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Presentación

Este libro constituye la culminación de un recorrido iniciado en el año 2016 al comenzar a transitar la Maestría en Educación de la Universidad Nacional de La Plata y finalizado en el año 2020, en un contexto inédito de pandemia mundial que dislocó todas las esferas de la vida social.

A lo largo de los seminarios cursados, de las discusiones llevadas adelante en las clases con profesores y colegas y del propio trabajo como docente en escuelas secundarias y en el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, se fue configurando la preocupación central que dio lugar al planteo de los interrogantes de la investigación que aquí se despliega, como así también a sus objetivos. Cabe señalar que los años transcurridos (2013-2019) como miembro de distintos equipos técnicopedagógicos en el Ministerio de Educación me permitieron mirar y analizar la escuela secundaria desde nuevos ángulos. Programas como Escuela Abierta, Secundario Completo, la Dirección Provincial de Desarrollo Curricular y Relaciones Académicas y, dentro de esta, la coordinación de Núcleos Interdisciplinarios de Contenidos se convirtieron en espacios de trabajo y pensamiento colectivo donde distintas problemáticas y, a la vez, nuevas propuestas para pensar otra escuela fueron desarrolladas. La posibilidad de trabajar en el diseño de políticas educativas y curriculares para la educación secundaria permitió ampliar y complejizar las reflexiones al respecto para llevar adelante diferentes acciones. La tensión entre analizar lo que cada escuela define y desarrolla en la micropolítica, sus efectos, y diseñar lo que en cada escuela debería suceder para disminuir los índices de abandono, repitencia y sobreedad, y a la vez aumentar las matrículas, los indicadores de promoción y egreso– implicó un trabajo constante de distanciación y vigilancia epistemológica.

La educación secundaria es, de todos los niveles del sistema educativo, caracterizada como la más problemática. Las múltiples dimensiones que la configuran connotan tal adjetivación. Por un lado, la cantidad de circuitos que al interior de ella se fueron sedimentando a lo largo del tiempo condujeron a su fragmentación. Por otra parte, las dificultades que tiene en la actualidad para construir o bien reconstruir su propia identidad dislocando su mandato elitista hacia una escuela para todos/as también traen aparejados algunos inconvenientes. Respecto del funcionamiento institucional, hay una serie encadenada de dificultades que se expresa, según Montes y Ziegler (2012), en los siguientes indicadores: la no promoción de los/las estudiantes conduce a la repitencia, la repitencia aumenta los niveles de sobreedad y esta última es fuertemente predictiva del abandono. “Llevarse muchas materias”, no poder aprobarlas, repetir un año, cambiar el grupo, “no poder avanzar”, pasarse a otra orientación o a otra escuela, dejar de estudiar un tiempo, retomar, no asistir más y luego no seguir estudiando son las formas concretas en que esos indicadores se construyen, toman forma y tamaño. Podríamos afirmar que estos posiblemente existieron hace cuarenta años, pero no eran reconocidos ni advertidos como problemáticos. Así, el agotamiento del modelo de escuela secundaria, el establecimiento de la obligatoriedad del nivel a partir de la Ley de Educación Nacional n.° 26.206 y el reconocimiento del derecho universal a su acceso conforman un imperativo social que no es posible garantizar solo con la sanción de leyes y normativas.

La obligatoriedad de la educación secundaria en Argentina desde el año 2006 supone que todos/as los/las jóvenes tienen la garantía de asistir a una escuela secundaria, permanecer, aprender y egresar cumpliendo los tres objetivos que para este nivel la Ley de Educación Nacional n.º 26.206 estipula: formación para la ciudadanía, para la continuación de estudios superiores y para el trabajo. No obstante, el 50% de los/las jóvenes abandonan la escuela. Muchas investigaciones explican que el acceso a la educación secundaria por parte de sectores de la población que históricamente estuvieron excluidos tiene a la exclusión como su contracara. Es decir, si bien el acceso es abierto para todos/as los/as jóvenes, el formato escolar elitista, enciclopédico y eurocéntrico de la escuela secundaria conduce a la expulsión de un gran número de estudiantes. Con el término formato”, aludimos a aquellas coordenadas que estructuraron la escuela secundaria moderna y que son su núcleo duro de alterar, como: la graduación de los cursos, la separación de los alumnos por edades, la organización del currículum por disciplinas y la promoción por ciclo aprobado completo, que son constantes que han permanecido a lo largo del tiempo en la estructuración de la “escuela media” (Grupo viernes, 2008, citado en Montes y Ziegler, 2012, pp. 170-171).

Ante este panorama, la preocupación que fue dando forma a este trabajo consiste en detectar cuáles son las escuelas secundarias de la ciudad de Rosario que logran revertir esta situación. Identificamos que algunas escuelas consiguen frenar el desgranamiento manteniendo sus matrículas de primero a quinto año, con bajas tasas de repitencia y sobreedad, buenas tasas de promoción y bajos índices de abandono. De las instituciones localizadas, encontramos que algunas de ellas reciben a jóvenes cuyas familias provienen de sectores medios-altos, por lo cual encuentran en la educación un valor importante. Decidimos entonces analizar aquellas escuelas cuyos/as estudiantes residen en barrios con algunas características de vulnerabilidad social y, sin embargo, permanecen y finalizan la escuela secundaria. La inquietud es analizar qué ocurre en estas escuelas que hace que los/las jóvenes permanezcan en ellas y finalicen sus estudios secundarios. La pregunta del acontecimiento “¿Qué está pasando?” nos acompaña en todo el recorrido.

