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Capítulo 5: metodología, análisis del corpus y resultados

En el presente capítulo se describirá la manera en la que se llevó a cabo la investigación: su diseño, los pasos que se siguieron para la recopilación del corpus, el análisis llevado a cabo y la interpretación de los resultados obtenidos. Este capítulo responde al propósito de hallar bases metafóricas y metonímicas para las nominalizaciones en corpus y analizar los diversos tipos de conceptualizaciones que manifiestan.

5.1. Cuestiones metodológicas

Como se señaló en la introducción, los objetivos generales que animan la tesis que se expone en este libro (Gonzalez, 2018) son los de (a) promover un abordaje holístico de los fenómenos lingüísticos que unifique los aportes de diversas disciplinas (gramática, semántica, pragmática, psicolingüística, filosofía del lenguaje, entre otras) y (b) contribuir al ámbito científico de los estudios sobre el cambio lingüístico con el desarrollo de una teoría de la metáfora y la metonimia como factores primarios de recategorización léxica.

En particular, se apunta a lo siguiente: (a) caracterizar teóricamente la recategorización léxica como un tipo de cambio lingüístico, y la metáfora y la metonimia como los procesos conceptuales que lo originan (lo cual se ha llevado a cabo en los capítulos precedentes), (b) demostrar la pertinencia de los conceptos que surgen de esta caracterización teórica en el análisis de unidades léxicas extraídas de corpus que hayan sufrido un proceso de nominalización, (c) elaborar una metodología de análisis de este tipo de unidades en discurso que explicite los procesos conceptuales que las producen y (d) establecer una relación entre los dos procesos en cuestión, la recategorización léxica y la metáfora y metonimia.

Como se puede observar en el párrafo precedente –y como se ha indicado a lo largo de todo el libro–, el objeto de estudio específico de la presente investigación está constituido por la relación entre dos fenómenos lingüísticos: la metáfora conceptual y la metonimia, por un lado y la categorización, por otro. Dando un paso más allá, se pretende indagar acerca de la organización y el modo de funcionamiento de las estructuras cognitivas del ser humano referidas/ vinculadas a la categorización lingüística desde los estudios semánticos y gramaticales, razón por la cual estos fenómenos son abordados desde un “enfoque cognitivo-funcional” (Nuyts, 2004), el cual fue caracterizado en la introducción de este trabajo.

Desde el punto de vista del diseño metodológico, la presente investigación es, por un lado, básica, pues tiene por objeto el conocimiento y comprensión de los procesos de recategorización que dan origen a unidades léxicas nominalizadas. A estos fines se ha encaminado la lectura y análisis de diversos estudios teóricos, a los cuales, por otra parte, se ha buscado contribuir. Por otro lado, esta investigación también es aplicada porque estuvo orientada al logro de un objetivo de carácter práctico: la elaboración de una metodología de análisis de las nominalizaciones que explicita sus operaciones conceptuales de base. El conocimiento de los procesos antes mencionados se cimentó en una metodología hermenéutica basada en la lectura comprensiva de los textos, su interpretación contextualizada, su análisis crítico y el establecimiento de relaciones entre los diversos materiales hallados sobre cada uno de los temas revisados (Gadamer, 2003, 2015; Palmer, 2002).

Debido a que en esta tesis la indagación cualitativa se complementó con el análisis de datos cuantitativos se trata de una investigación mixta (Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio, 2006: 33, 40). El método de trabajo aplicado en el análisis del corpus consistió en describir y buscar una explicación a los cambios categoriales hallados en las unidades extraídas de él, utilizando categorías conceptuales de la Gramática Descriptiva, la Gramática Cognitiva, la Semántica Cognitiva y el análisis del discurso.

Las categorías gramaticales utilizadas para el análisis son las nociones de nominalización deverbal, nominalización deadjetival, nominalización de participio, nominalización de infinitivo, nominalización de adverbio, nominalización de interjección, nominalización de preposición y nominalización de pronombre. La concepción de nominalización que se maneja aquí fue desarrollada en el capítulo 4 y en la teoría revisada sobre las clases de palabras (capítulo 3).

En cuanto a los conceptos semánticos que se manejaron, se trata de la concepción cognitiva de metáfora y metonimia (vid. capítulo 2), de los predicados semánticos de ‘acción’, ‘proceso’ y ‘estado’, y de las nociones de ‘relación’ y ‘cualidad’, como se podrá apreciar más adelante. En cuanto a la intervención del análisis del discurso, es transversal a todo el análisis, pues la determinación de las diversas categorías se lleva a cabo teniendo en cuenta el uso de los diferentes elementos léxicos en sus contextos discursivos específicos. Todas las categorías de análisis del corpus se irán caracterizando con detalle a medida que se explique la manera en que este se llevó a cabo.

Se sigue un método de razonamiento hipotético-deductivo, pues se plantea una hipótesis que se procura verificar a través del análisis de una muestra de textos con el fin de aportar evidencia en su favor (Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio, 2006: 142)[1]. Como se indicó en la introducción de este trabajo, la hipótesis de partida es que ciertas operaciones conceptuales metafóricas y metonímicas producen recategorizaciones; particularmente, nominalizaciones.

El tipo de diseño de la presente investigación es no experimental porque se observan los fenómenos tal y como se dan en su contexto natural (discurso periodístico)[2] para después analizar las relaciones entre dos variables (metáfora conceptual-metonimia y recategorización léxica). Por otra parte, esta investigación pretende establecer entre las dos variables mencionadas una relación de causa-consecuencia, por lo cual tiene un carácter “correlacional” con cierto alcance explicativo (Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio, 2006: 98; Tamola, Sacerdote y Zani, 2011: 129)[3].

5.2. Corpus y análisis

El corpus sobre el que se trabajó está constituido por 80 textos periodísticos de opinión extraídos de diversos diarios online de la prensa argentina, los cuales fueron publicados entre abril y mayo del año 2016. En particular, se trata de los diarios UNO, Los Andes, La Nación, Clarín y MDZ. Son textos argumentativos: cartas del lector, columnas de opinión y editoriales.

Se ha elegido este tipo de textos porque, como han señalado diversos expertos, el discurso periodístico es propenso al uso de nominalizaciones (Casado Velarde, 1978; López Samaniego, 2013: 175; Palazón, 2008: 175)[4], tal como se ha indicado en 4.4.1. y como puede apreciarse en los casos analizados en el apartado 4.4.6., destinado a las funciones textuales de la nominalización. Por otra parte, el hecho de que se hayan tomado en consideración numerosas cartas del lector asegura la presencia de una amplia variedad de voces, de modo tal que el análisis no se restrinja a recursos de estilo propios de un autor o profesión en particular.

Se ha seleccionado una muestra de ítems pertenecientes a estas tres clases de textos porque se considera que pueden ejemplificar los usos de la lengua en un espectro amplio del “continuum oralidad-escrituralidad”. Como advierte Bajtín (1989 [1951]) al postular el concepto de dialogismo, cada enunciado –independientemente de que ostente un alto grado de elaboración o esté estructurado de forma monologal– entabla un diálogo con enunciados previos y, a su vez, se proyecta hacia respuestas futuras. En los años noventa, Koch y Oesterreicher afirman que hay un “continuo concepcional entre la oralidad y la escrituralidad” con dos polos (Koch y Oesterreicher, 2007). En este continuum, las cartas del lector son las que más se aproximan al extremo de la oralidad. Los otros géneros se aproximan al polo de la escrituralidad[5].

Con respecto al número de textos seleccionados de cada clase textual y de cada diario es necesario efectuar dos aclaraciones. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que las cartas de lectores contienen menor número de palabras que las columnas de opinión y las editoriales. Por este motivo, se han revisado más cartas de lectores que columnas o editoriales. En segundo lugar, no todos los diarios contienen todas las clases textuales nombradas, como puede observarse en la tabla que se presenta a continuación:

Tabla 4. Distribución de las clases textuales en los diarios
que constituyen el corpus
Clarín La Nación Los Andes MDZ UNO

Clase textual

Columnas X X X X X
Editoriales X X X X X
Cartas del lector X X

Como puede apreciarse en la tabla 4, los diarios que contienen todas las clases textuales mencionadas son La Nación y Clarín. En el primer diario, estas categorías se nombran con las etiquetas siguientes: “editoriales”, “cartas del lector” y “columnas”. En el segundo, las secciones se denominan “cartas al país” (cartas de lectores), “opinión” (artículos de opinión escritos por columnistas) y “del editor al lector” (editoriales). Los otros tres diarios que componen el corpus (UNO, Los Andes y MDZ) solo poseen columnas de opinión más o menos extensas y editoriales[6].

En la siguiente tabla, se coloca la cantidad de textos recopilados y su número de palabras, separados por clase textual y diario en el que aparecen.

