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9 Ciberpibes

La compleja tarea de acompañar los usos tempranos de Internet

Roxana Cabello

Introducción

Pasaron varias décadas desde que William Gibson (1984) imaginara el ciberespacio y la mayoría de los lectores lo asociáramos con un futuro ficcional. En la actualidad, una gran proporción de la población mundial vive pivoteando entre el territorio físico y el espacio digital. La forma más habitual de actuar en el espacio digital es a través de Internet.

El informe “Estado mundial de la infancia 2017. Niños en un mundo digital” (UNICEF, 2017) establece que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han ampliado los peligros tradicionales a los que están expuestos los niños y las niñas y han creado nuevas formas de abuso y explotación infantil, incluyendo material de abuso sexual de diversos tipos. Sostiene que los chicos tienen menos recursos para afrontar esos riesgos, por lo que su situación de vulnerabilidad es mayor, sobre todo en el caso de quienes crecen en contextos menos favorecidos. Los usos de Internet se inician en la actualidad a edades cada vez más tempranas y se realizan, sobre todo, a través de dispositivos móviles. Pero es cierto que los contextos de uso son diferentes. En el Proyecto Tecnosfera Infantil que se desarrolla en el Programa: Usos de Medios Interactivos (UMI-UNGS) buscamos comprender qué características asumen esos usos entre niños y niñas de 6 a 8 años, que crecen en barrios del Área Metropolitana de Buenos Aires, en hogares de nivel socioeconómico medio bajo y bajo.

En este trabajo nos enfocamos sobre las personas adultas que están a cargo del cuidado de esos chicos y chicas y analizamos qué clase de representaciones tienen respecto de Internet: qué tipo de asociaciones establecen en relación con ese medio; los riesgos que conlleva; otros aspectos negativos que identifican; beneficios que pueda significar en el caso de la infancia. La presentación de esas asociaciones permite obtener un primer panorama respecto de las ideas que circulan entre ellos[1] y conocer en qué medida y en qué sentido perciben riesgos del tipo de los que alerta el informe de UNICEF. También tomamos en consideración ciertos estudios que plantean que las representaciones que las personas adultas tienen sobre las tecnologías condicionan las orientaciones que los adultos ofrecen a los niños y niñas para los usos de éstas. Centrándonos en el caso de Internet, identificamos y tipificamos una serie de regulaciones que comunican las personas entrevistadas y encuestadas y analizamos las relaciones que existen entre esas regulaciones y las asociaciones que establecen respecto de Internet.

¿Chupete electrónico?

¿Podemos sentenciar que los tiempos del “chupete electrónico” quedaron completamente en el olvido? Argentinas y argentinos de distintas edades crecimos mirando televisión, tanto la tele a secas como cada una de sus mutaciones, incluyendo el color, el cable y la modalidad satelital. La expresión chupete electrónico se instaló definitivamente cuando este medio ya contaba varias décadas de presencia sostenida y privilegiada en todos los hogares. Si bien aplicaba a diferentes situaciones, uno de los sentidos que se hizo más transversal –uniendo grupos disímiles como los de analistas críticos y los de amas de casa de distintas procedencias- fue el que refería a la resolución de problemas por parte de los adultos. Los chicos se enchufaban (o eran enchufados) a la televisión cuando los adultos no podían ocuparse de ellos u ofrecerles otras opciones de entretenimiento. Sobre esta idea se montaban otras, como la que sostiene que la televisión genera “telebobos” o “teleadictos”.

La relación directa y unívoca entre el consumo de televisión por parte de los niños y niñas y la producción de determinadas actitudes que puedan caracterizarse como adicciones, ha sido imposible de probar por parte de distintos estudios que lo han intentado a lo largo de las décadas. Aunque distintos autores (Bourdieu, 1997; Morley, 1996, Silverstone, 1996) han señalado el rol que ha cumplido y cumple la televisión como uno de los factores de socialización y provisión de marcos referenciales y modelos de comportamiento. De allí que surgieran también varias caracterizaciones que entendían que la televisión competía tanto con la familia como con la escuela, y lo hacía en desigualdad de condiciones porque contaba con recursos más atractivos.

