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6 Las estrategias de las fracciones políticas sindicales de Suteba BB

Introducción

La presencia de militantes de diversas organizaciones en Suteba BB que se diferencian por sus líneas estratégicas fue una constante desde sus orígenes. Varias de estas estructuras condicionaron su conformación histórica, sus prácticas y estrategias de acción. El análisis del proceso general no se limita a replicar de qué manera se desarrolló «la estrategia de la conducción sindical», sino también del conjunto de fuerzas opositoras que actuaron con sus intervenciones y prácticas políticas. En todo proceso, hay más de una estrategia y hasta múltiples variables en una misma estrategia general, que explican la globalidad y la particularidad de los procesos de lucha (Pérez Álvarez, 2019), aun en un caso específico.

Este capítulo examina las formas que asumen las alternativas sindicales dentro del movimiento coyuntural[1] del conjunto docente estatal, limitado al registro de la relación establecida entre la conducción sindical y el resto de las organizaciones que participan de su política institucional. En la organización de Suteba BB —desarrollada en la primera parte de esta investigación—, se exponen las tensiones e historias de las fracciones internas que han influido en la conformación de las estrategias de acción de la lucha docente. A continuación, se describirán las características centrales de trabajo sindical de cuatro agrupaciones: el morenismo en la docencia, Tribuna Docente, Agrupación 9 de Abril ‑ La Marrón y la Lista Celeste.

En la caracterización de estas agrupaciones, se tuvieron en cuenta diversos ejes: 1) su origen histórico; 2) sus objetivos de máxima; 3) las formas de intervención en las bases docentes y su metodología de trabajo gremial; 4) las críticas sobre la conducción y las otras listas que participan del sindicato. Cada una de estas caracterizaciones permite comprender la amalgama de posicionamientos que atraviesan al sindicato y que definen las múltiples estrategias de acción en determinadas coyunturas. Por último, se observa de qué manera incidieron en la concepción de distintos modelos dentro del propio sindicato, cómo fueron tejiendo diversas alianzas y qué influencia tuvieron en la conflictividad.

Análisis de un sector del morenismo en la docencia

Entre los militantes docentes, figuraban un conjunto de activistas vinculado al MAS[2] —de raigambre trotskista‑morenista, con una trayectoria importante de intervención en diversas cuestiones sociales— que se constituyeron posteriormente como FOS, relacionados con la Liga Internacional de los Trabajadores. Este grupo se había escindido de los sectores que apostaron a la unidad nacional con el Partido Comunista para conformar Izquierda Unida, que en 1999 llevó como candidata a Patricia Walsh.

Con la organización del FOS, la lucha obrera en 2002 cobró un significado particular dentro de este espacio, que apostaba a la vinculación entre trabajadores ocupados y desocupados a nivel nacional y participaba activamente de los encuentros piqueteros realizados en el Gran Buenos Aires. Como expresó uno de sus integrantes, su objetivo de máxima era «que gobierne la clase obrera y disputar la dirección de los sectores burocráticos y oportunistas en todos los frentes posibles, sean clubes, sociedades de fomento, sindicatos y partidos» (Entrevista a P. P., 3 de septiembre de 2020).

La idea de incidir en los sindicatos docentes tuvo una importancia particular para este sector del trotskismo. En primer lugar, debían responderse algunas cuestiones: ¿por qué participar en un gremio que no tiene influencia directa en términos productivos? ¿Cómo podía afectar un paro docente al encadenamiento económico en general? La agrupación vinculaba al docente con un rol de articulador entre diferentes trabajadores, que podía representar y unificar diversas luchas obreras:

En Suteba, el objetivo era lograr la conducción de un sindicato que no es determinante en el proceso productivo. Arnoldo Groesman lo definía bien como un escalón hacia otros sectores, la construcción de un faro que nos permita ver y vincularnos con otros sectores y ponernos al servicio de la lucha y el desarrollo de la unidad de los sectores en lucha… pero para seguir construyendo e influyendo en los sectores que sí determinan en la economía. Nosotros, como no somos bienes ni de uso ni de cambio, somos productores de conocimiento en todo caso. Los docentes o trasmisores de conocimiento no jugamos un rol definitivo: cuando paramos podemos estar cuarenta días de paro. Y conseguimos muy poco o vamos manteniendo cosas para que no nos quiten… cuando un obrero industrial para una hora, las burocracias, las empresas y el gobierno le están pidiendo que vuelvan al trabajo… siendo conscientes de eso, de que no jugamos y no somos determinantes, el objetivo de ganar Suteba era que fuera un escalón para acercarse a sectores determinantes de la economía (entrevista a P. P., docente de técnica y delegado sindical, 3 de septiembre de 2020).

Por lo tanto, la estrategia sindical que determinaba el accionar y la militancia del FOS, según los entrevistados, se vinculaba a trabajar los espacios docentes con consignas fuertemente «obreristas», que facilitaran «la solidaridad de esta fracción social de los trabajadores, vincular las luchas y disputar el poder a las burocracias, desde la democracia sindical como pilar fundamental» (entrevista a P. P., 3 de septiembre de 2020). Militantes de esta agrupación fueron partícipes de varios hechos de conflictividad, a fines de los ochenta y principios de los noventa, y de la organización y armado de una estructura del partido en la ciudad de Bahía Blanca, con influencia sindical en comisiones internas de la construcción, el sector petroquímico y la docencia. En esta última, desarrollaron un importante rol participando en la Lista Marrón y posteriormente en Docentes Indignados, hasta formar más tarde la Lista Granate en 2003. A partir de los primeros años del siglo xxi, hubo fracturas pronunciadas dentro de este sector, que implicaron la aparición de varias facciones dentro del espectro político de izquierda en general, con diferentes derroteros (como el PSTU, el MST y La Chispa ‑ FOS).

En un principio, este sector compartía con la Lista Granate algunas nociones importantes relacionadas con la democracia sindical, la horizontalidad en las decisiones y la libre circulación de ideas. Además, coincidía en la idea de generar un sindicato abierto y receptivo a las luchas de otros sectores obreros, solidarizándose con sus demandas o permitiendo que el local gremial se convirtiera en un espacio de reunión y acompañamiento. Sin embargo, distintos elementos de análisis relevados a partir de entrevistas y documentos visibilizan las disidencias que esta agrupación tenía con la Lista Granate en torno a las modalidades de lucha y los objetivos de máxima dentro del sindicato. Planteaban que el método de acción directa y de toma de decisión en asambleas con mandatos por escuelas formaba parte inherente de la construcción de un tipo de sindicalismo de base. El paro se debía convertir, para esta agrupación, «en un método de organización, concientización y lucha, esbozando un programa de lucha que se extendiera a nivel provincial y regional, con el conjunto de la clase obrera» (entrevista a M. G., 21 de diciembre de 2019).

Las agrupaciones morenistas dentro de Suteba BB adhirieron a medidas de carácter local o distrital, ya que, según su opinión, «de esa forma se enfrentaba al juego de las negociaciones paritarias y acuerdos por parte de la burocracia Celeste» (entrevista a P. P., 3 de septiembre de 2020). Su postura era, por un lado, que se realizaran medidas con «contundencia» y masividad, por lo que propusieron en varias asambleas el uso extensivo del 115 b3 (licencia gremial), ya que consideraban que su aplicación «ampliaba la participación y era una herramienta útil de organización con sentido práctico» (entrevista a S. M., docente de secundaria y referente sindical, 16 de septiembre de 2020). Este tipo de proclamas fueron continuas y pueden visibilizarse con mayor continuidad en las asambleas extraordinarias entre 2004 y 2007. Asimismo, planteaban cambios en la forma en que se desarrollaban las asambleas por parte de la conducción. Particularmente, proponían realizarlas en horario de trabajo escolar y bajo una modalidad donde participara «más el docente de base», y no que se convirtiera «en un espacio de arengas políticas entre corrientes que se contestan una a la otra» (entrevista a S. M., 16 de septiembre de 2020).

La participación de integrantes del FOS en la conducción del sindicato se desarrolló entre 2003 y 2006. Como se describió en el capítulo 3, esos años estuvieron marcados por disputas internas. Las causas del posterior alejamiento de este sector de la Lista Granate se relacionaron con diversos conflictos que se manifestaron en torno a las alianzas con otros sectores sindicales y políticos, y su disidencia con los mecanismos de acción colectiva[3]. Varios puntos fueron criticados durante ese período: la relación de la conducción de la Lista Granate con los sectores del MIC y de la izquierda independiente, su concepción de la política latinoamericana y el tema de la visita de Bush (2005), su falta de continuidad en el Plenario de Delegados Opositores, la relación con el trabajo gremial, entre otros. Pero el punto de discusión más virulento fue la sanción a un compañero miembro de la CD (episodio relatado en el capítulo 4). Esta agrupación consideraba que un sector de la conducción mantuvo cierto rechazo hacia sectores del trotskismo, manifestado en posturas de desinterés ante propuestas de la izquierda (entrevista a M. G., 21 de diciembre de 2019). Por último, consideraban que la conducción del sindicato se presentaba «sin recambio generacional, con una burocratización notable, una conducción que se va rotando y que ha olvidado a las bases» (entrevista a P. P., 3 de septiembre de 2020).

