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Reflexiones finales

El proceso de investigación realizado posibilitó una revisión de la historia de las políticas orientadas hacia las personas mayores en clave de intervención social. El concepto de modelo permitió analizar las políticas públicas desde la mirada de la intervención social, dando cuenta de las principales acciones y omisiones del Estado en materia gerontológica e identificando continuidades e hitos que marcaron transformaciones en el abordaje de la temática. Cabe señalar que el modelo en tanto construcción analítica con fines de descripción y explicación no se expresa en la práctica en forma pura. Sin embargo, se señalan a lo largo del libro las características propias de cada período que dieron forma a un clima de época en relación con la vejez en cada momento analizado.

El inicio del trabajo de investigación partió del supuesto acerca de la existencia de distintos modelos de intervención, propios de cada período histórico analizado. No obstante, la construcción y el tratamiento de los datos utilizados permite concluir que existe un modelo de intervención predominante en el momento histórico trabajado, desde 1947 hasta 2015; que presenta diversas tensiones, modificaciones, continuidades y ampliaciones dentro de cada período, configurando distintas capas de sentidos yuxtapuestas e imbricadas.

Se postula el Modelo de Protección de los Derechos de las/os Trabajadoras/es Mayores que ha sido operacionalizado en las dimensiones teórica, institucional y ético política con un análisis de la seguridad social, la salud y la política social destinada a la población mayor. Estos aspectos se presentan en forma integrada y confluyen en características particulares en cada periodo histórico.

Se puede concluir que a partir del análisis realizado se constituyó un modelo de intervención ligado al trabajo como organizador de las políticas destinadas a las personas mayores, que va tomando características particulares en cada período, pero que mantiene la relación entre los derechos de los mayores con los derechos relacionados con el empleo: seguridad social, salud y políticas sociales. Desde este modelo es central la figura del trabajador mayor como jubilado o pensionado.

Las transformaciones en el modelo de intervención están en permanente relación con los modelos políticos vigentes de Estado en cada período. Este supuesto pudo ser corroborado en el desarrollo de la investigación, dando cuenta del carácter relacional de la intervención en lo referente a las instituciones y políticas públicas.

A partir del análisis de sus conceptualizaciones respecto de la temática gerontológica; en épocas donde la problematización del envejecimiento y la vejez era incipiente; sus textos y documentos constituyen elementos que permiten analizar la situación de los mayores y los problemas que esta población atraviesa en la actualidad. En este sentido, resultó enriquecedor recuperar la mirada de Bialet Massé, Ramón Carrillo, Eva Perón y Mario Strejilevich sobre el proceso de envejecimiento y el rol del estado, las políticas públicas y la intervención profesional.

El concepto de envejecimiento varía en cada autor analizado. Bialet Massé hace énfasis en las manifestaciones físicas de la vejez incluidos el deterioro del cuerpo y la pérdida de fuerzas para desarrollar las tareas laborales. En los discursos de Eva Perón aparece la vejez asociada al ocaso de la vida y la espera de la muerte; a su vez, ligada al trabajo a través de la laborterapia, relacionada con lo público; y a la abuelidad como referencia al mundo privado. Carrillo por su parte, destaca la irreversibilidad del proceso de envejecimiento haciendo énfasis en el estudio de los condicionantes biológicos del envejecimiento celular. Strejilevich plantea que el envejecimiento es un proceso bio-psico-social que es parte de la vida humana, y que está atravesado por múltiples pérdidas y “muertes”, entre ellas la muerte social que denuncia la falta de espacios para los mayores y el desfasaje de la situación de los mayores con respecto a otras generaciones. De esta forma, los autores coinciden la mirada acerca del envejecimiento como un proceso no deseado socialmente y con consecuencias negativas para quienes transitan esta etapa, ya que están expuestos a diversas situaciones de vulneración.

