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Conclusiones

Ha sido el objetivo general del presente libro analizar los cambios que acontecieron durante las experiencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en el poder, como así también las continuidades en relación a la década de 1990, comprendiendo la Presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007), como así también la primera y segunda Presidencia de Cristina Fernández (2007-2011 y 2011-2015).

Así también, ha sido propósito particular de la presente obra analizar comparativamente la experiencia del kirchnerismo en relación con otros fenómenos políticos emergentes en el marco del Cono Sur.

Esta publicación colectiva se encuentra enmarcada en el proyecto La Argentina en tiempos del kirchnerismo: entre la continuidad y el cambio, de desarrollo en el período 2014-2017 en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

El período en cuestión representa, sin duda, una etapa de cambio político, el cual tuvo su correlato en diferentes países de la región, pudiendo ser destacados entre otros “Lula” da Silva en Brasil, en 2003, y Dilma Rousseff, a partir del año 2011; Néstor Kirchner en Argentina en 2003, y Cristina Fernández de Kirchner, a partir de 2007; Evo Morales en Bolivia, en 2005; Rafael Correa en Ecuador, en 2007; Fernando Lugo en Paraguay, en 2008, y Tabaré Vázquez y Hugo Mujica en Uruguay en 2005 y 2009 respectivamente.

La estructura de la obra ha sido desarrollada a lo largo de siete capítulos en dos partes bien diferenciadas: la primera, bajo el título “La Argentina en tiempo del kirchnerismo, entre la continuidad y el cambio”, ha tenido comienzo con el capítulo de Mara Pegoraro “La flexibilidad estratégica de los partidos: los límites del liderazgo. Alfonsín y Kirchner”, en el cual la autora partió de la premisa de que no solo en el peronismo el liderazgo estructura a la organización política, sino que este fenómeno se registra también dentro de la Unión Cívica Radical y, en particular, se evidenció en el período alfonsinista. Este período contiene una complejidad adicional pues resulta relativamente sencillo ubicar su inicio pero no así su clausura. La pregunta que se ha desprendido de aquí es entonces cómo liderazgo y organización devienen imbricados en ambas imaginarios partidarios. Simultáneamente, Pegoraro ha intentado aventurar una respuesta de por qué el peronismo ha logrado sortear, con mejor éxito que el radicalismo, el desafío que enfrentan todos los partidos políticos en sistemas presidenciales: ofrecer liderazgos cada cuatro o seis años.

El capítulo II de Hernán Fair, “Néstor Kirchner y Fernando De La Rúa: transformaciones ideológicas de dos experiencias de gobierno desde un análisis comparado del discurso”, nos ha propuesto analizar la construcción de los liderazgos políticos de Néstor Kirchner y Fernando De la Rúa, desde una matriz de análisis comparado del discurso. De manera particular, se han estudiado las transformaciones y continuidades histórico-políticas e ideológicas de De la Rúa y Kirchner, a partir del análisis comparado de sus discursos de apertura de sesiones ante la Asamblea Legislativa, durante 2001 y 2007. Asimismo, el autor ha procurado responder a los siguientes interrogantes: ¿qué transformaciones político-ideológicas se pueden identificar en el contenido y en la modalidad de enunciación de Kirchner y De la Rúa? ¿Qué significantes clave, cadenas equivalenciales y tópicos expresan el contraste entre ambas presidencias y en qué difieren desde el estilo de construcción de su imagen pública? ¿En qué medida se pueden establecer algunas continuidades históricas entre ambos discursos políticos?

El capítulo III, “Sobre infiernos y purgatorios. El patrón de comunicación antagónica durante el gobierno de Néstor Kirchner”, de Lucia Vincent, pretendió demostrar cómo durante la gestión de Néstor Kirchner se desplegó una relación novedosa entre el presidente y los medios, fenómeno que resultó determinante para comprender la evolución futura del vínculo entre ambos actores y que, en buena medida, determinó la vida política de este país hasta fines de 2015. Así, la relación del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con los medios sólo puede entenderse como continuidad del periodo anterior.

