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8 Una experiencia signada por la mediación tecnológica en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén

La consejería en salud sexual y derechos sexuales TeA (Te Acompañamos)

María Valeria Albardonedo[1]

Introducción

El artículo[2] aborda y sistematiza la experiencia de la consejería en salud sexual y derechos sexuales TeA –Te Acompañamos– en tanto espacio de encuentro y atención no convencional. El dispositivo se conformó como tal en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), situada en la ciudad de Cipolletti, provincia de Río Negro, Argentina. El contexto de política pública sobre salud sexual en la provincia puede caracterizarse como conflictivo, dado que, si bien se cuenta con leyes pioneras sobre derechos sexuales, en la actualidad se constatan diversas arbitrariedades que obstaculizan tanto el conocimiento como el cumplimiento de estas.

En el escenario descripto, TeA se define como una consejería que prioriza la información y la comunicación. Sus primeras intervenciones se concretaron a través de actividades programadas y demanda espontánea. Las consultas de demanda espontánea se han canalizado, principalmente, a través de la red social Facebook y la aplicación WhatsApp de mensajería para teléfonos móviles, modalidades que continúan hasta la actualidad. La interacción y el acompañamiento virtuales superaron, en la mayoría de los casos, las instancias cara a cara, afirmando así la omnipresencia de las tecnologías de información y comunicación (TIC) en el proceso salud-enfermedad-atención-cuidado y particularmente en la salud sexual.

Resulta revelador leer la experiencia TeA en clave de mediaciones, dado que se advierte una apropiación de las TIC para realizar consultas sobre temas que conforman la salud y los derechos sexuales y una traducción de contenidos e información a través de la particular interacción que posibilitan los denominados “medios sociales” y las aplicaciones de mensajería instantánea. Reflexionar sobre las posibilidades y limitaciones de las TIC para la construcción de autonomía respecto de las temáticas referidas surge como la primera lección aprendida de esta experiencia.[3]

De comienzos: la iniciativa, las demandas y un contexto particular

TeA surge como actividad central de un proyecto de Extensión de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), situada en la ciudad de Cipolletti, provincia de Río Negro, ubicada al norte de la Patagonia Argentina. El propósito inicial del proyecto, integrado por docentes y estudiantes de la carrera de Medicina, fue posicionar a la unidad académica como un espacio de referencia sobre temas de salud y derechos sexuales, y tuvo como horizonte la conformación de la consejería. En convenio con el Comité de Salud Sexual del Hospital Pedro Moguillansky (HPM) de Cipolletti, su área de influencia fue inicialmente la localidad homónima y poblaciones aledañas ubicadas a no más de 20 kilómetros.

En 2016 se inició la primera fase del proyecto, cuyas principales actividades se propusieron instalar los temas mencionados y la necesidad de un tratamiento interdisciplinario, accesible e interpelador, tanto entre los estudiantes de medicina que decidieron participar del proyecto como en las actividades proyectadas hacia las escuelas medias y los trabajadores del sistema de salud. Se partió de una perspectiva que promovió una comprensión política y cultural de la sexualidad. Dicha comprensión surgió en los encuentros de trabajo y planificación y permitió la autointerpelación del equipo, proceso que tuvo su correlato en las actividades programadas para la comunidad que consistieron en talleres, ciclos audiovisuales y acciones de abogacía con informantes clave (directivos de establecimientos educativos, presidentes de centros de estudiantes de unidades académicas y colegios secundarios). Los objetivos principales de dichas actividades fueron: problematizar las construcciones de género, cuestionar las concepciones dominantes de la biomedicina, la sobrevaloración de lo “natural” para vivir la sexualidad, y conocer los mitos y creencias asociados.

