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Presentación

Isabella Cosse, Lucía Lionetti, Valeria Llobet, Cecilia Rustoyburu, Carla Villalta y María Carolina Zapiola

Este libro tiene su origen en los esfuerzos por fortalecer los diálogos interdisciplinarios en el campo de estudios de las infancias, un espacio que en América Latina se ha consolidado en las últimas décadas como un terreno clave para comprender la producción social de desigualdades, las formas contemporáneas de gobierno de las poblaciones y las disputas en torno a derechos, saberes expertos, políticas públicas y prácticas sociales de los sujetos infantiles. Desde sus inicios, este campo se configuró en estrecha relación con la centralidad política que adquirieron los derechos de niños, niñas y adolescentes, así como con la expansión de los estudios doctorales y de los sistemas científicos y universitarios en la región, y con la apertura de nuevos ángulos para entender los problemas sociales.

En ese proceso, la infancia dejó de concebirse simplemente como un dato natural o una etapa universal y homogénea del ciclo vital o como un sujeto que poco tenía para aportar a las investigaciones sobre diversos procesos sociohistóricos y políticos. Comenzó, en cambio, a ser abordada con una doble perspectiva. Por un lado, como una categoría histórica, relacional y políticamente situada, producida en marcos institucionales, clasificaciones burocráticas, saberes expertos y dispositivos de intervención. Esto es, en lugar de un descriptor a-problemático (Cosse et al., 2011), comenzó a ser vista como una construcción histórico-cultural y un fenómeno político. Por el otro, como un conjunto de experiencias sociales concretas, vividas por niñas, niños y adolescentes en condiciones sociales y materiales, las más de las veces desiguales. Esta doble entrada permitió mostrar que tanto las definiciones de infancia como las vidas infantiles están atravesadas por jerarquías de clase, género, pertenencia étnica, raza, generación y territorio, y también posibilitó resituar su análisis en el cruce entre procesos estructurales, tramas sociales y prácticas cotidianas.

De allí que las investigaciones que dieron forma a este campo estuvieron marcadas por una doble preocupación: por un lado, la inclusión social de niños, niñas y adolescentes en contextos de profundas desigualdades; por otro, el desafío de reconocer su carácter activo, su condición de sujetos políticos y las múltiples formas de violencia –estatales, institucionales, familiares y simbólicas– que han configurado sus experiencias. Al mismo tiempo, estos estudios mostraron que la infancia constituye un lugar estratégico para observar la articulación tensa y cambiante entre diversos saberes, políticas públicas y dispositivos de gobierno a partir de la cual se definen modelos legítimos de desarrollo, cuidado y familia.

Entre los múltiples espacios de articulación de este campo en formación, las Jornadas de Estudios sobre la Infancia han sido una palestra fundamental. Desde sus primeras ediciones (en 2008 y 2010) se constituyeron en un ámbito sostenido de intercambio que permitió reunir a investigadoras e investigadores de distintos centros de investigación de Argentina y de la región con el objetivo de debatir problemas, enfoques y agendas de trabajo. Ese fructífero diálogo favoreció tanto la consolidación de redes académicas como la circulación de perspectivas teóricas y metodológicas. En estos intercambios, que con el correr de los años se vieron favorecidos por la incorporación de nuevos y diversos estudios, se hizo visible la potencia de la pregunta por la infancia para interrogar procesos sociales, históricos y políticos. La infancia, como tempranamente advirtió Sandra Carli (2002), se fue constituyendo así en una categoría y un fenómeno privilegiado, capaz de iluminar las formas en que se producen y disputan jerarquías, se redefinen responsabilidades entre Estado, familias y mercados y se configuran horizontes de inclusión, derechos y pertenencia social.

En 2024, realizamos la sexta edición de dichas Jornadas, en un contexto signado por el aumento notable de la pobreza y por el avance de políticas que abiertamente buscan cercenar conquistas sociales, limitar o directamente anular derechos y erosionar los cimientos de la vida democrática. En ese escenario, se hizo evidente que la infancia se ha convertido nuevamente en un terreno privilegiado de disputa: en nombre de su protección se legitiman proyectos de control, moralización y exclusión.