Asimismo, en el planteo de todos los pensadores están presentes los condicionamientos sociales y los factores contextuales que inciden en el proceso de envejecimiento, siendo este un aporte necesario para entender las vejeces en contextos tan desiguales como los atravesados en nuestra región. De esta forma, dan entidad y centralidad a las desiguales sociales que ha atravesado a lo largo de la historia gran parte de la población y que se agudizan durante la vejez, y en muchos casos impiden la llegada a esta etapa de la vida. Bialet Massé denuncia las condiciones de explotación que dan origen a una vejez prematura que puede llevar a una muerte temprana. Eva Perón pone de manifiesto las injusticas sociales atravesadas a lo largo de la vida y que son suficientes para generar una deuda social que el Estado y la sociedad en su junto debe “pagar” a los mayores en su condición de trabajadores. Carrillo por su parte, identifica los puentes entre las causas sociales y las causas biológicas de las enfermedades y la muerte, uniendo la política social con la sanitaria como medio para lograr la longevidad. Strejilevich plantea la discriminación que sufren los mayores y promueve la creación de un micro-mundo específico para los ancianos.

Bialet Massé y Carrillo describen específicamente los aspectos negativos de la vejez, el primero vinculado a incapacidad o dificultad que genera para el trabajo, presentando la correspondiente propuesta de una pensión para continuar viviendo en la vejez; el segundo hace referencia al deterioro físico que conlleva el envejecimiento y pondera el derecho a la longevidad, es decir a que la población pueda llegar en igualdad de condiciones a la vejez.

No obstante, la vejez también tiene connotaciones positivas y valoradas socialmente, presentes en los planteos de Eva Perón y Mario Strejilevich. En los discursos de Eva Perón se hace presente una noción de vejez como momento con un efecto reparador de las injusticias vividas, con una acreencia de dignidad, descanso, respeto, justicia y hasta lujos de los que fueron privados a la largo de su vida. Strejilevich, por su parte, denuncia los prejuicios hacia la vejez, a través del concepto de cosificación señala que la palabra viejo es un adjetivo que no distingue objeto de persona, conlleva una respuesta negativa y está asociado a la inutilidad, irreparabilidad, abandono y muerte; y sostiene que el desafío de la gerontología es cuestionar los prejuicios hacia los mayores y proponer acciones y dispositivos que mejoren la calidad de vida de la población.

Los documentos analizados de la Fundación Eva Perón y en los textos de Strejilevich se encuentra presente la referencia a un envejecimiento diferencial de los mayores migrantes, dado que en la década del 40 gran parte de la población mayor era proveniente de Italia y España, y en la década del 60 y 70 los migrantes habían envejecido.

En términos generales, en los textos analizados no se identifican cuestiones vinculadas al género en la vejez, predomina una generalidad ligada a lo masculino, en referencia a la relación de las personas mayores en su vinculación con el trabajo, los estudios de género comienzan con el retorno de la democracia y se profundizan en el último período analizado donde se encuentran referencias explícitas al envejecimiento femenino y a la diversidad sexual en la vejez.

Con respecto a las propuestas de intervención con la población mayor, las mismas se van complejizando a medida que pasa el tiempo y se consolidan poco a poco las intervenciones y políticas pioneras en el campo gerontológico. El planteo de Bialet Massé está vinculado a la propuesta del frugal, de una ración mínima e indispensable para la subsistencia, la regulación de las condiciones de explotación obrera y la propuesta de una pensión a la vejez que consistía en la reducción de la jornada de trabajo y la adecuación de las tareas a la condición física de la persona mayor.

Durante el peronismo se incorpora una dimensión estética como reparadora y ejecutora de la justicia social; con el ideal de equiparación con el envejecimiento en la oligarquía, y como mecanismo generador de igualdad. La seguridad social, la salud y la acción social están relaciones con la deuda que el Estado y la sociedad tiene hacia los trabajadores mayores, concepción que posibilitaba la visibilización de muchos olvidados para el período anterior de actuación de Sociedad de beneficencia, pero que al mismo tiempo dejaba afuera a otras vejeces que no eran contempladas en ese ideal. Por su parte, Carrillo postula la intervención de las políticas sanitarias en relación con las políticas sociales para lograr un aumento de la longevidad.

De igual modo, Strejilevich plantea la importancia de la implementación de un abanico de dispositivos que pudieran brindar atención a las múltiples situaciones de discriminación y de cosificación que sufrían los mayores. En este marco, es central el rol del equipo interdisciplinario, la capacitación, la investigación situada y la relación con la comunidad y la sociedad civil.