Tabla 5. Cantidad de textos del corpus y su número de palabras según clase textual y diario
Clase textual Diario Columnas de opinión yEditoriales Cartas del lector
Clarín Número de palabras: 4210
Número de textos: 6
Número de palabras: 4124
Número de textos: 26
La Nación Número de palabras: 4117
Número de textos: 5
Número de palabras: 4115
Número de textos: 26
Los Andes Número de palabras: 4071
Número de textos: 5
MDZ Número de palabras: 3948
Número de textos: 5
UNO Número de palabras: 4161
Número de textos: 7

El análisis cualitativo realizado ha consistido en la localización y codificación de las nominalizaciones a través del programa informático ATLAS.ti. De los dos posibles productos de la nominalización como operación cognitiva, que son las construcciones sustantivas y los lexemas sustantivos (vid. 4.4.1.), se ha acotado la investigación a los lexemas.

Cada nominalización se codificó según dos categorías: (a) fuente de la nominalización y (b) operación conceptual de base. En la primera categoría se ubicaron los siguientes códigos: nominalización deadjetival, nominalización deverbal, nominalización de infinitivo, nominalización de participio, nominalización de adverbio, nominalización de interjección y nominalización de pronombre.

En la categoría “operación conceptual de base” se ubicaron la metáfora y la metonimia, con las siguientes subdivisiones: metáfora la acción es sustancia, metáfora el proceso es sustancia, metáfora el estado es sustancia, metonimia la cualidad por el ente, metonimia la relación por el ente y metonimia el vocativo por el ente. El dominio cognitivo de las entidades (sustancia/ente) se consideró la fuente conceptual de todas las nominalizaciones porque –como ya se ha señalado– el sustantivo prototípicamente designa una cosa (Langacker, 2008: 24).

En las siguientes vistas de red, se grafican las relaciones entre códigos:

Figura 7. Fuentes de las nominalizaciones analizadas

Figura 8. Operaciones conceptuales de base identificadas en las nominalizaciones analizadas

 

En el Anexo de este libro, se presenta un listado que contiene el conjunto de las nominalizaciones analizadas. Dicho anexo proporciona acceso a los casos estudiados y a los códigos que se les asignaron. El reporte solo detalla los lexemas analizados (uno por cada caso, aunque tuviera varias ocurrencias) y no extrae el contexto discursivo de las ocurrencias. Debido a su gran extensión se decidió no ampliarlo agregando dichos contextos en todos los casos. Se prefirió, en cambio, ofrecer en esta sección del libro una explicación de la metodología de análisis y algunas tablas con diversos casos representativos de la variedad de ocurrencias que se hallaron en el corpus con el fin de ilustrar el modus operandi del análisis.

Los lexemas que se seleccionaron para el análisis fueron aquellos en los que las nominalizaciones eran producto de dos procesos morfológicos en particular. Uno de ellos es la conversión, que –como ya se aclaró en el marco teórico (vid. 4.4.1.)– consiste en transformar las palabras de otras clases léxicas en sustantivos sin alteraciones formales (por ejemplo, el paso del participio propuesta al sustantivo propuesta).

El otro proceso morfológico que se tomó en consideración es la modificación de la base en lo que respecta a la vocal temática. En otras palabras, se trata del cambio de una vocal temática de verbo por una de sustantivo que difiere de aquella (v. gr., transporta(r) > [el/ese] transporte). Solo se incluyó en la lista de nominalizaciones deverbales una de verbo conjugado: cambiemos, que hace referencia al partido político que ostenta ese nombre.

Quedaron fuera de consideración las nominalizaciones resultantes del añadido de sufijos porque su examen excedía los alcances de esta investigación. Si se las hubiera explorado, se hubiera hecho necesario llevar a cabo un estudio diferenciado de la especificación semántica de cada sufijo derivativo, lo cual, además de exceder los límites de este trabajo, ya ha sido realizado en otras investigaciones (v. gr., Gallegos Shibya, 2003).

Para el proceso de identificación de las nominalizaciones como tales y su base metafórica, se consideró si cada unidad podía tener, en algún otro contexto, un significado diferente y más básico[7] y se examinaron, además, las cadenas de derivación de las palabras y su tratamiento lexicográfico. Para ello se recurrió a los diccionarios de María Moliner Ruiz (2009 [1966-67]), Corominas y Pascual (1984 [1980]) y RAE-ASALE (2014).

Para una ilustración del modo de inspeccionar el tratamiento lexicográfico de los ítems analizados, tómese en consideración el siguiente ejemplo. En el caso de la palabra objetivo en la construcción un objetivo, se recurrió al diccionario de Moliner Ruiz (2009), que presentaba como primera acepción la siguiente: “1. adj. Que existe independientemente de la percepción individual: ‘Eso es un hecho objetivo’”. A partir de esta información, se describió la palabra como el resultado de un proceso de sustantivación de un adjetivo precedente, y se rotuló la fuente (causa) de la nominalización como metonimia la cualidad por el ente.

En el caso de los verbos, se presentaron dos situaciones. La primera de ellas fue que el diccionario enunciara el origen del sustantivo deverbal en cuestión a continuación de la entrada, del modo que se ilustra con la definición de muestra presentada en la imagen de abajo. Como puede apreciarse, se indica que muestra proviene “de mostrar.

Figura 9. Definición de muestra en el Diccionario de la lengua española (RAE, 2014)

En otros casos, no aparecía esa información, pero sí otros indicios. Para el resto de los sustantivos deverbales se consideró –siguiendo la propuesta de Almela Pérez (1999: 197)[8]– que derivaban de verbos todos aquellos que en el diccionario fueran definidos en primer lugar como ‘acción de’ o ‘acto de’. En palabras del filólogo:

¿Cómo sabemos que lijar (v) > lija(s), ayudar (v) > ayuda (s)…, y no es a la inversa, lija (s) > lijar (v), ayuda (s) > ayudar (v)? […]. Para resolver esta cuestión se ha propuesto el recurso a la paráfrasis: si el sustantivo es parafraseable por ‘la acción de’, dicho sustantivo proviene del verbo: quema es ‘la acción de quemar’ […] si no, no lo es, lija no es ‘la acción de lijar‘, plancha no es ‘la acción de planchar‘.

El método de análisis se fue adaptando a cada categoría léxica particular. En el caso de los infinitivos, para definir si eran nominales o verbales se recurrió a las pruebas de reconocimiento presentadas en el apartado 3.2.3. Se consideran como pruebas de la nominalidad del infinitivo la presencia obligatoria de determinantes, la modificación de los infinitivos llevada a cabo por adjetivos o genitivos, el hecho de anteceder a proposiciones relativas restrictivas y su interpretación preferentemente eventiva (no resultativa).

Para los infinitivos verbales se tomó en cuenta: (1) la posibilidad de (a) catalizar el hecho de delante de la proposición que conformaban (v. gr., el [hecho de] no poder cumplir la angustiaba); (b) constituir perífrasis (v. gr., si supieras lo agotador que ha sido el tener que ser siempre la fuerte); (c) recibir negaciones (v. gr., el no poder pasar nos enfureció) y (d) formar voz pasiva perifrástica (v. gr., a sus méritos debía el ser conocido por todos); y (2) la inserción del infinitivo verbal en construcciones en las que este actúa como elemento regente: (a) con OD (v. gr., culpar a los demás de tus desgracias no lleva a ninguna parte), (b) con complemento régimen (preposicional) (v. gr., necesitamos volver a confiar en las instituciones), (c) con predicativo (v. gr., la clave para que lo que fue ordenado no se desbande consiste en acomodar los objetos en forma correcta, mantenerlos limpios), (d) con locativo (v. gr., para pasar por los tribunales) y (e) con otro infinitivo (v. gr., ojalá sea así para poder caminar y vivir tranquilos)[9].

Por otra parte, son híbridos los infinitivos que aparecen con determinante que no es el artículo determinativo, poseen argumentos propios del verbo y no admiten la catálisis de la expresión el hecho de (v. gr., la vida virtuosa es un dirigirse el hombre hacia la plenitud).

En la fig. 8 se presentaron las operaciones conceptuales de base (metáforas y metonimias) que se atribuyeron a las nominalizaciones halladas en el corpus. En el apartado siguiente, que corresponde a la discusión de los resultados del análisis del corpus, se presentará el número de ocurrencias de estas categorías y de las demás categorías que entraron en juego en el análisis para establecer sus patrones de comportamiento. Aquí solo se harán algunas aclaraciones sobre el modo en que se inspeccionó cada caso de nominalización para establecer su base metafórica/metonímica.

Las metáforas la acción es sustancia, el proceso es sustancia y el estado es sustancia se utilizaron para etiquetar las operaciones conceptuales de base de las nominalizaciones de infinitivo y deverbales encontradas. Se entiende que en estos casos las nominalizaciones producen reificaciones de estos tres dominios (el de las acciones, el de los estados y el de los procesos). Estas tres categorías se han tomado de la semántica proposicional (Di Tullio, 2007: 101-113; Kovacci, 1992: 190-201).

En algunos casos se tuvo que determinar si alguna nominalización partía del dominio de las acciones o del de los procesos, cuando para un mismo verbo eran posibles las dos conceptualizaciones. Es el caso de subir. Para decidir si se trataba de un verbo de acción sustantivado o, por el contrario, de uno de proceso, se observaron los argumentos codificados o claramente catalizables en cada caso particular. En el caso de la suba de precios no se explicita el agente, pero se puede reponer (por conocimientos enciclopédicos o por cotexto) que distintos agentes actúan sobre los precios para operar un cambio en ellos. Se trata de un caso de acción + proceso, que se codifica en el análisis como instanciación de la metáfora la acción es sustancia. En cambio, en la suba de temperatura en el planeta no puede considerarse que sea alguien más el que suba la temperatura del planeta, sino que se trata más bien de un proceso que “le acontece” a la Tierra. Por lo tanto, se codificó este caso como instanciación de la metáfora el proceso es sustancia. El mismo modo de proceder para dilucidar la base conceptual de subir se replicó con verbos como cambiar y aumentar.

