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Observaciones finales

En la introducci贸n se mencion贸 que el objetivo de este trabajo de investigaci贸n es explorar el estilo de vida light, indagando en las representaciones sociales y pr谩cticas de consumo de las nuevas clases medias 鈥損osiciones renovadas鈥. Se explicit贸 c贸mo este sector se evidencia precursor en el cuidado de su cuerpo, congruente con los procesos de estilizaci贸n de la vida cotidiana. Para llevar adelante la tarea de exploraci贸n en campo, se consider贸 que estudiar los estilos de vida involucra dos ejes desde donde abord谩rselos. Un eje implica considerar las creencias y los valores que el sujeto que porta un estilo de vida light mantiene presentes en su mente como una suerte de gu铆a de acci贸n que prescriben su conducta. Se propuso entonces abordar las representaciones sociales respecto del gusto leg铆timo como sistema de disposiciones en contextos de fragmentaci贸n, reposicionamiento e individualizaci贸n social [Cap铆tulo 4]. Un segundo eje plantea que dichos imaginarios se manifiestan en experiencias concretas: en h谩bitos y patrones de consumo que cristalizan los ideales est茅ticos de las posiciones sociales renovadas. En este sentido, se hizo un recorrido por el mercado de consumo light evidenciando bienes y servicios, y en las estrategias publicitarias y medi谩ticas que act煤an como veh铆culo de asociaciones y evocaciones respecto del estilo de vida light [Cap铆tulo 5].

Durante la 茅poca en que tuvo lugar la consolidaci贸n de la sociedad industrial en la primera mitad del siglo XX, la idea de calidad de vida estuvo asociada a valores materiales que pod铆an identificarse estad铆sticamente, por ejemplo: la vivienda, el hacinamiento y la red de servicios. Sin embargo, la sociedad posindustrial le agrega un plus simb贸lico al concepto, a partir de valores posmateriales que denotan una sensibilidad tal que capacita a los sujetos para una hermen茅utica de la nueva buena vida. Esta idea de vida saludable ancla su significado en ideales centrados en la revaloraci贸n est茅tica.

En la transmisi贸n de estos valores est谩n involucrados los intermediarios culturales, facilitadores por excelencia, quienes educan y legitiman el discurso de la vida saludable, introduciendo conceptos y divulgando saberes pr谩cticos. Se evidencia entonces, c贸mo esta imaginer铆a light forma concretas estructuras sociales incorporadas (Bourdieu 1991) logrando un efecto de naturalizaci贸n a partir del proceso que oculta la construcci贸n social de la realidad y las tensiones en su interior. Justamente, el rol que desempe帽an los nuevos intermediarios, en tanto productores y difusores de bienes y servicios simb贸licos, radica en comunicar y propagar arquetipos est茅ticos legitimando el buen gusto anclado en la exaltaci贸n del cuerpo y el bienestar del organismo. A trav茅s del discurso publicitario, las redes sociales y los medios en general hacen hincapi茅 en que estar sano y lucir saludable es un valor al alcance de todos, de modo que las nociones de cuidado de la salud y calidad de vida toman una dimensi贸n democratizadora. En rigor, la creciente propagaci贸n de informaci贸n se da en un contexto global, en el cual el mundo atraviesa una transici贸n desde una sociedad que giraba en torno al trabajo como fuerza y valor hacia una sociedad del conocimiento, cuyo n煤cleo es la informaci贸n y la capacidad para producirla y manejarla. Esta transformaci贸n es impulsada fundamentalmente por los cambios ocurridos en el plano de la tecno-econom铆a 鈥搇as transnacionales, los cient铆ficos y los profesionales de la informaci贸n鈥. Sin embargo, no se trata s贸lo de bienes informacionales sino de una econom铆a de signos la que est谩 en juego y que abre paso a una reflexividad ya no meramente cognitiva sino est茅tica, creadora de un nuevo ethos y de un individualismo expresivo sin precedentes (Lash 1997).

