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Introducción

El modelo neoliberal que se consolidó en los años 90 en Argentina implicó el desarrollo de políticas que trajeron como consecuencia profundas transformaciones, un fuerte crecimiento de la desigualdad social, de la desintegración y de la pobreza. La “cuestión social” comenzó a definirse en términos de pobreza con una consecuente reformulación de los problemas sociales, de los modos de acción y de los actores involucrados. Creció la necesidad de dar cuenta de las nuevas formas de pobreza, no problematizando la misma sino perfeccionando los métodos de medición, favoreciendo la prevalencia de una visión cuantitativa marcadamente positivista de la problemática, invisibilizando los procesos socio económicos que la generan, y asociándola estrechamente a las características socio culturales de las personas en situación de pobreza. Si bien desde 2003 a 2015, en el modelo post neoliberal, se problematizaron las causas de la desigualdad y de la pobreza, continuaron siendo centrales los datos estadísticos en las disputas políticas. La oposición acusó a los gobiernos del período por el crecimiento de la pobreza y por la forma de medir y de publicar los datos al respecto. En 2015, al reinstaurarse las políticas neoliberales, el presidente Macri colocó como eje prioritario de su gestión lograr eliminar la pobreza, estableciendo el objetivo de “pobreza cero”, y pidió que su gestión fuera evaluada por el cumplimiento de ese objetivo, desvinculándola claramente de la problemática de la desigualdad y los procesos socio políticos. La medición de la pobreza continúo siendo, de esta manera, una instancia fundamental acorde a los objetivos propuestos.

En las disputas en relación a los datos se hacen manifiestas diferentes perspectivas, comprensiones, significaciones y representaciones de la pobreza y la desigualdad. Cada modelo de Estado implicó la hegemonía de algunas de estas perspectivas y paralelamente posibilitó que se explicitaran en medios de comunicación, redes sociales, diálogos cotidianos, etc. diversidad de apreciaciones en disputa. Es importante tener en cuenta que en los modelos neoliberales es fundamental la consideración de las representaciones que adjudican las causas de la pobreza a los comportamientos de las personas que la viven, poniéndose en cuestión políticas y programas sociales con una perspectiva más amplia y universalista, en tanto se supone convalidan una “cultura” del no trabajo. En cambio, en los modelos donde el acento está en proteger y garantizar los derechos sociales de las personas, en el Estado se problematiza la desigualdad y la pobreza, y tienden a debilitarse las lecturas que asocian la pobreza a los comportamientos personales. Las disputas de perspectivas y de significaciones sobre la pobreza y la desigualdad muestran claramente la diversidad de apreciaciones que sobre la temática realizan los actores sociales que intervienen tanto en su diseño como en su implementación.

Si bien numerosos estudios de las ciencias sociales han investigado desde una perspectiva cualitativa la problemática en cuestión, la mayoría han enfatizado la subjetividad de las personas que viven situaciones de pobreza. Por el contrario, son escasos los estudios que han investigado las representaciones sobre pobres y pobreza en los sujetos que no sufren dicha situación, pero que, de alguna manera, la estudian y/o analizan, y menos aún se han abordado las representaciones de los actores que, desde el Estado, instituciones u organizaciones, intervienen sobre la problemática. Sujetos que significan sus prácticas, que tienen representaciones sobre las diferentes esferas de la vida social y también sobre los pobres y la pobreza. Es en este marco que consideramos relevante el estudio de diferentes perspectivas y significaciones sobre pobres y pobreza, considerando especialmente las que poseen los actores que intervienen sobre la problemática, dado que, como ya señalamos, estos actores inciden de manera particular en las definiciones, delimitan estrategias e interactúan cotidianamente con las personas en situación de pobreza.

En un trabajo anterior[1] investigamos las representaciones[2] de pobres y pobreza en los agentes que tienen a su cargo el diseño explícito de la Política Social y/o la intervención, y la relación con sus prácticas. Iniciamos dicho trabajo centrándonos en los que diseñan la Política Social en los diferentes niveles del Estado, y pudimos advertir, en el trabajo de campo, la importancia de los “técnicos”, entendidos como agentes que implementan la Política Social, y también la relevancia de los agentes que trabajan a nivel territorial. Apreciaciones ratificadas por varios de los entrevistados en la investigación:

El lugar donde se encarna la concepción de la pobreza es en…, no solamente es a nivel de planificación central digamos, a nivel local creo que es donde se termina de definir el juego, de qué lugar se le asigna al pobre en el proceso de resolución de necesidades, eh… yo no pondría todo el peso en el diseño, porque las políticas no se diseñan, se forman (A.O).

