Otras publicaciones:

12-4388t

DT_Tirole_Navajas_13x20_OK1

Otras publicaciones:

9789877230550-frontcover

9789871867721_frontcover

Los inmigrantes españoles y el asociacionismo local bonaerense en la primera mitad del siglo XX

El caso de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina

Denise Ganza

El presente capítulo pretenderá contribuir al conocimiento de la integración de los inmigrantes españoles en un ámbito local de la Provincia de Buenos Aires: Valentín Alsina. Para ello, analizaremos los vínculos que establecieron a lo largo de la primera mitad del siglo XX con la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina, institución pionera de nuestro espacio de estudio, creada en el año 1901.

El interés por las modalidades de organización adoptadas por la sociedad civil es un punto de contacto ineludible entre las preocupaciones de las distintas disciplinas que conforman el espectro de las ciencias sociales. En el campo de la historia social, esta temática irrumpió por medio de la difusión del concepto de “sociabilidad”, consolidando el interés por la historia de las asociaciones en sus formas más diversas (Agulhon, 2009; Agulhon y otros, 1992).

En la historiografía argentina en particular, fue la coyuntura histórica de la transición democrática la que ofreció un momento propicio para el afianzamiento del interés por el asociacionismo. En el artículo titulado “¿Dónde anida la democracia?”, elaborado por los integrantes del Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana (PEHESA), Ricardo González, Leandro Gutiérrez, Hilda Sábato, Juan Carlos Korol, Luis Alberto Romero y Miriam Trumper, propusieron la hipótesis según la cual un análisis de los avatares sufridos por la democracia argentina desde el punto de vista de los sectores populares demostraría que fue en los denominados “nidos” (organizaciones primarias de la sociedad civil) donde se inició y se refugió la experiencia de la participación popular, inclusive cuando esta se vio interrumpida en el marco de la vida política nacional (PEHESA, 1982: 6).

A partir de ese punto, el asociacionismo ha sido objeto de numerosos análisis historiográficos que señalaron su vital importancia en relación con cuestiones variadas, como la construcción de una esfera pública en la Argentina, la integración de los inmigrantes en la sociedad de acogida, y la configuración del sistema de salud y protección social (González Bernaldo de Quirós, 2013: 160).

Las asociaciones de carácter mutual comenzaron a proliferar en el ámbito rioplatense a mediados del siglo XIX, y fueron las más importantes y las de mayor expansión numérica en las primeras dos décadas del siglo XX. Ofrecer asistencia a los asociados ante las situaciones de enfermedad o muerte, por medio de los recursos obtenidos del cobro de las cuotas sociales, fue su principal objetivo y función (Sábato, 2002: 107). De este modo, tendieron a suplir, por medio de la autogestión, la falta de un sistema de salud en manos del Estado que ofreciera dichos servicios a los sectores de menores recursos (Belmartino, 2005: 32). Entre estas entidades, se distinguieron dos grupos principales: las establecidas por afinidad de origen (nacional o regional) y las integradas por individuos que ejercían el mismo oficio o profesión. Un tercer grupo resultó conformado por las denominadas “sociedades cosmopolitas” (Sábato, 2002: 107).

Con vistas a los objetivos del presente trabajo, es importante señalar que el conocimiento sobre las sociedades cosmopolitas es considerablemente menor que el que poseemos, por ejemplo, sobre las asociaciones de base étnica. Alejandro Fernández (2001: 160) advirtió sobre esta cuestión, señalando que el estudio de las entidades cosmopolitas y la realización de análisis comparativos podrían permitir una mejor comprensión de las organizaciones basadas en la afinidad de origen.

A la hora de definir las particularidades de las sociedades cosmopolitas, contamos con escasas certezas. Sabemos que estas entidades tendieron a adquirir importancia en los albores del siglo XX, momento en el que las asociaciones gremiales ganaban en especificidad y se alejaban de la provisión de servicios mutuales (Sábato, 2002: 147-148). Las instituciones cosmopolitas se propusieron un reclutamiento en términos más amplios, que las condujo a reunir a sujetos de diversos orígenes nacionales y profesionales. Sin embargo, distintos autores coincidieron en indicar que podría haber existido un peso considerable de los obreros en su interior, al mismo tiempo que una posible vinculación con sectores políticos de identidad socialista (Belmartino, 2005: 32-33; Devoto, 1985: 145; Fernández, 2001: 160). Este aspecto resulta de suma importancia en la medida en que podría tratarse de una especificidad de las sociedades cosmopolitas, un rasgo diferenciador respecto del conjunto de las asociaciones mutuales, y particularmente de las basadas en la afinidad de origen, cuya masa societaria fue calificada por diversos autores como heterogénea desde el punto de vista socioprofesional (Devoto, 1985: 145; Fernández, 2001: 146-147; Gandolfo, 1992: 312; Otero, 2010: 134; Prislei, 1987: 38; Sábato, 2002: 107, 147-148).

Por último, es pertinente recordar algunos otros aspectos: por un lado, cabe señalar que el término “cosmopolita” fue incluido ocasionalmente en los nombres de sociedades gremiales y de resistencia, así como en la denominación de entidades empresariales (Sábato, 2002: 134-137, 153); por el otro, y en estrecha relación con nuestro objeto de estudio, hay que destacar que no se conoce cuál es la proporción de inmigrantes que pudieron elegir participar de una entidad de tipo cosmopolita (González Bernaldo de Quirós, 2013: 164), razón por la cual se torna necesaria la realización de estudios de caso.

En virtud de lo que señalamos hasta aquí, nuestro trabajo se propondrá ofrecer, por una parte, una síntesis acerca de los vínculos entre el desarrollo local y las características de la institución que nos ocupa, dando visibilidad a un caso de estudio contextualizado en un espacio escasamente transitado por la historiografía, el de las localidades del Gran Buenos Aires. Por otra parte, desarrollaremos un análisis de los lazos establecidos por los inmigrantes españoles de la localidad con la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina. En primer lugar, procuraremos observar el peso numérico y las características sociodemográficas y socioprofesionales de los asociados de dicho origen. Por otra parte, evidenciaremos la existencia de estrechas relaciones entre el emprendimiento mutual y las actividades económicas de los españoles de la localidad. Finalmente, nos ocuparemos de estudiar las relaciones establecidas por la Sociedad Cosmopolita y otros emprendimientos asociativos pertenecientes a la colectividad hispánica de la zona. En definitiva, a través del acceso a una gama variada de fuentes institucionales (como estatutos, fichas de ingreso de socios, libros conmemorativos y publicaciones periódicas), podremos aproximarnos al conocimiento del protagonismo de los españoles en el marco de la institución de nuestro interés y en la vida pública de la localidad en general, tanto por su peso numérico como por la intensidad de su involucramiento en diversas actividades.

Valentín Alsina y la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos

Valentín Alsina es una localidad de la Provincia de Buenos Aires, emplazada en el área ribereña del Riachuelo, dentro de la jurisdicción del partido de Lanús[1]. Se encuentra unida a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el popularmente denominado Puente Alsina, a través del cual se comunica con el barrio porteño de Nueva Pompeya. No obstante, hasta la concreción de la autonomía de Lanús en 1944, Valentín Alsina integró el partido de Avellaneda, previamente denominado Barracas al Sud.

Sobre su evolución histórica, De Paula, Gutiérrez y Viñuales (1974) destacaron que Valentín Alsina tuvo un desarrollo independiente y similar al de la cabecera del partido de Barracas al Sud, lo cual distinguió a esta localidad de otras del mismo distrito, también surgidas al calor de los loteos de las décadas de 1870 y 1880 en el área del actual partido de Lanús. Señalaron:

[…] su evolución urbana posterior presenta analogías con la de Barracas al Sud; ésta debe su desarrollo al Puente de Gálvez (Puente Pueyrredón) a la avenida Mitre y a los saladeros, aquélla lo debe al Puente Alsina (Puente Uriburu) a la avenida Remedios de Escalada y a los saladeros y posteriores fuentes de trabajo (p. 132).
Figura 1: Plano del pueblo Valentín Alsina (1875)

DSCN8252(editada)-1

Fuente: “Plano del pueblo Valentín Alsina”, 1875.

