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2 Problematización de eHealth
en clave de los núcleos teóricos de Comunicación y Salud

Paula G. Rodríguez Zoya[1]

Introducción

Los procesos de informatización y digitalización característicos de las sociedades contemporáneas han comenzado a surcar el campo de la salud a fines del siglo pasado y desde entonces no han dejado de introducir novedades y generar nuevas prácticas (Alcántara, 2008; Lupton, 2014; Petracci et al., 2017). En esta interfaz entre las tecnologías de información y comunicación (TIC) y el campo de la salud se configura eHealth como un fenómeno multidimensional que comprende una diversidad de prácticas (OPS, 2011).

La premisa de comprensión de eHealth que sustenta este trabajo se refiere a que este fenómeno no consiste solamente en un producto de la hibridación de las TIC y las prácticas de la salud, sino que constituye un actor y factor clave de la organización actual del campo de Comunicación y Salud. Por lo tanto, adquiere especial relevancia atender a la caracterización y los fundamentos de este campo como claves de indagación e inteligibilidad de eHealth. En trabajos anteriores hemos elaborado la conceptualización de Comunicación y Salud a partir de tres núcleos teóricos. Primero, la concepción de campo en sentido bourdiano. Segundo, el carácter complejo del campo, comprendido desde los principios epistémicos de la complejidad. Tercero, la heterogeneidad del campo, a partir de una cartografía de ámbitos, actores sociales y temas de salud (Petracci y Waisbord, 2011; Petracci, 2012, 2015; Petracci, Schwarz y Rodríguez Zoya, 2017; Rodríguez Zoya y Petracci, 2018; Petracci y Rodríguez Zoya, 2020).

Sin mayores preámbulos que lo antedicho me propongo desplegar una problematización de eHealth a partir de los tres núcleos teóricos de Comunicación y Salud. El interés y aporte específico del enfoque de la problematización y los problemas complejos radica en advertir que “un problema no existe, solo existe lo problematizado, lo que emerge de un proceso de problematización” (Rodríguez Zoya y Rodríguez Zoya, 2019: 3). Desde esta perspectiva, eHealth y las nuevas prácticas de salud que suscita no son un dato de la realidad concreta o de la actualidad, sino que justamente se conforman en virtud de una práctica problematizadora que los constituye en nuevos dominios de conocimiento y de acción.

La problematización de eHealth a la luz de cada núcleo teórico de Comunicación y Salud da lugar a tres secciones del artículo, para luego exponer los aprendizajes y discusiones abiertas a través de este recorrido.

eHEALTH en el campo de Comunicación y Salud

El primer núcleo teórico a partir del cual acometer la problematización de eHealth corresponde a la concepción de la Comunicación y Salud como un campo. Esta noción es un término clave en la obra de Bourdieu y tiene una larga trayectoria en la literatura sociológica aunque muchas veces es utilizada de modo intuitivo o sobreentendido, por lo que vale la pena reparar en su alcance e implicancias respecto de la Comunicación y Salud. Para Bourdieu (2002: 9), un campo y, particularmente,

[…] un campo intelectual, a la manera de un campo magnético, constituye un sistema de líneas de fuerza: esto es, los agentes o sistemas de agentes que forman parte de él pueden describirse como fuerzas que, al surgir, se oponen y se agregan, confiriéndole su estructura especifica en un momento dado del tiempo.

Recuperando la perspectiva bourdiana, Araujo y Cardoso (2007: 19-20) realizan un aporte a la definición teórica de la Comunicación y Salud como campo, es decir, “un espacio sociodiscursivo de naturaleza simbólica, permanentemente actualizada por contextos específicos, formados por teorías, modelos y metodologías, pero también por agentes, instituciones, discursos, políticas, prácticas, instancias de formación, luchas y negociaciones”. La noción de campo se refiere a un espacio de contornos difusos, relacional, multidimensional, compuesto e intersticial en el que se dan disputas específicas (Cuberli y Soares de Araújo, 2015). En el campo de Comunicación y Salud tiene lugar una diversidad de prácticas sociales (comunicacionales, institucionales y de salud). Estas prácticas remiten a “procesos sociales de producción de sentidos […] que compiten en las múltiples arenas públicas por el poder de crear la realidad” en torno a cuestiones de la salud, por lo que comportan relevancia “para la vida, el desarrollo y el bienestar humano” (Ibíd., p. 22). En sintonía con esta clave, en trabajos anteriores hemos fundamentado la conceptualización de la Comunicación y Salud como un campo vasto, complejo y heterogéneo, transdisciplinar y en expansión; atravesado por tensiones, conflictos y desafíos; que entrelaza aspectos prácticos, técnicos, epistémicos y políticos (Petracci, 2012, 2015; Petracci, Schwarz y Rodríguez Zoya, 2017; Rodríguez Zoya y Petracci, 2018).

