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8 La investigación en la formación de grado

Un tema de gestión

Patricia Rosa Dimángano

La investigación es función esencial de la universidad y su desarrollo constituye una preocupación central. La educación integral de profesionales conlleva la formación de investigadores, y sus rasgos específicos como facultad de investigación exigen que se convierta en una de sus mayores responsabilidades.

La tarea comienza en el grado, propiciando en los alumnos una actitud reflexiva y problematizadora, incluso crítica de la propia carrera al servicio de la calidad de su propuesta educativa. Los trabajos de investigación de cátedra y las tesinas que elaboran los estudiantes constituyen en muchos casos verdaderos aportes para su crecimiento.

Del estudio de los trabajos finales de carrera surge que la elección de los temas y la dirección de los problemas de investigación son, en muchos casos, acotados y se relacionan con los perfiles profesionales de los docentes a cargo del seguimiento de los mismos. Estos datos se confirman en el trabajo de tesina de la alumna (hoy graduada) Agustina Méndez. Su labor permite recoger de modo sistemático y concluyente valiosos aportes referidos a la elección temática y los procedimientos más frecuentes de los estudiantes en la elaboración de sus trabajos finales de carrera. La tesina de Agustina Méndez (2014) ha puesto en cuestionamiento el método con que un estudiante selecciona y lleva a cabo la temática que planea investigar, y como esta tiene relación con el lugar y tiempo que ocupa la universidad de la cual egresa y las metodologías que emplea en la confección de la misma. Según la autora, ello puede deberse a que, dentro de los pasos metodológicos que más se dificultan para el estudiante, la elección del tema suele ser un momento de preocupación, ansiedad e incertidumbre, que muchas veces puede costarle tiempo crucial para la finalización de su carrera universitaria.

A fin de revertir esta situación, se planifican una serie de estrategias que acerquen a los estudiantes a la investigación y a la elección de temáticas menos frecuentes. Se proyecta un programa integral que implique una transformación en el enfoque educativo y cuyas acciones planteadas, con objetivos a corto y mediano plazo, pretenden generar un perfil de graduados comprometidos auténtica y espontáneamente con la investigación, cuya actitud crítica emerja de su práctica profesional y no por imposición de las circunstancias.

Sobre el sustento de un proyecto institucional que contemple la investigación, se propone desarrollar un proceso de aprendizaje constructivo, dentro del marco de una cultura investigativa, en el cual se priorice una curiosidad natural por el saber. Para ello, es necesario estimular el perfil de docente investigador. Según lo expuesto en otros estudios, el objetivo fundamental de la educación de pregrado no tiene como función específica formar investigadores, pero sí le corresponde preparar personas con actitudes positivas hacia la investigación, de manera que se conviertan en sus usuarios y la adopten como una forma habitual de afrontar problemas cotidianos (Becerra, 2008).

La formación en investigación, tal como se presenta en el sistema educativo actual, es lineal y fragmentada. Por lo tanto, no estimula a los estudiantes para aventurarse en producir conocimiento de manera creativa en la solución de problemas inmediatos, sino que se orienta a preparar al profesional para que en el futuro investigue realmente, en el contexto de su maestría o doctorado. De esta forma, la enseñanza de la investigación no garantiza el desarrollo del pensamiento crítico ni la adquisición de competencias investigativas, como la comprensión de textos, la capacidad de problematizar situaciones, la escritura de documentos académicos, ni la habilidad de abordar problemas reales con conocimiento académico y científico (Becerra, 2012).

Pensar en una propuesta académica que desarrolle la actitud crítica del estudiante en el planteo de problemas y la creatividad en la búsqueda de soluciones es una responsabilidad de la gestión en educación superior y del claustro docente que se sintetiza en cuatro pilares.

Una concepción de aprendizaje constructivo

El aprendizaje sigue una lógica de apropiación del conocimiento que guarda una similitud con el desarrollo del saber.