El llamado Puente Alsina era el único que unía el partido de Lanús con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires[2]. Un puente de madera fue erigido en 1859 y bautizado Valentín Alsina en honor al reciente gobernador de la Provincia de Buenos Aires, quien se encontraba presente en el evento de inauguración (Álvarez, 1993; Ochoa, 1938, 7-10). Haciendo extensivo el nombre del puente, el “Pueblo Alsina” fue creado oficialmente en el año 1875 a partir de un área de 101 manzanas, como parte de una secuencia de loteos que se efectuó durante esa década en territorios de la provincia (De Paula et al., 1974: 123-125, 138-149). El propietario de estos terrenos era Daniel Solier, quien en 1874 solicitó la aprobación de las autoridades bonaerenses para subdividir su propiedad en lotes, al tiempo que sugería la posibilidad de constituir una municipalidad independiente[3]. El decreto n.° 2864 del Gobierno provincial, expedido por el gobernador Carlos Casares el 6 de septiembre, autorizó la realización de la traza del pueblo (De Paula et al., 1974: 132-133; Fernández Larrain, 1986: 142-143). Este se ubicaría en la zona delimitada por el Camino Real al Puente Alsina (avenida Remedios de Escalada), el camino al saladero de Anderson (calles Coronel Luna y República Argentina) y el camino de Barracas (avenida Rivadavia).

Figura 2: Avisos de los remates de terrenos en Valentín Alsina (1875)

Avisos1875

Fuente: La Nación, 10 de noviembre de 1875: 2; La Prensa, 11 de diciembre de 1875: 2.

Una serie de más de media docena de remates se llevó a cabo en Valentín Alsina entre octubre y diciembre de 1875 (La Nación, 10 de noviembre de 1875: 2; La Nación, 11 de noviembre de 1875: 2; La Prensa, 22 de octubre de 1875: 2; La Prensa, 29 de octubre de 1875: 2; La Prensa, 30 de octubre de 1875: 2; La Prensa, 31 de octubre de 1875: 2; La Prensa, 5 de noviembre de 1875: 2; La Prensa, 28 de noviembre de 1875: 2; La Prensa, 2 de diciembre de 1875: 2; La Prensa, 16 de diciembre de 1875; La Prensa, 24 de diciembre de 1875: 2; 28 de diciembre de 1875: 2). Los avisos en la prensa nacional recurrían a la promoción de las bondades del flamante pueblo, tales como su cercanía respecto del Riachuelo y del centro de la Ciudad de Buenos Aires, o las facilidades de pago ofrecidas, al tiempo que se invitaba a las grandes fiestas que coincidirían con la ejecución de los remates.

Las ventajas de accesibilidad de Valentín Alsina, asunto de importancia central para el desarrollo de las comunidades suburbanas (Scobie, 1977), fueron ampliándose progresivamente, en la medida en que se multiplicaron los servicios tranviarios y se inauguró el trayecto del Ferrocarril Midland (actual línea Metropolitana del Ferrocarril General Belgrano) desde Puente Alsina hasta Carhué, entre 1908 y 1909 (Fernández Larrain, s./f.: 3; Ippoliti, 1983: 61-64; Pesado Palmieri, 1987: 25-52).

En lo que refiere a las fuentes de trabajo disponibles, la zona se vio afectada por la interrupción de la actividad de los saladeros en 1871 (Cutolo, 1998: 93), pero más tarde abrirían sus puertas dos emprendimientos industriales de vital relevancia para la localidad. En 1883 fue el turno de la fábrica de ponchos, mantas y frazadas Campomar Hnos., la cual se convertiría en fuente de empleo por excelencia de numerosos vecinos de la zona. Fundada por iniciativa del español Juan Campomar, pasó a formar parte de un conjunto de establecimientos de la firma Campomar & Soulas, que comprendía también la fábrica de paños y casimires emplazada en el barrio porteño de Belgrano, y la hilandería de lanas peinadas ubicada en Avellaneda (Álbum Argentino, 1910: 55). Campomar fue la primera de otras industrias textiles que se radicaron en Valentín Alsina. Durante el período de entreguerras, cuatro de las más de veinte empresas más representativas del ramo en la Argentina se situaban allí. Además de Campomar, la nómina incluía el emprendimiento de Félix Giardino, el de Giacomone y Ricardo, y Algodonera Flandria –que se trasladó a Jáuregui, en las inmediaciones de Luján, hacia 1927– (Ceva, 2010: 55-56, 89).

El otro hito en el desarrollo industrial de la localidad fue la apertura del Frigorífico Argentino en el año 1905 (Álvarez, 2018). Una compañía liderada por importantes propietarios rurales y presidida por el encumbrado industrial Antonio Devoto lo emplazó en los terrenos donde anteriormente funcionaba el saladero de Anderson (Álbum Argentino, 1910: 171; Barbero, 2009). Algún tiempo después, la propiedad del frigorífico mudaría de manos, tras lo cual pasó a ser popularmente conocido como Frigorífico Wilson.

Tras la creación oficial del pueblo, y al compás del aumento del nivel de industrialización de la zona, comenzarían a acontecer otros avances de diverso tipo: demográficos, urbanísticos e institucionales. En relación con lo primero, cabe destacar que existen serias dificultades para conocer la evolución poblacional de Valentín Alsina, ya que tanto las estadísticas nacionales como las provinciales suelen carecer de datos acerca de los parámetros demográficos para la escala estrictamente local. Algunas referencias indirectas indican que hacia fines del siglo XIX esta área era la única que, a diferencia del resto del territorio del actual partido de Lanús, no era eminentemente rural (Scaltritti, s./f.: 2). En 1908, Valentín Alsina habría contado con unos 5 000 habitantes y una edificación modesta, de alrededor de un centenar de viviendas precarias (De Paula et al., 1974: 133). No obstante, solamente dos años después, la localidad era señalada como el tercer centro poblado del partido de Avellaneda por su desarrollo e importancia (Álbum Argentino, 1910: 122). Según los datos calculados por la Dirección General de Estadística de la Provincia de Buenos Aires (1926: 51), en 1924 la población alcanzaba una cantidad similar a la del año 1908, con unos 5 313 habitantes. Sin embargo, la cifra resulta más abultada y se acerca a las 7 000 personas, si sumamos los datos correspondientes a Puente Alsina (290) y Parada Diamante (1 025), núcleos linderos generalmente asociados a la localidad de nuestro interés. Inclusive, en el marco de los debates por la autonomía de Lanús ocasionados en los albores de la década de 1920, un artículo del diario avellanedense La Libertad le atribuía una población más numerosa, de aproximadamente 12 000 personas (“Valentín Alsina”, 5 de agosto de 1919: 5). Ya en 1944, un artículo publicado en la revista social de la entidad que nos ocupará en las próximas páginas indicaba que la localidad de Valentín Alsina se encontraba habitada por unos 60 000 individuos (Brey, 1944: 15).

Con vistas a nuestro objeto de estudio, es preciso subrayar que, recién comenzado el siglo XX, haría su aparición en escena la primera institución de relevancia de la comunidad: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, punto de inicio de una rica vida asociativa, animada por nativos e inmigrantes, que se extiende hasta la actualidad. La mencionada entidad fue creada el 11 de marzo de 1901, por iniciativa de un grupo de vecinos que se reunía en un café de Valentín Alsina, cuando allí “no existía nada más que una escuela elemental y dos o tres comercios de almacén y bebida” (“11 de marzo de 1901”, 1964). Por aquellos años, el normal desenvolvimiento de la vida en la localidad se veía continuamente alterado por los problemas derivados de las inclemencias climáticas y la falta de pavimentos, al mismo tiempo que los vecinos percibían un cierto aislamiento de otros centros urbanos (“Las bodas de oro”, 10 de marzo de 1951).

El día de la fundación de la Sociedad Cosmopolita, se reunieron más de veinte personas, y se constituyeron en socios fundadores de la entidad. Varios de estos hombres, además, pasaron a conformar la primera comisión directiva de la institución y contaron para su emprendimiento con el apoyo de una comisión honoraria que prestó colaboración económica.

Según sus estatutos, la asociación se propuso como objetivo principal el socorro mutuo y el fomento de la confraternidad entre los asociados, excluyendo cualquier tipo de identificación política o religiosa. No obstante, esto no le impidió participar activamente en diversas esferas de la vida local, tales como las exigencias de mejoramiento de las condiciones de habitabilidad, la organización de actividades recreativas o la pronunciación respecto de temas de interés para la comunidad.

Entre los beneficios ofrecidos a los socios, se establecía la asistencia por enfermedad, tanto en lo que respecta a la atención médica, como a la provisión de medicamentos, con excepción de las enfermedades atribuidas a “causas voluntarias” (como por ejemplo las enfermedades venéreas y las derivadas del abuso del alcohol) o contraídas en el contexto de “epidemias o calamidades públicas”. También se preveía la asistencia frente a la internación y el entierro. En lo que respecta a las mujeres, en el año 1943 se indicaba que, si bien percibirían un monto de dinero en caso de parto natural, no podrían ser asistidas por cuenta de la entidad en los partos, interrupciones del embarazo o enfermedades resultantes del puerperio. Los hijos menores de doce años de los asociados tenían derecho a la asistencia médica en consultorio, aunque no así a los medicamentos (“Estatuto y reglamento”, 1943: 3, 8-11).