Esta primera etapa resultó esclarecedora dado que se advirtieron numerosas demandas, tanto desde el ámbito educativo como desde el sector salud y distintos estamentos relacionados con el trabajo con jóvenes. Por parte de las escuelas medias, se plantearon infinidad de interrogantes sobre los modos de incluir la Ley 26.150/2006 de Educación Sexual Integral (ESI), se canalizaron pedidos concretos de talleres y distintas actividades para abordar temas y problemáticas relacionados con la salud sexual y la vivencia de la sexualidad en la adolescencia. Desde el sector salud, las principales demandas estuvieron dirigidas al tratamiento de las situaciones de aborto no punible, solicitado sobre todo por mujeres menores de 20 años,[4] y la implementación del protocolo de Interrupción Legal del Embarazo –en adelante ILE–. Dado el interés que demostraron sobre todo los docentes de escuelas medias y las repercusiones de las actividades realizadas con trabajadores de salud, se decidió enfocar la consejería hacia un público adolescente.

Respecto de la ILE, Río Negro muestra un escenario particular que cabe detallar. La provincia sostiene una trayectoria de vanguardia en materia de leyes de salud sexual y reproductiva, reconocidas a nivel nacional (Petracci y Pecheny, 2007). En 2005 se presentó a nivel provincial un proyecto de ley de atención sanitaria de abortos no punibles, que se aprobó en 2010 y dio origen a la Guía de Atención Integral de Abortos no Punibles (Ley 4796, Resolución 1184/2010, Boletín Oficial). Actualmente, el cumplimiento de esta ley se encuentra sujeto a la voluntad de algunos profesionales, en su mayoría médicos generalistas, dado que 17 de los 22 ginecólogos de los tres hospitales principales de la provincia son objetores de conciencia. A propósito, el HPM –que se encuentra entre los tres hospitales principales– fue referenciado a nivel nacional durante los años 2018 y 2019 por el caso del ginecólogo Rodríguez Lastra, quien fue llevado a juicio por incumplimiento de deberes de funcionario público, cuando prestaba servicio en dicho efector. El médico negó y obstaculizó el derecho a ILE a una joven de 19 años que había sido violada. Frente a la situación descripta, el Estado no interviene con una política pública que regule la actuación de los ginecólogos en casos de aborto no punible.

El caso ilustra las barreras morales vinculadas a la representación de las identidades profesionales que aún se imponen a través del sistema de salud, encarnadas particularmente en el colectivo médico, para cumplir con una legislación que desde 1921 despenaliza el aborto en la Argentina.

Las demandas recibidas sobre los temas en cuestión se relacionan directamente con el escenario de conflictividad al que se ha hecho referencia, y con la situación de obstaculización de derechos, de la cual da testimonio el caso reseñado.

En 2017, el proyecto se propuso lanzar la consejería como un espacio formalizado, con una proyección tácita hacia un público adolescente y joven. Tomando como referencia el modelo de consejería en salud sexual y reproductiva que difunde, a través de un Documento Marco, el Ministerio de Salud de la Nación desde 2010, se planificaron e implementaron capacitaciones sobre comunicación, contenidos e información con una perspectiva de derechos sexuales. Las capacitaciones estuvieron destinadas a estudiantes, quienes estarían al frente de la consejería con acompañamiento de cuatro docentes que forman parte del proyecto.

De la concreción: encuentros, comunicación virtual y alcances imprevistos

El dispositivo se puso en marcha en octubre de 2017, con horarios y funcionamiento programados en instalaciones del HPM. En principio se organizaron dos días para la atención (martes y jueves de 15 a 17). Los primeros meses estuvieron abocados a difundir la existencia de la consejería a través de acciones de prensa, intervenciones en el espacio público, gacetillas específicas dirigidas a escuelas, presentaciones, dinámicas en ferias de carreras y vocaciones, y el lanzamiento de un espacio en Facebook bajo la clasificación de “comunidad/causa”, denominado “TeA Cipolletti”.

La página de Facebook fue constituyéndose con una dinámica propia en la que, además de informar sobre las características de la consejería y sus modos de funcionamiento, se compartía información sobre temas relacionados con la salud sexual, spots, campañas de prevención, noticias sobre acciones relacionadas y llevadas adelante en la zona. También se divulgaron resúmenes de investigaciones científicas y sitios de referencia sobre el tema en cuestión y se informaron las actividades que la consejería llevó adelante en aquel momento para posicionarse como tal en la comunidad. Se consensuó que los estudiantes administradores –propuestos voluntariamente– rotarían para encargarse de mantener la página activa, a través de la búsqueda, selección y publicación de contenidos de referencia, además de atender y responder las consultas a través del chat de Facebook.