Un ángulo de problematización del campo de Comunicación y Salud atañe a nociones centrales de la teoría bourdiana, como las de diferenciación, autonomía relativa y sistema (Bourdieu, 1997, 2002). Veamos a continuación dos razones que nos permiten advertir la pertinencia conceptual, eficacia práctica y potencialidad política de la concepción de Comunicación y Salud como un campo.

Por un lado, un síntoma que evidencia la autonomía relativa de Comunicación y Salud como campo académico diferencial es el creciente número de publicaciones especializadas en la temática, y también un constante flujo de publicaciones de divulgación que señalan tanto la prolífica labor del periodismo en salud cuanto el ávido interés social por los temas y problemas de salud. Asimismo, la realización regular de eventos científico-académicos sobre Comunicación y Salud, la constitución de grupos institucionales y las propuestas de formación de posgrado en la materia cristalizan el interés que suscitan los temas y problemas del campo, así como también la especificidad de su abordaje, aunque múltiple en cuanto a enfoques teóricos, metodológicos y operativos.

Por otro lado, pasando de un plano académico a otro más práctico, comporta interés problematizar la formación de los propios sistemas de salud en la clave bourdiana de campo, a la manera en que lo propone Spinelli (2010). El autor plantea que en el campo de la salud convergen “actores, recursos, problemas e intereses que conforman una red de relaciones, con autonomía relativa, en el que los diferentes agentes luchan por la consolidación, o por la apropiación y el predominio de uno o más capitales” (Ibíd., p. 276). Sin lugar a duda la noción de campo, como grilla de inteligibilidad, condensa las implicancias y el valor político de las prácticas, interjuegos y disputas simbólicas y materiales en salud en general y en Comunicación y Salud en particular.

Otro ángulo desde el cual iluminar la noción de campo –en términos de campo epistémico y de campo de prácticas sociales, entre las que se incluyen las prácticas en salud– radica en que todo campo está atravesado y modelado por condiciones históricas y sociales específicas (Bourdieu, 1997, 2002). Son esas coordenadas y factores de múltiple tipo (socioeconómicos, productivos, políticos, tecnológicos, culturales, significantes, etc.) los que delimitan los contornos de lo posible y lo imposible, lo legítimo e ilegítimo, lo pensable y lo impensable de ser practicado, dicho, producido o concebido en una coyuntura espaciotemporal determinada. En este sentido, la pregunta que cabe formularnos ahora sobre Comunicación y Salud es por las condiciones sociohistóricas actuales que delinean e imprimen una especificidad al campo.

A este respecto adquiere un protagonismo indiscutible el factor tecnológico. En el mundo contemporáneo se despliega un entramado social-técnico-económico-político-cultural organizado en torno a un complejo de tecnologías cibernéticas, infocomunicacionales y biotecnologías que motorizan nuevas lógicas y prácticas económicas, culturales, sociales y subjetivas. Este nuevo paradigma sociotecnológico que todavía está tomando forma ha sido problematizado y teorizado desde las últimas décadas del siglo XX bajo un abanico de denominaciones que se reactualizan y cobran toda su significación y vigencia en el nuevo milenio. Nociones teóricas como las de Sociedad electrónica (McLuhan, 1964) y Sociedad de la información (Masuda, 1980) sirven de antecedentes a otras como Mundo digital (Negroponte, 1995), Era de la información (Castells, 1999), Sociedad red (Van Dijk, 2006), Sociedad digital (Alcántara, 2008) y Tercera revolución industrial (Rifkin, 2011). Estos términos ponen de relieve el lugar neurálgico de las TIC en el mundo contemporáneo y condensan un conjunto de fenómenos que se inscriben en un contexto sociocultural más general referido como Sociedad postindustrial (Touraine, 1973), Modernidad Tardía o Sociedad del riesgo (Beck, 1998).

