, que, en las últimas décadas, se reconvierten para dar un lugar a una etapa en la que emergen críticas epistemológicas y metodológicas desde el feminismo y perspectivas decoloniales que apuntan a cuestionar los típicos estándares científicos anclados en la objetividad, la validez y la confiabilidad.
Este recorrido es pertinente porque advierte que la etapa actual se encuentra atravesada por tensiones que dan lugar a una proliferación de semblantes y significados sobre qué implica hacer investigación cualitativa. Por un lado, se recuperan algunas críticas hacia el pospositivismo y, por el otro, es necesario apostar a la construcción de un marco metodológico sólido y riguroso. En efecto, esta tesis asume una postura metodológica pragmática y reflexiva que contempla de manera crítica los sesgos propios de los métodos y técnicas empleadas, en una continua vigilancia epistemológica (Bourdieu, 2008).
El enfoque de esta investigación es cualitativo porque sus objetivos se focalizan en analizar los proyectos migratorios de las travestis/trans desde sus perspectivas, motivos e intenciones mediante su comprensión y su descripción. Para considerar estos factores, es necesario partir de las experiencias subjetivas que se encuentran atravesadas por condiciones objetivas, con el fin de caracterizar las distintas fases que involucran el desplazamiento. La premisa fundamental que recorre la totalidad de las perspectivas ligadas a la investigación cualitativa radica en comprender los sentidos y significados que las personas les otorgan a sus acciones (Taylor y Bogdan, 1987; Olabuénaga, 2012, entre otras). De esta premisa se desprenden regularidades teóricas compartidas, como, por ejemplo, el énfasis en la agencia de los actores, su capacidad para interpretar el mundo social y el empleo de diversas técnicas de investigación, entre ellas, la entrevista en profundidad, la observación participante y el análisis de documentos.
La combinación de múltiples métodos, materiales empíricos y perspectivas teóricas de una investigación debe ser entendida como una estrategia que aporta rigor, amplitud y profundidad a la investigación (Denzin y Lincoln, 2015). Por su parte, Vasilachis de Gialdino (2019) considera que la investigación cualitativa requiere de la inmersión en la cotidianidad de los actores sociales de acuerdo con una impronta naturalista, lo que evita la reactividad de los artificios creados por el investigador. Además, la perspectiva de los actores sociales se considera esencial para entender las conexiones de sentido que dotan de significado a la acción social. Por eso, la combinación de técnicas al interior del enfoque cualitativo permite mejorar la calidad de los datos producidos. Considerar la complementariedad de técnicas implica tratar de manera reflexiva sus desventajas e incrementar sus potencialidades mediante un efecto sinérgico.
En suma, el investigador cualitativo se comporta como un bricoleur que dispone de diversas técnicas y estrategias para construir conocimiento que da lugar a un bricolaje, es decir, un rompecabezas metodológico en el que interviene el pragmatismo y la reflexividad, atravesado por contextos diversos en lo que se utilizan una pluralidad de técnicas y estrategias de las que se dispone, como así también diversas perspectivas teóricas que se nutren y complementan (Denzin y Lincoln, 2015). En definitiva, no existe un único método que puede resolver un problema de investigación complejo. Es la combinación reflexiva lo que permite alcanzar mayor profundidad.
Según Vasilachis de Gialdino (2019), la investigación cualitativa es interpretativa, lo que supone interpretar el sentido de la acción humana mediante sus múltiples formas. De este modo, es importante evitar caer en un “corporativismo metodológico” o monismo, que establece que determinadas perspectivas son propiedad intelectual de determinadas disciplinas. En otras palabras, los sociólogos pueden hacer etnografía, los antropólogos teoría fundamentada o trabajar con documentos y sin necesidad de hacer análisis documental. El fanatismo metodológico y las afirmaciones que pretenden legitimarse desde determinados enfoques deben ser abandonadas porque no contribuyen a la producción del conocimiento. En este caso, como se describe más adelante, fue decisivo combinar técnicas y métodos cualitativos. Si bien la investigación se construye desde la teoría fundamentada, se retoman aspectos del método biográfico y etnográfico, mediante la premisa del “estar allí” y algunos elementos de la descripción densa (Geertz, 1987).
Algunas de las características que se le adjudican a la investigación cualitativa son discutidas en este escrito. Los investigadores cualitativos suelen considerar que la inducción representa una condición esencial en sus investigaciones, por lo que prefieren aproximarse al trabajo de campo desprovistos de herramientas teóricos. En este caso, como fue mencionado en el marco teórico, se partió de una hipótesis de trabajo inicial y de un marco edificado con base en conceptos sensibilizadores que permitieron guiar el trabajo de campo. Si bien se comparte la premisa que establece diferencias entre el enfoque cuantitativo y cualitativo, también existen similitudes y sus fundamentos no deben asociarse a paradigmas antagónicos (Scribano, 2008), ya que es posible lograr su complementariedad. En ambos enfoques, se parte de un diseño que, en el caso de la investigación cuantitativa, se presenta de manera secuencial, y, en la cualitativa, de modo flexible, pero esto no significa que se carezca de fases entre las que se encuentran el marco teórico, la elaboración de hipótesis, los criterios para construir la muestra, el procesamiento de la información y los procedimientos de análisis (Sautu, 2018).
Dado que toda investigación comienza con un tema, interrogantes y objetivos, es que estos se presentan a continuación.
2.3. Objetivos e interrogantes
De acuerdo con la cita del epígrafe en el capítulo anterior, Karl Popper afirmaba que la ciencia siempre empieza con un problema y finaliza con un problema. De este modo, el problema de investigación que se materializa en la pregunta problema expresa un “bache” en el conocimiento, ya que tal interrogante no puede responderse con los antecedentes elaborados hasta el momento sobre la temática. En suma, el problema de investigación se constituye teóricamente ante la necesidad de producir conocimiento nuevo dentro de un campo específico. Existen dos cuestiones para tener en cuenta en el caso de las preguntas problema: el significado y la relevancia. El significado cobra importancia de acuerdo con las teorías existentes que pueden dar cuenta, hasta cierto punto, de las características del fenómeno y de aquellos aspectos que no fueron abordados. La relevancia refiere a la potencialidad de aportar conclusiones y hallazgos que no habían sido presentados hasta el momento, o bien proporcionarles otros significados (Cohen y Gómez Rojas, 2003). Algunos objetivos planteados en esta tesis fueron abordados por otras investigaciones, pero en contextos espaciales y temporales diferentes, observando otras unidades de análisis. Asimismo, en lo que respecta a aspectos ya estudiados, el conocimiento se amplía, se matiza, se establecen similitudes y diferencias. En otros aspectos, se exploran categorías desconocidas debido a que fueron abordadas de manera parcial por otras producciones.
De esta manera, los objetivos de la investigación son exploratorios y descriptivos. Esto se debe a que, si bien en el ámbito nacional no ha habido investigaciones que tomen por objeto específico las migraciones travestis/trans, algunos aspectos fueron explorados por otras investigaciones a nivel internacional, con lo cual se consideran como antecedentes que permiten avanzar en el análisis y en la descripción. El sumergirse en la exploración y descripción del objeto de estudio mediante procedimientos metodológicos sólidos permitió aproximarse a la comprensión de los sentidos y significados que para las entrevistadas poseen los proyectos migratorios. En relación con el universo de estudio, aspectos como los motivos de la migración y los contextos de origen pueden describirse y matizarse en función de las investigaciones elaboradas hasta el momento. Sin embargo, categorías que abordan las transformaciones de los vínculos con las familias de origen una vez que se ha efectuado la migración y las experiencias de retornos temporales representan objetivos exploratorios.
No puede ignorarse que existe un debate respecto del potencial explicativo de la investigación cualitativa. La explicación en ciencias sociales resulta compleja debido a las dificultades que suscita aplicar el experimento (Marradi, 2011). Además, el análisis multivariado ideado por Paul Lazarsfeld requiere de la construcción de variables con sistemas de categorías específicos y un proceso de control que se aplica en investigaciones cuantitativas. Sin embargo, autores como Schuster (1995) y Weiss (2017) plantean que la descripción, interpretación y comprensión, plasmada en el verstehen retomado por Max Weber, sugieren que la comprensión puede ser explicativa, con lo cual se trata de un debate puntual. De hecho, la definición weberiana de acción social contemplaba la fusión entre comprensión y explicación. En palabras de Bourdieu (1999a: 6), “comprender y explicar son solo una cosa”.
Por otra parte, el interrogante principal de la investigación es el siguiente: ¿cómo se articulan los proyectos migratorios de las travestis/trans sudamericanas con las posibilidades de realizar sus identidades de género en el AMBA durante el período 2017-2019? De este interrogante principal, surgieron otros derivados: ¿cuáles son los principales motivos de la migración?, ¿de qué manera las representaciones sociales sobre el AMBA inciden en la decisión de migrar?, ¿qué implicancias poseen en la construcción de sus identidades de género?, ¿qué diferencias existen en los proyectos migratorios de acuerdo con la edad en la que asumen su identidad de género?, ¿qué estrategias de reproducción social llevan a cabo?, ¿cómo se constituyen los modos de migrar?, ¿cuáles son las principales cadenas migratorias?, ¿cuáles son las principales características del vínculo entre las madrinas y las travestis/trans recién llegadas y novatas?, ¿qué tipo de vínculos constituyen las entrevistadas entre sí?, ¿qué tipo de discriminaciones experimentan?, ¿cómo se articula la discriminación producto de su condición migratoria e identidad de género?, ¿cuáles son los principales agentes de discriminación?, ¿qué diferencias existen en los procesos discriminatorios según la nacionalidad?, ¿qué lugar ocupan los procesos de criminalización?, ¿qué tipo de vínculos mantienen las migrantes travestis/trans sudamericanas con sus familias progenitoras?, ¿de qué manera se transforma el vínculo con las familias durante las experiencias de retorno temporal? ¿Cuál es la importancia de continuar la migración hacia otros contextos? ¿Qué evaluación realizan las entrevistas de sus proyectos migratorios?
Con respecto a los objetivos de investigación, estos permiten orientar la búsqueda de respuestas a las preguntas problema dependiendo de las condiciones teóricas y metodológicas que se hayan empleado (Cohen y Gómez Rojas, 2003). Para ello, se plantea el siguiente objetivo general:
Analizar la articulación entre los proyectos migratorios de las migrantes travestis/trans sudamericanas que residen en el AMBA y la constitución de sus identidades de género en ambientes de menor hostilidad durante el período 2017-2019.
Es importante remarcar que los ambientes de menor hostilidad remiten a la búsqueda y a las expectativas de las entrevistadas, aunque una vez efectuada la migración y afianzados los proyectos migratorios, la discriminación, violencia y criminalización se reconfigura y adquiere nuevas características. Por eso, se adelanta que los proyectos migratorios de las entrevistadas no se encuentran exentos de experimentar vivencias de este tipo. No obstante, la búsqueda de menor hostilidad ha sido descripta por otras investigaciones como una de las principales características de estas trayectorias biográficas (Eribon, 2000; Berkins, 2007).
Este objetivo general se descompone en otros objetivos específicos que se enuncian a continuación:
- Describir los motivos de la migración de las travestis/trans sudamericanas que se encuentran interceptados por las representaciones sociales que se constituyen sobre el AMBA como destino menos hostil, en relación con las sociedades emisoras.
- Identificar las diferentes estrategias de reproducción social en los proyectos migratorios según la edad en la que se asume y expresa socialmente la identidad de género.
- Caracterizar los modos de migrar mediante las cadenas migratorias observando el papel de los diferentes actores de integración social.
- Indagar los tipos de discriminación asociados a la identidad de género y a las condiciones migratorias como así también los modos en que estas se presentan articuladas.
- Identificar los procesos de violencia y criminalización que experimentan de acuerdo a los principales actores perpetuadores de los mismos
- Explorar las experiencias de retorno temporal, las actitudes que asumen las familias ante ello y las transformaciones que experimentan los vínculos familiares luego de consumar la migración.
- Explorar las experiencias de migración en tránsito, considerando las representaciones y expectativas de las entrevistadas sobre las ventajas y limitaciones de los contextos europeos.
Los diferentes objetivos abordan los proyectos migratorios de las travestis/trans sudamericanas y se han diseñado en función de los aspectos considerados de mayor relevancia. Se pretenden abordar los tres tiempos migratorios señalados en la introducción, sin desconocer la pertinencia de casos desviados que pueden alterar esa estructura. Luego de plantear los objetivos e interrogantes de la investigación, a continuación, se enuncian las hipótesis.
2.4. Hipótesis
Las hipótesis son respuestas tentativas y provisorias a los problemas de investigación planteados a modo de conjeturas que establecen proposiciones por medio de relacionar y jerarquizar las categorías que remiten a las unidades de análisis investigadas (Kerlinger y Lee, 2002; Hernández Sampieri et al., 2010, entre otras).
La hipótesis de trabajo principal establece que, en las trayectorias biográficas de las migrantes travestis/trans sudamericanas, se observan distintas situaciones de violencia y discriminación, que motivan el abandono de las sociedades emisoras en búsqueda de escenarios de menor hostilidad hacia sus identidades de género. De este modo, se espera que, a partir de la migración al AMBA, se produzcan transformaciones en el proceso de constitución identitaria, aunque dicho desplazamiento ocasiona la articulación de nuevas vulnerabilidades, discriminaciones y violencias. Por eso, fue aclarado que la búsqueda de escenarios menos hostiles y la consideración de que el AMBA es uno de ellos, se vincula a las representaciones de las entrevistadas.
El marco teórico de esta investigación no permite determinar la incidencia de una categoría sobre otra. De este modo, en algunos casos, la identidad de género representa la categoría independiente y el proyecto migratorio la dependiente, y, en otros, ocurre de manera contraria. Si bien proyecto migratorio e identidad de género representan dos categorías centrales, de acuerdo con los procedimientos de codificación selectiva[1] que se aplicaron, esta tesis observa de qué manera ambas categorías interactúan, considerando la migración como principal eje de análisis. En definitiva, desde el punto de vista metodológico, las categorías que conforman la hipótesis poseen una relación de simetría.
A partir de esta hipótesis, se fueron constituyendo hipótesis derivadas que se relacionan con las principales categorías de análisis. Según Strauss y Corbin (2002), a partir del diseño de las categorías es que los investigadores plantean hipótesis y establecen nexos teóricos. En esta instancia las hipótesis se encuentran en relación con los datos.
Las hipótesis derivadas de la principal son:
Los motivos de la migración son el resultado de las dificultades, impedimentos y hostilidades para realizar sus identidades de género en las sociedades emisoras. De este modo, se espera que la “partida” y la “llegada” se asocien con representaciones sociales y con expectativas que posicionan al AMBA como un destino de mayor apertura y aceptación social. Las expectativas y representaciones sociales responden a la construcción de una trama de sentidos compleja, que involucra las posibilidades de feminizarse, incrementar recursos económicos, vivir con plenitud las identidades de género, circular de manera libre por el espacio público, establecer vínculos sexo afectivos y acceder a derechos.
El modo de migrar se encuentra organizado por cadenas migratorias. De este modo, en los proyectos migratorios de las travestis/trans sudamericanas, las madrinas poseen un papel de agentes socializadores en lo que respecta a los códigos culturales y a los establecidos en el marco de la sociabilidad con pares. Tales agentes son influyentes tanto en la salida de las sociedades emisoras como en la llegada a la sociedad receptora y en el proceso de integración social.
Las discriminaciones que experimentan las travestis/trans sudamericanas en el AMBA son el resultado de la confluencia entre la identidad de género y la condición migratoria, que es construida por la sociedad receptora desde las relaciones sociales de dominación, en las que las diferencias son jerarquizadas.
