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7 Conclusiones

A partir de 2003, la Argentina comenzó un período de recuperación económica que impulsó cambios en el régimen de empleo y en el protagonismo de los sindicatos en la negociación colectiva, a través del incremento de la conflictividad laboral. Este proceso, que algunos autores denominan de «revitalización sindical» (Etchemendy y Collier, 2007; Senén González y Del Bono, 2013), ha sido puesto en discusión por diversas líneas de investigación (Miguel, 2017) que plantean la existencia de un incremento en el activismo de base, la creación de sindicatos paralelos o disidentes, y la organización de la conflictividad desde comisiones internas o cuerpos de delegados (Varela, 2016).

En el ámbito del sindicalismo docente estatal, estos procesos se acentuaron fuertemente a partir de las reformas educativas impulsadas en el período bajo estudio (2003‑2015). Consecuentemente, las cúpulas sindicales (CTERA, UDA, CEA, AMET a nivel nacional, y Suteba y la FEB a nivel provincial, entre otros) debieron redefinir sus estrategias no solo en función de la coyuntura, sino también forzadas por la acción crecientemente autónoma de los sindicatos distritales opositores a la dirección central. En este sentido, Suteba BB representa un modelo disidente cuya relevancia como caso de estudio radica en que, aun sin tener poder de negociación en la paritaria como sindicato de primer grado, fue construyendo un posicionamiento estratégico en la disputa educativa con el Estado, a través de la articulación con otros sindicatos y organizaciones docentes, con las comunidades educativas y sectores de trabajadores, estatales y privados.

El objetivo general propuesto al inicio de esta tesis era caracterizar y analizar las estrategias y prácticas de Suteba BB que apuntalaron un proceso de conflictividad entre 2003 y 2015, con altos niveles de adhesión y legitimidad en torno a las medidas tomadas, aun entre docentes no afiliados y entre las comunidades educativas. Esta tesis verificó que la heterogeneidad de las expresiones sindicales en el sector docente, los formatos de protesta con epicentro en los lugares de trabajo y la crítica a la centralización de la negociación paritaria nacional y provincial en un sindicato local derivaron en la elaboración de distintas estrategias sindicales, fundamentalmente en las seccionales distritales disidentes. En el caso particular de Bahía Blanca, estas estrategias muestran una fuerte raigambre en las prácticas asociadas al llamado «sindicalismo de base» y a la constitución de una red de alianzas dentro del movimiento obrero local y regional. Con la idea de cumplir este objetivo, se apeló a la línea teórica inscripta en la lucha de clases y en diversas aproximaciones metodológicas, tanto cualitativas como cuantitativas. El punto de partida de la investigación fue el examen del sistema educativo en el período bajo estudio —tanto a nivel nacional como provincial y local— y sus antecedentes históricos en la década de 1990.

Un primer resultado que surge de esta exploración es que las reformas educativas implementadas en la posconvertibilidad oscilaron entre los objetivos declarados de lograr una mayor «inclusión educativa» (Feldfeber y Gluz, 2021) (fundamentalmente, a través de la ampliación de la obligatoriedad escolar) y el accionar estatal, que, en los hechos, implicó la conservación (y aun la profundización) de las graves deficiencias estructurales del sistema educativo, heredadas de los noventa. Los cambios previstos en las nuevas leyes educativas se implementaron sin resolver previamente los problemas crónicos de infraestructura escolar, que quedaron expuestos y agravados por consolidaciones edilicias y otras prácticas que forzaron los límites espaciales y la seguridad de los establecimientos. Esta nueva configuración del sistema educativo dio como resultado una convivencia escolar compleja, marcada por la sobrepoblación de estudiantes en las aulas y una disminución en la calidad pedagógica (Más Rocha y Vior, 2016). Sobre el final del período bajo estudio, estas condiciones se conjugaron con un contexto económico adverso que incrementó los índices de abandono (por una baja en la edad de ingreso al mercado laboral) y amplió las brechas de desigualdad en el acceso y permanencia en el sistema educativo (Terigi, 2016).