En este horizonte, en el campo de la salud emerge eHealth como un acontecimiento que, lejos de comportar carácter eventual o evanescente, se proyecta como un nuevo paradigma de salud y como un factor reorganizador del campo de Comunicación y Salud, sus prácticas, actores e interjuegos. Problematizar eHealth en esta clave y a la luz de la noción de “campo” nos conduce a pensar en los modos como las TIC y las tecnologías digitales en general conforman una interfaz con diversos ámbitos del campo de la salud, modifican las prácticas y crean nuevos modos de comunicación y salud. En este sentido, podemos advertir que la atención en salud cambia radicalmente a partir de la introducción de la Historia Clínica Electrónica, la implementación de plataformas de telemedicina o el uso de sistemas de chats o mensajería móvil en la consulta médica. eHealth se configura como “un nuevo actor/soporte en la escena de las relaciones entre médicos y pacientes” (Petracci et al. 2017: 145). Pero no solo interviene y modifica los procesos de atención en salud, sino también la gestión de la información, la documentación sanitaria, la vigilancia epidemiológica, la prevención, los mecanismos de diagnóstico, monitoreo y tratamiento. Además, las tecnologías digitales en salud generan nuevas dinámicas en las prácticas de formación médica, en las comunicaciones de profesionales y equipos de salud, en las estrategias comunicacionales y formas de implementación de políticas públicas en salud, en la difusión de información orientada a especialistas y a la población, y en las formas en que los propios sujetos se informan y gestionan su salud.

En un contexto de tantas transformaciones, de algo podemos estar seguros: el campo de Comunicación y Salud está en reorganización e eHealth tiene gran responsabilidad en ello. ¿Cómo se reconfigurará el campo? ¿Qué nuevos fenómenos y prácticas tendrán lugar en un futuro cercano? ¿Cómo proteger los derechos laborales, de privacidad y seguridad de los diversos actores? ¿De qué manera afrontar las desigualdades sociales en acceso y saberes digitales, y capitalizar las potencialidades de eHealth para beneficio de la salud y la vida humana?

En este momento no tengo intención ni posibilidad de brindar respuestas concretas o aventurar coordenadas específicas sobre el devenir del campo de Comunicación y Salud. Más bien, por tratarse de un ejercicio de problematización quisiera formular nuevas preguntas. ¿Es eHealth expresión de un nuevo tiempo signado por la preeminencia de las TIC en todos los planos de la sociedad, que en este caso genera novedades y mutaciones en el ámbito de la salud? ¿O, más bien, es la propia eHealth motor de nuevas prácticas sociales en salud que habilitan nuevas configuraciones del campo? Planteados en estos términos, los interrogantes nos ponen ante un problema de tipo causa-efecto lineal que encierra una trampa reduccionista. En la lectura que propongo no hay linealidad posible. Es por esto que podemos responder ambas preguntas afirmativamente: eHealth es tanto expresión y producto como estímulo y productor de redes sociotécnicas que no atañen solo a prácticas de salud sino de Comunicación y Salud. Al pensar que ambas cosas pueden ser simultáneamente posibles estamos en el plano de la recursividad, que es una vía para pensar nuestro futuro problematizando nuestro presente.

