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3 Instalación y etapas de la Iglesia católica en Merlo-Moreno

Las diversas estrategias institucionales se ponen de manifiesto a nivel político institucional y muy especialmente a nivel territorial. El territorio adquiere una dimensión muy significativa, teniendo en cuenta tanto la presencia y expansión de la Iglesia católica en el territorio argentino en general como en su consolidación en ámbitos y territorios particulares. Mallimaci (2015) considera que el catolicismo es un mundo y que es necesario analizar los múltiples conflictos que lo atraviesan al interior de un consenso socio histórico construido por actores concretos. Actores que intentan limitar, ampliar y regular las acciones de ese mundo en una sociedad globalizada que sigue siendo profana y sagrada al mismo tiempo. Decimos entonces que ese “mundo” se manifiesta, se concretiza y muestra toda su complejidad a nivel territorial, donde también asume particularidades y aporta nuevos sentidos y prácticas. Las diócesis, con sus parroquias y capillas, conforman el ámbito más directo de contacto con los creyentes y con los múltiples actores del territorio. La historia política, social y religiosa de estos territorios y sus actores, las estrategias y acciones que llevan adelante hacen que las diócesis sean también un mundo, un mundo a analizar y desentrañar.

La política, la religión y toda actividad humana se “espacializan”, y en esos espacios temporalizados transcurren eventos previstos e imprevistos, ordinarios y extraordinarios, formales e informales, las prácticas se inscriben en un territorio (Grimson, 2009). Las diócesis del Gran Buenos Aires constituyen, desde esta perspectiva, un caso sumamente relevante tanto por la importancia de la concentración demográfica, por sus problemáticas socio económicas, por la heterogeneidad social y la existencia de importantes zonas de pobreza y exclusión, por su peso político, como también por la presencia de múltiples agentes religiosos especializados (sacerdotes diocesanos, de congregaciones, religiosos y religiosas, laicos, etc.). Una situación que resulta sumamente relevante en el caso de la Diócesis de Merlo – Moreno de reciente creación y sobre la que nos interesa detenernos para analizar con minuciosidad a la luz de las problemáticas teológicas, pastorales y políticas religiosas en un contexto de marcada situación de pobreza.

1-La conformación de dos partidos del Gran Buenos Aires: Merlo y Moreno

Las tierras de los actuales partidos de Merlo y Moreno fueron inicialmente jurisdicción del Cabildo de Buenos Aires, tierras poco pobladas en ese momento, en las que la principal actividad era la cría de ganado lanar. En 1730 el Deán del Cabildo de Buenos Aires y el Cabildo Eclesiástico disponen la creación de Curatos de la Campaña de Buenos Aires, entre ellos el de la Matanza y parte de las Conchas, al que pertenecieron las tierras del actual Partido de Merlo; y el de la Villa de Luján, al que perteneció Moreno.

En 1755 se funda el pueblo, al que se le da el nombre de San Antonio del Camino (posterior Merlo), el que pertenece, hasta 1864, al Curato de la Matanza y parte de las Conchas. También Moreno obtiene, en 1755, el título de Villa y el derecho a tener Cabildo, como sede del gobierno comunal. Tanto Merlo como Moreno fueron fundados en 1864, por una ley del Senado de la Provincia de Buenos Aires, que dividió la provincia en cuarenta y cinco partidos. El partido de Merlo, con una superficie de 173km2, limita al norte con Ituzaingó y San Antonio de Padua, al sur y este con Parque San Martín, al oeste con el partido de Moreno y el río Reconquista y al sur con Mariano Acosta. El Partido de Moreno, con una superficie de 182km2, limita al noreste con los partidos de José C. Paz y San Miguel; al este con Ituzaingó; al sureste con Merlo; al sur con Marcos Paz; y al oeste con General Rodríguez y Pilar.

En 1728 se había iniciado la presencia católica en el territorio, cuando el hacendado Francisco de Merlo construyó un oratorio privado dedicado a San Antonio de Padua y a la Inmaculada Concepción de María. Oratorio que funcionó por cuarenta años como parroquia del Curato de La Matanza, hasta su traslado a Morón, por lo que ahí solo quedaron los frailes mercedarios a cargo de un hospicio que fue cerrado a principios del siglo XIX. Recién en 1864 se inaugura en Merlo la Iglesia Nuestra Señora de la Merced. Poco después los vecinos del recién fundado pueblo de Moreno deciden construir su propia iglesia, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que fue inaugurada en 1865. Tanto la participación del Cabildo Eclesiástico, como esta particularidad de que, al nombrarse Curato, parte de ser una nueva jurisdicción implicaba que una capilla pasara a ser parroquia, y la inauguración de las parroquias/templos simultáneamente con los partidos, nos muestran las importantes implicancias del catolicismo en los orígenes del Estado nación, como así también en el inicio de los partidos de Merlo y Moreno.

En estos partidos podemos observar claramente como la historia urbana está emparentada con la económico social (Kessler, 2015). Si bien, los descriptos son los datos de la fundación de estos partidos, son fundamentalmente los procesos económicos y sociales los que van constituyendo a los territorios circundantes a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en el llamado “Conurbano” (Gorelik, 2015). Y esos mismos procesos van distinguiendo cada vez más a la CABA del Conurbano. La CABA, capital y centro económico – político de la Argentina, está separada del Gran Buenos Aires por el Riachuelo y por la avenida de circunvalación General Paz. Decimos “separada” porque estos límites están cargados de significaciones y sentidos que diferencian y presentan como desiguales a la CABA y a los círculos concéntricos o cinturones que la rodean. El segundo cordón sería más pobre que el primero, el primero más pobre que la CABA, y así sucesivamente. Forni (2003) señala que el primer cordón del Gran Buenos Aires nació a partir de la instalación de industrias y la formación de barrios que siguieron un ciclo de autoconstrucción, de obtención de infraestructura y equipamientos colectivos. A diferencia del tercer cordón, donde el asentamiento de población se dio en función del lugar disponible y con gran falta de infraestructura. La particularidad, tanto de Moreno como de Merlo, es entonces que crecieron como áreas dormitorios. Un hecho significativo para ambos partidos fue la llegada del ferrocarril en 1860, este cambió la fisonomía, las actividades y la dinámica de la zona (Farrel, 1974; Ocampo, 1964; Rodríguez, 1950). Ferrocarril que aún en la actualidad es neurálgico y central para estos partidos dormitorios, y cuyas vías “atraviesan” los límites objetivos entre la CABA y el Gran Buenos Aires, no así los límites simbólicos, mucho más fijos e inamovibles.

Grimson (2009) subraya que simbólicamente estos límites actualizan muchas veces la oposición fundante de la Nación, capital/ interior, con sus implicancias imaginarias acerca de “Europa” y “América Latina”, incluso de civilización y barbarie. Pero paralelamente, desde la perspectiva de las provincias el Gran Buenos Aires es la ciudad, lo opuesto al interior. Es interesante observar que, en la estación de Haedo (Ferrocarril Gral. Sarmiento) en el sector que el tren se dirige de Moreno a CABA hay un cartel que dice “hacia adentro”, y en el sector en el que el tren se dirige de CABA a Moreno “hacia afuera”. Carteles que nos comentó algún entrevistado están desde hace mucho tiempo y que antes varias estaciones los tenían. Así, el Gran Buenos Aires aparece a veces descripto como una entidad atípica entre la CABA y el interior, diferente de ambas y poseedor de una entidad propia, y otras veces como un territorio que concentraría, de modo hiperbolizado, atributos en su mayor parte negativos o conflictivos, adjudicados al devenir del país en las últimas décadas (Kessler, 2015). El Gran Buenos Aires se conforma y crece poblacionalmente con la migración interna y de los países limítrofes, “lo mestizo”, va a ser una dimensión muy gravitante. Las particularidades culturales y la religiosidad popular que representa a diferentes regiones del país, ahora establecidas, desplegadas y reconstruidas en el conurbano se constituyen como dimensiones de mucha relevancia en la estructuración de estos territorios. Merlo y Moreno experimentan un crecimiento poblacional debido a las migraciones en los años 60 – 70. Moreno en los años 90 vuelve a recibir migración interna y de países limítrofes:

Concretamente qué es Moreno y cuándo crece Moreno, si uno ve la población en los 60 empieza un salto, un crecimiento poblacional desproporcional a lo que venía siendo, ¿por qué? Y por las migraciones…hay una invasión del interior, de la cultura popular mestiza (S.C).
Pero en Moreno, hay una diferencia entre Merlo y Moreno que no sé si vos la has notado, viste que estos pueblos crecen mucho con los migrantes, entonces el que recibe más migración por la época del 60 – 70 es Merlo, gente de todos lados y Moreno crece más, eso lo tenemos prácticamente documentado, en la década del 90, que tiene por ahí más inmigración de las provincias del norte y tal vez Bolivia, Paraguay, también los hay en Merlo, de alguna manera creció como más pobre a nivel social, digamos, y con más problemas, porque a veces vino gente de villas de la capital, en Merlo en algunos lugares se fue dando, me parece que ahora también es más problemático (A.A).

Las problemáticas socio económicas y los altos índices de pobreza caracterizan también a los partidos del tercer cordón del Gran Buenos Aires. Como podemos observar en el cuadro, el porcentaje de Hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es elevado en ambos partidos, y superior en Moreno que en Merlo. Dentro del conurbano bonaerense, los partidos próximos a la zona norte de la CABA muestran menores porcentajes de NBI que aquellos más alejados de ella y que los localizados en la zona sur. Vicente López es el partido con menor proporción de hogares con NBI (2,4%), seguido por Morón y San Isidro (3,5% y 3,7%, respectivamente). En el otro extremo, el partido de Florencio Varela, con el 17%, presenta el mayor porcentaje de NBI del Conurbano, seguido por Ezeiza (14%) y Moreno (13%)[1].

Partido

Hogares NBI[2]

1980

1991

2001

2010

Merlo

30,5%

21,7%

19,8%

11,5%

Moreno

35,7%

23,7%

22%

13%

Otra característica del conurbano es que conforma uno de los espacios políticos más relevantes, obtener un buen resultado electoral en este espacio parece ser fundamental para cualquier fuerza partidaria que se quiera competitiva, ya que reúne al 70% del electorado del país (Vommaro, 2015). Luego de ser territorio de predominancia conservadora en las primeras décadas del siglo XX y terreno de disputa entre conservadores y radicales en las décadas siguientes, a partir de los años cuarenta el conurbano deviene en uno de los principales espacios de construcción de hegemonía peronista (Vommaro, 2015).

2-El campo católico de la diócesis de Merlo – Moreno

Los partidos de Merlo y Moreno integraron hasta 1997, cuando se crea una nueva diócesis que los albergará, la diócesis de Morón. Esta se creó en 1957 y fue su primer obispo Mons. Raspanti, quien estuvo a su cargo hasta 1980. Si bien la diócesis Merlo Moreno nace entonces en 1997, la presencia de la Iglesia en el territorio tiene una historia previa, marcada fundamentalmente por el período de pertenencia a la diócesis de Morón.

Señalamos que la Iglesia se hace concreta en un territorio particular, aunque existen trabajos referidos a los catolicismos, a los vínculos de la Iglesia en Moreno con lo político, etc., es escasa la bibliografía que analiza el proceso eclesial en este partido, y mucho menor aún, la referida al partido de Merlo. Podemos analizar la historia de la Iglesia en ambos partidos en momentos claramente diferenciados, pero con múltiples relaciones y articulaciones, el comprendido entre el CVII y el fin de la dictadura del 76, el marcado por el retorno de la democracia y la constitución de la diócesis, y un tercer momento, el “andar” de la diócesis desde su creación a la actualidad.

2.1-Entre el Concilio Vaticano II y el fin de la dictadura del 76: la relevancia del MSTM

Desde la creación de estos partidos la Iglesia católica instaló parroquias y capillas en el territorio, llevadas adelante por sacerdotes inscriptos en el modelo tradicional de “cristiandad”. En los años anteriores al CVII en la diócesis de Morón ya comenzaban a delinearse perspectivas diferentes en el clero, las que emergían centralmente en relación a sectores más tradicionales y a sacerdotes jóvenes que traían otras experiencias y muchos de los cuales se habían formado en el Seminario de Devoto, con una fuerte impronta del pensamiento de los sacerdotes y teólogos Gera y Tello. En Moreno el padre José Piguillem y en Merlo[3] el padre Raúl Vila, ambos pertenecientes al MSTM, son referentes de las primeras tensiones entre el modelo tradicional y lo que se comenzaba a vislumbrar.