Con la intención de renovar los debates del campo en diálogo con estas transformaciones, propusimos un conjunto de paneles centrales cuyos aportes dieron origen a esta obra. Las contribuciones reunidas muestran, desde diferentes perspectivas disciplinares y escalas de análisis, que las infancias son un nodo privilegiado para examinar cómo operan hoy los dispositivos de poder: desde las políticas sanitarias y de cuidado hasta las memorias de la violencia estatal, las ofensivas antigénero, las nuevas formas de regulación de la vida familiar y los entornos digitales.

La primera sección de este libro está centrada, por lo tanto, en el estudio de las prácticas y regulaciones asociadas a la crianza y el cuidado infantil. Como mostraron los estudios pioneros, atender a esa dimensión crucial de la vida social resulta central para comprender el lugar de la infancia en diferentes sociedades y tiempos históricos y, a la vez, constituye una lente privilegiada para examinar los modos de inclusión de las nuevas generaciones y así contribuir al conocimiento de esas mismas sociedades. En ese sentido, las autoras de esta sección movilizan reflexiones desafiantes al colocar en el centro de su indagación el papel de diversos saberes expertos en torno a los cuidados adecuados, del mercado en relación con la crianza y también el lugar de las plataformas digitales y las nuevas tecnologías en las interacciones cotidianas y la producción de saberes sobre los niños y niñas.

La contribución de Claudia Fonseca, al inicio del libro, constituye un nuevo y potente aporte a un campo de estudios que, con sus señeros y pioneros trabajos, contribuyó a forjar y, con sus investigaciones durante todos estos años, colaboró generosamente en expandir. En este trabajo, analiza la cultura asociada a la “parentalidad positiva”, una categoría emergente en el contexto anglosajón en los años noventa. A partir de un sólido abordaje antropológico, histórico y comparativo, sostiene que tal constructo reintroduce una visión universalista de la familia, basada en una idealización de las formas familiares de las clases medias, que es compatible con ciertas características de la era neoliberal, ya que promueve la individualización de los cuidados, entendiéndolos de modo naturalizado y asociados con una visión determinista, de orden fisiológico, de la naturaleza infantil. El análisis de Fonseca, centrado en Brasil y Argentina, revela que tales ideas de corte neurobiológico están filtradas por una moralidad clasista que traslada a la familia la responsabilidad por las condiciones miserables de vida y exime de responsabilidad al Estado.

Por su parte, Susana Sosenski analiza cómo la estrategia publicitaria de la empresa Kellogg’s en México se tramó con una iniciativa del Estado y del campo médico para transformar la alimentación de los niños durante el “milagro mexicano”. La autora sitúa las campañas para difundir la cultura de la “comida rápida” en un escenario complejo dominado por políticas orientadas a combatir la desnutrición infantil y desplazar las costumbres tradicionales. Problematiza cómo los discursos que mostraban las promesas nutritivas del desayuno con leche y cereales al mismo tiempo promovían un ideal de infancia en torno al niño-niña energético, vigoroso y fuerte, propio de las clases altas y medias.

Desde una novedosa perspectiva, Alejandra Josiowicz propone una articulación entre los estudios de la infancia y los estudios de plataformas digitales en América Latina. En los últimos años, una serie de trabajos ha reforzado la intersección de las culturas infantiles y los dispositivos digitales desde paradigmas médicos, psicológicos, pedagógicos y jurídicos que hacen hincapié en los riesgos que estos ofrecen. Asimismo, guías e iniciativas institucionales han transmitido una imagen pasiva de las infancias frente a las plataformas digitales. En contraposición, este capítulo invita a estudiar las “culturas algorítmicas infantiles” y la “fuerza de trabajo digital”, las cuales no han sido abordadas en profundidad hasta la actualidad.

La segunda parte del libro se centra en el estudio de las jerarquías y las desigualdades que afectan a la infancia. Los trabajos que la componen, a partir de nuevos ángulos y preguntas, retoman los desafíos nodales en el origen del campo, orientados a comprender las luchas en torno a los derechos y las políticas públicas relativas a la infancia. Con la conciencia de que son escenarios cruciales de las contiendas actuales y, al mismo tiempo, del conocimiento sobre las vidas de los niños y niñas, estoa trabajos resultan un foco particularmente potente para entender los dilemas enfrentados por nuestras sociedades en la actualidad y a lo largo del tiempo.