Complejidad de eHEALTH: la unidualidad comunicación-salud-tecnologías

El segundo núcleo teórico para la problematización de eHealth corresponde a la conceptualización de Comunicación y Salud como un campo complejo. Hablar de complejidad muchas veces remite a una idea de sentido común cargada de imprecisión. Sin embargo, constituye una perspectiva epistémica y metodológica de pensamiento y reflexión crítica y sistemática. Como lo expresara Edgar Morin (2001: 22), ideólogo del pensamiento complejo, “la complejidad es una palabra problema y no una palabra solución”. Así, el carácter complejo de algo no es a lo que arribamos como una suerte de diagnóstico revelador e indiscutible, no es un punto de llegada, sino de partida para problematizar los problemas del mundo, reconocer las interconexiones entre elementos de distinta naturaleza que se entretejen en una misma problemática, y problematizar los sistemas de pensamientos y puntos de vista desde los cuales los mismos problemas son concebidos (Rodríguez Zoya y Rodríguez Zoya, 2019). La complejidad es un método de pensamiento que reconoce la incertidumbre y las contradicciones, y aspira a un conocimiento multidimensional, no reduccionista ni parcelado, que articula las partes al todo y el todo a las partes.

En trabajos anteriores me he ocupado de fundamentar el carácter complejo del campo de Comunicación y Salud a la luz de distintos principios de la matriz epistémica de la complejidad (Rodríguez Zoya, 2017, 2019). Las elaboraciones desarrolladas en ese momento pueden sintetizarse en los siguientes tres planteos.

Primero, Comunicación y Salud constituye un campo transdisciplinar emergente a partir de la articulación de modo dialógico y recursivo entre el dominio de la comunicación y el de la salud, dando lugar a un espacio cualitativamente nuevo que implica lógicas propias en los modos de concebir los problemas y abordarlos. En este sentido, entre comunicación y salud no hay una relación de acople, fusión o solapamiento, ni tampoco una primacía de una sobre la otra.

Segundo, los temas y problemas de Comunicación y Salud son inteligibles a partir del principio de unidualidad, que remite a la articulación del nivel físico-biológico y el antropo-cultural como dimensiones constitutivas e irreductibles de los seres humanos y los fenómenos de la realidad (Morin, 1997). Se trata, pues, de cuestiones que imbrican, de modo simultáneo, procesos comunicacionales y fenómenos vinculados a la salud, por lo que es posible afirmar que entrañan una unidualidad comunicación-salud.

Tercero, los problemas de comunicación-salud son problemas complejos puesto que entrelazan aspectos heterogéneos de modo indisoluble. Son problemas vitales porque conciernen a dimensiones insoslayables de la vida en las que se amalgama el plano biológico y el cultural. Son problemas práctico-políticos porque interpelan a múltiples actores y demandan acciones, decisiones y respuestas de modo práctico y urgente. Son problemas éticos puesto que no son axiológicamente neutrales y exigen una toma de posición frente a ellos. Son problemas epistémicos en virtud del propio carácter complejo de los fenómenos de Comunicación y Salud.

En este momento, al problematizar eHealth como factor y actor de Comunicación y Salud entendemos que le atañen los mismos principios que caracterizan al campo. Afirmar la complejidad de eHealth, entonces, nos permite reconocer el entrelazamiento de múltiples planos (sanitario, comunicacional, tecnológico, económico, político, jurídico, subjetivo, social, etc.), y el carácter no unívoco de la relación entre las tecnologías digitales, los procesos comunicacionales y las prácticas de salud. En este sentido propongo ampliar el principio de unidualidad comunicación-salud, enunciado anteriormente, a la tríada comunicación-salud-tecnologías. Al igual que lo dicho sobre Comunicación y Salud, los fenómenos de eHealth no pertenecen estrictamente a uno de los tres dominios ni puede establecerse una jerarquía entre ellos, sino que su articulación genera un ámbito de objetos, prácticas, saberes y posibilidades de un nuevo orden.

Vale tener presente que el dominio de las tecnologías comprende un abanico de tecnologías infocomunicacionales y biomédicas de distinto tipo, entramadas casi de forma indiscernible en el campo de la salud porque se implican mutuamente. Los procesos de informatización de la salud –a los cuales eHealth les confiere un nombre– son una de las formas de expresión de los procesos de digitalización de la sociedad (Alcántara, 2008). Entre tecnología y sociedad hay una relación de bucle: la una produce y desarrolla a la otra, y viceversa. A la manera de una cinta de Möbius, que solo en apariencia tiene una cara interior y otra exterior, o de un nudo gordiano que solo puede cortarse artificialmente porque es imposible desatar, las tecnologías no son un algo separado o distinto de las prácticas sociales. Concebir lo contrario equivaldría a cortar por la fuerza ese nudo que conforma con las cuestiones económicas, psicosociales, subjetivas, emocionales, políticas y comunicacionales.