En síntesis, los pensadores analizados tienen como puntos de encuentro la mirada situada en las condiciones socioeconómicas de los mayores en nuestro país y el requerimiento de la intervención estatal en la resolución de los problemas de la población envejecida. Estos aportes siguen vigentes para pensar la cotidianeidad de los mayores y a su vez, son valiosos para el análisis de la historia de la intervención en el campo gerontológico en clave nacional y latinoamericana.

Con respecto a las tensiones, continuidades, ampliaciones y restricciones del Modelo de Intervención de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras. Cabe señalar que a lo largo de los períodos analizados el aumento sostenido de la esperanza de vida en el país que pasó de 61,1 años en la década del 40 a 75,3 años en 2010, partiendo de la base de una esperanza de vida al nacer de 39,5 años entre 1895 y 1914.

La consolidación del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras implicó una serie de rupturas, en consonancia con avances relacionados con los derechos humanos y la seguridad social en diversos países del mundo, y a su vez presenta continuidades y tensiones en sus dimensiones teórica, institucional y ético-política.

Con el afianzamiento del Modelo se va conformando a lo largo de los períodos la figura de jubilado y pensionado como eje central en la garantía de los derechos de la población mayor. La categoría de jubilados y pensionados puede considerase por un lado como una estrategia de re-clasificación y redefinición de fronteras y como una categoría incluyente que promueve la igualdad para todas las personas jubiladas y pensionadas, quienes tienen el derecho a la atención de su salud y el acceso a diversos servicios, en igualdad de condiciones. Al mismo tiempo, podemos considerar el ser jubilado o pensionado como parte de una narrativa niveladora e igualitaria entre las personas mayores de diversas condiciones sociales. A su vez, estas categorías reproducen la desigualdad con aquellos mayores que no pueden acceder al sistema previsional y por consecuencia a los servicios que éste brinda. A su vez, la consolidación de los derechos de los mayores trabajadores en la figura de los jubilados y pensionados plantean una igualdad con los trabajadores activos, garantizando la continuidad de los derechos más allá de la edad. De esta forma, se produce un proceso de inversión simbólica de las características negativas relacionadas con la vejez, a través de la visibilización de la población mayor, sus necesidades y capacidades: de asociación, participación y organización social.

Los límites del modelo están justamente en su vinculación con el mercado de trabajo, que con frecuencia es el que legitima y reproduce la desigualdad en la población en general y en los mayores en particular. En épocas de crisis, en contextos de precarización laboral y vulneración de los derechos, el mismo sistema de protecciones al empleo reproduce el empobrecimiento y la correlativa necesidad de asistencia entrando profundamente en crisis su función como un garante de la manutención de los trabajadores finalizada la etapa laboral

Cabe señalar que la centralidad del trabajo está vigente a lo largo de todos los períodos analizados. En contextos de precarización laboral y aumento del desempleo se intensifican las desigualdades sociales en la vejez, ya que las políticas centrales de previsión social y salud están claramente dirigidas a los trabajadores y pueden acceder a ellas aquellos que cumplen con los requisitos de permanencia en el mercado de trabajo formal. Para el resto de los mayores en situación de vulnerabilidad social se presentan una serie de políticas sociales que en el período neoliberal adquirieron la forma de acciones focalizadas y atravesadas por el clientelismo político.

En este sentido es relevante destacar el rol del Estado como garante de la redistribución y la protección de la población en general y los mayores en particular. En los períodos en los que el Estado adquiere una función interventora y central en la economía y en las políticas sociales se llevaron adelante una serie de acciones que generaron una ampliación del Modelo de Intervención de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras.

A continuación, se presenta una síntesis del análisis del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras y las características de sus dimensiones teórica, institucional y ético-política a lo largo de los diferentes periodos analizados.

Con respecto a la Dimensión Teórica se observa que a lo largo de los períodos analizados este modelo fue pasando de una mirada unívoca de la vejez a una problematización de la misma incluyendo las condiciones bio-psico-sociales, culturales y funcionales y culturales que inciden en las vejeces, y la perspectiva de género.

