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7 La eSalud en el campo
de la salud sexual

Emilia Elicabe[1]

Introducción

El objetivo de este artículo es reflexionar sobre el impacto de la eSalud (OMS, 2005) en el campo de la salud sexual[2] en Argentina. Entre los cambios debidos a la utilización de tecnologías de información y comunicación (TIC) en el campo de la salud (Petracci et al., 2017; Tan y Goonawardene, 2017) se encuentra el acceso a información sobre salud online que pone en cuestión el formato tradicional de la relación médicx-paciente (RMP). En cuanto a la salud sexual en particular, el anonimato y la confidencialidad que ofrece Internet le confieren centralidad en tanto vía de acceso a información sobre cuestiones vinculadas a la sexualidad, especialmente en contextos restrictivos (Jiménez-Pernett et al., 2010; McCarthy et al., 2012; Poorisat y Chib, 2014; Von Rosen et al., 2017; Blázquez Barba et al., 2018; Park y Kwon, 2018).

Diversos motivos justifican mi interés y la relevancia del tema. El interés surge de la investigación para una Beca de Maestría de la Universidad de Buenos Aires (UBA)[3] en el campo de los derechos sexuales y (no) reproductivos (Brown, 2007, 2014), cuyo objetivo es explorar los cambios que introducen las TIC en salud sexual en dos dimensiones, las políticas públicas y las prácticas médicas. Por otro lado, dado que en nuestro país un tema central en materia de salud sexual como el aborto está regulado por un marco legal restrictivo, la información que circula en Internet contribuye al acceso a la práctica segura (sobre todo teniendo en cuenta que puede realizarse fuera de instituciones de salud, principalmente a partir de la utilización del misoprostol). Ello motivó el puntapié inicial de la investigación presentada en este artículo, en cuya indagación emergieron interrogantes que dejaré planteados en la última sección.

Con el objetivo de reflexionar sobre los cambios que introducen las TIC en la RMP me propongo recuperar los interrogantes que se desprenden de la lectura sistemática y el análisis exploratorio de la producción académica, las normativas y las políticas públicas en materia de eSalud. Si bien las TIC ofrecen oportunidades en términos de inclusión y desarrollo social, su potencial está sujeto a las decisiones políticas (por ejemplo, en la regulación y la inversión). En el campo de la salud una de las oportunidades que las TIC ofrecen es el potencial para transformar la RMP tradicional al aumentar el empoderamiento de lxs pacientes. La posibilidad de que esta relación se torne menos desigual y jerárquica estaría dada por la disponibilidad de información a gran escala que habilitan las TIC, lo cual tensiona el flujo tradicional del saber en la práctica médica. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las brechas sociales se trasladan al campo virtual, dado que Internet es “[…] una mercancía más del mercado de consumo y como tal solo accesible a quienes tienen los recursos necesarios: culturales, económicos, tecnológicos” (Schwarz, 2017: 88).

La estructura del artículo es la siguiente. Comenzaré con la descripción de la situación socionormativa de la utilización de TIC en el campo de la salud en Argentina. A continuación, detallaré la metodología. Posteriormente, presentaré el análisis del estado del arte sobre eSalud y salud sexual y de las iniciativas de eSalud en materia de salud sexual en el país. Por último, a modo de cierre, dejaré planteadas reflexiones e interrogantes que inviten a seguir pensando sobre la introducción de las TIC en el campo de la salud, de cara a los desafíos en materia de acceso y políticas públicas.

Marco socionormativo de la eSalud en Argentina

Argentina fue pionera en la implementación de eSalud (Olivieri, 2016; OPS, 2016) y se encuentra entre los países que presentan avances al respecto (Fernández y Oviedo, 2010; D’Agostino, 2015). El fortalecimiento de la aplicación de TIC en los servicios de salud está orientado por un cambio de paradigma, “[…] de un modelo de atención que no está centrado en los usuarios de los sistemas y sus demandas hacia un modelo de atención centrado en las personas” (Marti et al., 2014: 435).