Según el estatuto de 1943, los socios de la entidad se dividían en cuatro categorías: honorarios, protectores, fundadores y activos. En el primer caso, se establecía la necesidad de ser postulado y aclamado en el contexto de una Asamblea General Ordinaria, con motivo de haber prestado servicios relevantes a la entidad. Por su parte, los socios protectores eran designados de entre quienes colaboraban materialmente con el fomento de la asociación. En ambos casos se trataba de un nombramiento honorífico que no implicaba el acceso a los beneficios de la mutualidad y les otorgaba voz pero no voto en las asambleas. La tercera clase de socios se reducía a quienes hubieran estado presentes en la reunión que dio origen a la Sociedad Cosmopolita. Mientras tanto, los socios activos debían cumplir una serie de requisitos para acceder a los servicios acordados por la institución. Entre ellos, su edad debía situarse entre los 12 y los 50 años, debían gozar de buena salud, y ser presentados por dos socios de la entidad. Vivir por fuera del radio establecido (cuarenta cuadras de la sede social) implicaba la exclusión del servicio de médico a domicilio y la obligación de acercarse a la institución para abonar la cuota social (“Estatuto y reglamento”, 1943: 5-8).

A lo largo de su evolución hasta nuestros días, la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina debió hacer frente a múltiples desafíos. El primero de ellos, la consecución de un edificio social. En 1906 se concretó la construcción del primer inmueble ubicado en la calle Portela 2989 (actual Pallares). Pocos años después, en 1910, la entidad se vería afectada por un incendio en la sala de teatro que poseía y atravesó tiempos de crisis económica. Ya más tarde, en 1935, se efectuaría la inauguración del edificio social definitivo, sito en Valentín Alsina 2032/2038 (actual calle Pres. Tte. Gral. Juan Domingo Perón). Allí, la asociación nuevamente contaría con una sala teatral, denominada Carlos Gardel, también en pleno funcionamiento hasta la actualidad. Sería en esta sede donde se ubicarían los consultorios sociales, en los que progresivamente atendieron médicos de variadas especialidades (Cosmopolita, 1938: 1; “Las bodas de oro”, 10 de marzo de 1951).

Además de los servicios mutuales anteriormente descriptos, los fundadores de la entidad se propusieron algunos objetivos secundarios, tales como la edición de una publicación mensual, el funcionamiento de una biblioteca social y una banda musical (“Estatuto y reglamento”, 1943: 24-25). Lo primero fue logrado en marzo del año 1929, cuando se concretó la salida del primer número de la revista social Cosmopolita (“Una institución mutualista”, 14 de marzo de 1951: 3). Por su parte, la biblioteca fue inaugurada en los primeros meses del año 1931. Esta funcionaba de lunes a viernes en horario vespertino, de 19:30 a 21:00 horas, y contaba con la colaboración de diversos socios, tanto en lo que refiere a la donación de libros, como a las tareas de organización y ejercicio del rol de bibliotecarios (“Memoria”, 1931: 7). Por último, aclararemos que no contamos con información que permita aseverar que la banda musical instituida en el estatuto fuera finalmente organizada.

En lo que refiere a la evolución de la masa societaria de la Sociedad Cosmopolita, sabemos que hacia 1926 contaba con poco más de 400 socios (República Argentina, s./f. a: 30). Los socios activos eran 404 y lo socios protectores, apenas 7. Todos eran varones, razón por la cual es dable pensar que la posibilidad de que se asociaran hombres y mujeres sin distinciones fue establecida más tardíamente e incorporada al estatuto con el que contamos para estas reflexiones. Los últimos años de la década de 1920 parecen haber sido de gran crecimiento para la asociación, puesto que en 1931 la publicación oficial de la entidad daba cuenta de un número de 750 asociados (“Memoria”, 1931: 6). Es posible observar un aumento considerable de esta cifra más de una década después, en 1944, cuando alcanzó el monto de mil socios (“Memoria”, 1944: 5). En este aspecto, es preciso destacar que en la revista Cosmopolita correspondiente a dicha fecha es la primera vez que se constata la presencia de mujeres como socias de la entidad. Se trataba de 176 socias frente a 734 varones asociados. Posteriormente, el monto total de socios se mantuvo bastante estable. El único dato relevante es el descenso registrado hacia 1964, cuando el número era de 845 socios (“Movimiento de socios”, 1964). Esta cifra resulta de interés, sobre todo si tenemos en cuenta que la asociación mantuvo su vida independiente hasta 1962, cuando se llevó a cabo la fusión con la Sociedad Italiana Unione e Fratellanza, lo que dio origen así a la Sociedad Cosmopolita e Italiana de Socorros Mutuos de Valentín Alsina, forma que permanece hasta la actualidad (“Asamblea General constitutiva”, 1964).

Los españoles en el asociacionismo local: breve descripción de su perfil sociodemográfico

Anteriormente nos referimos a las dificultades existentes para acceder a una caracterización de los rasgos de la población de Valentín Alsina en general. En este punto cabe señalar que, por las mismas razones, nos enfrentamos a serias limitaciones a la hora de describir en términos sociodemográficos al conjunto de españoles que se radicaron en la localidad. Sin embargo, a los fines de contextualizar la exposición sobre su participación en el asociacionismo local, consideramos que es preciso recordar sucintamente algunos de los rasgos propios del colectivo español en el aglomerado urbano Avellaneda-Lanús[4], según los datos ofrecidos por las fuentes censales.

En primer lugar, es importante señalar que la zona mencionada fue de amplia concentración de inmigrantes, lo cual puede observarse en el hecho de que el porcentaje de extranjeros residente en los partidos de Avellaneda y Lanús fue siempre mayor a los registrados en los niveles nacional y provincial. Este superó el 45 % en 1895 y 1914, y se colocó por sobre el 23 % en 1947 y 1960 (República Argentina, 1898: 63, 65; República Argentina, 1916a: 202; República Argentina, 1916b: 5; República Argentina, s./f. b: 4, 8; República Argentina, s./f. c: 12, 39; República Argentina, s./f. d: 90-93). Este proceso se encontró asociado a la opción de los inmigrantes por el establecimiento en zonas periféricas, lugares que garantizaban menores costos residenciales. Esta situación se expresó fundamentalmente durante el período de entreguerras, cuando la movilidad laboral de los inmigrantes en los ámbitos comercial e industrial coincidió con una movilidad espacial caracterizada por los desplazamientos hacia nuevos barrios, en la misma Ciudad de Buenos Aires o fuera de sus límites. En definitiva, se produjeron un crecimiento de la conurbación (que siguió los ejes sur y oeste, a lo largo de las líneas férreas del Roca y del Sarmiento, predominantemente) y un incremento de la inserción urbana de los inmigrantes (Devoto, 2003: 295, 365-366, 371, 409, 421-422).

En lo que respecta concretamente a los inmigrantes de origen español, la comparación entre los datos ofrecidos por los censos nacionales de población de 1895 y 1914 pone de manifiesto su lugar destacado en el aglomerado urbano Avellaneda-Lanús. Si bien la preponderancia de los italianos, tras los cuales se ubicaban los españoles y los franceses en ese orden, se mantuvo en 1895, en 1914 ya es posible detectar un importante crecimiento de la colectividad española (21,8 %), que superaba a la italiana (16,5 %) en su proporción respecto a la población total (República Argentina, 1898: 85; República Argentina, 1916b: 153-154).

La situación anterior se confirma con la importancia adquirida, entre 1895 y 1914, por el grupo español en el ámbito de la propiedad de bienes raíces. Es interesante observar que los italianos y los españoles lideraron el número de propietarios en el ámbito municipal tanto en 1895 como en 1914. No obstante, es sugerente que, mientras en la primera ocasión los italianos duplicaban el número de propietarios españoles (534 y 238 por mil respectivamente), en 1914 se habían ubicado en una situación de virtual paridad (6 635 y 6 198 respectivamente) (República Argentina, 1898: 111; República Argentina, 1916c: 7).

Por otra parte, como veremos luego, los españoles tenían una importante participación en la vida asociativa de los ámbitos municipal y local.

Para la descripción del perfil de los asociados de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina, contamos con las fichas confeccionadas al momento del ingreso de estos, entre los años 1902 y 1960 (“Fichas de ingreso”, 1902-1960). No se trata de una serie continua. Por el contrario, es de suponer que pertenecen a aquellos socios con mayor permanencia, cuyas fichas se conservaron aun después de la fusión de la institución de nuestro interés con la Sociedad Italiana Unione e Fratellanza.

El total de socios cuyas fichas se conservan es de 210, 122 varones (58,1 %) y 88 mujeres (41,9 %). Su análisis muestra que el ingreso de mujeres a la entidad se podría haber iniciado alrededor de 1930 y, aunque nunca superó al de varones, rápidamente registró una cierta paridad.