En un estudio que realizamos entre niños y niñas menores de 12 años en la segunda mitad de los noventa (Cabello, 1997) encontramos que la tele se consideraba Plan B para las actividades de recreación. Sin distinción de sexos o niveles socioeconómicos, los chicos identificaban el tiempo libre como tiempo para jugar: a la pelota, a la mancha, a las muñecas. Contra el discurso que circulaba en ese entonces (en pleno auge de la idea de chupete electrónico), la tele quedaba relegada a un segundo lugar: los niños y niñas decían consumirla “cuando no me dejan salir”, “cuando llueve”, “cuando estoy aburrido”. La televisión aparecía claramente asociada con el entretenimiento, pero no como primera opción, sino como recurso casi obligado, sobre todo en contextos menos urbanos. En términos generales los entrevistados tenían la idea de que miraban poca televisión. En realidad, demostraban gran dificultad para establecer con precisión qué cantidad de tiempo le dedicaban, pero sus padres estimaban un promedio de tres horas diarias. Es decir, una importante porción de su tiempo libre quedaba reservado a situaciones sobre las cuales los chicos sentían que no tenían control y en las cuales terminaban viendo televisión por indicación de los adultos, o por falta de propuestas alternativas. o por limitaciones como carencia de espacio o climáticas.

En los últimos tiempos la idea del chupete electrónico reapareció con fuerza en medios de comunicación y otros ámbitos sociales, pero esta vez trasladado a los usos de las tecnologías móviles, que se inician a edades cada vez más tempranas. El estudio que estamos desarrollando desde 2018 enfoca las relaciones que establecen con Internet los niños y las niñas que tienen entre 6 y 8 años de edad, que viven en localidades del Área Metropolitana de Buenos Aires y que pertenecen a hogares de nivel socioeconómico medio bajo y bajo. Nos interesa también caracterizar qué tipo de participación tienen en esas relaciones las personas adultas que están a cargo de ellos y ellas.

Implementamos un abordaje cualitativo exploratorio y una encuesta no probabilística[2] a través de la cual pudimos establecer que los principales usos de Internet que realiza esa población infantil son: la visualización de videos a través de Youtube y el uso de videojuegos. La mayoría accede a la red a través de dispositivos móviles: el 82% lo hace por teléfono celular, mientras que el 55% usa tabletas (en el NSE alto esos porcentajes se elevan a 59 y 69%, respectivamente). De acuerdo con la percepción de los adultos a cargo, el tiempo promedio que los chicos de esta edad les dedican a los videos de Youtube y/o a los videojuegos es de 2.8 horas por día.

A diferencia de las disposiciones y prioridades que habíamos identificado en aquél estudio sobre televisión por cable, los niños y niñas a cuyos padres hemos encuestado y/o entrevistado parecen elegir con entusiasmo el hecho de usar alguno de los dispositivos móviles. Esperan con ansiedad el momento en el que se les permite usarlo (sobre todo en el caso de los chicos y chicas de 8 años y menos entre los de 6) y este uso figura entre sus prioridades. Sin embargo, no olvidemos que el uso más extendido es la visualización de videos. Es decir, que la posición que asumen no se diferencia mucho de la del televidente, salvo por el hecho de que la situación de consumo es más individual, acotada a una pantalla más pequeña y personalizada [3].

En entrevistas cualitativas realizadas a personas a cargo de niños y niñas de esta edad, identificamos al menos dos posiciones que merodean la idea del chupete electrónico. Por un lado, madres u otras personas cuidadoras que reconocen que ofrecen su celular en préstamo o habilitan el uso de la tableta “mientras estoy preparando la comida o haciendo las cosas de la casa”, “cuando estoy con gente” u otro tipo de situaciones en las que les viene bien que los chicos estén entretenidos. Por otro lado, personas que buscan explícitamente distanciarse de quienes “les enchufan el celular a sus hijos para sacárselos de encima”. Las personas que asumen posiciones similares a esa tienden a descalificar a los adultos (especialmente las madres) que consideran que optan por una salida fácil ante los requerimientos de entretenimiento por parte de sus hijos e hijas o incluso ante su propia necesidad de disposición de tiempo. Hay una asociación además con la idea de que exponen a los niños/as a riesgos que no pueden o no les interesa controlar.