Las experiencias de retorno temporal se relacionan con la recomposición de los vínculos con las familias de origen. De este modo, en tales retornos se juegan categorías relacionadas con la demostración de capital económico, cultural, social y erótico que se expresa como manifestaciones de “éxito migratorio”.
2.5. Métodos
Los métodos refieren a los instrumentos y las concepciones sobre cómo alcanzar la cientificidad. Según Marradi (2012: 119) “Lo esencial del concepto de método está en lo siguiente: en la elección de las técnicas a aplicar, en la capacidad de modificar técnicas existentes, adaptándolas a los propios problemas, y en imaginar técnicas nuevas”. El principal método empleado por esta investigación fue la teoría fundamentada. De manera auxiliar, se utilizaron la etnosociología y la etnografía. Con fundamento en De Sena (2015), un diseño multimetódico se puede construir en función de tres posibilidades: triangulación, complementación y combinación. En este caso, se empleó una combinación en simultáneo, acorde con los métodos mencionados y al interior del enfoque cualitativo estableciendo sus respectivas jerarquías. Sin desconocer las críticas a la triangulación ni cayendo en un realismo ingenuo, esta tarea se orientó a comprender en profundidad el fenómeno de estudio paliando los déficits de cada uno de los métodos y técnicas empleadas. Por eso, se prefiere referir a lo multimetódico y a su combinación. En otras palabras, “no existe el método para dar cuenta de un fenómeno, contrariamente, existen métodos o combinación de métodos que mejor posibilitan el tratamiento de la base empírica a partir de conceptos” (Cohen y Gómez Rojas, 2019: 22).
En otras oportunidades (Perez Ripossio, 2019), se señaló que la teoría fundamentada es un método de investigación cuyas bases se exponen en la presente investigación en función de la versión e interpretación presentada por Anselm Strauss y Juliet Corbin en el libro titulado: Bases de la investigación cualitativa: técnicas y procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada, aunque esto no significa que no puedan contemplarse otras referencias que resulten pertinentes. Se trata de una estrategia de producción y de análisis cualitativo que consiste en una forma de pensar y mirar el mundo. La interpretación sobre la teoría fundamentada que ha prevalecido en el ámbito académico ha sido considerarla un método inductivo que parte de la relación del investigador con los datos y, a partir de esa instancia es que se constituye la teoría sustantiva sobre un fenómeno. La teoría es generada valiéndose del muestreo teórico, además de un proceso de recolección de información mediante el cual el analista reúne, codifica y analiza los datos conjuntamente y toma decisiones sobre qué información debe recopilarse en lo sucesivo y dónde encontrarla.
Glasser y Strauss (cofundadores del método) (1999, [1967]: 79) dejan en claro en los distintos párrafos de la obra The Discovery of Grounded Theory Strategies for Qualitative Research e Glaser y Strauss que los investigadores no se encuentran despojados de teorías. En el siguiente párrafo afirman:
As we remarked in Chapter II, substantive theory is a strategic link in the formulation and generation of grounded formal theory. We believe that although formal theory can be generated directly from data, it is most desirable, and usually necessary, to start the formal theory from a substantive one.
De esta manera, queda claro que la teoría se construye a partir de los datos cuando la investigación carece de una teoría aplicable al problema de investigación, pero si otras teorías sustantivas han abordado procesos emparentados con el propio, entonces esas teorías se formalizan y representan un marco para luego, en sucesivas investigaciones, verificarlas, ampliarlas y modificarlas, tal como ocurre en la presente investigación. Lo que se pretende señalar es que “… muchos investigadores piensan que es difícil entrar al campo sin ningún concepto sobre lo que se va a estudiar” (Strauss y Corbin, 2002: 223), por lo que es apropiado dejar de lado presupuestos ingenuos como la ausencia de teoría al investigar un determinado fenómeno.
En otros trabajos fue sostenido (Perez Ripossio y Cirone, 2019) que el proceso de producción de datos, en este método, es controlado por la teoría emergente y, más allá de las decisiones relativas a una recolección inicial, es prudente complementar esta elaboración una vez que asoman los primeros atisbos teóricos que se convertirán luego en una teoría general (Glaser y Holton, 2004). Cabe destacar que Strauss y Corbin (2002) señalaron que el propósito de la teoría fundamentada también podría consistir en ampliar y perfeccionar la teoría existente. Por eso, esta tesis se diferencia de posiciones que consideran que los investigadores pueden aproximarse al campo despojados de nociones teóricas y construcciones hipotéticas.
Con base en Charmaz (2006) la teoría fundamentada es el resultado de la confluencia entre la escuela de Chicago y la escuela de Columbia, ya que sus fundadores pertenecieron a estas escuelas. Barney Glaser, por ejemplo, se encontraba influido por los criterios de codificación aplicados por Paul Lazarfeld en investigaciones cuantitativas. Por eso, algunos de los procedimientos de codificación se asemejan a la operacionalización de variables. Hasta podría afirmarse que poseen considerables similitudes. No obstante, características como la exhaustividad y la mutua exclusión no se consideran criterios decisivos en la elaboración de las categorías de análisis. La teoría fundamentada sienta sus bases teóricas en el interaccionismo simbólico de Herbert Mead (Páramo Morales, 2015), con lo cual se conjugan procesos rigurosos de codificación y un análisis interpretativo y minucioso del material empírico. Profundidad, sistematicidad y rigurosidad expresan las principales bases de este método.
En otros trabajos, se señaló (Perez Ripossio y Cirone, 2019) que la base del método de la teoría fundamentada establece que la teoría es emergente. Por eso, la investigación no comienza con un marco teórico o un diseño rígido, preestablecido e invariable, sino con aproximaciones conceptuales que permiten captar de modo sensible la realidad. De ahí que, en el marco teórico, los conceptos se hayan definido como sensibilizadores. Es preciso dejar espacio para que el diseño —al igual que los conceptos— emerja de los datos sin caer en un ingenuo empirismo. Si se utiliza de manera adecuada, la teoría fundamentada permite obtener un enfoque claro sobre aquello que está sucediendo sin sacrificar el detalle. “Como una cámara con muchos lentes, primero se observa una amplia barrida del paisaje. Posteriormente, al cambiar sus lentes tantas veces como sea necesario es posible acercar cada vez más las escenas a la vista” (Charmaz, 2006: 14). Las categorías iniciales, con sus propiedades y dimensiones, son generadas mediante una minuciosa indagación conocida como microanálisis y análisis línea por línea. Cabe destacar que las categorías refieren a conceptos que representan fenómenos; las propiedades son atributos de las categorías que les otorgan significado y, mediante su desarrollo, permiten que se constituyan como teóricamente densas, y las dimensiones remiten al intervalo mediante el cual las propiedades varían. Es pertinente destacar que, en los capítulos destinados al análisis, algunas categorías prescinden de subcategorías y dimensiones, debido a que no todas poseen los mismos niveles de complejidad desde el punto de vista teórico y metodológico.
Por otra parte, la etnosociología es definida por Bertaux (2005, p.18) del siguiente modo:
La hipótesis central de la perspectiva etnosociológica es que las lógicas que rigen el conjunto de un mundo social o mesocosmos se dan igualmente en cada uno de los microcosmos que lo componen: observando con atención uno solo, o mejor varios de estos microcosmos, y por poco que se logre identificar las lógicas de acción, los mecanismos sociales, los procesos de reproducción y de transformación, se deberían poder captar al menos algunas de las lógicas sociales del mesocosmos mismo.
Con el fundamento en la hipótesis determinada por Bertaux, cuya premisa es que las particularidades poseen significado social, en otras oportunidades se señaló que las investigaciones que emplean el método biográfico utilizan una diversidad de términos espacio biográfico, biografías, relatos de vida y trayectorias biográficas. Tales dispersiones pueden conducir a equívocos. Para esta tesis, el método biográfico puede presentarse bajo diversas formas; por ende, una de sus modalidades es el relato de vida que se concretiza, en este caso, mediante la aplicación de entrevistas cualitativas individuales y semi estructuradas. A su vez, existen otras posibilidades de investigar amparándose en este método, como el análisis de los diarios personales y la historia de vida. Los relatos de vida, en esta tesis, consideran los proyectos migratorios de las travestis/trans desde el momento en que las entrevistadas recuerdan haber percibido las primeras manifestaciones de sus identidades de género y se proyectan hasta el presente, haciendo un recorrido por los distintos momentos de la migración.[2]
Según Malimacci y Giménez Béliviau (2006) el relato de vida permite, desde una perspectiva sociológica, comprender un proceso social a partir de la vida de una persona o de un grupo de personas. De esta manera, los sucesos, vivencias y representaciones que los sujetos construyen a lo largo de su historia personal reflejan aspectos estructurales complejos. Por lo tanto, “cada acto individual es la totalización de un sistema social. El análisis sociológico nos lleva a la hermenéutica de una interacción donde cada relato biográfico nos da la imagen totalizadora de un sistema social y una totalización en marcha” (Mallimacci y Giménez Béliviau, 2006: 3).
De este modo, Arfuch (2002) sostiene que el espacio biográfico supone una multiplicidad de modalidades que poseen en común contar experiencias de vida que se materializan mediante narrativas. Esto es el resultado de un tercer tiempo, que representa el resultado de articulación de un tiempo cronológico, simbólico y estático; y uno lingüístico, enunciativo que se constituye de manera intersubjetiva construyendo una identidad narrativa que simboliza el entrecruzamiento de lo fáctico con lo ficcional (Ricoeur, 2003). En definitiva, las narrativas biográficas poseen en común que describen aspectos de las biografías atravesadas por la temporalidad y estas permiten aproximarse a procesos sociales de mayor densidad y complejidad. Pero este procedimiento metodológico se ve atravesado por una cláusula de verosimilitud porque el narrador, en un tiempo presente, ficcionaliza aspectos de su vida, los construye (Meccia, 2016). Sin embargo, tal como lo plantea Meccia (2016), esos relatos no se construyen desde la nada ni son verdaderos o falsos, sino que presentan, ocultan, modifican e interpretan aspectos biográficos que deben ser comprendidos con el fin de captar la compleja trama de sentidos que los actores sociales le otorgan a sus acciones.
Son pertinentes las distinciones que realiza Arfuch (2000) respecto de las distintas modalidades del espacio biográfico. Si bien sus reflexiones no se encuentran orientadas a la operatividad metodológica, permiten pensar las ventajas y las limitaciones de los diferentes modos de aplicar el método biográfico. Así, Vasilachis de Gialdino (2006) destaca la importancia de la inmersión de los investigadores cualitativos con el fin de conocer en profundidad al grupo de estudio anclada, por excelencia, en la premisa antropológica proporcionada por el método etnográfico que supone asumir un naturalismo reflexivo. De este modo, Arfuch (2002) considera que los diarios íntimos son la manera más “pura” de alcanzar las experiencias subjetivas de vida debido a que se podría alcanzar el umbral de lo personal. Las autobiografías, en cambio, reflejan aspectos de la vida esperados y aceptados socialmente. Más allá de las disidencias que puedan evidenciarse, el autor de ellas realiza un recorte arbitrario de los eventos de la propia vida en función de lo que desea mostrar ante los demás. Por otra parte, los relatos e historias de vida involucran la necesidad de realizar entrevistas o conversaciones en donde la presencia del investigador, los instrumentos de registro y el ambiente pueden afectar la veracidad de las narrativas.
Por último, lejos de proporcionar un significado acabado y totalizante de la etnografía, se destacan algunas de sus premisas. El método etnográfico ha sido preponderante en la antropología social desde sus origines, que fueron sistematizados por antropólogos como Malinowski, Brown y Geertz. De esta manera, tal método supone la descripción densa a partir de un “yo testifical” que envuelve la subjetividad del investigador, quien, siendo un autor, crea una narración habiendo estado presente en diversas dinámicas grupales (Geertz, 1989). Por su parte, Guber (2019) señala que el objetivo de la etnografía consiste en la descripción-interpretación del grupo social mediante el registro de los comportamientos dotados de sentido por los actores.
Algunos fenómenos sociales poseen escasa significatividad estadística y, sin embargo, son de gran relevancia social, política y académica. Para captar la red de significados y motivos de la acción, es necesario construir vínculos etnográficos de confianza entre el investigador-investigado. Este aspecto resulta importante, ya que pueden aplicarse al campo de las migraciones travestis/trans. Una de las críticas que se le hace a este tipo de propuestas es su escasa magnitud (Stang, 2013). Sin embargo, tal criterio no resulta apropiado para definir un objeto de estudio que se pretende abordar de una manera cualitativa y que, incluso, podría transferirse a otros contextos y poblaciones ubicadas en el colectivo LGTBIQ+.
En este caso, se afirma que, habiéndose tomado algunos elementos del tal método, se realizó trabajo etnográfico de manera auxiliar y complementaria al marco metodológico diseñado desde los pilares de la teoría fundamentada. Luego de describir algunas de las premisas de los métodos de investigación empleados, a continuación, se presentan las técnicas e instrumentos de construcción de datos y registro de la información.
2.6. Técnicas de investigación e instrumentos
Las técnicas de investigación proporcionan la pauta de qué se está aplicando el método científico en la medida en que se utilizan procedimientos sistemáticos que permiten constituir el material empírico en concordancia con los presupuestos teóricos. Al mismo tiempo:
[…] cae en una postura equivocada aquél que fetichiza una o más técnicas, es decir, aquél que desarrolla una gran pericia en su aplicación, pero las considera sólo como objetos ready made, carentes de historia y de profundidad: ignora y quiere ignorar el hecho que cada técnica ha sido ideada y desarrollada en el marco de ciertos supuestos ontognoseoepistemológicos, que legitiman el recurso a determinadas manipulaciones de la información o a ciertas interpretaciones de los resultados (Marradi, 2002: 120).
La entrevista en profundidad es una técnica de investigación que permite comprender procesos sociales a partir de la perspectiva de los actores. La situación de entrevista representa una relación social caracterizada por la asimetría entre el entrevistador y el entrevistado, en la que se abordan un conjunto de temas relevantes para cumplir con las metas de la investigación. Según Alonso (1998: 9):
La entrevista de investigación es, por tanto, una conversación entre dos personas, un entrevistador y un informante, dirigida y registrada por el entrevistador con el propósito de favorecer la producción de un discurso conversacional, continuo y con una cierta línea argumental —no fragmentado, segmentado, pre-codificado y cerrado por un cuestionario previo— del entrevistado sobre un tema definido en el marco de una investigación.
La principal técnica utilizada en la tesis fue la entrevista en profundidad, con una guía de pautas semiestructurada, individual y presencial, más allá de algunas excepciones de entrevistas realizadas de manera virtual. Como instrumento de registro, se utilizó, en las primeras entrevistas, un grabador de periodista marca Sony. Luego, las entrevistas fueron grabadas desde un celular, debido a que este dispositivo otorgaba mejor calidad a los audios y facilitaba el proceso de posterior desgrabación. Las primeras ocho entrevistas fueron desgrabadas por el autor de la tesis; el resto fue tercerizado debido a la demanda de tiempo que implicaba. Las entrevistas fueron escuchadas, leídas y editadas al menos una vez, antes de ser procesadas. Su duración osciló entre treinta minutos y dos horas, dependiendo del grado de comunicación verbalizada por parte de las entrevistadas. En algunos casos, las migrantes se explayaban en detalle; en otros, las respuestas fueron monosilábicas, con lo cual fue necesario utilizar la repregunta, controlar los silencios y solicitar que realizaran asociaciones con palabras.