El estudio de Silvia Favero Arend se focaliza en los derechos de los niños, niñas y adolescentes en las discusiones parlamentarias en Brasil en los años noventa, acicateadas por la profunda desigualdad y exclusión estructural, las violencias ejercidas contra enormes contingentes infantiles y juveniles y el nuevo estatus público que tomó la problemática en la recuperación democrática a la que se sumó, en 1989, la ratificación de la Declaración de los Derechos del Niño.

Por su parte, María Guadalupe García analiza las respuestas sanitarias frente a la tuberculosis en niños, niñas y adolescentes en la Ciudad de Buenos Aires. Desde una mirada antropológica, muestra la tensión entre modelos biotecnológicos que definen a la infancia como “población en riesgo” mediante categorías epidemiológicas estandarizadas y prácticas de atención que en realidad dependen de redes de cuidado y saberes situados de los equipos de salud. En un contexto de deterioro de las condiciones de vida y debilitamiento estatal, estas intervenciones sanitarias sobre la niñez terminan visibilizando y reeditando desigualdades territoriales, socioeconómicas y generacionales.

La tercera sección aborda las violencias de Estado, la historia y los derechos humanos. Reúne trabajos que dialogan de una manera fructífera con el campo de estudios sociales de la infancia al problematizar la condición infantil como construcción histórica, relacional y políticamente situada. En conjunto, estas contribuciones desplazan miradas que reducen a niños, niñas y adolescentes a meros objetos o víctimas pasivas, y los restituyen como sujetos atravesados por regímenes de poder y hacedores de significados y memorias sociales. Desde esta perspectiva, la infancia aparece como un lugar estratégico para indagar los efectos de las violencias estatales, pero también los modos en que estas experiencias son percibidas, narradas y reinscritas culturalmente, poniendo en tensión las fronteras entre experiencia, representación y memoria generacional.

En este sentido, Elena Jackson Albarrán realiza un ejercicio analítico, valiéndose de sus propias producciones infantiles. Centrándose en su diario infantil, escrito a mediados de los años ochenta cuando vivía en una pequeña ciudad de New Hampshire, en el noreste de los Estados Unidos, la autora abre una original discusión metodológica que ilumina los desafíos de la interpretación en el esfuerzo de recobrar la historia, siempre esquiva, de la niñez.

Mariana Eva Perez, por su parte, analiza los debates sobre las indemnizaciones económicas para las víctimas del terrorismo de Estado a partir de las producciones culturales de las segundas generaciones. Encuentra que, en sus manos, dichos dilemas se convirtieron en un tema productivo de creación artística. Luego de repasar discusiones en ámbitos parlamentarios y del movimiento de derechos humanos, analiza las producciones de artistas para dar cuenta de elaboraciones singulares que permitieron problematizar y procesar de forma activa los dilemas y las discusiones abiertas por la imposibilidad de reparar las ausencias y las múltiples afectaciones que abrió la violencia del terrorismo de Estado en Argentina.

Teresa Basile, por último, estudia las producciones literarias de hijes de víctimas del terrorismo de Estado, elles mismes objeto de tales violencias, con la intención de poner de relieve las percepciones en torno a la infancia que emergen en ellas. Vuelve, así, con un ángulo propio, a la problemática de la condición infantil, la memoria y la represión de Estado, cruciales para las discusiones que alientan el conjunto de las contribuciones y con renovada importancia en la escena actual.

La cuarta y última sección está centrada en las disputas abiertas por el ascenso de las derechas extremas en nuestro continente y en las formas en las que esas fuerzas construyen sentidos y subjetividades en contextos de ofensiva conservadora. Todos los trabajos prestan especial atención a la relación entre pasado y presente, y a la agencia de los discursos en torno de la infancia en función de su capacidad para configurar dispositivos que disciplinan, excluyen y subordinan.

Nayla Luz Vacarezza analiza la persistente centralidad del “feto público” en campañas antiabortistas en Argentina. A través de una genealogía crítica de estas imágenes, el capítulo revela cómo tecnologías médicas, discursos científicos y estéticas sensacionalistas han construido al feto como ícono político transnacional y propone una “alfabetización visual feminista” para disputar estos sentidos hegemónicos mediante nuevas narrativas visuales, afectivas y culturales que interpelen el presente desde una perspectiva de derechos y de justicia reproductiva.

