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5 Caracterización de las personas con discapacidad

Un acercamiento estadístico

Juan Manuel Rodríguez y Bárbara Magalí Fanego

En este capítulo presentamos las diferentes fuentes de información cuantitativa utilizadas para la caracterización de la población de personas con discapacidad, exponiendo los alcances y limitaciones de cada una de ellas. Asimismo, de forma sucinta, se retoman los debates relativos a las recomendaciones internacionales para la medición a nivel poblacional. Y luego, se realiza una caracterización sociodemográfica de la población con Certificado Único de Discapacidad en Argentina a nivel nacional y por regiones. Además, se describen aspectos relativos a las condiciones de vida, situación previsional y cobertura de salud a nivel nacional.

En nuestro país existen tres fuentes de información en torno a la población con discapacidad: el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, los estudios o encuestas específicos que se desprenden de este producidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y el Registro Nacional de Personas con Discapacidad (RNPcD). Si bien presentamos las diferentes fuentes de información, nos centraremos en la utilización de los datos provenientes del RNPcD.

1. Desafíos en la caracterización de la población con discapacidad desde un enfoque estadístico

El artículo 31 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad promueve la necesidad de generar “información adecuada, incluidos datos estadísticos e investigación, que les permita (a los Estados parte) formular y aplicar políticas a fin de dar efecto a la presente convención” (CDDPD/ONU, 2006). La herramienta censal se caracteriza en su potencial por tener una fuente de datos de cobertura universal y amplio barrido territorial, que permite una exhaustiva desagregación geográfica, que garantiza niveles de comparabilidad internacional, además de ser un insumo básico para la creación de marcos muestrales para estudios o encuestas específicas (CEPAL, 2018). 

Hacia el año 2001, con la creación del Grupo de Washington sobre estadísticas en discapacidad (WG según sus siglas en inglés) comienza a superarse una etapa de coexistencia de diferentes paradigmas relativos a la discapacidad. Con la publicación de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF) se define a la discapacidad como un “término genérico que incluye déficits, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación”, que centraliza los “aspectos negativos de la interacción entre un individuo y sus factores contextuales” (CIF/OMS, 2001). En lo que respecta a las estadísticas, el WG comenzó a promover el uso de esta clasificación internacional como marco teórico para la observación y la medición de la discapacidad. Del WG surgen las recomendaciones que los institutos nacionales de estadísticas toman en cuenta para realizar un relevamiento de la discapacidad centrado en la persona. Dichas recomendaciones se enmarcan en un corpus de preguntas que los países incluyen en las cédulas censales teniendo en cuenta las recomendaciones de Naciones Unidas, del WG y del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE, 2010). 

Para el Censo 2010 se configuró una serie de preguntas para el abordaje de la discapacidad, basadas en la propuesta del WG con algunas modificaciones surgidas de las pruebas piloto, para identificar a la población con dificultad o limitación permanente, el tipo de dificultad según cuatro dominios de funcionamiento y la cantidad de dificultades o limitaciones permanentes (INDEC, 2019; INDEC, 2018). 

El relevamiento bajo el concepto de “personas con dificultad o limitación permanente” se realizó considerando como tales a aquellas que declaran tener

limitación en las actividades diarias y restricciones en la participación, originadas en una deficiencia física (por ejemplo para ver, oír, caminar, agarrar objetos, entender, aprender, etcétera) que las afectan en forma permanente para desenvolverse en su vida cotidiana dentro de su entorno físico y social (por ejemplo en la educación, en la recreación, en el trabajo, etcétera).

La pregunta, destinada a la unidad de análisis “Población”, se ubicó en el cuestionario ampliado que se aplicó al 100% de las viviendas en localidades de menos de 50.000 habitantes y a un 10% de las viviendas de las localidades de más de 50.000 habitantes. Esto permitió la localización de la población con alguna dificultad o limitación permanente por sus distintos tipos y/o cantidad de dificultades, y el cruce con otras variables que se indagan en el censo, como por ejemplo educación, salud y previsión social, migraciones, trabajo, vivienda, entre otras. Este concepto incluye a las personas que cuentan con Certificado de Discapacidad y aquellas que no lo poseen pero declaran tener alguna/s dificultad/es o limitación/es permanente/s para ver, oír, moverse, entender o aprender. 

A partir del marco censal, surgen las encuestas o estudios poblacionales específicos, instrumentos de relevamiento que se construyen en torno a la población detectada con las dificultades o limitaciones mencionadas. Tanto la Encuesta Nacional de Discapacidad 2002-2003 como el Estudio sobre el Perfil de la Población con Discapacidad 2018 son ejemplos de este tipo de fuente. 

En este sentido, el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas realizado en 2010 arrojó que existían entonces 5.114.190 de personas con dificultades o limitaciones, es decir, un 12,9% de la población total del país. 

Hasta el año 2018 los datos sobre la situación de las personas con discapacidad en el país giraban en torno a lo relevado en el Censo 2010 y a lo que podía extraerse de los Registros Nacionales, los cuales analizaremos más adelante. Como parte del denominado Plan Nacional de Discapacidad, el gobierno nacional de entonces convocó al INDEC para la realización de un estudio poblacional que actualice los datos existentes. Así surge entonces el Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad, implementado a través de la Dirección Nacional de Estadísticas Sociales y de Población de la Dirección de Estadísticas Poblacionales del Instituto. Se desarrolló en localidades de 5.000 habitantes y más en todo el territorio nacional entre abril y mayo de 2018, periodo en el cual se visitaron 41.000 viviendas particulares distribuidas en las seis regiones estadísticas del país, con el fin de garantizar la representatividad nacional y regional mediante una metodología de entrevista directa. El INDEC fue el encargado de la coordinación, supervisión, procesamiento, análisis y difusión de los resultados y contó con la colaboración de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y del Consejo Federal de Discapacidad (COFEDIS) (INDEC, 2018).

