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4 Actores, iniciativas y estrategias

Los procesos de innovación socio-tecnológica
en Bahía Blanca

Ulises Girolimo

Introducción

Este capítulo, en sintonía con lo analizado en los capítulos sobre La Plata y Tandil, analiza los procesos de innovación socio-tecnológica en el sector del Software y los Servicios Informáticos (SSI) en Bahía Blanca. Se focaliza en identificar los actores intervinientes, los tipos de interacción y articulación que promueven y desarrollan, las iniciativas que lograron generar y los desafíos que enfrenta la ciudad para consolidar y profundizar los procesos de innovación en marcha.

Los procesos de innovación socio-tecnológica son dinámicos y cambiantes; resulta prácticamente imposible encasillarlos en una única rama de la economía, en una dimensión política, social o cultural. Tienen la particularidad de ser complejos, multidimensionales y transversales. Si bien tienen una fuerte expresión territorial, se encuentran estrechamente relacionados con fenómenos sistémicos y globales, como las transformaciones producidas por la emergencia de un nuevo paradigma socio-tecno-económico que tiene sus orígenes en el último cuarto del siglo pasado. Diversos autores se refieren a este proceso de forma diferente. Optar por uno u otro abordaje permitirá iluminar u oscurecer ciertos rasgos de esta nueva etapa: capitalismo informacional o cognitivo (Zukerfeld, 2010; Vercellone, 2004; Boutang, 2004), sociedad de la información (OECD, 1975; Castells, 2002, Crovi Druetta, 2002), sociedad del conocimiento (Drucker, 1969; UNESCO, 2005; Finquelievich, 2014) son algunas de las denominaciones predominantes para el análisis de este período.

A lo largo de la investigación se entrevistaron a 8 miembros de empresas y 2 emprendedores tecnológicos de la ciudad. Las entrevistas fueron semi-estructuradas, y se realizaron entre los años 2015 y 2017. El cuestionario se organizó en dos bloques: el primero, referido a las características principales de la empresa (surgimiento, cantidad de empleados, bienes y servicios producidos, mercados); el segundo, sobre su visión del sector, las características de la ciudad en torno a los procesos de innovación, y los vínculos establecidos con otros actores (empresas, clúster y cámaras empresarias, universidades e institutos de investigación y gobierno local, provincial y nacional).

¿Qué políticas, iniciativas y estrategias existieron en Bahía Blanca durante el período 2004-2017 en torno a los procesos analizados? ¿Qué resultados alcanzaron? ¿Cuáles son sus principales límites y tensiones a la hora de profundizar los avances alcanzados? ¿Cuáles son los desafíos pendientes para generar transformaciones en el territorio analizado?; son algunas preguntas que recorren el presente texto.

Ciudad, desarrollo e innovación

Como ha sido largamente explicado, hacia fines de la década de 1970 y principios de 1980 se produjo una coincidencia histórica entre

“la reestructuración del capitalismo y el ascenso del modo informacional de desarrollo, [que] creó una convergencia estructural que ha conducido a la formación de un paradigma tecno-económico específico que se encuentra en la raíz misma de nuestra dinámica social” (1995, 59). Se produjo una revolución tecnológica y de la organización social en su conjunto que produjo “cambios organizacionales en la estructuración del capital y del trabajo, en la formas e instituciones estatales y en las relaciones que se tejen entre todo lo anterior” (Falero, 2011: 41).

Uno de los trabajos de mayor relevancia que vincula al nuevo modo de desarrollo informacional (Castells, 1995) con los territorios en los que se producen es el trabajo de Manuel Castells y Peter Hall (1994) denominado Las tecnópolis del mundo. La formación de los complejos industriales del siglo XXI. Allí se analizan casos de ciudades y regiones en las que existe una inversión intensiva de capitales, y donde los Parques Tecnológicos constituyen el ámbito en el cual se “localizan” y “producen” las innovaciones.

Si bien los parques y polos tecnológicos constituyen un ámbito relevante, la innovación en las TIC en términos generales, y en el sector Software y Servicios Informáticos (SSI) en particular, puede provenir de diversas iniciativas no circunscritas a un marco institucional preestablecido. Comprender a la ciudad como un medio innovador, es decir, como un sistema de estructuras sociales, institucionales, organizativas, económicas y territoriales que generan las condiciones para una creación permanente de sinergias y su inversión en un proceso de producción que se origina a partir de esa capacidad sinérgica, tanto para las unidades de producción que integran este medio innovador como para el medio en su conjunto (Castells y Hall, 1994), puede permitir identificar elementos, estrategias e iniciativas a desplegar para favorecer este tipo de procesos.

Bahía Blanca posee una serie de rasgos, características y condiciones que permiten considerarla un medio permeable para el despliegue de procesos de innovación. De hecho, cuenta con actores relevantes, con una incipiente trayectoria en impulsar iniciativas multiactorales, entre gobierno, empresas e institutos y centros de investigación. Sin embargo, persisten dificultades para articular y coordinar el desempeño de los actores, y vincular la orientación de los procesos y acciones desarrolladas con el territorio particular en el que se despliega: la ciudad.

El presente trabajo caracteriza al ecosistema bahiense, identifica y analiza a los actores (con sus iniciativas y posicionamientos) que se despliegan en la ciudad, y reflexiona sobre los desafíos que tiene por delante la ciudad en vistas a promover y fortalecer los procesos de innovación socio-tecnológica centrados en las TIC en general, y en el sector SSI, en particular, ya en marcha. El sector SSI posee características que le permiten alcanzar altos niveles de conexión-integración con los mercados globales, y constituye uno de los sectores claves de la presente etapa, el capitalismo informacional. Si bien la informacionalización es un fenómeno transversal a las distintas ramas de la economía, de ninguna manera puede circunscribirse al sector SSI.

Dughera, Yansen y Zukerteld (2012) consideran al software como un conjunto de flujos de información digital que hacen cosas. Constituyen lo que se conoce como bienes informacionales (BI)- cuya principal característica es que el costo marginal tiende a ser 0- y son uno de los medios de producción más relevantes de la presente etapa. Estos autores plantean que en Argentina, en los últimos años el sector del software y servicios informáticos alcanzó una gran relevancia que se manifiesta, entre otros factores, en la dinámica que muestra para la generación de empleo. Según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE, del MTEySS), es el segundo sector de mayor crecimiento de empleo privado registrado (1998 – 2009) detrás del comercio. Si se considera a las diez ramas de la economía que más crecieron entre 1998 y 2009, en primer lugar se ubican las actividades de informática con un 295%.

En este contexto, es usual que las ciudades comiencen a competir para atraer capitales, inversores y emprendedores. Como afirman Ciccolella y Mignaqui (2009), dado que las ciudades compiten por la localización de las inversiones y la generación de empleo, se vuelve necesario repensar una serie de cuestiones: la estructura estatal y los marcos regulatorios para el fortalecimiento de gobiernos locales, los modelos de desarrollo para revalorizar el territorio y la identidad local que permita potenciar las ventajas competitivas, la planificación urbana para generar nuevas solidaridades interterritoriales y las formas de articular la competitividad territorial con la equidad social.

Desde una mirada crítica, Vainer (2001) señala el enfoque de ciudad como mercancía que subyace a los postulados de ciertos planificadores urbanos (como Borja y Castells), donde la ciudad, como las grandes empresas, compite para aumentar su poder de atracción de inversiones e innovaciones. Esta situación, las coloca en una situación de incertidumbre que las obliga a ajustarse con cierta independencia de sus orientaciones políticas a participar en vías cortoplacistas de competencia interespacial, desarrollando estrategias de marketing territorial y desregulaciones a fin de atraer empleo e inversiones. Algunas de ellas, reconocibles en numerosas ciudades argentinas, son la creación de zonas empresariales, la reducción de impuestos locales, el impulso de asociaciones público-privadas, creación de áreas de desarrollo, tecnopolos y otros espacios industriales, entre otras (Theodore, Peck y Brenner, 2009).

La propuesta de Harvey (1989) de concebir a los procesos urbanos como procesos sociales, de base espacial, en el cual diversos actores se relacionan mediante una configuración determinada por prácticas espaciales entrelazadas, permite evitar considerar a los procesos urbanos como subproductos de cambios sociales más importantes. En otras palabras, implica evitar comprender a las revoluciones tecnológicas, las relaciones espaciales, sociales, los hábitos y estilos de vida, y demás elementos que caracterizan la historia capitalista, prescindiendo de los procesos urbanos.

La perspectiva del empresarialismo introducida por Harvey (1989) permite interrogarnos acerca del papel que adoptaron (y adoptan) los gobiernos locales en determinados momentos de los procesos urbanos, en las ciudades analizadas. El enfoque emprendedor y empresarialista data de los años 1970 y 1980. Emergió en un contexto de fuerte consenso respecto al cual las ciudades debían articular una actitud empresarial frente al desarrollo económico, que trascendió no sólo a las fronteras nacionales, sino también a las ideologías y los partidos políticos. Suele aceptarse que el cambio de dirección urbana en pos de algún tipo de empresarialismo, responde en gran medida a las dificultades que tuvieron las economías capitalistas luego de la recesión de 1973: desindustrialización, desempleo, austeridad presupuestaria, entre otras. Sumado a ello, la débil capacidad estatal para controlar los flujos multinacionales de dinero, provocó que los poderes locales busquen desplegar nuevas estrategias para hacer atractivo el espacio local a los fines de atraer capitales.