En la actual catedral de la diócesis, parroquia Nuestra Señora del Rosario, se desempeñó como párroco en los años 60 el padre Montero, sacerdote español formado en el modelo eclesial tradicionalista. Este modelo se plasmó en sus tareas pastorales, como sacerdote centralizaba la administración parroquial, en las actividades parroquiales tenía una importante presencia la Acción Católica Argentina (ACA), los grupos estaban divididos por edades o ramas, también funcionaban grupos de oración, el ropero parroquial, y se trabajaba una vez al año en la organización de las fiestas patronales. Montero estaba muy relacionado con las familias más adineradas de Moreno centro. Tanto para las actividades en la parroquia como para ubicarse en el templo para la celebración de la misa, los feligreses debían separarse por sexos, el sacerdote celebraba la misa de espaldas y en latín, solo la homilía era dada de frente a la feligresía y en castellano. La predicación estaba muy centrada en los temas de la moral cristiana, la sexualidad en la pareja, la moral de los novios, etc. A mediados de los 60 es nombrado como teniente parroquial el padre Juan Rossi, mucho más joven que Montero, quien se vinculó preferentemente con las familias de clase media baja y con los jóvenes de la parroquia (Esperanza, 2011). Sin embargo, era dominante el modelo tradicional, modelo en que se formaba a los fieles y al que adherían sin mayores conflictos. Fieles que generalmente pertenecían a sectores medios. Los trabajadores migrantes que se instalaban en el territorio representaban la llamada “religiosidad popular”, con menos vínculos con lo institucional. Los sacerdotes, en este modelo, y en este período, no solo se relacionaban más con los sectores medios, sino que eran muy cercanos a todos los representantes del poder, especialmente a los gobernantes, relación enmarcada en el mito de la nación católica. Relaciones que se van mostrando y tensando de formas diferentes en cada período.

En 1965 el padre Rossi fue designado párroco en la Iglesia San Juan Bautista de Paso del Rey, por lo que fue nombrado en su reemplazo el padre José Piguillem, recientemente ordenado (1964). “Pepe”, como era conocido Piguillem, había comenzado su formación en el Seminario de La Plata y había pedido al obispo Raspanti su pase al Seminario de Devoto. Influido entonces por Gera y Tello, mostraba ya recién ordenado otro modelo teológico pastoral.

En Merlo este proceso es similar, como dijimos, uno de los sacerdotes que va a marcar el cambio es el padre Raúl Vila. Vila había ingresado en 1956, a los 20 años, al Seminario de Mercedes, pero rápidamente lo enviaron al de Devoto, en donde también tuvo de profesores a Gera y a Tello. Fue ordenado sacerdote en 1966, su primer destino fue Hurlingham. Sin embargo, como el mismo relata (Diana, 2013), sólo estuvo seis meses en este primer destino, dado a que le pedían trabajar en el colegio parroquial y ser su representante legal cuando él quería trabajar con el pueblo. Esta diferencia pastoral con el párroco lo hizo tener mala relación con él y fue trasladado a San Justo, donde también estuvo seis meses. El motivo de su partida fue similar, el conflicto con un modelo sacerdotal diferente al suyo, el modelo sacramentalista tradicional:

Allí en San Justo yo me la pasaba confesando o celebrando misas al por mayor. Capaz que había tres o cuatro misas por día. Eso era porque ahí se cobraba todo. En San Justo estuve nombrado seis meses. Todo ese tiempo la pasé muy rodeado de alcahuetes y al final me denunciaron, si es que es cierto que me denunciaron…no sé, no les gustaría mi predicación (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 10).
El párroco Marcó me puso a trabajar todo el día en la oficina, no podía trabajar en el barrio ni en la pastoral. Él era un cura sacramentalista y yo quería vivir como un pobre, trabajando como cualquiera de ellos y compartiendo su vida. Entonces hablé con el obispo Raspanti, que era muy buena persona, y él me destinó a Merlo donde pude trabajar en el barrio El Mirador (entrevista a Vila. En Diana, 2013: 223).

Los traslados rápidos de Vila no solo muestran estas tensiones entre líneas y modelos de Iglesia diferentes, sino las dificultades de convivencia de esas líneas, y lo que el mismo Vila sostiene en la entrevista, la denuncia de los católicos que consideran que el sacerdote no mostraba apego a lo que marca la Iglesia. Así, finalmente llega a Merlo en donde reside hasta la actualidad y donde desarrolla todo su ministerio.

Las resoluciones y orientaciones del CVII fortalecen la línea en la que se inscriben Piguillem y Vilas. Ambos desarrollan su sacerdocio con similitudes y diferencias. Como manifiesta Piguillem, el pueblo no tenía conocimiento del CVII, pero sí comenzaba a percibir la renovación, principalmente a partir de los sacerdotes que lo asumían:

Moreno era para mí como el lejano Oeste. La gente no tenía ni idea que existía un Concilio. Mucho menos habían oído hablar de las reformas de la Iglesia, de diálogo con el mundo, de apertura, liturgia en lengua vernácula, misa de cara al pueblo (entrevista a Piguillem. En Diana, 2013:189).

En Moreno también las tensiones se profundizan e involucran a sectores laicales, en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, si bien Rossi ya había traído cambios, con Piguillem se van a enfrentar más claramente dos modelos eclesiales, el modelo tradicional pre conciliar y el post conciliar.

Al poco tiempo comenzaron los roces y afloraron las profundas diferencias entre el padre Montero y el padre Piguillem. En realidad, este conflicto trascendió a los protagonistas, ya que la verdadera confrontación tuvo que ver con dos formas diametralmente opuestas de concebir a la Iglesia, Montero pertenecía por formación y por una cuestión generacional a la Iglesia preconciliar; el padre Pepe, por el contrario, representaba a una “Iglesia que nacía del Concilio (Esperanza, 2011: 142).

El padre Pepe, siguiendo las propuestas del CVII respecto a una nueva relación con el mundo y los lineamientos de Medellín en cuanto a los jóvenes, organizó la Juventud de Moreno (JUMO), se alejó de los rígidos modelos de la ACA y asumió muchos de los cambios litúrgicos del concilio. Como dijimos, los laicos vinculados a parroquias pertenecían a sectores medios y adherían al modelo tradicional, por lo que los cambios traían enfrentamientos, alejamientos, etc. Las actividades se fueron transformando también: charlas de especialistas (sobre temas teológicos, en la que participaron Gera y Tello, sociales, económicos, políticos, de sexualidad, etc.), libro debate, cine debate, “la semana de la juventud” (organización de festivales de música, exposición de fotografías, proyección de películas y campamentos). Toda esta formación que recibían los jóvenes debía desembocar en el “servicio”, es decir actividades concretas de contenido social, actividades que se llevaban adelante en el “Comedor San Martín de Porres” (a pocas cuadras del Cruce Castelar, sobre la Ruta Nº 23) y también en el Instituto Riglos (actual sede de la Universidad Nacional de Moreno -UNM). Para muchos de estos jóvenes, estas actividades implicaron un contacto, quizás el primero, con niños, jóvenes y hogares en condiciones de pobreza. Comenzaron también a acercarse jóvenes que no eran parte de la parroquia (Esperanza, 2011) y que hasta el momento no tenían vínculo con lo eclesial. De este modo, no solo eran nuevas las actividades que se desarrollaban en los grupos juveniles sino su conformación, ya no integrados únicamente por jóvenes de sectores medios sino también de sectores empobrecidos, ya no grupos para varones y mujeres, sino mixtos y en los que las mujeres, con menos voz en la Iglesia, estaban en igualdad de condiciones, grupos marcados por la horizontalidad de las relaciones.

Después era toda una etapa de militancia, Pepe nos traía un economista, un psicólogo, y charlas, charlas, tiraba bibliografía, desasnarnos, ¿no? […] Lo original del proyecto fue también mezclar los jóvenes de origen clase media con los jóvenes de los barrios, de barrios casi villas. Sensibilizarnos a los que veníamos de sectores medios, medios altos” […] JUMO fue como un desafío, de venir las cosas así separadas a mezclar los géneros, después resultó que se armaron parejas pero la premisa era la amistad entre el hombre y la mujer, sin llegar a la pareja, no te digo que un desafío, pero sí nos podíamos mostrar que podíamos tener amigos, amigas, pudiendo tener una relación afectiva no más allá de lo fraterno. Había mucha horizontalidad, nos sacudíamos que mama mía, gastadas fuertes, relaciones muy horizontales, se promovía eso (C.C).
El objetivo fue comenzar a “dialogar con la cultura, con la historia, con la sociedad, con lo temporal, con el “mundo”, ese “mundo”, que a partir del Concilio ya no podía ser visto como “la ciudad del diablo”, ahora comenzaba una actitud nueva en la Iglesia, estaba dispuesta a “dialogar con la Modernidad”; se trataba de superar la visión de una Iglesia retrógrada, sectaria y vinculada al poder (Esperanza, 2011: 153).

Mons. Raspanti, obispo de Morón (diócesis que en ese momento incluía a Merlo y a Moreno), había participado del CVII, lo valoraba, y ya en 1962, manifestaba podría traer consecuencias insospechadas e incalculables:

Regalo extraordinario de Dios hecho a la Iglesia cuyas consecuencias de toda índole son insospechadas e incalculables (Pastoral de Monseñor Raspanti, 24 de agosto de 1962. Boletín Eclesiástico del obispado de Morón, a. V. 1962, p. 67 citado en Esperanza, 2011: 170).

En 1967 la diócesis de Morón tenía 80 sacerdotes, muchos de ellos identificados con la TC. Cuando en ese año se crea el MSTM, 24 de estos sacerdotes, entre ellos el padre Pepe y el padre Vila (quienes firmaron la adhesión el documento de los 18 obispos), se sumaron al Movimiento, así fue esta una de las diócesis con mayor representación[4]. Muchos de estos sacerdotes, como dijimos, ejercían su ministerio en la actual diócesis de Merlo – Moreno.

Morón fue un caso particular, porque el clero estaba muy unido. Llegamos a ser más de 20 en el Movimiento, y, a diferencia de otras diócesis, casi todos seguimos en el Ministerio (entrevista a Trotz. En Martín, 2013: 85).

Mons. Raspanti, no adhería ni impulsaba al MSTM, pero como manifiesta el padre Trotz, dejaba en libertad a los sacerdotes para participar. El mismo Raspanti señala que no prohibía, no desalentaba, pero tampoco alentaba:

Raspanti no estaba a favor del Movimiento, pero no perseguía. Él hablaba con cada uno para disuadirlo de algunas actitudes o algunas ideas, pero dejaba en libertad. Algunos se dejaban persuadir, los más temerosos. Pero él dejaba en libertad. Por otra parte, no era adversario declarado de las ideas conciliares, al contrario (entrevista a Trotz. En Martín, 2013: 85).
Ni prohibía ni desalentaba. Tampoco alentaba. Acompañaba a todos, respetando sus decisiones. Hablaba con los sacerdotes y veía que las motivaciones que los llevaban a participar eran casi siempre coincidentes con las motivaciones que debería tener cualquier sacerdote (entrevista la Mons. Raspanti. En Martín, 2013: 365).

El grupo de sacerdotes de la diócesis de Morón que participó en el MSTM se inscribía, mayormente, en la vertiente peronista y no en la socialista del Movimiento. Pese a que muchos se habían declarado, años atrás, opositores al peronismo, el trabajo pastoral en los barrios los había acercado a este partido. En la matriz que compartían con el peronismo, se alejaban de la perspectiva de protesta social, que consideraban de inspiración europea. Esto lo podemos leer en las entrevistas de algunos de los protagonistas:

Los curas de Morón y de Buenos Aires están más cerca de la idea pastoral, religiosa. Pero en otros grupos aparecen ideas sostenidas por extranjeros, curas extranjeros, que idealizan demasiado la guerrilla y la resistencia armada (entrevista a Trotz. En Martín, 2013: 85).
Los grupos de Buenos Aires y Morón se acercan más al peronismo popular […] y la división posterior del Movimiento coincide con una tentativa de volver a la línea de protesta social, de inspiración europea (entrevista a Gera. En Martín, 2013: 127).