El trabajo docente también resultó degradado, no solo en un sentido simbólico o identitario (en relación con su función social), sino también en el plano material‑económico: se observa una mayor intensificación del trabajo (a través del aumento en la cantidad de tareas prescriptas para la misma unidad de tiempo o la extensión forzada de la jornada, impulsada por el retraso salarial) y un marcado deterioro en las condiciones laborales, que implicaron una mayor flexibilización (a través de cambios en los regímenes de acceso y permanencia en el empleo, en las regulaciones salariales y estatutarias y en el posicionamiento institucional del trabajador docente, entre otros). Esto forzó a una readecuación de los trabajadores de la educación —con graves consecuencias sobre su salud (TEL, 2011)— en medio de problemas estructurales de larga data.

Estos cambios en el funcionamiento del sistema educativo y en la relación entre los trabajadores del sector y el Estado tuvieron su correlato en las formas de participación de los docentes, en la afiliación sindical y en la dinámica de la conflictividad del sector, profundizando las diferencias entre las centrales y los sindicatos de base. En este sentido, un segundo resultado surge de la revisión de los antecedentes consititutivos de Suteba BB. El ordenamiento de esas experiencias históricas y de la trayectoria de la organización, desde la óptica de referentes, dirigentes y docentes de escuela que contribuyeron al espacio gremial, expuso el influjo de diversas tradiciones obreras y repertorios de protesta que abrieron líneas de diálogo con el clasismo de la década de 1970, pero también con la de 1990 y con los procesos vividos durante la crisis de 2001‑2002, y motorizaron un modelo de sindicalismo docente contestatario a partir de 2003.

Asimismo, el debilitamiento del modelo establecido en la década de 1990 por la Lista Celeste al frente de la conducción local terminó por dar impulso a la reconstrucción sindical que se inicia en el año 2003. La asunción de una nueva conducción a mediados de ese año constituyó un punto central en el posterior desarrollo de Suteba BB, cuando comenzó una etapa de fuerte predominio de la participación de los docentes en instancias asamblearias y en propuestas de acción articuladas con un impulso significativo de la militancia del cuerpo de delegados y de los referentes en la conducción, pero también de docentes sin afiliación partidaria ni sindical, preocupados por la situación en sus propias escuelas.

Una particularidad que atravesó a esta investigación fue la importancia otorgada al concepto de estrategias sindicales, en cuanto prácticas y discursos que, situados en el momento económico‑corporativo de las relaciones de fuerza, expresan una lucha política signada por la doble dimensión de las organizaciones sindicales, en cuanto agentes corporativos dentro del sistema, pero también como herramientas integrales para la clase obrera. En este sentido, recuperamos la cuestión central de la orientación política e ideológica en el accionar del sindicato y de sus prácticas instituyentes de un modelo desde el diálogo permanente con las bases. En el caso de Suteba BB, las estrategias no se circunscribieron estrictamente a la obtención de determinadas condiciones salariales y de trabajo, sino que también se desarrollaron en función de un objetivo político‑sindical: organizar a la clase. Esos elementos fueron observados con detenimiento en los procesos de lucha y en los momentos de encuentro asambleario, pero también en las prácticas de los delegados y activistas dentro de las escuelas.