Las técnicas empleadas se vincularon con la construcción de datos. Lejos de ser neutrales, estos suponen un posicionamiento por parte del investigador. Los datos, que en este caso provienen de fuentes primarias, no fueron recolectados. Se construyeron en función del marco teórico y de las hipótesis, que representan guías para llevar a cabo del trabajo de campo. Se dejan de lado las consideraciones especulativas que deducen la realidad social sin evidencia empírica y las consideraciones empiristas que estudian la realidad como algo dado, por lo que son los datos meros reflejos de esta (Cohen y Gómez Rojas, 2014). En resumen, deducción e inducción se juegan en un continuo desafío teórico y metodológico destinado al alcance de una investigación rigurosa y sistemática.
La producción de datos se elaboró de acuerdo con los procedimientos metodológicos de la teoría fundamentada. En definitiva, esto implicó establecer mediciones. Según Cohen y Gómez Rojas (2011, 2019) medir no significa solo asignar números o valores, implica también lograr una correspondencia entre las propiedades de los objetos de estudio y el sistema de categorías construido de manera teórica. En palabras de los autores: “Medir es para nosotros lograr una confiable y válida correspondencia entre las propiedades de los objetos y el sistema de categorías teóricamente construido, sean estas cuantitativas o cualitativas” (Cohen y Gómez Rojas, 2019: 24). Es pertinente realizar esta aclaración porque, en los capítulos destinados a la presentación de los resultados y a su análisis, se presentan tablas que establecen la realización de estas mediciones en función de las categorías construidas teóricamente y desarrolladas de acuerdo con sus subcategorías, propiedades y dimensiones, en consonancia con los aportes realizados por la teoría fundamentada.
Por otra parte, la primera entrevista realizada fue considerada una prueba piloto en la que se exploró la manera de profundizar en los principales tópicos de acuerdo con algunas categorías teóricas que emergieron de la revisión de los antecedentes. Si bien la guía de pautas y la planificación del trabajo de campo se presentan en el anexo, los principales ejes fueron:
- Datos sociodemográficos
- Contexto en los países de origen (discriminación, violencia y vínculos familiares)
- Proceso de construcción de la identidad de género
- Representaciones sociales sobre el AMBA
- Motivaciones al migrar y representaciones sociales
- Medios y modos de migrar
- Ejercicio de la prostitución/trabajo sexual
- Discriminación por condición migratoria y la identidad de género en la sociedad receptora
- Violencia y criminalización
- Vínculos afectivos
- Vínculos con pares
- Intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales
- Consideraciones acerca del retorno temporal y evaluación del proyecto migratorio
En la guía de pautas, prevalecieron preguntas abiertas y, en menor medida, preguntas cerradas. En primer lugar, se aplicó la técnica del embudo (Valles, 2000), que consiste en comenzar con preguntas de carácter general para luego aproximarse a temas de mayor sensibilidad. En otras ocasiones, como se habían generado conversaciones previas con las entrevistadas, se aplicó la técnica del “embudo invertido”, que consistió en aproximarse de manera directa a las categorías de mayor interés para la investigación. Esta técnica fue guiada de acuerdo con la intención de reconstruir los relatos de vida de las entrevistadas y mediante lo que Kornblit (2004), retomando a Bertaux, denomina virajes o puntos de inflexión en las trayectorias biográficas y que desde la perspectiva de la teoría fundamentada se denominan incidentes. Las experiencias biográficas de las entrevistas permitieron identificar indicadores de procesos estructurales sin perder las particularidades de cada una de ellas.
Las entrevistas fueron realizadas en distintos espacios, a saber: confiterías, bares, restaurantes, viviendas particulares, oficinas de organizaciones políticas, hoteles y pensiones. La totalidad de las entrevistas fueron realizadas de manera presencial, aunque se intentaron realizar dos entrevistas por WhatsApp. No se pudo finalizar una de estas porque la entrevistada abandonó la interacción. La otra aportó algunas definiciones relevantes; no obstante, la comunicación tendió a ser entrecortada, lo que complicó la situación de entrevista.
En numerosas oportunidades, se pudo constatar que las migrantes travestis/trans sudamericanas suelen apelar, para definir aspectos de su subjetividad, a la “excepción a la regla” respecto de cómo son las travestis/trans en general (Zambrini, 2010). Además, suelen omitir cuestiones relacionadas a la violencia institucional o familiar y presentarlas de manera natural a partir de justificaciones sobre sus condiciones de vida. En resumen, se debió controlar el sesgo de la deseabilidad social (D’ Ancona, 2009) característico de los discursos que emergen de las entrevistas y que se ubican como respuestas socialmente esperadas y legitimadas. Una de las estrategias para superar discursos sesgados por lo esperado y otórgale a la información mayor calidad fue recurrir a la observación participante, lo que permitió acceder a información no contenida en las entrevistas, o bien ampliarla. De todas maneras, el sesgo de la deseabilidad social no significa que las respuestas de las entrevistadas sean falsas y que haya que desentrañar una verdad. Se trata de comprender cómo determinados aspectos de sus biografías son presentados frente al investigador. Y esa presentación, en algunos casos, consistió en diferenciarse de aquello que le sucede a la mayoría de las travestis/trans sudamericanas, como situaciones de violencia y discriminación.
La observación participante representa una técnica de investigación social que supone un conjunto de procedimientos con el fin de que el investigador:
[…] observe gestos, escudriña entornos, ve actividades y movimientos de personas. Por eso su registro contiene, en todo momento, datos acústicos y observacionales. Es útil, aquí, diferenciar entre los datos observacionales (no mediatizados por el informante, sino obtenidos directamente por el investigador) y los verbalizados (que pueden consistir en referencias de los informantes sobre alguna actividad o suceso no atestiguado por el investigador) (Guber, 1991: 177).
De esta manera, la autora sintetiza las múltiples acepciones del significado del observar participando, lo que permite acceder a una gama de informaciones mediante la observación de conductas y el registro de discursos. El papel de los observadores y de las observadoras en el campo puede oscilar entre ser un completo observador y hasta un completo participante (Valles, 2000; Kawulich, 2005, entre otras). En este caso, se asumió una postura intermedia, que interceptó diferentes niveles de participación según los escenarios y actores involucrados.
A pesar de que la observación participante puede carecer de la desventaja respecto del sesgo de la “deseabilidad social” que se presentó en algunas entrevistas, el estudio de los proyectos migratorios requiere de la comprensión de sucesos que han ocurrido en el pasado, con lo cual la observación de comportamientos presentes no permite abordar el problema de investigación de modo exhaustivo. En suma, se justifica la combinación de técnicas con vistas a paliar sus déficits y a potenciar sus puntos fuertes. Además, sobre la reactividad que puede ocasionar en los sujetos investigados la situación de entrevista y la observación, ha habido una abundante producción. En esta investigación pudo constatarse que la observación participante amplió diferentes aspectos de los proyectos migratorios de las entrevistadas en el marco del trabajo etnográfico realizado. No debe desconocerse que la población travesti/trans ha transitado diferentes violencias y discriminaciones, y la situación de entrevista puede rememorar vivencias dolorosas.
Por otra parte, el instrumento correspondiente a esta técnica se denomina guía de observación y esta puede variar de acuerdo con sus niveles de estructuración (Scribano, 2008). En este caso se trató de observaciones no estructuradas, aunque esto no significa que la hipótesis de investigación y la teoría no hayan estado presentes; en todo caso, por las características multisituadas de donde se realizaron las observaciones, es decir, la dispersión de escenarios y actores, es que se optó por asumir una postura abierta con el fin de que el trabajo etnográfico amplíe y profundice el material empírico construido a partir de las entrevistas.
2.7. Resguardos éticos
Los resguardos éticos que se consideraron en las entrevistas fueron el consentimiento oral informado tanto para su realización como para su correspondiente registro, y la alteración de los nombres con el fin de garantizar el anonimato, salvo en el caso de una de las informantes clave, quien solicitó que su nombre y apellido no fuera alterado. Estos criterios fueron comunicados a las entrevistadas de manera previa, ya que ellas manifestaron, en ocasiones, temor o desconfianza respecto de la utilización de la información.
Las entrevistas realizadas fueron aplicadas de manera tal que las migrantes travestis/trans pudieran expresarse, aun si los temas que relataban excedían la situación de entrevista. Además, se otorgó la posibilidad, en caso de que ellas lo solicitaran, de que los temas sensibles no fueran abordados, sobre todo, aspectos relacionados con la violencia y con la discriminación en donde las técnicas de repregunta fueron elaboradas con resguardo. Se apuntó a evitar la revictimización, las experiencias relatadas que les ocasionaron tristeza y angustia fueron narradas por las entrevistadas mediante la aplicación de preguntas generales aproximándose de manera progresiva.
Por su parte, Bourdieu (1999), en Comprender, advierte la situación de violencia simbólica que puede suponer la entrevista y la manera en que la reflexividad, desde una óptica sociológica, permite dar cuenta de ello. Como sostiene el autor, lograr una comunicación no violenta es complejo, sobre todo, cuando las jerarquías con las entrevistadas se traducen en desigualdades de sociales que conforman una relación social asimétrica entre el entrevistado y las entrevistadas. Ante esta situación, el rapport, es decir, la capacidad de posicionarse en el lugar de las migrantes travestis/trans resultó esencial para generar proximidad y familiaridad, lo que redujo las reactividades y siendo consciente de los efectos positivos y negativos que ocasionaba la presencia del investigador. En algunas oportunidades, las entrevistadas describieron que las entrevistas les permitieron expresarse, considerando que transitar esa experiencia les posibilitó relatar vivencias con la intención de darlas a conocer y que estuvieran documentadas en el contexto de una investigación empírica.
El trabajo de campo se desarrolló en diferentes escenarios. Al utilizar la observación participante, las referentes de las organizaciones políticas, talleres y reuniones de las que fue parte el investigador y autor de esta tesis, se lo presentó aclarando su papel, con lo cual las militantes estaban al tanto de los objetivos de la investigación. En algunas organizaciones, las participantes manifestaron que debían expresarse de manera distinta ante la presencia del investigador, pero ninguna consideró que la labor impactara de manera negativa en el desarrollo de las reuniones, con lo cual la reactividad fue controlada. En otros escenarios en donde se realizó trabajo de campo, como, por ejemplo, las discotecas y los bares, en algunas oportunidades, no fue posible informar a la totalidad de las travestis/trans y otras personas sobre el desempeño del investigador, puesto que el gran número de personas lo imposibilitaba. Estas consideraciones que acarrean dificultades y controversias éticas se analizan con mayor detalle en el apartado “Trabajo de campo”.
A continuación, se exponen en detalle las características del universo de estudio y los criterios diseñados para la elaboración de la muestra.
2.8. Universo de estudio
El universo de estudio en una investigación es definido como el conjunto total de unidades de análisis que se pretende estudiar y que poseen determinados atributos construidos teóricamente denominados, en este caso, categorías (Cohen y Gómez Rojas, 2003). Las unidades de análisis en una investigación representan a los sujetos u objetos de estudio, es decir, sobre quiénes se hará referencia de acuerdo con las características observables de relevancia teórica y empírica. La unidad de análisis es individual y se compone de las migrantes travestis/trans sudamericanas que residen en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) durante el período 2017-2019. La mayoría de los casos son de la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y del conurbano bonaerense, de partidos como Esteban Echeverría y Morón. En algunos casos, las unidades de análisis residen en CABA, pero poseen trayectorias biográficas en las que han transitado por partidos como Quilmes y Florencio Varela. Por eso, los relatos de vida de esos casos remiten a una referencia espacial diferente al lugar de residencia actual. Es pertinente establecer que el AMBA incluye la CABA y cuarenta municipios de la provincia de Buenos Aires.
2.9. Muestra
Dado que entrevistar al conjunto de la población migrante travesti/trans sudamericana es imposible por cuestiones de recursos y tiempos, las investigaciones cuentan con un subconjunto de unidades de análisis que se denominan muestras. El muestreo cualitativo contempla una serie de posibilidades relacionadas con la selección de casos, escenarios y acontecimientos. En esta investigación se aplicaron distintos tipos de muestreo, a saber: teórico, “bola de nieve” y por oportunidad o muestreo de voluntarios (Guber, 2004; Hernández Sampieri, et al., 2010).
En primer lugar, el muestreo teórico, propuesto por la teoría fundamentada según Glaser y Strauss, “es el proceso de recolección de datos para la generación de códigos, por el que el analista recoge conjuntamente, la teoría y analiza sus datos y decide qué datos recoger en adelante y dónde encontrarlos, para desarrollar su teoría que emerge de los mismos” (1999 [1967]: 45). De esta manera, “el muestreo teórico es acumulativo. Cada acontecimiento que entra en el muestreo se suma al análisis y a la recolección de datos hecha antes y los aumenta” (Strauss y Corbin, 2002: 221).
La muestra quedó integrada por 44 casos, de los cuales 3 fueron informantes clave (dos travestis/trans nativas y una mujer cisgénero). El resto se trató de 41 migrantes travestis/trans sudamericanas con diferentes características sociodemográficas que se presentan en el Anexo metodológico. Además, se tuvo contacto con alrededor de 130 travestis/trans entre las nativas y las sudamericanas que involucró tanto a las entrevistadas como aquellas con las que se generaron conversaciones informales. Hubo dos entrevistas que fueron interrumpidas y, a falta de registro, no se consideran como parte de la muestra. Los criterios para seleccionar a las entrevistadas fueron los siguientes: nacionalidad, edad, tiempo de permanencia en el país, nivel instructivo alcanzado y participación o no en organizaciones políticas. En una primera instancia, durante la fase de muestreo abierto, se intentó realizar los primeros contactos con el fin de poder delimitar con mayor precisión los criterios de selección y su justificación. En este momento del muestreo, se incorporaron los casos a los que pudo accederse y se aplicó una codificación abierta, procedimiento que se elaboró en las primeras ocho entrevistas. El principal criterio empleado fue la conveniencia (Patton, 2002), ya que se trató de casos a los que se accedió con relativa facilidad.
Si bien las entrevistadas poseen una variedad de aspectos, algunos de ellos devinieron en criterios en la medida en que fue necesario contemplarlos a la hora de constituirlos como casos. De este modo, se fijó que el tiempo de permanencia en el país debía ser de, al menos, dos semanas. Con respecto a la edad de las entrevistadas, estas debían tener 18 años o más. La nacionalidad estaba contemplada dentro de los países de Sudamérica y, con respecto a la participación política, la muestra contempló casos de participación efectiva. La construcción de la muestra intentó contener la mayor variabilidad posible de acuerdo con los criterios establecidos. Estos criterios fueron constituidos y delimitados porque poseen una mayor incidencia en la conformación de los proyectos migratorios. En definitiva, otorgarle a la muestra la máxima variación (Patton, 2002) implicó reunir casos cuyos criterios tuvieran considerables diferencias, así podrían observarse diversidades, matices y similitudes que permitirían desarrollar una teoría sustantiva con profundidad y densidad teórica.
El intervalo de edad de las entrevistadas fue entre los 19 y los 57 años, con una media de 27 años. Las nacionalidades fueron las siguientes: peruana, colombiana, ecuatoriana, brasileña y paraguaya. El tiempo de permanencia en el AMBA osciló entre dos semanas y veinte años y, en algunos casos, participaban de organizaciones políticas o habían participado alguna vez. Algunas de ellas poseen nivel instructivo secundario completo, otras no han finalizado esa instancia y hay quienes poseen estudios universitarios/terciarios incompletos. Casi la totalidad de la muestra ha ejercido la prostitución/trabajo sexual. Solo tres casos afirmaron nunca haberla ejercido, aunque durante la observación participante pudo registrarse que uno de ellos también la ejercía.