En la actualidad, desde esta perspectiva, el impulso a los procesos de innovación socio-tecnológica del sector SSI, podría ser interpretado como un aspecto de la función empresarial y de las estrategias desarrolladas por las ciudades, ya sea para estimular el surgimiento y consolidación de empresas locales de base TIC por parte de los municipios, o para garantizar condiciones contextuales que permitan la proliferación o radicación de empresas en esas ciudades.

Una de las estrategias de gobernanza urbana señaladas por Harvey (1989) es la búsqueda por explotar las ventajas competitivas del lugar. En el marco de la competencia entre ciudades y regiones por atraer capitales, inversiones y lograr la radicación de empresas en las ciudades, se realizan inversiones públicas y privadas en infraestructuras, como la creación de polos y parques tecnológicos; se busca garantizar competitividad, mediante la creación de nuevas carreras técnicas y cursos universitarios para satisfacer los puestos de trabajo que requieren empresas de sectores como el software, al tiempo que se ofrece un menor costo de la mano de obra de los programadores, en comparación con ciudades como Buenos Aires. Las ciudades buscan constituirse e instalarse como “medios innovadores”, y crean espacios de coworking, clubes de emprendedores y se esfuerzan por crear una imagen de municipios “modernos”, “abiertos” e “inteligentes”, entre otras acciones.

Estas iniciativas podrían leerse, desde la perspectiva que introduce Harvey, como una estrategia para hacer más atractiva a la ciudad en pos de atraer empresas de gran envergadura, como Globant (que está radicada en Tandil, Bahía Blanca y La Plata), y afrontar la competencia interurbana en mejores condiciones.

De lo planteado anteriormente, parece quedar claro que las ciudades se constituyen en un espacio de producción, circulación, difusión, y adopción de conocimiento, en el cual los procesos de innovación socio-tecnológica difícilmente se produzcan de forma espontánea.

El ecosistema local

El partido de Bahía Blanca se localiza al sudeste de la provincia de Buenos Aires. Debido a sus condiciones demográficas y económicas es el más importante de los que conforman el eje sur pampeano de la provincia (Diez, 2010). De acuerdo con el último censo (INDEC, 2010), la ciudad cabecera cuenta con una población de 301.500 habitantes. En la localidad de Ingeniero White (10.486 habitantes), partido de Bahía Blanca, se localiza uno de los puertos marítimos más importantes y uno de los Polos Petroquímicos más grandes de Argentina, donde funcionan tres tipos de industrias: petrolera, petroquímica y química; que le imprimen un gran dinamismo a la economía.

La ciudad tiene un perfil exportador, sustentado en los sectores agroindustriales y petroquímicos, y cuenta con un sector comercial y de servicios diversificado con una importante participación en la economía local (Diez, 2010). El sector comercial es el que aporta la mayor cantidad de puestos de trabajo registrados en el sector privado (22,77%), seguido por el transporte, almacenamiento y comunicaciones (14,65%), la industria manufacturera (12,21%), las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (11,70%), entre las más destacadas (Gráfico 1). Además, cuenta con un nutrido entramado de instituciones del sistema científico-tecnológico que será analizado posteriormente.

Gráfico 1: Empleo registrado del sector privado en Bahía Blanca por sector económico. Puestos de trabajo (en %, año 2015):

Fuente: elaboración propia en base a OEDE (2016). Tabla C2.

De acuerdo al número de habitantes es posible caracterizar a Bahía Blanca como una ciudad de porte medio, a pesar de ser éste un criterio relativo para definir a las ciudades, dado que depende del contexto regional en el que la ciudad está ubicada (Llop, 2012; Bellet, 2012). Es decir que si la definición se circunscribe exclusivamente al tamaño poblacional, el tamaño de una ciudad intermedia en Argentina será diferente a una ciudad intermedia en México, Brasil o China, sólo por mencionar un ejemplo. Por tal motivo, resulta conveniente incorporar el criterio de intermediación, que permite complejizar la caracterización basada en un único criterio (población). Según Bellet y Llop Torné (2004) la ciudad intermedia puede ser definida como un centro de interacción social, económica y cultural, por ser centro de bienes y servicios más o menos especializados para un conjunto de población que supera los límites del propio municipio, por ser nodo de interacción territorial a través de las infraestructura de transporte e información que articulan redes a escala regional, nacional o internacional. Cumple funciones de intermediación con estructuras mayores (sistema nacional de asentamientos o redes internacionales de ciudades globales) y menores (asentamientos rurales comprendidos en sus áreas de influencia). Las ciudades intermedias harían el vínculo entre las estructuras mayores y las menores (Gudiño, 2012).

El documento del Plan Estratégico Territorial. Avance II (2012), desarrollado por la Subsecretaría de Planificación Federal de la Inversión Pública, del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios; se vale de un indicador denominado “Jerarquías Urbanas” que permite clasificar los nodos urbanos del país en el sistema urbano nacional a partir de un índice de centralidad. El índice permite identificar los niveles de concentración de servicios y funciones de los agrupamientos: a mayor concentración de actividades, mayor centralidad del nodo. Este criterio permite cuantificar los servicios directos e indirectos que presta a su población y al entorno; y además, permite identificar la influencia de la ciudad en el sistema urbano. Bahía Blanca, según el documento, constituye un “nodo regional”. Los nodos regionales se destacan por sus servicios de salud, educación, financieros y/o judiciales, y cuentan con una amplia oferta de redes de conectividad (Ver Tabla 1).  

Tabla 1: Jerarquías Urbanas 2010. Nodos regionales de la Provincia de Buenos Aires.

https://lh4.googleusercontent.com/qXbMv6QuGNKBL5c09WOPx3mHLgip2LrnsqQEaWoEbqiVjBwYfZn4dN0u5sp8DFO9sZ53DiVG7aovHO5w81BSo5j-chyHEDYve7r9ltLekhTl-vxot4RbL5gezyr1ywlmG9Q2okDe

Fuente: elaboración propia en base a Subsecretaría de Planificación Territorial de la Inversión Pública. Atlas ID, Sistemas de Indicadores Territoriales. Disponible en https://goo.gl/Ay3K5N

La escala productiva del Polo Petroquímico y la importancia de los proyectos emplazados en el área portuaria le permitieron a la región adquirir un rol destacado dentro del escenario industrial nacional, potenciando su proyección en el mundo[1] y otorgándole a la economía su perfil exportador.

En términos de innovación socio-tecnológica, existe cierto consenso respecto a que Bahía Blanca es una de las ciudades que más se destaca de la Provincia de Buenos Aires. Esta apreciación está fundamentada tanto por elementos históricos sustentados en el impulso al sistema científico-tecnológico, como por factores actuales anclados en políticas públicas locales. En relación a lo primero, el proceso se inicia a mediados de la década de 1950 con la creación de la Universidad Nacional del Sur[2] (UNS) que tuvo una fuerte impronta en investigación que se manifiesta hasta la actualidad (Artopoulos, 2016). Además, se instalaron importantes instituciones y centros de investigación, como la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad de Bahía Blanca en 1959, la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI) en 1963, la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO) creada en 1994, el Centro Científico Tecnológico de CONICET que cuenta con 12 unidades ejecutoras y un Área de Vinculación y Transferencia, en 2007, el Centro de Micro y Nanoelectrónica del Bicentenario (INTI) en 2013, entre otras. En el marco de la instalación del CMNB-INTI, cuyo objetivo es el diseño de chips complejos, se presentó en 2013 un proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la Nación para declarar a Bahía Blanca como “Capital Nacional del Chip”, con la finalidad de continuar posicionando a la ciudad como referente en la materia.

En relación a lo segundo, la ciudad es reconocida tanto en Argentina como en América Latina por haber impulsado políticas de promoción de empresas locales de base TIC, y haber incorporado tecnología a la gestión municipal tanto para mejorar los procesos internos de la administración pública como para proveer servicios de base TIC a la ciudadanía. Uno de los hechos más importantes en este sentido, fue la creación del Polo Tecnológico en el año 2004 y la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto creada en 2012.

Luego de las elecciones locales del año 2015, se produjo un reacomodamiento en las áreas municipales encargadas de diseñar las políticas públicas para el sector en cuestión. La Agencia de Innovación y Gobierno Abierto dejó de existir y en su lugar surgieron dos secretarías: la de Modernización y Gobierno Abierto, que busca fundamentalmente incorporar tecnología a los procesos internos y brindar servicios ciudadanos apoyados en tecnologías informáticas, y la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, que busca fomentar y estimular a los emprendedores tecnológicos, exhibiendo una agenda dinámica que se tradujo en la capacidad de poner en marcha el Club de Emprendedores a través del Programa “Club de Emprendedores” del Ministerio de Producción de la Nación.