Específicamente en el marco del Estado de Bienestar se considera al anciano como un sujeto de necesidades específicas y a partir de esas necesidades se convierte en sujeto de derechos, esta mirada implica una ruptura con la concepción de objeto de caridad; los mayores son considerados acreedores de una deuda por parte del Estado y la sociedad en su conjunto. A su vez, la intervención social tiene como fundamento a la justicia social y la dignidad, basadas en el trabajo; diferenciándose de la caridad y la filantropía. Desde esta mirada se corre el eje de los problemas en la individualidad y pasan a la sociedad en su conjunto dando cuenta de las desigualdades atravesadas por las personas a la largo de su vida y particularmente en la ancianidad.

La intervención en este marco conlleva una nueva concepción de sujeto de las políticas sociales como un sujeto de derecho social y está ligada a la categoría de trabajadores, tanto la seguridad social, la salud y los derechos que garantiza la política social están en relación el trabajo. En esta nueva forma de pensar a la población mayor se incluyen los obreros que habían sido invisibilizados hasta el momento, pero quedan afuera otras vejeces, las mujeres, las diversidades de género y los pueblos originarios, entre otras. Asimismo, la desigualdad es entendida como producto de la injusticia social y la explotación y se encuentra presente la noción de heterogeneidad de las vejeces, en tanto visibilización de las diversas formas de envejecer de acuerdo a las trayectorias vitales. Por otro lado, la intervención entendida como justicia social implica una cierta estética relacionada con la dignidad y el cuidado de los mayores. El derecho está vinculado a la acreencia que otorga la categoría de trabajador, elemento que funciona como organizador de los derechos, pero a la vez deja afuera a aquellos mayores que no se encuentran dentro de esta condición.

Por otro lado, en el marco las políticas públicas desarrollistas, los mayores son conceptualizados con frecuencia, como obstaculizadores para el cambio, el eje de discusión en las políticas sociales está puesto en la niñez, la juventud y la comunidad. Al mismo tiempo, comienzan a circular a partir de la creación del PAMI posturas críticas a esta visión en las que se conceptualiza al sujeto mayor como una unidad bio-psico-social, integrando aspectos que históricamente estuvieron disociados en la intervención. Dentro de las tensiones del modelo de intervención se puede señalar el pasaje de una mirada centrada en la acreencia de los mayores en su condición de trabajadores a una postura basada en la promoción de la salud física, psicológica y social, como forma de intervención ante los cambios demográficos y sociales producto del aumento de los mayores y su modificación en la correlación de fuerzas. Los derechos de los mayores siguen vinculados fuertemente a la categoría de trabajo plasmada durante este periodo en el acceso a los servicios brindados a los afiliados del PAMI en tanto jubilados y pensionados. Al mismo tiempo, se pueden observar los indicios del comienzo de un proceso de visibilización del peso relativo de la población envejecida y su capacidad de presión social y política a través del voto, junto con su potencial competencia para la organización a través de la participación en espacios grupales.En lo referente a la definición de la intervención social se destaca la mirada interdisciplinaria, en el caso del PAMI, propiciando la articulación de los aspectos sociales, psicológicos y biológicos del envejecimiento.

Con respecto a las transformaciones neoliberales del Modelo, las mismas están relacionadas a la figura del mercado como regulador de la economía y de los derechos sociales, y se configura una nueva dimensión de un derecho privado posible de ser adquirido a través del consumo. La seguridad y la salud comienzan a ser productos y la vejez es conceptualizada como un gasto. Al mismo tiempo, el mercado funciona como legitimador de condiciones de desigualdad en la población mayor, que son originadas a lo largo de la trayectoria vital y laboral. El aumento de la población mayor es pensado como un riesgo y una situación crítica. La seguridad social, la salud y las políticas sociales destinadas a los mayores se rigen principalmente por ecuaciones actuariales. En síntesis, desde la lógica neoliberal, las personas mayores son consideradas consumidores de bienes y servicios, entre estos se ubican los servicios previsionales y de salud, para el caso de aquellos que puedan disponer de los medios económicos para su acceso. El resto de la población envejecida que no puede acceder a la seguridad social queda por fuera del sistema de derechos, y solo cuenta con políticas sociales focalizadas y enfocadas en la urgencia y en los servicios básicos.