Un tercer resultado surge a partir del análisis de los hechos de conflictividad y de la dinámica interna del sindicato. Se desarrolló un análisis diacrónico que permitió cuantificar y clasificar los hechos de conflictividad y las estrategias de Suteba BB en diversos subperíodos. Se verificó que el sindicato actuó de forma proactiva en el ejercicio de las opciones estratégicas y desarrolló una articulación permanente con las comunidades educativas. Las estrategias de Suteba BB fueron clasificadas siguiendo la dinámica entre sindicato y bases, y su relación con el Estado, planteando momentos defensivos, ofensivos y de latencia o contención, aunque comprendiendo que estas relaciones se vincularon permanentemente y fueron cambiantes en el tiempo. Retomando la teoría, hubo momentos alternados entre una guerra de maniobras (lucha directa por le poder, en este caso en la conducción de la clase) y una guerra de posiciones (lucha de tipo acumulativo tendiente a conquistar la relación de fuerzas) (Dal Maso, 208, p. 156) que significó el establecimiento de alianzas con fuerzas sindicales e imbricó a las comunidades educativas.

En la primera etapa, entre 2003 y 2007, el sindicato se orientó a resistir la iniciativa estatal en materia de políticas educativas, confluyendo con un movimiento docente que adoptó las asambleas por escuelas, las huelgas distritales y la manifestación callejera como principales métodos de lucha cotidianos. En una segunda etapa, entre 2008 y 2011, la dinámica de movilización descendió notablemente y el sindicato decidió acompañar la conflictividad por escuelas contra reformas específicas en distintos niveles y ante la creciente precarización laboral, que se convirtió en uno de los planteos principales sobre la política gubernamental. Por último, entre 2012 y 2015, el crecimiento del descontento social ante problemáticas económicas, como el alza de la inflación, la caída del salario real y la falta de cobro de haberes, confluyó con la organización de una fuerza social sindical compuesta principalmente por gremios estatales y conducida por Suteba BB, que posibilitó la articulación entre trabajadores y el desarrollo de diversas manifestaciones de protesta con participación masiva a nivel local y regional.

La investigación aportó a la discusión sobre los abordajes académicos que plantean la importancia fundamental de la capacidad o los recursos con los que cuenta un sindicato para llevar adelante sus decisiones (Levesque y Murray, 2004). El análisis pormenorizado de la construcción del poder sindical por parte de Suteba BB reconoce que su explicación no puede comprenderse solamente a partir de los indicadores tradicionales de la literatura, tales como el nivel de recursos materiales, su densidad afiliatoria o la capacidad de negociación colectiva (Frege y Kelly, 2003). La adhesión y el alto grado de legitimidad que suscitaron las acciones de Suteba BB entre afiliados y no afiliados comprueban su capacidad de construcción de redes externas y el trabajo de militancia gremial. La entidad local llevó a cabo acciones de movilización y coordinación con diferentes actores sindicales y extrasindicales, y la radicalidad en sus medidas de fuerza y su intransigencia en la negociación fueron esenciales en la caracterización de sus estrategias. Siguiendo esta idea, su representatividad y poder no se asociaron únicamente a la capacidad de administrar los recursos, sino de poner en juego alianzas de clase y, fundamentalmente, de incorporar el «sentido político» a lo gremial, propiciando un compromiso democrático y transparente hacia el trabajador docente y forjando una identidad de lucha ante las medidas estatales.

La canalización del descontento a través de instancias sindicales demostró su importancia como vía de expresión de las demandas de los trabajadores en un contexto de alta conflictividad social, en medio de una caída importante del poder adquisitivo de los salarios reales a partir de 2009, debido al aumento sostenido del costo de la canasta básica (Montes Cató y Ventrici, 2015). En relación con la conflictividad local, se verificó que, durante el período bajo estudio, resultó en general elevada, con momentos de reflujo en los que la lucha molecular en las escuelas permitió el trabajo de organización y acompañamiento sobre problemáticas específicas, continuando la conflictividad en otra escala. El repertorio de conflictividad se vinculó principalmente a la realización de asambleas, manifestaciones y paros de manera articulada. Estos tipos principales de acción constituyeron la forma de conflictividad modular del movimiento docente bahiense desde Suteba BB. Los paros o huelgas distritales fueron mecanismos de disidencia utilizados por Suteba BB frente a los acuerdos paritarios entre el FGDB y el Gobierno provincial, y sirvieron para ampliar la lucha docente en otros distritos provinciales disidentes. Las asambleas, como herramientas de organización y de lucha, buscaron la participación ampliada de los docentes y de múltiples espacios obreros, discutiendo otros temas más allá de lo económico‑salarial. Por último, las manifestaciones callejeras expusieron con contundencia la visibilización de las acciones para posicionarse ante las agencias estatales.