De esta manera, consideramos necesario entonces, investigar las representaciones de los agentes que implementan la Política Social. Esto nos permitió, a partir de nuestro trabajo de campo, y el consiguiente análisis de las observaciones, entrevistas y documentaciones, avanzar en el conocimiento de dichas representaciones, construir algunas hipótesis interpretativas y avanzar en la construcción de tipologías. Pudimos dar cuenta así de al menos tres tipos de representaciones sobre pobres y pobreza en los agentes de la Política Social: Representaciones Institucionales transformadoras, representaciones Institucionales Tradicionales y representaciones Esencialistas. Esta tipología nos permitió también observar que en el primero de los tipos predominaba la lógica de la igualdad, y en los dos últimos la lógica de la desigualdad, lógicas que expresan continúas tensiones. Cuando hablamos de lógica de la desigualdad hacemos referencia a mecanismos, modos y formas de significar e intervenir sobre la pobreza que articulados operan en la producción y reproducción de la desigualdad, permitiéndonos este concepto abordar y comprender también dicha desigualdad como proceso relacional. A la lógica de la igualdad no la comprendemos solo por oposición a la de la desigualdad, si bien muchas de sus características resultan oponerse a esta, sino que también presenta elementos diferentes, que no se explican por simple contraposición. Los soportes de esta lógica muestran entonces representaciones y mecanismos que tenderían a plantear la igualdad como principio y el reconocimiento de la desigualdad existencial (Vasilachis, 2003), y la pobreza, como violación de derechos.

Avanzamos así en considerar la multiplicidad de representaciones que atraviesan las prácticas de los agentes de la Política Social, reconociendo que los programas, tanto nacionales, provinciales y/o municipales son, de alguna manera, influenciados e incluso en algunos casos, rediseñados en las prácticas de estos agentes. Así mismo, observamos que el marco institucional de la Política Social impone lineamientos en relación a la forma de comprender la pobreza y los modos de intervención y/o no intervención, pero también la importancia e incidencia de los agentes, de sus perspectivas, modos de acción, y estrategias, en la configuración y reconfiguración del entramado de la Política Social. Consideramos así esta doble relación entre instituciones y agentes, y su incidencia en las definiciones, acciones y estrategias que se llevan adelante ante determinadas temáticas.

Sin embargo, los resultados alcanzados nos condujeron a nuevos interrogantes, entre los cuales destacamos la relevancia de conocer las implicancias de que las representaciones ligadas a la lógica de la desigualdad están fuertemente presentes en las instituciones que intervienen sobre la pobreza, mientras que las representaciones relacionadas a la lógica de la igualdad no están presentes o no tienen el mismo peso que las anteriores. Así mismo, nos interrogamos por qué, especialistas inscriptos en el primer tipo de representaciones suelen coincidir en las intervenciones con los inscriptos en el segundo tipo. Distintos interrogantes importantes, que nos condujeron a detenernos en particular en analizar la participación de los diferentes agentes en instituciones en las que la pobreza y la intervención sobre la misma ocupan un lugar importante.

En ese marco surgió la consideración de la relevancia de la Iglesia católica, en tanto se trata de una institución en que la preocupación por los pobres y la pobreza ha poseído una notable importancia que se ha explicitado en el desarrollo de un papel preponderante en las luchas por la imposición de perspectivas y significaciones sobre dicha problemática. Una Iglesia católica que históricamente ha desplegado planteos de gravitación e incidencia, especialmente en la generación de políticas relacionadas con la educación y la salud reproductiva, lo que se ha traducido en múltiples tensiones y conflictos (Mallimaci, 2008b; Esquivel, 2009).