El objetivo de este capítulo ha sido entonces describir y explicar el origen, el desarrollo y las consecuencias políticas de las disputas entre el Gobierno y los medios entre 2003 y 2007. El argumento sostenido durante este capítulo es que el gobierno de Néstor Kirchner impulsó lo que la autora llamó un “modelo de comunicación controlada”, que implicó un quiebre en relación con las políticas de comunicación de los gobiernos anteriores desde la vuelta de la democracia, en 1983, y guardó similitudes, tanto con las dos primeras presidencias de Juan Domingo Perón en Argentina, como con los modelos de comunicación impulsados por otros gobiernos latinoamericanos a comienzos del siglo xxi.

Para finalizar esta primera parte de la publicación colectiva, Santiago Leiras, en el capítulo titulado “¿Continuidad o cambio? La pretensión fundacional del kirchnerismo”, intentó abordar la pretensión fundacional en el relato político del kirchnerismo, entendiendo central, para cumplir con este cometido, analizar los cambios que acontecieron durante las experiencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en el poder, como así también las continuidades en relación a la década de 1990, procurando dar respuestas al siguiente interrogante: ¿hubo realmente un cambio trascendental frente a las políticas de la década del 90, o existe una continuidad de la matriz política noventista durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner?

Dado que resulta difícil comprender el surgimiento del kirchnerismo sin hacer referencia al telón de fondo de la crisis terminal de la Argentina entre finales de 2001 y comienzos de 2002, han sido abordados los aspectos centrales de dicha etapa de la política argentina, tomando como punto de partida el colapso de la experiencia aliancista entre 1999 y 2001, y la experiencia de Eduardo Duhalde a partir de 2002, para luego encarar las experiencias de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner.

La segunda parte del presente libro, bajo el título “Las proyecciones del debate en el Cono Sur (o parte de él)” tuvo comienzo con el capítulo de Ana Farías Antognini y Sergio Toro Maureira “El decenio social democrático en Chile (2000-2010): Adaptación coalición y separación de funciones”, en el cual, su objetivo principal ha sido describir los avances y retrocesos de las políticas socialdemócratas adoptadas por los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile. Los autores afirmaron constatar que las reformas aplicadas desde los años 2000 se ubicaron dentro de los límites de la democracia liberal y la economía de mercado, al mismo tiempo que definieron cambios socio estructurales graduales para mejorar las condiciones sociales sin dañar el sistema establecido.

Así, de acuerdo a la visión desarrollada por Farías y Toro, la izquierda chilena presentó altos grados de autonomía frente a la sociedad civil organizada, lo que le permitió disponer de un aparato estatal independiente sin arraigo social.

El capítulo, en su elaboración, ha sido dividido en cuatro partes con un objetivo cronológico y causal. La primera parte definió los antecedentes relacionados con la renovación de la izquierda en dictadura y la manera en que el modelo liberal fue asumido por buena parte de los grupos de izquierda. La segunda parte describió el contexto de aplicación de las políticas socialdemócratas. En esta parte, se profundizó sobre la aplicación de políticas socialdemócratas en una coalición en que estos partidos convivían con fuerzas demócratas cristianas. La tercera parte se hace cargo de los efectos en la aplicación de un modelo socialdemócrata que mantuvo buena parte los principios liberales de la economía y las políticas sociales. La cuarta parte ha tratado de un pequeño acápite de las políticas implementadas por Bachelet en el primer año, finalizando el capítulo con una conclusión sobre lo discutido durante el mismo.

