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Conclusiones

Yo pienso que me dormí y esto es una pesadilla”

Estas palabras fueron pronunciadas por un adolescente de 17 años, sentado solo y encorvado sobre un camastro de metal sin colchón y sin ningún otro objeto alrededor, con ropas deshilachadas, atadas con hilos y no concordantes con su talla corporal, sin calzado, teniendo como único sonido ambiente el permanente goteo de agua chorreando por las paredes, que procede sin cesar de un caño denominado “ducha”, emplazado justo al lado de la letrina que -a modo de usina metafórica- emana un olor hediondo, en este “baño” sin puerta, contiguo al camastro. La escena se desarrolla bajo la luz tenue y lúgubre de una lamparita colocada encima de la puerta metálica ciega con un pequeño pasaplato a la altura del piso. Esta débil candela apenas alumbra el recinto gris y despojado que se denomina “Habitación”, y donde éste adolescente transcurre las prolongadas y asfixiantes 36 horas de engome (encierro en celda) en un instituto de menores de la provincia de Buenos Aires.

(Registro de campo. Visita a Centro de Recepción de Lomas de Zamora junto con el Comité contra la Tortura. Septiembre de 2009)

Un campo jurídico “plagado” de derechos y garantías choca abruptamente con un campo “minoril” de administración de justicia y ejecución del castigo destacado por su distancia respecto del plexo normativo que lo enaltece, desde una mirada puramente doctrinaria.

Antes que la sorpresa o el desosiego, esta tesis intentó indagar y reconstruir sociológicamente la producción de estas normas, su implementación y el funcionamiento del último y más duro eslabón de la cadena punitiva: la privación de libertad.

Esta mediación investigativo-analítica tuvo por objeto desterrar interpretaciones lineales, normativistas o idealistas acerca de la cuestión penal juvenil, apostando a problematizar los discursos y las prácticas de las agencias de control socio-penal, insertas en contextos de exclusión social y reactivación de los principios de defensa social, ejes estructurantes para el gobierno de la excedencia (De Giorgi, 2006).

Al compás del avance de normativas que garantizan derechos, se corresponde el avance en el endurecimiento del sistema penal juvenil y la distensión y volatilización del sistema de promoción y protección de derechos, es decir, de la ex- esfera asistencial.

Así, en el caso de los jóvenes bonaerenses atravesados por el sistema penal se produce una aparente paradoja: a mayor garantía de derechos, mayor tasa de prisionalización, hacinamiento en lugares de encierro y rigidización de los plazos, traducido esto en mayor tiempo de permanencia y en regímenes cada vez más duros. Este endurecimiento del sistema penal para los más jóvenes se traduce tanto en el aumento absoluto de la cantidad de jóvenes privados de libertad, como también al interior de este universo en la reducción de las detenciones en establecimientos semi-abiertos y el simultáneo incremento en los de máxima seguridad. Tal podríamos decir que es una clave de lectura ilustrativa sobre la tendencia del nuevo Fuero de Responsabilización Penal Juvenil. O, tal como sostiene Pitch: “la prisión purgada de cualquier ilusión reeducativa y orientada directamente a la incapacitación de un núcleo duro residual de ofensores intratables” (2003: 54).

Retrotrayendo la mirada, los primeros capítulos de esta tesis intentaron dar cuenta de las pujas e intereses que se articularon en un campo de fuerzas y relaciones de poder, que durante varios años disputaron el gobierno sobre los más jóvenes. En este proceso, se logró identificar diferentes alianzas, coyunturas e intereses que en gran medida cuestionan la lectura lineal sobre esta temática, y demuestran que frente al agotamiento del sistema de patronato y su inadecuación para el contexto socioeconómico actual, el flamante “complejo de derechos” resulta capaz de dar respuesta tanto a las demandas progresistas en el campo del derecho -sin duda por gracia de operaciones de fetichización-, pero también puede responder a las demandas de mayor castigo y neutralización hacia “determinados” jóvenes.