Además de metáforas, en la base de las nominalizaciones se encuentran metonimas (fig. 8). En cuanto a las metonimias que operan en las nominalizaciones de adjetivos, para especificarlas se acudió a la clasificación de los adjetivos que presentan Alcina y Blecua (1975), Demonte (1999) y Bosque (2015). Los autores diferencian los adjetivos calificativos de los relativos o relacionales. Los primeros realizan una “atribución puntual” que “juega con los valores significativos que la base lexemática encierra” (Alcina y Blecua, 1975: 574). Los segundos llevan a cabo una “atribución relativa”, es decir, relacionada con un elemento externo a la realidad modificada.

Desde esta plataforma, se planteó la distinción de dos clases de metonimias: la cualidad por el ente (v. gr., los valientes) y la relación por el ente (v. gr., los inversores). Para adscribir los casos encontrados a una u otra clase, se partió de las pruebas que provee Demonte (1999), siempre intentando no perder de vista que la clasificación debe sustentarse, ante todo, en criterios semántico-pragmáticos. Como se dijo, la autora divide los adjetivos en dos grandes clases: calificativos (v. gr., libro azul, señora delgada) y relacionales (v. gr., puerto marítimo, vaca lechera). Los adjetivos calificativos son aquellos que designan cualidades en sentido estricto; expresan una sola propiedad del sustantivo al que modifican. Los relacionales expresan varias propiedades o, mejor dicho, indican propiedades que el objeto posee por su relación con algo externo a él (Demonte, 1999: 137-138).

Demonte no considera los pronombres posesivos, numerales y demostrativos como adjetivos. En este trabajo, se entiende –desde una mirada cognitivo-funcional– que estos pronombres, que cumplen prototípicamente una función de modificador, pueden considerarse como adjetivos funcionales, pues, tal como se indicó en 3.1.2., los pronombres no conforman una clase funcional separada de las otras, sino que desempeñan las funciones de palabras con mayor carga léxica. Por lo tanto, las nominalizaciones que provienen de estas clases de pronombres han sido codificadas aquí como nominalizaciones deadjetivales. El único pronombre que se ubicó en la categoría de nominalización pronominal fue (el) por qué (por el porqué), que originalmente es el resultado de la suma de una preposición y el pronombre interrogativo qué, la cual dio como resultado un pronombre interrogativo que puede funcionar como sustantivo.

Los calificativos forman parte de una construcción que puede transformarse en copulativa (v. gr., el libro es azul). Además, pueden formar parte de construcciones comparativas (v. gr., el sabor de esta fruta es más dulce que el de aquella) y funcionar como términos de correlaciones de polaridad (v. gr., el niño es bajo / el niño es alto).

Bosque (2015: 115) destaca el sufijo –idad como como formante prototípico de sustantivos a partir de adjetivos calificativos, pues posee el significado ‘cualidad de’, que rechazan los relacionales. Por ejemplo, el adjetivo familiar en su lectura relacional no admitiría una reformulación con ‐idad (v. gr., la reunión familiar ≠ la familiaridad de la reunión), pero sí la admitiría en su lectura calificativa (v. gr., el trato era familiar/la familiaridad del trato).

Se hará aquí un paréntesis. Préstese atención a un hecho señalado al final del párrafo anterior: un mismo adjetivo puede adscribirse a la categoría de relacional o calificativo de acuerdo con diversos comportamientos semántico-discursivos, como lo indica, en algunos casos, el orden en que se ubican en relación con el núcleo sustantivo al que modifican, lo cual responde a la primacía de una atribución extensional o intensional.

Por ello, en estos casos en los que el orden juega un rol esencial, Albano y Giammatteo (2006: 35) afirman que se produce un proceso de “recategorización”, que permite que los relacionales incorporen las características de los calificativos (posibilidad de graduación y de formación de adjetivos opuestos)[10]. Para el análisis del corpus que se llevó a cabo en esta investigación, se tomó en cuenta el contexto discursivo de cada adjetivo nominalizado con el fin de determinar su estatus relacional o calificativo, además de los demás criterios de delimitación que intervinieron en todos los casos (morfológico y sintáctico-semántico).

Por su parte, los adjetivos relacionales dan lugar a afinidades semántico-sintácticas más complejas y diversificadas (v. gr., los datos científicos los datos que vienen de la ciencia; la capacidad torácica la capacidad que tiene el tórax) y no responden a las construcciones comparativas y bipolares. Además, suelen llevar prefijos como neo-, ante- y paleo-. Los sufijos que suelen presentar los adjetivos relacionales son: ‐al, ‐ar, ‐ario, ‐ano, ‐ico, ‐ivo, ‐esco e ‐il. Se caracterizan por ir pospuestos al sustantivo que modifican[11]. Esta preferencia de ubicación en el grupo sustantivo se asemeja al comportamiento del genitivo que expresa argumentos. Por ejemplo, no es aceptable (con significado relacional) *sus nerviosas crisis como tampoco lo es *sus de nervios crisis; sí lo es, por el contrario, sus crisis nerviosas (Bosque, 2015: 115).

Estas dos grandes clases de adjetivos constituyen los adjetivos asignadores de propiedades. Demonte (1999: 139-140) agrega una tercera clase de adjetivos, que denomina “adjetivos adverbiales”, “intensionales” o “eventivos”, que “no atribuyen propiedades a los nombres, sino que, o bien indican ‘la manera como el concepto o intensión de un término se aplica a un determinado referente’ o bien tienen un significado y una función equivalentes a los de los adverbios que modifican predicados verbales en oraciones plenas” (Albano y Ghio, 2010: 210). Suelen actuar como adjuntos circunstanciales, modificadores modales o aspectuales o focalizadores (Albano y Ghio, 2010: 214).

El grupo de los adjetivos adverbiales incluye ítems como supuesto, presunto, posible y evidente, que se comportan al modo de los adverbios periféricos. También se incluyen en este grupo aquellos que cumplen las funciones similares a las de los circunstanciales en las oraciones plenas. Por ejemplo, antiguo en la frase mi antiguo jefe (no es que el jefe sea antiguo, sino que está en la posición de jefe desde hace mucho tiempo) y amable en la expresión una amable discusión (amable es el modo de llevar a cabo la discusión).

La distinción de esta clase de adjetivos no resultó operativa para el análisis del corpus porque los adjetivos adverbiales no suelen nominalizarse, sino que actúan como modificadores de sustantivos deadjetivales en construcciones nominales (Albano y Ghio, 2010: 210). Por ejemplo, la supuesta libertad de esas colonias (parafraseable por esas colonias eran supuestamente libres). Efectivamente, no se hallaron adjetivos adverbiales sustantivados en el corpus.

El único ítem del corpus que podría haber reclamado una adscripción a esta clase de adjetivos es (el) presupuesto. Se trata de un caso particular, pues es un sustantivo lexicalizado proveniente de presuponer, que pasó por una instancia participial y otra adjetiva. Además, al hallarse sustantivado en el corpus es imposible identificar si su naturaleza originalmente es adjetivo-adverbial o meramente adjetivo-relacional. Se prefirió codificarlo como derivado de la metonimia la relación por el ente, que resulta operativa para explicar tanto los usos adverbiales como los relacionales.

Se hallaron algunos casos de numerales e indefinidos sustantivados con metonimias de base. Se decidió tomarlos en consideración como adjetivos funcionales. Las metonimias de base para este tipo de adjetivos fueron las mismas de arriba, que resultaron aplicables en todos los casos. Por ejemplo, en los muchos que murieron, el lexema muchos presenta un comportamiento similar al de los adjetivos calificativos, pues admite la transformación a una construcción copulativa (los que murieron fueron muchos), puede formar parte de una construcción comparativa (los que murieron fueron muchos más que los que sobrevivieron) y puede colocarse antepuesto. En el caso de los muchos que murieron, por estas razones, se consideró que la metonimia de base era la cualidad por el ente. Por otra parte, en el caso del ordinal segundo, en el segundo, se lo comprendió como expresión de la metonimia la relación por el ente, pues implica la relación con un primero.

Además de plantearse para el grupo de los adjetivos relacionales sustantivados, la metonimia la relación por el ente se planteó para los participios. Sobre la naturaleza relacional del participio, no está de más señalar que, como su nombre lo indica, “participa de las características formales y funcionales del verbo y del nombre” (Alcina y Blecua, 1975: 47). El participio pasado manifiesta una relación porque señala la condición resultativa de un hecho e implica, por lo mismo, la exposición de un evento cuyo guion completo es proyectado con especial relevancia del agente o del tiempo en el que se produjo el evento en cuestión. Por ejemplo, el participio propuesta señala que algo ha sido propuesto en un pasado (cercano o remoto) y, por ello, supone un agente que lo haya propuesto.