Al retomar el año siguiente, con la consejería ya en marcha, el objetivo de máxima fue orientar el dispositivo hacia el fortalecimiento de derechos sexuales a través de la comunicación y la información. En pos de este, se concretó una columna radial de una hora semanal en un programa de formato magazín que se emite diariamente por una radio FM de la ciudad de Cipolletti. El magazine, especialmente dirigido a una audiencia joven, brinda la posibilidad de acceder a su contenido vía redes sociales, por lo que muchas de las columnas podían escucharse y verse en la página de Facebook del programa que, a la vez, compartía el video en la página de TeA. Las columnas abordaron, entre otros, los siguientes temas: vasectomía, anticoncepción, ILE, aspectos de la Ley 25.673/2003 que crea el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable. La iniciativa se denominó “TeA al aire” y se mantuvo con periodicidad desde principios de 2018 hasta mediados de 2019. A través de la dinámica transmedia que caracterizaba la emisión del programa, las columnas de TeA comenzaron a circular en las redes, hecho que le dio mayor difusión y visibilidad al dispositivo.

El impacto en las redes, sumado a la continuidad de la columna radial, contribuyó al reconocimiento del sitio de Facebook de la consejería y a la dinamización del chat para realizar consultas. A través de este volvieron a contactarse docentes que solicitaron talleres y actividades destinados a adolescentes en el marco de la ley ESI. Entre junio y diciembre de 2018 se recibieron, en promedio, tres contactos por mes a través del chat para organizar ese tipo de actividades, que se concretaron con gran esfuerzo del equipo.

Con la inquietud a cuestas de la conformación de un espacio que comenzaba a posicionarse en la comunidad a través de las charlas y los talleres especialmente en instituciones educativas, pero con dificultad para concretar encuentros personalizados con características de confidencialidad, surge por iniciativa de los estudiantes la creación de una línea telefónica anónima, habilitada exclusivamente para el contacto vía WhatsApp. El número comenzó a difundirse a través de la página de Facebook y en un perfil de la aplicación Instagram, otra iniciativa de los estudiantes que se creó a instancias de interpelar al público joven hacia el encuentro confidencial. La atención de la línea se organizó por rotación, cada dos semanas. En caso de que las consultas requirieran corroborar información o solicitar apoyo por interrogantes que los estudiantes no supieran responder, se comunicarían con el grupo de WhatsApp de los integrantes de la consejería, en el que interactúan docentes y estudiantes.

Significativamente, el mismo día que se publicó la difusión sobre la función de la línea, se registró una consulta sobre uso de anticonceptivos de emergencia, conocida como “pastilla del día después”.

De la trama: interacciones y mediaciones tecnológicas en la salud sexual de jóvenes y adolescentes

Desde que comenzó a promocionarse la línea anónima para consultas en junio de 2018, se contabilizaron 18 interacciones por consultas e inquietudes personales vía WhatsApp y chat de Facebook. Dichos intercambios fueron entre junio de 2018 y mayo de 2019. Durante los meses de enero y febrero de 2019 se discontinuó la actividad en función del calendario académico. Los temas consultados en dichas interacciones fueron: ILE/aborto, métodos anticonceptivos (MAC), denuncias por vulneración de derechos en hospitales públicos y Test de Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Todas las consultas fueron hechas por mujeres. La línea anónima a través de WhatsApp fue el medio que canalizó la mayor cantidad de consultas. Solo dos de las interacciones que se mantuvieron mediante la aplicación citada concluyeron con entrevistas personales.