El estudio tuvo por objetivo general cuantificar a la población con dificultades para ver, oír, caminar o subir escaleras, agarrar y levantar objetos con los brazos o manos, atender por sí misma su cuidado personal (por ejemplo, para bañarse, vestirse o comer solo/a), hablar o comunicarse, entender lo que se le dice, aprender cosas, recordar o concentrarse, controlar su comportamiento, jugar con otros niños de su edad (solo para la población de 5 a 12 años). Su objetivo específico es describir el perfil de la población con dificultades según relación o parentesco con el resto de los miembros del hogar, sexo, edad, lugar de nacimiento, cobertura de salud, previsión social, características educativas, situación conyugal, características laborales, tenencia y uso de certificado de discapacidad, edad y origen de la dificultad, condiciones habitacionales del hogar que conforma. En este caso y con las calibraciones específicas para el estudio, se relevaron 3.571.983 personas con dificultades y limitaciones, es decir un 10,2% de la población total del país. 

Finalmente, el Registro Nacional de Personas con Discapacidad, creado en el año 2009, es un registro administrativo, continuo, que incluye a todas aquellas personas que, por demanda espontánea, solicitan, en el marco del artículo 3 de la Ley 22.431, la evaluación por parte de una Junta Evaluadora Interdisciplinaria, que por normativa vigente (última actualización en 2015) define si a la persona evaluada le corresponde o no el certificado único de discapacidad. Esta evaluación consta de dos grandes dimensiones de relevamiento: se registran datos sociodemográficos y socioeconómicos, y datos relacionados con la articulación de dos clasificaciones internacionales de la familia de clasificadores de la OMS: la Clasificación Internacional de Enfermedades en su 10ma y 11va revisión (CIE10/11) y la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF).

2. Alcances y limitaciones de las tres fuentes de datos

Las tres fuentes de información presentan aspectos técnicos válidos y legítimos, aunque como es lógico en el empleo de información estadística, poseen ventajas y limitaciones.

Las potencialidades de la pregunta censal radican, como se dijo al principio, en la posibilidad de detectar población con dificultades o limitaciones y generar un amplio barrido a nivel nacional que permite calibrar marcos muestrales para trabajos específicos. Estos marcos muestrales son utilizados para la elaboración de estudios o encuestas que precisan la aproximación a la población con dificultades y/o limitaciones, incorporando una mayor cantidad de variables en el análisis. No obstante, las preguntas realizadas en estos abordajes apelan a la percepción por parte de las personas encuestadas sobre esas dificultades planteadas. No se evalúa de acuerdo con una normativa, sino que se releva estrictamente lo que declara el entrevistado. El aporte más importante que realiza este tipo de estudios radica en una mirada estructural, con una muestra representativa de toda la población y en una cifra general que, con frecuencia, coincide con las informadas por los organismos internacionales debido a que muchos Estados nacionales optan por este tipo de estrategias para abordar la temática. 

El Registro Nacional de Personas con Discapacidad fue creado en el año 2009 por el ex Servicio Nacional de Rehabilitación avalado por el Consejo Federal de Discapacidad, y su principal objetivo consistió en la estructuración de un certificado único para todo el país y en la descentralización de la evaluación y valoración de la discapacidad con la creación de las Juntas Interdisciplinarias en las provincias. La adhesión de las provincias se realizó a través de la Ley 24.901 y en su defecto a través de la firma de convenios interministeriales. Finalmente, en el año 2015, con la adhesión de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, todas las jurisdicciones del país quedaron incluidas en el sistema. En la actualidad, existen más de 1.260.000 CUD vigentes. El potencial de este registro, como todo registro administrativo continuo, es que se nutre de la demanda espontánea que una parte de la población hace del CUD. La evaluación es voluntaria y más allá de la extensión que presentan las juntas evaluadoras a lo largo de todo el país, no toda la población accede a la posibilidad de evaluarse, por diversos motivos (geográficos, socioeconómicos, por desconocimiento sobre sus características, etc.). Y este aspecto puede considerarse una desventaja; sin embargo, para el Estado nacional es de vital importancia contar hoy con un registro que se encuentre avalado por ley, y que contenga a aquellas personas certificadas con una pluralidad de dimensiones y sus respectivas variables: condición de salud, funcionamiento y estructura corporal, actividad y participación, factores ambientales, características sociodemográficas y situación de dependencia. Estas son dimensiones necesarias a la hora de contar con información específica y localizada para la formulación de políticas públicas dirigidas a mejorar la situación de las personas certificadas. 

Tanto la fuente censal como el estudio realizado por encuesta y el Registro no deben considerarse como fuentes aisladas o contrapuestas. Todo lo contrario, consideramos que es necesaria una lectura técnica que triangule los datos contenidos en estos abordajes ya que son parte de una misma temática. Conceptualmente el estudio publicado por INDEC en 2018 basa su análisis en los marcos de referencia de la CIF, que, tal como se explicó, es el marco conceptual utilizado desde 2009 para la certificación de la discapacidad. Por otro lado, parte de las dimensiones sociodemográficas y socioeconómicas utilizadas en la certificación fueron construidas sobre la base conceptual y de referencia del INDEC.

Así, es posible pensar que los estudios poblacionales desprendidos del censo contribuyen con información que evidencia la necesidad de promover la ampliación del derecho a la evaluación y certificación de la discapacidad. Por su parte, la solidificación conceptual y normativa del registro contribuye a su vez con la posibilidad de generar información precisa sobre la situación de las personas certificadas con CUD, que son hoy aquellas que le demandan al Estado nacional que se constituya como garante en el acceso a los derechos reconocidos por la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006).

3. Caracterización de la población con discapacidad: datos del Registro Nacional de Personas con Discapacidad

En el marco de este trabajo, el análisis cuantitativo estará centrado en los CUD activos y vigentes contenidos en el Registro Nacional, en el periodo 2015-2020. Para este período se contabilizaron 1.038.858 personas con CUD activos vigentes en todo el país. 