La presencia de otros actores terminan de darle forma a un entorno que cuenta con “jugadores” importantes a la hora de describir el ecosistema vinculado con la innovación socio-tecnológica del sector SSI: en lo referido al sector productivo se encuentra una variada gama de empresas tecnológicas de origen local, nacional e internacional; con tamaños y perfiles diferentes; y con trabajadores por cuenta propia que suelen ser difíciles de medir por el carácter informal en el que muchas veces desarrollan la actividad. Si bien no existen datos certeros sobre la cantidad de empresas y trabajadores del sector SSI, según Diez y Scudelati (2016) el número de empresas de base tecnológica con perfil innovador aún es limitado. Se especializan mayormente en productos o servicios de mediana complejidad, la mayoría son pequeñas y medianas, tanto por la cantidad de empleados como por el nivel de facturación, y presentan diversos tipos de dificultades: gerenciales, comerciales y de acceso a créditos.

El sector productivo también está nutrido por organizaciones como la Unión Industrial de Bahía Blanca, la Corporación del Comercio, Industria y Servicios de Bahía Blanca, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, la Cámara Argentina de Comercio Electrónico comisión Bahía Blanca inaugurada en 2016; actores provenientes desde la sociedad civil como el caso de Gasto Público Bahiense, que funcionó entre 2010 y 2016; y actores público-privados como la Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales.

Un abordaje sobre los actores y las iniciativas en el territorio bahiense

Como resultado del trabajo de campo realizado entre los años 2015 – 2017, en el cual se realizaron tres viajes a la ciudad, y se entrevistaron a 26 personas con diversas pertenencias institucionales, se logró identificar un nutrido entramado de actores que da forma al sistema innovador local. A continuación, se analizan las trayectorias, posicionamientos e iniciativas de los principales actores.

Recorrido e iniciativas del gobierno municipal

El gobierno municipal de Bahía Blanca trabajó en distintas dimensiones relacionadas con la innovación socio-tecnológica en el sector SSI: a) impulsando la creación y consolidación de empresas de base tecnológica; b) incorporando tecnología a los procesos intra-burocráticos; c) brindando servicios ciudadanos sustentados en desarrollos tecnológicos; y d) estimulando el surgimiento, desarrollo y acompañamiento de emprendedores tecnológicos.

Para ello se crearon estructuras en la administración pública local y se impulsó la creación de instituciones multiactorales con el objetivo de lograr una mayor articulación entre los actores locales. En 2011 se creó la Agencia Municipal de Ciencia y Tecnología, un organismo desconcentrado cuya misión era diseñar e implementar políticas públicas para establecer un modelo de desarrollo local y regional basado en el conocimiento científico y tecnológico, articulando con los actores público-privados relevantes[3]. En la actualidad, la Agencia ha dejado de funcionar, y siguiendo a Diez y Scudelati (2016), una de sus acciones más importantes fue trabajar para la consolidación de dos proyectos productivos: Tecnópolis del Sur y Platec. Tecnópolis del Sur, surgió en 2011, con el objetivo de conformar un consorcio de cooperación público-privado que permita establecer el primer parque científico-tecnológico en Argentina en el área electrónica. Se enmarca en un contexto de déficit en la balanza comercial en el área de máquinas, aparatos y materiales electrónicos, por lo que el impulso a este proyecto es visualizado como una oportunidad (Proyecto TEAC, 2010). A partir de este proyecto se puso en marcha un laboratorio en el Área Operativa 1 de la Zona Franca Coronel Rosales para la fabricación de prototipos electrónicos, su verificación, análisis y ensayos. Además cuenta con dos laboratorios asociados de la Universidad Nacional del Sur: uno con equipamiento para la medición de características eléctricas de dispositivos electrónicos y microelectrónicos y otro para medición de electrónica de potencia y aplicaciones de Energías Renovables.

En el año 2012, el municipio creó la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto, con rango de Secretaría. Según el Decreto 1073/2012, era necesario invertir en recursos humanos y tecnológicos desde la esfera pública, para atender los nuevos procesos administrativos y de gestión que lideran los estados municipales en materia de seguridad, salud, educación y servicios de atención ciudadana. Establece, además, que el área promoverá, mediante el uso de TIC, acciones y soluciones innovadoras destinadas a la atención ciudadana y el gobierno abierto, diseñará y coordinará políticas de innovación municipal entre las distintas secretarías y direcciones del gobierno municipal, e incorporará proyectos de innovación tecnológica y digital vinculando a las organizaciones municipales, el sector privado, organizaciones de la sociedad civil, emprendedores y vecinos; entre otras funciones.

En palabras del ex titular de la Agencia, “surge de la necesidad de recuperar la confianza de la sociedad, implementando un programa de gobierno abierto que incluya la innovación tecnológica. Hubo un replanteamiento sobre la importancia que tenía que tener la tecnología dentro del gobierno, que hasta el momento no estaba orientada al ciudadano, y se buscó que sea una secretaría para que tenga la jerarquía e importancia que se le quería dar al tema”[4].

Los servicios desarrollados a partir de la creación de la Agencia -algunos de los cuales se mantienen vigentes en la actualidad- permiten informar al ciudadano sobre la utilización del presupuesto (gasto municipal, compras), poner a disposición documentos públicos (declaraciones juradas de funcionarios, decretos, ordenanzas, programas municipales), realizar un monitoreo ambiental sobre el desempeño de las empresas del Polo Petroquímico, implementar sistemas de protección ciudadana, incorporar aplicaciones al sistema de movilidad urbana (conocer la ubicación de los vehículos y localizar espacios disponibles para estacionar), entre otros. Se parte de la premisa de que “todos los datos de una gestión son públicos y el límite es habeas data. Había un antecedente importante, en relación al gasto público, que había tenido problemas con la gestión de turno. Lo que se hizo fue desarrollar el portal de gobierno abierto orientado a la apertura de datos entendiendo que había que comunicar a investigadores y desarrolladores que necesitan los datos, los medios que necesitan información en gráficos, y para los vecinos”[5].

El titular de la Agencia fue simultáneamente Presidente del Polo Tecnológico Bahía Blanca durante los años de su gestión (2012-2015). Según entrevistas realizadas a diversos actores locales, el PTBB adquirió dinamismo durante ese período y logró generar desarrollos en los que participaron empresas socias de forma colectiva.

Si bien el período no estuvo desprovisto de dificultades en cuanto a la coordinación multiactoral, el desarrollo y la implementación de los proyectos, surgieron iniciativas que pudieron ser traccionadas por el Municipio. Por medio de la Agencia, se implementaron servicios ciudadanos de base TIC, en temas de movilidad urbana, sistemas de protección ciudadana, aplicaciones de gobierno electrónico y gobierno abierto. Según el ex Director de la Agencia, el enfoque fue “abrir el juego, invitar colegios profesionales, universidades, ONG, para co-crear políticas públicas. Así entendemos al gobierno abierto, como un proceso del que hay que colaborar y aprender a cómo colaborar”[6].

Luego de las elecciones municipales del año 2015, se produjo un cambio de autoridades que debe ser considerado para comprender y analizar el rol del gobierno local en materia de políticas de innovación socio-tecnológica. Durante el período anterior a 2015, la política local era, según miembros del municipio, relativamente independiente de la provincia de Buenos Aires. En la actualidad, ambos gobiernos comparten junto a Nación el mismo signo político, y se observa una mayor articulación entre los tres niveles.

La nueva gestión municipal modificó la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto, transformándola en la Secretaría de Modernización y Gobierno Abierto, dada la necesidad de avanzar en la modernización y eficiencia del Estado mediante el diseño de nuevas estrategias y, a la vez, profundizar la política de datos abiertos existente (Decreto 2766/2015). La Secretaría asume las funciones de la ex Agencia, e incorpora las relativas al proceso de modernización del Estado. Según la actual Secretaria “lo que se busca es profundizar las cosas que ya existen. Lo que está publicado no se va a dejar de publicar pero vamos a iniciar un proceso de Modernización incorporando la tecnología a la gestión municipal. Es necesario iniciar un proceso de modernización de la secretaría que a partir del uso de tecnologías podamos tomar decisiones hacia adentro y por otro lado para mejorar la relación entre el vecino y el Estado para simplificarle la vida.”[7].

El carácter que adquiere la Secretaría está enfocado a la modernización del estado municipal, a brindar soporte a otras áreas de la administración pública para incorporar tecnología a los servicios, mejorar e implementar tecnologías de gobierno electrónico y gobierno abierto desplazando el trabajo con el sector TIC hacia la nueva Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo[8]. En ese marco se creó el Programa Integral de Modernización, que contiene lineamientos generales para incorporar tecnologías de información y comunicación a la gestión municipal, desarrollar sistemas informáticos para incorporar expedientes electrónicos y firma digital, potenciar los portales que brindan información pública a los ciudadanos, transparentar los concursos de precios y licitaciones convocadas por el municipio, reutilizar la información del Servicio de Atención de Emergencias 911, instalación de WiFi en espacios públicos de la ciudad, entre otras acciones.

En 2016 se firmó un convenio de cooperación con la Asociación Comunidad IT y el Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Computación de la UNS, con el objetivo de brindar capacitación a jóvenes sobre lenguajes de programación y programación web. Se realizan cursos intensivos de programación gratuitos, de tres meses de duración, con la finalidad que los jóvenes puedan insertarse laboralmente en el sector IT. El municipio actúa como coordinador entre la Asociación Comunidad IT y el Departamento de Ciencias e Ingeniería de Computación, que pone a disposición docentes e instalaciones necesarias para la realización de los cursos[9]. Otra de las iniciativas implementadas en el marco de la Secretaría de Modernización fue la creación de un Campus Virtual del Municipio[10], en mayo de 2016, mediante la ordenanza N° 18422, cuyo objetivo es capacitar empleados municipales, funcionarios y a la comunidad en general, en diversos temas[11].