El único participio que constituyó una excepción a esta atribución metonímica relacional fue malvividos. Tanto en el diccionario de la RAE y la ASALE (2014) como en el de Moliner Ruiz (2009) es el participio de “malvivir”, por ello no se lo consideró adjetivo, aunque actualmente parece hallarse gramaticalizado como tal. Este participio adjetivado aparece sustantivado en el corpus (¡Malvividos!) y es utilizado probablemente en lugar del adjetivo malviviente o, al menos, con interferencia de este en cuanto a su uso. Otro punto considerado fue que el comportamiento de malvividos en el corpus se asimilaba más al de los adjetivos calificativos que al de los relacionales. Por estas particularidades, este es el único participio al que se le atribuyó la metonimia la cualidad por el ente en lugar de la relación por el ente. La discusión sobre este particular se continúa en el apartado 5.3.

En cuanto al participio presente, como la misma RAE y la ASALE (2014) lo indican en su Diccionario de la lengua española, “se ha integrado casi por completo en la clase de los adjetivos o en la de los sustantivos” por patentizar la presencia del agente en el evento mentado. La RAE y la ASALE también señalan el comportamiento asimilable al adjetivo para el participio pasado. Por estas similitudes con el adjetivo es que se justifica la elección de la metonimia como operación conceptual de base para los participios. Por lo tanto, ante los casos de nominalizaciones de participios adjetivados, fueran estos pasados o presentes, si figuraban como “adj.” en los diccionarios, se los consideró nominalizaciones deadjetivales, por ser el adjetivo la palabra sobre la que operó más próximamente la sustantivación.

La metonimia la relación por el ente se estableció como base conceptual de dos grupos más de nominalizaciones, aparte de las deadjetivales y de participio. Se la halló en las nominalizaciones de pronombres y las de preposiciones. A las dos metonimias que se han desarrollado (la cualidad por el ente y la relación por el ente) se agregó una tercera clase: el vocativo por el ente, la cual se postuló para las nominalizaciones de interjecciones.

En las tablas que siguen se ejemplifica el modo en que se analizó cada nominalización en su contexto discursivo para establecer que efectivamente había operado en ella un proceso de sustantivación y determinar qué operación conceptual la había motivado. Primero, se ejemplifica el análisis con algunos casos de nominalizaciones deverbales, a los que siguen los de nominalizaciones deadjetivales, de participio, de infinitivo, de adverbio y del resto de las categorías, que tuvieron menos ocurrencias (preposiciones, interjección y pronombre).

Tabla 6. Ejemplo de análisis de las nominalizaciones deverbales
Nominalización
deverbal
Contexto discursivo Análisis
dudas “No hay dudas de que pensaron que ese poder, casi omnímodo, se podía utilizar para lo que quisieran”. La palabra dudas es un sustantivo porque designa una entidad mental y, sintácticamente, constituye el núcleo de una construcción nominal. No está determinada, pero se encuentra en plural. Va seguida de un modificador que precisa el contenido de la duda. Su origen es verbal, como indica el diccionario (“De dudar”, RAE y ASALE). La metáfora que da lugar a la nominalización es la acción es sustancia, pues ‘dudar’ es una acción que lleva a cabo un agente sobre un paciente-tema (el hecho de que “ese poder, casi omnímodo, se podía utilizar para lo que quisieran”).

pagos

“Es de esperar que la Justicia pueda esclarecer fehacientemente las responsabilidades que le puedan caber a Cristóbal López […] entre otros, por la falta de pagos de impuestos, videos de gente contando millones de dólares, euros, en pleno cepo cambiario, brindando con whisky y habanos importados”.

La palabra pagos es un sustantivo porque reifica un evento que, sintácticamente, funciona como núcleo de una construcción nominal. No está determinada, pero se encuentra en plural. Va seguida de un modificador que precisa el objeto del pago.

Su origen es verbal, como indica el diccionario (“De pagar”, RAE y ASALE). La metáfora que da lugar a la nominalización es la acción es sustancia, pues ‘pagar’ es una acción que lleva a cabo un agente sobre un paciente (“impuestos”).

salto

“El salto del tipo de cambio por encima de los $16 agregó más inflación”.

La palabra salto es sustantivo porque reifica una acción que, sintácticamente, constituye el núcleo de una construcción nominal con función de sujeto de la oración. Está determinada. Va seguida de un modificador que precisa la entidad que efectúa el salto. Su origen es verbal, como indica el diccionario (“1. m. Acción y efecto de saltar”, RAE y ASALE). La metáfora que da lugar a la nominalización es la acción es sustancia, pues ‘saltar’ es una acción que lleva a cabo un causante (“el tipo de cambio”).

Tabla 7. Ejemplo de análisis de las nominalizaciones deadjetivales
Nominalización 
deadjetival
Contexto discursivo Análisis
Capitales “Dios quiera que éste sea el primer paso, no de un blanqueo de capitales, sino de un blanqueo de todo lo sucedido, por asqueante que sea”.

La palabra capitales es un sustantivo porque reifica un conjunto de cualidades atribuibles a bienes económicos y sintácticamente funciona como núcleo de una construcción directiva. Su origen es adjetivo, como indica el diccionario (“1. adj.”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la cualidad por el ente, pues ‘capital’ es una propiedad inherente de un ente. Además, es graduable (capital/poco capital), admite la bipolaridad (capital/no capital) y se puede parafrasear con la cualidad de (la cualidad de ser capital).

responsables “Y que caiga sobre los responsables todo el peso de la Ley”.

La palabra responsables es un sustantivo porque reifica una propiedad y sintácticamente funciona como término de una construcción directiva. Su origen es adjetivo, como indica el diccionario (“1. adj.”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la cualidad por el ente, pues ‘responsable’ es una propiedad que se predica de un ser humano. Además, es graduable (más responsable/menos responsable), admite la bipolaridad (responsable/irresponsable) y se puede parafrasear con la cualidad de (la cualidad de ser responsable).

argentinos “¿Qué nos pasa a los argentinos?”

La palabra argentinos es un sustantivo porque reifica una relación de procedencia y sintácticamente funciona como término de una construcción directiva. Está determinada. Su origen es adjetivo, como indica el diccionario (“1. adj.”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la relación por el ente, pues ‘argentino’ es una propiedad que se predica de un ente en relación con su lugar de origen.

asesores “Invito al Presidente y sus asesores a que se informen”.

La palabra asesores es un sustantivo porque reifica una característica de un ente en relación con otro (relación de asesoramiento) y sintácticamente funciona como término de una construcción directiva. Está determinada. Su origen es adjetivo, como indica el diccionario (“1. adj.”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la relación por el ente, pues ‘asesor’ es una propiedad de un ser humano que aconseja a otro.

Tabla 8. Ejemplo de análisis de las nominalizaciones de participio
Nominalización
de participio
Contexto discursivo Análisis
empleado “Es infantil pensar que Lázaro Báez se inventó a sí mismo y que de empleado bancario pasó a ser, en pocos años, un poderoso ‘empresario independiente’”.

La palabra empleado es un sustantivo porque reifica una propiedad del ente en relación con otro (relación de dependencia) y sintácticamente funciona como núcleo de una construcción sustantiva. Está modificada por bancario. Su origen es participial, como indica el diccionario (“Del part. de emplear”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la relación por el ente, pues ‘empleado’ se predica de un ser humano en relación con algo externo a él (su empleador, su relación de dependencia laboral).

impuestos “Es de esperar que la Justicia pueda esclarecer fehacientemente las responsabilidades que le puedan caber a Cristóbal López […] entre otros, por la falta de pagos de impuestos, videos de gente contando millones de dólares, euros, en pleno cepo cambiario, brindando con whisky y habanos importados”.

La palabra impuestos es un sustantivo porque reifica un estado y funciona sintácticamente como núcleo de una construcción directiva. Su origen es participial, como indica el diccionario (“Del part. de imponer”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la relación por el ente, pues ‘impuesto’ se predica de un ente en relación con algo externo a él (quien impone, la situación de imposición).

Tabla 9. Ejemplo de análisis de las nominalizaciones de infinitivo
Nominalización
de infinitivo
Contexto discursivo Análisis
Poder “Ni siquiera imaginaron eso que no podían aunque más no fuese por ética política, y con todo ese maldito poder (no autoridad, que es un arte), en lugar de lo que debían”.

La palabra poder es un sustantivo porque reifica un estado y funciona sintácticamente como núcleo de una construcción nominal. Está determinada y posee un modificador adjetivo (maldito). Su origen es verbal, como indica el diccionario (“poder2: de poder1”, Moliner). La metáfora que da lugar a la nominalización es el estado es sustancia pues ‘poder’ es un predicado de estado.

Haberes “Los políticos, los empresarios, la prensa y la TV contribuyen a su modo a la incomprensión del mundo en que vivimos degradando la calidad del idioma, sustrayendo el contenido semántico de las palabras como sustraen haberes que no les pertenecen, imponiendo barbarismos sin sentido, abusando del eufemismo con la misma frecuencia con la que abusan del personal”.

