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Introducción

Andrés Kozel

Este libro pone a disposición de los interesados en la vida de las ideas una serie de conversaciones sostenidas al respecto entre sus autores. Hay, como es sabido, una diferencia generacional entre los protagonistas. Hay, también, una diferencia en lo que cabría designar como su coeficiente de centralidad dentro de este ámbito de estudios. Desde el principio del recorrido debe quedar claro que la propuesta relativa a los estudios eidéticos pertenece a Devés. Mi papel personal en esta aventura ha sido el del lector empático y crítico que, teniendo la oportunidad de poder conversar en reiteradas oportunidades con el autor, busca conocer mejor su propuesta, contribuyendo eventualmente a su esclarecimiento y desarrollo.

Las conversaciones iniciaron en 2011 en Buenos Aires, en ocasión del viaje intelectual por 100 ciudades latinoamericanas que entonces encaraba Eduardo Devés; prosiguieron en Talca (Jornadas de las Ideas), en Viena (54° Congreso de Americanistas), en Santiago de Chile (2016), y nuevamente en Buenos Aires y en Santiago (2017). También, desde luego, por correo electrónico, a lo largo de todo el periodo.

Particularmente rico resultó un contrapunto sostenido con motivo de la preparación, por mi parte, de unas notas relativas a la actualidad de los estudios sobre el pensamiento latinoamericano solicitado por la revista Prismas para su número aniversario (Kozel, 2015a). Para elaborar dichas notas entrevisté a algunos especialistas, entre ellos a Devés. Esa experiencia comenzó a fines de 2014 y tomó un par de meses. Durante el intercambio aprecié que, al insistir sobre la noción “estudios eidéticos”, Devés estaba proponiendo una reconfiguración del espacio disciplinar, buscando abrir perspectivas nuevas, que incluso podían situarse más allá de los puntos de llegada de sus libros más conocidos. Seguidamente, acordamos ampliar las conversaciones, transcribirlas, editarlas y volcarlas en un pequeño volumen. A Devés le pareció que el formato conversacional le ayudaría a organizar mejor los materiales referidos a la temática que había ido acumulando y produciendo en los últimos años, sin llegar, empero, a plasmarlos en un libro.

De manera que las conversaciones versan sobre una temática vertebradora: la historia, las realidades y las perspectivas del amplio espectro de abordajes que se dedican al estudio del pensamiento y de las ideas, en principio en América Latina, aunque, según se irá viendo, no solamente en ella.

Interesa aclarar que el contenido del volumen no se limita a ser la simple transcripción textual de una serie de conversaciones. Si es cierto que hay algunas zonas que conservan genuinamente esa marca de espontaneidad, hay muchas otras que fueron revisadas y retocadas en más de una oportunidad. En varios momentos se acudió incluso a materiales escritos por Devés –tanto previamente como ad hoc–, destacando en este sentido las definiciones, las propuestas clasificatorias y las enumeraciones ilustrativas. Finalmente, en el momento de la edición, se realizó un trabajo específico de estilización, orientado a arribar a un grado de eslabonamiento argumentativo que, aun si distante del tratado sistemático, no es exactamente el que caracteriza a la dinámica coloquial. En dicha fase se eliminaron reiteraciones, se aclararon puntos, se despejaron referencias, se reubicaron pasajes. En suma, aun cuando preserva bastante del ánimo coloquial, el resultado es, más que una conversación transcrita, una serie de transcripciones re-trabajadas, re-dispuestas, enriquecidas. Se aproxima, así, más a alguna variante del género ensayo que a una entrevista tradicional.

Una de las novedades centrales que se introducen es, según anticipé, la noción de estudios eidéticos, finalmente decantada como título de la obra. Buena parte de las conversaciones giran en torno a precisar en qué consiste esta propuesta, cómo se relaciona con tradiciones preexistentes, en qué se parece a y en qué se diferencia de otros enfoques más o menos emparentados, cómo cabe pensar sus vínculos con otras disciplinas. Importa aclarar desde ahora que la noción de estudios eidéticos es ofrecida tanto para caracterizar lo que ha sucedido y sucede en este ámbito de estudios como para incidir en los debates relativos a lo que se desea que allí suceda. De este modo, la propuesta posee una doble dimensión: junto a describir y analizar, perfila una heurística y un programa.

Múltiples elementos de la labor de Devés me han parecido interesantes desde mi toma de contacto con su obra El pensamiento latinoamericano en el siglo XX, cuyos tres tomos recorrí durante mis años mexicanos (2000-2010), utilizándolos, entonces y después, para organizar mis cursos (Devés, 2004b, 2003, 2000).

