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Introducción

María José Magliano

Este libro es resultado de un compromiso colectivo que se inicia en 2012, cuando comenzamos a trabajar como equipo y de manera sistemática la articulación entre migraciones y género, a partir de una serie de proyectos subsidiados por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba (SECyT-UNC). A la vez, la compilación surge de una necesidad: revisitar dicha articulación en el marco de una revisión del campo de estudios sobre las migraciones desde nuestras propias trayectorias de investigación. En las últimas décadas, la temática de las migraciones en clave de género se ha consolidado tanto a nivel nacional como global, fruto de la relevancia de los estudios de género y feministas en la academia y de la incidencia del “movimiento amplio de mujeres” en el ámbito internacional (Gregorio Gil, 2012), que reclamaron la necesidad de visibilizar a las mujeres en los procesos migratorios (Mallimaci, 2012; Tapia, 2011).

Gracias a esto, la perspectiva de género se incorporó al campo de los estudios migratorios a partir de las décadas de 1970 y 1980, aunque se intensifica desde los 90 en adelante. Entre los temas que más atención han recibido, podemos señalar, a modo general, las experiencias de las mujeres en las migraciones, tanto las Sur-Norte como las Sur-Sur; el impacto de la migración en las relaciones de género y en la autonomía femenina; la vinculación entre migraciones femeninas y trayectorias laborales (en particular, la cuestión del trabajo doméstico y las cadenas globales de cuidado, así como el trabajo sexual); las maternidades y familias transnacionales; el condicionamiento que el género, junto a otros sistemas de desigualdad, impone en las estrategias, decisiones y formas migratorias; y las políticas públicas en relación con la mujer migrante y sus familias. Asimismo, la cuestión de la mujer migrante como actor social relevante en los discursos, recomendaciones y lineamientos de la agenda global y regional sobre migraciones, ha ocupado un lugar destacado en la indagación tanto académica como política. En esta misma línea, cabe destacar las discusiones en torno a la problemática de la “violencia” y la “vulnerabilidad” femenina en contextos de movilidad, en especial aquella vinculada a la temática de la trata de personas (ya sea con fines de explotación sexual como laboral) y de las migraciones “forzadas”. Este conjunto de estudios, como señala Mallimaci (2012), mostró a mujeres migrando, trabajando y sosteniendo lazos familiares; ejerciendo maternidades transnacionales; emprendiendo empresas informales y sosteniendo luchas y formas de ciudadanía que exceden las fronteras nacionales. Fue así que se pudo superar la etapa de denuncias de silencios y olvidos en torno a la presencia de las mujeres en las migraciones, para lograr redefinir las categorías clásicas con las cuales se piensa la migración y los/as migrantes.

Ahora bien, como señala Roldán Dávila (2017: 43), “la visibilización de las mujeres en la migración no ha significado que se encuentren totalmente erradicadas las expresiones sexistas y androcéntricas, las cuales adoptan nuevas expresiones al intentar desvirtuar las causas y efectos de la incorporación de la mayoría de las mujeres a los flujos migratorios”. Tal vez esto se relacione con el hecho de que, como muestra Herrera (2012), la visibilidad de las mujeres en la migración no logró evitar la selectividad de ciertos temas y el abandono de otros, priorizando y privilegiando determinados espacios y ámbitos de estudio y analizando ciertas relaciones de género más que otras. En su afán por restituirlas en los estudios migratorios, a menudo las investigaciones han puesto el foco en el impacto de la migración en las mujeres equiparando en muchos casos género con mujer y dejando de lado su carácter relacional (Tapia, 2010). Esta manera de abordar la articulación entre migraciones y género se ha traducido en la presencia selectiva —en el análisis— de ciertas mujeres migrantes y de ciertos temas en relación con ellas, en detrimento de otros sujetos y otras desigualdades, como por ejemplo, aquellas basadas en las diferencias intergeneracionales, los procesos de subjetivación sexo-genérica, las masculinidades subordinadas o las jerarquías entre mujeres (Herrera, 2012).