En su puesta en práctica, estos nuevos modelos jurídicos y de política pública resultan versátiles frente a la necesidad de gobernar determinados sectores tenidos por problemáticos en el marco de la progresiva penalización de las funciones del estado.

La intrincada disputa por la derogación del modelo tutelar sobre menores en la provincia logró separar el tratamiento de las causas de tipo asistencial de las penales, luego de varios años y dirimiendo los más heterogéneos intereses. El efecto que tuvo este tamiz sinceró la necesidad de “gobernar penalmente” a los sujetos juveniles “amenazantes” y librar a su propia suerte a aquellos que requerían intervenciones de tipo asistencial, situación evidenciada por la paupérrima institucionalidad que luego de 3 años exhibe el sistema de promoción y protección de derechos. La contracara de dicha distensión es el reforzamiento, expansión y tecnificación del sistema penal juvenil, que en su amplificación institucional arrastró demandas de mayores lugares de encierro y la escasa reconversión de las prácticas y criterios para la administración de justicia.

De acuerdo a De Giorgi, el control social se manifiesta como “el proceso histórico de construcción de la relación entre poder y desviación”. Sobre determinados sujetos adolescentes, la justicia define su condición delincuencial en el uso generalizado de la prorrogación de las prisiones preventivas, que homologando los peores vicios del sistema penal de adultos, resultan ser la condición procesal que “ocupa” la abrumadora mayoría de las plazas de encierro, a la par que se demanda la construcción de más instituciones. Quizás éste sea uno de los principales vasos comunicantes con el sistema penal de adultos, umbral lindante con el “minoril” en la talla de trayectorias sociales desviadas, propia de los sistemas de control social duro.

En cuanto a la lógica de gobierno intramuros, la “pedagogía de la neutralización” resulta la técnica de gobierno hegemónica, tensionando los principios de responsabilización de los sujetos que articula la normativa y confiriéndole un perfil pseudo pedagógico, que en los dispositivos de encierro se resignifica como una “disciplina positiva” de subordinación y desactivación de los sujetos al encierro.

Para terminar, resulta menester señalar que estas breves conclusiones solo intentan dar cuenta de las principales ideas y emergentes producidos en el marco de la investigación que dio sustento a esta tesis. Las reflexiones y conclusiones que en extenso pueden aportar mayor detalle a dichos emergentes han sido planteadas en cada uno de los capítulos, procurando establecer un diálogo permanente entre el material empírico y el marco teórico, con la intención de establecer una ingeniería narrativa donde las conclusiones resulten un elemento bisagra a lo largo del texto. En este punto se da por cerrado el proceso de análisis planteado para esta tesis, a la vez que se propone tomar como base los resultados de esta investigación para desarrollar la tesis de doctorado, donde se espera indagar y profundizar en los dispositivos de privación de libertad, tanto en el campo de la administración de justicia como de los lugares de encierro. Este proyecto -que comienza en simultáneo a la finalización de esta tesis- no abandona sin embargo la pregunta latente que ha atravesado este trabajo, acerca del sentido de la pena, ya despojada de su ficción reformadora y reorientando en consecuencia la mirada analítica hacia herramientas conceptuales y empíricas de una sociología del castigo, su despliegue histórico y contextual específico. En la introducción, se ponía de manifiesto que renunciábamos a preguntar “qué es lo que hay que hacer” con los adolescentes infractores (o presuntos), sino que desplazábamos la pregunta -en un giro impulsado por los conceptos-herramientas elegidos- hacia un problema de investigación orientado a develar “qué es lo que hacen” las agencias de control social con los adolescentes atrapados por las mallas del sistema penal. Esperamos haber contribuido -al menos en parte- a la producción de conocimiento crítico que pueda brindar señales en esta dirección, y/o a plantear nuevos interrogantes y desafíos para la investigación en ciencias sociales.



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