En cuanto a la nacionalidad de los socios, las fichas conservadas corresponden a una amplia mayoría de argentinos (163 socios sobre los 208 de los que poseemos datos, 78,4 %). Sin embargo, podemos observar una considerable variedad de orígenes entre los socios extranjeros. Los hay árabes, griegos, italianos, norteamericanos, polacos, uruguayos y, por supuesto, españoles. Para estas reflexiones hemos considerado también como extranjeros a dos socios naturalizados; en uno de los dos casos, sabemos que se trató de un individuo de origen español. A pesar de haberse conservado apenas algo más de veinte fichas de asociados provenientes de España (17 varones y 5 mujeres), estos constituyen el grupo extranjero más abultado. Alcanzan el 10,5 % del total de socios y el 48,9 % de los socios extranjeros. Este grupo es seguido por el de origen italiano, que reúne la misma cantidad de mujeres, pero apenas poco más de la mitad de varones (9 socios).

Es de destacar que los socios más antiguos con cuyos datos contamos son españoles. Las fichas de ingreso conservadas correspondientes al período 1902-1910 son todas de asociados de dicha procedencia, lo que hace suponer cierto protagonismo de los oriundos de la península en los orígenes de la institución, así como una importante estabilidad en ella a lo largo de los años. En relación con ello, también es importante destacar que casi una tercera parte (5 socios) de los socios españoles varones cuyas fichas se conservan ejerció cargos en la institución. A modo comparativo, podemos señalar que solo uno de los socios italianos considerados ocupó un puesto en la comisión directiva, al mismo tiempo que los españoles igualaron en términos absolutos a los socios argentinos que así lo hicieron, también cinco en total.

A continuación, presentaremos algunas reflexiones breves sobre el perfil de los socios españoles cuyas fichas se conservan. Dada la escasez de estas, procuraremos siempre establecer comparaciones con otros grupos. Tendremos en cuenta aspectos sociodemográficos, ocupacionales, residenciales y de uso de los servicios ofrecidos por la entidad.

En primer lugar, la mayoría de los españoles considerados se incorporó a la sociedad contando con una edad comprendida entre los 30 y los 44 años (13 casos), seguidos por aquellos que contaban entre 15 y 29 (8 casos), lo cual resulta coherente con el fuerte predominio de los varones en edades activas que conformaron los flujos migratorios hasta bien avanzado el siglo XX (Massé, 2001). Este comportamiento se repite en el resto de los grupos extranjeros y contrasta con el de los socios argentinos, la mayoría de los cuales ingresaron a la sociedad entre los 15 y los 29 años (92 casos), al mismo tiempo que una importante cantidad lo hizo en la etapa anterior, fundamentalmente a partir de los 12 años (38 casos).

La conducta de los españoles y los argentinos también resulta contrastante en lo que respecta al estado civil de los asociados considerados. Mientras que entre los primeros los casados eran una muy acentuada mayoría (apenas contamos con los datos de una mujer y un varón solteros), entre los argentinos los solteros eran el grupo mayoritario (55,3 %; 94 casos).

En lo que refiere al perfil socioprofesional, es preciso señalar que el análisis de las ocupaciones de un conjunto de individuos siempre supone algunas dificultades. Fundamentalmente, las derivadas de intentar adaptar una realidad variada a una serie de categorías ocupacionales preestablecidas (De Cristóforis, 2010: 1172-1173). En este caso, adoptaremos la clasificación propuesta por Barbero y Cacopardo (1991: 309) para el análisis de la última oleada inmigratoria europea de la segunda posguerra. Esta codificación, basada en la Clasificación Ocupacional para el Censo de América de 1960 (COTA-1960), nos ha resultado acorde a la información con la que contamos para este estudio y ha requerido mínimas modificaciones[5].

Tabla 1: Perfil ocupacional de los asociados españoles
Sector Varones Mujeres
N.° % N.° %
Empleados de oficina y afines 0 0 1 20
Vendedores y afines 1 5,9 0 0
Artesanos y operarios 8 47, 1 0 0
Obreros y jornaleros 6 35,3 0 0
Labores 0 0 3 60
Sin datos 2 11,8 1 20

Totales

17 100* 5 100

*La suma no es igual a 100 por efecto del redondeo.
Cabe señalar que uno de los socios sobre los que se carece de datos, figura como “textil”, haciéndose imposible determinar a qué categoría pertenece.
Fuente: elaboración propia a partir de los datos contenidos en “Fichas de ingreso”, 1902-1960.

La tabla 1 evidencia un predominio de las categorías correspondientes a artesanos y operarios, y obreros y jornaleros entre los socios españoles varones, las cuales sumaban más del 80 % (14 casos). Entre las mujeres solo una de las cinco se desempeñaba fuera del ámbito del hogar, como empleada. Es interesante observar que, si comparamos con el caso de los socios italianos, la situación se reproduce de una manera muy similar entre los varones, pero no así entre las socias mujeres. Mientras que los primeros conservan la concentración en las categorías antes mencionadas (88,9 %; 8 casos), entre las socias italianas solamente una ejercía tareas en el ámbito doméstico. Por el contrario, entre las cuatro restantes, tres se ocupaban como obreras especializadas en el ámbito de la industria textil y una como jornalera. En este punto, cabe señalar que los empleos asociados a la industria textil fueron muy frecuentes en el conjunto de los asociados considerados, dadas las características de Valentín Alsina en relación con esta actividad. No obstante, también es preciso subrayar que el perfil ocupacional de los socios argentinos de la entidad era más variado, destacándose la presencia de profesionales, estudiantes y empleados en proporciones más considerables.

Con respecto a las pautas residenciales de los socios españoles de la Sociedad Cosmopolita, comentaremos brevemente que aproximadamente la mitad de los domicilios consignados (14 en total, teniendo en cuenta también aquellos casos en los que las fichas registran mudanzas) se ubicaban en la propia localidad de Valentín Alsina, a no más de doce cuadras de las sedes de la entidad en cuestión. Mientras tanto, los restantes se distribuían entre las localidades vecinas de Villa Diamante, Villa Caraza y Lanús Oeste (13 casos en total).

Un último dato interesante que ofrecen las fichas refiere al uso que los asociados de distintos orígenes hicieron de los servicios ofrecidos por la entidad mutual. Esta información refleja una amplia utilización de estos beneficios en todas las nacionalidades, incluida la española: solamente dos socios varones peninsulares prescindieron de la atención médica y otras ayudas ofrecidas por la institución.

Antes de finalizar este apartado, nos parece muy relevante resaltar que, más allá de los asociados, la Sociedad Cosmopolita mantenía vínculos sólidos con otras personas de origen español. En el contexto del importante perfil industrial de la zona y de los lazos que mantuvo con importantes industrias, nos interesa destacar los establecidos con la empresa Campomar, pionera de la industria nacional.

Las fuentes de las que disponemos nos permiten subrayar algunos momentos específicos de esta larga relación entre la empresa y la entidad mutual. Por ejemplo, ya hemos mencionado que, en el contexto de la fundación de la Sociedad Cosmopolita, se contó con el apoyo de una comisión honoraria que prestó colaboración económica. En ella, se destacaba la presencia de Melchor Campomar, miembro de la familia vinculada a la industria textil (“11 de marzo de 1901”, 1964). Además, cabe recordar que María Scasso, la esposa de Juan Campomar –iniciador de la actividad de la empresa en la zona–, colaboró ampliamente con la Sociedad Cosmopolita, al punto de convertirse en la madrina de la institución y participar del acto de colocación de la piedra fundamental del primitivo edificio social a principios del siglo XX (Cumini, 1947: 25). Sobre aquellos años, un antiguo socio de la institución también recordaba la profunda imbricación entre la vida cotidiana de la localidad, la fábrica Campomar y la entidad mutual. A propósito de ello, sostuvo que “en aquellos años cuando la Sociedad realizaba festivales duraban una semana, el pueblo estaba de fiesta, que ni la fábrica Campomar trabajaba” (“Una vida”, 1939: 19). Más tarde, este vínculo quedó ilustrado por la invitación especial remitida por la institución a Miguel Campomar, encargado de la fábrica local, con motivo de contarse entre los “simpatizantes de la obra” de la Sociedad Cosmopolita, al banquete organizado para el festejo de las bodas de oro de la institución mutual. No obstante, el señor Campomar se excusó por su ausencia a través de un telegrama (“Libro Conmemorativo Bodas de Oro”, 1951).

Finalmente, son de destacar las contribuciones económicas que Campomar realizó a la Sociedad Cosmopolita, siempre altamente valoradas en el marco de las continuas dificultades para hacer frente a los gastos ocasionados por la labor mutual. La realización por parte de la institución de colectas anuales entre sus socios honorarios, protectores y simpatizantes redundó en una continua participación de la empresa Campomar y de distintos miembros de la familia a título personal –tal es el caso de María S. de Campomar, Miguel y Eduardo–, los cuales, además, se ubicaron siempre entre quienes realizaron contribuciones más abultadas (“Colecta anual”, 1933: 3; “Colecta anual”, 1938: 27; “Colecta anual”, 1939: 32; “Colecta anual”, 1944: 34; “Colecta anual”, 1946: 31; “Colecta anual 1944”, 1945: 37). Asimismo, participaron del plan de construcción del nuevo edificio social a través de la compra de bonos, cuyos intereses donaron a la entidad en algunas ocasiones (“Importe de intereses”, 1944: 37; “Importes de intereses”, 1938: 31; “Importes pagados”, 1938: 7).