Precisamente, a partir de revisitar este camino, el presente libro asume el desafío de aportar al campo de estudios de género y migraciones la consideración de aquellas temáticas que han ocupado un lugar residual. En ese sentido, la propuesta que nos convoca se focaliza en explorar ciertos temas instituidos e institucionalizados en este campo del saber, como la familia, las redes de afecto y cuidado, el trabajo, la salud y la participación política, pero desde los márgenes e intersticios.

Así, pues, y desde una mirada interdisciplinaria que permite el intercambio de distintos trayectos teóricos, epistemológicos y metodológicos de investigación, este libro apunta a pensar diferentes procesos y subjetividades que involucran a las migraciones internacionales a partir de reconocer que son las clasificaciones sociales de género, clase, origen nacional, edad, raza, sexualidad y etnicidad —y sus diversas formas de intersección—, las que inciden directamente en la vida cotidiana de las personas migrantes e influyen de manera determinante en su acceso a derechos y oportunidades, asícomo en las situaciones de privilegio o de exclusión que de ellas se derivan (Anthias, 2012). Existe un consenso extendido dentro de los estudios migratorios para no presentar “al género como un monolito sino vincularlo con otras estructuras sociales de desigualdad, como son la clase, etnia, edad y nacionalidad, entre otras” (Roldán Dávila, 2017: 37). El argumento que recorre esta compilación radica en considerar a la perspectiva de género e interseccional como un marco teórico y político relevante para pensar relaciones de poder, desigualdades sociales y formas de dominación; y, a partir de ello, reflexionar sobre las alternativas y las expresiones a través de las cuales personas implicadas en complejos procesos sociales (a partir de su pertenencia de clase, adscripción étnico-racial, nacionalidad, género, sexualidad, etc.) desarrollan y despliegan diversas estrategias de subsistencia y resistencia (Magliano, 2015).

El libro se divide en tres grandes secciones. La primera de ellas, Migraciones, género y ciudades, se compone de textos que colocan en el centro del análisis el espacio urbano en su vinculación con procesos migratorios. El primero, “Trayectorias situadas. Una aproximación a la experiencia de jóvenes peruanos/as que residen en Córdoba, Argentina, desde una perspectiva de género”, de Denise Zenklusen, busca comprender las trayectorias y experiencias que jóvenes migrantes provenientes de Perú vivencian en sus recorridos por el espacio urbano. A partir de un trabajo de campo basado en entrevistas en profundidad y observación participante, se recuperan diferentes situaciones y relatos que contribuyen a comprender la trayectoria de dos hermanos, un varón y una mujer, que migraron hacia Córdoba desde Lima junto con su madre. El trabajo reconstruye los momentos previos a la migración, el viaje como un momento de transición, la inserción en la escuela y el modo en que estos jóvenes se descubren/redescubren como “migrantes” por el paso de determinadas zonas de la ciudad.

La contribución de María Victoria Perissinotti, “Migración, género y política en las luchas por el acceso al espacio urbano: una aproximación desde un grupo de mujeres peruanas en la ciudad de Córdoba, Argentina”, analiza los modos en que las prácticas políticas de un grupo de mujeres peruanas que habitan en la periferia urbana de la ciudad de Córdoba se relacionan y articulan con los procesos migratorios en los cuales se enmarca su arribo a dicha ciudad. La apuesta de este texto consiste en comprender estas experiencias a partir de entender simultáneamente dos aspectos claves de la subjetividad de las mujeres con las que trabaja: la permanencia en el lugar de destino y las relaciones de género. Para ello, se sumerge de cerca en el conjunto de experiencias relativas a la construcción de un barrio, proceso que dio origen a su participación política. Muestra entonces la potencialidad de politizar analíticamente la migración, más allá de los momentos específicos en los cuales los y las migrantes reivindican derechos socialmente considerados como “de migrantes”.

Finalmente, “Mujeres migrantes y estrategias comunitarias de reproducción de la vida en contextos de relegación urbana”, de María José Magliano, indaga en las especificidades que adquiere el trabajo de cuidado comunitario en un barrio de relegación urbana de la ciudad de Córdoba habitado mayoritariamente por migrantes de origen peruano. A partir de un trabajo de campo cualitativo sostenido en el tiempo, el estudio muestra que el análisis del cuidado comunitario, en tanto tarea eminentemente femenina, permite ver el modo en que el trabajo de la reproducción desborda el ámbito doméstico y de los hogares para involucrar al espacio barrial en su conjunto. Además, explica cómo a través del cuidado comunitario se configuran formas de respetabilidad para las mujeres que lo llevan adelante, en este caso migrantes peruanas.