3.1. Distribución de las personas con discapacidad con CUD según provincia de residencia

El 51,2% de las personas con discapacidad certificadas reside en la provincia de Buenos Aires (40,5%) y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (10,7%). La provincia de Córdoba, con un 7,8%, y la provincia de Santa Fe, con un 7% de los casos, son las que presentan una mayor concentración de personas con discapacidad con CUD respecto al resto de las provincias. Se observa entonces que el 68,8% de las personas con discapacidad con CUD residen en las provincias que, junto con Buenos Aires y CABA, componen la Región Centro de Argentina. Las provincias de la Región del Noroeste suman el 11,4% de los casos del país, y Salta es la jurisdicción con mayor cantidad de residentes con CUD, con un 4,2%. La región de Cuyo alcanza un 7,8% del total de casos y Mendoza es la provincia con mayor cantidad de residentes con CUD: suma un 4,9%. Entre las provincias de la Región Noreste se concentra un 5,9% del total de los casos a nivel nacional, y Chaco, con un 1,9%, es la jurisdicción con mayor proporción de residentes con CUD en la región. Por último, la Región Patagonia suma un 5,5% del total de los casos del país y es Río Negro, con 1,9%, la provincia con mayor concentración de casos en la región.

Tabla 1. Personas con discapacidad con CUD vigentes según provincia de residencia por provincia de residencia. Enero 2015-julio 2020

Provincia de residencia

Total de personas con CUD en la provincia

Buenos Aires

420.411

Ciudad Autónoma De Buenos Aires

111.007

Córdoba

81.201

Santa Fe

72.827

Mendoza

50.807

Salta

43.172

Tucumán

32.538

Entre Ríos

27.420

San Juan

21.972

Río Negro

19.962

Chaco

19.855

Misiones

18.058

Corrientes

16.891

Santiago Del Estero

15.473

Neuquén

14.944

Jujuy

13.034

Chubut

12.826

Catamarca

8.755

San Luis

8.497

Santa Cruz

8.013

Formosa

6.266

La Rioja

5.943

La Pampa

5.655

Tierra Del Fuego

3.331

Total del País

1.038.858

3.2. Pirámide de población de las personas con discapacidad contenidas en el Registro Nacional

La estructura demográfica de las personas con discapacidad certificadas con CUD presenta una base más ancha en los rangos etarios que van de 0 a 14 años, en especial entre los varones. En los rangos subsiguientes comienza a afinarse equitativamente entre ambos sexos, y a partir de los rangos mayores de 40 años se manifiesta una mayor prevalencia de la discapacidad entre las mujeres. Tal como se mencionó anteriormente, son 1.038.858 de personas con discapacidad certificadas con CUD, entre las cuales 562.066 (54,1%) son varones y 476.791 (45,9%) son mujeres. 

3.3. Pirámide poblacional de las personas con discapacidad con CUD con deficiencia de origen físico motora contenidas en el Registro Nacional

Del total de las personas con discapacidad con CUD, 282.742 (27%) fueron certificadas con deficiencia de origen físico motora: 149.448 (52,8%) son mujeres y 133.244 (47,2%) son varones. En su estructura demográfica, se observa una mayor concentración de casos entre los rangos de edad que van desde los 30 a los 64 años. A partir de los 65 años y en adelante, comienza a angostarse levemente con una proporción mayor entre las mujeres, a diferencia de los rangos de edades menores, donde la prevalencia es mayor entre los varones. 

3.4. Pirámide poblacional de las personas con discapacidad con CUD con deficiencia de origen mental contenidas en el Registro Nacional

Del total de las personas con discapacidad con CUD, 225.387 (22%) fueron certificadas con deficiencia de origen mental: 89.872 (39,9%) son mujeres y 135.515 (60,1%) son varones. La mayor concentración en este grupo se observa en la población más joven, hasta los 19 años, con una prevalencia mayor entre los varones. Respecto de las personas que tienen entre 20 y 34 años la distribución es pareja; no obstante, a partir de los 35 años, se observa una mayor proporción de mujeres. 

3.5. Pirámide poblacional de las personas con discapacidad con CUD con más de un tipo de deficiencia de origen contenidas en el Registro Nacional

Del total de las personas con discapacidad con CUD, 203.186 (20%) fueron certificadas con más de un tipo de deficiencia de origen: 91.069 (44,8%) son mujeres y 112.117 (55,2%) son varones. La mayor concentración en este grupo se observa en la población más joven, hasta los 19 años, con una prevalencia mayor entre los varones. Respecto de las personas que tienen entre 20 y 34 años la distribución se va afinando en forma pareja, para volver a ensancharse sostenidamente entre las personas de 50 y 74 años, donde la proporción entre varones y mujeres es similar. A partir de los rangos de edad de mayores de 75 años, la proporción de mujeres se sostiene en torno a un 5% y comienza a disminuir a partir de las mayores de 90 años, mientras que la proporción de varones en esos rangos disminuye marcadamente. 

3.6. Pirámide poblacional de las personas con discapacidad con CUD con deficiencia de origen intelectual contenidas en el Registro Nacional

Del total de las personas con discapacidad con CUD, 103.605 (10%) fueron certificadas con deficiencia de origen intelectual: 40.154 (39,1%) son mujeres y 63.151 (60,9%) son varones. La mayor concentración en este grupo se observa entre la población más joven, hasta los 19 años, con una mayor proporción de varones, y comienza a disminuir considerablemente a partir de los 20 años, con una prevalencia levemente mayor entre las mujeres. 

3.7. Pirámide poblacional de las personas con discapacidad con CUD con deficiencia de origen sensorial auditiva contenidas en el Registro Nacional

Del total de las personas con discapacidad con CUD, 91.145 (9%) fueron certificadas con deficiencia de origen sensorial auditiva: 46.462 (50,9%) son mujeres y 44.683 (49,1%) son varones. Aquí la mayor concentración se observa en los rangos de edad de mayores de 50 años con una mayor proporción de varones; no obstante, a partir de los 80 años la proporción se invierte y se concentra más entre las mujeres. La pirámide presenta una base angosta entre las personas menores de 19 años con mayor frecuencia entre los varones. 