Por otro lado, en la ampliación del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras se destacan: la definición de envejecimiento como proceso, la conceptualización de la vejez como una construcción social, las referencias al paradigma del curso vital y del envejecimiento activo y saludable, la mirada positiva acerca de la vejez cuestionando los prejuicios y la discriminación por edad, las referencias al envejecimiento diferencial y las vejeces, la incorporación de perspectiva de género y la diversidad sexual. El sujeto de la intervención es definido como un titular de derechos, protagonista de la transformación social y como participante activo con capacidad de decisión.

A continuación, se presenta un cuadro que permite sintetizar los aspectos relevantes de la Dimensión Teórica del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras.

Cuadro 5: Síntesis de la Dimensión Teórica del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Dimensión Teórica

Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Tensiones en el Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Transformaciones neoliberales en el Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Ampliación del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Definición del envejecimiento y la vejez

Etapa vital con necesidades y derechos específicos

Ancianidad como ocaso de la vida

Tensión ancianidad/ niñez. Diferencias y similitudes

Heterogeneidad en las formas de transitar la ancianidad

Tensión: Referencias a los mayores como ancianos y abuelos

Tensión entre la homogeneización de la vejez: (mayores como jubilados y pensionados) y la problematización de las condiciones de desigualdad

Hegemonía del modelo relacionado al trabajo que excluye a los mayores vulnerables

Obstaculizadores para el cambio

Cosificación de los “viejos”

Mitos y prejuicios

Segregación múltiple: edad, salud mental, pobreza, etc.

El mercado como legitimador de condiciones de desigualdad en la vejez

Vejez como gasto

Derechos individuales a partir de la capacidad de compra

Envejecimiento como proceso en el curso de la vida

Envejecimiento activo y saludable

Vejez como construcción social

Enfoque de derechos desde una mirada integral

Idea de sujeto de la intervención

Acreedor de una deuda por parte del Estado y la sociedad en su conjunto

Sujeto de derechos. Se distancia de la noción de objeto de caridad

Problemas sociales de los mayores originados en la desigualdad, la injusticia social y la explotación.

Unidad bio-psico-social

Población con capacidad de:

Presión a través del voto

Organización a través de la grupalidad

Personas mayores como consumidores de bienes y servicios previsionales y de salud

Carenciados en caso de no acceder a la seguridad social

Sujetos protagonistas de la transformación social

Titulares de derechos

Participantes activos con capacidad de decisión

Fuente: elaboración propia

Con respecto a la Dimensión Institucional se pasa de dispositivos asilares a un abanico de prestaciones que conforman alternativas a la institucionalización y que presentan diversas modalidades de atención con el objetivo de promover la salud de los mayores en articulación de los aspectos sociales y biológicos. Estas modificaciones quedaron plasmadas en el Reglamento del Asilo de Mendigos, la publicación de la Fundación Eva Perón sobre el Hogar Presidente Perón, Programa de Atención Médico Asistencial y en el Programa de Tercer Nivel del PAMI, y en el Reglamento para las residencias de larga estadía para personas mayores DINAPAM.

En el momento de consolidación del Modelo de Protección de los derechos de las Personas Mayores Trabajadoras en el marco del Estado de Bienestar se presenta un marcado centralismo del Estado. Particularmente en la intervención con la población mayor, puede destacarse el efecto reparador de las políticas públicas frente a las injusticias sociales atravesadas en diversos momentos del curso vital y específicamente en la ancianidad.

A partir de 1971 con la creación del PAMI comienzan a desarrollarse nuevos aspectos del modelo que favorecen condiciones de igualdad entre la población mayor, incluida bajo la categoría de jubilados y pensionados. El Instituto comienza a desarrollar un abanico de servicios sociales y sanitarios integrales para los mayores que gozaban de esa vinculación previa con el mercado formal de trabajo, entre ellos se destacan los siguientes: Centros de Jubilados y Pensionados, Centros de Día, Hospital de Día, Residencias Geriátricas, Ayuda económica, Pensiones y Hoteles, Ayuda domiciliaria. Asimismo, se observa la incorporación de estrategias colectivas de trabajo con personas mayores que promueven grupalidad y organización.