Por otra parte, las complejas divisiones en la sociedad de consumidores (Bauman 2003) instauran estilos de vida, que si bien siempre estuvieron relacionados con las modas y tendencias, en la actualidad se convierten en un factor decisivo respecto de las representaciones sociales, al hacer-mundo y pertenencia social de los sujetos. Cabe se帽alar que el estilo de vida posee dos aristas: por un lado, se entrelaza con las aspiraciones y ansiedades, y por otro, el estilo es un elemento significativo del poder porque est谩 inextricablemente enlazado con la estructura de la vida social, pol铆tica y econ贸mica, “es el producto de una vasta red de industrias sin fisuras” (Ewen 1993:39-40). En este sentido, este trabajo evidenci贸 el modo en que la industria de lo light fomenta y explota la preocupaci贸n del sujeto por su organismo. Se expande notablemente cierta oferta y demanda de dimensiones simb贸licas fundadas en valores posmateriales que el mercado light materializa a partir de la noci贸n de calidad de vida y vida saludable. Sin duda, se trata de una econom铆a de signos que recrea este clima de 茅poca motivando la reflexi贸n est茅tica de los individuos aglutinados en centros comunes de inter茅s. Los sujetos agrupados por su capacidad de consumo quedan necesariamente encerrados en espacios de significaci贸n reflexivos que retroalimentan con sus pr谩cticas y representaciones.

En otro orden de cosas, el compromiso que el sujeto asume en la elecci贸n del estilo de vida light muestra c贸mo opera el proceso de individualizaci贸n y de qu茅 modo la combinatoria de beneficios y renunciamientos al dejar “los viejos malos h谩bitos” operan como una apuesta personal. Si bien la creciente individualizaci贸n ubica al sujeto “a la deriva” ante el debilitamiento institucional (Sennett 2000), al mismo tiempo lo impulsa a tomar iniciativas propias y a hacerse responsable por su salud y est茅tica corporal configurando un proyecto de vida personal en donde la reflexi贸n est茅tica se impone. El sujeto light asume la responsabilidad sobre su salud y estado f铆sico: est谩 convencido que mejorar su alimentaci贸n, realizar ejercicio y consultar a profesionales optimizar谩n su calidad de vida y le permitir谩 perpetuarse en un deseado estado de juventud. De hecho, ser joven hoy es un estilo, un conjunto de elecciones, una trayectoria, una postura ante la vida. En rigor, se trata de percibir al destino como fracaso o 茅xito personal, de modo que personalizar los riesgos evidencia c贸mo lo propio del sistema se desplaza ahora al individuo.

Uno de los enfoques te贸ricos que adquiri贸 centralidad en el debate sociol贸gico es aquel que asume como premisa de an谩lisis la creciente autonom铆a. Actualmente, el individuo debe interpretar su propio pasado, fundamentar sus opciones, elegir c贸mo ser y c贸mo actuar, para de esa manera ir construyendo reflexivamente su propia identidad. A partir de lo dicho y de lo investigado en este trabajo, cabe preguntarse si el sujeto contempor谩neo es realmente aut贸nomo o si est谩 condicionado a inclinarse ante h谩bitos determinados que conformar铆an una “vida no contaminada”. 驴La actual es una sociedad realmente flexible en contraposici贸n de la sociedad disciplinaria de Foucault? Si bien es cierto que los medios de encauzamiento de la sociedad industrial cambiaron, 驴podr铆a sugerirse la existencia de nuevos modos de normalizaci贸n centrados en valores est茅ticos cuya intenci贸n es encauzar la conducta individual hacia pr谩cticas colectivas consideradas saludables? En s铆ntesis, el incremento de la soberan铆a en los sujetos, quienes con un aumento en las opciones disponibles eligen al mismo tiempo que son responsabilizados por sus decisiones, es indudable. No obstante, resulta clave profundizar si la cultura light es un ejemplo paradigm谩tico de la tensi贸n entre la idea de autoconstrucci贸n 鈥揺n funci贸n de la elecci贸n de modos de vivir propios鈥 y la exigencia respecto de modelos culturales vigentes.



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