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Introducción

En este libro apuntamos a comprender de qué modo, a través de qué prácticas, fue tomando forma el discurso de derechos humanos entre los familiares que se movilizaron y se unieron para lograr el apoyo de distintos actores, organizaciones y funcionarios internacionales. Para ello, nos enfocamos en un acontecimiento paradigmático, la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que llegó a nuestro país en septiembre de 1979. En particular, analizamos las estrategias políticas y jurídicas de una de las organizaciones de derechos humanos que emergieron durante la última dictadura militar en Argentina: el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Esta visita constituyó un hito durante la dictadura, porque condujo a una rearticulación de las tensiones entre las distintas facciones militares al interior del gobierno de facto. También modificó las formas de resistencia a esa dictadura, ya que fortaleció las acciones de denuncia internacional llevadas adelante por las organizaciones de derechos humanos de la Argentina.

El informe presentado por la CIDH luego de su trabajo en el país constituyó el primer respaldo de carácter institucional al movimiento de derechos humanos. Por un lado, la rigurosa exposición de los hechos recabados por los comisionados durante la visita logró dar cuenta de la masividad y sistematicidad de las prácticas represivas, así como descartar la “teoría de los excesos en la lucha contra la subversión”. Por otro, el impacto de los testimonios y de las pruebas recopiladas fue tal que las autoridades militares prohibieron la reproducción y difusión del informe. Luego, a partir de su publicación en abril de 1980, la dictadura no pudo seguir ocultando los hechos y pasó a una fase que se caracterizó por negar cada caso en particular y garantizar impunidad para los perpetradores invocando ideas superiores a la vida de las personas.

Investigamos sobre esta visita para comprender de qué manera fue posible conseguir ese devastador dictamen internacional. Tal como veremos, este resultado solo fue posible gracias al riguroso trabajo de documentación y a las acciones que llevaron adelante las organizaciones de derechos humanos que lograron esta incidencia política: la CIDH no podría haber arribado a tan terminantes conclusiones sin su colaboración. Entre ellas, se encuentra la del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que cumplió un rol fundamental.

Para esta organización, la visita constituyó una actividad fundacional. Sus miembros, todos integrantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), se escindieron de ésta en 1979, con la convicción de fundar un nuevo espacio. Desde allí se proponían consolidar una estrategia de denuncia y construcción de redes de apoyo internacional.

En nuestra investigación, adoptamos una perspectiva antropológica para abordar cómo operó el activismo en derechos humanos, en el marco de esta visita, para apelar a organismos internacionales como un modo de sancionar política y judicialmente las conductas del Estado terrorista. Esto implicó una minuciosa investigación a partir de diferentes archivos para reconstruir cuáles fueron las principales acciones con las que este activismo construyó el acontecimiento de la visita como un escenario propicio para esa estrategia.

Ni la forma del Estado terrorista ni la del activismo —que se desarrolló bajo esa violencia sistemática y clandestina­— se pueden comprender acabadamente fuera del contexto de la continua disputa entre ellas. Es decir, fuera de una perspectiva histórica donde el conflicto organiza el sentido de las acciones. Sin embargo, es común que se las estudie por separado, recortando áreas de acción específicas. Desde nuestra perspectiva, para comprender el alcance de este tipo de activismo resulta necesario articularlo con las acciones que desplegó el Estado terrorista previamente y con posterioridad a esta visita. Por eso, también reconstruimos la trama de relaciones en la que operó, tanto a nivel local como internacional.

Distintos trabajos de historia reciente han abordado diversos aspectos de esta coyuntura, lo que nos permitió profundizar el análisis y comprobar ciertas hipótesis. Entre otras cuestiones, fue necesario comprender las disputas entre las distintas facciones militares, las tensiones entre las diferentes líneas dentro de la administración del presidente Carter en los Estados Unidos, así como las complejidades propias de la política de la OEA. Haciendo un uso inteligente de estas tensiones internas y de alianzas internacionales, el activismo local diseñó mejor sus posibilidades y alcances, diagnosticó adecuadamente la situación y guió estratégicamente sus acciones.