La normativa que enmarca las políticas e iniciativas de utilización de TIC en salud es reciente. En 2014 el Senado argentino declaró de interés público el desarrollo de las TIC, las telecomunicaciones y sus recursos asociados, al sancionar la Ley 27.078/2014 Argentina Digital, que busca promover el rol del Estado como planificador en materia de TIC e incentivar la función social de dichas tecnologías, así como garantizar el acceso equitativo. Sin embargo, esta ley no hace referencia a la eSalud. Por su parte, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación aprobó la Estrategia Nacional de Salud Digital 2018-2024 en 2018, y a comienzos de 2019 se creó, por Res. 21, el Plan Nacional de Telesalud, que se propone desarrollar una política nacional que avance hacia una cobertura universal en salud mediante el uso de TIC. El rol del Estado es central para implementar la eSalud como lo indican las recomendaciones de la OMS y de la OPS, puesto que los gobiernos reportan, entre los principales obstáculos para elaborar y ejecutar proyectos de eSalud, las deficiencias en la infraestructura tecnológica y señalan la importancia del compromiso político (Etienne, 2014). Por último, otra cuestión importante de eSalud es la protección de los datos de salud (Schwarz, 2018).

Metodología

Una primera consideración se refiere al recorte del tema de investigación. En lo que hace a salud sexual, me enfocaré en aborto y anticoncepción. Por otra parte, entre la multiplicidad de prácticas que supone la utilización de TIC en el campo de la salud, me centro en las que involucran el acceso a información online. Esto es así porque, tal como se mencionó, dicho acceso contribuye a que la información sobre salud se distribuya de una forma más pareja entre los actores que participan de la RMP, tensionando su formato tradicional en lo que se relaciona con el poder que dicha información proporciona. A su vez, me interesa centrarme en la circulación de información sobre salud sexual en Internet por sus implicancias en el contexto normativo argentino con respecto al aborto, en donde el acceso a información online facilita el acceso a una práctica segura.

A continuación presentaré las decisiones metodológicas que guiaron la búsqueda y los criterios de selección de los artículos académicos que conforman el estado del arte y de las iniciativas en materia de eSalud y salud sexual vigentes en Argentina.

Para elaborar el estado del arte recurrí a los buscadores Google Académico y PubMed.[4] Utilicé los términos de búsqueda: “eSalud” y “salud sexual y reproductiva” e “Internet”. Busqué también nuevos artículos en las referencias bibliográficas de aquellos a los que accedí en primera instancia. Finalmente, el estado del arte quedó conformado por 16 artículos publicados en revistas académicas de ciencias sociales y ciencias médicas, en castellano e inglés, que abordan la eSalud en salud sexual desde la perspectiva de lxs usuarixs/pacientes, lxs profesionales de la salud y/o desde el análisis de las plataformas y/o aplicaciones.

Realicé la búsqueda de iniciativas de eSalud en salud sexual vigentes en Argentina en los sitios web de las siguientes instituciones: Organización Panamericana de la Salud (OPS); Área de Salud Sexual y Reproductiva del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación; Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (dependiente del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología y del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, ambos de Nación); Hablemos de todo (del Instituto Nacional de Juventud –INJUVE– del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación). De esa búsqueda resultaron dos iniciativas incluidas en el análisis (el chat Crecer de la Dirección Nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia y la webapp #Dónde de Fundación Huésped). También incluí los sitios web mencionados, en tanto constituyen en sí iniciativas de comunicación digital en salud y derechos sexuales y reproductivos.

A su vez, para conocer sobre las aplicaciones disponibles para teléfonos móviles utilicé el gestor de aplicaciones de Apple Store iniciando una búsqueda con los términos “salud sexual y reproductiva”, “anticoncepción” y “aborto”. De esta búsqueda resultaron dos aplicaciones que dan información sobre aborto (Safe Abortion de Women on Waves y SexualiApp del Ministerio de Salud y Protección de Colombia) y una gran cantidad de aplicaciones de iniciativa privada no gubernamental destinadas al seguimiento del ciclo menstrual y del embarazo.

eSalud y salud sexual en la producción académica

La producción académica que indaga sobre eSalud en salud sexual puede ordenarse según dos líneas de trabajo.