Mutualismo y nacionalidad: las relaciones intersocietarias y el desafío de la integración

Es preciso tomar en consideración que la existencia de una entidad de las características de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina no supone un hecho aislado. Por el contrario, el censo nacional de 1914 puso en evidencia la gran extensión del fenómeno asociativo en la Argentina (República Argentina, 1917: 240-309). A través de los datos ofrecidos por la citada fuente, podemos conocer que había en todo el país un total de 1 202 asociaciones mutuales. El 46 % (553) de ellas estaban asentadas en la Provincia de Buenos Aires, cifra con la cual superaba ampliamente al resto de los distritos. Como ha señalado Pilar González Bernaldo (2013), a fines de 1913 “dos de cada tres mutuales se encuentran en la ciudad y provincia de Buenos Aires. Si agregamos la zona sur de la vecina provincia de Santa Fe […] cuatro de cada cinco SSM [sociedades de socorros mutuos] funcionan en esta región del litoral atlántico” (González Bernaldo, 2013: 162).

Las entidades bonaerenses se distribuían según la nacionalidad de sus asociados, tal como indica el gráfico 1. Allí es posible observar que las asociaciones de base étnica superaban con creces a la denominadas “cosmopolitas” (3 %; 46 entidades). Las mayoritarias eran las asociaciones italianas (38 %; 208 entidades), seguidas por las españolas (24 %; 135 entidades). Como es lógico, esta situación se reproducía en la consideración de la cantidad de socios y la magnitud del capital social.

Gráfico 1: Clasificación de las Sociedades de Socorros Mutuos de la provincia de Buenos Aires (1914)

Fuente: elaboración propia a partir de los datos contenidos en República Argentina, 1917: 298.

En el partido de Avellaneda había catorce asociaciones de socorros mutuos, fundadas entre 1887 y el momento de realización del censo. De ellas, nueve eran instituciones de base étnica, italianas o españolas. Estas últimas eran un total de cinco. Finalmente, tres de las entidades –una italiana, una española y una cosmopolita– se ubicaban en la localidad de nuestro interés: Valentín Alsina.

Por su parte, el censo de mutualidades de 1926 muestra la existencia de 1 009 mutualidades en todo el país, número menor al observado en la década anterior (República Argentina, s./f. a: VII). Es dable pensar que esta situación se deba a cambios en la modalidad de relevamiento, fundamentalmente si tomamos en consideración que en el censo de 1914 fueron contabilizadas como instituciones de este tipo entidades que, como se indicaba en la tabla provista, no distribuían ningún tipo de socorro.

Gráfico 2: Clasificación de las Sociedades de Socorros Mutuos de la provincia de Buenos Aires (1926)

Fuente: elaboración propia a partir de los datos contenidos en República Argentina, s./f. a: 4-10.

Del total de las entidades, 499 se ubicaban en la Provincia de Buenos Aires, cifra muy superior a las registradas en Santa Fe (158), Córdoba (84) y la Capital Federal (77) (República Argentina, s./f. a: VII). Como ilustra el gráfico 2, las mutualidades bonaerenses conservaban una distribución semejante en cuanto a la nacionalidad. Aun cuando las entidades cosmopolitas eran ahora el 14 % (71 entidades), continuaban presentando un carácter minoritario frente a las asociaciones extranjeras, entre las cuales las italianas representaban el 34 % (171 entidades) del total de las mutuales, las españolas alcanzaban el 28 % (139 entidades) y las francesas, el 11 % (53 instituciones). Por último, las sociedades argentinas registradas alcanzaban el número de 19 (4 %) (República Argentina, s./f. a: 4-10). No obstante, cabe señalar que esta drástica disminución y el aumento de la categoría “Otras” están relacionados con el hecho de que en este censo fueron consideradas separadamente instituciones tales como las gremiales y ferroviarias.

En el ámbito del partido de Avellaneda, se contaban ahora nueve mutualidades. Si bien es posible que algunas entidades hubieran desaparecido, o inclusive cambiado de denominación, también se evidencian las modificaciones en los criterios establecidos por el censo. Es posible notarlo en la ausencia de instituciones no estrictamente mutuales, que sí fueron consideradas en el relevamiento anterior. Tal es el caso de la entidad Bomberos Voluntarios y de Primeros Auxilios, o el Centro Comercial e Industrial (República Argentina, s./f. a: 30-45). Las nueve asociaciones registradas se distribuían según la nacionalidad del siguiente modo: tres eran italianas, dos españolas, dos israelitas y dos cosmopolitas. De ellas, tres se ubicaban en Valentín Alsina, las mismas registradas por el censo de 1914.

Más específicamente, el desarrollo de la Sociedad Cosmopolita puede inscribirse en el contexto de la expansión de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, con el consecuente surgimiento de asociaciones de tipo barrial o local (Prislei, 1987; Recalde, 2016).

En su análisis de la Asociación Española de Socorros Mutuos de San José de Flores, fundada en 1896, Alejandro Fernández (1992) puso en evidencia que la provisión de servicios de salud por parte de las entidades mutuales resultaba fundamental para aquellos barrios donde las condiciones de vida eran precarias. Si bien el autor focalizó su análisis en un barrio de la Capital Federal, su descripción tiene puntos de contacto notables con el contexto que aquí nos ocupa:

En primer lugar, no existe en Flores hospital alguno […] En segundo lugar, la falta de desagües, el deficiente drenaje de las calles y la abundancia de pantanos […] El tercer aspecto del problema lo constituían las epidemias (viruela, difteria, cólera, fiebre amarilla) […] Finalmente, a las malas condiciones higiénicas se unían las materias en descomposición de algunas industrias (como las curtiembres y faenas de reses) (Fernández, 1992: 158-159)[6].

La extensión de la provisión de aquellos servicios sanitarios hizo que la necesidad de expandir el número de asociados y las dificultades económicas de la asociación fueran temas recurrentes a lo largo de la evolución de la Sociedad Cosmopolita, lo cual la colocó en una situación semejante a la del conjunto de las asociaciones mutuales (Belmartino, 2005: 35, 72-77). Distintas circunstancias así lo demuestran. Por un lado, el monto de las cuotas fue aumentando progresivamente. En septiembre de 1944, esta acción fue justificada por la comisión directiva arguyendo el considerable incremento de los precios de los medicamentos, los importantes beneficios reportados por la institución a sus asociados y las pérdidas ocasionadas por la atención sanitaria (“Aumento”, 1945: 3-5).

Además, se realizaron campañas para aumentar el número de asociados, que incluyeron el otorgamiento de una medalla de oro al socio que presentara un mayor número de nuevos integrantes potenciales (“Contribuya”, 1931: 10), y fue frecuente la exposición de información acerca de los gastos producidos por la actividad mutual, en ocasiones atribuyéndolos al mal uso realizado por los asociados (Majo, 1939: 43). A principios de la década de 1950, se llegó a suprimir uno de los servicios, el de aplicación de inyectables a domicilio, ante la imposibilidad de conceder un aumento de salario a los enfermeros encargados de ello (“Memoria”, s./f.).

Entre las alternativas para hacer frente a estas circunstancias, podemos mencionar la promoción de las actividades de proyección cinematográfica en la sala Carlos Gardel o la realización de rifas (“Memoria”, 1939: 5) y colectas anuales, a las que ya nos hemos referido. En el caso del cine, los beneficios obtenidos serían destinados a pagar las deudas generadas por la construcción del salón social (“Cine”, 1938: 15).

Sin embargo, en las próximas páginas nos ocuparemos de reflexionar acerca de una alternativa particular que comenzó a perfilarse hacia 1933: la de la fusión con el resto de las entidades mutuales de Valentín Alsina. Nos ocuparemos particularmente de esta cuestión dado que involucra tanto a la Sociedad Cosmopolita como a instituciones representativas de la colectividad italiana de la localidad y –específicamente en lo que hace a nuestro objeto de estudio– de la colectividad española. La descripción del devenir de estos planes nos permitirá observar la interacción entre estas instituciones, y las implicancias de la cuestión nacional y regional en relación con la posibilidad de fusión en pos de un mejoramiento del alcance de los servicios para el conjunto de los vecinos de Valentín Alsina.