El capítulo VI de José T. Sánchez-Gómez, Ignacio González-Bozzolasco y Fernando Martínez Escobar, “La izquierda paraguaya y sus estrategias: una mirada desde los inicios de la transición democrática a la actualidad”, se ha concentrado en dos de las tres estrategias desplegadas por la izquierda en Paraguay –socialdemócrata y clasista–, debido a que sobre la tercera corriente –armada– no existe suficiente información fiable a partir del inicio de la transición democrática.

Los autores procuraron destacar que dichas estrategias estuvieron lejos de ser puras, excluyentes o inmutables en las organizaciones —a veces convivieron, a veces una predominó sobre la otra—; lo cierto es que sí tuvieron diferentes niveles de destaque como para hacer la caracterización que se ha hecho sugerencia a lo largo del capítulo.

La segunda parte finaliza con el capítulo de Alberto Baldioli y Santiago Leiras “El PT en el poder: Los gobiernos de Luiz Inácio “Lula” da Silva y Dilma Rousseff: Cambios y continuidades”. El objetivo del presente trabajo fue dilucidar los cambios y las continuidades que van desde la administración de Luiz Inácio da Silva hasta la de Dilma Rousseff, sus logros y limitaciones, y las consecuencias de sus actos gubernamentales.

Los autores han procurado destacar la importancia del estudio y análisis de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, entre 2003 y 2016, ya que dicha experiencia política se encuentra entre aquellas que, durante la primera década del siglo xxi, tratarían con éxito de imponer un nuevo clima político en la región.

El proceso, que culminó con la destitución de Dilma Rousseff, afirmaron los autores, significó al mismo tiempo el final de la experiencia de un gobierno de izquierda en Brasil, en un contexto que parece avizorar un cambio de época en la región a través de experiencias como la Mauricio Macri en Argentina y la puesta en marcha del ciclo Temer en la Presidencia de Brasil entre otras.

En función de los objetivos de carácter general y particular expuestos en la introducción de esta obra, se ha formulado el siguiente interrogante:

¿Hubo realmente un cambio trascendental frente a las políticas de la década del 90, o existe una continuidad de la matriz política noventista durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner?

A partir del interrogante propuesto, la hipótesis central de esta investigación ha sido la siguiente:

El relevo gubernamental producido en mayo de 2003 no habría producido una sustantiva reformulación de los presupuestos ideológicos, jurídico-políticos y organizacionales contenidos en la matriz presente a lo largo de la década de 1990, sino, más bien, una ratificación de dichos contenidos programáticos, los cuales se habrían mantenido a grandes rasgos vigentes.

Con base en la evidencia bibliográfica, discursiva, documental y estadística presentada, se ha llegado a las siguientes conclusiones:

  1. En relación al modelo de desarrollo, el kirchnerismo constituye un resultado de las políticas de shock implementadas durante el comienzo del milenio y una recuperación posterior en un contexto de un ciclo ascendente de la economía internacional, no advirtiéndose sustantivas mejoras en relación a la distribución del ingreso de acuerdo a la información disponible a comienzos de esta última década.
  2. Respecto de la calidad democrática, la utilización recurrente de recursos de excepción, a través del alto grado de decretos de necesidad y urgencia, en forma particula,r durante la Presidencia de Néstor Kirchner, y la prolongación en el tiempo de leyes como las de emergencia económica en vigencia desde 2002 hasta la fecha, no permiten sostener la idea de una sustancial mejora de la calidad institucional de la democracia argentina a partir de 2003.
  3. En el terreno de los derechos humanos, y siendo auspiciosa la reapertura de los juicios por violaciones a los derechos humanos, las omisiones relacionadas con iniciativas históricas como el juicio a la juntas militares o la creación de comisiones de la verdad como la CONADEP, destinadas a reforzar la idea de un 2003 como nueva bisagra de la historia, empañan, sin duda, la auspiciosa búsqueda de la verdad. Por otra parte, y como consecuencia no prevista por el reformador, la pérdida de gravitación política de las fuerzas armadas durante el menemismo generó a la postre condiciones muy favorables para reimpulsar los juicios por la verdad.
  4. Finalmente, el discurso sobre la recuperación del papel del Estado durante la última década es puesto en cuestión en situaciones críticas que, como la “Tragedia” de Once, ponen en evidencia la persistencia de esquemas de connivencia entre los sectores público y privado en la provisión de bienes y servicios privatizados y/o concesionados.
  5. No obstante, a lo largo de este proceso de “refundación”, uno de los cambios esenciales introducidos por el gobierno de Néstor Kirchner consistió en la manera en que el presidente se comunicó con la ciudadanía y en el vínculo que se estableció entre el gobierno y los medios de comunicación, en especial, con la prensa. Durante su gobierno, Néstor Kirchner cuestionó públicamente a los medios, explicitó una distinción entre medios amigos y medios enemigos, transmitió una idea de no mediación entre él y la ciudadanía, estableció estrategias de comunicación directa, buscó controlar la agenda pública y centralizó la información.
  6. Durante la gestión de Néstor Kirchner, se desplegó una relación novedosa entre el presidente y los medios, fenómeno que resultó determinante para comprender la evolución futura del vínculo entre ambos actores y que, en buena medida, determinó la vida política de Argentina hasta fines de 2015. Así, la relación del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con los medios solo puede entenderse como continuidad del periodo anterior.
  7. Así también, en el plano enunciativo, el contraste es significativo en relación a su último antecesor electo por la voluntad popular. Mientras que Fernando de la Rúa procuraba emprolijar institucionalmente al menemismo y radicalizar su modelo económico, manteniendo incuestionados los ejes centrales del modelo de Convertibilidad y reformas neoliberales, Kirchner construía un discurso alternativo, desde un paradigma heterodoxo que reivindicaba el valor transformador de la política sobre la tecnocracia neoliberal y los intereses de los poderosos, para beneficiar a las mayorías populares. En contraste con el discurso ortodoxo de De la Rúa, de Estado subsidiario, ajuste monetario, despolitización de la economía y autonomización de la cuestión social, Kirchner asumía la primacía de la voluntad política y el rol central del Estado en la regulación del mercado y la inclusión social.
  8. Mientras De la Rúa presentaba un estilo formal, austero, serio y dialoguista, que promovía el valor del consenso y el diálogo y el respeto a los procedimientos institucionales, asumiendo una modalidad deontológica que se legitimaba desde un ethos austero y la apelación a una ética de la responsabilidad, que adoptaba un tono moralista, antes que estrictamente político, Kirchner en cambio expresaba un estilo informal y rebelde, y apelaba a un género coloquial, asumiendo una estrategia confrontativa, que rechazaba los procedimientos consensualistas y formales. En esta línea, presentaba un estilo político militante, que acentuaba la dimensión polémica y el componente de la alteridad, sin incorporar referencias de tipo moral.
  9. Así también, ha sido observada la mixtura del discurso kirchnerista con ciertos giros vinculados a la ortodoxia económica, como el énfasis en el superávit gemelo, y otros relacionados a la tradición liberal-republicana, como la defensa de la división institucional de poderes y el respeto a la pluralidad social. Sin embargo, a diferencia de De la Rúa, cuyo discurso se ubicaba en una matriz neoliberal-conservadora, Kirchner integraba los aspectos ortodoxos y liberales con un discurso heterodoxo y nacional-popular. En ese marco, tanto el objetivo de la estabilidad comercial, fiscal y de precios, como la defensa de la calidad institucional, solo podían ser entendidos en función de la problemática social y la defensa de los intereses nacionales y populares. Kirchner, además, presentaba una batalla ideológica contra el paradigma ortodoxo, cuestionando su visión sobre la inflación, el rol del Estado, la inversión pública, la inserción internacional, el papel del FMI y de los economistas tecnocráticos.
  10. Así como pueden ser señalados los aspectos de ruptura entre Néstor Kirchner y Fernando de La Rúa, también se pueden destacar similitudes entre los liderazgos de Kirchner y Alfonsín: Néstor Kirchner es (¿fue?) al peronismo, lo que Alfonsín fue al radicalismo. Ambos han estado (no tan) fantasmalmente presentes en las elecciones presidenciales de 2011: uno, en apoyo activo de su reelegida esposa; el otro, a través de la imagen calcada de su hijo, esta vez derrotado. La campaña presidencial de 2011 en Argentina pareció un combate entre delegados y herederos de esos mitos fundacionales y tuvo, claramente, un sello fúnebre.

