Emilce Hernández y Romina Peralta
El presente libro es producto de un trabajo de reflexión teórica colectiva orientada a analizar las transformaciones conceptuales, perceptivas, simbólicas y materiales que atraviesa la cultura contemporánea en relación con las imágenes y los objetos técnicos. Los diferentes textos que reúne la obra son el resultado de investigaciones que operan como ejercicios de pensamiento en el cruce entre la filosofía de la técnica, estudios de cultura visual y pedagogía de la imagen.
En las últimas décadas, la proliferación de tecnologías digitales ha introducido modificaciones profundas en los modos de producción, circulación y recepción de las imágenes. Este desplazamiento no se limitó a una innovación meramente instrumental, sino que trajo aparejada una reconfiguración en las formas de percepción, de los regímenes de visibilidad y de las categorías con las que interpretamos la experiencia de lo real.
Desde los análisis tempranos de Walter Benjamin sobre la reproductibilidad técnica y la transformación de la experiencia estética, hasta las reflexiones contemporáneas sobre la performatividad y agencia de las imágenes, se advierte que toda mutación técnica trae consigo una ineludible reconfiguración del sensorium y de las formas de presencia. Las imágenes técnicas, incluidas la fotografía y el cine hasta las actuales formas digitales y algorítmicas, han puesto en tensión las categorías que históricamente estructuraron la comprensión del vínculo entre apariencia y realidad. En consecuencia, el desplazamiento en el estatuto ontológico de la imagen y de los objetos técnicos terminó desbordando las distinciones tradicionales entre el original y la copia, lo material y lo mental, la presencia y la representación. Dentro de este contexto, el par conceptual real/virtual adquiere una centralidad renovada y, sobre todo, adaptada a las condiciones desde las cuales se interpreta la realidad.
Tradicionalmente, lo virtual ha sido comprendido como aquello que carece de espesor ontológico pleno, como si perteneciera a un dominio ilusorio respecto de lo real. Sin embargo, la expansión de entornos digitales ha ido orientando paulatinamente esa concepción hacia fundamentos que inscriben una modalidad de actualización de lo real, donde la virtualidad se erige en una dimensión constitutiva de la experiencia.
Tal desplazamiento exige reconsiderar también el papel de los aparatos técnicos que la producen. En ello resulta particularmente sugerente la noción de agencia maquínica elaborada por Vilém Flusser, para quien los aparatos son sistemas programados que orientan y delimitan los gestos posibles de producción de imágenes. La imagen técnica, en tanto resultado de la interacción entre programa, operador y dispositivo, emerge como un espacio de negociación entre lo humano y lo maquínico. Este reconocimiento de la agencia de los aparatos permite comprender que las imágenes representan mundos, pero también participan en su construcción mediante procedimientos que configuran modos específicos de visualidad.
El escenario complejo descrito permite asumir un abordaje interdisciplinario como rasgo distintivo del libro. De este modo, los textos que integran la presente compilación dialogan desde campos diversos, articulando una metodología de correspondencia crítica entre conceptos, dispositivos y prácticas culturales. Este enfoque permite examinar las imágenes como artefactos técnicos y mediadores culturales, que intervienen en la configuración de subjetividades, saberes y en las formas mismas que asume la vida contemporánea.
La orientación propuesta otorga sentido al título “entre imágenes”, ya que sugiere precisamente ese espacio intersticial que demandan las tensiones propias de la cultura visual contemporánea. Pensar “entre” imágenes implica desplazarse entre distintos regímenes visuales, entre dispositivos técnicos heterogéneos y entre modos de percepción que atraviesan tanto la tradición analógica como la digital. Se trata de un desplazamiento conceptual que se vincula con lo que W. J. T. Mitchell ha denominado “Pictorial Turn”; un giro paradigmático donde las imágenes se asumen como entidades activas, dotadas de agencia y pensamiento, que operan en el plano de los entrecruzamientos y las correspondencias, tensionando las categorías binarias tradicionales del pensamiento.