La vertiente peronista del MSTM, y como dijimos sacerdotes muy influidos en su formación por Gera y Tello, se identificaron con la TC. En palabras de Piguillem, la TC constituye una visión propia y local de la TL, es una de sus líneas, e inspiró una pastoral que respeta la religiosidad popular:

Todos ellos, especialmente Gera y Tello, trabajaron mucho el tema de la Teología de la Liberación con una visión propia y local. Una especie de teología cultural que inspiró nuestras opciones por una pastoral que respetara las devociones más arraigadas en la experiencia de la gente (entrevista a Piguillem. En Diana, 2013:189).

Esta doble presencia en el MSTM del socialismo y del peronismo fue una de las variables que influyeron en sus conflictos internos y en su disolución. Sin hacer referencia explícita a la TL y a la TC, el padre Carbone habla de ambas, de sus diferencias y destaca que el sujeto de la TC es el pueblo peronista y católico:

La diferencia entre el sentimiento peronista y lo que nos llegaba desde fuera, fue paulatinamente generando un distanciamiento entre quienes se guiaban por planteos de ideología socialista europea y quienes adheríamos al peronismo popular. Los primeros tendían a generar planes socio – político – económicos, mientras que los segundos nos adheríamos a los movimientos del pueblo: éramos sacerdotes de un pueblo mayoritariamente católico (entrevista a Carbone. En Diana, 2013: 71).

Piguillem relata, desde su propia experiencia, el acercamiento al peronismo, él había estado en la Plaza de Mayo pidiendo la caída de Perón, pero el “bicicletear” los barrios le permitió observar la huella profunda que el peronismo había impreso en el pueblo y no unir la fe popular a esto era mirar para otro lado. Así, “Ir al pueblo” implicó para muchos encontrarse con el peronismo:

Muchos años antes, yo había estado en la Plaza de Mayo con la gente de la Iglesia para pedir la caída de Perón. Pero bicicletear los barrios en los 70 y no interpretar los sentimientos del pueblo, era no entender nada de lo profunda que había sido la huella de la experiencia peronista para el pueblo; y de no unir esa experiencia con la fe popular era como mirar para otro lado (entrevista a Piguillem. En Diana, 2013: 189).

Es interesante observar como el contacto directo con el pueblo pobre y trabajador, con sus necesidades y demandas, actuará como un elemento clave que definirá la relevancia de un compromiso con la opción por los pobres.

Situaciones que llevan a Piguilllem a tener muy en cuenta las transformaciones post conciliares y los planteos del MSTM, como a considerar la forma en que producían impactos profundos en la manera de asumir el mismo sacerdocio. Piguillem, quien iba a ir, paulatinamente, acrecentando su compromiso social y político, manifiesta para dar cuenta de su acercamiento al MSTM:

Mi búsqueda en el MSTM no fue una búsqueda por el compromiso político, sino por una forma de vivir el sacerdocio, el Concilio produjo una crisis de identidad. Cuando Juan XXIII convocó el Concilio, al decir ‘Iglesia quién eres’, planteó una crisis de identidad, entonces muchos curas nos preguntamos por nuestra identidad sacerdotal, y en el Movimiento sentí que iba a aprender a ser cura de pueblo (entrevista a Piguillem. En Esperanza, 2011: 167).

También el padre Vila explicita los significados que tuvo para él la pertenencia al MSTM, subraya que en el Movimiento compartía la opción por los pobres y una pastoral inspirada en dicha opción, lo que lo hacía sentirse apoyado y estimulado por el grupo. Esta pertenencia también producía enfrentamientos con curas que no pertenecían:

El contacto con otros curas del Movimiento, el discutir la realidad, la reflexión de temas teológicos y cuestiones políticas, todo era muy estimulante, porque además de sentirme identificado con sus ideas, vivía esas convicciones en mi trabajo personal…Para mí fue muy importante pertenecer al Movimiento porque el compartir la opción por los pobres y realizar una pastoral que estuviera inspirada en ese concepto, uno se sentía apoyado y estimulado por el grupo. Nunca hubo algo así en la Iglesia argentina y en ese momento, nuestras actividades fueron muy comentadas por la prensa. Yo compartía totalmente la posición del Movimiento y eso, naturalmente, causaba enfrentamientos con curas que no pertenecían (entrevista a Vila. En Diana, 2011: 225).

Para 1969 esta perspectiva de la TC cobraba más fuerza en la diócesis de Morón, Piguillem fue nombrado párroco de la Parroquia San José[5], y futuros sacerdotes y laicos jóvenes, se sumaban al trabajo pastoral. Jóvenes seminaristas de diferentes diócesis, que buscaban otro tipo de formación, pidieron autorización a sus obispos, hablaron con el padre Pepe, se fueron a vivir con él y continuaron su formación en el Seminario de Devoto.

También en ese contexto, con otras búsquedas, se formó la llamada “Comunidad tierra”[6], experiencia de un grupo de familias que tenían en común la propiedad de la tierra.

En 1970[7] el padre Pepe se traslada al Barrio La Victoria, inserto directamente en los barrios periféricos de su parroquia, sumándose jóvenes, y un año después al barrio “Madreselva”, donde profundiza su compromiso y politización, y se encuentra con el pueblo peronista. En este período se construyeron varias capillas: Lomas de Moreno, Barrio Jardines, Barrio Parque Gaona y Barrio La Perla. Capillas que nacían de la necesidad de la gente, en la que se celebraban los sacramentos, pero que eran también lugares de encuentro, de reunión, etc.

Se lleva a cabo así un trabajo de fuerte compromiso con la situación de los pobres, se desarrollan actividades sociales y de promoción, a la vez que se acompaña pastoralmente a los creyentes.

Por otro lado, nos encontramos con la llegada del padre Vila a Merlo que coincide con una gran inundación, decide entonces organizar Cáritas diocesana, para lo que Raspanti compró una casa para su funcionamiento, sede de la actual Cáritas diocesana, creando inicialmente una escuela para personas con discapacidad. Superada la inundación, Vila recorre Parque San Martín para conocer las vivencias y problemáticas de la gente y paulatinamente crea 17 centros catequísticos en casas de familia. En 1971 lo hacen párroco de Parque San Martín, no habiendo en ese momento templo, solo dos piecitas, celebra la misa en una de ellas o en la escuela “Entonces la gente del barrio me consiguió un rancho: pieza, cocina y baño. Yo hice un living con un cartel que afanamos con los pibes para tener un lugar donde reunirnos” (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 11). El encuentro era parte importante, estrategia y metodología de su actividad pastoral:

Mi casa fue siempre un lugar de encuentro y de comida. Yo creo que mi forma de ser juntaba gente y después nos quedábamos a comer y aparte yo hacía cosas, porque tenía el horno de barro y cocinaba. En esos encuentros siempre salía un tema. No pelotudeábamos. Alguien preguntaba algo y salía la charla. A veces planificábamos algo y otras veces era espontáneo. Entonces, en los barrios lo primero fueron la catequesis y las peñas. Las peñas y los locros eran moneda corriente. No solamente locros de aniversario. Había mucha movilidad. Aunque, pensándolo bien, el locro fue posterior, primero hacíamos asado y después no se pudieron hacer porque era muy caro (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 11).

El padre Piguillem y el padre Vila coinciden en la caracterización de un contexto en el que no sólo se daba la identificación peronismo y catolicismo, sino que también el crecimiento de los barrios obreros en los que ellos vivían y donde desarrollaban sus actividades, posibilitaba la vinculación entre lo político, lo religioso y lo comunitario:

El contexto histórico facilitaba la visión de conjunto: es decir, política y religión sin divisiones. Con la colaboración de la gente del barrio, construían la capilla y la unidad básica al mismo tiempo, y los fines de semana la escuela (entrevista a Piguillem. En Diana, 2013:189).
Sin embargo, a mí me parece, mirando a lo lejos, que antes el barrio era más necesitado, pero había más vida común. Se reunían para hacer la vereda o para poner la luz. Ahora no, ¡eh! Ahora es más difícil. Hay menos vida comunitaria. Hay cierto progreso que te anula toda relación con los demás (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 12).

Observamos anteriormente la fuerte presencia territorial de la Iglesia. En todo el país, en cada pueblo o ciudad, en algunos o en todos los barrios, se hace presente y el signo más evidente de esa presencia son las parroquias y/o capillas. En el conurbano, en Merlo y Moreno, en los barrios que comenzaban a desarrollarse entre los años 60 y 70, a veces primero se construía la capilla, y luego y alrededor, el barrio:

Comencé con la capilla de Lourdes en un barrio pegado a la parroquia y después hice Luján, Cardales, Guardería, Pericón y San José. Y así cada barrio tuvo su capilla. Todo eso gracias a la ayuda de Alemania. Para lograr eso me metí en todos los terrenos. Terreno baldío que había, me metía y nunca me echaron, porque eran terrenos de mierda y no había población. Pero además porque yo empezaba la capilla antes que el barrio y así el barrio se desarrollaba alrededor de la capilla. Siempre algún vecino ayudaba y también Alemania me ayudaba (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 13).

El padre Vila explica el modelo de Iglesia que él llevaba adelante, en sus palabras, el modelo popular, y lo contrapone al de Merlo centro, que continuaba representado por el modelo tradicional. El modelo popular, en el caso de Vila, como en muchos otros de la época, se relacionaba, acogía y tenía como sujeto al pueblo peronista, a veces cristiano y otras tantas no:

El tipo de iglesia que yo predicaba no era la de Merlo centro, era la iglesia más vale popular. Se le daba cabida a la gente. Después, eso sí, abierta a todo el mundo. Políticos o cualquiera que quisiera discutir o charlar. Los zurdos venían mucho. Yo me encontré con mucha gente zurda y mucha gente de esa no sé si existe todavía (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 14).
Así se marcó un tipo de iglesia en la zona. Nuestra parroquia fue referente para mucha gente que no es del palo de la iglesia y con nosotros encontraron un refugio o una simpatía. La gente peronista venía a misa como si fueran uno más y eso porque yo era peronista, no te quepa la menor duda (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 13).

Vila, inmerso en medio del pueblo trabajador, centra sus acciones pastorales en la construcción y en el funcionamiento de una guardería, a la que luego sumaría un Jardín de Infantes, precisamente para que trabajadoras y trabajadores pudieran dejar a sus hijos, esto le demanda gran parte de su tiempo:

La guardería era un pez gordo y pesado porque requería dedicación a full, sobre todo en aquella época en que no me conocían tanto. Hoy por hoy es más fácil porque soy más conocido, pero ahora no te dan mucho. La cosa es que yo iba a ver a la gente que me parecía y algo conseguía…Primero fueron las catequistas las que cuidaban a los chicos. Y se cocinaba entre las catequistas y algunas viejas que eran misioneras, pero yo empecé en seguida con sueldos. Encontré la veta con otros curas que tenían guardería y me pasaron datos y en la Plata conseguí sueldos. Creo que no pagaba lo justo, pero comencé con sueldos porque es muy difícil en el barrio trabajar ad honorem (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 16).

Si bien podríamos suponer que también desde otras praxis católicas se puede llevar adelante una guardería, la creada por Vila, en ese momento de la historia argentina, tenía algunas particularidades, de acuerdo al mismo sacerdote, era una guardería – unidad básica (aunque él habla de comité):

La guardería era un lugar de organización política peronista. Por ejemplo, a recibir a Perón a Ezeiza iban multitudes y desde la guardería organizamos como diez colectivos y fuimos hasta la entrada de Ezeiza, más allá no se podía cruzar. Todavía me acuerdo de los tanques que había. Guardería era una vertiente peronista. Allí se hacían unos locros de la gran puta. Era como el comité del barrio, algo así (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 16).