A su vez, sus diferencias con otras organizaciones de izquierda (PTS y PO) fueron importantes. Sintéticamente, calificaban a estos sectores de «vanguardistas» que olvidaron el trabajo con la base, con «posicionamientos intelectualistas»; asimismo, han destacado que son organizaciones donde aparece una militancia fuertemente ligada a la juventud estudiantil, en muchos casos sin participación obrera, con periódicos de difícil lectura y sin sustento en las luchas obreras. Por último, entre las críticas más incisivas, los entrevistados mencionaron que la perspectiva de estos sectores es la de un «socialismo a largo plazo, con métodos muy electoralistas y un excesivo énfasis discursivo sin participación en acciones reales» (entrevista a P. P., 3 de septiembre de 2020).

Cabe desatacar que, con el paso del tiempo (hacia 2011 y 2013), diversos sectores del morenismo fueron participando de construcciones sindicales y políticas junto con el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (junto al PO, PTS e IS), aunque sus articulaciones siempre fueron inestables. El MST en Bahía Blanca es la única organización estable en la actualidad que tiene un programa de lucha docente a nivel nacional, con una publicación continua denominada Alternativa docente. Este sector tiene vinculación con el movimiento obrero y desocupado (Teresa Vive) local, y mantiene su actividad gremial con delegados en escuelas.

Tribuna Docente (Partido Obrero) en Bahía Blanca

Tribuna Docente nació en los últimos años de la dictadura militar como el brazo de organización sindical docente de Política Obrera. Entre sus fundadores, se encuentran Pablo Heller, Silvia Amorín, Liliana Schwartz y Nora Biaggio, militantes con una extensa trayectoria en el mundo obrero. Su primer periódico en formato papel se publicó en noviembre de 1980 y coincidió con una etapa de reactivación de la lucha docente.

Para esta agrupación, el docente como parte de la fracción obrera cumple una doble condición: por un lado, como asalariado, y, por el otro, satisface una función ideológica, estratégica, al ser el encargado de formar y educar a las nuevas generaciones. En palabras de Heller (2014), «es precisamente en la lucha docente que convergen dos acciones: la batalla por las reivindicaciones sociales comunes del conjunto de los explotados y la lucha por el porvenir de la educación» (pp. 1‑3).

Su posición contra los paros aislados y la proclama de una huelga general del conjunto de los trabajadores fueron algunas de sus líneas de intervención a nivel nacional y local[4]. La experiencia de la huelga de 1988 marcó inevitablemente el devenir de la agrupación, instalando la necesidad de generar experiencias de sindicatos combativos y de base que recuperaran la fuerza de la lucha docente.

En la década de 1990, Tribuna Docente, como brazo sindical del PO, propuso un programa socialista en educación que entendía el avance del capitalismo internacional y del conjunto de reformas estructurales como mecanismos de transformación de la escuela pública en enseñanza privada, al servicio de los intereses de los organismos internacionales de crédito, sostenido por una mayor flexibilización y precariedad del docente[5]. El planteo a nivel nacional adquirió fuerza con el acompañamiento a la lucha docente contra las reformas educativas neoliberales en toda la década de los noventa, con varias publicaciones y artículos de difusión. Su análisis coincidía con la perspectiva de Trotsky (2007), que criticaba la integración institucional sindical en el marco capitalista y planteaba luchar por la dirección de los sindicatos para enfrentarse a las burocracias y el Estado, con un programa transicional.

En la ciudad de Bahía Blanca, si bien el PO tuvo una trascendencia importante en la organización de distintos sectores ocupados y desocupados, participando en múltiples ámbitos de lucha, no fue sino hasta fines de 2001 que se realizó la presentación oficial de Tribuna Docente como agrupación, diferenciada de las demás corrientes. Un grupo minoritario de militantes del PO, con trayectorias de participación sindical en la ciudad, habían comenzado a organizar Tribuna Docente mientras se daba el conflicto con los escuelazos. Su primera tarea fue la de fijar los sábados como día de reunión y encuentro con propuestas para los docentes:

Empezamos absolutamente solos y éramos pocos. Fijamos un día a la semana, que era los sábados a las dos de la tarde, con reuniones trotskistas […]. Eso fue en el 2001, después de la gran hecatombe de lo que fuera el Escuelazo […]. En Bahía, el grupo de Tribuna se había destacado por apoyar e impulsar las luchas piqueteras. Siempre estábamos con esas cuestiones apoyando a los desocupados (entrevista virtual a M. A., docente de secundaria y fundadora de Tribuna Docente local, 25 de septiembre de 2020).

La relación de Tribuna Docente con la Lista Marrón y Docentes Indignados, su papel organizativo en el Escuelazo y en todo el proceso posterior de 2002 le permitieron formar parte de la constitución de la Lista Granate. Sin embargo, algunos militantes señalaron que el desarrollo de Tribuna Docente en Bahía Blanca en la construcción de la nueva conducción a partir del 2003 fue

… traumático, ya que afloraron rápidamente las diferencias internas con el sector más duro de la Granate, y hubo compañeros que integraron la CD en un período, pero luego, por diferencias políticas, se expulsó a uno de ellos, como forma de disciplinamiento (entrevista a E. F., docente de secundaria y referente de Tribuna Docente, 5 de noviembre de 2019).

Tribuna Docente ha tenido como premisa que las organizaciones socialistas no diriman sus internas con mecanismos de sanción. En este sentido, E. F. expresaba:

Cuando hay diferencias políticas, lo ideal es clarificarlas, después los trabajadores decidirán cuál es la más adecuada… en las organizaciones obreras las acciones punitivas deben ser las acciones más extremas; no somos partidarios de una expulsión: si tenemos diferencias, tenemos que implementar mecanismos para saldar posiciones o representaciones (entrevista, 5 de noviembre de 2019).

El objetivo de máxima de la agrupación fue desde un comienzo dirigir el sindicato con una orientación democrática de lucha para la preparación hacia un cambio socialista del sistema. La tarea del partido revolucionario se replicaba entonces en la escala del sindicato. El programa de Tribuna Docente ha sido una disputa por el poder político y estratégico para que decidan y gobiernen los trabajadores. Su concepción ha sido la de conectar la lucha local con las luchas provinciales. Para Tribuna Docente, esa diferencia concreta no se planteaba en otras agrupaciones independientes dentro del sindicato:

El partido obrero es un órgano político que piensa los problemas particulares y más generales, una organización que vincula y acompaña todas las luchas que damos en distintos lugares […]. Las diferencias se plantean y luego se decide democráticamente, pero, gane o pierda, uno elige cuál es la correcta y la vuelve a discutir […]. Hay momentos en que nos basamos en el centralismo democrático, y hay un camino que marca la dirección; ahí no es necesario discutirlo (entrevista a D. R., docente de secundaria y delegado sindical, 12 de noviembre de 2019).

En los primeros años, las reuniones se realizaban en el local del PO, situado en el macrocentro de Bahía Blanca, con un escaso acercamiento del conjunto docente (cinco o seis personas). En general, las reuniones servían para profundizar la lectura de los materiales enviados desde Tribuna Docente a nivel nacional:

En las asambleas, nuestras mociones eran de las más votadas, pero no lográbamos conformar una agrupación estable… nosotros nos reuníamos en la sede del partido, y hacíamos volantes con nuestra guita, a veces a mano… lo que sucedía es que la gente, como eran las reuniones en el Partido Obrero, no se unía… todo el momento luchábamos con los docentes sobre ese prejuicio de las banderas políticas y los partidos, y tratábamos de explicar, pero no se entendía, el discurso antipartido y antipolítica prende entre los docentes (entrevista a M. A., 25 de septiembre de 2020).

Más adelante, las reuniones se realizaron en la casa de una activista docente, y esa decisión posibilitó el ingreso de nuevas personas. La autonomía política de Tribuna Docente fue un debate en los primeros momentos, pero la mayoría de los entrevistados señalaban que era inconcebible la diferencia entre el partido y la agrupación. Las decisiones dentro del partido se consideran democráticamente en todo momento entre militantes de cada sección, estableciéndose diferentes niveles y ámbitos de debate.

La lectura de La Prensa Obrera se efectuaba de manera dedicada y consciente. Como expresan algunos de los consultados: «La Prensa era un poco como directora, te traía información de lo que pasaba a nivel internacional y nacional… en esas primeras reuniones, se leían y debatían documentos; llegaba todos los viernes» (entrevista a Z. R., 21 de octubre de 2019). La organización se dividía en diferentes equipos —«círculos»— de trabajo. En general, la mayoría de los informantes aseguraron que La Prensa no era de comprensión fácilmente asimilable.

La Prensa [Obrera] era una lectura difícil, sigue siendo, es de alto vuelo y me parece que está bueno así… nosotros dentro del partido funcionamos en círculos; Tribuna es un círculo. Hay otros círculos que trabajan distintas áreas […]. Y con respecto a La Prensa, nos organizamos como Tribuna, y debatimos la situación económica y política del día a día (entrevista a Z. R., docente de especial y referente de Tribuna Docente, 21 de octubre de 2019).