Según Becerra (2008), en la postura posmoderna del saber, la atención se orienta a los procesos y a la búsqueda de soluciones alternativas y divergentes más que a un resultado previsto (Aiello, 2004, citado en Becerra, 2008). En investigación, se privilegia el objeto de estudio sobre el método, las teorías no constituyen un reflejo de la realidad, sino elaboraciones del sujeto individual o colectivo, en contextos históricos y culturales (Aldana y Joya, 2008, citados en Becerra, 2008).

Además, Becerra (2008) plantea que según Kuhn la ciencia no constituye un proceso acumulativo y lineal. Presenta rupturas y discontinuidades, por la aparición de nuevos marcos conceptuales y por efecto de nuevas estrategias para conocer.

Marina Míguez (2005) define el aprendizaje como un proceso constructivo, autorregulado, dirigido a una meta intencional, situado en un contexto cooperativo social con diferencias y matices individuales en el que se elaboran conocimientos, se interpreta y se significa y se desarrollan competencias, habilidades y actitudes.

En un juego conceptual y reflexivo, podríamos intercambiar ambas definiciones y examinar que tanto el aprendizaje como la ciencia se entienden como una construcción que dependen de sus actores, el contexto, la crítica y la reflexión. Ambos requieren de un espacio para reflexionar sobre las dudas, disonancias o expectativas que puedan surgir.

Así como construye el estudiante el saber, podrá construir la ciencia; sin fines reproductivos del saber, sino constructivos del aprendizaje. Será necesario partir de la concepción de aprendizaje como construcción para incorporar en esa propuesta a la investigación.

Curiosidad natural por el saber

En numerosos casos, se observa apatía en los estudiantes para la investigación y sus escasos avances en el área dificultan el logro de las metas académicas y la finalización de los estudios de grado. Si tienen la posibilidad de elegir, prefieren otras variantes en el trabajo final a la investigación propiamente dicha (Castillo Sánchez, 2007).

La motivación se entiende como motor que pone en marcha y sostiene los procesos, es la energía de activación necesaria que permite involucrarse en una tarea (Míguez, 2005). La propuesta de enseñanza universitaria debe rescatar esa motivación natural por el saber y presentar la investigación como un componente natural del aprendizaje universitario; fomentar los motivos intrínsecos que están más vinculados con el aprendizaje constructivo, la búsqueda de significados y de sentido de lo que se hace. La ausencia de motivación adecuada es un problema en todos los niveles del sistema educativo, incluido el nivel universitario (López, 2016). Sin embargo, cuando se emprenden tareas con motivación intrínseca (Boza Carreño & Toscano Cruz, 2012), no se necesita superar ningún preconcepto referido al fracaso, la inutilidad o la falta de aplicación a la tarea. Es responsabilidad de la universidad generar un ámbito auspicioso, incentivador para la investigación y la construcción del aprendizaje.

Cultura investigativa

Es el objetivo desarrollar un perfil profesional que contemple una permanente actitud reflexiva y abierta a la investigación. Para ello, debemos consolidar una cultura investigativa positiva, por cuanto la experiencia del estudiante durante su proceso formativo puede afectar su disposición al ejercicio de la investigación. Es necesario vivir la investigación como parte de su formación y no solo como un requisito para la elaboración del trabajo final. Existe una variedad de experiencias académicas que es necesario instalar en la vida universitaria como prácticas habituales: proyectos de investigación de cátedra sistematizando información recogida en los aprendizajes en terreno; asistencia a congresos de la especialidad, participación en espacios de socialización de las investigaciones tanto de los alumnos como de los docentes, cursos de oratoria y de elaboración de textos académicos para mejorar las presentaciones, conformación de equipos de investigación, etc. Estas instancias abren nuevas posibilidades con la aparición de temas y problemas mucho más originales.

Castillo Sánchez (2007) sostiene que, así el profesional no tenga entre sus planes dedicarse al desarrollo científico, es importante que tenga un sólido compromiso investigativo en su formación, de tal manera que la indagación más que una profesión para quienes sienten esa vocación, sea una actitud de vida.