Las reivindicaciones sindicales giraron en torno a demandas económicas (por mayor presupuesto educativo, en contra de las diversas prácticas de ajuste) y salariales (por remuneraciones acordes a la canasta básica del contexto, sin sumas remunerativas no bonificables), por mejoras en infraestructura escolar, y contra la precarización, la intensificación del trabajo docente y el uso de distintos instrumentos de disciplinamiento hacia los trabajadores. Asimismo, la demanda por participar activamente en la formulación y ejecución de la política educativa fue una exigencia de primer orden, tanto desde los espacios colectivos docentes como en los propios establecimientos educativos.

La descentralización de la conflictividad docente y el crecimiento sostenido de diversas problemáticas, por niveles y modalidades y por escuelas, contribuyeron a la formación de un sindicalismo desde las bases que procuró retomar y acompañar a las comunidades educativas, ejerciendo un rol de mediador y partícipe, antes que de «centralizador y de vanguardia», intentando legitimar y consensuar el reclamo docente. Este aspecto se percibió en el análisis de la territorialidad del conflicto, con los establecimientos educativos y las instituciones estatales como los principales espacios de disputa.

A su vez, el nivel de conflictividad alcanzado por Suteba BB y su posibilidad de extenderlo a diversas comunidades barriales y populares hicieron que la lucha sindical cobrara otra dimensión, anudando la demanda educativa con otro tipo de reclamos, como la falta de trabajo, la situación de deterioro económico y la vulneración de derechos básicos. Esta complejidad se trasladó al conjunto de estrategias desarrolladas por el sindicato, que no solo trascendieron su discurso y accionar corporativo, sino que lo posicionaron como un actor político imprescindible para comprender la conformación del arco opositor a la conducción del Estado en sus diversos niveles.

Un último elemento destacable fue el estudio de las acciones estatales. Las estrategias del Estado de aplicar descuentos, cierres o fusiones de cursos, fragmentar el salario, entorpecer los trámites administrativos o utilizar los medios de comunicación para sesgar en su favor la opinión pública sobre la negociación paritaria fueron mecanismos que resultaron insuficientes para desmovilizar o deslegitimar la lucha docente en Bahía Blanca. Del estudio de sus acciones y de las políticas educativas implementadas a través de diversas instituciones, como la Secretaría de Inspección (distrital y areal) y el CE, surgió la observación de un plan sistemático para desmovilizar a los trabajadores docentes, evaluar su desempeño, aumentar el control laboral, propiciar un discurso antisindical y fraccionar el financiamiento en los establecimientos escolares con el objetivo de administrar el ajuste. La lógica de fragmentación dentro del sindicalismo docente fue aprovechada selectivamente por el Estado en las negociaciones colectivas, aunque la unidad del FGDB en determinados momentos consolidó diversos posicionamientos. Esta situación se manifestó oscilante a nivel local, con una CEB que fue adoptando los mecanismos de protesta de Suteba BB, pero, en general, apostando a la moderación y la negociación ante la presión externa.

Un cuarto resultado se refiere a la formación de diversas prácticas que acompañaron el desarrollo de las estrategias de Suteba BB. Se señaló que las prácticas sindicales ligadas a la democracia de base —la consulta horizontal, la rotación en los cargos sin desligarse de su tarea pedagógica, y la solidaridad con la clase obrera— dieron lugar a la construcción de una organización plural, crítica e intransigente a la negociación, opuesta al modelo sindical hegemónico (Battistini, 2010). Una de las estrategias de Suteba BB fue la priorización de la defensa de los derechos laborales, evitando convertir al sindicato en un mero proveedor de servicios para los afiliados, manteniendo la línea de independencia política como una parte significativa de su identidad.