Identificarse con el peronismo no lo alejaba de los socialistas, con otros sacerdotes generaban espacios de encuentro y diálogo también con ellos, muchas veces el lugar para esos encuentros era la misma sede de Cáritas diocesana, Vila reconoce que no tuvo restricciones para esto:

Los fines de semana, junto a Ramondetti, dormíamos en un galpón que era de él donde había dos postes así y las camas. Allí hacíamos diálogo con los socialistas y venían a cenar con nosotros. Después yo armé un grupo paralelo a ese en Morón (Villa Tesei) donde compartíamos junto con Artacho, Juan Carlos Martínez, Otálora y Coltro. Formamos ese grupo y dormíamos en la casa de doña Perla. Estoy hablando de los años sesenta. En esos grupos la dinámica era parecida, siempre sacábamos un tema y se charlaba todos los días al volver del trabajo. Había un diálogo de grupo de una hora. Se hablaba del trabajo o se comentaba algún encuentro que a uno se le daba con algún tipo. Una cosa novedosa. Eso lo hacíamos […] En esa época, todavía no estaba el gobierno peronista y yo ya estaba con la juventud peronista. Después sube Cámpora. Yo estuve muy metido en la época de Cámpora con la juventud peronista. En el seminario fui compañero de Beto Di Frangia, un melero que me enseñó el oficio y más tarde lo nombraron presidente del partido peronista de Merlo y bueno, lo acompañé a todos lados. Así fue que me metí en el partido peronista. Ojo, la gente mayor no quería saber nada conmigo en el partido, supongo que por ser cura. Entonces se hacían muchas reuniones en Cáritas. Ese espacio se usó mucho para reuniones y entonces me daban ciertas charlas técnicas. La verdad, tengo que reconocer que en la iglesia nadie me frenó con todo eso. Raspanti por lo menos no. Con la JP hacíamos charlas, reuniones en la sede de Cáritas con peronistas y socialistas. Era época de Lanusse y estaban prohibidas esas reuniones, pero las hacíamos igual (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 20 y 25).

Entre las variadas actividades que llevaba adelante Piguillem, también gestionó el funcionamiento de una escuela e impulsó campañas de alfabetización. Como señala Esperanza (2011), en este período un equipo de Asistentes Sociales[8], comenzó a trabajar en estos barrios, así se organizó un centro de prácticas de la Escuela Diocesana de Servicio Social de Morón (EDSS). Paralelamente, se efectuaron las gestiones correspondientes, y finalmente, por decisión de las autoridades educativas de la provincia de Buenos Aires se creó, en el Barrio Lomas de Moreno, la Escuela Nº50, que funcionó en una casilla prefabricada. Y también se participó en un proyecto de alfabetización, la Campaña de Reactivación Educativa del Adulto para la Reconstrucción (CREAR), dependiente de la Dirección Nacional de Educación de Adultos (DINEA).

Si bien desde los orígenes de la Iglesia católica en el territorio de Merlo y Moreno hubo congregaciones religiosas, tanto femeninas como masculinas, en este período fueron referentes de las transformaciones eclesiales las Hermanas de la Misericordia (Mercy), quienes trabajaron pastoralmente con el padre Piguillem y también las hermanas pasionistas, que ya se han retirado de la diócesis. Una de las religiosas de la Misericordia recuerda lo rico que fue ese momento para la vida religiosa, descubrían lo que era estar en una parroquia, en un barrio:

Todo lo que fue en ese momento, muy rico para la vida religiosa. Agarramos todo ese tiempo de estudiar el documento de Puebla, yo me acuerdo que al documento lo tenía remarcado, había sido re reflexionado, sola, en grupos distintos, en la parroquia. Nos reuníamos en la parroquia para pensar la realidad. Un tiempo muy rico. Las religiosas que vinimos descubrimos lo que era estar en una parroquia, yo aprendí muchísimo. El estar en un barrio… (B.M).

Producido el golpe del 76, comienza la persecución, las detenciones ilegales, las desapariciones y el terror, este terror desembocó en que algunos jóvenes se alejaran de las actividades que desarrollaban en diferentes barrios de Moreno. Dado que en José. C. Paz tiene sede la Base de la VIII Brigada Aérea, el Partido de Moreno queda bajo la jurisdicción de la Fuerza Área. La Base es la encargada de llevar a cabo las acciones represivas en el territorio. Una de las entrevistadas relata con emoción, cuando de joven, siendo catequista, y sin tener conocimiento sobre lo que pasaba en el país, su madre que había viajado a Brasil, la llama desde ese país, ya que un sacerdote le advierte sobre la situación en Argentina, y la persecución que comenzaba:

Yo nací en el 54 quiere decir que en el 76 ya tenía 22…sí yo ya iba antes del gobierno militar… Bueno, la historia nuestra era que nosotros desde chicos estábamos trabajando como catequistas en un barrio al fondo de Moreno que se llama Rififí, se llama barrio Aurora en realidad, y dábamos catequesis en las casas de familia y hubo un acontecimiento. Mi mamá, una mujer que participaba de la parroquia local, de la parroquia… de Ituzaingó, viaja con un grupo de gente de la parroquia a Brasil, y en Brasil, por conexiones, y amistades dentro de la Iglesia, se alojan en la casa del padre Zezihio y él les dice que en la Argentina la persecución del gobierno militar iba a enfocarse en algunos agentes formadores de la Iglesia, catequistas, curas, y ella le cuenta que algunos de sus hijos iban a trabajar en barrios bajo la mira de Raspanti. En Moreno había 25 barrios en que se intentaba trabajar desde la catequesis de la parroquia, él le dice que no convendría, que por un tiempo no fuéramos porque iba a haber una gran persecución de pibes jóvenes, mamá nos avisa, en nuestro caso era un pelilargo importante (a ella y al hermano), éramos muy chicos, vamos a hablar con el párroco, que en ese momento era el padre Rosi, y él nos dice que efectivamente en las condiciones que estaban las cosas la persecución iba a ser cada vez mayor, que él había ido a hablar con el comisario y que lo que pedía Raspanti era algún tipo de protección para los catequistas que lo que hacíamos era dar catequesis, dábamos catequesis a los pobres, desde ya, pero trabajar con los pobres era subversivo, entonces él nos dice que sí, que él está de acuerdo con lo que dice el padre Zezinho, que por unos meses no fuéramos más, como que saliéramos de la mirada, supongo que de las fuerzas de seguridad, de la gente que rondaba los barrios más pobres y entonces nosotros por 6 meses dejamos de ir, igual en pleno proceso militar volvimos y no tuvimos más problemas, pero mucho miedo había (G.C).

El desconocimiento de lo que estaba aconteciendo es remarcado también por uno de los participantes de los grupos juveniles del padre Pepe, quien reproduce un diálogo con él, y afirma que Piguillem sí presentía lo que vendría:

Nosotros cuando se desencadenó el tema del proceso éramos unos boludos bárbaros, no sabíamos nada, el 24 de marzo Pepe venía, ya estaba en una casa de un barrio y venía a celebrar acá donde está el shopping de Moreno, esa hectárea era una casa de descanso de las monjas de la Santa Unión, después vendieron, demolieron todo e hicieron la carpa de Alí Baba y los 40 ladrones…Esa mañana, es posible que haya sido un lunes el golpe, lunes 24 de marzo, entonces yo sabía que él venía acá a celebrarle a las monjas y de ahí se iba a la casa de la familia a Devoto, el lunes era su día de descanso, voy lo veo y le digo: finalmente, ahora que se dejen de joder un poco, y me dice: espera gordo, no te confundas, espero me equivoque pero acá se viene una pesada mal. Yo: no, no, no seas boludo. Y él: ojalá que me equivoque. La veía venir, y las que le tocó pasar… (C.C).

El padre Pepe y los jóvenes que trabajaban con él se convierten rápidamente en sospechosos para los militares. Esperanza (2011) observa que algunos sectores católicos de Moreno, tradicionalistas y preconciliares, hacen circular infundios y acusaciones hacia ellos, que son receptados por las fuerzas represivas. Cuestión que no pasa solo en Moreno, sino que es común a muchas zonas del país. La inserción de los sacerdotes en el MSTM, el desarrollo de tareas pastorales y sociales en los barrios, y el fuerte compromiso con los pobres son considerados por los grupos de tareas como actividades subversivas y como consecuencia comienza una persecución.

Muchos de los jóvenes del grupo de Pepe fueron detenidos y permanecieron un tiempo desaparecidos[9], un hecho significativo que marcó esta persecución fue la toma del Hospital de Moreno, Mariano y Luciano de la Vega, en 1973[10]. En la toma habían participado montoneros[11] de Moreno, lo que los militares leyeron como una militancia común, y acusaron a Piguillem de guerrillero y a estos jóvenes de montoneros:

Uno de los episodios que el grupo va a llevar a cabo, que produjo en Moreno un movimiento importante fue la toma del hospital en el 73. Vos recordarás que, durante el gobierno de Cámpora, la toma de fábricas, de distintas instituciones fue algo común, primavera camporista, como se la llamaba en ese momento, y erizó la piel de los sectores reaccionarios por temor a que se viniera una revolución bolchevique, una cosa así (risas). Pepe no participó directamente pero sí los jóvenes, es más una columna salió de la parroquia Santa María. En esa operación confluyeron militantes de montoneros de Moreno que la sede en Moreno era del Sindicato Obrero Textil, porque Moreno tuvo una particularidad con montoneros, yo los llamo montoneros sui generis, porque eran todos obreros, contrariamente a lo que fue…, eran todos obreros textiles. Mucho tiempo después, ya producido el proceso, empieza la persecución a los jóvenes de la comunidad de Pepe, muchos recordaban que estos jóvenes habían participado de este hecho, y de ahí a asimilarlos con montoneros era lo mismo, en una simplificación enorme, todo era igual. Por qué te cuento esto, por qué te cuento el tema del hospital, porque esto ya significaba que unos jóvenes que habían empezado por una militancia religiosa, fueron asumiendo un compromiso social y de ahí a lo político había menos que un tranco de pollo, digamos, era prácticamente lo mismo. Entonces bueno, Pepe ya más comprometido con el movimiento, viste que el movimiento fue tomando posiciones cada vez más gravitantes y muchos jóvenes ya habían optado claramente por el peronismo, prácticamente todos los que estaban en la comunidad, si alguno no lo manifestaba explícitamente acompañaba, con más o menos fervor, acompañaba […] “Con el proceso viene un quiebre porque empieza la persecución, la casería y hay que tratar de salvar la vida, ¿no?. Fue secuestrado Raúl Morello, fue secuestrado Pepito García, la mujer de él que era Sonia Bruna, que era Asistente Social, trabajaba en los barrios, uno de los hermanos Alejandro Micelli y Aldo. Vivieron esa experiencia muy dura…Se los acusaba de montoneros, de que el cura estaba vinculado a la guerrilla, que los campamentos eran de adiestramiento (E.O).
Los meses siguientes fueron: levantaron a este, levantaron a aquel otro y ahora vienen por mí. Nosotros pensamos irnos a lo de una familia amiga a Trenque Lauquen (C.C).

A las hermanas pasionistas les dejan una amenaza para Piguillem, mensaje que decía que si no se iba le “pasaría lo mismo que a Angelelli”. Raspanti le comenta a Martín (2013), en una entrevista, que oficiales de la Aeronáutica le dijeron que estas religiosas eran un peligro y que Piguillem no podía seguir siendo capellán, relacionaban a las religiosas y al sacerdote con la guerrilla:

Recuerdo que los oficiales de la Aeronáutica vinieron a decir que las hermanas pasionistas de Moreno eran un peligro y que Piguillem no podía seguir siendo capellán…que se iba a mandar un capellán de la Fuerza Aérea. Entre tanto, habían regado la zona con panfletos y volantes que relacionaban a las monjas y sacerdotes con la guerrilla. Pero no, no hubo conflicto público con el Vicariato castrense (p.368).

Martín (2013) le pregunta: “¿Y con la Fuerza Aérea que siempre se consideró tan católica?” (p.368). A lo que Raspanti responde que tenían diferencias, que él defendió a las pasionistas por un escándalo público, y, además, por su acusación a la Aeronáutica por haber matado a Angelelli:

Teníamos diferencias. Con las hermanas de Moreno hubo un escándalo público. Yo hice declaraciones públicas en su defensa, ellas escribieron también y acusaban a la Fuerza Aérea de meterse contra las monjas. Además, ellas acusaban a la Aeronáutica de haber matato a Angelelli y otras cosas. Los de la Aeronáutica aumentaban sus agresiones y calumnias. Hasta intervino la Nunciatura. Un día yo fui a ver al jefe de la base aeronáutica y le dije que no podían continuar con esas agresiones; entonces él se hizo el enojado y retó en mi presencia a otros oficiales subordinados. Martín, vos sabes que el tiempo que nos tocó vivir no fue fácil (En Martín, 2013: 368).