A su vez, estas acciones presentan como contrapartida el ocultamiento de las necesidades y derechos de los mayores que no podían acceder a este beneficio aumentando en forma indirecta sus niveles de vulnerabilidad y legitimando la brecha de desigualdad entre las diversas trayectorias vitales.

Desde el Instituto los problemas que afectan a los mayores son definidos como médico-sociales o económico-sociales y las acciones planteadas tienen como objetivo la solución de los problemas manteniendo a las personas en su núcleo familiar evitando la institucionalización, en los casos que sea posible. En este marco se destaca la relevancia que cobra el equipo interdisciplinario en el Instituto.

Entre las modificaciones neoliberales al Modelo se destacan la privatización, la focalización, y la intervención en la emergencia basadas “en el fracaso del Estado” y la elaboración de diversas propuestas de escisión de las políticas sanitarias y sociales, que a su vez legitimación de la desigualdad en las prestaciones. En la seguridad social la lógica neoliberal se expresa a través de la creación de las AFJP, y una fuerte crítica al régimen solidario. En este período se registran congelamiento y recortes en el haber jubilatorio con un impacto en el poder adquisitivo de los mayores. Asimismo, en el PAMI se realizan ajustes de los servicios y se presentan diversos debates y propuestas de reformas y privatización del instituto que no llegan a consolidarse. Las políticas sociales para mayores durante este período se caracterizan por la focalización, el trabajo con la emergencia y la territorialización, como ejemplo se puede mencionar el Programa Pro- Bienestar del PAMI como un dispositivo focalizado de complemento alimentario.

La ampliación del Modelo se lleva adelante en el marco del Estado Reparador, que recupera su centralidad a través de acciones regidas por los principios de integralidad, territorialidad e inclusión social. Tanto la seguridad social como la salud de las personas mayores están basadas en el principio de comunidad en relación con la clase trabajadora. En este sentido se incrementa el número de personas mayores incluidas bajo la categoría de jubilados y pensionados y se desarrollan una serie de ampliaciones de los dispositivos de intervención con la población mayor.

Una de las principales estrategias del Estado fue el incremento de la cobertura de la seguridad social y la inclusión en el sistema de aquellos que habían quedado en situación de vulnerabilidad y exclusión social como consecuencia de las políticas neoliberales. Se retorna a un sistema de reparto basado en la solidaridad intra e intergeneracional y entendido como un dispositivo de redistribución de recursos. Asimismo, se propicia un aumento del poder adquisitivo y una ampliación en el consumo de las personas mayores. En el Plan de Inclusión Previsional se plasma la centralidad que continúa teniendo el empleo, ya que una de las acciones centrales de este período fue la reducción de las barreras de acceso al sistema y la generación de diversos dispositivos de inclusión para que la gran mayoría de las personas mayores pudiera acceder a la seguridad social con todos los derechos relacionados a ésta. Desde este marco el trabajo a través del sistema de seguridad social es considerado una herramienta de integración social y pertenencia.

A continuación, se presenta un cuadro que sintetiza la Dimensión Institucional del modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras a lo largo de los períodos estudiados.

Cuadro 6: Síntesis de la Dimensión Institucional del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Dimensión Institucional

Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Tensiones en el Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Transformaciones neoliberales en el Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Ampliación del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Definición de la intervención social

Justicia Social: ante las injusticias padecidas por los ancianos a lo largo de la vida.

Ayuda social: como complementaria a la justicia social y ligada a los derechos humanos

Dignidad: relacionada la igualdad de oportunidades, la satisfacción de necesidades básicas y a su vez el lujo y la abundancia de recursos como un derecho

Trabajo interdisciplinario

PAMI: articulación de los aspectos sociales y médicos

El fracaso del Estado

Privatización, focalización, intervención en la emergencia

Propuesta de escisión de las políticas sanitarias y sociales

Equidad y legitimación de la desigualdad en las prestaciones

Rol interventor del Estado: en todos los aspectos de la sociedad

Integralidad, territorialidad, inclusión social

Participación en sentido amplio

Técnicas e instrumentos de intervención

Asistencia Social: Hogar Presidente Perón

Pensiones no contributivas

Seguridad social: Jubilaciones. basadas en la solidaridad intergeneracional

Salud: Derecho a la longevidad

Estrategias individuales, no se encuentran referencias a la grupalidad y organización de los mayores

Seguridad social: consolidación del sistema

Salud: Tensión: Desmantelamiento de la salud pública/ Creación del PAMI

PAMI: Articulación políticas sociales y sanitarias.