1. Se pregunta por el uso de Internet para tratar cuestiones vinculadas a la salud sexual, en especial por parte de jóvenes y adolescentes (qué buscan, qué criterios utilizan y qué confianza tienen en la información a la que acceden).

El primer trabajo incluido es una encuesta realizada en Estados Unidos en 2001. Ya entonces, el 84% de los jóvenes encuestados (15-24 años) consideraba “muy importante” la salud sexual a la hora de hacer averiguaciones online, y el 44% manifestaba haber buscado en Internet sobre embarazo, anticoncepción e infecciones de transmisión sexual (ITS). A su vez, las cuestiones vinculadas a la anticoncepción suscitaban mayor interés en lxs más jóvenes encuestados para esa investigación (15-17 años) (Kaiser Family Foundation Survey, 2001).

Jimenez-Pernett et al. (2010) y Peñafiel et al. (2016) se centran también en el uso de Internet por lxs adolescentes y jóvenes, en este caso españoles, a la hora de buscar información sobre salud sexual online. Jiménez-Pernett et al. (2010) indican que, entre lxs adolescentes que encuestaron, la temática más consultada es la anticoncepción. Peñafiel et al. (2016) señalan que la anticoncepción suscita más interés entre las mujeres encuestadas.

McCarthy et al. (2012) se preguntan qué esperan lxs jóvenes (16 a 22 años) residentes en Londres cuando acceden a una página web sobre salud sexual. Como parte de la investigación, elaboran en conjunto una página web sobre esa temática. Concluyen que existe un desfasaje entre las expectativas de lxs jóvenes y lo que efectivamente se les ofrece, ya que si bien lxs jóvenes consideran que la información sobre prevención de ITS y embarazo no buscado es útil e importante, quisieran que se integre con otras cuestiones vinculadas a la sexualidad como las relaciones y el diálogo con otrxs, el placer y el manejo de las emociones.

Schwarz y Mendes Diz (2013) investigan la exposición al riesgo de lxs jóvenes en la sexualidad y las relaciones de género en entornos virtuales a través de grupos focales y entrevistas a jóvenes de 13 a 22 años, de sectores socioeconómicos medios y bajos residentes en la Ciudad de Buenos Aires, y destacan las brechas de género en el acceso y apropiación de TIC entre lxs entrevistadxs.

Park y Kwon (2018) realizan una revisión sistemática de artículos académicos sobre el uso de Internet vinculado a la salud por niñxs y adolescentes (10-24 años). Señalan que el principal uso es buscar información, y entre los temas por los que consultan se encuentra la salud sexual. Indican que lxs jóvenes tienen una valoración positiva sobre la credibilidad o confiabilidad de la información de salud disponible online y, por otro lado, que pretenden que los sitios a los que acuden en busca de información sobre salud sexual tengan un lenguaje comprensible, sean de fácil acceso y amigables con el usuarix (por ejemplo, que no requieran registrarse para poder acceder).

En cuanto a los criterios tenidos en cuenta por lxs jóvenes y adolescentes cuando buscan información sobre salud sexual en Internet, lxs entrevistadxs por Von Rosen et al. (2017) enfatizan la comprensibilidad y claridad del lenguaje, y la credibilidad del sitio, cuestiones consideradas más importantes que el diseño de las páginas web o el conocimiento de las experiencias de otrxs jóvenes y/o interactuar con ellxs.

Una cuestión ampliamente abordada por la bibliografía que trabaja en eSalud y salud sexual es el anonimato, vinculado a la confidencialidad. Constituye un punto en el que confluyen los diferentes trabajos de investigación incluidos en este análisis, puesto que es un eje que atraviesa de forma transversal los debates en torno a la eSalud en un sentido amplio. En relación con este tema los trabajos de investigación que se ubican en el primer grupo temático señalan que lxs adolescentes y jóvenes valoran positivamente el anonimato que ofrece Internet para tratar cuestiones vinculadas a la salud y en particular a la salud sexual (McCarthy et al., 2012; Poorisat y Chib, 2014; Peñafiel et al., 2016; Von Rosen et al., 2017; Blázquez Barba et al., 2018; Park y Kwon, 2018). También destacan el acceso relativamente rápido que les ofrece Internet en tanto fuente de información sobre salud, su bajo costo (von Rosen et al., 2017), el acceso personalizado y la utilidad y fiabilidad de la información que brinda (Peñafiel et al., 2016; Blázquez Barba et al., 2018). Schwarz y Mendes Diz (2013) señalan que lxs jóvenes entrevistados refieren las estrategias desplegadas para corroborar la veracidad y la confiabilidad de la información sobre salud sexual online pero no manifiestan preocupación sobre la protección de sus datos personales.