Luego, en la instancia de muestreo emparentado con la codificación axial, la mayoría de los criterios para seleccionar a las entrevistadas ya se encontraban delimitados. En virtud de ello, se le otorgó a la muestra variación en cuanto a la nacionalidad, edad y tiempo de permanencia en el país. Por último, algunos casos se eligieron de manera selectiva con el fin de reconstruir experiencias de regreso y dotar de sentido la caracterización de los proyectos migratorios, en calidad de categoría medular. Se trató de casos en los que la entrevista se focalizó en detectar los momentos del proyecto migratorio seleccionando unidades de análisis de manera específica, con el fin de saturar la muestra. De manera particular, se seleccionaron tres migrantes travestis/trans sudamericanas que, en conversaciones informales previas, se había podido constatarse que poseían trayectorias de retorno temporal y migración en tránsito. Como se observará más adelante las experiencias de regreso y migración en tránsito forman parte del tercer tiempo de los proyectos migratorios y han sido aspectos escasamente abordados en los antecedentes.
Como se mencionó, existen distintos tipos de muestreo cualitativo. A diferencia de las muestras cuantitativas, donde la clave radica en la representatividad del universo y el tamaño de la muestra, lo fundamental radica en la calidad muestral que se mide de acuerdo con los aportes que realizan los casos a la construcción de la teoría emergente. Por eso, para seleccionar los criterios se encuentran guiados e intencionados por propósitos teóricos. En otras palabras, el desarrollo de la muestra, cuyo fin último es la generación de teoría sustantiva, se logra mediante la selección de casos de relevancia teórica conforme a criterios que se estipulan de manera anticipada y durante el desarrollo de la investigación.
De acuerdo con lo que señalan Strauss y Corbin (2002: 221): (…)
[…] el investigador se interesa por generar el mayor número posible de categorías; de ahí que recopile datos en una gran variedad de áreas pertinentes. Una vez que el analista tiene algunas categorías, el muestreo apunta a desarrollarlas, a hacerlas más densas y a saturarlas.
Este procedimiento, que consiste en hacer robustas las categorías de análisis, puede involucrar a personas, acontecimientos y escenarios, y se vincula con el muestreo teórico definido como:
[…] el proceso de recolección de datos para la generación de códigos, por el que el analista recoge conjuntamente la teoría y analiza sus datos, y decide qué datos recoger en adelante y dónde encontrarlos, para desarrollar su teoría que emerge de los mismos (Strauss y Corbin, 2002: 45).
De esta manera, puede establecerse que la presente investigación alcanzó la saturación teórica cuando (…) “ninguna información adicional por medio de la cual el sociólogo pueda desarrollar propiedades de la categoría, ya que, al ver instancias similares una y otra vez, el investigador adquiere confianza empírica de que una categoría está saturada” (Strauss y Corbin, 2002:84).. Tal definición se asienta en que la incorporación de nuevos casos, luego de la entrevista número 40, no proporcionaron información adicional que permitiera robustecer las categorías de análisis. Sin embargo, Strauss y Corbin (2002) no suministran elementos claros para determinar cómo se logra tal proceso. Como se señaló en otras oportunidades, alcanzar la saturación teórica implica que el investigador se encuentra en la fase de delimitar la teoría emergente. De acuerdo con lo que se discutió en otros trabajos (Perez Ripossio y Cirone, 2019), se considera que, para poder determinar que se ha alcanzado la saturación teórica, es necesario tener en cuenta algunos factores que se enumeran a continuación:
1) Si bien suele remitirse a la calidad de los datos producidos, es importante remarcar que la cantidad de casos es un factor para tener en cuenta porque un volumen importante de entrevistas, observaciones y documentos otorgan mayores posibilidades de robustecer las categorías de análisis.
2) Cuando se observa en el material empírico producido una reiteración significativa de las propiedades de las categorías propuestas. En resumen, no se saturan la totalidad de las categorías de la investigación, solo aquellas que se consideran de mayor relevancia para el análisis.
3) Los factores técnicos como el tiempo y los recursos deben tenerse en cuenta. La permanencia prolongada en el campo contribuye a la saturación teórica, pero debe recordarse que las investigaciones cuentan con tiempos y recursos estipulados; por lo tanto, estos factores generan que, en una determinada instancia, el trabajo de campo se dé por finalizado.
4) Los investigadores son quienes mejor conocen sus investigaciones. Por lo tanto, poseen la sensibilidad teórica necesaria para poder determinar que la incorporación de nuevos casos no generará nuevas categorías y propiedades.
No puede determinarse una receta única para conocer en qué momento se alcanza la saturación teórica. De todas maneras, en esta investigación, luego de la realización de 44 entrevistas y observaciones participantes de manera multisituada, pudo establecerse que los criterios antes mencionados se cumplieron. Las categorías contexto de la transición y motivos de la migración fueron las primeras en saturarse, mientras que, para el modo de migrar, la migración en tránsito y las experiencias de retorno temporal, fue necesario superar las treinta entrevistas para alcanzar ese objetivo.
Por otra parte, un tipo de muestreo que fue menos utilizado en la investigación es el denominado “bola de nieve” y por “casos voluntarios”. En el muestreo por “bola de nieve”, los esfuerzos destinados a la incorporación de nuevos casos a la muestra se depositan en otras personas distintas al investigador. Dicho de otro modo, algún entrevistado, informante o miembro de la comunidad se desempeña como nexo para acceder a otras unidades de análisis, lo que permite el acrecentamiento de la muestra (Blanco y Castro, 2007) mediante un proceso de encadenamiento. El muestreo por “oportunidad” o por “casos voluntarios” ocurre cuando los entrevistados se presentan con espontaneidad y desean participar en la investigación aportando información. Se tratan de alternativas de muestreo que, ante la falta de mejores opciones o debido a las dificultades de acceso, permiten comenzar a familiarizarse y construir los datos necesarios para delinear la incipiente teoría emergente.
Estas modalidades se presentaron de manera escasa. Si bien se consideró que el muestreo por bola de nieve podía ser una herramienta útil para incorporar otros casos, las migrantes travestis/trans que tenían la posibilidad de facilitar contactos con el fin de entrevistar a sus amigas o conocidas rara vez terminaban de concretar ese contacto. Con respecto al muestreo por oportunidad, solo se presentó un caso de manera espontánea en uno de los espacios en los que se realizó el trabajo de campo, ya que la migrante poseía conocimiento por medio de otras personas sobre la labor que se estaba realizando.
A medida que se constituía la información, se establecieron procedimientos para su procesamiento que se abordan en el siguiente apartado.
2.10. Procesamiento de la información
El procesamiento de la información suele ser uno de los aspectos al que menos atención se le presta en las investigaciones cualitativas. Según Valles (2005) los investigadores cualitativos se han preocupado por el análisis y la presentación de sus resultados, pero han subestimado la manera de procesar e intervenir los datos. En consecuencia, la escasa atención sobre estos procedimientos puede afectar la calidad y rigor de la investigación en su conjunto. Si bien la utilización de un software no es necesaria para realizar estos procedimientos, ya que el procesamiento puede realizarse de manera artesanal o emplear algún tipo de programa del paquete Office como Excel o Word, es pertinente establecer una aclaración: el procesamiento de la información es un procedimiento metodológico necesario para reducir, sistematizar y analizar los datos. Por ende, puede excluirse, para su elaboración, el uso de herramientas informáticas, como los software, pero el procedimiento metodológico como tal representa una condición en el proceso de investigación, con lo cual debe estar presente. Este proceso supone que el investigador transforma la información en datos, les inscribe un sentido, una marca teórica que permite hacerlos abordables de acuerdo con las metas de la investigación (Rodríguez y García, 1996). Por eso, estos procedimientos deben emplearse con rigurosidad teniendo en cuenta que las técnicas empleadas proporcionan una variedad y una complejidad en la información con la que luego se estructura el análisis. Cuando se carece de procesamiento, o se asume con laxitud, se presupone que los datos se explican por sí mismos asumiendo la realidad como algo dado.
En algunos casos, estos procedimientos se asumen con laxitud y la fase de procesamiento de la información suele ser inexistente, lo que genera modos de análisis que suponen una suerte de “codificación directa”, es decir, los fragmentos de entrevistas o las notas de campo se insertan en el texto para luego ser analizados y el proceso de reducción mediante una mirada teórica se encuentra ausente. Señalar esto es pertinente porque, a la tradición cualitativa, se le ha criticado su falta de sistematicidad, cuando en verdad esta falencia tiene que ver con el modo en que se aplican estos procedimientos. La investigación cualitativa es compleja porque debe constituir descripciones densas a partir de la perspectiva del actor y, a la vez, sostener interpretaciones ajustadas a criterios de validez y de confiabilidad, con la respectiva traducción anteriormente desarrollada. El “estar allí” y el “estar aquí” se complementan y es necesario involucrarse en la realidad de las unidades de análisis estudiadas y, a la vez, delimitar una posición acorde con el método científico.
En esta investigación, se empleó, en primer lugar, el programa Excel 2016, en el que se volcaron las categorías de análisis iniciales y los fragmentos de entrevistas cuyo contenido expresaba, en sus distintas variaciones, su significado. Las primeras ocho entrevistas se procesaron desde esta modalidad, pero el crecimiento del material empírico implicó la necesidad de incorporar un software que permitiera facilitar el análisis y proveyera los recursos necesarios para lograr la mayor sistematicidad y rigurosidad. De esta manera, se incorporó el software ATLAS.ti versión 8.3. Es pertinente señalar que, en esta instancia, la investigación realizó análisis preliminares en la medida en que el grillado elaborado en Excel supuso una instancia de codificación y de análisis de las principales categorías a partir de la identificación de palabras y oraciones que se observaron en las entrevistas y que resultaron relevantes desde el punto de vista teórico (Seid, 2016).
Como las investigaciones cualitativas suelen carecer del empleo de software para realizar un procesamiento de los datos producidos, los recursos suelen quedar limitados a algún programa del paquete office. En el caso de emplear métodos cuantitativos, el quehacer artesanal se vuelve imposible debido a la cantidad del material empírico con el que se trabaja, que suele tornarse inabarcable. Los paquetes de procesamientos de datos cualitativos permiten integrar diferentes tipos de informaciones y llevar a cabo procedimientos de análisis como la coocurrencia de códigos, que ilustra la vinculación y codependencia de las categorías de análisis, lo que permite también verificar la consistencia de la teoría sustantiva.
En el caso de esta investigación, como se mencionó, se empleó la versión 8.3 del ATLAS.ti y los principales recursos utilizados fueron la asignación de códigos[3], las familias de códigos, las notas, los memos, los diagramas, el diseño de tabla de coocurrencia de códigos y de código-documento; algunos de ellos se presentan en el anexo. Los memos[4] son dispositivos analíticos en los que se constituyen interpretaciones sobre el material empírico. Los códigos representan etiquetas que le dan nombre a las categorías y reducen los datos, las notas son elaboraciones escritas de primera mano que permiten realizar interpretaciones iniciales y las familias de códigos permiten llevar a cabo un ordenamiento y una jerarquización de las categorías con la meta de otorgarle estructura a la teoría emergente. Respecto de los memos, tal como lo sostienen Vivar et al. (2010), se construyeron memos descriptivos, analíticos, teóricos y metodológicos, lo que permitió integrar los procedimientos de análisis sobre la información provista por las entrevistas y la observación participante.
Luego, las variaciones construidas de acuerdo con las propiedades y dimensiones de las respectivas categorías se volcaron en una matriz elaborada en el programa Word 2016 y esta se presenta a modo de tablas en el desarrollo de los capítulos destinados al análisis. El software ATLAS.ti resulta útil cuando se trabaja con teoría fundamentada porque la mayoría de las funciones que posee se articulan de manera congruente con el método. Una de sus principales limitaciones radica en que los documentos cargados no pueden ser editables y, por lo tanto, los errores de tipeo no pueden corregirse, factor que, si bien está ligado a la operatividad, es para tener en cuenta.
Más allá de la operatividad y de los recursos técnicos que utilizó la investigación, el análisis de los datos cualitativos requiere de un minucioso proceso en el que el analista debe sumergirse en las complejidades y en la trama de significados que le aportan las entrevistadas. Para ello, es necesario describir los procedimientos de análisis empleados.
2.11. Procedimientos de análisis
Dado que en las investigaciones cualitativas suele haber una superposición de fases, la escisión entre procesamiento y análisis se relacionan con la claridad en la presentación, puesto que “… en la investigación cualitativa no es posible independizar la etapa del procesamiento de la del análisis: el desarrollo de la primera conlleva la segunda” (Cohen y Gómez Rojas, 2014: 13). Dicho de otro modo, constituir una muestra, seleccionado los casos que proveen de información relevante y establecer procedimientos de codificación y análisis mediante la comparación del material empírico representan instancias involucradas en un mismo proceso.
Una de las herramientas propuesta por la teoría fundamentada y que conduce al análisis de la información consiste en distintos tipos de codificación: abierta, axial y selectiva, que dan lugar a la construcción de categorías, subcategorías, propiedades y dimensiones. Para lograr esta meta es necesario emplear el método de análisis denominado comparación constante en el que deben detectarse incidentes y compararlos según grupos o personas mediante las variaciones máximas y mínimas para que las categorías se construyan de manera robusta (Seid, 2017). Este procedimiento consiste, en primer lugar, en reducir las diferencias para diseñar las categorías y luego se acentúan las diferencias para encontrar variaciones con respecto a las propiedades y dimensiones. Esta instancia supone poder delimitar las principales categorías relevantes para el análisis y luego fortalecerlas mediante la incorporación de propiedades que muestren una importante variación. Fue mediante este procedimiento que la investigación apostó por construir categorías robustas y densas mostrando la mayor variabilidad y riqueza posible. Desde el punto de vista de los relatos de vida, los incidentes implicaron virajes biográficos (Meccia, 2016), es decir, puntos de ruptura que impulsaron nuevos rumbos en las vidas de las entrevistadas.
Como se señaló en otras oportunidades (Perez Ripossio y Cirone, 2019), el microanálisis inicial, o análisis “línea por línea” incluye la codificación abierta y axial y permite en un primer momento descubrir categorías y comenzar a develar las relaciones entre los conceptos. El proceso analítico que permite identificar conceptos y descubrir en los datos sus propiedades y dimensiones se conoce como codificación abierta. Partiendo del registro de campo, se comienza a realizar comparaciones que buscan identificar similitudes en el contenido. Estos incidentes que pueden ser objetos, acciones, acontecimientos, ideas o interacciones y que comparten un común denominador de acuerdo con la perspectiva teórica del investigador son identificados con un código común. De esta forma, son ubicados en categorías existentes o emergentes al momento de su descubrimiento y la comparación constante permite generar, de forma dinámica, propiedades de las categorías. Los nombres de las categorías pueden ser establecidos por el investigador de acuerdo con las evocaciones que producen desde un contexto teórico, o bien, nominarse con códigos in vivo, es decir, utilizando palabras propias del lenguaje de las personas entrevistadas. En este caso, uno de los códigos in vivo de mayor importancia fue madrinas, que se desarrolla en el capítulo 4.
La codificación axial implica que el investigador ya posee las principales categorías de análisis establecidas y el procedimiento de análisis inicial se finalizó, con lo cual las categorías comienzan a integrarse, refinarse y perfeccionarse. Esta codificación permite ligar las categorías a sus subcategorías para alcanzar explicaciones más minuciosas sobre los fenómenos. De esta forma, axial hace referencia al procedimiento que, tomando como eje una categoría, enlaza sus propiedades y dimensiones, y le da, de esta forma, profundidad y estructuración. Se construye, en este punto, teoría. La finalidad de la codificación axial es construir, de modo sistemático, categorías densas relacionándolas entre sí, ejercicio que resulta, sin dudas, complejo. La comparación en este punto se centra en observar las categorías frente a los datos a los fines de refinarlas y fortalecerlas.