Estas religiosas acusaban públicamente a los militares de haber sido los asesinos de Angelelli, cuando el Nuncio, gran parte del episcopado[12] y de la Iglesia, pese a saber que el “accidente” en el que murió el obispo riojano había sido provocado, lo negaban o lo callaban. Las religiosas que vivían estas nuevas experiencias de “inserción” continuaban teniendo roles menos protagónicos que los sacerdotes, y muchas veces subordinados (Touris, 2006). Sin embargo, eran parte de la renovación conciliar y en consecuencia vivían conflictos congregacionales internos y con otros actores del campo religioso y del campo político. Una de las hermanas Mercy, perseguida en Chaco antes del golpe del 76, sostiene que llegaron a Moreno en 1974 para vivir el “ir al pueblo” y explica que esto no era entendido totalmente por la congregación, a lo que suma cuanto las ayudó la gente del lugar, y les cambió “el casete interno”:

¡Claro!, por eso nos mudamos acá. Eso generaba conflicto, molestaba en instituciones muy estables como nuestra congregación, no entendían del todo, era difícil. Yo también me tenía que hacer, me ayudaron mucho, la gente del lugar, lo grupos, los jóvenes con los cuales vivíamos, éramos dos, la formadora y yo que la ayudaba, y las tres chicas. Fue un tiempo muy rico. Todas decíamos lo mismo, la gente nos cambió el casete interno, ¿no? (B.M).

Por esta amenaza Piguillem se comunica con el obispo, quien le informa: “me dijeron que no iban a tocar a nadie sin avisarme antes” (entrevista a Piguillem. En Diana, 2013). Hasta que finalmente allanan su casa e intentan secuestrarlo, hecho que permanece intacto en la memoria de los entrevistados cercanos a Pepe. El sacerdote, que se movilizaba en bicicleta, llega a su casa y la encuentra cercada, le pregunta a una de las personas de las fuerzas, y le dice, sin reconocerlo, que buscan al sacerdote. El padre Pepe inmediatamente se aleja del lugar y busca refugio en la casa de un sacerdote amigo, luego irá cambiando rápidamente y con frecuencia de domicilio, hasta que Raspanti le facilita su exilio en Roma.

El padre Vila relata que en esa época los curas que vivían y trabajaban en los barrios estaban en contacto con “todo tipo de gente”, que muchas veces sabían de qué grupos eran y otras tantas no. En su parroquia desaparecieron tres catequistas que tenían además otra pertenencia, estaban en Montoneros, y él nunca supo dónde vivían ni que hacían[13] (Diana, 2013). Vila no fue perseguido, pero sí vivió “pequeños episodios, típicos de la época” (Diana, 2013: 226). Tras el asesinato del Che Guevara expresó: “Éste que no era cristiano trabajó para liberar a la humanidad y nosotros que nos decimos seguidores de Cristo no nos preocupamos por nuestros hermanos” (Diana, 2013: 226). Después de estas palabras recibió una amenaza de bomba. Un coronel que lo escuchó fue a quejarse con Raspanti, y él le avisó a Vila y le dijo que no duerma en la parroquia (entrevista a Vila. En Diana, 2013).

A mí nunca me vinieron a ver, nunca intervinieron mi casa, no sé por qué. A lo sumo me paraban en la calle, me revisaban. Yo andaba en moto y me acuerdo que un día me pararon. Yo llevaba una bolsa de cebollas y arvejas que me había regalado mi hermana y miraban la bolsa de cebollas…¡qué tarados!…les dije: “¡yo tengo una guardería!”. Pero lo jodido era cómo te paraban: venía una camioneta y bajaban y te rodeaban como veinte…y si querías defenderte terminabas muerto. A veces pienso que en aquella época me paré un poco o me achiqué, que fui menos proselitista en lo político; pero no tanto, porque yo a los amigos peronistas los seguía teniendo, mi casa seguía siendo un lugar de encuentro de los Monto y yo trataba con ellos. Yo nunca llegué a saber sus domicilios, porque eran sus tácticas. Pero ellos venían a casa confiados porque yo nunca fui ningún entreguista, más bien era un referente. Por eso es que no sé si es cierto que un día Firmenich vino a visitarme (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 27).

Raspanti no solo acompañaba a los sacerdotes que participaban del MSTM, sino que también recibía en la diócesis a sacerdotes perseguidos y los protegía. Con una Base de las Fuerzas Aéreas en su territorio estas acciones frente a su clero no pasaban desapercibidas, Raspanti también mantuvo algún tipo de diálogo con los militares.

En diciembre de 1975, monseñor Raspanti me aceptó en su diócesis y cuando José Antonio Gentico fue designado como rector del seminario de Morón, asumí como párroco, en su lugar…desde la Base de Morón de la Aeronáutica nunca faltaron amenazas…el obispo se enteró y nos pidió a los cuatro que no durmiéramos en la casa (entrevista a Zamorano. En Diana, 2013: 236).
Pepe me decía: Raspanti no entendía nada de lo social ni de lo político, pero para mí fue como un padre, me cuido, me protegió…Raspanti le decía: cuídate, aféitate, no te metas en líos, por esta pertenencia al movimiento… se sintió libre, incluso en el 78 cuando tuvo que exiliarse él lo protegió (E.O).

Del mismo modo, los laicos manifiestan, en numerosas entrevistas, que recurrían a Raspanti para informarle lo que estaba pasando y buscar protección:

Yo iba con el culo a cuatro manos al barrio, iba solo porque mi hermana estaba operada, veía camiones, helicópteros, un día llegué y una mujer me dijo: anduvieron toda una semana, la policía, el ejército, yo estaba re cagado, además andaba con la Biblia latinoamericana, los mismos milicos la censuraban como comunista o no sé qué boludez, tenía algunas cosas, lamentablemente la perdí, tenía la foto de un acto en la Plaza de la Revolución en la Habana, era una de las fotos, pero había otras peores, que fue la que censuraron lo milicos, yo la tenía a esa Biblia. Yo fui a decirle al cura, a Rossi, que era el párroco: la verdad que yo tengo miedo. Sabíamos lo que había pasado con Pepe. Y el cura me dijo: mira esta noche me reúno con Raspanti y Pepe se va a tener que ir y Pepe estuvo escondido en la catedral de Morón (G.G).
Se armó un grupo de gente, de militantes digamos, más grandes que nosotros, yo fui uno de los más jóvenes que fuimos, armamos un grupo de seis o siete personas y fuimos a hablar con Raspanti, a decirle: guarda que la mano viene por la parroquia, a ver si usted la puede parar de alguna manera… Raspanti estuvo bien, nos contuvo, nos dijo de toda esta dimensión de los cristianos perseguidos en la historia, como calmándonos, que iba a hablar y de hecho fueron a la base, que de ahí dependía la seguridad, hoy está desmantelada la base de Moreno, eso depende de Aeronáutica, en un triángulo, Palomar, Mariano Moreno, GIBA, la base de radares en Merlo. Ahí sí hablamos con él y después él terminó yendo, con Juan Rossi, fueron a la base y diálogo de sordos, unos decían una cosa y los milicos decían otras (C.C).

Sin embargo, cabe destacar, que como ya planteamos, Raspanti poseía una visión tradicional conservadora eclesiástica, pero así mismo tenía una actitud paternal y protectora de sus sacerdotes, más allá de no coincidir con sus planteos y posiciones. Una situación que se vio claramente con el papel que tuvo en el período de la represión y persecución de los sacerdotes. Es interesante retomar aquí el análisis de Esquivel (2015), este autor observa que los seminarios de formación proporcionan una identidad común que genera un fuerte espíritu de cuerpo, pero que también el lugar de nacimiento, el nivel socio económico familiar, el tipo de educación recibida o la experiencia de gestión sacerdotal, ofrecen información para interpretar los perfiles predominantes en la jerarquía de la Iglesia. Raspanti, nació en Córdoba, entró al seminario a los 9 años, fue ordenado sacerdote antes de los 25 años (congregación salesiana), se doctoró en teología, y fue ordenado obispo antes del CVII. De acuerdo al análisis de Esquivel (2015), estas características hacen que podamos considerar a Raspanti como “hijo de la Iglesia”. Miceli (citado en Esquivel, 2015) considera como tales a los especialistas religiosos que se incorporaron a la institución eclesiástica en la infancia y dan todo por una Iglesia que les dio todo:

El capital moral de honorabilidad y reconocimiento social hacia su investidura difícilmente lo hubieran conseguido en otros contextos de socialización. De allí, la dedicación servicial y la entrega a la obra de la Iglesia. Mayoritariamente, se trata de dignatarios que no cuentan con estudios superiores profanos y que fueron ordenados como sacerdotes antes de los 25 años. Fuertemente ligados a los valores y a las normas institucionales, son perfectos reproductores del modelo eclesial. Asumen el papel de administradores y guardianes celosos de la institución, lo que los convierte más en pastores que en hombres de reflexión (Esquivel, 2015: 417).

Piguillem y Vila son referentes de los cambios que impulsó el CVII y las Conferencias del Episcopado Latinoamericano, ambos sacerdotes guiaban su sacerdocio y sus pastorales desde los nuevos lineamientos. Lo que, sin embargo, no implica que esas pastorales se lleven adelante con idénticas prácticas e intervenciones. El trabajo de ambos sacerdotes, reconocidos por los pares por su compromiso teológico y pastoral, implicó llevar a los hechos su opción por los pobres y desarrollar tareas que significaban un profundo replanteo de la necesidad de generar cambios y transformaciones junto a los más necesitados.

Vila se concentró en la guardería que fundó para niños de madres trabajadoras, Piguillem en su preocupación por la situación social y especialmente en los jóvenes y su formación humana, consciente de la necesidad de la transformación social:

Si uno tuviera que decir algo de Vila, se gastó la vida en esa zona que pertenece a Parque San Martín, con la guardería, él toda la vida estuvo en eso. Vila es como el caudillo de su zona. Quedó más en su trabajo. Por darte un ejemplo, él en un principio, pero hace muchos años, te digo 20 años tal vez participaba, el decanato siempre tuvo reuniones, desde que yo recuerdo, hace 25 años, donde participaban también laicos, el cura párroco con dos laicos, y de su parroquia, pero de años, en un principio venía, pero después venían los laicos, él estaba en su mundo, y su mundo era ese, el de María Auxiliadora, la parroquia se llama así, y los alrededores, una parroquia con 5 capillas, un barrio grande que yo se lo reconozco, creo que no hay persona en Merlo que no le reconozca el trabajo que ha hecho años, pero lo veo distinto al trabajo de Piguillem… Vila era de confrontar, Piguillem me parece iba más al diálogo, tenía otra onda. Vila directamente, porque había una cosa muy concreta en Vila, él necesitaba las papas y los zapallos y él te iba a buscarlos personalmente y te decía: yo necesito tal cosa. A veces no era tanto lo que él te hacía de grupos y de cosas, él como que sentía que tenía en ese lugar una misión y ahí puso toda la vida (A.A).

Vila y Piguillem no eran los únicos, otros sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, asumían este “ir al pueblo”. Lo que generaba tensiones y enfrentamientos con la línea tradicionalista y con todos quienes miraban con recelo los cambios conciliares. La dictadura también consideró como enemigos propios a los que participaban de esta Iglesia “inmersa en el pueblo”.

2.2-Retorno de la democracia y creación de la diócesis

Los municipios del conurbano habían sido devastados por la dictadura. La persecución a militantes políticos y religiosos, la presencia de fuerzas militares en el territorio, allanamientos, secuestros y detenciones, habían sembrado miedo y generado la “fractura”, “quiebre” y “congelamiento” del proceso religioso – político que se estaba viviendo. Un entrevistado narra que con varios amigos, algunos miembros del grupo del padre Pepe, fueron “chupados”, presos, y torturados, y que los que no sufrieron estas situaciones se metieron “debajo de la cama”:

Yo creo que hubo una factura tremenda con el proceso, ahí todos debajo de la cama. Hasta ahí se hacían anualmente los campamentos, después cuando ligamos, porque a varios de nuestros amigos los chuparon en la calle y estuvieron presos, torturados y gracias a Dios volvieron (…) La dictadura fue un congelamiento que rompió con una forma de expresión y una tradición que se venía gestando (C.C).
Con el proceso viene un quiebre porque empieza la persecución, la casería y hay que tratar de salvar la vida (E.O).

La persecución y el aniquilamiento físico cumplían más de un objetivo, por un lado, la destrucción de las organizaciones consideradas como “subversivas”, y por otro, mediante la represión a algunos lograr la paralización de muchos. Como plantea Calveiro (2014) se buscaba el efecto expansivo, sembrar el terror en las personas vinculadas directa o indirectamente a los reprimidos.