3.8. Pirámide poblacional de las personas con discapacidad con CUD con deficiencia de origen físico visceral contenidas en el Registro Nacional

Del total de las personas con discapacidad con CUD, 82.491 (8%) fueron certificadas con deficiencia de origen físico visceral: 34.009 (41,2%) son mujeres y 48.482 (58,8%) son varones. Aquí la mayor concentración se observa entre los 45 y los 79 años con una mayor proporción de varones. A partir de los 80 años se observa una mayor cantidad de mujeres al igual que en los rangos menores de 54 años. 

3.9. Pirámide poblacional de las personas con discapacidad con CUD con deficiencia de origen sensorial visual contenidas en el Registro Nacional

Del total de las personas con discapacidad con CUD, 50.301 (9%) fueron certificadas con deficiencia de origen sensorial auditiva: 25.477 (50,6%) son mujeres y 24.824 (49,4%) son varones. La pirámide se ensancha a partir de los rangos de edad mayores a 40 años y la distribución es pareja tanto para los varones como para las mujeres, aunque en este último caso, aumenta levemente en los rangos mayores a 70 años. 

3.10. Caracterización de las condiciones de vida de las personas con CUD

El protocolo para la certificación de las personas con discapacidad presenta una serie de dimensiones a través de las cuales resulta posible realizar un acercamiento a las condiciones socioeconómicas y socio-habitacionales de las personas con certificado único de discapacidad. En esta sección analizamos la situación laboral a través de las variables condición de actividad, tipo de ocupación, aportes previsionales y búsqueda de empleo; la situación previsional; la cobertura de salud; la situación habitacional a través de las variables tipo de vivienda particular (conveniente o no conveniente) y tipo de vivienda colectiva. 

Situación laboral de las personas con CUD

Entre las personas con CUD en el país, el 79,1% (820.698) es mayor de 14 años; entre estas, solo el 12% trabaja y 88% no lo hace.

Si se analizan los últimos cinco años, se observa poca variación entre estos índices; no obstante, se percibe un leve incremento entre las personas que no trabajan desde 2016 hasta 2020.

 Entre quienes trabajan, la mayoría, un 62% de los casos, lo hace como obrero/a o empleado/a; un 32% se desempeña en trabajos por cuenta propia; un 4% realiza trabajos en empresas o emprendimientos familiares y un 1% declaró otro tipo de ocupación. Apenas el 1% de las personas mayores de 14 años certificadas se desempeña laboralmente como patrón/a con personal a cargo.

Entre las personas certificadas que tienen algún tipo de empleo, el 20% realiza aportes por cuenta propia, el 49% lo hace a través de su empleador/a y el 31% no realiza ningún tipo de aportes.

Entre quienes declararon no tener ningún tipo de empleo, solo el 5% se encuentra en búsqueda laboral: el 95% restante no busca trabajo.

3.11. Situación previsional de las personas con CUD

La situación previsional de las personas con CUD presenta una particularidad que conviene tener en cuenta en el análisis: la relación con las pensiones no contributivas (en adelante, PNC). Tras su creación en el año 2017, la Agencia Nacional de Discapacidad incorporó entre sus competencias el tratamiento de las PNC a través de la Dirección Nacional de Apoyos y Asignaciones económicas (DNAyAE). Sin embargo, no es necesario que una persona que precise una PNC por discapacidad y que se encuentre en situación de vulnerabilidad requiera certificarse, ya que el circuito administrativo para esta asignación cuenta con documentación y requisitos específicos. Por eso, es necesario advertir que el número de personas certificadas y que además poseen una PNC no corresponde al total de la población que accede a una PNC. 

En otro orden, 549.151, un 52,8% del total de personas con CUD vigentes en el período analizado, perciben algún tipo de beneficio previsional. En este sentido, el 40% solo percibe jubilación del sistema contributivo, sumado a un 3,4% que percibe este beneficio con otro tipo de pensión; el 38,6% recibe pensión no contributiva (PNC), sumado a un 1,1% que percibe este derecho junto a otro tipo de beneficio previsional.

Tabla 2. Personas con discapacidad con CUD según situación previsional. Enero 2015-julio 2020 

Situación previsional 

Cantidad de personas con CUD

Porcentaje

Sólo jubilación del sistema contributivo

219.776

40,0

Pensión no contributiva

211.741

38,6

Otras pensiones

42.608

7,8

Pensión no contributiva graciable

24.921

4,5

Pensión del sistema contributivo

21.992

4,0

Jubilación y pensión

18.561

3,4

Pensión no contributiva y otra situación previsional

5.934

1,1

Pensión contributiva y otra pensión

2.543

0,5

Pensión no contributiva graciable y otra pensión

1.047

0,2

Sin datos

28

0,0

Total

549.151

100,0

3.12. Cobertura de salud de las personas con CUD 

Según el último Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda (2010), la población en Argentina ascendía a 39.671.131 personas. La cobertura de salud por obra social alcanzaba al 46,4% de la población; quienes solo tenían cobertura en el sistema público, es decir, aquellas personas que no tenían obra social, prepaga o algún tipo de plan o programa estatal, representaban el 36,1% de la población; quienes se encontraban cubiertos bajo programas o planes estatales alcanzaban entonces un 1,8% de los casos; por último, en referencia al ámbito de cobertura privada, un 10,6% declaró que poseía cobertura privada derivada de la obra social y un 5,1% tenía medicina prepaga.

En el caso de las personas con discapacidad certificadas, el 43,4% tiene obra social, el 21,1% solo utiliza la cobertura pública, el 15% posee cobertura de PAMI y un 10,8% posee cobertura a través de programas nacionales y/o provinciales de salud (en su mayoría, Incluir Salud ex PROFE). Solo un 5,5% de las personas certificadas posee medicina prepaga. 

Si se comparan ambas fuentes, es posible observar que entre las personas con CUD, existe una mayor cobertura por parte de los programas estatales (PAMI, nacionales y/o provinciales), una cobertura menor por parte de las obras sociales y por parte del ámbito privado.