Es preciso recordar que la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos fue la primera institución de relevancia en la zona y de la que surgieron, a través de sucesivos desprendimientos, las otras tres asociaciones involucradas en estos intentos de integración: la Sociedad Italiana en 1907, la Sociedad Española en 1919 y el Centro Gallego en 1925 (“Orientación mutualista”, 1964). Por esta razón, a la Sociedad Cosmopolita le fueron atribuidos “los títulos de ‘madre’ y ‘abuela’ de sociedades, y el justo orgullo de haber sido cuna del Mutualismo en Valentín Alsina” (Serra, 1947: 21).

En 1933, un artículo titulado “Asociación y auxilio mutuo” (Bruno, 1933: 10-11) llamaba por primera vez a la realización de un “Congreso de sociedades locales” con la finalidad de contribuir a la unión de las instituciones mutuales de Valentín Alsina. Con la intención de justificar la necesidad de esta reunión, se remitía a los orígenes de la Sociedad Cosmopolita, ocasión en la que habían participado socios de diversos orígenes.

Tras dicha publicación, distintos autores harían sus aportes en el marco de la revista social, a los fines de argumentar a favor de la fusión de las entidades mutuales. Así, realizaban profundas críticas a la actitud de quienes se manifestaban contrarios al proyecto y atribuían esta oposición al problema de la nacionalidad.

La principal explicación a favor de la constitución de una única entidad mutual en la localidad giraba en torno a la posibilidad de satisfacer con mayor amplitud las necesidades de la población de la zona (García, 1933: 12). A propósito de ello, el presidente de la Sociedad Cosmopolita en 1944, Alfonso Brey (1944: 15), hacía referencia a una posible extensión de los beneficios para los asociados, con la incorporación de una farmacia propia, ambulancia, internación y maternidad. Inclusive se mencionó la alternativa de construir un hospital vecinal (Bianchettin, 1944: 16).

En contraposición, según las opiniones vertidas por quienes eran favorables a la fusión, la principal limitación para la consolidación del proyecto era la dispersión ocasionada por la diversidad de orígenes nacionales y regionales de los socios de las instituciones involucradas. En este sentido, se trataba de combatir este impedimento haciendo hincapié en la preponderancia del ideal mutual y la igualdad de los hombres ante las situaciones desafortunadas de la vida, por sobre las lealtades o los privilegios basados en el origen nacional o regional. Se afirmaba, por ejemplo, que “la enfermedad, cuando se apodera del organismo de una persona, no pregunta si es argentino, español o italiano” (García, 1933: 12), o que “ante el dolor no existen patrias ni religión” (“Una vida”, 1939: 21). Al mismo tiempo, se condenaba la existencia de “los intereses regionales que hoy son trabas para la acción de tan grandiosa obra benéfica” (Brey, 1944: 15).

Las gestiones para la concreción de la integración mutual se dinamizaron hacia 1943, cuando se llevaron a cabo algunas reuniones entre los presidentes de las cuatro asociaciones y los delegados asignados para tal fin, por iniciativa de la Sociedad Cosmopolita (“Memoria”, 1944: 7). Tras estos encuentros, solamente tres de las asociaciones, con la exclusión de la Sociedad Italiana –que adujo necesitar la autorización de una asamblea–, se comprometieron en el estudio del proyecto. Los presidentes de cada una de las cuatro instituciones ofrecieron sus argumentos acerca de la fusión. Allí se puede observar claramente la postura diferenciada de la entidad italiana, cuyo presidente, Celestino Lampo, afirmaba creer en “la fusión del mutualismo y no de las entidades mutuales” (Lampo, 1944: 11) y consideraba necesario el cumplimiento de una serie de requisitos antes de avanzar en las conversaciones acerca de la integración: observar los balances de cada institución, analizar sus estatutos y convocar a una Asamblea General Extraordinaria para obtener la legitimidad del conjunto de los socios. Por el contrario, existía un total acuerdo entre la Sociedad Cosmopolita y las entidades representativas del colectivo español, la Sociedad Española y el Centro Gallego de Valentín Alsina, en cuanto a la inmediata necesidad de concretar la fusión. No obstante, mientras el presidente de la entidad española, Juan Grovas (1944: 9), se mostraba partidario de una integración total, Manuel Chouza, presidente del Centro Gallego, propuso la conservación individual de un pequeño porcentaje del capital social para mantener otras actividades, fundamentalmente de tipo cultural y recreativo (“Memoria”, 1944: 7). Asimismo, reconocía en su artículo la preponderancia de la Sociedad Cosmopolita (Chouza, 1944: 12).

A pesar de esta cercanía entre las posturas de los líderes de la Sociedad Cosmopolita y los de las asociaciones pertenecientes al colectivo español de Valentín Alsina al comienzo de las negociaciones, un cambio abrupto se produjo entre 1944 y 1946. Durante el año 1945, la entidad de nuestro interés y la Sociedad Española se habían abocado a la confección de un proyecto conjunto, cuyo resultado fue su aprobación por parte de la primera durante una asamblea celebrada el 30 de diciembre del mismo año (“Memoria”, 1946: 4). No obstante, en la memoria correspondiente al ejercicio 1945 publicada en los primeros meses del año siguiente, la comisión directiva acusaba a algunos asociados de la Sociedad Española de haber emitido comentarios desprestigiantes acerca de la Sociedad Cosmopolita, “fincados sus espíritus en antiguas normas degeneradas en egoísmo regionalista y sordos al deseo popular de coordinación mutual” (“Memoria”, 1946: 3). En respuesta a ellos, se manifestaba que:

La Sociedad Cosmopolita tiene el honor de haber sido la primer (SIC) institución que organizó en su perímetro de acción la humana obra de AYUDA AL SEMEJANTE. Fue el primer organismo que puso de relieve, con hechos, la imperiosa necesidad de asociarse para un mayor éxito en los principios del socorro mutuo. Bajo esos principios se crearon nuevas entidades. Sus estatutos fueron punto básico para aquellas creaciones. Nadie puede negar a la COSMOPOLITA la propiedad de HABER NARCADO RUMBOS EN MATERIA MUTUALISTA, ni restarle el significativo y merecido nombre de MADRE DEL MUTUALISMO LOCAL.

La administración de la sociedad COSMOPOLITA lo ha sido siempre a puertas abiertas. Mal está, entonces, atribuirnos “Oscura administración”. Sus resoluciones lo fueron en todo momento acariciando el progreso social y el mejoramiento sanitario de la localidad. Jamás con la idea de SUPER DOMINACIÓN sobre las demás instituciones similares (“Memoria”, 1946: 3; énfasis original).

Además, se agregaba que la Sociedad Cosmopolita carecía de problemas económicos serios y que siempre atendía a la ampliación de los beneficios para su masa societaria, por ejemplo a través de la reciente incorporación de especialistas para la atención en sus consultorios (“Memoria,” 1946: 3).

Tras este episodio, la información acerca de los intentos de fusión se discontinúa. Solo sabemos que las relaciones posteriores fueron cordiales. Especialmente, con motivo de la celebración de las bodas de oro de la Sociedad Cosmopolita. El banquete a tal fin fue desarrollado el 11 de marzo de 1951 en el salón del Centro Gallego de Valentín Alsina (“Libro Conmemorativo Bodas de Oro”, 1951).

Es de destacar también que, cuando la Sociedad Cosmopolita se vio involucrada en una fusión, hacia 1962, no fue con las asociaciones de origen español, con las que había mantenido una mayor cercanía, sino con la entidad italiana. Por su parte, la Sociedad Española continuó con su vida independiente hasta su disolución, y el Centro Gallego de la localidad se convirtió en un anexo del de la Capital Federal, condición que mantiene en nuestros días.

Reflexiones finales

A lo largo del presente capítulo, hemos procurado contribuir al conocimiento de la integración de los españoles residentes en Valentín Alsina a través del análisis de sus vínculos con una institución local. Sin pretender agotar el tema, a continuación expondremos algunas de nuestras principales conclusiones.

En primer lugar, hemos podido observar la importancia de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina en el contexto del desarrollo de la localidad y la consolidación de su perfil industrial.

Por otra parte, el análisis de las fichas de socios, aun con sus limitaciones, nos permitió tomar conocimiento, para nuestro caso de estudio, de una de las características propias de las sociedades cosmopolitas: el amplio reclutamiento en términos de origen nacional. En cuanto al perfil ocupacional, la variedad de ocupaciones fue más considerable entre los socios argentinos, mientras que entre los extranjeros fue más evidente un perfil obrero. No obstante, hasta el momento, no hemos podido comprobar la existencia de vínculos entre la entidad y sectores socialistas, como han indicado algunos autores. Este aspecto podría ser profundizado a través del análisis de nuevas fuentes que den cuenta más acabadamente de las trayectorias de los líderes de la asociación.