La reconstrucción del Conurbano fue tema de disputa política con el retorno de la democracia. Moreno se constituyó en una especie de “laboratorio” de la territorialización de la acción política y social, característica de este momento del país.

La tarea de formación humanista y cristiana profundamente comprometida con los pobres y la opción de los sectores populares por el peronismo se tradujo en compromisos políticos y sociales que marcarían claramente la situación política institucional en el conurbano, pero, muy especialmente en el caso del partido de Moreno.

Prevot Shapira (2009) observa que, a comienzos de los años 80 , en los partidos del conurbano en los que “la opción preferencial por los pobres” había cobrado fuerza después del CVII, muchos de los actores involucrados, desde pertenencias religiosas y políticas, se volcaron de lleno a la militancia en el peronismo, militancia marcada así por sus orígenes católicos. Uno de los entrevistados subraya que, en ese momento aconteció algo que no era nuevo, una transferencia de cuadros de la Iglesia a la política:

Cuando levantaron el pedal de la represión naturalmente volvimos, lógicamente a ocupar espacios distintos, porque también hubo un lapsus cronológico, es decir, éramos más grandes, teníamos carga de familia, habíamos tenido la experiencia dolorosa del proceso entonces más cautela, menos efervescencia, no es que uno a los ideales los cuelgue pero de alguna manera los dosifica o los apunta más finamente, pero no, no, yo te diría que seguimos trabajando, lo que pasa que también que ahí hay algo que no es nuevo, una transferencia de cuadros de la Iglesia a la política (C.C).

En 1983, la Unión Cívica Radical (UCR) obtiene 9 de las 19 intendencias en juego. Igualmente, estas elecciones muestran un dominio del bipartidismo y un fuerte impacto del fenómeno alfonsinista en algunos espacios electorales locales. Pese al triunfo radical, a nivel nacional y provincial, en las elecciones del 83, el peronismo había logrado la victoria en numerosos partidos del conurbano, por lo que estos se convertían en un espacio clave para la reconquista del poder. Otra clara manifestación de estas trayectorias con orígenes católicos fue la firma, en 1986, de un decreto municipal de regularización de tierras que hacía explícitamente referencia al CVII y que comenzaba diciendo: “Dios destinó la tierra a todos los hombres”. En esta puja partidaria y también como muestra de la centralidad de la idea de justicia frente a la de caridad (perspectiva de la TL), los peronistas morenenses denunciaban el carácter asistencial y caritativo de las políticas de ayuda alimentaria de los radicales, y afirmaban su voluntad de reemplazarlas por experiencias fundadas en la solidaridad territorial del barrio, de la parroquia, de asentarlas sobre la participación de la población (Prevot Shapira, 2009). Las elecciones de 1987 marcan un giro en la disputa Justicialismo – UCR, el Frente Justicialista Renovador gana la Provincia de Buenos Aires y también varias municipalidades del Conurbano, entre ellas Merlo y Moreno. Un caso paradigmático de esto es el partido de Moreno, en este territorio los políticos peronistas estaban profundamente impregnados por las ideas de la TL/TC, y hacían su aprendizaje del ejercicio del poder en democracia en un clima de fuerte competencia electoral entre los dos grandes partidos, la UCR y el Partido Justicialista (PJ) (Prevot Shapira, 2009). Como dijimos, muchos de los jóvenes que participaron en los grupos del padre Pepe ocupan cargos políticos con el retorno de la democracia, cabe destacar que tres intendentes del partido, provenían precisamente de estos grupos: “Coco” Lombardi, Mariano West (quien se había sumado en los años 80 y fue intendente por dos gestiones) y Andrés Arregui[14]:

Tres intendentes aportamos el grupo este. Ya teníamos la praxis de la superposición en el territorio, algunos con opción a cargos, terminaron siendo concejales, intendentes, ya de actividad política más profesionalizada y otros como operadores y como analistas en ámbitos de reflexión, incluso donde se evaluaba la realidad política, social, religiosa […] Centenares de jóvenes pasaron por el grupo, Luis Brunati, no fue del grupo que vivió con Pepe, pero sí de actividades de la parroquia, fue secretario de gobierno de Cafiero, durante el gobierno de Alfonsín y fue el primero que tuvo el problema con la policía por el tema de la corrupción policial, después fue miembro del grupo de los ocho, el grupo de diputados que se separaron del bloque peronista durante el menemismo, también tuvo la influencia de este grupo de Pepe (C.C).
No, siempre queda, mira qué fuerte fue lo de que la fe tiene que hacerse práctica que los intendentes de acá, Coco, Mariano, salen de acá, como una forma de concreción. Después también surgió la discusión: bueno, los que participan en esto, no más en grupos de parroquia, digamos, para que no hubiera confusiones, pero fue muy fuerte la organización de los jóvenes y la militancia social, lo importante era un compromiso por una transformación social y trabajar en eso, en un Moreno que se estaba haciendo (S.C).
El padre Pepe sacó médicos, políticos, etc., política y religión muy entrelazadas… Pepe, conoce a Wess en los 80, él lo hace intendente. Pepe, manejaba los resortes para que algunos llegaran a la intendencia (L.R).

En Moreno la hiper inflación de 1989 impulsa la organización comunitaria, así se articulan una historia de organización política sobre la base de la movilización comunitaria con una fuerte articulación territorial (Mallimaci y Graffigna, 2000; Forni, 2003; Bonaldi y del Cueto, 2010). Bottaro (2010), al igual que Prevot Shapira (2009), señala que en algunos barrios del Conurbano Bonaerense la organización que surgió en los años 90 reenvía específicamente a los procesos que tuvieron lugar a partir de los años 70 a través de militantes barriales ligados al MSTM y al “Peronismo de Base”, que se cristalizaron en las experiencias de las CEBs y en los Consejos de la Comunidad. La organización social y comunitaria de los 90 remite también a esta militancia cristiana de los años 70.

En Merlo se da de manera diferente este proceso, el mayor protagonismo de militancia católica en los años 70 lo había tenido Moreno, a lo que se suma que el intendente que logra vencer en las elecciones del 91 y que es intendente hasta 2015, Raúl Othacehé, sofoca cualquier actividad de organización social, política y/o religiosa:

Merlo queda en el título, porque en realidad empieza a surgir ahora, porque en realidad el activismo, digamos católico cristiano, siempre fue protagonista Moreno, por qué fue esto, porque la actividad política atomizó mucho la cuestión eclesial en Merlo porque obviamente estaba Othacehé y cualquier actividad social de una iglesia era por ahí reprimida con muchas cosas, Merlo estuvo siempre trabajando en el anonimato y nunca se supo mucho de lo que pasaba en Merlo, en cambio en Moreno era distinto, si bien la situación socio económica era similar, en Moreno tenías un gobierno del mismo palo que el de Merlo pero con otra actitud democrática, entonces uno podía confrontar con el municipio, uno podía confrontar con los dirigentes, articular, trabajar juntos, pero también sentarse en la mesa y decir: se están haciendo mal las cosas. Por ahí esa es la diferencia y también que en Moreno hubo sacerdotes que fueron como abanderados de la opción por los pobres, que venían todavía con la referencia de ser sacerdotes para el tercer mundo, como Pepe Piguillem (D.G).

Cuartel V, un barrio de Moreno, es un territorio emblemático para analizar la organización comunitaria, social, política y religiosa; es en este barrio, en 1982, que se instalaron las Hermanas Dominicas Irlandesas[15]. El párroco del lugar seguía la orientación de la “pastoral popular”, desde la que estimulaba expresiones de la religiosidad popular y el compromiso con la construcción político-comunitaria. Pese a tener acentos pastorales distintos las religiosas trabajaron desde los inicios en forma conjunta con él (se identificaban con la TL). Durante esos primeros años participaron activamente en el Consejo de la Comunidad, fundado en 1983. Con la crisis del 89, las hermanas dominicas fueron enfatizando la actividad social como eje clave de su misión, trabajaron en la creación de comedores populares, que contribuyeron a evitar el hambre y la violencia en el barrio. Apoyaron la creación y el sostenimiento de una nueva institución barrial: El Colmenar[16], una mutual articuladora de nuevas organizaciones barriales; entre ellas, un transporte público alternativo y propio para facilitar el traslado de los lugareños (Suárez y Zengarini, 2012).

Los cambios nacionales, la disolución del MSTM, las persecuciones, desapariciones y muertes durante la dictadura y la convivencia de un sector del episcopado con estas estrategias, que buscaban, entre otras cosas, terminar con las líneas más vinculadas a la TL dentro de la iglesia argentina, fueron debilitando también en el territorio de Merlo y Moreno, a esta línea y a las experiencias relacionadas con ella. En 1980 Mons. Laguna fue nombrado obispo de Morón, uno de nuestros entrevistados manifiesta:

A pesar de no haber sido investigado, Mons. Laguna, retomada la democracia, y como obispo de Morón, desplegó una estrategia implícita, pero con acciones contundentes para finalizar con lo que quedaba de esta línea más cercana a la TL (O.J).

Cuando se crea la diócesis de Merlo-Moreno, Juan Pablo II nombra como obispo de la misma a Mons. Fernando María Bargalló, quien había recibido su ordenación episcopal en 1994, y que desde ese momento era obispo auxiliar de Morón. Bargalló se identifica con la TC[17], su formación estuvo influida por los teólogos Tello y Gera. Como sacerdote y como obispo ya había mostrado una clara participación en defensa de los sectores empobrecidos. Desde su creación la diócesis tiene una superficie de 356km2, con una importante presencia territorial a través de parroquias, capillas y otras instituciones y/o organizaciones católicas.

2.2.1-Del reino celestial al conflicto interno y territorial

Sostuvimos inicialmente que en todo campo se presentan tensiones, conflictos y luchas entre actores, y que las mismas son constitutivas de ese campo. El campo católico de Merlo y de Moreno, hasta 1997 diócesis de Morón, ya vivía estas tensiones y conflictos, y se van a dar otros al erigirse como diócesis. Al ser parte de la diócesis de Morón, en palabras de una entrevistada estos partidos conformaban “la periferia de Morón”, y no tenían un trabajo integrado, había poca relación entre los curas, y estilos diferentes entre ellos. El primer conflicto explícito es la decisión de que se nombrara catedral a la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Moreno, cuando se consideraba que Merlo y la presencia católica en su territorio eran anteriores a la presencia católica en Moreno:

Eso en realidad también tiene una historia, no que el problema salió porque sí, porque Merlo y Moreno, éramos diócesis de Morón, pero como diócesis de Morón no era un trabajo integrado como tenemos ahora, una cosa más participada, obispos, laicos, encuentros donde uno por ahí aporta su mirada y eso, éramos un poco la periferia de Morón…El tema de los curas era, teníamos que empezar con un obispo que pone una catedral en Moreno, cuando los de Merlo, un poco: ¿cómo?, porque Merlo es más antiguo en cuanto a fundación y en el aspecto religioso también, porque estaba la capilla, estaban los padres mercedarios […] y cuando llega el primer obispo que es Bargalló…había como un estilo distinto entre Merlo y Moreno y poca relación también entre los curas (A.A).

Tal como observa Ameigeiras (2013a) las características socio económicas de los partidos de Merlo y Moreno llevan al clero a asumir “la opción por los pobres”, pero le atribuyen diversos significados a esta opción y llevan adelante prácticas también diferentes. En la Semana del Clero de 2001 (cuatro años después de creada la diócesis) se hizo manifiesta la tensión interna en los sacerdotes por encarnar y representar líneas teológico pastorales diferentes y contrapuestas. Disputas, en las que también habrían estado presentes, estas diferencias iniciales:

Los de Moreno más volcados a lo social, a veces con más toque político y los de Merlo más en otro mundo. Y en esta cosa de armonizar y generar lazos entre los curas sufrieron tensiones y entonces salieron los acentos (A.A).