Con respecto a la estructura de Tribuna Docente, su conformación tuvo dos vertientes. Por un lado, estaban los militantes internos del partido que actuaban en el círculo docente. Según uno de los militantes entrevistados, «en el círculo se discutía la situación política y cómo hacer avanzar al partido en ese frente, observar qué compañeros pudieron avanzar en la discusión, cuántas Prensas se pudieron colocar, qué tipo de debates tuvieron en una semana» (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019). Por otro lado, se encontraban los adherentes externos al partido que se identificaban con Tribuna Docente, pero, como expresan sus declaraciones, «eran parte de la periferia del partido, sin compromiso militante orgánico… solo simpatizaban o eran cercanos a nuestras ideas» (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019).

Antes de cada asamblea realizada en el sindicato, se hacían reuniones de Tribuna Docente con el objetivo de aunar posiciones. También se realizaron cursos sobre diversos temas docentes (estatuto docente, recibo de sueldo y diversas capacitaciones sobre problemas concretos), dando una importancia crucial a la formación y a la preparación del delegado sindical por escuela.

Pero lo que nosotros no ocultamos nunca es que Tribuna Docente es el Partido Obrero… no escondemos nuestra militancia, pero no por una cuestión de honestidad, sino de claridad… porque, además, nosotros pensamos que la lucha educativa no tiene un fin en sí mismo si no va acompañado de una lucha general, que la da el partido, y es necesaria la herramienta del partido para cambiar la sociedad (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019).

Hay un trabajo previo de los miembros de Tribuna Docente para identificar y luego «alistar» a un docente. Las actividades relacionadas con brindar cursos, charlas y actividades permitían seducir a algún interesado en las ideas del partido. La entrega de materiales, documentos y posicionamientos en volantes también buscaban propiciar un diálogo. Cuando se percibía una futura incorporación, se realizaba un acompañamiento desde diferentes acciones, ya sea asistiendo desde una problemática específica en el lugar del trabajo, en la participación en protestas o siguiendo la trayectoria en diferentes ámbitos, como el estudiantil. Los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) a nivel provincial y la Universidad Nacional del Sur (UNS) fueron espacios de adherentes y militantes de la organización. Como explicaba M. B.,

El delegado de Tribuna Docente realiza un trabajo de hormiga que consistía en entablar un diálogo y debate constante con sus compañeros, de la manera más lisa y llana posible, explicando los problemas, incorporando información general, tratando de construir en la causa trasformadora (entrevista a M. B., docente de inicial, y militante de Tribuna Docente, 18 de mayo de 2018).

 

Luego de superar la «etapa inicial» en la que una persona demuestra interés por la causa del partido, se la vincula políticamente a través de la lectura sistemática de La Prensa, ya que, en palabras de estos militantes, «contiene la posición política, balances y da una estructura con objetivos claros… aunque no se acuerde con la propuesta es un punto necesario para sentar y debatir posiciones contradictorias» (entrevista a M. B., 18 de mayo de 2018).

¿Qué laburo hicimos como militantes delegados? Fue charlar con todos los compañeros, organizar debates […], plantear el gobierno obrero y el socialismo, y tratar de pensarlo, en cómo en esta escuela lo llevamos adelante y con qué propuestas o planteo concretos… eso implica darte a conocer… y, después que somos electos delegados, mantener la discusión, los planteos, llevar el mandato, comunicarnos […]. Uno tiene que ganarse ese lugar, permanentemente revalidar su rol como delegado y eventualmente como dirección del sindicato… Uno tiene que ir y plantear en el día a día los problemas a los compañeros, medir cuál es su situación […], ver quién se adhiere a las medidas y quiénes no, para ir con ese mandato a la asamblea […]. También sacar conclusiones de lo que sucede en la escuela y ver los niveles de acatamiento de paro, hacer balances de las causas por las que el paro tuvo aceptación o fue un fracaso […]. Uno tiene que tener el oído pegado a las bases, ser muy consciente, tener un termómetro del grado de conciencia en que se mueven los compañeros… Nosotros creemos que hoy están dadas las condiciones auspiciosamente para una revolución en la Argentina, objetivamente; el problema es subjetivo, el problema es la dirección (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019).

En términos diacrónicos, la organización tuvo dos etapas bien marcadas: entre 2001 y hasta 2012, con los militantes de la antigua camada de Tribuna Docente, y posteriormente con una nueva generación de adherentes y jóvenes militantes del PO que se sumaron al sindicalismo de Tribuna Docente desde 2013. Son evidentes las diferencias entre ambos grupos. La «generación moderna» cuestiona a la «vieja» Tribuna Docente por haber tenido una falta de referencia específica con el sector docente, en palabras de algunos entrevistados, con un rol «más bien subordinado a la conducción», «intervenciones y propuestas poco superadoras en las asambleas», cometiendo errores estratégicos al inicio de la conducción que la llevaron a deficiencias en la capacidad de convocatoria, falta de dirección en las reuniones de delegados e incapacidad de homologar diferentes posiciones, y se la acusó de caer en provocaciones (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019). Para este sector renovador, la visión de la vieja guardia estaba relacionada con «cierto faccionalismo contra el llamado “gandolfismo”[6] y su influencia en las decisiones que tomaban los compañeros docentes, con lo que había que salir de esa mirada y avanzar en la conciencia con el método adecuado» (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019). Para la generación anterior, las críticas fueron en otro sentido. Como expresaba una militante de ese entonces, a la «generación nueva le falta pasión por la militancia; más sangre y menos tibieza; falta desarrollo de la militancia como estilo mismo de vida» (entrevista a M. A., 25 de septiembre de 2020).

La nueva camada dentro de Tribuna Docente nació bajo la representatividad de la figura de Romina del Plá, como dirigente sindical y referente del PO en el FIT (en reemplazo de Nora Di Biaggio), lo cual asentó una reconfiguración de Tribuna Docente Bahía Blanca. Esa militancia se nutrió de numerosos miembros de la juventud del PO, algunos con profesorados a medio terminar o finalizados (en ISFD o la universidad), con experiencias de lucha estudiantil. Ese sector compuesto por doce o trece personas, militantes además del partido, comenzaron a intervenir asiduamente en las asambleas docentes, dando prioridad al rol del delegado y peleando cada elección, escuela por escuela.

A partir del año 2013, empezamos a intervenir una nueva camada de compañeros dentro de Tribuna Docente […], queríamos reflotar la influencia de Tribuna Docente en el sindicato…, entonces empezamos con un proceso de incorporación de nuevos compañeros, intervenciones mucho mejores desde el punto de vista político en las asambleas, con una sistemática intervención y preparación para intervenir en las escuelas, de tomar contactos… estructurar y hacer crecer una agrupación es muy difícil, pero, con sistematicidad y de manera orgánica, lo llevamos adelante fundamentalmente por el trabajo de la nueva camada (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019).

Tribuna Docente ha bregado en su metodología de acción por las huelgas docentes generales, apelando a la confluencia con otros sectores obreros. La huelga general por tiempo indeterminado ha sido siempre la opción de esta agrupación, como comentaba un entrevistado: «contra el ajuste, la herramienta fundamental con la que cuenta el conjunto de los trabajadores es la huelga de masas, para enfrentar la crisis y que no la paguen ellos» (entrevista a M. B., 18 de mayo de 2018).

Esta consigna es interpretada por los propios partidarios de Tribuna Docente como una medida de propaganda, que intenta otorgar un valor subjetivo a la lucha obrera para ganar conciencia, aunque la construcción de una huelga general con todas las organizaciones obreras sea siempre su máxima prerrogativa. Como expresaba E. F., «Lo que le interesa a Tribuna Docente ha sido la cantidad de gente que hace paro, su acatamiento, como mensaje sólido al Gobierno provincial, no la masividad en una marcha» (entrevista, 5 de noviembre de 2019).

Para Tribuna Docente, el principal enemigo es la «burocracia sindical», como expresan en su programa siguiendo a Trotsky, y, contra ese antagonista, la lógica de acción se encuentra en las medidas radicales con la mayor influencia posible, para mejorar las condiciones salariales y de empleo del conjunto. La negociación y el alineamiento con el gobierno kirchnerista a partir de 2006 de las centrales sindicales y de los sindicatos como Suteba central han sido interpretados por parte de Tribuna Docente como una «traición», por lo que la ejecución de medidas regionales y distritales de paro o movilización siempre fueron auspiciadas por esta organización:

Las medidas distritales, al principio, con todo ese movimiento, eran más acatadas por la traición que se veía de Baradel… después se fueron graduando por falta de fuerza en la dirección política […]. La Granate buscaba otras maneras por fuera de la huelga… los abrazos de las escuelas o los dibujos de los chicos no sirven; hay que hacer huelgas… la Granate tomaba medidas irrisorias, sin sentido; la lucha es paro, es tomar la calle (entrevista a M. A., 25 de septiembre de 2020).