En relación con su organización, el libro se estructura a partir de una serie de ejes temáticos vinculados al sentido de lo real y lo virtual en la cultura contemporánea, la revisión del régimen representacional en la era digital, las condiciones de posibilidad de los aparatos y dispositivos técnicos en relación al arte, y las formas de uso de las tecnologías y las inteligencias artificiales dentro del orden sociocultural. Estos ejes se articulan en el marco de un Proyecto de Investigación de la Universidad Nacional de Catamarca, orientado a recuperar y profundizar los alcances teóricos y críticos elaborados en torno al par real/virtual, particularmente en relación con la transición entre la imagen analógica y la digital y con la revisión de los modos en que lo virtual adquiere estatuto ontológico de realidad en la cultura contemporánea. Con el fin de darle forma a estas investigaciones, en esta ocasión los textos adoptan modalidades diversas, que involucran reseñas conceptuales de imágenes, ensayos y un trabajo de traducción, los cuales amplían las posibilidades de análisis y reflexión crítica.
En este marco, se vuelve pertinente establecer algunas precisiones sobre el género de la reseña crítica de imágenes, dada su condición novedosa o poco frecuente en la literatura académica. La reseña crítica conforma aquí un género de escritura orientado a la condensación teórica-conceptual a partir del análisis de imágenes particulares. Su finalidad está lejos de una mera descripción de lo visible; es afín a la producción de una lectura interpretativa densa, capaz de traducir operaciones visuales a categorías de pensamiento, y de poner la imagen en relación con problemas conceptuales más amplios del campo visual. Cada reseña se constituye como una lectura idiográfica, en la que la imagen constituye un campo de interrogación conceptual antes que un objeto de simple reconocimiento general.
Para una aproximación más detallada al contenido del libro, se presentan a continuación las líneas conceptuales que orientan cada uno de los apartados que lo conforman.
En la sesión de reseñas críticas, el trabajo “El extrañamiento en el retrato de Franz Kafka” de Emilce Hernández y Omar Quijano retoma las propuestas de Walter Benjamin, Roland Barthes y Jacques Rancière, para habilitar una lectura del retrato fotográfico de Kafka niño como un campo de tensiones entre temporalidades heterogéneas. En lugar de inscribir la imagen en una narrativa biográfica lineal, el análisis permite pensarla como una superficie autónoma de visibilidad, donde el sentido no remite a un origen ni a un destino, sino que se despliega en la opacidad misma de lo visible, resistiendo toda clausura interpretativa.
En un ejercicio similar, bajo el título “Del régimen representacional al régimen operativo. La imagen del flamenco como nodo ecológico-técnico”, Ariel Feruglio y Romina Peralta analizan una fotografía del flamenco andino en la Puna argentina a partir de la teoría de la individuación de Gilbert Simondon y el concepto de cosmotécnica de Yuk Hui. Se sostiene que la imagen digital no debe comprenderse como representación paisajística, sino como proceso metaestable que articula medio ecológico, dispositivo técnico e infraestructura algorítmica. El flamenco es interpretado como interfaz ecológico-digital que condensa conversiones minerales, fotoeléctricas y computacionales. La circulación global de la imagen reinscribe el territorio andino en regímenes técnicos planetarios, produciendo tensiones entre cosmologías locales y racionalidades estandarizadas contemporáneas.
Bajo el título “Porque es el acto fotográfico, no la fotografía”, Marcelo Mediavilla analiza cómo la era posfotográfica redefine el régimen visual mediante la inmaterialidad y la conectividad constante. Este nuevo paradigma prioriza el acto fotográfico sobre la imagen-objeto, otorgándole una agencia capaz de inducir conductas. Así, la proliferación icónica y la secularización digital desplazan la memoria y la verdad hacia una fugacidad puramente performativa.
Desde el campo de la filosofía de la técnica, la reseña de Gustavo Gordillo “Imagen de lo ‘invisible’. Plaything o infraestructura técnica” propone un enfoque materialista de la inteligencia artificial generativa en base a la noción de infraestructura técnica. A partir de la imagen de la habitación de Cameron Walker, del episodio Plaything de Black Mirror, Gordillo cuestiona las perspectivas desmaterializantes, destacando redes sociotécnicas, recursos naturales y disputas políticas, así como argumenta por un giro infraestructural para comprender su agencia y efectos.