No cabe duda de que “habitamos un mundo que está técnicamente organizado en cada una de sus partes, [y que] la técnica no es más un objeto de nuestra elección, sino que es nuestro ambiente” (Galimberti, 2001: 2). En la literatura sociológica y filosófica se ha fundamentado largamente el carácter social de la tecnología. A esta aseveración podemos añadir el carácter tecnológico de la comunicación y de la salud, el carácter social de ambas y el carácter comunicacional de las prácticas de salud. En esta clave de problematización cabe pensar que eHealth corresponde a una suerte de aquello que Latour (2007) llama el “imperio del medio”, donde proliferan los híbridos, seres y objetos de frontera; universos que epistemológicamente se construyeron como antagónicos pero que nunca han podido habitarse de esa manera. En este caso, la hibridación no se da entre lo social y lo natural (como en el planteo de Latour), sino entre lo social y lo tecnológico como interfaz en la que se despliega la urdimbre de lo biomédico-sanitario y lo comunicacional.

La problematización de eHealth a la luz de la unidualidad comunicación-salud-tecnología refuerza una concepción no instrumental en doble sentido. Por un lado, la no instrumentalidad de la comunicación respecto de la salud, cuestión sobre la cual creemos que hay consenso pero advertimos, sin embargo, que todavía afloran perspectivas que asignan a la comunicación un lugar técnico de herramienta o recurso al servicio de la salud (Petracci y Rodríguez Zoya, 2020). Por otro lado, la no instrumentalidad de las TIC respecto de la comunicación en sentido general, en tanto las prácticas comunicacionales no disponen exclusivamente de las tecnologías como canal o soporte, sino que, a su vez, las últimas modelan las primeras y contribuyen a la producción de sentidos sociales y subjetividades en torno a cuestiones de salud. Esta doble vía reafirma el desplazamiento de los medios a las mediaciones que hiciera célebre Martín-Barbero (1991), y resalta el carácter sociocultural, estratégico y político de la comunicación y las tecnologías en el campo de la salud.

La heterogeneidad de eHEALTH: nuevas cartografías en Comunicación y Salud

El tercer núcleo teórico de problematización de eHealth corresponde a la conceptualización de Comunicación y Salud como un campo heterogéneo. Partimos de la premisa de que, por tratarse de un factor prominente del campo, a eHealth le cabe esa misma caracterización. Más aún, el despliegue de las TIC en el campo de la salud conforma un prisma excelso por el cual advertir tal heterogeneidad.

La heterogeneidad de Comunicación y Salud es una cuestión extensamente explorada y fundamentada a partir de una labor de cartografía del campo –impulsada por Petracci–, en la que se entrelazan diferentes ámbitos, actores sociales y temas de salud (Petracci y Waisbord, 2011; Petracci, 2012, 2015; Petracci y Rodríguez Zoya, 2020). La elaboración de una cartografía implica un trabajo de análisis, sistematización y representación de una diversidad de fenómenos de la realidad. Como bien sabemos, siguiendo lo expresado por Bateson (1991), un mapa dista de ser el territorio; sin embargo, es una mediación necesaria para reconocer, interactuar y habitar epistémica y prácticamente el campo en cuestión. Así también, el mapeo de la heterogeneidad de Comunicación y Salud brinda coordenadas respecto de los debates, actores, temas y problemas vertebradores de este campo.

