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Epílogo

La escritura de este libro finaliza a más de un año del repentino cierre de los edificios escolares provocado por el aislamiento social preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional a raíz de la pandemia ocasionada por la propagación del covid-19. “Las afectaciones que este proceso inédito tiene sobre la educación y lo escolar implica reinventar las preguntas, trazar nuevas líneas de pensamiento y construir respuestas de manera colectiva” (Carlachiani, 2020, p. 1041).

El proceso de dislocación que atravesamos como humanidad pone en jaque aquello que sostenía nuestra cotidianidad, pero aún más aquello que ya sospechábamos que tenía sus propios límites. Para referirnos a la dislocación, resulta conveniente recuperar aportes de Laclau y Mouffe (1990) cuando afirman que toda identidad es dislocada en la medida en que depende de un exterior que, a la vez que la niega, es su condición de posibilidad. Pero esto mismo significa que los efectos de la dislocación habrán de ser contradictorios. Si, por un lado, ellos amenazan las identidades, por el otro, están en la base de la constitución de identidades nuevas (Carlachiani, 2021).

¿Cómo pensar entonces este escenario inédito donde la escuela que conocíamos ya no es la escuela a la que asistimos para construir nuevas formas habitarla? Encontramos en este aspecto posibilidades no imaginadas frente a las cuales deberíamos suspender los modos enquistados del formato escolar para que estas puedan emerger. Cuanto más dislocada sea la estructura, tanto más se expandirá el campo de las decisiones no determinadas por ella. Las recomposiciones y rearticulaciones operarán, por lo tanto, en los niveles estructurales cada vez más profundos. Esto significa que el papel del sujeto se incrementará y que la historia será cada vez menos repetitiva (Laclau y Mouffe, 1990).

Para desafiar tales repeticiones, quizás se trate de seguir navegando en lo inédito, construyendo proyectos colectivos en un mar de contingencias donde la única certeza posible es trabajar con otros. En palabras de Morelli: “Más que el futuro de un curriculum, la escuela de la post pandemia se caracterizará por la construcción del porvenir” (Morelli, 2021, p. 12). En esta tarea resulta relevante entonces deconstruir los universalismos, atender las particularidades de cada contexto, romper la racionalidad binaria eurocéntrica y sostener, contra viento y marea, la convicción de que la educación secundaria es un derecho y una apuesta al presente y al futuro, aun cuando ese futuro es incierto, dando lugar al porvenir.

 

Rosario, agosto de 2021



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