En términos de organización, el cuerpo de delegados fue una herramienta vital que el sindicato utilizó para generar retroalimentación con las escuelas y difundir parte de su política gremial. A su vez, se instituyó en diversas circunstancias como un cuerpo con autonomía que tuvo iniciativa en acciones puntuales. El cuerpo de delegados propició el crecimiento de la militancia en el interior de las escuelas y configuró un conjunto de prácticas alternativas y antiburocráticas tendientes a consolidar la democracia en el interior del sindicato.

Otra de las prácticas analizadas se vincula con el abordaje de género en el gremio. La perspectiva feminista atravesó todos los órdenes del sindicato. La organización se vio transformada por la visibilización de diversas prácticas machistas instaladas en el lenguaje y en las jerarquías, el rol asignado a las mujeres y la disparidad de su participación y dedicación al trabajo gremial, contracara de la sobrecarga de tareas domésticas. A partir de 2015, con el crecimiento de la movilización feminista que impulsó reclamos de justicia por los femicidios, el proyecto de Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y la efectiva implementación de la ESI en las escuelas, se abrieron debates y se tomaron medidas de lucha impulsadas por las mujeres que participaban de Suteba BB. Paulatinamente, se observaron cambios en las prácticas del sindicato y en las escuelas, donde se buscó inducir transformaciones sobre la naturalización de las jerarquías y la división del trabajo de acuerdo a los roles de género.

Finalmente, como una de las conclusiones destacadas en torno a las prácticas, se observó de qué forma Suteba BB estableció un conjunto de relaciones y alianzas políticas con otros sectores sindicales de la provincia y a nivel local. Estas prácticas permitieron canalizar, con algunos vaivenes, una alternativa opositora a la conducción provincial, aunque con un alcance limitado frente al poder de la Lista Celeste. La construcción de alianzas con otras organizaciones desde Suteba BB —en todo el período de estudio— amplió el repertorio de reivindicaciones y articuló la acción sindical con otros sectores de la clase obrera no sindicalizada en términos movimentistas. En este sentido, la «unidad de los trabajadores y la solidaridad» como concepto de clase (Collado y Roitman, 2015) se asoció estrechamente a diversas voluntades sindicales (tanto con médicos, universitarios, estatales, judiciales, municipales, trabajadores de distintos sectores privados como con sectores informales, como pescadores, cartoneros, trabajadores de la carne, entre otros) bajo una serie de demandas comunes, unificadas en un repertorio de acciones de conflictividad.

La conformación de una fuerza social sindical entre diversos gremios estatales fue un proceso conducido por Suteba BB, con la lógica de enfrentar las políticas de «disciplinamiento estatal». En este sentido, la lógica de pugnar por la recomposición salarial y de discutir la ejecución de las paritarias docentes posibilitó la configuración de un sindicalismo fuertemente crítico de las estrategias «participacionistas o dialogistas» con el Estado, y de los acuerdos que impusieron un límite salarial en las negociaciones. El consenso alcanzado entre el Gobierno, las centrales de los sindicatos docentes a nivel provincial (FGDB) y la CTERA (a partir de 2005), junto con la sanción de una Ley de Paritarias Docentes, facilitaron la contención del conflicto con la realización de huelgas esporádicas. En contrapartida, se produjo un quiebre en la hegemonía de las conducciones sindicales centrales (particularmente en Suteba), con el surgimiento de seccionales opositoras. Esto implicó un reposicionamiento «desde abajo» de las conducciones distritales, fomentando las decisiones por asamblea, los cuerpos de delegados y la conformación de encuentros y acuerdos mutuos entre seccionales y organizaciones disidentes.