Percepción de riesgos de Internet y regulaciones por parte de las personas adultas

Tanto a través de la encuesta como de entrevistas exploratorias hemos constatado que las personas adultas tienen distintas percepciones sobre los riesgos que involucra para los chicos el uso de Internet y proponen distintos tipos de normativas y orientaciones.

Las desventajas/riesgos de Internet

Una de las vías de análisis que hemos considerado es la identificación de las asociaciones negativas respecto de Internet. El 80% de las personas encuestadas considera que Internet tiene aspectos no deseados o desventajas. Presentamos aquí únicamente los aspectos que tienen mayor peso relativo (que además pueden interpretarse como riesgos), representados en el Gráfico 1.

Gráfico 1: Asociaciones negativas de Internet

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Encuesta sobre Apropiación de tecnologías en niños y niñas de 6 a 8 años de Edad. UMI-UNGS 2018

Al analizar las respuestas de las personas encuestadas pudimos reconocer que entre las principales preocupaciones expresadas se constituyen dos ejes que incluyen factores que, desde el punto de vista teórico, consideramos que están involucrados en los usos de Internet.

Uno de esos ejes es el que se conforma en la diferenciación entre Información y Comunicación. Por un lado, Internet se considera un enorme repositorio que pone a disposición grandes volúmenes de información. Hemos constatado en distintos estudios que las personas tienden a representar a Internet como un lugar de donde se “saca” información más que la confluencia de una serie de procesos y acciones de producción social de información, de los cuales ellas mismas pueden formar parte. Por otro lado, Internet se usa predominantemente como medio de comunicación entre las personas, entendida la comunicación en diferentes dimensiones: la del contacto y la conexión, la de compartir y poner en común y la del entretenimiento (Cabello, 2018).

El otro eje es el que da cuenta de la relación entre la dimensión social y la dimensión individual de las acciones que desarrollamos en Internet. Si consideramos a la población en general, los principales usos de Internet son los de las denominadas redes sociales digitales. Se entablan a través de la red distintas dinámicas de intercambio y sociabilidad y se entra en contacto con una serie de contenidos socialmente producidos a los que se actualiza permanentemente a través de los flujos de intercambios. Al mismo tiempo, los usos principales que hemos detectado entre los niños y niñas de 6 a 8 años de edad tienen un carácter más individual: consumo de videos a través de Youtube y uso de videojuegos.

En el cruce entre estos dos ejes (Información-Comunicación y Social-Individual) se configuran cuadrantes en donde se ubican las principales asociaciones negativas que los encuestados manifiestan espontáneamente (registradas a partir de preguntas abiertas) respecto de Internet:

  1. La preocupación principal se ubica en el cuadrante Información-Individual: el 31% de las personas que consideran que Internet tiene aspectos no deseados o desventajas, menciona el acceso a contenidos indebidos. Esta preocupación es bastante mayor entre los encuestados hombres que entre las mujeres y también entre quienes realizan menos diversidad de usos de Internet.
  2. En segundo lugar, aparecen preocupaciones que se ubican en el cuadrante Comunicación-Individual. En este caso identificamos, por un lado, la idea de que los usos de Internet por parte de los niños y niñas pueden conducir al aislamiento o a la falta de sociabilidad (18%). Esta inquietud crece a medida que aumenta el nivel socioeconómico de la persona que responde y el nivel educativo del principal sostén del hogar, y es mayor cuando se refiere a niñas (25%) que a niños (10%). Por otro lado, y con igual peso relativo, la idea de que los usos de Internet pueden producir vicio o dependencia de la tecnología (18%) preocupa más a las madres encuestadas que a los padres u otros adultos cuidadores/as, sobre todo cuando se refiere a niños (24%) más que a niñas (14%). Por último, dentro de este cuadrante se ubica también la percepción de que los usos de Internet conducen a una pérdida de la infancia ya que los chicos no juegan, no salen a la plaza (11%), no realizan las actividades que los adultos asocian como típicamente infantiles. Esta preocupación es mayor entre las encuestadas mujeres; llamativamente también entre encuestados/as de menos edad (28% de quienes tienen 19-25 años) y se hace más fuerte cuando refiere a niños y niñas de 6 años (los menores del tramo considerado).
  3. En tercer lugar, emerge la preocupación que se ubica en el cuadrante Comunicación-Social. La idea de que los usos de Internet pueden dar lugar a contacto con desconocidos/acosadores o personas con malas intenciones (11%). Se da sobre todo entre las mujeres (16%), indistintamente de que refiera a niños o a niñas.
  4. Finalmente, en el cuadrante Social- Información, se ubica la percepción del riesgo del acceso a páginas para adultos/pornografía. Esta percepción es llamativamente más importante entre las personas adultas que cuidan a los chicos pero que no son sus madres o padres (18% vs. 8% y 4% respectivamente) y refiere principalmente a niños y niñas que usan Internet todos los días y que manifiestan mayor variedad de usos.