Total de consultas realizadas vía redes y aplicaciones

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Temas de consulta

graf 2

Temas consultados vía Facebook

graf 3

Temas consultados vía WhatsApp

graf 4

Los datos reseñados merecen una reflexión que vincula inexorablemente las TIC, como factor constitutivo de las subjetividades juveniles, con los procesos de salud-enfermedad-atención y, particularmente, con la salud sexual. Vinculación en la que también se implican estrategias de autocuidado que involucran formas colectivas, de ejercicio grupal y grupos de pertenencia (Domínguez Mon y Schwarz, 2015), generalmente estructurados a partir del conocimiento social y el manejo de información.

En principio cabe detenerse en una localización de la mediación tecnológica que hasta el momento ha pasado inadvertida: la forma en que las TIC intervienen y pasan a conformar los procesos y las estrategias citadas anteriormente. Localización y fenómeno que toma forma en los pliegues que se construyen entre los discursos biomédicos, de prevención y cuidado, y las complejidades que se evidencian cuando se habla de lo que no se habla o sobre lo que cuesta hablar a través de la interacción digital.

En ese sentido, cabe recordar las tesis de autores referentes del campo de la comunicación, que desde hace más de una década definen la mediación tecnológica de la comunicación –en el marco de la aceleración global del capitalismo– más allá de sus características instrumentales para pensarla estructuralmente, imbricada en las culturas, con un correlato tangible en los modos de percepción, en los lenguajes, en las sensibilidades, en las identidades y en la construcción de la subjetividad (Martín Barbero, 2002, 2009; Orozco Gómez, 2002). Del concepto genérico de mediación también se destaca su condición de articulación entre la dimensión social y la dimensión cultural que designa al sujeto social como tal, fundando así el proceso de apropiación de códigos colectivos en el que se implican distintos niveles de traducción (Ollivier, 2016).

Desde estas definiciones y perspectivas, la mediación tecnológica en particular cobra especial importancia para observar y analizar los modos en que, principalmente, los jóvenes significan sus procesos de salud sexual. La apropiación de TIC para relacionarse sexo-afectivamente, configurar identidad y compartir intimidad construyen sentidos que definen rasgos característicos y actuales de la subjetividad adolescente. Dicha apropiación deriva, también, en usos informacionales y difusionistas sobre cuidados, prácticas preventivas y/o para expresar preocupaciones, temores y expectativas relacionadas con la vivencia de la sexualidad.

A la vez, cabe señalar que la socialización a través de las redes digitales y las TIC en general conlleva modelos, pautas de comportamiento y ritos que “[…] tienen mucho de trampa y frivolidad, pero al mismo tiempo tienen mucho de empatía con una nueva sensibilidad” (Barbero, 2009: 12). Es justamente esa nueva sensibilidad la que se cuestiona y muchas veces se desaloja en las instituciones clásicas de la Modernidad –incluidas las instituciones de salud–. Es dable pensar la vivencia de la sexualidad anudada en dichas sensibilidades y lo que representa ese anudamiento cada vez más apretado, para los abordajes e intervenciones institucionales. Erazo Caicedo y Muñoz (2007: 739) sostienen:

Los mundos virtuales introducen en la vivencia subjetiva juvenil tipos de espacios alternativos, formas de vivir en ellos, haciendo experimentar modos de ser inéditos, tecnologías para que los jóvenes y las jóvenes se hagan mutuamente presentes. Todo lo que se refiere a su imagen proyectada ante los demás tiene grandes consecuencias psicológicas, filosóficas y morales. Los mundos virtuales pueden proporcionarles una conciencia aguda acerca de sus modos de habitar el mundo.

Fue la vivencia juvenil de los estudiantes integrantes de la consejería la que alertó sobre los mundos a los que alude la cita precedente y se convirtió en el móvil para que TeA sea, también, una consejería que realice acompañamiento virtual y articulación tanto con el sistema de salud como con organizaciones de mujeres y redes de socorristas.[5] En ese sentido, las interacciones que mejor ilustran el acompañamiento y la articulación citada comparten ciertas características, a saber: han sido las que tuvieron como motivo de consulta aborto y acceso a ILE, consecuentemente fueron las interacciones más prolongadas en el tiempo. Significativamente, fueron dos de las que concluyeron con encuentros cara a cara. A través de dichos encuentros se concretaron trámites y/o se acompañó a las usuarias al centro de salud correspondiente para realizar las prácticas pertinentes establecidas por protocolo para acceder al aborto no punible.