Del mismo modo, resultó necesario reconstruir y comprender las relaciones de alianza con organismos internacionales de derechos humanos que resultaron claves para este activismo. No sólo como respaldo político sino además como fuente de información sobre este contexto, al que de otro modo les habría resultado muy difícil acceder.

Nuestra perspectiva busca convertir en preguntas ciertas identificaciones en torno al campo de los derechos humanos que hoy se nos presentan como naturales. Para comprender la relevancia actual que ha adquirido este tipo de derecho en las políticas nacionales, apuntamos a reflexionar sobre experiencias concretas en las que se apeló al derecho internacional, así como sobre los sentidos que fue tomando a partir del trabajo de las organizaciones.

Este libro está organizado en cuatro capítulos. El primero de ellos está centrado en cómo fue tomando forma nuestra investigación y para eso lo estructuramos en dos partes. En primer lugar, como todo trabajo de investigación, retoma y discute las ideas de otros autores, presentamos aquellos conceptos que fueron fundamentales para pensar cómo se construyeron las identidades y las relaciones entre los organismos de derechos humanos en el contexto de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). A su vez, también abordamos diferentes miradas sobre la dimensión transnacional de esos vínculos, que fueron parte de la conformación de esa identidad. En segundo lugar, presentamos el proceso de reconstrucción y búsqueda de documentos e historias que fue necesario para esta investigación. Este trabajo con distintos tipos de archivos fue el que permitió acercar la mirada a las acciones y estrategias de un grupo de familiares que, paulatinamente, se fueron constituyendo como activistas.

En el siguiente capítulo, reconstruimos el proceso en el que un grupo de familiares se constituyeron en activistas y explicamos el contexto en el cual se insertó esta nueva forma de activismo. Para ello, caracterizamos brevemente el contexto sociopolítico en el que los familiares construyeron nuevas formas de movilización social durante los primeros años de la dictadura, sin el cual no pueden comprenderse las prácticas que luego tuvieron origen. A continuación, nos centramos en el trabajo de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, organización argentina que surge en 1975 como respuesta a la creciente situación de violencia y de violaciones a los derechos humanos que se vivía en el país. Por último, abordamos cómo la experiencia de esta organización fue el punto de partida que tomó un grupo de abogados para conformar el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), con el objetivo de profundizar ciertas estrategias.

En el tercer capítulo, explicamos en qué consistió el activismo internacional que llevaron a cabo los familiares en los meses previos a la visita. Nos centramos en tres campos de relaciones en los que incidieron: el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, la administración estadounidense y las distintas organizaciones de derechos humanos que funcionaban en los Estados Unidos. A partir de esos tres campos, analizamos cuáles fueron los actores sobre los que este pequeño grupo de familiares pretendió incidir internacionalmente, con quiénes formaron sus alianzas y de qué manera pudieron construirse. Es decir, cuáles fueron los contextos de posibilidad que permitieron la construcción de un conjunto de relaciones que garantizaron que la denuncia internacional resultara una herramienta tan eficaz para golpear al régimen militar. Finalmente, explicamos cómo se articuló esa compleja trama de relaciones, alianzas y acciones a nivel local e internacional durante los meses previos a la visita, con el objetivo de prepararla.

En el cuarto capítulo, describimos las diferentes actividades que realizó la CIDH durante su visita a nuestro país y el informe que elaboró a partir de ella. A su vez, presentamos las acciones que emprendió el gobierno militar para encubrir las violaciones que eran denunciadas. Nos detenemos especialmente en las modificaciones que se produjeron en el comportamiento estatal en torno a las denuncias y peticiones internacionales ante la CIDH. A partir de un conjunto de documentos estatales, analizamos las modificaciones que se configuraron desde las burocracias, antes y después de la visita.



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