La asamblea, para esta corriente, es un ámbito colectivo que permite clasificar a sus participantes. Siguiendo las principales líneas enunciadas por los protagonistas de esta agrupación, es posible establecer una clasificación. Existe un sector adelantado, que se sienta en las primeras filas y que es denominado «de vanguardia». Tiene en general mayor claridad sobre los problemas que se tratan y desea conocer las opiniones de las agrupaciones, escucha con atención las diferentes mociones, selecciona lo que le interesa y realiza intervenciones a partir de la lectura de los materiales que le acercan de diferentes agrupaciones. El sector intermedio (también en términos espaciales) es el que la militancia denomina como «más cómodo», por su malestar ante las intervenciones repetidas, que en general está a favor de las medidas progresivas y de la posición de Suteba central. Constituye «un sector que es ambivalente y a veces lucha fuertemente y a veces prefiere quedarse en su casa», como explica D. R. Y, por último, se encuentra el conjunto de docentes que se sienta al fondo del salón, más retrasados en la conciencia política, que solo van a las asambleas o al paro cuando se otorga licencia gremial y es el que está en contra «de la política» en general. Estos sectores van fluctuando en la dinámica del movimiento docente.

Para algunos militantes de Tribuna Docente, las asambleas se tornaron un trámite que se hacían rápidamente, acelerando las mociones y votaciones en pos de una mayor practicidad, pero perdiendo el debate de las ideas. La sensación de que eran «un folclore más» y que servían para acompañar los paros ha sido un problema para este grupo, que argumentaba que «la asamblea se la ha desacreditado, desacralizado, perdiendo su verdadero propósito» (entrevista a M. A., 25 de septiembre de 2020).

Por último, a diferencia de la otra agrupación de izquierda, el PTS, existen posturas contradictorias en torno al conjunto de objetivos y acciones sobre la militancia docente. Las críticas al PTS pasan por la identidad que asumió este partido desde 2011 en adelante en su relación con el kirchnerismo, y los métodos que han sido llevados a cabo en los diferentes espacios donde militan a partir de la masividad que adquirió el FIT. En síntesis, como expresaba un referente de Tribuna Docente, se discute:

la postura faccionalista del PTS, su ataque permanente al PO, su método rabiosamente electoralista alejado de la lucha de clases, con planteos despolitizados, con cierta adaptación al kirchnerismo, y que se dedica a armar un partido (el partido de Nico y Myriam) a través de un portal de noticias digitales como es Izquierda Diario[7] (entrevista a E. F., 5 de noviembre de 2019).

En cambio, la Lista Granate ha sido calificada por parte de los integrantes de Tribuna Docente como «movimentista con rasgos “pequeñoburgueses”, confusiones y contradicciones internas, sin un salto al socialismo desde la conducción» (Entrevista a Z. R., 21 de octubre de 2019). En general, se la ha acusado de apaciguar los planteos radicalizados de los docentes. Los partidarios de Tribuna Docente coinciden en general en no asignarle el mote de «burocracia», ya que: 

cuando la gente quiere salir a luchar, la conducción acompaña… pero han tenido posiciones ambiguas y hasta de expectativas con el kirchnerismo, y, en general, con poco recambio y tendencias a la rutinización, que los han hecho retroceder frente a los procesos de luchas o tener posturas contradictorias con la izquierda revolucionaria (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019).

La Agrupación 9 de Abril ‑ La Marrón (PTS)

La corriente nacional Agrupación 9 de Abril- Lista Marrón (en adelante La Marrón) nació como resultado de la lucha docente por el asesinato de Carlos Fuentealba en 2007. Sin embargo, los antecedentes de su organización pueden rastrearse en todo el proceso de conflictividad de la docencia en Neuquén, que fue un sector representativo del sindicalismo clasista durante el período de vinculación de docentes con piqueteros y con sectores obreros estratégicos de la producción (Aiziczon, 2011; Petruccelli, 2005). A partir de allí, distintos sectores docentes y estudiantiles de todo el país encontraron un proceso de formación que permitió constituir el entramado de lo que sería la corriente 9 de Abril.

En Bahía Blanca, el surgimiento del PTS se vinculó especialmente al desprendimiento de sectores del antiguo MAS, pero también de un grupo de estudiantes universitarios y terciarios que provenían de algunos desencuentros con la línea de la Federación Juvenil Comunista, desencantados con las consignas de Izquierda Unida. A fines de 1999, un sector de este grupo de estudiantes viajó a unas jornadas de estudio en Neuquén donde conocieron el posicionamiento de la agrupación estudiantil En Clave Roja y pudieron observar en primera persona los procesos de recuperación de fábricas (principalmente de Zanón) y las luchas docentes. Desde ese momento, comenzó la vinculación con el PTS, que, según la visión de uno de los entrevistados, «tenía un proyecto de trasformación social y una lógica de construcción que se proyectaba en la unidad entre diversos sectores desocupados y ocupados» (entrevista a H. P., 2 de octubre de 2019). Se generaron fuertes lazos y se proyectó la construcción de la agrupación en Bahía Blanca, apoyando la candidatura nacional de José Montes en 1999 con el lema: «trabajador vota a otro trabajador».

Los primeros tiempos fueron de escasos recursos, pocos militantes, viajes frecuentes y llamados por teléfono fijo a la sede nacional del partido. «La idea era ir formando el partido para poder influenciar al sector estudiantil primero, y luego en todas las movilizaciones que se daban del sector obrero», rememoraba H. P. Se dieron cátedras libres de marxismo y activismo de solidaridad obrera, fomentando la participación en los Encuentros Nacionales de Mujeres:

En el 2001, participamos del Escuelazo como estudiantes junto al CEHum [Centro de Estudiantes de Humanidades de la UNS]. Hasta el 2006, fue un proceso lento. Con el tiempo, nos hicimos referentes y logramos tener un local, en calle Estomba… hubo prácticas de apertura de seccionales y, en nuestro caso, llamadas por teléfono, o yo viajando, que empiezan a sistematizar la agrupación. En el 2004, 2005 y 2006, pudimos generar recursos propios, autoabastecernos, podíamos alquilar un local. Durante ese proceso entre 1999 y 2006, pasó de todo, nos juntábamos como podíamos, interveníamos como podíamos con una camada de núcleo duro… Nos fortalecimos mucho con debates estratégicos… estudiábamos teóricamente cómo intervenir en diferentes sectores o movimientos, discutir métodos, otras huelgas, etc. […]. La Prensa la teníamos que ir a buscar y repartir… el primer núcleo duro se formó en esta pelea del 2001; con la movilización social de ese período, se genera un primer grupo de compañeros, en su mayoría de extracción estudiantil. Siempre tuvimos mayormente estudiantes […]. El salto más grande ya fue 2006 porque tenemos el local y potenciamos la línea, discutimos el tema del puerto y los tercerizados… tomamos a Humanidades como cantera de cuadros y en el 2009 recuperamos el CEHum. Había sido el objetivo político que nos habíamos puesto… Fue un proceso de mucha acumulación universitaria (entrevista a H. P., docente de superior y referente del PTS, 2 de octubre de 2019).

Posteriormente, este grupo de militantes formados en la docencia crearon una primera agrupación llamada Docentes del PTS. Con algunos delegados de las escuelas en las que trabajaban, este pequeño grupo se caracterizó por incentivar debates en las asambleas y proponer en todo momento coordinadoras de trabajadores que trascendieran al docente y lo relacionaran con otros sectores obreros en espacios abiertos (entrevista a H. P., 2 de octubre de 2019).

La relación con Neuquén y el proceso de lucha que sostuvieron durante los primeros años de la década de 2000 —y con más intensidad a partir del asesinato de Carlos Fuentealba en 2007— posibilitaron la creación de «listas marrones» en diferentes sectores del país. La asociación con ese color rescataba la experiencia de la Lista Marrón en el sindicato ceramista (aunque en otros lugares donde ya estaba instalada otra tradición no cambiaron el nombre). De allí surgieron encuentros nacionales para organizar los procesos distritales y acompañar las luchas obreras.

El objetivo de la Lista Marrón ha sido ganar el sindicato con posiciones propias: independencia política de los trabajadores, sin patrones ni burguesía. Su principal crítica a la conducción de Suteba BB ha sido la falta de mayores espacios de representatividad para las minorías. Según su retórica, había que trasladar las experiencias clasistas de reuniones abiertas, con reformas de los estatutos y generar espacios asamblearios entre ocupados y desocupados docentes. Para la Lista Marrón, los encuentros con el MIC y otras reuniones propiciadas por Suteba BB resultaron aglutinamientos de múltiples organizaciones sin una visión de largo plazo, y, en muchos casos, con sectores vinculados a la burocracia sindical:

Relacionar y articular con la pelea docente… nosotros somos una agrupación que permanentemente acompañamos los conflictos obreros […]. Nos interesa establecer lazos de solidaridad y organización entre los sectores, para darles apoyo, acompañamiento, etc. Siempre actuamos de la misma manera en diferentes lugares y discutimos con aquellos que tienen capacidad de dirección, de cómo se acercan a los conflictos y cuál es el punto de intención, porque, cuando vos tenés la dirección, podés convocar encuentros de trabajadores, convocar y coordinar, pero, si no lo hacés porque tenés pocas ganas de cambiar las cosas, o sos muy sindicalista […]. Intervenir la comunidad educativa, nosotros como delegados convocamos siempre reuniones entre docentes y padres; no pueden solos los docentes, necesitan movilizar con los padres (entrevista a G. C., docente de secundaria y superior, y referente del PTS, 30 de octubre de 2019).