También en la interacción virtual pudieron rastrearse modos de manifestar vivencias sobre sexualidad y cuidados que se expresan desde una instantaneidad propia de las subjetividades juveniles actuales. La instantaneidad aparece en los diálogos a través de un estilo con el que se describen anécdotas, opciones e interrogantes. Un estilo que conforma el lenguaje y, por lo tanto, un proceso de subjetivación en el que surge como marca, una mayor capacidad de decisión respecto a los trayectos vitales, dada la multiplicidad de fuentes de información, referentes y relaciones a los que acceden los jóvenes, entre otros factores, por las mediaciones tecnológicas (Erazo Caicedo y Muñoz, 2007).

En el mismo sentido, la discontinuidad y la fragmentación en la interacción surgen como rasgos frecuentes en los contactos mantenidos. En ocasiones, luego del diálogo sobre interrogantes o fallas en las tomas de pastillas anticonceptivas y también en la anticoncepción de emergencia, la interacción se corta abruptamente por parte de las usuarias. Asimismo, en los casos en que se ha intentado hacer consejería posaborto ha sido complejo concretar encuentros cara a cara.

De aprendizajes horizontales y lecciones aprendidas: acompañamiento y autonomía vía redes

La experiencia que este artículo se propuso reconstruir desde las coordenadas de la sistematización permite tomar distancia de las acciones emprendidas, de las potencialidades, limitaciones y de las construcciones conjuntas que se asumen como logros de TeA en estos tres años y medio de trabajo.

Involucrar las TIC en el proceso de constitución de la consejería no surgió como iniciativa plenamente consensuada. Los modos, rasgos y características de las subjetividades juveniles descriptas más arriba operaron como un supuesto que sobre todo a los docentes nos costó asimilar y alojar en un dispositivo que, si bien se promovía desde la atención “no convencional”, seguía incomodándose con la posibilidad de llevar adelante un diálogo de promoción de la salud sexual y los derechos involucrados, desde una aplicación móvil, el muro o el chat de Facebook. La sospecha sobre la interacción mediada por TIC como mercancía y sus consiguientes lógicas de consumo, en detrimento de una traducción de conocimientos científicos y políticos, flotaba como incertidumbre e interrogante sobre las implicancias futuras para la consejería. Apuntábamos a construir conocimiento público para fortalecer el conocimiento sobre los derechos sexuales en una provincia donde las leyes concernientes están, pero la ciudadanía las desconoce y los agentes del sistema público de salud muchas veces se valen de ese desconocimiento para sostener escenarios obstaculizadores. No llegábamos a visualizar la construcción política de estos temas que puede potenciarse también a través de la mediación tecnológica, sobre todo con la población adolescente.

Para despejar dicha incertidumbre fue crucial el rol de los estudiantes, quienes tenían el saber y el tránsito de usuarios de TIC –además de un posicionamiento sobre la salud sexual– que aún cuestiona la disciplina y la institución médicoacadémica. Un posicionamiento que se construye, en parte, por la elección de ciertos espacios de cursado optativo y prácticas extracurriculares que también ofrece la carrera y, por otro lado, en la autointerpelación que produce ocuparse de temas que atraviesan su presente y su identidad como jóvenes.

En ese sentido, la premisa del acompañamiento para la autonomía progresiva resonó como enfoque que tácitamente estudiantes y docentes compartimos. El concepto de acompañamiento alude a un “estar juntos”, implica un grado de identificación compartida que funda compromiso con el tema/motivo del pedido o motivación para el acompañamiento. No es una práctica exclusivamente disciplinaria, ni siquiera comporta ribetes científicos, sí políticos, sobre todo respecto a la salud sexual.

La autonomía se construye de manera progresiva incorporando elementos para la formación de juicio propio que permita la toma de decisiones y la asunción de las consecuencias de esas decisiones (MSAL, 2014). Entre dichos elementos se cuentan inexorablemente la información, el conocimiento científico y social, los saberes prácticos. La apropiación cognitiva y la lectura significativa de todos los elementos citados sucede como proceso compartido. Construir autonomía también implica, entonces, estar con otros.