De este modo, algunas de las categorías principales que se abordan en los capítulos de la tesis destinado al análisis fueron los motivos de la migración, el modo de migrar, la edad al asumir la identidad de género, el tipo de representaciones sociales de la República Argentina como destino migratorio, modo de migrar, tipo de discriminación, tipo de vínculo con las familias a la distancia, tipo de migración en tránsito y tipo de experiencias de retorno temporal. También, algunas categorías secundarias, pero asociadas a las principales fueron las siguientes: modo de ejercer la prostitución/trabajo sexual, tipo de prácticas sexuales, tipo de vínculos afectivos, uso de drogas, tipo de intervenciones corporales, readecuación genital, obtención de DNI, madrinas y tipo de vínculo entre travestis/trans.
Por otra parte, diversos autores, algunos de ellos ya mencionados, que se han detenido en el análisis de los procedimientos de codificación propuestos por la teoría fundamentada han determinado que este proceso no se encuentra atravesado por etapas temporales que pueden construirse de acuerdo con una linealidad concreta. En otras palabras, puede ser necesario volver a codificar de manera abierta en la medida en que la generación de nuevas entrevistas elucide categorías relevantes que no se habían observado o no se habían tenido en cuenta al principio de la investigación (Cohen y Seid, 2019). Este aspecto es pertinente, puesto que en esta investigación fue necesario volver atrás y recodificar entrevistas al emerger categorías de análisis no contempladas al inicio.
De este modo, en un principio, se ignoraron las experiencias de retorno temporal a las sociedades emisoras de las migrantes travestis/trans sudamericanas que ocurrían luego de haber consolidado el proyecto migratorio en el AMBA. En algunas entrevistas, la cuestión del regreso había aparecido de manera solapada, pero no se profundizaba en su significado. El retorno migratorio representa uno de los aspectos más importantes en los procesos de desplazamiento poblacional y, en el caso de las migraciones de las travestis/trans sudamericanas, ha sido prácticamente inexplorado. Por eso, los antecedentes consultados no ahondaban en las experiencias de regreso. Solo caracterizaban el abandono de los países de origen y los conflictos que poseían con sus familias de origen en relación con la identidad de género en las sociedades emisoras. Sin embargo, la construcción identitaria y el proyecto migratorio también involucran el retorno porque, en esa instancia, las migrantes travestis/trans sudamericanas atraviesan una prueba ante sus familias de origen mostrando que el proceso de expresar socialmente sus identidades de género es genuino y esto impacta en los vínculos que mantienen con ellas que, luego de haber transitado la migración, tienden a ser de mayor aceptación. Entonces, fue necesario volver a la instancia anterior, codificar las entrevistas en las que el retorno migratorio había emergido y luego, en la realización de nuevas entrevistas, incorporar en la guía de pautas interrogantes que hicieran foco en esa categoría. De ahí el importante volumen de las entrevistas realizadas y los obstáculos para alcanzar la saturación teórica.
En suma, la codificación selectiva implica el descubrimiento de una o de dos categorías que poseen poder analítico. Para esta investigación, proyecto migratorio e identidad de género son las categorías medulares, ya que atraviesan al conjunto de las categorías construidas. Poseen poder analítico y las definiciones del marco teórico dan cuenta de su densidad teórica. Esto no quiere decir que otras categorías de análisis no sean centrales. De hecho, una tercera categoría medular que se consideró en instancias finales del proceso de investigación fue la desviación (Becker, 2009), debido a que esta condensa y anida la identidad de género y la condición migratoria de las entrevistadas. La desviación es una categoría que atraviesa las trayectorias biográficas de las entrevistadas desde que comienzan a expresar las primeras manifestaciones de sus identidades de género.
Por otra parte, respecto de las observaciones participantes, el diario de campo fue escrito a mano y luego se creó un memo específico en el Atlas ti en el que se elaboraron algunas anotaciones de mayor pertinencia. Este diario superó las cuarenta páginas en formato Word 2016 y, dentro de ese memo, se detallaron algunas notas condensadas, expandidas, metodológicas y de análisis e interpretación (Valles, 2000) que le otorgaron mayor rigurosidad al trabajo etnográfico. Los memos creados a partir del ATLAS.ti correspondieron a las categorías de análisis que se desarrollan mediante tablas presentadas en los capítulos siguientes y que, como se mencionó, complementaron desde los momentos iniciales la información aportada en las entrevistas. Además, mediante el software, se generaron informes con interpretaciones del material empírico en diverso grado. Tales procedimientos permitieron la asistencia a congresos y jornadas mediante la escritura de ponencias y artículos con el fin de exponer los principales hallazgos de la investigación.
Las redes analíticas o diagramas, también generados con el software Atlas ti, se presentarán hacia el final de cada capítulo. Estos recursos representan dispositivos visuales analíticos que permiten aproximarse a la creación de teoría sustantiva. Las redes vinculan los códigos que hacen referencia a las categorías y permiten integrar el análisis mediante la conexión jerárquica de los códigos construidos. En términos de Strauss y Corbin (2002: 258), “al final, es importante tener una descripción clara y gráfica de la teoría, que sintetice los principales conceptos y sus conexiones”. Tal afirmación es pertinente porque, en las conclusiones, podrá observarse la manera en que la teoría emergente se organiza mediante un diagrama general.
A continuación, se presenta el trabajo de campo realizado en función de la descripción de los escenarios en donde este se realizó y algunos elementos vinculados con la cuestión de la reflexividad.
2.12. El trabajo de campo
Si bien las consideraciones anunciadas con anterioridad responden a la intención de constituir una metodología rigurosa y hacer explícita las distintas fases que involucraron a la producción de datos, es importante dejar en claro que para esta investigación el conocimiento se produce de manera situada (Haraway, 1995). De este modo, no se asume una postura asociada a la ingenuidad propia de la neutralidad, por el contrario se busca describir el trabajo de campo de una investigación que ha considerado a las unidades de análisis en tanto agentes activos observando los efectos provocados por el investigador en el campo, siendo reflexivos sobre ellos y entendiendo también la capacidad de los propios agentes de modificar las prenociones del investigador e incluso desestabilizarlas.
El trabajo de campo se realizó entre mediados del 2017 y mediados del 2019. Sus principales características fueron la utilización y la superposición de diversos métodos y técnicas complementarias, y las características multisituadas de los escenarios en donde se llevó a cabo. Como sostiene Guber (2004: 47):
El campo de una investigación es su referente empírico, la porción de lo real que se desea conocer, el mundo natural y social en el cual se desenvuelven los grupos humanos que lo construyen. Se compone, en principio, de todo aquello con lo que se relaciona el investigador, pues el campo es una cierta conjunción entre un ámbito físico, actores y actividades.
El trabajo de campo representa un momento bisagra en la investigación cuyas condiciones de posibilidad se encuentran condicionadas por una serie de factores. En suma, en esas condiciones es que la habilidad y experiencia de los investigadores cobra importancia para que dicha labor desemboque en un “final feliz” (Cruces, 2003). Por eso, Flores et al. (1999) sostienen que el acceso a campo representa uno de los momentos más difíciles de la investigación cualitativa. Por lo general, se trata de sortear una serie de dificultades y obstáculos que son el resultado de factores objetivos, externos al investigador, y aspectos subjetivos vinculados con los propios atributos que impactan en la realización del trabajo de campo.
El esfuerzo etnográfico realizado implicó poner en juego todo tipo de recursos con el fin de construir un material empírico abundante y de relevancia teórica. La tabla que se presenta en el anexo metodológico muestra la manera en que se planificó el trabajo de campo que se modificó durante distintas instancias conforme avanzaba la investigación. Esa matriz permitió establecer los tópicos de mayor relevancia para la investigación y diseñar una guía de pautas inicial que se fue refinando a lo largo del proceso de trabajo de campo. Además, como sostienen Hernández Sampieri et al. (2010), posibilitó no caer en improvisaciones, que se trata de uno de los principales factores para alcanzar la validez del estudio.
La descripción de los momentos que atravesó el trabajo de campo es detallada con el fin de explicitar la manera en que se llevó a cabo la investigación, dando cuenta de los obstáculos y de las condiciones de posibilidad que fueron necesarios para realizarla. En el desarrollo de los capítulos destinados a la presentación y al análisis de los resultados, se hace referencia al trabajo etnográfico realizado, incorporando las tareas de construcción de la información que no refieren a la realización de las entrevistas y, para que el lector conozca en qué consistió tal trabajo, es que se indican las fases, escenarios y los actores que intervinieron en este.
2.12.1. Avatares del campo
Con fundamento en Taylor y Bogdan (1986), durante los primeros días en el campo, los investigadores perciben incomodidad y falta de adaptación al contexto, puesto que la entrada a este suele ser una de las instancias más delicadas. El poder acceder a los actores implica interrogarse sobre dónde encontrarlos y cómo dirigirse a ellos asumiendo distintos papeles que, desde el comienzo, pasan por la figura del extraño, la del visitante y la del iniciado hasta ser “alguien de adentro” (Flick, 2007).
En este apartado, recupero la primera persona del singular para relatar la experiencia de campo desde un “yo testifical”. Antes de iniciar esta tarea, consideré como principal opción entrevistar a migrantes travestis/trans sudamericanas que estuvieran nucleadas en organizaciones políticas. De acuerdo con lo que había leído en numerosas investigaciones, al parecer, esta manera de proceder representaba la alternativa más fiable. La estrategia que desarrollé implicó, en primer lugar, enviar mails a distintas organizaciones indicándoles mi procedencia institucional con la intención de realizar entrevistas anónimas e individuales enmarcadas en una tesis doctoral.
Con este procedimiento, después de probar durante algunas semanas, no obtuve contestación alguna, con lo cual, recurrí al llamado telefónico con el propósito de conseguir alguna respuesta y descartar aquellas organizaciones que no se mostraran interesadas. En esta instancia pude percibir que las organizaciones poseen algún tipo de protocolo específico para los académicos que intentan acceder de este modo. En algunos casos, solicitan el envío de un correo electrónico con información detallada; en otros, piden algún teléfono o correo electrónico para luego comunicarse por medio de algún representante institucional. Esta instancia comenzó en junio del 2017 y, para agosto del mismo año, aún no había obtenido ninguna respuesta. Habiendo pasado tres meses, ninguna asociación se había comunicado conmigo.
En más de una oportunidad, reiteré mis llamados y envíos de correos electrónicos. Las respuestas de las organizaciones, ante la falta de contacto, fueron variadas, pero, por lo general, afirmaban carecer de travestis/trans migrantes o tener demasiada demanda de otras instituciones. Las organizaciones políticas prometían comunicarse en el futuro, algo que, en la mayoría de los casos, no se concretó. Es probable que existiera desconfianza de parte de estas organizaciones sabiendo que, de algún modo, investigar a sus miembros implicaba también referirse a sus estructuras. Respecto de la escasa magnitud que pueda atribuírsele al fenómeno de estudio (Stang, 2013), considero que las migraciones de las travestis/trans sudamericanas hacia el AMBA representan un hecho social desde hace al menos dos décadas y muchas de estas organizaciones se nutren de esta población. Por eso, la falta de personas migrantes travestis/trans sudamericanas en organizaciones políticas o en cualquier otro ámbito no representaba una argumento fiable.
En el caso del bachillerato popular “Mocha Celis”, primera institución educativa para personas travesti/trans en el mundo, yo poseía conocimiento de la asistencia de migrantes travestis/trans. Por eso, representaba una de las alternativas de contacto. En el caso de esta institución, la comunicación fue, en primer lugar, al número institucional, luego, al celular del director y, por último, me aproximé al bachillerato de manera presencial. El único avance que pude realizar fue conseguir que me facilitaran el celular de Claudia Vásquez Haro, argumentando que, siendo una referente de otra organización, estaba en contacto con personas travestis/trans migrantes. Sin embargo, en la institución había estudiantes que eran migrantes, aunque, al menos en apariencia, no querían que las entrevistara porque decían que estaban cansadas de que siempre se les pidiera lo mismo. La comunicación con la preceptora y con el director siempre rondó en lo mismo: “No reciben nada a cambio, no quieren y están cansadas”. En concreto, no logré ningún avance para avanzar en las tareas de campo.
No obstante, finalizado este proceso, una de las alternativas que consideré con mayor entusiasmo fue contactarme con OTRANS, debido a que su principal referente es Claudia Vásquez Haro, migrante peruana travesti/trans y profesora en la Universidad Nacional de La Plata. Ella podría haber representado una informante clave para la investigación; sin embargo, el contacto realizado mediante la comunicación vía celular y Facebook personal resultaron en vano. No hubo respuesta alguna. Tampoco se pudo mediante los canales de comunicación institucionales, ya que quizás otra persona referente de la agrupación podría haberme abierto las puertas. De hecho, con Claudia Vázquez Haro, se intentó hacer contacto en otras oportunidades, incluso, en febrero del 2020 fue posible establecer una nueva comunicación, con el fin de consumar algún tipo de participación, aunque no terminó siendo posible.
Como las condiciones de acceso resultaban dificultosas, mi codirectora, Mariana Álvarez Broz, me facilitó el contacto de una referente de la organización “Furia Trava”. A ella le envié varios WhatsApp y respondía de manera esporádica o no brindaba respuesta alguna. Luego de algunos intentos, me explicó que la organización estaba muy atareada y me informó que, en realidad, no trabajaban con personas migrantes. También me indicó que podía contactarme con Claudia Vásquez Haro de OTRANS o con la agrupación “La Rosa Naranja”, que trabajaba en el barrio de Constitución y se vinculaban con población migrante. Esta agrupación se reunía en una dependencia del Ministerio Publico de la Defensa y más adelante me referiré con mayor detalle a esta.
Llegado este momento, tenía en claro que las organizaciones políticas de personas travestis/trans no representaban una opción de fácil acceso. Un varón cisgénero, heterosexual, normativo, hegemónico y con un capital social nulo dentro del LGTBIQ+ no se acoplaba a las exigencias del campo. Tampoco los espacios en lo que las travestis/trans sudamericanas ejercían la prostitución/trabajo sexual representaban un escenario viable en la búsqueda de casos. Respecto de esta situación, mi codirectora me advirtió que solo podía ser posible con la presencia de algún actor institucional que, además, tuviera cercanía con ellas, ya que para las travestis/trans, en ese contexto, mi presencia podía representar la figura de un cliente o un enemigo. En pocas palabras, las lógicas de la regulación espacial impedían el trabajo de campo sin mediaciones de alguna clase.
En esta instancia, reflexioné sobre otras posibilidades para poder acceder al campo. La estrategia es presentada a continuación.
2.12.2. Los venues
Ni las organizaciones políticas ni los espacios en los que se ejerce la prostitución/trabajo sexual, los venues representaron la primera aproximación viable de acceso al campo. Los venues suelen ser denominados como boliches o discotecas, pero la designación aquí empleada representa un concepto de mayor importancia. Es la forma de nombrar espacios de encuentro en el que prima un conjunto de interacciones destinadas a la seducción (Rieznik y Tabschek, 2013). El venue es el espacio en donde se constituyen diversas performances de seducción que dan lugar a interacciones cuyos fines son afectivos. La noche ha sido investigada como un espacio en el que se gestan diversas relaciones sociales y se performan determinadas normas de género atravesadas por la clase social y la raza (Blázquez, 2012; Bianciotti, 2015; Perez Ripossio, 2020c).