Tabla 3. Personas con discapacidad con CUD según cobertura de salud. Enero 2015-julio 2020 

Cobertura de salud

Frecuencia

Porcentaje

Obra social

451.168

43,4

Sistema público

262.685

21,1

PAMI

155.774

15,0

Programas nacionales y/o provinciales de salud

111.934

10,8

Medicina prepaga

57.297

5,5

Total

1.038.858

100,0

En el período 2016-2020, se pueden observar algunas variaciones en la cobertura de salud de las personas certificadas. Por un lado, un crecimiento en la población con cobertura pública, con mayor firmeza a partir de 2018, que va en paralelo con un descenso de la cobertura por obra social, la cual a partir de 2016 manifiesta una caída del 48,7% al 37,4% de los casos entre 2016 y 2017 respectivamente; a partir de entonces, la proporción se mantuvo pareja con un leve repunte hacia 2020, cuando alcanzó al 39,7% de la población certificada. En lo que respecta a la cobertura sostenida por PAMI, se observó un incremento en el bienio 2016-2017, en que alcanzó al 20,2% de la población; sin embargo, a partir de 2018, se produjo una marcada baja hasta alcanzar el 14,4% en el año 2020. Los programas nacionales y/o provinciales de salud, en cambio, mostraron una cobertura variable en torno al 9,1% y al 13,7% de los casos. Por último, la cobertura realizada por las medicinas prepagas fue siempre la más baja del período y se observó pareja en todos los años, concentró entre un 5,1% y un 6,5% de los casos; esta cifra se dio durante 2020 y resultó la más alta del período. 

Distribución porcentual de las personas con CUD según cobertura de salud en el período 2016-2020

Tabla 4. Distribución porcentual de las personas con certificado único de discapacidad según cobertura de salud en el período 2016-2020

Año

PAMI

Programa nac. y/o prov. de salud

Medicina prepaga

Obra social 

Sistema público

2016

12,20%9,10%5,10%48,70%24,90%

2017

20,20%13,70%5,40%37,40%23,40%

2018

17,90%

12,20%6,10%38,70%

25,10%

2019

16,90%13,30%5,70%38,20%26%

2020

14,40%9,60%6,50%39,70%29,80%

3.13. Situación habitacional de las personas con CUD 

A partir del mes de septiembre de 2018, la Agencia Nacional de Discapacidad incorporó un nuevo cuerpo de variables para ampliar el protocolo de certificación de la discapacidad. Una de las dimensiones que fueron modificadas fue la situación habitacional. A los efectos de este análisis, se decidió abordar la condición de la vivienda (particular o colectiva) y dentro de la vivienda particular agrupar aquellas viviendas según tengan una infraestructura que se denominará “conveniente” (casa o departamento) o bien, “no conveniente” (en referencia a toda vivienda de infraestructura precaria, móvil o rentada, o cuyas condiciones no sean las adecuadas para el desarrollo de la vida). Es necesario advertir que el hecho de habitar una vivienda “conveniente” no exime a quienes conviven en ella de situaciones de riesgo o vulnerabilidad socio-habitacional; no obstante, este agrupamiento en dos grandes categorías permite tener una dimensión más precisa sobre aquellas personas que se encuentran en una situación habitacional de riesgo. 

Sobre un total de 426.192 personas que fueron registradas luego de la incorporación de esta variable al protocolo de certificación, se observó que 409.748 de ellas vivían en una vivienda particular; entre ellas, 397.775 habitaban una vivienda conveniente: el 86,5% vivía en casa y el 13,5% en departamento. No obstante, el 9% de las personas que vivían en casa y el 4,6% de las personas que vivían en departamento se encontraban en situación de hacinamiento crítico al momento de su evaluación.

Por otro lado, 11.973 personas habitan una vivienda no conveniente. Entre ellas, 49,9% viven en casilla, 24% en rancho, 13,7% en pieza de inquilinato, 8,8% en pieza de hotel familiar o pensión, 3,2% en local no construido para habitación y un 0,4% en vivienda móvil. Se observa un 30,1% de personas en hacinamiento crítico entre quienes viven en casilla, un 27,7% entre quienes viven en rancho, un 25,3% entre quienes viven en piezas de inquilinato y un 21% entre quienes viven en hotel familiar o pensión.

Por último, 16.444 personas se encuentran en situación de vivienda colectiva y se distribuyen de la siguiente forma: 

Finalmente, se observó que, al momento de este estudio, un 8,2% de las personas con discapacidad certificada se encontraba en situación de hacinamiento crítico, un 17,6% en situación de hacinamiento moderado y el restante 74,2% vivía sin hacinamiento. 

3.14. Distribución y porcentaje de las personas con discapacidad con CUD por región y provincia de residencia según sexo y grupos quinquenales de edad, y distribución porcentual de los tipos de deficiencia de origen 

Para el siguiente análisis se optó por ordenar las jurisdicciones nacionales en regiones. A tal efecto, y dado el alto nivel de CUD emitidos que se observa en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se analizan comparativamente estas jurisdicciones fuera de la Región Centro. 

La provincia de Buenos Aires acumula en el periodo analizado 420.411 personas con discapacidad con CUD. Entre estas, 231.388 (55%) son varones y 189.022 (45%) son mujeres. Su estructura demográfica se presenta con una base relativamente ancha entre los rangos menores de 14 años, en donde prevalecen los varones. Luego de un afinamiento entre los rangos etarios que abarcan entre los 10 y 49 años con una distribución pareja entre ambos sexos, a partir de los 50 años se observa un ensanchamiento creciente hasta los 64 años con una leve mayoría de mujeres. A partir de los 65 años y los rangos subsiguientes comienza su afinación definitiva con una marcada presencia femenina.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires acumula en el periodo analizado 111.007 personas con discapacidad con CUD. Entre estas, 56.163 (50,6%) son varones y 54.844 (49,4%) son mujeres, se manifiesta así una diferencia muy pequeña respecto a la provincia. Su estructura demográfica se presenta con una base relativamente angosta entre los rangos menores de 14 años, en donde prevalecen los varones, en especial en el rango etario de 5 a 9 años. En los rangos subsiguientes se produce una marcada afinación a partir de los 15 hasta los 49 años, con una distribución pareja entre ambos sexos. En los rangos que abarcan los 50 y los 84 años, la pirámide muestra su mayor concentración, con una mayor proporción de mujeres que se amplía incluso cuando comienza su afinación definitiva a partir de los 85 años. 