Igualmente, que estas diferencias hayan eclosionado en 2001 no es casual, la crisis que vivía el país, y que impactaba de forma contundente en el Conurbano, hacía que esta opción fuera decisiva y tensionaba esas diferentes comprensiones y prácticas. Ameigeiras (2013a) observa que las diferencias eclosionaron y alcanzaron visibilidad luego de numerosas tensiones y marcados desencuentros. Pero no se ocultaron ni tampoco se buscó establecer el predominio hegemónico de la perspectiva oficial, sino que se generaron experiencias de diálogo y reconocimiento de actores. Un grupo contactó experiencias realizadas en otros ámbitos eclesiales y se dedicó toda la Semana del Clero de 2002 a diferenciar lo particular de lo que se dio a llamar “acentos”. Estos mostraban que en el marco de una misma pertenencia institucional se generan, sin embargo, apreciaciones y perspectivas diversas, que no implicaban quiebres ni rupturas.

Una modalidad de apreciación que se distingue de otras consideradas como tendencias, corrientes, figuras o tipos. Se trata de “acentos”, o sea de una instancia que permite destacar algo en particular, la apreciación de ciertos aspectos que permiten diferenciarse de otros (Ameigeiras, 2013: 204).

Ameigeiras (2013a) también plantea que para algunos de los que participaron en la experiencia las fronteras entre dos de los acentos, Pueblo Justo y Pueblo Santo, son porosas, a partir de una opción por los pobres en un contexto de pobreza. Sin embargo, no son así de porosas con el tercer acento, al que se considera más conservador.

Poder reconocer estas diferentes maneras de pensar y vivir el catolicismo y especialmente el ministerio sacerdotal favoreció la convivencia y alivió tensiones. Experiencias de estas características son poco frecuentes, la Iglesia católica históricamente ha buscado la unidad interna, pero no a partir del reconocimiento sino del ocultamiento de las diferencias y/o de la imposición de la línea institucional o romana. Cabe destacar que en este proceso no participaron religiosos, religiosas ni laicos.

Al crearse la diócesis se fueron repartiendo los curas y quedó el staff de Merlo – Moreno, con diferentes miradas y opciones. En un momento eso se fue tensionando y a los 5 años más o menos, llegó un momento en que estalló un conflicto grande, y se vio la necesidad de trabajar un poco las líneas o acentos y surgió un camino como más sociológico de pensarnos como curas con opciones y se llegó a esos tres grandes acentos pastorales, hizo mucho bien para reconocernos y valorarnos…En un momento vimos que había fronteras fluidas, mucho en común. Como te dije eso descomprimió mucho (V.P).

Ameigeiras (2013a) resume así las perspectivas de estos acentos:

Temáticas

Acentos

Pueblo Santo[18]

Pueblo Justo

Casa – Templo[19]

Visión del pobre

El pobre tiene algo de Dios que te habla.

 

El pobre tiene que salir de la pobreza
no puede vivir en la injusticia.

El pobre es aquel a quien hay que ayudar.

 

Interés

Interesa lo religioso del
pueblo (la bendición de las
ermitas).

Interesa la justicia (alentar procesos de
reclamo).

 

Le interesa el ordenamiento de la catequesis y la liturgia.

Opción por los pobres

 

Implica trabajar con las ONGs y formas organizativas del pueblo.

Implica valorizar al pobre en cuanto tal.

 

Implica hacer cosas por los pobres.

 

Perspectiva teológica

 

Teología de la Liberación.

 

Teología de la Cultura.

 

Magisterio de la Iglesia.

 

Como dijimos, el primer obispo de la diócesis fue Bargalló, este obispo tuvo un fuerte compromiso pastoral con los más pobres y una fuerte participación en los conflictos socio – políticos que se manifestaban en su diócesis. Bargalló, fue también desde 2005 a 2011 presidente de Cáritas Argentina y de 2007 a 2010 presidente de Cáritas para la Región América Latina y El Caribe, y re elegido para el período 2011–2015.

Como obispo de la diócesis tuvo numerosos desencuentros y problemas con Othacehé, intendente de Merlo. Estos se hicieron más evidentes cuando Bargalló, en 2007, defendió a un grupo de sacerdotes que trabajan en Merlo y que habían tenido problemas con el intendente por mostrar las condiciones de vida en algunos de los barrios y por apoyar activamente reclamos sociales, lo que les acarreó ser perseguidos por este grupo político. Miguel Velo y Raúl Vila, fueron dos de esos sacerdotes. Velo había llegado a la diócesis (Pontevedra) en el año 2002, junto a Cáritas comenzó a mostrar la pobreza que había en la zona y en sus homilías también hacía referencia a estas realidades. Así, poco tiempo después se “panfleteó” Merlo, acusándolo de ser comunista, tener una amante, etc.:

Yo llegué más o menos en el 2002, empezamos a trabajar con los bolsones de pobreza, más bien desde lo inmediato, pero también para poder generar recursos empezamos a armar videos para poder mostrar las realidades de distintas índoles, eso provocó entre esas y otras, cosas provocó, quedar en la lista negra, digamos. Y a partir de ahí, más allá de infiltrados en las misas y encuentros que hacíamos, fueron seis años de volanteadas permanentes, algún juicio también, socavando la tarea (entrevista propia a Velo).
Yo era miembro el consejo diocesano de Pastoral Social y me fui precisamente porque en la época del conflicto Bargalló-Othacehé fue Miguel Velo, por haber retratado la realidad social de Pontevedra, donde era su parroquia, en un video e ir pasándolo y ahí empezó una persecución que después llegó al obispo, a nosotros, los miembros de Pastoral Social, nos seguían a todos lados, nos sacaban fotos, las imprimían y las repartían diciendo este es fulano de tal, cosas así, sufrimos esas consecuencias durante varios años. Entonces, vos pensá, la diócesis tiene 35, 36 parroquias, Merlo debe de tener 20, todo el mundo, todo el mundo digo los curas, le cuestionaban a Pancho que se estaba metiendo mucho en política, por qué, porque con Pancho acompañábamos a un grupo de perseguidos políticos y sociales en Merlo, que habíamos denominado Encuentro por la Democracia en Merlo y acompañábamos a ese grupo, no éramos parte, acompañábamos con la venia de Bargalló, a él le gustaba que nos involucráramos en eso, incluso participábamos de las comisiones de Derechos humanos de los municipios, cosa que ahora ya no, para mí esto es un retroceso, hemos perdido presencia en ciertos lugares, tiene que ver con la personalidad del obispo, el obispo dice “Pastoral Social se tiene que dedicar a la formación en Doctrina Social de la Iglesia de los agentes pastorales”, yo no comulgué con eso y le dije “yo Fernando hasta acá llegué con vos”, para mí no es así, para mí es un todo, Pastoral Social hacia afuera, Pastoral Social hacia adentro, Doctrina Social hacia adentro, práctica de Doctrina Social hacia afuera (D.G).

Vila llevaba más de 49 años en Merlo, tenía a cargo cinco capillas, una guardería infantil y numerosas iniciativas. En 2007 por su trabajo y su liderazgo, el Kirchnerismo y todos los partidos de la oposición impulsaron su candidatura a intendente, bajo el lema “Merlo tiene kura”. A los pocos días atentaron contra su domicilio[20]. Frente a esto el obispo, no solo manifestó públicamente su apoyo a los sacerdotes, sino, que también, organizó un movimiento que reunía a las distintas fuerzas políticas y piqueteras contrarias al partido gobernante. Esta iniciativa encontró una oposición aún mayor de parte del intendente y también cuestionamientos de laicos que comenzaron a pedir la destitución del obispo:

Un día fui y hablé con Bargalló y le dije “le vamos a hacer una trampa a Othacehé donde yo aparezco como un cura que quiere ser intendente”. Eso nació como una joda, a mí nunca se me ocurrió ganarle a Othacehé o moverle el piso como alguien que lo está cuestionando. Pero él se enloqueció a volantearme, cosa por la que yo nunca perdí el sueño o me fui a dormir con miedo. Nunca me sentí atacado. No le daba bola a las volanteadas. Toda esa movida la viví como una joda. De los demás del grupo algunos se ilusionaron con que yo podía ser cura y podía ganar, por eso una vez fueron a pedirle con Gustavo autorización a Bargalló (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 29).
Por eso en la época de “Merlo tiene Kura” cuando iba a los barrios, la gente me recibía muy bien, a nadie le resultaba extraño que yo fuera y que estuviera con ellos. Así fue que recorrí todo Merlo. Eso pienso que al intendente lo pondría muy mal. Tendría miedo de perder, qué se yo (entrevista a Vila. En Velo, 2017: 13).

A principios de junio de 2012 aparecieron panfletos con una fotografía de Bargalló y el texto: “¿Saben dónde está?”. El 19 de ese mes se hicieron públicas fotografías del obispo pasando sus vacaciones en México junto a una mujer. Esto desató un escándalo político, religioso y mediático, tanto por su relación con esta mujer como por el supuesto uso de fondos de Cáritas para la realización del viaje. Los obispos de Corrientes, Santo Tomé y Goya fueron los que públicamente enjuiciaron a Bargalló. A los pocos días el obispo reunió a todo el clero de su diócesis, le explicó lo sucedido y le anticipó que iba a presentar su renuncia. Los sacerdotes se solidarizaron con él y reaccionaron contra la “metodología cobarde y perversa”, y expresaron que el poder político pretendía someter a los miembros de la Iglesia y repudiaron la “campaña difamatoria basada en la calumnia contra el obispo y dos hermanos sacerdotes, los padres Miguel Velo y Raúl Vila”[21].

Benedicto XVI aceptó rápidamente la renuncia de Bargalló y nombró como administrador apostólico al obispo emérito de San Isidro, Mons. Casaretto (quien había participado en la Mesa del Diálogo Argentino). A los pocos días de haber asumido Casaretto (28 de junio) se cumplieron los 15 años de la creación de la diócesis, la misa fue concelebrada por Bergoglio (Arzobispo de Buenos Aires en ese momento) y Casaretto. La convocatoria a la misma enunciaba «Agradeceremos de corazón a Dios por estos 15 años de vida y de misión compartidos. Recemos muy especialmente por nuestro hermano y padre Fernando María que, durante todo este tiempo, ha demostrado la calidad de su vida y corazón, para que Dios lo bendiga y fortalezca en esta nueva etapa que le toca vivir»[22]. Bergoglio en sus palabras no puso en cuestión a Bargalló, algunos sectores interpretaron en esto un apoyó al obispo, los laicos presentes en esta misa mostraron explícitamente el apoyo a Bargalló, la celebración terminó con el grito de “viva Fernando” y aplausos[23].

Casaretto estuvo a cargo de la diócesis hasta que el 13 de mayo de 2013 cuando Bergoglio, ahora papa, designó a Mons. Fernando Carlos Maletti como obispo de la diócesis de Merlo – Moreno. Maletti había sido, desde su ordenación episcopal en 2001, hasta ese momento, obispo de Bariloche, y anteriormente se había desempeñado como párroco de la parroquia y santuario de San Cayetano de Liniers (Arquidiócesis de Buenos Aires). Como su antecesor Bargalló, se identifica con la TC. Los sectores católicos que se oponían a Bargalló reaccionan negativamente ante esta decisión del papa Francisco, aseveran “Bergoglio no se cansa de dar malos pasos” y calificando al nuevo obispo de “conocido bolchevique”[24].

Maletti desde el inicio de sus funciones mostró también un fuerte compromiso con las problemáticas socio políticas de Merlo–Moreno y del país, en la actualidad es miembro de la Conferencia Episcopal de Pastoral Social y Asesor de las Comunidades Eclesiales de Base. Entre sus numerosas participaciones: denuncias por narcotráfico en el país y en su diócesis[25], carta por toma de tierras en Merlo – Moreno en la que afirma la falta de voluntad política para resolver el problema y responsabiliza de esto al ex y al actual intendente[26], reunión con organizaciones, movimientos sociales y Secretaría de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley[27], apoyo a una cooperativa desalojada[28], etc. Maletti también participó activamente en la promoción del “Pacto de Padua”[29]. Se conoce bajo esta denominación a un documento de diez puntos[30], firmado en una parroquia franciscana de San Antonio de Padua, por nueve intendentes del PJ[31] (lo analizaremos en el capítulo siguiente). En el que estos se comprometen a trabajar por las propuestas de la encíclica “Laudato si”[32]. Posteriormente, más de 50 intendentes de todo el país, de diferentes partidos políticos, con el apoyo de representantes y autoridades de diversos credos, se sumaron al “Pacto de Padua”[33]. Su adhesión se firmó en el Convento de San Francisco, de la Ciudad de Buenos Aires, entre los participantes estaba Walter Festa. En palabras del obispo:

Cuando subió hace 3 años y medio, casi 4 la nueva conducción del gobierno nacional, provincial y municipal, el intendente de Merlo, Menéndez, habló conmigo y con algunos colaboradores de él, con este tema, ¿no? Él es muy vinculado con los franciscanos y a la luz de la Laudato si, que a su vez tiene su raíz en San Francisco de Asís: alabado sea mi Señor, Laudato si, que es el canto de las criaturas de San Francisco de Asís, se concluyó que, en 10 puntos, 11 intendentes del Gran Buenos Aires, o sea que responde a 8 millones de personas, firmaron de que en su gestión iban a optimizar esos 10 puntos. Uno es el defender la vida hasta la muerte natural, el tema de los pobres, las cooperativas de trabajo, acompañar a los heridos del camino de la droga, más que hacer una lucha armada contra el narcotráfico y eso después, San Antonio de Padua es una localidad que queda en Merlo, partido de Merlo, es una de las 7 localidades de Merlo y ahí está el convento San Antonio de los Franciscanos, entonces ahí se firmó ese pacto y yo estuve presente (M.F).