La participación ciudadana es otra línea de trabajo jerarquizada, a partir de la firma de una carta de intención con el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS – CONICET – UNS), dos compromisos de colaboración mutua con estudiantes universitarios y el alojamiento del sitio Gasto Público Bahiense en servidores del municipio. En relación con lo primero, el municipio y el IIESS se comprometieron a trabajar para profundizar la transparencia y la participación ciudadana a partir de la aplicación de TIC. A partir de este convenio, se trabajó en el diseño colaborativo y participativo de una Ordenanza de Acceso a la Información Pública, en el que intervinieron actores locales, nacionales e internacionales. Se conformó una plataforma web para permitir el intercambio digital, que fue complementado con instancias presenciales, que permitieron arribar a un documento consensuado entre los participantes. El IIESS “abría el debate, se abría a las consideraciones a los participantes, se intentaba llegar a un consenso sobre cómo redactar cada uno de esos artículos. Lo interesante es que se llegó a un consenso unánime sobre cada uno de los artículos. Después hubo un segundo foro, donde se llamó a 140 familias de la guía telefónica para invitarlos a participar. Al mismo tiempo se invitó a todos los estudiantes de la UNS, de cualquier disciplina, para participar. Se debatió la misma cuestión, punto por punto, y se llegaron prácticamente a las mismas cuestiones”[12].

Los dos compromisos de colaboración con estudiantes de Bahía Blanca, están relacionados con el desarrollo de aplicaciones para la ciudad. Uno de ellos, se orienta al desarrollo de la aplicación “Dónde paro Bahía Blanca”, consiste en utilizar datos que surgen de la plataforma de datos abiertos del municipio referidos al sistema de parquímetros para identificar los lugares libres y ocupados para estacionar los vehículos, valiéndose de un sistema de geolocalización. Los desarrolladores son un estudiante de Ingeniería Electrónica de la UTN y uno de la Licenciatura en Ciencias de la Computación de la UNS. El otro compromiso consiste en un trabajo utiliza datos públicos de los llamados a la línea 911, para contestar preguntas y generar visualizaciones interactivas. En este caso, el compromiso es seguir desarrollando iniciativas para la ciudadanía a partir de la utilización de datos públicos.

La Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo busca estimular el desarrollo de actividades de articulación y formación entre actores económicos, sociales y políticos y fomentar el desarrollo de productos y procesos innovadores. Se focaliza sobre la conformación de una comunidad de emprendedores tecnológicos que trabajen para el desarrollo sustentable de Bahía Blanca, en articulación con los diferentes sectores de la actividad económica, social y política de la zona. Entre sus principales objetivos se encuentra generar ideas innovadoras dirigidas a resolver problemáticas locales y articular las acciones de los actores para conformar una red (Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, 2016).

Si bien el surgimiento de la Secretaría es reciente, se vislumbra una forma distinta de intervenir por parte del gobierno local. Durante el primer año de gestión se llevaron a cabo diferentes líneas de trabajo con una amplia variedad de actividades que permitieron materializarlas y se exponen de manera no exhaustiva a continuación[13]:

  • Vinculación para la transferencia de experiencias e innovaciones tecnológicas: reuniones con funcionarios provinciales y nacionales, miembros de empresas de tecnología e instituciones científicas, educativas y fundaciones; desarrollo de una aplicación móvil junto a la Subsecretaría de Prensa de la Municipalidad con el fin de informar al ciudadano sobre aspectos relacionados con el municipio; participación en Foros, Seminarios y eventos en diferentes ciudades para transmitir la experiencia de Bahía Blanca en materia de Innovación, y en instancias de formación para los miembros de la Subsecretaría organizados por el gobierno provincial y nacional; organización de un ciclo de charlas sobre grooming en escuelas junto a la Subsecretaría de Formación y Promoción Educativa y la Dirección de Juventud donde participaron más de 2500 alumnos en Bahía Blanca, Puan, Darregueira, Bordenave, Pringles, Chasicó y Coronel Rosales; organización de una Jornada sobre Tecnología y Medio Ambiente; vínculos con ciudades del exterior (hermanamiento con San Isidro, Perú, para la cooperación en temas de innovación y emprendedorismo y visita de la ciudad hermana Talcahuano, Chile).
  • Formación de capacidades emprendedoras e innovativas: charlas abiertas entre miembros del gobierno nacional y municipal con emprendedores locales; conferencias temáticas organizadas por el municipio, la UNS, UPSO y UTN; talleres sobre Economía Colaborativa, Robótica, Pitch; lanzamiento de Academia #ArgentinaEmprende organizado junto a la UNS, UPSO y UTN para fomentar las capacidades emprendedoras y generar redes en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
  • Desarrollo de una comunidad de Emprendedores y generación de Redes: reuniones para promover las capacidades de emprendedores donde participaron miembros del gobierno nacional, las universidades y centros de investigación, las Unidades de Vinculación Tecnológica; se convocó a funcionarios municipales de ciudades de la región (Coronel Rosales, Coronel Pringles, Villarino, Puan, entre otros).
  • Eventos de innovación y concursos de proyectos: participación en ferias mediante charlas, talleres y stands; implementación del Programa Fondo #BAHIAEMPRENDE Semilla, destinado a capacitar, brindar asistencia técnica y financiar proyectos con componentes innovadores en su modelo de negocios o en su tecnología (fueron seleccionados 7 proyectos que recibieron 6 meses de asistencia y una suma de $150.000); organización de eventos como: Semana Nacional del Emprendedor Tecnológico; Evento Internacional Seedstars World, Rally Latinoamericano de la Innovación.

En 2016, en el marco de la Secretaría, se crea el Club de Emprendedores, que constituye un espacio de coworking, compuesto por un espacio de relajación, denominado “espacio verde”, y tres espacios de cowork aptos para realizar charlas y talleres. Cada uno cuenta con 12 puestos de trabajo, y uno de ellos posee impresora 3D y scanner 3D. El club gestiona un Fondo Semilla local de 2 millones de pesos para incubar proyectos seleccionados, y trabaja articuladamente con el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Provincia de Buenos Aires y con el Ministerio de Producción de la Nación a través del programa Argentina Emprende. Su creación está vinculada a una política del gobierno nacional que se denomina Programa Club de Emprendedores, de la Subsecretaría de Emprendedores y Pymes del Ministerio de Producción de la Nación, que busca potenciar y promover el desarrollo de emprendimientos que favorezcan el desarrollo económico regional. El programa brinda apoyo financiero para acondicionar espacios, adquirir equipamiento, nuevas tecnologías, y contenido para el desarrollo de la comunidad emprendedora[14].

El trabajo de la Secretaría, a través del Club de Emprendedores, se centra en emprendedores tecnológicos y actúa como una aceleradora de empresas. Un empresario del sector local manifiesta que “en los últimos años se ha mejorado mucho el estímulo a los emprendedores. Es una de las cosas más piolas que le ha pasado a la ciudad. Sin embargo, en el municipio hay una ausencia de trabajo en temas estratégicos para el sector. La Secretaría canaliza muy bien el impulso emprendedor local, pero no trabaja temas estratégicos porque no es su función. Están con un proyecto muy lindo que es Infinito por Descubrir, que va a venir a Bahía y es una política que también va a estar en Jujuy, Mendoza y Posadas”. Al consultarse sobre las causas de esa ausencia respecto a la mirada estratégica para el sector, el entrevistado considera que “los gobiernos todavía tienen un paradigma de empresa que es una metalúrgica, que es un lugar donde cortan fierros, se hace ruido y hay olor”[15], revelando una persistente incapacidad por comprender la dinámica del sector ligado al conocimiento.

Otro elemento destacado es el alto nivel de vinculación alcanzado con la sociedad. Desde el Club de Emprendedores se trabaja con la Unión Industrial Bahía Blanca, UTN, UNS, UPSO, Cámara Argentina de Comercio Electrónico, entre otros. Según el Director General de la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo era necesario

“ (…) construir esa red. Lo que pasaba un poco en Bahía Blanca era que estábamos todos, pero separados. Nosotros somos una especie de “unidores” para que se pueda interactuar. Tratamos de facilitar contactos para que ellos armen sus redes, y ofrecemos mentorías. Dentro de la Secretaría tenemos dos economistas y gente que sabe de tecnología, entonces podemos dar una visión para guiarlos (…) Con las empresas también tenemos relación, les prestamos el lugar a quienes lo necesitan, organizamos charlas para emprendedores, son jurados en eventos, tenemos buena recepción sobre todo de las empresas más chicas”[16].

Por su parte, el Director de Innovación de la Secretaría, manifiesta que

“se intenta incentivar la tecnología. Mientras esperamos que llegue el proyecto de Infinito por Descubrir, damos charlas y talleres, invitamos a Globant a dar una charla de videojuegos, a la CACE a que de otras charlas, la UTN tiene una competencia de robótica. No tiene sentido que nosotros organicemos lo mismo, entonces les damos el respaldo para que ellos se empoderen, sean visibles con lo que hacen (…) También hacemos cosas con la UNS, ya que la Subsecretaría de Vinculación Tecnológica está en este mismo edificio, compartimos el piso”.