La segunda sección, Migraciones, intersticios e interseccionalidad, reúne otros tres artículos. El primero es “Circulaciones laborales de mujeres migrantes en la Argentina: historias de enfermeras en el AMBA”, de Ana Inés Mallimaci, en el cual se abordan nuevas aristas de la cuestión de los cuidados dentro del campo de los estudios sobre las migraciones y los géneros. En particular, el texto desarrolla dos aspectos centrales: el modo en que se ha incorporado la categoría de cuidados en las investigaciones sobre mujeres migrantes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA); y la indagación de las trayectorias migratorias y laborales de enfermeras migrantes en esa misma región, poniendo de manifiesto la vinculación entre la enfermería, en tanto actividad remunerada y profesional de cuidados, y los cuidados no remunerados.

En “Pensar desde los intersticios. Algunas reflexiones sobre los estudios de migración y género a partir de un caso de migración LGTBIQ”, María Fernanda Stang se propone, en primer lugar, compartir algunos resultados preliminares de una investigación sobre inmigración latinoamericana —específicamente peruana y colombiana— LGTBIQ en Santiago de Chile, para ensayar, en segundo lugar, a partir de esa base, algunas reflexiones sobre las formas en que este caso en particular puede contribuir a re-pensar algunos de los temas “tradicionales” que se han construido en el encuentro de los estudios migratorios con la perspectiva de género, como la familia y otros emergentes —al menos en el Cono Sur—, como la sexualidad y el cuerpo. La autora parte de la idea de que la posición intersticial de estas subjetivaciones sexo-genéricas migrantes constituye un terreno en barbecho para la imaginación sociológica, que no solo podría abrir nuevas líneas de exploración, sino que también permitiría la revisita de ciertos saberes consolidados en este campo desde lugares diferentes. Su apuesta es, entonces, generar un espacio de reflexión para explorar los intersticios de las fronteras del campo desde estas experiencias migratorias concretas que, también en su forma, son intersticiales.

El tercer texto de esta sección es el de Andrea Torrano, “Imágenes de la vida monstruosa: inmigración y género a través de la fotografía de Susan Meiselas”, en el cual analiza la migración femenina desde una perspectiva biopolítica. Para ello, recurre a una serie de fotografías de Meiselas que retrata a un grupo de mujeres ecuatorianas en Madrid que se desempeñan en el trabajo doméstico y de cuidados y participan de un torneo de fútbol femenino. Las imágenes revelan la fortaleza de estas mujeres, su capacidad para sobrevivir como también para crear una forma de vida en común a través del fútbol. La autora propone la categoría analítica “monstruosidad” como un modo de sintetizar la articulación entre género, raza y clase —considerados como elementos entrelazados bajo la denominación de interseccionalidad. La asociación entre feminización, racialización y precarización —considerada esta última como una forma de enclasamiento— con la monstruosidad daría cuenta de un sistema jerarquizador que está implícito en la lógica binaria de oposiciones (varón/mujer, blanco/no blanco, capitalista/proletario).

La última sección de esta compilación, Migraciones, género y Estado, también está conformada por tres textos. “Los barcos de las esposas: la reunificación familiar en la política migratoria argentina y brasilera (1945-1950)”, de Sofía Arrieta, indaga en la categoría de reunificación familiar presente en los acuerdos bilaterales sobre inmigración firmados en 1947 y 1948 entre Argentina e Italia y en 1949 y 1950 entre Brasil e Italia. A partir de un abordaje cualitativo de los acuerdos, la autora reconstruye el punto de vista del Estado —en este caso, el argentino y el brasilero—tratando de echar luz sobre las concepciones acerca del rol de la mujer y de la familia que ponían en juego. Teniendo en cuenta la relevancia de la categoría de reunificación familiar que se desprenden de las políticas migratorias, busca abrir un espacio de discusión para revisitar las visiones tradicionales acerca de esa categoría y los roles asignados a mujeres y varones.