Percepción de ventajas de Internet: entre el entretenimiento y los aprendizajes

No sólo se vislumbran riesgos y aspectos no deseados en los usos de Internet por parte de los chicos, sino que las personas también identifican ventajas o aspectos positivos. Siguiendo con la vía de análisis que consideramos en párrafos anteriores, identificamos ahora las asociaciones positivas respecto de Internet. El 79% de las personas encuestadas considera que los usos de Internet tienen aspectos positivos o ventajas. Organizamos los principales aspectos positivos identificados en el Gráfico Nº3.

Gráfico Nº3: Asociaciones positivas de Internet

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Encuesta sobre Apropiación de tecnologías en niños y niñas de 6 a 8 años de Edad. UMI-UNGS 2018

Observamos que a través de las respuestas de las personas encuestadas se constituyen también dos ejes en cuya intersección se distribuyen las principales ventajas o aspectos positivos que atribuyen a los usos de Internet. El eje Información y Comunicación se ratifica como ordenador de la relación con el medio. Y, por otro lado, aparece el eje Aprendizaje-Entretenimiento. Pensando en los usos que se hacen en la infancia, las personas adultas reconocen que el tipo de disposición y los usos principales que los chicos de esta edad realizan de Internet están en relación directa con el entretenimiento. Ya hemos planteado que incluso son los adultos quienes muchas veces ofrecen la tecnología como opción. Sin embargo, Internet se visualiza también como un medio, e incluso como un ámbito (aunque esto último de manera menos consciente y definida) en el cual o con el cual se pueden producir aprendizajes.

En el cruce entre estos dos ejes (Información-Comunicación y Aprendizaje-Entretenimiento) se configuran cuadrantes en donde se ubican las principales asociaciones positivas que los encuestados manifiestan espontáneamente (registradas también a partir de preguntas abiertas) respecto de Internet. Si consideramos los hemisferios, observamos que las valoraciones positivas asociadas con la Información tienen un peso relativo mayor. Repasemos el detalle:

  1. La asociación positiva que aparece con más fuerza en las respuestas de las personas encuestadas se ubica en el cuadrante Aprendizaje-Información: el 27% de quienes consideran que Internet tiene aspectos positivos o ventajas, valora la posibilidad que ofrece el medio de buscar información/acceder a la información/acceder a conocimientos. Esta idea aparece más entre los encuestados/as de nivel socioeconómico medio y nivel educativo alto y refiere sobre todo a niños y niñas que están cursando tercero (34%) y/o cuarto (80%) año de escuela primaria. En este mismo cuadrante se ubica otra percepción que ocupa el segundo lugar: buscar materiales para la escuela/resolver tareas escolares/acceder a materiales educativos (24%). Se refuerza entre personas que viven en hogares con 5 o más integrantes, refiriéndose sobre todo a varones (31%) y a quienes tienen 8 años (33%), los mayores del intervalo considerado en el estudio. Es una representación que se destaca entre las personas que refieren a niños y niñas que usan con menos frecuencia Internet (37%).
  2. En un segundo lugar compartido aparece una valoración que se ubica en el mismo hemisferio, pero en el cuadrante Información-Entretenimiento: Aprender distintas cosas/aprender en términos generales/aprender con tutoriales (24%). Algunos de los relatos que registramos a través de entrevistas exploratorias referían al modo como, sobre todo las nenas, se entretienen mirando (no leyendo) tutoriales a través de los cuales aprenden a dibujar, cocinar, maquillarse y otro tipo de actividades y habilidades. Esta diferenciación por género no se ha confirmado a través de la encuesta. Un factor que ha impresionado como marcando una diferencia es el año escolar al que concurren los niños y niñas: refiere sobre todo a quienes cursan primer año (34%). Y también a quienes usan menos cantidad/variedad de dispositivos tecnológicos (el 58% de los niños y niñas que se conectan a Internet únicamente a través de un dispositivo, ya sea el celular o la tableta).
  3. En tercer lugar, ya cambiando de hemisferio, aparece una valoración que se ubica en el cuadrante Comunicación-Aprendizaje. La idea de que los usos de Internet pueden permitir aprender a leer/aprender a escribir/aprender idiomas (19%). Se da sobre todo entre las encuestadas mujeres (25%), de nivel socioeconómico bajo (27%) y nivel educativo bajo (27%), que utilizan Internet con menos frecuencia, indistintamente de que refiera a niños o a niñas.
  4. En el cuadrante Comunicación-Entretenimiento, se valora positivamente la posibilidad que ofrece Internet de entretenerse-divertirse (9%). Esta percepción es más importante entre las madres (17%) independientemente de que refieran a niños o a niñas.

Finalmente identificamos una representación que consideramos transversal a los distintos cuadrantes y que buscamos indagar con mayor profundidad en una próxima etapa cualitativa: la idea de que Internet permite resolver problemas/desarrollar investigaciones/desarrollar interés por cosas diferentes (9%). Hemos registrado esta respuesta sobre todo entre las personas de 19 a 25 años (27%), de nivel educativo bajo (14%), refiriéndose en especial a varones (15%) y más en el caso de quienes están en preescolar (19%).

Orientaciones y normativa para los usos de Internet

Distintos estudios que se realizan desde 2011 en adelante en diferentes lugares del mundo[4] dan cuenta de que madres, padres y otras personas adultas que están a cargo de niños y niñas tienden a establecer algunas orientaciones para los usos de Internet. Estas orientaciones (que denominaremos aquí, en sentido amplio, “regulaciones”) tienen distintos grados de flexibilidad y diferentes alcances en cuanto a la recepción y acatamiento por parte de los infantes.

Con el propósito de sondear este problema en la población que enfocamos en nuestro estudio, realizamos en una primera etapa las entrevistas exploratorias a madres y otras personas a cargo del cuidado de niños y niñas de 6 a 8 años. A partir de sus expresiones en esas entrevistas, elaboramos un instrumento de medición para ser incluido en la encuesta que implementamos en la segunda etapa de investigación. Tipificamos una serie amplia y exhaustiva, que incluye la totalidad de declaraciones realizadas, de verbatims y medimos el grado de acuerdo de los/as encuestados/as con cada uno. Como resultado tanto del análisis cualitativo de las entrevistas como de la medición a través de la encuesta, realizamos una propuesta de tipos de posiciones respecto de la regulación de los usos de Internet que incluye: Regulación Restrictiva, Regulación Moderada y Regulación Estimulante.

En el Gráfico Nº2 presentamos el grado de acuerdo alcanzado en la encuesta por cada una de las expresiones registradas en las entrevistas exploratorias.

Gráfico N° 2: Regulaciones

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Encuesta sobre Apropiación de tecnologías en niños y niñas de 6 a 8 años de Edad. UMI-UNGS 2018

La situación de entrevista condiciona fuertemente las respuestas de las entrevistadas ya que se les pide que muestren cuál es su actitud y qué rol desempeñan respecto de la relación que sus hijos e hijas (o nietos, sobrinas, vecinas, etc.) establecen con las tecnologías digitales interactivas. Empero, han manifestado una variedad de opiniones que se ratifican luego a través de la encuesta. Veamos los tipos de posiciones respecto de la regulación de los usos de Internet que hemos propuesto a partir de ambas aproximaciones:

  1. Posición Restrictiva: es la postura más explícita y presente en el discurso de las personas entrevistadas y con mayor peso relativo desde el punto cuantitativo. En general refiere al uso del teléfono celular (propiedad de los adultos) por parte de los niños y niñas y asume que está asociado con el entretenimiento y el juego. Tanto desde el punto de vista efectivo como simbólico, el celular es de los adultos (es decir, que no es para ni de los niños y niñas) y son quienes establecen las normas y las condiciones que permiten acceder a esos usos lúdicos y de esparcimiento: se usan después de haber completado la tarea escolar; no está permitido acceder a redes sociales digitales; se establecen horarios y cantidad de tiempo permitido:

“(…) hay que poner límites en el uso de tecnologías para no perder la infancia (…)”. (E2)

Una idea que aparece recurrentemente en el discurso de las entrevistadas es la de supervisión. Los adultos deben estar al tanto del tipo de contenidos que consumen los menores a través del teléfono celular. Una de las estrategias implementadas es la de permitir los juegos únicamente cuando hay adultos presentes. Existe la convicción de que puede ejercerse un control, por ejemplo, revisando el historial y las actividades realizadas:

“(…) si algún contenido es inadecuado, se los reprende (…)”. (E2)

“(…) juegos violentos y de armas no están permitidos sin supervisión (…)”. (E3)

Otra perspectiva asociada es la de premio/castigo. Los adultos saben que sus vástagos sienten atracción por las tecnologías (en este caso, sobre todo los teléfonos celulares) y las posibilidades de entretenimiento que les ofrecen. Entonces incorporan sanciones o expectativas asociadas a las posibilidades de disponer o no de ellas:

“(…) Cuando el promedio de Delfina supere el 8 podrá tener su celular propio (…)”: (E1)

“(…) Si no comés no usás el celular, aunque igual lo usan (…)”. (E2)

“(…) por tener malas notas le suspendimos la Playstation (…)”. (E3)

  1. Posición Moderada: esta postura comparte algunos de los rasgos incluidos en el tipo anterior, pero parecen configurarse de una manera un tanto menos rígida porque abarca también un componente que podría entenderse como de autorregulación por parte de los niños y niñas:

“(…) deja el celular cuando se aburre. (…) lo usa más los fines de semana”. (E6)

El celular no es privativo de los adultos; las normas que se establecen están orientadas también a los usos del celular propio: no llevar el celular afuera de la casa, no jugar juegos en línea que incluyan a otras personas, no usar el celular antes de ir a dormir. Es la posición con menor presencia en las entrevistas, pero adquiere mayor dimensión en la encuesta.

  1. Posición Estimulante: Esta es una postura que asumen los adultos que permiten que los niños y niñas del hogar dispongan de todos los dispositivos para que investiguen, descubran y se adapten a los mismos. En algún caso, los niños tienen celulares propios. Es la posición que alcanza menores grados de acuerdo en la encuesta. Se trata de promover tanto los aprendizajes como la integración en las condiciones del mundo actual:

“(…) en el grado de que sea medido y controlado es bueno, porque el chico tiene que estar, hay que ir dándole cosas nuevas para que el chico aprenda (…)” (E4)

“(…) él puede usar [la computadora familiar] cuando se le da la gana. Estás durmiendo, él viene y la prende (…)”. (E4)

Esta disposición de los adultos a estimular la relación con las tecnologías, sin embargo, no los exime de plantear la necesidad de realizar acompañamientos o controles: regular las horas de exposición al celular, revisar regularmente las conversaciones de los niños, establecer la realización de la tarea escolar como requisito para el uso.

Primeras observaciones sobre la relación entre las percepciones sobre Internet y las orientaciones respecto de sus usos

Distintos estudios establecen relaciones entre representaciones sobre Internet y orientaciones para sus usos. En el caso de América Latina, la investigación Impacto de la tecnología en niñas y niños de América Latina. Nuevos desafíos para la crianza (Chicos.net, 2015) analiza las representaciones sobre las tecnologías y las prácticas que tienen las madres y padres de los niños y de qué manera influyen sobre el modo como orientan la relación que sus hijos establecen con distintos tipos de dispositivos. En Europa, Young Children (0-8) and digital technology: A qualitative exploratory study across seven countries (INTEyFP, 2016) abordó los usos de las tecnologías por parte de los niños en contextos familiares, en distintos países (Bélgica, República Checa, Finlandia, Alemania, Italia y Reino Unido, en Europa, y Rusia), y entre sus resultados generales observa que la manera en que las familias controlan el uso que los niños hacen de las tecnologías está relacionada con la percepción que tienen de ellas.