Los elementos aquí brindados nos permiten afirmar la parcial corroboración de la hipótesis planteada.

Ampliando el universo de investigación a otras experiencias nacionales en la subregión –Chile, Paraguay y Brasil– pudimos arribar a las siguientes conclusiones adicionales:

  1. En Chile, las reformas aplicadas desde los años 2000, se ubicaron dentro de los límites de la democracia liberal y economía de mercado, que definieron cambios socio estructurales graduales para mejorar las condiciones sociales, sin dañar el sistema establecido. Llegado el 2010, luego de 20 años de gobiernos democráticos encabezados por la Concertación, la configuración en el reparto del bienestar mostraba claros signos de continuidad en su estructura bicéfala instalada a partir de las reformas de la década del 80, con la consiguiente segmentación de los beneficios entre la población. La distribución de prestadores y del gasto social se mantuvo dividida entre el mercado, responsable y administrador del bienestar de los sectores de mayor capacidad de pago y, por lo tanto, receptores de mejores prestaciones, y el Estado, que asumió la protección de los sectores que, en razón de sus menores ingresos y vulnerabilidades, se mantuvieron bajo la atención pública, recibiendo bienes y servicios de menor calidad y coberturas.
  2. En el caso particular de Brasil, la puesta en marcha de una política social de amplio alcance, iniciada durante la Presidencia de “Lula” da Silva, y profundizada durante la Presidencia de Dilma Rousseff, ha convivido con una política económica conservadora durante amplias presidencias, en particular, en el aspecto fiscal, la cual se puso de manifiesto en diferentes momentos de ambas administraciones –la designación de Henrique Meirelles, durante la primera Presidencia de “Lula” da Silva, y la de Joaquim Levy, durante el breve segundo período presidencial de Dilma Rousseff–. De todas maneras, estos ciclos ortodoxos convivieron con etapas más heterodoxas en el manejo de la economía.
  3. Así también, durante las presidencias de “Lula” da Silva y Dilma Rousseff una diplomacia de alto perfil y de corte “tercermundista” aparece como un común denominador en ambas presidencias.
  4. La corrupción como estigma aparece durante ambas presidencias, el Mensalao, durante la Presidencia de “Lula” da Silva, y el Petrolao, durante la Presidencia de Dilma Rousseff; de todas maneras, aparece en la Presidencia de Dilma Rousseff un compromiso más activo en la lucha contra la corrupción, que llevó a la destitución de numerosos y destacados integrantes de su gabinete presidencial.
  5. En el caso de Paraguay, desde la caída de Stroessner, cuando concluía la dictadura militar, la izquierda vino aprendiendo a moverse en el nuevo mundo político. Incluso, el golpe más duro contra la izquierda, en junio de 2012, enseñó una nueva lección sobre las reglas de juego del poder: la democracia paraguaya sigue basada en una estructura e instituciones oligárquicas que van a reaccionar para defenderse ante potenciales cambios en su lógica de poder.

Los hallazgos aquí planteados nos han llevado (y nos llevan) a preguntarnos si el proceso vivido en la región (o en una parte importante de ella, por lo menos) representó un giro a la izquierda o, más bien, un viraje al centro, resultado de la combinación entre políticas públicas “market friendly” y sociales, más o menos focalizadas.

El debate en torno de este interrogante, seguramente, continuará.



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