La palabra haberes es un sustantivo porque reifica un estado y funciona sintácticamente como núcleo de una construcción nominal. No se encuentra determinada, pero está en plural. Está modificada por una proposición adjetiva (que no les pertenecen). Su origen es verbal, como indica el diccionario (“haber2: de haber1”, Moliner). La metáfora que da lugar a la nominalización es el estado es sustancia pues ‘haber’ es un predicado de estado posesivo.

Tabla 10. Ejemplo de análisis de las nominalizaciones de adverbios
Nominalización
de adverbio
Contexto discursivo

Análisis

No “La respuesta corta es no”.

La palabra no es un sustantivo porque reifica una relación de negación y funciona sintácticamente como predicativo. Su origen es adverbial, como indica el diccionario (“1. Adv.”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la relación por el ente, pues ‘no’ es un circunstante que se sustancializa.

Nunca “Ahora está de moda repetir la frase de los operadores ocupados pero le dicen que llame en otro momento que, generalmente, termina siendo nunca”.

La palabra nunca es un sustantivo porque reifica una relación temporal y funciona sintácticamente como predicativo de siendo. Su origen es adverbial, como indica el diccionario (“1. Adv.”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la relación por el ente, pues ‘nunca’ es un circunstante que se sustancializa.

Tabla 11. Ejemplo de análisis de las nominalizaciones de preposiciones, interjección y pronombre
Nominalización Contexto discursivo

Análisis

Nominalizaciones de preposiciones pros/contras “Ambos componentes tienen ‘pros y contras’”.

Las palabras pros y contras son sustantivos porque reifican relaciones de dirección hacia un lugar y sintácticamente funcionan como OD. Su origen es preposicional, como indica el diccionario (“pro1 prep.”, “contra1 prep.”, Moliner). La metonimia que da lugar a la nominalización es la relación por el ente, pues ‘pro’ y ‘contra’ prototípicamente forman parte de construcciones que funcionan como circunstantes en términos semánticos.

Nominalización de interjección Che “Es el reverso del Che”.

La palabra Che es un sustantivo propio que reifica un vocativo y funciona sintácticamente como término de una construcción directiva. Está determinada. Su origen es una interjección, como indica el diccionario (“1. interj.”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es el vocativo por el ente, pues ‘che’ es un sonido que utiliza un ser humano para dirigirse a otro.

Nominalización de pronombre por qué (= porqué) “Se puede discutir el por qué de la pobreza”.

La palabra porqué es un sustantivo porque reifica una relación de causa y funciona sintácticamente como OD. Está determinada. Tiene un modificador indirecto. Su origen es pronominal, como indica el diccionario (“De por qué”, RAE y ASALE). La metonimia que da lugar a la nominalización es la relación por el ente, pues ‘porqué’ hace referencia a una relación de causa entre dos elementos.

A continuación, se presenta otra tabla con más ejemplos acompañados de su contexto discursivo y de los códigos que se les asignaron (no ya con el análisis extenso detallado en las tablas de muestra precedentes).

Tabla 12. Ejemplos de casos analizados
Caso Contexto discursivo Codificación
Egregias Pensar que hace 200 años, las dos egregias de nuestra Historia, en vísperas de la declaración de nuestra Independencia, a las puertas del Bicentenario, se cuestionaron si nuestro pueblo estaba realmente maduro en un sistema que ya Polibio y Aristóteles (para algunos criollos unos giles … ¿no?) lo habían plasmado. Nominalización deadjetival
Metonimia la cualidad por el ente
Criollos Pensar que hace 200 años, las dos egregias de nuestra Historia, en vísperas de la declaración de nuestra Independencia, a las puertas del Bicentenario, se cuestionaron si nuestro pueblo estaba realmente maduro en un sistema que ya Polibio y Aristóteles (para algunos criollos unos giles … ¿no?) lo habían plasmado. Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
Giles Pensar que hace 200 años, las dos egregias de nuestra Historia, en vísperas de la declaración de nuestra Independencia, a las puertas del Bicentenario, se cuestionaron si nuestro pueblo estaba realmente maduro en un sistema que ya Polibio y Aristóteles (para algunos criollos unos giles … ¿no?) lo habían plasmado. Nominalización deadjetival
Metonimia la cualidad por el ente
Sueño En 1816, nuestra formal declaración, todo un glorioso sueño, pero restaba aún llegar a 1824, año en que se libró la batalla de Ayacucho, último bastión del poder realista. Nominalización deverbal
Metáfora el proceso es sustancia
Batalla En 1816, nuestra formal declaración, todo un glorioso sueño, pero restaba aún llegar a 1824, año en que se libró la batalla de Ayacucho, último bastión del poder realista. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
Poder En 1816, nuestra formal declaración, todo un glorioso sueño, pero restaba aún llegar a 1824, año en que se libró la batalla de Ayacucho, último bastión del poder realista. Nominalización de infinitivo
Metáfora el estado es sustancia
Dudas No hay dudas de que pensaron que ese poder, casi omnímodo, se podía utilizar para lo que quisieran. Nominalización deverbal
Metáfora el proceso es sustancia
Malvividos Y ahí tenemos un movimiento inmoral, un movimiento que pensó que esa “democracia” que imaginaron vivir era para hacer lo que se les dio la real gana. ¡Malvividos! Otra vez la Argentina da la vuelta al mundo a merced de las críticas de todo calibre y de todo tipo de gente. Nominalización de participio
Metonimia la cualidad por el ente
Vuelta Y ahí tenemos un movimiento inmoral, un movimiento que pensó que esa “democracia” que imaginaron vivir era para hacer lo que se les dio la real gana. ¡Malvividos! Otra vez la Argentina da la vuelta al mundo a merced de las críticas de todo calibre y de todo tipo de gente. Nominalización de participio
Metonimia la relación por el ente
Argentina ¿La Patria? ¿La Argentina? ¿Qué es eso? Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
Alivio La detención de Báez, una explosión de alivio [titular] Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
Maltrato ¿Qué nos pasó como sociedad para soportar tanto maltrato, tanto ninguneo, tanta descalificación, durante tantos años? Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
Ninguneo ¿Qué nos pasó como sociedad para soportar tanto maltrato, tanto ninguneo, tanta descalificación, durante tantos años? Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
Paso Dios quiera que éste sea el primer paso, no de un blanqueo de capitales, sino de un blanqueo de todo lo sucedido, por asqueante que sea. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
blanqueo [2 casos] Dios quiera que éste sea el primer paso, no de un blanqueo de capitales, sino de un blanqueo de todo lo sucedido, por asqueante que sea. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
capitales Dios quiera que éste sea el primer paso, no de un blanqueo de capitales, sino de un blanqueo de todo lo sucedido, por asqueante que sea. Nominalización deadjetival
Metonimia la cualidad por el ente
responsables Y que caiga sobre los responsables todo el peso de la Ley. Nominalización deadjetival
Metonimia la cualidad por el ente
demás Estoy tan contento que casi lo demás me importa poco. Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
empleado Es infantil pensar que Lázaro Báez se inventó a sí mismo y que de empleado bancario pasó a ser, en pocos años, un poderoso “empresario independiente”. Nominalización de participio
Metonimia la relación por el ente
único Lázaro Báez tampoco es el único; son muchos los “Lazaro Báez” que van a tener que rendir cuenta de sus actos. Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
kirchneristas Es hora de que los kirchneristas dejen de pensar con su camiseta y empiecen a asumir la realidad. Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
comienzo Ojalá que esto sea el comienzo, y quiero que devuelvan todo lo que se llevaron, mi plata, la plata del pueblo. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
otras Las tragedias como la de Once y otras, se tienen que pagar. Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
regocijo Una mezcla de alegría, satisfacción y regocijo, fue lo que sentí al contemplar, por fin, a un ex funcionario de la administración que ejerció el poder hasta el 10 de diciembre de 2015 esposado y conducido por la Policía a rendir cuentas ante la Justicia por delitos de corrupción. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
funcionario Una mezcla de alegría, satisfacción y regocijo, fue lo que sentí al contemplar, por fin, a un ex funcionario de la administración que ejerció el poder hasta el 10 de diciembre de 2015 esposado y conducido por la Policía a rendir cuentas ante la Justicia por delitos de corrupción. Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
Transporte Hago votos para que esta imagen del ex ministro de Transporte Ricardo Jaime se repita tantas veces como sea necesario hasta que se aclaren todos los hechos cometidos por ex funcionarios venales del que fue, sin duda, el gobierno más corrupto de la historia de nuestro país. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
hechos Hago votos para que esta imagen del ex ministro de Transporte Ricardo Jaime se repita tantas veces como sea necesario hasta que se aclaren todos los hechos cometidos por ex funcionarios venales del que fue, sin duda, el gobierno más corrupto de la historia de nuestro país. Nominalización de participio
Metonimia la relación por el ente
ex funcionarios 
[sic]
Hago votos para que esta imagen del ex ministro de Transporte Ricardo Jaime se repita tantas veces como sea necesario hasta que se aclaren todos los hechos cometidos por ex funcionarios venales del que fue, sin duda, el gobierno más corrupto de la historia de nuestro país. Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
gobierno Hago votos para que esta imagen del ex ministro de Transporte Ricardo Jaime se repita tantas veces como sea necesario hasta que se aclaren todos los hechos cometidos por ex funcionarios venales del que fue, sin duda, el gobierno más corrupto de la historia de nuestro país. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
referentes Con referentes K como Milagro Sala y Ricardo Jaime presos, y senadores díscolos que recuperaron su capacidad de opinar en libertad, el proyecto unipersonal y megalómano, que terminó con sentencia judicial con fecha y hora, para evitar más males ya pertenece al pasado. Nominalización de participio
Metonimia la relación por el ente
proyecto Con referentes K como Milagro Sala y Ricardo Jaime presos, y senadores díscolos que recuperaron su capacidad de opinar en libertad, el proyecto unipersonal y megalómano, que terminó con sentencia judicial con fecha y hora, para evitar más males ya pertenece al pasado. Nominalización de participio
Metonimia la relación por el ente
pasado Con referentes K como Milagro Sala y Ricardo Jaime presos, y senadores díscolos que recuperaron su capacidad de opinar en libertad, el proyecto unipersonal y megalómano, que terminó con sentencia judicial con fecha y hora, para evitar más males ya pertenece al pasado. Nominalización de participio
Metonimia la relación por el ente
cuenta Como no podía ser de otra manera comenzó la cuenta regresiva, el pase de facturas, “yo no fui, puedo demostrar fehacientemente todo lo que poseo, los culpables son los otros que van a ir presos”. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
pase Como no podía ser de otra manera comenzó la cuenta regresiva, el pase de facturas, “yo no fui, puedo demostrar fehacientemente todo lo que poseo, los culpables son los otros que van a ir presos”. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
culpables Como no podía ser de otra manera comenzó la cuenta regresiva, el pase de facturas, “yo no fui, puedo demostrar fehacientemente todo lo que poseo, los culpables son los otros que van a ir presos”. Nominalización deadjetival
Metonimia la cualidad por el ente
cerrajero Dolor íntimo por el crimen del cerrajero Triste y desgarradora noticia recibí al llegar a mi lugar de trabajo y encontrarme con mi compañero acongojado. Nominalización deadjetival
Metonimia la relación por el ente
trabajo Dolor íntimo por el crimen del cerrajero Triste y desgarradora noticia recibí al llegar a mi lugar de trabajo y encontrarme con mi compañero acongojado. Nominalización deverbal
Metáfora la acción es sustancia
olvido ¿O será otro caso más y mañana quedará en el olvido? Nominalización deverbal
Metáfora el proceso es sustancia