Por otra parte, yo poseía el conocimiento de que en algunos espacios específicos asistían travestis/trans y la información que circulaba en internet lo corroboraba. Los primeros resultados de las búsquedas realizadas mencionaban y describían aspectos de la discoteca Amerik. Los comentarios en la web indicaban que era un lugar “lleno de travas”. Pude leer comentarios descalificadores hacia el público que asistía a Amerik y se hacía hincapié en la fuerte presencia de migrantes sudamericanos/as. Por eso, podía representar un lugar propicio para hacer un primer acercamiento y generar los primeros contactos.
Esta alternativa de acceso no se trataba de una forma de proceder novedosa. Autores como, por ejemplo, Perlhonger (1993), Braz (2010) y Liarte Tiloca (2019) habían aplicado similares procedimientos. La diferencia de mi investigación, en relación con la de estos antropólogos, radicaba en que el objeto de estudio no podía observarse de manera directa en esos espacios porque mi interés no se orientaba a describir las interacciones que se producían en las discotecas de ambiente gay. En todo caso, estos espacios podrían representar una fuente de capital social necesario para poder realizar entrevistas a posteriori.
Lo cierto es que la mejor opción para comenzar con esta estrategia era la discoteca Amerik. Este espacio, ubicado en el barrio de Villa Crespo, es un clásico de la noche del colectivo LGTBIQ+. Posee una entrada a un precio común, que permite acceder a una barra libre. Además, es conocido por su dark room o “el túnel”, espacios típicos en los boliches gays, reservados para el ejercicio de prácticas sexuales. En Amerik, pude observar un importante número de trans/travestis e intuía que algunas podían ser migrantes. La mayoría de ellas suele nuclearse en un entrepiso del venue, en donde hay una barra con mesas y sillas, y un baño mixto con piletas comunes que funciona como un sector para fumadores.
La primera vez que asistí a este lugar, fui más un observador que un protagonista, aunque tal papel me permitió comenzar a realizar las observaciones necesarias para saber cómo proceder. Pero Amerik era un shock debido al nivel de extrañeza que me generaba. Todo parecía ir a un ritmo acelerado y las personas que se encontraban en ese lugar me resultaban extrañas. Pude observar que algunas de ellas, sobre todo varones gays, me observaban y trataban de comunicarse mediante insinuaciones gestuales o expresando comentarios que me resultaban irrelevantes. Después de unas horas, preferí abandonar el lugar para luego realizar un balance sobre esa primera aproximación.
Es necesario problematizar el modo en que se produce la entrada a campo. En este caso, la segunda vez que asistí a Amerik, la decisión se orientaba a comenzar a interactuar con algunas travestis/trans sudamericanas. En el espacio en el que suelen reunirse ellas, pude observar que mi subjetividad era objeto de observación, lo que me generaba cierta tensión que oscilaba entre sentimientos de comodidad e incomodidad. Vartabedian (2012) pudo constatar conductas similares en su trabajo de campo afirmando que las migrantes travestis/trans observaban y comentaban aspectos de su corporalidad. En mi caso, ocurría algo similar, miradas incisivas y gestos corporales que permitían deducir que estaba en condiciones de entablar conversaciones, pero, al mismo tiempo, las características contextuales y las necesidades de la investigación parecían no complementarse.
Una de esas noches, pude observar y escuchar que una travesti/trans hablaba casi gritando mientras caminaba con dos varones. Uno de ellos parecía ser un amigo gay; el otro era un muchacho interesado en ella. Este joven la detuvo y se dirigía a ella con una insistencia intensa. Mientras tanto, podía ver cómo se le acercaba más y más, tirándosele encima en más de una oportunidad. Notaba también que ella quería sacárselo de encima. Intentaba hablarle despacio y tranquilizarlo, pero sin lograr éxito alguno. La travesti/trans en cuestión ya se había percatado de mi presencia y hasta me hizo una seña con la mano, indicando que esperara para luego poder hablar con ella. Pero, como afirmaba Malinowsky (1975: 8), “[…] el etnógrafo no tiene que tender las redes en el lugar adecuado y esperar a ver lo que cae. Debe ser un cazador activo, conducir la pieza a la trampa y perseguirla a sus más inaccesibles guaridas”.
En ese momento, decidí acercarme a ellos y mi presencia fue, entonces, imposible de evitar. Me entrometí en un conflicto ajeno y, como el muchacho estaba muy agresivo, me dijo: “Básicamente, raja de acá”. Lamentablemente, la performatividad del género o la frustración de haber estado intentando dar con una travesti/trans durante tres meses y no lograrlo contribuyeron a que me quedara frente a ellos. En resumen, tuve una pelea con él: unos empujones, gritos, cosas que suelen ocurrir entre los varones en el contexto de la sociabilidad nocturna. Esa noche, la pelea provocó que cuatro patovicas se acercaran a nosotros y nos dijeran que nos teníamos que ir. La discusión fue subiendo de nivel y continuó incluso fuera del boliche, hasta que un policía nos dijo que cada uno se fuera por un lugar distinto porque, de lo contrario, íbamos a terminar en la comisaría, típica manera de resolver un conflicto, pero también efectivo porque ninguno de los dos tenía pretensiones de ser demorado. Respecto de un balance reflexivo, consideré, en principio, que había sido una instancia negativa y pensé que, ante tales obstáculos, existían posibilidades de que la investigación no se realizara.
Los vínculos sexoafectivos que las travestis/trans construyen con varones cisgénero fueron analizados por otras investigaciones y, en algunos casos, pudo observarse que la violencia de género suele estar presente. Desde mi experiencia de campo, puedo afirmar que estos construyen una masculinidad dual. Dicho de otra manera, se trata de masculinidades hegemónicas en tensión, debido a que constituyen vínculos con personas que han construido una identidad de género por fuera de la hetero-cis-normatividad, pero que reivindican valores ligados al control de sus parejas y legitiman sus posiciones ejerciendo la violencia (Kulick, 1998). En estos espacios, pude observar lo que Viveros Vigoya et al. (2001) denominan quebradores, es decir, varones cuya subjetividad posee una supuesta capacidad para conquistar un importante número de mujeres y, en este caso, travestis/trans. De este modo, se evidencia la fragilidad y la necesaria impostura de la masculinidad hegemónica, ya que, en las prácticas de seducción, la conquista de los cuerpos y subjetividades de ellas resulta un factor de confirmación de la virilidad que puede derivar en enfrentamientos con otros varones.
Determinados sucesos durante el trabajo de campo permiten que la investigación dé giros inesperados. De este modo, el antropólogo Geertz (1987), en una investigación sobre la riña de gallos en Bali, relataba el cambio en la actitud de los participantes ante el hecho de tener que escapar de la policía debido a la ilegalidad que suponía llevar a cabo esa práctica. Este hecho fue relatado por el antropólogo como un punto de inflexión en su labor, que se expresó en los cambios de actitud de los miembros del grupo y en las posibilidades de comenzar a realizar una investigación etnográfica. Estos sucesos de ruptura pueden generar reactividades o generar confianza, según la interpretación y los sentidos que les atribuyen los participantes.
De este modo, la semana posterior al episodio violento, volví a Amerik y, en la admisión, me solicitaron el DNI, algo poco frecuente debido a los criterios flexibles del lugar con respecto al ingreso. Me sentía bastante envalentonado por el hecho de haber logrado superar la admisión, a pesar del antecedente de disturbio. En la recorrida de Amerik, después de unas horas, volví a dar con la misma travesti/trans de la semana anterior. Me acerqué, la saludé y comenzamos a conversar. A ella le resultaba increíble que todo el conflicto de la semana anterior hubiera sido para solicitarle una entrevista. Además, afirmó que de todas las solicitudes que había escuchado en su vida esa le parecía una de las más extrañas, haciendo hincapié sobre todo en el contexto.
Mariela (nombre alterado) fue la primera entrevistada. Esa noche en Amerik, le solicité su WhatsApp y luego me comuniqué en la semana para concretar esa instancia. Además, logré que otras cinco migrantes travestis/trans me facilitaran sus números, aclarando siempre cuáles eran mis intenciones. En Amerik se empezaba a respirar otro aire. Había gente que me hablaba; de hecho, una pareja heterosexual y una travesti/trans nativa que eran habitués del lugar me preguntaron qué había ocurrido la semana anterior en relación con la discusión y con el disturbio que había acontecido, con lo cual pude percibir que era una subjetividad que era conocida en el ambiente, debido al revuelo que había ocasionado.
Además, como la mayoría de las personas que asisten a estos lugares se conocen, algunos ya sabían quién era y lo que había ocurrido. Con el tiempo pude constatar que, para las travestis/trans, era un hombre que estaba dispuesto a pelear y eso era algo valorable para ellas. Lejos de generar reactividad, permitió empatizar con la mayoría de las potenciales entrevistadas. La violencia epistémica había permitido comenzar a construir conocimiento. Las características del universo de estudio influían en la naturalización de la violencia y hasta cierto punto la legitimaban. Esta reflexión fue producto de que, en otras instancias, ellas mencionaron lo acontecido y hasta me felicitaron, afirmando que defender mi posición en el lugar era lo correcto. Con el tiempo, pude percibir la importancia de la violencia en los vínculos que entablan, ya sea con pares, clientes o maridos. La violencia interviene en diferentes momentos de las trayectorias biográficas de las entrevistadas y las conductas que implican la reafirmación de posiciones son observadas como valiosas y legítimas.
La entrevista con Mariela se realizó en un bar cercano a su vivienda y duró poco más de media hora. En el marco de esa situación, ella aportó información de gran relevancia y me permitió comenzar a construir capital social en el contexto de la sociabilidad nocturna. Podría afirmarse que ocupó el lugar de portera y fue una colaboradora respecto de cómo organizar la investigación en instancias posteriores. De alguna manera, en las etnografías e investigaciones cualitativas, suele estar presente este suceso que genera un cambio en las condiciones de trabajo. En mi caso, algo de esto estuvo presente y se fue gestando de manera progresiva. Por eso, fue retomado el antropólogo Geertz para dar cuenta del modo en que se fue construyendo el proceso de investigación, destacando la importancia de los sucesos y vivencias etnográficas ocurridas durante el trabajo de campo.
Mariela fue un actor clave en esta investigación. Ella permitió que conociera diversos códigos que atraviesan la vida social travesti/trans y culturales, sobre todo, de la colombianidad, aunque también de la peruanidad y de la idiosincrasia brasileña, porque algunas de sus amigas pertenecían a esas nacionalidades. Luego de entrevistar a Mariela, lo primero que se me ocurrió fue pedirle los contactos de sus amistades para poder entrevistarlas e ir armando un muestreo por bola de nieve. Esta instancia no se concretó, porque algunos de esos teléfonos no los tenía o consideraba que debía pedirles permiso de manera personal. En resumen, me indicó que en Amerik ella y sus amigos/as podrían presentarme a las personas que conocían, que no eran pocas, y la mayoría cumplían con los requisitos para incorporarlas a la muestra.
Luego de unos fines de semana, para las travestis y trans de Amerik, ya era “Tito el bambino”. Tal apodo se debía a mi supuesto parecido con “Tito el bambino”, reguetonero pionero colombiano. Dado que tal apodo representaba una suerte de halago, bromeaba con eso y hasta me presentaba bajo ese rótulo cuando conversaba con otras travestis/trans. En Amerik, todo funciona bien. Entre comentarios positivos, piropos y una energía y vibración alta, la muestra se acrecentaba semana a semana. Este aspecto se consideró relevante porque tal apodo representaba un indicador de prestigio en ese ámbito y eso repercutía de manera positiva en el trabajo de campo porque mi subjetividad se posicionaba de manera favorable. Estas consideraciones no deben dejar de lado el hecho de que mi posición en el espacio social era privilegiada, ya que soy un varón de clase media, heterosexual, cisgénero y nativo. Esto me posicionaba en el lugar del polo dominante. En palabras de Harding (1998: 7), “la clase, la raza, la cultura, las presuposiciones en tomo al género, las creencias y los comportamientos de la investigadora, o del investigador mismo, deben colocarse dentro del marco de la pintura que ella o él desean pintar”. En definitiva, es imposible de soslayar ese punto de vista privilegiado que respondió a condiciones objetivas que influyeron en mis maneras de proceder durante el trabajo de campo, teniendo privilegios y ventajas, en relación con otras subjetividades.
Por otra parte, por ser Mariela una persona muy conocida en ese ambiente y poseer cierto efecto magnético, la gente se acercaba a saludarla y me saludaban también a mí, lo que generaba una importante cantidad de conversaciones. A esa altura, los patovicas de la puerta me recibían con buena predisposición y, en ocasiones, los días domingo, me dejaban ingresar al lugar de manera gratuita. Toda esta situación suponía una dualidad en cuanto al acceso al campo: por un lado, había un cerco en las organizaciones políticas que no me permitía acceder y, por el otro, en el venue gay, las personas estaban dispuestas a colaborar con la investigación y el trato era muy cordial.
En algunas oportunidades tuve conflictos con varones que estaban en el espacio, pero lejos de preocuparme por eso, sabía que de esas instancia solo podía salir fortalecido, siempre y cuando evitara que me expulsaran nuevamente de ese ámbito, por lo que también descubrí técnicas para no esquivar tensiones sin provocar que el desenlace implicara tener que abandonar el lugar. Por eso, me encargaba de “marcar la cancha” cuando fuera necesario y procuraba hablar con todas las travestis/trans que fueran migrantes, incluso si se encontraban acompañadas de amigos o maridos. Mis códigos se regían por el criterio de saturación teórica y, para ello, era necesario hacer contacto con diferentes personas y entrevistar a un importante número de migrantes. Los códigos de las entrevistadas, en cambio, se regían por criterios que evaluaban y ponderaban a los varones según su valentía. Poco a poco fui conociendo diferentes cosas que les molestaban siendo la debilidad una de las cualidades que más rechazaban.
Los fundamentos de mi labor en Amerik eran discutidos por algunos/as de los habitués, ya que no creían que estuviera ahí solo para realizar entrevistas. Afirmaban que me encontraba en el lugar para otros fines, factor que, tal como la plantea Braz (2010), suele estar presente en espacios con algunas similitudes respecto de este, como los clubes de sexo. Pero a mí no me molestaba lo que dijeran. Lo único molesto era que me ignorasen y, como eso no pasaba, continuaba concentrado en avanzar en el trabajo de campo. La versión definitiva, que crearon los participantes de Amerik, establecía que yo era un periodista amigo de Mariela que quería saber cómo era el trato de las travestis/trans migrantes en el país receptor. Esa idea se fue generalizando hasta tal punto que mi subjetividad no desentonaba y era parte con total naturalidad.
Es difícil ser parte de un ámbito y no jugar de acuerdo con las reglas establecidas por este. Más allá de los discursos sobre la “buena onda” que reinan en estos lugares, se ha podido constatar que determinadas subjetividades poseen un valor relativo más elevado que otras. En los boliches gays (y en los heterosexuales), si bien hay diferencias y matices, se aprueban determinadas apariencias físicas. De este modo, tono de voz, gestos, posturas e indumentaria, habilidad para comunicarse y otros indicadores de capital erótico (Hakim, 2012) son fundamentales para poder generar interacciones sólidas. En ese sentido, mi presencia no desentonaba con las exigencias que suelen presentarse en los venues gays y percibía que ocupaba un lugar privilegiado; en pocas palabras, percibía que era posible generar conversaciones e interacciones de cualquier manera posible.