2. Se pregunta por las páginas web o aplicaciones que brindan información sobre salud sexual (qué ofrecen, en qué consisten, quiénes participan en el desarrollo y diseño).

Poorisat y Chib (2014) se centran en las ventajas de Internet en contextos restrictivos como herramienta de educación sexual. Su investigación tiene lugar en Tailandia, donde, según indican, la falta de acceso a información sobre salud sexual convive con altas tasas de embarazo no buscado y transmisión de ITS. Analizan un foro sobre anticoncepción, embarazo y aborto,[5] y observan una correlación entre la utilidad que lxs usuarixs reconocen al foro y la credibilidad de la información disponible (chequeada por el médico que administra la página). Destacan la importancia de incorporar profesionales de la salud en este tipo de instancias y concluyen que los gobiernos son un actor fundamental en el desarrollo de sitios de Internet orientados al cuidado-atención de la salud de calidad y sin fines de lucro.

Existe una amplia oferta de aplicaciones disponibles para descargar en teléfonos móviles que ofrecen información relativa al embarazo, en general destinadas a mujeres. La centralidad que el embarazo ocupa en su vida reproductiva, dado el orden social patriarcal que construye y sostiene el binomio mujer-madre, así como la propensión que pareciera existir a buscar información online durante un embarazo, son algunos de los aspectos que nos permiten pensar en la proliferación de estas aplicaciones. De acuerdo con lo que plantean Bjelke et al. (2016), buscar información durante el embarazo y ponerse en contacto con otrxs en la misma situación aporta control sobre las decisiones tomadas, lo que influye positivamente en la confianza sobre estas. Señalan, sin embargo, que en ocasiones la gran cantidad de información disponible online puede resultar abrumadora y causar preocupación. Lo mismo indican Lagan et al. (2011a).

Van den Heuvel et al. (2018) se preguntan qué ofrece la eSalud en materia de cuidado perinatal. A partir de una revisión bibliográfica, concluyen que la eSalud puede ofrecer un panorama prometedor al cuidado perinatal pero que es necesario desarrollar evidencia sobre la satisfacción de lxs pacientes, el costo de las intervenciones de eSalud y los desafíos a los que se enfrentan los marcos legales.

Bert et al. (2015) analizan aplicaciones destinadas al acompañamiento durante el embarazo, y concluyen que hay dos cuestiones importantes para tener en cuenta: la privacidad y la confiabilidad de la información. En cuanto a la privacidad señalan que si bien varias aplicaciones indican que la información que lxs usuarixs aportan sobre su salud podría utilizarse con fines comerciales, no lo hacen de forma clara. Esto supone un riesgo, ya que de no ser lo suficientemente clara esa cuestión entra en tensión con uno de los principales valores que lxs usuarixs atribuyen a Internet (en particular en lo relativo a la salud sexual), que es la privacidad que ofrece (en relación con la confidencialidad y el anonimato). Respecto de la confiabilidad de la información Bert et al. (2015) sostienen que muchas de las aplicaciones no dan cuenta de la procedencia, no indican si está basada en conocimiento científico ni si cuentan con asesoramiento de profesionales de la salud. Lxs autorxs indican que lxs profesionales de salud deberían brindar herramientas a lxs pacientes para que puedan identificar contenidos confiables, privilegiando el uso de aplicaciones/sitios oficiales siempre que existan. En este sentido, Lagan et al. (2011b) señalan que lxs parterxs (a quienes entrevistan) deben estar cada vez más actualizadxs en sus conocimientos y competencias en el uso de Internet, de forma de poder acompañar en el uso de estas tecnologías a las personas que atraviesan un embarazo para que tomen decisiones mejor informadas sobre su salud.