La cartografía de Comunicación y Salud fue esbozada a partir de tres ejes organizadores: ámbitos, actores sociales y temas, de cuyo cruce surge una diversidad de cuestiones abordadas (Petracci y Rodríguez Zoya, 2020). Los ámbitos incumben al plano presencial o cara a cara, el institucional, el público gubernamental y no gubernamental, el privado, el educativo, el mediático e Internet. Entre los actores sociales que intervienen en el campo se incluye a la ciudadanía, pacientes, profesionales de la salud, funcionarios públicos y hacedores de políticas, comunicadores, científicos sociales e investigadores de las ciencias de la salud, entre otros. Los temas se refieren a innumerables situaciones ligadas a la salud y la enfermedad que suscitan reflexiones y acciones comunicacionales. Algunos de los temas son concebidos específicamente como problemas de salud, patologías o trastornos (p. ej.: epidemias, dengue, cólera, diabetes, cáncer, VIH/sida, salud mental, tabaquismo, obesidad); otros hacen foco en dispositivos y estrategias de salud (p. ej.: vacunación, tamizaje, campañas de promoción y prevención, autocuidado de la salud); y otros incluyen nuevos temas que marcan la agenda de salud desde una perspectiva de derechos (p. ej.: alimentación, salud sexual y reproductiva, educación, medio ambiente y cambio climático, violencias, entre otros).

La cartografía de Comunicación y Salud es dinámica porque cambia y se amplía en función de la emergencia de nuevos temas, abordajes o disputas; y es modular porque permite reconocer, delimitar, reflexionar, investigar o intervenir en una diversidad de cuestiones específicas, comprendiendo su inserción en un plano más general y las múltiples conexiones que guarda con otros elementos del campo. El desarrollo de eHealth es un factor que motoriza novedades en Comunicación y Salud y, asimismo, abre el desafío de cartografiar la diversidad de prácticas que genera. Es posible darnos a la tarea de sistematizar el despliegue heterogéneo de las tecnologías digitales en el campo de la salud, aunque seguramente sea un mapeo provisorio y en construcción dado justamente el carácter heterogéneo y candente del fenómeno. En este momento no me propongo esbozar estrictamente una cartografía de eHealth, sino más bien subrayar una serie de cuestiones respecto a la heterogeneidad que presenta.

La primera cuestión para poner de relieve es la diversidad de términos que circulan en referencia a la incorporación y aplicación de las tecnologías de información y comunicación en salud. El campo significante de eHealth comprende expresiones en castellano y en inglés que enfatizan distintos aspectos del fenómeno. Entre estas nociones se incluyen: salud electrónica o eSalud, cibersalud, salud digital o Digital Health, salud móvil o mHealth –que se refiere al desarrollo de la medicina y la salud pública con apoyo de dispositivos móviles, sean teléfonos celulares o de otro tipo–. Asimismo, las expresiones telesalud, telemedicina, teleconsulta o teleasistencia se aplican tanto a la atención en salud como al trabajo y comunicación de equipos médicos con apoyatura en las TIC y redes informáticas. Pese a la heterogeneidad terminológica vale la pena observar que el concepto que soporta las distintas prácticas comprendidas en eHealth es el mismo, en el sentido en que lo fundamentan Petracci y Schwarz en el capítulo “eHealth: un concepto, diversidad de prácticas” de este libro.

La segunda cuestión por resaltar es la heterogeneidad de desarrollos, aplicaciones y prácticas de eHealth. Sin la pretensión de relevar los distintos usos, podemos enumerar algunos distintivos. La interfaz que conforman las TIC en el campo de la salud es tan amplia que comprende desde prácticas habituales como el uso del correo electrónico o sistemas de mensajería móvil o chats (como WhatsApp) en los procesos de atención o comunicación entre profesionales de la salud, hasta la más compleja aplicación de Big Data –esto es, la gestión de grandes volúmenes de datos– en salud. En ese gran espectro se incluyen el desarrollo y uso de una diversidad de aplicaciones para teléfonos móviles (apps) sobre cuestiones de salud, para consulta de información, registro de datos o monitoreo. Asimismo, se refiere a la implementación de la telemedicina para la prestación de servicios médicos o el trabajo de profesionales de la salud a través de plataformas informáticas. eHealth incumbe, además, a los sistemas de Registro Electrónico de Salud (RES), también llamado Historia Clínica Electrónica, que permiten registrar y consultar los datos de salud de los usuarios en cualquier punto de la red en que se opere la atención (OPS, 2016).