Las características subjetivas de los investigadores y las investigadoras influyen en la construcción de los datos. Autores como Braz (2010) y Díaz Benítez (2013) han reflexionado sobre el papel del investigador en espacios en los que la seducción y los vínculos afectivos se encuentran presentes. Este factor es imposible de soslayar y los autores mencionan la importancia de problematizar la supuesta “asexualidad” del etnógrafo y ser reflexivos sobre los efectos que el investigador puede generar en los sujetos que estudia cuando se realiza trabajo de campo. De este modo, Cutuli (2013) sostiene que las etnografías clásicas latinoamericanas se han visto atravesadas por la cuestión del lugar que asume el cuerpo del investigador en el campo. Y este cuerpo es un cuerpo sexuado en el que median observaciones recíprocas, por lo que sus efectos son insoslayables.
Con fundamento en Díaz Benítez (2013), realizar un trabajo etnográfico en discotecas implica generar interacciones en espacios atravesados por vínculos afectivos que ubican al investigador en un lugar de cuestionamiento y sospecha permanente, en donde la propia sexualidad entra en un espacio de cuestionamiento. En efecto, Braz (2012) reflexiona sobre su experiencia de campo en una investigación en clubes destinados a la socialización y al sexo entre varones homosexuales. Refiere a las etnografías tabúes o impropias, en las que la sospecha sobre las intenciones del investigador en el campo es moneda corriente, lo que posibilita y obstaculiza la construcción de conocimiento. Al respecto, Kulick y Wilson (1995) consideran que la sexualidad de los investigadores es una dimensión para tener en cuenta, ya que condiciona las interpretaciones teóricas que se realizan sobre los datos construidos por la investigación. A partir del “destape” que supuso el conocimiento de los diarios de Malinowsky, entienden que la oscuridad y los silencios sobre la sexualidad de los investigadores en el campo son parte de los tabúes etnográficos. Entonces, ser reflexivo de los efectos que pueden ocasionarse en espacios en donde la seducción representa el eje de las interacciones es pertinente y debe asumirse como una de las controversias éticas. En mí caso, intenté aplicar un filtro ético para contextualizar las conversaciones en los venues a partir de comunicarles a las personas partícipes que me encontraba desarrollando una investigación, factor que desataba sospechas y cuestionamientos por la veracidad de mis dichos.
En otros trabajos, el antropólogo Kulick (1998: 16-16), en una etnografía sobre la población travesti/trans realizada en el Brasil, afirmaba:
Presented himself to travestis as a potential client—a role that clearly must have had profound consequences for the types of relationships he developed with individual travestis. While my point is not to spitefully turn the tables on the women who warned me that travestis would never accept me, and propose that in fact only gay men can really do fieldwork among travestis (that would be meaningless, considering the value of the studies published by Prieur, Oliveira, and Silva), I do suggest that as an openly gay man, someone perceived to be a viado like them, I was positioned by travestis in a way that may have facilitated access to discussions and confidences that might not have been granted as easily to women (and certainly not to potential clients).
De este fragmento pueden hacerse dos reflexiones. En primer lugar, para el antropólogo, el único papel que podría tener un investigador en los espacios en los que se ejerce la prostitución/trabajo sexual es el del cliente. Lo segundo, que una persona gay puede ser un confidente y estar en mejores condiciones para desarrollar investigaciones de este tipo. Más allá de que no desprecia los aportes de investigadores/as heterosexuales (asumiendo que Silva y Oliveira lo eran), lo fundamental radica es que la subjetividad del investigador impacta en el modo de construir conocimiento. El antropólogo Silva había accedido a sus informantes presentándose como cliente y esto implicó cuestionamientos éticos y sobre la calidad de los datos construidos. La capacidad de establecer rapport con las entrevistadas cuando median pagos se construye de manera deteriorada porque la figura del cliente dista de la del investigador y se corre el riesgo de que los usos del tiempo queden atados a la lógica del ejercicio de la prostitución/trabajo sexual.
Hay un acuerdo generalizado y tácito en el ámbito académico que establece que los varones cisgénero suelen tener condiciones de acceso más favorables respecto de las mujeres cisgénero. Esta afirmación puede matizarse, debido a que lo decisivo es el capital social con el que cuentan los investigadores y las investigadoras, sobre todo, a la hora de hacer contacto con el activismo. La necesidad de acceder a casos en espacios destinados para fines distintos a la realización de la investigación evidenció el cerco institucional existente para determinadas subjetividades que no se encuentran vinculadas a la militancia política feminista o transfeminista. A las condiciones de acceso de esta investigación, además del cerco institucional, se le puede adicionar un cerco ético porque debían evitarse formas de proceder que resultaran engañosas o poco claras, por lo que fue necesario asumir un papel reflexivo.
Por último, mi inserción en la sociabilidad nocturna —en la que Mariela fue una protagonista clave, debido a que me posibilitó la participación en otras instancias— fue fundamental para mejorar la calidad de los datos producidos. En esas instancias, las participantes, en su mayoría, eran migrantes travestis/trans sudamericanas, lo que permitía que hiciera contacto para entrevistarlas a posteriori, o bien, registrara aspectos que referían a los proyectos migratorios de manera indirecta, empleando la observación participante.
Si bien todo parecía marchar bien, en un determinado momento, tuve que comenzar a recurrir a otros venues porque las personas que asistían a Amerik empezaban a repetirse y las opciones de entrevistas se acotaban, ya que había entrevistado prácticamente a todas las habitués del lugar que eran migrantes travestis/trans sudamericanas. Describo de manera breve otros espacios nocturnos en los que fue realizado el trabajo de campo.
En primer lugar, Petro se trata de un espacio creado por la comunidad gay peruana de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El organizador —cuyo seudónimo es “Petro”— y su pareja, organizaban este evento en un local pequeño ubicado sobre la avenida Córdoba los terceros lunes de cada mes. La propuesta incorporaba shows de strippers y karaoke, y poseía una impronta que conjugaba la diversidad cultural con la de género y sexualidades. En ese espacio, pude hacer contacto con otras entrevistadas. Algunas de ellas aportaron información relevante, puesto que llevaban un tiempo considerable de permanencia en el AMBA.
También Punto C es un venue que representa, de la mejor manera, la interseccionalidad que se expresa en las identidades sexogenéricas no normativas, ya que su propuesta conjuga la diversidad cultural con la sexual. Si bien, en su mayoría, asisten varones gays, también participan lesbianas y migrantes travestis/trans sudamericanas. Para la investigación, este espacio fue complejo. Aunque se logró entablar conversaciones, resultó dificultoso tomar contacto con las migrantes para luego entrevistarlas. La música siempre estaba muy alta y el elevado consumo de alcohol provocaba que tuviera que gritarles a personas que, como se encontraban alcoholizadas y confundidas, no respondían a mis solicitudes. Se trataba de un ambiente con menor amplitud en relación con los otros y las personas ya se conocían entre sí.
También, Kilómetro 0 es un venue al que asisten personas LGTBIQ+, ubicado en un subsuelo de av. Córdoba y av. Pueyrredón. Este suele caracterizarse por dos cuestiones: shows de transformistas en los que participa el público y shows de strippers. Al estar abierto todos los días de la semana, el público es variable: suelen asistir extranjeros, latinoamericanos y europeos. Este lugar lo conocí por medio de Mariela, quién me informó que unas conocidas de ella iban a festejar un cumpleaños y lo consideré como una buena instancia para observar y hacer contactos. En este espacio, la concurrencia de migrantes travestis/trans sudamericanas es solapada e irregular, aunque suelen realizarse eventos específicos que convocan a comunidades migrantes.
Otro espacio en el que se realizó trabajo de campo fue La flor de la canela, que es un venue peruano ubicado en el barrio del Abasto. Mi sensación al ingresar a este fue la de estar en Perú, porque todas las personas que se encontraban allí eran peruanas o, al menos, esa era mi percepción. La primera vez que fui, luego de permanecer una hora, me convencí de que me habían mentido. Su público, en su mayoría, estaba compuesto por migrantes cisgénero y heterosexuales, hasta tal punto que, en un principio, pensé que las personas que me lo habían recomendado estaban equivocadas porque no encontraba migrantes travestis/trans. Lo cierto es que un varón cisgénero que conocía de Amerik se vinculaba con travestis/trans. Nos conocíamos de vista y su presencia me hacía suponer que asistían al lugar personas a las que podría entrevistar. Este joven iba y venía por el lugar y, por momentos, lo perdía de vista. Entonces decidí seguirlo. Él se dirigía a la parte de atrás y subía una escalera que conducía a los baños. Al llegar a la parte de arriba, había un pequeño pasillo que daba a otra escalera que iba hacia abajo. Se trataba de un subsuelo en el que tocaba una banda y bailaban travestis/trans y varones cisgénero, en su mayoría gays peruanos; es decir, se trataba de un espacio oculto, reservado para ellos y ellas. El simbolismo espacial era notable y la segregación un indicador de discriminación. Las travestis/trans y los gays eran excluidos del espacio hetero-cis de manera informal, puesto que no existía una norma explícita o escrita sobre eso, pero lo cierto es que se reunían en el subsuelo, en donde la norma no podría rastrearlos/as. Y, en ese momento, no quedaba otra alternativa que ser también un fugitivo de la norma (hasta cierto punto) y conversar con las personas del subsuelo.
El conocimiento de estos espacios implicó constituir un capital social necesario para poder acceder a otras entrevistadas. La reflexividad es uno de los elementos imposibles de soslayar en donde resulta necesario entender los efectos que el investigador genera en el campo y cómo ese contexto lo modifica e impacta también en él relacionalmente (Guber, 2019). Hacer trabajo de campo en estos escenarios no es sinónimo de “ir a boliches”; en todo caso, estos espacios, que pueden denominarse venues, configuran interacciones que involucran la subjetividad del investigador e impactan en las interacciones que allí se generan. Un elemento que se consideró desde un primer momento fue dejar en claro a los participantes de estos espacios con los que interactuaba que mi presencia se debía a la realización de una investigación y, por eso, me interesaba conversar con ellos.
2.12.3. Inserción en las organizaciones políticas
A mediados de octubre del 2017, en una segunda instancia —que escindo de manera analítica respecto de la primera (el trabajo en los venues), ya que ambas fueron gestándose de manera superpuesta—, la organización AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) se comunicó para informarme que estaban iniciando un proceso organizacional nucleado en una dependencia del Ministerio Público de la Defensa ubicado en el barrio de Constitución, con lo cual me invitaban a participar de las reuniones para que pudiera realizar mi investigación.
El primer día en el que participé de la institución, fuimos a la sede recién inaugurada de AMMAR, cerca de la dependencia del Ministerio. La sede funcionaba en uno de esos típicos hoteles familiares y pensiones del barrio. En ese hotel, vivía Claudia, una travesti/trans que me recibió en el taller y era la principal referente de la organización en ese espacio. Ese hotel, desmejorado, con una reja en la entrada, representaba una de las expresiones del barrio de manera más acabada. Los hoteles de Constitución son conocidos por su decadencia y la suciedad del barrio queda reflejada en ellos y en sus calles tanto de día como de noche (Duarte, 2009). Pero ese hotel y la habitación que daba a la calle, que habían sido adaptados a modo de oficina para la asociación, eran un espacio en el que se gestaban reuniones y encuentros. En mi caso, me gustaba estar allí, esas paredes despintadas tenían “carga” e historia, y pude registrar relatos de migrantes travestis/trans sudamericanas que ejercían la prostitución/trabajo sexual en el barrio, lo que permitió caracterizar vínculos con pares, la policía, clientes e, incluso, con vecinos y dueños de comercios de la zona, entre otros aspectos de relevancia para el análisis de los datos que emergieron de las entrevistas. El hotel en el que funcionaba la organización se trataba de un lugar de esos que, cuando uno lo visita, no olvida, aunque no sea pintoresco. Podía imaginarse todas las cosas que habían pasado allí; sus rincones eran un acertijo. Los baños y cocina eran compartidos y sus habitaciones oscuras representaban un verdadero misterio.
Además, con la organización, yo entregaba preservativos junto a algunas militantes, una práctica que me acercaba a la militancia feminista mediante accionares que me resultaban desconocidos. En esa instancia, tenía conversaciones con mujeres cisgénero trabajadoras sexuales y con migrantes travestis/trans sudamericanas que me permitían acercarme a los temas relacionados a los proyectos migratorios. Los relatos daban cuenta de las complejidades del día a día que transitaban estas personas. En muchos casos, se conjugaban diversas situaciones de irregularidad migratoria, pobreza y vulnerabilidad. El adentrarme en sus experiencias, en el contexto del barrio de Constitución, posibilitaba que me acercara a las problemáticas que periódicas que transitaban las entrevistadas.
Otra instancia con la organización AMMAR fue realizar trabajo de campo en Esteban Echeverría, en el marco de un proceso que habían iniciado allí con trabajadoras sexuales de la zona. El plan era simple: yo las llevaba, ellas me dejaban escuchar, participar, les informaban mi papel a las travestis/trans y, si accedían, podía entrevistarlas. El problema era que esto implicaba ir hasta Esteban Echeverría, a una zona que no registraba el GPS y a las referentes les resultaba difícil que algún remisero o taxista asumiera tal aventura. Con su representante, Georgina Orellano, Claudia y otra trabajadora sexual, íbamos en mi auto, por lo que pude participar de estas instancias en diversas oportunidades. Como puede observarse, se generaba un intercambio entre las referentes de la organización y mi persona que resultaba beneficioso para ambas partes. De esta manera, las decisiones muestrales se ampliaban porque podía seleccionar acontecimientos y escenarios que, si bien podían derivar en opciones de entrevistas, por sí mismos, mediante la observación participante, permitían conocer aspectos de los proyectos migratorios de las travestis/trans sudamericanas.
En el marco de estas reuniones, realicé tres entrevistas; entre ellas, una migrante aportó información de gran relevancia al relatar experiencias biográficas que conformaban un proyecto migratorio desgarrador. Hubo diferentes tensiones con distintas migrantes travestis/trans sudamericanas relacionadas con la sexualización de mi persona. Por eso, antes de la realización de las entrevistas, como así también en instancias posteriores a su realización debía tomar algunos resguardos. Por eso, en diferentes oportunidades, antes de realizar una entrevista en un hotel o en una pensión, parodiaba una inexistente comunicación por celular con mis directores de tesis para informarles en que dirección me encontraba y que debía realizar una entrevista demostrando que se trataba de un procedimiento articulado de manera profesional e institucional.
El vínculo con AMMAR no finalizó por haber alcanzado la saturación teórica ni por renunciar a las expectativas de que se acercara a la organización alguna travesti/trans que fuera migrante, sobre todo, en Constitución, ya que la mayoría de las que participaban eran mujeres cisgénero. Las representantes creyeron que una trabajadora sexual y yo habíamos tenido algún tipo de vínculo por fuera de los talleres y encuentros de la organización. Esta fue una creencia falsa e infundada, pero que generó malestar y confusión. Cuando participaba de las actividades, no me dirigían la palabra y llegaron a hacer comentarios bastante explícitos respecto del tema, con lo cual decidí dar por finalizada esa etapa. En este caso, volvió a presentarse la dimensión del cuerpo sexuado en el campo debido a que la sospecha instaurada respondía, desde la concepción de ellas, a la inevitabilidad de la presencia de un varón cisgénero y heterosexual en esos espacios.
La experiencia fue importante porque me permitió conocer algunas de las características del barrio de Constitución, epicentro de la prostitución/trabajo sexual travesti/trans sudamericana (en su mayoría, peruana). Además, observé algunas limitaciones que se presentaron por las características de la investigación y de la asociación, sobre todo, debido a la falta de población migrante travesti/trans que participaba de las reuniones, a las que concurrí por más de un año. También fue importante tener conocimiento respecto de la dinámica organizacional de una agrupación feminista y lograr variaciones en la muestra.
