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Presentación

Nadia Andrea De Cristóforis

Durante mucho tiempo los estudios sobre migraciones internacionales se concentraron en la movilidad espacial de los varones, en sus motivaciones para partir de una determinada sociedad y en sus formas de integración en diferentes ámbitos de acogida. Todo ello atravesado por una mirada que hacía hincapié en las decisiones “racionales” de los sujetos, basadas principalmente en el cálculo del beneficio económico que reportaba el desplazamiento espacial. El componente femenino de dichas corrientes humanas era analizado como elemento subsidiario o subordinado de los flujos, con lo que se generaban visiones en las cuales se terminaban adscribiendo a las mujeres los patrones de conducta estipulados en las normativas y políticas públicas vigentes (migratorias o no), a partir de las cuales eran concebidas como dependientes de las determinaciones, iniciativas y autorizaciones de los hombres. Estos últimos eran los que asumían riesgos y lograban maximizar los rendimientos de la partida, al tiempo que las mujeres que permanecían en sus sociedades de origen eran representadas como guardianas de la tradición y estabilidad comunitarias (Tapia Ladino, 2011, p. 124). En estas interpretaciones, aquellas que migraban eran focalizadas principalmente dentro de los procesos de reagrupación familiar, lo que contribuía a representarlas como seguidoras pasivas de sus maridos y como destinadas a cumplir fundamentalmente tareas de reproducción social en los espacios de acogida. De este modo, se desdibujaban sus propios proyectos migratorios y sus actividades productivas desarrolladas en sus ámbitos de destino, así como las labores de mantenimiento de los núcleos domésticos, llevadas a cabo por las mujeres que quedaban en las áreas emisoras de las corrientes migratorias (Gregorio Gil, 1997).

Sin embargo, en los últimos años la historiografía dedicada a comprender las movilidades humanas en el pasado, incluyendo aquella preocupada por los flujos humanos que se dirigieron a la Argentina, ha permitido revertir en gran parte los presupuestos y postulados de los estudios elaborados desde perspectivas predominantemente androcéntricas a las que hicimos referencia. De este modo, se ha logrado poner de relieve cómo las mujeres integraron las corrientes migratorias con grados de autonomía diversos, que excedieron en muchos casos las limitaciones impuestas por los marcos legislativos o las políticas en vigor en contextos específicos, desarrollando a lo largo del periplo migratorio (ya sea antes, durante o después del desplazamiento espacial) prácticas que no necesariamente se encuadraron en los roles y estatus socialmente esperables de un tiempo y lugar determinados. También se ha comprobado que el componente femenino de los flujos fue artífice y protagonista de distintos procesos centrales para la movilidad de larga distancia, como por ejemplo la conformación de redes y cadenas migratorias de gran proyección geográfica y extensión temporal. Asimismo, y como ha revelado la historiografía más reciente sobre el tema, las mujeres migrantes favorecieron, de diversos modos y con resultados variables, los procesos de reproducción y de integración de sus núcleos familiares en los ámbitos de acogida; mantuvieron vinculaciones con sus sociedades de origen, aportándoles remesas materiales o simbólicas de diverso tipo; participaron de la vida política, social y cultural comunitaria y local, dentro del ámbito de acogida; se insertaron en los mercados laborales existentes o permitieron vertebrar otros nuevos, entre muchos otros aspectos. Todos estos procesos han estado condicionados por distintos factores: los contextos particulares dentro de los cuales circularon y actuaron esas mujeres; las redes sociales en las que estaban inmersas o en las que se insertaron luego de sus traslados; sus intereses personales, familiares o colectivos más amplios; sus saberes previos a la experiencia migratoria o las habilidades que fueron desarrollando a lo largo de esta y sus capacidades para superar limitaciones y obstáculos de diversa índole, entre muchos otros.