El primero es su relación respetuosa con el legado intelectual de América Latina y, más en particular, con lo que habitualmente se designa como estudios sobre historia del pensamiento y de las ideas latinoamericanas. En varias oportunidades Devés se ha auto-situado en el cauce abierto por los aportes de figuras como Leopoldo Zea y Arturo Andrés Roig. Como podrá verse, la propuesta asociada a los estudios eidéticos perfila una recuperación crítico-superadora de ese legado, aunque no una operación de tabula rasa, tan inconveniente en medios culturales como los nuestros, donde tanto ha costado y cuesta todavía acumular y potenciar densidades dialógicas.

Otro elemento valioso de la labor de Devés, que a la vez empalma con los afanes del mejor Zea, es su preocupación por pensar a América Latina, en particular a su dinámica eidética, como parte del mundo periférico. Su libro Pensamiento periférico ha aportado importantes elementos en esa dirección, siendo la propia noción de pensamiento periférico una hipótesis de trabajo audaz y estimulante (Devés, 2017a, 2014) Devés estudia las redes intelectuales y el fenómeno de la circulación de las ideas, a la vez que es un protagonista señaladamente activo de ambas cosas. Co-fundador del Corredor de las Ideas y de la Internacional del Conocimiento, es además un viajero incansable.

Otro de los elementos de interés es la disposición de Devés a interrogarse con franqueza sobre el sentido de los estudios de esta naturaleza, entendiendo la noción de sentido en todos sus sentidos, incluso en aquel que tiene que ver con la utilidad práctica. A Devés le importa desde luego la historia, pero le importa también, y quizá ante todo, ayudar a que en nuestras sociedades se “piense más y mejor”. La introducción de las nociones de “desarrollo eidético”, “eidología aplicada” y otras conexas se desprende de dicha inquietud, que no es exclusiva ni tampoco principalmente historiográfica. En estrecha relación con esto hay que situar su insistencia a trabajar en el delineamiento de una “agenda propia” y en la consolidación de una “intelectualidad auto-sustentada”. Su disposición a adentrarse en terrenos asociados a la prospectiva eidética también ha de computarse aquí.

Otro elemento estimulante tiene que ver con la apertura de Devés a pensar los estudios eidéticos en relación con lo que sucede en otras disciplinas, tanto las más próximas –filosofía, historia, estudios literarios y culturales, ciencias sociales, lingüística, ciencias cognitivas–, como otras en principio más alejadas, cuyos desarrollos pueden, a sus ojos, ayudar a la mejor formulación/comprensión de una serie de problemas cruciales. Tal es el caso, por ejemplo, de la biología, varias veces convocada a lo largo de estas conversaciones sobre la vida de las ideas. Son expresivos de esta apertura devesiana su voluntad de adentrarse en los territorios abismantes ligados al origen de la especie humana, su dilección por el trazado de analogías entre lo que sucede en el plano eidético y lo que acontece en otros ámbitos vitales, su conocimiento y recuperación de aspectos de la obra de pensadores como Francisco Varela y otros, que serán mencionados quizá más veces de lo que cabría esperar en una tentativa de esta naturaleza.

El panorama actual de los estudios sobre pensamiento latinoamericano es vasto y abigarrado. Existe una profusión prácticamente inabarcable de obras, enfoques y espacios. La propuesta de los estudios eidéticos aspira, según se anticipó, a participar de los debates sobre la materia aportando elementos para repensar los legados, para entender qué está sucediendo y, también, para orientar al menos parte de nuestros esfuerzos en ciertas direcciones específicas, centrando la atención en el delineamiento de una agenda propia que ayude a pensar “más y mejor”.

Las conversaciones comprenden diversos planos de discusión: qué son las ideas o sistemas eidéticos, cómo caracterizar su “vida”, cómo estudiarlas, cómo clasificarlas, cómo han vivido en Suramérica y en otros lugares, cuál ha sido, cuál es, cuál puede ser el papel de las intelectualidades, en qué tipo de medioambientes tienden a prosperar las ideas, qué cabe esperar que suceda en los planos eidético y de los estudios eidéticos en los próximos años.

La organización del volumen no solicita mayores comentarios. Está patentizada en el índice y en el diseño tipográfico de los capítulos.

En un contexto como el actual, tan polifónico y exuberante cuanto alejado de las consonancias y de las armonías, interesa escuchar la voz de Devés. El profesor chileno se ha ganado ese derecho, entre otras cosas, por aquello que el escritor argentino Roberto Arlt llamara, en un recordado y flamígero prólogo, “prepotencia de trabajo”.



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