Dispositivos institucionales:

Centros de Jubilados

Centros de Día

Hospital de Día

Ayuda domiciliaria

Hoteles y pensiones

Residencia geriátrica

Estrategias colectivas: grupalidad y organización de los mayores.

Seguridad social:

Creación de las AFJP

Recorte en el haber jubilatorio

Congelamiento de los haberes

Salud: PAMI: recorte de servicios

Proyectos de Reforma PAMI

Políticas sociales: focalización y territorialización

Organización de los mayores: marchas, y diversos reclamos por sus derechos.

Creación de AGEBA y AGA

Seguridad social: Retorno al sistema de reparto

Ampliación de la cobertura

Aumento de los haberes y de la capacidad de consumo

Salud: PAMI

Políticas sociales: Rol de la DINAPAM

Programas Nacionales

Fortalecimiento de los programas sociales

Articulación interinstitucional

Formación de profesionales en gerontología

Fuente: elaboración propia

En lo referente a la definición de los derechos de la población se destacan dos hitos en la intervención con personas mayores. Durante el Estado de Bienestar argentino, se promulgaron los Derechos de la Ancianidad con jerarquía constitucional y por iniciativa de nuestro país se elabora la Convención Interamericana de Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores en consonancia con las acciones y reivindicaciones desarrolladas desde el año 2003 hasta el 2015.

La noción de derechos es central en Modelo de Intervención de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras. Durante el peronismo el Decálogo de la Ancianidad le da una entidad constitucional a la temática. Con la creación del PAMI vuelve a la agenda la temática de las personas mayores, situación que va a ser central a lo largo de historia a partir del aumento de la población mayor, el crecimiento sostenido de la esperanza de vida y la organización y reclamo de los mayores por la concreción de sus derechos. Desde la instauración de la última dictadura militar y durante la década del 90 la temática de los mayores cobra relevancia como variable de ajuste y privatización, la vejez es considerada un gasto para los sistemas de seguridad social y el derecho se transforma en un asunto privado e individual. Desde el año 2003 al 2015 se introduce la noción de mayor titular de derecho por su condición humana, si bien las acciones centrales del período siguen ligadas a la figura del jubilado y pensionado.

La Dimensión Ético Política incluye los valores rectores del modelo de intervención. Durante el Estado de Bienestar argentino se destacan las conceptualizaciones de derechos humanos y de la ancianidad, la justicia social, la dignidad y la asistencia social. La asistencia social está ligada a la justicia, y se hace presente cuando se presentan situaciones de explotación, injusticia y exclusión. La dignidad es un eje rector en este modelo, considerando a la estética y el lujo como expresiones de la redistribución de recursos e ingresos. Los derechos de la Ancianos incluidos en la Constitución de 1949 implican una mirada integral y reparadora de las injusticias y las desigualdades atravesadas por las personas mayores, cuyos derechos fueron vulnerados a la largo de su vida. Ante todo, son definidos como seres humanos y personas con necesidades específicas, que dan lugar a derechos particulares por atravesar el momento de la vejez.

Por otro lado, las tensiones presentes en el Modelo durante el período desarrollista están relacionadas con una continuidad de la definición de los derechos de la población mayor en relación con los derechos del trabajador y a su vez el ideal de generar un mundo para los mayores donde estén presentes las peculiaridades de esta población y la diversidad de sus necesidades y la complejidad de las problemáticas que atraviesan.

Como parte de las modificaciones neoliberales en el Modelo de en esta dimensión se produce una tensión entre legislaciones que avanzan en los derechos de los mayores, de acuerdo a plantes o debates que se realizan a nivel mundial y acciones que tienden a cercenarlos.