Resulta interesante tener en cuenta la manera en que Soneira (1989) comprende esta influencia, considerándola como la capacidad, de individuos, grupos, asociaciones e instituciones, en este caso de la Iglesia, para generar compromisos, lealtades, recursos, apoyos de conductas, y para permitir al agente imponer a la estructura una dirección elegida por él. Cuando es una institución la que busca ejercer esta influencia, suele plantearse planes y objetivos (explícitos o implícitos), que se derivan de una serie de principios y establecen procedimientos para alcanzarlos, formando un modelo de acción o una estrategia institucional. Esta situación es la que se produce en la Iglesia Católica en relación a la consideración de los pobres y la pobreza, no solo porque la Iglesia católica, como las religiones cristianas, han desplegado, a través de su historia, distintas miradas y preocupaciones por los pobres y la pobreza, sino porque se trata de sectores sociales muy cercanos a lo religioso tanto a nivel de sus estrategias de supervivencia como en las búsquedas de sentido de sus vidas (Mallimaci,1996). Las religiones, cristianas en general, pero la católica en particular, juegan en América Latina un papel importante como proveedoras de marcos de interpretación de las situaciones de pobreza y de injusticia social, y como generadoras de prácticas de transformación o de reproducción de esas situaciones (Zalpa y Offerdal, 2008).

En el contexto argentino los pobres y la pobreza han sido instancias claras sobre las que la Iglesia se ha posicionado y desplegado estrategias, una cuestión que muchas veces le ha dado la oportunidad de reposicionamientos como de legitimidad social, ya sea en momentos de enfrentamiento con el neoliberalismo o de posicionamientos frente a planteos políticos con mayor sensibilidad a lo social. La participación de la Iglesia en la conformación de la Mesa de Diálogo argentino, ante la eclosión de la crisis en 2001, es un ejemplo de lo señalado (Ameigeiras, 2009).

Al interior de la Iglesia católica, sin embargo, pese a su estructura jerárquica y verticalista, y a la imagen homogénea que la institución intenta mostrar de sí, coexisten diversas líneas teológicas pastorales, con lecturas propias de la doctrina, de la relación Iglesia – Estado, y a su vez de las diferentes problemáticas sociales. Los documentos de la Iglesia en América Latina, marcan ya una perspectiva que, siguiendo los lineamientos romanos, muestra matices propios. Organizaciones católicas, movimientos, instituciones, líneas internas, con diferentes posiciones ideológicas, conforman un complejo entramado de grupos y agentes que, dentro de la misma institución disputan las definiciones y modos de acción.

En este sentido nos interesa destacar que las estrategias de la Iglesia en cuanto a la pobreza, se expresan y se hacen visibles no solo, en relación a sus documentos, al escenario político nacional o a los medios de comunicación, sino también, y básicamente, en los ámbitos territoriales. El territorio es una dimensión muy significativa, teniendo en cuenta que la Iglesia desde su llegada al continente buscó estar presente y desplegarse institucionalmente en el mismo. Una situación que se explicita a su vez con una vasta red de radicación territorial, especialmente en ámbitos periféricos o de pobreza estructural. Se establecieron así ámbitos institucionales que implicaban tanto, una expresión de posicionamiento espacial, como de dominación simbólica. En este nivel las diócesis, con sus parroquias y capillas, representaban el ámbito explícito de control y consolidación religiosa, y claramente el ámbito más directo de contacto con los creyentes, como así también con los no creyentes.

Las diócesis del Gran Buenos Aires constituyen, desde esta perspectiva, un caso sumamente relevante, tanto por la importancia del conurbano en cuanto la dimensión de su concentración demográfica, sus características políticas, su heterogeneidad social y la existencia de importantes zonas de pobreza y exclusión, como por la presencia en dicho territorio de múltiples agentes religiosos especializados católicos (sacerdotes diocesanos, de congregaciones, religiosos y religiosas, laicos, etc.).