La democracia entonces mostró, bajo otras formas, las relaciones que se habían generado entre militantes católicos, a los que podemos considerar especialistas intermedios, y peronismo. Estos actores después de lo que se había vivido y habían vivido en la dictadura, los cambios acontecidos en el país, en la Iglesia y en sus mismas trayectorias de vida, se siguen reconociendo como católicos, pero ocupan otros espacios, participan en la organización socio comunitaria y ocupan cargos políticos. Para el campo católico en este territorio también implica un cambio importante separarse de Morón, comenzar a ser una diócesis y organizase como tal. Los conflictos dados por las divergencias entre las diferentes líneas y los conflictos con el campo político, especialmente de Merlo, van marcando esos primeros años de la diócesis de Merlo–Moreno.


  1. [En línea] [Consultada: 15/10/2019] Disponible en: http://www2.mecon.gov.ar
  2. Cuadro construido a partir de datos de Secretaría de Estadística – Ministerio de Economía – Provincia de Buenos Aires. [En línea] [Consultada: 15/10/2019] Disponible en: https://www.gba.gob.ar.
  3. También han sido referentes de Merlo el padre Juan Carlos Martínez (MSTM) quien se instaló en la zona de Liberad en 1973, muriendo en 2009 y el padre Ángel Sallaberremborde, quien llegó al partido en 1980 y permaneció trabajando pastoralmente hasta 2015 cuando falleció a los 94 años.
  4. Si bien no fueron parte del movimiento, sí participaron en reuniones del MSTM, otros dos sacerdotes que ejercieron su ministerio en la diócesis, el padre Casto Ortega, conocido como Palito Ortega, y Héctor Mazzuchi (entrevista a Trotz. En Martín, 2013). Zamorano y Carbone, ambos del MSTM, años después van a ser sacerdotes en Merlo – Moreno. Zamorano desde 1975 hasta 2012 cuando fallece (con algunos intervalos en España, primero por la enfermedad de su padre y luego por la suya, falleciendo en ese país) y Carbone desde 1985 a la actualidad. Martín (2010) sostiene que las diócesis de Morón y de Santa Fe tienen características comunes en relación al MSTM, la existencia previa de sacerdotes jóvenes y de mediana edad que se reunían asiduamente en el marco de la renovación conciliar, ambos grupos que casi sin alteraciones se convierten al MSTM de sus localidades, ambos también tienen fuerte peso en el movimiento a nivel nacional, mantienen buena relación institucional pese a que sus obispos no están de acuerdo con las características del movimiento, y un alto índice de continuidad de pertenencia en sus diócesis una vez disuelto el movimiento.
  5. Comprendía un amplio territorio: Moreno Norte, desde Cuartel V, límite del Partido con José C. Paz, hasta Cruce Castelar, límite con General Sarmiento. Territorio en que había una sola capilla, en “Cuatro Vientos”, contigua a una casa de las Hermanas Nuestra Señora del Rosario de Buenos Aires.
  6. Inspirada en las ideas de Lanza del Vasto. [En línea] [Consultada: 10/11/2019] Disponible en: https://www.lanzadelvasto.com/es/vida/).
  7. La comunidad se disuelve en 1974.
  8. Entre ellas: Adriana Palacios, Lidia Fazio, Susana Farrell y Ana María y Adriana Gómez (nombres surgidos en las entrevistas y confirmados en la EDSS). Saucedo (2009), nombra también a otra Asistente Social de la EDSS, que participó de este centro de prácticas y se integró posteriormente a Montoneros, afirmando que varios alumnos y/o egresados de la EDSS, siguieron este camino.
  9. El 22 de junio de 2018 se señalizó como centro clandestino de detención a la Comisaría N°5 de Paso del Rey en la que estuvieron secuestrados algunos de estos jóvenes.
  10. En el 73 fueron tomados otros dos hospitales de la zona, el Larcade y el Posadas.
  11. Salcedo (2009) analiza los orígenes de Montoneros en Moreno, en este trabajo hace referencia a que inicialmente pueden identificarse, entre los actores sociales que llegaron a componer el cuadro local de la organización, tres grupos: el primero integrado por activistas obreros de la filial local de la Asociación Obrera Textil (AOT), cuyo secretario general era “el Gordo Gómez”. Este núcleo principal fue ampliado por militantes muy cercanos a ellos, cuadros montoneros llegados al distrito, en su mayoría estudiantes universitarios o profesionales de clase media y media alta, muchos vinculados, a la Iglesia Católica. Por último, jóvenes que se integraron a la agrupación política de Juventud “del Gordo”, paralela a la AOT, denominada después de su conformación “Juventud Peronista de Combate”. Salcedo (2009) también expone que a los jóvenes de origen católico llegados al distrito se los denominaba “paracaidistas”, marcando la diferencia social con quienes los recibían, pero que sin embargo esta imagen se contrapone con “la metáfora del boxeador”, con la que “el Gordo”, explicaba a uno de sus hijos que la vida había puesto a los pobres, los obreros, en un cuadrilátero de Box; por lo que debían pelear contra la injusticia para vivir mejor, y que estos jóvenes habían elegido subirse al ring, para ayudar a los más humildes, lo que era valorable.
  12. Incluso Campana (2019) plantea que pese a que Angelelli esperaba la presencia de obispos en el funeral de los curas asesinados en Chamical, ninguno se hizo presente. Convirtiéndose esto en un gesto público que evidenciaba que el episcopado le soltaba la mano, siendo asesinado pocos días después.
  13. En la actualidad hay una placa en la parroquia con sus nombres: María Teresa Trotta de Castelli (también había sido estudiante de la EDSS), Roberto Castelli y Carlos López Pumarega.
  14. Intendentes de Moreno: Héctor Ibáñez, 1983-1987, Partido Justicialista; “Coco” Lombardi, 1987-1991, Partido Justicialista, Julio Asseff, 1991-1995, Unión Vecinal; Mariano West, 1995-2002, Partido Justicialista, Andrés Arregui, 2002-2011, Frente para la Victoria, Mariano West, 2011-2015, Frente para la Victoria; Walter Festa, 2015 – 2019, Frente para la Victoria-Unidad Ciudadana. Intendentes de Merlo: Leopoldo Suárez, 1983-198, Partido Justicialista; Mateo Zencich, 1986-1987, Partido Justicialista; José Filatro, 1987, Partido Justicialista; Gustavo Green, 1987-1991, Partido Justicialista; Raúl Othacehé, 1991-2015, Partido Justicialista/ Frente para la Victoria y Gustavo Menéndez, 2015 – 2019, Frente para la Victoria.
  15. Esta congregación, al llegar a Argentina se había hecho cargo del Instituto Keating en Buenos Aires, que atendía a un alumnado de clase media de la comunidad irlandesa, luego este instituto se transformó en el colegio privado “Santo Domingo”, del cual quedaron a cargo. Desde una perspectiva teológico-pastoral, el período de su arribo se caracterizaba en Argentina por la intensidad de la reflexión y el debate generado por el CV II. Se interesaron particularmente por la TL, en 1975 abrieron otra casa en Paraná y posteriormente abrieron casas en barrios precarios (en El Solar de la diócesis de Goya en Corrientes y en Cuartel V, en la actual diócesis de Merlo-Moreno), desligándose por completo del Colegio Santo Domingo (Suárez y Zengarini, 2012).
  16. Este territorio, su crecimiento y su organización, son ampliamente analizados en Forni (2003).
  17. Muchas diócesis al ser nombradas como tales toman como patrono/a la advocación que da nombre al templo que pasa a ser Iglesia Catedral, en el caso de Merlo – Moreno, Nuestra Señora del Rosario, sin embargo, en asamblea diocesana se decidió sea Nuestra Señora de Guadalupe, Virgen de rostro mestizo y patrona de América Latina.
  18. Acento más fuerte hasta 2013 en que se publica el trabajo de Ameigeiras (2013a).
  19. Primero se llamó “Pedro y Pablo”, luego Comunión y Participación y finalmente Casa-Templo.
  20. [En línea] [Consultada: 3/7/2018] Disponible en: http://www.perfil.com/politica/las-historias-detras-de-los-aprietes-de-othacehe-a-los-curas-de-merlo-0421-0044.phtml; https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-82984-2007-04-08.html
  21. [En línea] [Consultada: 3/7/2018] Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-86894-2007-06-21.html
  22. [En línea] [Consultada: 3/7/2018] Disponible en: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=12199
  23. http://pagina-catolica.blogspot.com.ar/2012/07/la-misa-triunfal-de-merlo-moreno.html.
  24. [En línea] [Consultada: 3/7/2018] Disponible en: http://www.catolicosalerta.com.ar/noticias03/maletti.html
  25. [En línea] [Consultada: 3/7/2018] Disponible en: http://www.eldia.com/nota/2015-11-19-fuerte-advertencia-de-un-obispo-por-la-toma-de-tierras-en-merlo
  26. [En línea] [Consultada: 15/10/2019] Disponible en: http://www.infoban.com.ar/despachos.asp?cod_des=67253&ID_Seccion=2
  27. [En línea] [Consultada: 4/7/2018] Disponible en:
    http://www.casarosada.gob.ar/informacion/eventos-destacados-presi/37599-stanley-recibio-a-referentes-de-la-iglesia-y-de-movimientos-sociales
  28. [En línea] [Consultada: 4/7/2019] Disponible en: https://redaccionrosario.com/2017/03/07/en-ado-dicen-amen/
  29. [En línea] [Consultada: 4/7/2018] Disponible en: http://www.infobae.com/2016/01/19/1783999-pacto-padua-la-mesa-intendentes-del-pj-se-consolida-el-papa-francisco/ (consultada 4/7/2018).
  30. Continuar con la lucha activa contra el narcotráfico, intensificar las acciones para la prevención de la drogodependencia desde la niñez y la contención para la reinserción social de las víctimas, trabajar para erradicar el hambre y la desnutrición infantil, combatir con todo el peso de la ley y del Estado la violencia de género e intrafamiliar, proteger a la familia como célula básica de la sociedad y la vida humana desde la concepción, alentar el uso de energías bajas en carbono, entre ellas, las renovables, combatir la pobreza, aunar criterios de acción para lograr garantizar el acceso universal a la Tierra, al Techo, al Trabajo, a la salud, a la educación de calidad y al agua potable, fomentar la cooperación para erradicar el trabajo y abuso infantil, la trata de personas y todas las formas modernas de esclavitud, impulsar la normativa para la creación de Observatorios para tareas de cambios de paradigmas, de conductas individuales y colectivas, convocando a la comunidad vecinal, comercial, industrial y demás sectores organizados, a fin de cuidar entre todos la Casa Común que es el Planeta Tierra, en el marco de la encíclica Laudato si.
  31. Esta es la segunda encíclica del papa Francisco, firmada el 24 de mayo de 2015.
  32. Eduardo Bucca (Bolívar), Gabriel Katopodis (San Martín), Verónica Magario (La Matanza), Gustavo Menéndez (Merlo), Martín Insaurralde (Lomas), Ariel Sujarchuk (Escobar), Fernando Gray (Echeverría), Juan Zabaleta (Hurlingham) y Leonardo Nardini (Malvinas).
  33. [En línea] [Consultada: 4/7/2018] Disponible en: http://www.inforegion.com.ar/noticia/177583/intendentes-ratificaron-el-pacto-de-san-antonio-de-padua


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