La organización del PTS se ha dividido internamente en diferentes equipos, con militantes de la agrupación que ingresan en círculos (por ejemplo, de lectura, de debate). En el equipo docente dentro de la organización partidaria, se discuten los problemas nacionales y provinciales, la política del partido y también la orientación para la estructura docente. Las reuniones operativas han servido para plantear posiciones, discutir y analizar lo que ocurre en las escuelas, qué campañas llevar adelante y cómo coordinar determinadas acciones. Las reuniones, por los horarios dispares, se han hecho generalmente los fines de semana. Los círculos de lectura eventualmente se discontinuaron porque perdieron el dinamismo de los comienzos. Los procesos de formación continuaron llevándose a cabo mediante cursos y talleres (entrevista a D. R., 10 de octubre de 2019). Además, hasta la actualidad, se realiza una división entre militantes aspirantes y plenos, pero todos tienen los mismos derechos en cuanto a expresar su opinión y a participar de los debates.

En el transcurso de su historia, el partido (PTS) ha dado orientaciones generales, pero dejando en libertad de acción a cada seccional. Las estrategias sindicales docentes de la 9 de Abril ‑ Lista Marrón siguieron una línea que no estuvo determinada de antemano, sino que se fue evaluando de acuerdo a cada contexto particular. Al igual que Tribuna Docente, se organizaron periódicamente dos tipos de reuniones: la de los miembros del partido y la de aquellos que simpatizan o comparten criterios generales, pero no quieren formar parte del partido. En la actualidad, ha cobrado relevancia el trabajo en redes sociales y a través del celular, espacios virtuales que invitan a lecturas y discusiones:

Laburamos desde las escuelas, desarrollamos reuniones con actividades de la agrupación política sindical, en algunos momentos con cuestiones que tienen que ver con la tarea educativa, tratando siempre de coordinar con otros sectores de la juventud y de trabajadores, para también hacer un poco más entendible que nuestro proyecto político va hacia lo sindical para dar pelea en los lugares de trabajo, y no al revés… nosotros estamos en Docentes como en otras estructuras para dar pelea en la posición de los trabajadores, desde una base política, para intervenir en distintos momentos (entrevista a G. C., 30 de octubre de 2019).

Las líneas de acercamiento varían, pero, en general, reivindican la lectura sistemática de La Izquierda Diario y el material que se elabora desde el Instituto del Pensamiento Socialista. La plataforma del FIT les ha otorgado otra presencia, según relatan los entrevistados, «como un plafón que permite que muchas personas entren al partido por sus ideas y no por lo sindical» (entrevista a H. P., 2 de octubre de 2019). Otra modalidad utilizada ha sido la discusión personal con los compañeros de trabajo en cada escuela. La discusión sobre los problemas económicos forma parte del repertorio habitual del PTS, aunque le otorga una gran importancia al cambio cultural y político del sujeto interesado en su programa.

En general, se ha observado la relevancia en su propuesta de impulsar asambleas por escuela, cuando la dinámica de lucha lo permite y los docentes de las escuelas se muestran más favorables a abrir espacios:

Incluso, es interesante que esos espacios se liguen no solo a la comunidad, padres y madres, sino a estructuras laborales que haya en la zona… cuando fue, en el 2013, que se hicieron asambleas en White, la idea fue impulsar acciones con la idea de llegar al trabajador portuario y del polo, con corte de rotonda, volanteada, en la perspectiva esa de confluir en instancias de discusión y organización (entrevista a G. C., 30 de octubre de 2019).

Existe una preocupación permanente de parte de la Agrupación 9 de abril ‑ Lista Marrón de lograr «conciencia» en los docentes, de salir de las cuestiones inmediatas. Es por ello que sus intervenciones han tratado de llevar debates y problemas políticos a las asambleas, caracterizadas como órganos autónomos y de decisión máxima, como las reuniones de delegados. En este sentido, el compromiso del delegado, representante de esta línea, ha sido el de propiciar espacios democráticos en su escuela, a partir de un trabajo previo que permita llevar mandatos desde las escuelas, en un proceso de participación lo más amplio posible, generando un intercambio fluido en las reuniones de delegados:

Para nosotros la asamblea es uno de los métodos que reivindicamos en todos los sectores de trabajadores. Para nosotros es el único órgano que puede decidir las políticas para llevar adelante […], pero también es un lugar de lucha política entre corrientes, de tratar de ganar posiciones […]. Depende de muchas situaciones construir una democracia en las asambleas, pero hay momentos en que los compañeros hablan, como fue en 2013 y 2014, muchos compañeros tomaban la palabra y planteaban su situación y hasta tenían iniciativas de acciones…, pero también tiene que ver con las pasividades de los sindicatos como Suteba central de entregar la lucha, no salir a la calle […]. No hay que culpabilizar a los compañeros y compañeras, responsabilizarlos… muchas veces hay que ver por qué no quieren los compañeros salir a la calle… las centrales se tienen que ponen en primera fila para darle el marco a los paros (entrevista a D. R., 10 de octubre de 2019).

La agrupación comenzó a realizar un aporte cualitativo en sus intervenciones y cuantitativo en miembros a partir de la incorporación de una nueva camada de militantes que se sumó en 2012, muchos de ellos jóvenes militantes que habían hecho su experiencia en el ámbito estudiantil o se habían recibido y ejercían tempranamente la docencia. A diferencia de Tribuna Docente, hay una continuidad entre esa vieja militancia agrupada en Docentes del PTS, Pan y Rosas y La 9 de Abril ‑ Lista Marrón, con ciertas afinidades y una identidad que se fue generando en el enfrentamiento contra el Gobierno provincial a partir de 2012:

Cuando yo entré, había activismo en los lugares. Todos los comienzos de año se planteaban paros y movilizaciones, y no era solo lo sindical, en el aspecto económico, sino condiciones de trabajo, solidaridad con otros trabajadores, y era fácil plantearlo generando empatía… eso no significaba un traspaso inmediato a la lucha, pero se veía algo diferente… recuerdo en 2013 o 2014 fueron años de mucha movilización, hicimos fondos de huelga para distintas luchas […]. Hoy cuesta un poco más, la situación es ambivalente […]. En la militancia de izquierda, tenés de todo: hay imposición de ideas y hay que construir… es un laburo gris y cotidiano de charlar y convencer… nosotros tratamos de dialogar mucho más, por eso no somos tan mal vistos y el FIT se respeta más […]. A veces pasa que el militante de Trotsky es firme en sus posiciones, dialogamos y debatimos con una posición… eso es un rasgo característico […]. En la docencia, encontrás de todo, y, en muchos casos, con las bases tenemos discusiones muy difíciles, como el aborto (entrevista a D. R., 10 de octubre de 2019).

Las intervenciones de las mujeres y miembros de la comunidad LGBTQI+[8] dentro de la agrupación y en las asambleas docentes generaron un cambio importante adelantando demandas por igualdad de género, incentivando la asistencia a los Encuentros Nacionales de Mujeres y apoyando fuertemente la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito. En ese sentido, el PTS fue pionero junto con militantes del PCR en discutir la posición de la mujer dentro de la docencia, y fundamentalmente en impulsar la creación de una Secretaría de las Mujeres y Sexualidades Disidentes en Suteba BB (volante del PTS, 2009).

En el caso de Suteba, planteábamos que tenía que ser una Comisión de la Mujer abierta […]. Nos dimos cuenta de que tuvimos que convocar a asambleas más amplias, como la 3‑J, para tener distintas agrupaciones, a pesar de las luchas y discusiones que se dan permanentemente (entrevista a D. R., 10 de octubre de 2019).

Otro punto de contacto importante fue la lucha por los Derechos Humanos, apoyando los reclamos por los juicios a los genocidas y partícipes de la Triple A en Bahía Blanca, y contra la violencia institucional, ejercida principalmente por la policía bonaerense contra jóvenes y adolescentes de la ciudad. Si bien la Lista 9 de Abril ‑ Lista Marrón considera que la conducción de Suteba BB tiene una orientación de izquierda, le critican duramente su falta de ligazón con un proyecto político más amplio y la idea de un modelo sindical limitado:

El sindicalismo propuesto por la conducción no tiene un proyecto político, no hay una perspectiva de país, se dan solo peleas localistas ¿para qué sirve el sindicato? Además de la defensa cotidiana o la solidaridad de los otros sectores, es la organización de la clase trabajadora para pensar como pelear el poder, desde una perspectiva partidaria… Hubo muchos acuerdos de pelear juntos, con la base y de manera antiburocrática, pero, donde tuvo que penetrar la CTA con sus instancias de coordinación más amplias, eso no lo logró… ¿Cómo hacen los estatales con un sindicato docente en lucha, para penetrar en las bases industriales? Ese es un debate importantísimo (entrevista a G. C., 30 de octubre de 2019).