En cuanto a los socios españoles en particular, hemos visto que podrían haberse constituido en el grupo más numeroso dentro del conjunto de los extranjeros. Además, fue posible evidenciar que un alto porcentaje de los socios cuyas fichas se conservan mantuvieron una importante permanencia en la institución y ejercieron cargos directivos.

En otro orden cosas, hicimos evidente la relación ente la entidad mutual y la vida económica de los españoles en la localidad, a través del análisis de los lazos con la industria textil Campomar y, sobre todo, las contribuciones económicas de esta última respecto de la Sociedad Cosmopolita.

Finalmente, la exposición del derrotero de los planes de fusión de las décadas de 1930 y 1940 nos mostró la cercanía entre la asociación cosmopolita, la entidad española y la sociedad gallega de la localidad. Pero, al mismo tiempo, las opiniones vertidas en la publicación oficial de la Sociedad Cosmopolita y el fracaso del proyecto mostraron la importancia del factor étnico en ese contexto.

Hasta aquí, una primera aproximación al rol de los inmigrantes españoles de Valentín Alsina a través de sus vínculos con una entidad mutual de carácter local. En el futuro, la incorporación de nuevas fuentes y la profundización de la comparación con otros grupos nacionales nos darán una idea más acabada de su importancia en la vida de la localidad.

Referencias bibliográficas

11 de marzo de 1901. Fundación de la ex Sociedad Cosmopolita de SS. MM. de V. Alsina (1964). Mutualidad, 1(1).

Acta de fundación de la Sociedad Italiana “Unione y Fratellanza” de Valentín Alsina, Pcia. de Buenos Aires. (1964). Mutualidad, 1(1).

Agulhon, Maurice (2009). El círculo burgués. Buenos Aires: Siglo XXI.

Agulhon, Maurice y otros (1992). Formas de sociabilidad en Chile. Santiago de Chile: Fundación Mario Góngora/Editorial Vivaria.

Álbum Argentino: Libro de estudio de la Provincia de Buenos Aires (1910) (Vol. II). Buenos Aires.

Álvarez, Mabel (1993). Historia de Lanús. Telecable Lanús, 8.

Álvarez, Mabel (2015). 140° aniversario de la creación oficial de Valentín Alsina. El Boletín, XXVIII(284), 4-7.

Álvarez, Mabel (2018). Valentín Alsina, una ciudad para descubrir… Aportes históricos sobre una barriada proletaria con una identidad configurada a través del trabajo y la solidaridad. Buenos Aires: Dunken.

Asamblea General Constitutiva de la Sociedad Cosmopolita e Italiana de S. M. de V. Alsina (fusionadas) celebrada el 14 de octubre de 1962 (1964). Mutualidad, 1(1).

Asociación Cooperadora del Hospital Fiorito (s./f.). Reseña histórica del Hospital Fiorito. Recuperado de https://bit.ly/2SOgFI7.

Aumento de la cuota social (1945). Cosmopolita, XVII(16), 3-5.

Barbero, María Inés (2009). Estrategias de empresarios italianos en Argentina. El Grupo Devoto. Anuario CEED, 1(1), 10-42. Recuperado de https://bit.ly/2u3gPmS.

Barbero, María Inés y Cacopardo, María Cristina (1991). La inmigración en la Argentina en la segunda posguerra: viejos mitos y nuevas condiciones. Estudios Migratorios Latinoamericanos, 6(19), 291-321.

Belmartino, Susana (2005). La atención médica argentina en el siglo XX. Instituciones y procesos. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Bianchettin, Luis (1944). Opinión sobre la posible fusión de las sociedades mutualistas de Valentín Alsina. Cosmopolita, XVI(15), 16.

Bisso, Matías (2015). Conurbano bonaerense: votos y política en el siglo XX. En Gabriel Kessler (Dir.), Historia de la Provincia de Buenos Aires (tomo 6) (pp. 315-342). Buenos Aires/Gonnet: Edhasa /UNIPE: Editorial Universitaria.

Brey, Alfonso (1944). Del señor Alfonso Brey, presidente de la Sociedad Cosmopolita”. Cosmopolita, XVI(15), 15.

Bruno, Juan (1933). Asociación y auxilio mutuo. Cosmopolita, V(5), 10-11.

Ceva, Mariela (2010). Empresas, trabajo e inmigración en la Argentina. Los casos de la Fábrica Argentina de Alpargatas y la Algodonera Flandria (1887-1955). Buenos Aires: Biblos.

Chouza, Manuel F. (1944). Del señor Manuel F. Chouza. Cosmopolita, XVI(15), 12.

Cine “Carlos Gardel” (1938). Cosmopolita, X(10), 15.

Colecta anual (1933). Cosmopolita, V(5), 3.

Colecta anual (1938). Cosmopolita, X(10), 27.

Colecta anual (1939). Cosmopolita, XI(11), 32.

Colecta anual (1944). Cosmopolita, XVI(15), 34.

Colecta anual (1946). Cosmopolita, XVIII(17), 31.

Colecta anual 1944 (1945). Cosmopolita, XVII(16), 37.

Contribuya (1931). Cosmopolita, III(4), 10.

Cosmopolita (1938), X(10), 1.

Cumini, Isidoro (1947). Cosmopolita, XIX(18), 25-27.

Cutolo, Vicente O. (1998). Historia de los barrios de Buenos Aires. Buenos Aires: Elche.

De Cristóforis, Nadia (octubre, 2010). La emigración gallega hacia Buenos Aires en el período de entreguerras y de la segunda posguerra: un enfoque municipal. En Congreso internacional 1810-2010: 200 años de Iberoamérica. Universidad de Santiago de Compostela, Centro Interdisciplinario de Estudios Americanistas Gumersindo Busto, Consejo Español de Estudios Iberoamericanos, Santiago de Compostela, España. Recuperado de https://bit.ly/3bCpWf7.

De Paula, Alberto S. J., Gutiérrez, Ramón y Viñuales, Graciela M. (1974). Del Pago del Riachuelo al Partido de Lanús. 1536-1944. La Plata: Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Ricardo Levene”.

Devoto, Fernando (1985). Participación y conflictos en las sociedades italianas de socorros mutuos. En Fernando Devoto y Gianfausto Rosoli (Comp.), La inmigración italiana en la Argentina (pp. 141-164). Buenos Aires: Biblos.

Devoto, Fernando (2003). Historia de la inmigración en la Argentina. Buenos Aires: Sudamericana.

Dirección General de Estadística de la Provincia de Buenos Aires (1926). Anuario Estadístico de la Provincia de Buenos Aires (tomo I). La Plata: Imprenta A. Baiocco y Cía.

El hospital Evita cumplió 60 años (3 de septiembre de 2012). Agencia Universitaria de Noticias. Recuperado de https://bit.ly/2wcsCQj.

Estatuto y reglamento de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina. Fundada el 11 de marzo de 1901 (1943). SCSM (Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Valentín Alsina), Valentín Alsina, Buenos Aires.

Fernández, Alejandro (1992). El mutualismo español en un barrio de Buenos Aires. San José de Flores (1890-1900). En Fernando Devoto y Eduardo Míguez (Comp.), Asociacionismo, trabajo e identidad étnica. Los italianos en América Latina en una perspectiva comparada (pp. 135-168). Buenos Aires: CEMLA-CSER-IEHS.

Fernández, Alejandro (2001). Los gallegos dentro de la colectividad y las asociaciones españolas en el primer tercio del siglo XX. En Xosé Núñez Seixas (Ed.), La Galicia Austral. La inmigración gallega en la Argentina (pp. 139-160). Buenos Aires: Biblos.

Fernández Larrain, Federico (1986). Historia del Partido de Avellaneda. Reseña y análisis 1580-1980. Avellaneda: La Ciudad.

Fernández Larrain, Federico (s./f.). Los días de Avellaneda.

Fichas de ingreso de socios (1902-1960). SCSM, Valentín Alsina.

Gandolfo, Romolo (1992). Las Sociedades Italianas de Socorros Mutuos de Buenos Aires: cuestiones de clase y etnia dentro de una comunidad de inmigrantes (1880-1920). En Fernando Devoto y Eduardo Míguez (Comp.), Asociacionismo, trabajo e identidad étnica. Los italianos en América Latina en una perspectiva comparada (pp. 311-332). Buenos Aires: CEMLA-CSER-IEHS.

García, Pedro (1933). Por una sola Sociedad de SS. MM. de Valentín Alsina. Cosmopolita, V(5), 12.

González Bernaldo de Quirós, Pilar (2013). El “momento mutualista” en la formulación de un sistema de protección social en Argentina: socorro mutuo y prevención subsidiada a comienzos del siglo XX. Revista de Indias, LXXIII(257), 157-191. Recuperado de https://bit.ly/37s4oOT.

Grovas, Juan (1944). Del señor Juan Grovas, presidente de la Sociedad Española. Cosmopolita, XVI(15), 9.