Pero si bien se han dado importantes y significativos pasos para revertir los silencios y olvidos en torno a la presencia de las mujeres en las migraciones, de la mano en muchos casos de una perspectiva de género atenta a las relaciones de poder y desigualdad involucradas en las interacciones entre hombres y mujeres (Magliano, 2018, pp. 13-14; Roldán Dávila, 2017, pp. 37-38), todavía quedan muchos desafíos por sortear en el conocimiento de la movilidad femenina, tanto desde puntos de vista históricos como demográficos, sociológicos, antropológicos, literarios, jurídicos o geográficos.

Los trabajos incluidos en el presente libro colectivo, elaborados a partir de diferentes preguntas y metodologías, pretenden seguir contribuyendo a esta visibilización de las mujeres en los movimientos migratorios y en las instituciones ligadas a estos[1]. Para empezar, el estudio de Alicia Gil Lázaro analiza las cartas que las mujeres españolas involucradas en proyectos migratorios relacionados con el destino argentino dirigían a la Embajada y al Consulado de España en Buenos Aires para solicitar ayuda y protección por motivos varios. Entre estos últimos se encontraban las dificultades económicas, la necesidad de localizar a familiares desaparecidos, de defenderse de abusos y delitos de los que eran víctimas o el imperativo de repatriarse, por ejemplo. En este gesto de escribir y tratar de convencer a los agentes diplomáticos de la legitimidad y viabilidad de sus pedidos, las mujeres peninsulares ponían de manifiesto su capacidad de decisión y acción en coyunturas críticas de sus propias experiencias vitales.

El capítulo de Bibiana Andreucci nos acerca a las trayectorias de dos mujeres vascas que emigraron tempranamente a la pampa argentina, haciendo hincapié en sus ciclos vitales, signados por etapas de matrimonio y viudez. A partir de un rico conjunto de fuentes, la autora pone al descubierto las estrategias y propósitos que guiaron a estas dos migrantes, dentro del mundo rural de Chivilcoy, para ese entonces bastante abierto a las oportunidades de inserción y acumulación de capital. Las trayectorias de ambas mujeres fueron en gran medida similares a las que pudieron desarrollar los varones de la misma procedencia, aunque condicionadas por los periodos gestacionales femeninos, entre otros factores.

Fernanda Bravo Herrera indaga el espacio de la subjetividad y de las representaciones identitarias en la obra de Gladys Onega Cuando el tiempo era otro. Una historia de infancia en la pampa gringa (1999). En este libro se reconstruye la experiencia infantil de la autora en la intersección entre un proceso migratorio y otro de inserción en Acebal, un pueblo chacarero de Santa Fe. La vida cotidiana en un ámbito periférico y con múltiples fronteras adquiere centralidad en este relato, a partir del cual se restituyen los trazos identitarios de una trayectoria vital marcada por la tensión entre el sentimiento de extranjeridad y la pertenencia a una nueva sociedad.

Los trabajos de Alejandra Ferreyra y Nadia De Cristóforis se concentran en un arco temporal que comprende los años de la guerra civil española y el inicio del régimen franquista. Ambas autoras se detienen en los efectos que dicha contienda tuvo dentro de la comunidad española instalada en la Argentina, poniendo énfasis en las repercusiones sobre el universo femenino de dicho colectivo. De este modo, el estudio de Ferreyra se enfoca en la movilización de las españolas que adhirieron y defendieron la causa de los sublevados, mientras que De Cristóforis examina la participación y las representaciones de las mujeres en un órgano representativo del nacionalismo vasco antifranquista, el Euzko Deya. La voz de los vascos en América.

El trabajo de Denise Ganza aborda el proceso inmigratorio en Valentín Alsina, provincia de Buenos Aires, pero colocando el acento en la trayectoria de dos mujeres, María Scasso y Juana Micono, quienes contrajeron matrimonio con pioneros extranjeros de la industria textil (Juan Campomar y Ugolino Giardino, respectivamente). Tras un análisis pormenorizado de los contextos históricos en los cuales desarrollaron sus vidas estas familias, la autora pone al descubierto la notable tarea social que desplegaron ambas mujeres, por momentos en tensión con los estereotipos femeninos dominantes en la época.