Debemos tener en cuenta que las diócesis constituyen un ámbito territorial donde, considerando las normas del derecho canónico, es fundamental y clave la autoridad del obispo. Una situación que resulta altamente significativa en el caso de la diócesis de Merlo – Moreno, por sus características poblacionales y pastorales. Un ámbito que desde el punto de vista poblacional contiene una vasta y heterogénea población, con sectores muy importantes en condiciones de pobreza[3] y con presencia de grupos poblacionales migrantes. Un ámbito que pastoralmente, desde los años 60, se ha caracterizado por la presencia de sacerdotes y laicos, muchos de los cuales han estado en su momento enmarcados en el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM), con un fuerte compromiso con los pobres, y con las situaciones de exclusión social de vastos sectores poblacionales. Una situación de la diócesis que motivó nuestro interés para llevar a cabo una investigación que nos posibilitara su adecuado conocimiento.

Se trataba de realizar un trabajo que nos permitiera conocer en la nueva problemática que se nos presentaba, la lectura y la implementación, por parte de los especialistas intermedios, de las estrategias institucionales de la Iglesia católica en relación a pobres y pobreza.

Nuestros interrogantes iniciales pasaron a enraizarse en este caso concreto por lo cual nos propusimos conocer y explicitar qué estrategias institucionales sobre pobres y pobreza se llevan adelante en la diócesis de Merlo – Moreno, qué perspectivas[4] teológicas pastorales conviven en la misma y de qué manera las asumen y/o y explicitan los distintos actores involucrados. Una instancia fundamental a partir de la cual nos propusimos conocer más profundamente a los especialistas intermedios católicos, sus significaciones de pobres y pobreza y las estrategias desplegadas en relación a la problemática, en cuanto son estos especialistas intermedios, quienes ocupan un lugar clave en los espacios territoriales.

Al respecto nos parece interesante la apreciación que hace Martínez (2013) del concepto de “especialistas religiosos intermedios”, considerando en su conceptualización los distintos agentes en el territorio como los párrocos o los más marginales ministros de la palabra, los misioneros, dirigentes de grupos, secretarias parroquiales, preguntándose cómo juegan estos agentes en los intentos de apropiación simbólica y de disciplinamiento que la Iglesia jerárquica ejerce sobre sus bases[5]. Una perspectiva que hemos asumido, introduciendo otras características a dicha conceptualización, reconociendo como tales a agentes que ponen en juego capitales diversos y significativos en el campo católico, que conocen y son parte de los juegos, la historicidad y las disputas del campo. Especialistas que asumen “estrategias” (Soneira, 1989) y las despliegan en el territorio suponiendo que, pese a ser agentes con menores capitales que otros especialistas del campo, se constituyen en los mediadores cotidianos de la Institución en el territorio. Nos preguntamos también, cómo se relacionan esas estrategias con las institucionales, y si son solo reproducción de dichas estrategias o si presentan readecuaciones. Interrogantes que nos condujeron a su vez a la necesidad de conocer las estrategias, perspectivas, y prácticas de la jerarquía católica y de los especialistas religiosos intermedios en relación a pobres y pobreza en la diócesis de Merlo – Moreno desde su creación, en 1997, a la actualidad. Sin embargo, a medida que fuimos desarrollando el trabajo de campo aparecieron encrucijadas, y nuevos actores que nos llevaron a un replanteo fundamental de las preguntas y supuestos iniciales.

Observamos un escenario atravesado por procesos de debilitamiento de lo institucional, principalmente en un contexto de desregulación de las creencias, la disminución de los especialistas laicos, y a su vez, por la menor incidencia de las perspectivas teológico pastorales que habían marcado las disputas en décadas anteriores. Pero, paralelamente, una situación caracterizada por el surgimiento de nuevas perspectivas pastorales que buscan ir respondiendo a los hechos, a las situaciones inmediatas, tanto de la misma institución como de nuestro tema más específico, pobres y pobreza. Un período en el cual se explicitan junto a las existentes, nuevas líneas teológico pastorales, tensiones, conflictos y transformaciones, al interior de la misma Iglesia católica, con actores del territorio, del campo religioso y de otros campos.

Consideramos que la Iglesia católica ha sido y es un actor con fuerte presencia en la historia argentina, aún en el marco de tensiones y conflictos, no solo en la dimensión religiosa sino por sus relaciones con el Estado. Una Iglesia que reconoce a los pobres y a la pobreza como parte de sus preocupaciones y temas prioritarios, por lo que genera determinadas apreciaciones y delimita estrategias al respecto. Sin embargo, como dijimos, la Iglesia no es un actor homogéneo, coexisten en ella diversidad de catolicismos (Mallimaci, 1996; Ameigeiras, 2008), que luchan y tensionan el campo para imponer sus propias definiciones.