3.15. Distribución porcentual de las deficiencias de origen en la provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires 

En ambas jurisdicciones, la deficiencia de origen físico motora es la de mayor prevalencia: en CABA la proporción es del 27,8% y en la provincia de Buenos Aires del 25,9%. Las deficiencias de origen mental e intelectual son más frecuentes entre las personas certificadas en la provincia de Buenos Aires. Entre ellas, el 24,4% fue certificada con deficiencia de origen mental y un 8,2% con deficiencia de origen intelectual, frente a un 20,1% y un 2,1% respectivamente en CABA. Sobre las personas certificadas con más de un tipo de deficiencia, en CABA (23,7%) se observa una proporción levemente mayor respecto de la provincia de Buenos Aires (20,8%). Entre las personas con deficiencia de origen sensorial, no hay diferencias entre las jurisdicciones respecto a la deficiencia auditiva (en ambos casos la proporción alcanza un 4,4%). Sin embargo, entre las personas certificadas con deficiencia de origen visual se observa una proporción mayor en CABA que suma un 13,7% con relación a la provincia de Buenos Aires, que alcanza el 8,8%. Por último, respecto a la deficiencia de origen físico visceral, no se observan grandes diferencias, aunque presenta una mayor prevalencia en CABA, donde alcanza un 8,3%, 0,9% más que en Buenos Aires. 

3.16. Estructura de la población certificada con discapacidad en la Región Centro de la República Argentina

En la Región Centro del país residen 181.448 personas con discapacidad certificadas con CUD, de las cuales 101.205 (55,7%) son varones y 80.243 (44,3%) son mujeres. 81.201 personas residen en Córdoba (57,9% varones y 42,1% mujeres), 72.827 residen en Santa Fe (54,1% varones y 45,9% mujeres) y 27.420 son de Entre Ríos (53,8% varones y 46,2% mujeres). La estructura de la región es de base ancha con un amplio predominio de los varones en los rangos que llegan hasta los 14 años, y a partir de los 15 años comienza a afinarse con una distribución pareja entre ambos sexos hasta los 39 años, donde empieza a ensancharse nuevamente con una proporción levemente mayor entre las mujeres. En este tramo, la mayor concentración se da en forma pareja a partir de los rangos entre los 50 y 64 años, y a partir de entonces inicia su afinamiento definitivo con una mayor presencia de las mujeres. 

3.17. Distribución porcentual de las deficiencias de origen en la Región Centro de la República Argentina 

La deficiencia de origen mental es la que presenta una mayor prevalencia en la región y aumenta su proporción en la provincia de Córdoba, donde alcanza al 30,9% de la población certificada frente a un 25,7% en Entre Ríos y a un 23,6% en Santa Fe. La misma relación se observa entre las personas certificadas con deficiencia de origen intelectual: en Córdoba alcanza el 14,4%, en Entre Ríos el 8,4% y en Santa Fe el 7,9%. La deficiencia de origen físico motora presenta una mayor proporción en Santa Fe, en donde concentra al 28,1% de la población certificada frente a un 24,6% en Entre Ríos y a un 23,1% en Córdoba. En Entre Ríos, con un 22,4% se observa la mayor proporción de personas certificadas con más de un tipo de deficiencia, frente a un 19,6% en la provincia de Santa Fe y un 17% en la provincia de Córdoba. En Santa Fe se observó la proporción más alta de personas certificadas con deficiencia de origen visceral: un 7,7% frente a un 7,4% en Entre Ríos y un 4,5% en Córdoba. Entre las personas certificadas con deficiencia de origen sensorial auditivo, la proporción más alta se observa en Santa Fe con un 8,4%, seguida de Entre Ríos con un 7,4% y luego Córdoba con un 5,8%. La proporción de las personas con deficiencia sensorial visual es pareja entre las provincias, aunque es apenas mayor en Santa Fe, donde alcanza un 4,5% de la población certificada frente a un 4,3% en Córdoba y a un 4,2% en Entre Ríos. 

3.18. Estructura de la población certificada con discapacidad en la Región Noroeste de la República Argentina

En la Región Noroeste residen 118.915 personas con discapacidad certificadas con CUD, entre las cuales 62.099 (52,2%) son varones y 56.816 (47,8%) son mujeres. 43.172 personas residen en Salta (51,4% mujeres y 48,6% varones), 32.538 en Tucumán (55,7% varones y 44,3% mujeres), 15.473 en Santiago del Estero (53,4% varones y 46,6% mujeres), 13.034 en Jujuy (54,8% varones y 45,2% mujeres), 8.755 en Catamarca (50,2% mujeres y 49,8% varones) y 5.943 en La Rioja (54,5% varones y 44,5% mujeres). La estructura de la región es de base ancha con un amplio predominio de los varones en los rangos que llegan hasta los 19 años y a partir de los 20 años comienza a afinarse con una distribución pareja entre ambos sexos hasta los 34 años, cuando comienza a ensancharse nuevamente con una proporción creciente entre las mujeres. En este tramo, la mayor concentración se da en forma pareja a partir de los rangos entre los 50 y 69 años, y a partir de entonces inicia su afinamiento definitivo con una mayor presencia de las mujeres. 

3.19. Distribución porcentual de las deficiencias de origen en la Región Noroeste de la República Argentina 

La deficiencia de origen físico motora es la que presenta una mayor prevalencia en la región, siendo la provincia de Catamarca la que concentra una mayor proporción, dado que alcanza un 42,9% de su población certificada. Bajo la misma deficiencia de origen la siguen Salta con un 37,7%, Santiago del Estero con un 32,1%, Jujuy con un 29,3%, Tucumán con un 27,4% y por último La Rioja con un 25,5%. 