Chen y Mangone (2016) analizan las aplicaciones móviles de prevención del embarazo no intencional destinadas a adolescentes y jóvenes (disponibles en inglés). Concluyen que estas no suelen implementar buenas prácticas de prevención y señalan que esto puede deberse a la ausencia de guías que indiquen cómo deben desarrollarse este tipo de iniciativas, aún recientes. A modo de conclusión señalan que las aplicaciones para teléfonos móviles de prevención del embarazo no intencional (en jóvenes y adolescentes) varían en calidad y alcance, lo cual indica que es necesario desarrollar un marco que dé soporte a este tipo de iniciativas en el que sean claros los criterios de calidad, y para ello se requiere seguir investigando.

Por otra parte, Lupton (2014) elabora una revisión y un análisis crítico de las aplicaciones de salud digital diseñadas para usarse voluntariamente en el automonitoreo de la sexualidad y la reproducción. En ellas lxs usuarixs aportan información relativa a su salud y actividad sexual y reproductiva, con el fin de automonitorearse o alcanzar objetivos determinados. Las aplicaciones plasman esa información en gráficos y medidas cuantificables, que en muchos casos son comparados por la propia aplicación con datos de otrxs usuarixs. Lupton (2014) concluye que dichas aplicaciones alientan a las personas a pensar sus cuerpos y a pensarse a sí mismas a través de números. Para la autora, promueven discursos que enfatizan la actuación (performance) sexual, la cuantificación y los patrones de normalidad y los estereotipos de género, dado que se centran en la performance masculina y la comparación entre varones. Mientras que cuando el foco está puesto en las mujeres, el discurso gira en torno a la medicalización y el riesgo, se representa su cuerpo como dócil a la recolección de datos y a la autovigilancia en vías de un mayor conocimiento del ciclo reproductivo y sus síntomas.

Si bien este tipo de aplicaciones pueden ofrecer beneficios a lxs usuarixs, Lupton (2014) advierte que estas representan la sexualidad y la reproducción en ciertas formas definidas y limitadas, que operan perpetuando estereotipos normativos sobre los varones y las mujeres en tanto sujetos sexuales y reproductivos. Otra cuestión sobre la que la autora hace hincapié es aquella referida a la privacidad, la comercialización y la seguridad de los datos que manejan estas aplicaciones.

Tal como se mencionó, en contextos con normativas restrictivas respecto del aborto como es el caso de Argentina, cabe destacar el rol que juega Internet en la circulación de información. Y si bien esa información (difundida en general desde las organizaciones de mujeres) no circula solo por Internet, este resulta un recurso interesante en un contexto de clandestinidad de la práctica dada su ilegalidad. Tal como señalan Szwarc y Vásquez (2018: 111), “La disponibilidad del misoprostol en Argentina y la información que circula por Internet han modificado las prácticas abortivas y han posibilitado el acceso a un aborto seguro”.

Las principales conclusiones de las investigaciones analizadas se refieren a los criterios de búsqueda de información sexual online (privacidad, comprensibilidad del lenguaje, calidad y credibilidad). Las investigaciones que analizan las aplicaciones móviles o sitios web alertan sobre la falta de regulación del contenido ofrecido y del uso que se hace de los datos personales de salud de lxs usuarixs.

Una cuestión que surge del análisis de las investigaciones que abordan la temática de la eSalud en salud sexual es que suelen hacerlo desde la perspectiva de lxs pacientes/usuarixs. Una segunda cuestión es la falta de abordaje, excepto Schwarz y Mendes Diz (2013), desde un enfoque de género, lo cual llama particularmente la atención en lo que se refiere a salud sexual. Aquí es donde radica el interés del trabajo de investigación en el que se enmarca este escrito por indagar la percepción de lxs profesionales de la salud (ginecólogxs y obstetras) desde una perspectiva de género.