Una última aclaración: no se ignora que muchas de las nominalizaciones que se analizaron aquí pueden hallarse altamente gramaticalizadas, pero sería una tarea que supera los límites de este trabajo llevar a cabo una escala de los niveles de gramaticalización de cada uno de los casos de la muestra obtenida. Esta clase de trabajo podría constituir el objetivo de otra investigación focalizada exclusivamente en este aspecto. Por otra parte, lo que se indaga aquí es el proceso metafórico/metonímico que está en la base de los cambios categoriales, sea cual fuere el estado de gramaticalización de estos cambios.

5.3. Resultados y discusiones

Los textos seleccionados para conformar el corpus pertenecen a una coyuntura particularmente agitada de la política en Argentina: abril y mayo de 2016. En este periodo, se criticaban o se justificaban la reciente asunción y las declaraciones del presidente Macri; además, salían a la luz escándalos como el de los “Panamá Papers”, las múltiples propiedades de Lázaro Báez, el proceso judicial iniciado a Cristina Férnandez de Kirchner y el lavado de dinero de José López.

Por tratar temas tan controversiales como estos, se encontró una fuerte polémica en los textos del corpus. Un indicador de esto es la siguiente nube de palabras, ejecutada con el examinador de palabras del programa ATLAS.ti, que realiza un conteo de los vocablos presentes en la totalidad del corpus y los exhibe con diversos tamaños e intensidad de color según sea su porcentaje de aparición.

Figura 10. Nube de palabras de ATLAS.ti del corpus analizado

Como puede observarse en la nube, algunas de las palabras más repetidas en el corpus son corrupción (con 52 apariciones), gobierno (49 apariciones), poder (47 apariciones), política (47 apariciones), justicia (46 apariciones), Argentina (39 apariciones), Macri (39 apariciones) y Báez (38 apariciones).

Si bien la medición numérica de las diversas categorías de análisis no es lo más trascendente en este estudio y teniendo en cuenta que se ha realizado un recorte particular para obtener la muestra, se presentan los porcentajes de aparición de dichas categorías con el fin de observar algunos patrones[12].

El total de nominalizaciones léxicas[13] identificadas en el corpus es de 1553. De ellas, 516 son deverbales, 735 deadjetivales, 241 de participios, 52 de infinitivos, 2 de adverbios, 5 de preposiciones, 1 de interjección y 1 de pronombre, como se puede apreciar en el gráfico que se presenta a continuación.

Figura 11. Cantidad de nominalizaciones según la categoría de la palabra base

fig 11 cap 5

En la fig. 11, se observa que predominaron en el corpus las nominalizaciones de adjetivos (47 % del total), seguidas por las deverbales (33 %), las de participios (16 %), las de infinitivos (3 %) y el resto (1 %)[14]. Es llamativo el hecho de que las nominalizaciones deadjetivales superen a las deverbales, pues pareciera que lo prototípico es la nominalización deverbal, tal como se argumentó en la sección 4.4.5. Como se ha indicado al inicio del quinto capítulo del libro, las nominalizaciones deverbales formadas con el añadido de sufijos no entraron en consideración en este estudio[15].

Las nominalizaciones de participio constituyeron un porcentaje bastante significativo, algo que puede estar relacionado con un paralelo con las deadjetivales en la mente de los sujetos hablantes, pues siguen patrones sintácticos similares a los de aquellas y, de hecho, poseen igualmente metonimias de base.

Las categorías con menor porcentaje de aparición fueron las nominalizaciones de interjecciones, preposiciones, pronombres y adverbios. La nominalización de interjección que se encontró fue concretamente el Che; para ella se estableció como conceptualización de base la metonimia el vocativo por el ente. Es el único caso con esta metonimia como fuente del cambio categorial. El significado vocativo no alcanzó representatividad en la muestra, pero puede tenerse en cuenta para su comprobación empírica en estudios posteriores.

Las nominalizaciones de preposiciones fueron (los) pro y (los) contra/s. La de adverbios se encontró en la emisión la respuesta es no y en el uso sustantivo de nunca. En cuanto a la nominalización de pronombres, se la halló en el sintagma el por qué (por el porqué). Para todos estos tipos de nominalizaciones se estableció como base la metonimia la relación por el ente.

En cuanto a los infinitivos –como se anticipó en el apartado 3.2.3.–, los datos arrojados por el corpus mostraron que tienen en su mayoría usos verbales y son pocos los casos en los que cumplen funciones nominales. Debido a que la gran mayoría de los infinitivos presentes en el corpus era verbal (849, frente a 52 infinitivos nominales), esta clase de infinitivos no fue analizada.

Los infinitivos híbridos también quedaron fuera del análisis. Se los dejó de lado por encontrarse en una zona más difusa del continuum de verbalidad-nominalidad del infinitivo. Se prefirió analizar los casos nominales más claros en orden a obtener mejores evidencias. Sin embargo, este aspecto queda pendiente para ser revisado en investigaciones posteriores.

Los infinitivos con un mayor grado de nominalidad que se encontraron en el corpus son los siguientes: (el/ese) poder, (el) despoder, (su) malestar, (el/su) proceder, (el) bienestar, (el) devenir, (el) porvenir y (los) haberes. En el caso de poder, despoder y malestar, se está ante sustantivos lexicalizados como tales (Rodríguez Espiñeira, 2004: 79).

Se trata de nominalizaciones marcadas por la presencia de determinantes, modificadas algunos de ellas por adjetivos (v. gr., poder político) y, cuyos argumentos –si los poseen– solo se expresan a través de complementos de genitivo, i. e., introducidos por de (v. gr., bienestar de todos); solo en dos casos hay argumentos introducidos por otras preposiciones: un caso con el subordinante por –con significado causal– (su malestar por el paro docente) y uno con como de ejemplificación (con poderes como el de las policías que apañan lo ilícito).

Como se indicó en el apartado anterior, tanto las metáforas que subyacen a las nominalizaciones deverbales como las que originan las de infinitivo se etiquetaron según tres categorías de la semántica proposicional: ‘acción’, ‘estado’ y ‘proceso’ (Di Tullio, 2007: 101-113; Kovacci, 1992: 190-201). Las metáforas que producen la reificación de estos dominios son: la acción es sustancia (v. gr., el transporte), el proceso es sustancia (v. gr., el sueño) y el estado es sustancia (v. gr., ese poder). En los infinitivos sustantivados se encontró un comportamiento particular: el amplio predominio de la metáfora el estado es sustancia (48 de los 52 infinitivos, un 92% del total).