Respecto de otras regiones, es considerable la proporción que existe entra las personas certificadas con deficiencia de origen mental e intelectual. En este sentido, se observa que la provincia de Jujuy concentra 22,7% de su población certificada con deficiencia de origen mental y un 16,6% con deficiencia de origen intelectual. En Salta un 22,4% de la población fue certificada con deficiencia de origen intelectual y un 13,3% con deficiencia de origen mental. En Tucumán un 20,2% de la población con CUD fue certificada con deficiencia de origen mental y un 15,5% con deficiencia de origen intelectual. En Santiago del Estero, un 19,3% presenta deficiencia de origen intelectual y un 13,8% de origen mental. En La Rioja, un 21,6% presenta deficiencia de origen mental y un 8,1% de origen intelectual. Por último, la provincia de Catamarca presenta las cifras más bajas en relación con ambos tipos de deficiencia en toda la región: se observa un 14,8% de personas certificadas con deficiencia de origen mental y un 10% con deficiencia de origen intelectual. 

En La Rioja, un 23,4% de su población certificada presenta más de un tipo de deficiencia de origen. Catamarca, Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero concentran entre un 14% y 16% de su población certificada bajo esta condición y, por último, Salta acumula un 10% entre su población certificada. 

La proporción de personas certificadas con deficiencia físico visceral varía entre un 4,1% (Salta) y un 10% (Santiago del Estero). 

La proporción de personas con deficiencia sensorial visual varía según las provincias entre un 4,7% (Jujuy) y un 7,4% (La Rioja), y entre quienes fueron certificados con deficiencia sensorial auditiva la proporción va desde un 3,6% (Santiago del Estero) y un 7% (Jujuy). 

3.20. Estructura de la población certificada con discapacidad en la Región Cuyo de la República Argentina

En la Región Cuyo del país residen 81.276 personas con discapacidad con CUD. Entre ellas 42.396 (52,2%) son varones y 38.880 (47,8%) son mujeres. 50.807 personas residen en Mendoza (53,4% varones y 46,7% mujeres), 21.972 en San Juan (52,6% mujeres y 47,4% varones) y 8.497 en San Luis (57,1% varones y 42,9% mujeres).

La estructura de la región es de base ancha con un amplio predominio de los varones en los rangos que llegan hasta los 19 años y a partir de los 20 años comienza a afinarse con una distribución pareja entre ambos sexos, con una proporción levemente mayor entre los varones hasta los 34 años y una proporción de mujeres que se amplía entre los 35 y los 54 años. A partir de los 55 años se observa la mayor concentración con una proporción mayor de mujeres.

3.21. Distribución porcentual de las deficiencias de origen en la Región Cuyo de la República Argentina 

La deficiencia de origen físico motora es la que presenta una mayor prevalencia en la región, siendo la provincia de San Juan la que presenta una más alta proporción, dado que alcanza un 31,2% de su población certificada. Bajo la misma deficiencia de origen la siguen Mendoza con un 29,4% y San Luis con un 25,8%. No obstante, un tercio de la población certificada presenta deficiencia de origen mental o intelectual, siendo la provincia de San Luis la que concentra una mayor prevalencia entre su población certificada (un 21% de personas con deficiencia de origen mental y un 16,1% de personas con deficiencia de origen intelectual), seguida por Mendoza (18% deficiencia mental y 15,8% deficiencia intelectual) y San Juan (18,1% deficiencia mental y 10% deficiencia intelectual).

En San Juan, un 19,2% de su población certificada presenta más de un tipo de deficiencia de origen, seguida por Mendoza con un 16,2% y San Luis con un 12,3% de su población certificada. 

La proporción de personas certificadas con deficiencia físico visceral varía entre un 6,8% (Mendoza) y un 9,5% (San Juan). 

La proporción de personas con deficiencia sensorial visual varía según las provincias entre un 4,9% (Mendoza) y un 7% (San Luis), y entre quienes fueron certificados con deficiencia sensorial auditiva la proporción va desde un 5,8% (San Juan) y un 10,8% (San Luis). Resulta importante considerar la proporción de población certificada con deficiencia de origen sensorial que se observa en San Luis respecto de otras provincias. 

3.22. Estructura de la población certificada con discapacidad en la Región Noreste de la República Argentina

En la Región Noreste residen 61.070 personas con discapacidad con CUD, entre las cuales 34.126 (55,8%) son varones y 26.944 (44,2%) son mujeres. 19.855 personas residen en Chaco (54,7% son varones y 45,3% son mujeres), 18.058 en Misiones (55% son varones y 45% son mujeres), 16.891 en Corrientes (58,7% son varones y 41,3% son mujeres) y 6.266 en Formosa (54,5% son varones y 45,5% son mujeres). La estructura de la región es de base ancha con una mayor proporción entre los varones en los rangos que llegan hasta los 19 años, que se amplía entre los 5 y los 14 años. A partir de los 20 años comienza a afinarse con una distribución pareja entre ambos sexos hasta los 34 años, cuando comienza a ensancharse levemente con una proporción creciente de mujeres. La estructura aumenta su concentración a partir de los 50 años, con una proporción levemente mayor entre las mujeres, y la concentración disminuye marcadamente a partir de los 64 años. 

3.23. Distribución porcentual de las deficiencias de origen en la Región Noreste de la República Argentina 

La deficiencia de origen físico motora es la que presenta una mayor prevalencia en la región, siendo la provincia de Formosa donde se observa la más alta proporción, que alcanza un 37,3% de su población certificada. Bajo la misma deficiencia de origen la siguen Chaco con un 30,6%%, Misiones con un 28% y Corrientes con un 22,6%. No obstante, más de un tercio de la población certificada presenta deficiencia de origen mental o intelectual, siendo la provincia de Corrientes la que concentra una mayor prevalencia entre su población certificada (un 23,9% de personas con deficiencia de origen mental y un 19,2% de personas con deficiencia de origen intelectual), seguida por Chaco (25,9% deficiencia mental y 8% deficiencia intelectual), Misiones (19,5% deficiencia mental y 13,3% deficiencia intelectual) y Formosa (22,8% deficiencia mental y 10,1% deficiencia intelectual).