Iniciativas de eSalud aplicadas a la salud sexual en Argentina

Por último, quisiera mencionar algunas iniciativas de eSalud en salud sexual aplicadas en nuestro país. En lo que se relaciona con aplicaciones para teléfonos móviles, de las que ofrece el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires[6] no hay ninguna que se vincule con temáticas de salud, ni tampoco con promoción de derechos sexuales y (no) reproductivos. La oferta es, en cambio, de aplicaciones de gestión de trámites, turismo o tránsito. Entre los trámites que se pueden gestionar desde una de ellas (BA 147, la aplicación móvil de la línea telefónica 147) se encuentran opciones vinculadas al sistema de salud (tales como gestión de turnos), pero no se trata de una aplicación especialmente destinada a la salud.

En cuanto a la salud sexual y aborto, hay dos aplicaciones disponibles en español que brindan información. La organización Women on Waves está a cargo de una de ellas, Safe Abortion, que brinda información específica por país, se ajusta a su marco legal y proporciona vías de contacto con organizaciones que posibilitan el acceso al aborto (como en Argentina, Socorristas en Red y La Revuelta, Colectiva Feminista). La otra es del Ministerio de Salud y Protección de Colombia, se llama SexualiApp y brinda información sobre sexualidad y derechos sexuales y reproductivos, incluyendo aborto. A su vez abundan, en línea con Lupton (2014), las aplicaciones de iniciativa privada destinadas tanto al seguimiento del ciclo menstrual (orientadas a identificar los diferentes momentos y muchas de ellas con énfasis en la fertilidad), como al seguimiento del embarazo.[7]

La OPS publica en su página web un listado de iniciativas de eSalud por país. Entre las que corresponden a Argentina,[8] dos se vinculan a salud sexual. Una de ellas fue puesta en marcha en 2011 por el Gobierno de la Provincia de Córdoba y su objetivo fue la prevención del embarazo no intencional a través de comunicaciones en redes sociales virtuales. La otra fue llevada adelante por Fundación Huésped entre 2008 y 2010, y consintió en la creación y mantenimiento de un portal para la educación en sexualidad y VIH/sida de joven a joven. La Fundación Huésped desarrolla diversas iniciativas de utilización de TIC para mejorar la atención y la promoción de la salud y los derechos sexuales y (no) reproductivos y tiene una presencia activa en redes sociales.[9] En junio de este año lanzó junto con otras organizaciones una iniciativa que lleva el nombre #Dónde, una plataforma de código abierto que “[…].tiene como objetivos favorecer el acceso a servicios para el cuidado de la salud sexual y reproductiva y promover la participación ciudadana para mejorar la calidad […]”.[10] La webapp da información sobre dónde se entregan preservativos, métodos anticonceptivos, se puede acceder al test de VIH, a información sobre aborto seguro y realización de interrupción legal del embarazo, a vacunatorios y centros de infectología. Lxs usuarixs pueden intervenir en la plataforma, agregando centros de salud, evaluaciones e información adicional. El acceso y la interacción son anónimos y gratuitos (dos cuestiones valoradas por lxs usuarixs cuando se trata de eSalud y salud sexual).

Una última iniciativa por mencionar es el Chat Crecer,[11] puesto en marcha en mayo de 2019 por la Subsecretaría de Gobierno Digital y el Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación. Este funciona a través del sistema de mensajería de Facebook y ofrece seguimiento durante el embarazo y el primer año de vida del/la niñx. A través de un asistente virtual brinda información sobre el embarazo, centros de salud cercanos, programación y recordatorios de turnos, trámites (por ejemplo, la obtención del DNI). Según la fundamentación de esta iniciativa, el objetivo es acercar al sistema de salud a quienes no se encuentran en contacto con él, con el propósito de reducir la tasa de mortalidad materno infantil. De cara a este, si bien se entiende que la Secretaría de Salud intervenga sobre la cuestión desde el marco legal vigente, sin despenalizar el aborto no se estará nunca abordando la problemática de la mortalidad materna (o de personas en etapa gestacional). Otra cuestión importante para tener en cuenta es que al iniciar una conversación en el chat se hace desde la propia cuenta de Facebook, por lo tanto, no es anónimo. Tampoco hay aclaraciones sobre la confidencialidad de los datos de lxs usuarixs. Ambas cuestiones podrían obstaculizar la utilización por lxs usuarixs a partir de los hallazgos sobre el tema.