La distribución de las metáforas halladas en el corpus es la siguiente:

Tabla 13. Clases de metáforas y su porcentaje de aparición en el corpus
Metáfora Número de casos en el corpus Porcentaje de aparición[16]
la acción es sustancia 466 82,04 %
el estado es sustancia 67 11,80 %
el proceso es sustancia 35 6,16 %
Total 568 100 %

La metáfora que predomina en el corpus es la acción es sustancia. Su porcentaje de aparición es significativamente mayor que el de las otras clases de metáforas, pues constituye un 82 % del total. Es seguida por la metáfora el estado es sustancia (12 %), que –como se adelantó– se presenta sobre todo en el caso de los infinitivos nominales, los cuales constituyen 48 casos de los 67 casos de esta metáfora. Los 19 casos restantes que comparten esta misma base metafórica pertenecen al grupo de las nominalizaciones deverbales. La metáfora con un porcentaje menor de aparición fue el proceso es sustancia (6 %).

La mayoría de los casos del corpus son nominalizaciones deadjetivales. Como se señaló en el apartado precedente, para clasificar las metonimias que las motivaban, se acudió a la clasificación de los adjetivos de Alcina y Blecua (1975), Demonte (1999) y Bosque (2015). El resultado fue la distinción de dos clases de metonimias: la cualidad por el ente (v. gr., los culpables) y la relación por el ente (v. gr., los argentinos). Además de estas metonimias de tipo adjetival, se distinguió otro tipo de metonimia para explicar el caso de la nominalización de interjección el Che: la metonimia el vocativo por el ente. A continuación, se presentan los porcentajes de aparición de las diversas clases de metonimias en el corpus.

Tabla 14. Clases de metonimias y porcentaje de aparición en el corpus
Metonimia Número de casos en el corpus Porcentaje de aparición
la cualidad por el ente 162 16,45 %
la relación por el ente 822 83,45 %
el vocativo por el ente 1 0,10 %
Total 985 100 %

Como puede apreciarse en la tabla 14, la metonimia la relación por el ente tuvo una amplia mayoría por sobre los otros dos tipos de metonimias, en correspondencia con la mayoría de adjetivos relacionales sustantivados en el corpus, además de las otras clases de palabras que se ubicaron en este conjunto semántico (participios, adverbios y algunos pronombres). La metonimia la cualidad por el ente obtuvo el segundo lugar con un porcentaje de aparición menor, pero no desdeñable. En cambio, el caso de la metonimia el vocativo por el ente no alcanzó un porcentaje representativo.

Con respecto a los participios sustantivados –como ya se adelantó– se los comprendió como metonímicos. Se ha establecido que su metonimia de base es la relación por el ente. El único participio que constituyó una excepción a esta atribución metonímica relacional fue malvividos, que aparece en el corpus nominalizado del siguiente modo: ¡Malvividos! Se lo utiliza en lugar del adjetivo malviviente. Su comportamiento en su contexto discursivo se asimila más al de los adjetivos calificativos que al de los relacionales. Por estas particularidades, este es el único participio al que se le atribuyó la metonimia la cualidad por el ente en lugar de la relación por el ente.

El caso del uso nominal de malvividos en el corpus resulta de interés porque reafirma la idea de la existencia de un continuum inter e intracategorial. Así como en muchos casos se hizo difícil ubicar los adjetivos sustantivados dentro de una metonimia u otra, sucedió el hallazgo de un uso calificativo de este participio –como en este caso–, cuya naturaleza podría haber sido predicha como únicamente relacional.

Un ajuste de la teoría a este problema puede llevar a afirmar que se trata de un adjetivo gramaticalizado o a concebirlo como un adjetivo para no apartarse de lo que los diccionarios dicen de él hasta el momento, pero dejando señalada su particularidad. Lo que subyace a ambas soluciones del problema es el planteo de la existencia de una relación inicial (vivir mal > malvivido) recategorizada como propiedad (ser alguien malvivido) y, además, como se ha propuesto en este trabajo, reificada (sustantivada). Se tome la postura que se tome a este respecto, resulta enriquecedor no dejar de lado estos casos. Si bien no se va a desarrollar in extenso este tema se lo deja planteado para estudios posteriores.

En cuanto al participio presente, como se indicó en 5.2., se trata de una categoría léxica integrada casi por completo en la clase de los adjetivos o en la de los sustantivos. Por su cercanía al adjetivo se juzgó apropiado asignarle la metonimia como operación conceptual de base. Por otra parte, si un participio presente era reconocido como adjetivo en los diccionarios, se lo consideró como una nominalización deadjetival. El hecho de que esta clase de ítems se sume a la gran cantidad de casos hallados de metonimias es un aporte más a la aseveración de que las metonimias son sumamente productivas en la producción de nominalizaciones.

Lo desarrollado hasta aquí pone de manifiesto que los significados que la nominalización reifica son los de ‘acción’, ‘estado’, ‘proceso’, ‘cualidad’, ‘relación’ y ‘vocativo’. En el capítulo anterior se señaló, al hablar de la clasificación básica de las nominalizaciones en eventivas y resultativas, que el análisis del corpus había permitido que emergiera una nueva clasificación. Con esas palabras se hacía referencia a esta tipificación de los significados básicos de las nominalizaciones, que se ha detallado hasta aquí.

A continuación, se revisan las categorías identificadas en el análisis diferenciadas por género discursivo y diario en el que aparecieron. El análisis se centra en los diarios que contienen ítems de todos los géneros textuales trabajados: Clarín y La Nación. Las siguientes tablas muestran en las filas las categorías (las metáforas y metonimias, en la tabla 15 y las diversas clases de nominalizaciones, en la tabla 16) y en las columnas, las clases de discursos analizados y los periódicos en los que se incluyeron.

Tabla 15. Ocurrencias de metáforas y metonimias
según género discursivo y diario
Clarín La Nación
Cartas del lector Editoriales y Opinión Cartas del lector Editoriales y columnas
Metáfora el estado es sustancia 13 16 10 5
Metáfora el proceso es sustancia 6 14 3 3
Metáfora la acción es sustancia 61 86 54 46
Metonimia el vocativo por el ente 0 1 0 0
Metonimia la cualidad por el ente 35 12 19 28
Metonimia la relación por el ente 108 123 115 84
Tabla 16. Ocurrencias de diversos tipos de nominalizaciones
según género discursivo y diario
Clarín La Nación
Cartas del lector Editoriales y Opinión Cartas del lector Editoriales y columnas
Nominalización de adverbio 0 1 0 0
Nominalización de infinitivo 11 5 12 5
Nominalización de interjección 0 1 0 0
Nominalización de participio 40 35 31 27
Nominalización de preposición 0 0 0 0
Nominalización de pronombre 0 1 0 0
Nominalización deadjetival 103 98 103 85
Nominalización deverbal 69 111 55 49

La tabla 15 presenta algunos datos que pueden resultar significativos. El más notorio es el número de ocurrencias de la metonimia la relación por el ente (vid. última fila, abajo), pues esta operación conceptual predomina tanto en las cartas del lector (Clarín: 108 casos, La Nación: 115) como en las editoriales y artículos de opinión (Clarín: 123 casos, La Nación: 84). La metonimia la relación por el ente domina sobre las otras clases de metonimias y metáforas.

Si se presta atención a la fila correspondiente a la metáfora la acción es sustancia (tabla 15), se observa un patrón homogéneo de distribución en los diversos géneros discursivos. Si se compara el número de ocurrencias de esta metáfora con los de las otras clases de metáforas, se puede apreciar que la acción es sustancia predomina por sobre las demás clases de metáforas (247 casos de la metáfora la acción es sustancia vs. 26 casos de la metáfora el proceso es sustancia y 44 casos de la metáfora el estado es sustancia).

En la tabla 16 se observa mayor cantidad de casos de las nominalizaciones deverbales (112 casos) en las secciones Editoriales y Opinión del diario Clarín. Este resultado se puede relacionar con el dominio de la metáfora la acción es sustancia en dichas secciones (vid. tabla 15).

Otro resultado que se puede destacar es la concentración de nominalizaciones de infinitivo en las cartas del lector (vid. tabla 16), que puede responder a razones temáticas, pues –como se indicó arriba– los infinitivos nominalizados presentes en el corpus se hallaban altamente lexicalizados. Se trata de los siguientes casos: (el/ese) poder, (el) despoder, (su) malestar, (el/su) proceder, (el) bienestar, (el) devenir, (el) porvenir y (los) haberes. Estos ítems, en sus respectivos contextos de uso, pueden incluirse en el campo semántico de los avatares políticos, que –como se ha señalado– constituye el ámbito temático predominante en el corpus.

De lo observado en las tablas 15 y 16 se concluye que el género tiene baja incidencia en las elecciones discursivas de las categorías que se analizan aquí. De todos modos, ninguna de las cantidades detalladas en dichas tablas reviste especial relevancia para este trabajo, pues aquí se intenta demostrar que en todos los casos en los que se producen cambios categoriales hay metáforas o metonimias de base, sin ceñir esta afirmación a géneros discursivos particulares. Si bien se indagaron algunas particularidades estilísticas en relación con los géneros discursivos, hacen falta más elementos para poder proponer tradiciones discursivas específicas respecto de los procesos que se estudian aquí, lo cual se deja planteado para estudios futuros.