Otro de los actores que se vinculan con el sector SSI, hasta el momento de forma incipiente y potencial es la Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales. Es un área de extraterritorialidad aduanera y no arancelaria, donde la mercadería no está gravada por el pago de aranceles ni restricciones de carácter económico. Cuenta con una localización estratégica, con posibilidades de inserción en el mercado mundial de manera competitiva, a partir de brindar instrumentos para la reducción de costos, simplificación de procedimientos administrativos e incentivos fiscales[17].

De acuerdo con el artículo 4, de la Ley Nacional 24.331/94, las Zonas Francas tienen como objetivo “impulsar el comercio y la actividad industrial exportadora, facilitando que, el aumento de la eficiencia y la disminución de los costos asociados a las actividades que se desarrollan en ellas, se extiendan a la inversión y al empleo. El funcionamiento de las zonas francas será convergente con la política comercial nacional, debiendo contribuir al crecimiento y a la competitividad de la economía e incorporarse plenamente en el proceso de integración regional” (Ley 24.331).

Mediante la ley provincial 12.313, se creó el Ente Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, en el ámbito del Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires. En la actualidad, está trabajando para impulsar cuatro áreas estratégicas: almacenaje menor, almacenaje industrial, agroalimentos (miel, oliva y acuicultura) y distrito tecnológico.

Para impulsar el distrito tecnológico, el actual titular considera que “tenemos la mano de obra que forman las Universidades, tenemos la ventaja que la gente se queda un plazo más largo en las empresas que en Buenos Aires y el AMBA dentro de un proyecto, tenemos la posibilidad de ofrecer las herramientas de Zona Franca como no pagar Ingresos Brutos, tasas, descuentos en energía, posibilidad de importar y exportar con arancel 0. Por eso creo que es posible armar un Distrito Tecnológico pensando en venderle al mundo”[18].

En relación al entramado de actores locales para hacer posible la conformación del Distrito, el entrevistado sostiene que

“ (…) tuvimos un período donde faltaban actores. Ahora la Secretaría de Innovación está bajando herramientas del gobierno nacional, teníamos un Polo Tecnológico que ocupaba este lugar y ahora está buscando una nueva ubicación que es no venderle sólo servicios al Estado, que lo hizo muy bien, pero está empezando a pensar en lo privado y el mundo (…) La idea es que el distrito tecnológico tenga una parte en Zona Franca, que pueda estar dentro de la ciudad, en una zona perimida. Hay un proyecto de la Universidad que deberemos charlar porque está detrás de un proyecto que se podría charlar perfectamente (…) Creo que se puede avanzar, si la ciudad está en condiciones tiene todas las virtudes y puede lograrlo”[19].

El proyecto del Distrito Tecnológico constituye una de las orientaciones en las que está trabajando la actual gestión del Ente. Sin embargo, el grado de desarrollo y concreción todavía es incipiente, y requerirá de diversos acuerdos político-institucionales para poder implementarse con éxito.

El sector productivo

Segura, Yansen y Zukerfeld (2012), caracterizan a los procesos productivos del sector SSI como altamente descentralizados y tercerizados, con gran heterogeneidad e informalidad, lo que dificulta establecer tipologías sistemáticas y exhaustivas. En este apartado, analizamos las principales características de las empresas abocadas a la producción mercantil de software[20], es decir, la de empresas específicamente dedicadas a la elaboración, implementación, mantenimiento, adaptación y soporte técnico de software y servicios informáticos (Segura, Yansen y Zukerfeld, 2012).

Bahía Blanca cuenta con empresas locales, nacionales y algunas multinacionales, que buscan aprovechar las ventajas comparativas que ofrece el territorio, sustentadas en gran medida en la calidad de programadores y científicos de datos que forman las universidades, y emprendedores que demostraron con la fundación de empresas que pueden funcionar (Artopoulos, 2016).

En la actualidad, 28 empresas se encuentran asociadas al Polo Tecnológico del Sur, de las cuales 21 se dedican al desarrollo de software, aplicaciones móviles, diseño web, provisión de servicios informáticos, mantenimiento y soporte, entre otros. Entre las 7 empresas restantes, se encuentran agencias de medios, empresas que comercializan insumos informáticos, estudios de asesoría legal sobre derecho informático, empresas de seguridad, y empresas abocadas a energías renovables.

Teniendo en cuenta la cantidad de trabajadores que aglutinan, las empresas pueden dividirse en: microempresas (4 trabajadores o menos), PYMES (5 a 50 trabajadores); pudiendo establecerse una diferenciación entre pequeñas (5 a 11 trabajadores) y medianas (12 a 50 trabajadores); y grandes empresas (51 trabajadores o más). Además, existe un nutrido universo de programadores freelance, que en ocasiones trabajan para empresas de software del exterior, y “emprendedores” que desarrollan su propia start up a partir de la transformación de una idea en un producto o servicio; que constituyen universos relativamente opacos, difíciles de cuantificar y localizar.

Siguiendo a Diez y Scudelati (2016), a pesar de registrarse en la ciudad antecedentes de políticas de promoción del sector software y servicios informáticos, la masa crítica conformada por las empresas de base tecnológica con perfil innovador todavía es limitada. En su mayoría, se especializan en productos o servicios de mediana complejidad y no han logrado conformar verdaderas cadenas de valor en el sector, predominan las empresas pequeñas y medianas, aunque existen empresas grandes, como Globant o Hexacta, con oficinas en numerosas ciudades argentinas y del exterior.

El principal actor que nuclea a las empresas del sector SSI es el Polo Tecnológico del Sur, donde predominan las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, a partir del trabajo de campo realizado, se evidencia la existencia de un universo de empresas que no están asociadas a ninguna cámara o clúster. Una de las grandes empresas no asociada -a pesar de haber sido contactada e invitada a participar- es Hexacta, dedicada al desarrollo de software y consultoría en el sector IT, con fuerte presencia en el mercado externo. Cuenta con sedes en Buenos Aires, Paraná, La Plata, Bahía Blanca, San Pablo (Brasil), Montevideo (Uruguay), y Seattle (Estados Unidos).

Quienes sí están asociados, consideran que el Polo

“(…) es el lugar de las empresas de software. Si bien no es una cámara, porque hay instituciones como universidades y el municipio, es el lugar donde concentra hoy la mayor cantidad de empresas de tecnología de la ciudad”[21]. La participación no está ligada necesariamente a la búsqueda de generar negocios, sino que está presente la voluntad de desarrollar, promover y fortalecer una mirada sectorial y común a las empresas. En palabras de uno de sus socios: “me interesa socializar, hacernos conocer y conocer a otros. Yo programo hace 4 años en la empresa, y este año cerré la computadora y salí de la oficina. Estoy tratando de hacer más visible la empresa”[22].

Además del Polo Tecnológico, existen otras instituciones con las que interactúan las empresas del sector. Una de ellas es la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), que inauguró en 2016 la Comisión Bahía Blanca, con el objetivo de desarrollar el comercio electrónico local. En ella participan desarrolladores, agencias de marketing, emprendedores, expertos en logística, comerciantes de retail, entre otros[23]. Uno de los entrevistados, miembro de una pequeña empresa del sector SSI, socio del Polo Tecnológico y además de la CACE, sostiene:

“(…)Una parte de los emprendedores tecnológicos los tenés en la CACE, y en el Polo tenés a las empresas de software. La Comisión de Bahía Blanca es una filial de la CACE, no tenemos estatuto local, hay un grupo de empresas desarrolladoras y emprendedores que participamos y estamos en formación”. Además, cuenta con el apoyo de la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, dado que “la CACE no cuenta con oficinas propias, y el Club de Emprendedores nos presta el espacio para que nos reunamos”[24].

Todas las empresas entrevistadas desarrollan, en términos de Segura, Yansen y Zukerfeld (2012), procesos productivos autónomos. Esto significa que las decisiones relativas a qué y cómo producir se toman en la unidad productiva misma. Por el contrario, las empresas que desarrollan procesos productivos heterónomos, son aquéllas en las que las decisiones respecto de qué y cómo producir están supeditadas a otras unidades productivas (2012). Esto puede darse en el caso de una filial de multinacional, donde esa decisión recae en una casa matriz; en el caso de producir en red, donde las decisiones se toman con relativa horizontalidad entre un conjunto de unidades productivas; o en el caso de producir de forma escalonada, es decir, cuando la unidad productiva tenga un demandante y decisor externo casi exclusivo (Segura, Yansen y Zukerfeld, 2012).

A diferencia de las otras dos ciudades incluidas en el presente estudio, son pocas las microempresas existentes. Por el contrario, se destaca la presencia de empresas pequeñas y medianas dedicadas al desarrollo de software, sistemas de gestión, aplicaciones móviles, desarrollo de páginas web y social media, e ingeniería de software. Sus clientes son variados; provienen tanto del ámbito público, en el caso de las empresas abocadas al desarrollo de software para gobiernos; como del ámbito privado. Si bien existen empresas con una fuerte orientación hacia el mercado externo, la gran mayoría de los entrevistados se vincula con el mercado local y regional. Esa situación tiene la potencialidad de generar sinergias en el mercado local, al mismo tiempo que constituye una amenaza ante los vaivenes de la economía doméstica.