El despliegue de eHealth alcanza, además, al eLearning o la enseñanza y aprendizaje virtual en ciencias de la salud, así como la capacitación sobre búsqueda de información científica en salud y uso de plataformas y tecnologías biomédicas. La intervención y participación en redes sociales y foros de Internet sobre salud son prácticas extendidas en la actualidad. Otras aplicaciones en expansión son los dispositivos wearables que se integran a la ropa o accesorios de Self-Tracking (como relojes, pulseras o vinchas) para el monitoreo de indicadores de salud. Así también hay desarrollos en Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) y videojuegos para tratar temas de salud. Además, se emplean sistemas de geolocalización para encontrar servicios de salud próximos a su ubicación, o bien para que el propio usuario sea localizado y permitir la detección o el seguimiento de casos vinculados a enfermedades crónicas, urgencias, asistencia a adultos mayores o epidemias (Lupton, 2014; Schüll, 2016).

La tercera cuestión por señalar atañe a criterios para mapear la heterogeneidad de eHealth sobre la base de los ejes de la cartografía de Comunicación y Salud mencionados anteriormente. Ante todo cabe advertir que eHealth no es excluyente de ciertos ámbitos, actores o temas de salud, sino que tiene carácter transversal y modular respecto de ellos. Recuperando los ejes de la cartografía de Comunicación y Salud podemos decir que eHealth no corresponde a un ámbito privilegiado de expresión, como podría ser Internet, sino que se despliega en todos de manera particular. Por ejemplo, aunque una relación médico-paciente sea cara a cara, media eHealth a través de la Historia Clínica Electrónica. Una app de salud puede desarrollarse desde el ámbito privado o público gubernamental y, asimismo, concernir al ámbito educativo. A través de la telemedicina se pueden dar interacciones interpersonales, colectivas o incluso impersonales, entre otros posibles entrecruzamientos.

En relación con los actores cabe tener en cuenta que la emergencia de eHealth conlleva nuevos actores sociales, reacomodamiento de prácticas, o bien nuevas articulaciones o disputas entre actores ya intervinientes en el campo. Por ejemplo, la vinculación de laboratorios farmacéuticos, servicios de salud, áreas de gobierno u organizaciones de la sociedad civil con desarrolladores informáticos para el diseño de apps o plataformas informáticas en salud. Adicionalmente, el factor eHealth genera cambios para los profesionales de la salud en múltiples sentidos, ya que afecta su práctica profesional y su jornada laboral; hasta la mirada clínica resulta mediatizada por imágenes, datos y virtualidad. Para los propios sujetos usuarios, la mediación tecnológica implica nuevos formatos, condiciones y procedimientos que reconfiguran su disposición subjetiva y su relación con el cuidado de su salud.

Con respecto a los temas de salud, eHealth replica la heterogeneidad de cuestiones de Comunicación y Salud. Así, una misma práctica o desarrollo, como por ejemplo las apps, se refiere a una enorme diversidad de cuestiones, como control de la alimentación, registro de indicadores de salud, migrañas, monitoreo de diabetes, calendarios menstruales, salud sexual y reproductiva, autogestión de rutinas de actividad física, entre otras. A la inversa, respecto de un mismo tema o problema de salud pueden desarrollarse varios tipos de prácticas de eHealth. La pandemia COVID-19 que afecta al mundo en la actualidad es un caso paradigmático del despliegue de las tecnologías digitales en salud. En apenas unos meses se han desarrollado apps gubernamentales de autotesteo y relevamiento de datos de síntomas; sistemas de vigilancia epidemiológica basados en Big Data y geolocalización de casos detectados y potenciales; diversos formatos de telemedicina que incluyen la teleconsulta, la gestión de recetas electrónicas y sistemas de centralización de datos para el seguimiento de la progresión de casos; además de la intervención en medios y redes sociales para la difusión de información. El Coronavirus y las políticas implementadas al respecto no solo han cambiado las representaciones, posibilidades y prácticas de sujetos y poblaciones sobre sus ámbitos más próximos y sobre el mundo, sino que también están motorizando nuevas transformaciones en el campo de la salud.