Leonardo Lemos de Sousa, Hugo Higino Peres de Andrade y Raquel Pereira Gonçalves parten de una lectura crítica sobre los discursos en torno al género y la sexualidad y las políticas ultraconservadoras del gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil. Analizan cómo estos se traman con la construcción de un modelo único de familia y de infancia que legitima la cisheteronormatividad y problematizan la idea del desarrollo considerándola una categoría colonial que deshumaniza y excluye a las infancias marcadas por el racismo, el clasismo, el sexismo y el cisexismo.

Karen Alfaro, por su parte, analiza la instrumentalización de las infancias por las derechas chilenas en pos de legitimar proyectos autoritarios y neoliberales, desde la dictadura hasta el presente. Propone que esos discursos configuran una pedagogía de la subordinación que normaliza la violencia estatal y despolitiza a las infancias. Ello le permite mostrar las continuidades entre el régimen dictatorial y la actual radicalización de las derechas.

En suma, las contribuciones reunidas en este libro revelan que el estudio riguroso de las experiencias infantiles, de las políticas que las regulan y de los saberes que las definen resulta indispensable para comprender las formas contemporáneas de subordinación y desigualdad. Leídas en su conjunto, permiten apreciar que la infancia no es simplemente un grupo etario o una etapa de la vida, sino un espacio estratégico donde se condensan y se hacen visibles procesos más amplios: jerarquizaciones sociales, disputas morales, proyectos de nación y tecnologías de gobierno. Esta perspectiva constituye una contribución fundamental de los estudios de infancia producidos en América Latina que, desde hace décadas, ha situado el análisis de las experiencias infantiles en el cruce entre procesos estructurales, tramas coloniales y desigualdades interseccionales. En forma pionera a escala global, de hecho, la producción latinoamericana interrogó críticamente las categorías universalizantes de infancia, desarrollo y familia, mostrando cómo estas operan como dispositivos de poder que naturalizan jerarquías de clase, raza y género. Ya sea a través de las políticas sanitarias, las memorias de las violencias estatales, las ofensivas antigénero, los discursos sobre el desarrollo, las regulaciones de la crianza o las transformaciones de las culturas infantiles en entornos digitales, los trabajos aquí reunidos muestran la centralidad de la niñez para comprender la articulación de saberes expertos, dispositivos institucionales y regímenes afectivos en la producción y reproducción de desigualdades. En ese sentido, este libro documenta la madurez y potencia analítica del campo latinoamericano y reafirma su capacidad para producir conocimiento situado que cuestiona los marcos epistemológicos hegemónicos desde los cuales históricamente se ha pensado la infancia.

Las preocupaciones que animan y que están en el centro de este libro se inscriben en un momento histórico particular. Se trata de un contexto atravesado por una intensa ofensiva neoconservadora en la región, por la reactivación de discursos familiaristas, moralizantes y punitivistas –que hoy reaparecen, entre otras formas, en iniciativas orientadas a endurecer la respuesta penal frente a las niñeces y adolescencias– y, de manera particularmente aguda en la Argentina, por un proceso de desfinanciamiento y deslegitimación de la ciencia y del sistema universitario público. En este escenario, la apuesta por sostener y profundizar la investigación, por consolidar redes de trabajo y por ampliar la audibilidad de los aportes de las ciencias sociales y humanas a los debates contemporáneos sobre las infancias y la defensa de sus derechos constituye también una intervención pública. Implica disputar sentidos frente a la naturalización de las jerarquías y las violencias, producir conocimiento crítico capaz de cuestionar las “evidencias” que, construidas a fuerza de clichés, sostienen e intentan legitimar políticas regresivas, y afirmar la importancia de un compromiso ético y político con los hechos. En este contexto, este libro busca abrir nuevas preguntas, fortalecer redes de trabajo y afirmar el compromiso de continuar pensando las infancias, actuales y pasadas, como un terreno central para comprender y transformar nuestro presente.

Bibliografía

Carli, Sandra (2002). Niñez, pedagogía y política. Transformaciones de los discursos acerca de la infancia en la historia de la educación argentina entre 1880 y 1955. Buenos Aires: Miño y Dávila.

Cosse, Isabella, Valeria Llobet, Carla Villalta y María Carolina Zapiola (2011). Infancias: políticas y saberes en la Argentina y Brasil. Buenos Aires: Teseo.



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