Por otro lado, la ampliación del Modelo se refleja en la categoría de derechos integrales que se corresponden con las heterogéneas formas de transitar la vejez, destacándose la enunciación e intervención con múltiples vejeces, específicamente desde una mirada de género a través de la inclusión mujeres y de la diversidad sexual.

A continuación, se presenta un cuadro con la síntesis de los aspectos relevantes de la Dimensión Ético-Política del Modelo de Intervención postulado.

Cuadro 7: Síntesis de la Dimensión Ético-política del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Dimensión Ético-política

Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Tensiones en el Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Transformaciones neoliberales en el Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Ampliación del Modelo de Protección de los Derechos de las Personas Mayores Trabajadoras

Definición de los derechos de la población mayor

Derechos de la ancianidad:

Legalidad (Constitución Nacional de 1949)

Tensión: Originados en la necesidad y la vulnerabilidad de la población mayor y a su vez basados en la trayectoria laboral

Tensión: Obligaciones del Estado que a su vez son identificadas con las figuras de Eva y Juan Domingo Perón

Ligados a los derechos del trabajador

Derecho a la longevidad y derechos de los ancianos desde una mirada integral

Relación entre Justicia Social, Ayuda social y Dignidad

Ligados a los derechos del trabajador

“Un mundo para los mayores”

Tensión entre legislaciones que avanzan en los derechos de los mayores y acciones que tienden a cercenarlos

Derechos individuales adquiridos en el mercado a partir de la capacidad de consumo

Derechos humanos de las personas mayores

Derechos integrales

No discriminación

Inclusión de la mirada de genero

Fuente: elaboración propia

A partir del estudio realizado surgen nuevos interrogantes que constituyen futuras líneas de investigación. Ante una sociedad con proyección de aumento del envejecimiento es central el planteo de una política integral que aborde la dependencia y la atención en domicilio, conceptos que estaban presentes en el Programa del Tercer Nivel del PAMI del año 1974, con énfasis en la atención domiciliaria, pero que a pesar de los diversos avances no lograron concretarse en la práctica.

Otro desafío lo conforma la articulación de los diversos sectores e instituciones que trabajan con las personas mayores para lograr acciones con mayor nivel de coordinación y sin la superposición de dispositivos institucionales.

El desafío de los tiempos que corren es defender el derecho a la longevidad, como planteaba Ramón Carrillo, la igualdad de condiciones para llegar a la vejez y transitar ese momento de la vida con dignidad, autonomía y derecho a la salud. Es importante que el logro del aumento de la esperanza de vida sea equitativo para la totalidad de la población.

Trabajar con personas mayores implica tener en cuenta la complejidad de una temática que abarca diversos aspectos como el género, la clasificación social y la etnia. Las políticas sociales destinadas a las personas mayores benefician a la sociedad en su conjunto, a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos de los grupos familiares, toda la familia está involucrada en el proceso de envejecimiento.

Como se señaló en el capítulo séptimo la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores fue ratificada por Argentina el 9 de mayo de 2017, a través de la Ley 27360. Sin embargo, su aplicación se encuentra en permanente tensión y vinculación con diferentes factores que hacen a la toma de decisiones en las políticas gerontológicas.  En este sentido, se destaca la importancia del enfoque de derechos como una herramienta para la lucha por la defensa de los derechos obtenidos y la implementación de políticas públicas gerontológicas que permitan redistribuir recursos, así como desafiar los prejuicios presentes en las categorías clasificatorias relacionadas con la vejez y propiciar estrategias reparadoras y constructoras de igualdad, como procesos de contra-distinción.

El sistema de protección social es central para la población mayor y sus familias, uno de los desafíos pendientes es lograr que las jubilaciones puedan estar sobre la línea de la pobreza, específicamente los haberes mínimos que alcanzan a la mayoría de las personas jubiladas y pensionadas. Retomando el planteo de Strejilevich como horizonte está la conformación de un mundo para los mayores donde sean valorados en su capacidad de producción y consumo.

Se puede concluir que quizás, muchas de las respuestas a las preguntas de la actualidad están en las ideas de los pensadores y precursores nacionales del campo gerontológico, quienes tenían muy en claro la importancia de cuestionar y desarmar los mecanismos generadores de desigualdad en nuestra región.



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