A partir de estas apreciaciones nos interesa explicitar, y por supuesto fundamentar, la relevancia que poseen los especialistas intermedios católicos en estas disputas. Especialistas que en el territorio se encuentran con especialistas del Estado, de otras instituciones y organizaciones, generando también en ese ámbito luchas por la imposición de definiciones e intervenciones. Así mismo, nos interesa percibir las transformaciones y/o readecuaciones que se generan en la aplicación de las estrategias institucionales en el marco de la práctica de dichos agentes intermedios especializados.

En el trabajo que desarrollaremos presentaremos el recorrido realizado para abordar, describir y comprender los planteos y perspectivas de los sujetos involucrados. Un paso fundamental en la búsqueda de respuestas a los interrogantes iniciales.

De esta manera, en el capítulo I explicitamos diferentes perspectivas de pobres y pobreza, perspectivas de distintas corrientes ideológicas, filosóficas y religiosas, como así también de las ciencias sociales y de la Política Social. Así, profundizamos en la construcción de planteos acerca de la pobreza, como también el peso de los sectores hegemónicos, de sus argumentos, creencias y mitos en esas construcciones. A su vez, planteamos la relevancia de conocer y comprender las perspectivas y estrategias, tanto de las instituciones como de los especialistas, en campos donde se disputan significaciones de pobreza y desigualdad.

En el capítulo II abordamos las perspectivas de pobres y pobreza en el catolicismo y las estrategias que históricamente ha desarrollado la Iglesia en relación a la pobreza. Mostramos el peso significativo que la temática tiene en el cristianismo, que puede verse claramente en la Biblia, y rastrearse ya en el Antiguo Testamento (AT), en el Nuevo Testamento (NT) y en los Padres de la Iglesia. Y nos centramos en cómo esta temática se plasmó de manera particular como incumbencia de la Iglesia en el Concilio Vaticano II (CVII), aumentando su visibilidad en el magisterio latinoamericano, fundamentalmente a partir de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, llevada a cabo en 1968 en la ciudad de Medellín. Conferencia que no solo influyó en sectores eclesiásticos (Teología de la Liberación (TL) y Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)), en laicos y militantes sociales, sino también en organizaciones políticas e incluso en algunos militantes de organizaciones armadas (Peronismo de Base, Montoneros, etc.) (Bonnin, 2013; Donatello, 2010; Cuchetti, 2014; Touris, 2008). Exponemos también la agudización de tensiones entre perspectivas diferentes, luego de la experiencia del MSTM, entre la llamada TL (Gutiérrez, 1994; Boff, 1989) y la llamada Teología de la Cultura (TC) o Teología del Pueblo (TP) (Tello, 2011; Gera, 1977). Consideramos, como dijimos, que las diversas estrategias institucionales se ponen de manifiesto a nivel político institucional, pero también, y muy especialmente, a nivel territorial.

En el capítulo III nos abocamos a trabajar “Instalación y etapas de la Iglesia católica en Merlo – Moreno”. Ya que es en territorios particulares, con su propia historia, y sus propias características socio políticas, donde la Iglesia se manifiesta, se concretiza y muestra toda su complejidad, asumiendo particularidades y aportando también nuevos sentidos y prácticas. Así, en este capítulo describimos y analizamos los complejos entramados institucionales y los actores involucrados en estos entramados en la diócesis de Merlo-Moreno.

En el capítulo IV, “Los catolicismos en el ámbito territorial: la diócesis de Merlo–Moreno”, describimos como dimensiones en tensión en el territorio, el rol sacerdotal, de otros especialistas intermedios, y la relación religión – política.

Y en el último capítulo planteamos el desplazamiento que se produce desde la llamada “opción por los pobres” a lo que podemos denominar como “preocupación por los pobres”, y las tensiones que esto genera.

Finalmente, presentamos los resultados alcanzados, teniendo en cuenta los interrogantes iniciales y el camino recorrido tratando de buscar respuestas.