2.12.4. La rosa naranja
Durante los últimos meses del 2018, participé de algunas reuniones de la agrupación La Rosa Naranja, a la que conocí por medio de Florencia Guimaraes, que me había otorgado información sobre su funcionamiento y, finalmente, pude acceder, a través de mi psicoanalista, quien me facilitó el contacto de Marcela Tobaldi, su principal referente, ya que la había conocido en el marco de una reunión laboral.
Marcela afirmaba haberse separado de ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) por no compartir la misma visión sobre la prostitución/trabajo sexual, entre otros aspectos. La organización brinda talleres para que las travestis/trans aprendan habilidades con el fin de que puedan acceder al mercado de trabajo formal. Una de las participantes asistía a las reuniones con su brazo fracturado, sin yeso, solo con un pañuelo atado que lo sostenía. Había tenido un accidente ejerciendo la prostitución/trabajo sexual porque, al escapar de un cliente que la estaba agrediendo, un auto la había atropellado. La organización movilizaba recursos para que pudiera acceder a la prótesis y a la correspondiente intervención. Dentro de la organización, abundaban innumerables problemas: adicción a las drogas, violencia de género durante el ejercicio de la prostitución/trabajo sexual, desocupación y falta de acceso a derechos esenciales. Este tipo de situaciones eran moneda corriente. Y desde el punto de vista del análisis de los datos, me permitía comprender las carencias, discriminaciones, violencias y vulnerabilidades que afrontaban las migrantes travestis/trans, puesto que las personas de los venues, en algunas oportunidades, eran reacias a hablar sobre ello.
En esta organización, siempre me sentí como un miembro del grupo. Las primeras conversaciones que tuve con las militantes fueron respecto de mi sexualidad y de mi estado civil. Pero Marcela, cada tanto, aclaraba los motivos de mi presencia. En ninguna instancia las migrantes travestis/trans sudamericanas manifestaron su enojo o malestar con respecto a mi presencia; por el contrario, parecían sentirse a gusto. En el marco de esta organización, pude realizar cinco entrevistas y, además, se logró registrar aspectos de los proyectos migratorios que se abordaban en el marco de las reuniones, como, por ejemplo, los obstáculos de las travestis/trans migrantes para poder acceder al cambio de DNI, aspecto que se desarrolla en el capítulo cinco.
En algunos casos, la comunicación por WhatsApp con las entrevistadas se volvía confusa y ellas intentaban seducirme o esquivaban la conversación que giraba en torno al modo de realizar las entrevistas. Como se presentaron varias situaciones de este tipo y, cada vez que realizaba una entrevista, debía adentrarme en hoteles familiares para nada pintorescos, llevaba a cabo todo tipo de actuaciones para que creyeran que había personas de mi trabajo con las que estaba en contacto en ese momento. En otras ocasiones, evitaba ir a viviendas privadas e intentaba que las entrevistas se efectuaran en bares o confiterías.
2.12.5. Casa trans
Con Casa trans, nucleada en ATTTA, el contacto fue diferente respecto de las otras organizaciones. A pesar de los llamados y correos electrónicos, que fueron respondidos de manera muy cordial y con la promesa de que iban a contactarme para que pudiera entrevistar a algunas migrantes, la instancia nunca pudo concretarse. Todo se logró gracias a mi insistencia, ya que me aproximé varias veces a la organización y esperé durante horas para que alguien me atendiera, hasta que les dieron lugar a mis intenciones de desarrollar mi trabajo en ese espacio.
En esa institución entrevisté a una informante clave, una mujer trans de 44 años y a dos travestis/trans migrantes, una de ellas peruana y la otra paraguaya. Otras, a las que no pude entrevistar, me había reconocido de Amerik y conocían cuales eran mis intereses, pero creían que podía tener algún tipo de cámara. No querían ser grabadas, por lo que no accedieron a las entrevistas. Dado que coincidió con la instancia de trabajo de campo en La rosa naranja, para fines del 2018, ya contaba con la mayoría de las entrevistas realizadas y mi estadía por los venues comenzaba a atenuarse.
Además de las organizaciones políticas y de los venues, hubo otros espacios en los que se desarrolló el trabajo de campo. Los espacios en los que se ejerce la prostitución/trabajo sexual, en los barrios de Constitución y de Palermo, poseen la ventaja de nuclear un importante número de potenciales entrevistadas, con lo cual se describen los procedimientos aplicados en esos espacios.
2.12.6. Constitución nocturno y el bosque
El bosque es la denominación que utilizan las migrantes travestis/trans para referirse al espacio en donde se ejerce la prostitución/trabajo sexual en la zona de los lagos de Palermo. En ese espacio, pude realizar trabajo de campo por medio de una travesti/trans que conocí en Amerik y que había participado en organizaciones políticas y conocía a las personas que realizaban dicha actividad en ese espacio. Si bien voy a ampliar estas consideraciones en el capítulo cinco, en este apartado, puedo afirmar que el estar en esa zona me permitió observar procesos de discriminación espacial ligados con la condición migratoria. En esta instancia fue posible conversar con las pocas peruanas que quedaron en el lugar y que se concentraban en una parte del espacio, que carecía de iluminación y que, además, se encontraba apartado del resto. Las travestis/trans nativas afirmaban que las migrantes estaban ahí “solo para vender droga”, afirmación que se reiteró en otras oportunidades del desarrollo del trabajo de campo y que expresa las maneras de autolegitimarse en determinados espacios y las características que asumen los vínculos entre ellas.
Por otra parte, el barrio de Constitución representó un enclave fundamental para esta investigación. Este espacio sintetiza buena parte del significado de las migraciones travesti/trans en el AMBA, con lo cual fue necesario realizar trabajo de campo por fuera de las organizaciones políticas ya mencionadas. El interrogante principal que retomé en esta instancia, en función de lo que había conversado con mis directores fue el siguiente: ¿es posible ser parte de un escenario en donde se ejerce la prostitución/trabajo sexual sin ser un cliente o un enemigo? La respuesta se despejó con la práctica y eso involucraba definir un papel como investigador en un espacio que podía abarcar diferentes complejidades.
Durante varias noches del verano del 2018, realicé trabajo de campo en el barrio de Constitución, de manera precisa, entre las calles Salta y Pavón.[5] Es una cuadra intensa en la que hay un hotel destinado a la prostitución/trabajo sexual y dos hoteles/pensiones familiares, aunque también se ejerce dicha actividad. He ido en numerosas oportunidades y, por lo general, estacionaba el auto a mitad de cuadra en un restaurante dominicano denominado Caribaní. Se trata de un restaurante en el que siempre hay música a gran volumen y una fuerte iluminación, donde se conjuga un restaurante de ambiente cultural con un ambiente de boliche y hay importante presencia de migrantes dominicanos y migrantes travestis/trans sudamericanas.
Las travestis/trans, durante el tiempo en el que ejercen la prostitución/trabajo sexual en esa zona, se reúnen en la calle, conversan un rato y se dirigen a este restaurante/bar, en el contexto de un descanso destinado a la sociabilidad y el encuentro. Bajo esta dinámica, fui parte de la escena y asistí a este espacio con el fin de conseguir otras entrevistas y enriquecer el material empírico construido hasta el momento. Caribaní comenzó a ser el venue de Constitución, espacio en el que realicé dos entrevistas y logré comunicarme con ellas mediante conversaciones de relevancia teórica, posicionándome como una de las subjetividades conocidas del barrio.
La sociabilidad nocturna en el barrio de Constitución no se limita a Caribaní, ya que en la zona pueden encontrarse otros bares con una dinámica similar. En esas noches, conocí a Carolina, una mujer cisgénero que vivía en una pensión del barrio. Ejercía la prostitución/trabajo sexual de manera esporádica y vendía estupefacientes. A ella la entrevisté porque me dijo que conocía diferentes aspectos en detalle sobre las biografías de las migrantes travesti/trans. La entrevista se realizó al lado de Caribaní, sentados en la puerta de una casa abandonada. Carolina siempre estaba preparada; circulaba con navajas y afirmaba que el perímetro cercano a la pensión en la que vivía estaba bajo su control. Ella me presentaba a migrantes travestis/trans y les explicaba que era un sociólogo interesado en conocer aspectos de sus biografías. En el barrio de Constitución, la noche asume una tensión permanente que se expresa en el ejercicio de la prostitución/trabajo sexual que se conjuga con la venta de drogas (cocaína), hurtos y atracos con armas blancas, sumado a peleas entre travestis/trans, con la policía y entre los trapitos y fisuras[6]. Estas últimas se tratan de categorías nativas que evidencian situaciones de conflicto, violencia, fuerte presencia policial y marginalidad.
Una de las travestis/trans que rondaba el espacio ejerciendo la prostitución/trabajo sexual y a quién denomino Anabela, era peruana y su trayectoria biográfica poseía elementos de una “biografía modelo” (Bataillon y Juárez, 2008). Tenía solo 19 años y había estado detenida en un penal juvenil por venta de estupefacientes. Según relataba, toda su familia se dedicaba a esa actividad. El padre no quería verla por su condición de género, debido a que afirmaba que era una vergüenza y que hacía quedar mal a toda su familia. A ella la conocí en Punto C. Hablamos un rato y luego la entrevisté por la noche en un bar de Constitución. Anabela y su amigo gay Jair se comunicaban conmigo para que fuéramos a ese venue los días miércoles. Anabela, al igual que Mariela, no se esforzaban en que consiguiera casos, pero de vez en cuando me presentaba gente y yo podía comentarles cuál era mi labor. Se trataba del mismo procedimiento que el aplicado en Amerik; es decir, vincularme con personas cuyo valor relativo al lugar era elevado y, mediante ese capital social y desde ese lugar, constituir redes para avanzar en la incorporación de casos.
Durante una de las noches en las que estuve en el barrio de Constitución con Anabela, haciendo trabajo de campo, tres policías, dos varones y una mujer nos detuvieron y nos dijeron que nos pusiéramos contra la pared. Uno de los policías me preguntó: “¿Vos sabes que no es una mujer?”. Me dijeron que iban a ir hasta mi auto, que lo conocían porque lo habían visto por la zona varias veces. Uno de los policías me dijo: “Si llegás a tener falopa, te meto preso”. También me preguntaron si llevaba armas y realizaron una requisa minuciosa del vehículo con linternas, abriendo las puertas e, incluso, el baúl. Anabela los miraba de manera burlona, ya que ninguno de los dos llevábamos nada. Estábamos limpios, con lo cual tuvieron que retirarse diciendo que la noche en Constitución era muy complicada y se trataba de un procedimiento de rutina. Tal vivencia etnográfica ilustra las condiciones que experimentan las migrantes travestis/trans, que como se observará más adelante, relatan con frecuencia requisas vejatorias y maltratos policiales en las que se evidencia la reproducción de discursos ideológicos hetero-cis-normativos.
En el barrio de Constitución, podía hacerse trabajo de campo con relativa facilidad, tanto durante el día como durante la noche. En más de una oportunidad, aplicaba un método directo, es decir, caminando las calles del barrio hablaba con algunas migrantes travestis/trans que ejercían la prostitución/trabajo sexual y se encontraban aburridas por la escasa demanda de clientes. Como la crisis económica también las afectaba, sobre todo a fin de mes, con solo saludarlas y conversar un poco bastaba para luego ir a un bar cercano y realizar las entrevistas. Para ese entonces, era conocido en la Defensoría del Ministerio Público, por las militantes de AMMAR y La rosa naranja, que trabajaban en el barrio de Constitución, también por la mayoría de las travestis/trans (nativas y migrantes), por los dueños de los bares y por la policía. Mi subjetividad era parte del entorno y se tomaba con total naturalidad.
2.13. Comentarios finales
Los procedimientos metodológicos presentados a lo largo del capítulo responden al empleo riguroso y sistemático de métodos, técnicas e instrumentos, con el fin de contrarrestar sus déficits y potenciar sus ventajas. Esta perspectiva metodológica que estipula la combinación de métodos consiste en construir datos de calidad y abundantes con el fin de realizar descripciones analíticas densas. La aplicación de la teoría fundamentada en conjunción con el relato de vida, el método etnográfico y la descripción de cada uno de los procedimientos aplicados se presentaron de acuerdo con el pragmatismo de abordar de la mejor manera posible el objeto de estudio de esta investigación y, a la vez, realizar un aporte a la metodología de la investigación social cualitativa, describiendo de manera detallada los diferentes procedimientos aplicados.
La presentación del trabajo de campo da cuenta de los diversos momentos que atravesó la investigación, los obstáculos y también los vectores que resultaron claves para poder acceder a la información de relevancia. Algunos aspectos ligados a la reflexividad se plantearon en relación con la dimensión del lugar del cuerpo sexuado del investigador en el campo. La descripción de los escenarios y las vivencias etnográficas demuestran que, en el trabajo de campo, cuya duración fue de casi dos años, las entrevistas realizadas y la observación participante permitieron construir datos acordes con la máxima variabilidad y densidad posible.
La descripción de los escenarios del trabajo de campo permite determinar de qué maneras se accedieron a los casos que compusieron la muestra. La reflexividad fue un elemento presente en el proceso de investigación. Las características del investigador, como la etnia, la clase social, el género, la orientación sexual y el capital social son condiciones que influyen en el acceso al campo. Además, la dimensión del cuerpo sexuado y factores como la violencia deben tenerse en cuenta, puesto que se presentaron en diversas instancias. Las controversias éticas que ocasionan fueron descriptas en el contexto de la estrategia desplegada con el fin de alcanzar la saturación teórica. Un aspecto de importancia fue el desafío metodológico que implicó ante condiciones desfavorables de acceso poder haber realizado la investigación accediendo a una importante cantidad de casos.
Luego de la presentación teórica-metodológica de la tesis, es apropiado presentar los resultados y el análisis de estos mediante los capítulos sucesivos. Como se indicó, estos se encuentran estructurados en función de los tres tiempos de los proyectos migratorios y en congruencia con ello, a continuación, se exponen las características que determinan los fundamentos de la migración y las primeras manifestaciones de la identidad de género que han asumido las entrevistadas.
- La codificación selectiva es un tipo de codificación propuesto por la teoría fundamentada que permite integrar y refinar la teoría emergente mediante la identificación de categorías que anudan a otras y las integran. ↵
- No se desconocen las complejidades y distinciones que existen entre la historia de vida y el relato de vida (Bertaux, 1999). En este caso, nos referiremos al relato de vida como una modalidad dentro del abanico de posibilidades que proporciona el método biográfico.
La historia de vida se diferencia del relato de vida en la medida en que pretende cubrir la totalidad biográfica y no determinados lapsus temporales que resultan significativos para el análisis (Seid, 2019). ↵ - Si bien puede construirse un libro de códigos que remitan a las categorías y a sus variaciones, en este caso, se asimilaron los códigos a las categorías y sus variaciones fueron construidas a partir de una matriz en Word. ↵
- Cabe destacar que Strauss y Corbin (2002) se refieren a memorandos, pero se prefiere utilizar memos debido a que el Atlas ti le asigna este nombre a esa herramienta de análisis inicial y complementario. ↵
- Un mapa de la zona se presenta en el capítulo 5.↵
- Término que suelen usar las entrevistadas para referirse a varones de bajos ingresos que se desplazan por las zonas en las que se ejerce la prostitución/trabajo sexual y que pueden resultar peligrosos porque les roban o las golpean cuando ellas se niegan a conseguirles estupefacientes. ↵