Tomando en cuenta esos avances partimos de la presunción de que las representaciones sobre las tecnologías y los tipos de usos, sobre todo de Internet, condicionan las orientaciones y normativas que los adultos generan respecto de los usos que realizan los chicos.

A través de nuestras aproximaciones hemos podido constatar:

  1. que existen algunas convicciones que subyacen a dichas orientaciones y normativas:
  • Por un lado, la idea de que las tecnologías digitales interactivas, sobre todo el teléfono celular, implican riesgos de diversos tipos para los niños y las niñas, y por eso su uso debe ser supervisado. Se considera que el acompañamiento de los adultos o de hermanos mayores puede ayudar a prevenir sobre todo riesgos asociados con el eje Información-Comunicación, como el acceso a contenidos que se consideran indebidos o el contacto con desconocidos o personas con malas intenciones. Se trata, sobre todo, de la identificación/prevención de las situaciones tipificadas como “riesgos de contenidos” y “riesgos de contacto” (UNICEF, 2017). Sin embargo, casi no hemos registrado declaraciones que refieran a los comportamientos de los propios niños y niñas que pueden contribuir a que se produzcan contenidos o contactos riesgosos (como la incitación al racismo o la publicación de imágenes con contenido sexual), que UNICEF tipifica como “riesgos de conducta”. En consecuencia, tampoco se han reconocido disposiciones a la prevención de ese tipo de comportamientos y de los riesgos que conllevan.
  • En segundo lugar, y en relación con la apreciación anterior, subyace la idea de que los usos de Internet ponen a prueba los tipos de relaciones de confianza que generan los adultos con los niños y niñas a su cargo. En muchos casos los y las encuestados/as y entrevistados/as justifican actitudes de control e intervención directa sobre las acciones que involucran usos de Internet, como revisar el historial de navegación, escuchar conversaciones, averiguar quiénes participan en un grupo de conversación, prohibir los juegos en red cuando no hay personas mayores presentes, etc. Las representaciones que tienen respecto de los riesgos que pueden conllevar estos usos dan lugar a una apreciación de la necesidad de intervención, por considerar que los niños y niñas no están (todavía) en condiciones de evaluar esos riesgos y tomar los recaudos necesarios.
  • En tercer lugar, identificamos una convicción que esbozamos aquí inicialmente y desarrollamos en el apartado siguiente: las asociaciones que realizan las personas adultas entre tecnologías y aprendizaje se vinculan sobre todo con la operación de los dispositivos.
  1. Que la idea de APRENDIZAJE de y con Internet:
  • Aparece espontáneamente en el discurso de los/as entrevistados/as y encuestados/as como asociación positiva.
  • Empero, no prevalece como orientador de regulaciones y pautas de uso desde los adultos hacia los chicos.
  • Los adultos consideran que los chicos no necesitan ayuda para manejarse con las tecnologías (38%); saben más que los adultos (17%); tienen incorporadas un montón de herramientas (14%) y aprenden rápido (12%).
  • Solamente un grupo minoritario considera que los chicos, muy pocas veces, necesitan ayuda de los adultos para aprender a manejarse con Internet (6%)

Reflexión final

Cuando se analiza la relación que se construye entre las valoraciones y asociaciones sobre Internet que sostienen las personas adultas que están a cargo de niños y niñas de 6 a 8 años de edad, y las orientaciones y regulaciones que estas personas producen para los usos por parte de los chicos:

  • Prevalece la relación entre las asociaciones negativas sobre Internet y la percepción de riesgos. Es a partir de esas asociaciones que las personas adultas establecen las normas y orientaciones sobre los usos de este medio, buscando prevenir esos riesgos (sobre todo cuando se tiene menos conocimiento o cuando se usa menos).
  • Sin embargo, no se observa relación con significación estadística entre las asociaciones positivas sobre Internet y las normas y orientaciones sobre los usos de la misma. Las personas no tienen a identificar las oportunidades de aprendizaje relacionadas con el medio y, por ende, promover la producción de esas oportunidades.