Las TIC, su mediación característica entramada en la cultura, en los modos de percibir y su peso en la sensibilidad, conforman una manera de “estar juntos”, de estar “con otros” en nuestro presente. Se vuelve entonces un acierto involucrarlas en los procesos de atención y cuidado sabiendo que su involucramiento comporta una comprensión del “otro” generacional, de nuevas sensibilidades, de ritmos, códigos y tiempos distintos que se interponen también en la vivencia de la sexualidad.

En esta experiencia dicha comprensión interpeló horizontalmente a docentes y estudiantes dejando como certeza la importancia de jerarquizar espacios de escucha y acompañamiento para la construcción de autonomía en diálogo con el sistema de salud y las organizaciones de mujeres. En dichos espacios la mediación tecnológica es una realidad desde donde partir.

Referencias bibliográficas

Domínguez Mon, A. y Schwarz, P. K. N. (coords.) (2015). Redes de cuidado, autocuidado y desigualdad en salud: personas que viven con enfermedades de larga duración. Documento de Trabajo Nº 75. Buenos Aires: Instituto de Investigaciones Gino Germani.

Erazo Caicedo, E. y Muñoz, G. (2007). “Las mediaciones tecnológicas en los procesos de subjetivación juvenil: Interacciones en Pereira y Dosquebradas, Colombia”. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 5 (2): 723-754.

Martín-Barbero, J. (2002). “Pistas para entre-ver medios y mediaciones”. Signo y Pensamiento, 21 (41): 13-20.

Martín-Barbero, J. (2009). “Cuando la tecnología deja de ser una ayuda didáctica para convertirse en mediación cultural”. Teoría de la Educación. Educación y Cultura en la Sociedad de la Información, 10 (1): 19-31.

Ministerio de Salud de la Nación (2014). Consejerías en salud sexual y salud reproductiva. Propuesta de diseño, organización e implementación. Buenos Aires: Ministerio de Salud de la Nación.

Ollivier, B. (2016). Comunicación y Mediaciones en la era digital. Santiago de Chile: Universidad de Chile.

Orozco Gómez, G. (2002). “Mediaciones tecnológicas y des-ordenamientos comunicacionales”. Signo y Pensamiento, XXl (41): 21-33.

Petracci, M. y Pecheny, M. (coords.) 2007. Argentina: derechos humanos y sexualidad. Buenos Aires: CEDES-CLAM/IMS.


  1. Investigadora y profesora en la Universidad Nacional del Comahue, Río Negro.
  2. La intención de la autora fue escribir un documento no sexista y trató de evitar ese lenguaje. Sin embargo, a fin de facilitar la lectura, no se incluyen recursos como “@” y “os/as”.
  3. La autora agradece los aportes de la directora del proyecto que originó la consejería, Mg. G. Luchetti, y de A. Villanueva, quien sistematizó los datos para este artículo.
  4. Si bien este dato se origina en registros oficiales del Programa Provincial de Salud Sexual que depende del Ministerio de Salud de Río Negro, solo algunos efectores envían los informes mensuales sobre casos de ILE, por lo que debe considerarse subregistro. Esta información es de los primeros seis meses de 2017.
  5. Entre las organizaciones y redes, se destaca la Organización Feminista “La Revuelta”, creada en 2001 en la ciudad de Neuquén. Como colectiva, ha sido pionera en el acompañamiento de mujeres que deciden abortar, inaugurando el socorrismo como red a nivel nacional y en otras geografías latinoamericanas. Actualmente, las redes de socorristas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén tienen interacción con el sistema de salud. En muchos casos el sistema las referencia para el acceso a ILE y la red hace lo propio con los centros de salud denominados “amigables”. Para TeA, la referencia a las socorristas siempre ha sido una opción, formando parte de la información que los estudiantes debían manejar para asesorar y acompañar sobre todo a usuarias que consultaban por ILE/aborto.


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