La independencia política partidaria esgrimida por la propia Lista Granate es un punto de desacuerdo permanente con las corrientes que integran el FIT. Fundamentalmente, porque las agrupaciones de izquierda entienden que la «independencia» aplica solo a los partidos patronales y la Iglesia Católica, pero no a los partidos de los trabajadores, lo que implicaba presionar a la conducción para adoptar, según su postura, un «posicionamiento político concreto y claro». En 2013 las alianzas estratégicas de los Sutebas Multicolor a nivel provincial, y entre el PO, PTS, PSTU y la Lista Granate a nivel local no estuvieron exentas de dificultades y tensiones, aunque se mantuvo la posibilidad electoral de oponerse mayoritariamente a la Lista Celeste. A las diferencias metodológicas, se sumaban las dificultades de aunar el trabajo sindical con lo partidario‑político, donde las diferencias se acentuaban en el plano discursivo dentro de los órganos de decisión de Suteba BB.

Con respecto a Tribuna Docente, la Agrupación 9 de Abril ‑ Lista Marrón ha realizado una serie de críticas, a pesar de que tienen varios aspectos en común, como corrientes trotskistas dentro de un mismo frente político electoral. En primer lugar, le discuten un tipo de acción «meramente corporativa y economicista del Partido Obrero, con una tendencia a discutir formalidades específicas en torno a la cuestión salarial por sobre todas las otras condiciones» (entrevista a H. P., 2 de octubre de 2019). En segundo lugar, otra crítica comentada por los entrevistados apuntó a la estrategia de «luchar por luchar», sin haber verificado la correlación de fuerzas, lo que se ha traducido en huelgas con escaso acatamiento. En tercer lugar, se señala al PO por sus acuerdos estratégicos con corrientes kirchneristas en diversos ámbitos y lugares del país; en este sentido, se lo acusa de tener un estilo personalista «donde se valoran los acuerdos por arriba y no por abajo, no les importa construir ni ganar a la patronal, ni siquiera ganar docentes. Las relaciones de fuerza consensuadas con el PO son por cargos, no por relaciones de fuerza» (entrevista a H. P., 2 de octubre de 2019). En cuarto lugar, también le reprochan la coordinación dentro de los Sutebas Multicolor, sin perspectivas de ganar espacios a la conducción provincial Celeste, sino de lograr un mejor posicionamiento en términos sindicales. Por último, en quinto lugar, según la visión de una referente, se rechazan «sus prácticas machistas y su relación contradictoria con la participación femenina a lo largo de toda su conformación» (entrevista a D. R., 10 de octubre de 2019).

La Lista Celeste de Suteba BB

Entre las características que destacaron a la Lista Celeste durante la década de 1990, se encuentran su gran cantidad de adherentes y un cuerpo de militantes formados en el marco normativo y el trabajo gremial. Como se observó en capítulos precedentes, la derrota electoral de 2003 a nivel local, producto de los escuelazos y de varios errores estratégicos de la conducción, implicaron un cambio de mando que repercutió en su propia interna. La mayoría de las exdirigentes se dedicaron a sus carreras personales en cargos directivos en las escuelas. Durante mucho tiempo, la Lista Celeste conservó algunos militantes dispersos que participaban de las asambleas del sindicato y se aliaron al sector del PCR en Bahía Blanca, también dividido por sus propias internas dentro de la Lista Azul y Blanca a nivel provincial. En 2006, participaron de las elecciones acompañando a la Lista Verde y Azul, con resultados magros que evidenciaban el desgaste sufrido por la conducción provincial.

En 2009 Suteba Central envió a un referente sindical, proveniente de Carmen de Patagones, a cargo del Centro de Salud de Bahía Blanca, con una doble misión: conducir las acciones de ese centro y reorganizar a la agrupación en la ciudad (Balance interno de la Lista Granate, documento personal, 2009). La Lista Celeste ocupaba todo el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, menos el distrito bahiense:

La conducción provincial y los bahienses no le encuentran la vuelta a cómo volver a ganar la seccional de Bahía. En este contexto, que te describía de la izquierda y la derecha teniendo un discurso unificado contra el «baradelismo», el «yaskysmo» y el peronismo en su conjunto […], Bahía es un caso atípico, un caso raro, con dimensiones de conurbano, pero con características de pueblo… donde se dan fenómenos solo bahienses, como el hecho que los médicos te cobren arancel diferenciado. Ocurre solo acá. El hecho de que los docentes con título universitario se sientan diferentes a los docentes con título de grado terciario, el hecho de tener una ciudad con dos universidades públicas, y una de las dos no se preocupa en nada por el hecho de ser excluyente, son características bien bahienses… es una ciudad con muchos docentes de derecha que no saben que son de derecha, votan a dirigentes de izquierda que no saben que son de izquierda…, pero está bueno porque no son peronistas, está bueno que cada uno vote lo que quiera; lo que critico es determinados defectos que tienen, como fundamento, la incoherencia (entrevista a C. M., 23 de noviembre de 2019).

En 2009 el fenómeno de la reorganización implicó la búsqueda de «viejos militantes» y un trabajo de propaganda sobre una juventud con ganas de comenzar a participar. Su estrategia fue operar en paralelo con el sindicato bahiense. Se inauguró una nueva sede del centro de salud, con la presencia del propio Secretario General en persona, y se compró un terreno para construir la Casa del Docente. Por su parte, se organizaron viajes, capacitaciones y se prestó colaboración en asuntos gremiales y de salud de docentes afines, por fuera de la actuación del sindicato local (entrevista a N. H., referente y militante de la Lista Celeste, 26 de noviembre de 2019).

Sin embargo, los resultados electorales de ese año le dieron una nueva derrota. Las conclusiones a las que arribaron varios militantes locales de la Lista Celeste se relacionaban con los constantes ataques de los medios de comunicación hacia Baradel, la difícil situación económica y la realidad política de Bahía Blanca, caracterizada como una ciudad de centroderecha. Sin embargo, las autocríticas no permitieron reflexionar en los cambios posibles dentro de la agrupación. Como expresaba uno de sus militantes actuales:

La Celeste no se pudo recomponer nunca… y ni siquiera lo pudo hacer teniendo un centro de salud por el que pasan todos los docentes de Bahía Blanca. Evidentemente, hay una falla en la convocatoria y en la construcción política… Con un sector de compañeros peronistas, les hemos dicho: «muchachos, hace casi veinte años que pierden elecciones, ¿dónde está la autocrítica?». Hay una falla en la convocatoria muy evidente, no se puede crecer… ¿qué se hace en un año de elecciones? «Bueno, vamos a convocar a los adherentes». Eso es un infantilismo político, llamando por teléfono… eso no es hacer sindicalismo… Desde que intervinieron en el 2009, no lograron consolidarse políticamente, yo creo que no lograron trabajar lo suficiente con la base docente… para mí esa es la falla […]. Tampoco vos podés construir política con un discurso antitrotsko… ninguna partidización extrema al punto tal que falten docentes de base, no es el camino dentro de un sindicato… por otro lado, el paraguas del FGDB es un techo, sirve para generar consenso, pero para luchar te limita porque la FEB es poco combativa como gremio docente (entrevista a L. G., 4 de septiembre de 2020).

La «reconstrucción» de la agrupación continuó durante los siguientes años, desde el Centro de Salud como un espacio de aglutinamiento, trabajando con los afiliados y manteniendo una relación asidua con Suteba provincial. Se comenzaron a ofrecer servicios y beneficios sin la mediación del sindicato local. Los «nuevos militantes» de la Lista Celeste tuvieron su origen en los espacios de militancia estudiantil pero también barrial. El trabajo como delegados y la pelea por su elección, fundamentalmente contra la izquierda, fueron elementos importantes en esta reconfiguración.

La organización de la Lista Celeste se estructuró siempre de manera provincial, con una lógica de construcción orgánica, verticalista y basada en determinadas responsabilidades dentro de la conducción. A nivel local, su disposición ha contado con recursos provistos desde Suteba central para la conformación de programas y acciones de trabajo. Las reuniones se realizaron en distintos espacios, adoptando una posición flexible, como casas particulares o espacios amplios alquilados, ante la llegada de un referente provincial de Suteba central.

Para algunos militantes de la Lista Celeste, las asambleas realizadas por la conducción sindical en Bahía Blanca son espacios de intervención sumamente importantes, pero el cuerpo de delegados tiene para ellos una relevancia mayor como órgano representativo de las bases. Desde la agrupación, se realizan críticas importantes a las formas en que se han desarrollado las asambleas: por un lado, los entrevistados señalan cierta discrecionalidad de temas que resultan a conveniencia de la conducción en determinadas coyunturas, solapando otras consideraciones; el asambleísmo permanente sin conducir a ningún lado; muchas de las asambleas se realizan abusando del 115 b3, que termina siendo «una herramienta contraproducente de la defensa de la educación pública, ya que incentiva el traspaso de estudiantes a los colegios privados»; por otro lado, «una gran cantidad de acciones de protesta sin una salida concreta más que la crítica al gobierno kirchnerista». Según la lógica de la Lista Celeste, las asambleas se tornaron «un púlpito para un universo reducido de oradores, con repeticiones en las intervenciones y utilizando un día de clase para hacerlas» (entrevista a C. M., 23 de noviembre de 2019). En todo el período analizado, la Lista Celeste ha sostenido sistemáticamente su participación en las asambleas ordinarias, en general con franca minoría.