Desde este punto de partida, el propósito de esta obra consiste en realizar un análisis de las políticas curriculares para la educación secundaria desde perspectivas poscríticas que articulan aportes del poscolonialismo, el posestructuralismo y el posmodernismo elaborando la trama de un eclecticismo teórico (Navarrete Cazales, 2009). Para ello, se construye la noción de “dispositivos curriculares” como categoría intermedia (Buenfil Burgos, 2007) que constituye el lente analítico desde el cual se estudian las configuraciones particulares de cada escuela y sus articulaciones con el imperativo global/universal que nos ocupa: la obligatoriedad de la educación secundaria y la inclusión socioeducativa.

Para dar cuenta de cómo se fueron resolviendo y desandando los hilos que constituyen la trama de este nudo problemático, este libro se organiza en siete capítulos. En el primer capítulo, denominado “Educación Secundaria: una expansión problemática”, se formula el problema de investigación y se plantean tanto las preguntas como los objetivos. Allí se contextualiza y construye la pregunta de investigación que orienta el recorrido convirtiendo a la educación secundaria en objeto de investigación curricular. También se introducen las políticas curriculares del mesonivel haciendo foco en la articulación global/local. Por último, se presentan algunos rasgos de las micropolíticas curriculares en las dos escuelas que conforman el referente empírico de este trabajo.

El segundo capítulo, “Los discursos sobre la inclusión y la obligatoriedad de la educación secundaria”, presenta una serie de antecedentes que abordan y estudian los procesos de inclusión que implica la ampliación progresiva de la obligatoriedad en este nivel educativo. Así, sistematiza aquellas investigaciones que centran sus análisis en la apuesta que implica habitar la escuela desde las heterogeneidades y diferencias bajo el subtítulo “La heterogeneidad como irrupción”. Luego, agrupa aquellos trabajos que prestan especial atención a cómo tal heterogeneidad tensiona las lógicas institucionales en “La dimensión institucional”. Por último, en “La dimensión curricular y la enseñanza”, desarrolla los aportes vertidos por investigaciones que centran su mirada en este aspecto.

En el tercer capítulo, “Políticas nacionales y provinciales para la educación secundaria”, se presentan las políticas para la educación secundaria de nuestro país y de la provincia de Santa Fe que son implementadas en las escuelas que conforman el corpus empírico de esta investigación. También se estudian las nociones de “obligatoriedad” e “inclusión” realizando un análisis a partir de los antecedentes sistematizados –en el capítulo dos– y las políticas descriptas.

El cuarto capítulo, “Perspectivas poscríticas para analizar la educación secundaria”, describe y explica las nociones y categorías con las cuales se examinan los datos construidos. Primero presenta cada perspectiva, en “Poscolonialismo como perspectiva teórica en los estudios curriculares”, “Posestructuralismo como perspectiva teórica en los estudios curriculares” y “Posmodernismo como perspectiva teórica en los estudios curriculares”, en cuanto constructos teóricos potentes para estudiar los dispositivos curriculares que tienden a garantizar la obligatoriedad y la inclusión socioeducativa en la educación secundaria. Luego, da cuenta de las categorías que se articulan y que tejen la trama de un eclecticismo poscrítico para analizar las políticas curriculares en este nivel educativo.

En el quinto capítulo, “Una construcción ecléctica para estudiar las micropolíticas curriculares”, se expone la construcción de tal eclecticismo como figura de intelección. Se justifica la decisión de construir la noción de “dispositivos curriculares” como categoría intermedia y se presenta el referente empírico constituido por dos escuelas secundarias estatales de la ciudad de Rosario, como así también los instrumentos para la construcción de los datos y el volumen del campo.

El sexto capítulo, “Dispositivos curriculares como traducción en la micropolítica escolar”, se organiza en dos apartados donde se articulan las nociones teóricas desarrolladas con el referente empírico de la investigación. Así, se da cuenta de la construcción del objeto de estudio y los datos que colaboran en ella a través de dos apartados: “Regularidades discursivas en torno a qué es una escuela inclusiva” y “Diferencias y particularidades: la construcción de dispositivos curriculares situados”.

El séptimo capítulo, “Traducciones micropolíticas en la tensión universal/particular”, da cuenta de la potencia de la noción de “dispositivos curriculares” como categoría intermedia para analizar las micropolíticas escolares. También identifica las nuevas figuras y roles que las traducciones de cada nivel de decisión política macro y meso incorporan para dislocar el formato tradicional de la escuela secundaria. Se presentan una serie de reflexiones en el apartado “Palabras finales” que, lejos de arribar a conclusiones absolutas, invitan a seguir indagando sobre los desafíos que implica pensar, trabajar y habitar escuelas secundarias para todos/as en el presente siglo.

Finalmente, en el epílogo se esbozan nuevos interrogantes y reflexiones incipientes en torno al presente de la educación secundaria, sucumbido por la pandemia mundial provocada por la propagación de covid-19.



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