En otra reseña de Mediavilla titulada “Tecnoontología de la imagen para descomponer la seducción de la catróptica”, el análisis se centra en la transición de la fotografía como espejo mimético a una tecnoontología algorítmica. Basándose en los aportes de Fontcuberta, el autor nos propone con este trabajo sobrepasar el reflejo cristalino y exacto, trascendiendo la ilusión de verdad analógica e incorruptible. El planteo se cierne en que en la era de la inteligencia artificial, la imagen deviene un flujo inmaterial y editable que redefine la memoria, la mirada y la guerra.
El último texto en el orden de las reseñas es “La dimensión surrealista de la imagen técnica” de Omar Quijano y Lucas Nughes, en el que abordan la construcción visual del cortometraje Cronovisor, dirigido por Bruno Carabajal. El texto manifiesta que la idea del cine como una “máquina de sueños” fue parte de la concepción artística del surrealismo, orientada principalmente al desarrollo de la imaginación y la alteración de la percepción. La posibilidad técnica que ofrece el cine en la época le permite a este movimiento vanguardista adentrarse en lo onírico y lo inconsciente y materializar visiones que escapan a las leyes del mundo físico. Recurriendo a Flusser, los reseñadores de esta imagen cinematográfica se preguntan si la intervención de lo digital en la creación de “mundos alternativos” contiene aspectos que pueden vincularse con la consideración “surreal”, fantástica, fantasmagórica, en los términos de aquellos artistas de la vanguardia histórica. La reseña estima que el punto crucial para determinar ese vínculo es la categoría estética de la apariencia.
Por otra parte, en la sesión de ensayos, “Red de necroimágenes y falocapitalismo” de Horacio Tarragona tematiza la transformación de la imagen en el capitalismo contemporáneo. Su planteo sostiene que la imagen deja de ser un flujo vital (bioimagen) para convertirse en una necroimagen, simulacro muerto que reproduce la falta y axiomatiza el deseo. En el falocapitalismo, las redes sociales operan como máquinas de captura que canalizan el deseo hacia la representación y la adicción visual, sustituyendo la producción por la repetición. Frente a esta economía de la carencia, se propone pensar la bioimagen como potencia esquizo material, capaz de reabrir flujos vitales y resistir la inercia representacional del capitalismo fálico digital.
Con el ensayo titulado “Imagen contemporánea del tiempo libre: torque y potencia en la trastienda de la automatización de lo común”, Paula Bustos y Gustavo Gordillo proponen examinar los puntos de fuga de la automatización algorítmica del trabajo en el contexto del capitalismo de plataformas desde un posthumanismo “débil”. En este marco, reflexionan sobre el excedente de las fuerzas productivas generado por los procesos de automatización, particularmente en su expresión como tiempo libre. En esta línea, y en sintonía con el gesto simondoniano de pensar filosóficamente a partir de esquemas técnico-ingenieriles, se recuperan las nociones de “torque” y “potencia” como operadores teóricos para abordar este fenómeno de la cultura técnica contemporánea.
Con las reflexiones de Ana Paula Mema y Emilce Hernández se incorporan a estos planteos tematizaciones propias del campo de la pedagogía de la imagen. Bajo el título “Las prácticas visuales en la era de la imagen digital. Condiciones para la formación crítica de la mirada”, las autoras analizan las condiciones técnicas de las imágenes en la era contemporánea, en línea con el desarrollo de una pedagogía crítica de la mirada que reconozca la crisis que atraviesan los sistemas tradicionales de representación. Los fundamentos exhortan a asumir criterios ético-políticos en la formación del profesorado que reconozca la participación de las imágenes en la construcción de subjetividades y en la disputa por los significados sociales.
En el trabajo “El ‘como si’ de la imagen”, Emilce Hernández y Omar Quijano abordan el alcance de una analogía surgida como intento de responder a la pregunta específica sobre lo que quieren las imágenes. Es una pregunta crucial en la medida en que pretende desplazar a aquella pregunta clásica referida a qué son, pero sobre todo en la medida en que abre el panorama para pensar qué hacen o qué piensan las imágenes. El trabajo busca dirimir, en primera instancia, el alcance de esa analogía a partir de los aportes iniciales de una teoría de la imagen centrada en la premisa del “como si” de la imagen, involucrada en un intercambio de ideas entre Mitchell y Rancière. Luego, pretende identificar su proyección en nociones como el “médium” del arte y en el modo en que las imágenes suceden en relación con el aparato perceptivo y el aparato técnico, herencia benjaminiana retomada por Déotte en su teoría del aparato estético.