El análisis de las «otras estrategias», planteadas desde la lucha teórica entre fracciones en disputa dentro de Suteba BB, develó las contradicciones internas sobre cómo llevar a cabo un conjunto de prácticas y metodologías de lucha y expuso las diferentes concepciones sobre lo que se comprende como modelo sindical y repertorios de protesta. La incorporación de estas fracciones dentro de los ámbitos de conducción o como representantes delegados en las escuelas permitió acrecentar las propuestas de discusión metodológica y de organización interna del gremio, a pesar de las contradicciones existentes. En esta clave interpretativa, se caracterizó la conformación histórica de las diversas agrupaciones dentro de Suteba BB y se planteó una tipología de intervención a partir de variables como la relación con el Estado, las formas de organización sindical, los repertorios de acciones de conflictividad y el trabajo con los afiliados. En este sentido, la investigación permitió discernir las diferentes maneras de hacer sindicalismo y los modelos en disputa que se mantienen.

A lo largo del período señalado, hubo diversas transformaciones en las tradiciones de organización y lucha de las fracciones sindicales. Las distintas agrupaciones dentro de Suteba BB tuvieron en general como eje de reivindicación el trabajo con la base y la participación extendida dentro de la comunidad en el conflicto social. Sus disidencias fundamentales entre sí se verificaron mayormente en la relación con el Estado o en el concepto de independencia política, y en los mecanismos de acción sindical, donde se verificó la prevalencia de posicionamientos con énfasis en la lucha continua o en la negociación.

En relación con el trabajo con base de datos, la tesis proporciona una sistematización de información sobre conflictividad laboral en el sector docente a partir de diversas dimensiones ponderativas. Por su parte, el uso de la metodología cualitativa a partir del análisis documental y de la realización de entrevistas permitió la construcción de un conjunto de fuentes documentales y orales que resultan un insumo para la propia historia de Suteba BB y su comparación con otras organizaciones sindicales. En este sentido, el estudio sistemático de la trayectoria histórica de Suteba BB y la construcción de un conjunto de narraciones en base a las experiencias y memorias de los sujetos que integraron el sindicato, permiten recrear aspectos escasamente problematizados en la historia del movimiento obrero local y regional, avanzando sobre una mirada crítica que supere la descripción institucionalista sindical. 

En síntesis, a partir del análisis de un estudio de caso, seleccionado por su representatividad y relevancia en el entramado del sindicalismo docente de la provincia de Buenos Aires, se arribó a cuatro resultados: en primer lugar, que las estrategias y prácticas sindicales desarrolladas por Suteba BB se constituyeron en los procesos de lucha y en las alianzas sociales y político- sindicales. Su modelo basado en el sindicalismo de base permitió la vinculación cotidiana con los trabajadores docentes y propició un conjunto de páacticas que revalorizaron la democracia sindical, el proceso asambleario como método de organización y el «antiburocratismo» como esquemas de representatividad; en segundo lugar, se explicó que el poder sindical no puede derivarse directamente de los recursos económicos ni del volumen de afiliación —como señalan determinadas líneas de investigación—, sino del posicionamiento del sindicato en relación con la clase a la que representa y que le da legitimidad. En este sentido, Suteba BB logró posicionarse como un modelo de sindicato en oposición a la centralización del sindicato a nivel provincial, lo que afianzó su independencia político- sindical e incrementó su autonomía en la toma de decisiones; en tercer lugar, el formato de conflictividad docente se asoció a los procesos de movilización y participación obrera y popular, a las tradiciones que atravesaron la historia del gremio y al contexto económico y político, que favoreció u obstaculizó las acciones colectivas. Por último, la investigación revaloriza caterogías analíticas desde la perspectiva marxista que reconocen las relaciones de fuerza en el conflicto entre fracciones de clase para comprender la constitución de los colectivos obreros y sus formas de participación en las relaciones de trabajo capitalista.



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