Importe de intereses devengados por los Bonos de Construcción del Edificio Social donados por sus tenedores correspondientes al año 1942 (1944). Cosmopolita, XVI(15), 37.

Importes de intereses devengados por los Bonos de Construcción Edificio Social, donados a la Sociedad por sus tenedores y correspondientes a los años 1935 y 1936 (1938). Cosmopolita, X(10), 31.

Importes pagados en concepto de intereses devengados por los Bonos de Construcción Edificio Social y correspondiente a los años 1935 y 1936 (1938). Cosmopolita, X(10), 7.

INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) (s./f.). ¿Qué es el Gran Buenos Aires? Recuperado de https://bit.ly/38wzypS.

Ippoliti, María D. (1983). Partido de Lanús: Nuestro hábitat…! Áncora.

La Nación (10 de noviembre de 1875), p. 2.

La Nación (11 de noviembre de 1875), p. 2.

La Prensa (11 de diciembre de 1875), p. 2.

La Prensa (16 de diciembre de 1875), p. 2.

La Prensa (2 de diciembre de 1875), p. 2.

La Prensa (22 de octubre de 1875), p. 2.

La Prensa (24 de diciembre de 1875), p. 2.

La Prensa (28 de diciembre de 1875), p. 2.

La Prensa (28 de noviembre de 1875), p. 2.

La Prensa (29 de octubre de 1875), p. 2.

La Prensa (30 de octubre de 1875), p. 2.

La Prensa (31 de octubre de 1875), p. 2.

La Prensa (5 de noviembre de 1875), p. 2.

Lampo, Celestino (1944). Del señor Celestino Lampo presidente de la Sociedad Italiana. Cosmopolita, XVI(15), 11.

Las bodas de oro de una institución ejemplar (10 de marzo de 1951). Nueva vida, p. 1.

Libro Conmemorativo Bodas de Oro (1951). SCSM, Valentín Alsina.

Majo, Joaquín (1939). Mutualismo. Cosmopolita, XI(11), 43.

Massé, Gladys (2001). La población. En Academia Nacional de la Historia, Nueva Historia de la Nación Argentina (tomo VII) (pp. 43-76). Buenos Aires: Planeta.

Memoria (1931). Cosmopolita, III(4), 6-7.

Memoria (1939). Cosmopolita, XI(11), 4-6.

Memoria (1944). Cosmopolita, XVI(15), 5-7.

Memoria (1946). Cosmopolita, XVIII(17), 3-4.

Memoria (s./f.). Cosmopolita, XIV(21).

Movimiento de socios (1964). Mutualidad, 1(1).

Ochoa, Arturo (1938). El Puente Alsina (su Origen, su Historia). Buenos Aires: Comisión Popular de Festejos para la Inauguración del Puente Alsina.

Orientación mutualista (1964). Mutualidad, 1(1).

Otero, Hernán (2010). El asociacionismo francés en la Argentina. Una perspectiva secular. E.I.A.L, 21(2), 123-152. Recuperado de https://bit.ly/31VKF9g.

PEHESA (Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana) (1982). ¿Dónde anida la democracia? Punto de vista, 15, 6-10.

Pesado Palmieri, Carlos (1987). Las comunicaciones tranviarias en el Sur del Gran Buenos Aires. En Academia Nacional de la Historia, Quinto Congreso Nacional y Regional de Historia Argentina (tomo II) (pp. 25-42). Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia.

Plano del pueblo Valentín Alsina. (1875). Archivo Histórico y Cartográfico de la División de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires (N° 695 28 3). La Plata.

Prislei, Leticia (1987). Inmigrantes y mutualismo. La Sociedad Italiana de Socorros Mutuos e Instrucción de Belgrano (1879-1910). Estudios Migratorios Latinoamericanos, 2(5), 29-55.

Recalde, Mónica A. (2016). Las asociaciones de inmigrantes del partido de Moreno. Moreno, Buenos Aires: UNM Editora.

República Argentina (1898). Segundo Censo de la República Argentina (volumen II). Buenos Aires: Taller Tipográfico de la Penitenciaría Nacional. Recuperado de https://bit.ly/2VLlk0y.

República Argentina (1916a). Tercer Censo Nacional, levantado el 1° de junio de 1914 (tomo I). Buenos Aires: Talleres Gráficos de L. Rosso y Cía. (1916). Recuperado de https://bit.ly/2VLlk0y.

República Argentina (1916b). Tercer Censo Nacional, levantado el 1° de junio de 1914 (tomo II). Buenos Aires: Talleres Gráficos de L. Rosso y Cía. Recuperado de https://bit.ly/2VLlk0y.

República Argentina (1916c). Tercer Censo Nacional, levantado el 1° de junio de 1914 (tomo IV). Buenos Aires: Talleres Gráficos de L. Rosso y Cía. Recuperado de https://bit.ly/2VLlk0y.

República Argentina (1917). Tercer Censo Nacional. Levantado el 1° de Junio de 1914 (Tomo X). Buenos Aires: Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía. Recuperado de https://bit.ly/2VLlk0y.

República Argentina (s./f. a). Censo de mutualidades. Correspondiente a su estado en el año 1926. Buenos Aires: Honorable Cámara de Diputados.

República Argentina (s./f. b). Censo Nacional de Población 1960 (tomo I). Buenos Aires: Dirección Nacional de Estadísticas y Censos. Recuperado de https://bit.ly/2VLlk0y.

República Argentina (s./f. c). Censo Nacional de Población 1960 (tomo III). Buenos Aires: Dirección Nacional de Estadísticas y Censos.

República Argentina (s./f. d). Cuarto Censo General de la Nación (tomo I). Buenos Aires: Dirección Nacional del Servicio Estadístico. Recuperado de https://bit.ly/2VLlk0y.

Sábato, Hilda (2002). Estado y sociedad civil. En Elba Luna y Élida Cecconi (Coord.), De las cofradías a las organizaciones de la sociedad civil. Historia de la iniciativa asociativa en Argentina: 1776-1990 (pp. 99-167). Buenos Aires: Edilab. Recuperado de https://bit.ly/2T0i1zZ.

Scaltritti, Mabel (s./f.). Valentín Alsina y sus vecindades: historia barrial.

Scobie, James R. (1977). Buenos Aires del centro a los barrios. 1870-1910. Buenos Aires: Solar/Hachette.

Serra, Pablo (1947). La Sociedad Cosmopolita cuna del mutualismo en Valentín Alsina ha cumplido una año más. Cosmopolita, XIX(18), 21-23.

Una institución mutualista que marca rumbos: la Sociedad de S. Mutuos de Valentín Alsina (14 de marzo de 1951). Pregón, p. 3.

Una vida (1939). Cosmopolita, XI(11), 18-24.

Valentín Alsina, en contra de la autonomía (5 de agosto de 1919). La Libertad, p. 5.


  1. Con el fin de referirnos a la evolución histórica del área de nuestro interés, utilizaremos el término “localidad” con el sentido que se le da a la palabra en el uso corriente, en cuanto lugar o pueblo, definido sobre la base de la tradición y el conocimiento de los vecinos. Esta condición es habitualmente refrendada por las legislaturas de los partidos (INDEC, s./f.: 5).
  2. Esta situación se ha visto modificada recientemente tras la inauguración (en el mes de septiembre de 2018) del Puente Lacarra, que conecta el partido de Lanús con el barrio porteño de Villa Soldati.
  3. Daniel Solier fue un militar y político de origen francés. Participó activamente de la guerra de Paraguay, donde fue malherido en la batalla de Curupaytí. Por esa razón, la nomenclatura de las calles de Valentín Alsina recuerda mayoritariamente eventos de dicha contienda (Álvarez, 2015: 4).
  4. El partido de Lanús fue creado en 1944 bajo la denominación Cuatro de Junio. Hemos optado por tratar sus datos conjuntamente con los de Avellaneda en función de nuestra intención de observar la evolución demográfica a lo largo de toda la primera mitad del siglo XX. A tal fin elegimos la denominación “conglomerado urbano Avellaneda/Lanús” propuesta por Matías Bisso (2015: 325).
  5. Fue omitida la categoría “otros artesanos y operarios”, considerada redundante para nuestra aproximación. Asimismo, hemos agregado las categorías “labores” y “estudiantes” a los fines de dar cuenta de la situación particular de mujeres y jóvenes.
  6. Cabe mencionar, a modo de ejemplo, que el Hospital Interzonal General de Agudos Pedro Fiorito, primer establecimiento de salud del partido de Avellaneda, recién fue inaugurado en 1913 (Asociación Cooperadora del Hospital Fiorito, s./f.). Mientras tanto, los vecinos de la zona de Lanús tendrían que esperar a los progresos en materia sanitaria de las décadas posteriores, entre los que se destaca la inauguración en 1952 del Hospital Interzonal General de Agudos Evita (“El hospital Evita…”, 3 de septiembre de 2012).


Deja un comentario