Nunca había sentido con mayor dulzura el placer de la palabra ni había sido tan consciente de que Éros moraba en ella.
Thomas Mann
El altar en el medio está totalmente cubierto de flores, y el canto y la fiesta envuelven la mansión. Mas es necesario primero que los hombres entonen alegres un himno al dios, con relatos piadosos y palabras puras.