Consideramos que es importante

  • No solamente alertar sobre los riesgos que comportan los usos de Internet y acompañar a los adultos para que orienten a los niños y niñas.
  • Sino también incorporar recursos para los adultos, para ayudarlos a promover usos fructíferos y críticos por parte de los chicos y chicas, que capitalicen el enorme potencial que el medio tiene para la producción de aprendizajes.

Bibliografía

Bourdieu, P. 1997. Sobre la televisión. Barcelona., España: Editorial Anagrama.

Cabello, R. (2018). 20 minutos en el futuro. Distancias y relaciones interpersonales en el espacio digital. Buenos Aires, Argentina: Editorial Prometeo.

Cabello, R. (1997). Impacto Socio-Cultural de la TV Por Cable en Argentina. Beca de investigación con dirección de Margiotta, E. Instituto de Investigación en Ciencias Sociales. UdeSal.

Chicos.net (2015). Impacto de la tecnología en niñas y niños de América Latina. Nuevos desafíos para la crianza. Recuperado el 27 de marzo de 2017 de https://bit.ly/2RShb9I

Common Sense Media (2013). Zero to Eight: Children’s Media Use in America. Research Study Report. San Francisco, USA. Recuperado el 8 de marzo de 2017 de https://bit.ly/2JMttvQ

Duek, C. (2011). Infancias en la historia reciente. Algunas reflexiones sobre la escuela, la familia, el juego y la televisión. En Propuesta Educativa/36 (95-102)

INTEyFP (2016). Usos de Tecnologías por niños de hasta 8 años. Madrid, España. Recuperado el 18 de marzo de 2017 de https://bit.ly/1LcqZDA

Morley, D. (1996). Televisión, audiencias y estudios culturales. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu Editores.

Silverstone, R. (1996). Televisión y vida cotidiana. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu Editores.

UNICEF (2017). Estado mundial de la infancia 2017. Niños en un mundo digital. Recuperado el 15 de marzo de 2018 de https://uni.cf/2LNPnBC


  1. Aunque se trata de un problema siempre cambiante y atravesado por múltiples influencias. Por ejemplo, el trabajo de campo se realizó entre septiembre y noviembre de 2018 y a partir de febrero de 2019 hubo algunos casos de grooming y otros fenómenos que adquirieron notoriedad en los medios y que pueden influir en un cambio en el conocimiento que las personas tienen sobre el tema.
  2. El abordaje cualitativo se realizó a través de entrevistas exploratorias, entre septiembre y noviembre de 2017. La “Encuesta Sobre Apropiación de Tecnologías por parte de Niños y Niñas”, se llevó a cabo en el marco del Programa: Usos de Medios Interactivos (UMI) de la Universidad Nacional de Gral. Sarmiento (UNGS). El trabajo de campo del estudio se realizó entre septiembre y octubre de 2018 (en el marco del Seminario Usos Sociales de las Tecnologías), mediante técnica de recolección personal (“cara a cara”), con cuestionario directo y semi-estructurado aplicado a una muestra intencional (“bola de nieve”) de 357 hogares en 16 partidos del conurbano bonaerense (Gran Buenos Aires). En ambos casos se entrevistó a personas adultas a cargo de niños y niñas de 6 a 8 años de edad.
  3. Duek (2011) entiende que Internet ayuda a la producción de un proceso de fidelización de la audiencia infantil de televisión, a través de páginas “oficiales” de los canales como espacios en los que se da continuidad a la relación con el canal. “El niño que sigue un canal, un segmento de su programación o un programa tiene la posibilidad (y así se le sugiere al aire) de continuar en relación con los personajes o las dinámicas a través de la página de Internet” (Duek, 2011:101).
  4. Chicos.net (2015), Common Sense Media (2013), INTEyFP (2016).


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