Docente investigador

Es importante que el docente tenga experiencia como investigador, y no solo sea un profesional para generar en los estudiantes una actitud positiva hacia la investigación. Se requiere de profesores lo suficientemente capacitados y motivados hacia la investigación. Para ello, una posibilidad es propiciar espacios de reflexión y capacitación, para los docentes. De modo que puedan aportar a la formación del estudiante, por lo menos en tres aspectos: conceptos significativamente comprendidos e integrados a su cotidianidad, habilidades para resolver problemas de manera crítica y creativa, y actitudes positivas hacia el conocimiento y la investigación (Perafán, 2004 y Aldana y Joya, 2008, citados en Becerra, 2008).

Ser docente en la universidad es tomarse en serio la tarea de orientar la formación de los estudiantes, y la investigación constituye una buena herramienta. Así, el componente investigativo puede tomarse como una metodología integradora de los diversos conocimientos y saberes propios de cada disciplina y de la formación integral del profesional, por la posibilidad que ofrece de vincular la práctica con la teoría (Hernández, 2009, en Becerra, 2012).

El aula es un espacio social donde el proceso comunicacional es vital y las posiciones de docentes y estudiantes resultan muchas veces relativas. Necesitamos docentes investigadores, curiosos, reflexivos de su práctica, capaces de comunicar —junto a su saber— esta actitud en la clase. Necesitamos crear un clima de investigación en el aula, en la carrera, en la facultad. Es muy difícil convencer a otros de que hagan lo que uno mismo no está dispuesto a hacer, posiblemente porque no esté capacitado para ello (Anzola, 2005, en Becerra, 2012).

Como resultado de la gestión, los noveles graduados en los últimos años incursionan en nuevas temáticas y problematizan otros campos, llevando la actitud investigativa al seno de la futura actividad profesional y retroalimentando la carrera con los aportes de sus trabajos de investigación, siendo este libro uno de sus aportes.

La triple función de la universidad no debe visualizarse ni cumplirse como compartimentos estancos. Son en sí misma una unidad: docencia en terreno, problematizando el saber para construir nuevos conocimientos mientras se construye el aprendizaje.

Referencias bibliográficas

Becerra, A. D. (2008). “Enseñanza de la investigación y epistemología de los docentes”. Universidad de La Sabana. Disponible en: https://goo.gl/nvjzs4

Becerra, A. D. (2012). “La formación investigativa: su pertinencia en pregrado”. Revista Virtual. Universidad Católica del Norte. Disponible en: https://goo.gl/zLKJNV

Boza Carreño, A. & Toscano Cruz, M. (2011). “Motivos, actitudes y estrategias de aprendizaje. Aprendizaje motivado en alumnos universitarios”. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, V. 16, N° 1, Universidad de Huelva. Disponible en: https://goo.gl/VDWCQh

Castillo Sánchez, M. (2007). Identificación de estrategias para la formación de investigadores. Bogotá: Cooperativa Editorial del Magisterio. Disponible en: https://goo.gl/c4tojF

López, F. (2016). Estudio comparativo descriptivo de las estrategias de aprendizaje motivacionales, afectivas, metacognitivas, de apoyo y control utilizadas por los estudiantes de la Licenciatura en Psicopedagogía delegación San Nicolás. Tesina presentada para acceder al título de Licenciada en Psicopedagogía en la Universidad Abierta Interamericana, delegación San Nicolás.

Méndez, A. (2014). Las temáticas más escogidas para la elaboración de tesinas en la Licenciatura en Psicopedagogía. Tesina presentada para acceder al título de Licenciada en Psicopedagogía en la Universidad Abierta Interamericana, delegación San Nicolás.

Míguez, M. (2005). “El núcleo de una estrategia didáctica universitaria: motivación y comprensión”. Revista ieRed: Revista Electrónica de la Red de Investigación Educativa, V. 1, N° 3, julio-diciembre. Disponible en: https://goo.gl/5DxnW3



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