El trabajo de Sol Marina Rodríguez, “Apuntes biográficos de una mujer migrante en prisión: un espejo de la reina mala para el Estado-nación”, sostiene que las experiencias de mujeres migrantes que, habiendo cometido un delito, habitan las cárceles de un país donde no nacieron, invita a preguntarnos por los supuestos con los que el Estado-nación opera y el modo en que se ponen en tensión en estos casos. En esta dirección, reconstruye—a partir de una serie de encuentros entre agosto de 2016 y mayo de 2017— la trayectoria migratoria, el encarcelamiento y las estrategias puestas en juego en ese contexto por parte de una mujer migrante encarcelada en el Sistema Penitenciario de la Provincia de Santa Fe (Argentina), haciendo foco en distintas aristas del pensamiento de Estado: el fantasma de la expulsión, los traslados coactivos, el más intenso aislamiento y la superposición de muros y fronteras.

Y Jessica Gutiérrez Gómez, en “De víctimas de trata a madres entregadoras. Cuando la expectativa de rol esperado conduce a la sospecha del delito”, aborda cómo opera específicamente la industria del rescate en Argentina en el marco de las políticas contra la trata de persona a nivel global y nacional. En torno al despliegue de estas políticas, que según la autora han funcionado como políticas anti-inmigratorias y anti-prostitución, el texto da cuenta de los servicios de asistencia gubernamentales y no gubernamentales que disputan fondos nacionales y transnacionales e introducen relaciones jerárquicas entre “víctimas rescatadas” y profesionales. Asimismo, se desarrolla la categoría nativa “madre entregadora” que emerge del discurso de las rescatistas para referirse a mujeres que tienen a sus hijas viviendo con ellas en los espacios donde realizan el trabajo sexual, lo cual implica para las rescatistas la sospecha de que las están “preparando” para prostituirlas. En particular, analiza el caso de una mujer migrante paraguaya que fue sentenciada a 10 años de prisión por la sospecha de ser una “madre entregadora”.

Cada uno de estos ensayos funciona como excusa para reflexionar y revisitar la articulación entre las migraciones y los géneros. En el transcurrir de ese camino, asumimos la tarea colectiva y colaborativa de repensar esa articulación buscando sacar a la luz temas escasamente trabajados, en contextos espaciales y temporales concretos. Es a partir de ese compromiso colectivo y colaborativo de diálogo, intercambio y discusión, que consideramos posible conocer más sobre los efectos del género —en intersección con la clase, la etnia, la raza, la edad, el origen nacional— en las movilidades internacionales, y construir nuevas interpretaciones con miras a continuar disputando el androcentrismo y la excesiva generalización que aún permea a este campo de estudios.

Bibliografía

Anthias, Floya (2012) “Transnational Mobility, migration research and intersectionality”. Nordic Journal of Migration Studies, 2, 102-110.

Gregorio Gil, Carmen (2012) “Tensiones conceptuales en la relación entre género y migraciones. Reflexiones desde la etnografía y la crítica feminista”. Papers, 97/3, 569-590.

Herrera, Gioconda (2012) “Género y migración internacional en la experiencia latinoamericana. De la visibilidad del campo a una presencia selectiva”. Política y Sociedad, 49-1, 35-46.

Magliano, María José (2015) “Interseccionalidad y migraciones: potencialidades y desafíos”. Revista Estudos Feministas, 23-3, 691-712.

Mallimaci, Ana Inés (2012) “Revisitando la relación entre géneros y migraciones: Resultados de una investigación en Argentina”. Revista Mora, 18, 10-22.

Roldán Dávila, Genoveva (2017) “Mujeres en migración: principales controversias”. En Genoveva Roldán Dávila, María José Guerra Palmero y Nancy Pérez García (coords.), Las odiseas de Penélope: feminización de las migraciones y derechos humanos, pp. 33-72. México: UNAM y Universidad de La Laguna.

Tapia, Marcela (2010) “Inmigración boliviana en España. Un caso para la comprensión de la migración internacional con perspectiva de género”. Tinkazos. Revista Boliviana de Ciencias Sociales, 13-28, 109-127.

(2011) “Género y migraciones: trayectorias investigativas en Iberoamérica”. Revista Encrucijada Americana, 4-2, 115-147.



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