En cuanto a la información disponible en materia de salud sexual en nuestro país, me centré en la ofrecida por los organismos del Estado dado que es el garante del derecho a la salud y acceso a información al respecto, y es un actor central en la implementación de TIC con este propósito. Los diferentes sitios oficiales analizados ofrecen información de calidad, con enfoque de género y en clave de derechos.

El Área de Salud Sexual y Reproductiva del Gobierno de la Ciudad[12] brinda información online sobre consejerías en salud sexual, métodos anticonceptivos, anticoncepción de emergencia, anticoncepción luego de un parto, cesárea o aborto, Interrupción Legal del Embarazo (ILE), y leyes que garantizan la salud sexual en Argentina. En la página de inicio del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación hay información relativa a métodos anticonceptivos y a la Ley 26.862/2013 de Reproducción Médicamente Asistida. A su vez, de la página del Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia se pueden descargar piezas gráficas, guías y cuadernillos (el Protocolo de ILE, Cuadernillos de Educación Sexual Integral) y videos en Youtube.[13]

En la página Hablemos de todo[14] del Gobierno Nacional hay también información, tanto en formato de texto como audiovisual, sobre sexualidad, anticoncepción e ILE, y se puede iniciar un chat (anónimo si se desea). Se trata de una propuesta más integral de promoción de la salud sexual que la ofrecida por los otros sitios mencionados. Está destinada a jóvenes y adolescentes, y aborda temáticas tales como el placer, la diversidad, y las relaciones sin violencia y acoso sexual virtual (grooming), entre otras. Estas son las cuestiones que demandaban lxs entrevistadxs en el estudio de McCarthy et al. (2012). Es una propuesta que va en línea con el abordaje que establece la Ley 26.150/2006 de Educación Sexual Integral (ESI). Esta página web forma parte del Programa del Instituto Nacional de Juventud (INJUVE), que cuenta con dos líneas (digital y territorial) de abordaje. La digital consiste en un espacio de consultoría online acompañada de intervención en Redes Sociales (@Hablemosdetodok). La territorial comprende un espacio “Formador de formadores” destinado a quienes trabajan con jóvenes, y encuentros entre jóvenes para la producción conjunta de narrativas digitales (conocidos como Hackatones).

Las iniciativas de eSalud que tienen lugar en el marco de políticas públicas en Argentina enfatizan los sistemas de información sanitaria, su informatización, la unificación y el uso de los criterios de registro de la información. Es decir, la amplia variedad de prácticas que comprende la eSalud se enfoca en la historia clínica electrónica y el aporte que pueden ofrecer las tecnologías disponibles a la vigilancia epidemiológica.[15]

Reflexiones finales

Quisiera en esta sección, que hace de cierre del artículo, plantear algunas reflexiones finales y dejar abiertos interrogantes que inviten a seguir pensando sobre la introducción de las TIC en el campo de la salud, de cara a los desafíos que implica en términos de acceso y políticas públicas.

Cabe destacar algunos debates que recorren la bibliografía sobre eSalud y salud sexual y ponen en cuestión los atributos que lxs pacientes/usuarixs valoran de Internet como fuente de información. Por un lado, en la bibliografía que aborda estas temáticas hay reflexiones en torno al anonimato que ofrece Internet, ligado a la confidencialidad. Si bien los usuarios perciben que viene dado (por ejemplo, la posibilidad de interactuar sin mostrar la identidad), la mayoría de las veces se aporta información personal para acceder a determinados sitios que, aunque no se muestre en las interacciones, tensionan las ideas de anonimato y confidencialidad.