El capítulo de Celeste Castiglione se basa en un conjunto de treinta cartas que circularon dentro de una familia de origen español, que tuvo dos miembros que emigraron hacia la Argentina y se radicaron en el partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. A partir de estas misivas y otras fuentes personales –como sugestivas fotografías–, la autora se adentra en el universo familiar más íntimo, para recorrer las expectativas, sentimientos, desafíos y problemas que atravesaron sus miembros a lo largo de los años de separación física. Ello le permite detenerse en los roles y representaciones femeninas de este núcleo familiar para arribar a interesantes conclusiones, que abrevan en la capacidad de acción de las mujeres en los intersticios de una sociedad patriarcal.

Finalmente, María José Fernández Vicente visibiliza una vez más a las mujeres migrantes, pero desde la perspectiva de las emociones involucradas en sus experiencias de desplazamiento transoceánico desde España hacia la Argentina. De este modo, la nostalgia, el apego, la tristeza, la alegría o el orgullo, entre muchos otros sentimientos, cobran centralidad a la hora de explicar el origen de los proyectos migratorios, la conformación de cadenas migratorias dentro de las cuales el componente femenino tuvo un rol destacado, la integración de estas corrientes peninsulares en la sociedad sudamericana y la configuración de familias transnacionales de larga perdurabilidad.

Como podrán apreciar la lectora o el lector, a partir de las distintas indagaciones brevemente descriptas las autoras aquí convocadas terminan horadando las tradicionales imágenes de sumisión y pasividad asociadas al género femenino, para dejar en evidencia su perseverante capacidad de acción y de proyección sociopolítica, de cara a la sociedad de acogida y de partida. En este sentido, este recorrido por las memorias, experiencias y trayectorias de las mujeres que migraron hacia la Argentina, desde puntos de vista cualitativos, se propone poner de manifiesto sus estrategias de subsistencia y resistencia, así como sus específicas formas de abordar los retos y problemas que supusieron los procesos migratorios en los que estuvieron involucradas voluntaria o forzosamente.

                                         

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, agosto de 2022

Bibliografía

Gregorio Gil, C. (1997). “El estudio de las migraciones internacionales desde una perspectiva del género”. Migraciones, 1, 145-175.

Magliano, M. J. (2018). “Introducción”. En Magliano (Comp.), Entre márgenes, intersticios e intersecciones. Diálogos posibles y desafíos pendientes entre género y migraciones (pp. 13-21). Córdoba: Teseo Press.

Roldán Dávila, G. (2017). Mujeres en migración: principales controversias”. En G. Roldán Dávila, M. J. Guerra Palmero y N. Pérez García (Coords.), Las odiseas de Penélope: feminización de las migraciones y derechos humanos (pp. 33-72). México: UNAM y Universidad de La Laguna.

Tapia Ladino, M. (2011). “Género y migraciones: trayectorias investigativas en Iberoamérica”. Revista Encrucijada Americana, 4(2), 115-147.


  1. La obra forma parte de los resultados de un proyecto de investigación (PIP 11220170100149CO) financiado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Argentina), con lugar de trabajo en el Instituto de Investigaciones “Gino Germani” (Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires) y dirigido por la Dra. Nadia Andrea De Cristóforis. Agradecemos a las mencionadas instituciones, así como a la Universidad de Buenos Aires y a la Universidad Nacional de Luján, las cuales también han secundado con su apoyo financiero algunas de las indagaciones que se presentan en este libro, a través de los proyectos de investigación UBACyT 20020190100223BA y PDI DISPPCD-CSLUJ: 0000185-20, respectivamente. Asimismo, los capítulos de Alicia Gil Lázaro, María José Fernández Vicente y Nadia Andrea De Cristóforis fueron elaborados en el marco del proyecto PID2021-127839OB-I00 de la Agencia Estatal de Investigación, Ministerio de Ciencia e Innovación, Gobierno de España, dirigido por la primera investigadora mencionada.


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