La investigación realizada se inscribe dentro del paradigma interpretativo, a partir del cual se intenta comprender reflexivamente las perspectivas subjetivas de los participantes en los sectores sociales involucrados, como de los especialistas, los significados[6] que para los mismos poseen los sucesos, situaciones y acciones en los que están comprometidos (Maxwel,1996).

El diseño propuesto es de tipo flexible, implicando la articulación interactiva de los distintos momentos de la investigación (Maxwell, 1996; Mendizábal, 2007), estimando que constituye un diseño adecuado para la particularidad que resaltamos de la investigación cualitativa, y su carácter emergente e inductivo (Mendizábal, 2007). Una situación que requiere el acceso al campo, la relación e interacción con los actores, el desarrollo de observaciones participantes, entrevistas exploratorias y en profundidad, entre otras metodologías específicas. Focalizamos nuestras unidades de análisis en: especialistas religiosos intermedios (párrocos, religiosos y religiosas, dirigentes de grupos misioneros, etc.) que desde una pertenencia eclesial y/o desde una reivindicación de su identidad católica se vinculan a espacios y/o actividades que influyen sobre la problemática de pobres y pobreza en la Diócesis de Merlo-Moreno.

Paralelamente, analizamos documentos pertenecientes a la diócesis y del actual pontífice, en el período estudiado. Así mismo, relevamos y hemos tenido en cuenta toda aquella información, tanto escrita como oral y audiovisual, que encontramos pertinente.

La investigación realizada nos permitió así una aproximación y un proceso de construcción de conocimiento sobre las relaciones entre las instituciones religiosas, la política y la sociedad, y muy especialmente, sobre las significaciones, perspectivas y estrategias de los especialistas de la Iglesia católica en relación a los pobres y la pobreza.


  1. Aenlle (2019). “Representaciones de pobres y pobreza en los agentes de la Política Social argentina”. Tesis de Maestría. Maestría de Políticas Sociales. UBA. [En línea] Disponible en:
    https://www.teseopress.com/representacionespobresypobreza
  2. En ese trabajo profundizamos el concepto representaciones sociales, comprendiéndolas como formulaciones sintéticas de sentido, descriptibles y diferenciables, producidas por actores sociales para la interpretación y simbolización de aspectos clave de su experiencia social. Entendemos así a las representaciones sociales como construcciones simbólicas que los sujetos crean o a las que apelan para interpretar el mundo, reflexionar sobre su propia situación y la de los demás y determinar el alcance y la posibilidad de su acción histórica (Vasilachis 2003). Como forma de explicar a los otros y al mundo, fijando identidades, posiciones sociales y formas de acción. Así, las representaciones son construidas en la interacción de una trama estructural y una simbólica, condicionadas por la posición del sujeto en la primera, y consideradas sociales porque en la construcción y reconstrucción intervienen tanto los elementos objetivos de la sociedad como la interacción simbólica entre actores, traduciéndose o vehiculizándose en acciones, o modos de acción, concretas y particulares (Bourdieu, 1985; Tilly, 2000; Vasilachis 2003).
  3. En 2010 el 11,5% de los hogares de Merlo presentaban NBI, y en Moreno el 12,9%, siendo el promedio del interior de la provincia de Buenos Aires de 6,4% y del conurbano de 9,2% (INDEC).
  4. El término “perspectivas” se usa para designar el ver a través de algo, para designar una representación de algo tal como es percibido. Por eso es factible hablar de perspectivas de las ciencias sociales, perspectivas de la filosofía, etc. Está íntimamente vinculado a la noción de paradigma, comprendido como conjunto de creencias y cosmovisiones, y es en ese marco en que se generan las representaciones. Hice así un avance sobre el trabajo anterior, tuve en cuenta representaciones para ir a perspectivas.
  5. Identifica también otro tipo de especialistas religiosos, los “especialistas transversales”, teólogos y especialmente los religiosos, más difíciles de controlar por la jerarquía y de estos se pregunta sobre las estrategias que desarrollan.
  6. Utilizando “significado” en un sentido amplio que incluye cognición, afecto e intenciones (Maxwel, 1996).


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