El paro con licencia gremial (fundamentalmente, de carácter distrital), según su visión, ha terminado deslegitimando las medidas de lucha, que acaban siendo poco eficaces. Su mirada sobre las huelgas docentes ha sido ambivalente, ya que en muchos casos comprende el deterioro económico del sector, pero lo atribuye a otros factores desvinculados de las decisiones de los Gobiernos nacional y provincial. Las luchas contra los gobiernos peronistas han sido, desde su punto de vista, «circunstanciales». Por su parte, la idea de un paro por tiempo indeterminado o de medidas progresivas que lleven a la discontinuidad total en el sector docente, no resultan apropiadas para esta corriente. Según las entrevistas realizadas, existen múltiples razones: por el desgaste y la enemistad que generan hacia la comunidad docente; por los descuentos, que perjudican a las bases docentes; y, por último, en general porque no resultan masivos. Los paros tienen que tener un encuadre legal para la Lista Celeste, motivo por el cual votan, en general, acatar la conciliación obligatoria. Para ellos, son los docentes los que deben decidir la continuidad o no.

Propiciar espacios de diálogo y concertación con el Estado ha sido un deber ético y político, según los entrevistados, para la Lista Celeste, con el fin de conducir al gremio a acuerdos que beneficien a los trabajadores, con mandatos de sus bases distritales. Por eso bregan por la representatividad en las comisiones negociadoras y por acuerdos perdurables con participación docente. Esta estrategia más dispuesta a la negociación de la Celeste con el Estado ha sido motivo de extensas críticas por parte de la izquierda.

En sus años como oposición sindical, la Lista Celeste ha expuesto diversas detracciones hacia la conducción Granate. En primer lugar, en relación con lo político‑sindical y con las medidas gremiales tomadas, los entrevistados sostienen que fueron «en desmedro de la educación pública», por ejemplo, con jornadas de protesta donde se votaron otras jornadas de protesta. En segundo lugar, el marco de alianzas políticas de la Lista Granate con la izquierda y la línea del FIT «los ha llevado a tener enfrentamientos en las mismas asambleas por no ponerse de acuerdo y a correr con medidas cada vez más radicales que los hacen perder gente, cuando debería darse el consenso y la moderación» (entrevista a N. H., 26 de noviembre de 2019). Para la Lista Celeste, la idea de independencia política ha sido expuesta de forma falsa dentro de la Lista Granate, porque, desde su visión, «terminó siendo un sindicato que apoya indirectamente al FIT, y, además, algunos de sus dirigentes se han mostrado cercanos a otras formas partidarias, como lo fue Integración Ciudadana, un partido vecinalista cercano a la UCR, y Proyecto Sur» (entrevista a N. H., 26 de noviembre de 2019). Para algunos referentes de la Celeste, la aclaración sobre la representatividad política partidaria es fundamental:

Un dirigente es confiable para sus bases cuando puede decir abiertamente a quién vota. Permanecer en el oscurantismo total en el juego político no es bueno, no se puede mantener en secreto a sus bases cuál es su definición política[9]. El afiliado paga una cuota sindical y mínimamente tiene que saber en qué aguas abreva mi dirigente (entrevista a C. M., 23 de noviembre de 2019).

Varios delegados de la Lista Celeste critican que el ámbito de la asamblea se «ha politizado de tal manera que es imposible que participe el maestro común» (entrevista a B. F., 22 de octubre de 2019). Por último, están en contra de la definición de «burocracia» a la que permanentemente apelan las izquierdas para definir a Suteba central, ya que valoran las instancias de democratización que se da el propio sindicato, el respeto por el estatuto docente y la trayectoria de algunos dirigentes que provienen de historias de lucha desde antes del retorno a la democracia.

El modelo que defiende la Lista Celeste está ligado al sindicalismo formal y participativo que proviene de la línea peronista y de los movimientos nacionales y populares. Hay un sentido corporativo, pero también ha cobrado importancia la lucha del trabajador docente en el reconocimiento de sus derechos y obligaciones. En todo caso, en su visión de lo orgánico, cobran importancia los ámbitos particulares de resolución de conflictos, con una asamblea indirecta representativa y con una política que debe ser consensuada entre las partes:

Un sindicato es una construcción colectiva entre trabajadores […], un sindicato tiene que enaltecer la condiciones de los trabajadores, no solo proporcionándole beneficios sociales que se transformen en derechos, no es una concesión graciosa, son obligaciones de gestión y administración de devolverle al trabajador lo que aporta en derechos, y además debe haber un enaltecimiento en la capacidad de comprender la realidad, la concientización, la formación, generar instrumentos para que el trabajador pueda ser promovido en su lugar de trabajo […]. El sindicato es una organización colectiva con orientación política […]; es una instancia superadora, pero, para que se dé, se necesita una definición política (entrevista a C. M., 23 de noviembre de 2019).

Las estrategias sindicales y los modelos en disputa

Como se ha observado, las estrategias de las agrupaciones dentro de Suteba BB formalizaron un conjunto de opciones de trabajo sindical donde la visión de los métodos y de las maneras de hacer sindicalismo fueron diferentes entre sí. Frente a ellas, cada una de las experiencias tendió a impulsar una línea de trabajo con la base docente para incidir en las decisiones generales, pero también en la propia vida de la organización. Con mayor o menor grado de éxito, esas tensiones fueron parte influyente de las estrategias, prácticas y metodologías de acción colectiva del sindicato y tuvieron una relevancia fundamental en los conflictos, sus formatos y duraciones.

Por su parte, han sido numerosos los militantes de agrupaciones partidarias que actuaron dentro de Suteba BB, pero también fueron importantes los activistas independientes (en términos partidarios) que asistieron a las asambleas, participaron de las manifestaciones y huelgas, expusieron sus ideas públicamente u organizaron actividades sindicales desde sus lugares de trabajo. Un sector considerable de la militancia de Suteba BB adhirió a los principios orgánicos gremiales que apoyó la conducción y a sus actividades, a pesar de no coincidir plenamente en sus intereses políticos, y en eso reside una de las particularidades del gremio: la de haber podido articular a las mayorías en un interés común que significaba la puesta en consideración de sus problemáticas comunes y no desde una lógica vanguardista.

Definir a un sindicato como una mera institución formal del capitalismo, compuesta por afiliados, normativas y reglas de organización no permite dimensionar la perspectiva histórica, en la que se destacan sus experiencias, prácticas y estrategias interdependientes, en términos de relaciones antagónicas con otros agentes[10]. Se recuperan en este estudio las ideas de Sheila Cohen (2011) sobre la noción del sindicato como movimiento/prácticas y como institución. Las experiencias de participación de los activistas del sindicato se relacionaron fuertemente con prácticas ligadas a trayectorias segmentadas que se encontraron en un espacio de sociabilidad, como es el sindicato, donde el acceso o contacto adquirió diversas formas de construcción sobre lo político (entendido en su relación con el Estado).

Las caracterizaciones realizadas sobre los docentes que han participado de Suteba BB permiten analizar algunas cuestiones. En cuanto a la heterogeneidad de miradas sobre lo que se entiende por sindicato y sindicalismo (Zorzoli, 2018), en líneas generales, fue posible discernir, a partir de las entrevistas realizadas, tres concepciones: 1) una primera, que plantea al sindicato como una institución social dentro del sistema capitalista, con sus normas y reglamentos, que vela por los derechos y obligaciones de los docentes frente al Estado, donde se garantiza el acceso a bienes y servicios; 2) una segunda, que hace hincapié en la idea del sindicato como una construcción política que lucha por los derechos del conjunto de docentes y pretende generar una conciencia de clase (entendida como conciencia revolucionaria más que objetiva e inmediata) que permita ir más allá de la reivindicación económica y posibilite una transformación social; y 3) una tercera mirada, más funcionalista y pragmática, que se expresa en la lógica de que el sindicato forma parte del sistema social entre capital/trabajo, y su funcionamiento se dirime dentro de la negociación colectiva. Esta última línea reconoce al Estado no tanto como un antagonista, sino como un agente de diálogo en el marco de una relación laboral. Estas definiciones —basadas en las entrevistas realizadas a militantes y trabajadores de base— reconocen las apreciaciones subjetivas que fueron formándose en un sector del mundo docente bahiense y permiten comprender que parten de sustentos ideológicos con base teórica y de experiencias políticas diversas.

La mayoría de las estrategias de las agrupaciones político- sindicales presentadas plantearon la doble relación entre lo local y lo provincial, centrándose en lo que sucedía en otros distritos. Para la Lista Celeste, la correlación de fuerzas a nivel provincial resultaba fundamental en la posibilidad de acción sindical, mientras que, para la mayoría de las organizaciones de izquierda trotskista, la imposibilidad de incidir mayoritariamente en los votos del Plenario de Secretarios Generales o en las Asambleas Generales del sindicato obligaba a plantear un escenario de confrontación y acción directa permanente.