En Misiones, un 23% de su población certificada presenta más de un tipo de deficiencia de origen, seguida por Corrientes con un 17,8%, Chaco con un 15,1% y Formosa con el 13,2% de su población certificada. 

La proporción de personas certificadas con deficiencia físico visceral varía entre un 5,2% (Corrientes y Formosa) y un 8,8% (Chaco). 

La proporción de personas con deficiencia sensorial visual varía según las provincias entre un 5,1% (Misiones) y un 5,4% (Chaco y Corrientes), y entre quienes fueron certificados con deficiencia sensorial auditiva la proporción va desde un 5,4% (Misiones) y un 6,3% (Formosa). 

3.24. Estructura de la población certificada con discapacidad en la Región Patagonia de la República Argentina

En la Región Patagonia residen 64.731 personas con discapacidad con CUD, entre las cuales 34.689 (53,5%) son varones y 39.042 (46,5%) son mujeres. 19.962 personas residen en Río Negro (53,2% son varones y 46,8% son mujeres), 14.944 en Neuquén (53,2% son varones y 46,8% son mujeres), 12.826 en Chubut (54,3% son varones y 45,7% son mujeres), 8.013 en Santa Cruz (53,5% son varones y 46,5% son mujeres), 5.655 en La Pampa (53,3% son varones y 46,7% son mujeres) y 3.331 en Tierra del fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (55,7% son varones y 44,3% son mujeres). La estructura de la región es de base ancha con un amplio predominio de los varones en los rangos que llegan hasta los 19 años y a partir de los 20 años comienza a afinarse con una distribución pareja entre ambos sexos, con una proporción levemente mayor entre las mujeres hasta los 34 años, proporción que se amplía en los rangos siguientes. Entre los 49 y los 79 años se observa la mayor concentración con una presencia moderadamente mayor de las mujeres.

3.25. Distribución porcentual de las deficiencias de origen en la Región Patagonia de la República Argentina 

La deficiencia de origen físico motora es la que presenta una mayor prevalencia en la región, siendo la provincia de La Pampa donde se encuentra la más alta proporción, que alcanza un 34,4% de su población certificada. Bajo la misma deficiencia de origen la siguen Río Negro con un 28,6%, Neuquén con un 26,2%, Tierra del Fuego con un 25,6%, Santa Cruz con un 26,7% y Chubut con un 23,1%. No obstante, un tercio de la población certificada presenta deficiencia de origen mental o intelectual, siendo la provincia de Santa Cruz la que concentra una mayor prevalencia entre su población certificada (un 24,4% de personas con deficiencia de origen mental y un 10,4% de personas con deficiencia de origen intelectual), seguida por Chubut (20,5% deficiencia mental y 10,6% deficiencia intelectual), Tierra del Fuego (19,6% deficiencia mental y 11,3% deficiencia intelectual), Neuquén (20,8% deficiencia mental y 5,9% deficiencia intelectual) y La Pampa (14,4% deficiencia mental y 10,5% deficiencia intelectual).

En Neuquén, un 22,6% de su población certificada presenta más de un tipo de deficiencia de origen, seguida por La Pampa con un 20,4%, Tierra del Fuego con un 19,6%, Chubut con el 17,9% y Santa Cruz con un 15% de su población certificada. 

La proporción de personas certificadas con deficiencia físico visceral varía entre un 6,6% (La Pampa) y un 7,9% (Tierra del Fuego). 

La proporción de personas con deficiencia sensorial visual varía según las provincias en un 4,5% (Santa Cruz) y un 5,4% (Tierra del Fuego, La Pampa y Río Negro), y entre quienes fueron certificados con deficiencia sensorial auditiva la proporción va desde un 8,3% (La Pampa) y un 15,1% (Santa Cruz). Es importante destacar que la región patagónica es la que presenta entre las provincias que la componen la mayor prevalencia de deficiencia sensorial auditiva en comparación con el resto del país.

4. A modo de cierre

La caracterización de la población con discapacidad a partir de los datos del Registro Nacional de Personas con Discapacidad realizada en este trabajo nos permite exponer algunos puntos destacados. A continuación, los detallamos. 

  • Territorialmente, la distribución de las personas con discapacidad con CUD se concentra en las provincias con mayor población, y sobre todo en aquellas que por sus características demográficas se encuentran en estadios más avanzados de envejecimiento poblacional. En concurrencia con estas características, también se presenta una importante participación de niños, niñas y adolescentes con CUD. Es posible que algunas jurisdicciones, y en particular algunos centros urbanos, ofrezcan contextos que funcionan como facilitadores para acceder a los CUD en poblaciones jóvenes. 
  • Respecto del origen de las deficiencias, aquellas de orden físico motora y las de origen sensorial auditivo se concentran en los grupos poblacionales de adultos mayores; las de origen mental y las de origen intelectual en los niños, niñas y adolescentes ‒especialmente en varones‒; aquellas de origen físico visceral se concentran en los grupos mayores de 50 y menores de 80 años de edad; las de origen sensorial visual presentan mayor prevalencia en los grupos de adultos mayores, aunque con una distribución más homogénea por edad y sexo que el resto de los orígenes de las deficiencias antes descritas. 
  • Entre aquellas personas con CUD mayores de 14 años de edad, trabaja solo el 12%, este porcentaje se mantuvo estable en los últimos 6 años. 
  • Respecto de la situación previsional, alrededor de la mitad de las personas con CUD vigentes al momento de la realización del estudio cuenta con algún tipo de beneficio previsional. 
  • En relación con el tipo de cobertura de salud, el 43% tiene obra social, un 5% prepagas, y el resto diferentes tipos de cobertura pública (sistema público, PAMI, programas nacionales y provinciales). 
  • A partir de 2018 la ANDIS incorporó una serie de nuevas variables para incorporar al CUD. Entre ellas algunas que relevan información sobre el tipo de vivienda. El 9% de las personas que vivían en casa y el 4,6% de las personas que vivían en departamento se encontraban en situación de hacinamiento crítico al momento de su evaluación. Un poco menos del 3% de estas personas viven en viviendas no convenientes. 


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