En definitiva, una cartografía de eHealth puede ser organizada modularmente por distintas aristas o criterios: según el ámbito de aplicación, el principal actor social destinatario/usuario, por tipo de desarrollo o práctica que genera, según el tema al cual se refieren, la finalidad que persiguen (información, diagnóstico, control, detección, atención, prevención, etc.). Esta heterogeneidad revela que eHealth está definitivamente instalada como fenómeno propio de nuestro tiempo y está cambiando el campo de Comunicación y Salud.

Aprendizajes y discusiones abiertas

En este artículo me propuse problematizar eHealth a la luz de los núcleos teóricos que caracterizan a Comunicación y Salud como un campo complejo y heterogéneo. Desde diversos ángulos hemos visto cómo la expansión de las TIC y tecnologías digitales en general en el campo de la salud introducen novedades en distintos planos, por lo que consideramos a eHealth como actor/soporte y como factor reorganizador del campo.

La noción de campo, sin duda, enfatiza la significación e implicancias políticas de Comunicación y Salud en general y de eHealth en particular, en términos de producción de conocimiento e intervención en salud. El interjuego de fuerzas relacionadas con eHealth configura novedades materiales y significantes que generan nuevas prácticas sociales y subjetividades. Actuar en el tiempo presente sobre la salud entraña la potencialidad de intervenir sobre formas futuras de vida. Por lo que se torna relevante la discusión sobre las relaciones de poder implicadas en eHealth y sobre cómo las TIC pueden contribuir a abordar problemáticas y desigualdades en salud.

A través de la complejidad de eHealth hemos observado la imbricación de múltiples planos y arribamos a la idea de unidualidad comunicación-salud-tecnologías. Este principio, como clave de lectura de eHealth, reafirma el carácter social de la tecnología y el carácter tecnológico de las prácticas de Comunicación y Salud; así como también la no instrumentalidad de la comunicación respecto de la salud y la no instrumentalidad de las TIC respecto de procesos comunicacionales más generales. La concepción de la tecnología como elemento indisoluble y organizador de las sociedades contemporáneas resulta aparentemente disruptivo; sin embargo, históricamente, las tecnologías han sido un factor modelador de las prácticas sociales en general y de las prácticas de salud en particular. En este sentido, es interesante dar la discusión sobre qué es lo nuevo y específico de la interfaz tecnología-sociedad en el siglo XXI y de eHealth en el campo de Comunicación y Salud.

La heterogeneidad de ámbitos, actores sociales y temas organizados en una cartografía de Comunicación y Salud nos condujo a reconocer algunas coordenadas para abordar la heterogeneidad de eHealth. El carácter representacional, dinámico y modular de las cartografías son aspectos clave para explorar, delimitar, reflexionar, investigar o intervenir en problemáticas específicas del campo. Lejos de alcanzar una sistematización acabada, el ejercicio de problematización desarrollado nos coloca en la senda de la interrogación. En relación con los sujetos se pone en entredicho, por un lado, la figura del paciente por su asociación a la pasividad; y, por el otro, la figura del usuario por su connotación instrumental. Esto abre la pregunta por el sujeto de eHealth y la producción de subjetividades en prácticas de salud tecnológicamente mediadas. Además, cabe atender a la forma en que son tratados los temas de salud, la representación de los sujetos involucrados y la concepción de comunicación, que subyacen a las aplicaciones y prácticas concretas de eHealth. A su vez, queda abierta la discusión sobre otros aspectos, como la mediatización de la relación médico-paciente y de la propia mirada médica; la (des)regulación laboral y los derechos de los profesionales de salud en contextos de informatización y virtualidad; la protección de datos personales sobre salud y la gestión de las grandes cantidades de datos que genera eHealth.

Será por esta vía, de indagar y cuestionar lo que está siendo, que nos demos la posibilidad de modelar lo que todavía puede ser. eHealth ha abierto las preguntas en el campo de Comunicación y Salud, nos cabe a nosotros la responsabilidad de no cerrarlas.

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  1. Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en el Instituto de Investigaciones Gino Germani, y profesora en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Tres de Febrero.


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