En la misma línea de indagación sobre lo que quieren las imágenes, Tomás Dalpra con su artículo “Lo indisponible icónico. Suplementación algorítmica de la imagen” plantea que diversos autores de la cultura visual sostienen que las imágenes están atravesadas por un “deseo de vida”. Hoy, la inteligencia artificial permite realizar ese impulso mediante animación y outpainting, prácticas que aquí se encasillan en lo que se denomina “suplementación algorítmica de la imagen”. Estas operaciones no son un juego trivial: expresan transformaciones antropológicas relevantes, como la reconfiguración de la imaginación, la sensibilidad y la memoria. Asimismo, evidencian una intensificación de la tendencia contemporánea a hacer “disponible” incluso lo inexistente, revelando que la intolerancia frente a los límites y a lo faltante es un rasgo estructural de nuestra época.
Continuando con el análisis de imágenes generadas por sistemas inteligentes, el ensayo “Hacia un hackeo de S1m0ne. Máquinas de imagen y figuración sintética en la era digital” de Gustavo Gordillo y Paula Bustos tiene como objetivo explorar el modo en que el film S1m0ne anticipa la producción contemporánea de imágenes generadas por inteligencia artificial. El trabajo identifica esta anticipación en el énfasis que la película presenta respecto a la ausencia de un referente empírico y en el régimen técnico y cultural de figuración que las sustenta. Desde Vilém Flusser, las imágenes técnicas son productos de aparatos programados que configuran la percepción. La actriz sintética resulta de la articulación entre intervención humana, algoritmos y soportes materiales, desplazando la autoría tradicional y produciendo una imagen con autonomía relativa. A partir de W.J.T. Mitchell, se la comprende como entidad activa que interpela al público. Así, el film permite pensar la reconfiguración de la percepción y la agencia en la cultura digital contemporánea.
En este mismo campo de exploración, Ana Paula Mema aporta los primeros hallazgos de su investigación “La plataformización de la experiencia educativa. Imagen técnica, interfaces y procesos de individuación”. El artículo propone una reflexión teórica sobre la educación en contextos de plataformización, focalizando la dimensión técnica y visual que organiza la experiencia educativa. Desde los aportes de Simondon, Flusser, entre otros autores, se indagan los modos en que las plataformas digitales, en particular Instagram, producen formas específicas de visibilización, significación y organización de la experiencia educativa. A partir del análisis de cuentas educativas en Instagram, entendidas como dispositivos de mediación pedagógica en entornos digitales, se problematiza el estatuto de la imagen técnica como dispositivo pedagógico. El estudio se centra en considerar cómo la red social modela subjetividades, prescribe prácticas y desplaza dimensiones institucionales, colectivas y políticas. Mediante un abordaje metodológico de carácter cualitativo y exploratorio, se subraya la necesidad de construir una mirada crítica, que interrogue las condiciones técnicas y visuales que organizan la experiencia educativa contemporánea.
Por último, en la última sesión con la que culmina el libro se presenta la traducción de un ensayo de W.J.T. Mitchell denominado “Interdisciplinariedad y cultura visual”, realizada por Omar Quijano en colaboración con Analía Centeno. En este ensayo, el autor define la cultura visual como una “interdisciplina” híbrida que surge de la convergencia entre la historia del arte, los estudios mediáticos y la teoría crítica, para estudiar la construcción social de la experiencia visual. Más que una simple colaboración académica, Mitchell propone el concepto de “indisciplina”, describiéndola como un momento de ruptura o turbulencia en los límites de las disciplinas establecidas, al cuestionar sus prácticas colectivas. La cultura visual expande su objeto de estudio más allá de las obras de arte, integrando imágenes vernáculas, medios masivos y la interconexión de la visión con otros sentidos. Clasifica la interdisciplinariedad en tres modelos distintos, enfatizando que lo visual no debe reducirse a un análisis puramente lingüístico o discursivo.