En general, las estrategias pueden dividirse en tres grandes concepciones:

  1. Una estrategia centrada en la búsqueda de la mejor negociación con el Estado, esbozando la posibilidad de paros y movilizaciones si el contexto político y económico favorecía ese tipo de acciones (línea de la Lista Celeste). Esta estrategia planteaba, además, la direccionalidad orgánica y centralizada del sindicato central en la toma de decisiones a pesar de las disidencias que pudieran tener las seccionales. Este proceso fue cambiando, en los últimos años, con la asimilación de distintas autocríticas internas que posibilitaron algunos ámbitos de democratización sindical.
  2. Una estrategia de conflicto que deslegitimaba los acuerdos con el Estado provincial si no provenían de las bases docentes y eran refrendados por las mismas en asambleas distritales. La posibilidad de una huelga general, paros prolongados y movilizaciones asiduas formaban parte de una táctica de lucha que se relacionaba con el plano teórico y la concientización del trabajador docente (concepciones de las agrupaciones como Tribuna Docente, el FOS y la Agrupación 9 de Abril ‑ La Marrón). En esta estrategia, prevalecen los marcos analíticos del partido revolucionario para la actividad sindical[11].
  3. Una estrategia que se posicionaba en las relaciones de fuerzas del contexto y del nivel de movilización de las bases, que sugería respetar los tiempos y las dinámicas de los trabajadores docentes y principalmente sus problemáticas, es decir, en situaciones de activismo, apostar por la conflictividad prolongada, convocando en conjunto asambleas democráticas, y, en los momentos de reflujo, sostener luchas específicas y continuar con la militancia activa en las escuelas (Lista Granate). A su vez, sostenía la discusión de ampliación en los marcos de particiación sindical.

Dentro de la trayectoria de Suteba BB descripta en los capítulos anteriores, se ha observado cómo, en el plano metodológico, las diferentes concepciones del sindicato y la relación entre la conducción de la Lista Granate con los partidos políticos y sus fracciones sindicales generaron divisiones. Así lo expresaban dos militantes de la Lista Granate desde su punto de vista:

Hubo muchos problemas, traumáticos, con la gente que pertenecía a los partidos de izquierda dentro del sindicato, que se terminaron armando un bloque apartado […] hacíamos una reunión para decidir algo, y en asamblea se planteaba otra cosa. Todas las medidas eran extremas, de ir a un paro sin ningún tipo de análisis de la situación en la base (entrevista a G. C., 31 de julio de 2019).

Durante todo el período, se profundizaron muchas diferencias con la izquierda orgánica […], muchas acciones se realizaban con el objetivo de decir que somos recombativos y, en consonancia con las demás seccionales opositoras, hacer un paro que luego no llegaba al 10 %. En ese sentido, no estábamos haciendo un paro… imponer eso en las asambleas con distintas intervenciones de los compañeros, que expresaban veinte veces lo mismo, es una manera de imponer y no escuchar qué es lo que está dispuesto a hacer la base… entonces ahí empezaron a dividirse las posiciones metodológicas (entrevista a G. D., 24 de septiembre de 2019).

Para los sectores de izquierda en general, dentro del sindicato, se planteó que los diversos procesos de alza de la conflictividad y mayor protagonismo de las bases (2007 o 2013‑2014) no fueron capitalizados políticamente, debido a los problemas propios de la conducción de Suteba BB, principalmente a su tendencia a «no radicalizar las medidas de lucha» (entrevista a D. R., 12 de noviembre de 2019), y a una falta de una participación «más incisiva y concientizadora» en las recorridas por escuelas y las asambleas (Volante de la Lista Marrón – 9 de Abril, noviembre de 2014).

En la organización de diversas acciones de conflictividad, existieron discusiones internas dentro del sindicato, en consonancia con la dinámica del movimiento docente. Sobre este punto, se ha observado cómo se enfrentaban dos propuestas que derivaban en largos debates asamblearios entre la realización de paros o jornadas de protesta distritales, de corto plazo y «contundentes» (concepto propio de los protagonistas, que se refiere a la participación real, efectiva y con gran afluencia de activistas), frente a las medidas de paro por tiempo indeterminado. Mientras la Lista Celeste local no aceptaba los paros distritales, estas acciones se volvieron mecanismos de movilización frente a situaciones de acuerdo paritario y malestar generalizado en las bases. Pero el problema del sector docente es que la prolongación de los paros genera un problema en las comunidades, con lo cual el trabajo de activismo en los territorios se vuelve fundamental.

Estas situaciones provocaron distintas líneas de intervención que, en general, avanzaron en propuestas de alianzas sindicales con menor o mayor grado de éxito. La Lista Granate, a pesar de las diferencias con las listas trotskistas, formalizó acuerdos tácticos que derivaron en algunos casos en problemáticas en la dinámica de lucha, ya que en muchas situaciones no coincidían en la metodología de acción. El desgaste y el desgranamiento del conflicto provocaban un amplio rechazo a las medidas de prolongación del conflicto o de huelgas por más de 48 horas. Esto derivó en situaciones de malestar interno que se vivieron con mayor complejidad en el segundo período (2008‑2011), pero que generaron mayores problemáticas a partir de los acuerdos electorales con los Sutebas Multicolor (2013‑2015).

En este sentido, los modelos de sindicalismo y de sindicato fueron claramente antagónicos en diversos momentos, y los preceptos de independencia política, democracia sindical, trabajo con la base y confrontación con el Estado se entretejieron en forma dificultosa en las acciones de Suteba BB. Aun así, el trabajo territorial, la relación directa con los trabajadores y sus vivencias, la posibilidad de enmarcar los problemas educativos en términos no solo salariales, sino de políticas estatales, y el planteo continuo de un sindicato al servicio de las luchas sociales fueron características compartidas por la mayoría de las agrupaciones disidentes con la conducción.


  1. Para Antonio Gramsci, el estudio de la coyuntura permite el conocimiento del desarrollo desigual de las relaciones de fuerza en cada uno de los niveles que, articuladamente, componen lo social como objeto real y como concepto. Distinguir los «movimientos coyunturales (ocasionales, inmediatos) de los orgánicos» (relativamente permanentes) resultaba clave para el marxista italiano (Gramsci, 1998, p. 53).
  2. El morenismo en la Argentina conformó una organización trotskista llamada Partido Socialista de los Trabajadores que a fines de la última dictadura militar se denominó Movimiento Al Socialismo (MAS) (1982). Tras el retorno a la democracia, se transformó en un partido de izquierda de peso conformando lo que se llamaría Izquierda Unida junto con el PC. Con la muerte de Nahuel Moreno, estallaron diferencias que llevaron a la fragmentación del partido, a partir de las cuales se conformó el Partido de Trabajadores por el Socialismo en 1988 y luego el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) en 1992, Convergencia Socialista, el FOS, la Liga Socialista Revolucionaria y la Unión Socialista de los Trabajadores. Con el tiempo, las fracturas siguieron en los partidos surgidos de las divisiones del MAS, como Izquierda Socialista e Izquierda de los Trabajadores.
  3. Posteriormente, algunos de los exmiembros de la Lista Granate constituyeron algunas agrupaciones autodefinidas como «independientes» con poca continuidad en el tiempo, como OUyL, el PSTU en docencia, La Chispa o participaron en la construcción de organizaciones provinciales opositoras a la Lista Celeste.
  4. Como agrupación clasista, planteó desde sus inicios: «organizar a los sindicatos en forma autónoma, bajo la bandera de la independencia política, la defensa del estatuto, el reclamo por un salario mínimo para el conjunto de la docencia nacional (incluyendo antigüedad) y la defensa de la educación estatal, laica y gratuita». A su vez, instalaba un debate profundo posdictadura para «insistir por un movimiento docente combativo, independiente de la burocracia sindical que trata de retomar los pasos iniciales que dieron pie a la fundación de CTERA» y contra toda línea de acercamiento con los gobiernos de turno (Manifiesto Liminar de Tribuna Docente, 1981).
  5. Véase El planteo socialista en Educación, contra las reformas educativas capitalistas (Tribuna Docente, 2014).
  6. Neologismo para el accionar de esta fracción política en referencia a su principal dirigente Enrique Gandolfo.
  7. Izquierda Diario es un portal digital de noticias, realizado por el PST desde septiembre de 2014. Presenta noticias nacionales e internacionales desde un posicionamiento de izquierda.
  8. LGBTQI+ es la sigla compuesta por las iniciales de las palabras lesbianas, gais, ​ bisexuales, transgénero, queer, intersexuales y otras sexualidades.
  9. El Secretario General de Suteba (2009‑2011) fue candidato por Proyecto Sur e integró las listas locales. Véase «Raúl López es el candidato a Intendente por Proyecto Sur» (2011, p. 13).
  10. Richard Hyman (1978) dividió las concepciones sobre el sindicato en dos tipos de interpretaciones con distintas variantes: 1) la tradición optimista (Marx y Engels); 2) la interpretación pesimista, que, a su vez, podría clasificarse en tres líneas: la teoría de la integración (Lenin), la de la oligarquía (Michels) y la de la incorporación (Trotsky). Posteriores análisis para el caso latinoamericano y argentino han hecho hincapié en otras propuestas teóricas para repensar los sindicatos (Santella, 2014).
  11. En relación con este elemento, tanto Gramsci como Rosa de Luxemburgo plantearon que el partido no debía pretender dominar la lucha espontánea, sino que su tarea estaba en interactuar con el movimiento y orientarla políticamente.


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