Uno de los entrevistados sostiene que “el sector se mueve. Más allá que haya crisis o bonanza, siempre hay laburo. Esta es una empresa que le da servicios a empresas, sobre todo PYMES. Quizás ahora los comercios o empresas chicas consultan mucho más, piensan mucho más antes de hacer la inversión (…) En este tipo de empresas, el salto cualitativo lo pegás cuando trabajás para afuera; y para las empresas chicas es difícil ingresar a los mercados externos, hacerte conocer”[25].

Bahía Blanca presenta ventajas competitivas similares a las que muestra Argentina con respecto a otros países: profesionales altamente calificados, capacitados en universidades públicas, huso horario similar al de Estados Unidos en comparación con países como India, buen manejo del idioma inglés, entre otros factores. Se menciona de manera recurrente que, en la ciudad, el costo de mano de obra es menor con respecto a Buenos Aires, y que cuenta con buenos profesionales debido a la presencia de universidades con destacada trayectoria. Estas condiciones son también valoradas por grandes empresas que deciden abrir filiales en Bahía Blanca.

Una limitación que presenta la ciudad es:

“a pesar de haber empresas interesantes, no hay una proyección de empresas propias (del sector SSI) como la que merecería tener la ciudad, por una concurrencia de factores. Es cuestión de clientes y de escala; no hay corporaciones de origen local que sean innovadoras. Las que hay, más bien son conservadoras, son de encerrarse en sí mismas. Tampoco tenés un sector público grande, no somos capital de provincia. Sin clientes o haces organizaciones que miran y hacen hacia afuera o no tenés grandes organizaciones”[26]. Si bien uno de los principales actores del entramado productivo local es el Polo Petroquímico (PP), y algunas de las empresas analizadas manifiestan tener vínculos con empresas del PP para desarrollar software a medida, “la mayoría son filiales de multinacionales y es difícil entrar”[27].

Del Polo Tecnológico Bahía Blanca al Polo Tecnológico del Sur

El PTBB transitó diferentes etapas en cuanto a su composición y orientación a lo largo del período analizado. En 2004 fue creado por decreto municipal como ente promotor, y en el 2006 se constituyó como asociación civil sin fines de lucro, compuesta por la Municipalidad de Bahía Blanca, la Universidad Nacional del Sur, la Universidad Tecnológica Facultad Regional Bahía Blanca, el Ente Zona Franca Bahía Blanca – Coronel Rosales, la Asociación de Empresas del Polo Tecnológico Bahía Blanca, Unión Industrial, la Corporación del Comercio, Industria y Servicios de Bahía Blanca, FUNDASUR y 20 empresas de tecnología.

Se buscó conformar una instancia multiactoral para motorizar un proceso complementario de desarrollo socio-económico a partir de fomentar la creación y consolidación de empresas tecnológicas, la interacción entre el sector público, privado, académico y científico para insertar a las empresas locales y regionales en la economía nacional e internacional[28].

Scudelati (2014), analiza el proceso de conformación del Polo desde la perspectiva teórica del triángulo de Sábato. Afirma que el Estado local fue el vértice convocante del resto de los actores, de los sectores científico-tecnológico y empresarial. Identifica tres etapas desde el surgimiento hasta el momento en que realiza el trabajo: una primera etapa, de descubrimiento o conocimiento mutuo en la que se convocó y acercó a los actores, se buscó sensibilizarlos y se conformaron comisiones para coordinar el trabajo; una segunda etapa, de profundización de las interrelaciones en la que se definió un objetivo común y distintos aspectos de funcionamiento del Polo, y se comenzaron a establecer vínculos con el entorno; y una tercera etapa, que se inició con la implementación del estatuto en 2006 y se extendió hasta el 2009, cuando cumplió 5 años. Fue la etapa en la que intentaron abordar los aspectos infraestructurales e institucionales. Se conformó el primer equipo de gestión y el municipio proveyó las instalaciones para su funcionamiento.

Durante estos años, la inexistencia de proyectos que involucren a todos los vértices, la dificultad de lograr el compromiso del conjunto, las visiones aparentemente irreconciliables sobre el rol del Polo (una que consideraba que se debía fortalecer a las empresas dando instrumentos para que puedan incorporar tecnología, otra que lo veía como un promotor de proyectos tecnológicos que esperaba que vincule oferta y demanda para un determinado fin y por último, un enfoque que consideraba que debía articular proyectos de desarrollo local y regional)[29], entre otros factores fueron los que dificultaron su accionar.

En una entrevista realizada a dos referentes del Polo Tecnológico[30], se puso de manifiesto la falta de tracción de la demanda tecnológica durante el período descrito. A partir de 2012, los entrevistados consideran que puede identificarse el surgimiento de una nueva etapa de mayor vinculación y dinamismo, que se extiende hasta 2015. Esta etapa coincide con el período en el cual funcionó la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto de la Municipalidad, donde el Polo adquirió mayor dinamismo y generó desarrollos de los que participaron de forma colectiva empresas socias. Surgieron proyectos que fueron traccionados por el Municipio al ofrecer servicios de base TIC mediante la Agencia.

La última etapa, se inició a fines de 2015 y llega hasta la actualidad. La Agencia de Innovación y Gobierno Abierto se disolvió luego del cambio de gobierno, y se creó la Secretaría de Modernización y Gobierno Abierto y la Secretaría de Innovación y Desarrollo Creativo. La intervención gubernamental respecto al sector SSI se modificó, ya que la orientación de la nueva Secretaría es trabajar predominantemente con emprendedores tecnológicos.

Además del cambio de enfoque en el tipo de intervención, se suman diferencias políticas e institucionales en torno a la orientación del sector, que dificultan la coordinación y se produce un alejamiento entre ambos actores. Como contrapartida, desde el año 2016, el Polo inicia un proceso de regionalización y busca el ensanchamiento de la base institucional que tiene como resultado la incorporación del Instituto Superior Juan XXIII, y los municipios de Coronel Suárez y Coronel Rosales; lo que lo llevó a adoptar una nueva denominación, llamándose desde el año 2017, Polo Tecnológico del Sur.

La trayectoria de esta institución, surgida a partir de una iniciativa municipal que incorporó a diferentes actores, permaneció estrechamente ligada a la visión y el horizonte que le imprimió cada gestión municipal a la institución, exhibiendo altos niveles de dependencia respecto a la mayor o menor jerarquización otorgada por cada una de ellas. Las transformaciones evidenciadas en cada una de las etapas expuestas, tienen un fuerte correlato con las transformaciones que se produjeron en la estructura de la administración pública municipal abocada al sector en cuestión.

Una de las experiencias innovadoras relevantes en la ciudad es el caso de Eycon, una empresa de software local que está nutrida de ingenieros de la UNS y la UTN, que desarrolla tecnología para incorporar al sistema de movilidad local: rastreo satelital vehicular, boleto electrónico, sistema de estacionamiento medido, sistema público de bicicletas. Una vez implementado en Bahía Blanca, pudo replicarse en otras ciudades de Argentina, como Tandil y Villa Mercedes, entre otras, y contó con el apoyo de la UTN.

Este proyecto permitió avanzar en uno de los principales problemas del Polo Tecnológico: la inexistencia de una iniciativa común que articule el accionar de las distintas empresas y la posibilidad concreta de transformar una idea en un producto. Eycon propuso llevar adelante el proyecto

“donde había que realizar diferentes cosas y las diferentes empresas empezaron a trabajar. Estipulamos porcentajes de ganancias (…) salió la licitación y la ganamos y gracias a esto muchas empresas trabajan con nosotros con este proyecto. Uno sólo no puede hacer todo”[31].

El proyecto involucró a seis empresas del Polo Tecnológico: Eycon (parquímetros solares con conexión online y módulo SMS), Unixono (sitio web y aplicación móvil), MRK Industries (sensores magnéticos de posición, lumínicos, solares con comunicación inalámbrica), Optiment (modelo de recorrido óptimo de inspectores y armado automático de las zonas de fiscalización), Gen Tecnológico (business intelligence), Paradigma (atención al usuario, gestión de incidentes y configuraciones) y Socio Anónimo (identidad visual corporativa)[32].

Universidades, institutos de investigación y áreas de vinculación

La ciudad presenta un entramado institucional nutrido en lo referido al sistema científico – tecnológico. Cuenta con instituciones con amplia trayectoria y marcado perfil en investigación. La oferta académica de la Universidad Nacional del Sur (UNS) incluye las carreras de Ingeniería en Computación e Ingeniería en Sistemas de Información, y una Subsecretaría de Vinculación Tecnológica que interactúa con el sector SSI; la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), si bien no ofrece la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información que dicta en otras 12 Facultades Regionales del país, cuenta con una Dirección de Vinculación Tecnológica, y participó en los inicios del Polo Tecnológico Bahía Blanca; la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO), el Centro Científico Tecnológico de CONICET con 12 unidades ejecutoras y un Área de Vinculación y Transferencia, el Instituto Superior Juan XXIII con la carrera técnica de Análisis de Sistemas, entre otras.