Para cerrar el análisis cuantitativo de los datos, se presenta a continuación la prueba de la distribución chi-cuadrado o ji-cuadrado (χ2) de Pearson (1900), que sirve para conocer si hay una relación entre dos variables (Fernández y Díaz, 2004; Berlanga Silvente y Rubio Hurtado, 2012: 105). La matriz de datos que se va a analizar es la siguiente:

Tabla 17. Matriz de datos de la investigación

La pregunta de la investigación es si la metáfora y la metonimia influyen en las recategorizaciones. Por lo tanto, la hipótesis nula (H0) es que la metáfora y la metonimia no influyen en las recategorizaciones. La hipótesis alternativa (H1) es la que se sostiene aquí: que la metáfora y la metonimia influyen en las recategorizaciones.

Las siguientes son las frecuencias teóricas o esperadas de los datos (fz) (tabla 18). Se calculan a través de la razón entre los marginales/totales de cada frecuencia y el total de datos, como se muestra en el siguiente ejemplo:

Frecuencia esperada para el cruce de nominalización deverbal y metáfora la acción es sustancia:

(735.466) : 1553 = 220,55[17]

Tabla 18. Frecuencias teóricas o esperadas de los datos

Tabla 18

A continuación, se presenta el cálculo del grado de libertad de la distribución, que equivale al número de filas menos 1 multiplicado por el número de columnas menos 1.

Grado de libertad= (número de filas -1) . (número de columnas -1)

Grado de libertad= (6 -1) . (8 -1)

Grado de libertad= 5 . 7

Grado de libertad= 35

Finalmente, se calcula el ji-cuadrado (χ2), que es igual a la sumatoria del cuadrado de las frecuencias menos las frecuencias teóricas dividido entre la frecuencia teórica. Esta es la simbolización de lo dicho:

χ 2 = Ʃ (f –fz)2

fz

Este es el cálculo:

Tabla 19. Cálculo de χ2

El resultado de la sumatoria es de 4179,827017. Para el grado de libertad de la distribución, que es 35, con un margen de error de 0,05, el ji-cuadrado por tabla es de 60,2746[18]. El ji-cuadrado calculado (4179,827017) es mayor que el de la tabla. Por lo tanto, se puede rechazar la hipótesis nula (esto es, que no haya relación entre la recategorización y la metáfora/metonimia) y se puede afirmar la hipótesis alternativa (que existe un vínculo estadístico entre las variables), que es la que se sostiene en este trabajo.

Con esto concluye el desarrollo de la investigación y se pasa a detallar las conclusiones a las que se arribó.


  1. Resulta interesante la aclaración que hacen los autores sobre la posibilidad de una comprobación absoluta de las hipótesis: “En realidad no podemos probar que una hipótesis sea verdadera o falsa, sino argumentar que fue apoyada o no de acuerdo con ciertos datos obtenidos en una investigación particular. Desde el punto de vista técnico, no se acepta una hipótesis a través de un estudio, sino que se aporta evidencia en su favor o en su contra. Cuantas más investigaciones apoyen una hipótesis, más credibilidad tendrá; y, por supuesto, será válida para el contexto (lugar, tiempo y sujetos participantes u objetos) en que se comprobó. Al menos lo es probabilísticamente” (Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio, 2006: 142-143).
  2. El término “discurso” significa aquí “uso lingüístico contextualizado”, “práctica social” (Calsamiglia Blancafort y Tusón Valls, 1999: 14-15). Equivale a lo que algunos autores denominan “género” (Iturrioz Leza, 2000-2001: 35; Sánchez Upegui, 2011; Bosio, Castel, Ciapuscio, Cubo y Müller, 2012), entendido este como un conjunto de patrones de configuración de los textos (estructura, contenido, recursos, estilo) que se desprenden de las diversas comunidades discursivas: periodística, académico-científica, etc. Como las comunidades discursivas cambian, al igual que sus medios de interacción los géneros no son estáticos, sino dinámicos (cfr. Sánchez Upegui, 2011: 91).
  3. Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio (2006: 104) definen la investigación correlacional como aquella que “asocia variables mediante un patrón predecible para un grupo o población”. Añaden: “La investigación correlacional tiene, en alguna medida, un valor explicativo, aunque parcial, ya que el hecho de saber que dos conceptos o variables se relacionan aporta cierta información explicativa” (Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio, 2006: 107).
  4. López Samaniego (2013: 175) afirma: “Al igual que las noticias de prensa, estudiadas por Borreguero (2006), se trata de textos que poseen un carácter ‘informativamente denso, esto es, que condensan grandes cantidades de información en poco espacio; que presentan abundantes expresiones abstractas y valorativas, por ser textos expositivo-argumentativos; y que están redactados por escritores expertos o profesionales’”.
  5. Hay huellas de dialogicidad en todas las manifestaciones discursivas, desde las más espontáneas y menos elaboradas hasta las formas monologales y más elaboradas (Calsamiglia y Tusón, 1999). Koch y Oesterreicher (2007) afirman que hay un “continuo concepcional entre la oralidad y la escrituralidad”. En este continuo, las cartas privadas están muy cerca de la oralidad. Las cartas del lector, si bien son también cartas, son más cercanas a la escrituralidad-distancia comunicativa por presentar las siguientes características: publicidad de la comunicación, desconocimiento entre los interlocutores, bajo anclaje en la situación comunicativa, distancia física, baja cooperación o posibilidad de interacción, carácter no efímero, monologicidad y fijación temática. En comparación con las editoriales y columnas, las cartas del lector se acercan más al polo de la oralidad-inmediatez comunicativa porque priman la emocionalidad, la referencialización del aquí y ahora del hablante, y la contextualización más extralingüística que lingüística. Las editoriales y columnas se acercan más al polo de la escrituralidad porque generalmente poseen menos referencialización del aquí y ahora del hablante, menos emocionalidad y se caracterizan por una estructuración más integrativa que las cartas, con una alta progresión informativa.
  6. El diario Los Andes, si bien incluye cartas del lector en su versión impresa, no posee esta sección en su versión en línea.
  7. Significados básicos son aquí los mismos que señalan Martínez, Cumbreras et al. (2014: 38): (a) más concreto (lo que evocan es fácil de imaginar, ver, oír, sentir, oler y saborear), (b) relativo al movimiento o a acciones corporales, (c) más preciso (en oposición a vago) y (d) históricamente más antiguo.
  8. El autor retoma el planteo de Pena Seijas (1994-1995), quien, a su vez, sigue el de Corbin (1976: 59). En Pena Seijas (1994-1995: 176), está formulado de la siguiente manera: “Un sustantivo parafraseable por ‘la acción o el acto de V’ y desprovisto de sufijo deriva del verbo correspondiente. Un sustantivo no parafraseable por ‘la acción o el acto de V’ no es derivado del verbo, sino base de derivación del verbo”.
  9. Más que rección, parece tratarse de una especie de “frase verboidal”, pues los elementos que se relacionan constituyen una unidad con un significado único; en esta unidad fraseológica poder funciona como auxiliar y ofrece un matiz de posibilidad, mientras que los otros infinitivos (caminar, vivir) proporcionan el significado léxico específico.
  10. En consonancia con esto, Albano y Ghio (2010: 4) afirman: “pueden ser predicados de una oración copulativa los relacionales que acompañan nombres sin estructura argumental: la revista mensual = la revista es mensual […]. En algunos casos, los adjetivos que se emplean comúnmente como relacionales pueden recategorizarse como calificativos si se encuentran antepuestos al nombre o si pasan de ser designadores de varias propiedades, a ser adjetivos designadores de una sola propiedad. La recategorización permite que los relacionales incorporen las características de los calificativos: (6) a. el discurso político / el (muy) político discurso del embajador”.
  11. Esta característica se desprende de otra distinción que realiza Demonte (1999: 146-149), y que es entre adjetivos restrictivos (o especificativos) y no restrictivos (o explicativos).
  12. Se operó con variables nominales, no con conceptos bipolares (del tipo sí-no) u ordenables en una escala (v. gr., una encuesta en la que las respuestas van de menos difícil a más difícil) o medibles numéricamente por tratarse de cantidades propiamente dichas. Las variables nominales constituyen descriptores que refieren a categorías lógicamente exhaustivas y mutuamente exclusivas. No responden a todas las mediciones estadísticas. Por ese motivo, esta investigación limita el análisis a las frecuencias absolutas, las frecuencias porcentuales de las ocurrencias y la prueba de chi cuadrado.
  13. Como ya se ha adelantado, no se analizaron nominalizaciones que excedieran el nivel de la palabra, i. e., las nominalizaciones de sintagmas completos como lo que debían. Su consideración seria requeriría el desarrollo en profundidad de este aspecto únicamente, razón por la cual no está contemplado en el alcance del trabajo.
  14. Los porcentajes se han presentado redondeados.
  15. El hecho de que en el corpus predominaran las nominalizaciones de adjetivos (formadas por conversión) por sobre las deverbales (formadas por conversión o modificación de vocal temática) podría ser síntoma de una especialización del proceso de conversión en la formación de nominalizaciones del tipo deadjetival. En consecuencia, esto permitiría aseverar que el proceso de la derivación se especializaría en la producción de nominalizaciones deverbales.
  16. Los porcentajes se han redondeado.
  17. El resultado ha sido redondeado.
  18. Disponible en: http://labrad.fisica.edu.uy/docs/tabla_chi_cuadrado.pdf


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