Por otro lado, la disponibilidad de información online no elimina las inequidades, las diferencias socioeconómicas se trasladan bajo la forma de brechas digitales y de alfabetización. Existe a su vez un acceso a las TIC diferenciado por género, lo cual refuerza la importancia mencionada en el análisis de la eSalud con perspectiva de género. La tecnología ha sido históricamente asociada a la esfera de lo público, al mundo de lo masculino, de modo que la aspiración de las mujeres a apropiarse de las TIC es, en sí mismo, un proyecto político tal como lo plantea el ciberfeminismo, en sus diferentes corrientes, al definir el campo virtual como un nuevo campo de lucha (Causa, 2009). Tal como lo retoma el xenofeminismo, que piensa la tecnología como una herramienta para el activismo y un ámbito de potencial intervención feminista, sin dejar de reconocer que “[…] se ven constituidas y limitadas por las relaciones sociales” (Hester, 2018: 21). Estas cuestiones relativas a la apropiación de TIC según género tienen particular relevancia para leer, en clave de género, las limitaciones y potencialidades que ofrecen las TIC en el acceso a la salud y los derechos sexuales.

Las desigualdades en el acceso a la eSalud no tienen que ver solo con las posibilidades de disponer de soportes tecnológicos (computadora, teléfono móvil o acceso a Internet), sino también con la posibilidad de que aquellos a quienes se dirige dicha información se apropien y dispongan de esta en beneficio de su salud. Esto supone, en términos de alfabetización digital, el desafío de construir un intercambio cada vez más igualitario, en el que sea posible el diálogo y el acceso efectivo de todas las personas a las posibilidades que las TIC ofrecen.

A modo de cierre, hay dos cuestiones que son abordadas por la bibliografía a las que quisiera hacer referencia. Por una parte, la responsabilidad que le cabe al Estado en vías de garantizar el acceso a la eSalud, en lo que se refiere a las posibilidades materiales de acceso, pero también en cuanto a la disponibilidad de recursos de calidad y sin fines de lucro, en clave de promoción de derechos y que resguarden la privacidad y confidencialidad de los datos que aportan lxs usuarixs. Y, también, el lugar que se espera que tengan lxs profesionales de la salud en el proceso de incorporación de TIC en el campo de la salud, tanto en la participación para la producción de recursos de calidad como en la incorporación a la consulta. En este punto se abren interrogantes: ¿en qué medida disponer de información sobre salud sexual a la que se accedió online introduce cambios en la RMP? ¿Es posible para lxs profesionales de la salud asesorar a lxs pacientes en el uso de Internet en relación con su salud? ¿Qué posición creen que deben tomar frente a esta situación? Y, finalmente, ¿cómo se posiciona el Estado en relación con la implementación de estrategias de utilización de TIC en salud sexual?

Referencias bibliográficas

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  1. Licenciada en Sociología, maestranda en Intervención Social y becaria de Maestría en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires.
  2. El concepto incluye y excede al de salud reproductiva. Parto de la noción de ciudadanía sexual (Di Marco, 2012).
  3. Beca de Maestría (2018) otorgada al Proyecto “eSalud y Comunicación. El impacto de la eSalud en la relación médico-paciente desde la perspectiva de ginecólogos/as y obstetras de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina” dirigido por la Dra. Mónica Petracci en el Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG), Facultad de Ciencias Sociales, UBA.
  4. PubMed es un buscador de acceso libre a la base de datos MEDLINE de referencias bibliográficas y resúmenes de artículos de investigación biomédica.
  5. Es uno de los foros más populares del sitio Clinicrak website, administrado por el Dr. Roongroj Treeniti desde su creación en 1991.
  6. Disponibles en: https://bit.ly/2YUaWGD.
  7. Entre otras, Clue, Eve Glow, Flo, WomanLog, Maya, My Calendar. Son aplicaciones disponibles en varios idiomas que ofrecen un seguimiento del período menstrual y un cálculo del momento de fertilidad.
  8. https://bit.ly/2Hc69FJ.
  9. En Facebook, Twitter e Instagram tienen 352.000, 150.000 y 35.440 seguidores respectivamente.
  10. https://bit.ly/30blptS.
  11. https://bit.ly/2Z7apRg.
  12. https://bit.ly/2YVJWqr.
  13. Disponibles en: https://bit.ly/2OZOw2b.
  14. https://bit.ly/2z5S9sA.
  15. Un caso es el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud 2.0 (SNVS 2.0). Disponible en: https://bit.ly/2vaZcAn.


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