La UNS se ubica, en el año 2018 en el puesto 13 de Argentina, 74 de América Latina y 801 del mundo, según el QS University Rankings. Dicho ranking, que clasifica 1000 universidades de todo el mundo, establece puntajes tomando los siguientes indicadores: reputación académica, citación de papers, papers por Facultad, orientación internacional, staff universitario con doctorado, e impacto en la web. Cuenta con 24713 estudiantes (94% en carreras de grado y 6% en posgrado) y con 1367 personas que componen el staff académico[33].

El Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Computación (DCIC – UNS), creado en 1994 producto del sostenido crecimiento de la disciplina, cuenta con seis laboratorios: Laboratorio de Investigación en Sistemas Distribuidos; Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Computación Científica; Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Informática y Educación; el Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Software y Sistemas de Información (LISSI); Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Inteligencia Artificial (LIDIA) y el Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Visualización y Computación Gráfica (VyGLab). Simultáneamente, en 1994, se creó el Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (ICIC – UNS), para promover el desarrollo de la investigación científica en ese campo, la formación de recursos humanos y la transferencia tecnológica.

En 2007, con la creación del Centro Científico Tecnológico del CONICET, se conformó una estructura que permitió organizar los institutos de investigación y centros de servicios; y se firmó un convenio marco CONICET – UNS (Res. CSU 335/2007), que hizo posible la creación del ICIC, en 2015, como una Unidad Ejecutora de Doble Dependencia CONICET-UNS. Cuenta con 23 investigadores y 19 becarios, y las áreas de investigación que desarrolla son: Inteligencia Artificial, Computación Gráfica, Visualización, Bioinformática, Sistemas distribuidos, Ingeniería de Software y Sistemas embebidos[34]. En el marco del presente trabajo, fueron entrevistados investigadores pertenecientes a diferentes líneas de investigación dentro del ICIC y el DCIC: Inteligencia Artificial, Visualización y Computación Gráfica, e Ingeniería de Software y Sistemas de Información. En una entrevista realizada al Director del ICIC, miembro del área de Inteligencia Artificial, se puso de manifiesto la existencia de una importante vinculación con otras instituciones científicas internacionales. A partir de proyectos financiados por CONICET, desarrollaron proyectos con Universidades de Alemania, Rumania, Hungría, Portugal, España. También recibieron financiamiento desde el sector privado, de parte de Microsoft Research para América Latina, para un proyecto sobre Sistemas Inteligentes con Gobierno Electrónico. Este trabajo vinculó a una investigadora de la UNS que se desempeñaba en la Universidad de Naciones Unidas (UNU). El entrevistado destaca la particularidad de este proyecto que permite un mayor acercamiento a la sociedad en general y las políticas públicas en particular, a diferencia de la producción de papers científicos cuyo “impacto o la posibilidad de transferencia tecnológica sería escasa”[35] en este tipo de trabajos.

El LISSI cuenta con 11 miembros. Tiene una línea de trabajo vinculada a gobierno electrónico e interoperabilidad. Uno de sus objetivos es crear modelos de información y modelos TIC que les permitan a los constructores de políticas públicas contar con mayor información para formular esas políticas[36], e integrar las bases de datos para la gestión interna de procesos gubernamentales. Realiza numerosas actividades conjuntas con instituciones locales, nacionales e internacionales. A nivel local, tiene un convenio con la Municipalidad de Bahía Blanca para trabajar con la Secretaría de Modernización y Gobierno Abierto, y a través de ella con la Secretaría de Salud y la Secretaría de Políticas Sociales, para relevar los servicios de acción social que utilizan TIC para apoyar la provisión de esos servicios, y proponer nuevas herramientas que mejoren la entrega y puedan obtener información consolidada sobre los beneficiarios de los mismos.

Con respecto al sector productivo local, tiene proyectos específicos con empresas radicadas en la ciudad como Mismática y Hexacta. Con Mismática, trabajó para generar un algoritmo de visualización de datos sobre quejas y reclamos. Hexacta, por su parte, se vincula al LISSI para dictar charlas y trabajar conjuntamente en proyectos sociales que realiza la empresa en el marco de sus programas de responsabilidad social. Se reconoce que

“el vínculo es constante pero acotado, ya que no hay grandes proyectos conjuntos. El contacto se da porque la mayoría de nuestros egresados están trabajando en esas empresas. Hay algunas que son más cerradas y cuesta la llegada, mientras que en otras establecer pasantías o convenios de colaboración es más sencillo”[37].

Además de los centros e institutos de investigación, las instituciones abocadas a la vinculación tecnológica constituyen actores importantes para generar proyectos que articulen el trabajo de los diferentes actores de la innovación. Quienes cumplen esta tarea en Bahía Blanca son: el Área de Vinculación y Transferencia del CCT-BB CONICET, la Subsecretaría de Vinculación Tecnológica de la UNS, la Dirección de Vinculación Tecnológica de la UTN, la Fundación de la UNS y FUNDASUR.

La Subsecretaría de Vinculación Tecnológica de la UNS se relaciona con el medio a partir de incentivar a los investigadores a realizar sus propios emprendimientos mediante las líneas de investigación que desarrollan, la comercialización de know how, y la provisión de servicios tecnológicos; estos últimos canalizados a través de la Fundación de la UNS (FUNS). La mayor dificultad es “levantar demanda real del medio: que no sean servicios o capacitación. Si bien es bueno hacer capacitación específica y de nivel, estamos tratando de pregonar que se realicen desarrollos tecnológicos”[38].

La UNS participa en el Polo Tecnológico a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología y la Subsecretaría de Vinculación Tecnológica. Según el Subsecretario, es necesario que la Universidad y la Municipalidad participen activamente del Polo:

“tienen que estar (…) Hoy la participación de la Municipalidad es lateral y el Polo, muy inteligentemente, inició un proceso de regionalización y de ampliación de su base institucional a partir de sumar a la UPSO y al Juan XXIII (…) hicimos una comisión de relación empresas-universidad y estamos empezando a ahondar un camino de una relación más compleja”[39].

La UNS, como otros actores relevados en este estudio, cuenta con un proyecto que espera concretar a mediano plazo: la creación de un Parque Tecnológico junto a otros actores. La iniciativa está siendo impulsada junto a CONICET, y tiene como objetivo conformar un modelo compuesto por el municipio, la universidad y las empresas. Una de las oportunidades identificadas por la Subsecretaría es que existen muchas pequeñas empresas que hacen software en Bahía Blanca, que se encuentran alquilando casas, que tienen problemas con los servicios de internet. El objetivo es brindar un lugar para que se instalen, donde paguen alquiler, en un contexto donde estén cerca de otros actores, y tengan facilidades por parte del municipio.

A continuación se presenta una síntesis del mapa de actores identificados en el territorio bahiense (Gráfico 1).

Gráfico 1: Mapa de actores del territorio bahiense vinculado al sector SSI

Fuente: elaboración propia.

Desafíos y perspectivas en Bahía Blanca

Bahía Blanca muestra un abanico importante de actores clave en materia de innovación socio-tecnológica, que se combina con altos niveles de dispersión y “archipielización”, a pesar de los esfuerzos que realizan algunos actores en particular. Según la bibliografía disponible y las diversas entrevistas realizadas, no existe consenso respecto a la importancia, efectividad y jerarquización que tuvo el desarrollo del sector TIC en general, y SSI en particular, mediante las políticas públicas que se implementaron durante el período analizado. Por el contrario, existe un mayor acuerdo en considerar al municipio bahiense como un referente nacional y regional en incorporar tecnología a la gestión pública, sobre todo en materia de gobierno abierto, gobierno electrónico y transparencia municipal.

A continuación se exponen los principales desafíos que enfrenta la ciudad para consolidar y profundizar los procesos de innovación socio-tecnológica en marcha y se resalta que existe un camino fluctuante y variable, pero provechoso y sustantivo, que permitió conformar una relativa masa crítica sobre la que es posible diseñar estrategias e iniciativas futuras.

Un horizonte consensuado a mediano y largo plazo

El análisis de las iniciativas y actores de la ciudad pone de manifiesto la coexistencia de distintos proyectos para el sector, que fueron y son impulsados por diversos actores, que no son necesariamente complementarios. Además de la nueva estrategia adoptada por el Polo Tecnológico del Sur, a lo largo del trabajo dimos cuenta de los proyectos que tiene el Ente Zona Franca Zona Sur (Bahía Blanca – Coronel Rosales) para avanzar en la conformación del Distrito Tecnológico con perfil exportador, estimulando la radicación de empresas mediante exenciones impositivas; y el proyecto de la UNS, para conformar un Parque Tecnológico que está siendo impulsado junto a CONICET y otros actores.

El Municipio tuvo un comportamiento cambiante y relativamente inestable en relación a los tipos de interacciones con el sector TIC/SSI. Esta volatilidad puede explicarse por los distintos objetivos políticos que tuvieron las diferentes gestiones municipales. Sin embargo, el trabajo realizado en materia de incorporación de tecnología a la gestión municipal, el desarrollo de proyectos de gobierno electrónico y gobierno abierto, con su consecuente apertura de datos públicos, constituye un elemento reconocido por los actores entrevistados; mostrando un camino de mayores continuidades que rupturas a lo largo del período estudiado. En la actualidad, trabaja predominantemente con emprendedores tecnológicos y cumpliendo funciones de incubación de futuras empresas. La relación con el Polo Tecnológico del Sur, institución que nuclea a la mayor cantidad de empresas del sector, es baja y no está desprovista de tensiones político-institucionales.

Teniendo en cuenta la existencia de actores relevantes en la ciudad, muchos de los cuales cuentan con una perspectiva estratégica a futuro para el sector, la ciudad enfrenta el desafío de avanzar en un camino de articulación y consenso sobre la estrategia adoptar, poner en diálogo los distintos proyectos existentes, que incluso no parecen alejados en términos de horizonte deseado.

Si bien existen múltiples y variadas iniciativas impulsadas por el valioso trabajo que realizan los actores del territorio bahiense, no existe un plan de acción colaborativo y apropiado por un número significativo de ellos. Éste será uno de los principales desafíos que tiene por delante la ciudad.

De relaciones bilaterales a redes multiactorales

Si bien existen ejemplos de trabajo multiactoral relevantes, como el desarrollo de tecnologías para implementar en el sistema de movilidad, que permitió la participación de diferentes empresas e instituciones nucleadas en el Polo Tecnológico; o el caso de las herramientas desarrolladas por Gasto Público Bahiense, iniciativa proveniente de la sociedad civil, enfocadas a la gestión de datos públicos que fueron incorporadas por el municipio y permitió implementar una serie de proyectos vinculados al gobierno abierto; la interacción actoral se produce predominantemente entre pares.

Además de la necesidad de avanzar en la definición de un horizonte estratégico, es preciso trabajar para la conformación de redes multiactorales, que permitan generar confianza, definir acuerdos y mecanismos de funcionamiento. Se considera que la proximidad territorial, los lazos y vínculos interpersonales, la múltiple pertenencia institucional de las personas que se desempeñan en el sector como docentes, funcionarios, emprendedores y/o representantes de cámaras empresarias, podrían facilitar este recorrido.

La orientación hacia la realidad local

La necesidad de vincular los procesos estudiados con la realidad local es uno de los temas centrales de la mayoría de las ciudades que desarrollan tecnología e innovan. La importancia de estos procesos puede trascender largamente la generación de puestos de trabajo de calidad y de desarrollo económico en la ciudad, pero lograrlo requiere de una estrategia deliberada. El estímulo a este tipo de iniciativas difícilmente genere, por sí mismo, respuestas a problemáticas locales. La puesta en marcha de políticas públicas de transparencia y gobierno abierto es un importante ejemplo del aprovechamiento de las dinámicas que se producen en la ciudad en torno a esta temática, permitiendo que la ciudad se constituya en una plataforma de desarrollo de soluciones transferibles a otros gobiernos municipales y locales (Artopoulos, 2016).

Profundizar las interrelaciones entre las empresas del sector, con el entramado productivo local y las instituciones del sistema científico-tecnológico, en un contexto de creciente informatización económica y social, constituye otro de los factores clave.

Reflexiones finales

De acuerdo con el enfoque propuesto para la investigación, se considera que a los fines de estudiar los procesos de innovación socio-tecnológica, es necesario adentrarse en el estudio de las ciudades en tanto espacio de producción, circulación, difusión, y adopción de conocimiento. Analizar los espacios en los que se despliegan los procesos estudiados implica abordarlos de forma estructural y contextualizada. No es posible analizar la innovación sin considerar el entorno en el que emerge, y mucho menos evitar preguntarse por qué ocurre en ese contexto y no en otro.

Más allá de los grandes centros urbanos, las ciudades intermedias estarían cobrando una importancia creciente en los procesos de innovación, entre otras cosas, por sus capacidades de generar y consolidar iniciativas locales para la generación de redes, la interacción y el flujo de conocimiento entre los actores relevantes.

A lo largo del capítulo se caracterizó al ecosistema bahiense, con el objetivo de identificar y reconocer a los actores de la ciudad, y repensar los actuales desafíos que enfrenta Bahía Blanca en vistas a promover y fortalecer los procesos en marcha. Si bien se localizan actores importantes y se implementaron políticas públicas destacadas que llevaron a posicionar a la ciudad como un referente en materia de tecnologías aplicadas a la gestión pública, las potencialidades de desarrollo del sector continúan siendo muy altas.

Como se infiere del trabajo realizado, la presencia de los actores en el territorio no garantiza el funcionamiento articulado de redes multiactorales. Si bien existen experiencias de ciudades en las que el rol dinamizador de las redes lo asumen diferentes actores (Universidades o Cámaras Empresarias), el gobierno local cuenta con una gran oportunidad para avanzar en esta tarea. En Bahía Blanca se observa una incipiente interacción y articulación entre los actores, por lo que es preciso fortalecer los vínculos para aprovechar la presencia territorial de actores de peso. La fluctuabilidad en las relaciones entre ellos, atenta contra la posibilidad de delinear líneas estratégicas a mediano y largo plazo. Sin embargo, la proximidad territorial y la múltiple pertenencia institucional de las personas operan en sentido contrario.

El rol del gobierno local fue cambiante a lo largo del período 2004-2017, virando desde un perfil de corte dinamizador de los procesos de innovación en una primera etapa, hacia uno incubador en el último período, que encuentra dificultades para relacionarse con las empresas ya consolidadas del sector.

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  1. http://www.bahiablanca.gob.ar
  2. Se ubica en el primer lugar del ranking de universidades de investigación en ciencias y tecnologías –con el 21,7% de profesores con doctorados– y aloja grupos de investigación consolidados en las áreas estratégicas de software, micro y nanoelectrónica y biotecnología. Ver https://goo.gl/Ft9vc6
  3. https://goo.gl/F17CwU
  4. Entrevista realizada a ex secretario de la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto, Municipalidad de Bahía Blanca, el 16/09/2015.
  5. Ídem.
  6. Entrevista realizada a ex Director de la Agencia de Innovación y Gobierno Abierto el 16/09/2015.
  7. Entrevista realizada a la Secretaria de Modernización y Gobierno Abierto el 10/03/2016.
  8. En la entrevista realizada a la Secretaria de Modernización y Gobierno Abierto manifiesta que se abrieron los datos de empresas como Bahía Sapem Ambiental (el Municipio tiene una participación del 99% y Ecoplanta General Daniel Cerri el 1%) y Sapem Transporte (integrada por la Municipalidad en un 98% y el Polo Tecnológico en un 2%); del Hospital Municipal y se está trabajando en la apertura de datos del Concejo Deliberante y la Universidad Nacional del Sur.
  9. https://www.bahia.gob.ar/participa/comunidadit/
  10. http://campus.bahiablanca.gob.ar/
  11. http://campus.bahiablanca.gob.ar/
  12. Entrevista realizada a Investigador del IIESS – CONICET, 30/05/2017.
  13. Memoria de Gestión 2016 elaborado por la Subsecretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo de la Municipalidad de Bahía Blanca.
  14. http://www.produccion.gob.ar/club-de-emprendedores-2/
  15. Entrevista realizada a empresario local del sector SSI, 30/05/2016.
  16. Entrevista realizada al Director General de la Secretaría de Innovación Tecnológica y Desarrollo Creativo, 30/05/2017.
  17. http://www.zfzonasur.com.ar
  18. Entrevista realizada al titular del Ente Zona Franca, el 1/06/2017.
  19. Ídem.
  20. A lo largo del proyecto se entrevistaron a miembros de 8 empresas radicadas en Bahía Blanca, y se contó con el testimonio de dos emprendedores tecnológicos, a los fines de conocer su mirada sobre el sector y el ecosistema innovador.
  21. Entrevista realizada al Director de una pequeña empresa de software y docente de la UNS, el 30/05/2017
  22. Entrevista a miembro de una pequeña empresa que desarrolla software a medida, el 01/06/2017
  23. http://www.cace.org.ar/
  24. Entrevista a miembro de una pequeña empresa de software, el 31/05/2017.
  25. Entrevista realizada al Gerente Operativo de una pequeña empresa, el 31/05/2017.
  26. Ídem.
  27. Entrevista realizada al Director de una pequeña empresa de software y docente de la UNS, el 30/05/2017.
  28. http://www.ptbb.org.ar/
  29. Ver Scudelati, M. (2014). El Triángulo de Sábato: Marco teórico para la gestación del Polo Tecnológico Bahía Blanca. En Diez, J. I. y Gutiérrez, R.R. (Comp). Cooperación, Innovación y Territorio. Estudios del Sudoeste Bonaerense. 1ed. Bahía Blanca: Editorial de la Universidad Nacional del Sur. pp.37-66.
  30. Entrevista realizada a miembros del Polo Tecnológico el día 22/05/2015.
  31. Entrevista realizada a miembro de la empresa Eycon S.A. el 11/03/2016.
  32. http://ptbb.org.ar/
  33. Ver https://goo.gl/XpvXr7
  34. Ver https://goo.gl/MWg19X
  35. Entrevista realizada a Director del Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (UNS-CONICET) el 10/03/2016.
  36. Entrevista realizada a dos miembros del LISSI (UNS-CIC) el 01/06/2017.
  37. Ídem.
  38. Entrevista realizada al Subsecretario de Vinculación Tecnológica de la UNS, el 02/06/2017.
  39. Ídem.


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